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Gabe Abrahams y su caminata de 1.000 millas por Aragón 2018 (Sariñena-Zaragoza)

Gabe Abrahams

En 2018, caminé 1.000 millas por Aragón. Para completar las 1.000 millas, recorrí en cinco ocasiones un circuito de 320 km que iba de Monzón a Zaragoza y de Zaragoza a Monzón. En mi anterior artículo, siguiendo el recorrido de Monzón a Zaragoza, describí los lugares que más me impactaron de Monzón a Sariñera. Ahora, escribiré sobre los lugares que me causaron mayor impresión de Sariñena a Zaragoza. En el anterior artículo, quedamos citados en un pueblo de colonos, San Juan del Flumen.

De los pueblos de colonos al desierto

Tras dejar atrás Sariñena, la capital de la comarca de los Monegros, el circuito de la caminata pasaba primero por San Juan del Flumen y, después, por La Cartuja de Monegros, dos pueblos de colonos pertenecientes administrativamente a Sariñena.

Al igual que en Sariñena, en la zona de los dos pueblos de colonos, padecí un tiempo variado, encontrando sol, lluvia, niebla e, incluso, algo de viento.

Los pueblos de colonos, creados entre 1950 y 1970 por el régimen franquista, tienen una arquitectura urbana y unas construcciones muy características. Destacan por su trazado lineal, sus casas de piedra y sus plazas centrales con iglesia y servicios varios. Me llamaron la atención. Y, por eso, cuando en La Cartuja de Monegros me paré a comer y beber en un bar, procuré conversar con descendientes de colonos y conocer mejor el pasado y el presente del fenómeno de la colonización.

Tras abandonar La Cartuja de Monegros, el circuito de la caminata transcurría hasta Lanaja por dos carreteras comarcales, la de la salida de La Cartuja de Monegros y la A-1221. La carretera A-1221 camino de Lanaja, junto con la antigua carretera de Sariñena de la que hablé en el anterior artículo, es la carretera de mayor belleza de la caminata de 1.000 millas. Tiene unos paisajes muy verdes y llenos de amapolas. En primavera, es decir en las fechas de la caminata, sus laterales son alfombras de amapolas.

El circuito de la caminata llegaba por la citada carretera a Lanaja, una población que pertenece a la comarca de los Monegros y a la provincia de Huesca y supera los 1.100 habitantes. Lanaja se encuentra en medio del desierto, con todo lo que ello significa a nivel climático y paisajístico. Las temperaturas se extreman y aparece la nada.

Dentro de Lanaja, el circuito transcurría por las calles Escuer, Costa, Nueva y Mayor.  Al lado de la calle Costa, se ubica la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, construida sobre una mezquita musulmana y una iglesia visigoda. La calle Nueva de Lanaja, por su parte, cuenta con el Horno de Adrián, establecimiento que en las fechas de la caminata era de reciente creación. Un lugar tranquilo y acogedor con un estupendo patio interior. En las afueras de Lanaja, está el búnker de Lanaja de la Guerra Civil Española (1936-1939), el cual fue parte de una línea de defensa republicana.

Tras abandonar Lanaja, el circuito de la caminata de 1.000 millas transcurría por la carretera A-129 dirección Zaragoza y llegaba a Alcubierre en unos pocos kilómetros. La carretera A-129 no tenía nada que ver con las solitarias carreteras por las que había trascurrido el circuito hasta ese punto. El tráfico iba en aumento camino de Zaragoza.

Alcubierre, población de la comarca de los Monegros y de la provincia de Huesca, se encuentra entre el desierto y la sierra del mismo nombre y tiene cerca de 400 habitantes. Lo más destacado que tiene esta población es su Iglesia de Santa Ana, obra del siglo XIV de estilo gótico-renacentista que cuenta con una bonita torre mudéjar.

El circuito abandonaba Alcubierre y proseguía por la carretera A-129, cruzando la sierra y sus bosques. En ella, se encuentran restos de trincheras republicanas y franquistas de la Guerra Civil que se pueden visitar. Esta zona, conocida como Frente de Aragón, fue descrita por George Orwell en su famoso libro Homenaje a Cataluña.

Del desierto a Zaragoza

Superada la sierra y sus bosques, el circuito continuaba por la misma carretera otra vez en medio del desierto y llegaba a Leciñena, una población aún de la comarca de los Monegros pero ya de la provincia de Zaragoza, con unos 1.100 habitantes.

En Leciñena, destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, obra del siglo XVI de estilo gótico-renacentista, con una torre mudéjar similar a la de Alcubierre. De Leciñena, también destacan las subidas y bajadas del núcleo urbano y su aspecto propio de una población del desierto, similar a Lanaja o Alcubierre.

Desde Leciñena hasta cerca de Zaragoza, los paisajes áridos y esteparios, llenos de matorrales y escasa vegetación, se intensifican. El desierto y la sensación de soledad también. Recuerdo que era impactante. Miraba hacia la derecha y la izquierda tras horas y horas de caminar y todo era lo mismo. La nada. También en esa parte del circuito el viento, el famoso cierzo, hizo acto de presencia en casi todas las vueltas al mismo.

El circuito llegaba a Perdiguera desde Leciñena por la carreteta A-129 y, tras subir una pequeña cuesta, entraba en la población. Perdiguera es la última población de la comarca de los Monegros y cuenta con cerca de 600 habitantes. En Perdiguera, destaca la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de estilo gótico-mudéjar del siglo XV, con su torre mudéjar como las de Leciñena y Alcubierre.

El circuito de la caminata de 1.000 millas recorría el núcleo urbano de Perdiguera por la carretera hasta salir por el sur camino de Zaragoza. En ese tramo, hay dos establecimientos apropiados para hacer una parada y recuperar fuerzas: el Bar El Arranque y el Restaurante Asteruelas. El último dispone de una pequeña terraza de cara a la carretera. Recuerdo a algunos ciclistas que tenían el hábito de repostar en él.

Tras dejar atrás Perdiguera, el circuito de la caminata de 1.000 millas tomaba la dirección de Zaragoza por la carretera A-129. Y, pasado Villamayor de Gállego, antiguo barrio de Zaragoza y ahora población independiente, entraba en la capital de Aragón por el barrio de Santa Isabel. En los últimos kilómetros antes de llegar a Zaragoza, el verde volvía a dominar el paisaje.

Zaragoza

Zaragoza, capital de Aragón, tiene una población de cerca de 700.000 habitantes. Situada a orillas de los ríos Ebro, Huerva y Gállego, se encuentra justo en medio de un amplio valle. Su historia es milenaria y se remonta a los íberos.

El circuito de la caminata de 1.000 millas atravesaba nada más entrar en Zaragoza el barrio obrero de Santa Isabel y luego el distrito de El Rabal de Zaragoza. El Rabal lo cruzaba por la avenida Cataluña hasta llegar al Puente de Piedra del río Ebro, situado enfrente de la plaza del Pilar. Cada vez que pasé por la avenida Cataluña me encantó ver un magnífico edificio modernista, la Casa Solans, muy parecido a algunos edificios modernistas de Barcelona. Me recordaba a Can Deu, situado en el barrio de Les Corts.

Pasado el Puente de Piedra, el circuito entraba en el casco antiguo de Zaragoza y transcurría por la plaza del Pilar; la calle Alfonso I, la cual es peatonal; y la calle del Coso. En la calle del Coso, otros edificios centraban mi atención: el edificio modernista del Centro Mercantil Industrial y Agrícola, la casa palacio renacentista de los Condes de Sástago, etc. Recuerdo que cada vez que atravesé el casco antiguo de Zaragoza no pude dejar de fijarme en ellos.

El circuito de la caminata proseguía por el interior de Zaragoza, recorriendo los distritos Centro y Universidad. Pasaba por el Paseo de la Independencia y el Paseo de la Gran Vía, llamado en un tramo Fernando el Católico. Ambos paseos son propios del siglo XX, con grandes edificios y un paso incesante de gente. Recorrerlos, después de aguantar tanto desierto, fue algo magnífico.

El circuito de la caminata, finalmente, llegaba al Parque Grande José Antonio Labordeta, en el cual daba una vuelta e iniciaba el regreso a Monzón. El parque fue inaugurado en 1929 y rebautizado con su nombre actual en 2010. Es bellísimo. Entrando por el Puente de los Cantautores, está la Fuente de la Princesa, lugar en el que no pocas veces me recuperé de los esfuerzos bebiendo y comiendo. Después, se encuentran los largos y rectos paseos de Manuel Azaña, de los Bearneses y de San Sebastián, impresionantes como el resto del parque. Por ellos, caminé hasta el punto y final de la ida del circuito e inicié el regreso a Monzón en cada vuelta al mismo.

Terminar la ida del circuito recorriendo Zaragoza y un parque tan bello como el Parque Grande me supuso siempre una ayuda mental. Cruzar Zaragoza y el parque me restablecía anímicamente y me daba ánimos para seguir. El factor psicológico es clave en esfuerzos tan largos, de tantos días de duración.

Ha pasado el tiempo de todo lo que he escrito en los dos artículos dedicados a mi caminata de 1.000 millas por Aragón de 2018. Pero ni olvido la caminata, ni olvido Aragón. Permanecen en mi memoria.

Izquierda o derecha en América Latina

Evo Morales, José Mujica, Vilma Rousseff, Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa, expresidentes de Bolivia, Uruguay, Brasil, Argentina y Ecuador respectivamente. Imagen: www.meer.com

¿Se mueve el péndulo político latinoamericano?

Vladimir de la Cruz

América Latina, desde 1990 hasta hoy, ha venido recuperando el desarrollo democrático luego de la época de las dictaduras que cerraron el ciclo de las repercusiones de la Guerra Fría. Políticamente, se ha movido de manera pendular de un extremo a otro, de la derecha a la izquierda con distintas expresiones y manifestaciones de gobiernos, de la izquierda a la derecha y de nuevo la izquierda.

