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Etiqueta: fútbol

¿Para quién el fútbol? Pueblo o imperio

Álvaro Fernández González

Es claro que el fútbol no es únicamente un deporte.

Para grandes grupos económicos y financieros es un gran negocio: una industria global donde los clubes se compran y venden como activos, los jugadores se cotizan como mercancías y las aficiones se transforman en audiencias cuyo principal valor es el consumo.

Esta lógica del poder corporativo convierte al fútbol en escenario de competencia geopolítica.

La patética intromisión de Donald Trump, imponiendo la reincorporación del nigeriano Balogun (pese a su tarjeta roja, bien ganada), ilustra los ribetes incluso totalitarios de esta apropiación del fútbol.

Estados, fondos de inversión, plataformas digitales y patrocinadores disputan influencia, mercados y prestigio utilizando el deporte como instrumento.

El espectáculo crece, pero también la concentración de la riqueza, la desigualdad entre clubes, la explotación del talento juvenil y la distancia entre quienes controlan el negocio y quienes mantienen vivo el fútbol desde las comunidades.

Sin embargo, esa no es la única historia posible. El fútbol pertenece también a los pueblos, no solo a los imperios.

Antes que industria multimillonaria, el fútbol siempre ha sido un juego compartido en barrios, escuelas, plazas y comunidades.

Allí sigue conservando su mayor riqueza: la capacidad de reunir personas, fortalecer vínculos, enseñar cooperación y construir identidad colectiva.

Cada cancha comunal muestra que el verdadero valor del deporte no se mide por los derechos de transmisión ni por el precio de un fichaje, sino por las oportunidades que crea para convivir, aprender y crecer juntos.

Por eso siempre es momento de recuperar el sentido comunitario del fútbol: fortalecer clubes barriales, ligas locales, escuelas deportivas y proyectos donde el deporte sea un derecho y no un privilegio.

Necesitamos organizaciones más democráticas, políticas públicas que prioricen la inclusión y una ciudadanía dispuesta a defender el fútbol como un bien común.

Fortaleciendo su poder comunitario, el fútbol seguirá siendo lo que siempre ha sido: una escuela de solidaridad, democracia popular y vida compartida.

Pausas de hidratación conservan ritmo normal en Mundial de Fútbol

Johnny Núñez Zúñiga
Periodista O.C-UNA

Investigación de Ciemhcavi-UNA reveló que la pausa de hidratación no invierte el control del partido, ni modifica la dinámica del juego.

Un análisis de 18 variables, en 72 partidos de la fase de grupos del Mundial de Fútbol 2026, determinó que la pausa de hidratación no incide de forma significativa en el ritmo o la dinámica del juego. La única excepción fue un leve aumento de faltas tras la pausa del segundo tiempo, efecto que los propios investigadores atribuyen al desgaste natural del cierre del partido y no a dicha pausa.

Dicho estudio, realizado por el Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación en Salud y Deporte (Cidisad) de la de la Escuela de Ciencias del Movimiento Humano y Calidad de Vida (Ciemhcavi) de la Universidad Nacional (UNA), fue coordinado por Daniel Rojas Valverde, investigador en evaluación de fatiga y recuperación en el deporte.

En términos generales, las pausas de hidratación se han vuelto una imagen habitual en el presente Mundial de Fútbol: cuando el calor y la humedad alcanzan niveles de riesgo para los jugadores, el árbitro detiene el juego un par de minutos para que los equipos beban agua y se refresquen. Sin embargo, esa interrupción, pensada para proteger la salud de los futbolistas, también da tiempo al cuerpo técnico para dar instrucciones, lo cual ha generado una pregunta frecuente entre aficionados, comentaristas y técnicos: ¿aprovechan los equipos de fútbol esa pausa para «reiniciar» su estrategia y cambiar el rumbo del partido?

Pausa en perspectiva

Rojas explicó que, para responder a esa pregunta, la UNA se alió a investigadores de España y Chile, quienes analizaron las estadísticas oficiales de 72 partidos de fase de grupos del actual Mundial de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), con la participación de 49 selecciones y más de 1.150 observaciones de los equipos. “El estudio comparó el comportamiento de cada equipo, cinco minutos antes y cinco minutos después de cada pausa, así como durante los períodos completos previos y posteriores a esta, tanto en el primero como en el segundo tiempo”, agregó el experto en ciencias del deporte.

