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Etiqueta: El Salvador

Bukele y la democracia populista

Valentín Díaz Gutiérrez

Etimológicamente, democracia significa el poder del pueblo, pero como «pueblo» no es un todo categórico, sino una amalgama llena de matices hemos, convenido de manera casi unánime que democracia es el gobierno de o para las mayorías. Y como definición no está nada mal.

Pero solo es eso una bonita definición que no llena ni de lejos las aspiraciones de esas mayorías.

¿Y cuáles son esas aspiraciones? Maslow, fundador de la psicología humanista, y creador de la famosa pirámide, formula en su teoría una jerarquía de esas necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados en el escalón superior de ella.

Así que en la base de esa pirámide y en la realidad, las mayorías de cualquier democracia aspiran a satisfacer las necesidades básicas de alimento, ropa y cobijo. Creo que todos podemos estar de acuerdo con él.

A medida que uno va ascendiendo en la pirámide, sus aspiraciones se van ampliando y se van haciendo cada vez más sofisticadas, pero sobre todo surge el deseo innato de no perder la posición adquirida. Es el origen del pensamiento conservador, se perciba uno de izquierda o de derecha. Por encima de toda ideología y espiritualidad, ese egoísmo es parte del sentido común o mayoritario. Nadie quiere perder los privilegios que esa posición favorable en la pirámide confiere. Todos queremos mantenerlos si no acrecentarlos para nosotros y nuestros descendientes.

Y eso, aun siendo conscientes de que esa cómoda posición se sostiene sobre las injusticias en la base de la pirámide donde sigue habiendo personas que literalmente se mueren de hambre.

La sociabilidad, y eso lo digo yo, es la habilidad adquirida de mirar hacia otro lado y «tirar palante». Y esa peculiar sociabilidad también se extiende hacia las capas más bajas de la pirámide, no vayamos a idealizar. Es la dura y darwiniana lucha por la supervivencia.

¿Qué me he alejado mucho de Bukele? Pues no tanto si considero que muchos, muchos en mi entorno, parecen temer que se esté incubando un Bukele en su vecindario. En ese entorno donde nos preocupamos tanto por cosas tan abstractas como la libertad y el derecho. ¿La libertad y el derecho de quién?

No nos engañemos, no queramos mirar para otro lado con esas poses progresistas. Nuestra estabilidad en la pirámide depende de que sigan pasando esas cosas en el subsuelo. Por eso a Bukele se le ve y se le juzga dependiendo de la posición desde la que emitimos el juicio.

Vivimos en sociedades inmensamente desiguales e injustas. Bukele no es el responsable de ello, aunque sea como nosotros, como ustedes que tanto le critican, beneficiario de ellas. Su carrera política la inicia en el FMLN llegando a ser alcalde de San Salvador, momento en el que por discrepancias políticas es expulsado del partido. Y cuando llega a la presidencia lo hace con el principal objetivo de acabar con la delincuencia. Y como los habían hecho antes los gobiernos precedentes, empieza unas negociaciones con las maras, reduciendo significativamente los niveles de violencia.

Esas negociaciones oficiosas fueron muy contestadas por sus compatriotas, lo que no deja de ser normal en una sociedad democrática. Lo que es más anormal es que el propio Departamento del Tesoro de USA se inmiscuyera en un asunto interno de El Salvador como ya lo había hecho con el tema del Bitcoin, una vez más la sombra del Imperio apareciendo sospechosamente.

En ese clima de tensiones políticas internas y externas ocurre el fin de semana sangriento de marzo 2022, donde se cometen 76 homicidios atribuidos a las maras y que ocasionaron el estado de excepción y todo lo que ahora se cuestiona. La historia de esa «matanza» está aún por escribir y entre tanto hay muchas conjeturas respecto a la misma.

Ese hecho fue el detonante necesario para declarar el estado de excepción que a juzgar por las apariencias puede ser renovado durante todo el mandato de presidente.

Desde entonces, miles de salvadoreños han sido detenidos y encarcelados y se han producido múltiples violaciones de derechos humanos y detenciones arbitrarias que serían como los daños colaterales de esta guerra interna contra la delincuencia organizada o contra una parte de ella. Contra la que operaba en esa base de la pirámide, convirtiendo la vida de los salvadoreños pobres en un verdadero infierno. Y son esos ciudadanos que se sienten liberados por su carismático presidente los que le dan su respaldo en las encuestas de opinión. La gran mayoría que hasta ahora estaba soportando los rigores y la violencia de los mareros.