Podemos entender en general lo qué es la derecha. La izquierda latinoamericana, desde el ejercicio de gobiernos, es más heterogénea. En ella hay más matices de expresión. Fuera de los gobiernos, la izquierda es muy diversa, dispersa, desunida, y con muchos visos de sectarismo de lo que dentro de esa izquierda se valora qué es ser de izquierda hoy en América Latina y en cada país, y sin una clara orientación estratégica, como mayoritariamente tenían, en general, los partidos que se consideraban de izquierda antes de 1990.

La caída de la Unión Soviética, de los países socialistas europeos que formaban parte del Pacto de Varsovia, y con ello la desintegración del Sistema Mundial Socialista, como se esbozaba en el contexto de la Guerra Fría, entre 1945 y 1991, coincidió en tiempo histórico con la desaparición de los regímenes militares, autoritarios y dictaduras militares que gobernaron especialmente en países suramericanos. La represión causada durante las dictaduras tuvo un gran impacto en el debilitamiento de las izquierdas políticamente organizadas como existían antes de los regímenes militares. La superación de estos gobiernos transitoriamente avanzó manteniendo en algunos de ellos restricciones políticas, particularmente contra partidos comunistas o identificados con el marxismo leninismo, y las izquierdas socialistas clásicas.

A esto se agregó el nuevo contexto de las relaciones internacionales, la globalización, el impulso de los Tratados de Libre Comercio, el surgimiento de los Estados Unidos como el líder político de esta época, Rusia avanzando dentro del capitalismo mundial, y la República Popular China convirtiéndose en la principal potencia y economía comercial del mundo.

En todo el continente solo la Revolución Cubana se ha mantenido, desde su origen, 1959, como una revolución socialista así declarada, en 1961, y así establecida en la Constitución Política de 1976. La particularidad de su sistema político ha hecho que los enemigos del socialismo, en todas sus formas, adversen constantemente su régimen político, su gobierno, ignoren su sistema político electoral, tratando de compararlo con los sistemas político electorales imperantes en el resto de los países latinoamericanos, para poder desde esta perspectiva disminuir su presencia continental, igualándola a los gobiernos dictatoriales que ha habido en América Latina, y para distinguirla de los países que hacen descansar su modelo democrático en los sistema electorales, con participación de partidos políticos y posibilidades de alternancia de sus gobernantes. En Cuba recientemente, luego de la muerte de Fidel Castro, se ha impulsado, por el mismo Raúl Castro, una reforma constitucional mediante la cual ningún gobernante puede estar más de ocho años en el poder. El mismo Raúl Castro renunció a esa posibilidad, y hoy Cuba tiene un nuevo gobernante surgido de esta decisión, Miguel Díaz Canel. De este modo, a la vuelta de los próximos 4 u 8 años, cuando se nombre un nuevo presidente de Cuba, el argumento del continuismo en el poder, como tema, se acabará en tanto en una buena parte de los países latinoamericanos los presidentes pueden reelegirse al menos una vez, exceptuándose de esta situación Venezuela y Nicaragua, países que no son socialistas en su modelo económico ni político, donde la reelección es prácticamente abierta, ilimitada.

Después de la Revolución Cubana solo el ascenso de la Unidad Popular en Chile, en 1970, con el Dr. Salvador Allende, derrocado en setiembre de 1973, abrió las posibilidades de avanzar al socialismo, por una vía pacífica de la revolución, la vía electoral. El golpe de estado contra Allende impulsó la vía armada para la toma del poder en algunos países, y para derrotar dictaduras, siendo Colombia el país que más guerrillas y resistencia de este tipo mantuvo, hasta la firma de los Acuerdos de Paz.

Ningún país, ni pueblo, de América Latina ha podido desarrollar un proceso consolidado semejante al cubano, por la vía de las armas o por medios electorales, en todo este tiempo. En Nicaragua, en 1979 triunfó la guerrilla del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que no era una guerrilla marxista leninista ni se proponía el establecimiento del socialismo, y se acomodó, por el contexto político a desempeñarse dentro de los cánones democráticos republicano. Los acuerdos de paz en Centroamérica crearon las condiciones para la incorporación de los movimientos guerrilleros a la vida política. No casualmente el Frente Farabundo Martí, otro de los importantes movimientos guerrilleros existentes en Centroamérica, llegó a gobernar El Salvador, con Salvador Sánchez Cerén desde el 2014 hasta el 2019. Ni con el Frente Sandinista ni con el Frente Farabundo Martí se desarrollaron modelos socialistas de economía ni de organización política del Estado. Tampoco en Venezuela ha sucedido. Solo hay en estos países desarrollo capitalista y de relaciones capitalistas de producción. Ni siquiera hay un planteamiento como el de China, un poder político comunista, o socialista y dos economías, una socialista y otra de mercado, o capitalista.

En los países cuyos gobiernos levantaron, por un breve tiempo, las banderas del llamado Socialismo Siglo XXI, y de los partidos de esos países, que forman parte del Foro de Sao Paulo, tampoco pudieron impulsar modelos económicos o políticos socialistas.

Cuba nunca abrazó como propia la bandera del Socialismo Siglo XXI, que surgió en la Venezuela de Hugo Chávez. Rafael Correa, presidente de Ecuador desde el 2007 hasta el 2017 impulsó su llamada Revolución Ciudadana, abrazando en el discurso el concepto de Socialismo Siglo XXI. Evo Morales en Bolivia, desde el 2006 hasta el 2019, desde su Revolución Pluriétnica y Pluricultural, también abrazó en el discurso el concepto del Socialismo Siglo XXI.

Con la muerte de Hugo Chávez, presidente de Venezuela desde 1999 hasta el 2013, tanto Correa como Morales, abandonaron el discurso del Socialismo Siglo XXI y volvieron a sus originales conceptos Revolución Ciudadana y Revolución Pluriétnica y Pluricultural. Daniel Ortega, presidente de Nicaragua de manera continua desde el 2007 tampoco levantó la bandera del Socialismo Siglo XXI.

Heinz Dieterich Steffan, el esposo de Marta Harnecker, periodista y escritora marxista, muy reconocida en Latinoamérica, residentes ambos en la Habana, México, y en Venezuela, fue el desarrollador de la idea del Socialismo Siglo XXI, como un nuevo proyecto histórico. Asesor en este campo de Hugo Chávez, rompió con él en el 2008 señalando que nada de eso se estaba desarrollando en Venezuela. Chávez mantuvo su discurso hasta su muerte. Nicolás Maduro, que sucedió a Chávez mantuvo esta bandera que ya ha bajado de la asta.

Durante el período de gobierno de Hugo Chávez él logró destacarse como el líder más importante de Suramérica, con gran proyección internacional, por sus posturas nacionalistas y antiimperialistas. En su entorno, Ernesto Kirchner, que gobernó Argentina desde el 2003 hasta el 2007, sucediéndole su esposa Cristina Fernández, ambos surgidos del peronismo, a la presidencia desde el 2007 hasta el 2015, actual vicepresidenta de Argentina, hicieron yunta con Hugo Chávez, apoyando lo proyectos políticos regionales que impulsó Chávez. En Perú, Allan García, presidente desde el 2006 al 2011, no abrazó el proyecto Socialismo Siglo XXI ni el bolivarianismo impulsado por Chávez. Ni el presidente Alejandro Toledo, 2001-2006, tampoco lo hizo. Tampoco lo hizo Ollanta Humala, 2011-2016. Perú ha sido un país en profunda crisis política, desde el 2000 hasta hoy ha tenido 7 presidentes. El actual presidente, Pedro Castillo, con solo un año de gobierno enfrenta juicios para una posible destitución.

Este proceso de destituciones presidenciales en Latinoamérica ha sustituido los tradicionales golpes de estado del período de la Guerra Fría. En lugar del golpe militar se acude a argucias constitucionales y legales, lo que se ha venido denominando golpes de estado blandos. Así se impulsaron los golpes contra Manuel Zelaya en Honduras en el 2008, contra Fernando Lugo en Paraguay, en el 2012, y contra Vilma Rousseff, en Brasil en el 2016. Desde 1992 hasta el 2016 se destituyeron o se interrumpieron 15 mandatos presidenciales en América Latina, en nueve países.

Estos golpes de estado blandos fueron para detener o debilitar proyectos políticos progresistas, algunos de ellos vinculados al desarrollo político que impulsaba regionalmente Hugo Chávez. Proyectos para frenar el ALCA, el Área de Libre Comercio de la Américas y en su lugar impulsar el ALBA, la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, con un nuevo Tratado de Libre Comercio, haciendo énfasis en la autodeterminación, independencia e identidad de nuestros pueblos. El Proyecto de Petrocaribe, que reúne a Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Surinam, Venezuela, orientado a apoyar a los países del Caribe, en una alianza petrolera. El Proyecto de UNASUR, de la Unión de Naciones Suramericanas, como una organización intergubernamental, de la que participaron Argentina, Bolivia; Brasil; Chile; Colombia; Ecuador; Guyana; Paraguay; Perú; Suriname; Uruguay y Venezuela. Con UNASU se impulsó el Banco Sur y Petrosur.

Entre otros, el proyecto más ambicioso fue la creación de La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, como un mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política, que excluye a Estados Unidos y Canadá. En cierta forma fue el intento de sustituir a la OEA, a la Organización de Estados Americanos. Estos proyectos hoy están muy débiles, sin el apoyo que durante los gobiernos de Hugo Chávez tenían, entre otras razones por el alto precio que llegó a alcanzar el petróleo.

Políticamente, el siglo XXI en América Latina surgieron una serie de partidos y líderes considerados de izquierda que triunfaron electoralmente, especialmente, en Suramérica. Así, en 1999 Hugo Chávez, en Venezuela; en el 2003, Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil; Néstor Kirchner, en el 2003, en Argentina luego de la crisis política de 2001; Tabaré Vázquez, en 2004, en Uruguay con el apoyo del Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría; Michelle Bachelet en Chile; Evo Morales en Bolivia; Rafael Correa en Ecuador En esta primera década también Martín Torrijos en Panamá y el retorno de Daniel Ortega a la presidencia de Nicaragua en el 2006.

En este mismo período los restantes países de América Latina frente a estos gobiernos se apreciaban como conservadores. El desarrollo político, de la segunda década de este siglo, impulsó cambios en la mayoría de esos países que se vieron como un movimiento pendular de regreso al conservadurismo y derechismo político.

