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Autor: María José Ferlini Cartín

UCR: Observatorio del Agua lleva proyecto de ciencia ciudadana a la Zona Norte

Iniciativa busca hacerle frente a la contaminación hídrica causada por las piñeras

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo, más de 2 billones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura, 4,5 billones carecen de servicios de saneamiento adecuados y la contaminación de las aguas ha llevado a que más 340.000 niños y niñas menores de cinco años mueran cada año por enfermedades diarreicas.

Desde el año 2010 fue reconocido el derecho humano al agua y al saneamiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Todas las personas deben tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal, que sea segura, aceptable y accesible físicamente.

Desde la Universidad de Costa Rica (UCR) diversos proyectos trabajan la temática del agua desde investigación, docencia y acción social. El Observatorio del Agua y Cambio Global (ED-3319) es una iniciativa de la Escuela de Geografía para entrelazar estos proyectos y, a la vez, brindar apoyo a los procesos locales y regionales.

“Somos un grupo interdisciplinario e inclusivo de investigadores e investigadoras que trabajan temas de salud, energía y alimento en relación con el agua. La meta es crear datos, conocimientos y herramientas que se puedan seguir para la toma de decisiones”, indicó Christian Birkel, director del proyecto.

El Observatorio del Agua ha estado presente en la zona norte costarricense por medio de un proyecto de ciencia ciudadana el cual, busca involucrar a las comunidades en la elaboración, recolección y análisis  de datos científicos. Además, este proyecto permite que las y los ciudadanos actúen y tomen decisiones a partir de los datos generados.

“Estamos trabajando en toda la Cuenca del Río San Carlos y, en particular, en una subcuenca del Río Tres Amigos. La parte alta de la cuenca es una zona protegida, pero a partir de la parte media, todo se ha venido transformando porque talaron el bosque para convertirlo en pastos y ya hay una incursión muy fuerte por parte de las piñeras”, mencionó Birkel.

Las piñeras han se han convertido en una gran amenaza para las nacientes y están afectando también las aguas superficiales. “Trabajamos en la parte baja de la cuenca, en donde existe un gran problema socio ambiental caracterizado por la presencia de las piñeras y la contaminación. Existe una motivación muy especial de los vecinos y vecinas por participar de este proyecto y generar datos”, indicó Sara Blanco Ramírez, investigadora del observatorio.

El trabajo en comunidad se ha realizado con personas de todas las edades con el propósito de crear una red de actores que permita incrementar el interés por la gestión comunitaria del agua. Las Asociaciones de Desarrollo han sido fundamentales para la organización y acción ciudadana y pretenden seguir sumando esfuerzos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

“Ojala la universidad estuviera siempre aca haciendo estudios, porque lo necesitamos. Necesitamos instituciones que nos brinden apoyo porque las Asociaciones de Desarrollo no tenemos ingresos económicos y pagar profesionales que hagan estos estudios nos demanda mucho dinero. Así que les invitamos y bienvenidos sean”, expresó Marta Méndez Barahona, Integrante de la Asociación de Desarrollo Integral de Venecia de San Carlos.

El agua es vital para la creación de puestos de trabajo y para apoyar el desarrollo económico y social. Es clave para el bienestar humano y sólo funciona como recurso renovable si está bien gestionada. El Observatorio del Agua seguirá impulsando acciones que conduzcan a la justicia social, el desarrollo integral, la libertad plena y la total independencia de los habitantes de Costa Rica por medio de la defensa del derecho al agua.

Natalia Odio González

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Memoria / Homenaje 1er aniversario del asesinato de Sergio Rojas Ortiz

El Frente Nacional De Pueblos Indígenas convoca a Vigilia para conmemorar la vida de Sergio Rojas Ortiz a un año de su asesinato. El evento se llevará a cabo el 17 de marzo a las 4 p.m. en el Bulevar de los Tribunales de Justicia en San José.

La Federación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza se une a esta convocatoria.

