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Autor: María José Ferlini Cartín

Covid-19: Expresión del impacto global del capitalismo en la biodiversidad El lazo ignorado entre nuestra relación con la naturaleza y la salud pública

M.Sc. Orlando Amaris Cervantes
Sociólogo y ecólogo político. Investigador del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE). Universidad Estatal a Distancia (UNED), Costa Rica

Entre tantas malas noticias aún me causa una sonrisa llena de complicidad saber que una lejana pareja de pandas en un zoológico en Hong Kong haya copulado en plena cuarentena y según parece en junio de este mismo año veremos ya las señales de un embarazo.[1] Por supuesto, al igual que muchas personas, me conmuevo viendo videos y fotografías de animales que pasean por las desoladas calles y bulevares de ciudades y pueblos, que aprovechan ahora que somos los humanos quienes sentimos temor y estamos indefinidamente escondidos; observo estas imágenes una y otra vez. Sin embargo, hay una idea que me conmueve todavía más, pero dudo que ocurra, al menos no en la reciente versión de esta pandemia. Me refiero a la posibilidad de ver que todos los empresarios agroindustriales y extractivos, especialmente en el cantón Central de Puntarenas donde trabajo como investigador de la gestión comunitaria del agua, se detengan y reflexionen sobre las consecuencias que tienen sus actividades para las comunidades, los trabajadores y los ecosistemas. Así, se podría conseguir que por fin los manglares del golfo de Nicoya respiren sanos sin los sedimentos y contaminantes de los monocultivos de caña y piña. Quisiera que la gente de Chomes y Abangaritos me contara que ya no hay más incendios para cosechar caña de azúcar, y que respiran tranquilos y sin temor; que su ropa pueda seguir secándose al sol sin ensuciarse de esa lluvia de ceniza que no es suya. Me encantaría observar los ríos Guacimal, Lagarto y Abangares, al igual que muchos otros, llegar limpios y con buen caudal a su desembocadura sin el freno de los quebradores que también los contaminan.

Por supuesto, también, desearía ver que las manadas de monos aulladores o congos de las partes bajas del golfo de Nicoya crezcan en número y que se muevan sanos entre los árboles sin que ninguno de sus miembros quede acorralado por el pasto seco en la inmensidad de un potrero. Sería muy feliz si pudiera notar, además, el momento preciso en que las sierras guarden silencio, que no haya más tala, ni quemas, ni cacería, y que el verdor de las manchas de bosque, que observaba durante mis giras de trabajo antes del confinamiento, se expandiera salpicado con los colores de las flores de los robles de sabana (Tabebuia rosea), las cortezas amarillas (Tabebuia ochracea) y los caraos (Cassia grandis). Quisiera también que el desempleo dejara de ser una amenaza permanente para los pobladores de estas zonas y que ya no sea la repetitiva excusa para tener que soportar las consecuencias del desmedido y egoísta afán de lucro de unos pocos. Por eso en el proyecto en el cual trabajo junto a acueductos rurales, asociaciones de desarrollo y cooperativas de mujeres, todas integrantes de la Alianza de comunidades por la defensa del agua en Puntarenas, confirmamos que tanto las ganancias de estas actividades extractivas y agroindustriales presentes en este territorio, así como sus consecuencias ambientales, son distribuidas de forma desigual. Las utilidades se concentran en pocas personas mientras que los daños se distribuyen entre la población vecina o la que vive aguas abajo. Esta es parte de la normalidad a la cual no queremos regresar. Por esto es importante hacer ajustes y continuar trabajando en el contexto del Covid-19 para idear alternativas de acción y construir nuevas normalidades a partir de otros principios. De esta manera, podríamos fortalecer las organizaciones comunales y contribuir a mejorar las condiciones de vida de las poblaciones costeras del golfo de Nicoya.

Árbol de corteza amarilla (Tabebuia ochracea) en distrito de Chomes, cantón Central de Puntarenas, Costa Rica. Imagen cortesía de Rigo.

