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Carta abierta al sector productivo nacional y a la ciudadanía costarricense

Es tiempo de rescatar la vía costarricense

Mauricio Ramírez

Mauricio Ramírez Núñez
Académico y especialista en política internacional y desarrollo

A las cámaras empresariales, a los líderes del sector productivo, a los sectores sociales y a toda la ciudadanía de Costa Rica.

Históricamente, Costa Rica ha sido reconocida en el mundo no por la fuerza de sus armas, sino por la sabiduría de su pacto social. Hemos construido una nación bajo la premisa fundamental de que aquí nadie sobra. Sin embargo, hoy nos encontramos atrapados en una peligrosa deriva: una polarización estéril donde algunos parecen apostar por una lógica de suma cero, creyendo falsamente que el país avanza si un bando destruye al otro.

Como académico y estudioso del desarrollo y la política internacional, debo decirlo con absoluta claridad: la vía costarricense nunca ha sido la de que un bando gana y otro pierde sobre las ruinas del adversario. Pensar que se puede echar a unos por la borda, ya sea asfixiando lo público por mero capricho ideológico o ignorando las necesidades de dinamismo económico del sector productivo, no es una victoria política, es un suicidio nacional a largo plazo y un retroceso imperdonable en nuestra prosperidad y bienestar común.

No podemos tolerar, bajo ningún criterio de sensatez, posturas tan miopes como aquellas que celebran los recortes a la educación pública simplemente porque no se aprobó un proyecto de privatización eléctrica o cualquier otro argumento. Esa mentalidad vengativa, pobre y egoísta debe ser superada de inmediato. ¿Cómo pretende el sector productivo competir en los mercados internacionales del mañana si aplaude o calla ante el debilitamiento del semillero de nuestro talento humano? Los estudiantes de hoy son la mano de obra calificada, los ingenieros y los científicos que las empresas van a necesitar para sobrevivir.

Ver la educación como un gasto prescindible es una muestra de ceguera imperdonable y de fanatismo ideológico. Pero el desarrollo tampoco se construye desde el resentimiento ni desde la trinchera permanente. Costa Rica necesita ambas cosas y las necesita juntas: necesitamos una educación pública robusta y bien financiada, y al mismo tiempo necesitamos energía abundante y a mejor precio, competitividad, paz social y empleo digno para todos.

La verdad más elemental, que a menudo se nos olvida en medio de las disputas ideológicas, es que nosotros los necesitamos a ustedes y ustedes nos necesitan a nosotros. Ningún sector puede prosperar de manera sostenible sobre la miseria o la exclusión del otro. Por esta razón, hago una excitativa vehemente al sector productivo nacional y a todos los actores sociales: es hora de dejar de lado el egoísmo, salir de las trincheras y unirse para construir una agenda país conjunta.

Conversemos con altura, depongamos los odios sectarios y entendamos que en Costa Rica o ganamos todos, o perdemos todos.

Convirtamos este momento de quiebre en la oportunidad para demostrar que nuestra democracia sigue siendo capaz de encontrar acuerdos superiores.

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