Grupo argentino Iconoclasistas participará como invitado
Del 14 al 18 de octubre
El TCU Arte Público, se enfoca en desarrollar procesos participativos en las comunidades a partir de intervenciones murales. Esto para posicionar el arte como una herramienta de construcción social, identidad, memoria y para la apropiación de los espacios públicos (foto tomada del Facebook del TCU Arte Público).
La cuarta edición del Encuentro de Arte Público: Cartografías de lo (no) visible pondrá en esta ocasión el énfasis en profundizar la relación acerca de las prácticas artísticas y los procesos de transformación social, desde metodologías colaborativas.
Según explicó el Mag. Pablo Bonilla, coordinador de la actividad, el propósito es realizar una puesta en común de procesos creativos a partir del uso de herramientas que son habituales en las prácticas artísticas contemporáneas. Esto con la participación distintos invitados extranjeros y nacionales, para aplicar y valorar sus dinámicas en el contexto urbano de San José y su periferia con poblaciones marginadas o invisibilizadas.
“Desde hace bastante tiempo en la comisión de acción social de la Escuela de Artes Plásticas nos hemos preocupado por profundizar las relaciones entre las prácticas artísticas y los procesos de transformación social. Los encuentros de arte público pretenden profundizar sobre procesos metodológicos vinculados a las artes visuales, con cursos interdisciplinares que nos permitan otras formas de investigar desde la creatividad, pero sobre todo investigar desde procesos colaborativos que es lo que nos interesa analizar con nuestros invitados”, señaló Bonilla.
Estas son las distintas actividades que se realizarán durante el IV Encuentro de Arte Público que se llevará a cabo del 14 al 18 de octubre.
El grupo argentino Iconoclasistas será el invitado especial. Este colectivo formado por Julia Risler y Pablo Ares, ha trabajado desde el 2006 en la creación de cartografías y dispositivos gráficos de investigación colaborativa sobre los territorios, que son referencia internacional en este tema.
Durante su visita impartirán la conferencia “Modos de hacer en común. Mapas, pedagogías y recursos gráficos para la investigación colaborativa”, en el marco de la cátedra Amighetti de la Escuela de Artes Plásticas (EAP). También desarrollarán un taller con personas de múltiples disciplinas.
Además, como parte del encuentro se llevará a cabo un simposio en Teor/Ética en el que participarán distintos grupos y personas que han trabajado en el país proyectos de cartografía, mapeo, intervenciones del espacio público, como Kioscos Socioambientales y Sanemos Rutas y Espacios en la UCR, entre otros.
De igual manera se presentará una exposición sobre los 18 años del Trabajo Comunal Universitario (TCU) Arte Público, que estará en la galería de la EAP.
Como parte del Encuentro de Arte Público, se llevará a cabo un simposio en el que se compartirán experiencias de trabajos creativos de colaboración que se realizan en el país.
Publicación presenta retos y desafíos de la universidad pública
Algunas unidades académicas realizaron los encuentros comunitarios a partir de procesos previos de trabajo con personas y grupos de las comunidades donde llevan a cabo sus proyectos de acción social. En la foto aparece una escena de la obra El ladrón de diamantes, coreografía de Gustavo Hernández, una propuesta de vínculación artística con niños sordos de la Escuela Fernando Centeno Guell. Foto Archivo VAS.
Como parte de los procesos de reflexión en el marco del Foro de Acción Social, impulsado por la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) desde finales de 2016 y hasta abril de 2018, está disponible en el Repositorio Institucional de la Universidad de Costa Rica (UCR), Kérwá, la publicación titulada «Aportes del Foro de Acción Social: sistematización de la experiencia 2017-2018»
El documento es una memoria de los espacios de encuentros, discusión y análisis sobre la acción social de la UCR, con vistas al replanteamiento del papel que juega esta actividad sustantiva universitaria en su interacción con la sociedad.
El Foro de Acción Social se constituyó en una intensa experiencia organizativa y educativa relevante, con la activa participación de muchos sectores de la comunidad universitaria, delegaciones estudiantiles, comunitarias y de organizaciones sociales. En cada una de las actividades realizadas debatieron las diversas voces vinculadas con la Acción Social universitaria.
Este proceso de sistematización de experiencias consistió en la recopilación de las principales enseñanzas aprendidas durante el Foro de Acción Social. Además, se recogen las propuestas surgidas con el fin de poner en práctica las acciones, las metodologías y las reformas en los distintos ámbitos de la acción social que se abordaron.
La publicación consta de cinco capítulos y una síntesis final, en los que se analizó el contexto político del foro, el proceso conceptual y metodológico, un recuento de las principales actividades, el Manifiesto de la Universidad de Costa Rica en defensa de la Universidad Pública y por una Acción Social Transformadora, cuyo lema rememora las palabras del Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de Córdoba en 1918: “Los dolores que quedan son las libertades que faltan”. Finalmente, se hace un recorrido por los principales aportes y propuestas del foro.
En el Foro de Acción Social las facultades de Artes, Ciencias Sociales, Medicina, Farmacia y Odontología se sumaron al proceso reflexivo con sus propios encuentros y delegaciones en el Foro.
El acercamiento metodológico involucró a todos los actores posibles para incentivar el diálogo, el encuentro, la identificación y la priorización de temas, además de la proyección de líneas de acción.
Desafíos de la Acción Social
El Foro de Acción Social inició en agosto de 2017 y culminaron la última semana de abril de 2018. Se realizaron, en total, 46 encuentros, de los cuales 10 fueron encuentros comunitarios con poblaciones de proyectos de Acción Social en Térraba, Golfito, Caribe, Turrubares, Sierpe-Osa, Puntarenas, y con personas de la Asociación de artesanos(as), de los Centros Infantiles Universitarios, del proyecto de Economía Social Solidaria, de las televisoras locales y regionales, y de los proyectos de la Escuela de Nutrición. Foto archivo VAS.
Los aportes del foro al quehacer de la Acción Social de la universidad estatal fueron fruto del encuentro entre ésta y las voces comunitarias, en un espacio de intercambio marcado por el respeto y la escucha activa.
Uno de los puntos destacados es que la Acción Social de las universidades públicas deben enfocarse hacia la construcción de saberes, basado en un relación universidad-sociedad caracterizada por el diálogo, la creatividad y la innovación a partir de autogestión comunitaria.
En suma, esta forma de entender la Acción Social implica que tanto las universidades como sus contrapartes comunitarias son agentes protagonistas en los proyectos que construyen soluciones a las problemáticas detectadas.
Para lograr el cometido de contribuir al crecimiento y mejoramiento de vida de las personas, la Acción Social debe entenderse como parte de ese vínculo que interrelaciona los saberes de la academia con aquellos otros que se producen fuera de ella, en un mismo rango de importancia y entendimiento de la realidad nacional.
El planteamiento propuesto por las personas participantes de este proceso no sería posible si la investigación y la docencia universitarias no asumen la Acción Social como elemento implícito del pensamiento interdisciplinario y la existencia misma de la universidad pública.
