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Autor: Hector Ferlini Salazar

Las Vegas de Chánguena reconstruye su puente colgante

Uriel Rojas

Con un costo total aproximado a los 5 millones de colones, la comunidad de Las Vegas de Chánguena ya tiene habilitado de nuevo su puente colgante.

Esta obra se construyó gracias a los aportes de los vecinos de la comunidad, la mano de obra de PRONAE y un aporte económico de la Asociación de Desarrollo Indígena de Rey Curré.

Este puente es de vital importancia para los vecinos que tienen que cruzar a diario el río Chánguena para viajar a otros lugares como Rey Curré, Palmar o Buenos Aires.

Gran parte de la madera utilizada fue una donación de vecinos del lugar y en coordinación con la ADI Curré se gestionó la mano de obra con Pronae, y se consiguió los materiales que se necesitaba para volver a levantar este importante puente.

Otro de los beneficios es que los niños que asisten a la escuela podrán pasar con menos riesgo y los agricultores ya podrán también sacar sus cosechas.

Los vecinos de esta comunidad están muy agradecidos con quiénes hicieron posible esta reconstrucción que había sido destruido por los efectos del huracán Eta.

Acerca de Manuel Mora Valverde en el 26 Aniversario de su partida física

Jiddu Rojas Jiménez

El 29 de Diciembre de 1994 se conmemora la partida física del compañero Benemérito de la Patria Manuel Mora Valverde, insigne luchador social costarricense y fundador con su compañera Isabel Carvajal (Carmen Lyra), con Jaime Cerdas Mora, Carlos Luis Sáenz y Adela Ferreto, con el joven Carlos Luis Fallas (CALUFA), y con otros y otras jóvenes intelectuales y trabajadores/as costarricenses, del histórico Partido Comunista de Costa Rica en 1931, luego Vanguardia Popular (histórico) en 1943. Y luego de su salida del PVP, funda con otros compañeros/as el Partido del Pueblo Costarricense en 1984-1985, después de la escisión contra la dirigencia burocrática y dogmática del nuevo PVP.

 Sin embargo, su legado político va más allá de los partidos políticos y de los sectarismos o prejuicios ideológicos.

Don Manuel es el principal dirigente político, y verdadero visionario y auténtico arquitecto de la Reforma Social de 1942 – 1943, junto a su íntimo amigo Monseñor Sanabria, y con la aprobación y firma del entonces Presidente Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia.

 Mil veces gracias a Manuel Mora Valverde y a sus compañeros y compañeras de lucha, por la Caja Costarricense del Seguro Social -CCSS y el Código de Trabajo. Mil veces gracias a Manuel Mora Valverde y a su herencia institucional, porque a través de la CCSS, se siguen salvando vidas hoy mismo en Pandemia…

Se sentaron así entre 1942 y 1943 las bases del moderno Estado Social de Derecho. Creándose así las bases, del modelo inclusivo que la posterior Segunda República (1949) impuso bajo el liderazgo de Figueres Ferrer; pues a pesar de la cruenta Guerra Civil de 1948 y de la posterior persecución anticomunista, se mantuvieron las bases constitucionales que originaron la gran Reforma Social de 1943, y permitieron la nueva Constitución de 1949.

Manuel Mora Valverde (1909-1994), Benemérito de la Patria, además de un gran líder popular, fue un gran jurista y abogado de causas justas, y un intelectual anti-fascista y antimperialista.

 Fue además, muchas veces electo diputado, pese a la campaña sucia en su contra antes y después del 48, y pese a la larga proscripción del Partido Comunista, después de 1949 hasta 1975.

Sin embargo, pese a su escuela legislativa, nunca redujo la política de izquierdas al mero quehacer parlamentario, pues siempre mantuvo permanente su contacto y cariño con las bases populares, creando así un sólido liderazgo popular.

Quiero agregar y destacar algo: precisamente de lo más trascendental y poco conocido, en la biografía política de Manuel Mora Valverde, fue el hecho de votar en contra de la ir a la Guerra Civil en apoyo de Calderón y Teodoro Picado y sus manejos de las Elecciones Nacionales. Con estos otros caudillos le unía el respeto por las Garantías Sociales y antes la lucha antifascista, pero no su forma de gobierno, o el ejercicio del poder. Terminado el clima político de la Segunda Guerra Mundial, posiblemente nuevas alianzas hubiesen procedido.

 Respecto del levantamiento de Figueres Ferrer y previas conversaciones secretas con don Benjamín Odio Odio (hombre probo de la Oposición, cercano a Figueres Ferrer, y nuevo Director del Registro Electoral de entonces), Don Manuel Mora, estaba convencido en principio, de no tomar partido activamente del lado oficialista acerca del fraude electoral. (Por lo demás siempre hubo denuncias de fraude electoral que afectaban al PVP, al anterior Partido Reformista, o a la Oposición de turno, desde mucho antes).

La lógica política revolucionaria de Manuel Mora V. era muy clara: Mientras no se tocaran las Garantías Sociales, por qué salir a matarse entre los partidarios de una Elección públicamente cuestionada entre dos Caudillos. ¿Por qué? Incluso hasta con Don Otilio Ulate, la derecha Liberal del momento (que a su vez controlaba y contenía parte del Cortesismo de extrema derecha, y era marcado por los jóvenes Socialdemócratas), ya Manuel Mora Valverde había negociado, la posibilidad de la nueva Secretaria de Trabajo. La idea clarísima, era proteger las conquistas sociales obtenidas en 1943.

Se impuso otra línea de confrontación militar en el C.C. del PVP histórico; los ánimos estaban caldeados, y era esperable. Fue una mala decisión política de la gran mayoría del Comité Central, y con costos tácticos y estratégicos terribles.

El resultado militar y político de la Guerra Civil, fue adverso a los Calderonistas, pero arrastró a la ilegalidad a los Comunistas por casi tres décadas, sin hablar de la posterior represión anticomunista (incluido el Crimen del Codo del Diablo), y el obligado exilio para otros y otras camaradas.

Fue en le exilio donde murió su amada Chavela, Carmen Lyra, y donde conoció a una joven pasante universitaria costarricense, Addy Salas, quien sería luego su esposa y compañera, y madre de sus dos hijos.

Volviendo a la terrible Guerra Civil del 48, hay que decir que, para efectos militares, el cuestionado mando militar y policial Picadista y Calderonista siempre desconfió de los Comunistas. Era lo lógico y lo esperable. Y eran, -salvo excepciones-, posiblemente tan anticomunistas como los Nacionalistas de derecha del Cortesismo.

En fin, obviamente sin armas apropiadas ni planeamiento militar propio, no se combate bien. Incluso agregamos: no se debe acudir al combate militar en esa correlación de fuerzas armadas negativa. Sólo el valor heroico de los Brigadistas, en su mayoría obreros bananeros, y la fuerza de sus convicciones, los mantuvo en esporádicos triunfos.

Sino es por el Pacto de Ochomogo luego, aunque sea cumplido a medias, se hubiese podido terminar de perder todo. En cambio, las Garantías Sociales se respetaron en su esencia.

 En Ochomogo se negociaron no vidas ni haciendas, sino precisamente las Garantías Sociales, y respecto a ese tema estratégico al menos, se cumplió lo pactado.

Don Pepe también tenía un equilibrio al interno de sus fuerzas, que sostener. Recordemos que Figueres Ferrer después de una corta pero muy cruenta Guerra Civil, tenía a su lado a combatientes distinguidos en su Ejército de clara orientación nacionalista de extrema derecha, y con un odio anticomunista visceral. (Sumado a los influyentes infiltrados e informantes de la Embajada Norteamericana, en constante acecho, y si hay dudas se pueden consultar los expedientes ya liberados por el FBI de entonces). Y todos estos elementos, tenían a su vez gran peso militar. Tal vez esto ayude a explicar su sabia y trascendental decisión posterior, de eliminar de forma regular al Ejército Nacional como institución permanente.

Además, aunque algunos ahora lo nieguen, o cueste demostrarlo empíricamente (yo no sabía que los Gringos notificaban antes de invadir), el peligro de una doble invasión Norteamericana (desde la Zona del Canal) y desde la Nicaragua de Somoza, estaba muy presente de haberse prolongado la Guerra Civil.

Estratégicamente, políticamente y moralmente, entonces, Manuel Mora Valverde, tenía toda la razón acá.

