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Autor: María José Ferlini Cartín

El Covid-19 en Costa Rica: Opciones frente a la crisis económica

Luis Paulino Vargas Solís
Economista
Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo
(CICDE-UNED)
Versión PDF de este artículo puede ser descargada desde esta dirección: https://www.academia.edu/42740458/El_Covid-19_en_Costa_Rica_Opciones_frente_a_la_crisis_econ%C3%B3mica

Este breve ensayo tiene básicamente dos propósitos: caracterizar las implicaciones fundamentales que nos trae la crisis económica surgida de la emergencia sanitaria del covid-19, y, sobre esa base, revisar, con espíritu constructivo, las diversas propuestas que han sido formuladas, desde diversos ámbitos de la ciudadanía y la academia.

Solo marginalmente menciono las que el gobierno de Carlos Alvarado ha venido impulsando, y dejo de lado los planteamientos de la ortodoxia económica, los cuales permanecen atrapados dentro de las redes de sus conocidos prejuicios ideológicos. Los planteamientos de la UCCAEP y sectores afines, sumamente cercanos a los de esa ortodoxia, no son considerados, dado el carácter estrechamente gremialista, el tono ideologizado y el énfasis negativo que les caracteriza. O sea: me remito a propuestas que tengan un tono innovador y constructivo, y que asuman una perspectiva amplia.

Por otra parte, este artículo se limita a examinar las opciones de corto plazo, orientadas a tratar de aliviar el impacto inmediato de la crisis. En un escrito posterior, espero abordar la discusión sobre los aspectos de mediano y largo plazo, relacionados, prioritariamente, con el esfuerzo de recuperación que, en su momento, deberemos emprender.

  1. Introducción: ¿qué significa la crisis económica que enfrentamos?

La crisis sanitaria del covid-19 nos trae, desde el punto de vista económico, un bajón abrupto, el cual implica un empobrecimiento repentino.

La caída es, con seguridad, algo sin precedentes, al menos desde la crisis que el país vivió a inicios del decenio de los ochenta, y puede que, en el plazo inmediato, sea incluso peor. Sin embargo, quiero ser optimista y decir que, si se hacen bien las cosas, si existe la necesaria voluntad de diálogo y liderazgos lúcidos y comprometidos, la recuperación podría ser mucho más rápida.

¿Qué magnitud alcanzará la contracción que la economía experimente en estos meses? No lo sé, pero seguramente será de dos dígitos: por encima del 10%, o más. Al menos así será durante algunos meses. Imaginemos metafóricamente que la producción nacional total, equivalía, hasta el mes de febrero pasado, a 1000 kilos de gallopinto, los cuales debían distribuirse entre la población para que todas y todos comiesen. Sabemos que alguna gente se hartaba y a otras personas solo les llegaban unos granitos. Pero, bueno, el caso es que disponíamos de esos 1000 kilos. Con la crisis del covid-19, nos enfrentamos a la cruda realidad de que 150 o quizá 200 kilos se esfuman en el aire.

Es una pérdida terrible que se visibiliza de muy diversas formas. Para las personas que pierden su trabajo y cuyo salario desaparece, la pérdida es real y se siente de forma cruda y directa. Cuando el sector público –según las propuestas impulsadas por el gobierno de Carlos Alvarado y aprobadas por la Asamblea Legislativa– decide posponer el pago de diversos impuestos y reducir cuotas del seguro social, se está haciendo cargo de una parte de esa pérdida, lo cual luego se visibilizará en un mayor déficit fiscal, y en una complicada situación financiera para la Caja.

Pero, en fin, dada que la pérdida no solo es real, sino además severa ¿cómo la vamos a sobrellevar?

Existen cuatro opciones básicas:

  1. Buscamos la forma de repartir la pérdida, es decir, buscamos ver cómo se reduce la cuota de la producción nacional que correspondía a cada quien, visto que el total de ésta ha disminuido. O sea, asumimos que el golpe está dado, que es real y que toca ver como apechugamos. Nada garantiza a priori que ese reparto de la pérdida sea equitativo. Por un imperativo ético y moral, pero también porque sería políticamente lo más sensato, debemos proponernos lograr que sea un reparto realmente justo y equitativo. Y, de hecho, desde el punto de vista económico eso sería, asimismo, lo más conveniente, ya que, de hecho, ello suavizaría el bajón de la economía.
  2. Buscamos las posibles “buchacas” que tengamos guardadas, o sea, algunos ahorros de los cuales echar mano, para sobrellevar la situación. Al recurrir a este procedimiento, procuraríamos que no se sienta la pérdida sufrida, o que se sienta lo menos posible, en cuyo caso esos ahorros de nuestra buchaca deberían beneficiar a quienes la crisis golpea más, no a quien no sufre su efecto o lo sufre en grado poco significativo. De alguna manera, hacer esto equivale a gastar los ahorrillos disponibles, aunque también las cosas podrían organizarse de forma que, al invertirlos con prudencia y sentido de prevención, razonablemente podamos esperar su recuperación posterior, aunque sea parcial. Pero, nuevamente, poner a circular esos ahorros –que de otra manera habrían permanecido inactivos– traerá beneficios para la economía, en términos de atenuar la reducción de la demanda y, entonces, de la producción.
  3. Recurrimos a alguna forma de crédito, o sea, de deuda, que nos permita, o por lo menos, nos ayude a “cruzar el río”, esto es, que nos ayude a sobrellevar el golpe sin que éste se sienta, o, en todo caso, se sienta lo menos posible. O sea –para ser más preciso– sin que lo sientan, o siquiera lo sientan menos, los grupos sociales a quienes la crisis afecta más. O por lo menos, así deberían ser las cosas, si queremos salir moralmente fortalecidos de la crisis, y si nos interesa preservar la paz social. Deberían ser entonces créditos lo más blandos posible, en cuanto a tasas de interés y plazos, pero, también en este caso habría que tratar de crear condiciones que permitan contar con capacidad futura de pago, para cumplir las obligaciones adquiridas, sin que éstas se conviertan en un nuevo problema. Esos créditos y esa deuda podrían activar sectores de la economía que de otra manera podrían quedar paralizados, y, por lo tanto, brinda otro elemento atenuante de la recesión económica.4. Llevamos a cabo una cuidadosa reasignación de recursos, desde usos relativamente prescindibles, o abiertamente despilfarradores o suntuosos, hacia la atención de cuestiones en este momento son prioritarias. De hecho, la actual situación de cuarentena está generando ahorros en el sector público (horas extras, combustibles, viáticos, etc.), que son potencialmente aprovechables para fines hoy urgentes. Otros rubros, que sí son claramente prescindibles (publicidad, dietas de juntas directivas y similares) podrían generar más ahorros. El esquema progresivo de tributos y subsidios a que hago referencia en el punto 1), deseablemente debería ser un mecanismo que opere en el mismo sentido: como una transferencia de ingresos de usos menos prioritarios –o francamente superfluos– hacia otros que lo sean en mayor grado.

Veamos con más detalle, cada uno de los puntos indicados

  1. La pérdida está ahí: ¿cómo la repartimos?

Si realmente existe el propósito de que el reparto sea justo y equitativo, para ello debemos recurrir a un esquema progresivo de impuestos y subsidios, mediante un recargo temporal a algunos impuestos, y, quizá, la aplicación transitoria de otros tributos actualmente inexistentes. Esta idea, sobre la que he venido insistiendo en mis publicaciones en redes sociales y que adelanté en un artículo previo (Vargas Solís 2020), es asimismo respaldada por un colectivo de organizaciones vinculadas a la economía social y solidaria (Comisión Consultiva del Consejo Presidencial de Economía Social 2020), como también por el diputado Welmer Ramos (Ramos 2020).

Que los recargos tributarios sean progresivos significa una cosa: lo pagarán quienes puedan pagarlos, y pagarán más quienes más capacidad de pago tengan, sin hacer ningún distingo entre lo público y lo privado. Todos y todas quienes puedan, deberán hacerlo. El diseño de estos tributos, sin embargo, debe hacerse de forma que se tenga en cuenta la situación de crisis que vivimos. Por ello, enfatizarán los ingresos, rentas y patrimonios personales y familiares, y solo accesoriamente la actividad empresarial. De tal modo, darán una contribución adicional las empresas que sigan teniendo ganancias, no las que están siendo golpeadas por la crisis, a las cuales deberán concedérsele los apoyos necesarios. No obstante, lo cual es obvio que deberán mirarse con especial rigor aquellas empresas que, sospechosamente, por años han reportado ganancias cero. Sería un crimen imperdonable que se reitere ese tipo de comporta

Proceder de esta forma es lo correcto, desde el punto de vista moral y ético, pero también es políticamente lo más sensato, puesto que ello contribuiría a preservar la paz social. Pero, además, es una medida económicamente conveniente, ya que los ingresos serán transferidos desde sectores con mayores tasas de ahorro, hacia grupos que, por sus desventajosas condiciones sociales (incluyendo, en lugar prioritario, a las mujeres solas, jefas de hogar), de seguro los consumirán en su totalidad, lo que contribuirá a atenuar la contracción económica.

Otra propuesta (aparte las que ya he mencionado) que retoman la idea un esquema de tributos y subsidios, es la de Francisco Esquivel (Esquivel Villegas 2020), si bien Esquivel establece un umbral muy alto para la imposición de un impuesto adicional sobre ingresos del trabajo, y claramente omite toda referencia a rentas pasivas y grandes patrimonios. Por su parte, la organización CIBICO (CIBICO 2020), si bien parte de una posición que explícitamente rechaza todo posible incremento de impuestos, al especificar su propuesta se incluye el cobro de “contribuciones no reembolsables”, que, al parecer, se cobrarían sobre las tasas de interés (o pagos por intereses) que se aplican a los créditos que conceda cualquier entidad financiera. Este sería simplemente una forma de impuesto indirecto, posiblemente de carácter regresivo, o sea, gravoso en mayor grado para el pequeño que para el gran deudor. Señalo esto intentando advertir que un impuesto no deja de serlo tan solo porque se le ponga otro nombre, y que tenerlo conceptualmente claro es siempre importante y necesario.

En el anexo, formulo una propuesta de posibles recargos temporales a varias categorías de impuestos, a fin de ilustrar adicionalmente este punto.

