Pronunciamiento cataloga »de papel» el derecho a la vida de las mujeres y niñas
Texto señala los 25 femicidios que suma el país en lo que va del año. (Imagen con fines ilustrativos) Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
El Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM) y el Programa de Posgrado en Estudios de la Mujer (PPEMu) de la Universidad de Costa Rica (UCR) emitieron un pronunciamiento que demanda al Gobierno de la República tomar acciones ante el incremento de femicidios en el país.
El texto, emitido el 10 de diciembre en el marco del Día Internacional de los Derechos Humanos, señala los 25 femicidios ocurridos en lo que va del año y los atribuye a hombres que “creen estar en el derecho y la autoridad de controlar la vida de las mujeres y de someterlas a su voluntad”.
En el contexto de la conmemoración internacional, las instancias universitarias reconocieron su deber de señalar “la negligencia estatal y el doble discurso”, pues consideran que el derecho a la vida de las mujeres y las niñas en Costa Rica es “de papel”.
El pronunciamiento otorga la responsabilidad de los acontecimientos a los tres poderes de la República, a los que señala además la obligación de analizar la forma en que sus estructuras reproducen discursos sexistas que normalizan y la justifican la violencia contra las mujeres y el femicidio.
“Esos discursos permean la toma de decisiones en el funcionamiento de las diversas instituciones del Estado y, por lo tanto, con cómplices de la reproducción de una cultura tolerante con los agresores y con los femicidas” señala el texto.
El mensaje se dirige también al presidente Carlos Alvarado, a quien demandan tomar acciones serias, inmediatas y basadas en los compromisos que el país tiene con los derechos humanos de las mujeres, para enfrentar lo que denominan una emergencia nacional.
Este pasado 22 de noviembre se realizó el conversatorio “Las mujeres en los movimientos sociales: ¿qué pasó con los sindicatos?”, con la participación de las expositoras Patricia Mora, presidenta del INAMU, María Florez Estrada, periodista Semanario Universidad y Rosemary Gómez, secretaria general del SINDEU.
Compartido por Marjorie Hernández en redes digitales.
La tasa de desempleo de los hombres es 6,6% mientras que la de las mujeres de 12%
Únicamente 3 de cada 10 puestos gerenciales del sector privado son ocupados por mujeres
San José, 11 de octubre de 2018. El Instituto Nacional de las Mujeres, INAMU en colaboración y con el apoyo de ONU Mujeres y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reunieron a 70 empresas y organizaciones durante el foro Hacia una cultura de igualdad: El papel de las empresas como entes transformadores, para discutir sobre los desafíos y oportunidades para la integración de la igualdad de género en el sector público y privado. Esto es parte del compromiso del país en el marco de la Agenda 2030 y el cumplimiento de los derechos humanos.
Las organizaciones participantes provienen de diversos sectores como el tecnológico, financiero, turismo y construcción. Estas empresas compartieron sus experiencias en la implementación de prácticas y acciones, en tres temas que se consideran cruciales para el alcance de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres: la prevención de la violencia contra las mujeres, la corresponsabilidad social de los cuidados y la participación de calidad de las mujeres en el campo de la ciencia y tecnología.
El evento cerró con una plenaria para escuchar y discutir sobre acciones concretas y compromisos del sector empresarial, para que el país cumpla las metas establecidas en la Política Nacional para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres en Costa Rica 2018-2030 (PIEG) y la Política Nacional para la Atención y la Prevención de la Violencia contra las Mujeres 2017-2032 (PLANOVI).
La ministra de la Condición de la Mujer y presidenta ejecutiva del INAMU, Patricia Mora Castellanos, presidio la actividad y celebró que cada año más empresas se comprometan con la igualdad de género.
“El origen de las brechas de género, se encuentra en la división sexual del trabajo, que se expresa en una invisibilización del trabajo doméstico y de cuido, y en la inexistencia de políticas sobre corresponsabilidad social del cuido. Si no existe una redistribución democrática de las responsabilidades de las tareas domésticas y de los cuidados no remunerados, en donde se dé el compromiso del Estado, el mercado, las comunidades y las familias, seguiremos produciendo el nudo crítico de la discriminación”, agregó Mora Castellanos.
