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Etiqueta: populismo

Después hablamos

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

El politólogo ecuatoriano César Ulloa Tapia elabora una detallada radiografía sobre el perfil de los populismos en América Latina.

Señala, entre otros rasgos, la fabricación de una continua polarización en sus discursos y un permanente ataque a las instituciones y algunas libertades, como por ejemplo la de prensa. Según el científico social, se estructura sobre una buena base de apoyo y legitimidad popular, que le permite funcionar con un margen amplio, pese a que sus decisiones parecieran ilógicas y sin ningún sustento técnico, político o analítico.

Ulloa Tapia compartió algunas de estas apreciaciones en la conferencia inaugural del I Ciclo lectivo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional hace algunas semanas.

En ellas profundizó en ciertos contextos de la región latinoamericana, pero fue inevitable no pensar en que algunas de estas características ya se encuentran instaladas en la sociedad costarricense.

Los peligros para la democracia son muchos, en tanto los populismos devienen en formas verticales del ejercicio del poder.

La creencia, muy difundida, de que a la ingobernabilidad se la combate con mano dura, un comandante en jefe, alguien que deje caer su puño sobre las irregularidades, tiene en Costa Rica un considerable caldo de cultivo.

Un reciente estudio de opinión presentado por el Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) de la Universidad Nacional respaldó con sus resultados esa percepción. Señala la persistencia hacia actitudes autoritarias por parte de la población costarricense consultada, ubicada porcentualmente arriba del 60%.

En Costa Rica, esta idea ha venido sedimentándose a lo largo del tiempo y señala la distancia entre la confianza al sistema democrático y su capacidad para responder a las demandas sociales, respuesta que entonces se traslada a la consolidación de una figura autoritaria en sus prácticas y sus discursos. Alguien que pueda corregir el rumbo de las cosas a mano dura.

La performance de una persona con estas características señala un comportamiento plenipotenciario, que no admite cuestionamientos y aparece como garante de una pasivo agresividad que no importa mostrar en público. De hecho, la amenaza solapada y la imposición aparecen como conductas normalizadas que no admiten contrarios o cuestionamientos.

Por razones de espacio en esta columna dejaré por aquí el análisis, que muy pronto estaré retomando, trazando un diálogo más extenso con el excelente análisis propuesto por Ulloa Tapia en su disertación.

Para usar cierto lenguaje coloquial, tan llevado y traído en los últimos días, dejaremos pendiente esta discusión para su ampliación en posteriores reflexiones.

Después hablamos”.

La profecía que se cumple a sí misma

Álvaro Vega Sánchez

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

Para ejemplificar la profecía que se cumple a sí misma, Robert Merton apeló al ejemplo de la falsa noticia que se difundió de la quiebra de un banco y, efectivamente, sus clientes, inducidos por el miedo a perder su dinero, lo quebraron al retirar sus ahorros. Retomaba el teorema de Thomas que dice: “cuando una situación se define como real, es real en sus consecuencias”. De esta manera, al definirse hoy que la Caja del Seguro Social está en quiebra, aunque sea mentira, bajo ciertas circunstancias, diría Merton, puede llegar a convertirse en verdad. Precisamente, esas condiciones se están dando desde el momento en que el Estado se ha venido resistiendo a saldar la deuda billonaria con la Caja y el ejecutivo dispara un discurso incendiario contra esta institución.

El discurso populista hoy, en el país más desigual y violento de los países miembros de la OCDE, anuncia quiebras y desplomes de la institucionalidad social con la clara intención de que se cumplan sus profecías y quiebre la Caja Costarricense del Seguro Social, las universidades públicas, el Instituto Costarricense de Electricidad, entre otras, y así como en cascada se derrumbe el Estado Social.

 El estado tiene que rendirse de rodillas ante el mercado, la única institución sacrosanta que puede salvar a Costa Rica. Traslademos las funciones públicas a instituciones privadas y florecerá la Costa Rica del Siglo XXI pujante, moderna y productiva. Este es el contenido del discurso político-religioso de la nueva derecha neoliberal que se viste de pueblo, habla en lenguaje pachuco y asume porte del “Estado soy yo”.

Este tipo de profecías son parte de la ideología del miedo, que tan buenos dividendos le ha deparado a una clase política cuyo norte ha sido destruir los logros alcanzados por la clase trabajadora en sus luchas sociales históricas, que desembocaron en la gran reforma de los años 1940 por el derecho al trabajo digno, la salud y la seguridad social.

Efectivamente, el arma del miedo se ha mostrado muy eficaz para minar las bases mismas del Estado Social de Derecho, cerrarle las puertas al diálogo ciudadano y conducir al país hacia una profundización de la polarización y el conflicto social. Más allá de la violencia criminal y delincuencial en alzada, se ha venido abonando el terreno para propiciar los antagonismos entre los diversos actores sociales y políticos. La convivencia democrática está siendo socavada por parte de un liderazgo político que ha perdido la mesura y la sabiduría para conjuntar a la ciudadanía, precisamente, cuando se agudizan los problemas de mayor calado, como los son la pobreza, la desigualdad y la inseguridad.

Si los problemas han alcanzado niveles críticos y desmesurados, más allá de este tipo de profecías populistas que solo distraen y postergan la búsqueda de verdaderas soluciones a esos álgidos problemas, deberíamos abocarnos a conjuntar a todos los sectores sociales, empresariales y políticos para crear una plataforma ciudadana que impulse acciones y medidas urgentes para sacar a flote la barca de la patria.

Atisbando El Perú: “Latino América” para los “latinoamericanos”

Edgar Chacón

Edgar Chacón Morales

1 de febrero de 2023

Al sur del Río Bravo. Poder formal y poder real

Los “teóricos” “concepto-funcional-estructuralistas”, parsonianos y mertonianos algunos, apegados a su tradición coopto-populachera, efectista, sofismática, y fantochera, en función de una eficaz gestión de los intereses a los que adscriben, desde hace algún tiempo vienen utilizando dos términos: “Gobernanza”, (no es un concepto teórico), que debe ubicarse en el ámbito del análisis del poder formal y “Estado profundo” (tampoco es un concepto teórico), que debe ubicarse en el ámbito del análisis referido a lo que mejor ilustra lo que otros llamamos, “poder real” y sus expresiones. Ámbitos entrelazados en una relación dialéctica.