Según Rojas, el estudio confirmó que la pausa de hidratación no modifica la dinámica del juego, ya que indicadores como los pases, tiros totales, remates a puerta, centros y tiros de esquina se mantuvieron estables tanto en el primero como en el segundo tiempo. El mismo comportamiento se observó al comparar los cinco minutos previos y posteriores a la pausa, así como durante todo el período analizado.

El equipo investigador también analizó si la interrupción variaba el control del partido, esto medido a partir de la posesión y la circulación del balón; sin embargo, los resultados evidenciaron que ocurre en pocas ocasiones. En cuatro de cada cinco partidos analizados, el equipo que dominaba la posesión antes de la pausa mantuvo esa ventaja después de la reanudación.

Alcances del estudio

Es importante aclarar que esta investigación no incluyó variables fisiológicas, como la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca o los niveles de fatiga; tampoco variables tácticas, entre ellas los cambios de formación, las instrucciones del cuerpo técnico o los ajustes de marcaje, ni factores contextuales, como el marcador al momento de la pausa, la temperatura y la humedad en cada estadio o las sustituciones realizadas.

Estas dimensiones podrían revelar efectos que los indicadores de juego no permiten identificar. Por ello, los investigadores del Cidisad presentan estos resultados como un primer panorama y plantean la necesidad de incorporar variables fisiológicas, tácticas y contextuales en futuras investigaciones, con el fin de comprender de forma más integral lo que ocurre con los jugadores y los equipos durante las pausas de hidratación.

Receso de hidratación no incide de forma significativa en el ritmo del juego, salvo un leve aumento de faltas al final del segundo tiempo, atribuido al desgaste natural del partido.

Puede ampliar la información con el siguiente video:
https://youtu.be/KkcvBPGTOQw?si=R0ll03pVi8fBfDvF

Infografías:

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Salir a la calle

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Había que salir a la calle” dice la voz en off del actor argentino Guillermo Francella, mientras un mar de gentes inunda las inmediaciones del Obelisco, en Buenos Aires. “Nosotros éramos el tsunami”, dice mientras se suceden las imágenes de una Argentina desbordante, sufriente, altiva, luchadora, en el mundial de fútbol de Qatar en 2022.

Un documental epidérmico y profundo como pocos, es el que llegué a ver tardíamente dos años después de su estreno. “Muchachos: la película de la gente” es una producción dirigida por Jesús Braceras, que intercala en varias ocasiones imágenes de los distintos partidos que la selección de fútbol de aquel país jugó en ese mundial, con videos de las y los aficionados en sus casas, transporte público, restaurantes, bares, altares. Una antropología de las emociones.

El resultado ya todos los sabemos.

Pero eso es una anécdota alrededor de lo que implica una actividad que, como pocas, puede generar en algunas ocasiones un pacto social a prueba de todo ataque, de todo intento de disolución.

Porque sí. El fútbol en Argentina es un acto devocional y el más político de los actos fuera de la cosa orgánica, esa que hizo instalar una figura que supo traducir el enojo y el descontento colectivo, en un discurso sospechosamente incluyente, absolutamente populista.

No sé por qué razón el ejemplo me sobrecoge y un temblor extraño recorre mi cuerpo. Quizá sea la cercanía de esa deriva para el caso costarricense.

Había que salir a la calle como tantas veces” continúa Francella en una narración soberbia, que no necesitó sobreponerse a las imágenes. Durante muchos minutos su voz se apaga para dejar emerger el color, la intensidad, el brillo, el abrazo.

Y también dejar escuchar una soberbia banda sonora que acompaña la producción: “no me pidas que no vuelva a intentar, que las cosas vuelvan a su lugar”, dice una de las piezas.

Nada más puntual que esto.

Si. Fue ese momento una válvula de escape para el pueblo argentino. Ese pueblo, no el que inventan los populismos cualquiera sea sus extremos.

La relación entre fútbol y política no siempre nos trae recuerdos felices. La misma Argentina campeona del mundo de 1978 fue testiga de uno de los horrores jamás cometidos por dictadura alguna contra su gente.

Por si acaso, recomiendo la película “La noche de los lápices” que muestra la crudeza con la que el general Jorge Rafael Videla, ese mismo que entregó a Daniel Alberto Pasarella la copa del mundo, hizo trizas literalmente a sus adversarios políticos, desapareciéndolos, matándolos. Y rasguña las piedras, la canción emblemática de Sui Generis. escúchenla. Siéntanla.

