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Etiqueta: fútbol

El grito en la cancha: ¡DISCULPE SEÑORA!

José Luis Valverde Morales. Periodista

Algunos entonan el Himno Nacional apenas moviendo los labios, otros ni siquiera musitan, hay quienes lo hacen en medio de dudas en cada estrofa, los héroes y heroínas lo cantan desde el alma.

Bryan Josué Oviedo Jiménez, arranca las notas desde las entrañas del sentimiento patriótico de peregrinar desde muy joven.

Bryan es posiblemente de los menos mediáticos de los futbolistas costarricenses, la prensa, muchos de los periodistas no le hemos hecho justicia a este guerrero.

SIEMPRE LISTO.

Cuando la patria lo llama a la selección nacional de fútbol, desde cualquier confín donde juega, simplemente se viene, dice: ¡Presente!

El campeonato mundial sub-20 en Egipto 2009, de la mano del técnico nacional Ronald González (Hoy esperando oportunidad de volver al banquillo) fue su primer vitrina.

La epopeya de los muchachos casi olvidados, algunos dejaron sus rutilantes carreras en el camino, a veces desplazados por foráneos segundones, ayer y hoy, usurpadores de oportunidades para los chicos.

GUANTE DE ORO.

Esteban Alvarado, obtuvo el Guante de Oro, el mejor, promisorio portero del torneo, físicamente dotado para compartir el sitial de los Courtois, Nuer, Lloris, Oblak, Becker, por supuesto del nacional Navas.

Hace poco escribí de la incipiente carrera de Manfred Ugalde, como en Europa no inflan paquetes, en el Viejo Continente, los grandes equipos contratan perlas para pulir.

Mencioné algunos apellidos: Ruiz, Wanchope, Bolaños, otros más, debo reconocerlo, fui imperdonablemente omiso con Díaz, Gamboa, Duarte, Oviedo, ni que decir de la enorme Shirley Cruz.

¿USTED CONOCE?

Entre los centenares de comentarios desatados en redes sociales al tocar temas atinentes al deporte, donde opinamos sabiendo y sin saber, uno particularmente llamó mi atención.

La pregunta concreta, la copio literalmente: “¿Eres periodista quisiera saber si conoces este Lateral izquierdo?”

Acompañando el cuestionamiento el video con una jugada de Bryan Josué Oviedo Jiménez, lo formuló Ana Lorena Jiménez Quesada, sí, precisamente su madre.

«¡Por supuesto lo conozco!”

Con amor, respeto, sentido orgullo de madre, dejo el comentario a mi respuesta.

«Si, pero siempre que mientan mejores jugadores él nunca está presente”.

La mujer abrió su corazón para plasmar el recóndito reclamo, no de protagonismo para su hijo, más el clamor materno: “Creo tal vez por no ser de la Meseta Central”.

“Él es nuestro gran orgullo de un pueblo pequeño, San Isidro de Peñas Blancas, San Ramón, cerca de La Fortuna, encontrará la cancha donde se inició.

Su papá, Olger Oviedo (QdDg) fue el primer entrenador…desde los 5 años se le veían la grandes virtudes…convencieron a sus padres de jugársela, apostar a él, apoyarlo, aunque las condiciones económicas eran limitadas.

Todo esfuerzo tiene su recompensa, Dios lo ha bendecido grandemente, se lo merece” comenta su progenitora, con el emoticono de las manos juntas a manera de plegaria.

POCOS.

Bryan se desempeña en uno de los puestos más requeridos en el mundo futbolístico, lateral izquierdo, justo el perfil de la pierna con la que fue dotado, el resto es historia.

Más de una década en Europa: Noruega, Dinamarca, Inglaterra, últimamente, jugador en la liga profesional de los Estados Unidos, en el Real Salt Lake City.

LESIÓN.

Cuando estaba listo para formar en la histórica selección representante de Costa Rica en Brasil 2014, seis meses antes, el infortunio de la grave lesión de tibia y peroné lo dejó fuera.

Los mundiales de Rusia y Catar fueron escenario del jugador, quien, a sus 31 años, con disciplina, siente las condiciones, el fuelle para llegar al próximo mundial, con sedes compartidas entre México, Estados Unidos y Canadá.

PASIÓN.

Doña Ana Lorena, posiblemente, desde lo más íntimo, siente, también ella pudo ser futbolista, a la distancia se percibe su pasión.