Poder formal, poder doméstico

“Derecha achorada”, “izquierda caviar“(Dina Boluarte), “Congreso golpista”, “prensa mermelera y mercenaria” (sirve a ambos poderes), son términos de consumo o análisis local, que se inscriben en el ámbito del poder formal. Acá podemos ubicar todo lo lamentable, que están haciendo los portadores de los poderes “montesquianos”, legislativo, ejecutivo y judicial: represión, matanza, mentira, encubrimiento, populismo, demagogia, entreguismo, ante ese “despertar del pueblo peruano”.

Sin detenerme en análisis previos, a continuación, cito las palabras de varias personas, ante el desenmascarado intento de la congresista Rut Luque Ibarra, en una “olla común”, en la plaza” Túpac Amaru”, de Cusco, haciendo demagogia. Esta congresista, quien votó a favor de la vacancia de Pedro Castillo, prácticamente fue echada y tuvo que “salir huyendo” del lugar:

“…a los provincianos no nos va a convencer con sacos de arroz y fideos…basta ya congresistas y Dina Boluarte, váyanse de una vez”, “…(RLI) ha traicionado la voluntad del pueblo peruano…que no venga a banderearse… yo no soy de izquierda, de derecha, de centro, soy ciudadana…el pueblo se financia…que no venga a aprovecharse… ha recibido sus coimas…” “…(Pedro Castillo) ha sido elegido por la voluntad del pueblo… en honor a la democracia…más de 8 millones votaron por el presidente Pedro Castillo Terrones, que está secuestrado de forma ilegal, por la ultra derecha, por los altos mandos militares, por ese congreso asesino, corrupto, que está vendiendo a nuestro Perú… se le vacó de forma ilegal, sin respetar las normas constitucionales… los repudiamos… el pueblo tiene amor a la patria, que le falta a esos congresistas, que son parte de esta dictadura de ultra derecha, militar… ella es ventrílocua de esos mandos… están persiguiendo a quien piense diferente… dicen que somos terroristas, pero no. Buscamos la democracia el respeto y la vida…los hechos han demostrado que ellos son los terroristas… Dina Boluarte ha superado a Jeanine Añes de Bolivia…”. (“Te cuento todo”).

Es evidente la claridad y decisión de las multitudes de Puno, Cusco, Apurímac, Arequipa, Cajamarca, Andahuaylas, Juliaca, Ayacucho, Huancabelica, Junín, Lima y demás, frente al poder real y el poder formal, que tiene instalado un remedo de sistema parlamentario y se ha dedicado a ejecutar un recurso ya muy trillado: Criminalizar el descontento, recurriendo a argumentos burdos como el terrorismo y el “narcotráfico”.

Poder real

La realidad y clase de lucha que enfrentamos los latinoamericanos. ¿Neoliberalismo? ¿Soberanía vs. Agenda globalista?

Coincidiendo en algunos aspectos con otras propuestas, El Dr. Máximo Grillo Anunciata, propone que Perú se encuentra en el escenario de una conspiración, un plan racista de la clase dominante, del que se puede decir que está determinado por los planes geopolíticos de las potencias hegemónicas, para exterminar la población.

En octubre de 2019, se llevó a cabo en Estados Unidos el “Evento 201”, financiado por Will Gates, en el que participaron Rockefeller, (algunos judíos sionistas como) Rotchild, Kissinger, Soros, la OMS, el FMI representado por Cristina Lagarde (también judía sionista), el BM. Dijeron que la tierra no estaba en condiciones de darle de comer a toda la población humana, que debe ser reducida al 15%. Eliminar al 85%.

En la reunión de Dabos, en Londres, respaldada por la corona inglesa, se afirmó lo mismo.

Bertrand Rusell, premio nobel, en su libro “La Sociedad Industrial”, ya había dicho lamentar que no se reduzca la población en América Latina y recomienda sembrar virus y bacterias en los ríos y lagunas, para disminuir las poblaciones nativas.

Para el 2,050 habría 11 mil millones de habitantes y los “recursos” no alcanzan para darles de comer. La solución para estos intereses es el exterminio.

En este mismo orden, el gobierno de Fujimori, enmarcado en esta geopolítica, hablaba del “excedente poblacional nocivo”: los provincianos, los serranos, los empobrecidos, población que debía reemplazarse con población japonesa (según planes existentes desde la II guerra mundial).

En el marco de esta situación, la realidad histórica del Perú muestra que están presentes indicadores sociales precarios: Mujeres con anemia crónica que dan a luz niños también con anemia crónica que, desde que nacen están en desventaja permanente. Se trata del 60% de los niños. Además, existen altos índices de tuberculosis, alcoholismo, bajos índices de educación. Todo esto provoca un muy bajo coeficiente de inteligencia.

Esto es causa de ser un país que tiene la salud y la educación pública abandonadas. La alimentación del pueblo está deteriorada.

En Perú, la producción agrícola no está para que los peruanos coman, está para exportar, para que ganen dinero las empresas exportadoras, exonerada de impuestos, y la actual Constitución lo permite. Las mineras no pagan impuestos, y el Estado tiene que reembolsarles sus gastos. También la Constitución lo permite.

Por otro lado, Héctor Béjar, primer canciller del gobierno del presidente Pedro Castillo, quería sacar al Perú del Grupo de Lima, para sacarlo de los planes de invasión a Venezuela. Por eso lo sacaron de la cancillería; habían reconocido a Guaydó y firmado un convenio con la embajadora norteamericana por 321 millones de dólares, para mantener a los inmigrantes venezolanos: aplicación del plan estratégico del Comando Sur de Estados Unidos.

El gran negocio es apoderarse de las enormes reservas del petróleo venezolano y darle un golpe a la economía china (Ya lo hicieron con Japón en la II Guerra mundial, porque los japoneses les habían arrebatado todo el mercado de las costas del Pacífico, impidiendo el desarrollo industrial de la costa oeste de Estados Unidos. Por esa razón, como parte de sus planes geopolíticos, el coronavirus y sus 5 sepas, que está patentado en Estados Unidos, fue transportado a Buján en octubre de 2019, en el marco de las Olimpiadas Militares Internacionales. En esas olimpiadas, el primer puesto lo sacó Rusia, Estados Unidos sacó el puesto 31, porque no mandó un equipo de atletas, sino un equipo de sicarios a sembrar el virus).

La política exterior del Perú, la dirige la embajadora de Estados Unidos, no hay soberanía y así, sabotean los intentos de reforma y mejora para el pueblo. En Perú, hay 14 bases militares norteamericanas: ¿para qué?

