Escuché en un programa de radio una comparación que parecía establecer una similitud o paralelismo entre Costa Rica y Grecia (la de Europa, no el bello cantón alajuelense), en asuntos atinentes a la cuestión fiscal, la deuda pública y los pagos por intereses de la deuda. Ese era un símil muy frecuente hace algunos años. Hoy, aunque menos habitual, no deja de circular. Creo que es una comparación que puede resultar fértil, pero la cual exige suma cautela, ya que, desde diversos e importantes puntos de vista, son casos disímiles.
Empecemos por recordar que en Grecia hubo una deliberada falsificación de los datos, realizada por el gobierno conservador de Konstantinos A. Karamanlis, para lo cual contó con la cómplice y delincuencial colaboración de Goldman Sachs, uno de los gigantes neoyorkinos de la banca de inversión. Cuando Yorgos Papandréu, del Partido Socialista, asumió el poder en 2009, dio a conocer la realidad: el déficit fiscal no era del 3,7% del PIB, según la mentira del gobierno anterior, sino cercano al 13%.
No solo había una mentira, sino que el déficit era mucho más alto del que jamás hemos tenido en Costa Rica. De hecho, en el período reciente, el nivel más alto registrado -cercano al 8%- se alcanzó en el contexto de la pandemia, o sea, en el año 2020. Además, y relativamente al tamaño de su economía, la deuda pública de Grecia era, y sigue siendo, mucho mayor que la nuestra: al inicio de la crisis, allá por 2009-2010, se encontraba en los alrededores del 145-150% de su PIB. Hoy, 13 años después, y luego de un larguísimo período de mortificante y destructiva austeridad fiscal, todavía excede del 170%, o sea, más de 20 puntos por encima de donde estaba al inicio de la crisis ¿podría haber mejor forma de comprobar el fracaso de las políticas de austeridad? En nuestro caso, la deuda pública alcanzó un 68% en 2021, y ahorita andamos en los alrededores del 62-63%.
Pero hay una diferencia fundamental, habitualmente menospreciada e incomprendida, incluso por el común de nuestros más reconocidos economistas: Grecia carecía de una moneda propia. Siendo parte de la Zona Euro, no podía gestionar su propia moneda y dependía de las decisiones del Banco Central Europeo (BCE). Su deuda, por ello mismo, era totalmente vulnerable a los ataques especulativos de los inversores, en especial los fondos de cobertura, cuyo negocio consiste en apostar a la ruina de empresas, inversores e, incluso, países.
En la cúspide de la crisis de la deuda europea, en julio 2012, Mario Draghi, presidente del BCE en aquel momento, pronunció, en Londres, las palabras milagrosas: «dentro de su mandato, el BCE está listo para hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente». Es muy discutible que lo haya hecho “dentro de su mandato”. Todo indica que fue más allá, puesto que el BCE fue creado bajo el influjo de la ortodoxia dominante del Bundesbank, o sea, el Banco Central de Alemania, y, por lo tanto, fuertemente orientado al combate de la inflación y muy poco más. Pero, y en todo caso, lo importante es que Draghi, y el BCE, lo hicieron, y, entre otras cosas, eso impidió la quiebra de España, y la implosión del euro, aunque no las brutales políticas de austeridad que agravaron y prolongaron la crisis innecesariamente.
Aunque maltrecha y golpeada, Costa Rica todavía tiene una moneda nacional, y, todavía, la mayor parte de nuestra deuda está en colones: un 75% del total, aunque hay que reconocer que esto se ve artificialmente favorecido por la fuerte baja del dólar en los últimos 15 meses, lo cual disminuye el peso de la deuda en moneda extranjera. Si la tasa de cambio dólar-colón estuviera hoy a su nivel de junio 2022, la parte de la deuda en colones sería algo más baja: un 73%, y el peso de la deuda total, como proporción del PIB, estaría en los alrededores del 65-66%.
El mayor peso de la deuda en colones ha sido una ventaja a nuestro favor, porque ello ha atenuado las posibilidades de sufrir ataques especulativos desde el exterior. Contradictoriamente, algo de eso, o sea, algo de tales arremetidas especulativas, se ha vivido a la interno, lo cual reiteradamente se ha visto reflejado en presiones para que el Ministerio de Hacienda ofrezca tasas de interés más rentables, sobre sus emisiones de bonos en colones. Y, de hecho, históricamente hemos pagado tasas irrazonablemente altas sobre esas emisiones de deuda interna. Así, el año pasado pagamos una tasa de aproximadamente un 8%, o un poco más, lo cual resulta una verdadera locura.
De ahí que, en el bienio 2021-2022, pagáramos, por concepto de intereses, un monto cercano a los cuatro billones de colones (cuatro millones de millones), lo cual supera en un 50% el presupuesto anual dedicado a educación, y en más del 40% el total de la deuda del gobierno con la Caja, la cual, como bien sabemos, la administración de Rodrigo Chaves se niega ni siquiera a reconocer.
Claramente la política basada en recurrir a endeudamiento externo como instrumento para bajar los pagos por intereses, en la que se viene insistiendo desde hace unos 5 años, ha fracasado ruidosamente. Cuando, por otra parte, al crecer la parte de la deuda en moneda extranjera, también se acrecienta nuestra vulnerabilidad frente a eventuales ataques especulativos.
Y, entre tanto, y paradójicamente, funcionamos con base en un dogma, bien establecido y al parecer irrompible, que impide que el Banco Central colabore de ninguna forma concebible con el Ministerio de Hacienda, para amortiguar las presiones especulativas que surgen a lo interno de la economía costarricense, y que elevan de forma inaceptable las tasas de interés. Aclaro: no digo que sea esto lo único que debería hacerse, pero sí enfatizo que es una de las herramientas a las que deberíamos echar mano.
Aquí bien vale recordar la frase de Mario Draghi, pronunciada en 2012, a la que hice referencia previamente, cuando advirtió que el Banco Central Europeo (BCE) haría lo necesario para impedir lo que de otra manera iba a ser el derrumbe definitivo de la Zona Euro. Reitero la advertencia: no se trata de establecer comparaciones antojadizas y arbitrarias: ni nuestro Banco Central es el BCE, ni Costa Rica es Europa, ni nuestra situación actual es la de la Zona Euro en aquellos momentos.
Pero un detalle debemos recuperar y destacar: potencialmente el Banco Central posee herramientas que le permitirían incidir sobre los pagos por intereses, y reducir así, siquiera en parte, la magnitud desorbitada que estos alcanzan. No lo hace esencialmente porque seguimos bajo el poderoso influjo de implacables fantasmas ideológicos.
Pero todavía hay un segundo detalle que no debemos olvidar: el estrepitoso fracaso de las políticas de austeridad en Grecia. En un contexto ciertamente diferente, y aunque no tan brutales en nuestro caso, esas políticas también en Costa Rica vienen causando grave daño. También en este aspecto estamos atrapados por perniciosos espectros ideológicos.
En tiempo de guerra y en tiempo de paz seguimos poniendo los muertos, mientras las potencias y países ricos recogen las ganancias, tanto del negocio de las armas como del narcotráfico. Lo que es una ganancia para esos países se revierte en pérdida en vidas humanas para los nuestros.
Urge cambiar radicalmente esta lógica neocolonial, propiciada por los poderes fácticos del capitalismo salvaje de un neoliberalismo que se vende como el ideal de prosperidad para los pueblos empobrecidos, mientras son sometidos a patrones financieros, sistemas productivos y estilos de consumo que profundizan la pobreza, la desigualdad y la violencia. Hay que erradicar este neocolonialismo, que se viste de buena vecindad, protector del libre comercio y hasta de los derechos humanos: un contrasentido a todas luces, que campea a fuerza de una propaganda mediática engañosa y desvergonzada.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, una vez más, ha levantado la voz en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para proponer que se eleve a la categoría de crimen internacional toda invasión militar de un país contra otro. Esta, entre otras acciones globales anticolonialistas contribuirían, sin duda, a una convivencia global más digna, afectiva y pacífica. Y permitiría contener los tambores que reiteradamente llaman a la guerra, para redefinir fronteras de influencia geopolítica entre las potencias y naciones más poderosas.
Hay que asumir el desafío de un nuevo pacto global con compromisos vinculantes que contribuyan a erradicar, de una vez por todas, el neocolonialismo guerrerista, antiecológico y homicida. No debemos permitir que se continúe profundizando el modelo de globalización dual: donde unos disfrutan los oasis de riqueza y otros perecen en la más escandalosa miseria, unos ponen los muertos y otros recogen el botín, unos conservan y cuidan la naturaleza y el ambiente y otros lo depredan y explotan para amasar capitales, unos son víctimas de enfermedades y pandemias y otros acumulan ganancias con el negocio de las medicinas y las vacunas…
Lamentablemente, un conjunto de nuevas fuerzas sociales, políticas y religiosas de corte populista y neoconservador están contribuyendo a desviar la atención sobre las causas estructurales de estos álgidos problemas. Por ejemplo, se utiliza el discurso de la anticorrupción, refiriéndolo de manera reduccionista a los comportamientos individuales o de grupos de interés que utilizan recursos públicos y privados para enriquecerse. De esta manera, se exime al modelo mismo, que genera y propicia esos comportamientos. Y las alternativas propuestas, van en la misma dirección, a saber, corregir esos comportamientos, como si se trata de simple voluntarismo personal o grupal. De esta manera, los correctivos son simples paliativos, porque se dejan intactas las estructuras socio-económicas, jurídico-políticas y culturales.
Construir los cimientos de un proyecto global alternativo postneoliberal sigue siendo la consigna necesaria para recoger y hacer viables esos esfuerzos e ideales que permitan heredar un mundo mejor a las nuevas generaciones. Acciones desde los ámbitos personales, locales y comunales son tan necesarios como las acciones globales. Y en esta tarea, son precisamente los países que hoy ponen la peor parte: los muertos, quienes deben aunar acciones y esfuerzos para decir ¡basta Ya! Y avanzar hacia un nuevo modelo descolonizador y humana, social y ecológicamente viable, para “vivir bien, juntos”.
En mayo de 1808 Napoleón Bonaparte avanzó sobre España, dirigiéndose en su objetivo final hacia la Rusia Zarista, donde llegó, hasta un pueblo, Borodinó, cerca de Moscú, donde fue rechazado por el pueblo ruso a mediados de 1812 y obligado a retroceder.
Su derrota en Rusia fue determinante para sus derrotas en Europa y su salida de España, en 1814, por la oposición que sufriera en los pueblos que iba avasallando, en su afán republicano, tratando Napoleón de establecer un dominio imperial en toda Europa.
De su estancia en Rusia, el compositor Pedro Tchaikovsky nos dejó su grandiosa Obertura 1812, que exalta la lucha militar y resistencia del pueblo ruso a Napoleón. En Francia, Ludwig van Beethoven, con relación a Napoleón, nos dejó su Sinfonía No. 3, conocida como la Heroica, originalmente dedicada a él, “Eroica”, exaltando su admiración y luego el odio al Emperador, exaltando en su Sinfonía No. 9 sus simpatías por las ideas republicanas.
Napoleón invadió España con el pretexto de ir hacia Portugal. Había sido autorizado para pasar por España por Manuel Godoy, entonces Primer Ministro español. Resultado de su paso por España, impuso su invasión y destronó al Rey Fernando VII y estableció a su hermano José Bonaparte, en junio de 1808, como gobernante español, quien aprovechó la cesión de los derechos de la corona española de Carlos IV, a su hijo de Fernando VII, abdicación que fue realizada en Bayona.
El periodo que va de 1808 a 1814 se conoce como las guerras napoleónicas, en las cuales se enfrentaron las potencias de la época, España, Reino Unido o Inglaterra, Portugal contra el llamado Primer Imperio de Francia. Esta guerra en España tuvo experiencias guerrilleras.
En España la ocupación napoleónica provocó, lo que era de esperar, una reacción en contra suya, generando lo que en la historia de España se conoce como la Guerra de Independencia de España. El 2 de mayo de 1808 se produjo la rebelión popular de Madrid contra Napoleón. Esta rebelión quedo inmortalizada por el gran pintor español Francisco de goya y Lucientes, en su obra “El dos de mayo de 1808 en Madrid”, también conocida como “la lucha de los mamelucos”, pintura que se encuentra en el Museo del Prado.
