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Autor: Hector Ferlini Salazar

La OCDE, el ICE y una información inútil

Freddy Pacheco León, PhD

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) no solo ofrece a la comunidad una cobertura eléctrica cercana al 50% que alcanza a todos los rincones del país, sino que, además, es casi en su totalidad de origen renovable. Y es así, por disposición histórica de sus fundadores y primeros desarrolladores, que lo decidieron mucho antes de que planetariamente se recomendara el uso de energías renovables, en virtud de las medidas que hay que implementar para enfrentar las causas y consecuencias del cambio climático.

Además, gracias a su internacionalmente reconocida eficiencia y eficacia, y al hecho de que se trata de una empresa estatal que funciona sin fines de lucro, sus tarifas son las menores del istmo centroamericano, para beneficio de habitantes y sector productivo. De ahí el prestigio bien ganado del ICE y el cariño de que goza entre los costarricenses.

Sin embargo, ahora que Costa Rica se está estrenando como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), que originalmente era conocida como el “club de los países ricos” por haber sido fundada por EUA, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Italia, España, Países Bajos, Suecia, Suiza, Noruega, Bélgica, Portugal, Austria, Grecia, Turquía, Luxemburgo e Islandia, ha recibido de manos de su actual presidente, el australiano Mathias Cormann, un “Estudio Económico” fechado 2023, pero ¡con información de hace una década!, por lo menos en lo que se refiere al ICE.

Si se tratara de un informe sin importancia el censurable fallo no tendría especial trascendencia, pero al tratarse de un diagnóstico, o sea un documento sistemático, evaluativo, que permite producir hipótesis y acciones con objetivos ideológicamente orientados, mal haríamos en desdeñar su contenido.

Aparte de señalar, casi en forma de lamento, que la participación de la generación de electricidad del sector privado permitida está limitada al 30%, destaca que tiene barreras contractuales con el ICE como las que exigen que la participación extranjera en las empresas no supere el 65%, obviando eso sí, que por muchos años el ICE se ha visto obligado legalmente a comprar energía del lucrativo sector privado, a precios más altos que los de su producción.

El tinte tendencioso de esas anotaciones, se reafirma cuando afirma sin ambages, que “el desempeño operativo del ICE es mediocre”, cuando se le compara con instituciones pares y que los precios de la electricidad han sido más altos que en los países centroamericanos, usando para ello, información del Banco Mundial recabada hace diez años, y no la que se tiene a disposición pública en diversas fuentes.

Así pues, siguiendo la lógica procesal de la información anotada, se plantea inmediatamente la hipótesis derivada de esa falacia, para afirmar que el rompimiento del monopolio en “la operación de la red de transmisión”, y la apertura de la competencia en la “generación y el suministro minorista”, “puede generar grandes beneficios en forma de innovación y precios más bajos”. Seguido, como era de esperar, por la liturgia economicista que como letanía repite que se “debería considerar flexibilizar las restricciones y los límites existentes a la participación del sector privado, incluidos los relacionados con la propiedad extranjera, como una forma de estimular la innovación y la competitividad y enfrentar los próximos desafíos para el sector eléctrico”.

Es cierto que nuestro país, como lo es Chile, el primer país latinoamericano afiliado a la OCDE, está muy lejos de alcanzar los índices de desarrollo exhibidos en el grupo de los países fundadores, y que es necesario fortalecer la planificación y la ejecución de acciones orientadas hacia un desarrollo social y económico, que nos permita avanzar hacia la toma de decisiones dirigidas hacia el combate de la pobreza y la desigualdad. Pero es fundamental que ese desarrollo al que aspiramos, no solo sea visto como crecimiento económico, sino que ha de ser sostenido, sostenible, incluyente, que conlleve una transformación estructural que no se limite a la fusión de entidades gubernamentales sin ton ni son, como lo estamos viendo en proyectos de ley.

La aspiración ha de ser la de corregir desequilibrios, mitigar tensiones sociales ampliando la participación democrática. Lo sucedido lamentablemente en Chile, después de tantos años de ser miembro de la OCDE, se podría evitar en Costa Rica, pero para ello, se habrá de sustentar las hipótesis y acciones en información real, válida, actualizada, útil, y no en lo que, lamentablemente, estamos leyendo en ese estudio de la OCDE.

Valoremos nuestra vida y nuestro ambiente

José Luis Pacheco Murillo

Algunas ciudades de Turquía y Siria quedaron devastadas debido a terremotos ocurridos en días pasados. Muy lamentable el número de fallecidos y desde luego el número de heridos, algunos de los cuales, dadas las circunstancias, también fallecerán.

El asunto es qué podemos aprender de semejante catástrofe. Somos un país y una región sumamente propensa a los sismos y por ende a los terremotos.

Para muchos seguir el proceso para obtener permisos de construcción y tener que pagar para obtenerlos, resulta molesto y toman la decisión de no hacerlo y construir a como pudieran. Esas son las circunstancias que después provocan este tipo de tragedias. Temblores que se vuelven terremotos y terremotos que se convierten en tragedia.

Turquía y Siria hoy viven una tragedia y el mundo debería de solidarizarse con ellos. Ya lo hemos hecho, pero aún falta mayores estrategias para que puedan salir adelante.

Desgraciadamente para algunos, el apoyo es suministrar más armas y tanques de guerra para exterminar gente y destruir ciudades.

