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Afectados por quiebras financieras alzan la voz ante fallas en la supervisión del sistema financiero costarricense

Un grupo de afectados por las quiebras financieras de Aldesa, la SAFI del Banco de Costa Rica (BCR) y la reciente disolución de Coopeservidores han alzado su voz de protesta en un documento dirigido a la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica. En el comunicado, denuncian la negligencia y falta de acción de las entidades de supervisión financiera del país, particularmente del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (CONASSIF), la Superintendencia General de Valores (SUGEVAL) y la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF).

Los afectados señalan que, en el caso de Aldesa, las autoridades de supervisión financiera no actuaron a tiempo a pesar de los antecedentes que debieron haber activado alarmas. Además, critican que el presidente de CONASSIF, Luis Carlos Delgado Murillo, se haya abstenido de intervenir en el caso por motivos personales, lo que según ellos, agravó la situación y profundizó las pérdidas de los ahorrantes.

Ante denuncias presentadas contra funcionarios de la SUGEVAL por incumplimiento de deberes, los responsables evitaron consecuencias penales mediante una conciliación que los afectados consideran insuficiente y que deja un mal precedente. Aunque la superintendente de SUGEVAL en ese momento, María Lucía Fernández Garita, finalizó su periodo en 2022, los firmantes critican que otros funcionarios clave continúan en sus cargos sin enfrentar ningún proceso disciplinario, lo que consideran una muestra de la impunidad en el sistema de supervisión.

Los casos de la SAFI del BCR y Coopeservidores son mencionados como ejemplos adicionales de la ineficacia de las entidades de supervisión. En el caso de la SAFI del BCR, los sobreprecios pagados por inmuebles y las malas inversiones provocaron pérdidas significativas para muchos inversionistas, especialmente adultos mayores que dependían de estos fondos como su única fuente de ingresos. Por otro lado, la disolución de Coopeservidores, bajo la supervisión tardía de la SUGEF, expuso fallas similares en la fiscalización, afectando a miles de asociados y dejando a muchos sin empleo ni claridad sobre el estado de sus inversiones.

Los firmantes del documento acusan a las autoridades de haber creado un sistema financiero y de supervisión ineficaz que, lejos de proteger a los ahorrantes, ha generado un falso sentido de confianza. Sostienen que este sistema ha sumado burocracia, altos salarios y una cultura de irresponsabilidad que ha dejado a los inversionistas en un estado de indefensión total. Mencionan una larga lista de quiebras financieras en los últimos 30 años y exigen que se tomen medidas contundentes contra los responsables de la supervisión, advirtiendo que la confianza y estabilidad del sistema financiero están en peligro.

El grupo de afectados, que incluye a decenas de personas y asociaciones, insta a las autoridades a actuar de inmediato y evitar que se repita otro colapso financiero en el futuro.

SURCOS comparte la carta enviada a la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica.

¿Qué tiene que ver la educación con la seguridad alimentaria?

La seguridad alimentaria de las personas del país requiere que haya alimentos saludables disponibles y que la gente pueda acceder a ellos.

La disponibilidad de alimentos nutritivos y saludables depende principalmente de la producción local, con la importación de alimentos como medida complementaria, y no al revés, pues depender de importaciones supone una gran vulnerabilidad alimentaria. Por su parte, el acceso a los alimentos depende de su precio y la capacidad económica de quien los adquiere.

En nuestro país los alimentos son caros porque el mayor componente del precio final es la intermediación: el agricultor recibe precios ruinosos y el consumidor paga precios abusivos. Lo anterior se agrava cuando se importan alimentos baratos producidos bajo estándares laborales o ambientales inferiores a los nuestros, o apoyados por abundantes subsidios, sin que esto se refleje en el precio al consumidor.

Para garantizar la seguridad alimentaria en tiempos de cambio climático, la agricultura debe fundamentarse en conocimiento a todo nivel, lo cual es posible gracias a la educación.

A las personas productoras, la educación les facilita el acceso a las mejores prácticas productivas, incluyendo la implementación de la tecnología más moderna para el apoyo a la producción.

También facilita acceder a información para la toma de decisiones, como clima y mercados. Finalmente, un sistema de educación primaria y secundaria de calidad prepara el acceso a la educación superior, la cual también es importante para la seguridad alimentaria.

Se necesitan profesionales de múltiples disciplinas como agronomía, economía, nutrición, sociología y otras, que entiendan las necesidades del sector productor y consumidor en lo técnico y más allá.

Y finalmente, el conocimiento de los agricultores se beneficia de la investigación y de la acción social que realizan las instituciones de educación superior. Por lo anterior, la seguridad alimentaria se beneficia de un sistema educativo robusto, desde el nivel preescolar al universitario, desde la formación técnica a la educación para la vida.

Capacitación sobre formación política

El 31 de agosto se realizará la “capacitación sobre formación política”, por parte de Agricoop Piedras Blancas. Se abordarán temas como: derechos humanos, democracia y derechos ambientales, entre otros. 

Para confirmar su participación, comunicarse al 84631494.

Lugar: Instalaciones de Agricoop RL, a un costado de las oficinas del SINAC Piedras Blancas. https://maps.app.goo.gl/o6tgpff5ua5qyBqz6?g_st=ac

Hora: 8:30 a.m. a 2:00 p.m. 

Fecha: 31 de agosto del 2024. 

Aporte de los migrantes nicaragüenses a la economía en Costa Rica

El 3 de septiembre del 2024 se invita a la participación del foro «Aporte de los migrantes nicaragüenses a la economía en Costa Rica».

Con frecuencia, las autoridades de Costa Rica dicen que la atención a migrantes nicaragüenses les cuesta millones, sin mencionar su aporte a la economía.

En este Foro se presentarán datos sólidos por parte de ACNUR sobre dicha contribución.

Lugar: Hotel Radisson y se transmitirá en vivo por Facebook.

Fecha y hora: Martes 3 de septiembre, de 9am a 11am. 

Publicación de Ana Quiros V. Información compartida con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.

Multitudinaria movilización pacífica por un “Pacto Nacional por la Educación Pública”

  • Bajo el lema “Educación hoy, paz mañana”, miles de personas marcharon hacia la Plaza de la Democracia para exigir un Pacto Nacional que resuelva la peor crisis educativa de los últimos 40 años

  • Este movimiento nacional lo integran más de 70 organizaciones sociales y productivas en defensa del presupuesto para la educación en todos sus niveles, una transformación tributaria justa y la agenda social para el bienestar en Costa Rica.

  • El jueves 29 de agosto continúa la movilización con más acciones pacíficas en todas las regiones del país.

Como una manera proactiva de enfrentar la grave crisis educativa y la ausencia de liderazgo del MEP, miles de personas de todo el país marcharon hacia la Plaza de la Democracia, en San José, para demandar un “Pacto Nacional por la Educación Pública”; el cual fue propuesto en junio del 2023, desde las organizaciones agrupadas en la Mesa Nacional de Diálogo Social y Productivo y otros sectores.

Estudiantes de primaria, secundaria y universidad entregaron al presidente de la Asamblea Legislativa y diputaciones presentes, un documento con las principales demandas y propuestas para reactivar el proceso de diálogo y concertación que permita alcanzar un “Pacto Nacional por la Educación Pública”.

La intención es que este pacto una al gobierno, sector privado, sindicatos, municipalidades, movimientos sociales, cooperación internacional, instituciones públicas, partidos políticos, familias, comunidades y la sociedad en su conjunto, para progresivamente resolver la actual crisis educativa.

De lo contrario, no sería posible evitar la exclusión de miles de personas del sistema educativo, como ya sucedió en la década de 1980. Urgen soluciones ante las distintas causas y manifestaciones de la actual crisis educativa, como se explica con claridad en el documento dirigido al presidente de la República, la Asamblea Legislativa y la defensoría de los habitantes.

La inversión en educación se redujo en el 2023 a un 5,2% del PIB, a pesar del mandato constitucional de destinar un 8% a la educación en todos sus niveles, lo cual significa un retroceso de casi 20 años. Si no se cambia el actual rumbo se continuará profundizando el deterioro no solo en todos los niveles del sistema educativo, sino también disminuirá la productividad, la calidad en el talento humano y el bienestar de la sociedad en general, empeorando así la desigualdad, la exclusión social, la violencia y el autoritarismo.

Por lo tanto, se propone un mecanismo de enlace ciudadano que acompañe la discusión del presupuesto en la Asamblea Legislativa, en donde se definirá la inversión en educación. Además, en los próximos días se lanzará una consulta ciudadana mediante un formulario en línea, abierto a las personas y organizaciones de todo el país, para enviar ideas y propuestas que fortalezcan el sistema educativo. Estas y otras propuestas serán la base de discusión durante un congreso, a realizarse en noviembre del presente año, que culminará con la aprobación del Pacto Nacional por la Educación Pública.