  1. Recurrimos a posibles ahorros (buchacas) disponibles

Cuando la economía nacional sufre un abrupto desplome y cuando, en consecuencia, la masa de ingresos que circulan también se contrae, una forma de suavizar el impacto de tan severa caída es recurrir a posibles “buchacas” que tengamos guardadas, o sea, ahorros que la actual situación de crisis eventualmente nos obligaría a utilizar.

El expresidente Figueres Olsen, en sus propuestas presentadas en videos por medio de Facebook (Figueres Olsen 2020), plantea recurrir a algunas de tales “buchacas”. Dos de las que menciona son las siguientes: los recursos disponibles en FONATEL (₡175 mil millones, aunque algunas notas de prensa ubican la cifra en ₡204 mil millones), para llevar fibra óptica y conexión de banda ancha a todo el país, y fondos de la banca para el desarrollo para constituir un fondo de garantías por ₡75 mil millones, que permita movilizar créditos por ₡750 mil millones, en beneficio de unas 50.000 micro, pequeñas y medianas empresas. En este segundo caso, la idea tiene una doble faceta: aprovechar un ahorro disponible para poner en marcha un mecanismo de crédito y deuda.

Las reservas en moneda extranjera en poder del Banco Central, son, claramente, otro ahorro que la sociedad costarricense ha hecho a lo largo de los años. Ello inspiró la propuesta formulada inicialmente por el exgerente del BNCR, don William Hayden (Delgado 2020). La idea es retomada por alguna otra gente, incluyendo a Esquivel (Esquivel Villegas 2020), la Maestría en Planificación de la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA (Maestría en Planificación-UNA 2020), y el propio Figueres Olsen (Figueres Olsen 2020). Consiste en utilizar $1000 millones, o poco más, de las reservas en moneda extranjera del Banco Central, para constituir un fondo de ₡600 mil millones, que permita conceder, durante 4 meses, un subsidio mensual de ₡250.000 a 500.000 familias en necesidad. En principio, es una idea que goza de innegable atractivo.

El economista y banquero Gerardo Corrales (Corrales 2020), critica esta propuesta apelando a una argumentación de manual de economía, tan antojadiza y burda como simplista[1]. No obstante, lo cual permanece un punto que tendría que ser considerado: si se quisiera apelar al uso de las reservas del Banco Central para los fines indicados, debería haber razonable certeza acerca de los flujos netos (entradas menos salidas) de divisas con que estimamos que podremos contar en próximos meses. El caso es que, bajo las actuales circunstancias de crisis, al país no le conviene, en absoluto, que el precio del dólar pudiera desestabilizarse.

Recurrir a estas “buchacas” es razonable, en vista de las duras circunstancias actuales. Conviene también contemplar mecanismos que permitiesen su recuperación futura, siquiera parcial. En las propuestas de Figueres Olsen, se ofrecen algunas opciones con ese fin. En particular, y en lo que se refiere al uso de las reservas del Banco Central, propone que les sean devueltas mediante los recursos obtenidos a partir de un impuesto de ₡3 por cada mil colones transados o movidos en el sistema financiero. Se trataría entonces de un impuesto proporcional, no tan justo ni equitativo como uno desearía.

El uso de superávits de once instituciones públicas para fortalecer los fondos de lo que el gobierno de Carlos Alvarado ha llamado “Plan Proteger”, implica la utilización de un ahorro disponible, con el fin de paliar los efectos de la crisis. Y siendo que la prioridad en este momento es clara y no admite discusión, en todo caso es cierto que, en algún momento futuro, habrá que ocuparse de las posibles implicaciones que ello pueda tener para las instituciones concernidas.

  1. Recurrir a deuda

El uso de crédito, y por lo tanto de deuda, adquiere formas muy diversas, que el sentido común no siempre capta en su verdadera naturaleza. Hay un crédito y una deuda, cada vez que hoy se dispone de algo, que será pagado –total o parcialmente– en el futuro. De hecho, la banca contemporánea de continuo crea dinero al conceder crédito, de una forma tal que equivale a “jalar dinero del futuro” para su uso hoy, suponiendo que el futuro, quien recibió el crédito, generará el dinero necesario para pagar lo adeudado.

Desde la moratoria temporal concedida a las empresas para el pago de diversos impuestos, a las posibles reestructuraciones de créditos, entran en esta categoría. Pero, de hecho, y para mencionar otro ejemplo, la reducción en los pagos de las cuotas del Seguro Social, tiene la misma consecuencia. En la práctica es un subsidio que la Caja concede a empresas y personas, lo cual hoy abre una brecha financiera en su contabilidad, y que la misma Caja –o mejor dicho el país en su conjunto– deberá financiar en el futuro de alguna forma. Por lo tanto, es una deuda que, a través de la Caja, asumimos como colectividad ciudadana costarricense.

El uso del financiamiento externo por $500 millones, proveniente de la Corporación Andina de Fomento (CAF), como parte de los recursos que el gobierno contempla en su Plan Proteger, tiene, muy explícitamente, ese mismo carácter.

La propuesta de Figueres Olsen, a la que ya he hecho referencia, para un programa de crédito por ₡750 mil millones de colones destinado a beneficiar a 50.000 micro, pequeñas y medianas empresas, combina la utilización de un ahorro disponible (₡ 75 mil millones provenientes de fondos en manos de la banca para el desarrollo), con la generación de deuda.

La propuesta de concesión de créditos en condiciones blandas destinados a micro, pequeñas y medianas empresas, y emprendimientos de la economía social y solidaria –una respuesta frente a la crisis que apela al uso de deuda–, goza de mucha aceptación, y, por ejemplo, es también mencionada por el colectivo de organizaciones de la economía social y solidaria a que he hecho referencia anteriormente (Comisión Consultiva del Consejo Presidencial de Economía Social 2020), así como también por la Maestría en Planificación de la UNA (Maestría en Planificación-UNA 2020).

En cada caso, la decisión de asumir una deuda tiene una doble faceta: ayuda a sobrellevar y aliviar la urgencia, y pone en movimiento recursos que de otra manera quedarían desaprovechados, con lo que también alivia el retroceso de la economía. Pero, además, y en lo posible, el asunto debería ser ubicado en una perspectiva más amplia: hay que pensar cómo lo pagaremos mañana. Y ello implica interpelarse, en primera instancia, acerca de cómo llevaremos adelante el proceso de recuperación de la economía una vez la crisis sanitaria se supere, y, en plazos más largos, qué tipo de economía queremos construir. El crédito y la deuda que hoy se movilicen, deberían entonces satisfacer al menos tres requerimientos básicos: paliar el golpe de la crisis, contribuir a distribuir equitativamente sus costos, y generar hoy condiciones que faciliten mañana la recuperación de la economía. Porque seguramente vamos a requerir de una economía más productiva, más inclusiva y equitativa, lo cual es indispensable para que las deudas que la emergencia nos obliga a asumir, puedan ser cubiertas sin dar lugar a nuevas situaciones de crisis.

  1. Reorientación de recursos hacia usos prioritarios

La idea es muy simple: recursos que hoy están siendo destinados a usos relativamente suntuarios, prescindibles o accesorios, serían reorientados hacia los usos prioritarios que la crisis impone.

Es fácil pensar en el sector público: reducir, por ejemplo, pagos de consultorías, publicidad y viajes al extranjero. Incluso dietas que se pagan a juntas directivas. Las anteriores, entre tantas otras posibilidades. En la propuesta de CIBICO se le da mucha relevancia a esta posibilidad, a la cual se le designa como “operación sombrero” (CIBICO 2020). Lo cual es ciertamente correcto. Sin embargo, se plantean cifras sumamente abultadas (alrededor de ₡1 billón, cerca del 3% del PIB), sin explicar de dónde salen.

En todo caso, la crisis ha hecho redundantes algunos gastos en el sector público, no porque fuesen destinados a usos “prescindibles”, sino porque la alteración del normal funcionamiento institucional hace que esos recursos queden “parqueados”, siendo entonces susceptibles de reasignación a usos que hoy son urgentes. Por ejemplo, es seguro que se está dando una importante reducción en gastos de combustibles, horas extras y viáticos. Incluso en rubros como electricidad y servicios telefónicos, que las personas asumen por su cuenta, al tener que trasladar su sitio de trabajo a sus propias casas.

Pero si realmente interesa reasignar recursos de usos prescindibles y accesorios –incluso suntuarios– hacia lo realmente prioritario, ello vale en general, y no solo para el sector público. El problema que enfrentamos –de una magnitud excepcional– es nacional en el pleno sentido de la palabra, y ello desde al menos dos puntos de vista: concierne y afecta a todo el país, y siendo además un problema de alcance planetario, condiciona desde fuera nuestros márgenes de maniobra. Por ello lo superfluo o suntuario no debe ser buscado solo en el sector público. También existe, y muy abundantemente, en el sector privado. Reasignar recursos de esos usos claramente prescindibles, hacia lo urgente, es justificado.

En el sector público, se puede hacer mediante decisiones administrativos y, en algunos casos, decisiones políticas. Pero tratándose del sector privado probablemente habrá que recurrir a lo que planteé en el primer punto: una reforma tributaria justa y progresiva –siquiera temporal– que traslade ingresos gastados en lo superfluo y suntuario hacia la atención de lo prioritario y urgente. Y ello incluye desde el consumo de cigarrillos y bebidas alcohólicas, hasta las expresiones de consumo extravagante y suntuoso que caracteriza el estilo de vida de los muy ricos.