Debe haber soberanía. Hay que cambiar la Constitución, debe haber una reforma impositiva: la derecha no quiere pagar nada, no quiere ceder en nada, desprecia al pueblo.

Perú está siendo saqueado de la forma más cruel. Hay reformas, o hay guerra civil.

Estado de cosas en Perú; golpe de Estado en Bolivia; movimientos de desestabilización en Brasil; atentado contra Cristina Fernández; descontento con el presidente Petro; la soberanía y las democracias nacionales en estado de supervivencia; militares formados en Estados Unidos; derechas burdas; argumentos de financiación por el narcotráfico.

Elon Musk: “Daremos un golpe de Estado a quien queramos. Lidien con eso”. (Tremending-público)

“Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias, en nombre de la libertad”. Simón Bolívar, 5 de agosto de 1829.

Los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica)

Los países BRICS, por ahora se plantean como una opción multi polarista, frente al uni polarismo USA/OTAN.

Se ha dado en llamarlos BRICS/plus, debido a las intenciones de otros países, como Argentina e Irán, de participar en esta propuesta.

La lucha por la vida y por la paz

La paz es opción de sensatos e inteligentes; la guerra es recurso de egoístas, cobardes y opresores. Es hora de tener sabiduría y dignidad para emprender con estatura y firmeza, las luchas que deben darse. Queremos vivir en paz, pero lamentable: otros vendrán a hacernos la guerra.

Independientemente de análisis teóricos sobre derechas “achoradas”, “bolsonaristas”, congreso golpista; agenda globalista, geopolítica, soberanismo, líderes e intereses mundiales; chinos, rusos, estadounidenses; demócratas o republicanos. Es imprescindible tener la claridad: El capital no tiene patria, solidaridad, compromiso con la democracia, sino oficinas, centros de operaciones y grupos serviles locales, a los que más les interesa dónde realizan sus intereses egoístas y no tanto velar por el bienestar del país en el que nacieron.

Más allá de las democracias de unos y las libertades de otros; de la mano invisible del mercado, invento pérfido cubierto bajo un guante, para favorecer a unos y maltratar a otros, el momento demanda una posición crítica, propositiva y constructiva, por la vida y por la paz.

La unidad de sectores y poblaciones es urgente. Además, es pertinente evitar los medios de distracción, desinformación y embrutecimiento colectivo, iniciando con modas, noticias, artes y deportes.

Constitución Política Vs. Directrices del Banco Mundial

Una opción irrenunciable, que debe tomarse y ser fortalecida, es defender y aplicar lo que las Constituciones nacionales establecen en todos los órdenes y oponerse con esta base, al Banco Mundial y sus directrices.

Todo oponente, individual o colectivo, se ve invencible, antes de verlo con claridad y tomar la decisión de enfrentarlo.

Es hora de reconocer nuestros poderes y convocarlos.

Con el actual gobierno todos los días se salta al vacío

Vladimir de la Cruz

En la campaña electoral pasada el Partido Liberación Nacional hizo un video publicitario donde se ve un joven saltando, de una supuesta altura, sin saber adónde cae. El video causó inmediatamente una reacción especialmente del Partido Progreso Social Democrático, contra el cual estaba dirigido ese video, y de los partidos que rechazaban a Liberación Nacional, y a su candidato José María Figueres, como posible ganador electoral, valorando que era una exaltación al suicidio. Hasta del Colegio de Sicólogos se llegó a pedir pronunciamiento en ese sentido, sobre el contenido del video.

Generalmente el suicida piensa unos momentos antes de realizar su acto, buscando detenerse en el mismo, o llamar la atención sobre la decisión que va a tomar. En el video, si no recuerdo mal, es un salto que parece más deportivo en la forma que se realiza. Por supuesto que no hay vista de lo que sucede después del salto, si la persona que saltó se salvó, cayó bien, la altura era baja como para no suicidarse y solo llamar la atención.

La forma más simple de ese acto de salto es simplemente saltar sin saber dónde se va a caer, lo que hace que esa frase “saltar al vacío” sea casi un costarriqueñismo, que es usada en el país, como una frase para indicar que no se sabe a ciencia cierta, ni incierta, a dónde se va. Es decir que se está sin rumbo, sin hoja de ruta, que se viaja sin instrumentos que conduzcan sobre una ruta conocida o trazada para llegar a un destino. Es como apretar un jabón, que no se sabe para donde puede salir.

De paso digamos, que las condiciones de la pandemia, por su encierro obligado de la población, crearon condiciones sociales para el suicidio de personas. Sería interesante que se digan los datos exactos de suicidios de personas en Costa Rica, que incluye niños, adolescentes, personas mayores, trabajadores sin empleo o que lo han perdido, y los que se suicidan por razones pasionales. Acaso no han puesto mallas especiales en puentes como el del Saprissa, y otros, para evitar que desde allí se lancen contra el río personas, considerando que es uno de los puentes más altos que hay en el país.

El suicida de alguna manera valora la posibilidad realmente de morir o de llamar la atención sobre su situación emocional, que lo impulsa a tomar una decisión de ese tipo, de acabar con su vida o de intentarlo.

“Saltar al vacío” es una frase que se usa en distintas culturas con igual contenido. Encierra la frase cierto miedo ante lo desconocido, que era el miedo que se trataba de establecer frente a la candidatura de Rodrigo Chaves Robles, por su improvisada candidatura, por sus posturas populistas y autoritarias, que empezaban a asomarse en su figura partidaria, por sus poses antipartidos tradicionales especialmente.

Cuando en campañas electorales se ataca a los partidos de izquierda con sentimientos anticomunistas es por la misma razón, para influir con el miedo ante sistemas políticos que se han estigmatizado negativamente en una serie de valoraciones, que giran casi todas respecto al concepto de libertad en sus diversas manifestaciones, individual, social, de prensa, de producción, de partidos políticos, y de limitaciones a libertades públicas o derechos individuales etc.

“Saltar al vacío” no es avanzar a una zona de confort, de comodidad, de lugares conocidos donde podemos movernos como peces en el agua. Es saltar, así simplemente, a situaciones de cambio que no conocemos o que producen desconfianza, de que se puede perder lo que ya tenemos.