Del mismo modo, la política latinoamericana se ha movido, recientemente, hacia el progresismo o la izquierda, en su sentido amplio, con el ascenso presidencial en Argentina, de Alberto Fernández y su vicepresidenta Cristina Fernández, en México con Andrés Manuel López Obrador, en Honduras con Xiomara Castro, en Perú con Pedro Castillo, en Bolivia con Luis Arce, en Chile con Gabriel Boric y más particularmente con la llegada a la presidencia de Colombia de Gustavo Petro, junto a Daniel Ortega en Nicaragua y Nicolás Maduro en Venezuela. Otros gobernantes que contribuyen esta idea progresista son Luis Rodolfo Abinader de República Dominicana, Nayib Bukele de el Salvador. Aunque Bukele es un híbrido en su apreciación valorativa, tanto se le ve de la derecha como de la izquierda. Por su parte, el lado conservador se expresa por los presidentes de Guatemala, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Brasil y Uruguay, después de haber tenido a José Mujica.

De la izquierda continental el más destacado, para este momento histórico, es para mí, Gustavo Petro, el presidente recién electo de Colombia. De su gobierno y su desempeño, si lo dejan gobernar, puede llegarse a convertir en el líder más importante de las corrientes de la izquierda política latinoamericana, de esta década, y su modelo de enfrentar los graves problemas de la economía y del desarrollo de Colombia, que persisten en el resto de los países, pueden marcar sendas y nuevos caminos políticos, de amplios sectores, para unitariamente, superar los atrasos y cadenas que en la economía y en lo social pesan sobre las grandes masas de población y de trabajadores, urbanos y del campo de América Latina.

 

Publicado en https://www.meer.com/es/70330-izquierda-o-derecha-en-america-l
Compartido con SURCOS por el autor.

LEYENDO LAS RUNAS DE LA GUERRA

Alastair Crooke

18 de julio Fundación de la Cultura Estratégica

Por supuesto, el conflicto, a todos los efectos, está resuelto, aunque está lejos de terminar. Está claro que Rusia prevalecerá en la guerra militar, y también en la guerra política, lo que significa que cualquier cosa que surja en Ucrania después de que se complete la acción militar será dictada por Moscú en sus términos.

Claramente, por un lado, el régimen de Kiev colapsaría si Moscú le dictara los términos. Y, por otro lado, toda la agenda occidental detrás del golpe de estado de Maidan en 2014 también implosionaría. (Esta es la razón por la cual una rampa de salida, salvo una derrota ucraniana, es casi imposible).

Este momento marca así un punto crucial de inflexión. Una opción estadounidense podría ser poner fin al conflicto, y hay muchas voces que piden un acuerdo, o un alto el fuego, con la intención comprensiblemente humana de poner fin a la masacre sin sentido de los jóvenes ucranianos enviados al «frente» para defender posiciones indefendibles, solo ser asesinado cínicamente sin obtener ganancias militares, simplemente para mantener la guerra.

Aunque racional, el argumento a favor de una rampa de salida pasa por alto el punto geopolítico más importante: Occidente está tan involucrado en su narrativa fantástica del inminente colapso y la humillación de Rusia que se encuentra «atascado». No puede avanzar por temor a que la OTAN no esté a la altura de enfrentarse a las fuerzas rusas (Putin ha señalado que Rusia ni siquiera había comenzado a utilizar toda su fuerza). Y, sin embargo, cerrar un trato, retroceder, sería perder la cara.

Y ‘perder la cara’ se traduce aproximadamente como la pérdida del occidente liberal.

Occidente se ha convertido así en rehén de su triunfalismo desenfrenado, haciéndose pasar por info-war. Escogió este jingoísmo desenfrenado. Sin embargo, los asesores de Biden, al leer las runas de la guerra, de las incesantes ganancias rusas, han comenzado a oler otra debacle de política exterior que se avecina rápidamente.

Ellos ven eventos, lejos de reafirmar el ‘Orden basado en reglas’, más bien la puesta al descubierto ante el mundo de los límites del poder de los EE. UU (aunque es un hecho al que Occidente todavía tiene que despertar).

Además, la alianza occidental se está desintegrando a medida que se asienta la fatiga de la guerra y las economías europeas se enfrentan a la recesión. La tendencia instintiva contemporánea a decidir primero y pensar después (sanciones europeas) ha llevado a Europa a una crisis existencial.

El Reino Unido ejemplifica el enigma europeo más amplio: la clase política del Reino Unido, asustada y en desorden, primero ‘decidió’ apuñalar a su líder, solo para darse cuenta después de que no tenían un sucesor a mano con seriedad para manejar la nueva normalidad, y no idea de cómo escapar de la trampa en la que está atrapado.

No se atreven a perder la cara por Ucrania y no tienen una solución que haga frente a la recesión que se avecina (¿excepto un regreso al thatcherismo?). Y lo mismo puede decirse de la clase política europea: son como ciervos atrapados en los faros de un vehículo veloz que se aproxima.

Biden y cierta red que se extiende por Washington, Londres, Bruselas, Varsovia y los países bálticos ven a Rusia desde una altura de 30.000 pies por encima de la del conflicto de Ucrania. Según los informes, Biden cree que está en una posición equidistante entre dos tendencias peligrosas y ominosas que envuelven a EE. UU. y Occidente: el trumpismo en casa y el putinismo en el exterior. Él cree que ambos presentan peligros claros y presentes para el orden liberal basado en reglas en el que el Team Biden cree apasionadamente.

Otras voces, principalmente del campo realista estadounidense, no están tan enamoradas de Rusia; para ellos, los ‘hombres de verdad’ se enfrentan a China. Estos solo quieren mantener el conflicto de Ucrania en un punto muerto, si es posible (más armas), mientras se activa el pivote hacia China.

En un discurso en el Instituto Hudson , Mike Pompeo hizo una declaración de política exterior que claramente tenía la vista puesta en 2024 y en ocupar el puesto de vicepresidente. La esencia de esto era sobre China, pero lo que dijo sobre Ucrania fue interesante: la importancia de Zelensky para los EE. UU. dependía de que mantuviera la guerra (es decir, salvar la cara occidental). No se refirió explícitamente a ‘botas en el suelo’, pero estaba claro que no abogó por ese paso.

Su mensaje fue armas, armas, armas a Ucrania y ‘adelante’, girando hacia China AHORA. Pompeo insistió en que Estados Unidos reconozca diplomáticamente a Taiwán hoy, independientemente de lo que ocurra. (es decir, independientemente de si esta acción desencadena una guerra con China). E incorporó a Rusia a la ecuación simplemente diciendo que Rusia y China deberían ser tratadas como una sola.

Sin embargo, Biden parece movido a dejar pasar el momento y continuar con la trayectoria actual. Esto es también lo que quieren los muchos participantes en el despilfarro. El punto es que las opiniones de Deep State están en conflicto, y los banqueros influyentes de Wall Street ciertamente no se entusiasman con las nociones de Pompeo. Preferirían la desescalada con China. Continuar, por lo tanto, es la opción fácil, ya que la atención interna de los EE. UU. se centra en los problemas económicos.

El punto aquí es que Occidente está completamente atascado: no puede avanzar ni retroceder. Sus estructuras políticas y económicas lo impiden. Biden está atascado en Ucrania; Europa está estancada en Ucrania y en su beligerancia hacia Putin; lo mismo para el Reino Unido; y Occidente está estancado en sus relaciones con Rusia y China. Más importante aún, ninguno de ellos puede abordar las insistentes demandas de Rusia y China de una reestructuración de la arquitectura de seguridad global.

Si no pueden moverse en este plano de seguridad, por miedo a perder la cara, no podrán asimilar (o escuchar, dado el cinismo arraigado que acompaña a cualquier palabra pronunciada por el presidente Putin) que la agenda de Rusia va mucho más allá de la arquitectura de seguridad.

Por ejemplo, el veterano diplomático y comentarista indio MK Badrakhumar escribe :

“Después de Sakhalin-2, [en una isla en el Lejano Oriente ruso] Moscú también planea nacionalizar el proyecto de desarrollo de petróleo y gas Sakhalin-1 expulsando a los accionistas estadounidenses y japoneses. La capacidad de Sakhalin-1 es bastante impresionante. Hubo un tiempo antes de que la OPEP+ estableciera límites en los niveles de producción, cuando Rusia extraía hasta 400 000 barriles por día, pero el nivel de producción reciente ha sido de unos 220 000 barriles por día.

La tendencia general de nacionalizar las participaciones de capital estadounidense, británico, japonés y europeo en los sectores estratégicos de la economía de Rusia se está cristalizando como la nueva política. Se espera que la limpieza de la economía rusa, liberada del capital occidental, se acelere en el próximo período.

Moscú era muy consciente del carácter depredador del capital occidental en el sector petrolero de Rusia, un legado de la era de Boris Yeltsin, pero tuvo que vivir con la explotación porque no quería enemistarse con otros inversores occidentales potenciales. Pero eso es historia ahora. El deterioro de las relaciones con Occidente hasta casi el punto de ruptura libera a Moscú de tales inhibiciones arcaicas.

Después de llegar al poder en 1999, el presidente Vladimir Putin emprendió la gigantesca tarea de limpiar los establos de Augias de la colaboración extranjera de Rusia en el sector petrolero. El proceso de “descolonización” fue insoportablemente difícil, pero Putin lo sacó adelante”.

Sin embargo, eso es solo la mitad. Putin sigue diciendo en sus discursos que Occidente es el autor de su propia deuda y de su crisis inflacionaria (y no Rusia), lo que da lugar a que Occidente se rasque la cabeza. Sin embargo, dejemos que el profesor Hudson explique por qué gran parte del resto del mundo considera que Occidente ha tomado un «giro equivocado» económicamente. En resumen, el giro equivocado de Occidente lo ha llevado a un ‘callejón sin salida’, insinúa Putin.

El profesor Hudson argumenta (parafraseado y reformulado) que existen esencialmente dos modelos económicos amplios que han descendido a lo largo de la historia: “Por un lado, vemos sociedades del Cercano Oriente y Asia organizadas para mantener el equilibrio y la cohesión social manteniendo las relaciones de deuda y la riqueza mercantil subordinadas al bienestar general de la comunidad en su conjunto”.

