El estallido que estamos viviendo es una respuesta desesperada de una ciudadanía que ha visto cómo se le han venido violentando sus derechos sociales: empleo decente, vivienda digna, salarios justos, educación pública de calidad, atención en salud oportuna, etc.
Por lo tanto, la agenda de un verdadero diálogo intersectorial amplio y transparente debería colocar en primer lugar esas demandas y desafíos humanos y sociales. La atención al problema fiscal y a la reactivación económica tiene que estar orientado a encarar este desafío. De no ser así prevalecería el sesgo economicista que nos tiene atascados en este lodazal.
Este sesgo puede percibirse en las propuestas que solo se han dedicado a considerar ajustes económicos y financieros, dando por descontado que con ellos automáticamente se atienden a las demandas sociales.
El Dr. Jorge Arturo Chaves del Centro Dominico de Investigaciones (CEDI) apela a la búsqueda de una concepción integradora para construir, de manera dialogal, políticas públicas en donde “lo éticamente deseable, sea técnicamente posible y políticamente viable”: “La inserción de la racionalidad económica dentro de la racionalidad humana; la consiguiente articulación de lo político en la sociedad y en la comunidad; la integración de esta economía política en el ecosistema; la renuncia a la pretensión “imperial” de la economía y la apertura al trabajo interdisciplinar”[1].
En este enfoque ético-social de las políticas públicas, interpretamos nosotros, no se parte de lo estrictamente económico sino de lo “éticamente deseable”, del desafío humano-social fundamental para adecuar las medidas o políticas a ese desafío.
Ya algunos analistas han comentado que la propuesta gubernamental ponía la carreta delante de los bueyes. Es decir, primero la negociación con el FMI y después la reactivación económica y el desempleo. Lo que planteamos recoge algo de esta idea, pero señala que no se trata tampoco de pensar solamente en reactivación económica perse, sino en la reactivación social. O sea, atender prioritariamente a la calamidad social en que se encuentran viviendo las mayorías de este país, que ya está tocando los límites de lo humanamente soportable.
Así como la pandemia es una enfermedad biosocial, donde es insuficiente una respuesta sanitaria sin considerar el contexto de vulnerabilidad de los sectores más afectados, una reactivación económica sin considerar ese contexto es también insuficiente. El virus del Covid19 al igual que el dengue también crece y se reproduce en los charcos de pobreza.
Hoy requerimos una respuesta integradora y acorde con un contexto que exige elevar los niveles de calidad y competitividad colaborativa en los diferentes campos. Por ejemplo en educación, no podemos tener alcance social sustantivo si no modernizamos el sistema con base tecnológica y acceso gratuito a internet en la educación pública. Asimismo, en salud tenemos que fortalecer la base científico-tecnológica para generar conocimiento y mejores respuestas preventivas y de tratamiento.
De ahí que la apuesta sigue siendo el fortalecimiento de la institucionalidad social pública y no su debilitamiento, como algunos pretenden.
El contexto actual se asemeja a los años 1930 y 1940, donde se vivieron las consecuencias de una profunda depresión económica mundial y fueron años de gran agitación social. La respuesta fue una Reforma que atendió a las demandas de mejores condiciones laborales, de salud y educación para la clase trabajadora.
El desafío de hoy es muy similar. Por eso necesitamos una Segunda Reforma Social, que también tendrá que ser económica, pero no cualquier “reactivación económica”. Ya hemos tenido reactivación económica sin reactivación social. No recetemos más de lo mismo.
[1] Chaves, Jorge A. (1999) De la utopía a la política económica. Para una ética de las políticas económicas. Salamanca, Editorial Sam Esteban, pp. 236-237. El destacado es del autor.
La celebración del bicentenario de la independencia acontece en Costa Rica en el marco de una situación crítica de carácter multidimensional. La pandemia del Covid-19, que despuntó en el país en marzo de 2020, aún estará presente para el año 2021. Las repercusiones de la situación provocada por la crisis sanitaria y el tiempo que tardará en ser superada son todavía inciertas. La única certeza posible que de momento se puede tener es la de que la sociedad costarricense habrá sido afectada por una coyuntura de crisis cuyos alcances no se reducen a la cantidad de muertes provocada por el virus ni a los costos económicos que la batalla por el control de la pandemia haya representado para el sistema de salud y para el país en general.