Por su parte, Alice H. Shackelford, Coordinadora del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica y Representante Residente del PNUD, resaltó el rol que cumple el sector privado en desarrollar acciones e intervenciones para mejorar las oportunidades y condiciones de las mujeres en el mundo del trabajo decente y formal. “No hay y no habrá desarrollo sostenible, en tanto un 50% de la población continúe haciendo frente a la discriminación, la desigualdad y la violencia. Para cambiar esta situación e impulsar la igualdad de género, es de vital importancia fortalecer las alianzas multisectoriales. La alianza entre ONU Mujeres y PNUD (y otras agencias del sistema de NNUU) en apoyo al trabajo del INAMU, muestra el compromiso a un trabajo conjunto enfocada a la agenda 2030 y la igualdad de género”.
La desigualdad en cifras:
Sobre el Sello de igualdad de género: Las organizaciones interesadas en implementar un Sistema de Gestión para la Igualdad de Género deben contactar a selloigualdad@inamu.go.cr
Mujeres campesinas, indígenas, afrodescendientes, mesoamericanas, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones populares, colectivos feministas convocadas por la Red de Mujeres Rurales de Costa Rica y la Asociación Tinamaste en el Encuentro Mesoamericano “Juntarnos para la reflexión de la situación de las mujeres del campo”, el día 14 de octubre de 2018, desde la indignación y la necesidad de justicia social manifestamos:
La imposición de la reforma fiscal que quiere hacer el Poder Ejecutivo y la mayoría parlamentaria en Costa Rica, atendiendo los intereses de quienes concentran el capital, atenta contra los principios de justicia social y económica y contra las mujeres de los sectores populares en particular. Las acciones de gobierno han estado caracterizadas por tergiversación de la realidad, desprecio de la opinión popular, invisibilización de las manifestaciones opositoras de cientos de miles de personas en diversas comunidades, persecución de las organizaciones gremiales, comunitarias y otras organizaciones populares, violación del derecho a huelga, persecución y represión de las manifestaciones de oposición en diferentes lugares del país.
Esta propuesta de reforma fiscal contiene impuestos regresivos y exoneraciones injustas, que provocaría un mayor empobrecimiento de los sectores marginados de este país, mientras que por otro lado, favorece el enriquecimiento por evasión y elusión fiscal.
El sistema económico actual favorece la concentración de los bienes del territorio nacional y el despojo de los sectores populares. Este proyecto de Ley impulsado por las clases dominantes y los grandes medios de comunicación, conduciría a un mayor deterioro de las condiciones de vida de las mayorías.
La desinformación desde los sectores dominantes del país ha promovido la división de buena parte de la sociedad y conduce a negar el derecho a la oposición, el derecho humano a la protesta y a que no se escuchen las propuestas alternativas que han construido organizaciones populares y gremiales.
El gobierno ha venido desarrollando una estrategia de agotamiento de los sectores y organizaciones que buscan una sociedad más justa, solidaria y equitativa. Esta estrategia pasa por generar desde noticias falsas, argumentos fundamentados en falacias, hasta el sabotaje y el uso directo de la fuerza a través de la violencia policial y la criminalización de la protesta social.
Las mujeres campesinas, indígenas y las organizaciones fortalecidas hemos determinado que el combo fiscal aumenta la feminización de la pobreza y pone en riesgo las actividades económicas de nuestras comunidades, incrementa los atentados contra una forma de vida saludable, contra la soberanía alimentaria, contra el ambiente sano y el bienestar de nuestras comunidades y familias. Este proyecto de Plan Fiscal limitaría aún más nuestras capacidades productivas y fomentaría la continuidad y expansión de los monocultivos como el de la piña.
Como organizaciones conscientes de las políticas neoliberales de los últimos gobiernos sabemos que este combo fiscal no va a generar impactos sustantivos sobre el déficit que existe, o una dinamización sobre la producción del país, sino todo lo contrario, afectaría las diferentes actividades económicas.