Todas las sociedades antiguas desconfiaban de la riqueza, porque tendía a acumularse a expensas de la sociedad en general, y conducía a la polarización social y a grandes desigualdades de riqueza. Mirando el recorrido de la historia antigua, podemos ver (dice Hudson) que el principal objetivo de los gobernantes desde Babilonia hasta el sur y el este de Asia era evitar que surgiera una oligarquía mercantil y acreedora que concentrara la propiedad de la tierra en sus propias manos. Este es un modelo histórico.

El gran problema que resolvió el Cercano Oriente de la Edad del Bronce, pero que la antigüedad clásica y la civilización occidental no resolvieron, fue cómo lidiar con las crecientes deudas (jubileos periódicos de la deuda) sin polarizar a la sociedad y, en última instancia, empobrecer la economía al reducir a la mayoría de la población a la dependencia de la deuda. .

Uno de los principios clave de Hudson es cómo China está estructurada como una economía de «bajo costo»: vivienda barata, educación subsidiada, atención médica y transporte, lo que significa que a los consumidores les sobra algún ingreso disponible gratuito, y China en su conjunto se vuelve competitiva. Sin embargo, el modelo financiarizado basado en la deuda de Occidente tiene un alto costo, con sectores de la población cada vez más empobrecidos y privados de ingresos discrecionales después de pagar los costos del servicio de la deuda.

Sin embargo, la periferia occidental, que carecía de la tradición del Cercano Oriente, «recurrió» a permitir que una rica oligarquía acreedora tomara el poder y concentrara la propiedad de la tierra y la propiedad en sus propias manos. A efectos de relaciones públicas, afirmó ser una ‘democracia’ y denunció cualquier regulación gubernamental protectora termino siendo, por definición, ‘autocracia’. Este es el segundo gran modelo, pero con su exceso de deuda y ahora en una espiral inflacionaria, también está estancado, sin los medios para dar un paso adelante.

Este último modelo es lo que ocurrió en Roma. Y todavía estamos viviendo en las secuelas. Hacer que los deudores dependan de los acreedores ricos es lo que los economistas de hoy llaman ‘mercado libre’. Es uno sin frenos y contrapesos públicos contra la desigualdad, el fraude o la privatización del dominio público.

Esta ética neoliberal pro-acreedor, afirma el profesor Hudson, está en la raíz de la Nueva Guerra Fría actual. Cuando el presidente Biden describe este gran conflicto mundial destinado a aislar a China, Rusia, India, Irán y sus socios comerciales euroasiáticos, lo caracteriza como una lucha existencial entre la ‘democracia’ y la ‘autocracia’.

Por democracia quiere decir oligarquía. Y por ‘autocracia’ se refiere a cualquier gobierno lo suficientemente fuerte como para evitar que una oligarquía financiera se haga cargo del gobierno y la sociedad e imponga reglas neoliberales, por la fuerza, como lo ha hecho Putin. El ideal ‘democrático’ es hacer que el resto del mundo se parezca a la Rusia de Boris Yeltsin, donde los neoliberales estadounidenses tenían las manos libres para despojar a toda la propiedad pública de la tierra, los derechos mineros y los servicios públicos básicos.

Pero hoy lidiamos con tonos de gris: no existe un mercado verdaderamente libre en los EE. UU.; y China y Rusia son economías mixtas, aunque se inclinan a priorizar la responsabilidad por el bienestar de la comunidad en su conjunto, en lugar de imaginar que los individuos abandonados a sus propios dispositivos egoístas de alguna manera resultarán en la maximización del bienestar nacional.

Este es el punto: la economía de Adam Smith más el individualismo está arraigado en el espíritu de la época occidental. No cambiará. Sin embargo, la nueva política del presidente Putin de limpiar los Establos de Augías del ‘capital occidental depredador’ y el ejemplo dado por Rusia de su metamófósis hacia una economía en gran medida autosuficiente, inmune a la hegemonía del dólar, es música para los oídos del Sur Global y para gran parte del Resto del Mundo.

Junto con el liderazgo de Rusia y China en desafiar el ‘derecho’ de Occidente a establecer reglas; monopolizar los medios (el dólar) como base para liquidar el comercio interestatal; y con BRICS y SCO constantemente adquiriendo ‘fondo’, los discursos de Putin revelan su agenda revolucionaria.

Queda un aspecto: cómo llevar a cabo una metamorfosis ‘revolucionaria’, sin incurrir en la guerra con Occidente. Estados Unidos y Europa están estancados. Son incapaces de renovarse, ya que las contradicciones políticas y económicas estructurales han bloqueado su paradigma. Entonces, ¿cómo ‘desatascar’ la situación, sin llegar a la guerra?

La clave, paradójicamente, puede residir en la profunda comprensión de Rusia y China de las fallas del modelo económico occidental. Occidente necesita catarsis para ‘despegarse’. La catarsis se puede definir como el proceso de liberación y, por lo tanto, de alivio de las emociones fuertes o reprimidas asociadas a las creencias.

Para evitar la catarsis militar, parece que los líderes ruso y chino, al comprender las fallas del modelo económico occidental, deben visitar Occidente con una catarsis económica.

Será doloroso, sin duda, pero mejor que la catarsis nuclear. Recordemos el final del poema de CV Cafavy, Esperando a los bárbaros,

Porque ha caído la noche y no han venido los bárbaros.
Y algunos de nuestros hombres recién llegados de la frontera dicen
que ya no hay bárbaros.

Ahora, ¿qué será de nosotros sin los bárbaros?
Esas personas eran una especie de solución.

UCR, Voz experta: El revanchismo al poder

Camilo Retana Alvarado, docente de la Escuela de Filosofía e investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas Foto: Anel Kenjekeeva, UCR

Culpar a gobiernos pasados de la situación del país dejará de ser un discurso creíble

No reconocer los méritos de administraciones pasadas es ponerse una soga al cuello

Varias medidas tomadas por la administración Chaves Robles en las últimas semanas tienen un aire tácito de revancha. Parte central de la narrativa de Chaves, ya desde el período de campaña, es que había llegado el tiempo de relevar a los que no habían dado la talla en los últimos treinta años; había llegado el tiempo de reemplazar a los culpables de las inoperancias del pasado.

Como discurso de campaña se trata de una estrategia efectiva, pues este tipo de argucia retórica no solo mete a todos los enemigos políticos en un mismo saco, sino que además los diferencia del enunciatario, quien se presenta como el Mesías llamado a enmendar los desastres de quienes lo precedieron. Se trata de un discurso agitador, pero que bien se podía atribuir a los furores desatados por toda coyuntura electoral. Se trata también, claro está, de un discurso esperable en virtud de sus altas posibilidades de éxito a la hora de movilizar descontentos en las urnas y de su capacidad de explicar cualquier cosa que no funcione reduciendo la complejidad de lo político a una cuestión de voluntad.

Lo que resulta sorprendente (¿lo resulta?) es que, transcurridas ya algunas semanas desde el comienzo de la nueva administración, ese discurso de la revancha no solo no se haya matizado, sino que haya aumentado sus decibeles. El mensaje a la ciudadanía y a la clase política es que no se dejará títere con cabeza, sin importar las bondades del títere. Los relevos en puestos, juntas y cargos discrecionales son prerrogativa de cada administración entrante y es lógico que un nuevo gobierno se interese en colocar operadores clave en ciertas zonas neurálgicas. La administración de Chaves, sin embargo, pareciera encadenar destituciones cuyo único denominador común son las viejas facturas que las explican. Es casi como si el revanchismo se elevara a estilo de gestión política.

No cabe duda de que hemos hecho muchas cosas mal en el país durante los últimos treinta años. Tampoco de que hay muchas cosas que podrían y deberían hacerse mejor. Pero es igualmente cierto que funcionarios de las administraciones anteriores han hecho su trabajo de manera esforzada y muchas veces destacada. El reconocimiento a algunos de esos funcionarios por parte de la ciudadanía es prueba suficiente de ello. Carecer de la generosidad política para reconocerlo no solo es señal de mezquindad, sino que implica ponerse la soga al cuello al generarle a la sociedad civil unas expectativas que a la postre resultan incumplibles. Por lo demás, desechar el conocimiento que muchos de esos actores políticos tienen de las instituciones en las cuales han trabajado, en algunos casos por décadas, pareciera reflejar una voluntad de botar al niño junto al agua sucia.

Para decirlo con pocas letras: si no por un criterio ético, al menos por un asunto de estrategia de cara al futuro, lo mejor para el actual gobierno sería dejar de escupir hacia arriba, pues llegará el momento en que seguir atribuyendo el estado actual de cosas a lo mal que lo hicieron los gobiernos pasados, dejará de ser un discurso creíble. En suma, si bien el revanchismo funcionó como estrategia electoral, habría que recordar al gobierno que ha pasado ya suficiente agua debajo del puente de las votaciones.

 

Camilo Retana Alvarado
Docente de la Escuela de Filosofía e investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas, UCR

Esperamos las mejores decisiones para tener buenos resultados

José Luis Pacheco Murillo

Es evidente que la conferencia de prensa de los miércoles por parte del Consejo de Gobierno ha acaparado la atención de miles de personas.

Esto se debe a que desde que asumió el poder tanto el presidente como ministros y presidentes ejecutivos o directores de instituciones, dan a conocer noticias que en su mayoría son del agrado de los costarricenses, desde luego que no de todos porque siempre habrá a quienes no les guste, ni la forma ni el fondo de cómo se muestran las cosas en dichas conferencias.

El asunto es que, al parecer, el equipo de trabajo del gobierno, ministros, vice ministros y demás autoridades, han logrado una empatía con las pretensiones del presidente y esa empatía se evidencia por la forma en que ellos mismos atienden las peticiones del presidente.

Desde luego que no a todos les cae bien la toma de decisiones que se hacen. Por ejemplo, es fácil imaginar que hay molestia en quienes son los dueños de los edificios que han sido alquilados por el gobierno por muchas décadas y ahora se ha solicitado la rescisión contractual para no alquilarlos más y así ahorrar miles de millones de colones y de dólares.

