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Autor: María José Ferlini Cartín

“Costa Rica en Cifras” por INEC 2023

“Costa Rica en Cifras» es una recopilación estadística que presenta indicadores sociales, demográficos, ambientales y económicos de manera gráfica y accesible. El folleto, basado en datos del período 2022 y algunas cifras del 2023, utiliza información oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y otras instituciones. Con representaciones visuales, ilustraciones y mapas, ofrece una visión general del país en diversos campos, como agricultura, ciencia, comercio, educación, empleo, medio ambiente, entre otros.

“Costa Rica en Cifras» se convierte así en una valiosa herramienta para la toma de decisiones, abriendo una ventana informativa sobre la realidad costarricense. 

UNDECA y diputado actúan para transparentar millonario acuerdo que busca la presidencia de la CCSS con el Banco Mundial

14 de diciembre del 2023

Autor: Ihann Paniagua Porras

La Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (UNDECA) junto con el diputado Jonathan Acuña Soto han solicitado a través de diversos oficios, entre ellos el PE-5124-2023 y el AL-FPFA-43-OFI-176-2023, detalles y claridad en torno a un acuerdo millonario entre la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el Banco Mundial.

Según el Oficio PE-5124-2023, se hace mención de una «Carta de Entendimiento», firmada por la Ministra de Hacienda a.i. y la CCSS, con el objetivo de mejorar los procesos de calidad y cruce de datos financieros, sin haber recibido aún recursos asociados a este acuerdo ni haber concretado proceso alguno de contratación.

Por su parte, el diputado Acuña Soto, en el oficio AL-FPFA-43-OFI-176-2023, solicita copias certificadas de acuerdos de la Junta Directiva de la CCSS para el pago al Banco Mundial, así como toda la documentación del proceso de suscripción de un acuerdo técnico reembolsable para la mejora de los procesos financieros.

La respuesta emitida a través del Oficio PE-5003-2023 señala que, según la ley constitutiva de la CCSS, se deben realizar revisiones actuariales cada cierto tiempo, sin embargo, resalta que esta sería la primera vez que se recurre a una evaluación actuarial externa. Además, se menciona un acuerdo de la Junta Directiva donde se detallan una serie de objetivos prioritarios a alcanzar con el Banco Mundial.

Por último, el Oficio SJD-2521-2023 indica que la Junta Directiva tiene pendiente analizar las acciones solicitadas en relación con este acuerdo para brindar una respuesta detallada próximamente.

Este llamado de atención de UNDECA y el diputado Acuña Soto busca aclarar los detalles y garantizar la transparencia en un acuerdo millonario que involucra a la CCSS y al Banco Mundial, asegurando el debido proceso y el uso adecuado de los recursos públicos.

Información compartida con SURCOS por la doctora Natalia Solís Rojas.

ICE y gobierno local iluminan el centro principal de Rey Curré con alta tecnología

Uriel Rojas

Además de la iluminación colocaron medidores, transformadores y nueva instalación eléctrica en el Salón Comunal.

Lámparas ya empezaron a funcionar este miércoles.

El Instituto Costarricense de Electricidad (sede Buenos Aires) y la Asociación de Desarrollo Indígena Curré, juntaron esfuerzos e iluminaron el centro de la comunidad utilizando recursos eléctricos de altos voltajes y Tecnologías LEDS.

Este valioso servicio se inauguró este miércoles13 de diciembre y llenó de iluminación todo el centro de esta comunidad.

De acuerdo a Laura Borbón, representante de la ADI Curré, solamente en los cambios de medidores, accesorios e instalación eléctrica del Salón Comunal se invirtió más de seis millones de colones, lo que viene a garantizar la seguridad y potencia en esta sede comunitaria.

Por su parte el ICE colocó tres postes con 8 lámparas frente al Salón Comunal, un nuevo transformador de 50 KVA, más 7 lámparas nuevas en Tecnología LEDS, una red principal que va desde la parada de bus hasta la escuela de Rey Curré.

Con este esta iniciativa, el ICE y la ADI local iluminan todo este sector de la Carretera Interamericana en el centro de Curré, de gran importancia para las fiestas tradicionales y eventos masivos que se puedan realizar.

Ademas, se instalaron medidores industriales en el Salón Comunal, garantizando un servicio eléctrico de alto rendimiento y seguridad para todos los vecinos de esta comunidad.

De acuerdo con la representante de la ADI Curré, se han instalado tres puntos 20 dentro del salón, 4 tomacorrientes nuevos en el sector norte a lo interno del salón.

Se ha reemplazado los anteriores tomacorrientes y también se hicieron mejoras eléctricas en la oficina ADI y en la Supervisión del MEP.

 Ambos medidores o acometidas eléctricas fueron completamente sustituidas por nuevas y de alta tecnología.