 

ANEXO

Algunos ítems a considerar dentro de una reforma tributaria progresiva que alimente un Fondo Nacional Solidario y algunas otras necesidades urgentes

  1. Recargo progresivo a los salarios netos suficientemente elevados, tanto en el sector público como en el privado. Podría ensayarse una escala progresiva de este tipo: 5% por encima de ₡1,5 millones mensuales; 10% por encima de ₡2,5 millones; 15% por encima de ₡5,0 millones; 20% por encima de ₡6,0 millones; 25% por encima de ₡10,0 millones.
  2. Recargo del 10% en el impuesto sobre la renta a empresas grandes (el cual, como es obvio, y en virtud del diseño mismo del impuesto, lo pagarán solo las empresas que tengan ganancias).
  3. Recargo progresivo al impuesto sobre rentas y ganancias de capital. Podrían establecerse alícuotas marginales en el orden del 20, 25 y 30%, para montos lo suficientemente elevados, de modo que se los pequeños ahorristas y propietarios queden protegidos.
  4. Incremento de un 50% en los impuestos de consumo sobre bebidas alcohólicas, cigarrillos, perfumes importados, u otras formas de consumo suntuoso o prescindible.
  5. Incremento temporal, durante el año 2020, del impuesto sobre autos de lujo, o cualquier otro tipo de vehículo de transporte (yates, helicópteros, etc.) de tipo suntuario. Podría ensayarse una escala de este tipo: 5% por encima de ₡10 millones; 7,5% por encima de ₡20 millones; 10% por encima de ₡50 millones.
  6. Incremento temporal, durante 2020, del impuesto sobre casas de lujo. Por ejemplo: un incremento del 50% en todas las tasas actualmente vigentes de este impuesto (en cuyo caso, por ejemplo, casas cuyo valor exceda de ₡1.978 millones de colones, cuya tasa hoy día es del 0,55%, pagarían un 0,825%).
  7. Impuesto del 0,5% sobre cualquier transacción en divisas (a fin de desestimular la exportación de capitales).

Bibliografía

CIBICO. «CIBICO (blog).» Ciudadanos por el Bien Común ante la crisis. San José, 4 de abril de 2020.

Comisión Consultiva del Consejo Presidencial de Economía Social. Resumen de propuestas iniciales para enfrentar la crisis sanitaria, social y económica de la Covid-19 desde una perspectiva social y solidaria. San José, 2 de abril de 2020.

Corrales, Gerardo. «La Revista.» Un llamado a la cordura en «Los tiempos del COVID-19». San José, 3 de abril de 2020.

Delgado, Gustavo. «William Hayden propone alternativa para que el gobierno no recurra a impuestos solidarios.» elmundo.cr, 28 de marzo de 2020.

Esquivel Villegas, Francisco. «La Pluma CR.» Hacia un programa fiscal-monetario, con enfoque distributivo, para enfrentar la presente crisis. San José, 6 de abril de 2020.

Figueres Olsen, José María. «Facebook.» Propuesta de José María Figueres Olsen para combatir los efectos del COVID19-3a parte. San José, 1 de abril de 2020.

Maestría en Planificación-UNA. «Propuesta para la atención de los efectos inmediatos y posteriores a la emergencia que enfrenta el país a causa de la pandemia provocada por la enfermedad Covid-19 en Costa Rica.» Heredia, 2020.

Ramos, Welmer. «20 medidas urgentes para afrontar la crisis económica del coronavirus.» San José, 2020.

Vargas Solís, Luis Paulino. «Soñar con los Pies en la Tierra (blog).» Costa Rica: apuntes para un programa económico urgente frente a la crisis del Covid-19. Alajuela, 27 de marzo de 2020.

 

Tomado del blog: https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/

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SITRAHSAN: Medidas solidarias

Carta abierta al Sr. presidente de la República y al Señor Ministro de Hacienda:
Estimados señores:

Lamentamos en SITRAHSAN, como funcionarios de la Hacienda Pública las disposiciones emitidas vía decreto para paliar la pandemia y que van direccionadas a restarle los derechos laborales a nuestros representados, para lo que detallaremos algunos puntos de reflexión:

1- El funcionario Público no es un servidor que tiene acceso a los incentivos que por lo general ganan los altos jerarcas y que son nombrados con su consentimiento en virtud de que deben blindarse con investidura y competencia, para citar un ejemplo, no resulta nada sorpresivo como el salario del presidente, máxima autoridad de este país, es hasta 4 veces menor que el ingreso de un gerente bancario, ahí; señor Presidente y señor Ministro, es donde se debe poner atención y nivelar hacia la baja esas situaciones.

2- Con el consentimiento de ambos, se propone a la Asamblea Legislativa, la aprobación de normas en materia laboral que van en detrimento de los más necesitados, que castiga el consumo primario en necesidades básicas de una familia y nos referimos a la “Ley de Flexibilidad Laboral”, donde el “patrono”, puede disminuir hasta en un 75% la jornada laboral y suspender el contrato laboral, sin el pago de sus derechos laborales a los trabajadores. El Ministerio de Hacienda, debió ser consultado para estimar o prever las consecuencias en el consumo, en la oferta de bienes, en la demanda y en la economía misma, y si no lo realizó, pues consideramos que “volvió su rostro en otra dirección” y no se cumplió con el estudio actuarial de impacto de esa norma.

3- El poder Ejecutivo que su persona “comanda”, se lo ponemos entre comillas, porque parece ser que la UCCAEP y otras CAMARAS son las que mueven sus “hilos conductores”, y hay que decirlo con mucha claridad, así lo percibimos, hacen que se esté legislando para los “ sectores poderosos” de este país, y que a la luz del Código Penal, muchos deben estar tras las rejas, en virtud de la cantidad de dinero que le adeudan al Estado, y cuando señalo el ESTADO, se debe comprender a la CCSS y al Ministerio de Hacienda, en virtud de que muchos de los agremiados a la UCCAEP o Cámaras Empresariales, como ejemplo citamos a propietarios de Piñeras o meloneras, etc. , que contratan migrantes con salarios menores al legal permitido y se les sirve la mesa con exoneraciones y hasta fraude en planillas de la CCSS.

4- Señor Presidente, esta misiva no es un reproche más, es un señalamiento técnico y profesional, además de serio y contundente, si estamos en pandemia, el Ministro de Hacienda, debió mostrarle la “hoja de ruta” a seguir, caso contrario lo están embarcando, debido a que una moratoria fiscal, tal cual lo señalan algunos economistas expertos, en tiempos de pandemia y en las condiciones normadas, le brindaría a grandes consorcios comerciales, millones de millones en IVA y Renta, por ejemplo citamos a WALMART y muchos consorcios farmacéuticos, entre otros. Se ha estimado el beneficio en ¢1008 billones, es decir 1008 millones de millones de colones , a contrario sensu, cifra muy altísima respecto a los 12 mil millones que están invirtiéndose en el transporte aéreo y los insumos provenientes de China comprados por la CCSS, que al final se traduce en un premio a quien supuestamente generó el CAOS. Solo señalamos el impacto, la enfermedad esta y hay que atacarla, pero hay que ser claros.

5- Esa cifra del 1008 millones de millones de colones, es más o menos el 10% del Presupuesto del Gobierno Central, ahora súmele los indicadores de fraude, evasión, contrabando y más que el ESTADO ha venido soportando de años, por los enemigos de la PATRIA, el 5,7 de exoneraciones fiscales. Casi 13 puntos del PIB, y no se observa la legislación “solidaria” para esos agentes de la economía misma.

6- Le reiteramos que debe fortalecerse el consumo, y debe liberar el ROP y el FCL, por ley debieron tenerlo respaldado las operadoras en sus cuentas respectivas, ese “cuento” de que deja sin liquidez el sector financiero, es un cuento más, para burlar a la ciudadanía, faltarle al respeto. Acaso esas entidades trabajan sólo el ROP o el FCL, será que ese dinero es sólo “papel” o un sólo asiento contable y lo tienen en otros lugares invertido. De eso debe darle explicaciones al ESTADO su jefe, es decir al Pueblo, quien sufraga su salario y el de los jerarcas de su confianza, no debe olvidársele que aunque sea el Presidente, o el Ministro, no están por encima de la Ley y SITRAHSAN no permitirá abusos en las actuaciones de todos los actores a quienes se les delegó por principio soberano el rumbo y dirección de este País, si no son capaces de llevarlo a buen puerto, sería bueno renunciaran y dejar a los que saben del asunto.

7- Con palabras más, con palabras menos, en reunión con el señor Ministro de Hacienda señaló, que viene a mejorar la gestión fiscalizadora y cumplimiento de las obligaciones tributarias, para eso justificaba la compra de una “plataforma tecnológica” o sistema que entrelazaría los Sistemas tanto ATV, como TICA, SIGAF, SICOP y otros , con una inversión de en promedio 200 millones de dólares, esperamos ese tipo de inversiones sea modificado por que es considerada excesiva, otras soluciones financieras bancarias ostentan inversiones de 10 millones de dólares, es decir, el 5% de lo que se estimó. Reorientar ese dinero es bueno para dotarnos de más recurso humano técnico y profesional para combatir la “pandemia tributaria” donde se origina, nos brinde leyes y respaldo normativo suficiente, para poder hasta denunciar el presunto fraude, debido a que nuestro margen de control hoy día, impide a un auditor de GTES hacerle una auditoria a una empresa en promedio cada año para investigarla, y lo que le podría haber determinado ese año, le brinda la posibilidad a la Empresa auditada de defraudar al Estado el año siguiente y recuperarse el pago de los tributos que “jinetea” y cuando el auditor fiscal llega nuevamente, ya han pasado hasta seis años, y el período en consecuencia está prescrito, debido a que la prescripción legal es de cuatro años.

Más allá, lo que se pretenda fiscalizar tributariamente, esta fuera del alcance de la Ley, dicho de otra manera: un auditor de GTS ingresa a una empresa, la fiscaliza y determina un presunto fraude fiscal, el sujeto paga o litiga, si paga, la posibilidad de volverlo a auditar es de una en seis años después, así tiene cinco años más para recuperar lo pagado, en términos de riesgo porcentual, el margen de riesgo al fraude es 2,5% ( dos coma cinco por ciento), dándole vuelta, sería una probabilidad de éxito del 97 % en promedio al Fraude o la evasión y al contrabando, el sistema informático no basta, debido a que si le “meten basura, basura procesa” de ahí la importancia del ojo humano fiscalizador.

8- Cómo puede apreciar, hay millones de millones de dónde agarrarse para enfrentar esta pandemia, pero si limitamos el consumo, estamos asfixiando la economía misma y vamos a una debacle, razón por la que debe liberar, como consejo profesional, los ahorros de los trabajadores, en el ROP y el FCL, para que este año no se QUIEBRE AL ESTADO MISMO, si no liberan los ahorros, están condenando al ESTADO a la quiebra Técnica, ni más ni menos, y deben llamarse las cosas por su nombre, no podemos ponerle palabras de Domingo, es una quiebra técnica, propiciada por la restricción al consumo de la clase trabajadora.