Pero se impuso la mayoría del Comité Central del PVP histórico. Ni modo.

A pesar de todo, de la situación militar asimétrica del 48, por dicha, se rescataron las Garantías Sociales, aún con la victoria de Figueres Ferrer, y digámoslo, con el respeto parcial al Pacto de Ochomogo (tantas veces negado por la historia oficial antes del Documental histórico ahora conocido). Incluso, fueron profundizadas más adelante en la Segunda República. La posterior legalización del Partido Comunista,-gracias a acuerdos discretos entre Figueres Ferrer y otros sectores progresistas del PLN, y Manuel Mora Valverde-, y su luchas ciudadanas en el sector sindical, en el sector campesino, de trabajadores/as rurales, comunalista, cooperativista, de mujeres, universitarias, colegiales, o en las «tomas de tierra» de pobladores, ayudó al vigoroso proceso de desarrollo del Estado Social de Derecho.

No se trata de volver a ningún odiado «culto a la personalidad» (Manuel nunca simpatizó con el Stalinismo), al culto al héroe como singularidad, ni de explicar a los fenómenos sociales o políticos exclusivamente de acuerdo a grandes personalidades. Pero sí de hacer justicia sin más, al legado político y ciudadano de un verdadero prócer político nacional, de un humanista.

A Manuel Mora se le puede ubicar dentro de la corriente humanista marxista, no dogmática. Fue un precursor de la superación de la lectura latinoamericana y no sectaria del Marxismo.

Celebró con esperanza y prudencia la autocrítica soviética de la Perestroika y del Glasnot, pues conocía de los vicios burocráticos y autoritarios del sistema soviético, pero lamentó profundamente la caída del Campo Socialista y del Socialismo Histórico y de su solidaridad internacional, no porque no fuese crítico del régimen burocrático, sino porque temía lo que realmente pasó: como fue la Restauración Capitalista y el destrozo de las conquistas sociales de los pueblos de Europa Oriental bajo la globalización capitalista, y el retorno del Hegemonismo Norteamericano y occidental sin freno, la renuncia al Multilateralismo mundial, y la soberbia geopolítica imperialista y sus correlatos neoliberales y neocoservadores.

Su brillante originalidad en la conducción política de la lucha popular asimétrica, en un país permanentemente amenazado por la Geopolítica imperial, dio nombre a la expresión local, – a veces injustamente denostada por el sectarismo estalinista-, de «Comunismo criollo», y luego de «Socialismo a la tica». Tesis en su contra se patrocinan y publican, pero la verdad histórica es que estamos disfrutando de las instituciones heredadas de la visión patriótica y de justicia social, de grandes hombre y mujeres como Manuel Mora Valverde.

Don Manuel adaptó de forma creativa y revolucionaria, en la táctica y en la estrategia, sus profundas convicciones marxistas al contexto político de la realidad costarricense de su momento.

 En su larguísima trayectoria como revolucionario costarricense, nunca renunció a la efectiva pero muy discreta solidaridad revolucionaria centroamericana, latinoamericana e internacionalista; combinando formas de lucha, y siendo su apoyo estratégico y decisivo, para las grandes causas populares y humanas.

Tanto con la naciente Cuba Socialista, y con la Nicaragua revolucionaria (la del FSLN original obviamente), El Salvador, Honduras, o antes con Guatemala o República Dominicana, o Sudamérica entera. Su apoyo además nunca fue meramente discursivo. Lo cual, no impidió nunca, su independencia de criterio, o el rechazo tajante a la importación artificiosa de métodos de lucha, ajenos a nuestro contexto nacional.

De ahí la importancia estratégica de la Paz como bandera y consigna del campo popular.

Tanto nacional como regionalmente, Don Manuel tuvo enormes logros, no sin un altísimo riesgo personal suyo, y de su familia y compañeros/as de militancia. El verdadero alcance de sus luchas y conquistas está por descubrirse y estudiarse como un mar de viejas enseñanzas políticas, geopolíticas, cívicas, y humanistas.

Manuel Mora Valverde pudo desarrollar así, en la Costa Rica de su época, amplias alianzas políticas y sociales. Consolidando así, estratégicas conquistas sociales, jurídicas, económicas y políticas para el pueblo costarricense; siempre en defensa de los mejores intereses ciudadanos y democráticos de la Patria. Y esta última, es una lección digna de no ser olvidada nunca, en nuestras nuevas circunstancias históricas.

Los derechos de pueblos originarios estadounidenses, el ambiente y el financiamiento de la actividad petrolera

Matthew Cook

¿Se puede decir que donde uno invierte su dinero refleja sus valores? Pues, así lo cree Scotiabank. Como dice Scotiabank en la página Face de la Federación de Surf de Costa Rica: «Scotiabank reconoce la importancia del deporte, por eso, a nivel global y nacional apoya diversas disciplinas como el surf, entre otros.»

Muy bien. Estamos de acuerdo. Por ende, es muy importante que Scotiabank explique cuáles son los valores que están expresando con el patrocinio de la corporación petrolera Enbridge con $9.84 MILES DE MILLONES desde el 2016. Con este dinero Scotiabank está financiando a Enbridge y su oleoducto Line 3 que le permite a la empresa sacar el petróleo más sucio y dañino del mundo: los «tar sands» o arenas bituminosas de Canadá. ¿Por qué tan sucio y dañino? Este petróleo no está en forma líquida como lo que uno imagina que sale de un pozo petrolero. Como indica el nombre las arenas bituminosas están compuestas de arenas mezcladas con petróleo. Para sacar el petróleo hay que usar grandes cantidades de vapor caliente para quitar el petróleo de la arena. Así que por cada barril de petróleo se usan 3 barriles de agua. Además, estas arenas están minadas a cielo abierto implicando la destrucción de millones de hectáreas de bosque boreal para minar las arenas. Finalmente, después de “lavar” la arena, el agua y las arenas contaminadas se depositan en grandes lagos sucios y tóxicos. Estas minas de petróleo a cielo abierto y los lagos tóxicos de desechos son tan enormes que se pueden ver desde el espacio.

¿Entonces uno quiere preguntar a Scotiabank para qué sacar este petróleo tan contaminante? Los expertos de la climatología están diciendo que tenemos que dejar de usar los combustibles fósiles ya si queremos evitar la destrucción masiva de la vida del planeta, incluyendo la de los seres humanos. Podría pensarse que invertir dinero para sacar las arenas bituminosas refleja nada más que avaricia y una despreocupación total del daño al planeta además de reflejar total irrespeto a los deseos de muchos pueblos indígenas que no quieren estas minas y sus oleoductos en sus tierras natales. ¿Pero qué dice Scotiabank sobre los valores reflejados por su inversión?

Hace un mes el gobierno de Trump dio su aprobación para la construcción del último tramo del oleoducto Line 3 que está construyendo la empresa Enbridge. Desde ese entonces el pueblo indígena Ojibwa se ha tirado a la calle para frenar la construcción de esta abominación porque pasa por tierras controladas por ellos por ley, según un tratado con el gobierno del EUA firmado en 1855. En Minnesota, Estados Unidos muchas personas indígenas están enfrentando a la seguridad privada de Enbridge y a los policías para bloquear el paso del oleoducto Enbridge Line 3.

¿Y qué pasa en Costa Rica? ¿Qué piensa Scotiabank del daño que Costa Rica ya está experimentando por el cambio climático causado por los combustibles fósiles que Scotiabank está ayudando a sacar da las minas de los “tar sands”? Pues aquí en Costa Rica tenemos sequías e inundaciones afectando la agricultura, los inmensos huracanes gemelos de Eta y Iota acaban de destruir mucha infraestructura que tanto ha costado al país construir. Hay lluvia en diciembre y falta de lluvia en octubre. El bosque nuboso está desapareciendo de Monteverde y las hermosas playas en todo el país están siendo tragadas por el mar. La lista de los daños es larga y crece cada día. ¿Qué dice Scotiabank que hasta la Iglesia de Coronado ya casi ni tiene neblina?

