La medida que tomó el Ministerio de Salud y que arrastró al Ministerio de Educación para suspender las clases durante una semana no fue la más feliz. La razón de esta medida, el aumento de casos de enfermedades respiratorias en niños y el faltante de camas en el Hospital de Niños, si bien es cierto que es preocupante, también lo es que dicha medida no vino a resolver nada, pues dejar de ir a la escuela y colegio, sin ninguna otra medida adicional como mascarilla o restricción de salir de casa, no tuvo sentido. Tras de que el tema del apagón educativo vivido por la pandemia aún no se ha podido superar, una medida como la tomada y que denominaron “receso lluvioso”, vino a agravar aún más la situación y con gran afectación para los estudiantes de escuelas y colegios. ¿Cómo serán repuestas las clases y materia dejadas de ver durante ese “receso”? Ya sindicatos de educadores han reclamado que no están dispuestos a hacerlo, ni siquiera en horas extras pagadas, porque a los educadores se les obligó a presentarse todos los días del “receso”.
Fue una medida precipitada, mal planeada, mal comunicada, mal aplicada y lo que es peor, mala para quienes requieren de mucho tiempo para tratar de avanzar en estudios para recuperarse de esa brecha abismal producida por la pandemia, por un lado, pero también por la pésima acción de los gobiernos anteriores en materia de educación pública y que suponíamos esperanzados que este gobierno iba a rectificar, sin embargo, medidas como la tomada nos dicen que vamos por el mismo camino.
Una semana perdida. Una semana irrecuperable en materia de educación. Una pésima decisión que hasta la libertad de comercio vino a violentar al determinarse que los centros educativos privados tenían que correr la misma suerte.
Dios quiera que las autoridades de salud y de educación pública actúen en el futuro con mayor sapiencia a la hora de tomar decisiones y que cuando las tomen sean para bien de la educación y la salud y no que las afecte como sucedió con el “receso educativo”.
El próximo lunes se dictará sentencia en el nuevo juicio seguido contra Orlando Barrantes. En el Tribunal Penal de Pococí ese día se oirán las conclusiones de las partes y el tribunal dictará la sentencia en el que ya es el octavo juicio por la misma causa, sí leyó bien, el juicio número 8 que se ha seguido contra Orlando por los mismos hechos, proceso abierto hace 22 años. Más de dos décadas después nuevamente se está a las puertas de una nueva sentencia.
Esto es una vergüenza nacional y par un Poder Judicial que somete a un ciudadano a un calvario judicial penal por casi la mitad de su vida consciente.
A Orlando lo conocí hace muchos años cuando siendo un adolescente se incorporó a las luchas del movimiento estudiantil de secundaria, en aquellos gloriosos tiempos de la FESE, cuando se lograron importantes conquistas para el estudiantado de los colegios. Luego lo vi en las luchas por vivienda y campesinas, peleando por adecentar y mejorar las condiciones de vida de los sectores más pobres del país, ya fuera en la región del Atlántico como en el Sur del país.
A pesar de no compartir siempre las mismas posiciones ideológicas, hemos conservado una muy buena relación. Durante la campaña electoral pasada me invitó junto a Gloria a discutir y analizar la situación electoral de frente al movimiento popular, en Guápiles.
Orlando fue fundador del Partido Revolucionario de los Trabajadores, de orientación trotskista y dirigente del Bloque de la Vivienda y del Movimiento de Trabajadores y Campesinos MTC de Costa Rica.
La persecución contra Orlando no deja de tener los mismos tintes que se están utilizando en otros países de Iberoamérica en los cuales se hace uso del Poder Judicial para perseguir, desprestigiar, acallar y desmotivar a los dirigentes populares: el caso más emblemático fue el de Lula en Brasil, pero también el de Correa en Ecuador, Podemos en España, Castillo en Perú y tantos otros más. El uso del Poder Judicial para propósitos espurios, falsos y con fines políticos es un atentado a la democracia.
Me uno a las peticiones de múltiples organizaciones populares solicitando la absolutoria definitiva de Orlando Barrantes.
Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)
Cada tanto tiempo Costa Rica es invocada en el concierto de los organismos internacionales, en el tema de derechos humanos. Existe ya una tradición de profesionales en el campo, gente con expertiz que desarrolla habilidades asombrosas en el arte del lobby y el cabildeo a nivel supra.