Las afectaciones de la pandemia Covid-19 son múltiples en diversos sentidos: económicos, sociales, políticos, culturales y, desde luego, educativos. En lo económico, tras medio año de crisis sanitaria que se cumple al mes de septiembre de 2020, la tasa de desempleo en el país prácticamente se duplicó con respecto a la que se tenía a inicios de año: de 12,5% que registraba al primer trimestre de 2020, dicha tasa pasó a 24,4% para el segundo trimestre. Este incremento del desempleo afecta en mayor medida a las mujeres, las cuales, en el período de referencia, registran una tasa de 30,4%, lo que significa una diferencia negativa de 10,4% con respecto al desempleo de los hombres, que es de 20%. (INEC, 2020).
El subempleo, por su parte, alcanzó un incremento de 10,3% entre el segundo trimestre de 2019 y el mismo trimestre de 2020. Las proporciones de distribución entre mujeres y hombres son de 20,5% para ellas y de 20,6% para ellos. La pandemia ha significado pérdida del empleo sin posibilidad de reintegro, reducciones de la jornada laboral y de los ingresos para un sector de quienes aún conservan el empleo, así como cancelación parcial o total de operaciones para sectores que se dedican al trabajo independiente o por cuenta propia y para pequeños negocios de servicios. Estos últimos registran con una afectación del 68,5%. (INEC, 2020).
Si se tiene en cuenta que, para el año 2019, se tenía en Costa Rica una tasa de pobreza del orden del 25,70%, los datos anteriores colocan al país en una deriva hacia la pobreza y la pobreza extrema que abarcará a muchos otros hogares más, los cuales quedarán sin perspectivas de poder salir de dicha condición ni siquiera en el mediano plazo. La situación se agrava aún más, al tener en consideración que, entre los hogares en condición de pobreza, el 48,4% de ellos tiene una jefatura femenina y son familias con más integrantes de lo que son los hogares no pobres. (INEC, 2019). Esta es una situación que erosiona las bases de la democracia y que coloca a la sociedad costarricense a las puertas de una desintegración social de alcances muy peligrosos para la estabilidad del bienestar común y para la convivencia social.
En lo que a la educación corresponde, el impacto de la pandemia también deriva en la configuración de una situación compleja y crítica para un amplio sector de la población estudiantil del país. Una vez iniciada la crisis sanitaria, las autoridades del sistema educativo dispusieron establecer la modalidad de educación virtual, en un contexto de realidad nacional en el que las desigualdades sociales y los niveles de pobreza confabulan en perjuicio de una proporción significativa de la población estudiantil. A finales de mayo de este año, por ejemplo, el Ministerio de Educación Pública (MEP) informaba acerca de la existencia de una cuarta parte del estudiantado nacional que no contaba con acceso al servicio de internet para atender la educación virtual. (Ruiz, 2020).
En este aspecto, es bien probable que, al finalizar el curso lectivo de 2020, la proporción de estudiantes que, tanto por la afectación económica que ha habido en sus hogares y a título personal, la pérdida de capacidad adquisitiva para pagar servicios telefónicos y de internet, lo mismo que por la inexistencia de cobertura de la conectividad, hayan debido abandonar los estudios y, con ello, quedar en una complicada situación de rezago. Pérdida de oportunidades para estas personas y pérdida de capacidades para el país y para la sociedad en su conjunto.
Sin embargo, más allá de la coyuntura de crisis que ha traído la pandemia, todas estas situaciones de inequidad, exclusión, desigualdad social, pobreza y pobreza extrema, son resultado del modelo socioeconómico establecido en el país desde hace cuatro décadas. La crisis de la pandemia solo ha venido a ponerlas a plena luz del día y a ampliarlas y profundizarlas. Se trata de una situación, no ya de crisis coyuntural, sino estructural y sistémica. Crisis que colocan al país y a la sociedad en una encrucijada de toma de decisiones urgentes e impostergables, a nivel de las políticas públicas y en las dimensiones económica, social, política, institucional, cultural, educativa.
¿Qué tipo de país tendrá que seguir siendo Costa Rica de aquí en adelante? ¿Se podrá dejar atrás cuatro décadas de un modelo socioeconómico que ha profundizado la inequidad, la exclusión, la desigualdad y la injusticia social? ¿Podrá servir la celebración del bicentenario de la independencia para hacer un esfuerzo nacional por regresar a los principios y a la salvaguarda de la institucionalidad de la democracia, tal como quedó establecido en la Constitución Política de 1949?