Por lo tanto, manifestamos nuestro apoyo a quienes se mantiene en oposición al proyecto de ley 20.580 y multiplicamos el llamado a la movilización de las diferentes comunidades y organizaciones populares. Es desde los puntos en común entre las distintas organizaciones y movimientos, que podemos construir para transformar la opresión que enfrentamos.
Estamos convencidas que la Reforma Fiscal solo puede ir en una dirección: que quienes tienen más, paguen más. Por ello no puede haber reforma fiscal sin la participación de distintas organizaciones y movimientos en proyectos alternativos y solidarios. La canasta básica no debe ser gravada.
RED DE MUJERES RURALES DE COSTA RICA
SALUD SIN PAREDES
AUTOCONVOCADAS NICARAGUA
ASOCIACIÓN DE TRABAJADORAS DOMÉSTICAS ASTRADOMES
CENTRO FEMINISTA DE INFORMACIÓN Y ACCION
ORGANIZACIÓN POLITICA CARMEN LYRA
HAND MAIDS-CR.
RED DE MUJERES NICARAGÜENSES
COLECTIVO AUTONOMO ESTUDIANTIL Y POPULAR EL QUILOMBO
RADIO 8 DE OCTUBRE
YARÄ KANIC
ASOCIACIÓN TINAMASTE
*Imagen con fines ilustrativos tomada de la página de Facebook de Red de Mujeres Rurales
Jerarca señaló que la violencia contra las mujeres es la manifestación de una enfermedad que debe ser atendida de sus orígenes
La Ministra Patricia Mora afirmó que sólo se salará la deuda histórica con las mujeres cuando consigamos una sociedad que no esté cruzada por el patriarcado. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La Ministra de la Condición de la Mujer, Patricia Mora impartió la conferencia inaugural del segundo ciclo lectivo del Recinto de Paraíso de la Universidad de Costa Rica (UCR) en la que señaló la urgencia de luchar por la erradicación e la violencia contra las mujeres desde todos los espacios de la sociedad.
La actividad, titulada “El lugar de las mujeres en nuestra sociedad, ¿Cómo saldar la deuda que se tiene con ellas” fue organizada por la Cátedra Florencia del Castillo, la cual es coordinada por la directora del Recinto, Rosibel Orozco.
Orozco señaló el interés del Recinto por analizar temas de gran preocupación en la coyuntura actual, donde la realidad cotidiana y las estadísticas mundiales ponen en evidencia que persisten las brechas de género y los actos de violencia contra las mujeres en todas sus formas.
“Es muy importante abordar temas, que como comunidad académica, nos permitan reflexionar y tomar mayor conciencia acerca de esta problemática que ha alcanzado grandes dimensiones y manifestarnos en contra de forma activa” señaló la académica.
Participaron de la actividad estudiantes, docentes, administrativos y mujeres de la comunidad que cuentan con iniciativas de empoderamiento femenino. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Según Mora, la lucha que lidera desde el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) “no es un pleito entre hombres y mujeres”, sino una batalla para que se permita a la mitad de la población tener los mismos derechos y oportunidades que los demás.
“Que nadie sienta amenazados sus derechos, nosotras no estamos por arrebatarse ningún derecho a nadie, nosotras estamos por defender los nuestros que no tienen y no tendrían por qué ser contrapuestos contra los de los varones” enfatizó.
La jerarca reconoció que los alcances de la situación actual impiden que pueda ser resuelta por una sola institución y considera que por el contrario, debe ser vista como una problema país que requiere esfuerzos y articulación interinstitucional.
Pese a que pasado 14 de agosto se realizó la firma de un decreto gubernamental que declara de interés prioritario la prevención y atención de la violencia contra las mujeres, Mora insististe en que en que es necesario promover un cambio social que inicie desde la primera infancia.
La directora del Recinto, Rosibel Orozco resaltó el interés del Recinto por analizar temas de gran preocupación en la coyuntura actual. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La Ministra afirmó que la labor desarrollada desde las aulas es trascendental para inculcar en la sociedad un verdadero respecto entre seres humanos diferentes, pues considera que la violencia contra las mujeres es la manifestación de una enfermedad que debe ser atendida de sus orígenes.