La resistencia en España se organizó por medio del establecimiento de una Junta Central, en Sevilla, que luego se reemplazó por un Consejo de Regencia. Resultado de esta Junta se constituyeron Juntas en otras regiones, dando origen a un movimiento juntista de resistencia. La guerra en España fue de seis años, durante la ocupación francesa.
La ocupación francesa, al igual que la española en América, produjo una guerra de opiniones, por diversos medios impresos y panfletos; así como una guerra sicológica. El dominio de la opinión pública en este contexto era muy importante, como también lo había visualizado Bolívar en sus luchas.
En la América española hubo Juntas solidarias en esa lucha, las llamadas Juntas Supremas Provinciales, que exaltaban el rechazo a los invasores franceses.
La guerra de la Independencia Española fue un conflicto bélico que se dio entre 1808 y 1814 que sirvió para afirmar la identidad nacional española, el patriotismo y el nacionalismo español que también se dio en esta lucha.
El 11 de abril de 1814 Napoleón había firmado su rendición y su renuncia al gobierno francés.
Las razones que unificaron, en la lucha, a los españoles contra Napoleón fueron las siguientes:
1.- la lucha por la Independencia de España respecto a la ocupación francesa
2.- la lucha de los españoles por su Libertad
3.- la lucha por la soberanía de España
4.- la lucha por la expulsión de los franceses considerados invasores de España.
La Iglesia Católica española se dividió ante la invasión napoleónica, entre sacerdotes liberales y monárquicos. A los liberales los veían como anticatólicos.
La ocupación francesa de España y la lucha de los españoles contra esa ocupación, fortalecieron los impulsos independentistas en Hispanoamérica, especialmente en Sur América donde ya habían empezado a destacar esos esfuerzos libertadores.
Las mismas razones argüidas por los españoles contra los franceses invasores eran válidas para los criollos hispanoamericanos, en la lucha por la Independencia entre 1808 y 1826:
1.- la lucha por la Independencia de América respecto a la ocupación española
2.- la lucha de los hispanoamericanos por su Libertad
3.- la lucha por la soberanía de América
4.- la lucha por la expulsión de los españoles invasores de América.
Durante todo el período colonial español la Iglesia y el Estado monárquico tuvieron una relación estrecha, actuando conjuntamente, lo que se expresó en el Patronato Real, mediante el cual los obispos obedecían al Rey, como patrono, y al Papa religiosamente. La Iglesia por ello fue anti independentista, pero no pudo evitar que sacerdotes se identificaran con la lucha por la Independencia.
La Iglesia Católica, monarquista, en el continente, se dividió ante la lucha por la Independencia de España, entre sacerdotes independentistas y monárquicos. Eso explica la importancia que muchos sacerdotes, más de 150, participaron en los procesos de la lucha anticolonial española, incluido el Virreinato de Nueva España, al que pertenecía la Capitanía General de Guatemala y la Provincia de Costa Rica.
En el clero costarricense hubo varios sacerdotes que jugaron su papel destacado, entre ellos, Juan de los Santos Madriz, Miguel de Bonilla, el Padre “Tiricia, Manuel Alvarado, Nicolás Carrillo Aguirre.
Parte de estas luchas se expresaron en la Cortes de Cádiz de 1812, donde Costa Rica fue representada por el sacerdote Florencio del Castillo.
Donde hubo concentración de fuerzas militares colonialistas, españolistas, hubo necesidad de desarrollar ejércitos nacional libertadores. Así los conocemos, como los que se dieron en Sur América especialmente, donde hubo grandes Batallas. La resistencia al imperio colonial español se dio prácticamente desde su llegada por las comunidades indígenas, las que no voy a detallar. En la etapa final del colonialismo español desde 1806 Francisco de Miranda intenta su primer movimiento libertador en Venezuela.
Durante la ocupación francesa de España, 1808, se acentúan las luchas en América por su Independencia.
A partir de 1809 se señalan los llamados Gritos de la Independencia o Gritos Libertarios. El 25 de Mayo de 1809 el de la Revolución de Chuquisaca, en Sucre, actual Bolivia; el 15 de setiembre de 1808, en la Ciudad de Guatemala, el estudiante de medicina, costarricense, da lo que él mismo consideró el primer grito de independencia en el Virreinato, motivo por el cual fue detenido; el 24 de mayo de 1810, en Argentina, se constituyó la Junta Provisoria gubernativa, proceso que se conoce como la Revolución de Mayo, que destituyó al Virrey; en la noche del 15 al de 16 de Septiembre de 1810, en México se llama a comenzar la Guerra de Independencia de México, cuando el cura Miguel Hidalgo, junto con Ignacio Allende, Juan Ignacio Aldama y Mariano Abasolo llaman a los mexicanos a armarse y luchar contra los españoles o realistas, en lo que se conoce como el Grito de Dolores.
Las luchas o batallas por la Independencia en todo el continente, incluido el Virreinato de México, fueron intensas y múltiples. Solo en el período de 1808 a 1814 se dieron más 100 enfrentamientos contra los españoles, con derrotas y triunfos. Desde 1815 hasta 15 de setiembre de 1821 se produjeron poco más de 75 conflictos militares anti españolistas. Y, desde finales de 1821 hasta 1826, cuando toda la región hispanoamericana se había independizado se produjeron más de 30 enfrentamientos militares por la Independencia.
Hubo regiones donde esos enfrentamientos fueron más intensos. Por ello se desarrollaron los ejércitos libertadores de los Andes; el Artiguista; el del Norte o Ejército Auxiliar del Perú; el Ejército Libertador de la Nueva Granada, que comprendía a Venezuela y Colombia, el Ejército Unido Libertador del Perú y Colombia; ,y el Ejército Insurgente Mexicano.
Parte de todo este proceso por la Independencia produjo constituciones políticas en 1811, en Venezuela; en 1814, una Constitución mexicana, la de Apatzingan; en 1819, en Argentina; en 1821, la de Costa Rica, la Constitución del Pacto Social Fundamental o Pacto Interino de Costa Rica.
Los movimientos anti españolistas en Centroamérica tuvieron un carácter local, de protesta contra la autoridad política, contra los gobernantes, contra sus políticas tributarias y las instituciones recaudadoras de impuestos como los estancos y los estanquillos, luchas de un enorme carácter popular, aunque no claramente definidas en la lucha por la independencia política, pero que prepararon los ánimos para que ésta se lograra.
Así se dieron entre 1808 y 1821 distintos movimientos de esta naturaleza como la sublevación de León y de Granada, en Nicaragua, orientada contra el despotismo del Capitán General Bustamante.
En noviembre de 1811 en San Salvador, contra la crueldad y malos tratos del intendente Antonio Gutiérrez, una lucha inspirada en los movimientos de independencia de México, que en El Salvador lideró José Manuel Arce, prócer de nuestra independencia.
Este mismo año de 1811 arrestaron a Manuel y Nicolás Aguilar a quienes acusaban de estar vinculados con los movimientos subversivos que se estaban dando, a quienes logró liberar Manuel José Arce, logrando destituir la autoridad colonial; y Arce, logró destituir la autoridad colonial desarrollando un movimiento patriota.
En 1813 y1814 se dieron movimientos similares, pública o secretamente según las circunstancias. Así, otros pueblos siguieron el ejemplo revolucionario lo que provocó la reacción represiva monárquica.
La insurrección salvadoreña terminó con la cárcel de sus principales líderes patriotas. En 1814 se produce una conspiración en San Salvador que nuevamente es derrotada.
Iguales movimientos se dieron, en 1811, en Nicaragua, en las ciudades de León, Granada y Rivas. Los líderes de la insurrección en Nicaragua fueron capturados y trasladados a Guatemala donde fueron condenados a cadena perpetua además de que fueron brutalmente maltratados.
Los sucesos de Nicaragua impactaron a los costarricenses, provocándose incidentes y protestas contra el gobernador colonial y sus medidas tributarias.
En Honduras habían progresado las ideas revolucionarias y se produjo un motín en 1812, conflicto que fue sofocado. Los años siguientes fueron de divulgación de panfletos en favor de la Independencia.
En 1813 en Guatemala se produjo la conspiración de Belén.
En Centroamérica, el periódico El Editor Constitucional, impreso en Guatemala, cambió de nombre, en 1820, por el de El Genio de la Libertad. El 24 de julio de 1820, se empiezan a agitar las ideas de la independencia y se evidenciaban los desaciertos coloniales. Se distinguió en este debate don Pedro Molina.
En Guatemala en estos importantes periódicos, el “Genio de la Libertad” y “El Amigo de la Patria”, dirigidos por Pedro Molina y José Cecilio de Valle, se destacaban las ideas de la libertad y temas políticos y sociales, provocando a la vez tendencias políticas proclives proclives a la Independencia, seguidores de Molina principalmente.
En México los patriotas, encabezados por Vicente Guerrero, luchaban por la independencia, concentrándose al inicio de 1821 en Oaxaca.
Agustín de Iturbide, que había sido enviado a aplastar al movimiento de Vicente Guerrero, el 24 de febrero de 1821 pactó con él, el llamado Plan de Iguala en el cual se reconocía, entre otros aspectos la independencia de México.
El 1º. de abril, el Jefe Político de Guatemala atacó violentamente a Vicente Guerrero como a Iturbide, manifestando su infidelidad e ingratitud por rebelarse contra el Rey y la Madre Patria.
El 5 de julio las tropas de la plaza de México, sublevadas contra el Virrey Apodaca, le obligaron a presentar su renuncia.
El 30 de julio, el nuevo virrey, Juan de O’Donojú, comprendiendo la situación de independencia del Virreinato, optó por entrevistarse con Iturbide, y llegar a un acuerdo con él. Así, El 24 de agosto se entrevistaron el Virrey O’Donojú e Iturbide, quienes suscribieron los llamados Tratados de Córdoba, que confirmaban en lo fundamental el Plan de Iguala. Consecuencia de este Pacto Iturbide fue nombrado Presidente.
Los sucesos de México repercutieron directamente en la provincia de Chiapas, colindante con Oaxaca. En la ciudad de Comitán se exaltó el espíritu independentista. El 28 de agosto en reunión del Cabildo de Comitán se acordó proclamar la Independencia el siguiente 1º. de setiembre y así comunicarlo al Jefe Político de la Provincia de Chiapas.
Los sucesos de la Independencia de México empezaron a tener resonancia en Centroamérica, particularmente en Guatemala donde se encontraba la Capitanía General.
En Guatemala las ideas de la independencia igualmente eran vivamente seguidas por la población.
El Ayuntamiento de Ciudad Real, hoy San Cristóbal, siguió los pasos de Comitán y proclamó la Independencia el 3 de setiembre. El 5 de setiembre lo hizo el ayuntamiento de Tuxtla. La provincia de Chiapas se emancipó el 8 de setiembre, declarando su anexión a México.
«Los patriotas guatemaltecos seguían con apasionante interés el desarrollo de la guerra de independencia que tenía lugar tanto en la América del Sur como en Nueva España o México».
Desde agosto había llegado a Guatemala un comisionado de Iturbide a gestionar la independencia y anexión a México.
Los primeros días de setiembre se intensificó el debate por la independencia en la prensa guatemalteca, en plazas públicas, en las tertulias patrióticas y en corrillos. Este sentimiento se hacía llegar por cartas a los periódicos y al propio Ayuntamiento.
El 4 de setiembre el Jefe Político Superior, Gaínza, en el Ayuntamiento reconoció que se recogían firmas para que se publicase la independencia. En esta sesión se distinguió el patriota Mariano Aycinena divulgando el conocimiento que había sobre los movimientos emancipadores de la región.
Luego de la discusión el Ayuntamiento dispuso redactar un memorial que lo suscribieron más de cuatrocientas personas, que le pedían a Gaínza secundar el pronunciamiento de independencia y proclamar la República. También se obligó a Gaínza a restablecer las comunicaciones con Oaxaca.
En San Salvador, el padre José Matías Delgado realizó un acto similar enviando un memorial en los mismos términos.
El 13 de setiembre llegaron a Guatemala los pliegos de los Ayuntamientos de Chiapas, que proclamaban la independencia, noticia que se corrió por todos los barrios de Guatemala, lo cual provocó manifestaciones ante el Palacio «pidiendo a gritos que se proclamase la independencia».