En vísperas de la celebración del bicentenario de la independencia, bajo el agobio que representa la crisis múltiple de la pandemia (crisis económica, social, institucional, cultural), la sociedad costarricense hoy se enfrenta al imperativo y a la necesidad de proceder a realizar una refundación del país. Una refundación en la que se tenga como eje central generar condiciones de vida digna y de bienestar social para todas las personas y para los distintos sectores sociales que conforman la sociedad.
Referencias bibliográficas
Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2019). Encuesta nacional de hogares julio 2019: resultados generales. San José: INEC. Recuperado de: https://www.inec.go.cr/sites/default/files/documetos-biblioteca-virtual/reenaho2019.pdf
Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2020). Encuesta continua de empleo al segundo trimestre de 2020. Resultados generales. San José: INEC. Recuperado de: https://www.inec.cr/sites/default/files/documetos-biblioteca-virtual/reeceiit2020.pdf
Ruiz, Paula. (2020). MEP detecta 250 mil estudiantes sin acceso a internet para recibir educación virtual. El Observador, 27 de mayo de 2020. Recuperado de: https://observador.cr/noticia/mep-detecta-250-mil-estudiantes-sin-acceso-internet-
[1] Instituto de Investigación en Educación (INIE), Universidad de Costa Rica, 14 de septiembre de 2020.
El miércoles 15 de abril se realizó un Conversatorio virtual co-organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) y la Asociación Internacional de Sociología (ISA).
En dos horas de duración, se sumaron dos centenares de personas conectadas desde América Latina, el Caribe y varios países de Europa. Entre otros, participaron Breno Bringel por ALAS, Geoffrey Pleyers por ISA y Pablo Vommaro en representación de CLACSO, en lo que fue planteado como un espacio de encuentro, intercambio, debate y reflexión acerca de algunas dimensiones no suficientemente abordadas sobre la pandemia del COVID-19.
Abrió el debate del conversatorio “Disputas por lo público y lo común” Pablo Vommaro, llamando a pensar lo público “en un sentido amplio. Sin dudas que esta pandemia y las políticas públicas implementadas ponen en tensión y debate qué significa una política pública, su rol y la capacidad del Estado de intervenir y de modular la vida económica, la vida política, la vida social, pero también visibiliza fuertemente el rol societal, el rol de las comunidades, el lugar de los barrios populares, de los territorios, de la sociedad civil, de las organizaciones sociales, de los vínculos interpersonales, plantearse qué sucede con los espacios públicos…”
A su vez, el antropólogo colombiano y profesor Arturo Escobar convocó a “una reflexión colectiva que nos ayude a liberarnos de una forma dominante de pensar y de vivir”. Se preguntó cómo hemos llegado a esta situación y cómo seguiremos adelante. Al respecto, planteó que es imaginable que después de la pandemia surgirá un mundo diferente. “¿Cómo podemos contribuir desde ahora a crear este mundo?”, se preguntó, y propuso que “parte de la lucha por lo común y lo público en América latina es construir narrativas de otras formas de vivir y de otros futuros posibles, y tenerlas listas para –cuando la oportunidad se dé– estar aprovechándolas con los colectivos y colectivas con los que trabajamos”.
Para la socióloga costarricense Montserrat Sagot, esta crisis nos permite ver lo mejor y lo peor de los tiempos. “Esta crisis, que no es una crisis sanitaria y más bien tiene la potencialidad de convertirse en una crisis civilizatoria, nos permite ver lo que yo llamo la fase asesina del capitalismo. Esa fase siempre ha estado presente, es una de las características del capitalismo, pero es muy diferente cuando los muertos son migrantes africanos en el Mediterráneo, o personas de Centroamérica” en su peregrinar hacia los Estados Unidos, que “cuando se llena de cadáveres una pista de hielo en Madrid o salen 40 camiones militares con muertos desde Bérgamo, o se abre una fosa común en un parque de Nueva York. Esta fase asesina nos ha permitido incluso una redefinición de lo que han sido espacios públicos para el placer, para el divertimento, convertidos ahora en campos sembrados de cuerpos”. Y, en cuanto a la coyuntura, aseguró: “No estoy en contra de las prácticas de distanciamiento social en este momento de crisis mundial, pero sí tiene que haber una renta social para todas las personas, un rol del Estado en políticas redistributivas”.