Fotografías: ADI Curré.

Marcha Posada por Palestina desde #México

Domingo 17 de diciembre

Del Ángel al Zócalo 16 hrs.

Alto al Genocidio de Israel contra Palestina

#CeseAlFuegoYA

#SancionesAIsrael

#PueblosContraElApartheid

#GazaResiste

#PalestinaLibre

@MovimientoBDS

@elderechoalapaz

https://x.com/ObservatorioDHP/status/1735061053464007040?s=08

Hablemos de Art Toys, arte, diseño, producción y comunidad con artistas del Gremio 506

El Gremio 506 y la Benemérita Biblioteca Nacional se complace en invitarle al conversatorio Hablemos de Art Toys, arte, diseño, producción y comunidad con artistas del Gremio 506.

La actividad se realizará el martes 19 de diciembre a las 3:00 a.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá por el Facebook Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

Conociendo las candidaturas para las vice alcaldías en San Carlos

Partido Liberal Progresista

Por Marco Tulio Araya Barboza
Periodista

NOMBRE:
Mirna Sabillón García – Partido Liberal Progresista.

CARGO PARA EL QUE ASPIRA:
Primera Vicealcaldesa.

LUGAR DONDE VIVE:
Cedral, Ciudad Quesada.

PROFESIÓN
Gestora Ambiental- Docente, Universidad Técnica Nacional.

VALORES EN LOS QUE CREE

Integridad: en donde la honestidad y la coherencia entre palabras y acciones; el respeto a todas las formas de vida, la empatía: comprender y mostrar compasión hacia las necesidades y preocupaciones de los demás; la responsabilidad: Asumir la responsabilidad de las decisiones y acciones; el compromiso, estar comprometida con los objetivos y valores de la Municipalidad; la humildad es reconocer las contribuciones de los demás y estar dispuesto a aprender y resiliencia.

HABILIDADES QUE TIENE

Comunicación efectiva: en donde expreso claramente las ideas y visiones para comunicarlas de manera efectiva; Toma de decisiones, hacerlas de forma informada y rápida evaluando diferentes opciones; La empatía, comprender y reconocer las emociones de los demás; La inteligencia emocional, gestionar las propias emociones y las de los demás de manera efectiva, promoviendo relaciones saludables y un ambiente de trabajo positivo; La inspiración y motivación, motivar a los demás y fomentar un sentido de propósito hacia objetivos comunes; La resolución de problemas, Abordo problemas de manera proactiva, identificando soluciones y tomando medidas para superar los desafíos; La adaptabilidad, soy flexible y capaz de ajustarme a cambios en el entorno; La resiliencia, capaz de afrontar desafíos y presiones manteniendo la calma y la efectividad en situaciones difíciles.

PASATIEMPO PREFERIDO

Jugar al futbol 5, apoyar en bienestar animal, con las rescatistas y buscarles hogar a los animalitos de la calle, salir con mis hijos, atender a los amigos de mis hijos.

OTROS DETALLES QUE PERMITAN CONOCERLO

Soy una persona amante de la fauna doméstica y silvestre, busco la forma de darles un hogar a los animalitos de la calle, con el apoyo de las rescatistas y veterinarios, me gusta cocinar, el futbol, apoyar a las personas y desarrollar proyectos ambientales.

¿CUAL ES SU OBJETIVO CON ESTA ASPIRACIÓN?

Colaborar estrechamente con el alcalde en la implementación de políticas y programas, brindar un sólido respaldo en la toma de decisiones, trabajar activamente las iniciativas que promuevan el desarrollo económico, social, cultural y ambiental del cantón, trabajar activamente en la gestión eficaz de los recursos municipales asegurando que se utilicen de forma eficiente y transparente. Participar de forma activa en la planificación y gestión de situaciones de crisis y emergencias.

¿QUÉ QUIERE LOGRAR?

Un San Carlos renovado, con oportunidades para todos, motivando la atracción de inversión, trabajando de forma mancomunada con le empresa privada, desarrollando objetivos que contribuyan al bienestar y desarrollo del cantón, con un desarrollo sostenible y una mejora en la calidad de vida de los habitantes.

¿EN QUÉ PROYECTO CONCRETO SE COMPROMETE?

Liderar la comisión Local de emergencias, con el propósito principal de salvaguardar la vida, la propiedad y el bienestar de los residentes ante eventos que puedan representar una amenaza significativa para la seguridad pública, además de desarrollar planes de emergencia eficientes y programas de capacitación.

NOMBRE:
Álvaro del Castillo Vega

CARGO PARA EL QUE ASPIRA:
Candidato a Segunda Vice Alcaldía.

LUGAR DONDE VIVE:
San Pedro de La Tigra.

