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Vacunas anti-covid: Los reveladores alcances del egoísmo, nacional e internacional

Luis Fernando Astorga Gatjens

La historia ha demostrado que las grandes crisis ponen a prueba la consciencia humana y la solidaridad, en todas sus dimensiones. Y la actual, que padecemos provocada por el coronavirus, ha sometido a tal escrutinio, tanto a países y sus principales líderes, como a personas con poder político o económico, en Costa Rica y otros países de la región. Sin embargo, los resultados indignantemente dominantes han develado el feo rostro de la insolidaridad y el egoísmo humano.

La vacuna para combatir la covid-19 ha estado en el epicentro de una mezquindad que no ha tenido ni límites éticos, ni escrúpulos. Esta vacuna ha sido desarrollada en tiempo récord por algunas pocas industrias farmacéuticas y países, pero como bien lo diagnosticó António Guterres, Secretario General de la ONU, representa un triunfo de la ciencia, pero es un fracaso de la solidaridad internacional.

Más de 200 millones de dosis de vacunas contra la Covid-19 fueron administradas en 107 países y territorios, mientras tanto el 45 por ciento fueron inyectadas en los países ricos del G-7, pese a que sólo albergan al 10 por ciento de la población mundial. Tal es el revelador recuento realizado por la agencia, France Press en semanas recientes. Es por eso que el Gobierno de México, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, reclamó recientemente en la ONU tal acaparamiento de los países ricos y la grave brecha existente en la distribución global.

Tan desatinado egoísmo vacunal se ha desatado entonces entre países y dentro de los países. En semanas recientes, han emergido escándalos relacionados con la inoculación de la vacuna en varias naciones latinoamericanas. Ministros de Salud han debido renunciar por haber favorecido a familiares o amigos, sin que les correspondiera vacunarse dentro del plan nacional de vacunación.

Perú, Ecuador y Argentina han estado en el foco de esos escándalos donde el poder político ha abierto la puerta a la corrupción vacunal. Personas de los círculos de poder se brincaron la fila, poniéndose por delante de personas que la requerían por el riesgo de su labor o por la condición relacionada con la edad y otros factores de vulnerabilidad. Es muy probable que esta situación se haya dado en otros países de la región, pero la opacidad informativa la haya ocultado hasta ahora.

Dentro de tal contexto, internacional y regional, es preocupante la falta de información clara y transparente de la CCSS sobre el proceso de vacunación en Costa Rica. Tal y como informó el “Diario Extra”, en su edición del lunes, 8 de marzo, la Caja se ha negado a presentar la lista de personas vacunadas hasta el presente, alegando que no puede hacerlo porque esa información forma parte del expediente clínico.

En una coyuntura política donde la credibilidad de quienes ejercen cargos públicos se ha erosionado de manera tan ostensible, es urgente que esos datos sean sometidos al conocimiento de la ciudadanía. El alegato de orden legal de la Caja (que incluso ha sido refutado por algunos juristas), debe pasar a un segundo plano ante un asunto tan delicado y de enorme repercusión humana, social, política y ética.

Hay que recordar que los ¢ 47.700 millones destinados por el Gobierno dentro del plan de vacunación anti Covid-19, son dineros públicos. La rendición de cuentas entonces no puede postergarse ni un minuto más.

Igualmente, esa información transparente es impostergable, en virtud de la grave denuncia de Unión Médica Nacional (UMN) –también contenida en la nota informativa citada—de “que decenas de funcionarios han sido vacunados contra el coronavirus a pesar de no tratarse de personal médico en primera línea de atención de la pandemia”.

Urge también que la CCSS ofrezca esta información para demostrar que es fiel a sus principios filosóficos de igualdad, equidad y solidaridad, al no inmunizar a personas sin respetar la fila correspondiente al orden definido (por edad y riesgo), por las injustas razones que marcan el poder económico o político de las personas vacunadas.

(8 de marzo, 2021)

La indignación social debe servir para construir un mejor país

Luis Fernando Astorga Gatjens

Tengo la certeza de que hay muchas causas y motivos para estar indignados. La indignación ha venido en aumento, conforme la situación económica de las personas y las familias empeora y no se encuentran respuestas certeras y concretas, ni en el Gobierno, ni en la Asamblea Legislativa.

La pandemia ha exacerbado y desnudado una crisis económica y social, cuyas causas más relevantes hay que asociar al impulso de un modelo económico, el neoliberalismo, que ha venido debilitando y erosionando el Estado Social de Derecho, desde hace más de 30 años.

Cada vez más costarricenses se convierten en víctimas de la desigualdad social, derivada de ese modelo que han aplicado sucesivamente, unos más-otros menos, gobiernos del PLN, PUSC y PAC. Empero esa desigualdad social creciente no ha crecido sola: Se ha incrementado a la par de una concentración cada vez más notoria de la riqueza en menos manos. Hace algunas décadas, cuando Costa Rica gozaba de una mejor distribución de la riqueza, se hablaba de que en El Salvador tal riqueza (y el poder político) estaba concentrado en 14 familias. Hoy, nuestro país, ha transitado un escabroso camino que se parece cada vez más al modelo salvadoreño.

Más y más costarricenses están irritados por el creciente empobrecimiento y por la incertidumbre que emerge al mirar el futuro. Dentro de este dominante escenario de indignación social, también causa molestia y hastío el festín de precandidaturas presidenciales, llenas de desmedidas ambiciones personales y vacías de propuestas de políticas inclusivas, que ofrezcan soluciones reales a la gente.

Lo malo es que muchas personas reaccionan contra la política y no, como debía de ser, contra las y los políticos que usufructúan de ella, sin compromiso social medible en hechos y cuyas promesas siempre se las lleva el viento.

En el mejor de los casos, esta indignación social de hoy puede empujar a muchas personas a la apoliticidad y al abstencionismo, y con ello a una pasividad nada alentadora y constructiva. Cuando, hoy más que nunca, se requiere enarbolar el artículo 9 de nuestra Constitución Política, en lo atinente al carácter participativo que debe tener la democracia costarricense, es contraproducente que cada vez más personas –justamente irritadas por asociar la “política” con el aprovechamiento patrimonial de que hacen gala muchos políticos–, se desmovilicen y no ejerzan plenamente sus derechos ciudadanos.

Valga recordar que la apoliticidad es una posición política que hace que la persona que la reivindica se haga a un lado para que otras personas decidan por ella, en asuntos que son de su primordial interés. La democracia sólo se fortalece con más democracia, pero para ello se requiere la más activa y consciente participación social y política de la ciudadanía. La auto marginación de las mayorías hace que las élites plutocráticas, afiancen su dominio económico y político a sus anchas en desmedro de la democracia y el Estado Social de Derecho.

Sin embargo, la indignación creciente puede convertirse en una bomba de relojería, que se manifieste a través de estallidos sociales. No hay mal que dure cien años ni cuerpo –social—que lo resista. Ya varios organismos internacionales (con números en la mano), están pronosticando para América Latina en este 2021 pandémico y de incremento de la desigualdad y exclusión social, la aparición de estallidos motivados por la ira social.