El 13 de setiembre la gente, en vigilia, se mantuvo hasta el 14, en que el Jefe Político convocó a reunión urgente a la Diputación Provincial. Las manifestaciones continuaban.
El viernes 14 de setiembre circularon las invitaciones a los ciudadanos para forzar a la Diputación para que al día siguiente se pronunciara. La reunión convocada por Gaínza tenía mayoría de representantes enemigos de la independencia lo que hizo que Aycinena, Pedro Molina y José F. Barrundia invitaran a los vecinos de los distintos barrios a congregarse frente la Palacio de Gobierno.
Por la mañana del 15 de setiembre se reunieron 56 personajes, representativos de los poderes públicos, civiles, eclesiásticos, militares y el pueblo, quien de hecho tomó el edificio, presionando por la Declaración de Independencia.
En la sesión se leyeron los pronunciamientos de las Ayuntamientos de Chiapas. El pueblo se opuso a anexar Guatemala a México.
Quienes proclamaron la independencia de Guatemala invitaron al resto de las provincias a que decidiesen lo mismo, por cuanto no había representantes en la reunión de 15 de setiembre de las provincias ni de sus ayuntamientos ni de sus diputados.
El 15 de septiembre presionados por el Pueblo los próceres reunidos declararon la Independencia, la que se juró el 17 y se comunicó a los pueblos de Centroamérica para que dispusieran de conformidad. Inmediatamente se procedió a liberar a los presos de la lucha por la Independencia.
El 21 de setiembre llegó a San Salvador la copia del Acta del 15, junto con un pronunciamiento de Gaínza, reuniéndose el ayuntamiento de inmediato y proclamando la Independencia conforme a los términos del Acta de Guatemala.
El 28 de setiembre llegaron a la ciudad de Comayagua copia del Acta de Guatemala, del Manifiesto de Gaínza y copia del acta de Ciudad Real. De igual modo se procedió y se proclamó la independencia, acordándose someterse al gobierno de México y no al de Guatemala.
El 28 de setiembre llegó la noticia a la villa de Tegucigalpa, la que proclamó su independencia.
La ciudad de León era asiento de la diputación provincial de Nicaragua, Costa Rica y Nicoya, desde 1812. El Jefe Político era Miguel González Saravia, enemigo de la independencia. El 23 de setiembre había enviado un documento de fidelidad a la monarquía.
El 27 de setiembre llegó el correo a León con los documentos de 15 de setiembre y el Manifiesto de Gainza. Conspiraron por todos los medios que tuvieron contra la proclamación de la independencia González Saravia, el obispo Nicolás García Jerez y el coronel Joaquín Arechavala, jefe de milicias de León. Convocaron el 28 de setiembre con urgencia a los miembros de la Diputación Provincial. Lograron en su conspiración reavivar los sentimientos de rivalidad que tenían con Guatemala, como capital del reino, por lo que se acordó declarar «la absoluta y total independencia de Guatemala que parece se ha erigido en soberana».
Los diputados Galarza, Gutiérrez y Solís abogaban por la independencia y pedían su proclamación inmediata. La presión fue grande y el obispo García Jérez engañó en su redacción proclamando la «Independencia de España hasta tanto se aclaren los nublados del día…», lo cual era una independencia provisional.
Costa Rica desde junio de 1819 estaba gobernada por don Juan Manuel de Cañas, a quien en la época le calificaban de opresor, déspota y terrorista, dado su carácter violento y su arbitrario proceder.
El sábado 13 de octubre el gobernador Juan Manuel de Cañas convocó con urgencia el Cabildo de Cartago, dando a conocer los documentos del 15 de setiembre, el Manifiesto de Gainza, copia del bando de la Diputación de León de 28 de setiembre, documentos recibidos sin júbilo ni entusiasmo patriótico por los cartagineses. Se acordó, con excepción de un representante, imitar a León y visitar los ayuntamientos de San José, Heredia, Alajuela y Ujarrás. El 15 volvieron a reunirse para determinar acusar recibo de estos documentos y enviar las copias a los ayuntamientos locales, donde brotaron sentimientos de anexar Costa Rica a México y de separatismo.
El 14 de octubre el ayuntamiento de San José conoció los documentos y declaró que no conocía el Plan de Iguala y planteó la necesidad de integrar una Junta Provisional de gobierno. Por la noche se reunió el cabildo abierto de Heredia, quienes declararon continuar asociados a la Diputación Provincial de León y rechazó la propuesta de San José.
El 16 de octubre se reunió el Ayuntamiento de Alajuela, en igual sentido que los anteriores. Cartago tomó la iniciativa de una reunión con representantes de los ayuntamientos, incluidos Escazú y Barva.
El 25 de octubre se instaló la Junta de Legados en su primera sesión. El 26, en su segunda sesión, se propuso la creación de la Junta Superior Gubernativa, con carácter provisional, situación que provocó grandes debates entre los representantes de los ayuntamientos, que acordaron reunirse nuevamente el 29 de octubre.
El 28 de octubre se recibió la noticia en San José que las ciudades de Nicaragua se habían independizado, lo que provocó gran entusiasmo y celebración, por lo que el 29 por la mañana el ayuntamiento decidió proclamar la absoluta independencia del gobierno de España y subordinarse a la Junta Gubernativa Provisional.
En la madrugada del 29 de octubre Santos Lombardo se apoderó del cuartel de Cartago para custodiar las armas allí existentes. Los vecinos de Cartago se lanzaron a las calles avivando la Independencia.
Se convocó a reunión de cabildo, se conocieron nuevamente los documentos, junto con el de León y un manifiesto de Guatemala sobre el verdadero significado de la Independencia y se acordó proclamar y jurar solemnemente, el jueves 1º. de noviembre, la independencia absoluta del Gobierno español.
El 12 de noviembre se instaló la Junta de Legados de los Pueblos, el primer gobierno de carácter nacional de la Provincia de Costa Rica. Independientes las provincias, en 1823 se intentó recuperar la unidad centroamericana que se había recuperar la unidad centroamericana que se había tenido constituyendo las Provincias Unidas de Centroamérica, y en 1824 se declara la República Federal de Centroamérica.
En los eventos relacionados con el recuerdo del 202 aniversario de la Independencia de Guatemala, que fue el detonante de las independencias del resto de las provincias de Centroamérica, de la Capitanía General, el Presidente Rodrigo Chaves, haciendo alarde de su ignorancia histórica, pero de manera histérica, en dos ocasiones refirió que la Independencia había sido “regalada”.
¿“Regalada” por quién? El Acta del 15 de setiembre es la de Guatemala. ¿Cree el Presidente Chaves que esa Acta se la regalaron a los guatemaltecos?
Obviamente, no se refería al Acta del 29 de octubre de 1821, de Cartago, que está por celebrarse en esa fecha próxima, aunque solo sea en Cartago.
Está claro que el Presidente Rodrigo Chaves desconoce la Historia Patria en sus detalles; que desconoce la Historia Patria en aquellas fechas que se celebran nacionalmente con orgullo profundo; que desconoce detalles de la lucha por la Independencia; que desconoce con más razón la Historia regional que condujo a los sucesos de la lucha por la Independencia, en América del Sur, en México y dentro de México, en Guatemala y en el interior de las Provincias de la Capitanía General de Centroamérica; así como lo que sucedía en la Provincia de Costa Rica.
Si al Presidente Chaves lo asesoraron para que dijera esa estupidez, el día de la celebración de la Independencia de Guatemala, como detonante de la de Centroamérica, que es lo que se celebra el 15 de setiembre, debería revisar bien quien lo embarca en decir tonterías, porque es mejor un Presidente ignorante y tonto callado, que un Presidente ignorante y tonto hablando tonterías y estupideces públicamente, desluciendo con su intervención todo lo que se estaba celebrando.
Hoy se debería celebrar un día importante para todo el mundo, pero como muchas otras cosas importantes en algunos de los países pasa inadvertido.
El 22 de septiembre se celebra el Día Mundial Sin Vehículos, una efeméride que pretende promover una conciencia ecológica en los ciudadanos del mundo, contribuyendo al cuidado de la salud de las personas y del medio ambiente.
El uso del carro nos facilita la vida al poder trasladarnos con comodidad de un sitio a otro, pero el incremento de la cantidad de vehículos circulando en las grandes ciudades aumenta significativamente su huella de carbono, ocasionando daños irreparables a la capa de ozono.
En el Día Mundial Sin Vehículos se anima a las personas a dejar el vehículo aparcado y usar vías de transporte alternativas, solo por un día, para generar conciencia medioambiental. Y quién sabe, puede que alguien reconozca que ir caminando, en bici o en transporte público le genera muchos más beneficios que inconvenientes.
Debe quedar claro que son carros y motocicletas los vehículos que deben parquearse por un día.
Todos los otros medios de transportes alternativos son saludables, caminar, patinetes, correr, escúter y por ello nos ayudan a mantener buenas condiciones de salud.
Tomemos conciencia de lo importante que es disminuir la utilización de los vehículos unos y de caminar más o de usar más la bicicleta.
Dios quiera que hagamos lo posible por extender lo que podamos hacer este día en la celebración del Día Mundial Sin Vehículos, a muchos días más en el año.
El viernes 8 de los corrientes me permití comentar el primer artículo del ex ministro de Ambiente y Energía en el período 2006-2010, Roberto Dobles Arias. Lo hice a sabiendas que vendría otro artículo de su parte; no me esperé con el objeto de que el mío no se me hiciera inconmensurablemente largo; sin embargo, resultó largo siempre, dada la importante temática que se aborda. Ruego paciencia y sapiencia a mis lectores. En lo que sigue encontrarán un conjunto de observaciones al II artículo aparecido en la versión digital de la República.net el lunes 11 de setiembre del 2023, perteneciente a Roberto Dobles Arias.
La importancia de esta discusión.
Este tema de la Transición Energética reviste como se verá la mayor importancia y actualidad. Enuncio de inmediato el concepto de Transición Energética al que adhiero, a fin de evitar equívocos o ambigüedades. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la transición energética consiste en un cambio gradual y constante del uso de la energía a nivel mundial desde las fuentes fósiles a un sistema de cero emisiones de carbono para el año 2050.
Como ya muchas personas saben, si esta transición o cambio del uso de energías fósiles para pasar a energías “limpias”, no se produjera a nivel mundial, con la celeridad indicada, nuestra “Casa Común”, valga decir, la única que tenemos para vivir dignamente, sobrevendría con toda seguridad, un colapso o destrucción de la vida humana en ella, así como de las especies actualmente existentes. De ahí se deduce que, nos tenemos que tomar con seriedad las advertencias de la mayoría de los científicos ecologistas, geólogos y demás, y proceder a introducir las modificaciones que se nos han sugerido hacia la descarbonización de la atmósfera, con perentoriedad, es decir, con urgencia. Es el último plazo que tenemos. La temperatura no puede aumentar por encima de 1,5° centígrados, ósea, por encima del clima que imperaba en la tierra (como promedio) en la era preindustrial (estamos hablando, más o menos, de 1850). Pero, las noticias que se nos dan reiteradamente no son buenas. En otras palabras, el clima continúa calentándose más de lo aconsejable.
El umbral de 1,5°centígrados se estableció en la cumbre de París, a pesar de la resistencia de potencias como Estados Unidos y China. No obstante, después de una lucha tenaz, lograron firmar un compromiso para reducir globalmente el CO2 de la atmósfera. Posteriormente en las siguientes “Conferencias de las Partes” promovidas por Naciones Unidas (las COP), las naciones se fueron encontrando decepcionantes resultados en cuanto a las metas de cumplimiento que se fijaron. Una gran parte de los Estados de los países desarrollados defeccionaron, no fueron capaces de acometer con responsabilidad, las metas que habían asumido desde el 2015, en el marco de los compromisos internacionales. Ha habido excepciones, pero son las menos. La acción de los Estados orientada a garantizar el suministro de energía de manera sostenible medioambiental y económicamente, a través del abastecimiento exterior y la generación de fuentes autóctonas, fue sobrepasada por la emisión de CO2, derivada a su vez de la falta de voluntad política o la incapacidad para reducir las inversiones en gases contaminantes de efecto invernadero, a saber: el carbono, el petróleo, el gas natural y el metano.