Salir a la calle en un contexto así es complejo de explicar. Por eso en el documental narrado se muestran imágenes de la “Argentina del Corralito” a inicios de la década de los 2000, una de las peores crisis económicas que cualquier país latinoamericano haya experimentado en este siglo.

Ahí la gente salió a la calle por otras razones”, explica el actor. Salió porque su bronca ya no le permitía quedarse en casa.

Y su misma voz vuelve a significar la importancia del fútbol como herramienta para el abrazo y el reconocimiento colectivo. Eso, solo eso, equilibra la balanza de una actividad transnacional que genera muchas desigualdades, mucha violencia de género, mucho racismo.

Si esas cosas no son reparadas, seguiremos hablando de ese deporte desde las luces y las sombras.

En junio de 2024, en una mesa de lectura poética en la hermosa Ciudad hondureña de Cantarranas, la querida poeta y gestora cultural Marta Miranda iniciaba sus intervenciones preguntando a los niños, niñas y jóvenes por Messi o Maradona. El clic era inmediato. El lenguaje universal no necesitaba explicación.

En una sociedad como la costarricense, que necesita urgentemente una válvula de escape, es necesario volver a reconocernos en lo colectivo, salir a la calle a defender esta particular forma de llamarnos país. Si es el fútbol que pueda articularnos, bienvenido sea. Porque a falta de opciones orgánicas, lo pasional podría más. Lo sé.

Mientras tanto reinventémonos a toda escala, que los desafíos por venir necesitarán más que un balón para lograr vencerlos.

Vsévolod Bobrov: el gran campeón del deporte soviético

Gabe Abrahams

Vsévolod Bobrov alcanzó grandes gestas en el mundo del fútbol y del hockey sobre hielo. Es uno de los deportistas más completos que ha conocido la historia del deporte. Esta es su apasionante biografía.

Vsévolod Mijáilovich Bobrov nació en Morshansk el 1 de diciembre de 1922, cuando la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) daba sus primeros pasos.

En 1925, Vsévolod Bobrov y su familia se fueron a vivir a Sestroretsk, cerca de Leningrado, lugar en el que el joven se aficionó al fútbol y al bandy, una especie de hockey hielo.

Tras compaginar durante unos años su actividad laboral en una empresa y el deporte, Bobrov tuvo que interrumpir todo por culpa del inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en la que sirvió como militar en el ejército de su país.

En 1945, con la guerra finalizada, Vsévolod Bobrov recibió la Medalla por la Victoria sobre Alemania en la Gran Guerra Patria 1941-1945, recuperó su afición al fútbol y se convirtió en jugador del CSKA Moscú. Desde 1945 hasta 1953, jugó con ese club, el VVS Moscú y el Spartak Moscú, ganando el campeonato de la URSS en cuatro ocasiones y la copa en dos. Lo más impresionante de la trayectoria como futbolista de Bobrov fue su capacidad anotadora, la cual le condujo a ser el máximo goleador del campeonato soviético en los años 1945 y 1947.

A nivel de selecciones, Vsévolod Bobrov fue internacional tres veces, siendo pieza clave en el equipo de la URSS que compitió en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952. Marcó cinco goles en total, incluido un triplete contra Yugoslavia, aunque no pudo lograr una medalla olímpica.

Desde sus inicios como futbolista del CSKA Moscú, Bobrov compaginó el fútbol con el hockey sobre hielo en su propio club de forma brillante. Su carrera como jugador de hockey sobre hielo se prolongó hasta el año 1957, cuatro años más que su trayectoria como futbolista. Y sus éxitos en ese deporte también superaron con creces los conseguidos en el deporte rey.

Así pues, frente a sus cuatro campeonatos nacionales logrados en fútbol, Bobrov logró seis en hockey sobre hielo. Frente a su centenar de goles anotados en fútbol, Bobrov marcó cientos en hockey sobre hielo. Y, frente a su decepción olímpica en el fútbol, Bobrov ganó el oro olímpico y dos títulos mundiales en hockey sobre hielo, así como dos subcampeonatos del mundo.

En 1954 y 1956, el equipo de la URSS encabezado por Bobrov ganó el Campeonato del Mundo de hockey sobre hielo, siendo subcampeón en 1955 y 1957.