Por otra parte, debido a que mi interés como sociólogo desde hace varios años ha sido analizar las formas y las condiciones en las cuales unos actores sociales acaparan y contaminan ciertas bondades de la naturaleza lo que limita el provecho que otros podrían obtener de esta. He podido conocer en profundidad muchos casos de degradación ambiental que cuestionan la sostenibilidad de nuestro actual sistema económico. Por estas razones me resulta inquietante que el origen del Covid-19, así como de otras pandemias anteriores (SARS y ébola, por ejemplo), se relacione con las consecuencias del sistema agroalimentario industrial,[2] entre otras nocivas actividades realizadas en ecosistemas biodiversos,[3] y los efectos del cambio climático.[4] Los anteriores son procesos incentivados por el capitalismo actual cuyo impacto recae en los bosques tropicales del mundo y en la acumulación de gases de invernadero responsables de la actual crisis climática. Para el caso del sistema agroalimentario corporativo capitalista, como factor a considerar en el origen de enfermedades infecciosas emergentes, basta tener en cuenta la intensificación agrícola y ganadera, además de la actividad minera y la deforestación, que se realizan en bosques primarios y tierras de cultivo de pequeños productores en zonas tropicales. Estas presiones empujan a los productores locales hacia la periferia de las ciudades o a precarizar montaña adentro, por lo que se exponen a nuevas enfermedades. Adicionalmente a esta liberación de patógenos en contextos biodiversos ocasionados por cambios en el uso de la tierra, es necesario mencionar también los microorganismos que surgen por el manejo intensivo en granjas de producción de animales para el consumo humano. El hacinamiento de estos animales hace que proliferen infecciones, las cuales son contenidas con antibióticos; sin embargo, la aplicación de estos termina haciendo más resistente el siguiente brote infeccioso.[5] Algunos ejemplos de virus relacionados con la producción industrial de carne los encontramos en las recientes pandemias de influenza aviar[6] e influenza porcina.[7] El cambio climático, por su parte, provoca el incremento de la temperatura, el aumento de la intensidad de los huracanes y los cambios abruptos en el clima. Todos estos factores repercuten en los ecosistemas tropicales, lo que potencia el surgimiento de nuevos eventos epidémicos como el que experimentamos en este momento.[8] Más grave aún sería pensar que las sequías, sumadas al acaparamiento del agua, imposibiliten obtener este líquido para el consumo humano y dificulte la aplicación de las estrategias higiénicas indispensables para la prevención de futuros contagios. Como podemos ver, todos estos elementos no son nuevos, son más bien parte de la normalidad que sectores políticos, productivos y académicos continúan obviando.

De la misma manera en la que se han generalizado entre la población algunos principios epidemiológicos relacionados con la prevención o cuidados necesarios para poblaciones específicas en riesgo por la actual pandemia, echo de menos una discusión sobre su origen y las contradicciones que la hicieron posible. Si bien es cierto en este momento hay que evitar a toda costa el colapso de los centros hospitalarios, resulta oportuno también tener claras las causas de esta pandemia y su relación con la destrucción de los bosques y de los conocimientos de las poblaciones que durante largo tiempo los han aprovechado y salvaguardado.[9] Solo así es posible prever un nuevo brote infeccioso.

En el caso particular de la actual pandemia Covid-19, esta no nos tendría en este mortal apuro sanitario y civilizatorio si no fuera resultado de su paso desde animales silvestres, extraídos de hábitats en degradación, hacia los animales humanos (zoonosis). Es decir, ese hábil tránsito inter especies realizado por este virus sucedió en circunstancias en las cuales las actividades humanas han interferido reiteradamente con el entorno natural transformándolo y saqueándolo. Al hacerlo nos vemos expuestos también como especie a una variedad de patógenos sobre los que no habríamos siquiera tenido conocimiento antes.

Por lo tanto, al romper esos balances ecológicos participamos desventajosamente en lo que llama David Quammen la lotería evolutiva.[10] Dicha lotería se refiere a la oportunidad en la cual este virus logró introducirse en nuestro organismo y se convirtió así en nuestro inesperado huésped. Con ello este microbio obtuvo grandes probabilidades en el sorteo evolutivo para perdurar contagiando a más y más humanos; los mamíferos más exitosos en lo que a inteligencia, población y recursos planetarios a su disposición se refiere, responsables paradójicamente de la consolidación de una normalidad insostenible cuyos regímenes extractivos y productivos han dado origen a la actual pandemia.

Imagen tomada del Semanario Universidad.

Tomando en cuenta lo anterior, coincido entonces con la Dra. Kate Jones,[11] bióloga de la División de Biociencias de la University College London (UCL), cuando afirma que estas infecciones son “un costo oculto del desarrollo económico”.[12] La científica llama también la atención sobre cómo los sistemas ecológicos simplificados tienen un efecto viral amplificador. Dicho de otra manera, a menor diversidad biológica, mayor será la incidencia de plagas y enfermedades, tal como ocurre en las zonas recién deforestadas o en aquellas cubiertas por monocultivos de caña, arroz y piña, así como en las granjas avícolas y porcinas. Por el contrario, en los sistemas naturales que no han sido alterados, la posible transmisión de enfermedades disminuye debido a la diversidad de especies en ellos, lo que limita el contagio y la expansión de enfermedades.[13] Esta es la razón por la cual empresarios agroindustriales y sus equipos técnicos emplean cantidades enormes de agrotóxicos y antibióticos para intentar contrarrestar, con resultados cuestionables, las infecciones que se multiplican entre plantas o animales de una sola especie.

