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Etiqueta: Nadia Beller

El caso Cerimedo: enfrentando el juego de las narrativas

Álvaro Fernández González | Setiembre 2026

El caso del consultor argentino Fernando Cerimedo permite observar, casi como bajo una lupa, una transformación profunda de la política latinoamericana: las narrativas ya no son solamente discursos destinados a interpretar la realidad. Se han convertido en operaciones permanentes para captar la atención, activar identidades, fabricar sensaciones de mayoría y mantener emocionalmente movilizadas a las audiencias.

Cerimedo adquirió notoriedad mediante una combinación característica de esta nueva industria política: consultoría electoral, campañas negativas, medios partidarios, segmentación de públicos y amplificación coordinada en redes.

Su trayectoria atraviesa Argentina, Brasil, Chile, Bolivia y otros países de la región. No representa, sin embargo, a toda la derecha ni permite explicar por sí solo sus triunfos. Su importancia reside en mostrar cómo determinados operadores pueden trasladar métodos, relaciones y narrativas de una campaña nacional a otra.

El episodio brasileño de 2022 resulta especialmente revelador. Después de la derrota electoral de Jair Bolsonaro, Cerimedo difundió una presentación que cuestionaba la confiabilidad de las urnas electrónicas. Sus argumentos fueron desmentidos, pero alcanzaron una audiencia considerable y alimentaron el ambiente de sospecha en torno al resultado electoral.

La eficacia política de una narrativa semejante no depende únicamente de que consiga demostrar algo. Puede cumplir otras funciones: transformar una derrota en agravio, preservar la cohesión de los seguidores, desplazar la discusión desde el resultado hacia una supuesta conspiración y presentar al grupo derrotado como víctima de fuerzas ocultas. La falta de pruebas se incorpora entonces al relato como evidencia de censura o encubrimiento.

Cerimedo no fue acusado finalmente por la Procuraduría brasileña en el proceso sobre la tentativa de golpe. Según lo informado, no se logró demostrar que supiera que el material divulgado contenía falsedades fabricadas.

Esta precisión es indispensable. Difundir información falsa, conocer previamente su falsedad, participar en su elaboración y asumir responsabilidad penal son cuestiones diferentes. Enfrentar el juego de las narrativas exige conservar estas distinciones, incluso cuando favorecen a un adversario político.

El caso adquirió una dimensión mucho más grave en Bolivia después del ataque armado contra Nadia Beller, expareja de Cerimedo, en agosto de 2026. Beller lo acusó de haber ordenado el atentado; él lo niega y permanece en prisión preventiva mientras se desarrollan distintos procesos. Las investigaciones se ampliaron hacia posibles delitos económicos, violencia doméstica y una eventual influencia irregular dentro del entorno gubernamental boliviano.

Durante los allanamientos, las autoridades informaron del hallazgo de equipos que podrían corresponder a una pequeña “granja de bots”. Todavía se requiere un peritaje capaz de determinar qué cuentas manejaban esos dispositivos, quién financiaba su operación y para cuáles campañas se utilizaron. Mientras tanto, circuló un video que supuestamente mostraba los equipos incautados, pero que en realidad correspondía a una instalación en Vietnam.

La paradoja es notable: una investigación sobre manipulación digital produjo inmediatamente nueva desinformación.

Este detalle encierra una lección fundamental para la izquierda. No se enfrenta la posverdad difundiendo información no verificada porque perjudica al adversario.

Cuando una denuncia legítima se mezcla con exageraciones, las falsedades descubiertas permiten desacreditar también los hechos comprobados. La credibilidad democrática se construye corrigiendo incluso aquello que confirma nuestras propias expectativas.

También debemos evitar la imagen del estratega todopoderoso que controla mecánicamente a las masas. Los bots pueden incrementar artificialmente la circulación de un mensaje, pero no crean por sí solos las frustraciones sociales que lo vuelven atractivo.

Los operadores de la nueva derecha trabajan sobre malestares existentes: inseguridad económica, pérdida de confianza institucional, resentimientos culturales y necesidad de pertenencia. Su habilidad consiste en traducir esos malestares en adversarios reconocibles y relatos emocionalmente movilizadores.