Y a fe que lo consiguen.
Entonces tenemos noticias como las de días recientes, en las que tanto Chile como nuestro país alcanzaron sendos asientos en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Recordaba hace unos días con el sociólogo y poeta costarricense Melvyn Aguilar, los hechos que rodearon la muerte del activista socioambiental David Maradiaga en los tempranos años noventa. Hablábamos de esa práctica oscura de ciertos círculos con intereses político-empresariales en acallar las voces disidentes, en un país que ha sido narrado tanto dentro como fuera, como la panacea de las libertades y el pacifismo por naturaleza.
Una semana antes de su muerte, y esto lo he contado infinidad de veces, David me confesaba en un tono realmente apesadumbrado que él temía por su vida, porque la presión era mucha y porque sentía que cada vez más su margen de maniobra política iba acortándose.
A la muerte de Maradiaga, le antecedieron otros tres asesinatos todavía no resueltos: los de Óscar, Jaime y María del Mar. Y más recientemente Jairo, Jehry y Sergio. Todos impunes. Todos ocultados debajo de la alfombra asquerosa del maquillaje de una sociedad pulcra que no admite voces contestatarias.
La necesidad de autoafirmación de una sociedad como la costarricense, le lleva a negarse a sí misma en sus contradicciones.
Si en lugar del lobby aséptico y blandengue en los organismos Internacionales, se cuestionara a viva voz ese sello oscuro de una sociedad que también violenta, intimida y a la larga tortura, cobraría sentido ese discurso tan lugar común sobre los derechos humanos: ¿Tan derechos? ¿Tan humanos?
El 15 de octubre se celebrael Día Mundial del Lavado de Manos, decretado por la OMS. Un hábito que debe ser parte de nuestra rutina diaria y a través del cual evitamos el contagio y propagación de muchas enfermedades, sobre todo en los más pequeños.
El objetivo de este día es procurar que, en todo el mundo, la práctica de la higiene de las manos sea algo regular, así podemos evitar la propagación de muchas enfermedades que atacan principalmente nuestro sistema digestivo, pero que puede terminar comprometiendo otras partes del organismo.
Hoy que estamos viviendo un recrudecimiento de las características de la pandemia este tema es fundamental. Lavarse las manos es el principio de una cadena de eventos para lograr la salud que requerimos. La respuesta sencilla: nuestras manos son la principal herramienta de trabajo. Con ellas cocinamos, nos aseamos y hacemos un sinfín de otras actividades, permitiendo en muchos casos que entren en contacto con gérmenes, bacterias y sustancias que pueden ser nocivas para nuestra salud.
Las enfermedades que padecemos en su gran mayoría vienen en virtud de lo que nuestras manos han tocado, se han impregnado en ellas y que lo llevamos a nuestras bocas directamente o por los alimentos que tocamos. Lavarse las manos no nos cuesta nada y nos brinda una gran posibilidad de no contraer enfermedades, así es que hagámoslo.
Dios quiera que podamos entender que algo tan sencillo como un lavado de manos, es la forma de salvar vidas y de disfrutar de todo lo que tenemos especialmente salud, familia y amigos.
Por Trino Barrantes A Correo-e: camilosantamaria775@gmail.com San Pedro de Montes de Oca, viernes 7 de octubre de 2022
La revolución inicia en bicicleta
“…Yo me quede afuera con una negrita, Socorro, (…) Entre quiebros y remilgos de la negrita paso todo el día, llegando a Puntarenas a las 6 de la tarde.”
El 14 de junio de 1928 nació Ernesto Guevara de la Serna en la ciudad de Rosario, Argentina. Hijo de Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna/…/ Su familia era librepensadora, anticlerical, con posiciones de izquierda, sin militar en partido alguno y ajena a todo tipo de convencionalismos. Cuando Ernesto cumplió los diez años era un decidido partidario del bando republicano, en medio de la guerra civil española (1936-1939), como reflejo de las opiniones familiares y de la visita asidua a su hogar, en Alta Gracia, de exiliados españoles. Al llegar a la adolescencia ha perfilado una personalidad muy fuerte, curiosa, rebelde, inconforme ante la realidad social y ávido de aventuras, deseaba conocer y viajar…”(https://webs.ucm.es/info/bas/utopia/html/bioche06.htm).