“Es llegar a la raíz de lo que hace posible que las mujeres seamos un día sí y el otro día también, violentadas” afirmó Mora, quien aseguró que todas las mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia durante su vida, ya sea física, psicológica o política como en su caso.
Afirmó que el ensañamiento con el cuerpo de las mujeres por medio de los actos de violencia sexual o la desacreditación de su conocimiento en los espacios de discusión, ponen en evidencia la forma en que una parte de la población ha asumido la construcción de masculinidades desde el machismo y la desigualdad.
“Cuando consigamos una sociedad que no esté cruzada por el patriarcado, que no sea una sociedad machista en ese momento, vamos a empezar a pagar la deuda histórica con las mujeres” concluyó Mora frente a estudiantes, docentes, administrativos y mujeres de la comunidad que se hicieron presentes en la actividad.
Son muchos los esfuerzos realizados por diversas organizaciones internacionales para dar cuenta de los elementos que componen el progreso de un país de forma multidimensional. En esta oportunidad, se hará referencia al Índice de Desarrollo Humano (IDH) y al Índice de Desigualdad de Género (IDG) para Costa Rica, ambos elaborados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El IDH es un índice compuesto que estudia el progreso de un país a través de tres dimensiones: el disfrute de una vida larga y saludable, el acceso a la educación y tener una vida digna; por su parte, IDG hace hincapié en la salud reproductiva, el empoderamiento y la participación de las mujeres en el mercado laboral. En este sentido, el enfoque de dichos índices, da cuenta de los desafíos que enfrentan los países para un óptimo desarrollo humano, donde los indicadores económicos se acompañan de indicadores de índole social.
Según el último Informe (2016), de los 188 países que analiza el PNUD, Costa Rica ocupó el puesto 66 en el IDH, catalogándose como un país con “desarrollo humano alto”. Dentro de los datos más relevantes a resaltar, es que la esperanza de vida al nacer es de 79,6 años (hombres: 77,2; mujeres: 82,1), los años esperados de escolaridad rondan los 14,2 (Hombres: 13,8; Mujeres: 14,5), los años promedio de escolaridad los 8,7 (igual entre hombres y mujeres) y, el ingreso nacional bruto (INB) por persona (ajustado a PPA), ronda los 14 mil dólares anuales, monto muy cercano al de Brasil ($14.145), Tailandia ($14.519) y China ($13.345). Con respecto a este último indicador, si se desagrega por sexo, el INB de las mujeres es de S9.995, mientras que el de los hombres es prácticamente el doble: $18.052.
Con respecto al IDG, Costa Rica se ubica en la posición 63. Entre los indicadores más preocupantes de dicho índice está la elevada tasa de natalidad adolescente (56,5 nacimientos por cada mil mujeres de edades entre los 15 y 19 años) y la escasa ocupación de las mujeres en escaños políticos (para el 2014 eran del 33,3%, porcentaje que asciende en las recientes elecciones al 45,6%, cifra histórica más alta). Otro aspecto por resaltar es que, aunque el porcentaje de población con algún tipo de educación secundaria es mayor en las mujeres (mujeres: 54,5%, hombres: 53.8%), la tasa de participación en la fuerza de trabajo de ellas es bastante menor que la de ellos (46,8% vs. 76,6% en el 2015).
Lo anterior resulta preocupante ya que después de tres años, no hemos logrado incrementar la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo. Según los datos de la Encuesta Continua de Empleo realizada por el INEC, para el II trimestre de 2018, la tasa de participación laboral de los hombres fue 74,9%, mientras la de las mujeres sigue siendo del 46,8%. Peor aún, aunque la tasa de participación femenina no ha variado en los últimos años, sí lo ha hecho la tasa de desempleo femenina, la cual pasó de un 10,6% a un 12% en el último año. A lo anterior, deben sumársele las manifestaciones de violencia sexual, psicológica y simbólica contra las mujeres que según datos del INAMU se han mantenido constantes en los últimos años, a pesar de las inversiones que ha realizado el Estado con el objetivo de reducirlas.