Escenarios importantes que no favorecen la cooperación entre las naciones y que no están tomados en cuenta en el discurso de Dobles. (Al menos no lo ha dicho expresamente).
Lo anteriormente señalado pone al descubierto, que globalmente la humanidad se encuentra en una situación más calamitosa que aquella de la que se partió en el 2015, en la Conferencia de las Partes celebrada en París. Por lo tanto, el esfuerzo global que se debe hacer hoy es infinitamente mayor que hace ocho años. El panorama internacional, no es auspicioso de un nuevo y mayor impulso de cooperación entre las naciones, para bajar las emisiones de efecto invernadero.
La afirmación que acabo de hacer la sustento en varios hechos que paso a enumerar someramente:
1. La guerra ruso-ucraniana refleja una enorme desconfianza entre los países europeos de la OTAN, encabezados y acicateados por Los Estados Unidos e Inglaterra, que apoyan decididamente a Ucrania frente a Rusia; esta nación por su parte está respaldada por Corea del Norte, Bielorussia y otros países vecinos de Rusia, y parcialmente por China. La guerra ha venido en una escalada, que afecta tanto el clima político mundial, como el clima en sentido estricto, ya que el uso de armas de grueso calibre produce emisiones de CO2 que, en nada contribuyen a descarbonizar la atmósfera.
2. En el Pacífico nororiental, se agudizan las contradicciones entre Corea del Norte, apoyada políticamente por China y Rusia, frente a Japón y Corea del Sur principalmente, que cuentan por su parte con el inveterado e incondicional respaldo de los Estados Unidos.
3. Las rencillas entre La República Popular China y la isla de Taiwán se han vuelto a encender en el sureste de Asia. De nuevo ahí, Los Estados Unidos mantienen tanto en el terreno político como en el militar un importante soporte a Taiwán, si bien la guerra no ha sido declarada, pero está latente.
4. Otro punto caliente que no favorece la cooperación internacional para luchar contra el cambio climático, es la región del Medio Oriente, donde el conflicto palestino-israelí aflora a cada instante, en medio de la tensión entre las poblaciones árabes y de Israel, por aparte se desarrollan conflictos que enfrentan a diferentes facciones de las culturas radicadas en el oeste de Asia.
5. En el continente africano actualmente prevalece un hervidero político y militar, a causa de los enfrentamientos étnicos, favorecidos por las artificiales divisiones de fronteras que dejaron las potencias coloniales europeas. La intrincada situación económica fruto también de los resabios de la lucha anti neocolonial en el África, solo favorece el enfrentamiento de muchos gobiernos emergentes con países europeos que devastaron mediante el colonialismo el continente africano. A la vez, en la región latinoamericana aflora una corriente de gobiernos progresistas que no necesariamente se identifican con los de izquierda, pero todos en mayor o menor medida están crispados frente al gobierno de los Estados Unidos por su política belicista a nivel internacional, por su falta de apoyo a las apremiantes necesidades de los pueblos latinoamericanos y por su incongruente e inestable posición frente al cambio climático.
Dentro de este contexto, no se puede dejar de mencionar que en el panorama mundial tiende a fortalecerse una corriente de naciones denominada G-77 + China, que tiene como uno de sus propósitos centrales la lucha contra el unilateralismo y el hegemonismo que ejercen Los Estados Unidos, junto a las principales potencias de Europa occidental e Inglaterra. Es posible que, en el mediano o largo plazo, esta corriente sea auspiciosa de la lucha contra el cambio climático, en favor de la paz y la distención internacionales; pero en lo inmediato se presenta como otro elemento de tensión y discordia frente al viejo y obsoleto paradigma del unilateralismo y el hegemonismo encabezado por los Estados Unidos.
Las principales olas de calor en el mundo actual, que no aparecen en el discurso del exministro Roberto Dobles Arias sobre la Transición Energética.
En primer término, no es posible tampoco hablar de “Transición Energética”, como pretende el señor Dobles, sin identificar además de lo descrito en el apartado anterior, las olas de calor que van creciendo cada día en todo el orbe. En segundo término y muy vinculado con lo anterior, la “Transición Energética” solamente se da, si la cooperación mencionada entre naciones desarrolladas logra crear un polo de poder suficientemente sólido, más allá de discrepancias ideológicas, como para enfrentar los enormes negocios de empresas transnacionales, que no atinan a cambiar el destino de sus inversiones fincadas hoy en la energía de los combustibles fósiles. En tercer lugar, la “Transición Energética” no se puede propiciar mientras prevalezcan los países luchando por separado, insisto, cada uno por su lado, contra el uso de combustibles fósiles.
Esta ruta aislacionista (que parece ser la que está presente en el discurso del señor Dobles respecto a Costa Rica), fue la que siguió entre otros países de Europa, el Reino Unido, adoptando por cierto una actitud que los autores denominaron “auto flagelante”, merced a la responsabilidad que les compete por haber causado mucho daño ambiental al planeta, derivado de la “industrialización temprana”; así lo afirman Benedict Macon Cooney y Tone Langengen (ambos asesores del mandatario Tony Blair en su administración, y miembros del “Institute for Global Change” de Blair). Empero, de una manera muy apropiada, advirtieron: “No hay duda de que los gobiernos europeos deben cumplir sus objetivos de reducción de emisiones, pero el cambio climático es un problema global, y los países industrializados deberían lograr esas metas desplegando políticas prácticas y desarrollando soluciones tecnológicas que impulsen el crecimiento económico interno y, al mismo tiempo, sustenten la transición a las energías verdes en el extranjero.” (Cfr. Macon Cooney, Benedict y Langengen, Tone. “Cerremos la Brecha de las Tecnologías Limpias.” La Nación, 5.9.2023 pag. 21) Esta es una de las claves de la cuestión denominada la “Transición Energética”. Cualquier intento individual, desprendido de una estrategia de cooperación internacional, sobre todo cuando pretende ser acometida por países subdesarrollados, está condenada al más rotundo fracaso. Este es el quid de la cuestión.
Identifiquemos ahora en concreto, algunas de las principales “Olas de Calor”, que constituyen una advertencia en el sentido de que no podemos seguir “jugando con fuego”, como lo hacen todos los desatentos de cara a la situación del clima globalmente considerado, que quieren seguir promoviendo los negocios de los hidrocarburos, sin tener en cuenta todos estos fenómenos que describiremos enseguida, y que se suman a la falta de cooperación de parte principalmente de las naciones de mayor desarrollo industrial, que son también por lo general las de mayor producción de gases de efecto invernadero.
1. El investigador del CATIE, Lenin Corrales Chaves, (actualmente es el presidente del Consejo Científico de Cambio Climático de Costa Rica y Asesor Senior de la Unidad de Acción Climática (http://labmeh.catie.ac.cr/) del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE) -www.catie.ac.cr-).establece una hipótesis clave para todo lo que puede sobrevenir, si no somos capaces de atajar las fuentes de estas “Olas de Calor”. La hipótesis de Corrales señala que el Clima en el 2023 es un preludio del futuro. La situación -afirma Corrales- es más alarmante de lo que se pensaba. “Los registros de los meses de junio y julio (del 2023), destacan un aumento en las temperaturas medias mundiales y superan las cifras récord anteriores por 0,2°C y 0,3°C respectivamente… De seguir esta tendencia, es posible que el 2023 se corone como el año más cálido jamás registrado en la historia moderna, [como] lo reconocen algunos científicos.” (Cfr. Corrales Chaves, Lenin. (Investigador del CATIE) “El Clima en el 2023 como preludio del Futuro.” La Nación, sección del Foro, p.26 10.08.2023.)
2. De manera semejante, “Olas de calor extremo sofocan a EE. UU, Europa y Japón”, como se titula un artículo de julio del presente año, en el que se establece que “muchas zonas del planeta registran récords de temperatura”. Italia, por ejemplo, dice después: “declaró alerta roja para varias ciudades del centro”. En Roma la capital, se vaticinaron temperaturas hasta de 36°C y 37°C, que subieron hasta 42°C y 43°C. Esta información proviene del Centro Meteorológico Italiano (CNI). Otro tanto ocurrió en España, donde en regiones como Islas Canarias y Andalucía, se batieron récords de calentamiento, pues los registros marcaron más de 40°C, lo que provocó concomitantemente incendios como el de La Palma en Islas Canarias, donde se quemaron más de 2.000 hectáreas. El mismo fenómeno se presentó este verano en Francia, Alemania, Polonia y Grecia. En Los Estados Unidos se produjo una intensa canícula (período más caliente del año), que se extendió desde California hasta Texas, pero también en Arizona y otros estados. El Valle de la Muerte en California, registró un calor récord al traspasar los 56,7°C establecidos en 1913. Otro tanto se suscitó en Canadá, donde brotaron más de 500 focos de fuego sin control. En Asia, se reportaron olas intensas de calor inéditas en China, Japón, combinadas con fuertes lluvias. El mes de junio se presentó primero, como el más caliente jamás registrado, de acuerdo con datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). No se pueden dejar de mencionar las olas de calor marinas, que dan cuenta de la desaparición de decenas de especies. Frente a todo esto, dice el secretario general de la OMM: “En comparación con la era preindustrial, el mundo ya experimentó un calentamiento de unos 1,2°C debido a la actividad humana, especialmente el uso de combustibles fósiles…[enfatizó el secretario general] en la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero lo más rápido y en la mayor medida posible.” (Cfr. Taalas, Petteri. “Hemisferio norte sufre peligrosas y frecuentes olas de calor extremo”. En La Nación, 15.07.2023. P.24. La negrita es mía).
3. En otro reportaje por esos mismos días, se afirma: “El cambio climático derrite el sur de Los Estados Unidos.” Esto ocurre así desde la costa oeste que es bañada por las aguas del océano Pacífico, cruzando transversalmente hasta la costa este, colindante con el Atlántico. Toda esta región durante el verano es afectada por temperaturas que están por encima de los 50° Celsius, lo que afecta los tres estados con más habitantes, a saber: California, Texas y Florida. Se puntualiza que los calores extremos están matando más personas que los huracanes y tornados juntos. De acuerdo con afirmaciones del Washington Post, el calor excesivo afecta más a los ancianos y a las personas de bajos recursos. Quiere decir que, “…la desigualdad social -dice el Washington Post- es un factor de riesgo frente a los fenómenos climáticos.” Por eso, afirma finalmente: “Detener el cambio climático es literalmente una cuestión de vida o muerte. [-y luego remata afirmando-]… Tenemos que poner fin a las actividades humanas que ocasionan la crisis del clima, como la quema del petróleo …” (Cfr. “El cambio climático derrite el sur de Estados Unidos.” La Nación, Foro. 15.07.2023.P.26)
4. Igualmente la OMM afirma que: “el Cambio Climático empeora Latinoamérica. Está empeorando en América Latina y el Caribe, con un aumento de la temperatura y del nivel del mar, ciclones tropicales más destructivos y sequías prolongadas, según un informe de la OMM divulgado en la Habana…en el informe presentado durante una convención internacional sobre medio ambiente y desarrollo entre los impactos se describe un aumento de la temperatura, la subida del nivel del mar, los ciclones tropicales, las crecidas y los deslizamientos de tierra, así como las sequías prolongadas, las olas de calor y los incendios forestales.” También se señala que, las sequías prolongadas afectaron el suministro de agua potable, y en amplias zonas de América del Sur se redujo la producción hidroeléctrica, lo que conllevó a un aumento significativo de la demanda de combustibles fósiles. (Cfr. Ibidem. P.24).
5. En nuestro país, San José sufrió el calor más fuerte en 80 años, de acuerdo con registros del Instituto Meteorológico Nacional (IMN). Por su parte, en las regiones del Pacífico y el resto del Valle Central en general, las estaciones meteorológicas registraron un aumento de 1°C por encima del promedio durante el mes de mayo, 0,8°C en junio y 1°C en julio. Santa Cruz en Guanacaste, Buenos Aires de Puntarenas y La Garita en Alajuela son algunas de esas localidades que experimentaron aumentos significativos de temperatura con relación al promedio histórico. Se nos advierte que, son tendencias similares a las que se han presentado en Los Estados Unidos, México, Europa y Asia, según los informes de las principales agencias internacionales que monitorean las variaciones climáticas. Con base en esa información detallada, se pudo constatar finalmente que, el mes de julio de este año se convirtió en el más caliente jamás registrado en el Planeta. A ello han contribuido principalmente dos fenómenos: 1. la presencia del fenómeno del Niño, denominado científicamente “El Niño Oscilación del Sur” (ENOS) y 2. la actividad humana de producción de hidrocarburos. Además de estos dos fenómenos anteriores que son los principales, el mundo conoce la deforestación, la degradación de los ecosistemas, los incendios forestales y las emanaciones de gases de efecto invernadero; esto ocurre cuando la atmósfera atrapa la radiación térmica emitida por la Tierra, generando un aumento del calor. (Cfr. Ibid. P.11)
Conclusión.