Cada gobierno que se produce en el país, cada cuatro años, es también en cierta forma, un “salto al vacío”, es pasar etapas, de continuos políticos partidarios y continuos políticos económicos. Aún cuando un mismo partido se reelige de manera inmediata en el siguiente gobierno, la realidad es que el presidente que sucede al anterior, del mismo partido, le imprime su propio sello a su gobierno, no hay continuidad política de los programas anteriores del partido en gobierno. Los programas que se presentan en las campañas electorales son programas para cuatro años. En el país no hay educación, ni cultura política, ni ciudadana de ofrecer planes electorales de gobierno de mediano y largo plazo. En la práctica gubernativa hay en cierta forma improvisaciones constantes, de un gobierno a otro, en propuestas políticas, en iniciativas políticas, en planes de gobierno y en prioridades a ejecutar, en la conformación del gabinete del Gobierno y en las políticas que, de igual manera, cada ministro, trata de imprimirle a su Cartera de Gobierno de acuerdo a los intereses que se mueven de apoyo alrededor de cada candidato, de cada candidato ganador, como de cada ministro. En todo esto, en política, siempre haya “saltos al vacío”.

“Saltar al vacío” puede ser también arriesgar, pasar a la acción, para saltar los huecos que han dejado los gobiernos anteriores. Esta dimensión pudo haberla usado y explotado Rodrigo Chaves justo para enfrentar a Figueres, al Liberación Nacional y todo lo que alrededor de ellos se representaba, especialmente para la segunda ronda, pero no supieron sacarle punta a esta perspectiva y prefirieron asustar con la idea de la promoción del suicidio, y de presentarse como víctimas, como todavía los hacen ver en toda la parafernalia que se ha mantenido alrededor de este video. Todavía hoy se trata de asociar el video a una incitación al suicidio, lo que está muy alejado de la realidad. Saltar al vacío no es una excitativa al suicidio, ni en Costa Rica ni en ninguna cultura o país donde esta expresión también se usa. Ni tampoco la sicología o la ciencia médica tratan esa frase de esa manera. La discusión del video gira más en torno al financiamiento del mismo que al contenido del video, que no produjo ninguna mella en el resultado electoral.

El video no fue insensible, fue una llamada de atención a lo desconocido que podía ser el gobierno que surgiera de Rodrigo chaves en la posibilidad de que ganara. Todavía es desconocido este gobierno de lo que puede ser. Todavía es también desconocido el manejo financiero de los partidos políticos grandes, más allá de los controles que establece el propio Tribunal Supremo de Elecciones, especialmente con los partidos que tienen derecho al financiamiento electoral de sus campañas. El tribunal también ejerce mucha presión, y a veces más, sobre aquellos no favorecidos de este financiamiento.

Ante el supuesto suicidio que se promocionaba el Partido de Rodrigo Chaves debió haber lanzado una campaña de esperanza, y no la de miedo que se impulsó ante un harakiri colectivo nacional que se dedujo de ese spot publicitario. En este caso era una idea de suicidio colectivo. Los que se apuntaran con Rodrigo Chaves se suicidarían colectivamente, y con ellos el país se moriría.

El triunfo electoral de Rodrigo Chaves no fue contra ese suicidio, fue contra lo tradicional que estaba representado en José María figures y su Partido Liberación Nacional, que eran la suma de todos los miedos que se agitaban en ese momento, que alcanzó a la llamada izquierda nacional que se abstuvo irresponsablemente de votar en la segunda vuelta.

Con el suicidio no desaparece el miedo o la desesperanza que produce el acto del suicidio.

En el libro “Saltar al vacío” de Sergi Torres, que venden en librerías nacionales, se invita a cruzar la frontera de la propia personalidad y lanzarse al vacío de nuestro ser y nuestro corazón. Es un libro que trata con humor e inteligencia, cómo y cuánto se niega la vida, cómo la gente se la pasa construyendo falsas realidades que impiden sentir emociones, vivir la felicidad y disfrutar de la experiencia de nuestra condición humana.

Saltar al vacío es una forma de huir de nosotros mismos, del instante actual que vivimos. Saltar al vacío es una invitación a cambiar la mirada, la vista.

La frase “saltar al vacío” se relaciona con la vida, con la vida política, como se quiso hacer con el spot publicitario, con saltar obstáculos.

Liberación Nacional con esa frase publicitaria se metió en un laberinto de negatividades, por no haber tenido un horizonte claro de qué perseguía políticamente llamar la atención con su publicidad contra el improvisado, emergente y sorpresivo candidato Rodrigo Chaves. El equipo publicitario obviamente no analizó con mayor cuidado la frase “saltar al vacío” para haberle impreso un valor positivo a sus campaña.

Con “saltar al vacío” fomentó el miedo a las alturas, con la imposibilidad de desplegar alas y volar, con no correr riesgos, con no ponerse a prueba, con no tener sueños, con no brincar obstáculos, no fomentó la intrepidez.

Liberación Nacional con esa frase publicitaria se quedó congelado, se presentó miedoso, sin alas, sin vuelo, sin querer correr riesgos políticos, aunque Liberación Nacional era en sí mismo un riesgo político. Para Liberación Nacional el mayor riesgo, era realmente no correr ningún riesgo.

El momento electoral exigía salir, saltar por el precipicio político que había y arriesgarse con los candidatos, fueran Rodrigo Chaves o José María Figueres, y volar con ellos, tratar de alcanzar las estrellas, pero lo que se pintaba era un horizonte nocturno sin estrellas, un firmamento oscuro y tenebroso, sin estrellas, sin siquiera estrellas políticas.

Liberación Nacional se presentó sin sueños. No invitó a soñar. Se presentó con un pasado pesado a cuestas, sin futuro prometedor. Liberación Nacional se quedó temblando en la orilla del salto. Liberación no se puso a la altura del candidato Rodrigo Chaves, a quien apreciaron más alto, y lo pusieron a saltar de altura mayor.

El riesgo para Liberación Nacional era también “saltar al vacío”, con alas, con optimismo, con sueños mirando las estrellas y no al piso. Toda la vida y todas las vidas,tratan de riesgos y se requiere de saltos constantes, cotidianos, sorpresivos para avanzar, para superarse, para progresar. También con Liberación Nacional había un salto al vacío. “Saltar al vacío” pudo ser también no quedarse quieto ante la situación política que se presentaba.