Este movimiento nacional continúa el día de mañana con acciones regionales pacíficas, culturales y propositivas en Limón, Río Frío, Liberia, Nicoya, Pérez Zeledón, El Palmar, Ciudad Neily, San Vito, San Carlos, Upala, Puntarenas, Quepos y San José.

La intención de este movimiento es convertir la actual crisis en una oportunidad para mejorar el sistema educativo en todos sus niveles, reducir las desigualdades y una transformación tributaria justa que fortalezca el sistema de bienestar en Costa Rica. Educación hoy, paz mañana.

SURCOS comparte la lista de movilizaciones regionales que fueron organizadas para el 29 de agosto.

Supuestos e Hipótesis sobre la Cultura Política y el Origen y Desarrollo de la Democracia Costarricense

Roberto Salom-Echeverría, sociólogo y académico expuso ante estudiantes de la UCR una serie de reflexiones sobre la evolución histórica y estructural del sistema político costarricense, abordando desde los cimientos coloniales hasta la crisis de los partidos políticos actuales.

En la penúltima clase del curso de Ciencias Políticas impartido por la profesora Violeta Otero en la Universidad de Costa Rica (UCR), el académico Roberto Salom-Echeverría fue invitado a compartir sus conocimientos sobre la cultura política costarricense y su relación con el desarrollo democrático del país. Su exposición, basada en el documento titulado «Supuestos e Hipótesis Sobre la Cultura Política y el Origen y Desarrollo de la Democracia Costarricense,» expone un análisis sobre algunos de los elementos históricos que han permeado el sistema democrático del país a través del tiempo, en esta nota detallamos algunos de los más destacados:

La importancia del Enfoque Histórico-Estructural

Salom-Echeverría detalla la importancia de utilizar el análisis histórico-estructural para ofrecer una mirada a la configuración sociocultural y política de Costa Rica. Según el académico, esta metodología permite describir la dinámica entre lo económico-social y lo jurídico-política y cultural, destacando cómo la primera influye de manera determinante en la segunda.

Del bipartidismo a la fragmentación política

Según señala, una de las dinámicas más relevantes fue la transición del sistema político costarricense desde un bipartidismo estable hacia una fragmentación cada vez mayor. Salom-Echeverría detalló cómo el debilitamiento del bipartidismo a finales del siglo XX y principios del XXI ha dado lugar a la aparición de nuevas fuerzas políticas, siendo el Partido Acción Ciudadana (PAC) un claro ejemplo de esta tendencia.

Un panorama político en transición

La intervención concluye con una reflexión sobre la crisis actual del sistema de partidos del país, por su dinamismo, anomia política y el abstencionismo de la ciudadanía.  Este contexto, según Salom-Echeverría, existe mayor vulnerabilidad al populismo, así como la necesidad de la presencia de nuevos actores políticos, lo que podría redefinir el panorama político costarricense en los próximos años.

La presentación de Salom-Echeverría no sólo ofreció una revisión histórica crítica, sino que también invitó a los estudiantes a reflexionar sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la democracia costarricense en la actualidad. Su análisis subraya la necesidad de entender el pasado para abordar las complejidades del presente y futuro político del país.

Para ver con detalle los enunciados expuestos por el académico compartimos el PDF que se adjunta en la nota.

UCR: Una fuerza multisectorial alza su voz para defender la educación pública y los derechos sociales en Costa Rica

Marcha nacional: “Educación hoy, paz mañana”

Ante la dramática crisis educativa que vive el país, miles de personas marcharon este 28 de agosto por las calles de San José, en respuesta al llamado de más de 70 organizaciones sociales y productivas, así como de las universidades públicas, por un Pacto Nacional por la Educación

Con una movilización nacional multisectorial por las calles de la capital este 28 de agosto, las organizaciones agrupadas en la Mesa Nacional de Diálogo y otros sectores de la sociedad civil dan de nuevo la lucha por reactivar el proceso del Pacto Nacional por la Educación Pública. Este proceso inició el 20 de junio del 2023, con el objetivo de mejorar las condiciones del sistema educativo del país y, además, promover cambios sociales urgentes y una transformación tributaria justa.

Por medio de esta nueva movilización, la Mesa Nacional de Diálogo advierte una vez más que la actual crisis educativa es parte de una crisis más amplia que afecta los servicios de salud, el sector agroalimentario, el abastecimiento de agua potable, la seguridad ciudadana, el medio ambiente y los derechos humanos, sociales y laborales en todo el país.

El lema «Educación hoy, paz mañana» fue la consigna bajo la cual marcharon miles de personas en la capital, del Parque de la Merced a la Plaza de la Democracia y del Pretil de la Universidad de Costa Rica a la sede central de la Universidad Estatal a Distancia en Sabanilla, a las 8:00 a. m.

El comunicado oficial de los organizadores indicaba que “se busca incorporar una agenda amplia que incluya diversas demandas territoriales y locales, y demostrar que la más grande tarea cívico-política de nuestro tiempo es la transformación tributaria estructural para atacar de raíz el principal problema de la actualidad: la desigualdad”.

Por tanto, las movilizaciones convocadas para este 28 y 29 de agosto no se limitan a una lucha en defensa del sistema educativo costarricense, pues aglutinan una agenda social muy amplia. Entre las principales demandas está el cumplimiento del mandato constitucional de destinar el 8 % del PIB a la educación pública.

Todos los sectores se reunieron en la Plaza de la Democracia, donde presentaron a la Asamblea Legislativa la propuesta del Pacto Nacional, en el contexto de la discusión del presupuesto para la educación nacional, el cual en este 2024 se ve en manos de los legisladores, tras la imposibilidad del Poder Ejecutivo de llegar a un acuerdo con las universidades públicas.

Documento del Pacto Nacional por la Educación,dirigido a la Asamblea Legislativa, Poder Ejecutivo y Defensoría de los Habitantes

Estudiantes de primaria, secundaria y de universidades públicas  entregaron al presidente de la Asamblea Legislativa, Rodrigo Arias Sánchez, y a varios legisladores presentes, un documento con las principales demandas y propuestas para reactivar el proceso de diálogo y concertación que permita alcanzar un Pacto Nacional por la Educación Pública.

En el documento dirigido al presidente de la República, a la Asamblea Legislativa y a la Defensoría de los Habitantes, los organizadores de la movilización manifiestan que “Urgen soluciones ante las distintas causas y manifestaciones de la actual crisis educativa”.

El documento continúa señalando que “la inversión en educación se redujo en el 2023 a un 5,2 % del PIB, a pesar de que la Constitución Política es clara en que debe destinarse el 8 % del PIB al sistema educativo en todos sus niveles. Esta reducción  significa un retroceso de casi 20 años. Si no se cambia el actual rumbo, se continuará profundizando el deterioro, no solo en todos los niveles del sistema educativo, sino que también disminuirá la productividad, la calidad en el talento humano y el bienestar de la sociedad en general, empeorando así la desigualdad, la exclusión social, la violencia y el autoritarismo”.

Rodrigo Arias Sánchez

El presidente de la Asamblea Legislativa, Rodrigo Arias Sánchez, recibe a los marchistas de este 28 de agosto. Marcha Educación hoy, paz mañana.

Las organizaciones agrupadas en la Mesa Nacional de Diálogo proponen un mecanismo de enlace ciudadano que acompañe la discusión del presupuesto para educación en la Asamblea Legislativa. También lanzarán una consulta ciudadana a través de un formulario en línea, en el cual personas y organizaciones de todo el país podrán proponer sus ideas para fortalecer el sistema educativo.

La movilización nacional continuará este 29 de agosto con acciones regionales, culturales y propositivas en Limón, Río Frío, Liberia, Nicoya, Pérez Zeledón, El Palmar, Ciudad Neily, San Vito, San Carlos, Upala, Puntarenas, Quepos y San José.

María Encarnación Peña Bonilla
Periodista, Oficina de Comunicación Institucional, UCR

La resurrección de Franz Kurtze, ingeniero y arquitecto alemán

El hoy destruido Palacio Nacional, construido por Kurtze, e inaugurado en 1855

Luko Hilje (luko@ice.co.cr)

Artículo publicado originalmente en la revista digital europea MEER

Cuando se indaga acerca del aporte de los inmigrantes alemanes a la sociedad costarricense en el siglo XIX, una de las figuras que emerge con mayor nitidez, fuerza y omnipresencia es la de Franz Kurtze, quien solía firmar como Francisco Kurtze.