Finalmente, entre otros aportes, se discutió ampliamente sobre cual es el modelo de universidad necesario ante los desafíos que implican el nuevo entorno político y económico costarricense, que ya entrado el siglo XXI sigue sin mirar a las poblaciones vulnerabilizadas y con mayores niveles de exclusión.
Renovación sustantiva
La publicación«Aportes del Foro de Acción Social: sistematización de la experiencia 2017-2018»plantea productos finales y acciones emprendidas por parte de la VAS en aras de mejorar su gestión. Actualmente, el Consejo Universitario tiene en consulta un nuevo reglamento que incluye una reestructuración interna de la VAS, proceso que está en proceso de retroalimentación a las unidades académicas. Adicionalmente, mediante Resolución VAS-04-2017 se procura el fortalecimiento de las Comisiones de Acción Social.
Asimismo, se aprobó la creación del “Premio María Eugenia Dengo a la labor destacada en la Acción Social del personal docente” (Resolución R-23-2018), que busca reconocer los aportes de la Acción Social de la Universidad de Costa Rica, en el mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones del país basado en un compromiso ético y social, la originalidad e innovación y la trascendencia de la labor realizada, dentro o fuera del país, así como la producción socioeducativa, la tecnológica y la cultural, y el efecto en cualquiera de las esferas de la sociedad. El primero fue entregado el 28 de noviembre a la docente e investigadora Helga Blanco Metzler de la Escuela de Agronomía
Asimismo, este año se realizará el IV Curso de Acción Social, una propuesta participativa de aprendizaje dirigido a personal universitario relacionado con esta actividad sustantiva, que tiene como objetivo fortalecer el conocimiento personal de distintas unidades académicas.
La Dra. Yamileth Angulo Ugalde, Vicerrectora de Acción Social de la UCR, destacó el compromiso “de las personas que participaron en este proceso y hacemos un llamado a toda la Universidad a compartir este documento y a continuar con la mejora permanente de esta fundamental actividad sustantiva.”
Las personas participantes del Foro de Acción Social coincidieron en que los recursos destinados a la acción social son insuficientes e inequitativos con respecto a las otras áreas sustantivas, como en la distribución de las cargas académicas y el tiempo efectivo para desarrollar los proyectos. Foto Archivo VAS.
Red estatal universitaria de voluntariado estudiantil (Red UNIVES), integrada por estudiantes de las cinco universidades públicas realizan cuatro proyectos por año en diferentes comunidades
Voluntarios de las cinco universidades públicas del país participaron en las actividades realizadas en la escuela y colegio de Cuajiniquil.
Los vecinos en la comunidad de Cuajiniquil, en el cantón de La Cruz en Guanacaste abrieron sus casas para hospedar a 52 estudiantes y cerca de siete funcionarios por un periodo de tres días en los que se realizó acción universitaria en esta población de cerca de 1 500 personas.
«Hospedarse con la comunidad es parte de la experiencia, permite estrechar el vínculo, entender mucho más y aportar más» comentó Cristina Mora Molina, coordinadora adjunta del Programa de Voluntariado de la Universidad de Costa Rica.
Durante los tres días de estadía se desarrollaron talleres de inteligencias múltiples, uso de herramientas tecnológicas, temas de ambiente y también prevención del suicidio en jóvenes, todos temas acordados en la coordinación previa con los docentes de la comunidad, y que fueron los ejes de acción del grupo de estudiantes conformado por los programas de voluntariado de las cinco universidades públicas del país.
Durante los días 22, 23 y 24 de setiembre se visitó la escuela y el Liceo de Cuajiniquil, donde se realizaron diferentes actividades lúdicas y charlas para abarcar los distintos temas.
El director de la escuela de Cuajiniquil se mostró muy satisfecho por la visita de las personas voluntarias y consideró de mucho provecho la información recibida.
En esta ocasión, le correspondió al Programa de Voluntariado de la Universidad de Costa Rica (UCR) la coordinación de la visita a dichos centros educativos, con el fin de facilitar espacios de reflexión sobre los distintos ámbitos de crecimiento personal de cada estudiante e incentivarlos a descubrir formas diferentes de ver la tecnología, esto para potenciar las distintas habilidades cognitivas y sociales.
El reto fue poner la capacidad creativa de los estudiantes en capacidad máxima, y además se busca integrarlos a las dinámicas ambientales y sociales que muchas veces son antagónicas a sus realidades. Con ello los voluntarios y voluntarias dejan un aporte a la formación de sus pares estudiantes y logran sumar a sus experiencias calidad humana y vocación de servicio.
“Sí vemos que al realizar estas actividades en estas escuelas y colegios públicos, le permite a esta población descubrir cosas que tal vez nunca han podido vivir, que no han tenido esa información, pues nosotros lo valoramos muy positivo porque también a los estudiantes universitarios les permite conocer realidades muy diferentes a las que ellos tienen al alcance en el área metropolitana, es muy diferente a la realidad que se vive en las provincias y sobre todo en el sector público”, expresó Lupita Abarca, coordinadora del Programa de Voluntariado UCR.
Una de las dinámicas realizadas en la escuela de Cuajiniquil se llamó »Río de fuego».
Manifestó asimismo que este es un espacio muy bonito que les permite a los estudiantes universitarios poner en práctica mucho del conocimiento que han adquirido dentro de su formación académica y compartir con estas poblaciones.
Ampliar la mirada
En la Escuela de Cuajiniquil se trabajó principalmente el tema de inteligencias múltiples, mediante diferentes dinámicas lúdicas que le permitiera a los estudiantes mejorar su autoestima y creatividad. Asimismo, se trabajó aspectos sobre el uso de herramientas tecnológicas y también temas ambientales como el reciclado y cómo elaborar un ecobloque.
Para David Angulo Obando, director de este centro educativo, las dinámicas realizadas por las universidades públicas en cuanto a integración y comunicación les ayuda mucho a los niños tanto en su vida personal como en el aprendizaje.
Principalmente, destacó Angulo, lo más importante fue el contacto que tuvieron los niños con otras personas que vinieron a visitarlos y a trabajar con ellos.
Roling Antonio Urvano Casaya consideró muy importante la visita de las y los voluntarios de la Red UNIVES.
Mientras que en el Liceo de Cuajiniquil se trató principalmente el tema del suicidio en jóvenes, con el fin de que la población estudiantil contara con información sobre la importancia de este tema en la población adolescente.
Con respecto a este tema Angulo dijo que fue muy importante el trabajo que también se hizo con los funcionarios de la Institución dado que esta temática en esta época es algo que preocupa mucho, porque viene en crecimiento, y que las herramientas y el conocimiento previo les va a ayudar mucho a poder aplicarlo en los protocolos para identificar posibles acciones de riesgo.