Era un spot publicitario que podía usarse en doble dimensión, para atacar la incertidumbre que podía presentar Rodrigo Chaves o para mostrar el miedo de Liberación Nacional de asumir gobierno, de quedarse quietos con lo que tenían y representaban, que no era nada novedoso. Chaves señalaba a Figueres como el atraso, el pasado. Chaves se presentaba como el futuro, el riesgo, sí, pero como el futuro luminoso.

El riesgo de no arriesgarse estaba en Liberación Nacional, no en Chaves. El riesgo de saltar de la zona de confort que se tenía, con posibilidad de no perder ese confort, y de mejorarlo, lo proponía Chaves.

Para Chaves, la publicidad de Liberación Nacional, le sirvió para llamar a la decisión de la gente, de analizar y reflexionar, sobre el riesgo positivo qué podía representar. Porque nadie sabe a ciencia cierta de qué es capaz si no se arriesga. Si se quiere progresar, superar, lograr metas o cumplir con deseos soñados, necesariamente hay que realizar saltos en la vida.

“Saltar al vacío” puede no ser una pérdida, puede ser una oportunidad de esperanza, para encontrar el camino correcto.

En deportes extremos como el de la gente que practica parapente donde se salta al vacío a veces sin tener certeza de donde se va a aterrizar, de igual manera los que se lanzan en paracaídas. Pero, se tiran, se lanzan al vacío con la confianza y la esperanza de que volarán y llegarán a su destino. El que no puede saltar es el que no está listo ni preparado para hacerlo.

El político también se prepara para esos saltos, pero pueden haber políticos improvisados en capacidad de hacer esos saltos con éxito.

“El salto al vacío” que se quiso usar contra Rodrigo Chaves, en cierta forma, le ayudó, le creó el ambiente político de quienes le quisieron acompañar en ese salto, que Chaves se presentaba como la esperanza, la renovación de una Nueva Costa Rica, con el sueño de borrar el pasado político negativo, que representaban los otros partidos, especialmente los tradicionales, los que habían gobernado, con sus imperfecciones, antes que Chaves.

La gente que votó por Chaves no tuvo miedo de “saltar al vacío” en la posibilidad de lo que él representaba. Ese salto fue también un acto de valor para quienes se lanzaron con el actual Presidente al vacío que decía Liberación Nacional.

El grupo de propaganda de Liberación Nacional no midió ni analizó correctamente las conductas de ánimo, los síntomas de depresión, los niveles de ansiedad y los niveles de ideación suicida de la población electoral costarricense, para lograr con el spot publicitario que hicieron un efecto positivo en el miedo que querían provocar. Ni siquiera han podido defender con honradez, con honestidad la hechura de ese video y de justificarlo políticamente. Se han metido en una maraña de sinrazones y de estupideces financieras, alrededor de la confección del video, que les puede ocasionar sanciones hasta penales a algunos de sus responsables.

Los pajaritos desde sus nidos aprenden a volar saltando. Los monos también aprenden a saltar lanzándose desde los árboles. En la jungla política nacional muchos actúan como los monos, saltando, de un árbol político a otro árbol político, de un gobierno a otro, a veces del mismo partido o de otro partido político. Los monos políticos saben saltar. Aquí se han presentado como aprendices de monos políticos quienes se están enredando en la discusión financiera de ese video. El video hay que atenderlo de mejor forma en su contenido político, lo que se quería decir. Todavía Liberación Nacional no ha podido decirlo, ni tampoco los que desarrollaron ese video ni los que lo financiaron. Todos se quitan el tiro.

“Saltar al vacío” puede ser también tomar decisiones, a veces irrenunciables, para ir detrás de ciertos propósitos, con todas las consecuencias y responsabilidades que ello tenga. No necesariamente es un deseo de morir o un impulso para morir. El “saltar al vacío” puede ser también una señal de seguridad, de que todo puede salir bien.

“Saltar al vacío” es una forma también de apreciar la vida, el “vértigo de la posibilidad” que llamaba el filósofo francés Jean Paul Sartre, que es la decisión que toman los seres humanos cuando contemplan o ven un peligro, pero en total libertad, y asumen su decisión, que es lo que nos hace humanos, porque la sensación de “vacío” es compartida, es colectiva, no es solo individual, ya que en general todos los seres humanos la han tenido, la han experimentado, la han vivido o la tienen.

“Saltar al vacío” es una afirmación de la voluntad de vivir, más que la intención suicida de acabar con la vida. La sicología moderna estudia “las llamadas al vacío”, que se dan entre los suicidas y los no suicidas, reconociendo que se producen más entre los no suicidas. Sicológicamente entiendo que los estudios realizados son más una señal malinterpretada del cerebro, para alertarnos, marcarnos límites y alejarnos del peligro. No todos los que se imaginan la posibilidad de saltar al vacío lo hacen, por lo que “saltar al vacío” no lo consideran una patología, ni un deseo de muerte oculta. Hasta se puede soñar con saltar o caer al vacío. Es frecuente que se produzcan sueños con estos saltos o intentos de saltos al vacío.

No se nos enseña ni se nos prepara para enfrentar riesgos y de que todo saldrá bien. Al contrario se nos prepara y enseña el temor, el temor a perder algo, a fracasar, al ridículo, a sufrir o hacernos daño.

Por eso, “saltar al vacío” no es fácil de asimilar, porque requiere fe en uno mismo, seguridad personal, fortaleza en las creencias propias y capacidad de enfrentar retos, confianza en uno mismo.

Como comunidad nacional, como pueblo costarricense, todos los días se “salta al vacío” con el actual gobierno.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Conversatorio. Neoliberalismo y el populismo del actual gobierno: una afrenta contra la Constitución Política

La Universidad Nacional (UNA), Facultad de Ciencias Sociales y la Escuela de Planificación y Promoción Social (EPPS) le invita al conversatorio: “Neoliberalismo y el populismo del actual gobierno: una afrenta contra la Constitución Política”.

Será impartido por el Doctor en Gobierno y Políticas Públicas, UCR Académico de UNED  Luis Paulino Vargas Solís.

La conferencia esta dirigida al público en general, de manera presencial en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNA, en la Sala de videoconferencia FCS UNA, y en modalidad virtual, en vivo por medio de Facebook en: Facebook/situn universidad nacional, este miércoles 26 de octubre de 2022 a las 10 a.m.

Ocurrencias populistas: más de lo mismo

Álvaro Vega Sánchez.

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

A estas alturas, el recetario neoliberal solo logra imponerse apelando a las ocurrencias populistas, aderezadas con el miedo y atizando los odios, para vencer polarizando a la sociedad.