Y el país está sumando números en esa rifa, ante la falta de propuestas concretas y viables de reactivación realmente inclusiva y justa, que ofrezca respuestas inmediatas y en perspectiva para amplios sectores sumergidos en la pobreza y la marginación social. Y esa falta de respuesta es gasolina y fósforos, que aportan tanto los que dominan el escenario político actual, como los que aspiran a dominarlo en las próximas elecciones y que piensan que el pueblo está condenado al olvido y a la inconsciencia política perpetua.

Es por ello que es imprescindible que cada vez más personas y grupos, se movilicen social y políticamente, hacia el norte de las propuestas progresistas, decentes y defensores de un Estado Social y Ecológico de Derecho. Sólo transitando por ese camino de certezas y esperanzas, la Democracia no ha de enfrentar los designios de un Estado fallido, en el cumpleaños 200 del país realmente progresista y democrático, que debemos ser.

(8 de marzo, 2021)

Pan y Rosas: Feminismos plurales (Para leer después del 08 de marzo)

Para Nancy Sirker Urroz (1937-1963), vives en tu hijo que es mi hermano.

Jiddu Rojas Jiménez

1) El origen y el debate: La lucha por la igualdad olvidada

En conmemoración del llamado Día Internacional de la Mujer Trabajadora, y como reconocimiento a su lucha permanente, valdría la pena recordar a su más destacada impulsora internacionalista, a Clara Zetkin (1857-1933), y a su compañera de lucha, Rosa Luxemburgo (1871-1919).

Ésta última, intelectual y líder socialista, y su amiga y camarada socialista de luchas, quien fuese asesinada salvajemente en Alemania, al fracasar el movimiento revolucionario “Espartaquista”, -después de la carnicería inter-imperialista de la Primera Guerra Mundial (1914-1919)-, y donde murieron millones de jóvenes europeos de ambos bandos.

Ambas mujeres, Zetkin y Luxemburgo, (casi siempre olvidadas), fueron las grandes impulsoras de esta fecha internacional, desde el Congreso de Mujeres Socialistas de 1910, realizado en Copenhague, Dinamarca.

De hecho la primera conmemoración internacional oficial es de 1911 en Dinamarca. Otros ejemplos son: Rusia en Marzo de 1917 (y que pasaría ese mismo año en Noviembre a constituir la URSS), o China en 1922, o España en 1936, etc. Estados Unidos oficialmente la celebra desde 1994.

Se conmemoraba formalmente así, la dolorosa y heroica lucha por las obreras textiles quienes marcharon y fueron brutalmente reprimidas en Nueva York en 1857, y además se recuerda, el posterior, doloso incendio de la fábrica Triangle en New York del 25 de Marzo de 1911, donde murieron cruelmente decenas de obreras textiles (123), junto a varios obreros (23), dejando gravemente heridas y quemadas a otras 70 mujeres, en circunstancias atroces.

Sobre esta última atrocidad, hay que agregar que la gran mayoría de las fallecidas eran obreras muy jóvenes y muy pobres, y muy vulnerables socialmente, pues eran casi todas migrantes empobrecidas de Europa del Este y de Italia. Y por supuesto, el incendio se dio en un contexto de luchas sociales obreras y de género.

Ahora, en honor a la verdad histórica, hay que reconocer, que esta dolorosa pero educativa conmemoración se realizaba, sin embargo, ya antes del Congreso Internacional de Mujeres Socialistas de 1910 de Dinamarca, localmente en Estados Unidos.

Se conmemoraba en ambos casos, la cruel represión de 1857 en Nueva York.

Ejemplos históricos de la misma, se encuentran en Chicago 1908 y Nueva York 1909.

Conmemoraciones norteamericanas anteriores a 1910, y dirigidas por valientes Mujeres Socialistas Norteamericanas, como Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt, contra la represión de obreras en 1857.

Y obviamente después, se le sumarán, los trágicos sucesos del brutal incendio de 1911, pues con más razón, pues se juntaron esos acontecimientos en la memoria histórica socialista y feminista, no sólo en EE.UU. sino en el Mundo entero.

Estados Unidos tenía un vigoroso movimiento obrero, a veces gremialista, a veces laborista, incluso socialista de diferentes tonalidades, y un vigoroso movimiento anarquista y comunista, donde las Agendas Feministas y la Educación sexual para las Mujeres, se cruzaban, junto a otras diferentes luchas.

Añadimos que la histórica dirigente “Espartaquista”, Rosa Luxemburgo curiosamente fue asesinada brutalmente en Alemania, en fecha cercana, un posterior 05 de marzo de 1919.

En los 1960s y 1970s, por la influencia de los diversos Movimientos Feministas intercalados y retroalimentados por los nuevos sujetos políticos emergentes en las llamadas sociedades industriales avanzadas (Marcuse), pues se difundió aún más, esta conmemoración internacionalmente.

En 1975 la ONU sólo oficializa la fecha, y lo convierte en «Día Internacional de la Mujer»…

2) Diferentes Feminismos y luchas obreras y socialistas

Así fue en Europa y Latinoamérica, desde luego con sus matices y particularidades socio-históricas, según las asimetrías asignadas estructuralmente, en el Centro o en la Periferia colonial. Esto que es algo tan básico, a veces parece ser olvidado o invisibilizado adrede.

Las mujeres, en estos procesos políticos no sólo participaban, sino que eran líderes.

Es el cruce de las tareas Feministas y las tareas Socialistas.

Las mujeres, en estos procesos políticos no sólo participaban, sino que eran líderes.

Tal es el caso de la Anarquista Emma Goldman (1869-1940) quien murió exiliada de su propio país, Estados Unidos.

Tal fue el caso en Costa Rica Carmen Lyra (Isabel Carvajal) quien muere en el exilio, o de Corina Rodríguez, Adela Ferreto, o posteriormente Addy Salas. Sin embargo, hay que reconocer que no todas las Feministas curiosamente fueron Feministas.

Sin duda la Revolución Industrial y las relaciones capitalistas aceleradas, incorporaron de forma brutal a las mujeres al mercado laboral de las economías centrales, proletarizándolas progresivamente. Ese alto trajo distorsiones culturales, familiares, antropológicas, psicológicas, y personales, que expandieron la deshumanización del Capitalismo Mundial.

 Sin embargo, hay que reconocer que no todas las Feministas necesariamente fueron Socialistas o afines. La gran líder sufragista inglesa Emmeline Pankhurst, aunque fue primero parte del Partido Laboralista Independiente, fue reacia a colaborar con Liberales, Socialistas y Laboristas y fue profundamente anticomunista, e incluso apoyó la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial, bajo el lema “Right to serve” (“Derecho para servir”).

Todas las hijas de Pankhurst fueron militantes radicales Sufraggettes y fundadoras de la temida y radical WSPU (Unión Social y Política de las Mujeres), pero una de sus hijas en cambio, Sylvia, al trabajar con East London con las Mujeres más pobres, fue militante Socialista, Internacionalista, Defensora de la URSS, luchadora Antifascista, Antimperialista y Anticolonialista, muriendo en Etiopía país de su residencia en 1960.

Pero hay que decirlo: ni la líder sufragista inglesa Emmeline Pankhurst (1858-1928) de la WSPU, o la primera abogada costarricense Angela Acuña Braun (1888-1983) o Ana Rosa Chacón (1989-1985) o Esther de Mézerville (1885-1971) de la Liga Feminista Costarricense, fueron necesariamente socialistas, al contrario. Y eso no las priva jamás de sus aportes históricos inconmensurables.

