Nuevamente orinados: El macho alfa estéril político

José Luis Valverde Morales.

Por José Luis Valverde Morales, Periodista.

Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta electa de México, se formó políticamente en la escuela de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), mandatario de corte socialista.

El gobernante azteca, concluirá el sexenio constitucional con índices de popularidad, sin precedentes en el hermano país del norte.

Yunta.

Claudia y AMLO han hecho yunta por años, ella ha demostrado temple para desmarcarse de la sombra abrirse camino propio.

La imagen del Presidente, factor determinante para el triunfo arrollador  en las urnas.

De izquierda ideológicamente no son dogmáticos, el socialismo de ellos es más cercano a la socialdemocracia, no a la hoz y el martillo de la antigua Unión Soviética.

Ambos forman parte de la estructura del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) rompió con las estructuras hegemónicas en la nación del norte, partido con identidad propia.

A la carta.

En Costa Rica, por el contrario, hay menú a escoger, proliferan los partidos de alquiler, taxi, pista de aterrizaje y coloncho (cangrejos ermitaños sin caparazón propia).

A menos de dos años de las próximas elecciones, ni Rodrigo Chaves Robles, tampoco su hada madrina, Pilar Cisneros Gallo, tienen herederos políticos, de cara al electorado resultaron estériles.

Como el legendario y temido rey Herodes, se la tienen jurada a los chiquitos, el ego descomunal de ambos no tolera sombras.

Quien se perfilaba, como el delfín, Luis Amador, se exilió en Canadá, tratando de escapar a los denominados por él, como “tentáculos del mal”.

Pilar  ya no tiene los años, menos el fuelle para adoptar un nuevo retoño, lo más seguro, en menos de  24 meses,  se refugiará en ese sitio hogareño, donde pueda solazarse de su reconocida debilidad por los postres.

Perdidos.

Cuando concluya la administración Chaves Robles, sus seguidores quedarán como el legendario bebé de La Llorona o el bíblico Adán el Día de la Madre.

El macho alfa resultó estéril, ni antes o después del mandato dispondrá de tiempo para hacerse cargo del güila, medio centenar de causas judiciales y sumando lo esperan.

Nunca en los anales de la vida política nacional hemos estado tan ayunos de chiquitos para acostarlos en la cuna de los sueños presidenciales.

Con el agravante, posiblemente una vez más, como en las tres últimas elecciones, nuevamente, amanezcamos orinados.

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