En síntesis, Costa Rica ha presentado avances en materia de desarrollo humano y en acceso a oportunidades para el desarrollo de una vida digna, que incluso nos acerca a los estándares de países desarrollados; sin embargo, siguen existiendo disparidades en torno al desarrollo económico-social que impactan negativamente a grupos particulares. Es de este modo que, en términos de género, las mujeres siguen siendo uno de los grupos que, aunque presentan características favorables en el acceso a la educación y salud, experimentan dificultades en el acceso al empleo, al salario equitativo y en la ocupación de curules políticas en toma de decisiones.
Por último, después de analizar los datos anteriores y dadas las manifestaciones de violencia contra la mujer que han sacudido al país en lo que llevamos del año, es necesario que el Estado, junto con el sector privado, articulen esfuerzos con miras a reducir la desigualdad de género -en todas sus dimensiones-, lo anterior considerando que se requiere de un esfuerzo país para poder alcanzar este objetivo, más aún, conociendo la situación fiscal que de no resolverse a corto plazo, podría terminar impactando negativamente a los grupos más vulnerables, entre ellos a las mujeres y las niñas.
*Observatorio Económico y Social, Escuela de Economía UNA.
Este proyecto de Acción Social trabaja en conjunto con la comunidad de La Primavera de Pococí. Su enfoque principal era sobre prevención de intoxicaciones, en una zona que se caracteriza por la producción piñera, pero también se acompaña y asesora a las personas de la comunidad en la búsqueda de otras alternativas de empleo. Ahora las mujeres de la comunidad tienen una asociación de emprendedoras y junto a la U se han capacitado para producir y comercializar sus productos.
Trabajo comunal apoya en capacitación y promueve una cultura de sostenibilidad
Grupo de mujeres piangüeras en el Humedal Térraba – Sierpe. Foto: archivo ODI.
En el Humedal Térraba-Sierpe se desarrolla la mayor actividad de extracción de piangua del país, estos moluscos usualmente se encuentran adheridos a las partes más bajas de las raíces de árboles de mangle y para alcanzarlos hay que hurgar de manera profunda entre lodo y ramas hasta dar con ellos.
Este es el trabajo de Rufina Gómez Zapata, piangüera y presidenta de la Asociación de Pescadores Artesanales de Ciudad Cortés (Asopescar). Como ella, muchos piangüeros y pescadores del cantón de Osa dependen del humedal para llevar sustento a sus familias. No obstante, la falta de planes de manejo y adversas condiciones climáticas amenaza con cambiar este oficio tal y como lo conoce la población.
“La mayoría de gente que trabaja son piangüeros y pescadores, […] hay días que las mareas son muy grandes entonces la gente esos días paran de pescar, o sea se dedican a las dos cosas”, explica Gómez.
El estado permanente informal de estos grupos afecta diversos procesos administrativos con instituciones estatales, desde la pesca hasta la certificación de guías turísticos y la organización de asociaciones comunales; todas estas iniciativas se vienen abajo por la falta de requerimientos y permisos necesarios.
Este es el escenario que describe Daisy Arroyo Mora, docente e investigadora de la Universidad de Costa Rica (UCR) que ha dedicado más de 10 años a la capacitación de estas comunidades costeras y al fomento de la coordinación interinstitucional con las mismas.
La mayoría de estas capacitaciones se han gestionado por medio del proyecto de Trabajo Comunal Universitario (TCU) Capacitación a pobladores de las zonas costeras en manejo y protección de los recursos marinos y costeros (TC-581), iniciativa que se vincula con líderes comunales como Rufina en materia de gestión de riesgo, sostenibilidad ambiental, tramitología, computación y aprendizaje del inglés.
TCU capacita y acompaña
El proyecto de TCU pretende promover una cultura de sostenibilidad entre los pescadores y la comunidad, así como el buen funcionamiento de las asociaciones de la región. A la fecha, el proyecto ha colaborado con las ASADAS de Sierpe, Caña Blancal y Olla Cero, la Escuela I.D.A. Caña Blancal, Asopescar, la Asociación de pescadores de Coronado, el Centro de Adultos Mayores de Ojo de Agua y la Asociación de Desarrollo Integral de Cortés.
