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Etiqueta: política

Mesa Redonda: El Acuerdo de Escazú

El pasado viernes 4 de junio, la Asociación Americana de Juristas Rama Costa Rica (AJJ), la Facultad de Derecho y el Posgrado en Derecho Ambiental de la Universidad de Costa Rica realizaron una mesa redonda donde se debatió sobre el Acuerdo Escazú.

Para analizar este tema se contó con la participación de panelistas tanto nacionales como internacionales, la discusión se dividió en tres segmentos; En un primer punto Rosa Peña Lizarazo y Nicolas Boeglin Naumovic, analizaron si la puesta en vigencia del Acuerdo de Escazú ¿altera significativamente el equilibrio presupuestario del Poder Judicial? En el segundo punto Jaime Cárdenas Gracia, Álvaro Sagot Rodríguez, debatieron si es cierto o no que la participación ciudadana en materia ambiental que el Acuerdo de Escazú busca consolidar ¿constituye un derecho humano? Por último, Constance Nalegach Romero y Mario Peña Chacón, discutieron si unas salvaguardas en tratados internacionales que permiten a los Estados cierto margen de maniobra: el caso del Acuerdo de Escazú

Para ampliar la discusión sobre estos temas puede ver el siguiente video:

Mesa Redonda: El Acuerdo de Escazú

La Asociación Americana de Juristas Rama Costa Rica, la Facultad de Derecho y el Posgrado en Derecho Ambiental de la UCR invitan a participar de la Mesa Redonda: EL ACUERDO DE ESCAZÚ

Se llevará a cabo el día viernes 4 de junio del 2021 a las 4:00 pm (hora de Costa Rica). Se abordarán los siguientes temas:

Tema Uno:

Consideraciones Generales: La puesta en vigencia del Acuerdo de Escazú ¿altera significativamente el equilibrio presupuestario del Poder Judicial?

Participan:

  • Rosa Peña Lizarazo, Abogada de la Asociación Interamericana de Derecho Ambiental.
  • Nicolas Boeglin Naumovic, Profesor de la Universidad de Costa Rica

Modera:

  • Luis Roberto Zamora, Asociación Americana de Juristas, Rama Costa Rica

Tema 2: 

La participación ciudadana en materia ambiental que el Acuerdo de Escazú busca consolidar ¿constituye un derecho humano?

Participan:

  • Jaime Cárdenas Gracia, Profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ex Diputado Federal.
  • Alvaro Sagot Rodríguez, Profesor de la Universidad de Costa Rica

Modera:

  • Nikole Jirón Beirute, Consultora Internacional en Derechos Humanos

Tema Tres:

Salvaguardas en tratados internacionales que permiten a los Estados cierto margen de maniobra: el caso del Acuerdo de Escazú

Participan:

  • Constance Nalegach Romero, Consultora Internacional en Sustentabilidad.
  • Mario Peña Chacón, Director de la Maestría en Derecho Ambiental de la Universidad de Costa Rica.

Modera:

  • Martín Rodríguez Miranda, Asociación Americana de Juristas, Rama Costa Rica.

Para visualizar el evento puede hacerlo mediante el Facebook o al canal de YouTube de la Asociación Americana de Juristas:

https://www.facebook.com/AAJRamaCostaRica

https://www.youtube.com/channel/UCOuga5PTuOVS-y-saGWnTcQ

Compartimos el programa para descargar y compartir:

Demandas democratizadoras esquivas

Rosell Laberiano A.

El bicentenario como oportunidad.

Después de los años noventa del siglo pasado, en el Perú persisten las luchas por la democratización del Estado, con resultados esquivos. En el 2021, en un contexto electoral, nuevamente el Perú se encuentra con esas tensiones, asociadas con el factor racial, curiosamente en el año del bicentenario de la independencia.

Esas luchas provienen desde los sectores marginalizados de la actual estructura de poder que se reconfiguró e impuso con el Fujimorismo. Después de los noventa, el giro fue contundente y duramente impuesto en el Perú. El Fujimorismo surgió como una coalición de poder[1], que se mantiene hasta ahora con nuevas manifestaciones, ramificaciones y rostros, esperando cualquier oportunidad o manipulándola para recuperar el control absoluto del Estado.