Estamos propensos a sufrir desastres naturales. Hoy son Siria y Turquía con esos terremotos, Chile con los incendios forestales como ya ha sucedido en Los Ángeles. Hay derrumbes y lavados, el invierno cruel cobrando vidas.

Valoremos nuestra vida y nuestro ambiente. Cuidémoslo y así nos cuidamos nosotros mismos, además de hacer lo necesario para dejarles un mejor mundo a los que vienen detrás.

Dios quiera que todos los países que hoy sufren esas consecuencias puedan salir adelante lo más pronto posible con la ayuda humanitaria de los otros países.

Comunicado por el Acuerdo de Escazú

A la opinión pública

El miércoles 1 de febrero del 2023 la Asamblea Legislativa analizó la moción para extender el plazo del expediente 21245, Proyecto de Ley para la ratificación del Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, por cuatro años más. La moción fue rechazada.

Lamentamos la decisión de la Asamblea Legislativa de negarse a sostener la discusión sobre el contenido del llamado Acuerdo de Escazú. Lo que se votó fue la apertura o no al análisis de un instrumento regional en materia ambiental y de derechos humanos para América Latina y el Caribe.

Los argumentos esgrimidos por quienes se oponen han sido rebatidos con base en la doctrina y la jurisprudencia del derecho internacional de derechos humanos y del derecho ambiental en diferentes publicaciones y foros.

Sin embargo, prevaleció el discurso de que la participación pública en la toma de decisiones ambientales entorpece el desarrollo del país, obstaculiza la inversión en actividades productivas y obras de infraestructura.

La realidad demuestra lo contrario. La participación garantiza transparencia, previene los conflictos socioambientales y la corrupción.

El cuarto pilar del Acuerdo de Escazú, que es la protección de las personas defensoras de derechos humanos en asuntos ambientales, sigue siendo una necesidad aquí y en toda la Región debido al acoso, amenaza y persecución de que son objeto.

El Acuerdo de Escazú no ha sido sepultado como rezan algunos titulares. Goza de buena salud y cada vez cuenta con más Estados Parte. Ya ha celebrado su Primera Conferencia de las Partes, se han nombrado nuevos Representantes del Público y pronto elegirá los miembros del Comité de Apoyo a la Aplicación y Cumplimiento.

Una golondrina no hace verano. Es lamentable que la Asamblea Legislativa haya tomado esa decisión de no avanzar en la discusión y el análisis de un tema tan relevante en este momento de crisis climática, de crisis de pérdida de biodiversidad y de amenazas para quienes defienden el ambiente.

Costa Rica ha quedado expuesta con esta decisión, por nuestras contradicciones de ser un país que se enorgullece de defender los derechos humanos y de liderar la agenda ambiental. Estamos en deuda con las generaciones futuras.

Confiamos en que nuestras instituciones sí sigan defendiendo y velando por los derechos humanos y garantizando el derecho constitucional a un ambiente sano.

¡Que sigamos siendo un Estado de Derecho que fundamenta la democracia ambiental!

Adrián Martínez, Director, La Ruta del Clima.

Alicia Eugenia Vargas Porras, Viceministra Académica MEP 2014-2018.

Ana Gabriel Zúñiga Aponte, Viceministra de la Presidencia 2014-2018.

Arabella Salaverry Pardo, cédula 900290602.

Edgar Gutiérrez Espeleta, Ministro de Ambiente y Energía 2014-2018, Enviado Especial de la UNCCD para América Latina y el Caribe.

Esteban Monge Flores, cantautor y gestor cultural.

Fabián Peñaranda Olmos, Campaña Escazú Ahora Costa Rica.

Fernando Mora Rodríguez, Viceministro de agua, mares, costas y humedales 2014-2018.

Gino Biamonte Castro, Presidente APREFLOFAS.

Irene Cañas Díaz, Viceministra de Energía 2014-2018.

Jonathan Navarro Picado, Director de Red Nacional de los Observatorios Ciudadanos del Agua.

Jorge Jiménez, Director General, Fundación MarViva.

María Suárez Toro, Escribana.

Mario Peña Chacón, Coordinador de la Maestría en Derecho Ambiental de la Universidad de Costa Rica.

Nielsen Pérez Pérez, Diputada De la República 2018-2022.

Patricia Madrigal Cordero, Viceministra de Ambiente 2014-2018.

Rafael González Ballar presidente de Justicia para la Naturaleza. Director del Posgrado en Derecho de la Universidad de Costa Rica.

Raquel Sagot, Colectiva Orgánica.

Roberto E de la Ossa T, Presidente y Director General. Alianza Nacional Ríos y Cuencas de Costa Rica.

Sylvie Duran Salvatierra, Ministra de Juventud y Cultura 2014-2018, 2018-2022.

Yanina Soto Vargas, Ex Presidenta Ejecutiva IFAM 2014-2018.

Ley N° 9999: el recuento de los daños a nivel ético-pedagógico

Vilma Leandro Zúñiga
Psicóloga

El 29 de junio del 2021, con 41 votos a favor, se aprobó la Ley N° 9999, la cual pretende prevenir la revictimización y garantizar los derechos de las personas menores de edad en el sistema educativo costarricense. Empezó a regir el 27 de agosto de ese mismo año.

Hasta donde conozco, no tiene reglamento aprobado, lo cual no es un tema menor, ya veremos más adelante por qué.