También participaron del Conversatorio el sociólogo brasileño Paulo Henrique Martins, la profesora chilena Kathya Araujo y la socióloga argentina-alemana Paula Irene Villa Braslavsky.
SURCOS comparte este documento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que aporta elementos claves para la atención de la pandemia con una mirada desde la realidad de las mujeres.
Los impactos económicos del covid-19 y las desigualdades de género. Recomendaciones y lineamientos de políticas públicas
El COVID-19 requiere respuestas urgentes. Y a medida que la pandemia se propaga, el mundo requiere respuestas coordinadas e integrales de salud, cuidados y otras medidas que mitiguen los impactos sociales y económicos de la crisis sanitaria. Son las mujeres las que se encuentran masivamente en la primera línea de acción, en los centros salud, en los servicios, en las comunidades y en los hogares. Las mujeres están desempeñando un papel clave para garantizar el bienestar, el cuidado y la resiliencia de las personas y grupos afectados, personas adultas mayores, niñas y niños y sus familias. Las consecuencias socioeconómicas serán de gran alcance y eventualmente profundizarán las desigualdades existentes, incluidas las desigualdades de género.
El PNUD ha establecido tres líneas de oferta de apoyo a los países:
• Oferta N°1: Respuesta del sistema de salud, incluyendo el fortalecimiento de las compras y la cadena de suministro. • Oferta N°2: Gestión de crisis inclusiva e integrada. • Oferta N°3: Impacto social y económico: valoración y respuesta.
Esta nota técnica busca garantizar la integración de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en las tres líneas de oferta y brindar lineamientos y recomendaciones a las Oficinas de País del PNUD y a los países de la región. Se pretende contribuir a la implementación de políticas de respuesta a la emergencia del COVID-19 que sean género responsivas, con el objetivo último de no dejar a nadie atrás. No obstante, se profundizará más detalladamente en la Oferta N°3 dirigida a abordar los impactos socioeconómicos y de derechos humanos en los países.
Las duras medidas tomadas en respuesta a la crisis sanitaria, económica y social que vive el mundo en torno a la pandemia del COVID-19, que van desde el aislamiento preventivo obligatorio, las restricciones a la entrada a personas extranjeras en cientos de países, los cierres de fronteras aéreas, terrestres y fluviales, el confinamiento de ciudades o regiones enteras, el cierre del comercio y cese de actividades comerciales formales e informales suponen una dura disrupción de la cotidianidad de las personas y del tejido económico, productivo y afectando de manera directa a las relaciones sociales pre-existentes.
El documento completo lo puede descargar en el siguiente enlace:
La Red Economía Social Solidaria de Costa Rica, RedESS, comunica públicamente su profundo descontento con las actuaciones del Gobierno de Alvarado Quesada de negar la participación e información en relación al procedimiento de elaboración de políticas públicas y acciones de la institucionalidad pública dirigidas a atender la Economía Social Solidaria.
Somos la primera red y la principal con representación nacional, con más de cinco años de abordar el trabajo de articular con organizaciones asociativas, colectivos en los territorios y elaborar propuestas de política pública en favor del sector que representamos, un historial de participación activa en foros y mesas de trabajo con instituciones públicas; somos una organización reconocida en nuestro país por las organizaciones sociales, instituciones públicas, universidades, organizaciones internacionales, fundaciones de cooperación internacional, así como por los diversos movimientos nacionales de América Latina y el Caribe como miembros de Red Intercontinental de Promoción de la Economía social solidaria en América Latina (RIPESS-LAC).
La situación. Con respecto a la actuación del Gobierno de Costa Rica no hace más que demostrar el temor, por parte de los que ejercen el poder público, a la asociatividad critica, a dialogar, realizando convocatorias limitadas que excluyen de los debates en torno al elaboración de políticas públicas para la economía social solidaria, impidiendo el ejercicio participativo multisectorial y la construcción democrática de acuerdos nacionales que afectan los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país y sus organizaciones asociativas.