No se puede afirmar como hace el señor Dobles Arias a rajatabla, es decir, cueste lo que cueste, que durante la transición debemos seguir invirtiendo tanto en el desarrollo de las nuevas fuentes de energías (renovables), como también en las tradicionales, o sea en el petróleo y el gas. Que quede claro, la inversión en las energías tradicionales no puede significar que continúen creciendo las actividades económicas basadas en estas energías tradicionales (combustibles fósiles, o sea carbón, petróleo e inclusive gas natural y metano), por encima de las energías limpias y renovables, como el hidrógeno verde, la energía eléctrica, la eólica, la geotérmica, la biomasa, en suma, todos aquellos que no contribuyan a introducir más carbón a la atmósfera.
Es menester un esfuerzo conjunto de las naciones más desarrolladas, para impulsar las energías renovables a su interior y en apoyo a los países subdesarrollados de la Tierra, en lugar de esfuerzos aislados. La Transición debe querer decir que se le está ganando la partida al cambio climático y no a la inversa que es lo que está ocurriendo, como dejamos probado supra.
En el caso costarricense, el mismo señor Dobles Arias afirma que en Costa Rica estamos en una “transición energética” hacia atrás, o sea, una frecuente “petrolización” de la economía. Significa un desplazamiento continuo de las fuentes nacionales renovables de energía por las crecientes importaciones petroleras. Además, habla de que debemos atenernos a un “Trilema Energético”; que implica: 1. Asequibilidad energética (costos bajos y competitivos internacionalmente), 2. Seguridad energética y 3. Sostenibilidad ambiental.
No se entiende como, a partir de lo anterior, el señor Dobles insiste en que el país debe ir a la explotación y exploración del gas natural y petróleo, cuando: 1. Importantes estudios científicos son concluyentes en que el cambio climático tiene como una de sus fuentes principales la quema de hidrocarburos por los seres humanos, carbón, petróleo e inclusive el gas natural. (Cfr. Id. P.11) 2. El país no se encuentra en condiciones de acometer por su cuenta y riesgo la exploración la explotación del petróleo ni del gas, ya que carecemos en conjunto de la experiencia y el conocimiento para ello. Por tanto, quienes piensan de esa manera, favorecen los negocios de empresas extranjeras, sin saber de cuántos años se trata. Algunos importantes estudiosos del tema afirman que, para estar en condiciones de explotar los yacimientos, en caso de existir en condiciones comercializables, no bajaría de 8 a 10 años; es decir, cuando la matriz energética mundial estará mucho más diversificada, mientras tanto Costa Rica estaría comenzando a impulsar apenas una peligrosa concentración basada en fuentes de hidrocarburos. 3. Finalmente, solo una parte, (no necesariamente la más abundante en la experiencia mundial) de las fuentes de gas se encuentra en el subsuelo cerca de la superficie, sin estar mezclada con el petróleo. Es en cambio muy frecuente, encontrar el gas natural a una profundidad que oscila entre los 500 metros y los 5.000 metros, detrás de las rocas de esquisto poco porosas, revuelto con el petróleo. Por ello, por tratarse de rocas poco porosas, con frecuencia se recurre a la técnica del “fracking” o fractura de la roca para su extracción, produciendo recurrentemente una alta contaminación en tierra o en el océano. Por esa razón, en muchas partes han prohibido el uso de la técnica del “fracking”. “Esta técnica consiste en realizar una perforación en el subsuelo para levantar un pozo que alcance entre los 1.600 y los 2.000 metros de profundidad, con el propósito de crear canales de elevada permeabilidad por medio de la inyección de agua a alta presión para vencer la resistencia de la roca, generalmente pizarra.” Las desventajas de esta técnica están a la vista: alta contaminación de los acuíferos; escapes incontrolados de gas, produciendo inclusive fugas de gas metano, o sea CO2 a la atmósfera; supone un uso intensivo del agua; riesgo sísmico, como lo han señalado los geólogos; junto a los escapes de gases; a la vez, se ha documentado el riesgo de explosiones que pueden liberar sustancias radiactivas y la generación abundante de residuos como lodo y otras sustancias contaminantes.
No olvidemos que, la transición energética es un proceso de cambio de una forma de producción de energía a otra, e incluye fuentes de energía renovables y no renovables. Entre los cambios se encuentra el reemplazo paulatino pero progresivo de combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas natural, por fuentes renovables, como la energía solar, la eólica, la geotérmica y la biomasa, principalmente.
¿En qué consiste o qué significa ser radical? Según la RAE (del latín tardío radicalis, derivado también del latín radis – icis: “raíces”), es lo “perteneciente o relativo a la raíz”, mejor dicho, lo “perteneciente o relativo a las raíces” (de las palabras). En botánica es lo “dicho de cualquier parte de una planta que nace inmediatamente de la raíz: hoja, tallo radical”, en el campo de la química sería el “agrupamiento de átomos que interviene como una unidad en un compuesto químico y pasa inalterado de unas combinaciones a otras” y en matemática la “raíz cuadrada”. Posee también otros significados como “fundamental o esencial, “total o completo” (cambio radical) e, incluso –y, según mi criterio, forzado o sesgado– “extremoso, tajante, intransigente”, o “partidario de reformas extremas” (nótese la contradicción o paradoja: ¡o son reformas o son extremas!; no hay reformas radicales).
De tal modo que ser “radical”, o actuar radicalmente, es ir a la raíz de las cosas, de los hechos y, naturalmente, de las palabras, de los conceptos. “A la raíz del cacho”, diría nuestra gente. Dicho de otro modo, implica no quedarse en la superficie, en lo aparente, sino bajar a lo que no se ve, a lo oculto, pero que, –como en el caso de las plantas– es lo nutricio para la existencia de la naturaleza, del cosmos y de todo fenómeno sociocultural e, incluso, “sobrenatural”. Ello conlleva una alta dosis de curiosidad humana y conduce a la búsqueda de saberes (conocer lo que se oculta, indagar en el enigma; de allí tal vez se derive el mito del árbol del conocimiento en el paraíso perdido), que son los acicates de la investigación científica y de la incesante actividad artístico/literaria y filosófica.
En la época de la globalización bajo esquema neoliberal y de la contrarreforma que la misma impulsa para acabar con el Estado Social de Derecho (iniciada en nuestro país en los años ochenta del siglo pasado y extremada en la actual administración), asistimos al borrado histórico y sociocultural dado que, a la misma globalización (internacional) y a la contrarreforma (local, aunque también aplicada en otros lares, Europa, por ejemplo) no le conviene. Para acabar con las reformas sociales e institucionales de los años cuarenta del siglo pasado –luego de una corta pero cruenta guerra civil–, mismas que permitieron la erección del “Estado Benefactor”, es necesario desaparecer su historia. Pero, además, evitar que se hurgue en la misma –así como en la que hizo posible esto que conocemos como Costa Rica o América– y se divulgue. Es decir, obstaculizar la investigación y la enseñanza –extensión– de la misma y de todos los saberes que se agrupan a su alrededor: ciencia, literatura, arte, filosofía; humanidades en general. En radical: acabar con el conocimiento auténtico para que prolifere lo superficial, lo liviano, lo estrictamente necesario para la contrarreforma. En una palabra: acabar con el sistema educativo público (básico, secundario y superior) para privatizarlo y posibilitar el negocio con una formación básica destinada únicamente a la producción y al consumo.
Quiero insistir en la naturaleza de la universidad, especialmente pública. La misma nace en Europa como expresión del desarrollo intelectual –iniciado en el siglo XI alrededor de la filosofía y la teología– y se desarrolla en la edad media europea como un conglomerado de profesores y estudiantes (universitās magistrōrum et scholārium) que muy pronto cuentan con el apoyo y el fuero de diferentes estados en Italia, España, Inglaterra y Francia, particularmente. Ya en siglo XVIII se van a decantar dos modelos: la napoleónica en Francia y la humboldtiana en Alemania. La primera subrayaba la docencia para graduar cuadros técnicos y profesionales al servicio del estado y la segunda la investigación científica como búsqueda de nuevos conocimientos. La universidad contemporánea conjuga ambos modelos agregando un tercero: la extensión universitaria, conocida también como acción social. Así la universidad debe investigar (producir conocimiento) para una docencia de calidad a la altura de los tiempos y de los nuevos saberes y tecnologías, pero, además, debe vincularse con la sociedad que la hace posible para compartir esos saberes en tanto aprende también de la comunidad donde se aloja. Así, la educación superior pública es una inversión social, cultural y científica integral y dialógica al servicio de la sociedad que la hace posible, para ello debe contar con un fuero especial –la autonomía– de tal modo que su quehacer y presupuesto no dependan de avatares y caprichos políticos, tal y como acontece en el presente. A cambio, la universidad privada lo que busca en esencia es el lucro, la ganancia; por eso privilegia la docencia y, salvo serias excepciones, sobre todo en países “desarrollados”, no realiza investigación ni extensión. De allí sus serias carencias académicas.
Así entendemos, de mejor manera, los ataques desmedidos, arteros y cínicos al conocimiento, a la acción sociocultural, al arte y al pensamiento representados por la institucionalidad que los genera y promueve: la universidad pública y el sistema educativo (MEP), cuya cristalización ha conllevado un ingente esfuerzo nacional o, como dice nuestro pueblo, “ha costado un ojo de la cara”. Dichos ataques –que no son nuevos ni mucho menos– no se quedan allí, se extienden a la seguridad social y a la salud, a la banca nacional, a las telecomunicaciones, el comercio exterior y a otros ámbitos de acción estatal, en fin, a las actividades estratégicas del quehacer y ahorro nacionales; lo dicho: al Estado Social de Derecho construido con sangre sudor y lágrimas y el cual permitió, hasta hace poco, el ascenso social y la promoción de oportunidades socioeconómicas, educativas y culturales para miles de hogares costarricenses.
Lo peor: además de ocultar, confundir, desprestigiar y poner en contra a una masa intoxicada ideológicamente por el discurso único de una “prensa canalla”, o lo que podríamos denominar como “dictadura en democracia” (término acuñado por quien sacudiera la institucionalidad con un “bazoocazo constitucional” –según uno de sus ex compañeros ya ido– para perpetuarse en el poder y profundizar la contrarreforma iniciada –vaya paradoja– en el gobierno del ex compa que lo acusaba de golpe de estado técnico), la cual ha logrado invertir los términos: los culpables del deterioro del país y sus finanzas son los educadores, profesores universitarios, estudiantes, funcionarios y trabajadores públicos, no sus mecenas políticos –creadores de franquicias y turecas electoreras según sus necesidades–, es decir, los evasores y elusores, esos grandes empresarios nacionales y trans-nacionales (tránsfugas), verdaderos culpables de la crisis actual inducida por la misma contrarreforma que impulsan a favor de sus grandes negocios corporativos y off shore –¡oh belleza!– con el apoyo del estado cooptado por ellos mismos a pesar de su vilipendio y desmantelamiento.
Ser radical entonces es buscar la luz del conocimiento (Lucem Aspicio reza el logo de la Universidad de Costa Rica) para enfrentar las diversas y complejas problemáticas humanas y de la naturaleza. Ir a la raíz de los asuntos para comprender nuestro mundo con sus pluriversos y así tratar de develar y dilucidar los enigmas existenciales y cósmicos que nos rodean y nos implican. He allí la actitud de toda persona que aspire a la transparencia y a la honestidad intelectual con ánimo solidario. Ojalá que nuestro inteligente pueblo, hoy confundido y embaucado por el discurso único y los cantos de sirena neoliberales, se radicalice para que logre comprender lo que le están birlando desde hace mucho rato: su razón de ser; el Estado Social de Derecho que hizo la diferencia en un país pequeño cobijado por la reforma social y por las garantías sociales gracias a sus luchas, a su sangre vertida en el campo de batalla, mismas que hoy sus enemigos de siempre intentan, sin oposición alguna, arrebatarle.