Contacto e información al teléfono: 8302 2360 con Mariana Porras del Comité de Apoyo a la Autonomía Indígena, integrante de COECO Ceiba Amigos de la Tierra Costa Rica.

El Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) por su parte, también participará de este homenaje a Sergio Rojas, líder indígena bribri del clan Uniwak, y miembro fundador del Frente Nacional de Pueblos Indígenas FRENAPI, Costa Rica.

El DEI manifiesta que: “Se cumple ya un año de su asesinato sin que a la fecha se haya hecho justicia para Sergio y los pueblos indígenas. La violencia en #CostaRica en territorios indígenas no ha disminuido; ha ido en incremento. Continúan las amenazas directas e indirectas a las comunidades indígenas, la quema de sus bienes, territorios y viviendas, y el permanente amedrentamiento por diferentes vías.

En este contexto de persecución y violencia contra personas defensoras de territorios y derechos humanos, nos parece urgente y necesario unirnos como organizaciones y denunciar también el papel de la prensa y la cobertura mediática que, en su mayoría, propaga discursos racistas y criminaliza la legítima lucha indígena por la autonomía y respeto a los territorios.

Nos causa alarma que recientemente fue asesinado otro líder indígena, Jerhy Rivera, brörán de Térraba.

No podemos ser indiferentes frente a la injusticia.

Nos vemos en la vigilia del martes. ¡Justicia! ¡No más impunidad! Nos encontramos de 4 p.m. a 6 p.m. en el boulevard de los Tribunales de Justicia en San José centro”.

 

Enviado a SURCOS por Suyen Vega.

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Hijos de Estrellas: canción

Una canción para los pueblos originarios y su capacidad de resistencia, su resurgir de las cenizas, su lección de amor a la vida y a la madre Tierra. Especialmente para los pueblos indígenas costarricense perseguidos y masacrados por empresarios y finqueros, con la complicidad silenciosa del estado. Para el pueblo de Terraba, los Bribris y para la nación mapuche.

 

Imagen ilustrativa. UCR.

Enviado a SURCOS por Óscar Espinoza Ramos.

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El asesinato reciente de un líder indígena en Costa Rica: breve puesta en perspectiva

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR)

El 24 de febrero del 2020, Jerhy Rivera Rivera, dirigente indígena costarricense de la zona de Térraba, fue asesinado con cinco disparos: véase  nota de prensa del medio digital Delfino.cr y esta nota publicada en el Semanario Universidad.

La noticia fue inmediatamente referida en distintos medios internacionales: véase, a modo de ejemplo, está muy completa nota publicada en The Guardian en el Reino Unido.

En menos de un año, dos asesinatos de dirigentes indígenas en Costa Rica

La ubicación geográfica de la muerte de Jerhy Rivera coincide con la región en la que fue asesinado el año pasado otro dirigente indígena costarricense, Sergio Rojas, el 18 de marzo del 2019. En ambos casos, estos líderes indígenas habían sido objeto de amenazas de muerte, las cuales eran de conocimiento público, en particular de las autoridades costarricenses: en el 2013, el mismo Jerhy Rivera fue entrevistado con respecto a las amenazas recibidas (véase nota con audio de Voces Nuestras).

Habíamos tenido la ocasión de examinar las cartas hechas públicas por Naciones Unidas con respecto a los requerimientos específicos solicitados a las autoridades costarricenses sobre el asesinato de Sergio Rojas (Nota 1). Varios de estos requerimientos solicitados por Naciones Unidas, hechos en marzo del 2019, buscaban que hechos similares no se repitieran más en Costa Rica (véase documento de Naciones Unidas, página 5, y cuya lectura completa recomendamos).

El hecho que, a diferencia de Jerhy Rivera, el dirigente indígena Sergio Rojas fuese objeto de medidas cautelares ordenadas en el 2015 al Estado costarricense por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para resguardar su vida y su integridad física, evidencia la total inoperancia estatal: sobre este aspecto particular, remitimos a nuestra breve nota publicada en mayo del 2015 en este mismo sitio (Nota 2), en la que analizábamos los alcances de estas medidas ordenadas el 30 de abril del 2015 a Costa Rica por este órgano interamericano.