Scotiabank quiere enseñar a los jóvenes de Costa Rica que la empresa valora el deporte del surf pero es más importante que los jóvenes ticos sepan que mientras que Scotiabank paga unos coloncitos para subir sus tolditos en la playa, está pagando miles de millones de dólares para financiar esa extracción, una actividad que está destruyendo esas mismas playas. Las migajas que Scotiabank tira a los surfistas es una burla, es un chiste cruel y si Scotiabank tuviera un poquito de vergüenza nunca más pondrían un toldo con su logo en una playa de Costa Rica hasta que dejen de financiar a Enbridge y su oleoducto Line 3.

Entonces, los jóvenes tienen el derecho de saber qué dice Scotiabank. ¿Van a apoyar el surfismo en Costa Rica o van a apoyar el Enbridge Line 3? Porque no se puede hacer las dos.

Fuentes de información:

– Financiamiento de Enbridge: https://www.ran.org/bcc-2020-data-explorer/#data-panel

– Los tar sands: https://www.nationalgeographic.com/environment/2019/04/alberta-canadas-tar-sands-is-growing-but-indigenous-people-fight-back/

– Los derechos de los Ojibwe sobre el territorio del Enbridge Line 3: https://www.minnpost.com/community-voices/2019/05/line-3-pipeline-proposal-yet-another-abuse-against-native-americans/

– Página en Facebook de la resistencia al oleoducto: https://www.facebook.com/StopLine3/?ti=as

Texto enviado a SURCOS por el autor.

250 años de Beethoven desde Costa Rica: ¿para qué tractores sin violines?

Jiddu Rojas Jiménez

Hablar de Beethoven nunca será un lugar común.

(Y gracias a la Orquesta Sinfónica Nacional por despedir la temporada por la Novena Sinfonía).

Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770 en Bonn, el mismo año que el filósofo Hegel en Stuttgart, o sea, hace 250 años.

El genio de su obra revolucionaria, sin embargo, siempre, siempre, inspira, conmueve, y no deja de sorprender. Es como un laboratorio simbólico del buen universal, cuya Alquimia sigue produciendo reacciones. Es acaso la anomalía del poder universal de la Belleza.

De la Novena Sinfonía y Última, o Sinfonía Coral, inspira su fuerza y profundidad, y la tragedia humana, demasiado humana, que la rodea.

Es el rayo brutal pero hermoso y sublime por despiadado que alumbra y estremece.

El relámpago que cae en el lago apacible, donde flotaba contemplativo el imaginado bote del atribulado ilustrado de Kant, – quien nunca pudo escucharla-, mientras trataba de construir una Crítica del Juicio (y una Estética), después de escribir la Crítica a la Razón Pura y la posterior Crítica a la Razón Práctica.

Es lo bello y lo sublime, para recordar la trillada imagen de Kant.

Sin olvidar el llamado a la Fraternidad universal humana del extracto (conocido como “Himno a la Alegría”) del poema «Oda a la Alegría» (1786) en los Coros del Q:. H:. Schiller, incorporado a la Novena Sinfonía por Beethoven.

Recordemos que Schiller, padeció físicamente desde niño la brutalidad del Antiguo Régimen y sus instituciones. De Schiller se dice, que se orinaba en la cama hasta los 15 años, y recibió castigos físicos y cárcel de parte del noble tirano de turno, de Stuggart.

Fue desertor de su Ejército y debió de huir de su tierra natal, aunque estudió Filosofía dio clases de Historia. Su posterior fama tal vez le salvó la vida.

Peligrosamente Schiller fue además, nombrado «Ciudadano de Honor» de la República de Francia después de la Revolución de 1789. La reacción europea no le perdonaría eso, era como haber sido comunista de joven.

Sino fuera por el Q:. H:. Goethe y su red de apoyo, Schiller, posiblemente no hubiese subsistido en una Alemania fragmentada, que ni siquiera existía unida como un país (Tal vez por eso su Nacionalismo de derechas, feroz, imperialista, y demagogo en el siglo XX).

La vida de Schiller, alguna vez un joven revolucionario y de espíritu libre, un humanista de su época estuvo marcada precisamente por la carencia, organizada socialmente de la Alegría, buscada y deseada como ideal igualitario para la Humanidad. Más adelante, tal vez se acomodó políticamente.

Volvamos a Beethoven. Ser la transición encarnada entre el Clasicismo y el Romanticismo no fue fácil…

Recordemos que los años posteriores a la derrota militar de Napoleón, propios del contexto de Beethoven complican más la situación. La Novena Sinfonía se encargó en 1817 desde Inglaterra, y se empezó a componer supuestamente entre 1818 y 1824.

Y digo supuestamente, o según sus biógrafos, porque, ¿cómo demonios sabe uno cómo funciona la mente creativa de este genio sordo?

Se sabe que el poema original de Schiller siempre lo inspiró desde joven, y que supuestamente la escuchó conmovido a los 23 años en 1793. Los estudiantes revolucionarios alemanes lo solían cantar con música de La Marsellesa francesa.

Recordemos finalmente, que para la Restauración y la Contrarrevolución triunfante en la Europa de entonces (después del Congreso de Viena de 1815), las Guerras de Napoleón eran identificadas ideológicamente con la herencia revolucionaria y sus excesos. O sea, con la posibilidad de la tiranía como ‘hybris’ revolucionaria, y con la invasión extranjera en nombre de una abstracta Libertad.

Claro, esto último es injusto e impreciso históricamente (como toda construcción ideológica), pero fue la gran operación ideológica de las clases dominantes después del caos europeo de Bonaparte. Es decir, presentar deformado a Napoleón I, como un monstruo o tirano sin más, o como si sus tropas francesas de ocupación fueran peores que las tropas de los Príncipes y Reyezuelos europeos de turno. ¿Sabrá la gente hoy en día incluso, que Wellington era de menor estatura física que Napoleón? (Si tienen dudas morbosas comparen los uniformes guardados en Museos de ambos). ¿O acaso sabrán qué Napoleón en el poder fue enemigo jurado al interno de Francia de los verdaderos revolucionarios Jacobinos?

En fin.

Mientras, el poema original de F. Schiller nos proponía la identidad revolucionaria y universal para toda la Humanidad de la Libertad y el Amor. Fue escrito en noviembre de 1785 y publicado en 1786, aún antes de la Revolución Francesa de 1789.

En Beethoven, sin embargo, encontraremos sólo un hermoso extracto, más potable para la coyuntura.

Ningún homenaje póstumo ‘Kitsch’ de la Unión Europea puede remediar la bofetada revolucionaria de Schiller y Beethoven contra el ‘status quo’. Les guste o no son obras revolucionarias, que ni siquiera la propaganda Nazi y el Capitalismo global han podido prostituir y robarse.

En todo caso, Schiller ya más acomodado, nacido en 1759, muere en 1805, y por lo tanto, tampoco pudo disfrutar de la Novena Sinfonía de Beethoven. No es un pecado.

Por lo demás queda disfrutar a Beethoven (y Schiller) sin más, desde nuestras propias coordenadas tiempo/espacio en Costa Rica y América Latina. Con nuestros propios demonios, dolores, goces, amores, esperanzas, ángeles y luces.

Por eso, sentenció un estadista local, ¿para qué tractores sin violines?

Éste, efectivamente, ha sido un año muy singular, y el próximo podría serlo también.

Que la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza acompañe nuestras vidas…

¡Salud al maestro Beethoven desde nuestro terruño, en su Natalicio 250! ¡Nuestros muertos/as gozan de buena salud!

Buen Vivir Costa Rica nos ofrece mensaje “Desde lo profundo”

El movimiento Buen Vivir Costa Rica nos ofrece un llamado “Desde lo profundo” en un video con música y mensaje acerca de la madre tierra y las personas comprometidas con ese Buen Vivir. La letra y la grabación son de Édison Valverde, la música y el canto de Daniel Ruiz, la edición de Marcos Chinchilla; realizado en diciembre 2020 en Santuario los Quetzales, Turrialba, Costa Rica. Lo compartimos:

La gigantesca huella de Mario Devandas Brenes

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

“No te preocuparon desaires ni groserías que alguna vez te hicieron, como no te preocupó pasar casi 4 meses de prisión por impedir la privatización del ICE. Para vos había causas superiores de vida:

  1. Promover la participación y organización de los trabajadores y de los ciudadanos en general en la lucha por la defensa y ampliación de sus derechos.
  2. La unidad de las organizaciones sindicales tras un programa unitario para enfrentar la estrategia común de las grandes empresas nacionales y extranjeras radicadas en el país
  3. La unidad de los sectores progresistas y democráticos para darle nacimiento a un gobierno de corte democrático y popular.
  4. La solidaridad con los más necesitados y la lucha por el Bien Común.”