“Pues estos tipos de flagelos de los que nos están dando una alerta, de que tenemos que atender más la parte social del niño, la parte familiar y no solo los aprendizajes”, expresó Angulo.
También agregó que en reunión de personal del centro educativo se comentó que el tiempo que se invirtió con los niños y jóvenes fue de mucho provecho, porque no todos los días se dan actividades en donde ellos puedan tener una convivencia acertada y más acertiva y donde el personal pueda aprender, mejorar y acrecentar cada día sus conocimientos en temáticas como esta que no llega a través del Ministerio de Educación (MEP).
Habilidades sociales
Roling Antonio Urvano Casaya, estudiante del Liceo de Cuajiniquil, por su parte, dijo que le pareció muy bonita la actividad que se realizó en este centro educativo y dijo que lo dicho le sirve mucho para estar prevenido de caer en vicios como el alcohol y las drogas, y no provocar bulling a sus compañeros.
Destacó también la importancia de la formación en el hogar al decir que “la educación no solo se da aquí (en el liceo), también nos la dan nuestros padres, porque la primera educación viene del hogar y aquí nada más nos guían, nos orientan, lo que es muy bueno”.
Especialistas presentarán la conferencia »Ciencia del océano y cambio climático en un país en desarrollo»
PreCOP25 se celebrará del 8 al 10 de octubre. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
El Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) de la Universidad de Costa Rica (UCR) organizará la presentación de un grupo de expertos sobre el cambio climático en la PreCOP25, el próximo 9 de octubre, en el Centro Nacional de Convenciones.
“La idea surge de que nosotros como científicos debemos involucrarnos más en la parte de toma de decisiones, nuestro objetivo es llevar la información a las personas de la esfera política que forman parte de la toma de decisiones”, afirmó Celeste Sánchez Noguera, investigadora del Cimar y una de las expositoras en esta reunión, que se efectúa del 8 al 10 de octubre en Heredia, Costa Rica.
Ariel Troisi, de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco, Ingo Wehrtmann, Celeste Sánchez Noguera, Jimena Samper Villarreal y Jorge Cortés Núñez, del Cimar, y Tayler Clarke, de la Universidad de la Columbia Británica, de Canadá, serán los investigadores encargados de hablar durante el panel.
La acidificación en los océanos, los retos para la ciencia oceánica y la investigación sobre el cambio climático en países en vías de desarrollo, los efectos del cambio climático en la pesquería, el carbono azul y los arrecifes de coral son algunos de los temas que se abordarán en la actividad.
“Cada temática se va a desarrollar en un formato en el que se demuestre el aporte de la ciencia y cuales acciones son importantes que se implementen en este momento” agregó la investigadora.
Sánchez dijo también que la temática general del conversatorio fue seleccionada porque “según todas la proyecciones, las regiones tropicales de los países en vías de desarrollo van ser las primeras en sufrir los efectos del cambio climático en las zonas marino-costeras”.
El PreCOP25 es la reunión previa a la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático (COP25), a la que asisten jefes de delegaciones, líderes y representantes nacionales e internacionales de diversos sectores para compartir sus posturas sobre las negociaciones climáticas. Se espera la asistencia de aproximadamente 600 personas.
David Esteban Chacón León
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información
Espacio de reflexión fue promovido por la UCR junto con el Gobierno de Alemania para generar nuevo conocimiento académico en torno a la paz
La desigualdad es una de las máximas expresiones de violencia en la región centroamericana. Foto: Anel Kenjekeeva.
Pese a la firma de los Acuerdos de Esquipulas en la década de 1980, la paz duradera en América Central es una realidad muy lejana para los países de la región, pues estos continúan resintiendo el impacto de la violencia y la desigualdad.
Esta fue una de las principales conclusiones del director del Centro de Investigaciones Históricas de América Central (CIHAC) de la Universidad de Costa Rica (UCR) David Díaz, en su conferencia de cierre en el marco del Congreso “Conflictos y procesos de paz en Centroamérica en perspectiva latinoamericana”.
Este espacio de discusión y reflexión se desarrolló como parte de los esfuerzos que ejecuta la iniciativa Maria Sibylla Merian Centro de Estudios Latinoamericanos Avanzados en Humanidades y Ciencias Sociales (CALAS), impulsada por el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania.
Díaz aseguró que las recientes políticas neoliberales de los países centroamericanos han ocasionado una confusión al analizar el concepto de paz, pues los gobiernos de la región han buscado vender la estabilidad política como sinónimo de paz duradera.
El académico remarcó que estos conceptos no deben ser mezclados, pues aún continúan existiendo expresiones de violencia incluso en los países con democracias más asentadas.
“El problema es que hoy muere más gente que en las guerras civiles de 1980. Nos encontramos entre las regiones más violentas del mundo. Problemáticas como el trasiego de drogas se han agravado. La droga antes corría por mares, ahora corre por tierra”, acotó el académico.
El director del Cihac, David Díaz, dedicó su ponencia al investigador Ralph Sprenkels, quien falleció días antes de la actividad. Foto: Anel Kenjekeeva.
El investigador asegura que la desigualdad presente en todos los países centroamericanos hacen imposible el establecimiento de un periodo de paz, pues un 47% de la población de América Central se encuentra bajo la línea de pobreza.
“Si este dato no es un indicador de violencia no hay otro. Cuatro millones de hogares en el istmo están fuera del mercado laboral y sin acceso a servicios sociales básicos ¿cómo se puede hablar de paz o convivencia en estados con este tipo de desigualdad?”, señaló el ponente.
Gobierno alemán promueve debate sobre derechos humanos
Como parte de las actividades de cierre de este relevante congreso la diputada del parlamento y encargada de derechos humanos y ayuda humanitaria del Gobierno de Alemania, Bärbel Kofler, expuso las principales acciones que ha tomado el gobierno de su país en la búsqueda de la paz en América Central.
“Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores hemos identificado ocho países del continente americano que están dispuestos a formar parte del debate sobre derechos humanos en la región y tomar acciones para hacer una verdadera diferencia en esta materia. De igual manera continuamos buscando incluir a más países de la región”, aseguró Kofler.
La diputada remarcó que han realizado reuniones y acuerdos con diferentes organismos internacionales con el objetivo de fortalecer las leyes relacionadas con la defensa de los derechos humanos de las personas en el continente americano.
“Es necesario asegurarnos de tener leyes robustas si queremos que los derechos humanos de todas las personas sean igualmente protegidos. Si no podemos ir a una cita para reclamar que nuestros derechos están siendo violentados, nunca lograremos que hacerlos valer”, concluyó la alemana.
La diputada del parlamento de Alemania, Bärbel Kofler, asistió a la actividad como resultado de la colaboración entre el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania y la UCR. Foto: Anel Kenjekeeva.
Róger Bolaños Vargas
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información
Se ofrecerán funciones especiales gratuitas en el marco del Día Internacional de la Persona Adulta Mayor
La película cuenta con las actuaciones de Marco Antonio Calvo, Vicky Montero y Juan Patricio Arenas.