Cabe señalar que, a diferencia de muchos otros Estados del hemisferio, raras veces Costa Rica ha recibido solicitudes de esta naturaleza por parte de un órgano del sistema interamericano de protección de los derechos humanos tendientes a preservar y a resguardar la vida y la integridad física de un dirigente costarricense.

Identificar responsables de asesinatos de líderes comunitarios: ¿una tarea imposible para el Estado costarricense?

Es de notar que a la fecha, las autoridades costarricenses no han logrado aún identificar a los autores materiales del asesinato de Sergio Rojas, ultimado con 15 disparos, y se tiene serias reservas sobre las posibilidades que tengan de identificar en el futuro a los autores intelectuales de este vil acto.

Esta incapacidad estatal no es para nada nueva y forma parte de una larga serie de episodios sumamente violentos contra poblaciones indígenas que se mantienen impunes: por ejemplo, la quema de varios ranchos ocupados por mujeres indígenas en julio del 2014, justo mientras la selección nacional de fútbol de Costa Rica jugaba contra Países Bajos en el Mundial en Brasil, persiste sin ningún responsable identificado y/o sancionado por parte de las autoridades policiales costarricenses.

La muerte de Jerhy Rivera viene ahora a interpelar nuevamente a las autoridades sobre su accionar con respecto al clima de violencia y de impunidad campante que persiste en la zona de Térraba, y que mantiene profundamente indignadas a las comunidades indígenas (así como a muchas organizaciones sociales costarricenses): sus legítimos reclamos siguen sin obtener una respuesta por parte del Estado costarricense.

Cabe precisar que unos pocos días antes del 24 de febrero en que murió Jerhy Rivera, la prensa internacional refirió – la nacional, mucho menos – a otro hecho de violencia en Salitre cometido en contra de otro líder indígena, Mainor Ortíz Delgado, herido con disparos (véase nota de The Guardian, en su edición del 17/02/2020): no se tiene claro si las autoridades costarricenses a cargo de monitorear y analizar datos en esta zona geográfica del país percibieron que este hecho podría constituir una primera alerta, conllevando acciones inmediatas de su parte para contener el clima de violencia en la región de Salitre.

En declaraciones públicas, la máxima representante del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica no dudó en señalar (véase nota de prensa de Informa-tico) el vacío existente en Costa Rica con relación a quienes defienden a las comunidades indígenas:

Las autoridades del país deben garantizar la protección de las defensoras y los defensores indígenas de derechos humanos“.

Por su parte, en medio del repudio generalizado que ha causado en la sociedad costarricense este segundo asesinato de un líder indígena en Costa Rica, la máxima instancia de la Universidad de Costa Rica (UCR) decidió, en un pronunciamiento con fecha del 27 de febrero (véase texto completo):

Reiterar al Gobierno de la República su obligación de intervenir y asegurar la protección de los pueblos ante actos de violencia u hostigamiento, de manera tal que se garantice la vida de quienes forman parte de estos pueblos, el respeto de las medidas cautelares interpuestas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que pretenden salvaguardar los derechos de los pueblos indígenas de Costa Rica“.

Se trata de manifestaciones y de pronunciamientos de diversas entidades, cuyos contenidos recuerdan exactamente los que habían circulado en el 2019 con ocasión del asesinato de Sergio Rojas, reiterando nuevamente al Estado costarricense cumplir con sus obligaciones y con sus compromisos, tanto nacionales como internacionales. No obstante, y a modo de posibles vías a explorar, dejaremos en las líneas que siguen algunas ideas sobre los vacíos existentes, que bien podrían inspirar algunos cambios en la legislación costarricense aplicable a actos de esta naturaleza.