9- Deben asegurar restringir el fujo de capitales hacia otras latitudes, de lo contrario, el dinero por concepto de provisiones de los derechos laborales, además de ser un escudo fiscal, se pondrán en riesgo y no se vale que si los empresarios, los magnates de la oferta en bienes, agremiados muchos en la UCCAEP o las distintas cámaras empresariales, lo rebajen año a año en la razón de utilidades o perdidas como escudo fiscal, y ahora con la pandemia se lo quieran apropiar, porque se organizaron y se legisló la flexibilización laboral que se cierne en contra del trabajador. Desde nuestra óptica una Ley que sólo beneficia a la parte poderosa, AL PATRONO. No dude, que mucha empresa va a DECLARAR CERO, cuando no dicen que es una huelga la que les afecta, ahora saldrán con el cuento de la pandemia.

10- LIBERE EL SECRETO BANCARIO para que los auditores fiscales y policía fiscal, podamos revisar sin mayor trámite, y confrontar los Estados Financieros presentados en las entidades Bancarias, para optar por capital de trabajo, respecto a la radiografía cancerosa que muestran a la Hacienda Pública, muchas empresas y que puedan dar indicios de flujos de capital doloso.

11- Las anualidades y el aumento como puede observarse, es solo un pequeño aporte, que nos restan, la pandemia en los trabajadores, no es de ahora, es de años o lustros, si piden solidaridad , es una confiscación al final lo que nos están haciendo, debido a que nos restringen en mucho el ajuste que permite paliar en una fracción pequeña los incrementos del costo de la vida, y la inflación misma, promovida en el costo de los factores de los bienes de consumo, y que en mucho esa inflación es una muestra más de ineficiencia de; a quienes se les delegó el rumbo del país y que por su arrogancia, no quieren escuchar las propuestas sociales que desde las organizaciones de trabajadores se les han formulado de manera justa y equitativa, porque los empleados públicos, no somos evasores, ni eludimos los compromisos con la CCSS o con el ESTADO mismo. Se ha demostrado en muchas ocasiones, que son en el Sector Privado donde se generan las estrategias para minimizar nuestra actuación y fortaleza y los políticos de turno han sido complacientes, violentando el juramento constitucional y claro está aquí tiene un pueblo que le DEMANDARA si sigue el mismo camino.

12- Quedó demostrado que la Ley 9635 dio un duro golpe a las PYMES, promovió la informalidad, esa informalidad es precisamente promovida por sus colaboradores, al debilitar el control del Estado mismo minimizando la cobertura y riesgo, es decir; es el Gobierno mismo promueve la informalidad, porque no se ataca como debe hacerse, no se presupuestan recursos financieros, se someten a políticas restrictivas del gasto porque desconocen en mucho el quehacer diario y no se legisla como debe hacerse, ni proponen. Quién evade el control del Estado, está cometiendo un delito contra el Estado mismo, al igual si se roba los impuestos que servirían para comprar más medicina, pagar más policías de fronteras, pagar más médicos especialistas, pagar más profesores y maestros, construir más hospitales, comprar lo que la atención de la pandemia requiere de manera holgada con una administración financiera responsable. Obsérvese como no se instalaron los SCANER, ya con eso hay un incumplimiento de deberes. En consecuencia, la informalidad es evadir las leyes del Estado para asegurar el bienestar nacional y con ello promuevo mi riqueza individual, esa actuación dolosa en consecuencia es un delito de LESA HUMANIDAD.

Con el mayor respeto a sus investiduras, les hacemos un formal llamado a incorporar dentro de las propuestas o puntos señalados a los grandes empresarios y consorcios que durante años han sangrado al Estado mismo, con el fraude, la evasión y el contrabando, así como a los que han gozado de exoneraciones fiscales, y se pueda regular las inversiones realizadas justificadas por la pandemia, así como las leyes , decretos y directrices hasta hoy día promulgados a la luz de sus facultades, pero que en nada cumplen las expectativas de la clase trabajadora.

Imagen ilustrativa.

Enviado por SITRAHSAN.

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Inmunología y agrotóxicos

Compartimos citas de publicaciones científicas nacionales e internacionales sobre inmunosupresión causada por agrotóxicos, recopiladas por Eduardo Martín Rossi

2 EDICIÓN. 9 DE ABRIL 2020:

51 citas con cada link de trabajo científico original publicado. Ordenadas por año y abecedario de primera letra del apellido del primer autor de cada investigación, hasta 3 de abril 2020.

Link: www.naturalezadederechos.org/inmuno2.pdf

Otros trabajos de Eduardo Martín Rossi editados por Naturaleza de Derechos.

2015 Antología toxicológica del glifosato. 4ta. edición Link: www.naturalezadederechos.org/antologia4.pdf

  1. Antología sobre los impactos de los agrotóxicos en las abejas. 1era. edición Link: www.naturalezadederechos.org/abejas.pdf
  2. Dinámica e impactos del glifosato en el agua. 1a. edición Link: www.naturalezadederechos.org/aguaglifo20.pdf

Compartido con SURCOS por el doctor Jaime García.

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UCR, Voz experta: ¿Poco de qué asombrarse? ¿Cómo nos repensamos de cara a un bicentenario que nadie imaginó?

Por Dr. Mauricio Castro Méndez, docente e investigador, experto en relaciones laborales en la Facultad de Derecho, UCR

  • Una invitación a rearticular la institucionalidad pública y los movimientos sociales desde las necesidades locales

Dr. Mauricio Castro Méndez, docente e investigador en la Facultad de Derecho, UCR.Foto: Karla Richmond.

Las que eran certezas y una ruta de desarrollo económico relativamente exitoso para algunos, se han hecho pedazos. En muchos países se retomaron discusiones sobre el rol del estado y la centralidad de la función pública, el rol del gasto público y las limitaciones de la teoría económicamente dominante respecto de elementos como el gasto público y las reglas fiscales, aunque sectores políticos y económicamente dominantes en Costa Rica no se dan por enterados. En la cabeza de algunos esto pasará como quien supera un “hipo” que fue muy molesto por un tiempo, pero pasado el cual nos permitirá retomar donde dejamos, aunque con algunas consecuencias graves desde el punto de vista económico.

Esa es una forma de verlo, o mejor dicho, de no ver lo que es evidente. El modelo construido a partir de una globalización económica por especialización por país de sus ventajas comparativas, y todos basados en una carrera hacia el fondo en términos sociales, laborales y ambientales es totalmente vulnerable y frágil. Esta crisis por coronavirus, la crisis económica que le sobrevivirá y la violencia e inmediatez del cambio climático, dejan en evidencia esa fragilidad.

Ante esto, debemos pensar el corto, el mediano y el largo plazo. Sin duda el bicentenario no se parecerá, o al menos no debería parecerse a lo que habíamos imaginado. Buenos discursos con los que sectores políticos y económicos se dieran palmaditas en la espalda y se alentaran a seguir haciendo lo que venimos haciendo, pero mejor. Esto resulta risible en la Costa Rica del 2020.

Por ello, debemos pensar esto a partir de las necesidades fundamentales que tenemos como sociedad. Lo que parecía olvidado ahora se hace necesario: debemos cuidar a los que nos cuidan: servicios y empleo público y sector agropecuario y pesquero para el consumo local. Esto que hubiera sonado anticuado para esos sectores neoliberales dominantes, se vuelve una verdad clarísima para todos los que pasaron a ver la necesidad y dependencia que tenemos como sociedad de políticas y entidades públicas fuertes y con capacidad de adaptarse a realidades inciertas y cambiantes. Una seguridad social potente y universal, la Fábrica Nacional de Licores garantizando la producción de alcohol de calidad y con seguridad, el Instituto Nacional de Seguros garantizando la atención y cobertura frente a riesgos nuevos y masivos, Correos de Costa Rica distribuyendo y llevando a todo el país lo que la gente necesita, el ICE garantizando la producción y el suministro eléctrico, así como el acceso a tecnologías de la información que garanticen la comunicación y el trabajo a distancia, el AyA garantizando agua potable aún en tiempos de escasez, o los servicios de policía, emergencias, bomberos, tránsito, son todos ejemplos de esto. Esto hace evidente que el ímpetu privatizador, de ataque constante al servicio y el empleo público, y la fantasía de un sector privado que puede reemplazar al sector público pierdan su fundamento.

De nuevo se hace central la discusión sobre soberanía alimentaria que nos asegure que ante el colapso de las cadenas mundiales de producción y suministro, los agricultores nos garantizan las cadenas cortas de producción y suministro de las que dependemos para vivir. Esto hace evidente que los agricultores no puedan seguir siendo los sacrificados de las políticas comerciales, tanto internacionales como a lo interno del país.

Y, finalmente, es evidente que debemos garantizar un ingreso mínimo vital a todas las personas que habitan este país. Esto hace evidente que el hecho de que Costa Rica sea uno de los países más desiguales de Latinoamérica sea absolutamente inaceptable, de manera que las grandes riquezas y grandes capitales deben ayudar a garantizar esa renta mínima vital para todas las personas.

Es decir, el bicentenario sería una excelente oportunidad para repensar el país, pero no a partir de modelos frágiles y excluyentes, sino a partir de las necesidades más básicas: servicios públicos fuertes y universales, soberanía alimentaria e ingreso mínimo vital. Esa sería una Costa Rica capaz de enfrentar de mejor manera crisis similares a la actual, como las que nos traerá la crisis económica y el cambio climático.

¿Cómo encarar esos desafíos, incluyendo la necesaria modificación de nuestra matriz energética hacia un modelo que además de no depender de los hidrocarburos en materia de transporte, no ignore la gravedad de la situación climática mundial?

Pero todo esto debe plantearse a partir de las enormes oportunidades y las enormes debilidades que tenemos como país. Dentro de las enormes oportunidades está la destrucción de esas certezas construidas sobre una globalización económica inevitable. Me atrevería a decir que de esta vamos a salir habiendo resignificado la importancia de esos tres elementos: servicios públicos potentes y universales, soberanía alimentaria e ingreso mínimo vital.

La élite política y económica

Pero dentro de las enormes debilidades tenemos una élite política y económica que no “acusó recibo” y piensa esta situación como un hipo del que nos curaremos y seguiremos haciendo lo mismo, pero mejor. Son desesperanzadoras las manifestaciones de las cúpulas empresariales del país, zafándole el lomo a las necesidades que tenemos como sociedad.