Seamos radicales pues. Vayamos hasta la raíz para conocer en profundidad el generoso, pero intrincado, árbol de la vida y así conseguir las herramientas necesarias para que la luz del saber, de la justicia social y de la auténtica democracia, brille para todos sin distingos de ninguna clase.
El Programa de Radio Alternativas invita a una nueva transmisión titulada “Entre la memoria y la ultraderecha: ¿Hacia dónde va Argentina? Será este viernes 22 de setiembre a las 6:00 p.m.
Como panel invitado, se contará con la presencia de Geraldina Colotti – Poeta, escritora y periodista. Directora de Le Monde diplomatique- y Gustavo Espinoza -Escritor, periodista y ex parlamentario. Jefe de la edición peruana de Resumen Latinoamericano.
Tengo la impresión y lo expongo a modo de hipótesis, de que el análisis que algunos hemos venido realizando sobre el triunfo de Rodrigo Chaves y su administración, ha partido de una perspectiva equivocada y, si un razonamiento parte de premisas falsas, es muy probable que la conclusión también sea falsa.
Hay que tener claridad meridiana de que, contrario a lo que muchos piensan, Rodrigo Chaves no es el detonante directo, ni el responsable del deterioro de nuestra institucionalidad, ni de la pérdida de credibilidad y de confianza en el sistema democrático. Rodrigo Chaves es sólo el instrumento, al servicio de algunos grupos políticos y económicos, que vieron la posibilidad de utilizar en su beneficio, la incertidumbre y la pérdida de legitimidad que enfrenta nuestro sistema político.
Estos grupos de poder emergentes se articularon al lado de “sicarios digitales”, especialistas en manejar las volubles voluntades y aprovecharse de las necesidades de las masas de votantes, -actuando como quien vende un producto comercial-; sin que en ellos exista un interés particular en impulsar una u otra concepción política: su lucha no es ideológica. Específicamente buscan satisfacer egos personales y de paso llenar sus bolsillos, para “venderse” después como “genios de las redes sociales”. En sus acciones no valoran ni ponderan, el daño político, social y económico causado a la sociedad y a la política, frente las expectativas generadas ante la opinión pública y la incapacidad real de satisfacerlas. Este no es un tema que les importe en particular.
Entre los políticos, esta misma intencionalidad tampoco genera sentimientos de culpa: su único objetivo consiste en ganar una elección, aunque en definitiva no tengan la menor idea para que utilizar el poder, por lo que terminan transformándose en vanidosos títeres de grupos de interés político y económico, que sólo procuran preservar el statu quo.
Rodrigo Chaves, en esta óptica, es un burócrata internacional ajeno por años a las realidades costarricenses que, ante la presencia de los candidatos tradicionales de siempre, carentes de confianza y credibilidad, logra sacar ventaja electoral y, tal como lo expone Anne Applebaum en su libro intitulado “El ocaso de la democracia”, hace uso de una buena e irresponsable estrategia de comunicación, ofreciendo a los votantes ávidos de promesas, soluciones fáciles a problemas complejos, espejismos en vez de realidades, en definitiva, populismo puro y duro.
Estos grupos políticos emergentes se aprovechan del hartazgo que enfrenta la sociedad costarricense, cansada del saqueo protagonizado por los representantes de los sectores económicos más favorecidos quienes, instrumentalizando a los partidos y a los políticos tradicionales, han logrado consolidar los procesos de concentración de la riqueza, y con ello profundizar la desigualdad e inequidad, en una Costa Rica que solía ser mucho más solidaria.
Desde esta perspectiva, Chaves constituye una “pequeña pesadilla”, resultado de esta triste realidad socioeconómica que vivimos como sociedad, alimentada por la incapacidad y entropía que sufre el Estado, que le impide atender apropiadamente la problemática socioeconómica y estructural que enfrentamos como país.
Constituye eso sí un error señalar a Rodrigo Chaves como el responsable de esta crisis de legitimidad.
No se trata de librar de responsabilidad al actual ocupante de la Casa Presidencial: Chaves es responsable directo de su prepotencia, de su intolerancia, de su autoritarismo, de la falta de estabilidad de su equipo de gobierno, de su desconocimiento de la realidad política costarricense, de sus improvisaciones y las de sus colaboradores.
En mi perspectiva particular, los responsables directos de esta crisis de legitimidad son los representantes de la clase política tradicional, los candidatos sempiternos, que pretenden seguir en el poder y qué, si no lo logran personalmente, procuran prolongar a sus familias y amigos en puestos políticos, para continuar usufructuando personal o familiarmente de la política y de los recursos públicos.
Estas acciones orientadas a perpetuar la presencia y la acción política de actores con poca o nula credibilidad, se han visto acompañadas por un deterioro acelerado y profundo de los valores éticos, tanto en el ámbito nacional, como local.
La combinación de acciones delictivas de funcionarios públicos, miembros de la clase política y de representantes del sector empresarial en actos de corrupción, en detrimento de la ética y del uso correcto de los recursos públicos, que, a los ojos de la sociedad, no han sido procesados con prontitud y eficiencia, han generado un profundo sentimiento de frustración e impunidad en detrimento del sistema político. Casos como la “Operación Diamante”, el “Caso Cochinilla”, el “Caso Pancho Villa” y el “Caso Azteca”, para mencionar los más recientes, han deteriorado aún más la imagen del Estado; de la política y de lo político, a los ojos de miles de costarricenses.
Otra manifestación de esta crisis la encontramos en la penetración de la delincuencia internacional; la multiplicación de los asesinatos en manos de sicarios vinculados a los cárteles de la droga y la penetración del narcodinero en la economía.
Paulatinamente los recursos económicos filtrados por los delincuentes internacionales se han transformado en un instrumento destinado a financiar dirigencias y liderazgos políticos locales y volcar, -por temor o en búsqueda de beneficios-, a algunos sectores sociales que, ante la incapacidad de satisfacer sus necesidades particulares, tienden a proteger con el silencio y la complicidad a sus eventuales benefactores o posibles agresores.
Como daño colateral, se multiplica el reclutamiento de jóvenes de edades tempranas, que en no pocos casos son asesinados por sicarios, convirtiéndolos en carne de cañón y llenando de luto a muchas familias a lo largo y ancho del territorio nacional.
La mala imagen de la política y lo político -que finalmente no resuelve los problemas que enfrentamos como sociedad-; su anclaje a las formas tradicionales de acción y de expresión; y su incapacidad de superación de esta realidad, constituyen uno de los elementos centrales que inhiben e incapacitan a la “clase política tradicional”, para desarrollar un proceso de generación de alternativas y acciones ante el populismo de Chaves y sus acólitos, y la cruda coyuntura sociopolítica que enfrentamos.
En el entretanto, los representantes de la casta política tradicional continúan sin comprender la urgente necesidad de evolucionar. Siguen sin entender que los ciudadanos están hartos de su incapacidad para resolver los problemas económicos, políticos y sociales. Se cierran a la realidad y pretenden obviar su complicidad en la construcción de esta problemática, fraguada en la concreción de muchas de sus acciones impulsando y aprobando leyes, que han transformado al Estado en un promotor y defensor de la inequidad y la desigualdad social.
Siguen los partidos y los políticos tradicionales sin plantearse o responder preguntas básicas para la convivencia política en la Costa Rica contemporánea. Seguimos sin respuestas a algunas preguntas que nos permitan definir un norte como sociedad:
¿Cómo debe de concebirse la democracia costarricense en la segunda mitad del Siglo XXI?;
¿Cómo se concreta esta concepción democrática en actividades medulares para nuestra sociedad: en el campo de la salud, la infraestructura, la economía o la seguridad ciudadana, entre otras?
¿Cómo debe de expresarse y consolidarse esta concepción política desde la educación, en donde muchos padres ni estimulan, ni comprometen a sus hijos a asistir a los centros educativos y, dónde los muchachos han perdido la esperanza, la ilusión y el interés por educarse, pues les genera mayor expectativa y capacidad de materializar ser un “influencer” o vincularse a un grupo delictivo?
¿Cómo hacer sentir a los educadores responsables y protagonistas del proceso educativo, de manera que podamos mejorar la calidad de la educación costarricense?
La pregunta anterior también válida para ser aplicada en la salud pública y comunitaria, transformando a los médicos en protagonistas del proceso de optimización del funcionamiento de los EBAIS y de la CCSS.
¿Cuál debe de ser el papel del Estado en la construcción de esta opción política?
¿Cuál el papel de los gobiernos locales?
¿Qué transformaciones deben de promoverse en las y desde las instituciones públicas, para lograr el fortalecimiento de la democracia política, económica y social?
¿Cuál debe ser el papel de la sociedad civil en esta dinámica sociopolítica?
Bien lo planteaba Séneca hace miles de años: ningún viento es favorable para quien no sabe dónde va.
Estoy convencido de que los partidos políticos tradicionales, o los grupos opositores de Chaves, no tienen claridad de la agenda que debe de construirse, no sólo para vencer el incipiente populismo del presidente, sino para cumplir el objetivo que debería de orientar el quehacer de quienes deseen gobernar este país en la segunda mitad del Siglo XXI: cuyo eje central debería de ser la renovación y reformulación del modelo democrático en lo político, lo económico y lo social.
Debemos comprender que la democracia no es una obra terminada, sino un edificio en constante construcción; que se deben de fortalecer las ideas democráticas, extendiendo su alcance más allá del ejercicio del derecho del sufragio.
Estamos en la obligación de ofrecer a los costarricenses del futuro, la seguridad de contar con un estado democrático no sólo en lo político, sino también en lo económico y lo social.
Es urgente tomar las decisiones y realizar las acciones que nos permitan frenar los arrestos populistas, pero también, que nos permitan superar el estado catatónico en que hemos caído. De lo contrario, cualquiera otro loquito, de esos que se ponen a gritar o a barrer en las redes sociales podría darnos la sorpresa de ganar las próximas elecciones y entonces, sin duda alguna, se concretarán acciones más enérgicas orientadas a debilitar el sistema democrático costarricense.
Este miércoles 20 de septiembre tendremos el programa: “Movimientos y Protesta Social en la Coyuntura Actual” Con la participación de José Julián Llaguno, María Clareth Calderón y Carolina Somarribas.
Esperamos su participación en nuestras redes sociales o por medio de llamada telefónica al 2234-3233.
La empresa de telecomunicaciones de origen chino Huawei, ha estado en el punto de mira de los Estados Unidos, desde los tiempos de Donald Trump en la Casa Blanca, acentuándose en los últimos meses, en el marco de la disputada campaña electoral estadounidense, con el fin de que los electores conservadores, no solo miren en Trump al hombre fuerte dispuesto a enfrentar la “invasión” china que, les han dicho, se está viviendo en el gran país del norte, sino también a un Biden enérgico y peleador.
Como parte de ese escenario político, Gobierno e instituciones militares estadounidenses han prohibido comprar productos a Huawei, independientemente de su gran calidad y precios más favorables, bajo el pretexto de que esa compañía privada china, podría “expiar” instituciones de seguridad estadounidenses, y obtener datos de los usuarios, a través de sus equipos. Sin embargo, y no se puede afirmar lo contrario, al no demostrarse ni un caso de “espionaje”, ha quedado cada día más evidente, que lo que movió a Trump, y ahora al presidente y precandidato presidencial Joe Biden, a imponer barreras comerciales contra Huawei, no es ni más ni menos, que un esfuerzo por favorecer a empresarios occidentales, especialmente, representantes de otras marcas de equipos, frente a los que la empresa china ha tenido relevante éxito, no solo en los Estados Unidos, sino también, y esto es lo que más les preocupa, ¡en más de 170 países! Resulta que Huawei, desde hace una década superó a Ericsson como el mayor fabricante de equipo de telecomunicaciones en el planeta, y a la gigantesca Apple, como el segundo fabricante de teléfonos inteligentes más grande del mundo, solo superado por Samsung Electronics. Para el año, pese a las barreras impuestas en EUA y algunas naciones europeas, pasó a la delantera en el número de teléfonos vendidos a nivel mundial, alcanzando ganancias anuales superiores a los US$92 mil millones, lo que convierte a Huawei, obviamente, en ¡un “enemigo” muy peligroso!, para las corporaciones competidoras que no han podido seguir sus pasos.