Y, en 1956, el mismo equipo de la URSS liderado por Bobrov consiguió la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno de Cortina d’Ampezzo. Punto culminante de la carrera deportiva del genial Vsévolod Bobrov.

Además, el equipo de la URSS liderado por Bobrov añadió tres títulos europeos a su palmarés (1954, 1955, 1956).

Un año después de su oro olímpico y su último título mundial, Bobrov puso punto y final a su carrera deportiva por culpa de una lesión.

Tras su despedida del deporte como jugador, Vsévolod Bobrov fue entrenador de fútbol y de hockey sobre hielo, conduciendo al equipo de la URSS de este último deporte como seleccionador nacional a varios logros en los años setenta. Los dos principales fueron las victorias en los Campeonatos del Mundo de 1973 y 1974. En esa nueva etapa, el talento deportivo de Bobrov se extendió a los banquillos.

Vsévolod Bobrov mantuvo su condición de militar desde el final de la guerra mundial, fue miembro del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) y recibió diversas condecoraciones como la citada Medalla por la Victoria sobre Alemania en la Gran Guerra Patria 1941-1945 (1945), la Orden de Lenin (1957) o la Medalla de veterano de las Fuerzas Armadas de la URSS.

Vsévolod Bobrov estuvo casado con la cantante de ópera Tatiana Sanina y, posteriormente, con Elena Bobrova, madre de su hijo Mikhail.

El 1 de julio de 1979, el gran campeón soviético Vsévolod Bobrov falleció de forma un tanto inesperada, camino de los 57 años, en Moscú. Aún era joven y su temprano adiós causó conmoción, tanto en el mundo del deporte como en su propio país.

Bobrov fue enterrado en el cementerio Kúntsevo de Moscú, en una tumba que acabó siendo un monumento dedicado a su memoria. Junto a él, descansan personalidades soviéticas como el político Gueorgui Malenkov o los espías Morris Cohen, Lona Cohen y Kim Philby. Este último cabeza de la red de espías conocida como Los Cinco de Cambridge y maestro del espionaje.

Dos décadas después, ya en 1997, Vsévolod Bobrov fue incluido en el Salón de la Fama de la federación internacional de hockey sobre hielo. Un reconocimiento algo tardío, aunque obligado. Y, desde esa fecha, recibió otros reconocimientos y homenajes. Uno curioso fue el llevado a cabo el 15 de diciembre de 2005. En su honor, se le puso el nombre 18321 Bobrov al asteroide descubierto el 25 de octubre de 1982 en el Observatorio Astrofísico de Crimea.

A día de hoy, Vsévolod Bobrov suele ser considerado por los expertos como el tercer mejor deportista ruso de la historia, por detrás del portero de fútbol Lev Yashin y el luchador grecorromano Alexandr Karelin. Un criterio muy acertado. Yo añadiría que es, además de eso, uno de los deportistas más completos que ha conocido la historia del deporte.

El impacto de la prensa deportiva en el fútbol: de la pasión a la violencia

Juan Arguedas Chaverri

Juan Arguedas Chaverri

La prensa deportiva en Costa Rica ha jugado un papel fundamental en el crecimiento y la popularización del fútbol, siendo un vehículo de información clave para miles de aficionados. Sin embargo, en lugar de contribuir a una cultura de respeto y competencia sana, muchos de los programas deportivos han promovido una narrativa que alimenta las rivalidades extremas, el fanatismo y, en ocasiones, la violencia en los estadios.

Recientemente, hemos sido testigos de varios incidentes violentos en estadios como el Ricardo Saprissa y el Alejandro Morera Soto, donde la pasión desbordada de algunos aficionados ha dado paso a enfrentamientos físicos y agresiones. Estos hechos no son un reflejo aislado de una afición «descontrolada», sino que son la consecuencia de una atmósfera tóxica creada en parte por la prensa deportiva.

Al enfocarse en el sensacionalismo, en lugar de en el análisis serio y profesional del deporte, la prensa deportiva ha alimentado durante años una cultura de polarización y confrontación. Los programas, más interesados en generar espectáculo que en fomentar el respeto, han incentivado una rivalidad destructiva, donde los aficionados se sienten llamados a apoyar a su equipo no solo con pasión, sino con hostilidad hacia el rival.