A nosotros, los que en El Salvador y fuera de él, estando en los escalones por encima de esa base caótica, nos cuesta entender la situación, nos percibamos de izquierda o derecha, porque como escribí antes, nuestra sociabilidad nos impide ver lo que ocurre ahí abajo. No se trata de estar con o contra Bukele o con o contra el próximo líder populista que surja. Se trata de ver con objetividad y hacer algo al respecto y con urgencia, porque la olla común sobre la que se asientan nuestras sociedades post socialdemócratas está a punto de explotar.

Ivania Cruz: los presos políticos en El Salvador nos llaman a luchar

Uno de los problemas reportados por medios de difusión como claves en El Salvador ha sido la constante lucha contra la violencia, que hace difícil la preservación del desarrollo en todas sus formas, ya que se ha vuelto un problema sistemático que repercute en toda la población.

Ante ello, Ivania Cruz, abogada y vocera del Comité de Familiares de Presas y Presos Políticos de El Salvador, alza la voz en cuanto a la realidad vivida por la población en relación con las medidas establecidas por el gobierno del presidente Nayib Bukele.

Bajo una de las más violentas olas de violencia, el gobierno ha establecido acciones igualmente drásticas, modificando, reformando y agregando nuevas atribuciones al código penal salvadoreño con condenas más largas para aquellos implicados o relacionados a las pandillas, y sumado a esto, el restringir la libertad de expresión y de prensa, estableciendo condenas a periodistas que den visibilidad a todo lo relacionado con la problemática, además de la suspensión de las garantías sociales y con ello diversas acciones de índole autoritaria.

Ivania Cruz y en base al informe reciente del Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Siméon Cañas (UCA), donde exponen las arbitrariedades que suceden bajo la mira de nadie. Este informe establece que en El Salvador se han reportado 4,060 personas como desaparecidas durante los últimos dos años.

Según lo expuesto por Cruz, lo que se está viviendo en El Salvador no solo se basa en la problemática de los grupos violentos, sino que, ésta se ha utilizado como una forma de establecer un régimen fuera de los derechos humanos, donde se instaura una persecución política sobre aquellos opositores al gobierno. 

Por ello Cruz declaró para el Semanario Universidad:

“Actualmente en El Salvador vivimos una dictadura. A los magistrados de la Corte Suprema de Justicia los sustituyen y ahora con una nueva ley sobre la carrera judicial ya no solamente (controlan) a los magistrados, si no a los jueces de los casos que a ellos les interesaba sustituir, como el caso de (la masacre de) El Mozote.

Cofappes entra a partir de 2021 por los primeros casos individuales; hoy, 2022, hablamos de capturas masivas.

En el 2021 hablamos de capturas a cualquier oposición, comenzó su discurso con los partidos opositores, FMLN y Arena, pero después pasó a cualquier crítica: hay siete periodistas exiliados, existe la ley mordaza según la cual los periodistas ya no pueden hacer publicaciones sobre las pandillas. Es una limitante a la libertad de expresión y al periodismo en El Salvador”.

De esta manera la abogada Cruz señala que es grave la situación que presenta el país, donde el Estado infringe violencia sobre los ciudadanos, en cuanto a estos encarcelamientos masivos que se dan bajo la persecución y el silencio, lejos de cualquier vestigio de derechos. Además, se debe tener presente que no existe un oposición consolidada dentro de El Salvador, ya que sin oposición en la Asamblea Legislativa, pudo realizar diversas acciones como el despido de los jueces de la Sala Constitucional de El Salvador, estableciendo nuevos afines a sus intereses. 

Por cuánto, los esfuerzos visiblemente extremistas del presidente Bukele, que señala ante el público como una lucha contra las fuerzas violentas y guerrillas, que se establecen en El Salvador genera una disminución visible, aun así Cruz señala que “actualmente en el país, hay más de 100 muertos a manos del Estado dentro de los centros penales por el régimen de excepción, pero la gente a veces cree que esos muertos son pandilleros, pero la mayoría son personas civiles, o jóvenes que fueron muertos por riñas dentro de una celda en la que estás metiendo a gente inocente mezclada con pandilleros”. 