Firma de Kurtze. Fuente: Archivo Nacional de Costa Rica

Este excepcional ingeniero vino al mundo cerca de 1811 en el hogar de Karl Heinrich Kurtze y Christiane Friederike Krumbhaar, en la ciudad de Gera, en el estado de Turingia; no fue en Jena, como algunos autores indican, también ciudad de dicho estado. Se ignora lo ocurrido hasta 1852 —año de su arribo a Costa Rica—, excepto que su madre murió de un derrame cerebral el 21 de abril de 1849 en Gera, a punto de cumplir 75 años de edad; al parecer, para entonces su padre ya había fallecido.

Kurtze, en un dibujo de José María Figueroa. Fuente: Archivo Nacional de Costa Rica

Para entender su presencia en nuestro país, es preciso indicar que Kurtze llegó en marzo o abril de 1852, contratado como ingeniero de la Sociedad Berlinesa de Colonización para Centroamérica. Fundada el 7 de enero de 1852, esta entidad público-privada se proponía establecer colonias agrícolas en nuestro istmo, para acoger a miles de alemanes empobrecidos tras la fallida Revolución de 1848 contra la monarquía absolutista. Impulsada con vigor por el barón Alexander von Bülow —ingeniero y economista—, después de sendos fracasos en Guatemala y Nicaragua deseaban instalar un asentamiento en Angostura, Turrialba, en alianza con la Sociedad Itineraria del Norte —asociación privada nacional, pero de interés público—, cuyo principal objetivo era construir un camino hacia Limón, a partir de Turrialba.

La colonia que no fue

Al arribar Kurtze, ya residían en el país von Bülow y Fernando Luis Streber Goldschmidt, poco antes avecindado en Granada, Nicaragua, quien llegó en el primer trimestre de 1852, como abogado de la Sociedad. A estos tres jerarcas se sumaron dos empleados radicados en la sede de la futura colonia en Angostura. Uno era el maestro Franz Karl Lammich y su esposa María Teresa Langer, mientras que la otra era la cocinera Catalina Augusta Gunther —viuda de Benjamín Wepold Traugott—, a quien acompañaba su hija Berta, entonces adolescente.

Kurtze no permanecería mucho tiempo solo, pues al año siguiente, el 6 de mayo de 1853, contrajo nupcias con la joven cartaginesa María Francisca Bedoya Elizondo, él ya bastante sazón, con 41 años a cuestas, y ella con apenas 16 años; era hija del puertorriqueño Manuel Bedoya Pimentel y la costarricense Sinforosa Elizondo. Asimismo, por solicitud suya, el 5 de julio de 1854 le sería conferida la nacionalidad costarricense, lo cual revela que deseaba establecerse para siempre en el país; por cierto, Streber la había obtenido el 2 de enero año.

Desde su llegada, Kurtze dio abundantes y convincentes muestras de coraje y temple, así como de sus destrezas profesionales.

En efecto, poco tiempo después de haber arribado, ya a mediados en junio de 1852 penetraba con von Bülow en las densas, desconocidas y temidas selvas del Caribe, en un viaje que dilató cerca de mes y medio, para efectuar un estudio de las condiciones para construir un camino que uniera Turrialba con la costa. Y repetiría tan extenuante viaje un año después, en una expedición de 32 personas, al punto de que esta vez él enfermó, lo cual puso en riesgo la excursión. Después se dedicó de lleno a dirigir la apertura del camino proyectado, en lo cual, lamentablemente, los avances fueron erráticos y dispares.

Bosque típico del Caribe, que Kurtze recorrió varias veces. Foto: Luko Hilje

Al fin de cuentas, el proyecto de la colonia y el camino abortó, debido a innumerables dificultades, las cuales aparecen pormenorizadas en nuestro libro La bandera prusiana ondeó en Angostura; quizás las principales fueron la subestimación de los costos y el menosprecio de las innumerables dificultades asociadas con el entorno montañoso del Caribe, yerro compartido por von Bülow y Kurtze. Sin embargo, de esa etapa de la vida profesional de Kurtze, concluida a fines de 1853, quedaron tres valiosos proyectos como legado: el primer plano de la ciudad portuaria de Limón, el dibujo del muelle para que atracaran los barcos ahí —boceto que se perdió—, y el diseño del puente sobre el río Reventazón, en Angostura.

Sus actividades en la capital

A mediados del siglo XIX, las edificaciones en la capital eran muy modestas. En palabras de los viajeros Moritz Wagner y Carl Scherzer, que visitaron el país en 1853, «no hay ningún edificio que llame la atención del europeo, por su belleza o su tamaño. Los edificios de Gobierno, el Cuartel con su galería de madera y una alta asta de bandera, la Universidad [de Santo Tomás] y el Teatro [Mora] son construcciones por completo insignificantes; pasarían incluso como casas particulares de habitación en cualquier capital europea, por lo pequeñas y miserables». Lo mismo decían de la Catedral Metropolitana y otras iglesias.

Sin embargo, durante esa época, en la administración del presidente Juan Rafael (Juanito) Mora Porras, se disfrutaba de gran bonaza económica, gracias a las divisas recibidas por la exportación de café hacia Europa. Aunque criticados por Wagner y Scherzer, los inmuebles más sobresalientes eran los de la Universidad de Santo Tomás y el Teatro Mora, construidos por Mariano Montealegre Fernández y Alejandro Escalante Nava, respectivamente. Impulsados ambos por iniciativa de don Juanito, él deseaba continuar construyendo otros edificios que urgían, pero que fueran de gran factura arquitectónica. Ello lo llevó a pensar en Kurtze.

Es de suponer que éste podía realizar trabajos en su tiempo libre, ya que no tenía dedicación exclusiva con la Sociedad Berlinesa, si es que se le trató igual que a Streber, como es lógico pensarlo. Al respecto, Streber devengaba un salario de 600 pesos anuales, y podía redondearse sus ingresos con trabajos particulares, siempre que no riñeran con los intereses de la citada sociedad.

Por ejemplo, en mayo de 1852 —recién llegado al país— la prensa anunciaba la confección de los planos «para la nueva iglesia que se piensa edificar con el destino de Santo Calvario», surgidos de la mente y la mano de Kurtze (La Gaceta, 12-V-1852, p. 1). Para entonces en realidad se pretendía construir una ermita, convertida después en la actual iglesia de La Soledad, en el casco capitalino, según la experta Ana Isabel Herrera Sotillo.

Conviene indicar que, ante la ausencia de una oficina presidencial, don Juanito decidió que se erigiera el Palacio Nacional, donde hoy se yergue el edificio del Banco Central. Esto lo investigué en detalle para el artículo Del antiguo Palacio Nacional (Informa-tico, 18-XI-08), y pude detectar que la labor inicial la emprendió Ludwig von Chamier von Schwieder, ingeniero alemán que era cuñado de Francisco Rohrmoser Harder, patriarca de dicha familia en Costa Rica. Y, aunque para marzo de 1853 el edificio estaba avanzado, hubo insatisfacción de parte del gobierno en cuanto a algunos aspectos estéticos, antisísmicos y económicos, por lo que se asignó la obra a Kurtze, por entonces empleado de la Sociedad Berlinesa. Si bien «la construcción progresa muy lentamente, por falta de albañiles y carpinteros competentes» —en palabras de Wagner y Scherzer—, Kurtze la culminó de manera espléndida, al conferirle un aspecto majestuoso, que llamaba la atención de cuanto viajero llegaba a la San José de entonces. Fue inaugurado con gran fastuosidad el 24 de junio de 1855.

Fachada del edificio de la Fábrica Nacional de Licores. Foto: Luko Hilje

Es oportuno señalar que, puesto que gran parte de los ingresos del gobierno provenían del monopolio de la elaboración de licor —más el de los productos del tabaco—, era prioritario edificar las instalaciones de la Fábrica Nacional de Licores. Según el arquitecto e historiador Andrés Fernández en su libro Los muros cuentan, hay dudas acerca de si fue Kurtze o Mariano Montealegre quien construyó el núcleo inicial de la obra, que incluía las principales estructuras, entre las que sobresalía el sobrio y hermoso frontispicio, que aún está en pie. Comenzada la obra en 1853, se concluyó en 1856, de lo cual resultó un bello edificio, y de tan firme construcción —aunque incluso en el siglo XX se le harían otras ampliaciones y modificaciones—, que hoy es utilizado como la sede central del Ministerio de Cultura y Juventud.