Esa fue la estrategia utilizada para la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Una ocurrencia populista más, con la que se vendió la idea de salvar al país. Para el expresidente colombiano, Ernesto Samper, estos tratados asimétricos son como el trato que le propuso la gallina al cerdo: “hacer huevos con tocino”; una de las vías equivocadas, que han profundizado la desigualdad y la pobreza. Este Tratado se impuso apelando al miedo de que los trabajadores de las zonas francas se quedaran sin empleo y la democracia del país se viese arrasada por los regímenes dictatoriales vecinos; asimismo, con el atolillo de falsas promesas: un Tratado como operador mágico que permitiría al costarricense cambiar su moto Yamaha por una Harley o su Hyundai por un BMW.

Por su parte, el gobierno anterior atizó la hoguera contra los empleados y pensionados del sector público, tratándolos como una casta privilegiada. Además, se levantaron muros entre el sector público y el privado, para justificar una política tributaria de manos de seda para los ricos y de hierro para los pobres y la clase media. Y como si con eso no le bastara hizo alianza con los sectores más retrógrados del pluripartidismo para golpear a los trabajadores, con leyes como la de empleo público y la de regulación de las manifestaciones públicas de los trabajadores. Mientras criminalizaba la protesta social, favorecía la evasión, la elusión fiscal y premiaba con amnistías a los ricos de este país.

Las esperanzas de transitar por nuevos senderos se desvanecen, un día sí y otro también, con los dictados que emanan del actual gobierno, tanto vía decretos como leyes, la mayoría de los cuales son más de lo mismo. El discurso de la “prensa canalla” enfila sus dardos ahora contra las universidades públicas, socavando los cimientos constitucionales de su autonomía. Nuevamente, se apela de manera populista a polarizar la sociedad, insinuando que lo presupuestado para las universidades es desproporcionado con relación a lo que se invierte en infraestructura vial en el país. Y, como no se alcanzó a reducir el FEES, ahora se busca dar un golpe letal a la autonomía universitaria, proponiendo una ley que crea una instancia interministerial reguladora del quehacer universitario.

Por otra parte, cuando se le advierte al señor presidente de sus deslices autoritarios y de centralización del poder, resulta que quienes le critican son unos cuantos “pensionados de lujo”. Por favor, señor presidente, guarde su postura, no la devalúe, apelando a las mismas armas innobles de sus antecesores. Señor presidente, es hora de rectificar, porque si algo está poniendo en peligro la democracia costarricense no es, ni mucho menos, la no aprobación del proyecto de ley para emitir 6.000 millones de dólares en eurobonos, sino continuar con más de lo mismo: el populismo mesiánico, con las mismas acciones y promesas de siempre, caldo de cultivo del desencanto ciudadano con una democracia cada vez más devaluada, cuyo rostro de desigualdad y pobreza extrema lo develó la pandemia y ahora también se muestra en toda su crudeza con cada azote de la temporada de huracanes.

Hechos y dichos que podrían considerarse alarmantes dado su carácter prepotente y autoritario

Dr. Jorge A. Camacho*

Escribo este comentario, movido por la preocupación que muchos costarricenses tenemos por el curso y discurso que, en estos pocos meses, ha tomado el gobierno actual, principalmente en la figura del presidente. No me mueve ningún interés partidario y, menos, personal. Desde el inicio, se ha venido dando un encadenamiento de hechos y dichos, que podrían considerarse alarmantes, dado su carácter prepotente y autoritario, ajeno a la auténtica práctica de la democracia, en particular la nuestra, que se ha considerado ejemplar por décadas. Ese comportamiento y su grave perjuicio lo hemos visto, y lo vemos, en diversos países del continente, incluyendo, recientemente, a USA. En el gobernante actual, se ven una serie de elementos que, por la frecuencia y caracterización, no deben considerarse casos aislados; más bien, por el contrario, como indicadores de toda una programática tendencia que podría agudizarse con el tiempo. Y este comportamiento, como es común, viene casi siempre acompañado de un irresponsable populismo.

He aquí el ordenamiento de unos cuantos eslabones de la cadena:

  1. Desde el primer día, en un acto inconsulto y anticientífico, por decreto, quita la exigencia del uso de la mascarilla. Este acto, en apariencia intrascendente podría no serlo, si se le mira en el contexto en que otros gobernantes conocidos han minimizado o desoído los consejos de la ciencia. ¿A qué viene esta decisión irrelevante precisamente en el día de la toma de posesión? ¿Sería solo por advertir que estará por echar abajo todos los logros de la administración anterior, incluyendo el magnífico desempeño en el campo de la salud?
  2. En un acto inaudito, frente al presidente de la Corte Suprema de Justicia, uno de los tres pilares de la constitución democrática, arremete contra este poder, rompiendo los límites que su cargo le exige guardar.
  3. La emprende contra la prensa que, como sabemos, debe considerase el cuarto poder en la estructura de toda democracia. Cualquier crítica u objeción que se le haga, aunque bien documentada, será para él “una canallada”, lo cual el populacho aplaude. Guardando todavía cierta distancia, como en el país vecino, está buscando debilitar la prensa de diversas formas, cuando no sea obsecuente con sus actuaciones y discursos.
  4. Junto a ello, se ha creado, desde el principio, una estructura de apoyo popular en las redes, los llamados “troles”, en que se percibe, entre otros tonos, el tufillo seudoreligioso que tanto daño hizo en el gobierno anterior, en que el odio, la mentira y la vulgaridad campean; pero ahora, además, ensalzando la figura del gobernante a ridículos extremos mesiánicos y, óigase bien, a escasos meses de iniciado, y sin dar muestras de su carácter ejecutivo, como se ha visto con la relación con la Asamblea Legislativa, algunos claman, muy peligrosamente, desde ahora, para que pueda reelegirse dentro de cuatro años. El gobernante, desde luego, tiene que conocer estos “apoyos” en los que “la gradería de sol” de B. Cañas, ahora ha invadido y embarrialado la cancha con las expresiones más burdas, vulgares y llenas de odio para cualquier discrepancia en su contra. Sé, para confirmar esto, que, como una jauría, se vendrán contra este escrito.
  5. Siguiendo con el irrespeto a los límites que su investidura le obliga, arremete contra otro Poder, que debe ser el primero: la Asamblea Legislativa y sus integrantes que, según él, lo que hacen es “jugar chapitas”. Y peor, la vocera más importante del novel “partido”, siendo ella jefa de su fracción, desvalida la esencia de su función argumentado que es mejor gobernar vía decreto, al mejor estilo del gobernante salvadoreño y otros. Todos, pasos reconocidos del autoritarismo que tanto daño han hecho a muchos otros países.
  6. En sus discursos, como el reciente en Guanacaste, de manera altisonante e histriónica, del más refinado estilo populista, con un tono de campaña política, dice cosas que halagan al pueblo necesitado de oírlas, a veces mintiendo, al arrogarse acuerdos o resoluciones ya resueltos desde el gobierno anterior, como el del Agua para Guanacaste o las sensibleras referencias a la pobreza de su infancia, ya desmentidas con datos concretos en las redes.
  7. Hace una convocatoria a los “reservistas”, para crear una fuerza “parapoliciaca”. Esto ¿no podría derivar, como en otros regímenes, en una especie de guardia “pretoriana” al servicio del gobernante? ¿No era mejor reforzar, para la seguridad ciudadana, el presupuesto para la policía constitucionalmente autorizada?
  8. En la campaña, ofreció premiar económicamente, a quienes denunciaran, por ejemplo, dentro de una misma institución, a personas y hechos por corrupción. ¿No podría prestarse esto a una especie de interesado esbirraje con fines más allá de ese, en todo caso, poco elegante proceder, y convertirse en un espionaje también de tipo político, como sucede en las dictaduras?