La respuesta no puede limitarse, por tanto, a desmentir cada falsedad. La avalancha de acusaciones obliga a periodistas, organizaciones y militantes a dedicar tiempo y energía a reaccionar. De esta manera, el adversario termina imponiendo tanto el tema como el ritmo de la conversación.

La indignación permanente puede desembocar en doomscrolling, ansiedad, agotamiento político y retirada.

Enfrentar este juego significa recuperar la iniciativa. Hace falta investigar las redes de financiamiento, exigir transparencia a consultores y plataformas, proteger a quienes sufren hostigamiento y fortalecer la educación crítica.

Pero también necesitamos narrativas capaces de vincular los problemas cotidianos con acciones colectivas concretas.

El caso Cerimedo no debe convertirse únicamente en otro espectáculo escandaloso. Puede servir para construir una política comunicativa que no confunda atención con organización, viralidad con mayoría ni denuncia con transformación.

Frente a la fabricación industrial de urgencia y enemistad, la izquierda necesita verdad verificable, conversación democrática, eficacia colectiva y cuidado.

Su mejor respuesta no será producir una maquinaria más estridente, sino una comunidad política más lúcida, solidaria y difícil de manipular.

Revelan fondos opacos para financiar injerencismo regional. Parte II: Las travesuras de Cerimedo

Rafael A. Ugalde Q.
Periodista, abogado y notario por la UCR

En la primera entrega se ve cómo un fallido intento de femicidio en Bolivia mostró serias sospechas de cómo la derecha se alzó con sonados triunfos en la zona, solo con excepción de México y Brasil.

Con toda clase de pruebas que van saliendo- ante casi indiferencia de la gran prensa estadounidense – la corrupción y complicidad de nuestras élites con fraudes, noticias falsas, lavado de dinero, entre otros aspectos, son ya irrebatibles.

Horas después de la captura de Cerimedo, aquel equipo de técnicos de los parlamentarios bolivianos, del que hablamos en la primera parte de estas entregas, descubrió que dicha cuenta principal fue vaciada casi por completo. Sostienen que el millonario argentino en cuestión de minutos pasó a tener menos de un dólar en cesa cuenta.

Para este equipo, sin embargo, este tipo de transacciones siempre deja una huella, por eso hay posibilidad de saber a dónde fueron esos fondos.

Para el senador Leonardo Roca, la fiscalía de Bolivia tiene la oportunidad de descubrir desde dónde provenían los dineros por actividades de criptominería o de estructuras de financiamiento opaco, dijo.

Dicho rastreo financiero complica entonces el escenario procesal de Cerimedo, quien es identificado por medios internacionales como ex estratega de campañas electorales de la derecha regional (incluyendo a Milei, Bolsonaro, Paz, Noboa, el hondureño Asfura y Trump, entre otros). El investigado ya enfrenta además una pesquisa de la fiscalía boliviana por la presunta comisión de los delitos de extorsión y tráfico de sustancias controladas.

Por declaraciones dadas recientemente por el expresidente Morales y recogidas por múltiples medios regionales, sabemos que entre las andanzas de Cerimedo están dos granjas de bots y algoritmos en Bolivia y Buenos Aires para posesionar gobiernos de ultraderecha.

El expresidente Evo Morales sostiene que Cerimedo es la punta del iceberg del fascismo en América Latina, bajo la cobertura de un nuevo Plan Condor, como el promovido por Estados Unidos a partir de 1975, recordó.

En este gobierno de Rodrigo Paz, Cerimedo actuaba como todo un canciller o intermediario de Estados Unidos, participando en decisiones del gabinete, enfatizó Morales.

En sus manifestaciones hace referencia a lo que llama persecución contra los líderes populares y los graves problemas de corrupción con fondos públicos, narcotráfico, así como la presunta complicidad de diversos sectores de poder en su país y la región.

En medio de esta tempestad creada por este argentino, Beller lanzó recientemente más leña a la hoguera y públicamente reveló que en el domicilio que compartía con su expareja había también gran cantidad de dinero producto, según ella, de negocios oscuros.

Según afirma ella, en su red de Facebook e Instagram, dichos beneficios económicos vienen de la corrupción y comisiones ganadas por sus vínculos con el gobierno boliviano.