En este marco de incertidumbre comienza a extenderse un sentimiento biocéntrico difuso que nos coloca como seres vivos al mismo nivel de los otros. Creo encontrar también, en dicho sentimiento, algo de vergüenza por los efectos de la extracción de materiales en magnitudes imposibles de restituir para nuestra biósfera. A lo que es oportuno agregar, la igualmente comprobada incapacidad del planeta para asimilar nuestro incesante volumen de desechos. Aunque poco podemos hacer con este malestar, sí se experimenta un fugaz alivio al verificar por fin, y gracias a nuestro confinamiento, que el aire está más limpio,[14] las abejas regresan a algunos espacios urbanos[15] y, debido a la parálisis de muchas actividades humanas, nuestra casa común incluso vibra menos.[16] Así, mientras algunos continúan saturándose con curvas, compras por internet y conteos de muertos, los dispositivos sismográficos captan al mismo tiempo señales sísmicas mucho más sutiles; las fuerzas naturales que nos sobrepasan, nos permiten comprobar nuestra tardía, impactante y, hasta podríamos añadir, frágil presencia en el planeta.

Imagen tomada de La Vanguardia.

Liberados entonces de esa ficción que nos impedía ver nuestra finitud y que hoy es indiscutible; desabrigados de esa proximidad física que nos distrajo hasta el punto de hacerle pensar a muchos que la normalidad en la cual vivíamos era nuestro resguardo más viable; incluso, descentrados de nuestra condición de privilegio como especie, es un buen momento para no olvidar las desigualdades que hemos arrastrado social y ecológicamente. Consideremos, a propósito, la gran cantidad de personas que no ha podido mantenerse recluida en sus casas, ya sea porque fueron recientemente despedidas de sus trabajos o porque que ya vivían entre la informalidad y la precariedad laboral. Por supuesto, tampoco es prudente continuar obviando las consecuencias ambientales de la inercia de nuestro consumo.

Son muchos los aportes de los sectores sociales, la comunidad científica, las organizaciones y los colectivos que desde hace décadas continúan alertando sobre el impacto de este modelo económico en el planeta, en la calidad de sus aguas, en la conservación de los suelos, en el clima, en la diversidad biológica y alimentaria, y en el deshielo de los polos, cuyos efectos se evidencian en el hambre, la malnutrición, la recurrencia de enfermedades infecciosas y, el aumento de enfermedades crónicas y mentales. Entre estas voces figura, por ejemplo, la encíclica papal Laudato si:[17]

[…] El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás […]

De cualquier modo, las discusiones de fondo que proponen todas estas contribuciones, han sido ignoradas por la vieja normalidad a la que no aconsejo regresar. Atender a tiempo estas propuestas significa vivir responsablemente de manera más frugal y menos excluyente. Incluso, a nuestro favor en la lucha contra esta pandemia, podríamos contar con un clima más estable y más seguro para todos,[18] ni que decir de una producción alimentaria más saludable, menos intensiva y más libre de insumos fósiles, así como medios y redes de transporte público más eficientes. En este contexto de crisis, lo anterior no es poca cosa.

Mientras escribía esto me tomaron por sorpresa las primeras lluvias de abril y hoy me siento optimista. Sin embargo, ¿Será posible corregir el rumbo dentro del voraz marco aspiracional y competitivo del capitalismo justo cuando países como España, Italia, Dinamarca, Austria, entre otros, proponen reabrir sus economías?[19] ¿Cómo hacer para que la recuperación económica no aliente un efecto de rebote ávido de consumo y más explotación de la naturaleza? ¿Cómo incluir los límites ecológicos y todas esas alertas desoídas durante la anterior normalidad en la construcción de un mejor mundo postCovid-19? Conocemos bastante bien la normalidad a la cual quieren tirarnos nuevamente. En su lugar, como humanidad y como sociedad, bien podríamos continuar construyendo otras ¿Por qué esperar la vacuna para cambiar?

[1] «Tras casi una década de intentos fallidos, dos pandas al fin se aparean». National Geographic en español. acceso abril del 2020, https://www.ngenespanol.com/animales/tras-casi-un-decada-de-intentos-fallidos-dos-pandas-al-fin-se-aparean/

[2] «Agrobusiness kills. Capitalist agriculture and Covid-19: A deadly combination». Entrevista a Rob Wallace, Climate and Capitalism, acceso en abril del 2020, https://climateandcapitalism.com/2020/03/11/capitalist-agriculture-and-covid-19-a-deadly-combination/

«Las causas de la pandemia. No le echen la culpa al murciélago». Entrevista a Silvia Rivero, Página 12, acceso en abril del 2020, https://www.pagina12.com.ar/256569-no-le-echen-la-culpa-al-murcielago