“Eso no termina aquí, hay 5 Sobrinos de él (Bryan) extraordinarios y una sobrina de 13 años jugando en Ligas menores de San Carlos”.

El intercambio con está, a todas luces extraordinaria mujer, lo cierra con otro botón de su legítimo orgullo, comparte el golazo en ligas menores de un muchacho. “Este es el hijo mayor de Bryan, también zurdo”.

Bryan de pocas palabras, las justas para denotar a la persona caballerosa, educada, humilde, respetuosa.

Vestido con el uniforme patrio canta el Himno Nacional, extrae desde lo más profundo del alma, la pasión, garra, coraje, de quien se sabe hijo de un pueblo valiente y viril.

A juzgar por los genes, la historia de esta familia futbolera continúa.

Selección sub-20 cuarto lugar, Mundial Egipto 2009

Porteros

Esteban Alvarado, Minor Álvarez, Danny Carvajal

Defensas

José Mena, Kenner Gutiérrez, Roy Smith, Derrick Johnson, Cristian Gamboa, Ricardo Blanco, Bryan Oviedo, Pedro Leal.

Volantes

David Guzmán, Daniel Varela, Carlos Hernández, Esteban Luna, Diego Estrada, Diego Madrigal, Allen Guevara.

Delanteros

Josué Martínez, Marco Ureña, Jorge Castro.

Entrenador: Ronald González.

Fotos: Bryan en los albores de su carrera, zapatos en honor a su madre (cortesía Ana Lorena Jiménez Quesada), selección sub20 Egipto 2009, entonación del Himno Nacional de Costa Rica. Internet.

Racismo y homofobia en el fútbol

Luis Paulino Vargas Solís

En los últimos meses ha habido dos casos que han levantado polémica en relación con el racismo en el fútbol. En el primero se vio involucrado Justin Campos, en aquel momento técnico del Saprissa. En el segundo está implicado un jugador de este mismo equipo.

El debate sobre el racismo en el futbol costarricense viene de años atrás. Y en buena hora que así sea. El tema es importante en sí mismo, y lo es adicionalmente en cuanto muchos muchachos negros participan en nuestro fútbol, incluso algunos que se cuentan entre los más destacados jugadores.

Por otra parte, pregunto: ¿cuándo se va a conversar acerca de la homofobia en el fútbol? Uno bien podría decir que es una cuestión tan profundamente arraigada, y a tal punto normalizada, que ni siquiera se la menciona.

Eso sí, conviene reconocer que no es un rasgo exclusivo del fútbol: está presente en prácticamente todos los deportes. Pero presente en la rama masculina, ya que, entre las mujeres, las cosas dichosamente funcionan de otra manera. En el futbol femenino hay muchas chicas lesbianas, que no necesitan, ni mucho menos, disimular lo que son. Otro ejemplo es el tenis: no sé de ningún jugador de élite -ni actual ni del pasado- que sea reconocido como gay. En cambio, entre las mujeres, incluso algunas de las más grandes tenistas de todos los tiempos, son abiertamente lesbianas.

En el futbol masculino de Europa hay por ahí algún jugador gay. Son tan poquititos, que se hace obligatorio reconocer que, incluso en Europa, el tema es muy espinoso.

Hace muchos años no voy a ningún estadio, pero tengo presente que los insultos homofóbicos eran pan de todos los días ¿Ha cambiado eso? La verdad, lo dudo. El chiste sobre “los princesos”, que tiempo atrás circulaba profusamente, tiene esa connotación, pero está a tal punto naturalizada, que ni siquiera se capta.

Es asimismo conocido que cuando un equipo tico -incluida “La Sele”- viaja a otros países centroamericanos, los “cariñitos” que reciben desde las graderías habitualmente tienen un subido tono homofóbico, lo cual refleja un estereotipo bien arraigado en los otros países del área en relación con los hombres costarricenses (también hay sus estereotipos sobre las mujeres).

Téngase presente que el talento está distribuido entre la población, de forma totalmente independiente de su orientación sexual. O sea: si aproximadamente un 5% de los hombres somos homosexuales, ¿no debería haber aproximadamente un 5% de futbolistas talentosos que también lo sean? Pero, curiosamente, no hay ni uno solo.