A UCCAEP como organización empresarial (muy distinta a la diversidad de empresarios que existen en el país) la mantiene unida tres ideas: el antisindicalismo, la oposición a impuestos que les implique pagar en función de sus rentas reales o de su riqueza, y la prevalencia de los intereses del sector financiero. Es por ello que no me sorprende en lo más mínimo, que este momento de crisis, UCCAEP recurra a las mismas tres ideas, utilizando estereotipos, y buscando desviar la atención de la extraordinaria labor de los funcionarios públicos y de las instituciones públicas, hacia el lugar donde se sienten más cómodos: los privilegios, sindicatos del sector público, y a la imposibilidad de tocar al sector financiero y al sector empresarial bajo ninguna circunstancia.

UCCAEP sabe que si no logran cargar (toda) la factura al empleo público y a la reducción del gasto público, esto implicará impuestos y contribuciones adicionales para las élites económicas. De manera que reflotan la idea de los privilegios, el empleo público, la eliminación de derechos laborales, etc. como el camino para pagar la factura de ayudas a las personas que claramente lo necesitan. No hablan de gravar todos los ingresos altos (públicos Y PRIVADOS), y de gravar no solo los ingresos salariales sino TAMBIÉN LOS INGRESOS NO SALARIALES (rentas, ganancias de capital, etc.).

Por su parte, en lo que a las élites políticas se refiere es necesario recordar que, en Costa Rica se desarrolló una expresión de la socialdemocracia que toda la vida fue antisindical, aunque siempre fue pro- trabajo, es decir, que persiguió de todas las maneras posibles a la organización sindical autónoma, y sólo aceptó la organización sindical que cooptada por el PLN, pero que estaba claramente preocupada por crear empleo y redistribuir la riqueza.

Persiguió sindicatos en el sector privado y generó relaciones clientelares y corporativas con algunos sindicatos en el sector público (con quienes fue tremendamente generoso). Sin embargo, cuando el PLN dejó de ser socialdemócrata, entró en contradicción con sus sindicatos, a quienes empezó a llamar privilegiados, y entró en contradicción con la institucionalidad pública y el empleo público. Es decir, dejó de ser una socialdemocracia antisindical pero pro-trabajo, y se convirtió en una partido neoliberal más (así le pasó a partidos como el Partido Colorado en Uruguay, al PSOE en España, o al Partido Laborista Inglés). Esos partidos dejaron de ser pro sindicales y pro trabajo para pasar a ser neoliberales y por lo tanto pro capital privado y antisindical. El PLN ya era antisindical pero pasó a ser pro capital privado y dejó atrás su inclinación pro empleo. Dejó de interesarse en la industria nacional y la clase media, para pasar a preocuparse por la apertura comercial.

Así que la bandera la retomó el PAC, como partido que incluyó en sus filas tanto a conservadores antisindicales provenientes del PLN y de otros partidos, como a sectores que estaban dispuestos a entender que en Costa Rica debía legitimarse también a la organización sindical autónoma, en el sector privado y en el público. Esto permitió que, de manera muy valiente, Luis Guillermo Solís empujara la Reforma Procesal Laboral, a pesar de que la UCCAEP pegaba gritos y amenazaba al PAC. No obstante, esos días quedaron atrás. El PAC pasó a ser un partido pro capital privado, que dejó de ser pro trabajo y en el que prevaleció, finalmente, el antisindicalismo. Es decir, se convirtió en un aprendiz, malo y desdibujado del PLN.

Esta combinación o maridaje entre estos partidos completamente entregados al neoliberalismo y a los capitales privados, y profundamente antisindicales, es la que se junta naturalmente y sin ningún esfuerzo con la UCCAEP antisindical, anti impuestos progresivos y anti sector y empleo público. El resultado es muy sencillo: el Poder Ejecutivo, entregado totalmente a esta visión, ya no tiene que enfrentar a UCCAEP o al PLN, sino que los ve como sus aliados naturales con los que tiene que ponerse de acuerdo, y ve como variables de ajuste, a los sindicatos, al empleo publico, a las personas trabajadoras del sector privado y a las instituciones públicas, en función del capital privado y de las tesis neoliberales. Ya no es un gobierno que se siente como un “sándwich” y que debe construir “justos medios”.

Por eso, es que el gobierno corrió dramáticamente para que se le rebajaran los salarios (en un 50 % o 75 % a los trabajadores del sector privado), o bien que, sencillamente los enviaran a la casa sin salario al aceptar un procedimiento “express” para suspender los contratos de trabajo, de manera que los empleadores pudieran dejar de pagar salarios y los trabajadores y sus familias se quedaran a sus casas a desayunar, almorzar y cenar aire. Esto bajo la “promesa” de que algún día, esos trabajadores serán devueltos al 100 % de su salario o a recibir algún salario, una vez que pase esta coyuntura.

«Sin duda el bicentenario no se parecerá, o al menos no debería parecerse a lo que habíamos imaginado. Buenos discursos con los que sectores políticos y económicos se dieran palmaditas en la espalda y se alentaran a seguir haciendo lo que venimos haciendo, pero mejor. Esto resulta risible en la Costa Rica del 2020».

Dr. Mauricio Castro Méndez

Ahora se discute, luego de varias semanas de castigo a los trabajadores, un subsidio para una gran masa de personas. Los que han perdido su empleo o a quienes se les haya suspendido su contrato; a los que se les ha disminuido su jornada y sus salarios, o sencillamente a quienes tienen que trabajar las mismas horas pero con una disminución de salarios ilegal o los que han sido sometidos a suspensiones ilegales; o bien aquellos que se ven duramente golpeados por no poder continuar en sus emprendimientos productivos, sus estrategias de autoempleo (trabajadores informales e independientes), o sencillamente ya se encontraban desempleados o en condición de pobreza.

De nuevo, el PAC, el PLN o los otros partidos neoliberales (PUSC, Republicano Nacional y cristianos incluidos), no tienen problema en abordar esta discusión a partir la perspectiva macroeconómica, y haciendo eco de la UCCAEP, por supuesto, a quien le preocupa las ganancias del sector financiero si se pone un límite a las tasas de interés de usura o si se accede a los fondos de pensión complementaria, le preocupa tener que pagar más impuestos, o incluso le preocupa tener que pagar impuestos ya que vienen reportando ganancia cero desde hace mucho tiempo, y quien por el contrario ve esta como una oportunidad para reforzar el antisindicalismo, la disminución del empleo público y la privatización de empresas e instituciones públicas.

Una reconstrucción de país, a partir de nuevas o renovadas claridades

No importa que el subsidio ofrecido por el gobierno no cubra a todas esas personas sometidas a la dieta del aire, o que el subsidio propuesto ni siquiera cubra la canasta básica alimentaria. Es claro que, de esta crisis, ningún país de la tierra saldrá bien parado en términos macroeconómicos, pero algunos países habrán arrojado al abismo a buena parte de su población, con consecuencias insospechadas, mientras que otros tendrán que reconstruir sus economías con una población relativamente integrada.

Lo dramático de la situación global permite hablar y hacer cosas que se pensaban prohibidas y olvidadas: Irlanda nacionalizó temporalmente hospitales privados; se exige el incremento del gasto público para no dejar caer a las familias; se habla de moratorias en alquileres y deudas; se rompen reglas fiscales, etc. Esto ha hecho que algunos países, hayan recordado que eran socialdemócratas, como el PSOE en España.

Las voces que desde el PAC quieren una opción alternativa lo hacen en voz muy baja (porque lo principal es la lealtad partidaria…), quedando muy atrás de las pocas voces del PLN que se sienten avergonzadas de lo que ese partido representa actualmente, pero que no temen ser voces disidentes y, aunque muy minoritarias, dispuestas a ser críticos con el PLN neoliberal. En el PUSC ni siquiera hay voces disidentes en voz baja. El PLN es el dominante, pero de una porción cada vez más pequeña de electores. Cada vez más personas ven claro el panorama y entienden que PAC, PUSC, PLN y partidos cristianos nos están llevando al abismo.

La situación es critica para miles de personas. Pero cada vez más personas entienden que ya no hay prensa seria en Costa Rica, sino empresas de comunicación vinculadas con intereses financieros y capitales privados, y que por lo tanto mienten y manipulan abiertamente.

¿Qué saldrá de todo esto? Nadie lo sabe, pero por el rumbo que transitamos es claro que tendremos una sociedad híper fragmentada, con un segmento enorme arrojado al abismo, y una UCCAEP tranquila porque habrá defendido los grandes capitales al sector financiero, y ojalá, a pesar del enorme sacrificio y mística de la enorme mayoría de empleados públicos, habrá debilitado a las instituciones públicas.

Cada vez más son las personas para las que es evidente que debemos cuidar a quienes nos cuidan: CCSS, FANAL, CNP, INS, RECOPE, JAPDEVA, MEP, Ministerio de Salud, Universidades Públicas, policías, bomberos, investigadores, etc.; agricultores, pescadores y ganaderos que producen la comida aquí cerca; no las grandes cadenas comerciales sino los comercios pequeños y cercanos y las ferias del agricultor; los servicios de transporte púbico; los artistas de todas las ramas que nos han acompañado, gratuitamente, en esta dura coyuntura.

Estos y otros sectores se han puesto la camiseta, mientras que las grandes riquezas de este país, y los grandes ganadores del modelo económico neoliberal solo saben decir, a mi no me toquen y graven al empleado público. Todo esto bajo el aplauso y acuerdo del PAC, EL PLN, EL PUSC, el Republicano Nacional y los partidos cristianos.

Algunos sabremos recordar y exigiremos una reconstrucción de país, a partir de estas nuevas o renovadas claridades. Pero esto no alcanza. Si algo nos enseñó la lucha contra el TLC o contra el combo del ICE, es que se requiere articular el tejido social a partir de esas claridades y necesidades. Esto no se logra poniendo de acuerdo cúpulas de movimientos sociales (sindicales, feministas, ecologistas, etc.), sino articulando los movimientos sociales desde las necesidades locales, si es necesario frente a sus propias cúpulas dirigentes. La construcción de ese nuevo paradigma no se puede hacer desde Zapote en la Casa Presidencial o desde Cuesta de Moras en el Parlamento. O re articulamos institucionalidad pública y movimientos sociales desde lo local, o seguiremos dependiendo de esas élites políticas y económicas que se sienten cómodas navegando en el Titanic.