3) Las diferentes luchas feministas y de clase contemporáneas

No siempre han coincido las agendas sociales obreras o populares y la lucha feminista. Y agreguemos, que desde las luchas revolucionarias modernas también denotaron un control patriarcal y eurocéntrico evidente. Por eso es importante, aunque sea en términos muy generales mencionar algunos ejemplos históricos concretos.

Por ejemplo, puede sonar extravagante, pero en Estados Unidos, contrario a lo que se pueda pensar después y durante la Guerra Fría, las luchas Socialistas, Obreras y Feministas se podían cruzar… Igual en otros países.

Junto a las ya mencionadas alemanas de origen judío (no religioso), Zetkin y Luxemburgo (nacida en Polonia), encontramos en España («La Pasionaria»), Holanda (Henriette Roland-Holst), o pioneras Sufragistas Inglesas, o incluso en la Rusia Zarista (A. Kolontai) y obviamente luego en la URSS, etc.

Aún antes de las luchas propiamente obreras, tenemos a las primeras Feministas, como la revolucionaria Flora Tristán en Francia (nacida en 1803 de ascendencia peruana y fallecida en 1844), o a la inglesa Mary Wollstonecraft (1759- 1797), etc. Ambas con claros vínculos políticos progresistas, proto-socialistas, y contestarios dentro de su contexto.

Otro caso extraordinario es de la revolucionaria francesa, Olympe de Gouges (1748-1793) autora de «La Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana» de 1791, y quién por ser defensora de la facción Girondina, fue juzgada y guillotinada durante el período del Terror.

De modo que estas relaciones políticas entre las diferentes luchas Feministas, y las luchas obreras y revolucionarias, nunca han sido lineales. Y se han constituido de forma problematizada, asimétrica y compleja, como corresponde a la también compleja y versátil, dominación patriarcal, capitalista, colonial y neocolonial.

Todo lo cual no debe servir de pretexto para no repensar en profundo, la lógica patriarcal de lo político desde la raíz, y en particular desde la lógica política alternativa de los procesos populares latinoamericanos y globales.

4) Desde Nuestra América: apropiación de los diversos discursos Feministas desde nuestro espacio y tiempo

Hasta los años 90s, y después de un conflicto armado impuesto, una columna guerrillera se detectaba fácilmente desde el aire por lo cabellos y las colas de las mujeres combatientes. Los Ejércitos criminales latinoamericanos casi no usaban mujeres combatientes. (Posiblemente ya no sea así). Las Oligarquías aprendieron bien su oficio de la represión desde la colonia.

No es necesario citar los cientos de miles de mujeres civiles, madres, hijas, compañeras, indígenas, ladinas, afrolatinas, todas ciudadanas ejemplares, obreras, campesinas, estudiantes, profesionales, etc., que fueron sometidas a todo tipo de atrocidades en todo el Siglo XX y el Siglo XXI.

Femicidios y Feminicidios, van y vienen, aún antes de que los conceptos jurídicos y feministas los nombrasen como tales. Pero así es nuestra historia teratológica.

Así fue desde la Conquista y la Colonia. Cómo iba a ser diferente en la «Patria del Criollo» y sus Oligarquías brutales o frente al Expansionismo Norteamericano y al Imperialismo.

Recordemos a algunas figuras femeninas emblemáticas de América Latina, a sabiendas de que los procesos colectivos y estructurales son más complejos, y de que la historia no la hacen figuras excepcionales o heroicas…

Repasemos un poco de nuestra historia latinoamericana.

Junto a los procesos criollos de Independencia después de Miranda, con Bolívar, y San Martín, ya encontramos a Manuela Sáenz (Ecuador 1797- Perú 1856).

Manuela Sáenz, todo un personaje, más allá de ser la compañera leal de Bolívar, merece su propio lugar en la historia de la Primera Independencia Latinoamericana. Cómo explicar sino, el triunfo de epopeya del primer proyecto Lautarino de Independencia de España, sino es con el apoyo y la participación activa de la Mujer.

Encontraremos luego en la cintura de Nuestra América, en el Caribe, en la Cuba ocupada por España hasta 1898 y luego por Estados Unidos, a la extraordinaria afrocubana Mariana Grajales Cuello (1815-1893) -Madre del líder patriota y héroe independentista Mambí, exiliado en La Mansión de Guanacaste, Antonio Maceo, y de sus hermanos Marcos, José, Rafael, etc. todos héroes y mártires, de la tardía Independencia de Cuba y Puerto Rico-, etcétera, tenemos a destacadísimas luchadoras indígenas.

Realmente vale la pena citar brevemente, y por aparte, como ejemplo ciudadano y humanista, a algunas de ellas. Todas representantes de ese dolor social latinoamericano, colonial, y brutalmente injusto y asimétrico. Y cuyo orden colonial se encarnizaba particularmente con el cuerpo de la Mujer en resistencia.

Si lo latinoamericano, mestizo y criollo, se cruzó con la lucha y participación de la Mujer, la particularidad de los pueblos indígenas, lo hizo antes contra la asimetría colonial española.

5) Cuerpos, violencias y encarnizamiento colonial

Recordemos desde la Costa Rica de Pancha Carrasco (1816- 1890), a nuestras hermanas y madres, y compañeras de La Patria Grande. Los testimonios centroamericanos y latinoamericanos son abundantes, desde las hermanas Mirabal en República Dominicana, hasta Las Caracolas en Chiapas, desde las estudiantes chilenas auto-convocadas que cambiaron el Chile heredado por Pinochet hasta las valientes Argentinas del Pañuelo Verde. Desde Arabia Saudita, hasta las trabajadoras sexuales organizadas de la India, hasta las luchadoras del Oeste de África contra la mutilación genital ritualística.

Sin embargo, recordemos desde nuestra identidad latinoamericana en abierta construcción, la genealogía histórica de nuestras asimetrías impuestas y sus dolores ancestrales.

Recordemos a Micaela Bastidas Puyucahua (1744-1781), esposa y compañera del líder revolucionario indígena Quéchua, Túpac Amarú II, quienes transformaron para siempre la subjetividad social y política de Los Andes conquistados por Imperio Español. Ella al parecer, hija extramatrimonial y de origen pardo- africano por parte de Padre, e indígena por parte de Madre, deviene en una de las líderes y estrategas revolucionarias del Levantamiento de Tinta en el Perú colonial.

Compartirá en esa gloriosa ruta emancipatoria, las espantosas torturas y muerte, y vejaciones de su esposo e Hijos. Pues claro, fue una destacada líder de la Rebelión.

La violencia contra estas líderes mujeres, es también contra sus Hijos e Hijas… Finalmente Micaela, fue muerta, después de cortarle la lengua en público, golpeada a patadas en el estómago y pechos, y por estrangulamiento (pues el vil garrote fracasó); claro sólo después de ver cómo le cortaban la lengua a su hijo Hipólito, de 18 años, y lo ahorcaban, en el mismo tablado en la misma Plaza. Su otro hijo combatiente, Mariano murió en 1784 a los 21 años en Brasil.