Como dije al principio, más allá de partidos políticos, los ciudadanos conscientes que respetamos y valoramos la tradición democrática de la que hemos gozado por mucho tiempo, debemos, desde ya, estar alertas antes de que sea demasiado tarde, como la Historia lo ha demostrado muchas veces: “Pasarle la raya al autoritarismo”, según el artículo recientemente publicado por la académica Flores Estrada”.

 

* Publicado por el CEDI en Facebook, compartido con SURCOS por Deyanira Sequeira.

Foto: SINART

La democracia no tiene la culpa

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

Las condiciones económicas que le daban estabilidad a la democracia liberal en épocas pasadas ya no existen. Por el contrario, vivimos en los tiempos accidentales y de descenso de la modernidad, los problemas estructurales relacionados a la mala distribución de la tierra, su deterioro sistémico y el aumento de las desigualdades de todo tipo, son el reflejo más contundente de esa realidad. No es de extrañarse entonces, los amplios grados de polarización política existente en el mundo actual, especialmente en América Latina y el Caribe, así como todo el sur global.

La democracia iliberal o democracia sin derechos como llaman muchos, y el liberalismo no democrático (derechos sin democracia), se ha empezado a convertir en el fenómeno por antonomasia en respuesta a esa falta de resonancia de la política con la ciudadanía. Por su parte, los defensores de la democracia liberal, tal cual la conocemos hoy, ya sean de izquierda o derecha, parecen gozar de poca credibilidad, en particular si esas voces pertenecen a partidos políticos tradicionales o asociados de alguna manera a aquellas prácticas políticas hacia las cuales las personas manifiestan fuerte rechazo. 

Sin dejar el tema de la exclusión-polarización económica de lado, parte del problema es que occidente ha convertido la democracia de corte liberal en ideología y propaganda, con rasgos totalitarios que ataca todo lo diferente a ella, sin tomar en cuenta la verdadera pluralidad que caracteriza al mundo. Por el contrario, trata de comprimirlo, para que entre en un molde preconcebido al cual todos deberían adecuarse. Lo preocupante de esto es que al convertirse en una forma de religión política laica, se vuelve un instrumento manipulable a muchos intereses adversos al bienestar común, desnaturalizando así su razón de ser, contrario a todo lo que en realidad debería ser una democracia robusta y pluralista en el siglo XXI.

Esta reflexión crítica no significa estar en contra de la democracia, es una forma de evidenciar o advertir sobre los riesgos de esta forma particular de la misma, para comprender los fenómenos políticos y buscar así formas alternativas para mejorarla y hacerla volver a su centro esencial. La creciente concentración de riqueza en nuestras sociedades dentro de los sistemas democráticos liberales defendidos a capa espada por el establishment, provoca el rechazo ciudadano, y al igual a lo sucedido con la izquierda o la derecha clásicas, este pierde la fe y su compromiso con ella. A primera vista y sin profundizar mucho en el análisis, constatan que no ha dado respuesta a sus necesidades más elementales, y paradójicamente, las perpetua. Ante los ojos de grandes sectores excluidos, sus condiciones de vida se han deteriorado en democracia.

Ahí reside uno de los mayores peligros reales para la democracia en nuestros días. El disgusto popular hacia ella es como si se estuviese rechazando una ideología por sus contradicciones y falta de resultados concretos, así las figuras que surgen como anti sistema, no llevan como prioridad una transformación ideológica del país en derecha o izquierda necesariamente, sino más bien, se dirigen directo a la institucionalidad democrática y sus principales pilares, para cambiar las reglas del juego, con sobradas razones, llegando a contar con el apoyo de amplios sectores, en especial aquellos menos beneficiados por el desarrollo.

No en vano existen muchos autores contemporáneos escribiendo sobre la relación existente entre el auge del populismo y la creciente fragmentación social. Estos académicos plantean que el creciente apoyo a partidos de corte extremista está asociado a sentimientos de marginación y desintegración social. La pérdida de sentido de pertenencia a la comunidad no solo genera marginación y problemas de violencia e integración, sino que promueve el auge de partidos populistas. Las personas tienden a sentirse socialmente marginadas en las sociedades del descenso, el consumo y la inmediatez actuales; el miedo a no ascender socialmente, no obtener un mejor salario o empleo, perder el estilo de vida adoptado o el temor de no poder llegar a fin de mes, provoca un descontento tal que es natural la búsqueda política de responsables ante dichas situaciones. Cada vez hay que correr más no para estar mejor, sino para no descender.

Esos sentimientos de marginación social pueden tener múltiples raíces, entre ellas el alto costo de la vida, la pérdida de una posición social y económica valorada, el crecimiento de las brechas digitales, culturales, educativas o laborales. En otras palabras, entre mayor sea la exclusión del modelo económico imperante en nuestras democracias liberales, mayor será la desafección hacia esta y más fuerte será la polarización social, así como las manifestaciones de carácter populista que se den en cada país afectado por esta realidad. El populismo no es una causa, sino un efecto, por esa razón, su combate más bien lo fortalece, el frío no está en las cobijas.