 

Dr. Mauricio Castro Méndez
Docente e investigador, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Sección número 17 de la novela LA RUTA DE LOS HÉROES

Adriano Corrales Arias

Anteayer fue la refriega de verdad. Cerca de las 9 de la mañana se recibió un parte urgente. El Jeneral Mora mandaba replegar la tropa hacia Rivas porque el propio Walker los había atacado. Avisados todos a una voz exclamamos: ¡Viva Costa Rica! ¡Muera el invasor de nuestro suelo! Y dando un beso a nuestras cantimploras o calabazos con coñac “martum” o cususa, jefes, oficiales y soldados, partimos aceleradamente dejando medio batallón al mando del coronel Alejandro Escalante. Llegamos a Rivas cerca del mediodía. La cosa estaba fea. Había mucho muerto del lado nuestro. Los filibusteros que habían atacado por la madrugada de sorpresa se habían refugiado en un mesón. Nos acuartelamos en una gran casa cerca del Mando principal. Me contaron que mi Mayor don Juan Francisco Corrales, que había regresado la noche anterior, cayó valientemente espada en mano en la calle que teníamos al frente. Nos tenían a fuego graneado desde el mesón y los techos de otras casas. Se escuchaban las voces de los oficiales enemigos. ¡Un cañón, un cañón, tomad aquel cañón!, gritaba alguien que luego, según traducción de Barillier, supe era Sanders, uno de los mejores capitanes de Walker. ¡Ya tenemos artillería! ¡No tenemos fuego para prender la mecha!, le respondían. Desde la casona donde estábamos presencié el acto heroico de Juan Santamaría. Lo vi desprenderse del cuartel donde estaban los compañeros de Alajuela, los que estaban al mando de don Juan Francisco Corrales; llevaba una tea, atravesó la calle y la aplicó al alero de una esquina del mesón. Regresó sano y salvo. A rato lo vi salir de nuevo y hacer lo mismo, pero esta vez, al retirarse, cayó hacia media calle. No tengo palabras ni fuerza para contar todo lo demás. Estoy muerto en vida. Después de la partida de Juan y del incendio el tiroteo fue más intenso. Toda la noche pasamos en refriega. Hoy como a las cuatro de la mañana los filibusteros huyeron dejando muchas bajas. Los perseguimos hasta las afueras y en la carrera recibí un balazo en el muslo derecho. Por suerte, como estábamos agotados, se dio la orden de regresar a recoger heridos y enterrar a los muertos. Hubo mucha mortandad. Hiede a azufre, pólvora y carne chamuscada, a podredumbre, a infierno. Según el capellán, don Francisco Calvo, mi herida no es grave y sanará pronto. Por dicha y gracias al consejo del Dr. Don Carlos Hoffmann, me han dado una cantimplora casi llena de coñac “martum” para poder dormir.

**(De la novela LA RUTA DE LOS HÉROES de Adriano Corrales Arias, BBB Producciones, 2017).

Enviado por el autor.

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UCR, Voz experta: Niñez, cuento y poesía en tiempos de cuarentena

Por Dr. Carlos Rubio Torres, Profesor de literatura infantil
Escuela de Formación Docente, UCR

  • Recomendaciones para el desarrollo de la creatividad, la criticidad y favorecer las capacidades de imaginación y fantaseo

Dr. Carlos Rubio Torres.Foto: Karla Richmond.

Permanecemos estos días en casa y cuidamos, con recelo, la salud integral de la familia. Algunas personas adultas se preguntan cómo entretienen a menores y cómo les propician un adecuado entretenimiento; debe considerarse que, durante estos días de cuarentena, tenemos la posibilidad de estrechar lazos fraternales con la ayuda del arte y sus múltiples expresiones creadoras.

La lectura de cuentos y poemas brinda oportunidades para el desarrollo de la creatividad, la criticidad y favorece, de manera importante, las capacidades de imaginación y fantaseo. Por ese motivo, recomiendo:

  • Si usted no tiene libros de cuentos y poesías en su hogar, no se preocupe. Recurra a la memoria y recuerde relatos, leyendas, poemas, adivinanzas, trabalenguas o rimas que haya escuchado durante su infancia o juventud. Las personas menores disfrutan, en inmensa medida, no solo del argumento de la historia pues siguen la intensidad que usted le dé a la aventura o la forma en que asume el papel de protagonista.
  • Internet ofrece una amplia variedad de cuentos y poemas para la niñez. Busque las páginas de su predilección y descubra bibliotecas de acceso gratuito. Allí se aprecian, también, ilustraciones que facilitan la apreciación artística como los sitios electrónicos de la Revista de la Fundación Cuatrogatos, “Busca Palabra” o Bebés y más. Aunque existen algunos audiolibros en internet recuerde que lo más adecuado es que usted lea, con su propia voz, a las personas menores. Nada sustituye la calidez de la palabra en familia.
  • Trate de hacer una lectura en la que hayan inflexiones en la voz, diferentes entonaciones y caracterizaciones de los personajes. Ayúdese con la expresividad de su rostro y con los movimientos de su mano. “Un cuento se narra con todo el cuerpo” y usted puede a atrapar a la atención con una historia narrada o un poema recitado con emotividad y emoción.
  • Busque un sitio confortable en el hogar, un área en las que se disminuyan las posibilidades de distracción. No importa si es el dormitorio, la sala, la cocina o el patio… lo relevante es que todos los miembros participantes se sientan a gusto.
  • Apague teléfonos celulares, televisores y otros aparatos que rompan el momento mágico de la lectura. Son unos instantes para la recreación, la alegría y la evasión. Recuerde que el sonido los aparatos electrónicos interrumpen ese momento mágico de comunión entre quienes narran y escuchan el cuento o la poesía.
  • No relacione lectura de textos literarios con tareas escolares, permita que sea un momento para el descanso y el solaz. No abrume a los niños y las niñas con preguntas de comprensión lectora y deje que el texto literario perdure como un recuerdo de fraternidad y gozo. Para hacer deberes educativos existen otros períodos del día.
  • Si la persona menor se duerme antes de que usted termine el cuento o la poesía, no importa, el sueño será una prolongación del disfrute ya iniciado. La literatura es un acto de ficción y el dormir, al igual que el texto literario, invita a construir significados. Leer y soñar son verbos que tienen mucho en común.

Y si acaso desea realizar algunas actividades creativas con las personas menores, cuando acabe la lectura, recomiendo:

  • Imaginen otros finales para el cuento o el poema. Pueden escribir sus textos a mano, en la computadora o el celular y dibujarles sus respectivas ilustraciones. Sería grato tomar fotos de esas ilustraciones, para compartirlas, por medio de WhatsApp, con familiares que se encuentran en otras casas. Las personas menores sienten, así, reconocimiento y orgullo.
  • Realicen vestuario de papel periódico o papel de estraza (conocido como “Kraft”), que puedan colocarse sobre su ropa, y representen así a personajes del cuento o la poesía que leyeron. Una las diferentes piezas del vestuario con cinta engomada o cinta “scotch”. Es posible decorar el vestuario con lápices de colores, crayones, marcadores o pinturas acrílicas. Las personas adultas también pueden disfrazarse y pasar momentos divertidos.
  • Representen un fragmento del cuento o unos versos del poema como si fuera una historieta o novela gráfica. Es válido hacerlo a mano con lápices de colores o sacar provecho de plataformas tecnológicas como www.pixton.com .Lo importante es que esa actividad se perciba como un momento para el goce y el disfrute familiar
  • Pueden recrear fragmentos de la historia o el poema con títeres de dedo hechos con papeles, cartulinas y lápices de colores. Solo se requiere de recursos como papelería reciclada, pegamento y tijeras. Lo importante es sacar el máximo provecho de lo que se guarda dentro de la casa y que no haya necesidad de salir de ella para comprar materiales con la finalidad de cumplir, durante la cuarentena, con las recomendaciones dadas por las autoridades de Salud Pública.

Lo más importante es disfrutar el momento de la lectura y no asociarlo con tareas posteriores. La literatura es un universo que permite construir, crear, soñar y proponer alternativas de solución a situaciones de conflicto. Esperemos que, durante estos días, las personas menores encuentren, en la palabra oral y escrita, esos momentos de paz y sosiego tan anhelados por el mundo.

Ilustración de Marco Chamorro en el IV Catálogo Iberoamericano de Ilustración de Publicaciones Infantiles y Juveniles, México, 2013.

 

Dr. Carlos Rubio Torres
Profesor de literatura infantil Escuela de Formación Docente, UCR
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UNDECA solicita aplicación inmediata de resolución de CIDH

UNDECA solicita aplicación inmediata de resolución de COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS que protege derechos fundamentales del personal sanitario.

Compartimos la carta enviada al presidente de la República y al ministro de trabajo.

Estimados señores:

Quien suscribe, Martha Elena Rodríguez González, Secretaria General Adjunta de UNDECA, con el debido respeto comparezco a manifestar y solicitar lo siguiente:

El 10 de este mes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de conformidad con las estipulaciones establecidas en el artículo 106 de la Carta de la OEA, 41.b) de la Convención Americana de Derechos Humanos y el artículo 18.b) de su Estatuto, emitió la Resolución 1-20, relacionada con la pandemia y los Derechos Humanos en las Américas.

Se trata de una amplia resolución, de la mayor importancia, sin precedentes en el sistema interamericano, que aborda la imperiosa necesidad, en la situación de emergencia sanitaria que pasamos, de dar la mayor protección a los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.

La resolución establece que las medidas adoptadas por los Estados en la atención y contención del virus tienen que tener como epicentro el pleno respeto de los derechos humanos.

La resolución contiene varios aspectos que conciernen directamente al personal de salud, los cuales ameritan ser destacados:

1.- La resolución considera que las pandemias tienen el potencial de afectar gravemente el derecho de la salud, directa o indirectamente, por el riesgo en la transmisión y adquisición de la infección y la exposición sobre el personal de salud.