Ya el entonces presidente colombiano, Gustavo Petro, durante una gira por el interior de su país describió, lo él consideró, nexos de la derecha suramericana con la corrupción, el lavado de activos y el negocio de la droga, pero la región tenía otras prioridades.

Según Petro, en el sur continental funciona una “Junta del Narcotráfico” como una red criminal transnacional, que es uno de los poderes ocultos más influyentes en el negocio global de la cocaína.

Según, el hoy exgobernante colombiano, esta red mafiosa se originó a partir de una antigua «junta directiva del narcotráfico» vinculada inicialmente al negocio de las esmeraldas en Colombia, la cual se ha reconfigurado para operar ahora de manera global.

Actualmente, sostiene Petro, operaría activamente en Colombia, Ecuador, México, España, Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos, enfocada en sectores legales como el fútbol, y utilizando una estructura que garantiza el cumplimiento de acuerdos entre diversos grupos criminales dispersos.

Los conocidos analistas mexicanos, Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela, junto al experto español en redes sociales, Julián Macías Tovar, son del criterio que la conexión de Cerimedo y sus operaciones digitales van más allá de lo que hasta ahora trasciende.

Recuerdan que el argentino no estuvo solo en la fundación del periódico extremista “Derecha Diario”, donde figuró como socio el periodista español y protegido de la Casa Blanca, Javier Negre.

Por estos analistas mexicanos conocemos que a Negre lo asocian con grupos de extrema derecha y permanece actualmente bajo cobijo de la Administración Trump en Estados Unidos.

Ese diario, más el canal digital Estado de Alarma TV (EDATV) controlado por Negre, ganaron visibilidad y millones de dólares en un tiempo récord, gracias a la promoción de conocidos expositores del talante de Milei, Marco Rubio, Vicente Fox, Felipe Calderón, Nayid Bukele, Álvaro Uribe, Daniel Noboa, etc.

Además, ambos medios, con la visibilidad por toda América hispana, actuaban como una especie de laboratorio político para estar al tanto de la reacción colectiva en torno el apoyo hemisférico para Donald Trump y sus virulentos ataques contra el socialismo, Nicaragua, Cuba y conocidas caras revolucionarias.

Negre, actualmente cierra fila con el estratega estadounidense Brad Parscale, quien provee, según afirmó Macías a los dos periodistas mexicanos, tecnología avanzada y tácticas de desinformación (IA, granjas de bots) para campañas políticas de la extrema derecha a nivel global.

Macías expone que, más allá de la ideología, existe una industria lucrativa del odio y las fake news que opera con total impunidad. Detalla cómo estos operadores usan el tráfico de influencias, medios afines y el control del algoritmo para servir a los intereses de Estados Unidos e Israel.

Casi al final de la entrevista opinó sobre cómo estos personajes encuentran aliados locales en América Latina para instalar sus narrativas, aunque en muchos casos su influencia real es mucho menor de lo que presumen.

En conclusión, los exponentes coinciden en la necesidad de mayor soberanía digital y regulaciones institucionales para detener esta estructura global que, según Macías, viola flagrantemente los derechos humanos mediante la vigilancia y la manipulación psicológica.

Sobre esta misma línea de pensamiento – “Make Colonialism Great Again: La Casa Blanca convierte la recolonización en su doctrina global” – se advierte que a la derechización del continente le importa más la capacidad de obedecer que empatías, soberanía, nacionalidad, etc.

El planteamiento anterior encuentra sustento sí, por ejemplo, vemos como don Rodrigo Paz Pereira es gallego de pura cepa nacido en Santiago de Compostela un lejano 22 de septiembre de 1967 y designado presidente para el país andino de Bolivia en las elecciones, en octubre de 2025.

Militarizó las protestas populares a pocos días de asumir el gobierno y hoy distintas fuentes lo vinculan a las andanzas de Cerimedo, pero él lo niega. Si obedece a pie juntillas al Escudo de las América.

Protagoniza, una y otra vez, un ejercicio de amnesia selectiva digno de aplauso, intentando explicarnos que los millones de dólares hallados en manos de su entrañable cofrade y productor de bots, así como valijas brillando oro, oliendo a gasolina y otros negocios chuecos, son simples espejismos de la geopolítica.