En concreto hemos buscado acercamientos y realizado consultas con el Consejo de Economía Social Solidaria a cargo de la segunda vicepresidencia de la República, hemos consultado el proceso de conformación del consejo, las vías de participación, acceso a la información de los temas discutidos y acciones emprendidas, y no hemos obtenido una respuesta clara. Nos preocupa que la construcción de políticas públicas para la ESS así como la mencionada Política Nacional de Economía Social Solidaria se haga de manera cerrada, clientelista y excluyendo la diversidad de voces de la sociedad civil que trabajan desde la economía solidaria.
No aceptamos que funcionarios públicos con su accionar impidan la participación ciudadana de las organizaciones, ni el acceso y participación en los procesos de consulta.
Exigimos que el gobierno de Costa Rica sea transparente en sus actuaciones en relación al sector de la ESS nacional, cumplimento con lo establecido en la legislación nacional en lo referente a la participación ciudadana, deberes de funcionarios públicos e información pública accesible, como prácticas de obligación establecidas en la legislación y derechos de los ciudadanos de ejercer una democracia participativa, cumplir con los compromisos políticos de las autoridades públicas, para dar seguimiento a las propuestas de la sociedad civil y la rendición de cuentas.
Este 21 de junio se estará realizando con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert -Hotel Aurola, el taller: El futuro de la Economía Social y Solidaria – balance e incidencia en políticas públicas, un trabajo de investigación elaborado por el compañero Óscar Segura Castro.
El taller se va a centrar en el levantamiento de las principales políticas públicas que deberían funcionar en servicio del sector de la ESS-CR, un levantamiento de los principales problemas que afronta las organizaciones para el desarrollo de su actividades, para proponer las ideas e iniciativas de atención inmediata y los enfoques o lineamientos a modo de mandatos en políticas públicas y de Estado para fortalecer la ESS-CR.
En la voz de actores académicos, civiles e institucionales, esta mesa redonda hace un balance sobre los diferentes momentos del conflicto minero conocido como «Crucitas», y adelanta algunas políticas públicas que asumirá el gobierno de Carlos Alvarado durante el periodo 2018-2022.
El próximo 24 de mayo a las 2 p.m. se llevará a cabo la exposición ASADAS del Golfo de Nicoya en la gestión integral del recurso hídrico: Una reflexión desde las nuevas políticas, bajo el eje temático: políticas públicas, inclusión y desarrollo social.
La exposición se llevará a cabo en la Sala de Conferencias del edificio de Ciencias Sociales, Campus Omar Dengo, UNA, Heredia y se contará con la participación de expositores y expositoras del AyA, la Universidad Nacional, Confederación de ASADAS y el abogado ambiental Álvaro Sagot.
Clausura Conferencia Internacional de la Madre Tierra
Campus Nicoya-UNA
28 octubre 2016
La declaratoria de la Universidad Nacional del año 2016 por la Madre Tierra aprobada por el Consejo Universitario, el 15 de setiembre del 2015, estableció entre otros alcances “la necesidad de generar, desde las universidades, espacios, acciones, conocimiento, reflexiones y metodologías que propicien nuevas convicciones, actitudes y formas de vida… una nueva cultura orientada al cuidado de la vida en todas sus formas, al compromiso con las poblaciones vulnerables y a la construcción de redes de respeto y de solidaridad”, declaratoria a la que se sumaron las universidades públicas de Costa Rica y las de Centroamérica.
La organización de la VI Conferencia de la Tierra: Foro Internacional de Medio Ambiente en la Sede Regional Chorotega de la Universidad Nacional de Costa Rica, Nicoya, Guanacaste, Costa Rica, en los días 26, 27 y 28 de octubre del 2016, se realizó con el fin de “propiciar el intercambio de saberes relacionados con la naturaleza, la socio biodiversidad y el desarrollo sostenible, entre científicos, académicos, estudiantes, funcionarios estatales y sector privado, con el noble y comprometido fin de concientizar a la sociedad para la protección de la Madre Tierra”.
La VI Conferencia de la Tierra, cuyo tema principal fue naturaleza, biodiversidad y sustentabilidad, ofreció un espacio para la reflexión y la discusión en torno a la Madre Tierra en los siguientes ejes temáticos: a) agua para la vida; b) paisaje, ecosistema y biodiversidad; c) seguridad alimentaria; d) acción y políticas públicas y e) educación ambiental, teniendo todos como eje transversal el cambio climático.