Estos sectores en permanente lucha por una sociedad y Estado más democrático se encuentran en todo el país, incluso en zonas de actividad minera moderna que no se han visto favorecidos por la redistribución de la riqueza. Tanto así, que una de las candidatas en el proceso electoral de 2021, enarboló la promesa de distribución del canon en las áreas de influencia de estos proyectos.

Las luchas se aglutinan sin plataformas sostenidas en el tiempo, con posibilidades de ser capitalizadas por personajes coyunturales sin identificación genuina con aquellas. En la Amazonía peruana, las luchas han logrado mayores niveles de articulación y generación de discursos de democratización social; sin embargo, con escasos vasos comunicantes para enarbolar una ruta de acción de alcance nacional, con menores niveles de éxito como los ocurridos en los vecinos países de Ecuador y Bolivia.

Después de los años 90s, esas luchas se ha desarrollado en varios momentos, principalmente asociados a los procesos electorales nacionales, ante el vacío de opciones sociales y políticas alternativas sostenibles. En el 2020, diversas organizaciones sociales también se han manifestado, pero de manera atomizada en varias partes del país ampliando sus demandas locales por demandas democratizadoras del Estado, que se han atenuado y debilitado en un contexto de pandemia.

La lucha contra la sociedad y Estado oligárquico tomó varios años. Posiblemente la lucha contra el Fujimorismo también tome mucho tiempo, porque esta se “reinventa” constantemente. La oligarquía y el Fujimorismo tienen elementos comunes, hasta parece ser esta última su continuidad en algunos aspectos. La lucha contra la oligarquía dejó resquicios que aparentemente el Fujimorismo retomó y reconfiguró en un escenario neoliberal. “El antiguo régimen ya estaba en crisis desde los años 60. Es esa antigua crisis políticamente no resuelta la que produce a Fujimori” (Quijano Obregón, 1995, p. 27).

Además, como señala Quijano, “Antes de la Segunda Guerra Mundial, era el Estado de los “patrones”. Ahora, es el Estado de los capitalistas, no siquiera del capital” (Quijano Obregón, 1995, p. 8).

En esas luchas, asociadas algunas a procesos electorales, están la “marcha de los cuatro suyos” en el 2000, que evidenció y desbordó las demandas contenidas por la democratización del Estado, capitalizada por Alejandro Toledo, con resultados esquivos para avanzar con la democratización del Estado durante su gestión. Nuevamente, en el año 2011, el voto popular volvió a insinuar esta demanda democratizadora a través de Ollanta Humala, también con resultados esquivos durante su gestión. La más reciente fue la movilización contra el efímero gobierno del Manuel Merino de Lama con resultados favorables en el corto plazo que permitieron su dimisión inmediata en noviembre de 2021. Todos estos intentos, con resultados adversos o favorables, pero efímeros en el tiempo, están vigentes y lo seguirán estando, como placas tectónicas en desnivel.

Las luchas son recurrentes en el país y son mostradas como situaciones aisladas sin mayor trascendencia, cuando no es así. Los grupos de poder encuentran su plataforma más lograda en el Fujimorismo, para maximizar la consecución de sus intereses. El Fujimorismo impulsó no solamente el modelo económico neoliberal en el Perú sino también se impregnó en la intersubjetividad de sectores que no se beneficiaron ni se benefician, ni se beneficiarán directamente de ella. Esa impregnación se sustenta en programas sociales, conservadurismo religioso, miedo, entre otros factores vueltos al escenario después de la colonia.

Las demandas democratizadoras del Estado fueron bloqueadas o reconfiguradas permanentemente por los grupos de poder después de los 90s, con o sin el Fujimorismo. Incluso el expresidente Martín Vizcarra fue un estorbo en su camino. Ese bloqueo encontró eco en algunos sectores de la población que han asumido un discurso que no les pertenece. Es la paradoja que permite la continuidad del Fujimorismo a pesar de sus crisis. Se ha revitalizado muchas veces. En la intersubjetividad de algunos sectores marginalizados se ha impregnado el miedo proyectado de los grupos de poder ante cualquier resquicio de cambios profundos en el país que alteren la estabilidad. Como señala Quijano, al referirse al Fujimorismo de mediados de los noventas, que “la estabilidad es un miedo, no una expectativa” (Quijano Obregón, 1995, p. 22). Son miedos que no han logrado el efecto esperado por el Fujimorismo, dado el desborde de otros miedos expuestos durante la pandemia.

