Se ofrecerán funciones especiales gratuitas en el marco del Día Internacional de la Persona Adulta Mayor
La película cuenta con las actuaciones de Marco Antonio Calvo, Vicky Montero y Juan Patricio Arenas.
Durante este mes de octubre, en el marco del Día Internacional de la Persona Adulta Mayor, la producción de El baile de la gacela ofrecerá diversos cineforos gratuitos a lo largo del país, con la participación de los actores y actrices del largometraje. En esta oportunidad, las funciones se realizarán en las comunidades de Garabito, Aguas Zarcas, Cartago y Heredia.
Dicha actividad es una iniciativa del proyecto de acción social «Distribución alternativa en la Gran Área Metropolitana de la película nacional El baile de la gacela« (EC-424), de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) de la Universidad de Costa Rica (UCR), el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica y los Centros Cívicos por la Paz.
El baile de la gacela es una producción audiovisual del director Iván Porras Meléndez. El filme narra la historia de Eugenio, un hombre cuyo sueño es ganar, en un concurso de bailes tropicales, el trofeo que nunca alcanzó cuando jugaba fútbol. Eugenio, a sus 72 años, se enfrentará a sus propios prejuicios y a los de su familia al cambiar el «balón por el salón».
Esta es una película costarricense de comedia para todo público, estrenada en el 2018.
Esta producción se estrenó el año pasado en suelo tico, con excelentes críticas y siete semanas en cartelera. Fue ganadora del premio Golden Zenith a la Mejor Ópera Prima del Festival Internacional de Cine de Montreal, uno de los 15 festivales de cine clase A del mundo. En Costa Rica, obtuvo la «Mejor Dirección» en los Premios Nacionales de Cultura Costa Rica, así como el «Premio del Público» en el Costa Rica Festival Internacional de Cine.
Hasta el día de hoy, esta película ha tenido más de 30 funciones especiales en todo el país y en festivales de cine alrededor del mundo. Fue transmitida en las aerolíneas KLM y Air France, y continúa siendo aclamada por el público nacional e internacional.
Si desea conocer más sobre los cineforos y sobre Elbailedelagacela, puede visitar la página de Facebook del filme o de la productora Dos Sentidos.
Natalia Odio González
Unidad de Comunicación, Vicerrectoría de Acción Social
La Sede del Pacífico reflexiona sobre sus aportes al desarrollo regional y sobre sus desafíos frente a la actual coyuntura histórica
La región del Pacífico Central presenta una tasa de desempleo del 16.6 %, más alta que la tasa a nivel nacional, que alcanzó 11.9 % en el segundo trimestre del 2019. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La concentración de los recursos en el Valle Central de Costa Rica es una realidad y obedece a un modelo de desarrollo que genera desigualdad y marginación de las zonas costeras y periféricas del país.
Esta situación, muy palpable en la actualidad en la región del Pacífico Central, fue uno de los cuestionamientos centrales de las exposiciones del Foro Institucional 2019, que este año se efectúa en las sedes y recintos de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Titulado “Universidad de Costa Rica: sedes de la Universidad de Costa Rica en diálogo con las comunidades, los aportes de la universidad pública», el foro celebró su primera sesión el 1.º de octubre del 2019 en la Sede del Pacífico Arnoldo Ferreto Segura, en la ciudad de Puntarenas.
Estudiantes, docentes, personal administrativo y miembros de las comunidades participaron en sesiones a cargo de especialistas universitarios, en las cuales se analizó la actual coyuntura económica y social del Pacífico Central. Asimismo, se reflexionó sobre el compromiso y los retos de la UCR en esta zona, la más pequeña del país (7.6 % del territorio) y una de las más rezagadas social y económicamente.
Con 234 776 habitantes y 39 distritos, esta región es la más dispersa del territorio nacional y tiene una gran diversidad geográfica.
Al hacer un cuestionamiento del vallecentrismo, el profesor Oriester Abarca Hernández explicó que este patrón histórico se expresa en varios ámbitos, entre ellos la educación superior.
Dicho modelo de desarrollo ha dado como resultado, entre otras situaciones, que los habitantes del Pacífico Central presenten una muy baja escolaridad, pobreza y un nivel de desempleo que ronda el 16.6 %.
La mayoría de los distritos de esta área del país —que abarca una parte de la provincia de Puntarenas y, en menor medida, un sector de Alajuela— se ubica en los quintiles 2 y 4, que no son precisamente los más desarrollados. Esto significa que se encuentran en una situación de desventaja social, mientras que los distritos con mayor desarrollo se ubican en el Valle Central, indicó Abarca.
Ese es el caso del distrito central de Puntarenas, el cual ocupa la posición 160 de los 483 distritos de todo el país. Este hecho muestra que “hay un claro sesgo de las políticas públicas en favor de ciertos distritos del Gran Área Metropolitana”, afirmó el académico.
Oriester Abarca Hernández, docente de la Sede del Pacífico, destacó en su exposición que históricamente el desarrollo del país se ha concentrado en el centro del país, en detrimento del resto de las regiones. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
“Hay que tomar medidas ya y no solo quedarnos en el nivel discursivo. La ciudadanía debe participar, ejercer presión en el Gobierno. También el trabajo ciudadano es muy importante a través de la organización comunal, no esperar todo de parte del Estado”, sostuvo ante una concurrida asistencia.
Oportunidades educativas en las regiones
Desde la creación de la Sede del Pacífico en 1975, esta unidad académica se ha vinculado con el contexto social y económico de la zona, a través de las actividades no solo de docencia, sino también de investigación y acción social.
La exdirectora de la Sede del Pacífico, Susan Chen Mok, recordó que la instalación de la UCR en Puntarenas se debió en gran medida al financiamiento estatal por medio de la Ley de Pesca y Acuicultura, conocida como ley del atún, que fue promovida por el diputado de entonces, Arnoldo Ferreto Segura. Estos destinos específicos fueron eliminados recientemente a raíz de la aprobación del plan fiscal.
Lo anterior ha permitido que la presencia de la UCR en el Pacífico Central pasara de ser un servicio descentralizado de la Sede de Occidente, a constituirse en una sede que ha crecido y se ha consolidado como un pilar de desarrollo muy importante en esa región.
Hoy, con una población de 1 338 estudiantes y 138 graduados en el último año, la Sede del Pacífico ofrece a la comunidad puntarenense y a sus alrededores una amplia oferta académica que incluye carreras de grado y posgrado en disciplinas y áreas que el lugar necesita.
Con sus 1 338 estudiantes en la actualidad, 40 proyectos de acción social, proyectos de investigación en áreas como la educación, ambiente, historia y cultura, así como con carreras a la medida, esta unidad universitaria constituye una opción que potencia el desarrollo no solo del cantón central de Puntarenas, sino también de otros lugares apartados y al margen de las políticas estatales.
En cuanto a la creación de carreras pertinentes para los distintos espacios del país, Susan Zamora Cortés se refirió a la oferta de opciones propias en la Sede del Pacífico, que respondan a las necesidades socioeconómicas de la región.
Actualmente, la Sede del Pacífico ofrece nueve carreras, de las cuales cinco son carreras propias: Informática y Tecnología Multimedia, Informática Empresarial, Inglés con Formación en Gestión Empresarial, Gestión Cultural e Ingeniería Electromecánica Industrial. Además, se tiene proyectada la creación de dos más: Economía Empresarial y Desarrollo Portuario y Comercio Internacional.
Al respecto, Zamora indicó que la matrícula en estas carreras ha aumentado considerablemente desde su apertura y hay oportunidades laborales para los graduados. Esto fortalece las opciones académicas de la Sede, no solamente de carreras nuevas, sino también de carreras únicas a nivel nacional. Tal aspecto, además, impacta positivamente a la región y contribuye a mejorar la situación económica y social, tanto de las personas graduadas como de su entorno.