2.- La CIDH recuerda que las medidas de emergencia y contención deben considerar un efecto diferenciado e interseccional, considerando los grupos en situación de riesgo y especial vulnerabilidad, incluyendo el personal de salud.

3.- La CIDH resolvió que los Estados deben dictar de manera inmediata, urgente, con la debida diligencia, las medidas adecuadas para proteger los derechos de la vida, salud e integridad de las personas.

4.- La CIDH dispuso que los Estados deben proteger los derechos económicos, sociales, culturales, particularmente de las personas trabajadoras en mayor situación de riego por la pandemia y sus consecuencias.

5.- Dispuso que las personas que tienen que continuar prestando sus actividades laborales, deben ser protegidas de los riegos del contagio del virus y darse protección adecuada a los trabajos, salarios y los derechos de carácter sindical.

6.- La resolución estipuló que los Estados deben asegurar la disponibilidad y provisión oportuna de cantidades suficientes de material de bioseguridad, insumos y suplementos médicos esenciales de uso del personal de salud, fortalecer su capacitación técnica, profesional y garantizar la protección de sus derechos.

7.- Por último, estableció que los Estados tienen que mejorar la disponibilidad, accesibilidad y calidad de los servicios de salud mental, sin discriminación, particularmente a las poblaciones expuestas y mayor riesgo, como los trabajadores y trabajadoras de los servicios sanitarios.

Con fundamento en lo dispuesto en esta histórica resolución de la CIDH, demandamos que se suministre a todo el personal de la Caja Costarricense de Seguro Social y otras instituciones sanitarias, que están en la trinchera de batalla contra el COVIT-19, todos los materiales de bioseguridad, implementos y equipos de protección personal (EPP) que requieran, de manera inmediata, con la finalidad que se garantice plena y efectivamente la protección de la salud y seguridad de las personas trabajadoras.

Asimismo, solicitamos que se le procure a este personal los servicios de apoyo de salud mental que requieran, para preservar su salud y bienestar integral.

Finalmente, solicitamos que se respeten los derechos de libertad sindical del personal sanitario, sin discriminación de ninguna clase.

Solicitamos que se instruya de inmediato la ejecución de las medidas de prevención y protección de la seguridad y salud de la población que labora en la CCSS y demás instituciones, de conformidad con lo dispuesto en esta resolución de la CIDH.

Demandamos el cumplimiento, sin dilaciones de ninguna especie, de esta resolución de la CIDH.

Atentamente,
P/JUNTA DIRECTIVA NACIONAL
UNDECA
Martha Rodríguez González
Secretaria General Adjunta

Cc: Paulo Abrao, Secretario Ejecutivo CIDH
Trabajadores y trabajadoras.

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Los Derechos Humanos y su aplicación

Por José Rafael Quesada / pressenza.com

“Si a modo de crónica cotidiana tomáramos lo ocurrido en este campo en los últimos tiempos, tendríamos que replantear la pregunta y formularla así: “¿Qué pasa con el juego hipócrita de los gobiernos en el manejo de los derechos humanos?”, Silo, Cartas a mis Amigos. Novena Carta.

Luego de la Declaración Universal de los Derechos Humanos hecha en el marco del nacimiento de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), inició un serio proceso de construcción de conceptos, elaboración de desarrollo técnico de cada uno de los derechos con los que la población mundial consideraba suyos o por lo menos que se discutían más en muchos foros de todo el planeta, como fueron: Derecho a elegir los gobernantes, derechos de participación de las mujeres en la política local o de igualdad de género, los derechos de la niñez, acceso a la salud, a la educación y otros más.

Casi de inmediato al lanzamiento de la Declaración, comenzó la ONU a crear y encontrar mecanismos de financiamiento de las distintas Agencias ONU para lograr el cumplimiento de los Derechos Humanos en todo el mundo, donde aparecieron importantes esfuerzos para que organizaciones como UNICEF, FAO, OMS y otras, pudieran cumplir con el objetivo preciso de lograr que toda la población mundial tuviera un acceso efectivo a cada uno de sus derechos individuales y sociales.

Tal esfuerzo en muchos casos muy eficaces y en otros lugares del mundo de difícil acceso o por las circunstancias de conflictos sociales o de guerras de liberación colonial como la India (1948) y las sucesivas guerras de independencia de muchos nuevos Estados africanos a partir de los años 50 del siglo XX. En muchos países las diferencias culturales impidieron la correcta aplicación o al menos interpretación de la aplicación de los derechos humanos de sus poblaciones, solo enunciemos que el acceso de la población a los derechos de igualdad de género o de los niños y niñas, se convirtieron en tareas aún pendientes en la diferenciada cultura en el mundo árabe o islámico. Y así podemos señalar las fuertes disputas con diferentes etnias africanas con respecto a las viejas creencias y culturas sobre elementos como la mutilación genital femenina o en las culturas del sur de Asia donde es habitual aún el matrimonio de niñas con adultos y adultos mayores.

Y en otros casos, sobre todo en las décadas de los años cincuenta hasta los años 80, el creciente número de Gobiernos militares o de tendencia de control militar de las poblaciones, hizo que la ONU y el cumplimiento de los Derechos Humanos, cediera ante la negativa de estos estamentos militares de aplicar y siquiera discutir el concepto de la aplicación de los DDHH.

En los años 90 y ya con la caída del Muro de Berlín, se amplía la égida de Estados Nacionales que se adherían al estilo de vida y los modelos de desarrollo que la cultura occidental promovía para la nueva civilización, que según diversos autores emergería sobre la ruinas del mundo socialista y que sobrevendría un mundo de paz, libre expresión, democracia y libre mercado, que de alguna manera garantizaría el cumplimiento de los Derechos Humanos para cada persona en este nuevo mundo unipolar.

Somos testigos y miles de millones de seres humanos víctimas de este “nuevo mundo” y su preconizada democracia y economía neoliberales. No se pueden cumplir los Derechos de cada persona en este nuevo mundo, donde la ideología imperante es “sálvese el que pueda” y que supone que cada ser humano debe valerse por sí mismo en este agresivo mundo de la libre competencia (jamás regulada) y que deja realmente totalmente desprotegidas a las poblaciones en cada territorio a lo largo y ancho del planeta. La pandemia del COVID-19 terminó por desnudar este modelo increíblemente deshumanizado y muchas veces criminal de ejercer la administración de los recursos del planeta, sólo a favor de las mismas elites depredadoras asociadas cual red delincuencial, en cada país. Salvamos de este juicio histórico a algunos gobiernos y países (muy pocos) que propician sistemas de gobierno más o menos protectores de las mayorías en sus territorios.

Entonces, somos testigos epocales del fracaso constante de la intención de ver realizados los Derechos Humanos de millones de seres humanos, postrados ante la violencia de un sistema injusto, donde las organizaciones, instituciones y gobiernos, fingen que cumplen y fingen que defienden los derechos. Muchas instituciones han fracasado en este papel de consolidar y defender los Derechos Humanos y es posible que sea la hora de fundar y refundar muchas de estas organizaciones.

En fin, se trata entonces de como garantizar en esta época el cumplimiento de los Derechos Humanos a cada persona en cualquier circunstancia y en cualquier lugar del planeta, se trata pues de poner al Ser Humano como valor principal. Y esto significa poner el Estado, las instituciones, las distintas unidades de administración al servicio del cumplimiento del Derecho que todo ser humano tiene para gozar de una calidad de vida o mejor dicho, gozar de la vida tal como lo merece un ser humano en cualquier parte, sólo por el hecho de haber nacido.

Entonces constituir espacios en los territorios partiendo de los ayuntamientos o municipios, se podrían instalar servicios de trazabilidad de cada derecho humano que no se le haya cumplido o garantizado a cada persona en cualquier etapa de su vida. Sistemas que amparen a la persona en cualquier lugar y que la institución prestataria del servicio de protección de los derechos en cada territorio logre “representar” a cada persona, asistiéndola, haciendo compañía y controlando el proceso de defensa de su derecho en cada momento desde que se inicia el proceso de atención, denuncia y acceso al cumplimiento efectivo del derecho de la persona.

La tecnología actual y futura, se convierte en el aliado específico, oportuno y directo, para que el ciudadano (la persona), pueda ver su derecho cumplido, defendido y apoyado, y que el funcionario asignado, pueda convertirse en un “defensor del habitante” directo y seguro para que la persona se ampare y logre este cumplimiento efectivo ante la desidia y fuerte deshumanización de las instituciones que desalienta a la persona a defenderse del “sistema” antihumano, en cada momento de su vida.

Si una mujer es violentada psicológica, física y estigmatizada socialmente, va a las unidades más cercanas para que le apoyen en su defensa y cumplimiento del derecho a no vivir en violencia, y normalmente el proceso de defensa se suspende en algún momento o sencillamente el trámite se paraliza y vuelve a la indefensión usual, provocando desánimo, nueva angustia o suma a la angustia tenida, desilusión y sobre todo de desesperanza. Y el sufrimiento reaparece una y otra vez, cargado del dolor físico de la agresión y violencia recibidas.

Entonces si esta persona desde su municipio o ayuntamiento y organizaciones sociales, recibe apoyo en la defensa de sus derechos, la tecnología de trazabilidad, convertiría al defensor en un “personaje incómodo” para todo aquel funcionario, policía, fiscal, juez y gobernante, que se negara por decisión o por inopia a responder a la persona, a ese sujeto de carne y hueso que osa defender su derecho como ser humano a vivir y en las condiciones que su intención lo lleve a ser.

Si tal como lo señalara el Maestro Silo: “Siempre el tema más importante consiste en saber si se quiere vivir y en qué condiciones hacerlo”, entonces estamos hablando de una metodología que realmente conduciría a la realización de cada uno de los derechos humanos que cada ser humano tiene y desea para sí mismo, donde todos y todas queremos recibir ese trato. Por lo tanto vale la pena construir este tipo de herramientas que como experiencia personal llamaremos la Casa de los Derechos, que servirán para que miles puedan realizar sus derechos en forma efectiva, directa y evaluada como cierta.

Será de esos instrumentos que la humanidad necesita entre múltiples opciones de carácter humanista, construir para garantizar el cumplimiento real de los Derechos Humanos, independiente de las épocas, los gobiernos, las crisis y las formas antihumanistas que aún puedan persistir a pesar el crítico momento actual que vivimos desde nuestras casas.