Integrantes del TCU reunidos con representantes de la asociación de ASADAS. Foto: Facebook TCU Humedal Térraba Sierpe-581.
La investigadora y actual coordinadora del TCU, Margarita Silva Benavides, afirma que el trabajo con las comunidades nunca concluye, pues la formación de nuevas generaciones y el acompañamiento frente a dinámicas laborales cambiantes mantienen al TCU relevante en la zona.
De acuerdo con Silva, especialista en ecología en manglares y microalgas, la protección del humedal y la estabilidad laboral de los pescadores van de la mano. “Ellos protegen el manglar porque saben que si el manglar se muere, se muere la piangua, los peces, los camarones, entonces ellos más bien lo cuidan”, afirma la investigadora.
El estudiante de Antropología, Tony Urbina Vallejos, uno de los ocho estudiantes matriculados en el proyecto, ha trabajado junto con las escuelas de la zona en talleres ambientales, planes de gestión de residuos, de salud ocupacional y de gestión de riesgo. Además, ha colaborado junto con las ASADAS de la región en la elaboración de mapas de referencia y en la capacitación de personal.
Entre las prácticas positivas que se fomentan en los talleres ambientales se encuentran: el respetar las vedas de pesca, no extraer moluscos que se pasen del tamaño estipulado por ley, no verter el combustible de los botes cerca del humedal y no pescar en zonas de poca afluencia de piangua.
Aunque la preservación y fomento de una pesca sostenible siguen siendo puntos importantes para el TCU, la profesora Arroyo, comenta que el proyecto se tuvo que acoplar a las necesidades de los pobladores, incluyendo temas como la enseñanza del inglés, recursos humanos, computación y el ecoturismo.
Yen Picado Mora, presidente de la Asociación de Pescadores de Coronado de Osa, ha sido uno de los interesados en recibir capacitaciones sobre turismo rural y ecológico por parte del TCU. De acuerdo con el pescador, estas nuevas prácticas se están volviendo cada vez más necesarias puesto que muchos de sus colegas no pueden practicar la pesca de manera legítima y se arriesgan a diferentes tipos de agresiones.
Desde el TCU, docentes y estudiantes han abogado por el óptimo desarrollo de estas organizaciones y su relación el estado. Gracias a este trabajo se ha logrado concretar eventos como el Festival de los Manglares, la aprobación de planes de manejo de pesca y la creación de nuevas asociaciones piangüeras como la de Ajuntaderas de Sierpe.
Esteban Hidalgo Pena
Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social
Entre los días 24 y 27 de mayo del 2018 se llevó a cabo en Guacimal de Puntarenas el “Encuentro de Mujeres: comunicación, cuerpos y territorios del Pacífico Central”, en el que participaron cerca de 43 mujeres que venían desde la montaña, el pie de monte, la costa, las islas y diferentes comunidades del país como Isla Venado, Las Parcelas y Las Monas de Herradura, Abangaritos, Guacimal y Monteverde. Fueron cuatro días hermosos en los que se desarrollaron diferentes espacios de reflexión, aprendizaje y disfrute, y en los cuales se compartió entre música, danza, radio, comida y cariño.
Uno de los intereses principales del encuentro fue comprender las situaciones que están viviendo las mujeres del Pacífico Central desde los relatos y vivencias que ellas mismas identifican sobre lo que les afecta y lo que sienten desde sus cuerpos en el día a día, así como las reflexiones sobre lo que sucede en sus territorios. Para ello se construyó una cartografía participativa; cada mujer fue descubriendo las cualidades de una naranja a través de sus sentidos y la guía de una moderadora. Una de ellas dijo al finalizar que le había costado pelar la naranja porque tenía los ojos vendados, pero al hacerlo se dio cuenta de que así era la lucha de las mujeres para alcanzar la felicidad, con muchas trabas, pero siguiendo sus instintos hasta conseguirlo. Hacer mapas sobre un cuerpo trazado por ellas mismas y colocar sobre ese cuerpo cada una de las problemáticas que enfrentan en la cotidianidad de sus comunidades, fue la antesala que dio paso a tres días en los que fue posible identificar luchas, problemáticas, territorios y proyectos en común.