“Tenemos estudiantes de muchas regiones y comunidades de la zona, cada uno representa a una familia y si ese alumno se supera profesionalmente, va a significar un ingreso considerable para su familia, su comunidad y para el país”, dijo Zamora.
El vínculo con las comunidades ha sido un factor fundamental en el quehacer de la UCR, en la región del Pacífico Central. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Entre el 2010 y el 2016 se crearon 15 carreras nuevas en la UCR, de las cuales siete correspondieron a sedes regionales.
“El cuestionamiento que nos hemos hecho en la Sede del Pacífico es cuáles son las carencias de la región del Pacífico Central, pero también cuáles son las potencialidades o posibilidades de desarrollo y de allí surgen las demandas de educación superior”, aseguró Héctor Ferlini Salazar, relator de las mesas de discusión.
El vínculo con las comunidades
La acción social o el vínculo con las comunidades ha sido un factor fundamental en el quehacer de la UCR en la región del Pacífico Central. Esta se ha plasmado en iniciativas de distintos tipos en diversas comunidades.
María José Quesada Chaves resaltó la incidencia de la Universidad en diferentes grupos humanos de la región mediante acciones educativas que buscan mejorar la calidad de vida de la comunidad.
“La academia no puede estar aislada del contexto social. Los proyectos de acción social aportan desde la educación no formal. Mucha gente del lugar tiene su contacto con la Universidad a través de los proyectos de acción social”, expresó.
La vinculación con la comunidad se da desde los TCU (Trabajo Comunal Universitario), los cursos libres, la Etapa Básica de Artes Integradas, las ferias de la salud y los cursos de inglés, entre otras modalidades, en áreas que se encuentran muy aisladas de las oportunidades educativas, por ejemplo, las islas del Golfo de Nicoya.
“Se abarca a una población muy diversa y de distintas edades, desde niños y niñas, jóvenes, hasta adultos mayores”, detalló Quesada. No obstante, insistió en que se requiere hacer más esfuerzos para mejorar las relaciones entre proyectos y entre instituciones que trabajan en la zona.
Por su parte, otra de las expositoras sobre el tema de la acción social, Stefanny Forester Delgado, dijo que un reto de la UCR es responder a toda la región, que presenta diferentes características geográficas y ubicaciones. Aunque se han logrado sinergias importantes con otros actores sociales, el gran reto que se plantean es lograr darle seguimiento a las iniciativas en los barrios y comunidades.
Algunos de los sectores y actores claves con los que se ha trabajado son comités locales, iglesias, universidades, instituciones públicas, escuelas, colegios, pescadores, personas emprendedoras, adultos mayores, mujeres, jóvenes y niños.
Forester indicó que para alcanzar mayor incidencia en la región se requieren espacios de articulación interinstitucional y comunal, la presencia de personas con poder de decisión, voluntad política, flexibilidad en las decisiones institucionales y concebir la acción social como un proceso.
“Hay un divorcio entre el ámbito local, cantonal y regional. Si bien somos conscientes de estas debilidades, seguimos tratando de buscar una mayor incidencia de la Universidad de Costa Rica en la región”, concluyó.
En la UCR, hay más de 700 proyectos de acción social y en los últimos cinco años se han invertido ¢6 000 millones anuales en este rubro.
Lisbeth Mora Elizondo, coordinadora de investigación de la Sede del Pacífico, se refirió a los aportes de las investigaciones para el mejoramiento de la realidad de la zona.
Mario Solera Salas, director de la Sede del Pacífico, expresó que la universidad pública es un espacio de reflexión crítica que le estorba a los sectores dominantes. Por esto, está en peligro de extinción en Latinoamérica y en nuestro país.
Todavía tenemos biodiversidad disponible y podemos beneficiarnos de ella. Sin embargo, si no la aprovechamos, se puede ir perdiendo poco a poco
Muchos de los problemas de salud que sufren las personas latinoamericanas se encuentran relacionados con la mala alimentación, de la cual se despliegan dos consecuencias graves: la desnutrición y la obesidad. Las alternativas para resolver estas situaciones existen desde hace miles de años, pero están guardadas en la memoria de nuestros antepasados y opacadas por las grandes industrias de alimentos.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el hambre, la desnutrición, la carencia de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad afectan más a las personas de menores ingresos, a las mujeres, indígenas, afrodescendientes y a las familias rurales. Entre las principales causas del incremento de la mala alimentación en estas poblaciones vulnerables se encuentra el cambio que han sufrido los sistemas alimentarios de la región, desde su producción hasta su consumo.
Precisamente, este fue el tema que se discutió en el VI Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA 2019). La actividad se desarrolló del 17 al 19 de septiembre y reunió a estudiantes e investigadores de tecnología e ingeniería de alimentos, así como a profesionales de la industria alimentaria nacional e internacional, para exponer trabajos y proyectos sobre el valor de los alimentos funcionales, la buena dieta y la protección de la biodiversidad.
El debate concluyó que una de las razones más importantes detrás de los hechos mencionados es el abandono de las costumbres de alimentación y de las tradiciones culinarias, ya que en una zona megadiversa como Mesoamérica —donde se encuentran frutas y verduras frescas en una enorme variedad— es imperdonable ignorar el valor nutricional y el gran aporte proteico que pueden dar especies ancestrales como los quelites, el ojoche, el maíz pujagua y demás plantas comestibles.
Estas especies —que han pervivido a pesar del dominio de los cultivos de gran importancia económica y al uso de herbicidas— son la base actual de movimientos internacionales de cambio de paradigma alimenticio, como el Slow Food, que propone una forma de vida distinta, en la cual la alimentación debe ser “buena, limpia y justa”. Muchas personas creen que la comida tradicional solo consta de platillos grasosos y altos en calorías, pero cuando se mira a fondo su composición, se descubre que pueden ser balanceados y también sabrosos.
Revalorizar las recetas locales es una forma práctica de recuperar posibilidades de mejorar la salud de las personas y, a la vez, de conservar los recursos genéticos, es decir, conservar las plantas que forman parte de los platillos tradicionales. La domesticación de estas plantas (como tener una huerta en el patio) permite la subsistencia de las familias rurales y, al mismo tiempo, la conservación de especies regionales amenazadas por las formas de la agricultura moderna.
Aprovechar la biodiversidad es un reto
La Dra. Amanda Gálvez es química de alimentos y profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ella fue un de las expositoras del congreso y enfatizó en la necesidad de rescatar las recetas tradicionales y la dieta a base de plantas ancestrales. Su hipótesis se centra en que «al mercado de alimentos no le gusta la biodiversidad, ya que representa un reto, porque es más fácil pagarle a las mismas empresas los mismos productos, que a pequeños productores sus cultivos artesanales».
«Los alimentos tradicionales tienen actualmente un boom en muchos restaurantes europeos y americanos, pues se está poniendo de moda comer algo hecho con las manos de un pequeño productor. El problema es que las grandes industrias y el consumo masivo de alimentos procesados ha hecho que los supermercados y distribuidoras prefieran pagar una sola factura a un gran acopiador, en lugar de comprarle a varios productores locales», aseveró.
«La biodiversidad es un reto que no va con la industrialización y nos hemos comprado la idea de que la industrialización es el modernismo y es a donde tenemos que ir. Ahora es más fácil consumir un producto empacado, ya que resulta más barato y disponible que una verdura fresca«, agregó.
Gálvez asegura que es necesario informarse sobre los nutrientes de los alimentos tradicionales. Las leguminosas como los frijoles, lentejas y garbanzos son las plantas que tienen la mayor fuente de proteína, muy similar a la de la carne. Además, contienen pigmentos naturales que son muy buenos antioxidantes y ayudan a combatir diferentes procesos que aceleran el envejecimiento del cuerpo. En el caso de los quelites, sus pigmentos proporcionan carotenoides, que son precursores de la vitamina A, la cual es muy importante para la vista.