A modo de conclusión

El marco legal costarricense a la fecha no tiene previsto ningún mecanismo de sanción penal relativo a la incitación al odio en contra de un determinado grupo. La incitación al odio ha sido incorporada jurídicamente en diversas latitudes (Nota 3), pero a la fecha Costa Rica adolece de este delito en su legislación penal. Se trata de un persistente vacío legal, detectado y señalado como tal en diversos informes de entidades internacionales a la hora de examinar la situación de los derechos humanos en Costa Rica, y que puede explicar la gran facilidad con la que un determinado sector puede emprenderla públicamente contra una población en situación de vulnerabilidad (migrantes, poblaciones indígenas, poblaciones afrodescendientes, población sexualmente diversa por ejemplo) y azuzar los ánimos sin verse frenado en lo más mínimo.

La muerte de dos dirigentes indígenas en menos de un año entre el 2019 y el 2020, la organización de una marcha xenófoba contra los migrantes nicaragüenses por vez primera en un parque capitalino costarricense a mediados del 2018, así como un discurso particularmente discriminante e hiriente contra la población sexualmente diversa, escuchado durante la campaña electoral del 2018 son, entre muchos otros, elementos que debieran de orientar esfuerzos tendientes a frenar el ímpetu de algunos sectores contra un determinado grupo de la sociedad costarricense.

Como bien se sabe, una retórica de odio, en determinadas circunstancias, puede llevar a una atmósfera de violencia en la que algunos sectores consideren que hay que pasar a algo más que simples amenazas. No obstante lo dicho anteriormente, pareciera que el ordenamiento jurídico costarricense no prevé protección especial alguna para proteger a líderes sociales que hayan sido objeto, de forma recurrente, de ataques, de intimidaciones o bien de amenazas de muerte.

A ese respecto, vale la pena mencionar otro hecho violento que mantiene en vilo a varias organizaciones sociales y ecologistas costarricenses ante la total incapacidad del aparato represivo costarricense para identificar a los autores intelectuales de la muerte del joven Jairo Mora Sandoval, biólogo asesinado en la playa de Moín en el 2013: cabe precisar que Jairo Mora contabilizaba desde varios años con su grupo de voluntarios los nidos de tortuga en esta precisa playa del Caribe costarricense, pretendida para desarrollar varios megaproyectos. La tesis oficial según la cual solamente hueveros y contrabandistas tenían interés en eliminarlo físicamente, externada a pocas horas de su muerte por el mismo Vicepresidente de Costa Rica (sin mediar investigación alguna) constituye una interesante aseveración que nos permitimos cuestionar, al conmemorarse en el 2018, cinco años de la muerte de Jairo Mora (Nota 4).

La impunidad que se mantiene ante estos y varios otros episodios de violencia demuestra cuán urgente resulta encontrar figuras legales y herramientas específicas para lograr frenar a algunos sectores y prevenir su peligrosa retórica discursiva; así como identificar nuevos mecanismos que permitan a los investigadores remontar la cadena de mando que incluya a los verdaderos responsables de este tipo de asesinatos.

Notas:

Nota 1: Véase al respecto nuestra breve nota: BOEGLIN N., “Asesinato del líder indígena Sergio Rojas en Costa Rica”, Portal Noticias UCR, Sección Voz Experta, edición del 29.05.2019, disponible en este enlace.

Nota 2: Véase BOEGLIN N., “Pueblos indígenas en Salitre: las medidas cautelares solicitadas a Costa Rica por la CIDH”, DerechoalDia, edición del 16.05.2015, disponible en este enlace .

Nota 3: Así por ejemplo, encontramos en la legislación penal de Uruguay, el siguiente artículo: “TITULO III – DELITOS CONTRA LA PAZ PUBLICA CAPITULO I

Artículo 149-BIS (Incitación al odio, desprecio o violencia hacia determinadas personas) El que públicamente o mediante cualquier medio apto para su difusión pública incitare al odio, al desprecio, o a cualquier forma de violencia moral o física contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual, será castigado con tres a dieciocho meses de prisión“.