Durante este mes de octubre, en el marco del Día Internacional de la Persona Adulta Mayor, la producción de El baile de la gacela ofrecerá diversos cineforos gratuitos a lo largo del país, con la participación de los actores y actrices del largometraje. En esta oportunidad, las funciones se realizarán en las comunidades de Garabito, Aguas Zarcas, Cartago y Heredia.
Dicha actividad es una iniciativa del proyecto de acción social «Distribución alternativa en la Gran Área Metropolitana de la película nacional El baile de la gacela« (EC-424), de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) de la Universidad de Costa Rica (UCR), el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica y los Centros Cívicos por la Paz.
El baile de la gacela es una producción audiovisual del director Iván Porras Meléndez. El filme narra la historia de Eugenio, un hombre cuyo sueño es ganar, en un concurso de bailes tropicales, el trofeo que nunca alcanzó cuando jugaba fútbol. Eugenio, a sus 72 años, se enfrentará a sus propios prejuicios y a los de su familia al cambiar el «balón por el salón».
Esta es una película costarricense de comedia para todo público, estrenada en el 2018.
Esta producción se estrenó el año pasado en suelo tico, con excelentes críticas y siete semanas en cartelera. Fue ganadora del premio Golden Zenith a la Mejor Ópera Prima del Festival Internacional de Cine de Montreal, uno de los 15 festivales de cine clase A del mundo. En Costa Rica, obtuvo la «Mejor Dirección» en los Premios Nacionales de Cultura Costa Rica, así como el «Premio del Público» en el Costa Rica Festival Internacional de Cine.
Hasta el día de hoy, esta película ha tenido más de 30 funciones especiales en todo el país y en festivales de cine alrededor del mundo. Fue transmitida en las aerolíneas KLM y Air France, y continúa siendo aclamada por el público nacional e internacional.
Si desea conocer más sobre los cineforos y sobre Elbailedelagacela, puede visitar la página de Facebook del filme o de la productora Dos Sentidos.
Natalia Odio González
Unidad de Comunicación, Vicerrectoría de Acción Social
La Sede del Pacífico reflexiona sobre sus aportes al desarrollo regional y sobre sus desafíos frente a la actual coyuntura histórica
La región del Pacífico Central presenta una tasa de desempleo del 16.6 %, más alta que la tasa a nivel nacional, que alcanzó 11.9 % en el segundo trimestre del 2019. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La concentración de los recursos en el Valle Central de Costa Rica es una realidad y obedece a un modelo de desarrollo que genera desigualdad y marginación de las zonas costeras y periféricas del país.
Esta situación, muy palpable en la actualidad en la región del Pacífico Central, fue uno de los cuestionamientos centrales de las exposiciones del Foro Institucional 2019, que este año se efectúa en las sedes y recintos de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Titulado “Universidad de Costa Rica: sedes de la Universidad de Costa Rica en diálogo con las comunidades, los aportes de la universidad pública», el foro celebró su primera sesión el 1.º de octubre del 2019 en la Sede del Pacífico Arnoldo Ferreto Segura, en la ciudad de Puntarenas.
Estudiantes, docentes, personal administrativo y miembros de las comunidades participaron en sesiones a cargo de especialistas universitarios, en las cuales se analizó la actual coyuntura económica y social del Pacífico Central. Asimismo, se reflexionó sobre el compromiso y los retos de la UCR en esta zona, la más pequeña del país (7.6 % del territorio) y una de las más rezagadas social y económicamente.
Con 234 776 habitantes y 39 distritos, esta región es la más dispersa del territorio nacional y tiene una gran diversidad geográfica.
Al hacer un cuestionamiento del vallecentrismo, el profesor Oriester Abarca Hernández explicó que este patrón histórico se expresa en varios ámbitos, entre ellos la educación superior.
Dicho modelo de desarrollo ha dado como resultado, entre otras situaciones, que los habitantes del Pacífico Central presenten una muy baja escolaridad, pobreza y un nivel de desempleo que ronda el 16.6 %.
La mayoría de los distritos de esta área del país —que abarca una parte de la provincia de Puntarenas y, en menor medida, un sector de Alajuela— se ubica en los quintiles 2 y 4, que no son precisamente los más desarrollados. Esto significa que se encuentran en una situación de desventaja social, mientras que los distritos con mayor desarrollo se ubican en el Valle Central, indicó Abarca.
Ese es el caso del distrito central de Puntarenas, el cual ocupa la posición 160 de los 483 distritos de todo el país. Este hecho muestra que “hay un claro sesgo de las políticas públicas en favor de ciertos distritos del Gran Área Metropolitana”, afirmó el académico.
Oriester Abarca Hernández, docente de la Sede del Pacífico, destacó en su exposición que históricamente el desarrollo del país se ha concentrado en el centro del país, en detrimento del resto de las regiones. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
“Hay que tomar medidas ya y no solo quedarnos en el nivel discursivo. La ciudadanía debe participar, ejercer presión en el Gobierno. También el trabajo ciudadano es muy importante a través de la organización comunal, no esperar todo de parte del Estado”, sostuvo ante una concurrida asistencia.
Oportunidades educativas en las regiones
Desde la creación de la Sede del Pacífico en 1975, esta unidad académica se ha vinculado con el contexto social y económico de la zona, a través de las actividades no solo de docencia, sino también de investigación y acción social.
La exdirectora de la Sede del Pacífico, Susan Chen Mok, recordó que la instalación de la UCR en Puntarenas se debió en gran medida al financiamiento estatal por medio de la Ley de Pesca y Acuicultura, conocida como ley del atún, que fue promovida por el diputado de entonces, Arnoldo Ferreto Segura. Estos destinos específicos fueron eliminados recientemente a raíz de la aprobación del plan fiscal.
Lo anterior ha permitido que la presencia de la UCR en el Pacífico Central pasara de ser un servicio descentralizado de la Sede de Occidente, a constituirse en una sede que ha crecido y se ha consolidado como un pilar de desarrollo muy importante en esa región.
Hoy, con una población de 1 338 estudiantes y 138 graduados en el último año, la Sede del Pacífico ofrece a la comunidad puntarenense y a sus alrededores una amplia oferta académica que incluye carreras de grado y posgrado en disciplinas y áreas que el lugar necesita.
Con sus 1 338 estudiantes en la actualidad, 40 proyectos de acción social, proyectos de investigación en áreas como la educación, ambiente, historia y cultura, así como con carreras a la medida, esta unidad universitaria constituye una opción que potencia el desarrollo no solo del cantón central de Puntarenas, sino también de otros lugares apartados y al margen de las políticas estatales.
En cuanto a la creación de carreras pertinentes para los distintos espacios del país, Susan Zamora Cortés se refirió a la oferta de opciones propias en la Sede del Pacífico, que respondan a las necesidades socioeconómicas de la región.