«Nosotros no estamos diseñados para comer píldoras, estamos diseñados para comer alimentos. Hemos evolucionado junto con los alimentos, pero todavía no hemos evolucionado para comer alimentos ultraprocesados. Si comemos variado y saludable, no tenemos que estar tomando suplementos para darle fibra, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales a nuestro cuerpo. Todo eso está en los alimentos y principalmente en estas plantas», señaló.
«Aparte de todo, tanto los frijoles como las hierbas y todas las verduras contienen pequeñas moléculas llamadas fitocompuestos, y como nosotros evolucionamos comiendo eso, nuestra microbiota intestinal también está acostumbrada a tenerlos que consumir para protegernos. O sea, también hay que alimentar bien a nuestros bichos, ya que nos ayudan a mantenernos saludables», finalizó.
Alimentos más nutritivos
El Dr. Emilio Álvarez, investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y co-coordinador de la Red Iberoamericana de Aprovechamiento Integral de Alimentos Autóctonos Subutilizados (Red Cyted-ALSUB), expuso en el CITA 2019 sus estudios con el ojoche o «ramón» como se le conoce popularmente en México. El ojoche se caracteriza por tener un alto contenido en almidones, fibra y proteínas, lo que hace que sea un buen cultivo para enriquecer alimentos.
Desde la Red Cyted-ALSUB han formulado distintos alimentos usándolo, por ejemplo, una tortilla con harina de ojoche que aumentó dos veces el contenido de proteína, cinco veces el de fibra y diez veces el de compuestos fenólicos en comparación a la tortilla harina de trigo. Esta podría ser una opción bastante viable para personas con deficiencia nutritiva.
También han trabajado con bebidas y pastelillos a base de ojoche. Actualmente están llevando a cabo un estudio en el que le dan de comer estos 2 alimentos a personas de la tercera edad que tienen sarcopenia (pérdida degenerativa de masa muscular y fuerza al envejecer) y han observado que el aporte del ojoche – durante 30 días de consumirlo – se refleja en un incremento en masa muscular y fuerza motriz.
Álvarez considera que existe un problema de seguridad alimentaria muy severo en la región. Primero porque hay un porcentaje muy grande de población que tiene un déficit proteico, y segundo por el incremento de la obesidad por cambios en hábitos los alimenticios. Indica que desde la Red Cyted-ALSUB están buscando tener vinculación con el sector productivo para que sus investigaciones lleguen a la población y que los productos que estudian entren al mercado.
También afirma que hay que hacer estudios interdisciplinarios en donde participen antropólogos que ayuden a identificar cuáles son las tradiciones alimentarias de la región, para que luego los tecnólogos de alimentos analicen los cultivos que se utilizaban y vean cómo se pueden usar en la actualidad. Agrega que hay que investigar fuentes viejas que no se hayan estudiado y comprender que el cambio de los roles en el hogar también es un punto importante.
«Cuando cambian los roles tradicionales donde la mujer se encarga de cuidar a los niños y hacer la comida en la casa, y pasa ella al mercado laboral para llevar dinero a la familia, la forma de comer se modifica, ya que la mujer (o la persona que cocine en la casa) tiene menos tiempo para cocinar y entonces opta por consumir más alimentos procesados. Una buena alternativa para tratar este fenómeno sería producir alimentos procesados que tengan propiedades funcionales, que sean nutritivos», explicó.
Otra preocupación del académico es cómo los monocultivos han desplazado los cultivos tradicionales. «Para producir monocultivos como el maíz y el trigo, hay que talar regiones importantes para hacer las plantaciones. Sin embargo, el ojoche es una alternativa muy interesante, ya que hay estudios que demuestran que esta planta tiene una capacidad de intercambio de CO2 muy alta. Es un árbol que permite recuperación de agua, entonces cuando hay lluvia y se tiene árboles de ojoche, hay menor riesgo de escurrimientos de agua y mayor absorción de CO2«, concluyó.
Panorama costarricense
Toda esta dinámica cultural de consumo y producción es muy similar en Costa Rica. Ana Mercedes Pérez, docente e investigadora del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA) de la Universidad de Costa Rica (UCR), ha estudiado a profundidad las propiedades y beneficios del maíz pujagua, otra planta de origen mesoamericano que desde 2014 es patrimonio cultural del país.
El maíz pujagua se conoce con este nombre —de origen náhuatl— en Guanacaste y Puntarenas. También se le llama maíz morado por su característico color. Es más susceptible a plagas y condiciones de sequía, por lo que tiene un complejo manejo agronómico que hace que su precio tienda a ser elevado. Aún así, se ha demostrado que este cultivo contiene propiedades biológicas muy importantes, como sustancias antioxidantes, antiinflamatorias, nefroprotectoras y antidiabéticas.
Para conocer los beneficios a la salud humana y el valor nutricional de esta planta, Pérez trabaja un proyecto llamado “Fomento del consumo del maíz pujagua cultivado en Guanacaste, un alimento ancestral de alto valor nutricional, y estudio de sus usos tradicionales”. Con este estudio, ella y su equipo del CITA, planean generar resultados que ayuden a los productores nacionales e incentive el cultivo del maíz pujagua en el país.
«Las muestras guanacastecas que hemos analizado tienen un alto contenido de fibra, importante para reducir la incidencia de cáncer colon en la salud. También tienen un alto contenido de proteína, lo que nos demuestra que la planta es una buena opción para preparar una gran cantidad de alimentos. Por esto, tenemos la idea de crear un recetario, para que las personas puedan consumir el maíz pujagua en platillos saludables y sabrosos», afirmó la docente.
Otras plantas como el chicasquil han perdido relevancia en el país y Pérez considera que el modo de vida actual no ayuda a devolverlas a la mesa. «Cada vez las casas tienen menos patios. Ya no hay tantos agricultores como antes y la oferta de cultivos ha bajado mucho. Somos un país biodiverso, pero hemos perdido mucha diversidad culinaria», destacó.
José Andrés Céspedes Campos
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información
Por: Dr. Leonardo Sancho Dobles, Catedrático Humboldt 2019
El Congreso Internacional »La escritura en el desplazamiento: viajes, expediciones y naufragios» se llevará a cabo entre el 21 y el 26 de octubre 2019
Leonardo Sancho DoblesFoto: Anel Kenjekeeva.
El pensamiento y la praxis de Alexander von Humboldt ha estado vigente este año en la Cátedra que lleva su nombre, año en el que también se conmemoran dos siglos y medio de su natalicio. Las inquietudes del explorador, científico, naturalista, cosmopolita y humanista han sido las que han orientado el quehacer de la Cátedra Humboldt 2019, particularmente las premisas de partida han sido la dimensión transdisciplinaria y la democratización y popularización del conocimiento de las ciencias.
El un trabajo del año 1807 sobre la geografía de las plantas el erudito alemán había planteado que “en la cadena de causas y efectos no puede estudiarse un hecho aisladamente”. Este principio es el que ha prevalecido en el enfoque bajo el cual se ha analizado el principal objeto de estudio de la investigación titulado “Autos seguidos sobre la pérdida de la goleta de Su Majestad en Punta de Lagartos seguidos por mí don Juan Gemmir y Lleonart Fontanelis y Teniente Coronel de Infantería Española de los Ejércitos del Gobernador Capitán General de esta provincia de Costa Rica por Su Majestad”, un documento relativo a “Naufragio de goleta” el en que se recopilan los escritos y las actuaciones del proceso jurídico, como las declaraciones, órdenes, razones e inventario, con tal de poner a salvo el cargamento de la embarcación siniestrada. Este naufragio, ocurrido en la costa del Pacífico costarricense en el año 1746, en principio se ha trabajado desde la filología en sentido estricto del oficio, sin embargo esta tragedia no se puede estudiar aisladamente y, para una comprensión integral del hecho, se ha abordado desde un enfoque transdisciplinario en el que se busca que diversas disciplinas dialoguen entre sí y se confronten y, a partir de este proceso, se obtengan nuevos y diferentes aportes al conocimiento para revelar la cadena de causas y consecuencias de la tragedia. Por lo anterior, en el proceso ha sido necesario que echar mano de otros saberes y disciplinas entre las que se encuentran la historia —colonial, comercial, marítima, militar—, la geografía y la geopolítica, la cartografía, la física y la mecánica de fluidos, las “artes de navegar” —que luego desembocarían en la ingeniería naval—, estrategias de defensa militar entre otras disciplinas más.