[3] «’Tip of the iceberg’: is our destruction of nature responsible for Covid-19?». The Guardian, acceso en abril del 2020, https://www.theguardian.com/environment/2020/mar/18/tip-of-the-iceberg-is-our-destruction-of-nature-responsible-for-covid-19-aoe

[4] «El cambio climático y la pérdida de biodiversidad favorecen las enfermedades». Gaceta Médica, acceso en abril del 2020,

https://gacetamedica.com/investigacion/el-cambio-climatico-y-la-perdida-de-biodiversidad-favorecen-las-enfermedades/  

«Coronavirus y pandemias: ¿efecto rebote de la destrucción de los ecosistemas?». Semana Sostenible, acceso 2020,

https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/coronavirus-y-pandemias-efecto-rebote-de-la-destruccion-de-ecosistemas/48979

[5] «Coronavirus, agronegocios y estado de excepción / Silvia Ribeiro». La Jornada, acceso en abril del 2020,

https://www.jornada.com.mx/ultimas/economia/2020/02/29/coronavirus-agronegocios-y-estado-de-excepcion-silvia-ribeiro-9431.html

[6] «Influenza Aviar: Una crisis global de sanidad animal con profundos desafíos a la ciencia y la sociedad». FAO, acceso en abril del 2020, http://www.fao.org/avianflu/es/crisis_es.html

«Influenza aviar». World Organisation for Animal Health, acceso en abril del 2020, https://www.oie.int/doc/ged/D13948.PDF

[7] «Causalidad de la pandemia, cualidad de la catástrofe». Blog de Ángel Luis Lara, el diario.es, acceso en abril del 2020, https://www.eldiario.es/interferencias/Causalidad-pandemia-cualidad-catastrofe_6_1010758925.html

«La FAO insta a vigilar de cerca el virus H1N1 en los cerdos». FAO, acceso en abril del 2020, http://www.fao.org/news/story/es/item/19368/icode/

«Gripe porcina». World Organisation for Animal Health, acceso en abril del 2020,https://www.oie.int/doc/ged/D14005.PDF

[8] «El cambio climático y la pérdida de biodiversidad favorecen las enfermedades». Gaceta Médica, acceso en abril del 2020,

https://gacetamedica.com/investigacion/el-cambio-climatico-y-la-perdida-de-biodiversidad-favorecen-las-enfermedades/

[9] Los pueblos indígenas y las comunidades locales son claves por su comprobada labor de cuido de las zonas protegidas en todo el mundo. Ver: http://www.iccaregistry.org/es/about/iccas

[10] «La destrucción de la naturaleza es lo que nos pone en contacto con los virus: David Quammen». Entrevista a David Quammen, El Espectador, acceso en abril del 2020. https://www.elespectador.com/coronavirus/la-destruccion-de-la-naturaleza-es-lo-que-nos-pone-en-contacto-con-los-virus-david-quammen-articulo-914730

[11] Prof Kate Jones. Chair of Ecology and Biodiversity, University College London. https://www.ucl.ac.uk/biosciences/people/prof-kate-jones

[12] «’Tip of the iceberg’: is our destruction of nature responsible for Covid-19?». The Guardian, acceso en abril del 2020, https://www.theguardian.com/environment/2020/mar/18/tip-of-the-iceberg-is-our-destruction-of-nature-responsible-for-covid-19-aoe

[13] «Pérdida de naturaleza y pandemias. Un planeta sano por la salud de la humanidad». World Wildlife Fund, acceso en abril del 2020, https://www.wwf.es/?54120/Perdida-de-naturaleza-y-pandemias-Un-planeta-sano-por-la-salud-de-la-humanidad

[14] «Estudio de la UNA: Medidas restrictivas por COVID-19 mejoran la calidad del aire en la GAM». Delfino, acceso en abril del 2020, https://delfino.cr/2020/04/estudio-de-la-una-medidas-restrictivas-por-covid-19-mejoran-la-calidad-del-aire-en-la-gam

[15] «El resurgir de las abejas gracias al confinamiento humano». Semana Sostenible, acceso en abril del 2020, https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/coronavirus-en-colombia-el-resurgir-de-las-abejas-gracias-al-confinamiento-humano/50045

[16] «Coronavirus: cómo las medidas contra la pandemia están causando que la Tierra vibre menos». BBC Mundo, acceso en abril del 2020,  https://www.bbc.com/mundo/noticias-52177361

«Estaciones sísmicas registran aislamiento social por COVID-19 en Costa Rica». Delfino, acceso en abril del 2020,  https://delfino.cr/2020/03/estaciones-sismicas-registran-aislamiento-social-por-covid-19-en-costa-rica

[17] «Carta encíclica Laudato Si del santo padre Francisco. Sobre el cuidado de la casa común». El Vaticano, acceso en abril del 2020,  http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