Actualmente, la Sede del Pacífico ofrece nueve carreras, de las cuales cinco son carreras propias: Informática y Tecnología Multimedia, Informática Empresarial, Inglés con Formación en Gestión Empresarial, Gestión Cultural e Ingeniería Electromecánica Industrial. Además, se tiene proyectada la creación de dos más: Economía Empresarial y Desarrollo Portuario y Comercio Internacional.
Al respecto, Zamora indicó que la matrícula en estas carreras ha aumentado considerablemente desde su apertura y hay oportunidades laborales para los graduados. Esto fortalece las opciones académicas de la Sede, no solamente de carreras nuevas, sino también de carreras únicas a nivel nacional. Tal aspecto, además, impacta positivamente a la región y contribuye a mejorar la situación económica y social, tanto de las personas graduadas como de su entorno.
“Tenemos estudiantes de muchas regiones y comunidades de la zona, cada uno representa a una familia y si ese alumno se supera profesionalmente, va a significar un ingreso considerable para su familia, su comunidad y para el país”, dijo Zamora.
El vínculo con las comunidades ha sido un factor fundamental en el quehacer de la UCR, en la región del Pacífico Central. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Entre el 2010 y el 2016 se crearon 15 carreras nuevas en la UCR, de las cuales siete correspondieron a sedes regionales.
“El cuestionamiento que nos hemos hecho en la Sede del Pacífico es cuáles son las carencias de la región del Pacífico Central, pero también cuáles son las potencialidades o posibilidades de desarrollo y de allí surgen las demandas de educación superior”, aseguró Héctor Ferlini Salazar, relator de las mesas de discusión.
El vínculo con las comunidades
La acción social o el vínculo con las comunidades ha sido un factor fundamental en el quehacer de la UCR en la región del Pacífico Central. Esta se ha plasmado en iniciativas de distintos tipos en diversas comunidades.
María José Quesada Chaves resaltó la incidencia de la Universidad en diferentes grupos humanos de la región mediante acciones educativas que buscan mejorar la calidad de vida de la comunidad.
“La academia no puede estar aislada del contexto social. Los proyectos de acción social aportan desde la educación no formal. Mucha gente del lugar tiene su contacto con la Universidad a través de los proyectos de acción social”, expresó.
La vinculación con la comunidad se da desde los TCU (Trabajo Comunal Universitario), los cursos libres, la Etapa Básica de Artes Integradas, las ferias de la salud y los cursos de inglés, entre otras modalidades, en áreas que se encuentran muy aisladas de las oportunidades educativas, por ejemplo, las islas del Golfo de Nicoya.
“Se abarca a una población muy diversa y de distintas edades, desde niños y niñas, jóvenes, hasta adultos mayores”, detalló Quesada. No obstante, insistió en que se requiere hacer más esfuerzos para mejorar las relaciones entre proyectos y entre instituciones que trabajan en la zona.
Por su parte, otra de las expositoras sobre el tema de la acción social, Stefanny Forester Delgado, dijo que un reto de la UCR es responder a toda la región, que presenta diferentes características geográficas y ubicaciones. Aunque se han logrado sinergias importantes con otros actores sociales, el gran reto que se plantean es lograr darle seguimiento a las iniciativas en los barrios y comunidades.
Algunos de los sectores y actores claves con los que se ha trabajado son comités locales, iglesias, universidades, instituciones públicas, escuelas, colegios, pescadores, personas emprendedoras, adultos mayores, mujeres, jóvenes y niños.
Forester indicó que para alcanzar mayor incidencia en la región se requieren espacios de articulación interinstitucional y comunal, la presencia de personas con poder de decisión, voluntad política, flexibilidad en las decisiones institucionales y concebir la acción social como un proceso.
“Hay un divorcio entre el ámbito local, cantonal y regional. Si bien somos conscientes de estas debilidades, seguimos tratando de buscar una mayor incidencia de la Universidad de Costa Rica en la región”, concluyó.
En la UCR, hay más de 700 proyectos de acción social y en los últimos cinco años se han invertido ¢6 000 millones anuales en este rubro.
Lisbeth Mora Elizondo, coordinadora de investigación de la Sede del Pacífico, se refirió a los aportes de las investigaciones para el mejoramiento de la realidad de la zona.
Mario Solera Salas, director de la Sede del Pacífico, expresó que la universidad pública es un espacio de reflexión crítica que le estorba a los sectores dominantes. Por esto, está en peligro de extinción en Latinoamérica y en nuestro país.
Todavía tenemos biodiversidad disponible y podemos beneficiarnos de ella. Sin embargo, si no la aprovechamos, se puede ir perdiendo poco a poco
Muchos de los problemas de salud que sufren las personas latinoamericanas se encuentran relacionados con la mala alimentación, de la cual se despliegan dos consecuencias graves: la desnutrición y la obesidad. Las alternativas para resolver estas situaciones existen desde hace miles de años, pero están guardadas en la memoria de nuestros antepasados y opacadas por las grandes industrias de alimentos.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el hambre, la desnutrición, la carencia de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad afectan más a las personas de menores ingresos, a las mujeres, indígenas, afrodescendientes y a las familias rurales. Entre las principales causas del incremento de la mala alimentación en estas poblaciones vulnerables se encuentra el cambio que han sufrido los sistemas alimentarios de la región, desde su producción hasta su consumo.
Precisamente, este fue el tema que se discutió en el VI Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA 2019). La actividad se desarrolló del 17 al 19 de septiembre y reunió a estudiantes e investigadores de tecnología e ingeniería de alimentos, así como a profesionales de la industria alimentaria nacional e internacional, para exponer trabajos y proyectos sobre el valor de los alimentos funcionales, la buena dieta y la protección de la biodiversidad.
El debate concluyó que una de las razones más importantes detrás de los hechos mencionados es el abandono de las costumbres de alimentación y de las tradiciones culinarias, ya que en una zona megadiversa como Mesoamérica —donde se encuentran frutas y verduras frescas en una enorme variedad— es imperdonable ignorar el valor nutricional y el gran aporte proteico que pueden dar especies ancestrales como los quelites, el ojoche, el maíz pujagua y demás plantas comestibles.
Estas especies —que han pervivido a pesar del dominio de los cultivos de gran importancia económica y al uso de herbicidas— son la base actual de movimientos internacionales de cambio de paradigma alimenticio, como el Slow Food, que propone una forma de vida distinta, en la cual la alimentación debe ser “buena, limpia y justa”. Muchas personas creen que la comida tradicional solo consta de platillos grasosos y altos en calorías, pero cuando se mira a fondo su composición, se descubre que pueden ser balanceados y también sabrosos.
Revalorizar las recetas locales es una forma práctica de recuperar posibilidades de mejorar la salud de las personas y, a la vez, de conservar los recursos genéticos, es decir, conservar las plantas que forman parte de los platillos tradicionales. La domesticación de estas plantas (como tener una huerta en el patio) permite la subsistencia de las familias rurales y, al mismo tiempo, la conservación de especies regionales amenazadas por las formas de la agricultura moderna.