«Examinar de qué manera los escritos sobre viajes, expediciones y naufragios ofrecen un universo de información sobre distintos campos del saber y del conocimiento»
A partir de la adversidad del naufragio, es posible obtener una lección y un aprendizaje provechoso, tal como lo ejemplificara el mismo científico y explorador alemán. En la comunicación epistolar que sostuvo con su hermano Wilhem durante sus investigaciones por las Américas, en el año 1802 desde la ciudad de Lima en el Virreinato del Perú le comenta que “En la ladera occidental de los Andes, hay pantanos donde se mete uno hasta la rodilla. El tiempo había cambiado; los últimos días llovió a cántaros, nuestras botas se nos pudrieron en las piernas y llegamos con los pies desnudos y cubiertos de lastimaduras a Cartago, pero enriquecidos con una bella colección de nuevas plantas, de las que he sacado una gran cantidad de dibujos”. El infortunio también es un aprendizaje que permite destacar las virtudes de una desventura, precisamente la lección que ofrece el erudito alemán es la que ha guiado la investigación en la Cátedra que lleva su nombre, la desventura, las inclemencias del clima no fueron impedimento para que el científico pudiera aprovechar obtener un resultado valioso; por las mismas razones el conocimiento que se ha desencadenado a partir el estudio del naufragio ocurrido un 18 de noviembre hace 273 años plantea algunas hipótesis y una teoría sobre la escritura en la colonia.
La meta de la democratización del conocimiento se cristaliza en el Congreso Internacional “La escritura en el desplazamiento: viajes, expediciones y naufragios” que se llevará a cabo entre el 21 y el 26 de octubre. En el evento participarán siete académicos visitantes de Alemania, Chile, España e India quienes impartirán conferencias magistrales y talleres, además se suma un considerable número de ponentes —nacionales e internacionales— especialistas de diversas áreas del conocimiento como la historia, la lingüística, la física y la literatura, quienes abordarán los escritos sobre viajes, expediciones y naufragios para reconocer el universo de información sobre distintos campos del saber y del conocimiento que de ellos se puede derivar. Con el ánimo de hacer mucho más democrático el conocimiento, y darle un carácter público a esta dimensión del pensamiento de Humboldt, el congreso se realizará en la Sede Rodrigo Facio y también en el Recinto de Golfito, se va a llevar a cabo un foro con estudiantes de la Escuela de Estudios Generales sobre “Crónicas de la arqueología del pasado reciente” y se realizará la exposición “Espacios imaginarios e imaginados: viajes y expediciones” en la Biblioteca Nacional. La asistencia a todas las actividades es libre y gratuita.
La puesta en práctica de la investigación transdisciplinaria y el conocimiento compartido más allá del ámbito académico, han sido los ejes sobre los cuales se articula el quehacer de la Cátedra Humboldt 2019.
Pam Coleman: »Muchos de los procesos agrícolas y los procesos alimentarios que utilizamos tienen un impacto dañino en el medio ambiente, por lo que debemos descubrir cómo alimentar a todos de manera sostenible, es un gran desafío»
Pam Coleman representa al IFT, la organización que agrupa a miembros de las disciplinas relacionadas con la ciencia y la tecnología de los alimentos de más de 95 países y lleva la voz de liderazgo en el desarrollo de alimentos a nivel mundial. Foto: Anel Kenjekeeva.
Garantizar la alimentación de la humanidad y conservar el medio ambiente son dos retos estrechamente relacionados ya que dependemos de ambos elementos para vivir. ¿Esta delicada relación está siendo tomada en cuenta por los equipos de investigación para la innovación de productos alimentarios alrededor del mundo? ¿Qué está haciendo la industria alimentaria al respecto?.
Pam Coleman, presidenta del Instituto de Tecnólogos de Alimentos de los Estados Unidos (IFT por sus siglas en ingles), con más de 30 años de experiencia en la industria alimentaria como científica, gerente técnica y ejecutiva de negocios respondió a estas preguntas durante el IV Congreso de Ciencia y Tecnología de Alimentos CITA-2019, donde impartió la conferencia inaugural “Feeding minds for tomarrow’s world” en la que planteó los principales desafíos que enfrenta este sector y las estrategias que les permitirán alimentar a la población en las próximas décadas.
– ¿Los equipos de investigación en ciencia y tecnología de alimentos están tomando en cuenta la sostenibilidad ambiental a la hora de desarrollar productos nuevos?
Pam Coleman (PC): Es más fácil para las personas que están ingresando a la industria ahora, las personas que están saliendo de la universidad tienen una mayor conciencia de la sostenibilidad y los desafíos que tenemos, por lo que creo que hay una iniciativa en la ciencia de los alimentos para impulsar la sostenibilidad. En los Estados Unidos, trabajo con una joven profesora científica de alimentos y ella me explica: “Enseño ingeniería de alimentos, pero enseño ingeniería de alimentos sustentable”, así que esa es su pasión y su iniciativa. Esa es solo una persona, pero yo veo la ciencia de los alimentos en su conjunto, estamos pensando en el hecho de que tenemos que alimentar a una población muy grande y tenemos que hacerlo sin arruinar nuestro planeta.
– Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) aproximadamente 1300 toneladas de alimentos se desperdician cada año. ¿Puede la ciencia de los alimentos ayudar a reducir el desperdicio?
PC: La reducción del desperdicio de alimentos es otro tema en el que estoy viendo más actividad y más entusiasmo. Hay muchos grupos que están trabajando para eliminar los desperdicios en la manufactura de alimentos y están tratando de entender cómo convertir esos desperdicios en un producto o ingrediente que pueda usarse de otra manera. Las compañías emergentes e incluso a las empresas de alimentos establecidas, que observan los desechos que producen, están tratando de encontrar un valor para ellos o una forma en que puedan usarse. Esa es la forma principal en que estamos trabajando en ello.
También sé de otras iniciativas como una aplicación de inteligencia artificial de una pequeña empresa emergente con la que se puede fijar el precio de los alimentos y bajarlo a medida que se acerquen a su caducidad, por lo que si el comprador sabe que va a necesitar un alimento o un ingrediente y lo usará de inmediato, puede pagar un precio más bajo. De esa manera, están motivando a las personas a no desperdiciar, ya que pueden comprar un alimento o ingrediente de menor precio que está muy cerca de la fecha de caducidad.
– La FAO también ha advertido que los consumidores, especialmente en países de ingresos altos, tendrán que reducir su consumo de productos animales en los próximas décadas, ¿Cómo pueden ayudar los científicos de los alimentos a enfrentar este cambio?
PC: Nuestros macro desafíos son inmensos y de largo plazo, afortunadamente hoy existe mucha tecnología, innovación e investigación que nos ayudarán. En la cultura estadounidense amamos nuestra carne y nuestro pollo, pero también estamos muy involucrados en este momento en resolver cómo tener el sabor de la carne en una hamburguesa a partir de proteína vegetal y vemos esto como una fortaleza. Entonces, ya tenemos la oportunidad de dar solución al desafío de la demanda de proteínas de una manera más creativa (tomado de la conferencia “Feeding Minds for tomarrow`s world”).