Lo más preocupante es que, tras estos episodios de violencia, la misma prensa que alimentó las tensiones se rasga las vestiduras condenando lo sucedido, sin hacer una autocrítica sobre su responsabilidad en la creación de este clima de odio y agresividad. La violencia nunca es justificable, pero es fundamental reconocer que, al igual que los aficionados tienen su parte de responsabilidad, los medios también deben asumir la suya.

¿Qué deben hacer los medios deportivos?

Es necesario un cambio de enfoque en la prensa deportiva. Si bien es innegable que el fútbol genera pasiones, los medios deben utilizar su influencia para promover una cultura de respeto, tanto entre los jugadores, juntas directivas, como entre los aficionados. A continuación, algunas recomendaciones clave para que los medios dejen de alimentar el fanatismo y contribuyan a una cultura deportiva más sana:

  1. Fomentar el profesionalismo y la objetividad

Los programas deportivos deben centrarse en el análisis serio del fútbol, dejando de lado los chismes y el sensacionalismo. Es importante ofrecer un periodismo que valore el rendimiento de los equipos, las estrategias y el talento de los jugadores, sin caer en la exageración de rivalidades.

  1. Promover el respeto y el juego limpio

El fútbol debe ser un espacio para la unidad, no para la división. Los medios deben centrarse en resaltar los valores del respeto, la deportividad y la convivencia entre equipos y aficiones. Las rivalidades son parte del espectáculo, pero nunca deben promoverse como un motivo de hostilidad y enfrentamiento.

  1. Educar sobre los peligros del fanatismo y la violencia

La prensa deportiva tiene la capacidad de educar a los aficionados sobre los efectos negativos del fanatismo y la violencia. En lugar de glorificar las tensiones entre hinchas, los medios deben utilizar su poder para promover el fútbol como una herramienta de convivencia y no como un campo de batalla.

  1. Involucrar a jugadores y expertos en la conversación

Los jugadores, entrenadores y expertos en fútbol son los principales referentes del deporte. Los medios deben darles un espacio para compartir su perspectiva sobre la importancia del comportamiento dentro y fuera del campo, transmitiendo un mensaje claro de respeto y juego limpio.

  1. Resaltar los aspectos positivos del fútbol

En lugar de centrarse solo en las rivalidades, los medios deben dedicar más tiempo a resaltar historias de unidad, cooperación y superación personal dentro del fútbol. Esto contribuirá a crear una visión más inclusiva del deporte y a alejarlo de la polarización.

  1. Evitar el sensacionalismo.

La búsqueda de audiencia no debe justificar la creación de un clima de confrontación. Los medios deben evitar caer en el sensacionalismo, que distorsiona la realidad y alimenta la agresividad. Un periodismo reflexivo y equilibrado puede tener un impacto mucho más positivo en los aficionados.

  1. Colaborar con autoridades y clubes para prevenir la violencia

La lucha contra la violencia en los estadios no puede ser solo tarea de las autoridades o los clubes. La prensa deportiva debe colaborar con ellos, difundiendo mensajes en contra de la violencia y promoviendo un comportamiento ejemplar entre los aficionados.

  1. Facilitar el debate respetuoso

Los programas deportivos deben ser un espacio donde los aficionados puedan discutir sobre fútbol de manera civilizada y constructiva. La crítica debe centrarse en el juego y la estrategia, evitando los ataques personales y la incitación a la violencia.

Conclusión: Es hora de un cambio en la prensa deportiva

El fútbol es, sin lugar a dudas, una de las mayores fuentes de emoción y pasión en Costa Rica. Sin embargo, esta pasión no debe traducirse en violencia ni en un ambiente hostil. Los medios deportivos tienen una responsabilidad enorme en la creación de la cultura futbolística en el país. Si bien es natural que existan rivalidades, estas deben mantenerse dentro de un marco de respeto y sana competencia.

Es hora de que la prensa deportiva asuma un papel más responsable, promoviendo el respeto, el juego limpio y la convivencia. Solo así el fútbol podrá recuperar su verdadero propósito: ser una fuente de unión y alegría para los costarricenses. Si los medios se comprometen a cambiar el enfoque y promover valores positivos, contribuirán a un fútbol nacional más saludable, donde la pasión por el deporte no se vea empañada por la violencia ni el fanatismo.