Aprovechar la biodiversidad es un reto
La Dra. Amanda Gálvez es química de alimentos y profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ella fue un de las expositoras del congreso y enfatizó en la necesidad de rescatar las recetas tradicionales y la dieta a base de plantas ancestrales. Su hipótesis se centra en que «al mercado de alimentos no le gusta la biodiversidad, ya que representa un reto, porque es más fácil pagarle a las mismas empresas los mismos productos, que a pequeños productores sus cultivos artesanales».
«Los alimentos tradicionales tienen actualmente un boom en muchos restaurantes europeos y americanos, pues se está poniendo de moda comer algo hecho con las manos de un pequeño productor. El problema es que las grandes industrias y el consumo masivo de alimentos procesados ha hecho que los supermercados y distribuidoras prefieran pagar una sola factura a un gran acopiador, en lugar de comprarle a varios productores locales», aseveró.
«La biodiversidad es un reto que no va con la industrialización y nos hemos comprado la idea de que la industrialización es el modernismo y es a donde tenemos que ir. Ahora es más fácil consumir un producto empacado, ya que resulta más barato y disponible que una verdura fresca«, agregó.
Gálvez asegura que es necesario informarse sobre los nutrientes de los alimentos tradicionales. Las leguminosas como los frijoles, lentejas y garbanzos son las plantas que tienen la mayor fuente de proteína, muy similar a la de la carne. Además, contienen pigmentos naturales que son muy buenos antioxidantes y ayudan a combatir diferentes procesos que aceleran el envejecimiento del cuerpo. En el caso de los quelites, sus pigmentos proporcionan carotenoides, que son precursores de la vitamina A, la cual es muy importante para la vista.
«Nosotros no estamos diseñados para comer píldoras, estamos diseñados para comer alimentos. Hemos evolucionado junto con los alimentos, pero todavía no hemos evolucionado para comer alimentos ultraprocesados. Si comemos variado y saludable, no tenemos que estar tomando suplementos para darle fibra, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales a nuestro cuerpo. Todo eso está en los alimentos y principalmente en estas plantas», señaló.
«Aparte de todo, tanto los frijoles como las hierbas y todas las verduras contienen pequeñas moléculas llamadas fitocompuestos, y como nosotros evolucionamos comiendo eso, nuestra microbiota intestinal también está acostumbrada a tenerlos que consumir para protegernos. O sea, también hay que alimentar bien a nuestros bichos, ya que nos ayudan a mantenernos saludables», finalizó.
Alimentos más nutritivos
El Dr. Emilio Álvarez, investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y co-coordinador de la Red Iberoamericana de Aprovechamiento Integral de Alimentos Autóctonos Subutilizados (Red Cyted-ALSUB), expuso en el CITA 2019 sus estudios con el ojoche o «ramón» como se le conoce popularmente en México. El ojoche se caracteriza por tener un alto contenido en almidones, fibra y proteínas, lo que hace que sea un buen cultivo para enriquecer alimentos.
Desde la Red Cyted-ALSUB han formulado distintos alimentos usándolo, por ejemplo, una tortilla con harina de ojoche que aumentó dos veces el contenido de proteína, cinco veces el de fibra y diez veces el de compuestos fenólicos en comparación a la tortilla harina de trigo. Esta podría ser una opción bastante viable para personas con deficiencia nutritiva.
También han trabajado con bebidas y pastelillos a base de ojoche. Actualmente están llevando a cabo un estudio en el que le dan de comer estos 2 alimentos a personas de la tercera edad que tienen sarcopenia (pérdida degenerativa de masa muscular y fuerza al envejecer) y han observado que el aporte del ojoche – durante 30 días de consumirlo – se refleja en un incremento en masa muscular y fuerza motriz.
Álvarez considera que existe un problema de seguridad alimentaria muy severo en la región. Primero porque hay un porcentaje muy grande de población que tiene un déficit proteico, y segundo por el incremento de la obesidad por cambios en hábitos los alimenticios. Indica que desde la Red Cyted-ALSUB están buscando tener vinculación con el sector productivo para que sus investigaciones lleguen a la población y que los productos que estudian entren al mercado.
También afirma que hay que hacer estudios interdisciplinarios en donde participen antropólogos que ayuden a identificar cuáles son las tradiciones alimentarias de la región, para que luego los tecnólogos de alimentos analicen los cultivos que se utilizaban y vean cómo se pueden usar en la actualidad. Agrega que hay que investigar fuentes viejas que no se hayan estudiado y comprender que el cambio de los roles en el hogar también es un punto importante.
«Cuando cambian los roles tradicionales donde la mujer se encarga de cuidar a los niños y hacer la comida en la casa, y pasa ella al mercado laboral para llevar dinero a la familia, la forma de comer se modifica, ya que la mujer (o la persona que cocine en la casa) tiene menos tiempo para cocinar y entonces opta por consumir más alimentos procesados. Una buena alternativa para tratar este fenómeno sería producir alimentos procesados que tengan propiedades funcionales, que sean nutritivos», explicó.
Otra preocupación del académico es cómo los monocultivos han desplazado los cultivos tradicionales. «Para producir monocultivos como el maíz y el trigo, hay que talar regiones importantes para hacer las plantaciones. Sin embargo, el ojoche es una alternativa muy interesante, ya que hay estudios que demuestran que esta planta tiene una capacidad de intercambio de CO2 muy alta. Es un árbol que permite recuperación de agua, entonces cuando hay lluvia y se tiene árboles de ojoche, hay menor riesgo de escurrimientos de agua y mayor absorción de CO2«, concluyó.
Panorama costarricense
Toda esta dinámica cultural de consumo y producción es muy similar en Costa Rica. Ana Mercedes Pérez, docente e investigadora del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA) de la Universidad de Costa Rica (UCR), ha estudiado a profundidad las propiedades y beneficios del maíz pujagua, otra planta de origen mesoamericano que desde 2014 es patrimonio cultural del país.
El maíz pujagua se conoce con este nombre —de origen náhuatl— en Guanacaste y Puntarenas. También se le llama maíz morado por su característico color. Es más susceptible a plagas y condiciones de sequía, por lo que tiene un complejo manejo agronómico que hace que su precio tienda a ser elevado. Aún así, se ha demostrado que este cultivo contiene propiedades biológicas muy importantes, como sustancias antioxidantes, antiinflamatorias, nefroprotectoras y antidiabéticas.
Para conocer los beneficios a la salud humana y el valor nutricional de esta planta, Pérez trabaja un proyecto llamado “Fomento del consumo del maíz pujagua cultivado en Guanacaste, un alimento ancestral de alto valor nutricional, y estudio de sus usos tradicionales”. Con este estudio, ella y su equipo del CITA, planean generar resultados que ayuden a los productores nacionales e incentive el cultivo del maíz pujagua en el país.