– El plástico ha sido un aliado para el empaque de los alimentos por décadas pero hoy en día la sociedad exige menos plásticos. ¿El empaquetado se percibe como un nuevo campo de trabajo para los científicos de alimentos?
PC: He estado en la industria alimentaria durante 30 años y he visto un gran enfoque en el empaquetado, pero creo que en el pasado se trataba más de cómo usar el embalaje para alargar la vida útil y reducir los problemas de calidad o seguridad que el producto podría tener. Un ejemplo es el envasado en atmósfera modificada donde se introducen gases en el envase para reducir la oxidación de los alimentos. El envasado siempre ha sido una ciencia muy relacionada con la ciencia de los alimentos, pero creo que estamos cambiando y necesitamos cambiar aún más y hacer que el embalaje sea menos una carga para el medio ambiente.
– Aparte del reto de la sostenibilidad ambiental, ¿Cuáles son los retos más grandes para la ciencia de alimentos hoy en día?
PC: Definitivamente tenemos que alimentar a una gran población que está creciendo más rápidamente, tenemos que alimentarlos con productos que les permitan mantener la salud y mantener pesos saludables. Necesitamos alimentarlos cuando viven en entornos urbanos y es muy difícil llevar alimentos frescos y varios tipos de alimentos a los centros de las ciudades, por lo que tenemos muchos desafíos para responder a todas estas preguntas. Probablemente, la más importante es cómo nuestro sistema alimentario alimentará a todos en el planeta sin arruinar el planeta, porque muchos de los procesos agrícolas y los procesos alimentarios que utilizamos tienen un impacto dañino en el medio ambiente, por lo que debemos descubrir cómo alimentar a todos de manera sostenible, es un gran desafío.
-¿Cuáles son las principales herramientas con las que cuentan para dar respuesta a estos retos?
PC: Contamos con la edición genética que permite trasplantar genes sin tomar el ADN de otro organismo, podemos modificar genes y hacer cultivos más resistentes, para que puedan resistir a virus que los atacan, por ejemplo. Tenemos la presión sobre cómo regular esas tecnologías y cómo los consumidores van a aceptarlas, pero sí vemos la modificación genética como una herramienta que se puede utilizar.
La tecnología “blockchain” (cadena de bloques) es otro avance tecnológico donde los distribuidores y consumidores están utilizando un programa legítimo distribuido, colocado todo dentro de la internet y vemos un gran potencial en esta área. A través de la utilización de la tecnología “blockchain” existe la posibilidad de reducir el desperdicio de alimentos y mejorar su inocuidad y calidad.
Nutrición personalizada es otro tema importante. Por ejemplo, hoy escuché en la Universidad de Costa Rica sobre técnicas de genotipado y proyectos que trabajan con el microbioma tratando de entender si hay posibilidad de que existan dietas que son más adecuadas para algún tipo de personas que para otras. Sabemos que hay gran potencial en esta área de investigación.
Por último, debo mencionar que actualmente la FDA (Food and Drug Administration) en Estados Unidos es capaz de detectar brotes de enfermedades transmitidas por alimentos cuando apenas se han enfermado de 3 a 5 personas y esto en un país de 300 milliones de habitantes es un gran avance, que ha sido posible a través del uso de la secuencia genómica completa y la colaboración con laboratorios clínicos. Este avance brinda la posibilidad de detectar y prevenir estas enfermedades antes de que lleguen a ser más devastadoras. (tomado de la conferencia “Feeding Minds for tomarrow`s world”).
Administración proyecta que la institución ahorraría más de ¢15 000 millones
Las universidades públicas se han unido en implementar diversas medidas de ahorro; para el período 2016-2020, CONARE reportó que las disposiciones en la contención de gasto realizadas por sí mismo y por sus universidades adscritas muestran resultados de un ahorro de más de ¢47 000 millones. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Las disposiciones de ahorroanunciadas por la administración universitaria han tenido un efecto positivo sobre las finanzas de la Universidad de Costa Rica (UCR), a la luz de las medidas austeras del gobierno para prevenir una crisis fiscal, y que también han afectado el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).
Desde el 2014 y hasta el 2020, se proyecta que la institución ahorraría más de ¢15 000 millones, principalmente por la disminución del porcentaje de la anualidad (que pasó del 5,5 % al 3,75 %, y que solo entre el 2019 y 2020 representa un ahorro de más de ¢11 000 millones), pero también por mayor rigor en el otorgamiento de dedicaciones exclusivas y modificaciones en la concesión de incentivos por méritos académicos (que han sumado más de ¢4000 millones del 2015 al 2018).
A estas medidas se adiciona el establecimiento de una nueva fórmula para el cálculo del reconocimiento por crecimiento del costo de vida, negociada con la nueva Convención Colectiva de Trabajo (CCT), que permite que los incrementos salariales se limiten al monto de inflación. También han aportado ahorros los cambios en la autorización de suplencias, la disminución de horas extra y la reducción del consumo de combustible (potenciado gracias a la compra de vehículos eléctricos o híbridos, en línea con las políticas ambientales de la institución), entre otros.
“En una muestra de responsabilidad y solidaridad para con el país, en donde las universidades públicas se comprometen a revisar y ordenar sus finanzas, encontramos en este ejercicio también una medida para resguardar la salud financiera institucional para el futuro próximo, que deberá seguir reforzándose”, aseguró el rector Henning Jensen, también presidente del Consejo Nacional de Rectores (CONARE).
En efecto, para el período 2016-2020, el CONARE reportó que las disposiciones en la contención de gasto realizadas por sí mismo y por sus universidades adscritas muestran resultados de un ahorro de más de ¢47 000 millones. Esto, gracias a medidas tomadas en los rubros de reajuste salarial, plazas, anualidad, dedicación exclusiva, tiempo extraordinario, suplencias, ahorro de energía y de papel, uso de la flotilla vehicular, transporte y viáticos al exterior, entre otros.
En el caso de la UCR, las medidas de contención del gasto han evitado afectar el quehacer sustantivo de la universidad, especialmente a la luz del descenso en el monto del FEES y por el recorte de ¢10 000 millones que le hicieron al FEES los diputados en la Asamblea Legislativa el año pasado. Sin embargo, con el fin de garantizar un sano equilibrio presupuestario para los años venideros, será necesario potenciar estas medidas.
“La UCR sigue teniendo finanzas institucionales sanas pero, sin duda alguna, si no tomamos medidas en el corto plazo, y la situación fiscal del país continúa por la senda que ha tomado en los últimos años, podríamos tener problemas. Es muy probable que el presupuesto del FEES no vaya a tener crecimiento en términos reales, por lo que ante esta situación será necesario tomar nuevas medidas”, comentó Carlos Araya, vicerrector de Administración.
Por ejemplo, la UCR ha mejorado su sistema salarial con cambios a nivel coyuntural, que han permitido reducir año con año el peso de la masa salarial sobre el presupuesto universitario.
Sin embargo, el sistema tiene debilidades estructurales que requerirán modificaciones para asegurar salarios iniciales más competitivos y menos desigualdad entre salarios de una misma categoría salarial, entre otros. “Ya existe una comisión que está trabajando en los correspondientes análisis jurídicos y actuariales para poner el tema sobre la mesa de discusión de la comunidad universitaria”, aseguró Araya.
“Las medidas que han afectado el financiamiento de la educación superior pública, especialmente aquellas tomadas al calor de una situación de crisis en las finanzas públicas, han puesto en riesgo la educación de miles de estudiantes en el país, y han legitimado diversos ataques a al propio Estado social de derecho. No solo se violenta así la Constitución Política, sino también la autonomía universitaria, que ha evitado que las coyunturas políticas históricas limitaran el quehacer de la docencia, investigación y acción social de estas instituciones”, concluyó el rector.