Su hijo menor capturado y de sólo 10 años, después de malos tratos de rigor, fue obligado a presenciar toda la tortura y martirio de sus Padres y hermano mayor. Además, fue desterrado a los 11 años a África a posesiones españolas, y luego de los malos tratos esclavistas, se le confinó a una mazmorra en Cádiz, muriendo a los 31 años, según señala el escritor peruano José Luis Ayala Olazábal.

Si creen, que la figura de la líder revolucionaria Micaela Bastidas es una excepción, hablemos de Tomasa Tito Condemayta (1740-1781), otra noble quechua rebelde, y otra de las líderes y estregas de la Rebelión, junto con Túpac Amarú II y Micaela Bastida. Igualmente fue torturada, mutilada y ejecutada en 1781 junto a otras y otros combatientes indígenas.

Si aún todavía tiene dudas, podemos investigar la figura de Bartolina Sisa (1750 ó 1753-1782), cónyuge del gran líder indígena Aymará, Tupac Katari (nombre adoptado por Julián Apaza en honor de los héroes Tupac Amarú II y Tomás Katari). Pero además, Bartolina Sisa, es una heroína Aymará por mérito propio, pues fue una importante estratega militar y política, fue una feroz combatiente, y una líder revolucionaria indígena por méritos propios. Bartolina, fue capturada, torturada y asesinada cruelmente por las autoridades españolas (arrastrada por caballos hasta morir y luego descuartizada), junto a otra líder revolucionaria indígena, Gregoria Apaza (1751-1782) hermana menor de Tupac Katari en La Paz, Bolivia. Su hijo mayor cruelmente asesinado, le sobrevivieron al parecer, en la clandestinidad dos hijos más y una hija.

La lista es más que eterna, sempiterna, y seguirá hasta nuestro presente, y sino Berta Cáceres desde Honduras o María del Mar Cordero desde el ecologismo costarricense movilizado contra la Stone Forestal, nos recordarán su cercanía en tiempo, espacio y sentido.

6) Conclusiones provisionales

Hay muchos Feminismos, y eso aunque evidente y repetitivo, siempre se nos olvida. Imagino que desde la revisión de la masculinidad, deberemos encontrar aportes en las diferentes expresiones de esos Feminismos.

Como puede haber diferencias y diferentes énfasis y aportes teóricos en Nancy Fraser o Judith Butler, hay diferencias en el acercamiento y la apropiación y resemantización de los diferentes esfuerzos femeninos y feministas, contra la dolorosa vivencia patriarcal.

Lo que tampoco podemos evitar, es reconocer, que inevitablemente los diferentes Feminismos, sean desde el Centro o desde la Periferia del Sistema -Mundo, necesariamente se cruzaran de forma compleja con otras variantes de las asimetrías sociales, sean éstas de clases, etnias, nacionalidad, identidad, diversidad sexual, culturales, etc.

La diversidad de esta composición humana, solo puede enriquecer a las diferentes luchas feministas.

No olvidar. Gracias.

¡Un saludo respetuoso, autocrítico y fraternal a todas las Mujeres Luchadoras!

El gol más bello

Hernán Alvarado

En el 2018, como parte de las actividades promocionales del mundial de Rusia, la FIFA organizó un concurso para determinar el gol más bello de las Copas del Mundo. La grata sorpresa fue que resultó ser uno de Manuel Negrete, de la selección mexicana, anotado a Bulgaria en un partido del 15 de junio de 1986, ante más de 110 000 personas que asistieron al Estadio Azteca [1]. Esto según una encuesta en redes sociales, en la que votaron 23000 personas, entre goles de Pelé, Maradona, Platini, Denis Bergkamp, James Rodríguez y otros.

Cabe comentar que un juicio de apreciación como ese no es posible para un criterio experto, porque los goles son en realidad incomparables; cada uno es una joya que tuvo su momento y esplendor. ¿Qué medida o criterio común permitiría introducir un juicio estético para sopesar dos o más goles? ¿No sería como determinar si un cuadro de Pablo Picasso es más bello que otro de Salvador Dalí? La FIFA solo estableció la preferencia de los aficionados, lo que pareció incontrovertible, por ser la sumatoria de tantas elecciones subjetivas. Pero es un hallazgo que, en sentido estricto, no es falseable, ni criticable. Por eso, habrá siempre quien pueda decir, simplemente, no opino igual. Lo que no restaría mérito al logro que mantiene a Manolo viendo diariamente su gran hazaña, aunque modera su entusiasmo.

La selección mexicana estaba dirigida entonces por el servio Bora Milutinovic, quien en su primer mundial llevó a México hasta cuartos de final [2]. Del otro lado, Bulgaria estaba en manos de Ivan Vutsov (1939-2019). México jugaba en casa y practicaba un 4-4-2. Bora apenas lo retocó, al minuto 79, cambiando un mediocampista por otro. Bulgaria hizo un planteamiento más conservador (4-5-1), reforzó así su media cancha confiando en el contraataque. En el minuto 59, viendo que su discurso de medio tiempo no fructificaba, Vutsov cambió un medio por otro. Pero ante el segundo gol de México, realizado dos minutos después por Raul Servín (17), cambia de sistema, metiendo un medio por un delantero, pasando así a un 4-4-2. Pero ninguno surtió el efecto buscado y el partido quedó 2 a 0 a favor de los aztecas [3].

Ese es el contexto del gol más bello, cuando los aztecas buscaban con ahínco la senda del primer gol, justo cuando Manuel Negrete (22) logra bajar, al minuto 34, un pase de Rafael Amador (18), de manera elegante y precisa, con el empeine izquierdo y en dos tiempos; maniobra técnicamente dificilísima. Así se origina el golazo. Enseguida se apoya en Javier Aguirre (13), en los linderos del área de penal, aprovechando un rápido rebote de la pelota. La genialidad está en que Javier la devuelve de pared para que Negrete ejecute de inmediato su soberbia tijereta de remate cruzado.

Lo asombroso de ese gol proviene, en primer lugar, como cualquier otro, del virtuosismo técnico y de la emoción del logro; pero ambas cosas magnificadas por la expectación que provocara la larga serie de pases previos; más el dichoso azar de un rechazo que hiciera la defensa búlgara, ante otra tentativa de Hugo Sánchez (9), que le llegara dócil a Amador. No obstante, más específicamente se debe a que combina dos técnicas muy apreciadas en el mundo balompédico: la pared y la tijereta. La primera es, en su maravillosa sencillez, una de las jugadas de coordinación en pareja más efectivas pero también más difíciles de conseguir, y en este caso es con bola en el aire. Por su lado, la tijereta tiene el encanto de ser una jugada tan contundente como espectacular. Y aquella fue un latigazo -sin obviar que el látigo es un instrumento de ingrata memoria para casi todos nosotros, nietos como somos de esclavos-. Un gol levanta hasta un muerto y aquel fue relampagueante.

Por su parte, Borislav Mikhailov (1) se mantenía atento a la jugada, a un paso del centro del marco. Desde ahí se lanzó tras aquel bólido que se le coló próximo al palo izquierdo; bola que solo se hubiera podido desviar, dado el efecto hipnótico, esperando el remate medio metro más adelante. ¿Efecto hipnótico? El de un cerebro impactado por la sorpresa, cautivado por el mismo movimiento, lo que retarda una milésima de segundo la reacción necesaria para interceptar el fatídico vector. Así es como la belleza condesciende con la eficacia del remate.