Principalmente se señalaron afectaciones a la biodiversidad marina, que por lo tanto genera escasez de la pesca, intereses de canales de riego sobre fuentes comunitarias de agua, acaparamiento de tierras y desalojo a familias de comunidades costeras, acumulación de basura, tensiones alrededor de la construcción de carreteras y turismo masivo. Esta información fue convertida en guiones radiofónicos por las mismas participantes, que se transmitieron en vivo desde la Peña Cultural: Marimba, Voces y Canción. Fueron ellas quienes contaron cómo son sus comunidades, cómo se organizan.
Se realizó también un espacio de diálogo antes del cierre del encuentro, en el cual las mujeres urbanas y del Pacífico Central describimos la temporalidad cotidiana desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Así, surgió una conversación sobre la desigualdad del uso del tiempo que hay entre hombres y mujeres, siendo las últimas las que más dedican horas al trabajo doméstico no remunerado y al trabajo de cuidados. Este se planteó como un espacio seguro, en el cual había la suficiente escucha para contar algunas situaciones de sus vidas que han sido significativas. Ante esto, se recalcó que a pesar de que algunas no se conocían desde antes, sabían que estaban en un espacio de confianza, pues destacaron la necesidad de construir espacios con complicidad femenina.
Entre algunas de las conclusiones nos queda la necesidad fundamental de reivindicar la alegría de las mujeres en cada espacio, para que podamos vivir de manera plena, con acceso a semillas, aguas, biodiversidad marina, tierra, vivienda, comunicación no privativa y autonomías, fortaleciendo las diferentes prácticas y haceres que realizamos las mujeres desde la música, la organización, el baile, la investigación, la siembra, la pesca y cualquier actividad que queramos realizar. Dichas actividades son base fundamental de la reproducción de la vida material, desde lo que de verdad importa a las comunidades en la defensa de sus bienes comunes.
El espacio no estuvo conformado solo por mujeres, lo que posibilitó la interlocución y el planteamiento de críticas a las relaciones desiguales de género, tanto hacia las prácticas machistas de los hombres en las organizaciones comunitarias, como al llamado de solidaridad hacia las luchas de las mujeres.
El encuentro fue organizado por el programa de radio y cultura Desde la Mar, Radio Calles y Cuerpos, Voces Nuestras, TCU 702 Comunicación y Memoria, TCU 636 Derecho a la Comunicación, Centro Demostrativo de Desarrollo y el Programa Kioscos Socioambientales, con apoyo de la Sede del Pacífico y la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR.
Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social
El encuentro contó con un intercambio de semillas que aportaron las mujeres de cada una de las comunidades. Foto: Angélica Castro.
Ser mujer desde el cuerpo, la tierra y la voz. Compartir territorios en común y crecer como semillas. Ese fue el espíritu del Encuentro de Mujeres: comunicación, cuerpos y territorios, que se realizó del 24 al 27 de mayo, en el Centro Demostrativo de Sostenibilidad en Guacimal de Puntarenas.
Durante cuatro días se trabajaron temas relacionados con el cuerpo, la defensa territorial, el arte y el derecho a la comunicación; con personas de las comunidades puntarenenses de Monteverde, Abangaritos, Parcelas de Herradura, Isla Venado y Guacimal.
El Encuentro fue posible gracias a la unión de muchas iniciativas distintas. Dos proyectos de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) Radio-Andante (ED-3290), Desde la mar (ED-462) y el programa Kioscos Socioambientales, fueron el vínculo principal con las comunidades, pues desarrollan procesos distintos en cada lugar. A estos se sumaron las iniciativas Radio Calles y Cuerpos, Voces Nuestras y la Alianza en Defensa del Agua.