Siempre activo Kurtze, en mayo de 1854 comenzaba la construcción del Seminario Tridentino, concebido e iniciado por él, según el recién mencionado Fernández. Asimismo, para enero de 1855 ya había preparado los planos de la capilla de El Sagrario, como lo revela la ya mencionada experta Herrera en su reciente libro Descubriendo la catedral de San José. Interrumpida la continuidad de ambas por la Campaña Nacional contra el ejército filibustero (1856-1857), que afectó seriamente la economía del país, así como por otras vicisitudes, esos dos proyectos arquitectónicos no serían concluidos sino hasta 1866 y 1872, respectivamente.

Iglesia de la parroquia de la Inmaculada Concepción, en Heredia. Foto: Luko Hilje

Asimismo, Kurtze participó en otra obra importante, esta vez fuera de la capital. Efectivamente, como consecuencia de un terremoto ocurrido el 18 de marzo de 1851, el edificio de la parroquia de la Inmaculada Concepción —localizado frente al Parque Central de la ciudad de Heredia—, resultó cuarteado. Fue por ello que se recurrió a Kurtze, quien «con muy buen gusto arquitectónico» reconstruyó su fachada; así lo detalla el médico y naturalista Karl Hoffmann en el relato de su ascenso al volcán Barva, el cual terminó de pulir a mediados de 1858 y lo publicó ese año. En realidad, el nuevo frontispicio data de 1856, como lo consigna el célebre historiador Carlos Meléndez Chaverri en el capítulo Heredia y sus templos parroquiales, de su libro Añoranzas de Heredia. Yo, que ahora vivo no muy lejos de ahí, cada vez que paso al frente no dejo de agradecer a Kurtze esa bella fachada, de líneas sencillas, pero elegante, y que ha soportado innumerables sismos a lo largo de casi 170 años.

Cabe hacer una digresión para indicar que, aunque algunos historiadores han afirmado que Kurtze diseñó y realizó estas y otras labores como director general de Obras Públicas, eso es incorrecto, como se verá después.

Ahora bien, Kurtze incursionó en otra importante obra de infraestructura. En efecto, a inicios de 1858 el gobierno se propuso dotar de una cañería de hierro a la capital, pues lo que había hasta entonces era una red de acequias expuestas. Sin duda, esta situación contribuyó a la epidemia del cólera que dos años antes asoló a la población capitalina, cuando nuestras tropas trasladaron el bacilo causante de dicha enfermedad desde Rivas, Nicaragua, y lo diseminaron.

En respuesta, Kurtze concibió un sesudo proyecto, que fue sustentado con un amplio documento técnico elaborado junto con sus compatriotas Guillermo Witting Scheuch y Guillermo Nanne Meyer; se intitulaba Informe vertido por la comisión que el Supremo Gobierno consultó para averiguar cuál sea el mejor modo de construir la cañería que debe conducir el agua al interior de esta capital. Y, puesto que se dispondría de agua limpia en las casas, de manera complementaria al proyecto del gobierno —pero ya como un negocio personal—, Kurtze y Nanne ofrecían vender dispositivos para que el agua pudiera aprovecharse de la mejor manera en la cocina, los baños y los patios de las viviendas. El gobierno acogió con mucho interés ambos proyectos, pero después no pudo conseguir los fondos necesarios, por lo que las dos iniciativas abortaron.

Para concluir esta sección, no deben omitirse otras actividades de Kurtze que, aunque ajenas a su campo profesional, no fueron menos importantes.

En primer lugar, al iniciarse la Campaña Nacional, don Juanito llamó a las armas a la población, el 1° de marzo de 1856. Ese mismo día recibió una carta suscrita por 35 alemanes residentes en la capital, ofreciéndose a defender a Costa Rica, y entre ellos figuraba Kurtze. Asimismo, ya la víspera el gobierno había emitido un comunicado en el que se detallaba la conformación de Estado Mayor del Ejército Expedicionario, en el cual aparecía Kurtze como segundo ingeniero, lo cual denota que tenía conocimientos militares de alto nivel; a él se sumaban sus compatriotas von Bülow, Hoffmann, Rodolfo Quehl, Pablo von Stiepnagel y Teodoro Schäfer. En realidad, al final Kurtze no fue al frente de batalla, lo cual se explicaría porque para entonces ya habían nacido sus hijos Manuel Francisco y Francisco Julián, de dos años y tres meses de edad, respectivamente. Puesto que se eximía de su deber a quienes tenían hijos por los cuales velar, es posible que lo nombraran de manera simbólica, enterados de que él estaba deseoso de unirse a nuestros combatientes.

En segundo lugar, una vez concluida la primera etapa de la Campaña Nacional, bajo la dirección del ya citado Hoffmann —quien sí fue a la guerra— y junto con su amigo Streber, conformaron el consejo de redacción del Periódico Alemán de Costa Rica (Costa Rica Deutsche Zeitung), el cual se publicaba en alemán. Este medio fue concebido para difundir aspectos de la vida cotidiana de los alemanes residentes fuera de su patria, y contaba con una red de corresponsales en varios países. Hasta lo que pudimos detectar, se publicó apenas una vez, el 19 de octubre de 1856, poco antes del inicio de la segunda etapa de la Campaña Nacional.

En tercer lugar, además de que en un tiempo registró datos climáticos para la capital, Kurtze era un entusiasta explorador, por lo que acompañó a sus amigos Hoffmann y Alexander von Frantzius en sus respectivas excursiones al volcán Irazú, en 1855 y 1859. Es posible que la interacción con estos naturalistas, tanto en dichas giras como en momentos de tertulia, lo sensibilizara para captar cuán importantes eran para el país las ciencias naturales.

Finalmente, hay una faceta bastante desconocida en la vida de Kurtze, y es de tipo político. En efecto, cuando en agosto de 1859 don Juanito fue derrocado, fue extraditado a El Salvador. Sin embargo, regresó a Puntarenas en setiembre de 1860 junto con un grupo de partidarios, para recuperar la presidencia, cuando algunos de sus seguidores ya habían tomado dicho puerto. A partir de entonces hubo enfrentamientos con el poderoso ejército, que los desalojó del río Barranca y los derrotó en la batalla de La Angostura, tras lo cual serían fusilados don Juanito, el chileno Ignacio Arancibia Pino y el general José María Cañas Escamilla.

Para justificar sus acciones, de la Imprenta del Gobierno emergió un documento intitulado Exposición histórica de la revolución del 15 de setiembre de 1860, suscrito por «Unos costarricenses», aunque en realidad su compilador y editor fue el abogado colombiano Uladislao Durán Martínez, como lo demostramos en el artículo El misterio de un opúsculo (Meer, 28-IX-17). Ahora bien, como un anexo, se publicó un gran mapa de Puntarenas, de 48 X 80 cm, para ubicar dónde ocurrieron los acontecimientos bélicos. Impreso en colores y con notable calidad técnica por la casa litográfica neoyorquina Sarony, Major & Knapp, su autor fue Kurtze. Es de suponer que lo hizo como empleado del gobierno, como se verá muy pronto.

Es pertinente indicar que en tan aciaga coyuntura, la cual laceró hasta lo más profundo el alma de la patria, la comunidad alemana se polarizó y se formaron bandos, liderados por dos cercanos amigos suyos: Streber encabezaba a los adeptos al gobierno golpista y Nanne a los moristas, al punto de que éste fue condenado a muerte —pena que después se le conmutó— por un tribunal de guerra presidido por el propio Streber. El lector interesado puede hallar más información al respecto en nuestro artículo Luctuoso setiembre: el informe del Dr. Alexander von Frantzius sobre los sucesos de 1860 en Puntarenas (Herencia, 2011, 24: 79-97).

Kurtze, director de Obras Públicas

Además de la fachada de la parroquia de Heredia, otra obra diseñada por Kurtze en dicha ciudad fue la iglesia del Carmen —la cual aún está en pie, tal y como quedó restaurada en 1945—, según consta en el artículo Templo de Nuestra Señora del Carmen, del mencionado historiador Meléndez, en su libro Añoranzas de Heredia. Dicho autor indica que un primer templo, rústico, fue destruido por el terremoto de 1851, por lo que a Kurtze se le encargó el trazado de los planos para una nueva iglesia. Hecho esto, su construcción se inició en 1861 y la iglesia fue inaugurada 13 años después, el 16 de julio de 1874, cuando Kurtze ya había fallecido, según se verá posteriormente.

Asimismo, también fuera de San José, él tuvo a su cargo el diseño del primer edificio que albergó al Colegio San Luis Gonzaga, en Cartago. Concluido e inaugurado en 1870 —al año siguiente de la muerte de Kurtze—, aunque era «de calicanto [y] gruesas paredes, capaz de resistir los más fuertes temblores», en palabras de Jesús Mata Gamboa en su libro Historias de Cartago y los dos colegios, sucumbió ante el devastador terremoto de mayo de 1910, que dejó pocas edificaciones incólumes; cabe aclarar que, por un lapsus calami, Mata menciona como diseñador a su hijo Jesús Kurtze, quien para entonces era apenas un niño.