ARTTCULO 149 TER. (Comisión de actos de odio, desprecio o violencia contra determinadas personas). El que cometiera actos de violencia moral o física, de odio o de desprecio contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión u origen nacional o étnico, será castigado con seis a veinticuatro meses de prisión“.

Nota 4: Remitimos a nuestros estimables lectores a esta breve nota nuestra al respecto: BOEGLIN N.A cinco años de la muerte de Jairo Mora y varias preguntas sin responder“, Elpais.cr, edición del 1.06.2018, disponible en este enlace.

 

Enviado por Henry Picado.

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UNA al rescate de lengua indígena buglere

El libro ¡Ale che buglere tadege!(¡Aprendamos buglere!), que permitirá a niños indígenas buglés aprender su lengua materna en la escuela, será entregado oficialmente por los autores, lingüistas de la UNA, hoy viernes 13 de marzo, en el Centro Educativo Indígena Ngobegue en La Casona, San Vito de Coto Brus

Niños de la población indígena buglé, asentada en el sur del país, aprenderán su lengua materna, el buglere –que está en declive- gracias a la publicación del libro ¡Ale che buglere tadege! (¡Aprendamos buglere!), de los lingüistas Juan Diego Quesada e Isabel Cristina Bolaños, del Programa de Lingüística Centroamericana (Prolinca) de la Universidad Nacional (UNA).

La entrega oficial del texto a la población meta se realiza hoy viernes 13 de marzo en el Centro Educativo Indígena Ngobegue en La Casona, San Vito de Coto Brus, donde participarán el equipo de Prolinca, niños y padres de familia de la población buglé, el director de la escuela y el maestro.

Este libro es el primero de una colección de tres volúmenes que elabora el área de lingüística aplicada del Programa de Lingüística Centroamericana (PROLINCA) de la Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje de la UNA, con miras a contribuir a la revitalización y rescate de la lengua chibcha de Costa Rica, el buglere.

La publicación será utilizada tanto por niños que han aprendido la lengua en el hogar, como por aquellos provenientes de hogares en los que la lengua ha sido desplazada o está en proceso de serlo.

Por esta razón, el texto inicia desde un nivel muy elemental, pues el fin último consiste en posibilitar el proceso de alfabetización en y de esa lengua.

Preparado en coordinación con el Departamento de Educación Indígena del Ministerio de Educación Pública (MEP), el texto está diseñado para aplicarse en primer grado; consta de tres unidades, una por trimestre, correspondientes al programa del MEP.

El texto está estructurado en tres partes principales: presentación de vocabulario y estructura, prácticas para las cuatro habilidades del manejo de lengua, así como producción y evaluación de cada unidad.

Además, incluye ilustraciones y diagramación tematizada según la población meta; es decir, los dibujos representan al pueblo buglere (fenotipo) y sus tradiciones (indumentaria, paisaje, etc.).

El texto se utilizará en el Centro Educativo Indígena Ngobegue en La Casona, en San Vito de Coto Brus, donde hay 47 niños bugles, distribuidos entre primero y sexto grado de primaria. Además, en la Escuela Betania y en el centro educativo Kiabdo. Los tres centros educativos se encuentran esos caseríos en el territorio gnobe-buglé.

Los buglés viven en el territorio indígena gnobe-buglé, ubicado en el sur del país, junto con los guaymies. Los bugles hablan buglere, lengua que se estima tiene unos 400 hablantes.

Los autores Quesada y Bolaños destacan que esta colección tiene un significativo impacto social ya que envía un mensaje a la población buglé: su lengua tiene valor y merece estudiarse y cultivarse; está al mismo nivel de cualquier otra lengua.

A nivel académico, el libro representa un aporte más de PROLINCA al rescate del patrimonio lingüístico centroamericano, en tanto que –ya en su etapa de revitalización- “traduce” sus hallazgos científicos en vehículos de rescate lingüístico; es decir, sale de la academia para dirigirse a la sociedad, haciendo asequible el conocimiento técnico-científico generado mediante procesos de investigación.