El Foro de Acción Social, impulsado por la Vicerrectoría de Acción Social desde finales de 2016 y hasta abril de 2018, ha constituido una experiencia organizativa y educativa relevante, en la que se ha contado con la activa participación de muchos sectores de la comunidad universitaria, y de personas y grupos con las cuales la Universidad se vincula, a través de su actuar desde la acción social.
El propósito fundamental del Foro fue generar un proceso en el que se pudiera contar con espacios para la reflexión, la discusión y el análisis sobre la acción social de la Universidad, con vistas al replanteamiento del papel que juega esta actividad sustantiva universitaria en su interacción con la Sociedad.
Por tal motivo, se ha sistematizado esta experiencia y se han destacado las principales enseñanzas y propuestas para ser socializadas a la comunidad universitaria y nacional, con el fin de poner en práctica las acciones, las metodologías y las reformas en los distintos ámbitos de la acción social que se abordaron: conceptual, funcional y estructural.
Agradecemos a todas las personas que participaron en este proceso y hacemos un llamado a toda la Universidad a compartir este documento y a continuar con la mejora permanente de esta fundamental actividad sustantiva.
Atentamente,
Dra. Yamileth Angulo Ugalde
Vicerrectora
Vicerrectoría de Acción Social
Imagen ilustrativa Acción Social, UCR.
Información de la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR.
Por: Guiselle M. Garbanzo Vargas, Decana de la Facultad de Educación, UCR
Dra. Guiselle M. Garbanzo Vargas, Decana de la Facultad de Educación, UCR. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
No hay desarrollo social que pueda prescindir de una educación de calidad, y no hay calidad educativa que pueda prescindir de la calidad de sus docentes, de manera que la única ruta hacia el desarrollo social es desde y mediante la educación de calidad, que ofrezca una formación integral de las personas alcanzado altos resultados en el logro educativo esperado. También el desarrollo socioeconómico tiene su base en la formación de los integrantes del sistema, no hay senda que socialmente pueda trazarse sin apostarle a una educación de calidad, y países como los nuestros no pueden darse el lujo de prescindir de una educación de alto nivel, pues es la única herramienta con que cuentan para avanzar hacia una sociedad con mayor equidad socioeconómica.
Es impostergable tomar las decisiones oportunas en materia educativa, aunque implique fisuras en las líneas de confort de algunos sectores, cuyo fin no necesariamente es el bienestar común. Mientras la formación de la mayoría de los docentes que se insertan en el mundo laboral, carezca de estrictos controles en sus procesos formativos, a nivel país no habrá inversión en educación que de frutos.
Son muchas las causas de los pobres resultados en el sistema educativo costarricense sin embargo, hay una claramente detectada. La formación profesional docente que se recibe en un sector deteriminado es carente de procesos rigurosos, los vacíos de esos profesionales se trasladan y afectan su desempeño profesional y ciertamente es a estos profesionales a quienes se les está depositando la educación de una gran cantidad de personas.
Mientras este enfoque siga persistiendo y el máximo empleador contrate basado en títulos y no en calidad, no será posible avanzar por la ruta del conocimiento, de la calidad de la educación que todos aspiramos. Hay que reconocerle al Ministerio de Educación Pública sus importantes esfuerzos por avanzar en el campo educativo, lo mismo lo hacen las universidades públicas, sin embargo, el desempeño educativo, requiere de un esfuerzo integrador, para así poder obtener los resultados esperados por una sociedad costarricense sedienta de una mejor calidad educativa cada día.
Al respecto, es importante mencionar, que las universidades públicas, realizan en el campo de la formación de docentes significativos esfuerzos, sometiéndose a procesos de acreditación, que implica entre muchos indicadores la actualización de sus planes de estudio, la autoevaluación y por supuesto los procesos de mejora en las acreditaciones de las carreras. En este contexto, desde la Facultad de Educación de la Universidad de Costa Ria se seguirá trabajando siempre hacia la excelencia académica, la Institución posee un grupo importante de carreras acreditadas, otras están llevando a cabo estos procesos y otras inician esta labor, que como universidad pública es una responsabilidad impostergable para mantener procesos de formación de calidad, así como continuar aportando al país desde la investigación y la acción social; todo ello con la clara convicción de las transformaciones sociales desde las universidades públicas implica un alto compromiso con responsabilidad social.
Siendo la educación el principal medio de movilización social con que cuentan las sociedades para transcender hacia mejores condiciones de desarrollo social, toda agenda socioeconómica debe partir de políticas públicas en el campo de la educación, que permitan superar las asimetrías, existentes y consolidar una sociedad cada día más justa, equitativa, igualitaria, sin discriminación alguna.
No hay propuesta país, que pueda alcanzar sus metas, sin invertir en el bien más preciado de un país como lo es la educación. No debería haber justificación alguna para limitar a las personas de una educación de calidad, donde el desarrollo de habilidades para enfrentarnos a las exigencias de las sociedades actuales sea una prioridad. Costa Rica, como nación enfrenta importantes desafíos en materia educativa, que al no ser atendidos en su momento, dispara importantes vacíos en esta materia, incrementando significativos problemas sociales, que repercuten en flagelos sociales como el incremento de la pobreza, la violencia, la exclusión social, entre otros, que inciden en los índices de desarrollo socioeconómico y por supuesto en la calidad de vida de las personas.
Costa Rica, tiene la capacidad de salir delante de sus desafíos educativos, eso sí, solo lo puede hacer mediante una agenda país, donde los sectores involucrados como el gobierno, sector empresarial, sociedad civil, y universidades unan esfuerzos rompiendo las barreras de los intereses particulares y abriendo las puertas de la colaboración, e invertir lo necesario para elevar la calidad de su educación.
«Es impostergable tomar las decisiones oportunas en materia educativa, aunque implique fisuras en las líneas de confort de algunos sectores»
Precisamente, bajo esta preocupación y con alta responsabilidad, como se distinguen las universidades públicas, y el compromiso social, que por sí mismas poseen por su propia naturaleza, el pasado 9 de setiembre los señores rectores de las universidades públicas con un noble acto le presentan al gobierno distintos desafíos de la educación de Costa Rica, todos ellos fundamentados en los diferentes informes del Estado de la Educación, que con el apoyo de la comisión de decanas y decanos de educación de Conare, se está trabajando en este momento en la operacionalización de los mismos, y tender puentes de cooperación por una mejor sociedad mediante un arduo trabajo, que solo es posible en conjunto donde priven las voluntades entre ambas partes, que en este caso se asume desde un enfoque propositivo, para atender los principales desafíos.
Entre los compromisos de las universidades públicas en la atención a estos desafíos se encuentran:
Políticas docentes: contribuir a elaborar un marco de cualificación nacional, colaborar en la formulación de los perfiles docentes, que el Ministerio de Educación Pública requiere contratar, diseñar pruebas de idoneidad docente para la aplicación por parte de Servicio Civil, apoyar al MEP, en la elaboración de instrumentos para fortalecer la evaluación formativa, formar docentes para atender la expansión de colegios técnicos, formar docentes para atender la oferta de preescolar en zonas vulnerables, crear un programa de mentores universitarios para apoyar a los docentes en las aulas.
Ambientes de aprendizaje y la infraestructura: Realizar un censo nacional de infraestructura educativa, definir los estándares de calidad para la infraestructura educativa, crear un fondo de investigaciones de aula y seguimiento de la reforma curricular, diseñar un programa nacional de la apropiación de los resultados Pisa y Faro por los docentes.
Gestión del Sistema Educativo: Apoyar al MEP en el diseño y aplicación del expediente del estudiante, implementar programas de formación continua para directores, supervisores y juntas de educación, fortalecer mecanismos de información de la oferta y desempeño de la educación superior, ayudar a establecer un foro nacional de políticas y calidad de la educación superior, elaborar escenarios prospectivos de la educación costarricense.