Estas dos últimas construcciones, al igual que numerosos puentes, caminos, edificaciones de menor cuantía y algunos avalúos de propiedades, no fueron efectuadas como contratos profesionales, sino en su condición de director general de Obras Públicas, puesto instituido mediante el decreto LI, del 20 de octubre de 1860, en el gobierno de José María Montealegre Fernández (1859-1863), después de fungir por un tiempo como Intendente General, en fechas que no pudimos determinar. No obstante, en realidad fue durante el primer mandato de Jesús Jiménez Zamora (1863-1866), cuando realizó sus obras más relevantes.

Antes de continuar, es oportuna una aclaración acerca del Hospital San Juan de Dios. En su libro Del Protomedicato al Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica; 145 años de historia, el amigo historiador Raúl Arias Sánchez asevera que «la construcción del hospital, con solo una planta y dirigida por el ingeniero Kurtze, se levantó entre 1853 y 1856», por lo que así lo he afirmado en varias de mis publicaciones. Sin embargo, esto es erróneo.

En efecto, al indagar más al respecto, se percibe que Kurtze más bien objetó dicha construcción, como lo documentó la historiadora Eugenia Incera Olivas en su tesis El Hospital San Juan de Dios: sus antecedentes y su evolución histórica (1845-1900). De hecho, en 1861 y 1862 él señaló que «este edificio se construyó con multitudes de errores, tanto por haberse escogido un mal punto, como porque se construyó sin ninguna de las reglas que demanda esta clase de establecimientos», para continuar expresando que «las habitaciones estaban mal colocadas y divididas; las ventanas muy pequeñas y a una altura que no proporcionaban la luz y ventilación necesarias, siendo verdaderos calabozos». No obstante, a pesar de esto, por fortuna ese inmueble estuvo casi terminado a mediados de 1856, y en él fue posible albergar a muchos de los heridos que retornaban de Nicaragua, tras la batalla del 11 de abril en Rivas contra el ejército filibustero de William Walker, así como a los enfermos del cólera morbus, que ya se había manifestado como una epidemia en la capital.

Asimismo, en varias referencias provenientes de Internet se indica que hay inmuebles en Cartago cuyo diseño —y su construcción, en algunos casos—, se le atribuyen a Kurtze, pero no son ciertas. Tal es el caso de la antigua iglesia del Carmen, la actual catedral Nuestra Señora del Carmen —antiguo templo de San Nicolás de Tolentino— y la parroquia de Santiago Apóstol, en ruinas hasta hoy. Para disipar cualquier duda al respecto, basta con consultar el recién mencionado libro de Mata, así como su voluminoso texto Monografía de Cartago, en los cuales dicho autor abunda en detalles en cuanto a la construcción de dichos edificios. Además, se le atribuye a Kurtze el diseño o la construcción de la pequeña iglesia del barrio San José, en Alajuela, así como de otras iglesias y edificios en dicha provincia, al igual que en San José, Heredia, Cartago, Puntarenas y Guanacaste, pero verificar esto demanda un esfuerzo de indagación que excede los fines del presente artículo, que no es académico, sino divulgativo.

Ahora bien, para cambiar de escenario, del mundo urbano al rural, cabe destacar que, en cierto momento, el gobierno de Jiménez decidió impulsar con determinación la apertura del anhelado camino hacia Limón. Ante ello, con gran celeridad Kurtze desempolvó el plano del puente sobre el río Reventazón trazado por él en 1852. Esta vez, por fin pudo llevarlo a ejecución, gracias a la ayuda del maestro de obras suizo Rocco Adamini, y con tan buen suceso, que se inauguró el 27 de marzo de 1865, en una hermosa ceremonia, cuyos detalles aparecen en el artículo Los puentes en Angostura, Turrialba (Revista Comunicación, 2017, 26: 97-127). La belleza de ese puente de madera, que tenía la forma de un arco aéreo y estaba cubierto por un techo de tejamanil —tablitas de madera de pejibaye, parecidas a tejas— fue alabada por algunos viajeros europeos que transitaron por ahí en años posteriores; asimismo, sus bastiones eran tan sólidos, que han soportado el paso del tiempo y de las correntadas de otrora, y aún están ahí.

Merece destacarse aquí, que hubo un asunto insólito en Kurtze, ya no como constructor de edificios o puentes, sino de una entidad científica. Efectivamente, en 1861 nuestro país fue invitado a participar en la Exhibición Universal de Londres, efectuada en mayo de 1862. Por tanto, se nombró un comité local, presidido por el ya citado von Frantzius, para recolectar «los productos y las riquezas de este país». Tanto éxito se tuvo en el acopio de muestras, que sobraron muchos especímenes de plantas y animales, así como de otros objetos.

Quizás estimulado por su cercana relación con Hoffmann y von Frantzius, en esta coyuntura emergió Kurtze con la siguiente propuesta: «Para no perder este precioso material, sería muy conveniente formar un Museo Nacional y colectar poco a poco todas las cosas del país que suelen figurar en tales establecimientos. Para la colocación de ellas ha brindado el señor rector de la Universidad una pieza del edificio; y para formar estantes, armarios, etc., pagar pequeños premios a las personas pobres que ayudan con alguna cosa a este instituto, [para lo que] figuran en el presupuesto general No. 3 $ 500 [pesos]. En el principio de su creación será muy insignificante tal empresa. Ella se formará con el tiempo, como ha sucedido en todos los otros países, y algún día se presentará una colección completa». Es decir, ejecutivo como era, pronto pudo conseguir un espacio y un capital que, aunque modestos, permitirían empezar a gestar un museo. Se ignora si esta iniciativa cuajó, y si funcionó al menos por un tiempo. En realidad, no sería sino en 1887 que se fundaría el Museo Nacional.

Para cambiar de asunto, por si no bastara con lo que había hecho, en 1866 Kurtze desarrolló su proyecto más ambicioso, cuya preparación fue realmente titánica. Acerca de su génesis y vicisitudes posteriores, hay más información en el artículo Un ferrocarril interoceánico para Costa Rica, en la opinión de Alexander von Frantzius (Herencia, 2022, 35:181-211).

En efecto, por muchos años se había anhelado construir una ruta ferroviaria interoceánica — como lo había hecho Panamá desde 1855—, entre los puertos de Limón y Caldera. Y, por fin, cuando ya casi terminaba su mandato, el presidente Jiménez se propuso concretar este sueño, para lo cual encargó a Kurtze la preparación de una propuesta. ¡Menuda tarea! Sin embargo, eficiente y solícito, éste se dedicó de lleno a concebir el proyecto, el cual plasmó en el documento La ruta ferroviaria interoceánica a través de la República de Costa Rica, que fue redactado en inglés, para poder negociarlo en el exterior; por cierto, en él aparece el plano de la ciudad de Limón citado al principio de este artículo. De hecho, ya en el segundo mandato de José María Castro Madriz, Kurtze fue enviado en misión oficial a Nueva York, para gestionar el proyecto a nombre de nuestro gobierno. Logró su cometido, pues el 31 de julio se firmó un contrato con la empresa Costa Rica Railroad Company, dirigida por el general y político John Charles Frémont, que se comprometía a construir la obra en seis años.

Aunque en enero de 1867 nuestro Congreso aprobó el contrato, con algunas enmiendas, la iniciativa tuvo siempre fuertes opositores en el país, a lo cual se sumó el hecho de que, en realidad, Frémont y sus socios carecían del financiamiento para la obra. Eso sí, estas contingencias no deben eclipsar la calidad propiamente técnica del proyecto de Kurtze pues, gracias al detallado conocimiento que tenía del entorno, el trazado de la ruta ferroviaria que él concibió fue aprovechado años después por la Northern Railway Company para construir el ferrocarril al Atlántico. Así consta en el libro conmemorativo Costa Rica Railway Company Ltd. and Northern Railway Company, publicado en 1953 por dicha empresa, en el cual se acota que «la localización propuesta por el Sr. Kurtze en términos generales fue la misma seguida por el Ferrocarril de Costa Rica [del Atlántico] y, más tarde, por la del Ferrocarril [Eléctrico] al Pacífico». ¡¡¡Casi nada!!!