Es mi criterio profesional que esta ley atenta, severamente, contra la función y la labor de la escuela como instancia formadora de un carácter democrático y democratizante, pues se enfila a destruir la fuente primaria del aprendizaje y motor de la experiencia escolar, que es el vínculo entre la familia, el estudiantado y el centro educativo. No es el único golpe que se ha recibido en esa línea, pero sí podría representar, el zarpazo final. 

Entiéndase “escuela” en este texto como cualquier escenario educativo formal, antes de la universidad, o sea preescolar, primaria y secundaria.

Ahora iré más despacio y trataré de ser lo más detallada posible en mi argumentación.

Este no es un análisis jurídico pues no es mi campo de conocimiento. Más bien se trata de una reflexión “político-pedagógica” como decía Paulo Freire; que integra mi visión como psicóloga social y mi trayectoria en el sector educativo costarricense.

Lo primero a indicar es que me he dedicado, durante casi toda mi vida profesional, a trabajar con niñez y adolescencia, siempre desde un enfoque de derechos, en el que tengo una amplia formación y convicción; de manera que soy la primera en celebrar que se elabore legislación y acciones para la protección de esta población.

Llevo muchos años trabajando en educación, especialmente en el sector público, al que le conozco bastante bien sus luces y sus sombras, que no son pocas en ambos casos. 

Así que, al contraponer, el texto de la Ley 9999 tal cual se aprobó y lo que está aconteciendo en los centros educativos, la mezcla es un desastre por donde quiera que se le mire y, en su aplicación práctica, terminará perjudicando a todas las partes.

Del proyecto de ley: la matrix

Inexplicablemente, este fue un proyecto de ley presentado por una educadora con años de experiencia en el sistema público de educación; se trata de Patricia Villegas Álvarez, exdiputada del Partido Integración Nacional. En el currículum que aparece en el sitio web de ese partido se indica que ha sido docente desde 1990, en los niveles de preescolar y primaria. Tiene una maestría en Administración Educativa por la Universidad de Costa Rica.

            La propuesta de ley de la exdiputada fue apoyada por la Defensoría de los Habitantes, encabezada por Catalina Crespo en ese entonces; fue consultada solo a seis instancias: el MEP, la CCSS, el PANI, la Defensoría, el Servicio Civil y la Unicef. (Cr.hoy, 17 de noviembre del 2022).

Con excepción del Servicio Civil, todas las otras son representantes y garantes de los derechos de la niñez y la adolescencia, integrando un bloque unilateral que no contempla la contraparte interesada, por ser la posible demandada, que es el gremio educativo.

Lo anterior revela un error gravísimo en política -que esperemos que haya sido solo ingenuidad o inexperiencia y no otra cosa- pues, en el campo político, se sabe con claridad que siempre se debe lidiar con intereses contrapuestos y que la creación de algo tan delicado como una ley debe considerar las perspectivas y análisis de todas las partes involucradas.

En la nota de Cr.hoy, se estableció que los representantes de los gremios magisteriales señalaron que no fueron consultados y el trámite de discusión en el plenario fue “vago”. Lo cual ha provocado a que en este momento se estén realizando reuniones y diligencias desde los sindicatos con el Ministerio para revisar la ley, pues, a pocos meses de su aprobación, se ha convertido en una verdadera pesadilla para el funcionamiento interno de muchos centros educativos.

El espíritu de la ley: un sapo en vez de una gracia

Como ya lo dije, el Derecho no es mi campo; sin embargo, realicé algunas consultas a profesionales de esa rama para estar más clara en algunos puntos acerca de la ley. El texto tiene 13 páginas y 16 artículos, a lo largo de los cuales se hace referencia a otras leyes y herramientas jurídicas.

Es un texto corto, se lee rápidamente, pero que tiene, desde mi perspectiva, graves vacíos, los cuales se exacerban pues no tiene reglamento y porque la realidad de los centros educativos es, verdaderamente, muy compleja.

La norma 9999 se creó, supuestamente, para evitar tanto que se revictimice a niños, niñas y adolescentes (NNA), como la impunidad en los procedimientos disciplinarios de funcionarios que tienen denuncias por algún tipo de maltrato contra las y los estudiantes. 

Con esto es evidente que ya existían las herramientas necesarias para atender esas situaciones, tales como el Código de la Niñez y la adolescencia y los diversos protocolos internos del MEP, para citar algunos. Parte de la dificultad ha estado en la ejecución de tales herramientas y la ausencia de la evaluación de esos fallos y falencias para mejorarlos.

Cuando se lee el texto completo, da la impresión de que el espíritu de la ley es totalmente opuesto al del principio de inocencia que rige a las sociedades democráticas: “todos somos inocentes hasta que nos demuestre lo contrario”. Y más bien operaría el “somos culpables hasta que demostremos (aunque no esté muy claro cómo) lo contrario”. En resumidas cuentas, la ley contraviene ese principio universal democrático del derecho sobre la presunción de inocencia y se podría estar violentando el derecho a la defensa del funcionario o funcionaria.

Al establecer el relato de la persona menor de edad como posible único indicio probatorio y que, en caso de duda, debe fallarse a favor de la persona menor de edad “En caso de duda, se optará por la que más beneficie a la persona menor de edad víctima” (art. 10), se parte de la culpabilidad automática de la persona denunciada, por lo que la colocaría en una situación de absoluta vulnerabilidad, que, además, según indica la norma, debe ser suspendida o reubicada a partir del momento mismo de la denuncia.