Hay quienes echan la culpa a los migrantes ilegales, a los sectores económicamente más acomodados de la sociedad junto con la evasión fiscal, y otros a la corrupción o al gobierno de turno. El objetivo es buscar un culpable para cobrarle la factura en las próximas elecciones, el problema es que no se busca tocar el modelo económico generador del problema de fondo. Es aquí donde los candidatos outsiders asoman la cabeza, con un discurso incendiario contra las élites, los partidos políticos, las minorías u otras estructuras de intermediación sociales clásicas, según sea su inclinación particular.

Así todo se empieza a volver más complejo y el (des)orden en su totalidad se torna en riesgo latente para todos por igual. No se sabe lo que pueda surgir de esas crisis, para muchos es lo correcto, para otros puede representar el fin del estado de derecho o la puesta en riesgo de grandes inversiones económicas. El punto acá es que el actual estado de las cosas no es viable para ningún actor social y económico de la sociedad.

Volver a la democracia real y su defensa pasa necesariamente por la construcción de un proyecto nación integrador, respetuoso de la pluralidad pero buscando superar la fragmentación económica y social. Pasa por replantear los mecanismos de distribución de oportunidades en todos los sectores para que el fruto de la productividad sea reflejado en el bienestar de todas personas, es volver a crear una voluntad social colectiva, cuyo sujeto histórico sea la comunidad en su amplitud de expresiones, visiones y demandas, donde el sentimiento de pertenencia sea otra vez parte del orgullo y no de la indiferencia.

En contraste con la globalización clásica donde los conceptos de nación o frontera fueron menospreciados, ahora deben ser retomados como garantes de la verdadera pluralidad, de respeto a la diferencia y la autonomía de cada pueblo que habita el planeta. Esto no significa cerrarse al mundo, ni mucho menos caer en nacionalismos destructivos de periodos superados, pero sí entender y respetar la forma de organización política de cada país (demos-kratos), respetar esas visiones, y en el marco de la diferencia buscar construir de forma colectiva un andamiaje sólido para fortalecer la paz y permitir que cada pueblo pueda volver a tomar en sus manos realmente el rumbo de sus destinos. Construir un nuevo pacto de la sociedad de acuerdo a las realidades de la época.

La democracia en su centro esencial, donde todas las personas se sientan parte de ella y no fuera, donde existan mínimos que garanticen una vida digna de no descenso, con instituciones eficientes que responden a las demandas ciudadanas y le acompañan en la realización de los proyectos de vida de cada quien. Es tener de nuevo la libertad de elegir el estilo de vida que se desea en una sociedad con reglas pero también derechos para todos, sin discriminación alguna y sobretodo, con mayor justicia social, digital y ambiental. Mientras no podamos resolver los problemas estructurales que nos han traído hasta este punto, y que no son culpa de la democracia como tal, ésta seguirá pagando los platos rotos y estando en cuidados intensivos por tiempo indefinido.

PILAR CISNEROS: LA DIPUTADA DE LAS 3 P

Marielos Aguilar

El periodista de investigación y escritor MOISÉS NAÍM, preocupado por las nuevas corrientes autoritarias que están amenazando la trayectoria del sistema de pesos y contrapesos en los países democráticos, ha publicado un interesante libro denominado LA REVANCHA DE LOS PODEROSOS: CÓMO LOS AUTÓCRATAS ESTÁN REINVENTANDO LA POLÍTICA EN EL SIGLO XXI. Es una obra que se propone defender el modelo de las democracias liberales occidentales del siglo XX.

Al abrir este texto, es inevitable no pensar en la periodista y diputada PILAR CISNEROS, hoy día representante del partido oficialista que llevó a la silla presidencial al economista RODRIGO CHAVES, ambos ejemplos muy claros del modelo que Naím propone para reconocer a los dirigentes políticos antiliberales de nuevo cuño.

A estos nuevos políticos Naím los denomina con el nombre de LOS AUTÓCRATAS DE LAS 3 P, para resumir la fórmula antidemocrática de la que echan mano. Esos tres elementos son el POPULISMO, la POLARIZACIÓN y la POSVERDAD, una conjunción que les permite ir desmantelando los contrapesos que en una democracia garantizan la independencia de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Esos autócratas recurren a estrategias cada vez más notorias: el uso de un lenguaje catastrofista y pesimista para dirigirse al pueblo en general, la caracterización del entorno que nos rodea como caótico y fallido y, en no pocas ocasiones, a manifestaciones de un gran desprecio por el conocimiento y el papel de los profesionales e intelectuales en la sociedad. Instituciones como las universidades y los medios de comunicación son con frecuencia satanizadas. Se trata de fomentar la polarización social agudizando el escepticismo y la apatía respecto al ejercicio de lo que ellos denominan la política tradicional, sea de izquierda o de derecha.

Al recurrir a la POSVERDAD, estos políticos de vocación autócrata van más allá de la simple mentira, niegan verdades y realidades constatables para socavar los contrapesos que ponen límites a sus excesos de poder.

Para ellos los aspectos objetivos tienen menos importancia que las opiniones y las emociones que produce su discurso populista, polarizante y demagógico, todo ello con el deseo de fomentar las condiciones necesarias en la opinión pública para justificar sus abusos de poder.

Cuando vemos cómo la diputada Cisneros insiste en transmitirle a la población costarricense su escepticismo sobre la labor que se realiza en el ámbito parlamentario, o cuando el presidente Chaves va al Poder Judicial a señalarle sus debilidades, que las tiene, sin reconocer la importancia de la separación de los ámbitos ejecutivo, legislativo y judicial, una cosa queda clara: su objetivo es socavar nuestro modelo de Estado y darle rienda suelta a sus sueños autócratas. Se vislumbra en un futuro cercano una Costa Rica convertida en una autocracia de derecha, con una población cuyas esperanzas se desvanecen a punta de mensajes catastrofistas y donde las grandes ausentes sean las propuestas para profundizar la democracia costarricense, con políticas redistributivas eficientes para combatir la pobreza y la injusticia social.

Frente a esta amenaza, los movimientos sociales tienen la palabra: ambientalistas, sindicalistas, feministas, frentes estudiantiles y juventudes organizadas, movimientos indígenas y de otras comunidades.

Nuestra herencia progresista, democrática y pluralista está por encima de todo.

¡Para mañana es tarde!

 

Compartido con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.