A propósito del documento que Kurtze negoció en Nueva York, permaneció sin traducir por varios decenios, hasta que esto fue hecho en 1928 por el expresidente Ricardo Jiménez Oreamuno, abogado cartaginés. De esta manera, honró el espíritu visionario de su padre —el ya citado expresidente Jesús Jiménez—, pero también a Kurtze, de quien acota lo siguiente en la introducción del folleto que él tradujo: «De niño sentí en mi cabeza la mano acariciadora de don Francisco; de viejo, me es grato pagar aquel afecto siquiera con el óbolo de estas palabras y la presente traducción».

Para concluir esta sección, es importante mencionar que, a pesar de su innegable talento y de sus logros, Kurtze tuvo detractores. Esto explica que, como lo indica la recordada historiadora Clotilde Obregón Quesada en su libro Historia de la ingeniería en Costa Rica, en 1866 fuera destituido por el presidente Castro Madriz, y reemplazado por el arquitecto e ingeniero mexicano Ángel Miguel Velázquez Rigoni —yerno del presidente desde setiembre del año anterior—, aspecto que no tuve tiempo de investigar. No obstante, sí hallé un voluminoso expediente en el Archivo Nacional (Secretaría de Fomento- 765), en el que Velázquez le hizo acerbas críticas a Kurtze, tras realizar un reconocimiento de los avances del camino al Caribe, efectuado en 1866, ante lo cual Kurtze replicó con firmeza.

Sobre su vida privada

Todo lo narrado hasta aquí corresponde a las actividades y labores públicas de Kurtze. En realidad, es muy poco lo que se conoce de su vida privada. Por ejemplo, se sabe que tuvo varias propiedades en Turrialba, junto con su cuñado Manuel Bedoya, entre las que sobresalían una en la localidad de Azul, y la otra en la futura hacienda Guayabo, donde hoy está el Monumento Nacional Guayabo. Asimismo, se ignora el sitio de su morada cuando vivió en Cartago. Eso sí, al mudarse a la capital, residió al sur de la Plaza Principal —actual Parque Central—, aunque se desconoce exactamente dónde.

En cuanto a su vida familiar, con su esposa procreó siete hijos: Manuel Francisco (1854), Francisco Julián (1856), Domingo de Jesús (1857), Ana Francisca María Nicolasa de Jesús (1858), Josefa Francisca de Jesús (1861), Rafael Francisco de las Mercedes (1862) y Juan Manuel Rafael de Jesús (1864); las dos mujeres fallecieron en la infancia. Así consta en el libro La inmigración alemana a Costa Rica en el siglo XIX (1840-1900), escrito por mi hermana Brunilda y su colega historiadora Margarita Torres, en el cual hay valiosa información adicional sobre la relación de Kurtze con varios de sus compatriotas.

El único hijo del que se tiene alguna información —lo cual sugiere que los demás varones murieron jóvenes— es el menor, a quien se le conocía como Jesús Kurtze y fue profesor en el Colegio San Luis Gonzaga, en Cartago. Nació el 12 de julio de 1864, sus padrinos fueron el cónsul francés Juan Jacobo Bonnefil y su esposa Feliciana Concepción Quirós Solano, y moriría en Alajuela el 31 de octubre de 1971. Puesto que permaneció soltero, el apellido Kurtze desapareció en Costa Rica; no debe confundírsele con Korte o Kruse —presentes hoy en el país—, ni tampoco con el apellido del reputado botánico Carl Ernst Otto Kuntze, quien recorrió gran parte de Costa Rica en 1874.

Para retornar al viejo Kurtze, es pertinente indicar que, al revisar la prensa de la época, se capta que él y su esposa partieron de Puntarenas hacia Panamá el 16 de marzo de 1869, a bordo del vapor Guatemala, y retornaron el 27 de mayo en ese mismo navío, comandado en ambas ocasiones por el capitán A. J. Douglas. Se desconoce hacia dónde emprendieron un viaje tan prolongado, de más de dos meses, aunque la travesía marítima también debió haberles consumido mucho tiempo; en todo caso, es de suponer que fueron a Europa, EE. UU. o Suramérica, y tal vez con fines médicos.

Lo cierto es que él murió pocos días después del regreso, y en Puntarenas, según se especifica en el libro de defunciones No. 15 de San José; los santos óleos le fueron administrados en la parroquia de dicho puerto. Así consta en el libro de Hilje y Torres, en el cual además se indica que «el 6 de junio de 1869 se dio sepultura a Francisco Kurtze, esposo que fue de doña María Bedoya. Falleció de resultas de un lobanillo canceroso a la edad de 58 años poco más o menos»; cabe acotar que un lobanillo es un tumor formado debajo de la piel, no siempre maligno, pero que sí lo fue en el caso de Kurtze.

Es de suponer que su cadáver fue trasladado en carreta hasta la capital —el único medio de transporte entonces para un ataúd—, pues su funeral se efectuó en la iglesia de La Merced, la cual por entonces estaba a la par del Palacio Nacional, regio edificio que él construyera, como se indicó previamente. Para haber sido enterrado el 6 de junio, es muy posible que falleciera el 4, o muy temprano el día 5, y que su cadáver fuera embalsamado o acondicionado para soportar tan larga travesía, dado que el trayecto desde Puntarenas equivalía a unos 120 km por el muy sinuoso y empedrado Camino Nacional, que atravesaba los escarpados Montes del Aguacate.

Tres semanas después de su deceso, se le honró con un sentido obituario, de autor anónimo. Aparecido en la prensa con el título Rasgo necrológico (La Gaceta, 26-VI-1869, p. 3), se transcribe a continuación.

Las honras fúnebres del Director General de Obras Públicas de esta República, Señor Don Francisco Kurtze, se celebraron en la Iglesia de la Merced el día 6 del corriente, con asistencia de un numeroso concurso de personas de todas las clases de la sociedad, que quisieron comprobar con su presencia, el pesar que generalmente había producido la muerte del estimado Ingeniero.

Si hemos esperado hasta hoy para pagar a nuestro amigo la deuda de gratitud a que se hizo acreedor, fue porque suponíamos que no faltarían plumas más obligatorias; pero no queremos dejar pasar ni un solo día más, sin dar al Señor Kurtze la última y más pública demostración de nuestro afecto.

Don Francisco Kurtze ha desaparecido de nuestro lado, después de diez y ocho años, que contienen indestructibles recuerdos, por estar íntimamente ligados con el engrandecimiento de nuestro país; así es que con mucha justicia, nuestro amigo representará en la historia de Costa Rica, uno de esos tipos de constancia que están convencidos de la necesidad de no dejarse vencer por las contrariedades ni los peligros. Su nombre permanecerá grabado con indelebles rasgos en nuestras vírgenes selvas. En su vida de Ingeniero no solo nos deja el recuerdo de un hombre que tenía conciencia del cumplimiento de sus deberes, sino que nos ha probado que mantenía en su alma la pura y noble ambición de unir a toda costa su nombre a la grandiosa obra que, a su modo de ver, era la única que puede conducir a Costa Rica por el camino de una transformación feliz e indispensable.

Este gran pensamiento lo ocupó desde su llegada al país, y para realizarlo lo vimos luchar constantemente contra la intemperie y todas las malas voluntades de egoístas y ambiciosos.

Sí, nuestro querido Don Francisco ha sucumbido, luchando como un héroe: su muerte es la de un valiente soldado que recibe mortal herida sobre el mismo campo de batalla.

Ha muerto con esa idea continuamente fija; lamentando dejar su patria adoptiva solo con una lejana esperanza de la realización de su más íntimo deseo.

Al describir al Señor Kurtze como hombre público, no es posible olvidarlo como miembro de la sociedad y hombre privado.

Unido a una virtuosa y apreciable Señora de Cartago, su vida fue un ejemplo viviente de lo que es la sociedad doméstica, basada en los rectos principios del honor, del decoro y del respeto que exige la misma sociedad. Las lágrimas que derrama cada día, cada hora, una esposa inconsolable, prueban más que nuestro dicho, si era digno de estimación el amigo que acabamos de perder.

Pero no lo hemos perdido. Lo conservaremos en nuestra memoria por toda la vida; y para que las generaciones venideras no sean ingratas, recordémoslo a nuestros hijos como digno ejemplo de patriotismo, mucho más de considerarse en un extranjero en quien el entusiasmo por Costa Rica no había sido cimentado en él por el amor al oro, ni por la ambición de los altos puestos, ni por el egoísmo de su inteligencia y de su saber. Hagamos alguna vez cumplida y recta justicia, rindiendo nuestro homenaje al hombre público que deploramos y por cuya pérdida debemos todos exclamar: ¡A Dios, Kurtze; tu muerte es una desgracia nacional!