[18] «El cambio climático es más mortal que el coronavirus: ONU». Semana Sostenible, acceso en abril del 2020, https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/el-cambio-climatico-es-mas-mortal-que-el-coronavirus-onu/48951

[19] «Semana clave en Europa: los países que comienzan a relajar las medidas de confinamiento por el covid-19». BBC Mundo, acceso en abril del 2020,

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52268902

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Colegio Indígena de Rey Curré cultivará granos básicos, árboles frutales y tubérculos

Un grupo de padres de familia del Colegio Indígena de Rey Curré se ha puesto manos a la obra y han sembrado en las extensas áreas de la institución, granos básicos como maíz, frijoles, frijolillo así como diversos árboles frutales y tubérculos de gran consumo local.

La idea es asegurarse que sus estudiantes tengan a disposición estos valiosos recursos en caso de ser necesario.

La seguridad alimentaria ha sido desde siempre una iniciativa bastante común entre los pueblos originarios para el autoconsumo familiar que se ha vuelto útil en nuestros días ante el constante riesgo de pandemias y tiempos difíciles.

 

Enviado por Uriel Rojas.

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U Abierta UNED: Contabilidad basada en ingresos y gastos en mi negocio

Una herramienta de contabilidad basada en gastos e ingresos como fuente fundamental para conocer el buen estado financiero del negocio para emprendedores y emprendedoras.

¡No es necesaria la inscripción! Sólo debe entrar en el siguiente enlace: www.uned.ac.cr/extension/UAbierta

Contenidos del curso:
Tema 1: Una mirada a lo interno de mi negocio
Tema 2: Contabilidad de ingresos y gastos
Tema 3: ¿Cuáles son mis ingresos?
Tema 4: ¿Cuáles son mis gastos?
Tema 5: Desarrollando la Herramienta
Tema 6: Es hora de practicar…

RECUERDE: En U Abierta los talleres y herramientas:

  1. Son de Auto aprendizaje
    2. Son gratuitas
    3. No necesitas inscribirte, son de libre acceso
    4. Puedes llevar todos los talleres que desees
    5. Brindan conocimientos básicos
    6. No se da un certificado, ya que la modalidad es abierta e informal.
  • Otros recursos en U Abierta:
    Aprendiendo cálculos básicos con Excel
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    Trabajando en el formato de documentos de Word
    Analizando datos con tablas y gráficos dinámicos
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    Conozca La Muni
    Webinar: Teletrabajo: La Experiencia de la UNED
    Recetas con productos nacionales
    Otros enlaces de interés
    Seminarios virtuales

Más información: uabierta@uned.ac.cr

 

Enviado por MSc. Martha Verónica Herrera Pérez.

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LA PERVERSA CONVERSIÓN DE MAESTROS Y PROFESORES DIGNOS EN “PENSIONADOS DE LUJO”

María Elena Salazar

En 1995, el Régimen de Pensiones del Magisterio Nacional enfrentó una reforma profunda. Ya en los años ochenta, se había conocido que el Fondo de Pensiones, creado en 1958 y administrado por el Estado, no había sido formado. Por esta razón, los Pensionados del Magisterio pasaban a depender del Presupuesto Nacional. Desde esos años, se hablaba de la insostenibilidad del régimen y que la ley vigente permitía que ciertas personas que habían laborado algunos años para el Magisterio y que se trasladaban a trabajar como funcionarios del Poder Ejecutivo, del Legislativo o eran diplomáticos o asesores del INS, pudieran pensionarse con los salarios devengados en esas ocupaciones y establecían enormes diferencias entre sus pensiones y las de los educadores de carrera.

Las altas pensiones de estos funcionarios representaban el 2 % de todas las del Magisterio, sin embargo, en 1995 se señalaron como un motivo importante para reformar el perfil de beneficios de todos los trabajadores del sector educativo. Fue así como después de la huelga de 1995 y de la aprobación de la Ley 7531, a estos trabajadores se les disminuía a un 55% la pensión, es decir, perdían un 45%. Solo por las luchas que siguieron, las reformas legislativas que se lograron y el conocimiento del Convenio 102 de la OIT fue que se logró elevar el monto de pensión a un 63%. En los primeros años, del presente siglo, las intenciones de los gobiernos de turno en materia de pensiones se orientaron en las mismas pretensiones que se traían desde los años noventa: unificar los regímenes en uno solo administrado por la CCSS. Es por esta época que comienza a circular un periódico llamado Campanada, dirigido por el abogado Carlos Roberto Loría y en ese órgano se comienza a criticar a las pensiones de mayores montos. Lo que llamaba la atención era que el ataque se dirigía a las personas con nombres y apellidos y no a las circunstancias y contubernios que existían entre los Partidos Políticos gobernantes, que permitían y aprobaban leyes que los beneficiaban directamente. Las críticas que se hacían a algunas de estas personas eran tan fuertes que, incluso, se les llamaba “chupópteros”, término que refería a su condición de succionadores de la hacienda pública. Estos señalamientos, repetidos con mordacidad, poco a poco fueron calando en todas las personas quienes comenzaron a llamar “Pensionados de lujo” no sólo a los llamados chupópteros, sino a todos los profesores universitarios y a todos los pensionados con cargo al presupuesto nacional. Fue tan generalizado el término, que se llegó a pedir a gritos que se reformaran estas pensiones y en este coro participaron los mismos dirigentes magisteriales, quienes no entendían que el odio que se expandía iba a ser el caldo de cautivo que justificaría las reformas y las imposiciones para la gran mayoría de pensiones.