Recordar al CHÉ, es seguir siendo constructores de la utopía revolucionaria. Es afirmar nuestro sueño de que otra América es posible, como la soñaron Miranda, Bolívar, Morazán, Mora, Martí, Fidel y el Ernesto Guevara de la Serna.
El CHÉ Guevara en Costa Rica
Veamos un detalle de mucha significación. La presencia del Ché en Costa Rica.
En ese largo periplo, del año 1953, que inició con su amigo Alberto Granado, en lo que se conoce como el primer viaje por América del Sur, va templando su espíritu revolucionario. Más tarde, en una segunda aventura, ahora lo hace acompañado con su entrañable amigo Carlos “Calica” Ferrer, su sentido crítico se agudiza y conoce aún más las profundas contradicciones de clase que vive América Latina. (https://webs.ucm.es/info/bas/utopia/html/bioche06.htmLos viajes de Ernesto Guevara).
El ingreso a Costa Rica, lo hace ya en su calidad de médico; título que consiguió en el año de 1953, siendo examinado, para lograrlo, en más de diez materias anuales.
Pero para enriquecer la llegada de Guevara a nuestro país, leamos lo que señala la revista ya citada, cuando argumenta lo siguiente:
“…Los viajes de Ernesto Guevara pueden dividirse fácilmente en dos categorías: los de los organismos internacionales y sus dos viajes por América /…/ En el mismo artículo se cita lo siguiente: “…El Che se lanza a una loca carrera contra el tiempo por la obtención de su título de médico. El 11 de abril realiza movido por su espíritu aventurero, como su recorrida por gran parte del territorio argentino a bordo de una bicicleta a la que le había adosado un motor, o sus dos viajes por América Latina en compañía de Alberto Granado y, por otra parte, las giras que lleva a cabo como representante de la Revolución Cubana ante otros países…”
Es sabido que, en este segundo viaje llega a Costa Rica. Su ingreso a nuestro país, en compañía de Gualo García, según lo registra, el rotativo, del Diario de Costa Rica,lo hizo el martes 1 de diciembre de 1953. Precisamente este mes diciembre de 2022, se cumplirán los sesenta y nueve años, que el Ché Guevara, con tan sólo 25 años de edad, compartiera con nosotros.
El hecho histórico que reseñamos, Lois Pérez Leira, en la revista digital Kaosenlared, lo expone de la siguiente manera:
“…Ernesto Guevara y “Gualo” García traspasan el 1 de diciembre de 1953 la ciudad internacional de Paso Canoas, en el límite entre Panamá y Costa Rica/…/Todo el capital que poseían eran cinco dólares. Ernesto tenía el talón derecho del pie lastimado que le dificultaba caminar. A pesar de ello en el camino jugó un partido de futbol, con unos campesinos de la zona. Traspasaron lugares de lodazales, hasta que llegaron a la terminal del ferrocarril. Allí hablaron con el inspector ferroviario y lo convencieron de poder viajar gratis. Este último simpatizaba con la Argentina, país al que había querido ir a vivir cuando era joven. Después del recorrido en tren llegaron al Puerto de Golfito, donde le solicitaron a la Capitanía de Marina, los pasajes gratuitos, que les fueron otorgados. Intentaron conseguir también alojamiento durante esa noche, pero las autoridades se negaron a darles. Aunque dos empleados del lugar, al conocer la situación, le ofrecieron dormir en el piso de su casa /…/ En Golfito encontraron a Alfredo Fallas, un residente de la zona, con quien traban amistad y les ayuda con la comida y el hospedaje. Al otro día -que era domingo- partía el barco de la Compañía Bananera, denominado popularmente como Pachuca. Nombre que le daban por que trasportaba a pachucos y vagos. El propio Guevara en su libro de viajes nos cuenta esta etapa del recorrido: “Golfito es un verdadero golfo, bastante profundo, ya que entran perfectamente buques de 26 pies con un pequeño muelle y las casas necesarias para que se alberguen como puedan los 10.000 empleados de la Compañía. El calor es grande, pero el lugar muy bonito. Cerros de 100 metros se levantan casi en la costa, con laderas cubiertas de vegetación tropical que solo cede cuando el hombre está constantemente sobre ella (…) La Pachuca salió de Golfito a la 1 de la tarde y nosotros con ella. Íbamos bien cargados con comida para los dos días de viaje. En la tarde se puso el mar un poco bronco: la “Rio Grande”, que es su verdadero nombre, empezó a volar. Casi todos los pasajeros incluyendo a Gualo empezaron a vomitar. Yo me quede afuera con una negrita que me había levantado, Socorro, más puta que las gallinas, con 16 años a cuestas. (…) Entre quiebros y remilgos de la negrita paso todo el día, llegando a Puntarenas a las 6 de la tarde /…/ Al llegar al Puerto fueron a visitar a Juan Calderón Gómez, al que le entregaron una carta de presentación que les había dado Alfredo Fallas. Este los ayudo con 21 Colones, que les permitió trasladarse hasta San José, la capital del país, que queda a 100 kilómetros de Puntarenas…” (https://archivo.kaosenlared.net/ernesto-guevara-en-costa-rica/: Por Lois Pérez Leira Publicado el 23 May, 2016) .