El argentino Fernando Cerimedo apresado cuando intentaba viajar a su país. (F. Diario Noticias Bolivia).

Va otro. Desde la cruzada del “Tigre” desde el Norte, dónde juró lealtad como ciudadano de las barras y las estrellas en 2023, Abelardo de la Espriella, (nacido en Colombia en 1978), empezó a caminar hacia la Casa de Nariño, gracias a aquel granjero argentino, viajero incansable desde Chile y la Patagonia, pasando por Honduras o dónde lo llamaran.

Petro se cansó de gritar al viento que el software electoral albergaba un fraude inminente, pero cuando lo dijo, 48 horas antes de los comicios, las cartas ya estaban tiradas. A nadie importó; el algoritmo había calculado tan bien las cosas que ya incluía, como una línea de código inevitable, la aceptación del resultado en el pueblo y el extravío de al menos 33 mil boletas, según Iván Cepeda, candidato perdedor.

Daniel Noboa, el otro estadounidense – según Wikipedia – elegido para cuidar a Ecuador y a los ecuatorianos con la ley y la Constitución en la mano, nació en Miami el 30 de noviembre de 1987 y tiene a su haber aun tres años más para llenar los barcos con bananos de oro como el principal producto de exportación dirigidos a todo el mundo.

Así, los bots de Cerimedo, llegan hasta la mitad de mundo y se imponen a los anti “trumpsionistas” locales, las denuncias de desapariciones de personas, militarización de los comicios y las protestas populares.

Ese Estado profundo norteamericano —el engranaje invisible donde los hilos de la economía, la política y la brújula moral se anudan en el café de la madrugada— devolvió a Honduras el 26 de julio de 2026 al expresidente Juan Orlando Hernández, empaquetado en una sombra de hierro y entregado al trono de los señores de la bruma, como si la historia fuera una baraja vieja que siempre vuelve a caer en la misma mano manchada de lágrimas, sangre y pólvora.

La excandidata presidencial de Honduras por el Partido Libre, Rixi Moncada, no se cansó de advertir que venía una fraude contra el progresismo. El algoritmo sabía ya, que su memoria, sufriría un muy “breve” lapsus, pero suficiente para vivir la “fiesta democrática” en Honduras, el pasado 30 de noviembre de 2025.

Todavía a mediados de agosto anterior, en un comunicado divulgado en redes sociales, Moncada recordó que durante las elecciones de noviembre el fraude electoral se cantó por injerencia extranjera para desplazar a su fuerza política del poder.

Su agrupación progresista corrió la misma suerte en la región de otras “izquierdas” de alternancias y posiciones socialdemócratas.

Las advertencias de Moncada sobre conspiraciones palaciegas y pantallas alteradas resonaron como un eco lejano en una noche de luna llena, ranas y grillos.

Personas hondureñas viven la “fiesta democrática” en noviembre pasado. La excandidata presidencial, Dixi Moncada, pide investigar las andanzas de Cerimedo en su nación. (Foto de El País de España).

La red de Cerimedo en Honduras, a la luz de lo que está saliendo en Bolivia – reportó el periódico Los Tiempos -, debe investigarse a fondo, atribuyendo el párrafo a Moncada.

Ahora, el asesor argentino, nadie lo conoce en Honduras. Y en un acto de magia ya desapareció de la memoria colectiva. ¿Para quién trabajó?, ¿con quién se reunió?, ¿qué estructura digital operó? y ¿cuál fue su participación en el proceso electoral de 2025?, preguntó la dirigente política a las autoridades de su país, pero Cerimedo, se esfumó.

Los pueblos son los hacedores de democracia. Solo ellos la originan, siempre y cuando la identidad que los caracteriza no sea borrada por quienes dicen representarlos.

El Dr. Erick Rodríguez, ex ministro de Salud venezolano en 2007 y especialista en comportamiento humano, fue de los primeros especialistas en la región de rescatar la identidad de los pueblos como un valor supremo que los une, mientras la falta de esta autoestima conduce a ir remedialmente a su “disociación” y a descarrilarlos.