«Las muestras guanacastecas que hemos analizado tienen un alto contenido de fibra, importante para reducir la incidencia de cáncer colon en la salud. También tienen un alto contenido de proteína, lo que nos demuestra que la planta es una buena opción para preparar una gran cantidad de alimentos. Por esto, tenemos la idea de crear un recetario, para que las personas puedan consumir el maíz pujagua en platillos saludables y sabrosos», afirmó la docente.
Otras plantas como el chicasquil han perdido relevancia en el país y Pérez considera que el modo de vida actual no ayuda a devolverlas a la mesa. «Cada vez las casas tienen menos patios. Ya no hay tantos agricultores como antes y la oferta de cultivos ha bajado mucho. Somos un país biodiverso, pero hemos perdido mucha diversidad culinaria», destacó.
José Andrés Céspedes Campos
Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información
Por: Dr. Leonardo Sancho Dobles, Catedrático Humboldt 2019
El Congreso Internacional »La escritura en el desplazamiento: viajes, expediciones y naufragios» se llevará a cabo entre el 21 y el 26 de octubre 2019
Leonardo Sancho DoblesFoto: Anel Kenjekeeva.
El pensamiento y la praxis de Alexander von Humboldt ha estado vigente este año en la Cátedra que lleva su nombre, año en el que también se conmemoran dos siglos y medio de su natalicio. Las inquietudes del explorador, científico, naturalista, cosmopolita y humanista han sido las que han orientado el quehacer de la Cátedra Humboldt 2019, particularmente las premisas de partida han sido la dimensión transdisciplinaria y la democratización y popularización del conocimiento de las ciencias.
El un trabajo del año 1807 sobre la geografía de las plantas el erudito alemán había planteado que “en la cadena de causas y efectos no puede estudiarse un hecho aisladamente”. Este principio es el que ha prevalecido en el enfoque bajo el cual se ha analizado el principal objeto de estudio de la investigación titulado “Autos seguidos sobre la pérdida de la goleta de Su Majestad en Punta de Lagartos seguidos por mí don Juan Gemmir y Lleonart Fontanelis y Teniente Coronel de Infantería Española de los Ejércitos del Gobernador Capitán General de esta provincia de Costa Rica por Su Majestad”, un documento relativo a “Naufragio de goleta” el en que se recopilan los escritos y las actuaciones del proceso jurídico, como las declaraciones, órdenes, razones e inventario, con tal de poner a salvo el cargamento de la embarcación siniestrada. Este naufragio, ocurrido en la costa del Pacífico costarricense en el año 1746, en principio se ha trabajado desde la filología en sentido estricto del oficio, sin embargo esta tragedia no se puede estudiar aisladamente y, para una comprensión integral del hecho, se ha abordado desde un enfoque transdisciplinario en el que se busca que diversas disciplinas dialoguen entre sí y se confronten y, a partir de este proceso, se obtengan nuevos y diferentes aportes al conocimiento para revelar la cadena de causas y consecuencias de la tragedia. Por lo anterior, en el proceso ha sido necesario que echar mano de otros saberes y disciplinas entre las que se encuentran la historia —colonial, comercial, marítima, militar—, la geografía y la geopolítica, la cartografía, la física y la mecánica de fluidos, las “artes de navegar” —que luego desembocarían en la ingeniería naval—, estrategias de defensa militar entre otras disciplinas más.
«Examinar de qué manera los escritos sobre viajes, expediciones y naufragios ofrecen un universo de información sobre distintos campos del saber y del conocimiento»
A partir de la adversidad del naufragio, es posible obtener una lección y un aprendizaje provechoso, tal como lo ejemplificara el mismo científico y explorador alemán. En la comunicación epistolar que sostuvo con su hermano Wilhem durante sus investigaciones por las Américas, en el año 1802 desde la ciudad de Lima en el Virreinato del Perú le comenta que “En la ladera occidental de los Andes, hay pantanos donde se mete uno hasta la rodilla. El tiempo había cambiado; los últimos días llovió a cántaros, nuestras botas se nos pudrieron en las piernas y llegamos con los pies desnudos y cubiertos de lastimaduras a Cartago, pero enriquecidos con una bella colección de nuevas plantas, de las que he sacado una gran cantidad de dibujos”. El infortunio también es un aprendizaje que permite destacar las virtudes de una desventura, precisamente la lección que ofrece el erudito alemán es la que ha guiado la investigación en la Cátedra que lleva su nombre, la desventura, las inclemencias del clima no fueron impedimento para que el científico pudiera aprovechar obtener un resultado valioso; por las mismas razones el conocimiento que se ha desencadenado a partir el estudio del naufragio ocurrido un 18 de noviembre hace 273 años plantea algunas hipótesis y una teoría sobre la escritura en la colonia.
La meta de la democratización del conocimiento se cristaliza en el Congreso Internacional “La escritura en el desplazamiento: viajes, expediciones y naufragios” que se llevará a cabo entre el 21 y el 26 de octubre. En el evento participarán siete académicos visitantes de Alemania, Chile, España e India quienes impartirán conferencias magistrales y talleres, además se suma un considerable número de ponentes —nacionales e internacionales— especialistas de diversas áreas del conocimiento como la historia, la lingüística, la física y la literatura, quienes abordarán los escritos sobre viajes, expediciones y naufragios para reconocer el universo de información sobre distintos campos del saber y del conocimiento que de ellos se puede derivar. Con el ánimo de hacer mucho más democrático el conocimiento, y darle un carácter público a esta dimensión del pensamiento de Humboldt, el congreso se realizará en la Sede Rodrigo Facio y también en el Recinto de Golfito, se va a llevar a cabo un foro con estudiantes de la Escuela de Estudios Generales sobre “Crónicas de la arqueología del pasado reciente” y se realizará la exposición “Espacios imaginarios e imaginados: viajes y expediciones” en la Biblioteca Nacional. La asistencia a todas las actividades es libre y gratuita.
La puesta en práctica de la investigación transdisciplinaria y el conocimiento compartido más allá del ámbito académico, han sido los ejes sobre los cuales se articula el quehacer de la Cátedra Humboldt 2019.
Pam Coleman: »Muchos de los procesos agrícolas y los procesos alimentarios que utilizamos tienen un impacto dañino en el medio ambiente, por lo que debemos descubrir cómo alimentar a todos de manera sostenible, es un gran desafío»
Pam Coleman representa al IFT, la organización que agrupa a miembros de las disciplinas relacionadas con la ciencia y la tecnología de los alimentos de más de 95 países y lleva la voz de liderazgo en el desarrollo de alimentos a nivel mundial. Foto: Anel Kenjekeeva.
Garantizar la alimentación de la humanidad y conservar el medio ambiente son dos retos estrechamente relacionados ya que dependemos de ambos elementos para vivir. ¿Esta delicada relación está siendo tomada en cuenta por los equipos de investigación para la innovación de productos alimentarios alrededor del mundo? ¿Qué está haciendo la industria alimentaria al respecto?.