Hay que mencionar que Borislav pasaba en aquel momento por una cumbre de actuación; había hecho ya un primer tiempo excepcional organizando una férrea defensa y saliendo de sus áreas cuántas veces había sido necesario. Minutos antes había frustrado un remate de corta distancia, protagonizado nada menos que por el infalible Hugo Sánchez, quien había bajado de pecho una bola para quedarse solo ante él, en las proximidades del punto de penal. Así que la actuación del guardameta también engalanó el lance pródigo de Negrete, quien jugaba aquel partido con casta de gigante (y la lengua afuera). Nada extraño bajo la dirección de Bora Milutinovic, artífice del delicado oficio de la motivación.

 

Imagen principal por Saúl Morales, tomada de LatinUs.
Fuente principal: https://gazeta.gt/el-gol-mas-bello/

¿El corazón a la derecha?

Freddy Pacheco León

Nos “lo encontramos” hace muchos años, mientras viajábamos hacia una actividad académica en la sede de la Universidad Nacional en Nicoya. El compañero y amigo que conducía el auto desde Heredia, en cierto momento, con el fondo de la música cristiana que me «recetó» todo el camino desde Heredia, nos dijo, “Viera don Freddy, que mi hijo tiene el corazón a la derecha”. Para no contradecirle y mucho menos incomodarlo, este “doctor en ciencias biológicas” con prejuicios desde la cuna hacia las iglesias donde se gana el Cielo con diezmos, simplemente le seguí la corriente.

Pensé que era, quizá, un cuento del pastor de su iglesia. Sin embargo, el tema fue retomado cuando nos acercábamos a nuestro destino nicoyano.

Nos contó que poco días atrás, el niño al asustarse con las sirenas de los bomberos en una emergencia de incendio en su comunidad, al llegar a la casa, dijo “¡qué susto!”, mientras ponía su manita sobre el lado derecho del pecho.

Su mamá al verlo (¡tenía que ser ella!) le pareció confirmar algo que había sospechado antes y se dispuso a aclararlo. Los radiólogos, luego de una primera placa del tórax, dijeron que necesitaban hacer otra radiografía, porque “algo había salido mal”. Así lo hicieron, pero antes de que le dieran le resultado, la madre los sorprendió preguntándoles si era que el corazón aparecía a la derecha. Después la historia llegó hasta el Hospital Nacional de Niños y la televisión.

Así que, lo que en primera instancia parecía una ocurrencia del compañero chofer, luego se convirtió en un asunto de estudio con nuestros estudiantes. Aprendimos de _situs inversus total_, una condición genética ubicada en los cromosomas autosómicos (diferentes a los sexuales) que se expresa cuando el corazón, normalmente inclinado hacia la izquierda, lo hace en sentido contrario, ¡hacia la derecha! Característica que también se manifiesta con todos los órganos del tórax y el abdomen, incluyendo los pulmones. Situación que, dichosamente, casi en su totalidad no provoca síntomas adversos sobre la salud.

En Costa Rica han de haber más de 500 personas que presentan tal condición, pues algunos estiman que se presenta en uno de cada diez mil nacimientos. Sin embargo, como en la gran mayoría de los casos, no son detectados oportunamente por los pediatras, y las mismas personas que lo presentan lo desconocen.

Ahora bien, si desde el punto de vista médico, el asunto tiene igual interés que el que habría de tener desde la visión popular, encontramos además una curiosidad en el Antiguo Testamento que también ha de llamar la atención. Leemos en la prestigiosa edición de la Biblia de la Universidad de Jerusalén (entre otras igualmente respetadas como la Kadosh Israelita Mesiánica) lo siguiente: “El sabio tiene el corazón a la derecha, el necio tiene el corazón a la izquierda” _ (Eclesiastés 10:2). ¿Qué? ¿Cómo es eso? ¿Conocía el iluminado autor, siglos antes del nacimiento de Jesús, la existencia del _situs inversus total_? Dirán algunos, con razón, que habría que hacer un análisis etimológico para tratar de acercarse al origen de la oración, porque en otras versiones de las Santas Escrituras el Eclesiastés 10:2 muestra otra redacción. Pero también podríamos especular que los que tradujeron los textos originales, quizá del arameo, desconocían esa espectacular característica de los humanos. Difícil tarea como son generalmente las que tienen que ver con el Antiguo Testamento, por lo que la dejamos hasta allí, para los especialistas y otros estudiosos de la Biblia.

Pero de lo que sí tenemos certeza, es que no se puede negar que el tema es de gran interés, aunque poco conocido. Y tan frecuente que, en la de menos, algunos de los que nos están leyendo, sin saberlo, tienen el corazón a su derecha… Y en la de menos, son sabios.

Los diarios de la Alianza Empresarial

Óscar Madrigal

El regidor por San José, don Diego Miranda, hizo una valiente denuncia contra los directivos de la Alianza Empresarial para el Desarrollo (AED), porque algunos siendo ministros de Gobierno o familiares cercanos a ministros, contrataron con la Administración Pública a pesar de la prohibición que tenían. La Fiscalía está estudiando el asunto; ya se verá.

La contratación de la Alianza Empresarial con la Comisión Nacional de Emergencia fue por un monto de ¢662 millones para entregar 10 mil diarios a familias necesitadas por la pandemia.

A raíz de esta denuncia el señor Franco Pacheco, presidente de esa Alianza Empresarial, da declaraciones ayer al diario La Nacíón. Me llamó la atención lo dicho por el señor Franco:

“Ese aporte logístico no tuvo ningún costo y los alimentos fueron donados a AED por la empresa privada, finalizó”.

1-. Los alimentos entregados y la logística para su distribución NO tuvieron ningún costo para la Alianza Empresarial porque le fueron donados por la empresa privada. En consecuencia, la Alianza Empresarial se embolsó gratuitamente a costa del Estado 662 millones de colones.

En otras palabras, la acción de la Alianza Empresarial no tuvo nada de altruista sino que lo que hicieron fue lucrar con las donaciones de alimentos recibidas.

2-. Las empresas privadas que realizan donaciones, la ley las autoriza para incorporar esos montos en la partida de gastos con lo cual se ven afectadas las utilidades y con ello el monto del impuesto sobre la renta que deben pagar. De esta manera el Estado de forma indirecta subvenciona en algún porcentaje esas donaciones.

La conclusión a que se llega es que la Alianza Empresarial, debido a la contratación con la Comisión de Emergencia hizo un excelente negocio, ya que se embolsó ¢662 millones sin costo alguno. En otras palabras, sacó provecho de las necesidades de las familias necesitadas como producto de la pandemia. Así lo reconoce su presidente.

Don Franco Pacheco es un empresario que ha ocupado altos cargos en UCAEEP y otras Cámaras patronales. Siempre se ha caracterizado por su radicalismo negativo contra los trabajadores y trabajadoras y un tono prepotente y dictatorial para referirse a las autoridades. Franco es todo un empresario.

De sus declaraciones claras y contundes, francas, queda de manifiesto que la Alianza Empresarial (AED) hizo millones a costa de las necesidades de las familias empobrecidas por la pandemia, que lucraron con las necesidades humanas.

Esa contratación de AED y CNE además de ilícita como denuncia Diego Miranda, resulta inmoral.