*Mayores detalles con los lingüistas Juan Diego Quesada 8318-1606 e Isabel Cristina Bolaños 8373-9235, o en la Oficina de Comunicación 2277-3067.

 

Imagen ilustrativa, Casona de Coto Brus.

Enviado por Oficina de Comunicación UNA.

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En defensa de las y los hermanos del Territorio Indígena Kekoldi

María Elena Fournier Solano

La falta de información y la ignorancia confunden a las personas que toman posiciones equivocadas, lo cual es sumamente peligroso, sobre todo, en estos momentos, cuando estamos hablando de que indígenas hombres y mujeres del T.I. Kekoldi con frecuencia reciben insultos, amenazas de parte de sikuas; hasta de los y las que se dicen defensoras y defensores de los Derechos Humanos y del ambiente.

Son muchísimas las denuncias que han tenido que presentar, por muchos años, la ADI del T.I. Kekoldi ante diferentes organismos como la Fiscalía Indígena, SINAC-MINAE, Fiscalía ambiental, etc., por invasión de tierras, tala de árboles y cacería, entre otros delitos.

Lo más inaceptable sucedió recientemente, durante la administración Solís Rivera, cuando el SINAC-ACLAC-MINAE de la región, extendió permisos de tala de árboles, (aquello fue una verdadera masacre de árboles maderables… ¡por supuesto!), ¿Cuál fue su argumento ante la denuncia?, ¡ah que ellos desconocían que esa zona era el Territorio Indígena Kekoldi! Nos dimos cuenta a través de la viceministra del MINAE.

Hay historias que todavía no se han contado y que hay que valorar antes de llegar a conclusiones precipitadas. Me contaban recientemente unos indígenas que en los años 30, a un tío de ellos un afrodescendiente le puso una cerca en la propiedad y el afrodescendiente le indicó al familiar indígena: hasta aquí puede llegar… O sea, no podía pasar por la «propiedad» del afrodescendiente para ir a la costa. Así muchas historias más se han invisibilizado y faltan por contar y escribir. Este relato no ha terminado, apenas comienza.

Ante la corrupción, la impunidad, la violación, las constantes humillaciones, la violencia estatal y la de grupos de diferentes sectores con intereses mercantilistas, surge la valentía de la comunidad de caminar dos veces desde la zona sur, Conte Burica hasta la Casa Presidencial, más de 300 kilómetros para luchar por su cedulación como costarricenses. Todavía recordamos la forma en que fueron golpeados y sacados por la policía en la Asamblea Legislativa, en años pasados, por exigir la aprobación de la Ley Indígena entre otros derechos. Precisamente hoy una buena amiga lideresa indígena Ngäbe Luisa Bejarano Montezuma, me decía: «continuaremos nuestra lucha como lo hemos hecho durante más de 500 años, si nos matan, quedan muchos más para seguir luchando».

Comparto, adicionalmente, un comentario que realicé en el año 2017 respecto al famoso colonialista e irrespetuoso decretazo de Figueres Olsen junto con el ministro de Gobernación y Policía de entonces don Juan Diego Castro, y un artículo que escribí en Surcos respondiendo a la señora Cristina Zeledón vecina del T.I. Kekoldi.

Enviado a SURCOS por la autora.

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En defensa de FANAL: mitos y realidades

Este viernes 13 de marzo a las 7 p.m. en Radio 16 se tratará el tema de la «Defensa de FANAL: mitos y realidades«. Para esto se contará con la participación de trabajadores de FANAL y miembros de SINCONAPRO.

 

Imagen ilustrativa tomada de https://archivo.crhoy.com/

Enviado por Luis Ángel Salazar Oses.

