UCR: Estudiantes usan sus capacidades para impulsar el empoderamiento de las mujeres turrialbeñas

Daniela Muñoz Solano

Periodista Vicerrectoría de Acción Social

El proyecto facilita espacios de aprendizaje de distintas disciplinas y saberes, que se aprovechan para reflexionar sobre temas de género. Foto cortesía del proyecto.

Una clase de inglés, un taller de hidroponía o una clase de cardio baile puede ser el espacio perfecto para fomentar el empoderamiento femenino, y así lo demuestra el proyecto TC- 672 “Empodero: Experiencias que posibiliten empoderamiento, dirigidas a mujeres trabajadoras del hogar de la comunidad de Nochebuena ubicada en el distrito de Turrialba”.

En este proyecto, estudiantes universitarios de todas las carreras que se imparten en la Sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica (UCR), ofrecen cursos y talleres con distintas temáticas a las mujeres de la comunidad, con el fin de facilitar espacios de reunión, de construcción colectiva y de empoderamiento, al tiempo que en clase o en charlas se abordan problemáticas como estereotipos de género, autoestima, violencia, conciencia corporal y liderazgo femenino.

“Si convocamos a las mujeres a charlas sobre estos temas, no van, pero a un curso de computación o de inglés, sí van y allí aprovechamos para trabajar estos otros temas que son fundamentales”, cuenta Blanca Luz Sojo, coordinadora del proyecto.

Ana Graciel Ortiz, estudiante de inglés y enseñanza de la música, da clases de inglés básico en Las Colinas, una comunidad de reciente fundación. La estudiante se empeña en dar al grupo de mujeres, no solamente nociones básicas del idioma, sino que aborda durante la clase temas como trabajo doméstico, salud, nutrición y autocuidado.

Espacios para ejercitarse son parte importante del proyecto pues construyen relaciones entre las mujeres y promueven autocuido. Foto cortesía del proyecto.

“A veces ellas sienten que solo estan en casa haciendo nada, aunque están trabajando en casa y cuidando a los hijos que es super importante, ahí en clases nos ponemos a hablar del valor del cuido, de educar niños, de limpiar la casa no sólo para sí mismas, sino para otras personas, de que estudiar o trabajar fuera es importante, pero ser ama de casa no es “no hacer nada”, metemos esos temas transversales durante la clase para que abran la perspectiva a lo valiosas que son y lo mucho que aportan a sus familias y a la sociedad”, cuenta la estudiante.

Viviana Fallas es estudiante del curso de inglés y asiste al de cardio baile (que también imparte el proyecto), es ama de casa, madre de tres y estudiante de informática educativa en la UNED. Según dice, los cursos que ha recibido son excelentes porque todos los días aprende algo nuevo “ya sea para ponerlo en práctica ayudándole a los hijos o en el estudio o más adelante en el trabajo”.

Otra de las beneficiadas con este proyecto es Melissa Mora, vecina de Los Ángeles. Ella ha llevado cursos de diseño, papel y telas, pintura y acondicionamiento físico. “Gracias a ese curso de pintura me di cuenta que tengo esa habilidad, la semana pasada fui a una reunión de los artesanos de Turrialba y me llamaron el fin de semana para decirme que aceptaban mi arte, entonces ahora soy parte de la asociación y eso gracias a los cursos de Empodero. Me siento muy contenta y como mujer me siento realizada y empoderada con respecto a mis habilidades”, afirma con orgullo.

Las mujeres de comunidad de Las Colinas, en Turrialba, participan en diversos cursos que organiza el TCU. Foto: Daniela Muñoz

Doña Gerardina Dittel, vive en Las Brisas en Nochebuena desde hace más de 30 años. Es ama de casa, mamá de 4, abuela de 12 y bisabuela de 4. Relata que asistió el curso de hidroponía y ahora asiste al de inglés, al de manualidades a partir de material de desecho y al de cardio baile. “Los cursos son muy buenos y me sirven para no estar solo en la casa. Yo vengo y me desentiendo un rato de la casa y aprendo, además estoy haciendo algo por mi salud”.

Lorena Gutiérrez es de Barrio Los Ángeles y cuenta que no sabe leer ni escribir, pero que “se las ingenia” y aprovecha los espacios al máximo. Terminó el curso de computación, dos cursos de pintura, otro de manualidades y ahora está aprendiendo primeros auxilios. “A mí me gusta mucho, porque como nunca fui a la escuela, mi mayor logro es apearme del bus y que me vean entrar a la universidad. Ni qué decir cuando he recibido un diploma, aunque no sepa leer ni escribir, yo puedo y por eso aquí estoy”.

 

Información generada desde la Vicerrectoría de Acción Social.

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