Distancia social: la paradoja de las fracturas en la Costa Rica del bicentenario

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Al ser 6 de marzo se cumplen 365 días exactos desde que fue anunciado el primer caso por Coronavirus en Costa Rica. En esos días, las informaciones resultaban escuetas pero llevaron a localizar los primeros incidentes en la provincia de Alajuela, concretamente en el Hospital de la ciudad.

Luego se conocería que entre los afectados de forma temprana por la enfermedad, se encontraba una pareja de turistas estadounidenses, cuyas identidades, proveniencia y estadía en el país fueron manejadas con absoluta discreción y privacidad. Semanas después, el aumento exponencial de casos fue relacionado con la presencia de población migrante, fundamentalmente proveniente de Nicaragua, en lo que hemos definido en varias oportunidades, como la constitución de las espacialidades de la sospecha: asentamientos urbanos, cuarterías, fincas de producción piñera ubicadas en la zona norte del país, quedaron subsumidos en una especie de lugares peligrosos y potencialmente mortales.

Tanto fue el discurso y la presión mediática sobre esta relación entre migración y enfermedad, que llevó a las autoridades costarricenses a definir por primera vez en años una estrategia interinstitucional de seguridad fronteriza denominada «Frontera segura», que básicamente consistía en clausurar y blindar las posibles entradas irregulares de personas provenientes de Nicaragua al país, garantizando con ello el resguardo de la higiene costarricense que ya empezaba a debilitarse. El manejo libertino de la pandemia por parte de las autoridades de aquel país hizo levantar aún más las consideraciones sobre el distanciamiento y el tratamiento de sospechoso sanitario a todo aquel proveniente de la geografía del norte.

La forma inédita mediante la cual varias comunidades se organizaron para rechazar albergues con personas enfermas, muchas de ellas migrantes, es un claro ejemplo del impacto de los discursos y las prácticas institucionales conjugadas con una agenda mediática volcada a responsabilizar a los extranjeros, a cierto tipo de extranjeros, sobre el aumento de los casos y la incontenibilidad de una posible masificación del virus.

Valga decir que, contrario a lo que ocurrió con la pareja de turistas estadounidenses, la exposición de muchos grupos de personas migrantes de origen nicaragüense a la opinión pública fue constante, agresiva, irrespetuosa. Para ellos no hubo protección de identidad ni cuido en hoteles: sus rostros y cuerpos fueron expuestos una y otra vez en medios de comunicación y redes sociales, socavando el principio de resguardo de imagen e identidad que debe privar en medio de situaciones extremas como las que se instalaron a nivel global durante el año 2020. Una fractura más en la convivencia se había instalado.

Esta situación fue fiel reflejo de la traducción colectiva y empírica de una serie de conceptos, antes desconocidos, que fueron introducidos por las autoridades de salud costarricenses como una forma de ajustar las indicaciones emanadas desde organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Asi, se empezaron a escuchar con frecuencia nociones como confinamiento, testeo, burbujas sociales, curvas planas y levantadas y distancia social.

En este último concepto, no solo se implementaron las prácticas sugeridas de guardar una relación de cerca de dos metros con respecto a otras personas, sino que la noción fue llevada al campo macro social donde espacialidad, clase, nacionalidad y sector de empleo, terminaron por evidenciar el recorte profundo en una sociedad aboslutamente fragmentada como la costarricense.

Ya desde antes de la pandemia las distancias sociales y poblacionales eran evidentes, luego de las primeras implementaciones del plan de ajuste fiscal aprobado durante el año 2018 y que delineó una conjugación de intereses privados con las definiciones de enfoque neoliberal desarrolladas por los cuadros económicos y sus músculos politicos enquistados en la gestión gubernamental del país.

Según el Programa Estado de la Nación, la crisis estaba instalada antes que la coyuntura sanitaria fuera declarada con el primer caso: un 21% de hogares costarricenses se encontraban en condiciones de pobreza; 9% de los cerca de 1.600.000 hogares existentes en Costa Rica no tenían las condiciones para que la gente se «quedara en casa» y un 7% no contaba con acceso a servicios básicos como agua, luz y disposición de desechos sólidos[1].

Hoy en día la situación es más crítica. Hacia finales de 2020, de acuerdo con INEC, el porcentaje de hogares pobres había crecido hasta un 26%, siendo la cifra más alta registrada en el país en los últimos 30 años. Al iniciar el año de la pandemia ya se tenía una cifra de desempleo relevante del 12.5% que aumentó al 24% durante los meses más duros y que luego se estacionó en una todavía alta cifra de dos dígitos del 20%.

Habrá que esperar por los datos agregados del primer trimestre de este año para tener una verdadera dimensión de lo ocurrido. Sin embargo, dados los escenarios mostrados, una verdadera distancia social real se ha instalado en el país. Ya no solo recoge la habitual eversión entre personas costarricenses y cierto tipo de migrantes como lo hemos expuesto en la primera parte de estas reflexiones; ahora suma las desigualdades crecientes, los altos niveles de exclusión social y los procesos de división y polarización que continúan confrontando a las mismas poblaciones, en un juego alimentado por cámaras, empresarios, medios y ciertas visiones tecnócratas y reduccionistas instaladas en las esferas gubernamentales.

En el año del bicentenario, las varias Costa Ricas que existen se han hecho evidentes. Algunas no celebrarán la fecha por obvias razones. Otras serán recordadas por su tristemente célebre papel de haber llevado al país a una fractura social sin retorno. Cuando esta columna está siendo terminada, se conocen nuevos actos de violencia en territorios indígenas de China Kichá, escenarios de recuperaciones y de usurpaciones contantes a manos de personas no indígenas. Allí se dibujan quizá en grado sumo las ditancias provocadas por décadas de desigualdad, racismo y exclusión

Con estas evidencias, la distancia social es quizá el mejor calificativo que podemos endosarle a las Costa Ricas del bicentenario. Y estamos claros que no tiene que ver solo con los 1,8 metros solicitados para resguardar el virus. Es una fractura mucho más profunda, aguda e irreversible cuya vacuna no aparece en el horizonte. Al menos por ahora.

[1] Programa Estado de la Nación. «Las desigualdades que enfrentan los hogares en cuarentena». 6 de abril de 2020. Consultado en https://estadonacion.or.cr/las-desigualdades-que-enfrentan-los-hogares-en-cuarentena/

Foto de cabecera: https://flacso.or.cr/noticias/la-otra-distancia-social-reflexiones-y-aproximaciones-a-lo-subnacional/

0,67% de los salarios de ‘U’ públicas compiten con los de Alemania

-Derecho de respuesta del Comité de Personas Interinas de la Universidad de Costa Rica a publicación del periódico La Nación*

El día 22 de febrero de 2021, el periódico La Nación publicó, en su portada, un titular que dice “Salarios de ‘U’ públicas compiten con los de Alemania”. El reportaje que acompaña dicho titular asevera que los salarios de las personas funcionarias de las universidades públicas costarricenses son equivalentes a los de las universidades alemanas, a pesar de las enormes diferencias que existen entre ambos países en materia económica y social. En medio de una coyuntura compleja como la que atravesamos actualmente, en la cual se está impulsando el proyecto de Ley de Empleo Público, nos parece necesario hacer algunas aclaraciones con respecto a esta publicación.