Dicho concepto transcurre nada pacífico por estos lados, cuando la experiencia liberal reduce toda esta vivencia a llamados comiciales cada cierto tiempo, cerrando después cualquier posibilidad de referéndum u otros modos de revocatoria a los administradores escogidos durante costosas campañas.

No es una observación antojadiza de alguien nacido y amamantado en una de las “democracias” más ejemplares del continente. Pertenece a la lúcida mente del escritor guatemalteco, Severo Martínez Peláez, con su rigor característico en su obra “La patria de los criollos”, cuando nota en el final del capítulo 1 como nuestras oligarquías y clases dominantes son “reaccionarias”, sí se trata de defender sus intereses dentro de la democracia configurada por ellas.

Es cuando estas clases se esfuerzan para que el hacedor de democracia cambie su “identidad” y termine convencido que otros son los aptos para gobernar, para que piensen por él, actúe como su encomendero autorizado.

Él siente, pues, que es indigno por qué no fue a la Universidad, tiene una vida de vivir ahogado con la tarjeta de crédito, sus poros lo convencen de que es torpe, borracho, “choricero”, “tortero”, etc.

Solo los pueblos que no logran que los “disocien” conservan su verdadera “identidad” para lograr su independencia real, la solidaridad entre ellos, la soberanía y las grandes transformaciones en todos los campos.

Los Partidos Liberal y Conservador cubanos, desde la muerte de José Martí en 1895, hicieron lo imposible por borrar el camino trazado por el padre de la cubanía.

Los esfuerzos contra los principios sembrados por Martí no pararon durante la época de la seudo república por parte de las grandes e influyentes familias dueña de la isla. La identidad de ese pueblo resiste hasta hoy, a pesar de que Trump no se explica por qué el” régimen” no cae.

No menos importante fue también el rescate de ese gigante que cabalgó Suramérica, llamado Simón Bolívar, en manos por muchos años, de las más rancias oligarquías, atrincheradas en los partidos socialcristianos y socialdemócratas.

Herederos ambos de las agrupaciones a que hizo referencia el prócer en 1830, cuando en su proclama expresó su deseo, tras de su muerte, que cesara ya las divisiones políticas y se centraran en la unidad venezolana. Nunca lo hicieron, defendieron un mamarracho de participación del pueblo, hasta 1998.

En Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia quisieron reivindicar al libertador, pero los dueños de latifundios y minas de toda clase creyeron innecesario fomentar a tan peligrosa identidad.

Honduras lucha en pleno siglo XXI por rescatar a su Francisco Morazán, pero todo ha resultado en vano y hasta peligroso.

En Nicaragua transcurrieron más de 40 años para que Sandino surgiera como héroe, pero nunca por quienes lo enterraron y no se cansaban de echar tierra sobre su memoria.

Cada 30 de setiembre, los verás en Costa Rica acordándose de Juan Rafael Mora Porras, no como padre legítimo de nuestra segunda independencia, sino como testimonio del cumplimiento de la ley de los filibusteros de ayer y hoy. Su crimen está elevado casi a festejo, jamás de ejemplo y legado de soberanía y dignidad de todo un pueblo.

Una identidad que él, junto al internacionalista salvadoreño, el general José María Cañas, pagaron con la vida.

¡Siempre vivirán! ¡Hoy más que nunca!

Revelan fondos opacos para financiar injerencismo regional

A Juan Rafael Mora y el general José María Cañas en sus 166 años de su crimen. El 30 de setiembre de 1860. Un luto no se celebra.

Rafael A. Ugalde Quirós
Periodista, abogado y notario por la UCR.

El uso de financiamientos opacos expone un evidente injerencismo hemisférico que busca manipular la soberanía y comprar influencia en América Latina.

Revelaciones recientes ponen de manifiesto los mecanismos ocultos detrás de la injerencia en los asuntos internos de nuestros países, desde la Patagonia hasta México, apuntando siempre hacia el mismo norte: la Casa Blanca.

«Acaban de dispararle. Está abatida”. Este mensaje gélido tintineaba en el teléfono de la propia víctima, en manos del argentino Fernando Cerimedo —el asesor estrella de campañas electorales en la región, estratega de algoritmos y redes sociales, e investigado ahora como supuesto autor intelectual del atentado contra su pareja, Nadia Beller, la noche del 17 de agosto en Santa Cruz de la Sierra, esto, según versión de la fiscalía boliviana.