Sumado a lo anterior, la ley no establece con claridad el procedimiento de defensa de la persona denunciada: las instancias ante las que debe presentar las pruebas, qué tipo de pruebas puede ofrecer, si tendrá un defensor público, qué pasa con su salario mientras está suspendida, si queda absuelta quién repara el daño moral de lo vivido, qué sucede si pasan los tres meses que indica la ley para resolver y el MEP y demás instancias no lo han hecho, qué hacen las jefaturas con ese puesto sin nombramiento, qué pasa con lo que viven los grupos de estudiantes a cargo de esa persona docente, entre otras interrogantes.

El impacto en la educación: descolocar el rol docente

Todo lo anterior lleva a la reflexión central: si lo que digan los y las estudiantes, bajo cualquier concepto, de un o una docente u otro funcionario del MEP, va a ser siempre aceptado de forma unilateral, no solo genera vulnerabilidad laboral y jurídica para esa persona, sino que quebranta, de entrada, la relación docente-estudiante.

La base del aprendizaje formal está en el vínculo que la maestra, maestro o profesor/a establezca con sus pupilos, vínculo que parte del respeto mutuo, de la admiración por un saber que se intenta transmitir y compartir.

Pero sobre todo, por un contrato social implícito basado en ciertas reglas de convivencia social que, en la escuela y el colegio, pasan por aportar en la formación ética y ciudadana de niños, niñas y jóvenes. Todo lo cual implica, entre otras acciones, la corrección y, a veces, la sanción (con aspiración formativa, no represiva) de conductas que atentan contra la convivencia del aula, situación que suele acarrear frustración para los y las estudiantes y a veces también para sus familias.

En este sentido, el año pasado los medios de comunicación han ofrecido amplia muestra de las situaciones de violencia entre estudiantes tan dramáticas que les ha tocado enfrentar a las escuelas y los colegios.

Esta ley, tal cual está planteada, solo va a empeorar el escenario de relaciones que ya se tiene, el personal que es negligente y mediocre se va a esforzar menos porque va a evitar ser sancionado, con lo cual, hará una mediación pedagógica cada vez más deficiente, sin posibilidad de tener una evaluación del desempeño como corresponde, porque aún no se ha discutido ni construido tal mecanismo.

El personal comprometido y riguroso, con vocación y esperanza en lo que hace, es el que más está sufriendo, viéndose arrinconado, con fuertes crisis éticas internas, pues su labor y desempeño como formador se ven seriamente amenazados, así como su estabilidad y futuro laboral. 

Es decir, los malos se harán peores y los buenos tienen, como mínimo, tres posibilidades: 1-se irán del sistema, 2-se harán mediocres, 3-terminarán con peores síntomas del síndrome de quemado por el trabajo de los que ya presentan.

Es innegable que, en los momentos actuales, existe una especie de colapso parental: padres, madres, encargados no saben, en muchos casos, qué hacer con la crianza de sus hijos e hijas.

A veces, con suerte, acuden a los centros educativos en busca de orientación y guía, pero, especialmente en secundaria, se ausentan del todo, siendo el personal docente y administrativo el que debe esforzarse con creatividad y esmero para realizar su labor y llenar los vacíos afectivos y las carencias familiares para que esas personitas rindan y logren alcanzar algunas habilidades básicas para la vida.

Sumemos a toda esa problemática que el espíritu actual alaba y recomienda el facilismo, el mínimo esfuerzo, el individualismo, la excesiva felicitación por tareas y responsabilidades que son absolutamente propias y mínimas de realizar en la infancia y en la adolescencia, la bajísima tolerancia a la frustración debido a una muy frágil regulación emocional; producto de dos tipos de fenómeno: por un lado, el abandono del esquema de protección básico (negligencia familiar) y, por otro, un excesivo mimo.

En ambos casos, chicos y chicas tienen muy pobres herramientas de enfrentamiento a las adversidades del mundo, escasa capacidad de autocorrección e iniciativa y una autorreferencialidad relacionada, en muchas ocasiones, con inmadurez socio afectiva, que repercute gravemente en la orientación para la tarea educativa y el desempeño escolar.

A todo eso se “le entra” en las escuelas y colegios, con todo lo complicado y desgastante que puede ser. La institución educativa está, prácticamente, sola en esta tarea, por eso está condenada a fallar. Esa es una trampa muy peligrosa que estamos viviendo.

Lo anterior se agudiza porque, si, de entrada, se vulnera y desacredita la función docente, invirtiendo los roles jerárquicos (que no es lo mismo que autoritarios), la tarea educativa ahora sí resultará imposible, y por eso, todos perdemos. 

El sistema público educativo en CR siempre ha apostado (con mayor o menor éxito) por una formación integral de la convivencia humana pues se nutre de la diversidad de situaciones y experiencias, con la guía y orientación de personas adultas investidas de una autoridad simbólica, esa había sido su fortaleza para la vida armónica en común. La escuela ha sido un espacio de comunidad afectiva, pedagógica y humanista donde la niñez y la juventud reciben no solo información sino formación para pensar en sí mismas como parte de una sociedad amigable y donde el respeto a los seres humanos es la esencia de la vida social.