  • Existe una marcada diferencia entre el titular y el contenido del artículo. Por un lado, el titular hace una generalización errónea, pues, al no precisar cuáles sectores de las universidades públicas costarricenses tienen salarios que compiten con los de Alemania, hace pensar que son todos los salarios de todas las personas funcionarias de las universidades costarricenses. Como se demuestra en el siguiente punto, esto es categóricamente falso. De esta manera, el titular es tendencioso y exhibe una intención de manipular la opinión pública a interpretaciones equivocadas, pues hasta los datos expuestos en el artículo lo contradicen.
  • El artículo del periódico La Nación presenta una retórica de evidencia incompleta. Debemos entender por retórica una técnica oratoria con base psicológica que busca conducir a la persona lectora para que llegue a conclusiones erróneas. En este caso, se hace utilizando la falacia de evidencia incompleta que presenta a la persona lectora una versión manipulada de la verdad para conducirle hacia el sesgo de confirmación de que las universidades públicas son culpables de la situación económica actual por sus salarios altos. Como ya se indicó, esta conclusión es completamente falsa. Esta retórica se da, como indicamos desde el título. Sin embargo, la propia La Nación menciona que menos del 1% de todas las universidades públicas tiene salarios altos (0,67% para ser exactos, un número cercano a cero). Luego, para añadir más confusión en la persona lectora, convierte ese grupo en el total y hace afirmaciones como “hay 21 empleados con sueldos superiores a los ¢7 millones, es decir, el 13%”. En dicho punto recurre de nuevo a la retórica o engaño psicológico para producir un efecto negativo en el lector hacia las universidades públicas. Sin embargo, ese es el 13% del 0,65%, es decir el 0,1% aproximadamente. Este número es aún más cercano a cero. Este artículo sería un caso de estudio para el propio “No coma cuento” de La Nación, lo cual demuestra la hipocresía intelectual del periódico.
  • Ciertamente, existen grandes desigualdades salariales a lo interno de las universidades públicas costarricenses, como se puede inferir a partir de una lectura cuidadosa del artículo. Debido a que esta desigualdad es clara y evidente, si se examina el funcionamiento de las universidades, su denuncia no es mérito de La Nación. Más aún, cabe preguntarse con qué interés este periódico presenta un titular engañoso, sabiendo que la mayoría de personas no lee atentamente los artículos y se limita a la impresión que le causan los titulares de portada. A partir de esto se puede afirmar que la publicación de la La Nación no tiene como fin mejorar los sistemas de educación superior pública, sino otra cosa, porque, de lo contrario, ¿para qué se propondría engañar a sus lectores?
  • Desde el Comité de Personas Interinas de la Universidad de Costa Rica estamos convencidos y convencidas que estas desigualdades deben ser revisadas y corregidas y que ello significa defender y mejorar la educación pública costarricense. Sin embargo, a quien le corresponde revisar y corregir esta situación es a la propia comunidad universitaria, de acuerdo con el principio de autonomía reconocido en los artículos 84 y 85 de la Constitución Política.

Consideramos irrespetuoso e irresponsable publicar un titular y un reportaje como este, el cual contribuye a desprestigiar y descalificar, ante la opinión pública, la destacada labor que realizan las universidades públicas costarricenses a nivel nacional e internacional. Los aspectos financieros por mejorar en estas instituciones se deben hacer luego de realizar un análisis serio y riguroso, con miras a encontrar soluciones razonables y justas. Se esperaría de parte del periódico La Nación, uno de los medios de mayor difusión en Costa Rica, mayor rigor científico y periodístico. La sociedad costarricense lo merece.

* El periódico La Nación se negó a publicar este derecho de respuesta.

Valores invertidos

Óscar Madrigal

El presidente del Banco Central, don Rodrigo Cubero, recibe un salario mensual de ¢10.000.000 de colones. El rector Jensen de la Universidad de Costa Rica recibía antes de terminar su periodo ¢8.800.000 y el rector Salom de la UNA ¢6.700.000. (No tengo los salarios de los rectores actuales que probablemente son menores que los indicados).

El primero dirige un banco, los otros dos, casas de enseñanza donde se forjan los profesionales del mañana, los encargados del futuro del país.

Lo que llama la atención es que el salario del Rector causa una conmoción y repulsa nacional, mientras que el salario del señor Rodrigo Cubero no produce efecto alguno.

¿Por qué la gente “valora” más la dirección de un banco que la dirección de centros de educación superior? ¿Por qué el salario del presidente del BCCR es visto con “naturalidad” mientras que los salarios de los rectores como una exageración y casi como inmorales? ¿Cómo han llevado a esta sociedad a semejante inversión de valores?

La prensa nacional ha logrado crear este ambiente, publicado listas de profesores con sus salarios presentándolos casi como delincuentes, creando un enemigo ficticio para desviar la atención de los problemas principales del país.

Para la prensa comercial al servicio de los grandes intereses económicos no es escandaloso que 44 personas tengan un salario superior a los ¢35.000.000 mensuales o que 148 personas ganen más de ¢20 millones mensuales. Todos desde luego del sector privado. (Datos del Ministerio de Hacienda publicados por el Semanario Universidad). Esos salarios deben pertenecer por supuesto que a grandes bancos o empresas privadas; recordemos que muchas de ellas no pagan impuesto de renta porque no declaran utilidades o están acogidas a exenciones como las zonas francas. Por supuesto que esto tiene trascendencia fiscal, de mayor calado que los salarios de los profesores que forjan y forman a los estudiantes.

La prensa comercial al servicio de ese gran emporio ha logrado invertir los valores nacionales.

Desgraciadamente ha castrado el pensamiento crítico.

¿Mujeres como candidatas a la Presidencia, en la cercanía del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres?

Vladimir de la Cruz

Me preguntan con frecuencia sobre la posibilidad de una mujer candidata a la Presidencia de la República, y eventualmente ganadora de las elecciones. Mi respuesta, que en mucho deja en asombro a quienes me interrogan, porque están prejuiciados del Gobierno de Laura Chinchilla, es que es posible que eso vuelva a suceder. Y algunos quienes hasta aquí han leído podrán pensar parecido. Pero, veamos.

Las mujeres en general, y las costarricenses también, fueron marginadas históricamente de la vida pública, económica, cultural, social. Fueron una población excluida de Derechos y posibilidades sociales y políticas como las que tenían los hombres. Fueron una población marginal en la vida de nuestras sociedades en sus escenarios públicos y de relaciones sociales públicas. Estaban recluidas a su vida hogareña, donde se decidía incluso su matrimonio, como parte de las relaciones y negocios económicos de sus padres.

La religión católica y la Iglesia contribuyó a este papel de la mujer, que la señalaba, como se dijo a principios del siglo XX en Costa Rica, cuando se trataba de que niños y niñas fueran a educarse en una misma aula, a lo que la Iglesia se oponía, señalando que eso contribuiría a que las mujeres se masculinizaran y los hombres se afeminaran, porque el papel fundamental de la mujer era “el corazón del hombre”, el hogar.

En la colonia incluso carecían de derechos sustantivos, que a la muerte de sus esposos, los adquirían para su administración los hermanos de sus esposos o sus hijos mayores.