De igual manera aquellos propietarios de edificaciones alquiladas en todo el país para oficinas de direcciones regionales y que de igual manera ya no se alquilarán más.

Pero es que, ¿quién puede dudar del beneficio para el país de tales decisiones, máxime cuando se nos indica que hay un edificio del gobierno desocupado desde hace años y que ahora albergará a los funcionarios de los edificios que ya no se alquilarán?

Quizá se requiera más comunicación respecto a lo que el Ejecutivo está haciendo con la relación que debe tener con la Asamblea Legislativa y por ello es extraña la ausencia de la ministra de la Presidencia, porque si algo se requiere para que el ejecutivo pueda actuar adecuadamente es una excelente relación con el poder legislativo. Es muy conveniente que la ministra de la Presidencia tenga una participación preponderante en dichas conferencias para hacer del conocimiento de las acciones con las fracciones legislativas y el directorio legislativo, máxime cuanto dentro de poco tiempo será el Congreso el que asuma la iniciativa de la agenda legislativa.

Es evidente también que algunos sectores no están conformes con lo que sucede y ya están tomando acciones para atacar al gobierno y tratar de que esas decisiones no se tomen o se siga en lo mismo de siempre.

Dios quiera que el gobierno pueda tomar las mejores decisiones, valientes pero honestas y transparentes, para salir adelante de la crisis económica y financiera en la que estamos y que muy pronto podamos ver resultados claros y específicos de dichas decisiones.

Del Arte Cinético al Arte Judicial. Sobre la controversia de la obra mural: Tejiendo Sonidos

Dr. Pablo Bonilla Elizondo
Escuela de Artes Plásticas
pablo.bonillaelizondo@ucr.ac.cr

Estudiantes del TCU: Arte Público trabajando en un mural en la Escuela de la Sabana, Térraba.

El fallo judicial que atribuye una afectación de los derechos morales de Miguel Casafont por responsabilidad de la Universidad de Costa Rica al tapar su obra Tejiendo Sonidos ha abierto una discusión de múltiples aristas que genera desencuentros, preguntas, incertidumbres y temores entre las personas interesadas en el arte, el espacio público y el patrimonio. La afirmación apresurada de que con tal veredicto “gana el arte o el sector artístico” me parece imprudente y algo clasista, por apegarse a ideas hegemónicas sobre el arte y no valorar las consecuencias reales que podría tener en las prácticas profesionales de las personas artistas (sobre todo las jóvenes).

En este escrito trataré de abordar los aspectos relativos a la reflexión sobre el arte detrás del fallo y las contradicciones con las discusiones actuales sobre el valor o función de arte y el patrimonio que se sitúa en espacios públicos. También, por último, valoraré algunos probables impactos que esto podría tener en el ejercicio profesional de los artistas interesados en la práctica del muralismo y el arte público. Dados los límites de mi formación, excluiré de este artículo cualquier valoración sobre derechos de autor, la justicia detrás del fallo, la jurisprudencia o la defensa presentada por parte de la UCR.

En primer lugar, es importante reconocer que en el país existe una constante violencia hacia el patrimonio y las obras de arte en el espacio público. En este caso, se afectó la visibilidad y legibilidad de la obra de Casafont y esto generó una perturbación anímica en su persona; no hay porqué dudar de ello, dado que fue acreditado por el juzgado.  Una primera consecuencia de este fallo es que se señala a la Universidad de Costa Rica como actor material de esa violencia, lo que tiende a crear en la opinión pública la idea de que la UCR no respeta el patrimonio ni el arte que se desarrolla en el campus, lo que es falso. En defensa de la Universidad de Costa Rica habría que decir que dicha institución ha sido promotora del arte público, que siempre ha reconocido la importancia del arte en la vida universitaria y que además de financiar y adquirir obras, recientemente ha apoyado proyectos de catalogación de su inventario y de restauración de obras como el mural de Eduardo Torijano El teatro costarricense: 1890-1930, ubicado en el edificio de Letras. Sin embargo, es importante decir, que estas acciones no derivan de una política institucional uniforme ni clara, sino que dependen de las diferentes voluntades políticas de decanos, directores, otras autoridades, docentes, personal administrativo y de los mismos artistas que se implican en esos procesos. Por tanto, no es de extrañar, que también se den casos en los cuales no se respeta a los artistas o sus obras. Un ejemplo de ello, más grave y penoso que el que afectó a Casafont, es el borrado total del mural del artista Dennis Palacios Solano en las residencias estudiantiles, un mural elaborado a partir de un proceso de investigación serio e impulsado por la Vicerrectoría de Vida Estudiantil para mejorar la habitabilidad de dichos espacios en tiempos en los cuales se habían presentado varios suicidios. Un cambio de administración y el mural fue borrado, hoy es una pared blanca con dos pizarras de caucho.

Eduardo Torijano, El Teatro en Costa Rica, 1890-1930. Antes y después del proceso de restauración del 2020 realizado por César Ulate Calderón.

Ahora bien, tenemos que dar un paso fuera del presente caso y de la UCR para matizar esta idea de la violencia patrimonial y examinar la congruencia con las definiciones contemporáneas del arte y el espacio público, sobre todo porque muchas veces se habla de violencia patrimonial desde una definición hegemonizante y aurática de la obra de arte, olvidando que si bien es cierto existe violencia hacia el patrimonio y el arte público, el arte público y el patrimonio puede ejercer violencia hacia las personas (sobre todo a las minorías) en su imaginario simbólico y su vida cotidiana[1]. Más aún, cuando las definiciones que se perpetúan en el país sobre el patrimonio son conservadoras, coloniales y patriarcales. Ejemplos claros de ello es el bronce de Vázquez de Coronado en el Parque España, el Monumento a León Cortes en La Sabana o el Arco Chino en la reconversión del Paseo de los Estudiantes a Barrio Chino: una decisión especulativa con afectación a la historia y la identidad de San José y el país. Precisamente esas definiciones hegemónicas de la obra de arte funcionan como el gozne de esas dos violencias: la primera que impide la remoción del espacio público de monumentos y esculturas carentes de valor, inoperantes, violentas algunas o incluso riesgosas materialmente, productos de políticos de turno que desde una autoridad pasajera se dieron las competencias para imponer en la vida urbana mobiliario inútil, obras pastiches (como el Cerati blanco) u ocurrencias sesgadas ideológicamente. Y la segunda, la que niega la posibilidad de articular una política de protección basada en criterios fundamentados y actuales sobre la función del arte en el espacio público, no como una ontología del bronce o el mármol, sino como pensamiento activo que construye espacio de discusión participativo, inclusivo y abierto para consolidar y construir lo común. Al contrario, es usual ver cómo se utiliza el patrimonio (normalmente olvidado) como piedra arrojadiza de una indignación hipócrita, dirigida a las expresiones y reivindicaciones de los movimientos sociales para reducirlos a actos vandálicos. [2]

En el caso de Tejiendo sonidos, me parece que eso último es lo que ha faltado, una discusión profunda sobre el valor de la obra que integre el pensamiento que ha construido y la repercusión que ha tenido a nivel académico, social y cotidiano en la vida estudiantil. Porque hasta ahora, los criterios expertos publicados en el artículo de Amelia Rueda se limitan a valorar la obra por su estar ahí como obra plástica o por ser bella… y claro, para gustos, los colores. Los argumentos con algo más de valor y complejidad los da el mismo autor, quien afirma la importancia de la cualidad cinética y la inspiración colorista oriental.

Al respecto del Arte Cinético, para aquellos que no saben, es una subvariante del Minimalismo que, a través de la organización secuencial de la forma y el color, produce efectos visuales según los desplazamientos del espectador. Este movimiento se desarrolló en Estados Unidos, algo menos en Europa y con mayor peso en Argentina, donde se llamó Cinetismo. Sin embargo, su repercusión actual es cuestionada como lo es la mayoría de tendencias formalistas de la segunda mitad del siglo XX y, al contrario, del favorecimiento a las manifestaciones conceptuales más politizadas. Tanto es así que, en los documentos indispensables para estudiar la segunda mitad del arte siglo XX, After Modern Art 1945-2017 (Hopkins, 2018) de la serie Oxford History of Art y Arte desde 1900 (Bois et Al, 2006) de los autores de October, aparece de forma escueta y marginal. En Costa Rica, aunque con un legado muy amplio de arte abstracto de naturaleza formal, el movimiento no tuvo desarrollo, siendo la obra de Casafont, en efecto, uno de los pocos ejemplos. La pregunta es si esto le determina un valor per se; a mí parecer no. La exclusividad no es un valor a priori, sino que, al contrario, eleva cuestionamientos sobre su repercusión o impacto en el pensamiento artístico costarricense. Por otra parte, la afirmación de un valor pionero al ser la primera obra de este tipo en el país tiende a evidenciar cierto sesgo colonial tendiente a suponer que el arte costarricense se debe producir en conformidad a lo que sucede en Estados Unidos y Europa, aunque sea treinta años después. Ante estas dos ideas, yo plantearía que se hiciera un examen de la repercusión de la obra dentro de la lógica interna del arte costarricense, preguntándonos por la producción académica que ha derivado de ella, los escritos en los que aparece, la influencia que ha producido en otras personas artistas y el efecto que ha tenido en los y las usuarias del edificio y del campus universitario a nivel de identidad y reafirmación colectiva de pertenencia. Una investigación que aborde esos ejes está claramente pendiente.

Si la obra es cinética o no (más allá de las etiquetas históricas y académicas), me parece cuestión secundaria. En esencia, desde las teorías y metodologías que abordan el diseño del arte público, toda obra mural se reconoce interactiva en relación con los tránsitos de los usuarios y las diferentes miradas que en ella se pueden realizar en un marco espacio-temporal. Para el diseño de un mural, se recurre a estudios de transitabilidad y de angularidad que tienen como propósito organizar el diseño en función de los recorridos peatonales y el uso común del espacio circundante (Torijano, 2008). En ese sentido, el mural de Conmemoración de los 30 años de Trabajo Comunal en la Facultad de Derecho, se afecta de la misma forma por el nuevo paso elevado en San Pedro sin la necesidad de una etiqueta que lo valore como cinético.