El maltrato infantil no es de recibo, es innegable que lo ha habido dentro de las aulas -con impunidad muchas veces- y hay que erradicarlo; pero no a merced de socavar quizá el único espacio potable que le queda a nuestra niñez y adolescencia de los sectores medios y bajos para la vida democrática.

La OCDE: espejitos y cuentas de vidrio

Luis Paulino Vargas Solís

Desde su sede en París, a 8.900 kilómetros de San José, nos llegó la delegación de la OCDE. Hicieron tan largo trayecto, atravesando el Atlántico, para traernos unas maletas llenas de espejitos y cuentas de vidrio, que no otra cosa es lo que nos ofrece el informe que presentaron.

Un informe plagado de lugares comunes y trivialidades. Nada que no sepamos, nada que no haya sido dicho incontables veces en Costa Rica, pródigo, inclusive, en los detallitos truculentos que la propaganda repite incansable en nuestro medio. Por ejemplo, las groseras inexactitudes sobre el ICE.

Los datos -perfectamente conocidos- son tratados con extrema superficialidad, desde una visión fragmentaria, sin perspectiva histórica, sin contextualización sociocultural, y vacíos de cualquier sustancia teórica que dé alguna luz sobre los problemas estructurales de fondo.

Hay cuestiones que son abordadas desde datos ya un poco viejos, y sobre las cuales se lanzan afirmaciones que muy posiblemente se han desactualizado. En muchos otros asuntos, la falacia emergería con claridad en cuanto se asuma un enfoque crítico y complejo, que intente desentrañar las interrelaciones que subyacen a las variables.

El enfoque es ortodoxo y conservador, y desde ahí nos empuja a aplicar una regla fiscal que, tendencialmente, nos lleva al Estado mínimo que la distopia neoliberal propone ¿se atreverían recomendarle lo mismo a Dinamarca o Suecia? Lo cual nos sugiere un ejemplo -entre los muchos que podríamos citar- de las falacias implícitas del discurso de esa gente, cuando, por una parte, hacen ver el bajo nivel de productividad de la economía, y por el otro nos recetan austeridad fiscal y desmantelamiento del sector público ¿Acaso serán tan charlatanes como para imaginar que de esa forma se podrá impulsar la productividad?

Es más o menos lo mismo que diría cualquier consultora privada de Costa Rica, de esas que cobran platales por poner unos cuantos datos en uno coqueta presentación de PowerPoint.

Perspectivas de la Costa Rica del futuro

Invitación:

La Escuela de Filosofía y el programa Praxis T.V. le extienden la cordial invitación a ver el próximo programa este jueves 9 de febrero con horario de 7:30 p.m. a 9. 00p.m.

Programa Praxis TV: “ Perspectivas de la Costa Rica del futuro».

En esta ocasión, el académico Esteban A. Aguilar Ramírez conductor del programa Praxis TV, conversa con:

la Msc. Sylvia Arredondo Guevara, académica e investigadora de la Escuela de Relaciones Internacionales de la UNA
y el Dr. Ángel Ortega Ortega, director de la Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS UNA.

Objetivo:

Difundir el quehacer de la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional, y de la Universidad en general a través de realización de producciones audiovisuales que permitan el diálogo entre la filosofía, otras disciplinas académicas y saberes ajenos a la academia.

El programa “Praxis TV” es un proyecto de la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional con el fin de difundir el quehacer de esta unidad académica y de la Universidad Nacional en General. A través de distintos programas de entrevistas se problematizan diversos temas de interés nacional e internacional, donde se ponen en diálogo distintos puntos de vista y se establecen puntos de encuentro entre la filosofía, otras disciplinas académicas y otros saberes ajenos a la academia.

Les invitamos también a seguirnos en nuestras redes sociales de Facebook y YouTube a través de los enlaces adjuntos:
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Canal de YouTube – Escuela de Filosofía – UNA

La OCDE: sepulcros blanqueados

Luis Paulino Vargas Solís

Antes se decía -y creo que todavía hay quienes lo repiten- que la OCDE era el “club de los países ricos”. En realidad, no lo es más. Comenzó a perder ese estatus desde que empezaron a incorporarse países de América Latina, Europa Oriental y países desprendidos de la antigua Unión Soviética, con niveles de desarrollo claramente diferentes a los que eran característico de la gran mayoría de los miembros que hasta entonces formaban la organización. Desde 1994 a la fecha, hubo 14 incorporaciones. Si tomamos como referencia el PIB por habitantes, solo dos casos -Israel y Corea del Sur- tienen un nivel de desarrollo relativamente alto. El resto son de un nivel medio hacia abajo, incluyendo los miembros latinoamericanos: México, Chile, Colombia y Costa Rica.

Por ello mismo, no tiene sentido hablar del “promedio OCDE”, puesto que este esconde grandes asimetrías. Por ejemplo: en términos del PIB por habitante, el dato de Noruega o Suiza multiplica por 5,5 veces el de Chile, por más de 7 el de Costa Rica, por cerca de 9,5 el de México y Turquía, por casi 15 el de Colombia. Situaciones similares se presentan respecto de muchos otros indicadores. O sea: el dato del “promedio OCDE” -tan reiterado por políticos y prensa- no significa nada.

Pero en un sentido sí sigue siendo el “club de los países ricos”: porque está bajo dominio de estos, y actúa como propagandista de la ideología que esos países promueven y que, afanosamente, quieren imponerle a los países de ingresos medios y a los más pobres.