En los inicios de la vida republicana fue parecido. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, 1789, y poco tiempo después, la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, 1793, no llegaron con la fuerza institucional de igualarla realmente.

En materia de Derecho Civil estaban fuera hasta 1870, en muchos aspectos. En materia de herencias igual, hasta 1870, cuando empezaron a reconocerse esos derechos, con limitaciones. En materia de matrimonio, en las causales de divorcio, establecidas en 1888, las mujeres llevaban el peor peso y la mayor discriminación y opresión. En materia política peor era la situación.

A pesar del papel que jugaron las mujeres en la Campaña Nacional contra los filibusteros norteamericanos, sustituyendo a los soldados y voluntarios que fueron a combatir, salidos de los campos de trabajo, porque había que seguir produciendo para mantener la economía durante la guerra y para alimentar la tropa de casi 10.000 soldados. Igualmente, por el papel movilizador que tuvieron en los sucesos del 7 de noviembre de 1889, lo que motivó que el Presidente José Joaquín Rodríguez, 1890-1894, propusiera la posibilidad del voto femenino en las elecciones, lo que no se alcanzó hasta 1949, debiendo pasar varias décadas de luchas organizadas por obtener el Derecho de Voto, y participar en procesos electorales, de manera directa, con su voto, en 1951, y con sus candidaturas y elección, a diputadas, en 1953, y en adelante, hasta candidatas a la Presidencia y ser electa Presidenta una mujer.

La sociedad machista, misógina en muchos aspectos, marcó el ADN de mucha gente y ciudadanos hasta hoy. Por eso no se ve bien y se rechaza sutil, o francamente, la participación real y efectiva de las mujeres disputando puestos para diputados o la Presidencia.

Desde el primer Gobierno de Oscar Arias, 1986-1990, hasta su segundo gobierno 2006-2010, el papel de las mujeres se fortaleció en el campo político electoral. Se dictaron y aprobaron las leyes para asegurar, cada vez más, la mayor, real y efectiva participación. En el primer Gobierno fue nombrada la primera mujer Presidenta de la Asamblea Legislativa, ya había habido diputadas desde 1953, y la primera en ser Vicepresidenta de la República. Y, en su segundo gobierno escogió e impulsó a su Vicepresidenta para la candidatura presidencial, que lo logró, Laura Chinchilla Miranda, por mérito propio y por la buena imagen que había al final de su Administración, de su gestión gubernamental, a la que llegó con 40% de votos, y salió con el 48% de votos obtenidos por y para Laura Chinchilla, las votaciones más altas obtenidas para ganar la Presidencia de la República, después de muchas elecciones

Las mujeres históricamente han sido mayoritarias en la población. En términos generales hay más mujeres que hombres, aunque sea poca la diferencia. No recuerdo un caso estadístico en que la población haya sido mayor de hombres que de mujeres. En este momento hay más mujeres que hombres en la sociedad costarricense, y en el padrón electoral también. Mueren más hombres que mujeres a causa del COVID-19. En carreras universitarias, consideradas hace algunos años masculinas, o de preferencia de hombres, hoy tienen matriculadas más mujeres que hombres.

Hoy las mujeres compiten y desplazan a los hombres de sus reductos tradicionales, y también de la política, aunque todavía con mayores dificultades.

La legislación electoral ha avanzado en Costa Rica fuertemente para asegurar de manera real y efectiva, en condiciones de igualdad la participación y la nominación de mujeres a puestos de elección popular. ¿Por qué, entonces, desdeñar la participación de mujeres candidatas a la Presidencia para el próximo proceso electoral? Esa sigue siendo una posibilidad.

En el Partido Liberación Nacional los candidatos que suenan son masculinos. De nuevo Oscar Arias, propuso recientemente, una mujer que no aceptó su nominación, con lo cual en esa tienda política pareciera que, en esta ocasión, no juega ninguna candidata. En la Unidad Social Cristiana apareció Lineth Saborío Chaverri, que fue Vicepresidenta en el Gobierno de Abel Pacheco, en el Partido Acción Ciudadana suenan varias mujeres como candidatas, Marta Zamora, Carolina Hidalgo y la Embajadora en España, Ana Elena Chacón, que también fue Vicepresidenta de la República, 2014-2018. Milagrosamente Epsy Campbell no renunció a su Vicepresidencia actual, para ser candidata presidencial, y tampoco puede ser ya candidata a diputada. A ministra de un nuevo Gobierno del PAC, si ganan las elecciones del 2022, si puede llegar a ser.

En los Libertarios la que suena es Natalia Díaz, en el Frente Amplio suenan Rocío Alfaro, Sofía Guillen, Patricia Mora. No recuerdo, en este momento, otras candidatas que se oigan.

Mujeres hay para ser candidatas. Posibilidades presidenciales para ellas son iguales que las de los hombres. Unas más que otras, según el Partido al que pertenezcan, con más historia electoral y con mejores resultados electorales, que las potencia con mayor posibilidad, como es el caso de Ana Elena Chacón, que de serlo sería la candidata oficial del Partido de Gobierno que alguna ventaja le da.

Ahora el elemento subjetivo de todo este proceso. Soy de la idea, por lo que veo y he estudiado, que la sociedad costarricense, en general, y los hombres en particular, es muy apegada a la Mujer, como Abuela, como Madre, como Esposa, como Hijas. En lo particular los hombres en Costa Rica tienen “mamitis”, están muy ligados afectivamente a sus mujeres, especialmente están muy pegados a sus madres y abuelas.

Las mujeres cabeza de familia son muy importantes para una parte significativa de la población. Antes de la Pandemia había 350.000 mujeres cabeza de familia, que eran el principal ingreso de los hogares aun cuando tenían esposo o compañero. Los dos millones de mujeres que no están incorporadas al proceso productivo nacional atienden, cuando no son estudiantes, y muchas estudiantes lo hacen también, sus hogares, llevan las principales cargas y tareas de sus hogares, desde la buena administración de sus hogares, con los pocos recursos económicos que tienen, o que les dan sus maridos o compañeros, para sacar adelante, en sus dificultades y posibilidades su núcleo familiar. Tenemos más Mujeres Alfa en este sentido que Hombres Alfa, que lo pueden ser en otras dimensiones, pero no en su hogar.

En mi experiencia de vida he estado rodeado de Mujeres Alfa, mis abuelas, la materna y la paterna, mi madre, mis tías maternas y paternas, mi esposa, mi hija, mis nueras, mis primas, y siento que mis nietas están siendo formadas para ser Mujeres Alfa, lo que alegra y enorgullece mucho. Ha sido una experiencia maravillosa haber vivido en este contexto.

Por ello ante la inquietante pregunta, que originó esta reflexión, no veo por qué no pueda haber otra Presidenta en el próximo Gobierno, como posibilidad. Lo que me impide verla en concreto es que hasta hoy no está a la vista pública, ni se le conocen sus planteamientos políticos y hacia el nuevo Gobierno, ni de cómo va a enfrentar la grave situación que tenemos en todos los órdenes de la vida social, económica y política. Pero, como posibilidad, existe la candidata y la Presidenta de Costa Rica, al margen de la valoración subjetiva que se pueda tener del Gobierno de Laura Chinchilla Miranda. Todavía no se ha hecho la valoración histórica de ese Gobierno. Sobre él hay leyenda, nebulosa y mala memoria.