Tocar fondo

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

Una publicación de un querido amigo guatemalteco hacía la comparación del comportamiento del entorno en las finales de fútbol tanto en su país como en Costa Rica. Se refería a las celebraciones que sin violencia se desarrollaron en el estadio Mario Camposeco, sede del equipo Xelajú, flamante campeón con su sétima copa obtenida.

Mientras tanto, colocaba una imagen de los bochornosos actos ocurridos a gran escala en la final del fútbol costarricense recientemente desarrollada.

En respuesta a su post, algunos comentarios se apresuraron a recordar cuánto sentimiento de superioridad hemos mostrado los costarricenses a lo largo de la historia, tal vez por el desarrollo institucional que fuera fortaleza durante décadas, tal vez por la ausencia de ejército, tal vez por la construcción idílica y fantasiosa del eje democracia-paz-estabilidad.

Quisiera detenerme en el segundo de los enunciados.

Hasta hace poco, la narrativa de paz como emblema se sostenía. Y era sostenida e impulsada por los grupos hegemónicos a quienes les interesaba diseminar esa noción fantasiosa de la horizontalidad en las relaciones sociales, la ausencia de conflictos bélicos a la usanza centroamericana, la posibilidad de los pactos sociales y las transiciones políticas sin mucho desorden y con un alto control social.

Esta narrativa era diseminada sin problemas por los diferentes estratos y grupos sociales. Había un proyecto en el que La paz narrativa y La Paz en la práctica eran valores universales en una sociedad como la costarricense.

Esto ha cambiado porque las reglas del juego sociopolítico han cambiado. A los grupos hegemónicos no les interesa ya sostener esa premisa tan identitaria de un proyecto que fue asumido por el colectivo de una forma pasivo-agresiva.

Los intereses de esos grupos no están en el país. Y sus interlocutores ya no son los voceros de los partidos políticos.

Más de 112 grupos criminales operan en Costa Rica y son ellos los que controlan los territorios, las agencias individuales, las microeconomías familiares de quienes han sido excluidos por un sistema económico y político que por más de 40 años ha avasallado al ser humano y su esencia.

Las reglas del juego democrático son otras. Otra la interfaz que dibuja un escenario quebrantado, vulnerable, a punto de tocar fondo si no es que ya.

Quiero hacer aquí una precisión y una disculpa conceptual. Durante muchos años en mi ejercicio sociológico utilicé la expresión “Costa Rica se está centroamericanizando” para hacer referencia al aumento de la violencia y la desigualdad, dos ideas precursoras con las que alguna vez se construyó eso que llamábamos los académicos “la excepcionalidad costarricense”.

Es decir, en ausencia de violencia y siendo uno de los países con menos desigualdad a nivel regional, podríamos ver por encima de los hombros a nuestros vecinos. Y si, con tono de superioridad, racismo y burla.

Qué daño nos hizo la idea de la excepcionalidad. Porque si para afuera lo éramos, hacia adentro el germen de la violencia y la ruptura de la convivencia y la igualdad imaginada, empezaba a cristalizar un nuevo proyecto social basado en la competencia, el individualismo y la construcción de un enemigo social interno, que ha erosionado nuestras formas más básicas de coexistencia comunitaria.

Acabamos de pasar una semana de terror en esta materia. El bochorno sin comparación vivido en el Estadio Alejandro Morera Soto debe ser leído en una clave más amplia. Si la base material está quebrada, la dimensión sociocultural está aniquilada. Ya no sabemos cómo divertirnos ni a nivel subjetivo ni colectivo. No sabemos respetarnos. No sabemos convivir.

Si para pasarla bien debemos acudir a la violencia contra el otro; si para divertirnos debemos asistir a la muerte de dos caballos en un desfile de caballistas, es porque inexorablemente hemos tocado fondo.

Trato de encontrar una fecha significativa en la cual podamos colocar un diálogo nacional para revertir esto.

Se me ocurre 2025: el primer cuarto de siglo de una época absolutamente disruptiva. Aprovechar este momento porque del fondo no salimos si no apalabramos en la enfermedad social, económica y cultural en la que nos hemos convertido.

El efecto Yamal: MENTE NO EDAD ES EL LÍMITE

José Luis Valverde Morales.

José Luis Valverde Morales

* Selección de Costa Rica contagiada.

Lamine Yamal, a sus 16 años, es el jugador más joven de la selección española en la Eurocopa, recién cumplida esa edad debutó en el poderoso Barcelona, desde ahí es figura.