Albino Devandas Brenes QUERIDO MARIO: ¡NACISTE EN NAVIDAD!

Después de casi cinco décadas de una vida fecunda, siempre en la lucha, de manera decidida y consecuente, con coraje y determinación ciertos además de profundos, al lado de los sectores populares en defensa de las instituciones y del estado social de derecho, aportando al pensamiento social su inmensa pasión y rigurosidad analítica, como unas cualidades esenciales que siempre lo caracterizaron, el compañero Mario Devandas Brenes (1946-2020) nos ha dejado en esta madrugada del día de Navidad del año 2020. La noticia corrió como un reguero de pólvora, trayéndonos un alud de recuerdos que sacudieron nuestra mente e hicieron aflorar nuestros más caros sentimientos, una nota de tristeza y de dolor se apoderó de la escena, al menos por un rato, aunque luego vino la reflexión que debe conducirnos a situar en su justa dimensión histórica la memoria de un hombre que “jamás descansó en paz”, contraponiendo su fecunda existencia con ese lugar común al que se aferran los seres humanos ante el avasallador misterio inextricable de eso que llamamos “la muerte”. Nada que ver con el indomable espíritu de este hombre que conocí en el Partido Socialista de Costa Rica, en el que milité por un breve período a mi llegada de Chile, después de golpe militar de 1973, no sin antes haber recibido la poderosa influencia del ethos del Partido Socialista de Chile, esa que se fue diluyendo en el exilio chileno y en los treinta años de la posdictadura, disfrazada de democracia, que se implantó en ese país, a partir de 1990, con los gobiernos de la des-concertación y de la derecha strictu sensu que sucedieron al pinochetismo. Sobre militancias, ideas y principios Mario representó todo un capítulo de la lucha política que trascendió al Partido Socialista, en el que militó también con audacia y determinación, manteniendo un gran apego a la democracia interior en la vida partidaria, principios que como él manifestó, posteriormente, lo llevaron más tarde a alejarse de ese partido y después de la militancia partidaria. Habiendo llegado a la Asamblea Legislativa como diputado de la Coalición Pueblo Unido, en 1978, su trabajo y su lucha incesante lo llevaron hacia planos más elevados de ella, de tal manera que para los primeros años de la década de los ochenta se había convertido en uno de los dirigentes más importantes de la izquierda costarricense, sostuvo siempre que él y sus compañeros de entonces ligaron siempre el trabajo parlamentario con la lucha callejera y el contacto directo con la población ( Ver al respecto una reciente entrevista suya para la Asociación Nacional de Empleados Públicos ANEP).

Mario Devandas Brenes, visto desde la perspectiva de la larga duración histórica, fue un hombre cabal además de un luchador y un combatiente decidido, cuya acción siempre estuvo ligada al pensamiento sistemático y a la reflexión rigurosa y atenta sobre los orígenes y causas más profundas que lo llevaban al terreno de la lucha social, en especial durante aquella década de los setenta del siglo anterior, donde el escenario se prestaba para dar lugar a muchas confusiones. Nos acaba de dejar un hombre que representó los valores más altos en la defensa de la institucionalidad costarricense (todavía no alcanzamos a evaluar y a palpar lo que significa tan tremenda pérdida, la que no termina de golpearnos en pleno rostro), los que se expresaron desde el alfa original en su defensa del Instituto Costarricense de Electricidad(ICE), como punto de partida y en el omega con que se cerró su existencia luchando sin descanso, y procurando elaborar una estrategia para defender de una enorme cantidad de asechanzas de todo tipo a la Caja Costarricense del Seguro Social(CCSS), al sistema nacional de salud y al régimen de jubilaciones del IVM, ligados ambos a las finanzas de una institución asediada, desde hace varias décadas por los intereses del capital financiero, y de la medicina privada que ha venido proliferando en Costa Rica.

Hoy más que nunca esa memoria de lucha, expresada en la vida de Mario Devandas, se encuentra amenazada por las clases dominantes y sus corifeos de todo tipo que siguen venciendo, como decía Walter Benjamin en sus TESIS SOBRE LA HISTORIA de 1940. “Encender en el pasado la chispa de la esperanza es un don que sólo se encuentra en AQUEL historiador que está compenetrado con esto: tampoco los muertos están a salvo del enemigo, si éste vence. Y este enemigo no ha cesado de vencer” (op.cit p.22), sobre todo ahora que Mario pasa a ser parte del pasado, pero también del eterno presente de nuestras luchas y esperanzas, cuando desde cierto progresismo y desde una izquierda boba tratan de confundirnos también, por eso Mario vivirá siempre en la memoria de las más auténticas luchas populares.

La pandemia del Covid 19 como un fenómeno social, clínico, económico y político totales vino a ser la gota que derramó el vaso, hasta el final Mario estuvo analizando ese fenómeno tan complejo y único e intentando dar salida a situaciones y fuerzas macro que excedían con mucho a las suyas, dentro de este fatídico año de 2020. Esa tarea la llevó a cabo hacia el interior de la junta directiva de la CCSS, como representante de los trabajadores en la institución e intentando hacer conciencia hacia el conjunto de la población acera de la gravedad y la importancia del tema, como una especie de leiv motiv que caracterizó su larga lucha de décadas sin pendejeras ni miserias de poca monta, dentro de la que fue una fructífera existencia al servicio de nuestro pueblo, la que le fue arrebatada por una cruel enfermedad que afrontó con una dosis de estoicismo y optimismo, según nos lo han dicho sus seres queridos más cercanos.

La vieja socialdemocracia costarricense del PLN, ni siquiera en sus mejores momentos, cuando todavía la oleada neoliberal no había alcanzado nuestras playas y todavía mantenía algunos arrestos keynesianos, dejó de tener vacilaciones y se fue deslizando en derivas como aquella de la “desnacionalización del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE)”, la que Mario no sólo detectó sino que combatió con gran determinación durante aquel gobierno de Daniel Oduber Quirós (1974-1978) que se había empezado a embarcar por ese camino regresivo, su visión y diagnóstico fueron estratégicos y marcaron un parteaguas que habría de caracterizar a las luchas que vendrían. Enfrentándose a la legislación represiva contenida con el Código Penal que castigaba el ejercicio de la protesta social con penas de cárcel, se lanzó a la lucha social desde el sindicalismo con la heroica huelga de mediados de 1976, de los trabajadores del ICE, interponiéndose en el camino de su privatización, a la cabeza de ASDEICE junto con el ingeniero Luis Fernando Alfaro, la que fue ferozmente reprimida y le acarreó a ambos dirigentes casi cuatro meses de cárcel y toda clase de insultos y vejaciones. De ese tamaño, era ya el Mario Devandas que empezaba su larga lucha en medio de aquella coyuntura tan difícil para defender una de las instituciones más importantes para los costarricenses.

Hoy Mario nos deja en medio de la más grande ofensiva del totalitarismo de una derecha insaciable, sanguinaria y defensora de los intereses del capital financiero, cuando sus corifeos y portavoces se preparan para asaltar lo poco que queda del estado social de derecho, en medio de una atmósfera donde el odio se expresa todos los días hasta por los poros e intersticios más increíbles de la vida social. Sólo nos queda retomar su banderas en lo que es para mí una especie de Requiem para Mario Devandas, ese ícono de la resistencia (social y popular), como bien lo caracterizó el también luchador y periodista Nelson Piedra Chinchilla o quizás una especie de REDOBLE POR RANCAS, parafraseando o retomando el título de una de esas novelas épicas del recordado escritor peruano Manuel Scorza (1928-1983), fallecido en el exilio, en un accidente en el Aeropuerto de Barajas hace casi cuarenta años, donde el autor recupera la memoria de las luchas campesinas en los Andes Centrales del Perú de los años cincuenta y sesenta del siglo anterior, en homenaje a las de Mario que son las nuestras. Hasta la victoria siempre, compañero Mario Devandas Brenes, nos queda retomar con inteligencia y valor tus luchas y salir de los lugares comunes contra viento y marea, esos que no nos llevarán nunca a buen puerto.