En plena congruencia con estos juicios, en un pasaje de su libro Viajes por Centroamérica, el célebre viajero y escritor alemán Wilhelm Marr relata que en 1853, de manera sorpresiva se encontró a Kurtze en nuestra capital. Tras ser víctima de una infestación de las temibles niguas (Tunga penetrans), expresa que «en mi lecho de dolor adquirí nuevas relaciones y renové una antigua amistad con la persona que menos hubiera creído encontrar en San José. Este amigo era Franz Kurtze, el cual había residido largo tiempo en Hamburgo y ocupaba aún un lugar en mis recuerdos del tiempo de la mesa redonda del Hotel de la Bolsa. Si algún extranjero se ha familiarizado rápida, práctica y fundamentalmente con el modo de ser el país, ha sido don Francisco. De una honradez perfecta en su manera de pensar, sumamente práctico y sobrio, gozaba con justicia de la estimación de todos, y para todo aquello que requiriese resolución, calma y clara inteligencia era Kurtze el hombre necesario».

¿Cómo era Kurtze en persona?

Por carecerse de fotografías suyas —que quizás su hijo Jesús atesoraba, pero se perdieron, por no haber dejado descendencia que las preservara—, no se conoce nada de la fisonomía ni de la complexión de Kurtze. Tampoco de su carácter, ni de su sentido del humor.

La única excepción, que reúne algo de ambos aspectos, es un simpático diálogo entre Kurtze y el recién citado Marr, como resultado de una visita que hicieran juntos al campamento donde se proyectaba establecer la colonia alemana en Turrialba. En efecto, a punto de hacer una incursión en la montaña, Marr lo interpeló así:

– Señor Kurtze –le dije a éste echando una mirada compasiva a sus piernas flacas, que a la sazón se deslizaban dentro de las botas impermeables, y haciendo alarde, satisfecho, de mis pantorrillas–, señor Kurtze, ¿usted va a atreverse de verdad a penetrar en la selva virgen con esas piernas? Es usted un hombre de rompe y rasga.

– Señor Marr de Hamburgo –me replicó mi amigo el ingeniero–, tengo que arrastrar menos lastre que usted, y puede ser que me toque también remolcar sus carnosas pantorrillas.

Más adelante en su relato, que está incluido en su libro Viaje a Centroamérica, Marr narra lo siguiente:

Yo tenía hambre y cometí la tontería de comer algunas frutas, una especie de nueces que encontré en el camino, y de beber mucha agua de un arroyo inmediatamente después, en un recipiente fabricado con una hoja. En cuanto nos pusimos de nuevo en movimiento sentí vértigo. Toda la selva parecía danzar a mi alrededor.

–¿Qué tal van las piernas gordas? –exclamó Kurtze.

Pero al ver que se me había declarado un vómito violento, suspendió sus amistosas bromas.

Ahora bien, sin imaginar que pudiera existir una imagen suya, hace poco tiempo, con la ayuda del diligente personal del Archivo Nacional, me fue posible hallar un dibujo trazado por su amigo José María Figueroa Oreamuno, e incluido en el célebre Álbum de Figueroa. Es una imagen algo extraña, pues se le ve extendiendo un gran mapa sobre una pequeña mesa, con su brazo derecho anormalmente corto o encogido, y ataviado Kurtze con un traje y un gorro que pareciera de origen mongol. Esto hace pensar que se trataba de una broma, pues Figueroa era muy sarcástico.

No obstante, gracias a que los rasgos de su rostro son bastante claros, y que Figueroa no era un mal dibujante, le solicité a ese extraordinario artista que es Carlos Aguilar Durán —entrañable amigo alajuelense—, que reconstruyera la fisonomía de Kurtze. Gran conocedor de los rasgos anatómicos del ser humano, Carlos lo hizo, con la habilidad y destreza que lo caracterizan. Ello me permitió incluirlo en mi reciente libro Karl Hoffmann: médico y héroe en la Campaña Nacional, dado que, como lo indiqué al principio de este artículo, Kurtze fue uno de los más prominentes inmigrantes alemanes en la sociedad costarricense del siglo XIX.

Palabras finales

Kurtze, redibujado recientemente por Carlos Aguilar Durán

He escrito esta semblanza de Kurtze a raíz de la revelación de su apariencia física, materializada en la imagen de su rostro, que fue hábilmente plasmada por el amigo dibujante y pintor Carlos Aguilar. De algún modo, esto representa una especie de resurrección ante la historia, pues así se ha podido complementar y completar su travesía vital con sus rasgos estrictamente anatómicos, de manera integral.

Hecho esto, confiamos en que este recorrido por su vida y su obra —bastante incompleto aún— sirva de estímulo para que alguien acometa la labor de rescatar y analizar a fondo sus aportes, y que los reúna en un libro, pues hay abundante material para ello —e incluso para una novela histórica—, además de que quedan muchas cuestiones por investigar y esclarecer.

Cuando se haga esto, la ponderación de las contribuciones de Kurtze al desarrollo de Costa Rica, en una época clave desde el punto de vista histórico, obviamente que se centrarán en aquellas de carácter ingenieril y arquitectónico. No obstante, no deberán ignorarse otras dimensiones de su privilegiado intelecto, pues no hay duda de que este eximio inmigrante —convertido en costarricense por decisión propia— construyó mucho más que edificios y puentes.

La lucha por el presupuesto universitario es por la Patria

Vladimir de la Cruz

La lucha por el presupuesto universitario la iniciamos los estudiantes que formábamos parte del Frente de Acción Universitaria, FAU, durante los años 1967 -1973. Por aquellos años la Universidad de Costa Rica, la única en ese momento en el país, recibía el 10% del presupuesto nacional de Educación.

La lucha que dimos fue por igualar el presupuesto de la Universidad al de la Corte Suprema de Justicia, el 6% del Presupuesto Nacional.

Fue una lucha prolongada, intensa, dura y tensa. Las organizaciones estudiantiles existentes en la Universidad se fueron integrando a esta lucha. La Federación de Estudiantes y los otros grupos políticos levantaron esta bandera.

En el gobierno de José Figueres organizamos la Gran Marcha del 6%. En la noche anterior a la marcha el presidente Figueres envió al Dr. Luis Burstin a la Federación de Estudiantes, donde estábamos en el Comité Organizador de la Marcha, a convocarnos a su casa para hablar sobre la petición de los estudiantes. Fuimos allí, entre otros, Oscar Madrigal, Constantino Urcuyo, Francisco Barahona, entonces presidente de la Federación de Estudiantes y yo. Figueres nos planteó suspender la marcha. Nosotros mantuvimos la tesis de la asignación presupuestaria.

La marcha se realizó majestuosamente. Gigantesca fue la marcha. Desde el Balcón de Radio Monumental hablamos tres personas, por su orden, Vladimir de la Cruz, por el Comité de Huelga y Organizador de la Marcha, Francisco Barahona, presidente de la Federación de Estudiantes y el Rector de la Universidad, Eugenio Rodríguez Vega.

El terreno de la lucha universitaria por un presupuesto justo para la Universidad estaba abonado. La lucha se mantuvo con presión hacia los diputados, que finalmente aprobaban el Presupuesto Nacional de la República.

Las luchas del movimiento estudiantil en aquellos años, y los cambios que se operaban en la Universidad de Costa Rica, especialmente bajo las directrices del III Congreso Universitario, a principios de la década de 1970, llevaron al Presidente Figueres, y luego al Presidente Daniel Oduber, en esos gobiernos desde 1970 hasta 1978, a impulsar la apertura de las otras instituciones de educación superior en el país, la Universidad Nacional, el Instituto Tecnológico de Costa Rica y la Universidad Estatal a Distancia. Probablemente impulsaron esas universidades con la finalidad de neutralizar a la Universidad de Costa Rica, en la politización que se había alcanzado, especialmente en su movimiento estudiantil. Las otras instituciones de educación superior, a como iban surgiendo, se iban sumando a esta lucha y otras nacionales y patrióticas.

Con ello el presupuesto de la Universidad de Costa Rica empezó a verse en la dimensión de garantizar el presupuesto para todas las instituciones de educación superior, lo que llevó a las reformas constitucionales respectivas y a la constitución del Fondo Especial para la Educación Superior, FEES. Constitucionalmente se llegó a garantizar un 8% del PIB, al igual que para la educación nacional pública.

El porcentual constitucional ha sido objeto de debate, de luchas y de movilizaciones, año tras año. En algunos gobiernos con más intensidad que en otros. No ha importado si han sido gobiernos dirigidos por el partido Liberación Nacional, creador de estas últimas universidades, a las que hoy se suma la Universidad Técnica Nacional, de Alajuela, que también forma parte del FEES, o la Universidad de Costa Rica creación del Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, que el partido Unidad Social Cristiana, ni bajo la influencia de Rafael Ángel Calderón Fournier, ha hecho nada por defenderla. La Universidad de Costa Rica, creada el 26 de agosto de 1940, también fue fortalecida por Liberación Nacional, con el desarrollo de la Ciudad Universitaria, especialmente en la década de 1950.