Cuando lo exótico nos es ajeno

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Hace unos días un programa de discusión futbolera costarricense debatía sobre la decisión de algunos futbolistas por salir como legionarios a destinos que llamaron “exóticos”.

La discusión, bien básica por cierto, buscaba reeditar para mi gusto aquel discurso sobre el nivel del fútbol tico, su supuesta superioridad con relación a otros países del área (esto realmente es de poca seriedad en un contexto en el que Panamá y Guatemala están hoy por hoy ubicados en un nivel futbolístico mucho mayor que el costarricense) y la pérdida de cierto estatus en algunos jugadores al preferir ligas de países como Letonia, India, Corea, solo por mencionar algunos. Esos que denominaron como “destino exótico”.

El concepto de destino exótico usado en este caso deviene de un principio de negación: ninguno de los escenarios citados, para el enfoque periodístico, son potencia en el mundo futbolístico y aparecen raros, extraños, distantes.

Si no me equivoco Costa Rica ha tenido dos excepciones en su historia con jugadores ubicados en la cima del fútbol mundial y distanciados por un siglo de diferencia: Alejandro Morera Soto y sus hazañas en el Barcelona español y Keylor Navas en su paso extraordinario por el también español Real Madrid.

Lo que intento decir es que cualquier experiencia que un jugador tenga en el extranjero debe ser valorada como altamente positiva. La denominación de lo exótico como algo extraño o no predominante en el mundo del fútbol, solo demuestra la continuación de un legado etnocentrista en las estructuras mentales locales.

En los años noventa un jugador procedente de Eslovaquia llamado Josef Miso recaló en tierras costarricenses. Sin saber mínima palabra en español y con un futuro incierto, se ganó el apoyo de los aficionados costarricenses a base de goles y buen juego.

Habría que preguntarle a Miso ahora por su concepto de exoticidad al arribar a un escenario absolutamente desconocido y donde hizo su vida futbolística.

En ocasiones es bueno dejar de vernos tanto el ombligo. Conviene levantar la cabeza.

Pelé: habilidad, disciplina y constancia

José Luis Pacheco Murillo

Ayer el mundo se conmocionó ante el deceso de Edson Arantes Do Nascimiento, nombre que fue menos conocido que su simple PELÉ y como este nombre sencillo, así fue su vida. Fue un habilidoso en el fútbol y ese don otorgado, como el mismo lo dijo, por Dios, lo perfeccionó a través del entrenamiento, de la disciplina, de la constancia y pudo mostrar todo su esplendor a través de la humildad con la que exponía el fútbol y su comportamiento fuera de la cancha.

Precisamente, eso sucede con quienes no se vanaglorian y no se jactan de lo que son. Permanecen en mentes y corazones de quienes compartieron con él o simplemente disfrutaron de su “juego bonito”.

Un mortal como todos que, con lo que fue bendecido, lo hizo agradeciendo por ser lo que era. Su muerte, no sorpresiva por su enfermedad, nos demuestra que la debilidad humana está presente en todos, aunque parecieran que son inmortales o deberían de serlo, simplemente un día les llega el fin, como a todos.

Desde luego qué hay un sentimiento de tristeza que embarga a quienes lo admiraron, lo quisieron y compartieron con él y debería de haber un sentimiento de gratitud para él por lo que hizo mientras jugó al fútbol, por ser un “adelantado” y hacer tantas cosas maravillosas por primera vez. Quienes lo vimos gozamos y nos admiramos por sus jugadas. Su agilidad mental hacía que sus adversarios se sorprendieran con lo que hacía, sino que lo diga Mazurkewich, extraordinario portero uruguayo, al que Pelé le hizo una jugada genial en el partido entre Brasil y Uruguay en semifinales o cuartos de final de México 70, no fue gol, pero la jugada ha sido inolvidable.

El título de Rey fue concedido de manera totalmente justa porque logró demostrar su poder en el fútbol y su humildad fuera de las canchas.

Como homenaje a Pelé les sugiero revivir los momentos fascinantes de México 70. Disfrutarán del fútbol y de su máxima figura: EL REY PELÉ. Que descanse en paz.

Nuestro mundial

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Imagen tomada de Semanario Universidad “Barrios cobran protagonismo en calendario de Colección” 18 de febrero de 2020.