Esas demandas democratizadoras vuelven en el escenario de las elecciones de 2021, esta vez canalizadas por un candidato rondero, sindicalista y campesino. En este escenario vuelven nuevamente los temores de los grupos de poder, y el Fujimorismo sale a defenderlos. Sus temores son proyectados a los sectores populares y clases medias principalmente urbanas y limeñas durante el proceso electoral con estigmatizaciones y relatos sin mayor sustento, con trasfondos raciales. Ese facto racial que está subyacente unas veces y otras claramente manifiestas; vuelve a expresarse como una amenaza, con estigmatizaciones asociadas a la formación académica, modo de hablar, lugar de nacimiento, pensamiento y otros “rasgos” del candidato. Es el temor a ser gobernados por algún representante excluido, porque se considera en esa subjetividad que es incapaz de gobernar, porque podría desencadenar furias y resentimientos guardados por siglos, porque podrían resquebrajarse las bases de su poder actual. Cuando las percepciones de amenaza a la estabilidad del patrón de poder se juntan con los factores raciales, los miedos de los grupos de poder se convierten en pánico y pueden habilitarse en represión, como ya pasó en varios países como Haití, que hasta hoy vive sus consecuencias.

Los grandes retos de estas luchas en el Perú son imaginar, pensar, sentir y construir una sociedad y Estado más democrático, no solamente en períodos electorales; por cierto muy complejos. Ese análisis que se desarrolló en varios momentos del siglo pasado requiere retomarse en un escenario de crisis climática y pandémica. Como señalaba Quijano, “La nacionalización de la sociedad quiere decir aquí literalmente la descolonización del poder, la democratización de la sociedad y de su vida cotidiana, que van a expresarse en formas nuevas de autoridad y de representación” (Quijano Obregón, 1995, p. 25).

Son algunas reflexiones recordando el tercer año de la partida de Aníbal Quijano.

Bibliografía

Quijano Obregón, A. (1995). El Fujimorismo y el Perú. Lima: SEDES. Este texto reúne varios artículos, entrevistas y reflexiones, cuya edición estuvieron a cargo de Marco Mallqui y Ramón Pajuelo.

Rosell Laberiano A.

31.05.2021

[1] Quijano señala que el Fujimorismo es una “coalición de poder integrada por la facción dominante del ejército, una reducida tecnocracia política –encabezada por Fujimori- junto con algunos técnicos y empresarios, sobre todo de origen japonés, y el Servicio e Inteligencia Nacional”. Además, Fujimori es solo “un peón de oscuros intereses” (Quijano Obregón, 1995, p. 23-24).

Boletín Especial: Elección del Directorio Legislativo y análisis del discurso presidencial

El Observatorio de la Política Nacional (OPNA), se complace en presentarle el primer boletín especial del 2021 «Elección del Directorio Legislativo y análisis del discurso presidencial».

El OPNA pone a disposición de sus públicos el presente boletín que tiene por objeto de estudio en un primer momento el análisis de la elección del directorio legislativo del pasado 1ro de mayo, y seguidamente, se desarrolla un análisis del discurso presidencial del pasado martes 4 de mayo de 2021.

El boletín se puede encontrar en el siguiente enlace: https://opna.ucr.ac.cr/images/Adc2021/Boletines2021/Boletin_especial_1-2021.pdf

 

Compartico con SURCOS por Observatorio de la Política Nacional – Escuela de Ciencias Políticas.

En nombre de la democracia utilicemos nuestro poder…

Manuel Hernández Venegas

Vosotros tenéis el poder (…) En nombre de la democracia utilicemos ese poder actuando todos unidos” (Chaplin)

Está frase de Chaplin, que la pueden encontrar en su extraordinaria obra, el Gran Dictador, es muy potente, y en estos momentos de tantos desconciertos, de implosión “neofascista” (Corwell), no puede pasar inadvertida.