PROFESIÓN
Administrador de empresas. Director de Santuario de Animales Silvestres Proyecto Asís.

VALORES EN LOS QUE CREE
Honestidad, responsabilidad, respeto, solidaridad, justicia, tolerancia

HABILIDADES QUE TIENE
Liderazgo, resolución de conflictos, empatía

PASATIEMPO PREFERIDO
Compartir con mi familia, leer, equitación.

OTROS DETALLES QUE PERMITAN CONOCERLO
En el 2003 con mi padre fundamos el santuario de vida silvestre Proyecto Asís.

¿CUAL ES SU OBJETIVO CON ESTA ASPIRACIÓN?
Cooperar en el desarrollo integral de nuestro cantón.

¿QUÉ QUIERE LOGRAR?
Oportunidades para todo aquel sancarleño que se esfuerza a diario para alcanzar una mejor calidad de vida.

¿EN QUÉ PROYECTO CONCRETO SE COMPROMETE?
Servir de enlace entre el sector productivo y sectores sociales, con el gobierno local.

SURCOS ofrece, como aporte el proceso democrático y a una elección consciente, una serie de entrevistas con las candidaturas a la elección municipal de febrero del 2024.

De la memoria familiar… Algunos territorios de mis primeros días…

Vladimir de la Cruz

Los territorios que he habitado han contribuido a formarme, a conocerme, a apreciar sus contornos, valorarlos, aprehenderlos como propios; a conocer con ellos parte de lo que es la esencia de nuestra nacionalidad, de nuestro ser costarricense. Cuando han sido territorios habitados en el extranjero, me han enseñado a valorar y estimar el nuestro, por más bellos y espectaculares que se me hayan presentado. Incluso, lo que podría llamar territorios políticos, que me han ayudado a entender cómo mejorar el nuestro. También, a disfrutarlos, hacerlos míos; vivirlos. Han contribuido a modelarme en aspectos culturales, sociales, políticos, económicos, sobre todo familiares y de amistades, de relaciones sociales de diversa índole.

Son los espacios, en que me he desenvuelto, he crecido, he hecho amistades. Esos territorios fueron obligadamente limitados. Poco a poco andados y luego trascendidos libremente de sus naturales fronteras.

Los primeros territorios desarrollaron las raíces, permitieron el enriquecimiento del crecimiento, con la savia nutriente que me dieron. En ellos se me fue enseñando el orden, la disciplina, el respeto por la vida, el camino de la libertad y sentimientos de solidaridad.

El primero, de los territorios, fue el vientre de mi madre, en la placenta de su útero. Un territorio finito, con poca capacidad de desplazamiento, que me permitió empezar a ejercitar los músculos y realizar movimientos. Alimentado por una manguerita, que llaman cordón umbilical, me pasaban oxígeno, sangre rica en nutrientes y sacaban los deshechos que producía. El cordoncito éste fue, en cierta manera, mi primera experiencia telefónica con mamá: “conectados por la sangre”; de esa manera nos comunicábamos, aunque ella me sentía cotidianamente a cómo iba creciendo. El lenguaje era el de la vida, el de sentirnos mutuamente. El de mandarle señales de vez en cuando, con mis pies, a medida que crecía, que ahí estaba.

No sé si quería quedarme o salir de allí, o si mi madre me quería retener un poquillo más, lo que se evidenció en el parto, el 17 de julio de 1946, entrando la noche, cuando fue difícil mi salida de esa placentera cueva en que me encontraba.

Mi madre en el parto tuvo placenta previa, momento en que ésta tapa, parcial o totalmente, la abertura del útero. No era un parto prematuro. Había contracciones y sangrado; ya no había posibilidad de cesárea. No había entonces ultrasonido ni máquinas especiales para ver mi situación, ni medicamentos que relajaran los músculos del útero. La clave de mi salida terminaba en la mano y los dedos del Doctor que atendía.

No salía; no nacía. Se activaron las alarmas. Mi abuelita Ofelia, llamó a su primo el Dr. Jorge Vega Rodríguez. Estábamos en la Maternidad Carit. Sabiamente, con sus manos maravillosas, y unas cucharas grandes especiales, llamadas fórceps, con las cuales me prensaron la cabeza, a la altura de la frente y la mandíbula, donde me quedaron las marcas, empezó a guiar mi salida, entre contracción y pedida de puje que se le hacía a mi madre. A la dificultad de la situación de mi madre, dicho mucho tiempo después por mi ella, es que mi cabeza era una cabezota… por un momento llegó a pensar que tenía hidrocefalia, lo que quizá también obligó al uso de los fórceps.

