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Etiqueta: reforma del Consejo de Seguridad

Lula expresa su indignación en la Asamblea General de la ONU: “Ud. ha sido testigo de los abusos de las superpotencias», le dice a A. Guterres

Gilberto Lopes
San José, 23 septiembre 2026

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su indignación ante el estado de la política mundial, al inaugurar la 81ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El privilegio de la insensatez

“Desde que ocupé por la primera vez esta tribuna, en 2003, este es el momento más crítico de las Naciones Unidas”, dijo el presidente brasileño, al ocupar la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas que, por tradición e historia, Brasil inaugura desde 1946.

Lula dedicó la primera parte de su discurso al escenario internacional y al papel de las Naciones Unidas. “La ONU está fallando en una de sus misiones más elevadas: la de librar la humanidad del flagelo de la guerra”. “Todos somos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple su papel. En 1946, ya en la primera sesión de esta Asamblea, Brasil llamaba la atención para el alto precio que la comunidad internacional pagaría por el derecho de veto. Este vicio de origen de la Carta de la ONU le otorgó a las grandes potencias el privilegio de la insensatez”.

Brasil, junto con otros países del Sur Global, especialmente la India, ha venido exigiendo una reforma del Consejo de Seguridad donde las cinco potencias nucleares de posguerra –Estados Unidos, Unión Soviética, Inglaterra, Francia y China– asumieron el cargo de miembros permanentes con derecho a veto.

Ya en la Declaración de Nueva Delhi, del pasado 12 de septiembre, los BRICS, del cual Brasil es miembro fundador, reiteraron su compromiso con la reforma de la “gobernanza global”, de modo que reflejara mejor las realidades contemporáneas.

Pese a los cambios en el escenario internacional donde, entre otras cosas, las potencias nucleares se han casi que duplicado, el privilegio de los cinco miembros permanentes, nombrados hace 80 años, sigue vigente.

Los líderes de los países que lo integran necesitan reunirse, dijo Lula, en vísperas de la reunión entre los presidentes de Estados Unidos y China. Xi Jinping realizará una visita de tres días a Washington, del 23 al 25 de septiembre, que ha despertado enorme expectativa ante los acuerdos (o los desacuerdos) a que puedan llegar los líderes de las dos principales potencias mundiales.

“Miles de millones de dólares financian una nueva carrera armamentista”, dijo Lula, mientras “tensiones geopolíticas amenazan transformar confrontaciones regionales en una conflagración de proporciones globales”.

Redefiniendo una formulación clásica, el presidente brasileño señaló que “la guerra no es la continuación de la política por otros medios. Es la falencia total de la política”.

El genocidio israelí y otras guerras

Lula reiteró la posición de su gobierno sobre el genocidio provocado por Israel en Palestina. Generaciones cargarán el dolor y el trauma del genocidio provocado por el gobierno de Netanyahu contra mujeres y niños en Gaza, del mismo modo que civiles israelíes “pagarán el precio del radicalismo y la intolerancia de los actos terroristas de Hamas”.

Lula agregó que los asentamientos judíos ilegales en Cisjordania hacen cada vez más inviable la solución de dos Estados y reivindicó la voz de la relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos, Francesca Albanese, que “no puede ser silenciada por decir la verdad”. La Universidad de Costa Rica le otorgó a Albanese el doctorado honoris causa, que le deberá ser entregado en un acto a celebrarse en San José antes de fin de año.

Lula criticó también las consecuencias de la guerra desatada por Estados Unidos contra Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, “un pasaje vital para el comercio internacional”.

Y reivindicó la iniciativa de Brasil y China para promover una paz negociada en Ucrania. “Todos sabemos que no habrá vencedores en el campo de batalla”, afirmó. “La diplomacia es la única opción”.

“Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”

Antes de hacer un breve repaso por otros diversos temas de la agenda internacional, como la importancia del multilateralismo, el desarrollo sustentable, o la lucha contra el hambre y la pobreza, Lula se refirió al escenario hemisférico.

La proximidad geográfica de América Latina y el Caribe con la mayor potencia militar del mundo es una realidad de la que la región no puede escapar, “sobre todo en un escenario de recrudecimiento de tentaciones hegemónicas”.

Lula rechazó la intervención extranjera en las elecciones de Brasil, el próximo 4 de octubre, y la pretensión de Estados Unidos de controlar las riquezas naturales brasileñas, que serán explotadas en beneficio del pueblo brasileño, aseguró. “El acceso a nuestros minerales tendrá como contrapartida obligatoria la generación de valor en nuestro territorio, la transferencia de tecnología y el abastecimiento de sectores estratégicos nacionales”, dijo Lula, que concluyó destacando que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”.

Una referencia a la reivindicación de Trump de que la región es el patio trasero de Estados Unidos, una vieja demanda sustentada por la Doctrina Monroe desde el siglo XIX, que el presidente norteamericano pretende modernizar con el nombre de Donroe.

El pueblo venezolano “merece definir su propio destino”, “Nicaragua no va a resolver sus problemas impidiendo que la oposición participe en elecciones” y “Haití sigue poniendo a prueba los límites de la indiferencia de la comunidad internacional”, agregó. Lula también se refirió a la situación cubana, señalando que “el mundo asiste asombrado al castigo colectivo impuesto a diez millones de personas por un embargo económico y un cerco energético ilegales”.

Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) alerta sobre amenazas al proceso electoral

La Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) advirtió a las autoridades electorales y al gobierno, en agosto pasado, sobre “una escalada de presiones sobre Brasil” ejercida por Estados Unidos y que amenaza al proceso electoral.

Brasil celebrará el próximo domingo, 4 de octubre, el primer turno de las elecciones presidenciales y elecciones estaduales en todo el país, en medio de reiteradas denuncias sobre la intervención del gobierno norteamericano a favor del candidato opositor, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por los tribunales por su intento de golpe en las elecciones de hace cuatro años, cuando fue elegido Lula.

Las presiones se dan en el marco de una “reafirmación de la hegemonía de los Estados Unidos en América Latina, una prioridad del segundo gobierno de Trump”, dice la ABIN.

En entrevista a CNN, en Nueva York, el pasado lunes, Lula afirmó haber pedido personalmente a Trump no intervenir en las elecciones brasileñas. Según Lula, Trump le dijo que no lo va a hacer.