Chief Greywolf, presidente de la nación soberana Cherokee-Tejas
En la Conferencia participaron representantes de Brasil, Chile, Nicaragua, México, Serbia, Guatemala y Costa Rica, así como la participación de Chief Greywolf, presidente de la nación soberana Cherokee-Tejas y representantes del Consejo Indígena Madre Tierra de Costa Rica.
En las conferencias magistrales, en las mesas redondas organizadas, y en las manifestaciones de los participantes se evidenció una preocupación por lo que acontece con el ambiente a nivel mundial, y en particular en América Latina, desde el ámbito público como el privado, que afecta sensiblemente los diferentes ecosistemas y pone en riesgo la sostenibilidad del planeta y de todo ser vivo que en él convive.
Entre las preocupaciones expuestas están las siguientes:
1)Los modelos económicos que prevalecen en los países que promueven el consumo masivo, el uso desmedido y depredador de la naturaleza y la desigualdad social y económica. Se advierte la necesidad de que los países deben en forma conjunta realizar transformaciones profundas hacia un modelo más sostenible e inclusivo, respetuoso de la ecología y la diversidad cultural.
2)El planeta tiene límites ecológicos; sin embargo, la tendencia de un crecimiento económico desproporcionado e irresponsable, pone en peligro la existencia de la vida, en particular de la vida humana. El papel del estado y de los organismos intergubernamentales es asumir un compromiso universal para revertir los modelos de desarrollo hacia modelos de producción sustentables y de consumo humano responsable, fundamentado en los principios y valores biocéntricos
3) Como ciudadanos, como académicos y como parte de la sociedad global demandamos una política pública de carácter urgente, que sea consecuente con los principios y valores enunciados; conductas empresariales respetuosas del ambiente y el involucramiento de una sociedad civil mundial consciente de los límites planetarios.
Dr. Alberto Salom Echeverría, Rector, Universidad Nacional de Costa Rica
Por tanto, las partes presentes acordamos el siguientemanifiesto por la Madre Tierra:
1) A los gobiernos del mundo
Demandamos el establecimiento de políticas públicas globales, nacionales y locales claramente comprometidas con el ambiente, vinculantes jurídicamente e incluyentes.
Exigimos que asuman la responsabilidad de ejecución y seguimiento de los acuerdos, manifiestos y acciones encaminados a la vigilancia y resguardo del patrimonio planetario.
Solicitamos a los gobiernos la fijación de límites absolutos para el uso de los elementos de la naturaleza que son vitales para la vida en el planeta.
Requerimos la aplicación efectiva de los acuerdos intergubernamentales atinentes a la protección y conservación del ambiente y su equilibrio con la sociedad.
2) A la sociedad global
Llamamos a la promoción de una nueva cultura ambiental basada en los procesos educativos con el enfoque biocéntrico orientado a comportamientos que favorezcan una relación en la que el ser humano se reconozca a sí mismo como parte de la naturaleza y, al mismo tiempo, como un agente consciente y responsable de la vida en el planeta.
Proponemos la divulgación del conocimiento abierto y accesible para todos los ciudadanos del mundo con el fin de fortalecer la conciencia ambiental, facilitar el flujo de información, propiciar espacios adecuados para la toma de decisiones y acciones concretas en todas las escalas, desde lo local hacia lo global para ir superando el antropocentrismo.
Sugerimos reorientar el uso de las plataformas tecnológicas de comunicación masiva y, de esta manera, otorgarles el estatus de herramientas facilitadoras de la inclusión y la participación equitativa a favor de temas ambientales para lograr una sociedad más justa y solidaria.
Solicitamos oponerse abierta y firmemente a cualquier intento de mercantilizar lo vivo y la naturaleza y del uso comercial de lo verde como una forma de contribuir falsamente a la causa ambiental.
3) A las personas
Alertamos que ante el gran desafío que significa la supervivencia digna de la vida, no es suficiente el compromiso y la acción de los gobiernos, las instituciones y las organizaciones de la sociedad civil. También es necesario que las personas, cada una de ellas, cada uno de nosotros, emprendan y emprendamos de manera consciente, individual y colectiva, las acciones que hagan sustentable nuestro modo de vida.