Finalmente, salí activando mi pequeño galillo, esa campanita de la garganta que sirve para comer, respirar y para hablar…no he dejado de hablar desde entonces…, que es también un gen De la Cruz…hablantines son todos en esta familia. Las esposas de mis tíos siempre señalaron esa dificultad de relación, al principio, en la reuniones familiares que empezaban a asistir o a participar.

Mi madre permaneció varios días internada. El parto había sido muy riesgoso y duro para ella. Estuvo inconsciente bastante tiempo.

Cien metros al norte de la Maternidad Carit quedaba la Cantina “El rincón de la última copa”. De niño, cuando me preguntaban dónde había nacido respondía categóricamente “en el rincón de la última copa”.

Hacia el sur de la Maternidad Carit quedaban los lavaderos de la ciudad, donde la gente iba a lavar ropa. Recuerdo una tira de lavaderos casi pegados unos a otros, con sus mujeres restregando ropa, frotándola fuertemente. Ahí tenían un balde o una palangana grande con ropa sumergida en agua. La sacaban, frotaban o cepillaban fuertemente en una tabla o en la misma pila que tenía ranuras especiales para ese propósito. Ahí la enjabonaban, luego la enjuagaban y la ponían a secar.

Mis padres, ambos jóvenes de veinte años, ya empezaban a trabajar. Mi padre estudiaba en la Universidad de Costa Rica. El y Alvaro Montero Vega eran dirigentes estudiantiles comunistas. Mi madre también militaba en Vanguardia Popular.

En el gobierno del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, en los días duros de la II Guerra Mundial, militaron en la “Juventud Unida”, una organización juvenil que apoyaba al gobierno, su alianza con los comunistas y la Iglesia; también estaban en la lucha anti nazi y anti fascista. Eran dirigentes de esa organización Magie Breedy, María Eugenia, “Maruja”, Rodríguez Albertazzi, Clemencia Valerín, Tony Vasilius, Armando Arauz, Arturo Montero Vega, Edgar Campos Cabezas, que después se casó con mi tía materna Enid, primer matrimonio de ambos; mi padre y mi tío Gilberto de la Cruz.

Mis padres fueron acogidos, conmigo recién nacido, en la Pensión de huéspedes, de mi tía abuela Celina. Ella y mi abuela paterna, Carmen, su hermana, habían llegado a San José, de las Juntas de los Abangares, en 1939, con sus maridos. Habían puesto pensiones para atender huéspedes y sobrevivir. Las llamaron pensiones aunque pudieron haber sido más hostales. En la pensión de Celina también estaba mi bisabuela Matilde, la esposa y viuda de Gilberto. La recuerdo menudita, linda, cariñosa, siempre con el pelo recogido, muy activa, tanto que a veces ella misma iba, en bus, al mercado Central, que quedaba relativamente cerca, hasta que un día se cayó del bus, y ya no le permitieron esos viajes.

La iniciativa de venirse a San José, entiendo, fue de mi abuelita Carmen. Su padre Gilberto acababa de morir. Ella, que había parido 10 hijos, dos fallecidos infantes en las Juntas, con su esposo Manuel, 30 años mayor que ella, ya viejo, pensaba que San José era la oportunidad para sus ocho hijos. En San José nació otro en 1944. Dos años después llegué yo, el primer nieto de ambas familias, la paterna y la materna.

En Puntarenas, antes de venir a San José, hubo una parada. Allí estaba mi tío abuelo Ignacio de la Cruz, personaje muy interesante, por sus conocimientos científicos y su carácter emprendedor, para su época. Finalmente, ya casado, vivió en San José y tuvo la Botica Unión, en la avenida central, parada obligatoria mía muchas veces en mi etapa de escolar entrando a la adolescencia, cuando pasaba a saludarlo. Siempre me atendía y me obsequiaba alguna moneda que alcanzaba para ir al cine. Tal vez, la afinidad venía por mi padre, que en su nombre, repetía el Ignacio.

Muchos años después, fui con mi tía Matilde a las Juntas de Abangares, a recoger los restos de los dos infantes, para trasladarlos a la tumba de mi abuelita Carmen y de la familia. Fue una tarea dificilísima por el brutal aguacero que nos cayó cuando estábamos en esa faena, con un foso abierto de más de dos metros buscando los restos, que algo hayamos.

La Pensión de Celina, estaba 100 metros al oeste del actual Instituto Nacional de Seguros, donde estaba la Confederación de Trabajadores de Costa Rica, CTCR, que dirigía el Partido Comunista, ya llamado Vanguardia Popular, y casi al puro frente de la casa de Carmen Lyra, dirigente comunista.

Sé, porque así me lo relataba mi madre, que con frecuencia visitaban a Carmen Lyra, ella y papá. Así que yo la conocí, en esos días de 1946 hasta 1948, en que me llevaban a su casa, hasta que a ella la expulsaron hacia México, luego de la Guerra Civil de marzo y abril de 1948. Por más esfuerzos que hago de memoria trato de recordar esas visitas, pero no he podido devolverme tanto. Tal vez, porque mi presencia era demasiado pasiva.