Y mucho menos la podemos dejar pasar, como si fuera solo una expresión lírica, porque nuestra Constitución Política la recoge (artículo 9).

Sin duda, una de las reformas más importantes, de corte democrático, es la que, en este siglo de rúbrica neoliberal, tuvo este artículo de la Constitución (2003).

La reforma constitucional estableció que el Gobierno de la República lo ejerce el Pueblo.

Son pocas las Constituciones de América Latina que tienen una norma con tanta proyección y potencia democrática como la nuestra.

El gobierno lo ejerce el pueblo, titular del poder soberano.

Recordemos el discurso de Gettysburg, de Lincoln: “La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.” (1863)

Lamentablemente esta norma constitucional ha sido secuestrada, por quienes ilegítimamente usurparon el poder soberano.

El Poder Ejecutivo, el Legislativo y Judicial, simples depositarios y administradores de un poder que originariamente no les pertenece, usurparon el poder soberano que radica en el pueblo.

Es necesario rescatar el artículo 9 de la Constitución, para refundar la democracia.

Por último, no olvidemos que la misma Declaración de los Derechos y deberes del ciudadano (1789), estableció que uno de los derechos naturales del ciudadano es la resistencia a la opresión.

Fútbol y Política: una reflexión filosófica provisional

Jiddu Rojas Jiménez

1) El fútbol profesional como cualquier actividad comercial en nuestra sociedad, está capturado por el Mercado. Y eso no puede ser excepción en Costa Rica.

Esta determinación, está agravada por nuestras cuestionadas dirigencias de clubes, en un país periférico y dependiente, y sin una cultura sana deportiva, y con políticas institucionales deportivas carenciales.

Sin duda todo eso es cierto.

2) Muy posiblemente, además, la ‘cultura futbolera’, reproduzca como muchas otras actividades humanas, sesgos propios del Patriarcado, o de las diferentes asimetrías sociales, propias de una sociedad de clases.

Estamos claros.

En Costa Rica como en América Latina, además, es parte constituyente de nuestra identidad cultural contemporánea. Aclaro, en términos conceptuales relacionales y no ‘esencialistas’.

Y por esto eso la Final del Campeonato de Fútbol Nacional es un evento masificado. Eso es un dato sociológico.

Hasta aquí coincido con algunos y algunas.

3) Dicho lo anterior, es una soberana pedantería y una majadería, tener que soportar dizque opinando a un sector de nuestra Izquierda local y a un Progresismo, que se creen impolutos, angelicales, como sin cuerpo y sin deseo, «almas bellas», contemplativos, transparentes, pero «transparente» con vocación de policía moral. Y esto, en mi opinión, es peligrosísimo políticamente.

4) Lo señalo con contundencia, no sólo porque me parece una especie de opción estética elitista y ‘snobista’, ante la vida cotidiana.

Sino porque además, es políticamente reaccionario y nos aísla de las vivencias populares y de la cotidianidad popular.

Es una apuesta peligrosa y llorona por una izquierda todavía más marginal.

Caute, Spinoza dixit.

5) Por cierto, ‘popular’ no es ‘populista’. Lo Popular no es sinónimo de chabacano, de machista, de inculto, o de poca Ilustración, o de mal gusto. Recomiendo releer a José Luis Najenson en el tema de Cultura Popular y a la llamada corriente conceptual «subjetivista» de los teóricos de las culturas populares y su Hermenéutica.

Revisemos su texto clásico «Cultura, ideología y nación en América Latina» (UNAM, 1981).

6) «Popular» entonces es lo que ayuda, lo que construye identidad, lo que acompaña e inspira, lo que en plano simbólico constituye, lo que nos provoca a hacer consciencia-para-sí (O sea con proyecto humano con autoconciencia).

Eso es popular.

7) Por eso Silvio Rodríguez, o Rubén Blades, o Peter Gabriel, Pink Floyd, o The Clash, o The Beatles, o los Festivales de Poesía, o Roberto Arlt, o Beethoven o Diego de Rivera, o hasta Picasso y Remedios Varo, pueden ser ‘populares’.