Dígase, por ejemplo, la ideología del “libre comercio” que, por estos días, vino a recetarnos Mr. Cormann, actual secretario general de la organización. Preguntémonos: entre los 21 miembros de la OCDE que, correctamente, podríamos considerar como de alto nivel de desarrollo, ¿cuántos se enriquecieron con base en políticas de libre comercio? De hecho, ninguno.

¿Por qué entonces a nosotros -que estamos todavía muy lejos de su nivel de desarrollo- nos vienen a imponer esa receta?

Perú: la Geopolítica detrás de la Crisis

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

La crisis que vive Perú ha sido analizada con detalle desde la ciencia política y los encuadres teóricos comunes a este tipo de eventos; se estudian los actores, los hechos, las desigualdades estructurales que marcan una clara polarización social y política, la historia política reciente, así como repercusiones en la vida democrática del país y su institucionalidad. Hasta ahí todo muy bien, justo y necesario. Pero hoy eso no basta. Subyacen razones también reales y profundas debajo del iceberg que chocó en diciembre pasado contra la democracia en ese país. Me refiero a la geopolítica y el entorno global dentro del cual se desarrollan estos acontecimientos.

En una época histórica de incertidumbre planetaria, dentro de un contexto de dependencia estratégica hacia los recursos naturales, guerra en Europa, crisis sanitaria y económica, colapso ambiental y disputa de hegemonías en América Latina, es que debemos estudiar los hechos suscitados en Perú. Trataré de explicar cada punto de manera resumida a continuación. El sistema internacional atraviesa por un periodo de turbulencias que se enmarca dentro de la transición hacia un orden mundial de carácter multipolar, o sea, donde emerge la presencia de actores diferentes a los tradicionales con el suficiente peso político, económico o militar, como para incidir en la toma de decisiones globales en el concierto de las naciones.

Esto sin duda, tiene impactos en todo el planeta y América Latina no es la excepción. Históricamente, potencias como los EEUU han visualizado desde su propia visión geopolítica a nuestra región como su patio trasero, donde la presencia de cualquier otra potencia es percibida como una amenaza directa a sus intereses y seguridad nacional. No obstante, y para su disgusto, la República Popular China ha llegado a ser en los años recientes el segundo socio comercial de América Latina y el Caribe. Igual molestia les genera el acercamiento de otras naciones como Rusia, Irán, India o Turquía a la región.

En esa dirección, el año pasado en la XV Reunión de Ministros de Defensa de las Américas, los EEUU presentaron a nuestros países la estrategia de la Doctrina de la Disuasión Integrada (integrated deterrence), considerada como una estrategia clave para su seguridad nacional. Busca integrar todas las herramientas del poder nacional a través de los dominios, la geografía y el espectro del conflicto, mientras trabaja con aliados y socios para contener el acercamiento de lo que ellos consideran países enemigos en suelo latinoamericano; entiéndase China y Rusia, especialmente.

Pero aclaremos algo, hoy estas disputas geopolíticas no son por temas ideológicos, sino por intereses comerciales ligados a los recursos estratégicos y materias primas que se encuentran en nuestros territorios, necesarias para sostener al mercado global con su maquinaria irracional de hiper-producción y sobreconsumo modernos. Hoy estos recursos dan o quitan poder, y hasta pueden llegar a ser razones para poner o quitar gobiernos. Aunque algunas veces nos quieran hacer creer que la lucha es por la democracia, en contra del autoritarismo y la tiranía, como fue en décadas pasadas, la realidad hoy muestra que la ruta del pragmatismo y los intereses económicos predominan por encima de aquellos nobles ideales. No se puede olvidar tampoco el contexto de escasez de algunos de estos recursos, de ahí la competencia encarnizada por obtenerlos.

Esta dependencia estratégica hacia recursos esenciales no presentes en todos los países, hace que se justifiquen todos los medios disponibles para buscar su control, administración y acceso, por ser tratado como un tema de seguridad nacional. En medio de la lucha por la independencia de los combustibles fósiles y la transición hacia matrices energéticas más amigables con el medio ambiente, existen ciertos recursos que cobran cada vez más importancia y que pasan a ser el objetivo primordial de todos los países que tienen en sus planes el competir en estos nuevos mercados. El litio es uno de esos recursos, considerado como el nuevo oro de la era energética verde.

Esto avanza sin detenerse, a pesar de ello y sin ser contradictorio, la guerra en Europa ha vuelto a poner el tema de la seguridad energética en el centro discusión. La dependencia energética de occidente hacia países considerados hostiles ha ocasionado que el tema del aseguramiento energético sea la prioridad número uno, especialmente en los países europeos, aunque eso implique, como en el caso de Alemania por ejemplo, seguir consumiendo o incluso aumentar el consumo de fuentes altamente contaminantes como el carbón y el petróleo. De ninguna manera se pueden dar el lujo de detener el funcionamiento de sus servicios básicos, industria y comercio.

Este traspié de la guerra, al igual que la crisis sanitaria de la Covid-19, no estaba en las variables estudiadas y proyectadas sobre el futuro hace tan solo un par de años atrás. Así, garantizar el acceso a la energía a precios razonables, aunque el sacrificio sea la naturaleza y las posibilidades de vida en el futuro, pasa a ser la prioridad estratégica de las potencias en este mundo de incertidumbres y turbulencias. No podemos olvidar que aún hoy, como afirma el especialista en geopolítica de la energía, Daniel Yergin, la economía mundial depende en un 80% de los hidrocarburos.