La pensión de mi abuelita Carmen, que se conoció como la Pensión de la Cruz, quedaba encima, en un segundo piso, de la Clínica del Dr. Mariano Figueres, 100 metros al oeste del Parque Morazán y 100 al norte del Bar Azul. Ahí también pasaba en esos primeros años mis ratos diarios.

En la gran terraza que tenía la Pensión mi abuelo Manuel me asoleaba. Tengo fotos con él, el único de los nietos que lo logró. Murió cuando yo iba para los tres años. En el esfuerzo memorístico, que hago de mi pasado, sí tengo la sensación de estar con él. No sé si por ver las fotos en sus brazos; pero esa sensación si la he logrado.

Las dos Pensiones, la de mi abuelita Carmen y la de mi tía Celina, formaron parte de mi vida hasta la adolescencia, cuando fueron cerradas, una vez que mis tíos, ya profesionales, lograron sacar a mi abuelita de su trabajo; la “pensionaron”. La pasaron a vivir al Barrio Escalante. Luego estuvo en La Paulina y, finalmente, en un apartamento en los Yoses norte, donde vivía con mi tía Irma y su hija Catalina.

Los días de la Pensión, en la década del 40 fueron duros. Recién triunfado el Dr. Calderón Guardia, mi abuelita desesperada logró llegar a su Oficina Presidencial, cuando la Casa Presidencial estaba donde está hoy el Tribunal Supremo de Elecciones. Llorando le explicó la difícil situación que pasaba, con un esposo mucho más viejo que ella, e implorándole por un trabajo para él, que era Contador. El Dr. Calderón le dio un trabajo en una institución del Estado, motivo por el cual, desde ese momento, hasta la llegada al gobierno de Rafael Angel Calderón Fournier, la abuela Carmen marcó la decisión electoral de toda la familia, de todos sus hijos, por el Dr. Calderón y el “calderonismo”, y por el partido Unidad Social Cristiana.

Cuando el hijo de Calderón Guardia llegó a la presidencia, algunos de mis tíos se sintieron “liberados”, de seguir en esa tradición política. El día de ese triunfo mi abuelita me pidió que la llevara, a la avenida de los Yoses, a celebrar el triunfo. Cumpliéndole su deseo la llevé y la acompañé.

Rafael Angel, de paso, había sido compañero mío en la Escuela de Derecho, y manteníamos una amistad desde esos años de las aulas universitarias, que no ha disminuido. La vida nos ha relacionado en otras dimensiones, por los hijos y especialmente por los nietos. Familiarmente, por mis tíos Alvaro y Matilde, que se mantuvieron muy fieles al calderonismo, y a sus expresiones partidarias. He estado en dos ocasiones, y he presidido, la Junta Directiva del Museo Rafael Angel Calderón Guardia.

Mi abuelita quiso una foto de Rafael Angel, ya presidente. Se la solicité y muy generosamente se la envió con una afectuosa dedicatoria.

Esta vertiente calderonista pesó en mi familia, no solo por los De la Cruz, sino también en una parte de mi familia materna, especialmente en mi tío Renán, combatiente en 1955 con los Coyotepes que vinieron a pelear por Calderón contra Figueres. Por el lado materno también hubo una tradición “figuerista” muy pronunciada. Una tía mía, Nedgibia estaba casada con Mario Ramírez, combatiente del 48 del lado de Figueres. En el centro estaban los “calderocomunistas” y comunistas como mi padre y madre.

Mis padres comunistas me llamaron Vladimir, por Vladimir Lenin, el más importante dirigente de la Revolución Rusa. Me empaquetaron el Manuel, Manuel Vladimir, por mi abuelito Manuel, porque se acostumbraba repetir nombres de los papás o de los abuelos, de las madres y de las abuelas. La decisión de Manuel entiendo que fue en el bautizo que me hicieron, en la Iglesia El Carmen, siendo mi padrino mi tío Alvaro y mi Madrina, la tía Matilde.

La Iglesia El Carmen quedaba a 300 metros de la Pensión de mi abuelita Carmen, que llamábamos Pensión de la Cruz. Su público era de estudiantes que venían, del interior del país, a estudiar a la Universidad en San José, y ciudadanos de las islas antillanas, especialmente de Aruba, en lo que mejor recuerdo. Con los estudiantes mis tíos llegaron a desarrollar fuertísimas y sólidas amistades. Algunas, de esas amistades, yo las heredé cuando entré a la Universidad, cuando los encontré de profesores universitarios, entre ellos, primero mi tío Enrique y luego Alvaro.