Al respecto del color, los especialistas coincidirán en su valor, algo que respalda el reconocimiento que goza Miguel Casafont en la Escuela de Artes Plásticas (EAPL) como colorista de gran talento. Yo me uno a ellos en tanto mi predilección por el color en el espacio público. En contra del acostumbrado gris de las ciudades, el color es un factor de relevancia para promover la imaginación y mejorar el ambiente urbano. Pero, es importante reconocer que desde hace quince años, desde que yo era estudiante, ya la obra no gozaba del color con que fue diseñada y había dejado de cumplir tal posible objetivo. En ese sentido, la obra ya sufría una afectación por la naturaleza de los materiales que habían sido seleccionados para su confección y por la ausencia de mantenimiento que requería.

Estado Actual del Mural Tejiendo Sonidos de Miguel Casafont. (Fotografía: Pablo Bonilla, 2022)

Normalmente, cuando se da una afectación de este tipo (desconozco si es este el caso) es responsabilidad de las dos partes: del artista que por lo general no entrega una carta técnica con los materiales utilizados, los plazos de resistencia de los materiales y los procesos ideales para su restauración y la administración del inmueble que se desentiende de velar, financiar y gestionar esos procesos en tiempos adecuados, pensando que la obra entregada es eterna. No tengo información precisa sobre porqué la obra de Casafont no ha sido restaurada, los chismes me indican que el artista sí demostró un interés por promoverla. Pero en todo caso, la consecuencia de ese deterioro fue la invisibilización y la perdida de afecto de la comunidad universitaria por ella, algo que se evidenció por los comentarios en redes sociales de, mayoritariamente, estudiantes de música, muchos de los cuales ni sabían que era bella ni que había estado ahí desde siempre. En ese sentido, el valor y el aporte del color no puede reconocerse desde una noción ontológica y formal, sino reconociendo el impacto o efecto que puede tener en las personas que gozan de él en lo cotidiano, es una cuestión pragmática consustancial al arte público… por eso mismo se llama arte público, se supone que es de la gente que lo recibe y que lo vive.

Y eso último, me parece de vital importancia, porque tiene que ver con la razón del arte público, que no debería privilegiar los derechos del artista por encima de los de las personas que transitan los espacios circundantes. Un antecedente valioso para entender esto fue el caso de la obra Tilted Arc (1981) de Richard Serra emplazada en Federal Plaza, New York. Después de un largo proceso judicial esta obra fue removida porque generaba conflictos en el uso operativo de la plaza, tanto en tránsito como a nivel de seguridad, algo que me parece razonable. Desde esa lógica, coincido con las autoridades universitarias al privilegiar la conveniencia y bienestar de la comunidad estudiantil de la Escuela de Artes Musicales. Suponer constantes traslados de equipos e instrumentos a la Ciudad de la Investigación o al fondo de las Instalaciones Deportivas hubiera generado costos e inconvenientes para la administración, docentes y estudiantes, muchos de ellos menores de edad de etapa básica, que tendrían que estarse desplazando de un campus a otro. Algo me hace sospechar que la no apelación al fallo de Oficina Jurídica (criticada por muchos) se debe, en parte, al cálculo por el costo de todos esos desplazamientos en un mediano plazo.

Ahora bien, entendido el arte público no como un presencia o valor estético cuasi-mágico, sino por su función o aporte al conocimiento, nada evitaba que tapar la obra no fuera compensado con gestos o acciones que pudieron dignificarlo en ese sentido. Acciones para la documentación, divulgación y revalorización académica de la obra, incluso en su ausencia, pudieron reivindicarla como productora de conocimiento: reconociendo su valor conceptual y no reduciéndola a una obra que hay que preservar porque es bella para algunos, siempre ha estado allí o fue objeto de controversia. Sobra decir que, bajo esa lógica reduccionista, el futuro que le espera -ya judicializada y conflictuada- será el de seguir deteriorándose no solo en su registro material, sino a nivel simbólico, ya que una obra de arte no se clausura en la afirmación o proclama de su autor, ni en su materialidad, ni en los criterios especializados, sino que constantemente se redimensiona en las vivencias que se acumulan en ella, sean positivas o negativas; más aún en el arte público, expuesto de forma radical a la vida social y política en todo su espesor. Así, la obra de Casafont dejará de ser cinética para devenir en la huella borrada de un fallo judicial.

Por último, quisiera retomar las repercusiones que podría tener este fallo a la comunidad artística que produce arte público y murales. Al principio afirmé con contundencia que decir que “ganó el arte” tenía su sesgo clasista. Más allá de sospechar que usualmente solo ganan los juicios los que pueden asumir el riesgo de costear abogados, como he tratado de demostrar en este escrito, esa afirmación se sustenta en ideas hegemónicas sobre el arte y su valor intrínseco, que desconocen el marco epistemológico del arte público, pero que, también, desconocen las dificultades y la precarización que sufren las personas artistas jóvenes en este ámbito. No es difícil imaginar que una consecuencia de este fallo será limitar el interés institucional y privado en la financiación de obras murales, por temor de adquirir compromisos de restauración onerosos y la posibilidad remota de ser demandados décadas después por cualquier devenir azaroso. En la UCR ya está pasando, actualmente obras murales programadas y presupuestadas están en pausa y en alitas de cucaracha. De perpetuar tal dirección de miedo e incertidumbre, sin lugar a dudas afectará a los artistas-docentes de la institución, a las personas artistas contratadas para la ejecución, a los TCUs que hacen arte público en comunidades e, incluso, proyectos de graduación de estudiantes de Artes Plásticas. Un camino que no se puede seguir, ya que además de contradecir el Artículo 1 de su Estatuto Orgánico, afectará la formación de los y las futuras artistas y, con ello, las herramientas para defender el campo profesional fuera de la Universidad.

Contemplando lo positivo, no se puede negar la oportunidad que se abre, ya que el fallo aclara un panorama que debe obligar a investigadores y artistas interesados en el arte público y a la administración de la Universidad de Costa Rica a formalizar criterios de contratación que sean ejemplares para el resto de la sociedad, a aclarar las dudas al respecto de los derechos de autor (sobre todo en obras de orden participativo o comunitario), a generar espacio de discusión y establecer normas, procedimientos, instancias y responsables para restauración de las obras de arte público, todo con el fin de reivindicar la importancia del arte, no en sí mismo, sino por sus aportes a la configuración de lo común en el espacio social. Esa oportunidad ha sido tomada y la presente administración y el Consejo Universitario han actuado con prontitud. Desde la misma Rectoría se ha conformado un equipo de trabajo interdisciplinar, que incluye personal de la ODI, Oficina Jurídica, la RED+Museos, PROINNOVA, IIARTE, OEPI y las Escuelas de Ingeniería, Arquitectura y Artes Plásticas con el propósito, no solo, de dar respuesta a los acuerdos tomados por el Consejo Universitario en la sesión No 6615, articulo 5, celebrada el 14 de julio de 2022, sino también te implementar medidas para mejorar la gestión y mediación del Arte Público en vías de promover su aprovechamiento, considerando su aporte en la configuración de un Campus Universitario entendido como un espacio para el intercambio de saberes, conocimientos y afectos, que trasciende la idea de un reducto conformado por edificios y salones de clase.

Referencias:

Bois, Y.; Buchloh, B.; Foster, H. & Krauss, R. (2006). Arte desde 1900. Akal.

Hopkins, D. (2018). After Modern Art 1945-2017. Oxford University Press.

Torijano, E. (2008). El mural paso a paso. Sección de Impresión del SIEDIN.

[1] cf. https://artishockrevista.com/2020/07/05/monumentos-incomodos/

[2] Cf. https://surcosdigital.com/patrimonio-patriarcado/

Jornada laboral: ¿Cuál es la opción para Costa Rica?

Mainier Barboza Soto.

Por Mainier Barboza Soto. /P. Movimiento Patriótico por Costa Rica

La jornada laboral en Costa Rica se encuentra protegida por nuestra Constitución Política y de larga data, “la trilogía de los ochos”, que tiene una historia escrita con la sangre de miles de mujeres y hombres, de dirigencia obrera que entregó su vida por dicha “trilogía”, (1886); de manera que, como resultado histórico, dicho triunfo, es, en primer lugar, una victoria de los hombres y mujeres del trabajo en el capitalismo occidental, representado por el país más rico, centro hegemónico del poder industrial y de la economía mundial, los Estados Unidos de América. 

Lo anterior demuestra que la organización de los hombres y mujeres del trabajo y su claridad, de que representan el factor fundamental para la generación de la riqueza, es el punto de quiebre, para que se generen leyes, se logre acuerdos, que sean orientados a mejorar las condiciones para una vida digna, justa, equilibrada, del pueblo costarricense.

De lo anterior, rescata, la necesidad de una sólida organización de los sectores laborales-se habla aquí de sindicatos, solidaristas, públicos y privados, independientes, de gremios de todos los sectores que señala la economía, (primario, secundario, terciario), es decir, el agro, el industrial, el comercial de servicios; se requiere atraer al de mayor participación,  el sector informal, (43 %) que aún con su “informalidad”, requiere toda la atención, de los gremios organizados, dada, su desatención por parte de la sociedad y, el aprovechamiento, muchas veces abusivo, de empresariado, nacional e internacional; además, no se conocen aportes a la seguridad social, de las partes. 

Es preocupante, dado que, muchas de las personas en este gran sector, pasan como emprendimientos, figura que desvía la atención y desarticula la división del trabajo, desplaza capital productivo,( gran parte del sector denominado informal, no está agremiado, ni goza de garantías sociales, se encuentra en la esfera de la distribución, es el típico intermediario de bienes finales, que caen por necesidad en las manos de la usura, cuyos beneficios, los absorbe, el capital financiero parte y otra el capital opaco.