Solicitamos compromiso para emprender proyectos culturales, educativos y productivos, así como todo lo que tengamos que hacer para mitigar y disminuir nuestra huella de carbono personal y colectiva, tal como lo viene proclamando el Consejo Indígena Madre Tierra y la Fundación Gaia de Costa Rica, alineadas con la meta país de carbono neutralidad.
Invitamos a todas las personas a concebir el planeta como una sola unidad viviente, el cual debe ser amado y cuidado como a una madre, y a utilizar su capacidad creativa para participar de forma activa en la evolución, según lo establecido en la declaración de principios para la evolución consciente de la Madre Tierra, acogida por el Consejo Indígena Madre Tierra y Fundación Gaia el 21 de diciembre del 2012.
Apoyamos solidariamente el proyecto “Senderos de Paz Madre Tierra”, que ya cuenta con el apoyo de la Universidad Nacional, la Nación Soberana Cherokee – Tejas, la AIESEC y Raleigh Internacional, para que las ocho etnias originarias de Costa Rica trabajen como una sola mano, para lograr la carbono neutralidad, rescatar y conservar sus tierras y sus bosques, con todo lo que ello implica, para el bien y la supervivencia de la humanidad.
4) Al sector empresarial
Exigimos implementar valores y conductas éticas y morales que protejan la naturaleza.
Solicitamos implementar tecnologías y procesos productivos efectivos que reduzcan los impactos al ambiente y a los seres vivos que la integran.
Los llamamos a promover entre los grupos de interés valores, actitudes y comportamientos pro ambientales.
Reclamamos aplicar responsablemente la normativa nacional e internacional en materia ambiental.
5) A la comunidad académica
Convocamos a comprometerse desde un punto de vista epistemológico, a pensar y producir conocimiento en una perspectiva socio ambiental, lo que implica reconceptualizar la vida a la luz de una nueva alianza entre naturaleza, ciencia y saberes culturalmente arraigados, lo que incluye un rescate de la ética para saber cuidar y saber escoger las mejores condiciones de vida en el planeta y en el universo.
Elegimos priorizar y promover investigaciones, grados curriculares e intervenciones interactivas con la sociedad que traduzcan esas nuevas orientaciones epistemológicas, metodológicas y sociopolíticas capaces de nuevos consorcios entre prácticas materiales, procesos de apropiación de lo material y nuevas interacciones simbólicas entre cultura y naturaleza.
Optamos por una universidad que busque nuevas asociaciones con lo local, lo regional, lo nacional y lo transnacional; para viabilizar y sustentar esa nueva epistemología académica, que incorpore en su identidad institucional los principios de la revalorización y democratización de los saberes sobre la naturaleza y la cultura de cada grupo social, pueblo y nación, revitalizándolos y devolviéndolos a sus cualidades esenciales.
Solicitamos reconstruir formas de producción de conocimiento para que éstas tengan: pertinencia cultural; valoración de nuestra memoria histórica; apertura al diálogo de saberes; reconocimiento de otras formas de conocimiento; creatividad e innovación para trabajar en contextos de limitación de recursos; y retroalimentación y orientación hacia un pensamiento propio latinoamericano.
Exigimos feminizar nuestras universidades potenciando el despliegue de la inteligencia, de la solidaridad, de la intuición, de la imaginación creadora, de la acogida, de la practicidad y de las relaciones de respeto entre los seres humanos, dimensiones olvidadas por nuestras tradiciones machistas.
Soñamos una universidad comprometida con su enraizamiento local y regional para revalorizar los intercambios nacionales, universales, multi-inter y transculturales; una universidad plural, multi-inter y transcéntrica, apoyada en una nueva pedagogía autoevaluativa e interactiva de sus prácticas, capaz de contribuir sustantivamente en la construcción de una nueva aproximación civilizatoria inter, multi y transcultural.
En representación de los participantes en la VI Conferencia de la Tierra firman:
-Chief Grey Wolf
Presidente de la Nación Soberana Cherokee – Tejas
-Giovanni de Farias Seabra
Presidente Internacional, Conferencia de la Tierra, Brasil
Del informe Situación del Mercado Laboral Costarricense al segundo trimestre 2016, elaborado por el Observatorio de la Coyuntura Económica y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional, dado a conocer hace pocos días, se desprenden importantes resultados, entre ellos, las grandes brechas regionales y territoriales que persisten en el país y que urgen de políticas públicas para su atención.