Depende del contexto comunicativo obviamente y de nuestra resignificación.

¡Porque ‘Lo Popular’ tampoco es sinónimo de ‘Pop’!

Tampoco significa que todo lo popular sea sinónimo de contestario. No necesariamente.

Y tampoco significa jamás, jamás, que haya desvalorizar a las Vanguardias Artísticas. (Al contrario, personalmente las prefiero).

Son temas estéticos y culturales diferentes, con sus particularidades socio-históricas, sus propios lenguajes y técnicas, y sus complejos mundos simbólicos interiores.

8) Pero así también serían populares, Diego Maradona, el Doctor Sócrates y el Corinthians durante la Dictadura militar de Brasil, Jürgen Klopp, el Rayo Vallecano (de Vallecas obvio), Alejandro Morera Soto, Mario Balotelli, el Atlético de Bilbao, el Boca Juniors, e incluso alguna vez, el Bar¢a, La Libertad, o el Orión.

Por eso mismo, el Real Madrid aún con nuestro Keylor o la Lazio en Roma, o River Plate, o Pelé pesa a su extracción popular, son equipos y referentes de masas, y seguidos por millones de pobres, pero difícilmente puedan ser equipos o referentes de vocación popular -liberadora. Pero esto no está escrito en piedra.

9) Y por favor, atención, no quisiera pontificar… ¿Quién o qué es «popular» y quién o qué no?

Suena a falsa oposición e innecesaria dicotomía. Suena a peligroso discurso edificante.

Mejor pongamos el ejemplo político concreto (no «politicista») del famoso equipo del Real Madrid.

El equipo preferido de la Dictadura de Franco y de la derecha de Madrid y del Españolismo matón.

¿Ustedes creen que la nueva izquierda española, Podemos de Pablo Iglesias, o Más Madrid de Errejón (no se diga el PSOE) renuncian a apoyar a su Selección Nacional de Fútbol (aún y cuando usa esa bandera Franquista y monárquica, y no la Tricolor de la República), o que en el caso de Errejón renuncia a apoyar al Real Madrid, su ciudad natal y la de su Padre, militante torturado por el Franquismo? Nunca. Son madrileños.

I.Errejón incluso disputa y resignifica en público el fútbol del Real Madrid. ¡Autenticidad y estrategia política!

10) A ‘contrario sensu’, el Atlético de Madrid, equipo rival madrileño de extracción más popular, conocido como «Los Colchoneros «, tuvo a un corrupto dirigente populista de extrema derecha como Jesús Gil Gil, muerto en el 2004. Mientras, Joaquín Sabinas le sigue cantando a su equipo de juventud, pero nunca dejó de ridiculizarle…

Lo mismo Macri, un Neoliberal de derechas, que fue el Presidente del Boca Juniors, fundado por obreros y anarquistas. Claro, es un insulto a las luchas obreras y populares de Buenos Aires y Argentina. ¿Y?

Pero bueno, así es la industria cultural de masas, le guste T. Adorno o a W. Benjamín.

11) Sigo con otro maravilloso ejemplo nuestro: Me dijeron que lo mismo que el finado compañero José Merino, ex diputado de izquierdas costarricense, nacido en España, y que era un gran fan del Real Madrid.

Desde luego, reconocemos que una institución deportiva tan importante (como esos súper clubes), son un campo de goce, de disfrute y de disputa simbólica en la tensión de la vida cotidiana; pero no se le pueden regalar al enemigo, menos fundamentado en prejuicios o ‘principismos’ ingenuos.

12) Otro testimonio histórico tico:

Cuando hace muchas décadas un dirigente comunista de línea «dura» (o sea enemigo de Manuel Mora Valverde) increpó a un adolescente comunista sólo por ir con Saprissa (sic), diciéndole:

—»¿Cómo apoya Usted a un Equipo que es contratado como distraccionismo al proletariado en plena Huelga Bananera y es llevado a la Zona Sur por la patronal?»