En las concentraciones, como cualquier estudiante de secundaria lleva los libros, en esas organizaciones, la formación académica es innegociable.

CONTAGIO.

Inimaginable Gustavo Alfaro, entrenador de la renovada selección de Costa Rica, no haya contagiado a sus noveles jugadores con el efecto Yamal.

Alfaro con sus seis décadas, experiencias mundialistas a cuestas, es un denominado “pico de oro”, de verbo fácil, conocedor a fondo de cómo conducirse ante los medios de comunicación.

Los jóvenes de la escuadra tica le plantaron cara en el debut en la Copa América a la poderosa selección de Brasil.

EN SECO.

Vinicius Junior, figura estelarísima del Real Madrid, posiblemente próximo Balón de Oro, perdió varias jugadas mano a mano con Jeyland Mitchell, jugador de la cantera de Liga Deportiva Alajuelense, debutado hace algunos meses, cuando no había de otra por las bajas en el primer equipo.

Patrick Sequeira, portero de proyección, actualmente en un conjunto de tercera división en España, declarado jugador más valioso del cotejo Costa Rica frente a Brasil, esto ante un elenco plagado de estrellas, no es poca cosa.

El efecto Yamal va a permear en la juventud de hoy, en los hogares, política, organizaciones, la mente, no la edad es el límite.

La vida no es de muchachos, muchachas, viejas o viejos, es de quien sienta que puede, más allá de pocos o muchos almanaques.

El fútbol es un fenómeno de masas, así como hace pocos años un virus mandó al encierro a la humanidad, ahora el contagio Yamal, nos lanza a perder el miedo.

La existencia está para driblarla con desparpajo, atrevimiento, alegría, no es cuestión de monedas, simplemente, es creérsela.

Gol cantado con alma de mujer

José Luis Valverde Morales.

José Luis Valverde Morales

Alicia Arévalo, le “arrebató” el micrófono a los varones, por primera vez, una voz femenina es parte de la narración de los partidos de fútbol en la Eurocopa.

Su descripción de los cotejos es aire fresco, un campo históricamente reservado a voces masculinas.

La joven irradia alegría, conocimiento, le da sabor de fiesta a las contiendas.

Como es natural (no debería serlo) en cada transmisión resiste las embestidas de los machos, celosos de un feudo sin dueño, pero apropiado por la decadente masculinidad, que ve romperse el anacrónico paradigma.

Maestros.

Costa Rica históricamente ha tenido excelentes narradores, desde el olvidado Joaquín García Soto, quien a mediados del siglo pasado usó cables de telégrafo, para reseñar los primeros encuentros internacionales.

De este querido personaje, a quien conocí, voz de documentales estadounidenses luego de la Segunda Guerra Mundial, cuenta la anécdota, el partido en El Salvador del cuadro patrio, en la artesanal transmisión, elogiaba las destrezas futbolísticas del jugador denominado “Garrobero”, para darse cuenta después, ni siquiera fue alineado.

Luis Cartín Paniagüa, José Luis “El Rápido” Ortíz, Mario McGregor, llenaron con magia las descripciones de partidos, para adobar la imaginación por medio de la radio.

En camino.

Costa Rica tiene ya buenas comentaristas deportivas, mujeres irrumpiendo con su talento, aderezo y humor en los partidos.

Más temprano que tarde, en Tiquicia, donde las féminas son reconocidas por derribar estereotipos, saldrá alguna voz femenina en la narración de los cotejos, está joven catalana abrió las puertas de par en par, nadie podrá cerrarlas.

Pan y Circo

Marlin Óscar Ávila
1 de junio, 2024
Honduras

Marlin Óscar Ávila.

Este sábado vimos en las pantallas al equipo Borussia Dormond jugando contra el Real Madrid.

90 mil personas llenaron el estadio. El Real Madrid ganó el «Champions League» por décimo quinta vez

Mientras tanto la industria de las armas para las guerras en medio Oriente y en Ucrania no se da abasto en satisfacer la demanda comercial, aun cuando es la juventud de varios países la convertida en carne de cañón por los políticos de Kiev, Washington, París, Londres, y Moscú, en actitud defensiva, con un occidente hartado de ruso/fobia.

Nosotros, gozamos del partido, comiendo pizza de la buena.