Cuando en el 2018 se produce la huelga del Sector Público, el Poder Legislativo aprovecha para continuar y profundizar las reformas que eliminarían derechos en materia de salarios y pensiones. Fue así como en el mes de noviembre del 2019 , como parte de un paquete de proyectos, se aprueba la Ley 9796, la que fija el monto tope para el Magisterio en 2.200.000 colones, sin que nadie sepa de dónde se sacó ese número antojadizo, pues no existieron los estudios actuariales, y fija tasas de imposición que van desde un 25% a un 45%. Con esta disposición se lesionan a 280 educadores Adultos Mayores del Magisterio y a un número mayor de jubilados y pensionados de las universidades. Estas personas ya cotizaban entre un 10 %y un 16% por ciento de su pensión para el régimen y ahora tendrían una doble imposición de entre un 25% a un 45%. Lo que es muy raro de esta ley es que no toca a las pensiones de 9 millones en adelante, las que ya tienen todas las cargas impositivas de ley. Así queda confirmado que toda la presión contra las llamadas “pensiones de lujo”, no iba a disminuir a las pensiones de montos mayores, sino que iba a servir para empobrecer aún más a las pensiones más bajas y a abrir el camino para la unificación de los regímenes. De acuerdo con este hecho, los términos: “chupópteros” o “pensionados de lujo” solo fueron una cortina de humo que ha servido para tapar las intenciones de los partidos políticos neoliberales para acabar con los fondos de pensiones y para unificar los regímenes, con el consiguiente debilitamiento de la CCSS. Por eso, cuando hablemos y critiquemos a los pensionados de lujo, sin distinguir ese 10% de políticos beneficiados al ingresar al Magisterio, del resto de jubilados, que fueron dignos maestros de los adultos jóvenes de hoy y ganaron sus pensiones cotizando a lo largo de sus años de servicio, sepamos que estamos favoreciendo las peores intenciones políticas y hablando con su lengua engañosa. En realidad, lo que han hecho se parece mucho a un despojo sistemático.

 

Imagen ilustrativa.

Fuente: http://www.jubiladosenaccion.com/

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CIDH: Cuadernillos de Jurisprudencia

La Corte Interamericana de Derechos Humanos publicó 2 nuevos Cuadernillos de Jurisprudencia y actualizó los cuadernillos números 7 y 14, estos son los 23 cuadernillos de jurisprudencia debidamente actualizados:

1.- Pena de muerte.
https://bit.ly/2UMPsJW

2.- Migración.
https://bit.ly/2Vh0Ahq

3.- Desplazamiento.
https://bit.ly/2PkSgYK

4.- Género.
https://bit.ly/2VbjUgg

5.- Niñas/os y adolescentes.
https://bit.ly/2Gs2ZwB

6.- Desaparición forzada.
https://bit.ly/2IvKYkj

7.- Control de Convencionalidad.
https://bit.ly/2YuLnHd

8.- Libertad personal.
https://bit.ly/2Gmoqz0

9.- Personas privadas de libertad.
https://bit.ly/2IOUVbI

10.- Integridad personal.
https://bit.ly/2IIS9oD

11.- Pueblos indígenas.
https://bit.ly/2UQlHrP

12.- Debido proceso.
https://bit.ly/2PmDVuP

13.- Protección judicial.
https://bit.ly/2PjA1Tr

14.- Igualdad y no discriminación.
https://bit.ly/2yAF8Hz

15.- Justicia Transicional.
https://bit.ly/2GuCshU

16.- Libertad de pensamiento.
https://bit.ly/2DrWMA2

17.- Derecho Internacional.
https://bit.ly/2QBDtg4

18.- El Salvador.
https://bit.ly/2BndHlf

19.- Personas LGTBI.
https://bit.ly/2EA1caj

20.- Derechos Políticos.
https://bit.ly/2S6HYfw

21.- Derecho a la vida.
https://bit.ly/2EpEBft

22.- DESCA.
https://bit.ly/31bebGF

23.- Corrupción y DDHH.
https://bit.ly/31aTlHn

La Serie “Cuadernillos de Jurisprudencia” es una sistematización temática de los estándares internacionales en materia de derechos humanos de la Corte Interamericana. Su objeto es dar a conocer las principales líneas jurisprudenciales del Tribunal en diversos temas de relevancia e interés regional de manera accesible.