El encuentro contó con un intercambio de semillas que aportaron las mujeres de cada una de las comunidades. Foto: Angélica Castro.
También participaron los trabajos comunales universitarios “Comunicación y memoria” (TC-702), “Participación ciudadana por el Derecho a la Comunicación” (TC-636) y “Comunicación para el Desarrollo y el Cambio Social” (TC-127).
Gloriana Rodríguez Corrales, coordinadora de Radio Andante y Desde la mar, explicó que la actividad surgió con el objetivo de enlazar las historia individuales, personales y colectivas de cada región. El énfasis feminista se debe a que históricamente las problemáticas de las mujeres latinoamericanas han sido acalladas, incluso a través de la muerte.
Lucía Pérez de 17 años, que fue violada, torturada y empalada en Argentina; Yuliana Andrea Samboní, quien con sólo 7 años fue violada y torturada en Colombia; y Maritza Vargas, quien fue asesinada en San Carlos por su compañero, mientras estaba embarazada; son algunas de las mujeres que inspiran la protesta por la defensa de la libertad y los cuerpos de las mujeres. Estos femicidios llevaron a la creación del movimiento feminista “Ni una menos”, que se ha expandido por toda la región.
“La comunicación porque es ese territorio aire que nos enlaza. Si no podemos comunicar nuestras luchas, memorias o procesos, es difícil que otras personas puedan conocerlos y así podamos enlazar fuerzas. El segundo eje son los cuerpos, precisamente porque esa es nuestra primer trinchera(…) Y los territorios porque son los espacios que en nuestros distintos volúmenes habitamos. Tiene que ver con la vivienda, la tenencia de tierra, la siembra, con la experiencia de estar desde todas las formas de vida”, indicó Rodríguez.
La feria de Guacimal se celebra todos los sábados desde hace 3 años. Foto: Angélica Castro.
Durante el segundo día se realizó un taller de radio, impartido por la organización Voces Nuestras y Radio Calles y Cuerpos. En este se enseñaron conceptos relacionados con el espectro radioeléctrico, la ley de medios del país y el derecho a la comunicación. Todas las personas aprendieron a conectar un equipo básico de audio para una transmisión de radio.
El taller de radio fue la parte favorita de Margarita Meza Peñalba, perteneciente a la Asociación de Desarrollo de las Parcelas de Herradura. Ella explicó que se dio cuenta de algo que nunca había entendido: que muchas luchas fracasan por falta de divulgación y que apropiarse de los medios es fundamental para que sean exitosas.
“En mi comunidad nosotros logramos adquirir un proyecto de mobiliario y tenemos un equipo. Y siempre que hacemos actividades, ya está listo el adornado, la agenda, pero estoy esperando alguien que me ayude para conectar un equipo. Y la verdad es que no es nada que las mujeres no podamos hacer, dependiendo de otras personas. Y ahora el equipo de la comunidad lo voy a poner yo, voy a practicar lo que aquí aprendí”.
Las mujeres participantes utilizaron sus conocimientos para montar el equipo de audio necesario para la transmisión. Foto: Angélica Castro.
Durante la peña cultural y la transmisión de Radio Andante cada comunidad compartió su experiencia personal. Las personas de un radio de alrededor de 20km disfrutaron además de la música del grupo Sirenatas, la cantautora Anamá, el grupo Marimbas, el joven local Dany Villalobos y el concierto de Guadalupe Urbina.
Sundry Álvarez asistió como representante de la Asociación Provivienda y Libertad y la Asociación de Mujeres de Abangaritos. Las problemáticas de su comunidad se relacionan con el acceso a vivienda, el consumo de drogas y el recurso hídrico. Álvarez quiere aplicar los conocimientos del Encuentro para el trabajo con las mujeres vecinas.
“A veces nosotras las mujeres pensamos que no somos capaces de hacer cosas, que es imposible. Cuando realmente sí podemos hacerlo, si ponemos empeño y esfuerzo sí, y unión entre nosotras mismas, podemos hacerlo. Somos capaces de llegar más allá de lo que pensamos. Lo imposible lo podemos hacer posible”, concluyó Sundry Álvarez.