Es aplaudible esta iniciativa de los señores rectores de Conare, órgano que en este momento es presidido por el Dr. Jenning Jennsen Penigton, Rector de la Universidad de Costa Rica, quienes en forma atinada lanzan buenas señales de voluntad política y responsabilidad social, para asumir un compromiso, que va más allá de sus universidades, se está hablando de una iniciativa país, que en conjunto con el Ministerio de Educación Pública se espera trazar sendas de cooperación bajo un mismo objetivo, como lo es la calidad de nuestra educación; la educación costarricense requiere con urgencia cambiar esta página drásticamente.
Las generaciones que nos preceden tienen la esperanza de un futuro mejor, la educación es un derecho de todos y todas y como tal debe ser accesible a la población con altos estándares de calidad y esto como país lo debemos garantizar, ya llegó el momento de tomar las decisiones, no hacerlo es hipotecar nuestro futuro y sobre todo tomando en cuenta como lo dice el VII Informe del Estado de la Educación (Conare, 2019), que nuestro sistema educativo atraviesa una coyuntura difícil, en la que conjugan diferentes factores, entre ellos serios problemas de sostenibilidad de la inversión que el país realiza en el financiamiento educativo.
Dra. Guiselle M. Garbanzo Vargas
Decana de la Facultad de Educación, UCR y Coordinadora de la Comisión de Decanas y Decanos de Educación, Conare.
La ciencia y la tecnología de alimentos asumen el reto de llevar alimentos nutritivos, seguros y sostenibles a la humanidad
Belén Vargas y Valentina Sánchez podrían ser las científicas de alimentos del futuro. Ellas aprendieron sobre la forma en que funciona la acidez o alcalinidad de los alimentos, gracias al taller «Vivamos la Ciencia» en la sede del Atlántico. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Alimentar a 10 billones de personas en el año 2050, con alimentos seguros, nutritivos y sostenibles, es uno de los grandes retos que enfrentará la humanidad en los próximos 30 años. Para lograrlo, la ciencia y la tecnología de alimentos avanza decididamente hacia una era de innovación donde los aportes de científicos, emprendedores y agroindustriales son esenciales.
Por eso, universidades, empresas y organizaciones trabajan de manera conjunta a nivel nacional, regional e internacional buscando alternativas, innovando y creando nuevos productos que satisfagan las necesidades de alimentación de las personas y contribuyan a la sostenibilidad ambiental de hoy y de mañana.
Con este objetivo, representantes de las más importantes organizaciones de este sector se dieron cita en Costa Rica para intercambiar conocimientos y trazar su norte en el VI Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos, organizado por el Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA) de la Universidad de Costa Rica. El evento se realizó del 17 al 19 de setiembre de 2019.
La Dra. Carmela Velázquez, Directora del CITA-UCR, señaló que a través de este congreso se propone “dinamizar el sector agroalimentario construyendo espacios para interactuar, compartir conocimiento y crear vínculos que nos permitan seguir descubriendo nuevas oportunidades e impulsar soluciones en el área de la ciencia y tecnología de alimentos”. Foto: Anel Kenjekeeva.
Profesionales de los alimentos
En el pasado, «gracias a la ciencia de alimentos logramos procesar y conservar los comestibles para hacerlos accesibles, nutritivos e inocuos para toda la población mundial». En el futuro, esta será la disciplina sin la cual no podrá solventarse el reto de la alimentación mundial, recalcó la Licda. Ana María Quirós, presidenta de la Asociación de Tecnología Alimentaria de Costa Rica (Ascota).
“El rol del profesional en ciencia y tecnología de alimentos resulta esencial para cumplir este desafío. Tenemos la tarea de producir alimentos que sean nutritivos para una población mundial en la que se encuentran personas desnutridas y otras con obesidad. Además, debemos producir alimentos sostenibles que ayuden a conservar el estado natural de nuestros recursos e, incluso, somos los responsables de alimentar a la tripulación que explorará Marte en los próximos años”, acotó Quirós.
Además de nutrirse de los avances tecnológicos, la enorme tarea de generar alimentos inocuos, nutritivos y sostenibles para la población, solo se puede lograr a través de alianzas interinstitucionales e intersectoriales en el ámbito nacional e internacional, entre lo público y lo privado, según señaló la Dra. Carmela Velázquez.
“En nuestro espacio en particular, las instituciones gestoras del conocimiento debemos mantener un vínculo muy cercano con los diferentes sectores de la sociedad, desde la sociedad civil y los pequeños productores agroalimentarios hasta la industria productora y comercializadora de alimentos”, acotó la experta.
“Día a día, en los laboratorios de investigación y desarrollo, los profesionales de la ciencia de alimentos nos deslumbran innovando con nuevos sabores, colores y con combinaciones más nutritivas”, Ana María Quirós, presidenta de la Ascota. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
El futuro está aquí
Como invitada principal del evento, Pam Coleman, presidenta del Instituto de Tecnólogos de Alimentos (IFT, por sus siglas en inglés), impartió la conferencia “Feeding minds for tomorrow’s world”, en la cual planteó los principales desafíos que enfrenta este sector, así como las estrategias y herramientas que les permitirán afrontar los retos para alimentar a la población en las próximas décadas.
La experta, con más de 30 años de experiencia en este campo, advirtió que en el futuro cercano, los sistemas alimentarios se enfrentarán al aumento de la población mundial. La mayor parte de las personas (68 %) vivirán concentradas en las ciudades, esto hará más complejo el suministro de alimentos. Además, se acentuarán los problemas de salud como el manejo de peso y la obesidad, que hoy en día ya afectan a millones de personas en el mundo.
Para Coleman, la biotecnología, la inteligencia artificial y las ciencias de la información serán vitales para lograr sistemas productivos más eficientes y evitar el desperdicio de alimentos. Otros avances también abren nuevas posibilidades para responder al reto. Por ejemplo, el secuenciamiento del genoma humano (que puede ser utilizado para identificar enfermedades relacionadas con la alimentación), así como la modificación genética con CRISPER/CAS9 (que podría emplearse para el mejoramiento de los alimentos).
Innovación en Costa Rica
Durante el IV Congreso de Ciencia y Tecnología de Alimentos, el vínculo con la industria se hizo evidente por medio del concurso “Emprendimientos: pasión, valentía y perseverancia”, coorganizado por la Agencia AUGE y Proinnova de la UCR. El certamen mostró los logros de tres proyectos liderados por mujeres profesionales y emprendedoras, que ofrecen soluciones a las necesidades de los consumidores de hoy.
Las finalistas fueron Caffre, embutidos de búfalo bajos en grasa; Eureka Foods, con sus waffles libres de gluten que ya están disponibles en el mercado nacional, gimnasios, hospitales y centros empresariales; y Veiks Food Lab, una escuela de cocina para personas veganas que buscan ideas y acompañamiento para llevar una dieta saludable.
En el congreso también se premió a los finalistas del concurso IFT-Ascota Food Industry Innovation Award, que destacó los esfuerzos de la industria alimentaria costarricense por ofrecer opciones a la medida de los consumidores, bajo modelos de negocio exitosos. En este concurso, se otorgó una mención de honor a FIFCO, por su cerveza Imperial Ultra, baja en calorías, y a Dos Pinos, por su leche con alto contenido de proteínas.
El ingeniero de alimentos José Rafael González Méndez, graduado de la UCR, representa a Vegetales Fresquita, empresa que obtuvo el premio a la innovación Food Industry Innovation Award, por lograr un empaque compostable que mantiene frescas las ensaladas. Foto: Anel Kenjekeeva.
El premio fue para Vegetales Fresquita, una empresa que emplea a 250 personas y trae al mercado una novedosa propuesta de vegetales empacados en bolsas de ácido polilático (PLA), un material compostable que la misma empresa se encarga de importar, recuperar y compostar. Con esta iniciativa, representará a Costa Rica en la prestigiosa organización Institute of Food Technologists (IFT).