Fallece José Manuel Paulino, presidente fundador de REDOCIDEC

¡Hasta siempre, querido José Manuel!

Comunicado. La Red de Organizaciones de Personas con Discapacidad de Centroamérica y El Caribe (REDODICEC), hace público, con mucho dolor, el fallecimiento del compañero José Manuel Paulino, Presidente Fundador de la red regional. Su deceso se dio el día, 22 de diciembre del 2020.

El compañero José Manuel deja una huella profunda e imborrable en la lucha por los derechos de las personas con discapacidad, en su República Dominicana natal, en América Latina y El Caribe, y en el mundo.

Su liderazgo se distinguió siempre por unir su claridad política con una práctica firme y consecuente. Eso hizo que su amplio dominio de los derechos humanos, lo tradujera en propuestas de políticas públicas inclusivas y realizables.

Contribuyó, en forma destacada, a construir normas en el campo de los derechos de las personas con discapacidad, tanto de alcance nacional como internacional. Su capacidad propositiva quedó marcada en la normativa dominicana, así como en Naciones Unidas, a través de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (CDPD).

Su agudo intelecto, su capacidad analítica y para lograr consensos, y su fuerza persuasiva, le permitieron incidir políticamente, con avanzadas propuestas e iniciativas, de las que se beneficiaron, de manera significativa, las personas con discapacidad y sus familias.

El compañero José Manuel fue asimismo un sembrador y constructor de organizaciones de personas con discapacidad. En su país fue fundador y Presidente de la Fundación Dominicana de Ciegos (FUDCI) y de la Federación Nacional de Discapacidad Dominicana (FENADID). En el contexto regional, fue fundador de la Unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC), de la Red Latinoamericana de Organizaciones No-Gubernamentales de Personas con Discapacidad y sus Familias (RIADIS) y de REDODICEC.

En el ámbito público, el compañero Paulino participó en la génesis y creación del Consejo Nacional de Discapacidad (CONADIS), de República Dominicana. También se desempeñó como asesor en el campo de los derechos de las personas con discapacidad en el Parlamento de su país.

Se destacó asimismo en su labor docente, educando y capacitando a varias generaciones de personas con discapacidad en el campo de los derechos humanos y jugó un papel muy activo en la vigilancia del cumplimiento de la Convención de la ONU, impulsando los informes alternativos, desde sociedad civil, ante los informes oficiales que presentó el Estado dominicano a Naciones Unidas.

La Junta Directiva de REDODICEC, ante su partida, ha decidido que la IV Conferencia de la red, fijada para realizarse de manera virtual el próximo año 2021, llevará su nombre. Será el mejor homenaje a una persona que tanto contribuyó en la fragua, forjamiento y desarrollo de nuestra organización regional.

Finalmente, trasmitimos nuestro más emotivo pésame y nuestra solidaridad, a Doña Miriam, la esposa de José Manuel, a sus hijos, a sus nietas y demás familiares y amigos, así como a las personas con discapacidad de su país, que siempre lo llevarán en su memoria y sus corazones.

¡Hasta siempre, querido José Manuel!

Capitales de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, 23 de diciembre del 2020.

Junta Directiva de REDODICEC

Homilía exequias fúnebres Mario Devandas Brenes

Pbro. Luis Alejandro Rojas A.
Catedral Metropolitana, San José,
26 de diciembre de 2020
Homilía, Exequias Fúnebres

Hoy nos convoca una vez más don Mario Devandas Brenes, pero esta vez para despedirnos.

Ha iniciado su viaje más allá de la muerte y venimos a darle nuestro abrazo fraternal y solidario a su querida familia.

Abrazo que extiende el señor Arzobispo de San José, que me ha pedido manifestarlo, como un gesto solidario y de consuelo para sus seres amados.

Esta mañana las puertas de la Catedral Metropolitana de San José se abrieron para recibir los restos mortales de un costarricense ilustre. De un compatriota que se dejó interpelar por la fe, para vibrar y reaccionar desde el amor, ante las necesidades del prójimo, a semejanza del Buen Samaritano del Evangelio.

Don Mario comprendió la urgencia de encarnar la fe en la vida, y así, el Evangelio del Hijo del Carpintero, se le hizo necesario en la realidad social, política y económica de su país, para levantar su clara voz en favor de la justicia social, y la defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores. 

Desde los caminos de la fe, no extraña que su deceso aconteciera en la celebración de la Navidad, cuando brota la vida en un establo de Belén en Judá, y se manifiesta ese Niño pobre con el que se identificó Mario; tal vez, por ser hijo del sastre de Calle Siles, donde se acrecentó su conciencia de clase, al verse pobre y de familia empobrecida.

Ese Niño Dios vulnerable y perseguido por el Rey Herodes, que obligó a su familia a ser migrante en Egipto, interpeló a ese otro niño de ancestros hindúes, de apellido Devandas.  Al final todos somos migrantes y trashumamos por el mundo.

La fe en el Hijo de Dios lo motivó a ser monaguillo en el altar del Señor, sirviendo a los padres jesuitas de Lourdes de Montes de Oca.

Hoy venimos a despedir al defensor beligerante del Estado Social de Derecho y de la Seguridad Social costarricense, fruto de un encuentro de voluntades de auténticos actores sociales y políticos, amantes de su Patria. Que forjaron en los años cuarenta instituciones como la Caja Costarricense del Seguro Social, patrimonio histórico social de las presentes y futuras generaciones.  Por eso, su cercanía con la Iglesia Católica y con el señor Arzobispo de San José, ante la necesaria defensa de la institución de todos, baluarte del bien común y de solidaridad social. Campea en el horizonte las amenazas de la mercantilización de la salud pública, el desmantelamiento institucional y el riesgo de la sostenibilidad financiera de la Caja y sus regímenes de pensiones, y la voz profética no se hizo esperar. La voz fuerte y serena de Mario Enrique. 

Fue sabroso conversar con Mario del magisterio del Papa Francisco, en defensa de los pobres y excluidos. Le llamó la atención el concepto de ecología integral de Laudato Sí, por la visión integradora del grito de los pobres y el grito de la tierra.

Le encantó la expresión: Fratelli Tutti, (hermanos todos), al punto de escudriñar el mensaje de fraternidad universal, de la amistad social, la dignidad de las mujeres, la crítica a la economía de mercado y a los populismos, presentes en la Encíclica del Papa Francisco, bajo ese título. De su análisis emergió el economista que promovía un rostro humano y solidario a la economía.

Así, en don Mario aplica la sabiduría del patriota:

“El patriota valora
que somos muchos,
todos hermanos con derecho
al abrazo seguro
de una tierra que canta.

Y que nadie podrá,
so pretexto de gobernar,
ahondar las diferencias,
empobrecer las vidas,
despedazar los sueños ciudadanos
para erigirse en dueño y mercader”.

(Julieta Dobles Izaquirre, Sabiduría del patriota)

Tenía muy claro que “la política es una de las formas más altas de la caridad”, como la valora la Iglesia. La política es buena por sí misma, lo que tenemos son malos políticos.

En estas últimas horas, ante la noticia de su fallecimiento, se ha reconocido en don Mario Devandas haber sido un buen esposo, excelente padre, abuelo y hermano, su familia la energía  amorosa que le dio sentido a todo su esfuerzo, luchador social, hombre estudioso, defensor de la Caja,  el encarcelado por causas justas, el promotor de la unión sindical y de los sectores progresistas y democráticos, el buen consejero, el rebelde con causa, un maestro, buen negociador, diputado que salió tan pobre como entró, al amigo,  y sobre todo un ser humano bueno, un patriota insigne sembrador de esperanza para este bello país.

Mario se caracterizó por su crítica democrática de nuestro sistema económico y político, y se constituyó en signo de contradicción para muchos, a semejanza del Obispo brasileño Hélder Cámara: «Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista».

Consciente de su grave enfermedad, agotó hasta su último suspiro, construyendo pensamiento y acciones con los sectores sociales, que reflejaron su espíritu indómito y su anhelo solidario. Por eso siempre estuvo dispuesto al “lenguajeo”, a la búsqueda y a la construcción de caminos mediante el diálogo y la discusión inteligente; de ahí, su perenne presencia en debates, foros, redes sociales y otros.