 

Imagen con fines ilustrativos.

Compartido con SURCOS por Trino Barrantes.

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Emergencia con arsénico: reiteran malestar con acción de AyA

El pasado 29 de abril, en carta (anexa) a Casa Presidencial, la Asociación Confraternidad Guanacasteca, insistió una vez más en solicitar el despido de la Presidenta Ejecutiva de AyA, por sus graves faltas en la atención a la EMERGENCIA por contaminación con arsénico de las aguas potables del Cantón de Bagaces, hechos comprobados con los documentos anexos.

También se adjunta la carta de la señora Astorga.

La comunidad de Bagaces no cuenta desde hace años con agua potable para su consumo seguro, pues está contaminada con arsénico.

 

Enviado por Gadi Amit.

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UNED: Herramientas para la incidencia comunitaria

Convocatoria: Seminario virtual participativo sobre Herramientas para la incidencia comunitaria”

El seminario brindará herramientas teórico-prácticas para la defensa de los derechos de las personas y comunidades, por medio de un espacio de intercambio de experiencias virtual, entre personas que forman parte de organizaciones formales y no formales.

Requisitos:

1.Participar activamente en una organización social de tipo formal o no
formal, por ejemplo: colectivos, grupos, comités, asociaciones, entre otras.
2.Acceso a internet
3.Compromiso para asistir a dos días de seminario virtual los lunes 11 y
viernes 15 de mayo 2020.
4.Acceso a un dispositivo móvil (computadora, Tablet, celular).

Fechas del seminario: 11 y 15 de mayo 2020

Período de inscripción: 1 de mayo al 6 de mayo 2020, por medio de formulario en línea:

https://forms.gle/kjKbXZrfduAk1y788

 

Enviado a SURCOS por Rafael López Alfaro.

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Centro de Orientación Indígena GTÄJUE NGÄBERE SIXAOLA denuncia discriminación

El pueblo Ngábe está en estas tierras desde hace 15000 años, los españoles llegaron hace 500.

Desde hace tiempos estamos en Sixaola. Muchos de nosotros nacimos del otro lado del río, por eso dicen que somos panameños, pero somos un pueblo originario.

El 12 de octubre del 2017 fuimos a San José y nos reunimos en Casa Presidencial con la vicepresidenta Ana Elena Chacón y con otros funcionarios, nos prometieron resolver nuestra situación.

También el 12 de octubre de 2017 fuimos a la Asamblea Legislativa y nos reunimos con los jefes de todas las fracciones y presentamos el proyecto de ley PROTECCIÓN DEL DERECHO A LA NACIONALIDAD DE LA PERSONA INDÍGENA Y GARANTÍA DE INTEGRACIÓN DE LA PERSONA INDÍGENA TRANSFRONTERIZA.

Ese proyecto se convirtió en ley con el apoyo de todos los diputados el 3 de julio del 2019.

El 12 de agosto del 2019, fuimos invitados a casa presidencial el día en que el presidente Carlos Alvarado firmó la ley.

Parece que todo este camino de nada ha servido.

El día 28 de abril de 2020, a las 4:30 de la tarde, la patrulla de migración 61306 en la finca Margarita detuvo al compañero ngábe Higinio Pineda Palacios, lo esposaron y a las 5:30 de la tarde fue expulsado a Panamá.

De nada sirvió que el compañero les dijera a los policías de migración que vive en Costa Rica desde hace años y que trabaja en una finca platanera a 300 metros de la entrada de donde catracho. De nada sirvió que tengamos una ley que nos protege. De nada sirvió que el presidente nos haya abrazado cuando fuimos a la casa presidencial. De nada sirvió que los diputados hayan venido a Sixaola a conocer nuestra situación.

El compañero Higinio fue dejado en la frontera y no tiene adónde ir. Su salud corre peligro.

¿Es ese el trato que el gobierno de Carlos Alvarado nos da a los pueblos originarios?

No bra ña mendeni…nu bra kä bokäna aune nu nankä nete (No somos extranjeros, somos un pueblo originario)

Por el Centro de Orientación Indígena (C01)
Eusebio Julián José

 

Enviado a SURCOS por Amilcar Castañeda Cortez.