Como dijimos en otro momento “Lo que queda es afirmar que el nuevo mundo entonces será Humanista o no lo será…”, y así podrá ser, si logramos construir instrumentos, organizaciones e instituciones que puedan trabajar por realizar ese mundo humanista, donde sus funcionarios actuando con coherencia, tiendan a trabajar por la construcción de ese mundo Humanista que ya se avizora en lontananza.

 

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Pandemia: ¿Y después qué, y después cómo, y después quiénes?

Guillermo Sullings

Publicado en pressenza.com   

Mucho se debate acerca de cómo será el mundo después de la pandemia, y en verdad ni siquiera sabemos cuándo será ese después. Podría ocurrir que en algunos países los contagios alcancen el pico máximo en algunas semanas para luego retroceder; pero simultáneamente el contagio avanzará en otras naciones. Tampoco sabemos si habrá nuevos brotes donde se suponía todo controlado. Este es un fenómeno aún en desarrollo, y las consecuencias en el aspecto económico y político, que a la fecha ya son más graves que las de la crisis del 2008, dependerán en definitiva de la prolongación en el tiempo y de la localización de los mayores estragos. Pero si insistiéramos en pensar en cómo será el día después, podremos observar algunos indicadores de fisuras en el sistema, que de profundizarse darán lugar a que se filtren algunos vientos de cambio.

Desde el punto de vista político debemos distinguir entre la crisis del sistema y la de los liderazgos. La tardía o nula reacción de algunos líderes para prevenir los contagios, no parece ser exclusividad de políticos de la derecha, como Trump, Johnson o Bolsonaro, sino que también López Obrador ha minimizado el tema, aunque luego la realidad los forzara a todos a ocuparse. Sería un error entonces focalizar las críticas en las personas porque en una situación de emergencia, podrían aparecer como héroes o villanos personajes del más diverso signo, perdiéndose la perspectiva del enfoque sistémico y procesal. Baste recordar que, en la segunda guerra mundial, la emergencia de la lucha contra el nazismo erigió en héroes a tres líderes tan diversos como el comunista Stalin, el ultra conservador Churchill y el demócrata keynesiano Roosevelt.

Debemos poner el foco en la crisis de los sistemas y no en la contradicción de los circunstanciales líderes; y en ese sentido es muy evidente que las políticas neoliberales de las últimas décadas han deteriorado sensiblemente los sistemas de salud, abandonándolos a la lógica del mercado. En esa lógica el cuidado de la salud de las mayorías no es rentable, la prevención no es rentable, y una infraestructura sanitaria dimensionada para ocasiones excepcionales como ésta, tampoco sería rentable. En consecuencia, todos los políticos que han impulsado o sostenido al neoliberalismo son responsables del colapso sanitario, independientemente del nivel de respuesta que ahora puedan dar frente a la emergencia. Buscando analogías digamos que, si los padres de un niño fueran tan desaprensivos y violentos como para lastimarlo y poner en riesgo su vida, pero luego alarmados reaccionaran llevándolo a un hospital donde salvasen su vida, ¿Merecerían nuestro aplauso por esa última reacción, o nuestra condena por la conducta previa? ¿Supondríamos que después de tal evento cambiarían su actitud, o que tarde o temprano repetirían su comportamiento?

A menudo se hacen comparaciones entre la actual pandemia y otras anteriores que sufrió la humanidad. Seguramente que ahora los índices de mortalidad serán menores; sin embargo, el mundo ha reaccionado de forma inédita, se han paralizado las actividades y no se habla de otra cosa en los medios de comunicación. Esto no se debe solamente a que la interconectividad globaliza el pánico, sino también a que los avances en la medicina nos permiten emplazarnos de un modo diferente frente a las enfermedades. En otras épocas las pandemias se asumían como una fatalidad, tan lejos de la voluntad humana como un terremoto o un huracán, y sólo cabía esperar la muerte o el milagro; mientras que ahora esperamos que haya un sistema de salud que nos proteja y lo exigimos. Es por ese motivo que cuando algunos gobernantes han sugerido que no se podía detener la economía con cuarentenas, y se debía aceptar que el virus avance como una fuerza natural, la opinión pública los rechazó y los presionó a hacerse cargo.

Pues bien, esa opinión pública debiera exigir también que, a partir de ahora, pasada la emergencia, los estados se ocupen verdaderamente y preventivamente de la salud de la población, para lo cual será menester abandonar las políticas neoliberales. El terreno parece estar fértil para tales cambios, porque muchos de los que antes compartían el discurso neoliberal, ahora valoran la intervención del estado en la salud y la economía.

Sin embargo, no es la primera vez que las mayorías ponen en duda las políticas neoliberales. La permanente concentración de la riqueza y los recurrentes colapsos financieros provocados por los especuladores, ya fueron motivo de cuestionamientos generalizados. El calentamiento global y el desastre ecológico ya desataron críticas al capitalismo depredador y consumista. Hoy se renuevan las voces de rechazo al sistema y la esperanza de que todo cambie; algunos buscan similitudes con la Peste Negra del siglo XIV, cuando murió un tercio de la población europea y eso marcó el fin del feudalismo y el comienzo del renacimiento. Se habla ahora del fin del capitalismo; pero en rigor de verdad, hace más de un siglo que se viene pronosticando el fin del capitalismo, y éste se ha sobrepuesto a todas sus crisis, mientras otros sistemas alternativos se derrumbaban. Habrá que saber muy bien qué se propone en su reemplazo, cómo se implementa, y quienes serán capaces de llevarlo adelante, si esperamos que este momento sea un punto de inflexión en la historia, pues no se dará mecánicamente.

Con respecto al qué y el cómo, en lo que se refiere a la acción de los gobiernos ya lo hemos desarrollado extensamente en otros escritos: una Economía Mixta, en la que el Estado tenga un rol coordinador fundamental, forzando la reinversión productiva de las ganancias, haciéndose cargo del sistema financiero, y fundamentalmente garantizando un ingreso básico, salud y educación. Analicemos entonces el concepto de quienes.

Debiera quedar claro para las poblaciones, que no se puede seguir apoyando a quienes sostuvieron políticas neoliberales antes de la pandemia, porque cuando ésta haya pasado, nos propondrán “volver a la normalidad”; la normalidad de la dictadura del mercado, del endeudamiento y la concentración de la riqueza. Posiblemente exhibirán algunas inversiones en el área de salud, para que creamos que han aprendido la lección, pero todo seguirá como antes y aún peor, porque seguramente el poder financiero habrá usufructuado la crisis para adueñarse a precio vil de las empresas devaluadas, habrá endeudado aún más a gobiernos y personas y el encadenamiento con esas sanguijuelas será total. Ya lo vimos en la crisis financiera del 2008, cuando los gobiernos se endeudaron para rescatar a los bancos mientras la gente perdía sus viviendas, acelerando el endeudamiento mundial que hoy representa tres veces el PBI global.

Tampoco se puede perder el rumbo permitiendo que continúe el avance de los nacionalismos. Ese riesgo crecerá en la medida que el cierre de fronteras se prolongue en el tiempo y las limitaciones a la circulación por prevención sanitaria favorezcan el incremento de la xenofobia y el autoritarismo de quienes aspiran a un estado controlador. Pero, así como las crisis extremas pueden ser usufructuadas por líderes funestos, también son oportunidades para que emerjan referencias superadoras, a las que la gente debiera apoyar sintonizando con las intenciones y objetivos generales, evitando enredarse en perfeccionismos disgregadores.

En cualquier caso, ya sea para cambiar gobiernos, o ya sea para exigirles un cambio sustancial del rumbo, será necesario que los pueblos realicen su propia transformación cultural. Porque la cultura del individualismo y del consumismo ha sido condición necesaria para que el capitalismo salvaje organizara la sociedad según sus intereses. Pero hoy las mezquindades de esa cultura individualista quedan más en evidencia al contrastarlas con la grandeza de otros comportamientos que surgen en plena crisis. La revalorización de la vida y la salud por encima de lo económico; las múltiples manifestaciones de solidaridad colectiva; el reconocimiento a los trabajadores de la salud que toman riesgos por el conjunto; el sentimiento colectivo de la causa común. Son todas experiencias que nos conectan con una nueva sensibilidad, y al compartirla entre personas de todo el planeta, se convierte en un fenómeno muy potente. Desde luego que esta nueva sensibilidad solidaria no es algo inédito, sino que viene creciendo paulatinamente desde hace tiempo, sobre todo entre las nuevas generaciones, los colectivos de mujeres, y numerosos movimientos que luchan por sus derechos; pero ahora esta crisis puede actuar como catalizador para que finalmente la balanza social se incline del lado de la solidaridad, dejando al individualismo en minoría hasta que algún día sólo sea el mal recuerdo de una sociedad que estuvo mentalmente enferma.

Podríamos preguntarnos si las personas comunes podemos hacer algo más para contribuir a ese cambio, además de experimentar las vivencias antes mencionadas. En ese sentido, y retomando el qué y el cómo, pero en el plano de la base social, todo lo que podamos hacer para difundir esas experiencias en las que aflora lo mejor del ser humano en diversos rincones del mundo, contribuirá a la cohesión colectiva. Todo lo que podamos hacer para propagar ideas y herramientas organizativas, contribuirá a consolidar las redes del tejido social. Todo lo que podamos hacer para ayudar a otros en el plano sicológico y espiritual, para vencer el temor, el aislamiento, la depresión, el vacío, y otras consecuencias colaterales de la pandemia, contribuirá a resolver las problemáticas personales desde un emplazamiento no-individualista.

Pero además de contribuir entre todos al surgimiento de una nueva Conciencia Colectiva partiendo de experiencias compartidas, será importante completarla con imágenes de futuro; para que esa convergencia humana no se diluya después de la pandemia y cobre sentido en la construcción de un mundo nuevo, con democracia real, con una economía equitativa y sustentable; con un nuevo orden internacional solidario, sin violencia ni discriminación.

Nada mejor que un sueño para salir de la pesadilla.

Economista, miembro del Movimiento Humanista de Argentina, autor de varios libros entre los que destaca «Economía Mixta» y «Encrucijada y Futuro del Ser Humano – Los pasos hacia la Nación Humana Universal», publicados en diversos idiomas www.encrucijadayfuturo.org

 

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