Para mayor información consultar la entrevista realizada a Cátedra Centroamérica/UCR: https://fb.watch/h6nDbs8eIg/?mibextid=RUbZ1f

O bien, consultar noticia en Semanario Universidad:  https://semanariouniversidad.com/mundo/centroamerica/el-salvador-es-una-bomba-de-tiempo/

Camino a la dictadura

Imagen: Allan McDonald

Bukele y su proyecto de reelección

Todas las actuaciones políticas del presidente Nayib Bukele indican que está llevando rápidamente a la república de El Salvador hacia una dictadura de derechas.

David Mena

El último acto lo efectuó el 15 de septiembre, celebración de un nuevo aniversario de la independencia, cuando anunció que será candidato a la presidencia en 2024, violando la constitución, que prohíbe la reelección de manera inmediata.

La prohibición de la reelección inmediata se basa en la previsión de eliminar las ventajas que tendría un presidente en funciones porque utilizaría el poder del Estado para asegurar su triunfo sobre otros aspirantes.

La argumentación de los publicistas de Bukele consiste en afirmar que es un presidente popular y que nadie ha hecho lo que él ha logrado, y que eso le da derecho a reelegirse.

En el camino de la reelección se inscribe la destitución inconstitucional por el parlamento de los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, que fueron remplazados por otros, dóciles al gobierno.

Justificaciones y falacias

Los publicistas del gobierno “justifican” el proyecto de reelección en que Bukele ha sido un buen administrador, sobre todo cuando la pandemia, pero “olvidan” que en esta legislatura se dictó una ley para eliminar el acceso a la información de todo lo realizado por el ministro de Salud (como el uso discrecional de varios centenares de millones de dólares provenientes de Estados Unidos) y otros ministerios que también usaron fondos públicos.

Otro de sus argumentos refiere a la reducción notable de la cifra de homicidios desde que Bukele asumió, el 1 de junio de 2019 (no hubo ninguno hasta marzo de 2022, cuando como rayo en cielo sereno hubo 80 asesinatos en un fin de semana).

El periódico virtual El Faro demostró que en esos casi 3 años Bukele estableció un pacto secreto con las pandillas (maras). Luego rompió con una de ellas, la Mara Salvatrucha 13 (MS 13), por incumplimiento de las prebendas pactadas. No obstante, en ese mismo periodo crecieron las cifras de personas desaparecidas, así como el hallazgo de cementerios clandestinos, acciones atribuibles a las pandillas.

El Faro demostró, años atrás, que funcionarios de los gobiernos de ARENA y del FMLN tuvieron acuerdos secretos con las pandillas, por lo que fueron procesados por la fiscalía general de la república.

Pero eso no ha sucedido con funcionarios del gobierno de Bukele, porque la asamblea legislativa constituida el 1 de mayo de 2021, con mayoría absoluta de diputados del partido del presidente, destituyó, en la misma sesión de apertura, al fiscal general que investigaba las operaciones secretas del mandatario con las pandillas y la corrupción de otros funcionarios del gobierno actual.

El Fiscal General nombrado el 1 de mayo de 2021, obediente a las directrices del presidente, destituyó a los fiscales que investigaban el pacto con las pandillas y eliminó el acuerdo con la OEA que creaba la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIES).

Un régimen de excepción

A partir de marzo pasado, para encubrir la mentira del control territorial que ejercía el gobierno, Bukele tuvo una reacción violenta para “castigar” a los pandilleros y mostrar ante la población su poder.

Así, se instaló el “régimen de excepción”, que supone la pérdida de cuatro garantías constitucionales: el derecho a la libertad de reunión y asociación; el derecho a la defensa; el derecho a la inviolabilidad de la correspondencia e intervención de las comunicaciones sin que sea necesaria una orden judicial y el plazo de detención administrativa solo por 72 horas (que pasó a 15 días).

Entre marzo y septiembre últimos, el ejército y la policía nacional civil han capturado a más de 50 mil personas, incluidas muchas que no tienen relación con las pandillas pero que viven en los barrios populares y su condición de pobreza da a los captores la justificación para su apresamiento.