Ambos partidos, hoy con una bancada importante de diputados que ellos tienen, solo ellos dos, de casi 30 diputados, tienen una obligación con la Patria, de darle el presupuesto que los Rectores y el Consejo Nacional de Rectores, han solicitado superior al 4% del PIB, para garantizar el funcionamiento de las Universidades en sus nobles propósitos científicos, académicos, literarios, culturales, artísticos, de continuar garantizando lo mejor de la producción de profesionales, que alrededor del 80% de la totalidad de profesionales de la educación superior se insertan en el sector privado y público nacional, contribuyendo de esa manera al mejor desarrollo del país.

Al momento de escribir este artículo, el pasado lunes por la noche, estos dos partidos, que han gobernado el país desde 1953 hasta el 2014, que han creado estas universidades, no han abierto la boca para defenderlas. Ni un solo pronunciamiento público, ni un solo llamamiento para sumarse a las marchas de hoy miércoles ante la Asamblea Legislativa y de mañana jueves en todo el territorio nacional, especialmente donde existen las distintas sedes universitarias, han realizado. Pareciera que estos partidos han muerto. O lo peor, cooperan con la muerte anunciada que ha hecho el inquilino de Zapote.

Los Secretarios Generales, los Presidentes y los Secretarios o líderes juveniles de estos partidos son letra muerta en el escenario político nacional. No se sienten, no aparecen ni existen, y en pocos meses estarán solicitando votos para la campaña nacional electoral del próximo año.

¡Qué decadencia de partidos políticos y de sus dirigentes políticos y juveniles!, con este silencio ante la ejecución tipo sicariata que está haciendo el Jaguar de Zapote a las universidades, cuando ya instruyó sus felinos ministros de acabar presupuestariamente con las universidades.

La actitud del gobierno frente a las universidades es típicamente una acción sicariata. Disparar a la cabeza y corazón de las universidades, a su presupuesto, para matarlas. Es una ráfaga de fuego contra los casi 125.000 jóvenes universitarios, de ellos un 60% son mujeres, dejarlos sin posibilidad de estudiar, para enviarlos a las calles e insertarlos, de esa manera, en las organizaciones criminales existentes y crecientes en el país en los trabajos que se les puedan ofrecer, en el cuido y manejo callejero, de la bodega más grande de drogas de la región.

Las marchas de hoy miércoles y de mañana en todo el territorio nacional son absolutamente válidas, justas. Son marchas por la Educación Nacional y por la Educación Superior Pública. Son marchas por los jóvenes que hoy estudian en las universidades. También son marchas por los jóvenes que hoy se encuentran en las escuelas y los colegios, para garantizarles su futura posibilidad y oportunidad de una educación superior universitaria. Son marchas por las familias de todos los jóvenes, por sus padres y madres, por sus hermanos y hermanas, por sus calidades de vida. Son marchas para garantizar las posibilidades familiares de que sus hijos y nietos puedan tener asegurado un futuro de estudio y de formación profesional, que les permita servir mejor al país, a la Patria y que también les genere un futuro más seguro económicamente, alejado de la pobreza, de la extrema pobreza, del desempleo, del subempleo y del trabajo informal, que les permita constituir futuras familias, sólidas y felices familias.

El inquilino de Zapote quiso doblegar a las autoridades universitarias bajo la amenaza de que aceptaban el 1% del PIB como incremento presupuestario para el 2025, o nada, respecto al 4.03% que pedían las universidades. Después de convocarlos a una humillante reunión en su guarida de Zapote, les dijo que no proyectaba ni el 1% del PIB. Que su presupuesto se iba con un 0% para las universidades y que fueran a luchar a la Asamblea Legislativa el presupuesto universitario.

El animal de Zapote, el Jaguar, además amenazó que darle el presupuesto constitucional, que tiene obligación de cumplirlo, significaba reducir otras asignaciones presupuestarias que tenían que ver, entre otras, con salud y seguridad. De la manera más vulgar se atrevió a asustar a la población nacional con esto.

Las partidas presupuestarias de salud, educación, de las universidades están señaladas en la Constitución Política y en la práctica de elaboración de los presupuestos nacionales, que contemplan sus crecimientos anuales correspondientes. El inquilino de Zapote tiene obligación constitucional de garantizarlas y cumplirlas.

Lo que sucede es que el actual gobierno lo que tiene al frente es un grupo de oscuros personajes interesados en destruir el Estado Social de Derecho, en destruir y debilitar sus instituciones sociales, en tercerizar y privatizar sus servicios, junto con el aniquilamiento del Estado de Derecho; en limitar las acciones de los Poderes Legislativo y Judicial y en acabar con las instancias de control político establecidas en la Constitución, en la legislación nacional y en las instancias de la vida democrática, cívica y ciudadana.

La norma constitucional del Artículo 85, ordena al Poder Ejecutivo dotar a las universidades del patrimonio propio que les garantice su funcionamiento. El artículo 85 constitucional señala que el presupuesto de las universidades no puede ser reducido, ni abolido, ni disminuido, y que tiene que crear rentas para asegurarlo.

El artículo 85 constitucional remite a la Asamblea Legislativa la discusión y aprobación del presupuesto para las universidades, si en la Comisión de Enlace, como se llama la comisión creada con el Gobierno y las Universidades, no se llega a ningún acuerdo. Por eso es la marcha de hoy miércoles y las de mañana jueves en todo el territorio nacional, solicitando los fondos adecuados y necesarios para el funcionamiento de las Universidades estatales.

Desde el mes de setiembre hasta el mes de noviembre se discutirá en la Asamblea Legislativa el Presupuesto que envía el Poder Ejecutivo.

El presupuesto para el 2025 enviado a la Asamblea Legislativa va con 0% de incremento para las universidades. Eso significa que se asigna a las universidades el mismo presupuesto de este año 2024. Ni siquiera se proyecta el 3% de inflación que se calcula para el 2025.

El presupuesto formal la Asamblea Legislativa debe enviarlo el 30 de setiembre a la Contraloría General de la República, de manera que, aunque los diputados aprobaren una cifra mayor, siempre se iniciaría el 2025 con el monto presupuestario igual al 2024. Solo hasta el 30 de setiembre se puede saber con certeza cuanto podría incrementarse el presupuesto de las universidades.

Esto significa que la lucha de las universidades apenas está hoy comenzando ante la Asamblea Legislativa, y ante los diputados de los distintos partidos políticos. Significa que hasta el 30 de setiembre hay que mantener la presión en las calles y en la propia Asamblea Legislativa.

Todo el mes de setiembre deben organizarse marchas de estudiantes y de universitarios a la Asamblea Legislativa. Debe establecerse un piquete permanente frente a la Asamblea Legislativa como se hizo con ALCOA, con el Combo del ICE o con el TLC, con tiendas de campaña si fuera necesario.

También deben realizarse piquetes de presión en las casas de los diputados en sus respectivas comunidades. Si son representantes populares el pueblo, los estudiantes, los universitarios y sus familias pueden irles a pedir, a sus casas, el apoyo para las universidades. Los diputados tienen que entender y comprender que ese derecho de petición de los ciudadanos directamente en sus casas es válido.

También deben realizarse marchas a las sedes de los partidos y dirigentes políticos pidiéndoles su pronunciamiento, especialmente con los partidos y diputados que están comprometidos con la creación de las universidades.

La lucha de las universidades, de sus estudiantes, que hoy marchan, es por Costa Rica, la de hoy y la del futuro.

La lucha por el presupuesto universitario justo hay que apoyarla, es una lucha nacional, de todos los estudiantes y sus familias. Es una lucha por la Patria.

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Reciban nuestros atentos saludos.

Necesitamos saber si alguna-o de ustedes tiene contacto con alguna empresa, ONG, que nos pueda donar unas 20 castraciones para perritos y gatos, para la gira a las Islas del Golfo de Nicoya: Caballo, Venado y Chira los días 24, 25 y 26 de septiembre del año en curso.

Esa labor equivale a la suma de 300.000 (trescientos mil colones), o lo que puedan donar será bienvenido.

También si alguna empresa puede donar alimento para mascotas, pues hay mucha necesidad de alimento en las Islas del Golfo de Nicoya.

Muchísimas gracias,

Ma. Elena Fournier S.
Presidenta

Asociación Conservacionista YISKI
Tel. 22 97 0970

Apoyemos a las mascotas de las Islas del Golfo de Nicoya. ¡Tu ayuda hace la diferencia!