La joven abogada y política boliviana, deslumbrada por los discursos libertaristas contra un quinto gobierno de Evo Morales en 2019 abandonó entonces sus sueños dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), sin imaginarse que siete años después estaría recuperándose de tres balazos con que intentaron acabar con su vida, su hijo en gestación y en medio de una polémica cada vez más confusa.

Dentro del debate actual por su intento de femicidio se cruzan manoseos electorales de la derecha latinoamericana del Departamento de Estado norteamericano y promotor del Escudo de las Américas. Se investiga un sin números de pistas clandestinas controladas por la policía.

Las afirmaciones de Beller por sus redes sociales dejan una serie de dudas sobre todos los triunfos de la derecha en Suramérica, así como en Honduras.

Según ella, su expareja, actualmente detenido en el presidio de Palmasola de Santa Cruz de la Sierra, estaba a cargo de granjas de bots y a algoritmos en Buenos Aires y Bolivia para alterar resultados electorales, inducir a votantes hacia posiciones fascistas y consolidar gobiernos conservadores.

A esto, según Beller, así como periodistas de la zona, se deberían las interrupciones durante los conteos de votos cuando los candidatos de la derecha eran desplazados del primer lugar.

Una vez reanudado el conteo, los candidatos alineados con Washington terminaban ganando los comicios, tal como sucedió en Perú, Honduras, Argentina, Brasil y Colombia, de acuerdo con denuncias publicadas por fuerzas políticas.

Un día después de reventar el escándalo con Cerimedo, las actuales autoridades del Perú ordenaron la destrucción de todas las boletas de las votaciones de 2026.

El escenario se vuelve aún más delicado, luego que parlamentarios bolivianos mostraron documentos presuntamente relacionados con blanqueos de dinero proveniente de droga y corrupción en el actual gobierno encabezado por el presidente Rodrigo Paz Pereira.

En el centro de esta tensa situación aparece el ciudadano argentino, señalado como el estratega maestro para ganar elecciones en la región gracias a sus granjas de «bots» y la difusión de «fake news» desde e Bolivia y Buenos Aires.

De esta manera, Cerimedo y su expareja sentimental, la joven abogada boliviana Nadia Beller, se han convertido en figuras claves de esta especie de “Boliviagate”.

Sobre Cerimedo pesan ya cargos de presuntos femicidio en grado de tentativa, tráfico de drogas y lavado de activos, según reportó el periódico español El País de España en un trabajo del periodista, Caio Ruvenal Rodríguez, desde la ciudad de Cochabamba.

Hay noches que lo cambian todo, y la del 17 de agosto de 2026 fue una de ellas. Frente al exclusivo Swiss Hotel, el peligro se camufló de rutina: dos hombres con chalecos naranjas de repartidor salieron de la penumbra. Lo que vino después quedó grabado en la frialdad de las cámaras de seguridad.

En las imágenes, que hoy revisan la policía y los jueces, se ve el peor de los horrores: una mujer embarazada de unas seis semanas cayendo herida, obligada a contener la respiración en un charco de su propia sangre para salvar su vida.

Beller ganó en 2019 una curul por la izquierda boliviana. Sin embargo, nunca llegó a ejercer el cargo debido a, -según denuncias de la izquierda boliviana-, el golpe de Estado promovido en ese entonces por el Departamento de Estado norteamericano y las oficinas centrales de la Organización de Estados Americanos (OEA) contra Evo Morales.

Hoy en día, a través de sus redes sociales y desde la cama de un hospital, Beller niega rotundamente haber simpatizado alguna vez con el Movimiento al Socialismo (MAS). Explica que su posterior acercamiento al gobierno ultraderechista de Paz Pereira se debió estrictamente a razones técnicas y a su perfil como jurista.

Este acercamiento con el ala derecha del gobierno impulsó a la abogada de 36 años a promover una serie de acusaciones contra Morales por, según dijo, presuntos delitos de corrupción y de integridad física de menores de edad. Sin embargo, esa misma cercanía con las élites, tuvo un costo personal que casi la lleva a la tumba.