Las brechas de género en el mercado laboral se amplían cuando se desagregan los datos a nivel regional: por un lado se observa que -en todas las regiones- el porcentaje de mujeres empleadas en ocupaciones de calificación alta es mayor que el porcentaje de hombres; y por otro, que las tasas de desempleo entre las mujeres son más altas que entre los hombres, situación que se agrava cuando se incluye dentro de los desempleados a aquellas personas disponibles para trabajar pero que se encuentran desalentadas. Esto quiere decir que muchas mujeres tienden a desempeñarse en puestos de calificación alta, pero el mercado laboral, en las distintas regiones, no está creando las oportunidades suficientes para ellas.
Por ejemplo, en la región Brunca el porcentaje de mujeres que realiza ocupaciones de calificación alta casi duplica al porcentaje de hombres (25,2% y 13,3% respectivamente), pero al mismo tiempo, el desempleo entre ellas alcanza el 14,9% y entre ellos el 10,8%. Un comportamiento muy similar se presenta en las demás regiones periféricas y, solo en la región Central las brechas de género, tanto en la calificación del empleo como en la tasa de desempleo, son ligeramente menores.
El comportamiento de los indicadores de empleo agregados a escala nacional reflejan, principalmente, el comportamiento de la Región Central: el 65,14% de la fuerza de trabajo costarricense se encuentra en dicha región, así como la mayoría de personas desempleadas (el 61.3%). Asimismo, a nivel nacional, la tasa de desempleo se mantuvo estable, a pesar de haber una menor cantidad de personas ocupadas, y esto se debe, principalmente, a una constante salida de personas del mercado de trabajo, en mayor medida de la región Central. Solo entre el primer y el segundo trimestre del 2016 la fuerza de trabajo a nivel nacional descendió en 44.638 personas, de las cuales 41.830 son de la región Central. Este comportamiento también se verifica en las regiones Chorotega y Huetar Norte, pero no así en las demás regiones. Es importante considerar que una parte de esta población que se sale del mercado de trabajo corresponde a jóvenes que no estudian ni trabajan.
A nivel territorial, la Encuesta Continua de Empleo (ECE) revela una tendencia hacia la baja en los indicadores de desempleo en la vertiente del Atlántico y la cuenca del Río San Juan: la región Huetar Norte presentó una tasa de desempleo de 8,67%, la más baja del territorio nacional en el II trimestre del 2016, aunque con la mayor brecha a nivel de género (un desempleo del 5,8% en hombres y un 14,2% en mujeres) mientras que en la región Huetar Atlántico se experimentan cuatro trimestres consecutivos de reducción de la tasa de desempleo ubicándose en 9,71%, ligeramente superior al promedio nacional.
También a nivel territorial, esta encuesta permite observar que los principales problemas de desempleo se encuentran en la costa pacífica. En la región Chorotega, si bien la tasa de desempleo ha tendido ligeramente hacia la baja en últimos tres trimestres, volvió a situarse por encima del 11% en el segundo trimestre de 2016. En la Región Pacífico Central se ha consolidado una tendencia de aumento en la tasa de desempleo que ya lleva cuatro trimestres consecutivos y se ubicó por encima del 11%. Finalmente, la región Brunca presenta la tasa de desempleo más alta del país por encima del 12% y se consolida como la región con los índices más altos del último año.
De esta manera, se concluye que las asimetrías entre hombres y mujeres en el mercado laboral son estructurales en la economía costarricense ya que son comunes en todo el territorio nacional, siendo las mujeres de la región Huetar Norte las más afectadas. Además, que el comportamiento de los indicadores de empleo agregados a nivel nacional no expresan necesariamente las desigualdades territoriales debido a la alta concentración de la fuerza de trabajo en la región Central y; finalmente, que las regiones de la Vertiente del Pacífico requieren de una mayor atención por parte de las políticas públicas, ya que se viene consolidando una exclusión en el mercado laboral que, de no revertirse, podría convertirse en una crisis de empleo en años venideros.
*Observatorio de la Coyuntura Económica y Social, Escuela de Economía UNA.
Imagen con fines ilustrativos tomada de Masters a Distancia.
Enviado a SURCOS Digital por Oficina de Comunicación, UNA.