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Hacia la descolonización de nuestras universidades públicas

Con el deber y derecho que nos da la Constitución Política de Costa Rica, los estatutos orgánicos universitarios, los derechos humanos, voto No. 131393 Sala Cuarta

Ma. Elena Fournier Solano

¿Para quién estamos trabajando en las universidades públicas?

Con el deber y derecho que nos da la Constitución Política de Costa Rica, los estatutos orgánicos universitarios, los derechos humanos, voto No. 131393 Sala Cuarta, comparto esta reflexión, basado en algunos hechos que se están dando en nuestras universidades en donde hay una clara tendencia, desde hace años, a favorecer el neoliberalismo, (recomiendo la lectura del artículo de opinión del Semanario UNIVERSIDAD, pág 26 del 27-11-2019: “Relaciones tóxicas”, Roberto Fragomeno), como también el artículo: “Continúa disputa por cambios en programas institucionales de acción social”, pág. 19, 5-2-2020.

Es urgente la defensa de más espacios como aulas, foros, seminarios, jornadas; medios de comunicación institucional como radio, televisión y periódicos para externar las opiniones contra el sistema neoliberal que nos está consumiendo, y poder entender cómo está afectando a Mesoamérica y a la autonomía universitaria.

Artículos científicos costarricenses como “Detección del promotor 35S mediante PCR tiempo-real: indicador de transgenicidad en alimentos y Gossypium sp.K.”, de Oviedo-Bolaños, J. García-González, S. Solano-González, C. Martínez-Debat, C. Sancho-Blanco y R. Umaña-Castro.Agronomía Mesoamericana (enero-abril 2020), muestran el compromiso que las universidades públicas deben asumir. Es claro en este artículo los daños que causan los transgénicos en nuestro medio y la importancia del etiquetado de los productos e ingredientes transgénicos.

Es importante también la defensa de la no privatización del agua, de las Áreas Silvestres Protegidas, la oposición a más combos fiscales para pagar deuda externa de proyectos de infraestructura para el Proyecto Mesoamérica y de que: «…los dolores que quedan son las libertades que faltan» (Dr. Boaventura).

Hay que continuar con la investigación, docencia, extensión e incidencia política, y hacerlo con presupuesto. No hay que permitir que intereses económicos externos a las universidades, como el Banco Mundial, sus agencias, transnacionales y cámaras empresariales nacionales, nos violenten la libertad de cátedra, libertad de expresión y autonomía universitaria (¡no solo se defiende el FEES!), ni la libertad de decidir qué tipo de país queremos. Necesitamos que nos permitan soñar y trabajar, sin recibir ningún tipo de amenaza, intimidación, amonestación verbal o presión sicológica para pensionarnos, para desistir de nuestros compromisos y sueños, hecho que podría llevar a las autoridades universitarios a la Sala Constitucional.

No alimentemos la codicia de un sistema infrahumano, con mandamientos perversos como los TLC, la OCDE, el Proyecto Mesoamericano, antes Plan Puebla Panamá, (muchos académicos, docentes, estudiantes, lo desconocen), los planes fiscales a favor de las transnacionales, entre otros. Es preciso una reflexión. No perpetuemos el modelo de desarrollo impuesto porque es infrahumano, lleno de codicia sin fin.

Iniciemos pronto un proceso de «descolonización», antes de que sea demasiado tarde y desaparezcan para siempre las universidades públicas y sean convertidas en universidades privadas.

Un hecho vergonzoso fue cuando no apoyamos las manifestaciones contra el Combo Fiscal, mientras las universidades públicas inauguraban suntuosos edificios con préstamos que el pueblo debe pagar.

Tenemos una grave amenaza: el miedo de externar nuestra opinión, el cual hay que enfrentar porque sino se convierte en una cárcel. M. Gandhi decía entre sus diez principios: …»no tener jamás miedo».

La siguiente es una lectura casi obligada para que iniciemos un proceso de información, sensibilización, concientización: “La función decolonizadora de la Universidad Pública latinoamericana», del Dr. Boaventura de Sousa Santos, 24-4-2018 , UCR, Centenario Reforma de Córdoba (1918-2018).