Como buen maestro procuró dejar discípulos para continuar su obra educativa, tal vez, sin procurarlo.  Era un educador que con su testimonio enseñaba, porque “las obras son amores y no buenas razones”, de nada servía el discurso ideológico, si no se llevaba a la práctica en el cultivo de sus valores y principios.

Como profeta social sudó la camiseta sindical, llevando el significado etimológico en su corazón, sindicato: “hacer justicia”.

En sus últimas comunicaciones por whatsapp me dijo:

“Hola hola, el viernes estoy todo el día en el Hospital Calderón”.

“Hola hola, me prescribió el médico un antibiótico y la reacción me tiene volcado. Lo siento mucho. Ojalá todo haya salido bien”.

“Hola hola, estoy internado desde el jueves y espero que me den mañana la salida, a ver cómo retomamos lo del IVM. Un abrazo” (4 de diciembre).

Se apagó la vela que agotó el cáñamo y la parafina, pero para seguir iluminando después de su muerte.

Hoy venimos a honrar y a despedir al amigo, y

“Cuando un amigo se va
Queda un tizón encendido
Que no se puede apagar
Ni con las aguas de un río” (Alberto Cortez).

Hablando de despedidas, un funcionario de la CCSS, por la década de los sesenta escribió:

“El camino, despacio,
retrocede a nuestras espaldas.

Todos los árboles se han alejado
hacia el poniente.

Todo en la tierra
se aleja alguna vez.

La luna y el paisaje.
El amor y la vida.

El reloj, en mi muñeca,
dice que son las cinco de la tarde.

La hora de los adioses,
la hora en que la misma tarde
agita nubecillas en despedida” (Jorge Debravo)

Mario honró la vida y no le temió a la muerte.  Tal vez, porque leyó el pasaje de san Mateo 25, 34-40 y lo hizo vida: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo y me visitaron; en la cárcel y me vinieron a ver (…) Y el Rey dirá: En verdad les digo que cuanto hicieron a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron”.

También, por eso, hoy venimos a reconocer al Maestro de Galilea que llamó bienaventurados, dichosos, felices, a los que trabajan por la paz y la justicia.

Entonces que nuestras lágrimas, ante la partida del amigo Mario, no sean como la de los demás, que no tienen esperanza. “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, – dice san Pablo- de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús” (Tes. 4,13-18).

Hoy Jesús llora con nosotros, sus lágrimas son de solidaridad y siente nuestro dolor. Así, como en Betania, por la muerte de su amigo Lázaro, llora con nosotros. Y es capaz de cambiar nuestras lágrimas, porque los que “sembraban con lágrimas recogen entre cantares”, como nos dice el salmista.

El Niño Dios que nació en Belén y fue crucificado en Jerusalén, es capaz de devolvernos la alegría. Así, como se gozó Marta y María, cuando vieron salir a su hermano del sepulcro, dejando mortaja y vendas a su paso. Aquello era un anticipo de lo que sucedería más adelante y nos afectaría a todos.

Por eso resonó en ese tiempo, y ahora aquí, en esta Catedral Metropolitana: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá” (S. Jn. 11,27).

Amigo Mario Devandas Brenes descansa en paz.

Compartido con SURCOS por el padre Luis Alejandro Rojas A.

Mario Devandas Brenes

Luis Paulino Vargas Solís

Lo conocí como compañero en alguno o algunos cursos en la Escuela de Economía de la UCR. Habrá sido, aproximadamente, hacia 1980. Siendo 12 años mayor que yo, inevitablemente lo miraba como a “un señor”, y le respetaba como tal.

Luego, y a lo largo del trayecto de nuestras vidas, nos reencontramos muchas veces, en distintos espacios.

Yo fui parte del Consejo Universitario de la UNED, que lo eligió como director de Extensión, allá por los primeros años noventa. Luego fuimos compañeros en el Grupo Pensamiento Solidario, el cual dio valiosos aportes intelectuales al debate sobre el TLC, durante aquel período tan intenso, entre 2004 y 2007. Ahí, Mario y yo trabajamos en un colectivo que incluía personas maravillosas como María Eugenia Trejos, Silvia Rodríguez y Gerardo Fumero, entre otros. Este año que ya concluye, nuestros nombres aparecieron nuevamente reunidos, como parte del Grupo Economía Pluralista.

Una anécdota particular me viene a la mente: fue el 11 de junio de 2019. Exactamente una semana antes, el día 4, yo había sido operado de mi cáncer de próstata, y por esos mismos días me había enterado de la enfermedad de Mario. Conversamos largo rato por teléfono. Como ustedes podrán imaginar, teníamos mucho en común de lo cual hablar, pues ambos enfrentábamos un similar enemigo. Solo que mi pronóstico era favorable, y el de él -así me lo explicó el propio Mario- no.

Hoy yo tengo el privilegio de seguir, y Mario ya no. Sé que dio una lucha heroica contra el cáncer, pero eso no debe sorprender a nadie: así fue Mario durante toda su vida. Un luchador indómito e insobornable, como asimismo un hombre inteligente y estudioso, que sabía dialogar, respetar y construir acuerdos.

Honradísimo de haber sido su amigo y colega, sea este mi homenaje de admiración, respeto y afecto a este ser humano absolutamente grandioso.

Queda en manos de los sindicatos una tremenda responsabilidad: la de garantizar que la persona que sustituya a Mario en la junta directiva de la Caja, esté a la altura de la enormidad del legado que él deja.

José Vicente Rangel In Memoriam

Vladimir de la Cruz

Conocí a José Vicente Rangel Vale allá por la década 1975 – 1985, por mi padre Ignacio de la Cruz, cuando por motivos políticos y familiares, viajé a Venezuela por unos días. Mi padre y su segunda familia vivían en Venezuela, en Maracaibo.

En esos días era yo militante activo socialista. En aquellos días del triunfo sandinista fui a dar una Conferencia en la Universidad del Zulia invitado por Gastón Parra Luzardo, cuando se desempeñaba como Vicerrector Académico, quien era gran amigo de mi padre. A Gastón lo encontré, de nuevo, en el 2008 cuando llegué de Embajador de Costa Rica a Venezuela, quien estaba al frente del Banco Central, falleciendo al poco tiempo de mi llegada, con una brillante carrera académica y política antes y durante el período de Hugo Chávez.

Mi padre era militante del Movimiento al Socialismo, que se desarrolló como una fuerza política electoral importante desde inicios de la década del 70, con exmilitantes comunistas, exguerrilleros de los años 60s y miembros de otros grupos políticos de izquierda, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria con el que se fusionó en 1983.

Desde esos días iniciales de la década del 70 José Vicente Rangel empezó figurar como el candidato presidencial, en 1973, del Movimiento al Socialismo. En 1978 volvió a ser el candidato presidencial, y en 1983 de nuevo fue candidato a la presidencia por el Movimiento Electoral del Pueblo, que en esa elección enfrentó Teodoro Petkoff, que era el candidato presidencial del Movimiento al Socialismo. Sus pasos partidarios los había tenido entre 1965 y 1968 en el Partido Revolucionario de Integración Nacionalista.

En esos años de los 60s y 70s en Venezuela se desarrolló una izquierda crítica del socialismo histórico, bajo la perspectiva de la vía venezolana del socialismo, en la cual José Vicente Rangel ocupó un lugar destacado, sobre todo después de las fuertes derrotas a las experiencias guerrilleras que se dieron en Venezuela.

Mi relación con esa literatura, y con José Vicente Rangel, mi padre me la mantenía enviándome los libros de la discusión política de la izquierda venezolana, que era muy fecunda.

Mi padre tenía una intensa relación con José Vicente Rangel, por afinidad política y profesional, como periodista. Por su profesión también conocí a otros dos extraordinarios periodistas venezolanos, militantes políticos ellos, Aristides Bastidas y Héctor Mujica, con quien mantuve intermitentes buenas relaciones.

En las elecciones de 1998 el Movimiento al Socialismo se alió al Movimiento V República, respaldando a Hugo Chávez, lo que no fue apoyado por Teodoro Petkoff, otro de los importantes dirigentes y personalidades de la izquierda venezolana, a quien también conocí. Teodoro Petkoff, por su parte, criticó fuertemente a José Vicente Rangel por su permanencia en el chavismo.

José Vicente Rangel en su vida política desde la década del 50 había participado activamente en la lucha política de Venezuela, donde sufrió persecución y exilio, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y luego de enfrentamientos importantes con los gobiernos de la llamada IV República.