En costa Rica tuvo contacto con muchos políticos y otro tanto más, con militantes exiliados en nuestro país. Citemos solamente algunos de ellos: Juan Boch, Rómulo Betancourt, Manuel Mora, Calixto García Martínez, Severino Rosell González. La histórica Soda Palace, en el centro de nuestra capital, fue testigo de esos grandes encuentros
En busca de apoyo, en el año 1956, el joven revolucionario llegó a Costa Rica. Alejandro Castro se hospedó en el Gran Hotel Costa Rica. Transcurría del hotel a la famosa Soda Palace, en donde era la costumbre de los migrantes, tomarse un café y resolver todos los problemas que aquejaban.
Hizo contacto con el estadista democrático Pepe Figueres. Se fueron a visitar la Finca La Paz, de don Chico Orlich en San Ramón para discutir con mayor tranquilidad la problemática. Don Pepe y la cúpula liberacionista tenían las armas, con que triunfaron en la Guerra Civil de 1948. Únicamente, que el joven revolucionario cuyo nombre era Fidel Alejandro Castro Ruz tenía que demostrar su capacidad y lograr liberar un terreno apto para así señalar su capacidad.
Se tiene información por parte de Teodoro Barrantes (QEPD) y Jorge Céspedes (QEPD) que, en la estancia de Fidel Castro en San Ramón de Alajuela, se concertó un encuentro en la soda Tropical de Mino Arias, entre el Ché y el comandante Castro. Este fue un diálogo posterior al encuentro que ambos habían tenido en México.
De esta suerte de aventuras, el destino hace que:
“…El 8 de julio de 1955 Ernesto Guevara conoce a Fidel Castro con quien participaría, en un futuro no muy lejano, de la invasión a Cuba. El «Granma» pone la proa hacia Cuba, a la que llegará el 2 de diciembre de 1956. El Che ha pasado en México, al que nunca más volvería, dos años y tres meses de su vida…” (Ídem).
El 8 de octubre de 1967 en Bolivia, el Comandante Revolucionario fue herido y capturado por el militar E. Gary Prado Salmón. Es trasladado a la escuelita de La Higuera. En ese sitio, el 9 de octubre de 1967, el sargento Mario Terán asesina al Che Guevara
Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)
Una fría mañana de setiembre nos enrumbamos hacia una comunidad originaria en San Cristóbal de las Casas. Hemos hablado ya con la palabra, pero lo que vamos a ver en esa comunidad sobrepasa todo lenguaje.
Y es que nos reciben cientos de niños y niñas enfilados como prosa. Allí están de pie resistiendo el frío y la pregunta sobre los visitantes. Allí llegamos siempre desde el sitio colonial del que sabe. Y también desde el lugar colonial del que no sabe nada. Y por consiguiente no tiene ni construye ningún poder. Ninguno.
Nos apostamos como feligresía ordenada en una larga mesa. Pero no es la última cena. Nos presentan en rito y contestamos amarrados a la fe, demolidos al acto de la realidad que nos declara.