Jimmy era talabartero y ahora pienso que vivió en nuestro barrio, el histórico Pirro que anuncia el ingreso a la ciudad de Heredia, porque cerca quedaba una famosa fábrica de preparación de cuero que aún subsiste, a pesar del paso del tiempo, ahora combinada con nuevas actividades como un pequeño café y una venta de productos asociados.

Jimmy era un porteño enorme, mulato cuya figura contrastaba con su pequeña casa que olía a insumos para reparar zapatos, clavos, cuero puro. Su casa era una de las de madera, también históricas, que se “repiten” de dos en dos (diría Humberto Vargas en una de sus canciones) en ese mítico barrio Pirro, nombrado así por surgir a la vera del Río que cruza debajo de sus viviendas.

Recordé al talabartero en estos días de fútbol global. Lo recordé como artesano y obrero en su oficio, como tantos otros que históricamente han sostenido la actividad a pesar de la globalización, los emporios económicos y la producción en masa de los productos de cuero como zapatos, carteras y bolsos.

Lo recordé porque está asociado a mi memoria como aquel que nos llevó a nuestro primer mundial. Porque si, Jimmy también era entrenador de fútbol y nos juntó a una generación de chavalos en un equipo de ensueño (lo digo con toda la humildad del caso) que entrenábamos entre polvo y charrales ahí, donde ahora lucen imponentes las instalaciones de una institución universitaria privada.

No retengo nuestro estilo de juego (que por entonces debió ser la máxima de “todos para adelante”) ni cuántos partidos jugamos. Pero lo que si atesoro es que Jimmy solicitara a sus jugadores camisetas blancas porque él se encargaría de “lo demás”.

Y lo demás fueron los números de cuero que cuidadosamente cortó y cosió en el dorso. Eran números rojos enormes, como enorme nuestra devoción por el fútbol que seguimos amando.

Ya mi barrio se ha trasformado en un corredor de ingreso sin mucha posibilidad para la permanencia y el encuentro como los de aquellos años. Atrás quedaron los días interminables de exploración y juego, pero sigue intacto aquel momento en que el mundial, el verdadero, empezó en nuestros corazones.

Que la exploración y el juego nos sigan sorprendiendo.

¿Cómo sacar un balón que se ha ido al fondo del corazón?

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Era frecuente encontrárselo en la vieja avenida central en San José enfundado en un pantalón buzo y camiseta de tirantes. Sudaba copiosamente en su presentación, que consistía en manejar como verdadero malabarista una pequeña bola de tenis.

Su capacidad para controlar como artista las pequeñas proporciones de la pelota, le hacía ganar audiencias que celebraban sus rápidas hazañas.

También eran frecuentes sus presentaciones en el antiguo Estadio Nacional, en La Sabana, donde era invitado a los intermedios de los partidos internacionales a repetir su acto circense con la breve pelota de tenis rodando por todo su cuerpo menudo y musculado por la vida. Todos lo adoraban.

Le decían “Tango”.

Como si de una metáfora sobre los malabares de la vida y el cuerpo se tratara, el personaje bien podría haber sido una poesía sobre la capacidad de asombro, la emoción del equilibrio, el arte con los pies.

En estos días de tanta complejidad social y civilizatoria, hablar sobre fútbol desde un lugar implicado resulta una invitación a una disputa segura.

Dejando por fuera a quien por diversas razones (todas válidas) no se encanta por las maravillas de este deporte arte (el gol de Eder con Brasil en España 1982 es considerado el segundo mejor gol de la historia de los mundiales solo superado por la joya de Manuel Negrete en México 1986, el mismo mundial en el que se anotaría el mejor gol de la historia fuera de categoría por el mismísimo Maradona) surgen siempre voces ubicadas desde la seguridad intelectual y académica que les lleva a inferiorizar el gusto y el sentido social de este juego.

Recurro, como no, a Eduardo Galeano, el mismo a quien varios de estos sesudos intelectuales citan en sus trabajos sobre la realidad latinoamericana.

El uruguayo les dice, palabras más palabras menos, que le bajen dos rayitas a sus aires intelectuales sobre el fútbol-arte. A esta gente, que nunca vio a Tango bailar con su pequeña bola de tenis, Galeano les recuerda el potencial social y trasformador del fútbol, sin dejar de considerar sus contradicciones y paradojas, como cualquier actividad humana en estos tiempos.