Se sabe sin embargo que las dirigencias de varias pandillas no están encarceladas y que además, hay decisión gubernamental de no entregar a líderes pandilleros solicitados por la justicia de Estados Unidos para ser juzgados en ese país.

Hay restricciones para que los presos accedan a procesos legales para demostrar su inocencia. No tienen acusaciones por delitos cometidos sino la presunción de que son pandilleros por apariencia o por lugar de residencia y porque forman parte de las cuotas de capturados que deberían cumplir los soldados y los policías diariamente.

Hoy hay en El Salvador, entre estos nuevos presos y los anteriores, unos 80.000 detenidos hacinados en las cárceles del país, que tienen una capacidad máxima cuatro veces inferior a esa cifra.

Durante los últimos seis meses ha habido denuncias de homicidios efectuados por autoridades carcelarias o por otros prisioneros y de muertes por negligencia en la atención médica de las personas privadas de libertad.

El factor del desencanto

Bukele ha destruido la institucionalidad democrática y ha creado una maraña de manejables funcionarios para su propósito de la relección.

Cuenta a su favor el desencanto de la población con todos los gobiernos que se han sucedido en los últimos años (cuatro de ARENA y dos del FMLN), que no proporcionaron alivio a la pobreza y miseria grandes sectores. La antigua estructura de dominación política y de concentración económica sigue vigente. Es pasado y presente.

La miseria ha llevado a grandes cantidades de salvadoreños, buena parte de ellos jóvenes, a emigrar, a integrarse a las maras, que se han constituido en un poder territorial y hasta político, o a sumarse al ejército de desocupados que no encuentran trabajo.

El Salvador tiene además acumulados problemas como una estructura económica concentradora del ingreso; marginación y exclusión social; inseguridad generalizada; emigración obligada; desempleo creciente; medio ambiente amenazado; deterioradas finanzas públicas y creciente endeudamiento externo; uso corrupto de presupuestos públicos; estancamiento educativo…

Bukele ha sabido captar ese desencanto, atacando a los partidos tradicionales y prometiendo mano dura a la delincuencia, y al mismo tiempo ha copado las instituciones del Estado para eliminar toda oposición.

El presidente considera un lastre para su gobernabilidad autoritaria las reglas democráticas constitucionales y con su mayoría legislativa controla todos los resortes del poder político.

Tras tres años de gestión está claro que gobierna para su grupo familiar y amistades, aliados a familias de la vieja oligarquía, de la cual sigue el mismo patrón de conducta: utilizar el aparato del Estado para incrementar su patrimonio.

Ahora necesita ser reelecto para evitar que un nuevo gobierno investigue su corrupción y para mantener el control del Estado con el fin de continuar la acumulación económica de su familia y allegados.

 

Fuente: http://www.rel-uita.org/el-salvador-2/camino-a-la-dictadura/

El Salvador: situación nacional y régimen de excepción

Este próximo viernes 16 de septiembre a las 6:00 p.m. en el Programa Alternativas se hablará sobre “El Salvador: situación nacional y régimen de excepción”, con la invitación del y las siguientes panelistas: 

  • Patricia Reyes: representante del movimiento Víctimas del régimen.
  • Samuel Ramírez: ingeniero, representante del movimiento de Víctimas del régimen. 
  • Sonia Urrutia: dirigente del Bloque de Resistencia Rebeldía Popular y secretaria general de FESTRAJUSAL. 

Puede dar seguimiento al Programa Alternativa por medio de Facebook Live Alternativas o la transmisión radial de Radio 16 oficial: 1590 AM.

Autoritarismo, excepción y derechos humanos: El Salvador

La Facultad de Ciencias Sociales de la UCR le invita a participar de la jornada de este viernes 15 de julio de su Viernes de Cátedra, con el tema: “Autoritarismo, excepción y derechos humanos: El Salvador”.

Se contará con la participación de la M.Sc. Jeannett Aguilar, el Dr. Álvaro Artiga González y la moderación de Mario Zúñiga.

Les esperamos a las 4:00 p.m. por medio del Facebook Live de Cátedra Centroamericana (UCR) https://www.facebook.com/CatedraCentroamerica

 

Compartido con Surcos por Juan Carlos Cruz Barrientos.