La Respuesta del niño comunista hijo de un gran Dirigente, fue muy sabia y dijo más o menos así:

—»Diay porque el Enemigo de clase, la Patronal Bananera, es muy astuta a diferencia suya, y si llevan a Heredia (su equipo) pues ningún obrero va al partido y todos irían a Huelga…»

13) Excursus sobre la estética y lo popular:

Advertimos que tampoco significa que el “creador” tenga la obligación de componer, de escribir, o de pintar, o de filosofar ni para las masas (obviamente), ni para alguna causa política, ni siquiera para su comunidad o su lugar social.

Cada creador/a no está obligado a nada, salvo su propia autenticidad y al rigor de la técnica escogida (si le da la gana). Su entorno y sus pares juzgarán su producción, y sino la historia lo hará.

Además si alguien no le gusta el fútbol, como a millones de personas, pues eso no lo demerita políticamente, ni culturalmente, ni puede ser sinónimo de ningún carácter elitista ‘per se’, etc.

En China Popular el Campeonato de Ping Pong debe ser más popular que el de Fútbol.

Y en Cuba lo es el Béisbol. Igual en República Dominicana, Puerto Rico, y antes en Nicaragua y Panamá. Todos países invadidos o agredidos por las Tropas Norteamericanas. Sumo Venezuela igualmente.

Y en Pakistán el deporte nacional oficial es el Hockey sobre Césped pero igual que en la India, el Cricket es el más popular. Todas invenciones coloniales inglesas.

En Estados Unidos ni se diga, Fútbol Americano (que no llega a Rugby), Baloncesto, Béisbol, etc.

En los países nórdicos deportes de invierno, es lógico, etc.

Estamos claros.

Todo esto resultan ‘verdades de Perogrullo’, pero es necesario verbalizarlas para ‘cuidarnos en salud’.

14) Dicho lo anterior, prosigo con el tema inicial:

Y el Fútbol, y no sólo en Costa Rica y América Latina, sino que muchos los pueblos del Mundo, devino en el juego de masas y el deporte popular por excelencia. De ahí su necesaria cooptación por el feroz Mercado. Es una economía de miles de millones de dólares.

Ni hablar de la llamada Guerra del Fútbol entre Honduras y El Salvador en 1969 con asesores militares norteamericanos en ambos lados, o de las atrocidades perpetradas por la Dictadura Argentina durante el Mundial de 1978. Etc.

Por esto mismo, lo han convertido en una subcultura de ‘masas’, con multimillonarias instituciones comerciales diseñadas como parte de la gran industria cultural de masas global. Obviamente.

15) Porque aclaramos, ‘Pueblo Social’ y ‘Pueblo Político’, como categorías de análisis social, no significan masas con consciencia-en- sí nada más… Es decir regozadas en su habitual brutalidad asignada por las clases dominantes. (Y claro dónde el Fútbol ha cumplido un papel alienante). Popular no es el obrero que llega sobrexplotado, con ganas de intoxicarse y que explota agrediendo a su compañera e hijos. Eso no es Pueblo Político, ni cultura popular, ni resistencia, sino todo lo contrario.

16) Nota de Filosofía Política: Esas categorías son tomadas de Helio Gallardo, inspirado según escribe, en la «Segunda Declaración de la Habana» de 1962, pero a mi juicio donde Helio reformula a su vez las categorías de «Consciencia de clases en sí» versus «Consciencia para sí» de Gyorgy Lukács (György Lukács IL) en su famoso artículo, «¿Qué es Marxismo Ortodoxo?» compilado en su libro «Historia y Consciencia de Clase» (1975) [1923]. Barcelona: Ed. Grijalbo.

También Sartre en su célebre texto de difusión «El Existencialismo es un Humanismo», las utiliza esas categorías en un sentido más universal. Lo cito porque al parecer, fue una temprana influencia en el maestro Gallardo.

Al revés, son colectivos, a veces hasta fuerzas sociales, en proceso de dejar de ser «masas», y autoconstruyéndose como sujetos sociales.

O sea, masas dejando de ser ‘masas’, y asomándose a soñar con su autodeterminación.