Volviendo de nuevo al tema de la dependencia hacia los recursos latinoamericanos y las relaciones económicas entre las élites locales y las potencias, cabe recordar las declaraciones que dio días atrás Laura Richardson, la general jefa del Comando Sur de Estados Unidos sobre la trascendencia que ha tomado para EEUU el triángulo del litio, conformado por Argentina, Bolivia y Chile, que conserva el 68% de los reservorios globales de este elemento indispensable para la producción de todo lo que tiene que ver con tecnologías en la era digital. Aquí el interés y la competencia entre potencias, una vez más, es por el acceso y explotación (concesiones) de dicho recurso. Desde luego, el hecho que haya gobiernos más afines a una u otra siempre es un valor agregado para sus intereses y el de sus compañías multinacionales, por lo tanto, no es de extrañarse que busquen naturalmente esa afinidad y acercamiento político.

En el caso de la República Popular China, su modelo de acercamiento con América Latina y el Caribe ha sido muy diferente y respetuoso; propone el establecimiento de relaciones complementarias y no necesariamente competitivas, muestras su voluntad de fortalecer los vínculos de cooperación sur-sur y respeta los asuntos internos de todos los países con los que establece relaciones comerciales y políticas. Dentro de lo ofrecido por China a la región se encuentra la Iniciativa de la Franja y la Ruta, una propuesta de desarrollo e infraestructura global que abre la oportunidad para la construcción de infraestructura estratégica de los países participantes para el fortalecimiento del comercio internacional y su crecimiento económico.

Como parte de esta iniciativa, China y Perú se comprometieron años atrás para construir en Chancay, un enclave pesquero y agrícola en la costa central de Perú, un mega puerto estratégico para el comercio con Asia-pacífico, que según expertos, cambiará totalmente no solo la geografía en el sur del continente, sino que por su tamaño y operación, pasará a ser un centro neurálgico del comercio internacional, más cercano geopolíticamente a Pekín, que a Washington. En ese puerto podrán atracar los cargueros más grandes del mundo que pueden llegar a transportar hasta 18 000 contenedores, lo cual lanza una clara señal de la magnitud de dicha obra de infraestructura. Existe también un proyecto para la construcción de otro mega puerto en Perú, en Arequipa, llamado Puerto Corio, que buscaría incluso construir un tren bioceánico con el fin de conectarse con el Puerto Santos en Brasil, el más grande hasta el momento en América Latina. Este proyecto en 2021 logró conseguir inversionistas de Brasil, EEUU, Inglaterra y España. No obstante, a hoy todavía el proyecto no arranca, mientras el Puerto de Chancay espera entrar en funcionamiento en el segundo semestre del 2024. Si no hay imprevistos de carácter político.

Pero no todo se reduce a la infraestructura, la posición geoestratégica y el comercio. Los recursos naturales de Perú son importantes para los ojos del mercado y las grandes potencias. El Ministerio de Energía y Minas del Perú dice que ese país es el segundo productor de plata, cobre y zinc a nivel mundial, y es el primer productor de oro, zinc, estaño, plomo y molibdeno en América Latina. También posee petróleo, con una producción de 40.538 barriles por día (al 2022), y grandes reservas de plata, y otros metales no menos importantes, sin dejar de lado la biodiversidad con la que cuenta.

¿Pueden ser todas estas algunas de las verdaderas razones de fondo del conflicto que sufre Perú hoy? ¿Existen contradicciones políticas e ideológicas internas entre las élites económicas más importantes del país, sus intereses y el pueblo? ¿Qué tipo de relación (¿negocios?) tienen dichas élites con la clase política peruana y los intereses extranjeros? ¿Existe una disputa encubierta por el control-explotación-distribución de los recursos estratégicos de Perú detrás de toda esta crisis política? Es algo que el tiempo nos irá aclarando con el pasar de los días. Lo cierto es que este es el escenario de fondo, uno que no se está tomando en cuenta y que sin duda, da una idea sobre la magnitud de los desafíos que enfrentan todos los países que cuentan con recursos indispensables para la maquinaria económica global, y hacia los cuales existe una dependencia cada vez más manifiesta, mientras los pueblos, en este caso el peruano, es la gran víctima de este ajedrez planetario.

La economía política del dólar

Luis Paulino Vargas Solís

La cuestión del dólar tiene su faceta técnica, en la cual pasan entretenidos los economistas de Costa Rica, incapaces (y no porque sean tontos) de raspar más que la superficie del problema. También tiene su faceta más profunda y compleja, la cual exige un esfuerzo que está, más en el ámbito de la ciencia que el de la técnica. Pero no es posible intentar un acercamiento científico, sino es desde la economía política, puesto que aquí lo económico va entrelazado a profundidad con lo político y lo social.

Hablamos, a fin de cuentas, del proyecto o modelo de desarrollo de Costa Rica, el cual es producto de determinadas visiones ideológicas y está sostenido por ciertos intereses muy poderosos.