Invitación al programa “Memoria, Verdad y Justicia: Niñez Desaparecida en El Salvador”

Hoy miércoles 6 de julio, se extiende una invitación a escuchar el programa Voces y Política, donde el tema principal es “Memoria, Verdad y Justicia: Niñez Desaparecida en El Salvador”, a partir de las 5:00pm.

Se entrevistará a integrantes de Pro-Búsqueda (Organización Defensora de Derechos Humanos de El Salvador), conjuntamente con sobrevivientes, víctimas y familiares de personas menores de edad desaparecidas durante el conflicto armado.

Puede escuchar el programa por 96.7 FM en Radio Universidad o sintonizar a través del Facebook de Radio Universidad de Costa Rica y el programa Kioscos Socioambientales.

La CIDH analizará la situación de derechos humanos y Estado de Derecho en El Salvador

Este jueves 23 de junio, a las 9:00 am (hora de El Salvador), 11:00 am hora de Washington DC, tendrá lugar una Audiencia Pública en la cual las organizaciones solicitantes expondrán sobre las violaciones de derechos humanos que se han documentado en El Salvador en el contexto del Régimen de Excepción.

Durante la audiencia se presentará información actualizada sobre los siguientes temas:

  • Detenciones arbitrarias
  • Comunidades y poblaciones afectadas
  • Condiciones carcelarias
  • Personas fallecidas bajo tutela del Estado
  • Otros

En la audiencia participarán las organizaciones peticionarias: Aministía Internacional, Asociación Azul Originario (AZO), Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), Colectiva Feminista para el Desarrollo Local, Cristosal, Fundación Democracia, Transparencia y Justicia (DTJ), Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), Fundación para el Debido Proceso (DPLF), Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA), Red Salvadoreña de Defensoras de Derechos Humanos, Servicio Social Pasionista (SSPAS), Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), y la Organización de Mujeres Salvadoreñas para la Paz (ORMUSA),

La Audiencia se celebrará de manera virtual y podrá seguirse en directo, en idioma español, en las redes sociales de la CIDH. Invitamos a seguirla y a acompañar a las organizaciones utilizando las etiquetas

#ElSalvador #RégimenDeExcepción #CIDHAudiencia

Enlace a la página de Facebook: https://es-la.facebook.com/CIDH.OEA 

Enlace a la página de  twitter: https://twitter.com/CIDH?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor

Declaración de la Asociación Americana de Juristas denunciando intento de criminalizar las marchas del 1 de mayo en El Salvador

En toda América Latina y el Caribe, organizaciones laborales y movimientos sociales, planean marchas masivas para el 1 de mayo. En El Salvador, las organizaciones han denunciado los despidos masivos ilegales de empleados públicos, los ataques por parte del gobierno de Nayib Bukele a la democracia y la suspensión de derechos constitucionales, incluido el derecho al debido proceso, bajo el actual Estado de Excepción y han hecho un llamado exigiendo el respeto al derecho de sindicalización.

El gobierno de El Salvador, con la pretensión de criminalizar la lucha social, y prohibir la reivindicación del derecho al trabajo, a un salario justo y a condiciones de vida digna, amenaza con arrestar a quienes marchen el 1 de mayo y procesar a dirigentes políticos corno el exsecretario general de FMLN, Medardo González.

La AAJ condena las expresiones del gobierno de Bukele, a través del ministro de Trabajo, Rolando Castro, en referencia a las manifestaciones planificadas, en rueda de prensa el 28 de abril, por las cuales acusó a sindicalistas y lideres de los movimientos sociales y populares que convocan marchas el domingo de ser «colaboradores, financiadores de grupos criminales».

La AAJ alerta a la comunidad internacional, en especial a los sindicatos y a las organizaciones de derechos humanos del Continente, sobre las violaciones a la Constitución de la República de El Salvador, y de los convenios y tratados suscritos por el pais en materia de los derechos humanos, y las convoca a condenar estas peligrosas actuaciones y reclamar al gobierno que garantice la seguridad y el bienestar de los sindicalistas y dirigentes de los movimientos sociales.