A esa hora, en esa lo localidad de pieles, caldos y licores históricos, ya hemos bajado la guardia como hombres y mujeres y nos hemos declarado artesanos en la palabra. Es allí, en ese instante, que trato de cuantificar el afecto.
No es posible.
A lo largo de tantos años, de tantos días, he ido tejiendo un inmenso sitio de colores. Pero no tengo el registro, ni siquiera el color, de cuantos lienzos abrazados a la nostalgia, la lucha y la sabiduría, tengo. Son tantos. Tantos y tantas hermanas.
Esa mañana fría y azul leemos para una audiencia amorosa y atenta. Lista. Oyente. Lo demás es la confirmación del alma: un caldo hermoso y caliente, una música vivaz, una alegría inagotable.
Mi certeza es que de tantos hermanos y hermanas que me ha dado la poesía en la vida, no me salen las cuentas. No los puedo contar. Y ni siquiera quiero. Porque siguen llegando. Como pájaros, papalotes, niños y niñas asombrados. No los cuento. Los atesoro. Como esa fría mañana en La Sierra, sitio evocador y resistente, listo para la poesía. La que de verdad se dice.
Y con eso tengo.
Imágenes de la visita a La Sierra. 8 Festival Mundial de Poesía Contemporánea San Cristóbal de Las Casas, México:
Quizá pueda ser un tema que no celebremos en nuestro país y en nuestra región, pero que importante aceptar esta fecha como la forma de celebrar a tíos y tías. En algunos países se celebra en junio y otros en setiembre, pero ha ido cobrando fuerza su celebración en el segundo domingo de octubre. Así que celebrémoslo hoy a la grande.
En mi caso tuve y he tenido tíos y tías que asumieron ese rol a plenitud. Los hermanos y hermana de mi papá siempre respetuosos y disciplinados. Dispuestos a colaborar y servir. Los hermanos de mi mamá un poco menos disciplinados y un poco más dispuestos a vivir bajo condiciones más sociales, peor en todos los casos amorosos y siempre dispuestos a cuidarnos y a amarnos.
Ahora somos tíos y tenemos más de treinta sobrinos y sobrinas a las que amamos profundamente. Algunas ya nos han dado sobrinos nietos y con ellos vamos viendo como nos vienen dando, según nuestra forma de pensar. más vida.
Los tíos y tías desde luego que no sustituyen a papá y mamá, sin embargo, en algunos casos su influencia es muy importante, porque de igual manera en algunos casos hay una identificación muy fuerte entre sobrino y tío o tía, y esa relación se fortalece con el paso de los años.
También influye mucho en la relación con los tíos y tías, el lazo que existe y haya existido en las familias de papá y mamá. Si ha habido una relación fuerte, cercana y de unidad, más fácilmente pueden generarse relaciones igualmente fuertes cercanas y de unidad entre sobrinos y tíos y hasta con sobrinos nietos.
Hay que agradecer la presencia de los tíos y tías que han sido importantes en nuestras vidas y que se mostraron amorosos y protectores y que nos ayudaron a crecer con seguridad y con alegría.
Dios quiera que en las familias los tíos y tías puedan tener esa relación de cercanía con sus sobrinos y sobrinas y que estos puedan ver en ellos a familiares cercanos y queridos en los cuales confiar y sentirse apoyados.
SURCOS comparte la siguiente actualización enviada a nuestra redacción por Orlando Barrantes Cartín:
Hasta el momento lo que ha ocurrido es más o menos lo siguiente:
– La Fiscalía hizo su acusación tradicional, la misma de hace 22 años: que Orlando organizó la manifestación, ordenó la detención de los policías y negoció el intercambio con los campesinos presos.
– Orlando hizo se declaración, rechazo categóricamente y solicitó la absolutoria por certeza.
– Hizo su declaración uno de los policías retenidos, quien insistió en que Orlando nunca estuvo en el lugar de los hechos.
– No se presentó ninguno de los otros cuatro testigos aportados por la Fiscalía. No fueron localizados.
– Los cuatro campesinos que participaron directamente en los hechos se presentaron a declarar, aportados por la defensa de Orlando. Todos explicaron que Orlando no tiene ninguna responsabilidad en los hechos en que se le vincula y narraron con mucha claridad lo que sucedió ese día 12 de diciembre de 2000.