Lo corriente fue que me llamaran y me conocieran como Vladimir, nombre que no siendo común en esos años, tampoco me produjo ningún tipo de bullyng, o de estigmatización alguna, después de la guerra civil cuando asistía a la escuela o al colegio, porque en esos años, hasta 1958, había todavía en el país cierta “represión” política y había resentimientos sociales muy fuertes al interior de las familias, que se habían partido con motivo de la guerra civil. Solo mi abuelita Carmen, me llamaba Manuel, práctica que mantuvo hasta que yo tuve 15 o 16 años. A veces alguna de mis tías, como Irma, me recordaba al abuelo.

En los días de la Guerra Civil vivíamos en la Ciudadela Calderón Muñoz, en casa contigua a la de mi tía Nedgibia. Mis padres habían cambiado el piso de losa por madera para cuidarme mejor. Eran casas grandes, espaciosas, muy cómodas, construidas en el Gobierno de Calderón Guardia para familias de trabajadores. La represión de la Junta de Gobierno llegó al extremo de quitarnos la casa de la Ciudadela para dársela a una familia figuerista. Fueron días duros.

La guerra civil obligó a mi padre, dirigente juvenil comunista a salir del país, porque aparentemente no se daban garantías de seguridad contra él. Mi familia De la Cruz, por el origen colombiano de mis abuelos, optaron por enviarlo a Panamá, a la casa de la tía Candé. Ahí estuvo y luego tomó la decisión de irse a Venezuela a buscar mejores opciones y posibilidades de vida, llegando a Maracaibo, en los días siguientes de la finalización del gobierno de Rómulo Betancourt, en 1948, que había estado en la fundación del Partido Comunista de Costa Rica, casado con costarricense, y de inicio del período que condujo a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Mi madre, que pensaba seguirlo conmigo, no pudo realizar el viaje porque enfermé gravemente. El dinero del viaje se destinó a atenderme y el viaje se fue postergando y postergando…hasta que un día mi madre recibió una carta de mi padre, que le manifestaba que había conocido una venezolana, que le tenía en una situación afectiva fuerte donde a las dos, a ella y a mi madre, las tenía en una balanza. Mi madre rápidamente contestó que ella no aceptaba estar en una balanza, y que procedieran con el divorcio, que tramitó Luis Carballo Corrales, que había sido dirigente y diputado comunista, muy amigo de ellos, junto con su esposa Pilar.

Mi madre mantuvo estas cartas, seguramente pensando que yo podía preguntar sobre esa ruptura, lo que nunca se me ocurrió, porque nunca fui criado con sentimientos negativos hacia mi padre, y porque la familia De la Cruz, me tenía totalmente integrado. Un día, entrando a la Universidad, me informó de ellas y me las enseñó. Las vi. Se las devolví. Y las destruyó.

Mi péndulo infantil se pasó hacia el lado de mi abuelita Ofelia, cariñosamente siempre le dije Ita, con la familia materna. Mamá tenía que trabajar duro y estudiar simultáneamente. Ita la apoyó cuidándome. Terminó siendo mi otra mamá. Pasaba con ella mucho tiempo. Tenía un hijo, de su segundo matrimonio, un tío mío, Rafael, menor que yo, que en la práctica fue como un hermanito menor. Era una mujer estupenda, de tradición rosacruz y teósofa. Su padre Rafael Rodríguez, liberal y masón, había influido mucho en ella.

Mamá estudiaba en el Colegio nocturno Carlos Gagini, a dicha suya con profesores de un alto nivel profesional. Me acuerdo del acto de su graduación. Después ingresó a la Universidad donde trabajó brevemente y se graduó de Microbióloga.

Después de la Ciudadela Calderón Muñoz nos pasamos a vivir a los Apartamentos Corella, cerca de la Plaza Víquez, en un segundo piso, a 50 metros de la línea de tren. De allí nos pasamos 100 al sur de la Escuela Ricardo Jiménez, así más conocida. También tenía el nombre de Claudio González Rucavado, que era la sección de varones.

Antes de entrar a la escuela estuve en el kínder de la escuela García Flamenco, diagonal a la Clínica Bíblica. El primer intento de ingreso a la escuela fue en la Buenaventura Corrales, por influencia de mi tía Matilde. Estuve unas semanas. Era muy incómodo y difícil mi traslado. Lo correcto como sucedió es que entrara a la González Rucavado. Allí de primer a sexto con una sola maestra, Julieta Vives de Vargas, maravillosa ella en todo sentido.