30 de abril de 2022

Vanessa Ramos. Presidenta AAJ Continental

Luis Carlos Moro. Secretario General

Beinusz Szmukler. Presidente del Consejo Consultivo de la AAJ

30 Años: Acuerdo de Paz en El Salvador

Organizado por la Asociación Americana de Juristas (AAJ) y Asociación Internacional de Juristas Democráticos (AIJD/IADL)

Auspiciado por Librería Editorial ConTexto y Fundación Formarte

En el conversatorio «30 Años Acuerdo de Paz en El Salvador» del pasado sábado 9 de abril, se habló sobre este tema tras 3 décadas de desarrollo. El conversatorio fue moderado por Vanessa Ramos, presidenta de la AAJ, y Luis Carlos Moro, secretario general de la misma organización. Además, se contó con la participación de los siguientes expositores:

  • Oscar Alfredo Santamaria, firmante de los Acuerdos de Paz en representación del gobierno de El Salvador,
  • Lic. Nidia Díaz, firmante de los Acuerdos de Paz en representación del FMLN,
  • Dr. Álvaro de Soto, representante de las Naciones Unidas para el proceso de paz en El Salvador.

Los Acuerdos de Paz de Chapultepec fueron firmados el 16 de enero de 1992 en el Castillo de Chapultepec, Ciudad de México, por el Gobierno salvadoreño y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, para poner fin a doce años de guerra civil que dejó 75.000 muertos, 550.000 desplazados internos, y 500.000 refugiados.

Se le invita a ver el conversatorio por YouTube o Facebook.

Si me olvidas ellos ganan

Hace exactamente 42 años, el 24 de febrero de 1980, fueron detenidos, desaparecidos, torturados y luego asesinados los jóvenes Roberto Castellanos Braña, de 29 años y Annette Mathiessen, de apenas 22 años.

Múltiples testigos vieron cómo varios miembros de la Policía Nacional de El Salvador arrestaron primero a Roberto frente a su casa y poco después volvieron para llevarse a Annette. Sus cuerpos aparecieron el 8 de marzo de 1980 en un tiradero de basura a las afueras de San Salvador.

Los cuerpos de Roberto y Annette fueron velados en la Universidad de El Salvador, junto a 17 jóvenes más cuyos cadáveres aparecieron en las calles salvadoreñas aquel día. El crimen ocurrió apenas un mes antes del asesinato de Monseñor Romero, quien ofició la misa de funeral de los dos jóvenes.

Roberto era de origen cuscatleco. Un joven apasionado y sensible, de pensamiento agudo, alto de estatura e inconfundible por su apariencia física. Miembro de una familia comprometida con las luchas de su pueblo, se vio obligado a migrar siendo muy joven debido a la persecución de la dictadura militar salvadoreña y vivió muchos años en Costa Rica. Egresado de la Universidad de Costa Rica, fue también militante de la Juventud Vanguardista Costarricense y profesor en la Universidad Nacional. 

En un viaje a la Unión Soviética conoció a Annette, allá se enamoraron, posteriormente se casaron, ella se vino a Costa Rica para vivir con él. A finales de 1979 la pareja decidió regresar a El Salvador y a su llegada se dedicaron ambos a colaborar decididamente con la lucha del pueblo salvadoreño desde la trinchera intelectual. 

Un joven de casi metro noventa, con un afro y anteojos a lo John Lennon y una joven también alta, igual de combativa y además rubia, no pasaron desapercibidos para los cuerpos represivos de la dictadura. A los pocos meses fueron señalados como elementos a eliminar. Roberto y Annette corrieron la misma suerte que otros miles de jóvenes salvadoreños de aquella terrible época.

El gobierno salvadoreño no solo no llevó nunca a ningún perpetrador ante los tribunales, ni colaboró en el esclarecimiento del crimen, sino que desde el primer momento negó su responsabilidad a pesar de los testimonios de los vecinos que vieron cómo Roberto y Annette fueron detenidos y llevados con vida por miembros de la Policía Nacional.

Han transcurrido ya 42 años. Una vida. Este 24 de febrero esta pareja tendría alrededor de 70 años: ¿de qué magnitud es el crimen cometido por sus asesinos?
Ni perdón ni olvido. Hoy se recuerda con profunda admiración y respeto. Y se pronuncian sus nombres:
¡Compañero Roberto Castellanos Braña!
¡Compañera Annette Mathiessen!
¡Presentes!