En 1962 la selección rusa pasaba por San José en preparación para participar en el mundial chileno de 1962. En sus filas venía el mítico Lev Yashin, considerado a pesar de la posmodernidad y todavía, el mejor portero del mundo de la historia por encima de Curtois, Casillas y Navas.

A ese mito mi padre, con el que tantas veces vi a Tango en San José y en ese mismo estadio nacional, le empalmó un gol que todavía resuena en toda Mata Redonda. Esa pelota, un poquito más grande que la de Tango, entró lentamente “Al fondo del corazón”.

Eso es poesía.

Con este nombre publicamos hace unos años un libro a dos voces sobre esa gesta en Metáfora Editores (Guatemala), donde se incluye el siguiente texto con el que rindo homenaje sentido a esta particular forma de transformación de la realidad que resulta el fútbol:

XXXVIII

Tengo veinte años y no sé
si esto es el futuro.
Tengo veinte años
y la espalda
no deja de temblarme como voz
y sus tristes declaraciones de amor.
Tengo veinte años
y agarro tu mano
para enseñarte
esta película con el final que ya conoces:
Un portero vencido
un hombre condecorado
con tus ojos
y tus palabras
que vuelan.

Disfruten el arte de ver rodar un balón. Solamente eso. Déjense llevar. Otro mundo así también es posible.

A la Historia… Por Media Calle: “¿Qué significa para el pueblo costarricense que Costa Rica ganara el repechaje y vaya al mundial?”

El programa Voces X Media Calle comparte un video nuevo en su serie “A la Historia!… Por Media Calle”, del pasado martes 14 de junio.

En este episodio, el historiador Vladimir de la Cruz reflexiona sobre el triunfo de las Selección Nacional de Fútbol de Costa Rica, en el marco de la pregunta “¿Qué significa para el pueblo costarricense que Costa Rica ganara el repechaje y vaya al mundial?”.

Dadas las complejas situaciones socioeconómicas en que se encuentra el país, para el locutor, este gane representa un escape de la realidad, que le permitió a los y las costarricenses olvidar por unos momentos las crisis que están ocurriendo y aferrarse a estos instantes de celebración.

Habla además de cultura deportiva, ética en el deporte, “fair play” y las connotaciones psicológicas y hasta psiquiátricas que este deporte avoca en muchas personas.

Por algunos minutos, se refiere a las declaraciones del Presidente Chaves relacionadas con la autorización de llegada de militares rusos a Nicaragua, señaló las diferencias innegables entre el sistema democrático costarricense y la dictadura en Nicaragua. 

Aseguró que el mandatario Rodrigo Chaves “está hablando paja” y es ignorante del tema, ya que el evento no tiene ninguna implicación directa para Costa Rica y afirma que la llegada de tropas rusas, no representa peligro ni tensión para nuestro país.

Histórico acuerdo de fútbol

Manuel Hernández Venegas

Después de un largo y complejo proceso de negociación, este martes 14 la Federación de Fútbol de España, pactó con las jugadoras y el sindicato de jugadoras de la Selección de Fútbol Femenima, igualdad en la remuneración de los porcentajes de las primas salariales, con un factor de corrección de discriminación positiva en las primas, la regularización de los derechos de imagen de las futbolistas y mejoras de las condiciones de trabajo.

De esta manera, España se suma a otros países que han alcanzado igualar las primas salariales y condiciones laborales, entre hombres y mujeres, como los países nórdicos, Inglaterra y otros.

Aunque con dificultad, en bastantes países avanza progresivamente la igualación de las remuneraciones y las condiciones de trabajo, entre hombres y mujeres.

La negociación colectiva ha jugado un rol muy importante en este proceso de igualación.

En varios países del mundo se reducen las brechas, mientras que en el país de la Pura Vida, se retrocede, profundizándose más las históricas desigualdades entre hombres y mujeres, y en general, la violacion de derechos fundamentales de la clase trabajadora, particularmente de la negociación colectiva.

En otros países, se reducen las jornadas de trabajo, sin afectar las remuneraciones, mientras que en la idílica Suiza Centroaméricana, se impulsa un proyecto salvaje, de destrucción de la jornada histórica de trabajo de 8 horas, que causará un perjuicio mayor a las mujeres trabajadoras de nuestro país.

Los neoliberales “criollos” van con todo, por todo y contra todos y todas.