– Para este miércoles 5 de octubre se hará una diligencia en la Medicatura Forense, San Joaquín de Flores, para volver a revisar los videos.
– Se supone que mañana miércoles el Tribunal de Juicio indicará día y hora para exponer sus conclusiones y el día para leer la sentencia.
El 2 de octubre se celebra el Día Internacional de la No Violencia, decretado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Se escogió esta fecha en honor a uno de los principales líderes que ha existido de movimientos no violentos: Mahatma Gandhi, líder de la independencia de la India y quién definió la no violencia como: «la mayor fuerza a disposición de la humanidad. Es más poderosa que el arma de destrucción más poderosa concebida por el ingenio del hombre».
Vivimos en un mundo que parece ser cada vez más violento. Se estima que cada año 1,6 millones de personas pierden la vida en algún acto de violencia, donde los tipos más comunes son violencia contra la mujer o violencia de género, violencia racial, violencia religiosa, violencia homofóbica y en menor grado violencia criminal.
En la mayoría de los casos, las razones por las que las personas recurren a la violencia es por falta de tolerancia y poca comprensión hacia el prójimo. Pero no puedo dejar de mencionar la que considero como la principal causa de ese actuar violento y es la falta de educación. Si nos educamos para La Paz y para la otra violencia y especialmente si nos educamos en el amor las cosas cambiarían radicalmente. Y esa educación y esa formación se debe dar especialmente en el hogar que es en donde se cultiva lo que germinará en el futuro: si sembramos en. nuestros niños lo paz, el amor, la tolerancia para consigo mismo y los demás, y el valor de la aceptación y respeto ante las diferencias, aseguraremos un futuro de paz y de no violencia.
Dios quiera que entendamos lo importante que es para toda la sociedad lo que hacemos en nuestros hogares con nuestros hijos y nietos.
Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)
Estas sociedades nuestras se desdicen a sí mismas. No conocen el amor como política, el acto de la solidaridad como ley.
Todavía en pleno período pos pandémico, seguimos confirmando que no aprendimos nada. Que la desolación nos ganó la partida. Y que continuamos inexorablemente hacia esa extinción que nos declarará como la última civilización con vida y alma sobre el planeta.
Sucedió en la fecha FIFA de finales de setiembre de este año. Corría el minuto 19 del primer tiempo en un partido amistoso cuando Richarlison, jugador brasileño, anotó el segundo gol de su equipo ante la selección de Túnez, partido que a la postre terminaría con una amplia victoria del equipo suramericano sobre el africano.
Todo normal en medio de una temporada de preparaciones y campamentos previos a la copa del mundo a realizarse en Qatar el próximo noviembre. Lo realmente malo vendría al momento.
Al anotar el tanto y celebrarlo, alguien lanzó a Richarlison una banana desde la tribuna. Esto es un acto absolutamente racista, deplorable y cuestionable. Lleno de odio, vergonzoso, cobarde. Póngale usted el calificativo que quiera porque a mi ya no me alcanzan las palabras.
Resulta paradójico, que minutos antes y utilizando el estrado del fútbol como instrumento de comunicación, los mismos seleccionados brasileños habían llamado la atención sobre el racismo en el deporte al portar una pancarta que decía: “sin nuestros jugadores negros, no llevaríamos estrellas en nuestras camisetas”.
Como acción reivindicativa, la camiseta de la selección brasileña no portó ese día las cuatro estrellas que señalan los cuatro títulos mundiales ganados hasta ahora.
Las escenas de racismo en los estadios siguen repitiéndose. Existen personas, cobardes, que amparadas en un colectivo amorfo y anónimo, se empoderan para proferir sus insultos creyendo que así disminuyen al otro por su color de piel, su nacionalidad.
Claro que lo insultan y lo denigran.
Pero más triste resulta su papel que lo ubicará siempre en un nivel inferior, evidenciado y expuesto en sus debilidades.
Eso es un racista: una persona débil, a la que siempre habrá que señalar y sancionar hasta que cambie su actitud.
Hasta que aprenda que en este planeta todos y todas formamos parte sin ningún tipo de discriminación. Este es el cambio fundamental que debe darse. Insistamos hasta lograrlo.
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