El Capital Financiero, parafraseando artículo de Leonardo Boff, en comentarios a libro de Rose M. Muraro, se sitúa, al “2012, en una relación de diez a uno, (10 a 1), respecto del Capital Productivo, que, además, convierte el dinero en imaginario”, en la nube electrónica, deja también a merced de ese voraz capital, la salud, la educación, la cultura, la recreación, convertidos de la noche al día, en artículos con valor de cambio; la paz, la gregariedad, la solidaridad, la vida digna, los derechos humanos, están en un peligro inminente. (Muraro. RM. (2012). El destino del capital dinero. Brasil (comentarios de Boff. L en Koinonia)

Costa Rica, se plantea una jornada de 4 días a 12 horas, lo que, en términos de la economía política se denomina plusvalía absoluta; en Inglaterra, se prueba una de 4 días, pero de 8 horas diarias, (plusvalía relativa), el viernes se pagará, sin laborarlo; hay una diferencia entre la jornada costarricense y la inglesa de 16 horas, la pregunta que surge, ¿por qué los ingleses, bajan su jornada y en Costa Rica la suben?; 

Se ha dicho que los incrementos de jornada tienen una justificación en que, ésta, aumenta la creación de riqueza, dado que una parte del trabajo que se realiza, es considerado necesario para que el trabajador(a), reponga lo pagado, bajo la forma salario; (sus fuerzas físicas e intelectuales, los bienes necesarios para vivir, la creación y manutención de la prole) denominado socialmente necesario; el resto se considera excedente, de manera que a más horas laboradas, mayor será ese trabajo excedente; ahora, y cómo se justifica, que Inglaterra ensaya, la reducción de jornada?.

La respuesta está en la productividad del trabajo realizado; con el desarrollo de la ciencia y la revolución científico-tecnológica, las condiciones de una tierra sana y fértil, además del clima benigno, (Marx. K. El capital, lib.1, –XIV) sección 5, cap.); permite que el tiempo necesario, se reduzca drásticamente, merced al incremento de la productividad, (Plusvalía relativa) de suerte que, la distancia entre el trabajo necesario y el trabajo excedente se amplía, logrando mantener los márgenes necesarios para mantener e incluso aumentar la riqueza producida. 

Dicho juego de números en las horas laboradas, tiene una ventaja en la reducción de jornada – que aunque mantiene el grado de explotación de la fuerza laboral- disminuye el riesgo en los niveles de salud, indispensables para toda la fuerza de trabajo, amplía el tiempo de reposición de dicha fuerza, y amplia factores sociales como la recreación, cultura, formación, gregariedad y comunidad, es decir, los países recuperarían esa clásica estructura  de organización de la sociedad, que  traerá de vuelta un eje primordial en el desarrollo del capitalismo, la familia como “célula fundamental” de organización social desde su origen.

Se vislumbra, una organización social inclusiva, participativa, que traerá la recuperación de valores humanos esenciales para un sistema, que ha desatendido, a la humanidad, como conjunto social de hombres y mujeres, que no son, o no lo quieren ser, máquinas generadoras de beneficios, que además, va incrementar una mayor acumulación dineraria y (un aumento desmedido en desigualdad), para un número muy reducido de humanidad, que tiene tanto capital, a expensas de millones de esa otra humanidad, de los mínimos para vivir y de forma digna, Joseph Stiglitz nos dice que “la riqueza se acumula en menos del 1% de la población más rica.”

Es pertinente que la sociedad civil, las organizaciones sociales, las personas amantes de la patria, todos, asumamos una postura atenta y colaborativa, con gran cantidad de luchadores sociales, que, con el único interés de una vida digna para todos, una patria en paz y democracia, una distribución justa y equitativa de la riqueza nacional producida, llaman y claman por la organización y la unidad del pueblo costarricense.

Alajuela, 11 de julio de 2022.

Autoritarismo y crisis ecológica desde Costa Rica

Alexis Antonio Rodríguez Brenes

Con respecto al artículo publicado por el Semanario Universidad, el 6 de julio del 2022, titulado: “Reestructuración del MINAE excluiría a comunidades, indígenas y universidades de toma de decisiones ambientales” (https://semanariouniversidad.com/pais/estructuracion-del-minae-excluiria-a-comunidades-indigenas-y-universidades-de-toma-de-decisiones-ambientales/), quisiera comentar sobre esta postura del Gobierno de Costa Rica a pocos días de iniciado su mandato y de cómo estas acciones atentan directamente contra la vida.

La Tierra, el planeta en el que vivimos, sufre una crisis ecológica que se ha salido de las manos de las y los seres humanos. El capitalismo, ya no solo entendido meramente como un sistema económico, sino como un fenómeno cultural que no solo predomina en Occidente ya que se ha extendido a casi la totalidad de las poblaciones que habitan La Tierra, es la marca de esta debacle que enfrenta la humanidad. Sumado a la decadente sociabilidad del mundo, donde la empatía y la solidaridad son algo especial por su poca aparición en la vida cotidiana, surge el capitalismo con sus despiadados métodos extractivistas y explotadores, que, a modo de resumir la historia, está a un paso de acabar con la vida humana y ya ha consumado la vida de muchos otros seres vivos que habitaban el planeta Tierra.

A pesar de la magnitud de la emergencia planetaria, por la cual en los últimos años hemos visto emerger a la luz pública personas representantes de múltiples áreas, como la ciencia moderna, la sabiduría ancestral, la política, el arte, etcétera, que han alzado su voz con estrategias creativas, la indiferencia predomina. Y el problema no se queda ahí, se agrava, debido a que muchas de estas personas que con valentía asumen su responsabilidad de comunicarle al resto de la población la gravedad de la crisis ecológica que estamos viviendo y que además activamente trabajan en defensa de la naturaleza, son constantemente amenazadas y hasta asesinadas por personas que resguardan los intereses del capital. Estos actos violentos predominan en Latinoamérica y Costa Rica no es la excepción; como ejemplo están los asesinatos de Jairo Mora en 2013 y de los aborígenes Sergio Rojas en 2019 y Jehry Rivera en 2020. Cabe resaltar que en el último reporte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) se menciona que en las tierras que gestionan las comunidades indígenas alrededor del mundo se encuentra el 80% restante de la biodiversidad del planeta.

Enlazando con el artículo publicado en el Semanario Universidad que detalla las graves implicaciones que el Gobierno pretende imponer con el proyecto de ley que busca reestructurar al Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), lo dicho anteriormente refleja las profundidades de esta nefasta reforma. El autoritarismo del presidente Chaves es una característica clave de este proyecto, evidenciado en la intención de limitar la toma de decisiones a una sola persona, que sería quien encabece el MINAE, excluyendo la diversidad de criterios científicos, técnicos, económicos, políticos y a la voz del pueblo; esto para rendirle pleitesía a la clase alta de este país y a empresas transnacionales, que sin escrúpulos, con la única intención de alimentar su avaricia, están en total disposición de malgastar los recursos naturales, sin importarles las vidas que se acaben por estas acciones.

Para ocultar esto se utiliza el velo de que son decisiones necesarias para “reactivar la economía” o para “generar más empleos”, pero quienes realmente se benefician son la minoría que ostenta el poder económico y político, y quienes sufrimos somos las y los mismos de siempre, la clase trabajadora, aquellas y aquellos que aceptamos estas circunstancias inhumanas que nos limitan a sobrevivir la vida, no a vivirla. Además, ¿cuál economía se va a reactivar o cuáles empleos se van a generar cuando ni siquiera existan las condiciones para sostener la vida humana en el planeta?

El colapso planetario es inminente, las consecuencias las tenemos frente a nuestros ojos: tormentas cada vez más intensas, frecuentes incendios forestales, grandes extensiones de suelos degradados, océanos contaminados, olas de calor sin precedentes, escasez de alimentos por falta de polinización, migración impulsada por el cambio climático, y esta lista aún puede crecer. Esto se puede comprobar en el último reporte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), que con datos científicos recientes y detallados muestran como se agrava la crisis, los efectos cada vez son más severos y a pesar de esto los países ricos siguen siendo los mayores culpables, no muestran signos de querer revertir la situación y quienes sufren las peores consecuencias son los países colonizados y explotados por estos países ricos. En estos enlaces pueden leer un artículo que resume puntos importantes del reporte del IPCC y el reporte completo que lamentablemente solo se encuentra en el idioma inglés: https://www.nature.org/es-us/que-hacemos/nuestra-vision/perspectivas/ultimo-informe-ipcc/https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg3/

Mitigar las consecuencias aún es posible, pero se necesitan cambios radicales, porque estamos viviendo tiempo radicales. Infórmese, lea, estudie, tome posición, responsabilícese, solidarícese, radicalícese.

Los juegos sucios del poder con las pensiones justas

«Cuando un payaso se muda a un palacio, no se vuelve un rey.
El palacio se vuelve un circo»

Proverbio turco.

Los únicos ˝pensionados de lujo˝ y ˝ticos con corona˝ que ha habido y todavía quedan, son solo de dos tipos: exdiputados y expresidentes, más alguno que otro de la misma estirpe. Aunque en vías de extinción, ellos han gozado de un beneficio «vitalicio» que se parece tanto a una «pensión» como una zebra a una jirafa. Ese incentivo monetario se otorgó a diputados que ni siquiera devengan salario sino dietas. Y desde luego, no corresponde a ningún régimen de capitalización, mucho menos a uno que sea solidario, como los que garantiza la Constitución.

No obstante, en honor a la verdad ese generoso auto regalo de la ˝clase política˝, ese premio por mal gobernar agrandando cada vez más el hueco fiscal, fue derogada para diputados hace 24 años. No así la «jubilación vitalicia» de los expresidentes, expresión que es otro eufemismo. Por tanto, esas son todas las «pensiones de lujo» que quedan, pues el único que ha renunciado a ese privilegio es Carlos Alvarado Quesada. Más las que quedasen del régimen anterior. Para seguir divirtiendo, ahora el presidente anuncia que publicará la lista oficial de exdiputados que aún reciben ese estipendio.