Martí Ventolrà: un mito del fútbol español en el exilio mexicano

Gabe Abrahams

Martí Ventolrà (Barcelona, 1906-Ciudad de México, 1977) empezó a jugar a fútbol a los 14 años. El Fortpienc y el Cataluña de Les Corts, situado en el barrio barcelonés de dicho nombre, fueron sus primeros equipos.

En 1924, Ventolrà fichó por el RCD Español, con el cual consiguió el Campeonato de Cataluña y la Copa del Rey ante el Real Madrid en 1929, año en el que debutó con la selección española de fútbol.

Tras su etapa en el RCD Español, entre 1930 y 1933, Ventolrà jugó en el Sevilla FC. En la capital andaluza, acabó de consagrarse. Ventolrà empezó a ser considerado uno de los grandes jugadores del fútbol español. Destacaban sus centros milimétricos, sus goles espectaculares y su dominio del juego aéreo.

En 1933, Ventolrà fichó por el FC Barcelona e inició una etapa que lo consagraría definitivamente como un mito futbolístico. En esta etapa, consiguió dos Campeonatos de Cataluña (1934-35 y 1935-36) y notables gestas. La más destacada ocurrió el 21 de abril de 1935 contra el Real Madrid (5-0). Ventolrà marcó cuatro goles. Todavía sigue siendo el único jugador del club catalán que ha conseguido esa cifra de goles en un clásico.

En 1934, Ventolrà jugó también la Copa del Mundo de Fútbol celebrada en Italia con la selección española, llegando hasta los cuartos de final. Precisamente, la selección italiana que luego sería la campeona impidió tras un doble partido que España alcanzase las semifinales. España estuvo cerca de llegar a ellas y de alcanzar la gloria.

En 1937, en plena Guerra Civil Española, el FC Barcelona participó en una gira internacional por México y Estados Unidos. En México, Ventolrà decidió no regresar a España. La versión oficial afirmó que el jugador se quedó en tierras mexicanas por una oferta del Club España; la realidad fue diferente. Martí Ventolrá era de izquierdas, catalanista y republicano y, durante la Segunda República Española, había ejercido de secretario general del sindicato de futbolistas catalanes. Ante la posibilidad de que los sublevados contra la República Española ganasen la guerra y de represalias posteriores, Ventolrà decidió optar por el exilio.

El camino del exilio fue escogido por otros jugadores azulgranas en la misma gira. Por ejemplo, Josep Escolà y Domènec Balmanya fijaron su residencia en Francia y ficharon por el FC Sète. El Barça prácticamente se deshizo en esa gira. Ventolrà no regresó a Barcelona hasta el año 1955.

Con el Club España de México, Ventolrà jugó dos años y ganó la Liga mexicana de la temporada 1939-40. Después, fichó por su rival el Atlante FC, consiguiendo varios títulos de Liga (1940-41 y 1946-47), Copa (1941-42) y Supercopa (1941-42), a los que añadió el logro de ser máximo goleador de la Liga mexicana en la temporada 1940-41. En México, Ventolrà reforzó su condición de mito.

En 1937, el presidente de México, Lázaro Cárdenas, realizó una recepción importante a la plantilla del FC Barcelona que se encontraba de gira y acababa de llegar a México. El Barça era visto por aquellas tierras como una especie de embajador deportivo de la Segunda República Española. Durante la recepción, Ventolrà conoció a Josefina Rangel Cárdenas, pariente del presidente mexicano. En 1939, se casó con ella y tuvo cuatro hijos: Martín, José, Guadalupe y Jorge.

Uno de esos hijos, José Ventolrà Rangel, fue futbolista y jugó el Mundial de México’70, hecho que provocó que Ventolrà estableciese otro registro único. Con su hijo, se convirtió en la primera pareja padre-hijo en disputar dos mundiales con dos selecciones distintas.

Ventolrà regresó a Barcelona en 1955, porque su padre estaba enfermo. Los directivos del FC Barcelona de la época, todos adeptos del régimen de Franco, intentaron convencerle para que entrenase al club. Era un intento de utilizar a un jugador carismático del exilio para dar una imagen afable del régimen. Ventolrà no cedió y rápidamente volvió a México.

Martí Ventolrà murió en 1977 a los 70 años en la Colonia Portales, en Ciudad de México. Los aficionados mexicanos lloraron su muerte. El Barça y el fútbol español le recuerdan como uno de sus más grandes delanteros de todos los tiempos.