Esa casa, al sur de la escuela, era la última de la calle. Seguían cafetales por todo los que hoy es el barrio San Cayetano. Allí vivíamos en familia con mi abuela Ofelia, y con Enid y Yara Astrid, sus hijas. A la par de la casa vivía la familia Beckles. Era una familia de negros, encantadora familia, lo que ayudó a no desarrollar sentimientos racistas. A una de mis tías le gustaba uno de los muchachos Beckles, sin pasar a más. En la esquina, frente a la escuela había una verdulería, que tenía metido un carretón parado, generalmente con un manteado, que servía para jugar escondido.

Después pasé a vivir brevemente cerca del cementerio general de San José, cuando mamá estudiaba en la universidad. Con nosotros vivió una compañera de sus estudios universitarios, Estéfana, buena mujer. Vivir a 100 metros del cementerio fue una gran aventura. Termina uno no teniéndole miedo a los lugares de enterramiento, y considerando el sitio casi como un espacio de juegos. Cuando había entierro, por las noches, la gran aventura, ir a asomarse para ver si se veían luces, fuegos fatuos, esos fuegos misteriosos, brillantes, que se producían por la descomposición de cadáveres, la combustión de gases y tumbas mal cerradas.

Después nos pasamos a vivir al Barrio Luján, la época de mi colegio, al final de la calle 21, 200 al sur de la Pulpería La Reforma. El final de calle terminaba donde hoy está la Clínica Carlos Durán. Esos eran puros potreros que se extendían por todo lo que hoy son los barrios Córdoba y Quesada Durán. Allí hice mi núcleo de amigos importantes de juventud y de aventuras en aquellos escenarios de potreros, de calle, cuando se podía jugar en las calles, y en el aserradero que había allí.

El Barrio Luján se abrió como el gran horizonte. Su extensión, para mí abarcaba desde el norte, desde avenida 10, la avenida San Martín hacia abajo, hasta los linderos del Barrio Vasconia. Desde el este hacia el oeste, desde la empresa dos Pinos, el Cerrito, sobre calle 21, hasta la Soda La Nave, sobre el Paseo de los Estudiantes. El barrio lo conocía en todas sus pulgadas. La barra de amigos así lo permitía.

Durante mis primeros 12 años mi relación con mi padre fue epistolar, de vez en cuando, y por medio de mi abuelita Carmen. Algunas veces, con grandes dificultades me imagino, enviaba algunos dólares. Están y tengo las copias de los recibos. Empezó a llenarse de hijos, seis, lo que le hacía más difícil hacer ahorros para enviar. Mi madre tampoco le pedía nada ni lo presionaba en ese sentido. Demasiado orgullosa y responsable en tratar de sacarme adelante, con las dificultades que también tenía.

De chiquitillo mi madre me leía prácticamente todos los días. Ella misma fue una gran lectora hasta los días de su muerte a los 82 años. Los libros de Carmen Lyra, de Fabian Dobles, los cuentos clásicos universales, los poemas de Arturo Montero, relatos y cuentos de autores latinoamericanos, Nicolás Guillén, José Martí, Pablo Neruda, César Vallejo, empezaron a formar parte de mi formación, junto con autores soviéticos, y de lo que se publicaba en Repertorio Americano. Mi abuela materna también tenía su librero.

En la lectura con mi madre hubo un Quijote para niños, en una edición muy linda que lamentablemente no conservé. Así empecé en los territorios de mis lecturas, de los libros. La casa siempre contó con un librero, que siempre crecía.

Durante la Junta de Gobierno la casa fue allanada varias veces. En una de ellas buscaban un polígrafo en el que se tiraban hojas contra La Junta. Nunca encontraron el polígrafo ni tampoco las hojas, que las ponían debajo del colchón de mi cuna, conmigo adentro. Curiosamente no la registraban como hacían con el resto de la casa. En otra ocasión, llegaron por la biblioteca de mis padres, que para su época era muy buena y rica en volúmenes. Incluso tenía la colección completa del periódico Trabajo, Semanario del Partido Comunista. Tengo la lista de los muchachos, universitarios, que llegaron a confiscar la biblioteca. Supimos después que había sido llevada a manos del padre Benjamín Núñez. Años después, siendo yo Decano de Ciencias Sociales, en la Universidad Nacional, y el padre Núñez, Rector, en una reunión que me citó por asuntos académicos, le conté lo de la Biblioteca de mis padres, diciéndole que habían dicho que a él se la habían llevado. Me respondió: “Eso dicen de mi biblioteca”. Con su hijo, Rodrigo Carreras, tiempo después, en su casa en Coronado, le repetí la historia, con ánimo de ver la Biblioteca y sus libros, si eso hubiera sido posible. Me dijo qué a la muerte del padre, y antes, él ya se había deshecho de su Biblioteca y libros, distribuyéndolos. De esa manera perdí el rastro de ese territorio de libros familiares.