Así que los politiqueros que han seguido obteniendo réditos publicitarios con ese «caballo de Troya» mal llamado «pensiones de lujo» se han subido a un tren que viaja a ninguna parte. No en vano nuestro ˝ejecutivo˝ presidente nada que pone el huevo, mientras se entretiene, como un niño en el circo, con su propio Reality Show – ¡qué mal actor, por Dios! – donde anuncia diariamente lo que todavía no ha hecho, como si nadie supiera aquí lo que es una cortina de humo. Ahí sigue prometiendo, como si las elecciones no hubieran terminado, que ya casi casi acaba con las «pensiones de lujo». Por cierto, ¿cómo está financiando esta otra campaña, será con fondos públicos o con una estructura paralela?

Lo único claro es que ha desperdiciado el primer periodo de sesiones extraordinarias de la Asamblea Legislativa, probando que nunca tuvo una propuesta seria, ni sobre esto ni sobre ninguna otra cosa. Lo cual ha quedado reafirmado por la escandalosa noticia de que su gobierno procura un préstamo de un millón de dólares del BCIE para que sus abogados le hagan «un estudio jurídico para entender un poco cómo atender este tema de las pensiones de lujo». Aunque hay que reconocer que lo único serio que ha hecho este señor hasta ahora es favorecer a los importadores de arroz, entre los cuales figura, casualmente, uno de los más connotados financiadores de su campaña.

El gran escándalo

A pesar de todo, el verdadero escándalo de la campaña que posicionó el estigma «pensiones de lujo»,[1] la más sucia de todas, es que se metió en el mismo saco a todas las pensiones y, en particular, las de los regímenes de capitalización, como el RCC que gestiona JUPEMA, el cual goza de buena salud, así como el llamado Régimen Transitorio de Reparto (RTR), que se carga al presupuesto por irresponsabilidad del Ministerio de Hacienda.[2] En cualquier caso son enanos de otro cuento.

Así se comenzaron a llamar «de lujo» a todas las pensiones nominalmente altas, después también a las pensiones medias y finalmente a todas con cargo al presupuesto. En el mismo saco se metió, entonces, ranas y sapos, pero también alacranes y serpientes. Esa generalización arbitraria e improcedente condujo a que la expresión «pensión de lujo» se volviera técnicamente indefinible y, por tanto, indefendible. Por eso, quienes han intentado definirla han hecho el ridículo. ¿Será que ahora nos costará un millón de dólares descubrir el agua tibia?

Por ejemplo, aquel Super Intendente que trató de definirla como un monto dado, igual que quienes pretenden establecer un techo para las pensiones independiente de cotización, solo evidenciaron su falta de rigor, pues quien cotiza más tiene derecho a un monto mayor y punto. Por ejemplo, cuando las personas del Magisterio se pasaron a la CCSS porque cotizaban menos, ciertamente vieron aumentar sus ingresos mensuales, a costa de sus ingresos futuros. ¿Acaso tienen derecho ahora a quejarse porque su pensión quedó más baja?

Un término inaplicable

En el caso de los regímenes solidarios y tripartitos protegidos por Constitución, no aplica el término «pensionado de lujo», aún entendido como «no haber cotizado lo suficiente para lo que se recibe»; porque desde su origen, trabajador, patrón y Estado contribuyen a la pensión de cada uno. En este caso solo cabe considerar la sostenibilidad o no de la reserva creada colectivamente, de acuerdo con su tasa de valorización. La diferencia entre un régimen privado y uno solidario es simple: en el solidario los intereses ganados por la inversión de los fondos se reparten entre todos, de acuerdo a sus diferentes aportes; en un régimen privado las ganancias enriquecen al grupo financiero que lo administra. Por eso quien tilda «de lujo» a una pensión justa y solidaria confunde la gordura con la hinchazón. Claro, si todas las pensiones fueran bajas e iguales, entonces quienes más ganan tendrían que contratar un servicio privado. ¿Será que en el fondo lo que se busca es hacernos retroceder hasta el modelo chileno de pensiones privadas, hoy estruendosamente fracasado?

Esa confusión mal intencionada, ya ha tenido una grave afectación para cientos de personas, por culpa de ese otro adefesio jurídico que es la Ley 9796. La Sala IV admitió los recursos de inconstitucionalidad y la avalancha de «coadyuvancias» que se presentaron contra esta; cerrando así, de carambola, la ruta hacia las Cortes Internacionales de Derechos Humanos. Pero al no suspender la medida, mientras se toma todo el tiempo del mundo, desconoció el principio de justicia pronta y cumplida especialmente reforzado, por razones obvias, por la «Convención Interamericana sobre la protección de los derechos humanos de las personas mayores» (ratificada por Ley 9394, el 12 de octubre de 2016). ¿Cree usted que la Sala IV actúa de buena fe o sospecha que le hace otro gordo favor a los otros dos Poderes de la República, a costa de los derechos adquiridos de las personas adultas mayores?

Desde luego que, para los fondos privados, menos que tiene sentido hablar de «pensiones de lujo», puesto que quienes lucran con los ahorros de esas personas siempre les van a dar menos de lo que se han valorizado sus cotizaciones. Y cuando estas quiebran simplemente ellas pierden sus ahorros, ¿o no hemos aprendido nada de esa otra atrocidad llamada ALDESA? Finalmente, mejor pensada, la misma palabra pensión no rima bien con lujo, ya que en principio quien necesita una pensión no tiene lujos y quien los tiene no necesita pensión. Por eso, ni siquiera sirve como un buen oxímoron, como sería por ejemplo «pobre rico». ¿Será entonces que el presidente está metido en un zapato, por bocón?

Una conclusión bestial

En suma, el término «pensión de lujo», siendo un eficaz insulto, ni siquiera aplica para los expresidentes, porque lo que ellos reciben no se debería ni llamar pensión. Hoy en día, cada vez que una persona se expresa de ese modo en una red social, difama al prójimo mostrando que no sabe qué es pensión ni qué lujo. Además de evidenciar su falta de empatía y escasa inteligencia emocional. Cuando lo hace un periodista parece además una marioneta promoviendo intereses inconfesables. Cuando lo hace un Super Intendente o un ministro, publica su falta de profesionalismo. El diputado que repite para otros ese estigma es un desmemoriado sin vergüenza. Igual que cuando lo hace un candidato, quien denuncia así su propia demagogia. Pero cuando lo hace un presidente que se dice «economista», es una brutalidad que no tiene nombre ni apellido. O para decirlo en buen castellano, comete una ˝burrada˝ o ˝metida de pata˝. Dicho con el debido respeto para esos nobles animales que son los burros.

[1] Léase estigma en el sentido de «Desdoro» (menoscabo de reputación) «…afrenta, mala fama» (RAE).

[2] Para quien quiera informarse sobre la enorme injusticia que se ha cometido contra gente honorable puede ver rápidamente: El fraude del que no se habla. En: SURCOS: https://wp.me/p6rfbZ-gCs. Y si desea opinar con propiedad, puede leer el artículo de Jorge García, que apareció el domingo 17 de Julio en El País.CR, titulado Las pensiones del transitorio de reparto magisterial en el tiempo: De deducciones en exceso a la violación de la progresividad tributaria. En: https://www.elpais.cr/2022/07/16/las-pensiones-del-transitorio-de-reparto-magisterial-en-el-tiempo-de-deducciones-en-exceso-a-la-violacion-de-la-progresividad-tributaria/ Baste agregar que el RTR es otro adefesio jurídico porque es como tapar un delito de Estado que hizo un hueco, con un hueco más grande. Cabe preguntarse por qué Pilar Cisneros, tantos años directora de Telenoticias, que contaba con la acuciosidad de Greivin Moya en temas de corrupción, nunca denunció esta tremenda barbaridad y por qué todavía hoy evita referirse a eso.

 

Nota editorial: La persona autora de este artículo solicitó anonimato dado que se desempaña en la función pública.

Imagen ilustrativa.

La lucha contra la corrupción en Latinoamérica

José Luis Pacheco Murillo

El tema de la corrupción y la lucha por erradicarla se ha extendido por todo Latinoamérica. Hoy Panamá vive momentos muy difíciles. Ya es conocida la situación salvadoreña. Además, de alguna manera en países como Perú, Honduras, Chile, Colombia y México el tema de la corrupción fue el caballo de batalla para que los pueblos de esos países decidieran elegir gobiernos progresistas o de izquierda. Sucederá lo mismo en Brasil en las próximas elecciones con el regreso, muy probable, de Lula al poder.

También los temas de campaña han sido la pobreza galopante en todos los países, pues quienes han gobernado históricamente en América Latina no se han preocupado por una verdadera, justa y equitativa distribución de la riqueza, sino que los gobiernos se han dedicado a salvaguardar los intereses de unos pocos y haciendo crecer la brecha social en nuestros países. Eso aunado a la inflación que cada día crece más y que es un golpe a las clases más desposeídas pone en riesgo la estabilidad social como sucede en Argentina.

Y la problemática es mayor cuando no se vislumbran liderazgos fuertes que logren unidad de países y regiones para enfrentar conjuntamente problemas similares como el narcotráfico, el aumento en precios del petróleo y las exportaciones para mejorar las economías y ni se diga de las migraciones que se dan entre los mismos países latinoamericanos como sucede con venezolanos, nicaragüenses, argentinos y colombianos.

El problema común y que alimenta muchísimo las formas en que los pueblos latinoamericanos se comportan de cara a elecciones y toma de decisiones en sus países es la baja en los niveles de educación. La calidad de la educación en nuestros países es cada día más baja y en ocasiones se une a la deserción escolar para enfrentar la situación de pobreza y que lleva a muchas familias a ligar sus hijos con narcotráfico en una alianza fatal y que lleva a mayor inseguridad y violencia en nuestros países.

Un panorama caótico y lamentable en el que hay apenas buenas intenciones por parte de algunos gobernantes, pero con férreas oposiciones de los que históricamente han manejado las riendas de nuestros países. Y ante un Estados Unidos que sigue sin prestarle mucha atención a nuestra región y sin darle la ayuda necesaria. Los famosos tratados de libre comercio (TLC) fueron y han sido un trueque desigual y que han empobrecido aún más a nuestros países con las imposiciones de los grandes contra los pequeños tanto en comercio como en oportunidades.

Dios quiera que Latinoamérica pueda encontrar la ruta y logre las metas de desarrollo que se merecen nuestros pueblos.