La tecnología 5G
Como un detalle relevante, para acercarse a comprender las acciones supuestamente contra el “espionaje” chino, se tiene el asunto de la tecnología 5G, de la que tanto se habla en estos días, como instrumento vital del desarrollo. Se reconoce que la 5G marca el camino para que, el desarrollo de las telecomunicaciones en un futuro cercano, salte de las “carreteras de dos carriles”, hacia las necesarias “autopistas de diez o más carriles”; para ponerlo gráficamente. Pues resulta, que la tecnología 5G desarrollada por Huawei es, simplemente, la líder en el mundo, y eso se traduce en miles de millones de dólares de un negocio, en que no pueden ganar, como quisieran, las corporaciones competidoras. Hay incluso funcionarios de la Casa Blanca, de los que no están muy seguros de los alegados beneficios de esa innegable “guerra comercial”, que han admitido que EUA difícilmente podría alcanzar el nivel de China en el desarrollo de 5G, sin la participación de Huawei, convirtiéndola en el enemigo con el que no les queda más que negociar para competir con posibilidades en esa carrera. Por eso, pese a las tensiones creadas, se siguen dando ciertas negociaciones comerciales, entre las dos potencias mundiales, al tiempo que se evidencia, por otro lado, la intención de Washington de crear dos bloques emulando la Guerra Fría, no entre la ex Unión Soviética y los Estados Unidos y sus aliados, sino entre China y los EUA, a los que se suman unos aliados tanto europeos como de la periferia, principalmente subdesarrollados, con una poco disimulada tendencia a la sumisión.
El modelo rumano
Como parte de tal estrategia, le están dando respiración asistida a dos convenios internacionales; la Declaración de Bucarest (2000) y el Convenio de Budapest (2001), nacidos ambos, ANTES del vertiginoso desarrollo de las telecomunicaciones que el planeta está viviendo. Sendos convenios que se refieren, más bien, a la necesidad de enfrentar la corrupción interna de variado tipo y, por ejemplo, los fraudes cibernéticos, cometidos por delincuentes internacionales y nacionales, capaces de “hackear” equipos y redes informáticas, como medio de obtener pagos para “dejar en paz” a los afectados, como los sufridos por instituciones costarricenses hace poco más de un año. Convenios que no tienen nada que ver, con las acusaciones de “espionaje” usadas por Trump y ahora por Biden, dentro de la “guerra comercial” que se desarrolla, y en la que algunos, irracionalmente, quisieran inmiscuir a nuestro diminuto y subdesarrollado país.
Por ejemplo, el Convenio de Budapest (firmado por solo 56 países, después de 22 años de acordado), lo que busca, en lo medular, es “proteger a la sociedad frente a los delitos informáticos y los delitos en Internet, mediante la elaboración de leyes adecuadas”, referido a infracciones sobre derechos de autor, fraude informático, pornografía infantil, delitos de odio y violaciones a la seguridad en redes. Invocarlo ahora para obstaculizar el desarrollo y comercio internacional de cualquier empresa de telecomunicaciones, (Huawei o cualquier otra), no es razonable y su sustento legal es muy cuestionable, un poquito “jalado del pelo”. De hecho, la legislación costarricense sobre esas materias, se ha venido estructurando, con avances significativos, independientemente de lo que dice ese convenio internacional, aprobado en Costa Rica hace tan solo seis años, sin que, precisamente por intrascendente, se le pusiera especial atención.
Pero, como siempre, hay un pero, pues ahora dicho convenio se ha convertido para el gobierno de Costa Rica, en el misil tico de la guerra comercial contra China, o más bien, específicamente contra la empresa Huawei, copiando por lo que desde Rumanía se ha evidenciado, es ese enfrentamiento comercial, con tintes geopolíticos, que Bucarest aceptó como parte de una negociación.
Trasplante del modelo rumano a Costa Rica
El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, anunció que se había publicado un decreto ejecutivo (Nº 44196-MSP-MICITT, del 31 de agosto en el Diario Oficial La Gaceta), donde se señala un viraje de 180º en el rumbo que ha venido tomando nuestro país, con respecto al intercambio comercial con China. Lo hizo a su regreso de un viaje a Washington, puntualizando que el gobierno de Costa Rica limitará ese comercio, anunciando la prohibición, todavía no justificada, que aplicará. “Mi ministro de Ciencia y Tecnología y yo el viernes firmamos un decreto gubernamental que básicamente exija que los países de los vendedores y proveedores potenciales deban haber adoptado los principios del acuerdo de Bucarest”. Y, como es usual cuando trata asuntos que no necesariamente comprende muy bien, agregó: “Ustedes saben lo que eso significa. No necesito entrar en detalles”.
Como era esperable, luego se pudo entender lo que contenía el significado de sus palabras, que es, ni más ni menos, que Costa Rica estaba siguiendo el “modelo rumano”, relacionado con el rumbo tomado por Rumanía, que, junto a Bulgaria, son, por cierto, los países más atrasados de la Unión Europea, muy diferentes a nuestro país, casi en cualquier elemento que se quiera comparar. Ambos incorporados a la Unión Europea y la OTAN, en virtud de su posición geográfica estratégica, frente a las que consideran son pretensiones territoriales expansionistas rusas (no chinas), especialmente ahora con la invasión a Ucrania. Países que, al no ser capaces de aportar nada significativo para los Estados europeos, con la aplicación del “modelo rumano”, al menos sirven para mitigar el avance comercial de China, favoreciendo así a empresas competidoras ajenas al gigante asiático. Por esa “colaboración”, se les retribuye con “alguito”; con apoyo económico por los “servicios prestados” por medio del modelo que le fuere dictado a los gobernantes rumanos.
No hay que ser muy brillante, consideran los analistas, para percatarse que desde tiempos de la Administración Trump, se consideró a Europa del Este y, concretamente a Rumanía, como pieza clave en la estrategia para aislar al gigante Huawei, que Washington argumenta, es un peón de Pekín y una grave amenaza a la seguridad de las telecomunicaciones occidentales, especialmente las militares. Por ello, Rumanía fue de los primeros países en adherirse a la iniciativa estadounidense, ‘Clean Network’, creada para “evitar la apropiación de información sensible por parte de actores malignos” en la red, “incluido el Partido Comunista de China”, según dice el discurso.
Avanzó así el “modelo rumano”, que ahora nuestro presidente, espera trasplantar a Costa Rica, olvidando de camino, como lamentablemente está siendo usual, ciertos “detallitos” que Chaves, su canciller André y los silenciosos funcionarios del Ministerio de Comercio Exterior, parecen desconocer o, que tal vez, aunque perplejos, disimulan, pues su jerarca no fue siquiera invitado a firmar el decreto que tanto afecta su ámbito de acción.
Recordemos que cuando Rumanía rompió con China, su primer ministro, el conservador Florin Cîțu, del Partido Nacional Liberal, argumentó que lo hacía pues era receloso de compañías que eran subsidiadas en sus países de origen. Preámbulo a lo que sucedería en abril de este año, cuando el gobierno rumano impidió que Huawei pudiese participar en el desarrollo de la red 5G en ese país balcánico, materializando así lo establecido en el Memorando de Entendimiento firmado con los EUA en el 2019, que, con asesoría estadounidense, obliga a verificar si cada compañía “sujeta al control de un gobierno extranjero, tiene una estructura accionarial transparente y, además de tener un historial de comportamiento ético, está sometida a un régimen jurídico que requiere prácticas empresariales transparentes”. Aspectos que Washington considera, sobra decir, no cumplen ciertas corporaciones chinas, y que el gobierno rumano, a cambio de beneficios económicos y de seguridad militar, por lo señalado antes, acepta dócilmente como válidos. “Donde manda capitán no manda marinero”, dice el refrán popular.
Ciertos “detallitos”
Ahora bien, si lo que el presidente Chaves desea, es clonar las condiciones rumanas en Costa Rica, antes de proceder a poner en ejecución el decreto ejecutivo del 31 de agosto de este año, no puede desconocer que la China moderna es un Estado activo y respetuoso de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y sus normas convencionales, pues no podría ser de otra manera, si aspiraba a tener éxito en el inmenso mundo del comercio internacional con todas las naciones. Un ejemplo es el respeto a las patentes y otros derechos, donde solo sobre la tecnología 5G, Huawei cuenta con una decena de patentes, que la protegen de competencia desleal. Asimismo, China aplica las normas internacionales de calidad ISO (International Organization for Standarization) que varias de sus grandes empresas, como Huawei, se esmeran en cumplir por la seguridad de que sus productos en la industria, son de especial calidad, así como su gestión de servicios. Es claro pues, que el reconocimiento internacional e independiente, es para los chinos, un componente fundamental en el engranaje complejo del comercio internacional y la gestión de la seguridad de la información, entre otros.
El tratado de libre comercio entre Costa Rica y China
Aparte de que Huawei y otras grandes empresas chinas, son propiedad de estructuras privadas ajenas al gobierno y al Partido Comunista Chino, vemos como algunas compiten incluso entre ellas, por lo cual no es correcto vislumbrarlas como empresas pertenecientes a gobernantes chinos, como sucedía hace muchos años, cuando el gigante asiático apenas mostraba signos de modernización de su incipiente aparato industrial. Eso hay que tenerlo presente a la hora de ejecutar acciones obstaculizadoras de su accionar empresarial fuera de China, pues sus empresas también gozan de derechos.
Pero si ello no fuere suficiente para “pensarlo dos veces”, antes de meter a nuestro país en el enmarañado manglar que vislumbramos, Rodrigo Chaves ha de considerar que Costa Rica, tiene suscrito y ratificado formalmente y en vigencia, un tratado de libre comercio que, entre muchas cosas negociadas oportunamente por los expertos nacionales y chinos, tiene un capítulo que determina la prerrogativa de “Trato nacional y acceso a mercados para el comercio de mercancías”, cuyo objetivo fundamental es el de “Asegurar que a las mercancías importadas se les brinde un tratamiento no discriminatorio”. Tratado que implica, además, “promover el comercio recíproco a través del establecimiento de normas comerciales claras y mutuamente beneficiosas y la prevención de barreras comerciales y distorsiones a su comercio recíproco”, como hasta ahora se ha cumplido.
“Detallitos” semejantes, no mencionados en el decreto ejecutivo de Chaves, harían inviable aplicar el modelo rumano en nuestro país, pues existe, para información del presidente, además de las normas de la OMC, una Carta Magna llamada Constitución Política de la República de Costa Rica, resguardada incluso en su cumplimiento, por una Sala particular de la Corte Suprema de Justicia, que determina que los convenios internacionales tienen “autoridad superior a las leyes”, por lo que desde sus aprobación por la Asamblea Legislativa y entrada en vigencia, no pueden ser derogados por una ley ordinaria, y mucho menos, por un decreto ejecutivo que, por definición, no puede ser contrario a la ley o leyes, al que se refiere. Porque no creemos que el presidente no conociera algo jurídicamente tan básico, no entendemos los objetivos del decreto ejecutivo, que es obvio, no tiene posibilidad alguna de ponerse en práctica.
La dignidad nacional
Cuesta digerir ese compromiso adquirido aparentemente por nuestro presidente Chaves con el presidente Biden. Surgen dudas acerca de las consecuencias de un decreto ejecutivo contrario a la normativa legal nacional e internacional, que mueve a especular que se trata de algo “importado” desde el norte, meses atrás, ya que, en su parte medular, por sus errores, pareciere redactado por funcionarios que desconocen la normativa legal costarricense, y que además, no sienten, por no ser costarricenses, algo fundamental vinculado al concepto de Patria que nos mueve y nos conmueve; el sentimiento de DIGNIDAD NACIONAL. Ese sentimiento que desde nuestra independencia y, luego con la Campaña Nacional que dirigiera nuestro héroe Juan Rafael Mora, forma parte integral del ser costarricense, de un pueblo agradecido con los compatriotas que incluso ofrendaron sus vidas en defensa de ese valor patriótico. Ese decreto ejecutivo, dolorosamente, no honra su memoria, pues olvida que el carácter de nación libre NO nos fue regalado hace 202 años, y que posteriormente, hubo que luchar valientemente por él durante la gesta patriótica de la Campaña Nacional, más de 30 años después de la declaratoria de independencia del reino de España.