Luego siguió activo, políticamente, en el período de la V República, desde el inicio, con Hugo Chávez, hasta su fallecimiento, bajo el gobierno de Nicolás Maduro, por un paro cardiaco, en la mañana del pasado viernes 18 de diciembre.

Durante la dictadura del Pérez Jiménez militó en la Unión Republicana Democrática, que lideraba Jovito Villalba. Su vida política se activó desde el golpe de Estado contra Rómulo Gallegos, en 1948, cuando tenía 16 años. Fue encarcelado en esa época.

En ese período como exiliado vivió en Chile donde se casó con Ana Avalos, artista plástica, con quien tuvo una hija y un hijo, de igual nombre, que es hoy Alcalde del Municipio de Sucre, en el Estado de Miranda. También vivió en España, como parte de su exilio, donde se graduó de Abogado, estudio que había iniciado en Venezuela y siguió en Chile.

En su vida fue abogado, político, escritor y periodista. Político siempre de izquierda. Periodista de distintos medios de comunicación, prensa, radio y televisión. Fue columnista, en la década de 1990, del periódico “El Universal”, del Periódico “Panorama”, donde laboró mi padre, en Maracaibo, y del medio “2001” . También colaboró como columnista en “El Informador”, “La tarde”, “El Regional”, en la Revista política “Bohemia”. Fue locutor para la cadena Unión Radio. También fue Director de los diarios “La Razón”, “El Clarín”, y el semanario “Qué Pasa en Venezuela”.

A la caída de la dictadura, en 1958, ya de regreso a Venezuela e incorporado a la lucha política, fue electo diputado donde se distinguió por más de 25 años, convirtiéndose en gran defensor de los Derechos Humanos, lo que le permitió publicar su libro “Expediente Negro” que es una denuncia de las violaciones de los Derechos Humanos que sucedieron en el período 1960-1970, especialmente contra activistas de izquierda y campesinos.

Como diputado hizo su brillante carrera política que le distinguió como dirigente y referente inevitable de la izquierda venezolana, y continental.

Fue electo diputado en cinco ocasiones en representación de los partidos de izquierda Unión Republicana Democrática (URD), Partido Comunista de Venezuela (PCV), Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) y Movimiento al Socialismo (MAS).

Como diputado defendió la separación de los tres poderes, el Estado de Derecho, el respeto a las minorías políticas, la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas y ciudadanas, especialmente durante los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Como periodista fue gran acusador de situaciones, como de personas. También se distinguió con sus investigaciones sobre compras de material militar, por las denuncia que hizo de corrupción en el Ejército y el sector militar, por el Programa Turpial de la Armada, por la repotenciación de los blindados AMX-30 del Ejército, por las denuncias contra el Presidente Carlos Andrés Pérez por malversación de fondos públicos, lo que contribuyó a su destitución por el Congreso, en 1992, año que entrevistó, el 30 de agosto, al Comandante Hugo Chávez Frías, que estaba detenido, junto con Francisco Arias Cárdenas, entre otros, en la Cárcel de Yare, por el intento de golpe de Estado que realizó.

Cuando amnistían a Hugo Chávez, en 1994, es José Vicente Rangel quien orienta a Chávez en la lucha electoral, metiéndolo a la política a partir de ese año. Desde ese momento hasta la muerte de Chávez en el 2013, fue uno de sus grandes asesores y consejeros, de los pocos a los cuales Chávez les ponía atención seriamente.

Desde entonces trabó una intensa amistad con Hugo Chávez, a quien le realizó 18 entrevistas, y otros escritos, hasta el 2012, que se recogieron en el libro “De Yare a Miraflores, el mismo subversivo”. Entusiasmado con Chávez le acompañó en distintos momentos desde el ejercicio del Gobierno. Junto con Luis Miquelena fue una de las personas que más influía para moderar las acciones emotivas iniciales de Hugo Chávez. José Vicente ayudó a impulsar la candidatura presidencial de Hugo Chávez en 1998.

En ese primer gobierno de Chávez fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores, desde 1998 hasta el 2001.

José Vicente Rangel fue el que convenció a Chávez para aceptar las derrotas electorales que sufrió ante la oposición venezolana y de aceptar sus resultados.

Durante el ejercicio del Ministerio de Relaciones Exteriores, por José Vicente Rangel, por encargo del entonces Presidente de la República, Miguel Ángel Rodríguez, y del Expresidente Rafael Ángel Calderón Fournier, viajé a Caracas, presidiendo una delegación, en compañía de los diputados José Manuel Núñez, de Fuerza Democrática, y Jorge Eduardo Sánchez, de la Unidad Social Cristiana, para contribuir a gestionar el apoyo del Gobierno venezolano para la Candidatura a la Secretaría General de la OEA para Rafael Ángel Calderón.

Mi relación con José Vicente, por mi padre, y mi familia en Venezuela, permitió el acceso directo y rápido a su despacho. No se logró el apoyo de Venezuela a esa candidatura, pero fue refrescante mi reencuentro con el Canciller José Vicente Rangel, quien nos dio un gran trato y espacio en esos días en Venezuela, y nos produjo una rica experiencia política.

A principios de febrero del 2001 Hugo Chávez nombró a José Vicente Rangel al frente del Ministerio de Defensa. Las leyes y la propia Constitución Política de Venezuela no establecen que la jefatura del ejército la deba ejercer un militar, pero en toda su historia institucional, junto con Rangel, en más de 100 años, solo otros dos civiles ocuparon la jefatura del ejército, y, curiosamente, bajo otro gobierno militar como fue el del general Juan Vicente Gómez. Y, fue José Vicente Rangel el primer civil en esos últimos 70 años hasta su nombramiento.

En Venezuela, donde la historia se conoce por años de democracia y años de dictadura, el acontecimiento del nombramiento de Rangel provocó grandes debates y temores.

Tradicionalmente este puesto había estado solo en manos de militares. Curiosamente, bajo el gobierno de otro militar, el General Juan Vicente Gómez, a principios del Siglo XX, el puesto de Ministro de Guerra y Marina, como se conoce actualmente el de Defensa, estuvo a cargo, dos veces, de un civil, el abogado Carlos Jiménez Rebolledo, bajo cuyo ministerio se redactó el Código Militar de 1923, aunque había sido Capitán bajo el gobierno de Cipriano Castro. También lo desempeñó el abogado Victorino Márquez Bustillos, hombre de extrema confianza del dictador, a quien también le habían dado grado militar como se acostumbraba en los gobiernos dictatoriales. Aun así, se les considera civiles.

En la Cancillería José Vicente Rangel procuró atender como prioritario lo que tradicionalmente era un problema: la Guyana, Colombia y los propios Estados Unidos, donde dejaba clara y consolidada la posición de Venezuela; impulsó la integración de Venezuela con los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y con los países andinos, convirtiendo a Venezuela en líder de esa región; implementó el Programa Galileo con el cual reformuló las políticas de las embajadas de ese país asignándoles el papel de promover a Venezuela como un país de potencial inversión y removió más de 250 funcionarios diplomáticos que en la práctica no tenían ningún papel. Le imprimió a la Cancillería venezolana, en dos años, una nueva visión internacional del país, defendiendo la soberanía, lo nacional y el territorio. Se negó a facilitar el territorio de Venezuela para la vietnamización de Colombia, dentro del Plan Colombia.

Como Canciller dirigió el primer viaje internacional de Hugo Chávez a los países miembros de la OPEP, e impulsó la creación de la Cumbre de Caracas para concretar acuerdos entre los países miembros sobre la necesaria disminución de la producción de petróleo y así aumentar su precio en los mercados internacionales.

Al frente del Ministerio de Defensa se esperaba de él mayor seguridad en las fronteras y con los conflictos de los ganaderos en esa zona; fortalecer la seguridad ciudadana; modernizar las fuerzas armadas y provocar la confianza de los militares en la jefatura de un civil, lo cual redundaría en el proceso democrático interno de Venezuela, en su imagen internacional, en acoplarse a la tendencia latinoamericana de poner al frente de los ejércitos a civiles.

Bajo el Presidente Chávez los militares ocuparon puestos importantes de la institucionalidad civil; y se les ha planteó como objetivo su integración con el pueblo y la sociedad civil, asignándoles importantes tareas de acción cívica.