Fue en ese entorno donde creyó encontrar el amor de su vida, una relación que, según ha relatado en sus redes sociales, terminó siendo una de las peores pesadillas en su existencia.

Este acercamiento con la derecha del gobierno llevó a esta abogada a declarar su guerra contra Morales y a poner en peligro su propia integridad física.

Según ella – consultar a Beller especialmente en Instagram y Facebook – “Morales había trasgredido la ley también en relación con una supuesta trata de personas”. Cargos estos no comprobados por la justicia,

En uno de los múltiples informes en esas redes sociales critica a las Madres de Plaza de Mayo, por considerar que el exgobernante boliviano no merece ese respaldo por la persecución de que es objeto.

A principio del pasado mes de agosto retomó las acusaciones contra Morales y solicitó al gobierno de Paz la aprehensión inmediata del líder indigenista por nuevos cargos atribuidos por ella, terminando su diligencia con la siguiente frase: “el que a hierro mata, a hierro muere”.

El argentino Fernando Cerimedo -primer plano- junto al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, en la Cumbre del Escudo de las Américas en marzo pasado (F. Periódico El día)

Ninguna de las afirmaciones y denuncias contra Morales ha sido comprobadas por la justicia boliviana ni los enemigos políticos del dirigente aborigen.

Por el momento, Morales sigue en libertad y empoderado por sus denuncias contra la derecha boliviana, a raíz de las pruebas surgidas contra Cerimedo.

En declaraciones recientes del expresidente en formatos audiovisuales abordó las gestiones de Beller para su captura y desmintió al gobierno de Rodrigo Paz, en el sentido de que Cerimedo nunca ocupó puesto alguno ni representó el Estado.

El presidente Paz, tras las denuncias de Morales, divulgó un video para romper su silencio sobre el caso de Cerimedo. En ese documento aseguró tajantemente que el consultor argentino «jamás tuvo la autorización» para representar a la Presidencia, al Gobierno ni a su familia. No hay ni hubo, dijo, vínculo laboral con el argentino.

“A principio no iba a ir a esa cita, pero Cerimedo me dijo que fuera porque posiblemente era importante”, estas declaraciones de Beller en cuanto superó la anestesia por una intervención quirúrgica de casi cinco horas para salvar su vida, sirvió para que su expareja fuera apresada en el aeropuerto, a punto de volar hacia su natal Argentina.

Condujo igualmente a la policía a allanar un apartamento rentado por el argentino y a encontrar en él valijas llenas de dólares. Localizó además direcciones exactas de las granjas de bots y contactos importantes dentro y fuera de Bolivia.

Fue durante estos vastos cateos que la policía – incluyó también el apartamento compartido con su expareja – dio a conocer la existencia de una billetera digital de criptomonedas con contactos en Estados Unidos y Latinoamérica, así como las huellas digitales dejadas por las remesas enviadas y de qué negocios provenían dichos fondos.

Por investigaciones encabezadas por parlamentarios de oposición al gobierno de La Paz, es que han trascendido nexos entre las enormes cantidades de dinero que manejaba Cerimedo con redes de extorsionistas, contrabando de gasolina, lavado de dinero y transporte aéreo de sustancias que se investigan hacia varios países de la región. Todo en proceso de investigación.

Según el senador opositor, Leonardo Roca, quien aparece actualmente lidereando el rastreo financiero contra el consultor político argentino, hay múltiples y millonarios movimientos en criptomonedas.

A partir de los peritajes forenses, este legislador mostró en sus redes sociales y entrevistas sostenidas con medios bolivianos, un código de billetera virtual que funcionaba como puente hacia una red de otras diez cuentas.

El rastreo, agregó, arroja los siguientes hallazgos principales: La billetera registra transacciones por más de 44 millones de dólares a lo largo de seis meses.

Otras versiones de la bancada opositora señalan un flujo globalizado que roza los 200 millones de dólares.

En la segunda entrega abordaremos qué rastros oscuros hay en cuentas de Fernando Ceremedo y qué representó para el fascismo y la recolonización emprendida por el Escudo de las Américas.