17) Obviamente, por todo lo anterior, la «cultura del fútbol» y sus dirigencias comerciales, nacionales e internacionales, será manipuladas o responden directamente a diferentes intereses comerciales, políticos, culturales, etc. Así suele pasar, y es un tema estructural. (Tampoco debe sonar a una justificación pasiva de lo injustificable).

En el mejor de los casos, el fútbol comercial, pues se limita a reproducir por la misma inercia estructural, la violencia simbólica de una sociedad clasista, racista, sexista, etc.

Debemos lidiar con este amargo dato.

Nada nuevo bajo el Sol.

18) Ahora, una izquierda realmente amplia, democrática, ciudadana, moderna, y que no renuncie a la consigna de una Patria Inclusiva (Matria), debería entender, que por lo tanto, el fútbol es un campo de batalla semiótico, cultural y político (de construcción de lo popular-para – sí), y que no se debe regalar a los sectores dominantes, a las dirigencias comerciales de Clubes, o a los medios que lucran con la pasión popular, y a las mafias del fútbol local e internacional.

Más Táctica y Estrategia. Pero además no cae mal ensuciarse de pueblo un poco más…

Ya la Pandemia es suficientemente dura, para agregarle el Sectarismo y más falta de alegría.

Por lo demás, no pretendo cerrar el tema, ni mucho menos, pero si señalar ciertos ‘mecanicismos’ disfrazados de pedantería.

En fin, bienvenido el debate racional y dialógico, más allá de la típica (justa y necesaria) ‘chota futbolera’. Y por supuesto, nuestro Fútbol profesional, necesita una urgente Reforma integral. Lo del ex- directivo nacional, detenido en tierras imperiales, Eduardo Li, por ejemplo, no debe jamás poder repetirse. Pero sería el comienzo apenas…

En fin, escuchemos más las necesidades simbólicas y culturales y existenciales, de nuestros sectores populares.

¡No se regala la identidad popular!

¡Se disputa! ¡Se resignifica!

Gracias, mi opinión fraternal.

Enlace de la publicación: https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3809097702532510&id=100002969526277&sfnsn=mo

Compartido con SURCOS por el autor.

El Acuerdo de Escazú son nuestros derechos ¡Costa Rica debe ratificarlo ahora!

La Federación Costarricense para la Conservación del Ambiente (FECON) ratifica el Acuerdo de Escazú, sus fines y sus alcances para aportar a la justicia ambiental. El Estado Costarricense debe ratificar este Acuerdo Internacional. El rechazo legislativo de este esfuerzo internacional es una falta de respeto total para las personas que son víctima de exclusión, acoso, hostigamiento y violencia física o psicológica por defender el ambiente sano, que es un derecho constitucional en nuestro país.

En 2018 Costa Rica era anfitrión de la toma de un acuerdo internacional muy importante para América Latina: El Acuerdo de Escazú. En esta ocasión se llevó a la mesa el problema regional de los mecanismos de ocultamiento de información pública que sucede principalmente cuando existen fuertes intereses en megaproyectos privados potencialmente destructivos del ambiente (pero  también con el impulso de iniciativas estatales).

Además, se reconocen principios que mejoran la efectividad de la justicia ambiental, permitiendo superar la impunidad de actividades que pudieran llegar a afectar irreversiblemente el equilibrio ecológico. El Acuerdo reitera lo previsto en nuestra Ley de la Biodiversidad sobre las pruebas, al obligar al quien es acusado de contaminación a aportar elementos que le salven responsabilidad cuando de daños se trata (esto no opera en materia penal donde aplica un principio de inocencia).

Actualmente en Costa Rica, a pesar de que se tienen una serie de garantías constitucionales y legislación ambiental, en la práctica se ven capacidades sumamente limitadas por parte del Estado para contener los procesos destructivos del ambiente. Por esta razón, múltiples grupos comunales se deben organizar para intervenir estos asuntos con recursos propios, exponiéndose a todas las presiones que se citaron atrás por los que plantean la explotación indiscriminada de la naturaleza como medio para propiciar un crecimiento económico desigual.