Dejando por fuera muchos aspectos y detalles, anoto los siguientes, como facetas especialmente significativas:

  1. Un régimen dogmático de libre movimiento de capitales, el cual alcanza hoy un extremismo tal, que descarta cualquier posible control, ni siquiera sobre los capitales especulativos.
  2. Una exitosa estrategia de mercadeo, que ha explotado la relativa cercanía de Estados Unidos y aprovecha la imagen de Costa Rica como país democrático, pacífico, ambientalista y con un sólido Estado de derecho. Si bien muchas de esas cualidades están hoy en pleno declive, siguen ejerciendo un poderoso influjo a nivel internacional.
  3. Las dos cuestiones anteriores, en combinación con algunas otras, han dado lugar a un fenómeno bastante peculiar: la balanza financiera y de capitales en la balanza de pagos, genera un excedente positivo de divisas, que sobrepasa el déficit crónico en la balanza de bienes y servicios.
  4. O sea: como tendencia de largo plazo (con oscilaciones episódicas) compramos bienes y servicios al resto del mundo en mayor medida de lo que les vendemos -lo cual advierte sobre el frágil desarrollo de nuestra economía- pero atraemos capitales en una cuantía tal que eso genera un excedente relativo de dólares.
  5. De ahí la dolarización de la economía: muchos precios se expresan en dólares, muchos créditos se conceden en dólares. Todo lo cual conlleva un alto potencial de desestabilización, el cual se ha dejado entrever -sin explotar a plenitud- cada vez que el dólar sube o baja a un ritmo desusado.
  6. Además, ello conlleva un grado creciente de extranjerización de la economía, sin promover su modernización, puesto que el sector de alta productividad (sobre todo las zonas francas) es un universo aparte. En rigor podemos afirmar que vivimos en un país no desarrollado que, cada vez más, es propiedad de gente que no nació ni vive en Costa Rica.
  7. En los últimos siete meses, los diversos factores anotados se mezclaron con algunas cuestiones coyunturales (la situación mundial, el alza en las tasas de interés en Costa Rica) para propiciar un verdadero diluvio de capitales especulativos, sin que nadie mueva un dedo para moderar esa correntada desestabilizadora.
  8. El consecuente desplome del dólar, favorece directamente a la banca privada, cuyo negocio descansa principalmente en los créditos en dólares, y al comercio importador, el cual ha de estar haciendo clavos de oro. También a quienes tienen créditos en dólares, pero ganan en colones, y trae un beneficio más o menos generalizado, a través de la baja de los combustibles.
  9. Pero, en lo fundamental, esto pone en tensión amplios sectores de la economía, vinculados a las exportaciones, el turismo y las actividades e industrias que compiten con productos importados. Asimismo, se agrava la desarticulación interna de la economía, ya que los insumos producidos localmente no pueden competir con los importados. De prolongarse esa situación, ello produciría despidos, quizá cierre de empresas y, seguramente, ralentización, quizá recesión, de la economía.
  10. El Banco Central, feroz guardián de la dogmática ideológica que subyace a este modelo, parece querer darle largas a esto, seguramente con el fin de hacer bajar la inflación, y en bien de la banca privada. El precio a pagar será mayor desempleo.

Segregaciones y segmentaciones que si se ven. ¿Y las que no?

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

En 2022 la zona pacífica costarricense sufrió constantes embestidas de mal tiempo durante el invierno. Fueron frecuentes las inundaciones, deslizamientos y desplazamientos de población afectada por las dinámicas de eventos naturales que, aunados a la mala planificación territorial, el extractivismo y la rampante actividad económica, convergen en el impacto y la vulnerabilizacion para amplios sectores de población.

La antesala de lo ocurrido hace unos días en Punta Leona, zona ubicada justamente en el Pacífico central costarricense, debe ubicarse en ese contexto previo. El deslizamiento de construcciones ubicadas prácticamente en acantilados debe llamar la atención sobre la intervención técnica y política requirida en contextos sociales, económicos y culturales caracterizados por el cambio y la transición. 

El enfoque de la gestión del riego no es un asunto meramente teórico. Es determinante para trabajar procesos de prevención, participación comunitaria y y una intervención viva y horizontal con las poblaciones.

Hace unos años trabajamos en los inicios de un proyecto sobre migración ambiental en Costa Rica. Visitamos la comunidad de Calle Lajas en Escazú, en el centro de la capital, devastada por una cabeza de agua que una noche de intensas lluvias mató 25 personas debido a un feroz deslizamiento. Las personas sobrevivientes fueron reubicadas en un terreno cercano al que le denominaron Lajas Compartir.

Los testimonios recogidos en esas primeras visitas de campo nos asombraron no solo porque los recuerdos de esa noche estaban presentes sino porque la realidad de un desplazamiento es quizá de las experiencias más duras que una persona y una comunidad pueden experimentar.

En Costa Rica, bajo una mirada analítica que aborda la segmentación, la segregación y la desintegración social, sabemos qué hay cientos de territorios desconectados y al borde de la tragedia.

Esos territorios no se ven porque justamente están segregados, pero contienen en sí mismos el riesgo latente de nuevas tragedias socio ambientales si la acción de planificación local y la participación comunitaria no accionan ya estrategias para mitigar los impactos que se avecinan en los próximos inviernos.

La discusión de fondo sobre lo acontecido en Punta Leona recientemente en construcciones notablemente visibles y expuestas al ojo mediático, no solo debería expresar variables sociales o categorías despectivas. Eso es tema para otra columna.

De fondo y de por medio se debe puntualizar la desidia política sobre el territorio y lo que es más grave, sobre las poblaciones que lo habitan. Eso es lo urgente.