Presencia de China en Costa Rica
En su reprochable decreto ejecutivo, Chaves no toma en cuenta que la República Popular China es uno de los principales actores en el contexto económico internacional, donde Costa Rica, aunque pequeñita, aspira a ser protagonista. Y, asimismo, que además de ser el segundo socio comercial de Costa Rica, solo superado por los Estados Unidos, hemos tenido intercambio comercial desde principios de los años 90, dándose un crecimiento constante a partir de la incorporación de China a la OMC, que no sobra recordarlo, es un organismo con capacidad de sancionar a los Estados que incumplen sus normas acogidas voluntariamente. Y mucho menos, cuando se esgrimen acusaciones ridículas, indemostradas e indemostrables, de “espionaje” sobre nuestras instituciones del Estado y las personas.
Desde que en junio del 2007 se anunció el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China, se sembró la semilla de un proceso significativo, de mayor vinculación económica y comercial entre ambas naciones. Al año siguiente, en noviembre del 2008, se inició la negociación del citado tratado de libre comercio entre ambos países, que se extendiera por seis rondas y concluyera con la firma del texto final en abril del 2010. Tratado que, al tener plena vigencia, ha de respetarse en su letra y espíritu, y que ha permitido que, para el año 2021, se alcanzara la cifra de US$3.246 millones en intercambio comercial. Con él, vemos como, en promedio, en la última década, el comercio con China creció a un ritmo anual de 9,1%, resultado del aumento del 20,8% en las exportaciones y del 8,4% en las importaciones. Y dato muy relevante, las exportaciones realizadas por empresas costarricenses en el 2021, ya superaban los US$308 millones, con buenas perspectivas de ir en aumento.
Asimismo, no está demás considerar que existe una “Comisión de Libre Comercio” establecida en el marco del citado TLC, que ha realizado seis reuniones desde la fecha de entrada en vigor, en las que se han discutido y acordado modificaciones respecto a reglas de origen, desgravación arancelaria y asuntos del tratado, sin que se hubiese conversado, siquiera (como es esperable) de la amenaza de “espionaje” que desde Washington nos están “sugiriendo”. En dichas reuniones bipartitas, se han abordado temas específicos de implementación y aplicación del certificado de origen, como corresponde formalmente, sin que se hubiesen presentado conflictos relevantes que resolver.
Sobre las señaladas exportaciones costarricenses por US$308 millones (2021), habría que preguntar a los empresarios exportadores de dispositivos médicos, carne y trozos de bovino, cítricos preparados o conservados, pieles y cueros, café, enchufes, circuitos integrados, y otros productos de una creciente y prometedora lista, si podrían encontrar otros destinos para sus exportaciones, en caso de que, a consecuencia del decreto ejecutivo de la “guerra comercial” que comentamos, China se desatendiera del tratado de libre comercio que sustenta ese intercambio comercial, como respuesta esperable del gobierno chino, a una barrera comercial ilegal e irrespetuosa, que se aplicaría a productos de sus nacionales.
Asimismo, habría que consultar a las empresas privadas y estatales, cuáles caminos tendría que seguir los que importan productos laminados de hierro o acero, centrales de comunicación, computadoras portátiles, teléfonos celulares, otros productos laminados planos, pantallas de televisión, automóviles y otros vehículos de transporte, llantas, juguetes, manufacturas de plástico y aparatos de radiodifusión, alimentos enlatados y congelados, etcétera, que los costarricenses importamos por un valor de US$2938 millones, si, ¡de un día para otro!, dejan de llegar a nuestros puertos y aeropuertos, productos que ya forman parte de la vida cotidiana de los habitantes de Costa Rica y de los proyectos de desarrollo. Ello, por la molestia de un gobierno chino que, con razón, se sentiría agredido, y que seguramente consideraría presentar demandas ante instancias de la Organización Mundial del Comercio, entre otros.
Y lo planteamos así, pues, aunque lo que el presidente quiere, para aparentemente cumplir con inconfesos compromisos, es borrar la marca Huawei del país, sería esperable una reacción no muy amistosa de China, y un conflicto internacional que pondría en juego la seriedad de Costa Rica, ante otros actores del comercio internacional.
Si Bucarest lo hizo, no significa que el “modelo rumano” también se pudiese activar en Costa Rica. Ni somos parte de la militar OTAN, ni tenemos a Rusia al frente, ni somos tan cándidos en pensar que, como pago, recibiríamos de los Estados Unidos y algunos países europeos, la “ayuda” financiera que pudiere mitigar el daño económico que fácilmente se vislumbra, y la sustitución adecuada de la tecnología de avanzada a la que estaríamos renunciando.
Lo que además está muy claro, es que Costa Rica está muy rezagada en tecnología 5G, según lo advirtió también la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), que, por definición, vela por el buen diseño de políticas gubernamentales, que nos ayude a salir del subdesarrollo. El decreto de Chaves marca un rumbo claramente hacia atrás.
Las cifras son más que preocupantes. Se estima que Costa Rica perdería US$1100 millones al 2024, como consecuencia de una parálisis en 5G. Sin embargo, frente a esa amenaza, la buena noticia es que empresas como Huawei y otras cuatro multinacionales, se han mostrado interesadas en concursar por brindar esos servicios en nuestro país, por lo cual, necesariamente, hemos de guardar prudente distancia entre la guerra comercial que ha iniciado los EUA frente a China. Pero, paradójicamente, aunque Chaves ha declarado que “Costa Rica no se va a meter en un pleito entre elefantes”, es precisamente lo que está haciendo, al alinearse con los EUA, para tratar de “golpear”, desde nuestro diminuto país, a la empresa líder a nivel planetario, en el campo de la información y la tecnología de las comunicaciones, en infraestructura y equipos inteligentes, que cuenta con más de 200.000 empleados y que opera en más de 170 países, donde sirve a más de tres mil millones de personas.
Por otro lado, el éxito de Estados Unidos por presionar a otros países a que rechacen realizar negocios con Huawei ha sido limitado hasta el momento, pues países como Alemania, España, Suiza, Canadá o Francia han descartado las advertencias norteamericanas, permitiendo el acceso al fabricante chino a desplegar las redes 5G en sus territorios. Y, aunque sus gobiernos presentan algunas divergentes acciones internas, comprenden lo que realmente se mueve alrededor de las presiones potentes surgidas desde Washington. Hay rumores de acciones en Europa contra Huawei, pero los números no mienten. Según un estudio de Copenhagen Economics, la gran empresa china “contribuyó con 12.300 millones de euros a la economía europea en 2021 y contribuyó con más de 140.000 empleos en la Unión Europea”. Así, la prudencia de Confucio, aunque occidentales, como que les manda tener cuidado.
Aunque es incomparable en magnitud lo que sucedería en Costa Rica en caso de que nuestro país se involucre imprudentemente en ese “pleito entre elefantes”, es reconocido que en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), formidable empresa estatal que extiende su radio de acción hacia la generación y distribución eléctrica, y las telecomunicaciones, el anuncio presidencial ha provocado desazón en varios departamentos. El ICE quiere darnos la mejor tecnología 5G, al mejor precio y el más eficiente respaldo, y para alcanzar ese objetivo, es claro que no puede actuar, pretendiendo que Huawei no existiera, y menos, si se hace a partir de pretextos como “amenazas a la seguridad nacional” y “espionaje”. Es cierto que el público en general desconoce los alcances e importancia de “eso que llaman 5G”, pero hace menos de 20 años, tampoco entendíamos “eso que llaman Internet”, cuando daba sus primeros pasos en la Universidad de Costa Rica. Hoy pocos dudan de su trascendencia y muchos gozamos de sus beneficios.
Sobre la tecnología 5G, se pueden resumir sus aspectos positivos, acotando que permite mayor capacidad de transmisión de datos, velocidad en navegación e incluso la posibilidad de ayudar a reducir la brecha digital en Costa Rica, donde un millón de compatriotas en pobreza no tienen acceso a Internet. Además, 5G mejora la respuesta en tiempo real y es crucial para el funcionamiento de telemedicina y realidad virtual, permitiendo la interconexión de una mayor cantidad de dispositivos conectados simultáneamente, lo cual es fundamental para aplicaciones de la “Internet de las cosas” (IoT). Y aunque parezca de fábula, nos abre las puertas a la implementación de ciudades inteligentes, a lo que se suma un área muy importante, como es el impulso de distintas industrias con mejor sustento tecnológico, y el fomento de nuevos procesos en agricultura, manufactura, turismo y educación, entre otros. Por eso, repetimos, son como autopistas de 10 carriles o más, que vendrán a sustituir carreteras de lastre, si queremos aspirar los costarricenses a una calidad de vida mejor, por un desarrollo de la mano con el progreso, si de verdad queremos avanzar hacia el desarrollo.
Las contradicciones
Y es aquí donde precisamente nos llueven las interrogantes, pues cuesta entender cómo, por un lado, desde el gobierno, se habla de implementar la tecnología 5G para el año entrante, mientras por otro se le ponen amarras al ICE para cumplir con esa tarea propia de su campo de acción; tarea fundamental para su permanencia en el tiempo. Al anunciar a las empresas que están respondiendo a las licitaciones, desde el ICE nos dicen que “estas empresas serán responsables del desarrollo e implementación de la suite de servicios empresariales 5G, como un habilitador de desarrollo para empresas e instituciones, con necesidades de comunicación específicas que garanticen soluciones de alta velocidad, disponibles y seguras”, al tiempo que se cita como interesadas a competir bajo similares condiciones, a Consorcio Datasys Group Vinet (representante de Nokia), así como a Sonda CR-CL, Sistemas de Computación Conzultek de Centroamérica y One Way Technologies (representantes de Huawei).
Sin duda alguna, el ICE se vislumbra como el más afectado por las consecuencias del decreto ejecutivo, pues, inevitablemente, sus proyectos de desarrollo más recientes están vinculados con la marca Huawei, por lo señalado antes. La estructuración de las redes privadas para 5G, así como su operación eficiente, es parte de esa realidad tecnológica. No se puede desconocer, como parece lo hace nuestro presidente, que, durante el presente año, un 38% de las licitaciones procesadas por el ICE, se han dirigido hacia Huawei, y decenas de miles de millones de colones ha invertido nuestra empresa estatal en productos de dicha empresa china, siempre en busca de mejores condiciones para el Instituto y los costarricenses.
Si los enemigos del ICE quisieran debilitar a la empresa del Estado, frente a las corporaciones multimillonarias protegidas por otros tratados de libre comercio, diferentes al de Costa Rica con China, el ICE simplemente caería de rodillas ante los que quieren privatizarlo, venderlo o comprarlo. Más allá del doble discurso, que por un lado dicen querer fortalecerlo, se presentan situaciones como las que se derivarían del desdichado decreto ejecutivo que, de ponerse en vigencia, sería como el verdugo medieval muy dispuesto a cortar la cabeza del ente estatal, ante el imperdonable silencio de su junta directiva y su presidente ejecutivo.
No puede Costa Rica, no debemos permitirlo, involucrarse en ese conflicto de Estados Unidos contra Huawei, caracterizado por elementos comerciales, políticos, electorales e ideológicos, donde nuestro pequeño país solo lleva las de perder. Mientras el gran Brasil del presidente Lula, por ejemplo, más bien se acerca amistosamente a China, con muy buenas ideas, para el desarrollo de gigantescos proyectos beneficiosos para sus habitantes, aquí, desde nuestra pequeñez, le lanzamos un guante inamistoso al grandioso país asiático. Gesto que inevitablemente vemos vinculado, con la suspensión de la visita del presidente Chaves a China, “por cuestiones de agenda”, dijo Casa Presidencial.
Sabemos que ya se están dando reacciones de parte de diversos sectores nacionales, justamente preocupados con los sucesos comentados. Reacciones que esperamos puedan, uniendo fuerzas, detener cuanto antes el daño que se vislumbra para la nación. Las consecuencias negativas, en sus diversas aristas, si se deja profundizar, sería irreparable y muy costoso para el pueblo costarricense.
19/9/2023
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