Cambio, resistencia, domesticación, conformismo, adaptación… ¿qué vamos a elegir?

Imagen ilustrativa.

Artículo publicado en Semanario Universidad: https://semanariouniversidad.com/opinion/hacia-la-descolonizacion-de-nuestras-universidades-publicas/

Publicado en SURCOS a solicitud de la autora.

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La UCR reitera compromiso de contribuir a buscar soluciones ante expansión del coronavirus en el país

Pronunciamiento del Consejo Universitario

El coronavirus COVID-19 ha sido identificado como una enfermedad infecciosa que provoca problemas respiratorios leves, moderados o graves. Fotografía de uso libre.

El Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR) expresó el compromiso de esta casa de estudios superiores de contribuir en la búsqueda de soluciones para contrarrestar las implicaciones del coronavirus COVID-19 en Costa Rica.

Así lo manifestó en un Pronunciamiento emitido este jueves 12 de marzo, mediante el cual expresó el apoyo a la gestión que realiza el sector salud del país, en coordinación con otras instituciones, para prevenir el contagio de este virus.

El Órgano Colegiado también advirtió a las autoridades nacionales de que la pandemia del COVID-19, declarada así por la Organización Mundial de la Salud, ha hecho evidentes las vulnerabilidades que tiene Costa Rica como, por ejemplo, la escasez de agua y la falta de planificación urbana.

El pasado 6 de marzo, el Ministerio de Salud confirmó el primer caso de coronavirus en el país y, cinco días después, la cifra ascendió a 22 personas contagiadas y más de cien casos descartados.

Aunque el Ministerio ha emitido una serie de directrices y recomendaciones para prevenir el contagio, como el lavado de manos y la aplicación del protocolo de estornudo y tos, al Consejo Universitario le preocupa el racionamiento de agua por la época seca que realiza el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), pues esto impide el cumplimiento de las medidas de higiene recomendadas para evitar la propagación del coronavirus COVID-19.

Destacó que en el caso de la UCR, que tiene una población de 42.638 estudiantes y más de 9.000 funcionarios, existe un gran riesgo de contagio, el cual se agudiza por los racionamientos de agua.

Solicitudes

Aunque la UCR está aplicando medidas para mitigar la propagación del COVID-19, el Consejo Universitario le pidió a la Administración, entre otraos aspectos, una comunicación oportuna de las acciones que se implementarán, tomando en cuenta el racionamiento del agua por parte del AyA, lo cual impide el cumplimiento de las medidas de higiene recomendadas por las autoridades correspondientes para evitar la propagación del coronavirus.

Asimismo, les solicitó a las vicerrectorías de Docencia, Investigación, Acción Social y Vida Estudiantil que estimen las repercusiones académicas en las diferentes actividades sustantivas para planificar como mitigarlas y que, ante la posible evolución del coronavirus, y la necesidad de poner en marcha nuevos mecanismos en el ámbito institucional, lleven a cabo un estudio constante de los impactos sobre dichas actividades y la forma de resolución de estos.

Aparte de estas solicitudes, les pidió generar un proceso de reflexión con el personal docente, dirigido a definir las posibles acciones por implementar, especialmente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, así como elaborar un plan de trabajo, en coordinación con cada unidad académica, para atenuar las consecuencias producidas en el marco de la emergencia por el COVID-19.

En el caso del Tribunal Electoral Universitario (TEU), el Órgano Colegiado le pidió comunicar prontamente las decisiones por tomar para cumplir con la programación de las elecciones universitarias para este año 2020, ante dicha pandemia.

Finalmente, el Consejo Universitario hizo un llamado para que la Oficina de Bienestar y Salud funcione como asesora técnica y para otras acciones requeridas en las unidades académicas, oficinas administrativas y sedes y recintos regionales, que necesiten tomar acciones referidas a esta situación.

 

Zaida Siles Rojas

Periodista Consejo Universitario

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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