Pam Coleman, presidenta del Instituto de Tecnólogos de Alimentos de los Estados Unidos (IFT por sus siglas en ingles), con más de 30 años de experiencia en la industria alimentaria como científica, gerente técnica y ejecutiva de negocios respondió a estas preguntas durante el IV Congreso de Ciencia y Tecnología de Alimentos CITA-2019, donde impartió la conferencia inaugural “Feeding minds for tomarrow’s world” en la que planteó los principales desafíos que enfrenta este sector y las estrategias que les permitirán alimentar a la población en las próximas décadas.
– ¿Los equipos de investigación en ciencia y tecnología de alimentos están tomando en cuenta la sostenibilidad ambiental a la hora de desarrollar productos nuevos?
Pam Coleman (PC): Es más fácil para las personas que están ingresando a la industria ahora, las personas que están saliendo de la universidad tienen una mayor conciencia de la sostenibilidad y los desafíos que tenemos, por lo que creo que hay una iniciativa en la ciencia de los alimentos para impulsar la sostenibilidad. En los Estados Unidos, trabajo con una joven profesora científica de alimentos y ella me explica: “Enseño ingeniería de alimentos, pero enseño ingeniería de alimentos sustentable”, así que esa es su pasión y su iniciativa. Esa es solo una persona, pero yo veo la ciencia de los alimentos en su conjunto, estamos pensando en el hecho de que tenemos que alimentar a una población muy grande y tenemos que hacerlo sin arruinar nuestro planeta.
– Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) aproximadamente 1300 toneladas de alimentos se desperdician cada año. ¿Puede la ciencia de los alimentos ayudar a reducir el desperdicio?
PC: La reducción del desperdicio de alimentos es otro tema en el que estoy viendo más actividad y más entusiasmo. Hay muchos grupos que están trabajando para eliminar los desperdicios en la manufactura de alimentos y están tratando de entender cómo convertir esos desperdicios en un producto o ingrediente que pueda usarse de otra manera. Las compañías emergentes e incluso a las empresas de alimentos establecidas, que observan los desechos que producen, están tratando de encontrar un valor para ellos o una forma en que puedan usarse. Esa es la forma principal en que estamos trabajando en ello.
También sé de otras iniciativas como una aplicación de inteligencia artificial de una pequeña empresa emergente con la que se puede fijar el precio de los alimentos y bajarlo a medida que se acerquen a su caducidad, por lo que si el comprador sabe que va a necesitar un alimento o un ingrediente y lo usará de inmediato, puede pagar un precio más bajo. De esa manera, están motivando a las personas a no desperdiciar, ya que pueden comprar un alimento o ingrediente de menor precio que está muy cerca de la fecha de caducidad.
– La FAO también ha advertido que los consumidores, especialmente en países de ingresos altos, tendrán que reducir su consumo de productos animales en los próximas décadas, ¿Cómo pueden ayudar los científicos de los alimentos a enfrentar este cambio?
PC: Nuestros macro desafíos son inmensos y de largo plazo, afortunadamente hoy existe mucha tecnología, innovación e investigación que nos ayudarán. En la cultura estadounidense amamos nuestra carne y nuestro pollo, pero también estamos muy involucrados en este momento en resolver cómo tener el sabor de la carne en una hamburguesa a partir de proteína vegetal y vemos esto como una fortaleza. Entonces, ya tenemos la oportunidad de dar solución al desafío de la demanda de proteínas de una manera más creativa (tomado de la conferencia “Feeding Minds for tomarrow`s world”).
– El plástico ha sido un aliado para el empaque de los alimentos por décadas pero hoy en día la sociedad exige menos plásticos. ¿El empaquetado se percibe como un nuevo campo de trabajo para los científicos de alimentos?
PC: He estado en la industria alimentaria durante 30 años y he visto un gran enfoque en el empaquetado, pero creo que en el pasado se trataba más de cómo usar el embalaje para alargar la vida útil y reducir los problemas de calidad o seguridad que el producto podría tener. Un ejemplo es el envasado en atmósfera modificada donde se introducen gases en el envase para reducir la oxidación de los alimentos. El envasado siempre ha sido una ciencia muy relacionada con la ciencia de los alimentos, pero creo que estamos cambiando y necesitamos cambiar aún más y hacer que el embalaje sea menos una carga para el medio ambiente.
– Aparte del reto de la sostenibilidad ambiental, ¿Cuáles son los retos más grandes para la ciencia de alimentos hoy en día?
PC: Definitivamente tenemos que alimentar a una gran población que está creciendo más rápidamente, tenemos que alimentarlos con productos que les permitan mantener la salud y mantener pesos saludables. Necesitamos alimentarlos cuando viven en entornos urbanos y es muy difícil llevar alimentos frescos y varios tipos de alimentos a los centros de las ciudades, por lo que tenemos muchos desafíos para responder a todas estas preguntas. Probablemente, la más importante es cómo nuestro sistema alimentario alimentará a todos en el planeta sin arruinar el planeta, porque muchos de los procesos agrícolas y los procesos alimentarios que utilizamos tienen un impacto dañino en el medio ambiente, por lo que debemos descubrir cómo alimentar a todos de manera sostenible, es un gran desafío.
-¿Cuáles son las principales herramientas con las que cuentan para dar respuesta a estos retos?
PC: Contamos con la edición genética que permite trasplantar genes sin tomar el ADN de otro organismo, podemos modificar genes y hacer cultivos más resistentes, para que puedan resistir a virus que los atacan, por ejemplo. Tenemos la presión sobre cómo regular esas tecnologías y cómo los consumidores van a aceptarlas, pero sí vemos la modificación genética como una herramienta que se puede utilizar.
La tecnología “blockchain” (cadena de bloques) es otro avance tecnológico donde los distribuidores y consumidores están utilizando un programa legítimo distribuido, colocado todo dentro de la internet y vemos un gran potencial en esta área. A través de la utilización de la tecnología “blockchain” existe la posibilidad de reducir el desperdicio de alimentos y mejorar su inocuidad y calidad.
Nutrición personalizada es otro tema importante. Por ejemplo, hoy escuché en la Universidad de Costa Rica sobre técnicas de genotipado y proyectos que trabajan con el microbioma tratando de entender si hay posibilidad de que existan dietas que son más adecuadas para algún tipo de personas que para otras. Sabemos que hay gran potencial en esta área de investigación.
Por último, debo mencionar que actualmente la FDA (Food and Drug Administration) en Estados Unidos es capaz de detectar brotes de enfermedades transmitidas por alimentos cuando apenas se han enfermado de 3 a 5 personas y esto en un país de 300 milliones de habitantes es un gran avance, que ha sido posible a través del uso de la secuencia genómica completa y la colaboración con laboratorios clínicos. Este avance brinda la posibilidad de detectar y prevenir estas enfermedades antes de que lleguen a ser más devastadoras. (tomado de la conferencia “Feeding Minds for tomarrow`s world”).