Luis Jiménez Silva, director de la Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento de la Universidad de Costa Rica (AUGE), resaltó que los proyectos alimentarios ocupan el segundo lugar de importancia en la cartera de AUGE, pues es uno de los sectores que brinda mayores oportunidades para la innovación y el emprendimiento.
Conocimiento al servicio de la sociedad
En el marco del congreso se realizaron las II Jornadas Internacionales de Alérgenos en Alimentos JIAA2019, organizadas por el CITA-UCR y la Plataforma de Alérgenos en Alimentos de Argentina. Allí, se abordaron temas como legislación y etiquetado, desarrollo de productos hipoalergénicos, necesidades de los consumidores, análisis de riesgos e innovaciones en las técnicas analíticas de detección y cuantificación.
El IV Congreso de Ciencia y Tecnología de Alimentos contó con la participación de 450 personas de 16 países, entre ellos, expertos, profesionales, estudiantes y representantes de la industria. La actividad se realizó en el marco del 45 aniversario del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA-UCR). Foto: Anel Kenjekeeva.
En este encuentro, se presentaron 55 trabajos académicos en formato oral y 56 en formato de e-Posters. Asimismo, expertos en diversos campos compartieron nuevos conocimientos, innovaciones y resultados de investigaciones, mediante la presentación de 16 exposiciones plenarias sobre temas como la inocuidad de alimentos, análisis de riesgo, innovación en procesamiento y aplicaciones de la microbiología y biotecnología.
Igualmente, se dieron a conocer las nuevas tendencias en alimentos funcionales, con temáticas específicas en perfiles de frutas, fibra alimentaria de leguminosas, microbiota intestinal y salud, aplicación de la luz ultravioleta para la conservación de alimentos; además de abordar el tema de las moléculas de alto valor funcional como carotenoides, polifenoles, fibras alimentaria, entre otros.
La Universidad de Costa Rica otorgó el reconocimiento Galardón Ambiental a las instancias que demostraron su compromiso con el ambiente entre el 2018 y el 2019
En el Programa de Residencias Estudiantiles, 435 estudiantes de la Sede Rodrigo Facio aprenden buenas prácticas y las incorporan en su vida diaria en la Universidad y en sus hogares, explicó Sandra Masis, directora del Programa de Residencias Estudiantiles. Asimismo, las residencias de Limón, Pacífico y Guanacaste se han sumado al Galardón Ambiental. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Con un extraordinario crecimiento de un 400% en la participación, el Galardón Ambiental de la Universidad de Costa Rica (UCR) llegó a su cuarta edición demostrando que es posible crear una cultura que transforme el quehacer universitario hacia una mayor sostenibilidad ambiental.
Desde su primera edición, esta iniciativa de la Vicerrectoría de Administración (VRA) y la Unidad de Gestión Ambiental (UGA), se propuso cambiar la visión y las prácticas de la comunidad universitaria, iniciando con una pequeña cantidad de unidades, de las cuales, 14 lograron los primeros galardones.
Este año, un total 57 unidades recibieron el reconocimiento, durante la ceremonia realizada el 19 de setiembre en el Auditorio de la Facultad de Derecho. Entre ellas se cuentan unidades académicas, oficinas administrativas, centros e institutos de investigación, fincas experimentales, asociaciones de estudiantes, sedes, recintos, bibliotecas y laboratorios, entre otros.
Para lograr el Galardón cada instancia, con sus particularidades, debió demostrar las buenas prácticas ambientales que se han implementado durante el 2018 y 2919 en sus labores y espacios de trabajo en nueve áreas de la gestión ambiental, a saber: gestión administrativa, gestión de insumos, gestión de residuos, agua, aire, energía, educación, movilidad y compensación.
El Galardón Ambiental UCR, como proceso voluntario, fomenta la cohesión de la comunidad universitaria a través de objetivos comunes que buscan un equilibrio de las actividades humanas con la naturaleza.
De los galardonados
En esta cuarta edición, las sedes regionales de Guanacaste, Caribe, Atlántico y Pacífico demostraron una vez más su liderazgo en materia ambiental tanto dentro de la Universidad como en sus comunidades de influencia. Además, por primera vez se integró al proceso el Recinto de Golfito, fortaleciendo su transición hacia consolidarse como la nueva Sede Regional Brunca.
Igualmente, destaca el compromiso de las instancias que han participado de forma consecutiva de las cuatro ediciones: Sede del Atlántico, el Recinto de Grecia, el Instituto Clodomiro Picado, la Escuela de Geografía y las Residencias Estudiantiles de la Sede Rodrigo Facio y la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit Moreno, que además, ha desarrollado amplia experiencia en la categoría de Fincas Experimentales.
Entre los nuevos galardonados destaca la Sede Interuniversitaria de Alajuela que logró conjuntar los esfuerzos de las cuatro universidades públicas, UCR, UNA, TEC y UNED a través de su compromiso con esta iniciativa impulsada desde la UCR.
Además se premió con una distinción azul en el color de la estatuilla a las 11 unidades que alcanzaron el segundo nivel de Indicadores Básicos de Gestión Ambiental, logrando evidenciar los esfuerzos para monitorear, evaluar y comunicar sus acciones lo que les permite establecer metas puntuales y generar estadísticas para la oportuna gestión administrativa de la Universidad.
Por su decidido impulso a este proyecto, el Dr. Carlos Araya Leandro, vicerrector de Administración, recibió una estatuilla simbólica de Galardón Ambiental de manos de la coordinadora de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA), la Licda. Emilia Martén Araya. Foto: Anel Kenjekeeva.
De la política a la práctica
El vicerrector de Administración, M.Sc. Carlos Araya Leandro destacó que a cuatro años de la primera edición se puede ver el mayor número de unidades involucradas y un importante aumento en la cantidad de personas impactadas por el desarrollo de buenas prácticas ambientales, que llegó a 3.521 miembros de la comunidad universitaria.
El acto de premiación contó con presencia de miembros de las comisiones ambientales de todas las unidades participantes, así como autoridades universitarias y estudiantes que forman parte de este esfuerzo que, desde el año 2015, viene desarrollándose en la Universidad de Costa Rica para poner en acción las políticas institucionales en materia de sostenibilidad ambiental.
El Dr. Rodrigo Carboni Méndez, miembro del Consejo Universitario, destacó cómo este proceso ha logrado materializar la políticas institucionales en favor del ambiente “para mi este es un excelente ejemplo de una normativa que existe en la Universidad que funciona de una forma sobresaliente debido a que existe la consciencia en las personas, realmente hay una identificación, esto constituye realmente una forma de vida y no una carga adicional”.
En esta edición también se reconoció el esfuerzo de 30 unidades que se encuentran participando dentro de un plan piloto de adecuado manejo de residuos orgánicos, con el acompañamiento de la UGA. En el Recinto de Grecia, el funcionario Rodrígo Rodríguez, mostró los resultados de este proyecto. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Por su parte, la Licda. Emilia Martén, coordinadora de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA), también recalcó la existencia de una consciencia emergente en la comunidad universitaria que los lleva a reflexionar más sobre su impacto en el ambiente y tener mejores prácticas. Así mismo, destacó el valor de aquellos funcionarios y funcionarias que han demostrado que es posible realizar sus funciones bajo principios de sostenibilidad.
Para el nuevo quinquenio, ya la Unidad de Gestion Ambiental (UGA) proyecta nuevas políticas ambientales, que elevó al Consejo Universitario. Su objetivo es fortalecer la sostenibilidad institucional y llevar a la Universidad hacia la descarbonización con el apoyo de todas las personas que conforman la comunidad universitaria y hacen posible el cambio de cultura ambiental.