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Áreas silvestres reactivarían turismo y economía

Mediante encadenamientos productivos

La crisis generada en el sector turismo debido al impacto de la Covid-19, tiene a empresarios, trabajadores y sus familias al borde de la calamidad, pues a la fecha no se vislumbra la mínima apertura de dicho sector. Ante esta difícil situación el Centro Internacional de Política Económica de la Universidad Nacional (Cinpe), identificó en las Áreas Silvestres Protegidas (ASP) el potencial para estimular la demanda y dinámica del turismo en el corto y mediano plazo, siempre y cuando se acoja al turista nacional y se generen encadenamientos productivos.

Marco Otoya, docente e investigador del Cinpe-UNA, explicó que las ASP por su naturaleza y la diversidad de encadenamientos productivos que genera su existencia, son una oportunidad para mitigar los efectos del COVID-19 en el sector turismo. Al mismo tiempo, el mercado nacional es una oportunidad para estimular la demanda y dinámica del sector en el corto y mediano plazo, sobre todo porque en 2018 las ASP recibieron más de dos millones de visitantes, de los cuales el 54% fueron visitantes nacionales.

Costa Rica cuenta con un 25% de su territorio bajo la categoría de ASP, conformadas por Parques Nacionales, Reservas Biológicas y Reservas Forestales, entre otras. En total 145 ASP, de las cuales solo 40 recibieron visitación en el 2018; No obstante, esto generó ingresos importantes para el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) y para las comunidades cercanas a estas zonas.

Otoya agregó que los parques nacionales y en general otras ASP, provocan un efecto positivo y una serie de encadenamientos productivos en las áreas geográficas donde se ubican. “Esto implica la creación de una serie de actividades generadoras de empleo como hoteles, restaurantes, tour operadores, venta local de artesanías y productos propios de la zona”, indicó el investigador.

Recalcó además que muchos son los ejemplos en donde la visitación a un Parque Nacional se asocia a la compra de otros productos como fresas, flores y quesos, o bien a la realización de una actividad recreativa particular como la visita a un mirador, pesca recreativa o canopy. También, restaurantes y hoteles requieren productos agrícolas o insumos que se producen en áreas geográficas distintas. La visitación y el transporte se organiza desde operadores ubicados otras zonas, incluso cuando la visita se organiza por cuenta propia requiere del consumo y disfrute de bienes o servicios que no son necesariamente locales.

Acciones en cifras

En cuanto a cifras el Cinpe estimó que el aporte a nivel nacional de los parques nacionales y reservas biológicas por los servicios ecosistémicos que generan fue de aproximadamente ¢1 billón de colones para el año 2016, donde las empresas dedicadas a actividades relacionadas con el turismo fueron las más beneficiadas con la existencia de los parques nacionales y reservas biológicas con aproximadamente ¢809.478 millones, representando el 78.73% del aporte total generado. En el 2018 el fondo de parques nacionales, cuyo principal ingreso es la cuota que se cobra por visitación se estimó en ¢18.350 millones y para este año los ingresos por visitación estaban estimados en ¢13.510 millones.

Otoya expresó que lo anterior muestra el potencial de las ASP para generar ingresos y contribuir a nivel local en la generación de empleo y al desarrollo socioeconómico de las comunidades. “Dado que las ASP generan empleos directos e indirectos, permiten el desarrollo de la actividad turística y la actividad comercial en general, parte de las medidas y estrategias para mitigar la crisis del COVID-19.

Aseveró que el sector turismo debería enfocarse de inmediato a estimular la demanda interna, ya que el estímulo de la demanda nacional puede ser una estrategia que proporcione al sector los primeros recursos para su reactivación.

Papel del Estado

Al respecto, Otoya comentó que el SINAC debe jugar un papel fundamental en la atracción de la demanda interna a las ASP, pero también debe mejorar sus condiciones de acceso, infraestructura y servicios, principalmente de aquellas ASP menos visitadas pero que se ubican en zonas rurales con un potencial de estimular su actividad socioeconómica y productiva.

En cuanto al Instituto Costarricense de Turismo (ICT), a nivel internacional deberían vincular el concepto de ecoturismo con el turismo de salud, paz, meditación y espiritual, de modo que se aprovechen los relativamente buenos resultados por la forma cómo se enfrentó la pandemia en nuestro país, combinado con la fama de ecoturismo. Evidentemente esta estrategia debe posicionar las ASP en el ámbito internacional y en la mente del costarricense.

Otoya concluyó aseverando que “las campañas dirigidas al sector deben ser innovadoras y efectivas pues de acuerdo con datos del propio ICT, en la decisión de vacacionar del costarricense la publicidad en la televisión influye muy poco (5%) y la internet medianamente (28%).

****Mayor información con: M.Sc. Marco Otoya, investigador del Cinpe (8315-2771) o con la Oficina de Comunicación de la UNA, con el periodista Johnny Núñez (8674-8535).

Imagen ilustrativa.

Enviado por UNA Comunicación.

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