Las luchas ambientales son  justas, porque reivindican un derecho colectivo, que es el bienestar ambiental, cuidando las dinámicas naturales, espacios y bienes públicos, así como la tranquilidad y la convivencia social en los territorios que se ven amenazados por cambios abruptos incentivados por proyectos con fines de lucro. Muchos países han sufrido desgracias por la dictadura del capital, y son cientos las personas asesinadas anualmente por defender el ambiente.

Ratificar el Acuerdo de Escazú es solidarizarse internacionalmente con las luchas de tantos líderes sociales asesinados en la región y muy especialmente, en Colombia, país que ha experimentado los peores impactos del mercado por la libre y la ausencia de mecanismos de protección social de defensores ambientales. Casualmente, el gobierno de Colombia tampoco ratificó el Acuerdo de Escazú, sumándose a los países donde los defensores de grandes mercados dominan la toma de decisiones y censuran el derecho al ambiente de las comunidades.

Costa Rica debe ratificar el Acuerdo de Escazú, dejando de lado la defensa de intereses particulares y anteponiendo los derechos de las personas al acceso debido a información, participación en toma de decisiones y a justicia en temas ambientales, para que el Estado reconozca y desarrolle los mejores mecanismos, liderando a nivel internacional este campo con hechos y no con simple publicidad. En esto se basa la verdadera democracia y no en defender negocios privados sin dar garantías ambientales, como actualmente denotan las posiciones de partidos políticos que se olvidaron de su deber de servicio al pueblo costarricense.

Sin ratificar el Acuerdo de Escazú, la falta de voluntad política seguirá pesando demasiado en los procesos, enrumbándose al país hacia un desarrollo inconsciente, impositivo y destructivo en el territorio nacional. Y en peores escenarios, los climas de impunidad ante el acoso, las amenazas y la destrucción de la vida misma, podrían seguirse consolidando en Costa Rica, sin amparo del Estado Costarricense para las personas que se involucren en defender el bienestar ambiental de su comunidad, territorio y país.

 

Imagen de cabecera tomada de cepal.org

El Telar, voces del tejido comunitario / edición 36

En el programa radial edición #36 de «El Telar, voces del tejido comunitario» se contará con participaciones que contarán sobre las resistencias en diversos territorios y sus luchas por la dignidad, la justicia social y contra el racismo y la desigualdad, y hablarán de las realidades socio políticas en China Kichá (Costa Rica), Colombia, Palestina, Honduras y El Salvador.

Día: jueves 27 de mayo
Hora: 6 p.m. hora de Centroamérica
Transmisión por radiocronia.jaquerespeis.org

 

Enviado a SURCOS por Diego Molina.

Desigualdades sociales y pandemia

El día 26 de marzo es miércoles de coyuntura y se realizara un conversatorio sobre: “Desigualdades Sociales y Pandemia” con la participación de Patricia Mora, Diputada en el periodo 2014-2018, Ministra de Condición de la Mujer del 2018 al 2020, Socióloga y Profesora universitaria y Laura Martínez, directora del Semanario Universidad, Periodista y Profesora universitaria.

Se podrá participar en las redes sociales de Programa voces y política o por medio de llamada telefónica al teléfono: 2234 3233.

Día: 26 marzo 2021
Hora: 5:00 pm
Radio Universidad 96.7 FM
¡Nos escuchamos!

Católicos y fabricistas ¿Por qué?

Miguel Picado Gatjens, en su libro “Católicos y fabricistas ¿Por qué?” analiza el proceso que llevó a una alianza electoral en el 2018 entre grupos de orientación católica y evangélica. Dentro de los temas que se desarrollan se encuentra:

  • Elecciones e iglesia católica
  • Estado laico/ Estado confesional
  • Educación sexual
  • Educación religiosa
  • Fecundación in vitro y status del que va a nacer
  • Reconocimiento oficial a parejas del mismo sexo
  • Religión y política

En este libro se expone de manera cronológica los procesos que culminaron con el entendimiento electoral entre una parte de la Iglesia Católica de Costa Rica y los partidos políticos denominados “cristianos”

SURCOS le invita a leer el libro, se puede encontrar en el siguiente enlace: https://historiacristianismocr.com/recursos/catolicos-y-fabricistas/

 

Compartido con SURCOS por Mainer Barboza.