Es bueno saber que nuestra región, donde hubo guerras y mucha juventud muerta, en los ochenta, ahora podemos vivir en una relativa paz.

Nuestra población trabajadora, aun cuando obtiene raquíticos ingresos, pues no llegan al mínimo establecido para obtener los 30 productos de la canasta básica, la clase trabajadora tiene libertad de organizarse, sin embargo, no lo hace como debiera. Es evidente que está paralizada sin exigir que se cumpla con lo establecido en las leyes y convenios internacionales.

Un factor que puede ser neutralizante es la evidente alianza entre las sindicales y el partido político gobernante Libre. Lo cual parece positivo para lograr un buen gobierno. Sin embargo, puede ocurrir una desventaja para el pueblo trabajador, cuando y si este trabajador organizado da prioridad a su partido e ignora los intereses de clase social a la que representa.

Todo gobierno debe lograr el beneficio de los diversos sectores sociales y económicos. Así es casi imposible que Libre satisfaga a la patronal sin afectar al empleado y viceversa.

Por eso es por lo que, para lograr los balances exigidos, mucho está en la capacidad de diálogo y negociación.

Sobre la mesa, siempre debe considerarse que hay actores externos muy poderosos. Particularmente las corporaciones internacionales del empresariado. Lógicamente, están aliadas a grandes potencias mundiales donde el mercado es un actor de primer orden.

El sindicalismo actual tiene nuevas exigencias. Así que su actuar debe estar a la altura de las nuevas circunstancias.

Por ejemplo, ahora se debe insertar en el conocimiento y manejo de los medios electrónicos. Solamente referirse a las comunicaciones, esenciales para la información y análisis actualizado, debe manejar bastante de los medios electrónicos. Ahora le es imprescindible, el manejo de la inteligencia artificial y la robótica.

Si no lo hace, las organizaciones patronales van a jugar con los obreros y campesinos. No solamente se burlarán, pero agudizarán su explotación al trabajador. Esto se vuelve esencial ahora, aunque no lo fuera hace una década.

Desde luego, el descanso y la diversión, por ejemplo, viendo un partido de fútbol clásico, no solamente es un derecho humano, es una necesidad para su salud, pero sin dejar la movilización y la reivindicación socio económica.

Así es que abogamos por el desarrollo integral de la sociedad en un ambiente de paz y armonía, defendiendo y luchando por los derechos de cada sector.

Goleada 6 A 3: Cartago Campeón

José Luis Valverde Morales.

José Luis Valverde Morales

A la provincia de Cartago le cuesta levantar títulos, no se trata de muñecos enterrados. Pasaron muchas décadas para proclamarse campeones de fútbol, hasta los del equipo rival nos alegramos.

De nuevo. 

El júbilo regresa, al fin los cartagos tendrán el nuevo hospital.

El representativo estatal de los caprichos, berrinches, la sin razón, goleado 6 a 3 en la cancha de la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social.

Los del “team” del gobierno, Marta Eugenia Esquivel Rodríguez, María Isabel Camareno Camareno y Jorge Porras López, derrotados.

El director técnico les instruyó  botar bolas, cometer faules, alargar el tiempo del partido, usar armas innobles, lejanas al juego limpio.

El entrenador llamó a los dueños de la ficha de los jugadores rivales, trató de pasarlos a su bando.

Mediante maromas reglamentarias, dejó fuera a los del conjunto de los trabajadores, los sacó de la cancha, metió forros, jugadores mañosos, a quienes les encargó anotar goles a favor de su equipo.

Martha Rodríguez González, José Luis Loría Chaves y Maritza Jiménez Aguilar, sacaron la casta, apelaron a las normas del cotejo.

Antes de finalizar el primer tiempo, se juntaron con los representantes patronales: Zeirith Rojas Cerna, Johnny Gómez Pana y Jorge Luis Araya Chaves, rearmaron el cuadro, cerraron filas. ¡Cartago campeón!

10 años.

Pasarán al menos 10 años para que los cartagos reciban el trofeo del nuevo hospital. Cuando celebren en la explanada de la basílica, el entrenador rival habrá dejado de jugar en las canchas federadas del país.

El director técnico estará sin equipo, de previo, por tratar de tocarla en demasía, lo habían sacado de terrenos de juego en el ámbito internacional.

En un par de lustros los cartagineses levantarán de nuevo la copa, todos la alzaremos con ellos.

¡Cartago campeón!