Los militares no veían con buenos ojos a Rangel. Había sido su crítico histórico, además que su militancia política izquierdista les recordaba la guerrilla de los sesentas.

Así vi su nombramiento y lo publiqué (“Un paso histórico”, en el periódico El Heraldo, jueves 22 de febrero del 2001 p.10), donde dije: “Independientemente, de lo que se opine sobre los cambios en general en la Venezuela de hoy, hace pocos días el Presidente Hugo Chávez dio un paso trascendental en la historia política venezolana, y en la latinoamericana, allí donde los elementos militares siguen desempeñando un gran papel.

A principios del mes de febrero nombró a su Canciller, el intelectual prestigioso, dirigente político, hombre de la cultura, escritor, periodista, abogado, José Vicente Rangel, una de las personalidades políticas más atractivas de Venezuela, como su Ministro de Defensa.

Es una acción que no solo destaca a Rangel sino el valor del propio Presidente Chávez de nombrar un civil al frente de la institución castrense. El presidente venezolano venía enviando señales sobre el papel de las fuerzas armadas. Ya había señalado que no debía haber un divorcio entre ellas y la sociedad civil; entre los soldados y el pueblo. Había puesto en varias oportunidades al ejército a realizar obras de carácter civil e incluso frente a ciertas acciones populares había impedido su papel represivo, buscando esa identidad.

El peligro de militarizar la administración política de Venezuela parece superado. Hoy con el nombramiento de Rangel en Defensa pareciera acentuarse la tendencia de civilizar a los militares, de someterlos al poder civil, como se hizo en Costa Rica en 1869. Es sin ninguna duda un cambio revolucionario que debemos festejar.”

Con el nombramiento de Rangel hubo cambios en la estructura de mandos del Ejército y hasta en la estrategia de la posición de Venezuela frente al llamado Plan Colombia, que pretendía vietnamizar ese país. Rangel ya venía criticando este plan y había impedido la participación de Venezuela en él y el uso del territorio venezolano como un elemento logístico del plan.

El que Rangel fuera periodista se había visto también como un elemento de apertura hacia la sociedad, pero especialmente hacia los medios de comunicación social, por parte de la institución militar, señalando que el encuentro de los militares con la sociedad venezolana sería más democrático, transparente, abierto, y también más crítico y menos sometido a la obediencia ciega verticalista de los mandos militares.

Lamentablemente, hoy, vemos un peso enorme, para mí negativo, de los militares en la estructura político institucional de Venezuela, en todos sus efectos.

El nombramiento de José Vicente Rangel se acompañó del nombramiento de otro intelectual de izquierda, Luis Miquilena en el Ministerio del Interior. Así, en aquel momento, el Ejército de Venezuela, y el Ministerio del Interior, estaban al mando de civiles. Ambos con vidas comprometidas en la lucha por la democracia y el diálogo nacional. José Vicente Rangel era un hombre de diálogo y consenso.

Después del Ministerio de Defensa el 28 de abril del 2002 fue nombrado vicepresidente de la República, reemplazando a Diosdado Cabello, donde se mantendría hasta el 8 de enero de 2007, como parte del primer y segundo mandato presidencial de Hugo Chávez, quien desempeñó el cargo por más tiempo que otros vicepresidentes del chavismo madurismo. Como reconocimiento a su Vicepresidencia le dieron una réplica de la Espada de Libertador Simón Bolívar el 8 de enero del 2007, que es de las más altas distinciones que da el Gobierno venezolano.

Entre otros puestos que desempeñó políticamente fueron el de miembro de la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la Constitución de 1999.

De aquí pasó de nuevo a su labor periodística al frente del programa de televisión «José Vicente Hoy», en la televisora privada Televen, programa que se realizaba los domingos de 10 a 11 a.m., cuyo primer invitado fue Hugo Chávez, el Presidente. En este Programa, era de obligada atención de todos los que se interesaban por la política y la realidad venezolana, con gran audiencia, donde trataba temas de interés político con fuertes juicios de valor, denuncias y críticas en contra de los actores de la oposición, defendiendo la Revolución Bolivariana. El Programa se llegó a convertir en una fuente de información y de cita obligada.

Como periodista José Vicente Rangel en dos ocasiones recibió el Premio Nacional de Periodismo de Venezuela.

Cuando llegué como Embajador de Costa Rica a Venezuela, el 3 de julio del 2008, llevaba como misión urgente tratar de que el Gobierno de Venezuela invitara al Gobierno de Costa Rica a la reunión de Petrocaribe que se realizaría una semana después en Maracaibo.

Sin haber presentado oficialmente las credenciales, ante el gobierno bolivariano, rompiendo todos los protocolos, el 4 de julio contacté en persona, al Vicecanciller, al General Francisco Arias Cárdenas, para explicarle la solicitud de participación en la reunión de Petrocaribe, haciéndole llegar el 5 de julio, en los actos de celebración de la Independencia de Venezuela, la solicitud, que fue resuelta favorablemente el lunes 7 de julio. Desde entonces mantuve una buena relación con el Vicecanciller. El Canciller era Nicolás Maduro.

La gran sorpresa es que el día 8 de julio recibo invitación personal de José Vicente Rangel. Para que le acompañe, en el Hotel Tamanaco, el siguiente viernes, a la celebración del su 79 cumpleaños.

Me hice acompañar a la recepción por el funcionario, que acaba de conocer, de la Embajada de Costa Rica, Guillermo Cholele, gran colaborador, gran conocedor de la realidad política y empresarial venezolana, que fue de gran ayuda y de confianza para mi gestión de Embajador. Allí fuimos.

La segunda sorpresa de esa fiesta fue la enorme cantidad, por lo menos más de 200 personas calculé, de gente que se había reunido a la celebración del cumpleaños, personas de todos los sectores políticos, empresariales, culturales, de los medios de comunicación. Era una muestra del respeto que se le tenía a José Vicente Rangel.

Su personalidad será evaluada en el tiempo con mayor rigurosidad, como sucede con los grandes personajes. De mi parte, yo había empezado a conocerle por mi padre, por sus libros y por el trato personal que establecimos, poco pero de calidad, de gran respeto, como el hombre del consenso. Le admiré, le aprecié y le seguiré valorando.

Venezuela ha perdido un gran periodista, un gran comunicador, una gran persona. La política de Venezuela, y del continente, ha perdido a uno de sus principales y emblemáticos dirigentes, la izquierda venezolana y latinoamericana a uno de sus principales exponentes.

Desde el 11 de diciembre se rumoró su muerte, que fue hasta el 18. Días de pesadumbre para la sociedad venezolana el seguir día a día las noticias de su quebranto de salud, que ya era evidente porque había dejado de hacer su programa televisivo dominical desde hacía varias semanas atrás

José Vicente nos dejó otros libros, “Tiempo de Verdades”, Caracas: Ediciones Centauro, 1973: compilación de sus artículos de prensa, en colaboración “Militares y política (una polémica inconclusa)”, Caracas, Ediciones Centauro, 1976, “Seguridad, defensa, democracia: Un tema para civiles y militares” , Caracas: Ediciones Centauro, 1980, “Tiempo de Verdades, Socialismo y Democracia”, “La Administración de Justicia en Venezuela”, “Abril sin censura”, relacionado con el intento y fracasado golpe de estado del 2002.

José Vicente será recordado como el gran luchador que fue, por su constancia y compromiso militante, como un sembrador de sueños y esperanzas, por su fortaleza laboral hasta casi sus últimos días, por su obra periodística, por su capacidad analítica, de investigador, por la agudeza de sus opiniones, por su capacidad e incisiva crítica, por su aguda y efectiva palabra, por su autenticidad, por su Docencia política y profesional, será considerado y tratado como Maestro, como líder, como guía. Para algunos un Guerrero de la Patria Venezolana, un ícono de la Revolución Bolivariana, un referente inevitable de la Historia Reciente de Venezuela. Fue, sin lugar a dudas, un personaje de una enorme, rica y fecunda trayectoria política, que vivió intensamente su vida. También como un gran mediador o negociador político. De muy buen trato personal, al menos así lo traté.

A medida que José Vicente Rangel se identificó con el chavismo, y continuó asesorando a Nicolás Maduro, la oposición antichavista y antimadurista lo estigmatizó. Es parte de su historia personal.