Hasta finales de la década del 60, eran tiempos sin televisión. Era el tiempo de la radio y los periódicos, que no faltaban en la casa. Era tiempo de lectura. En mi caso más que obligada. Moralmente impuesta, por el esfuerzo de estudio que hacía mamá, desde el colegio nocturno y en la Universidad; sábados y domingos, ratos libres, leyendo o estudiando; leyéndome o invitándome a leer.

En la radio mi madre era seguidora de los programas de Adolfo Herrera García y de los radionoticieros. Mi madre, siempre procuraba estar informada de los distintos acontecimientos nacionales e internacionales. Así empecé a disfrutar esos programas y sus contenidos. Eran otros territorios, de formación intelectual, de información general… Nunca los he abandonado. Hoy contribuyo en algunos con participaciones que me solicitan.

Compartido con SURCOS por el autor.

¡La nacencia del mundo!

José Luis Amador.

Por José Luis Amador

Algunos celebran el Año Nuevo en casa, otros en un salón de baile o en algún otro sitio público… no importa. Igual, me llama la atención el hecho de que antes de Fin de Año la gente se despide como si no se volviera a ver más y posteriormente se vuelve a saludar al iniciarse el año. ¿No te he saludado verdad? Y se abrazan como en un reencuentro.

A eso se llama EL SALUDO. Me cuentan que antes hacían un baile del SALUDO en el Parque Morazán. Lo cierto es que este “saludo” tiene un sentido ritual. Nos despedimos cada Fin de Año y nos saludamos nuevamente al Año Nuevo, como si de veras algo nuevo empezara y volviera a iniciarse en nuestras vidas. Como si muriéramos un poco para empezar otra vez.

Algo semejante sucedía entre los mayas y aztecas: cuando al cabo de un ciclo, el mundo se iniciaba nuevamente. En nuestros días vemos que la gente que estaba cansada y exhausta en diciembre, – “ay ya, que se acabe pronto el año”- renace pocos días después y a principios de enero regresa con renovada energía a sus trabajos. ¡Qué curioso!

En Boruca se celebra el rito-juego-fiesta de Los Diablitos que se enfrentan al toro. Según su explicación los Diablitos o Cabrúv Rojc, representan a los indígenas borucas que se enfrentan al español y aunque mueren, vuelven a nacer cada año para continuar su lucha y vencer al invasor. A eso lo llaman, ¡qué hermoso! LA NACENCIA. En esta fiesta ritual se nace otra vez con fuerza renovada para seguir luchando contra el invasor, y lo celebran el 30 o 31 de diciembre en la noche, a las 12 de la noche. Los borucas regresan de la muerte, nacen cada año, esa es LA NACENCIA.

Bueno amigos, ya se acerca esta NACENCIA DEL MUNDO que experimentamos todos al finalizar el año. En tal ocasión les envío un fuerte abrazo y mi deseo de que estén bien en unión de los suyos.

Tengan todos NACENCIA en su corazón, y en mi amistad.

Feliz año para @todos

¡FELIZ NACENCIA DEL MUNDO!

 

Publicado en Pensando el SUR y compartido con SURCOS por el autor.

Cop28 o los límites del ambientalismo corporativo

Observatorio de Bienes Comunes

Aprovechamos el cierre de la Conferencia de las Partes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28), que se llevó a cabo entre el 30 de noviembre al 12 de diciembre de 2023 en Dubái. Este espacio se presenta por parte de los gobiernos y la elite burocrática internacional, como un esfuerzo «articulado» para abordar la crisis socioecológica que estamos viviendo.

Con esta puesta en escena, son muchos los actores que se dan cita en estos eventos, desde jefes de Estado, CEO empresariales, farádula internacional hasta organizaciones ecologistas y ambientalistas.

Entre muchas de las discusiones que se abren paso a lo largo de los días de eventos, hay tres temas que marcan las discordias, el acuerdo por la eliminación de los combustibles fósiles, la responsabilidad financiera del Norte global (principal emisor de gases de efecto invernadero) para desarrollar iniciativas de reparación y adaptación en los países más vulnerabilizados y por último la ausencia total del enfoque de derechos humanos y perspectiva de género en la abordajes que se realizan durante estas negociaciones.

Cuando surgen los borradores  y documentos finales, queda una leve sensación de que no todas las voces han sido tomadas en cuenta, mucho menos aquellas que están siendo afectadas directamente por las consecuencias de la crisis socioecológica en el Sur global.

Es así, que les invitamos a pensar en la posibilidad, que dentro de estos espacios de la COP28, lo que realmente se está posicionando es una versión de ambientalismo corporativo que procura mantener las líneas de negocios de las corporaciones, a pesar de la agudización que provocan sus actividades productivas.

Para profundizar esto, les compartimos esta infografía que recupera los vacíos más relevantes que deja esta COP28.