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La insoportable levedad del derecho internacional

Walter Antillón

  • Lo que sigue es sólo un primer esbozo que me he permitido hacer, para explicar y explicarme los sucesos que venimos padeciendo en el campo de las relaciones internacionales. Como no cultivo especialmente la materia, ignoro si las ideas expuestas son sólo una mala repetición de cosas archi-discutidas por los estudiosos, ya refutadas y olvidadas. Quiero correr ese riesgo porque, como dicen, ‘la ignorancia es atrevida’; y porque estimo que se trata de un tema que todo ciudadano debe abordar con los recursos, pocos o muchos, de que disponga.
  • Para empezar, veo el Derecho Internacional Público como una forma de experiencia jurídica que, por debajo de las declaraciones retóricas de los tratados, continúa dominada por una actitud depredadora que es básicamente la misma desde el Neolítico hasta la Postmodernidad, desde el caudillo cavernícola hasta los ‘emprendedores’ transnacionales de hoy; una perspectiva en la que ‘el otro’, ‘el extraño’ (el samnita o el galo para los romanos; el indio o el negro para los europeos; el subdesarrollado para el G-7) es visto como presa: un objeto, al igual que las tierras y las riquezas que lo rodean. El Derecho Internacional no prospera, ni como doctrina ni como institución, porque sus soluciones han sido pensadas a conveniencia del depredador: la llave de la justicia internacional ha estado siempre, o ha terminado por caer en manos del lobo, sin que al final se imponga la razón de las ovejas.
  • Y es por eso que, a mi modesto entender, el ‘Derecho Internacional Público’ ha sido, hasta ahora, no un instrumento para la prosperidad y la paz entre los pueblos, sino una disciplina con la que desde el inicio de la Edad Moderna se ha tratado de regular los precarios equilibrios de las relaciones entre las clases gobernantes de los diferentes Estados. Desde el Tratado de Westfalia de 1648, que fue un convenio entre reyes, hasta los modernos TLC impulsados por los Estados Unidos (que son a su vez, en el mejor de los casos, convenios entre empresarios avalados por los gobiernos a costa de los recursos humanos y materiales de los pueblos); han prevalecido y todavía prevalecen los intereses privilegiados por las cúpulas gobernantes, y la voluntad y los intereses populares han brillado por su ausencia.
  • Este déficit constante de democracia en el campo internacional explicaría, según la tesis que adelante expondré, la debilidad crónica de las instituciones jurídicas internacionales (convenios, estatutos, organizaciones de distintos tamaños) fatalmente pisoteadas por las grandes potencias cuando obstaculizan sus intereses.
  • El flamante Derecho Internacional jusnaturalista y jusracionalista (Vitoria, Grocio) no impidió en su momento (al contrario, lo justificó en algunos casos) el ilícito reparto colonialista del Mundo por parte de las monarquías europeas (primero España y Portugal, luego las otras); ni posteriormente las agresiones anglosajonas, holandesas y francesas a la India, al Imperio Chino, a los reinos de Indochina, al Japón, etc.; ni la ocupación norteamericana de México, Cuba, Puerto Rico y Las Filipinas; ni el despojo de las regiones petroleras del Oriente Medio a través de los ‘protectorados’ de Inglaterra y Francia. Ni la sangrienta violación de las normas de Naciones Unidas por parte de los gobiernos de Bush, Blair y Aznar. Ayer y hoy, los principios proclamados por el Derecho Internacional han sido sistemáticamente sobrepujados por la fuerza, que dice la última palabra.
  • ¿En qué clase de mundo vivimos, para que las cosas sean así? La explicación que propongo como respuesta no es original, sino que ha sido repetida desde hace años por muchas personas; pero creo que es válida y merece que se la tome en cuenta en un momento particularmente desalentador como el que vivimos. Dicha explicación pasa por el examen de ciertas etapas de la Historia política y económica de la Humanidad, así como por las desafortunadas peripecias de la aplicación del Derecho Internacional a los conflictos que han involucrado a las potencias, todo lo cual intentaré resumir en lo que sigue, para concluir con algunas observaciones que someto a la consideración de los estudiosos.

PARTE I. LA ECONOMÍA

  • Evolución de la empresa de negocios: del colonialismo a la globalización: emergencia de los verdaderos sujetos del Derecho Internacional postmoderno.
  • La colonización de regiones lejanas descubiertas por los europeos a partir del Siglo XV, en el caso de las primeras iniciativas (debidas a las coronas española y portuguesa), fue acometida por los propios Estados; después, las acciones colonizadoras fueron llevadas a cabo por ciertos entes públicos descentralizados que eran las famosas Compañías de las Indias Orientales y de las Indias Occidentales, en los Siglos XVI y XVII. Pero en el ínterin se va desarrollando más y más la empresa de negocios de capital privado, en la forma inicial de manufacturas y sociedades mercantiles; empresa que va a recibir un impulso definitivo en el Siglo XIX con la revolución industrial y con el Liberalismo surgido después de la Revolución Francesa. Todo lo cual conduce al nuevo colonialismo que busca las materias primas baratas, y cuyos protagonistas van a ser, en el Siglo XIX, principalmente Inglaterra, Francia, Bélgica y Holanda, y posteriormente Rusia, Estados Unidos, Alemania e Italia.
  • Aparentemente se trataría de actividades colonizadoras de los Estados, pero lo cierto es que las mismas responden a los intereses de los grandes banqueros, comerciantes e industriales de dichos Estados, en su dura competencia por acceder a las materias primas que se encontraban precisamente en los países colonizados. En esa forma se procede a la ocupación y explotación de gran parte de Asia, África, Oceanía y la región del Caribe no dependiente de España, por parte de Inglaterra, Holanda, Francia y Bélgica, dándose entonces un proceso de creciente interpenetración entre política y economía, es decir, entre las cúpulas gobernantes y las cúpulas empresariales; y de manipulación del aparato estatal para la consecución de objetivos económicos.
  • Por lo demás, se trata de un estilo que muy pronto fue adoptado dentro del mundo capitalista, tanto del centro como de la periferia. Porque, en efecto, la historia del mundo occidental en el último siglo y medio nos muestra cada vez más frecuentemente la concurrencia, en la persona del gobernante, de su titularidad política con su posición en el mundo de los negocios; y la utilización del poder político que como funcionario le compete, en beneficio de los grupos económicos allegados o afines.
  • Como bien lo expresa el Profesor Lelio Basso: en aquel momento histórico del Estado liberal, ‘…no obstante las doctrinas del‘laisssez faire, laissez passer’, o de la ‘free enterprise’, el Estado siempre intervino en el desarrollo de la economía nacional, empleando en los primeros tiempos el arma aduanal (…), el arma fiscal, la creación de infraestructuras -ferrocarriles, carreteras, puentes-, los pedidos a las industrias, la política exterior (para imponer a otros países la apertura de sus fronteras), etc.” (‘El despertar de los pueblos’; Forlì, 1980, pág. 353).
  • (Sobre ello puede verse también, entre otros, Massimo Severo Giannini: ‘Derecho Público de la Economía’; Boloña, 1977).
  • Por otra parte, el desenvolvimiento que ha tenido el sistema capitalista a lo largo del Siglo XX; que ha condicionado un notable aumento de la producción económica y un desarrollo sin precedentes de la tecnología, así como también ha propiciado el crecimiento y la transnacionalización de un centenar de fortunas colosales, y la correlativa marginación de gran parte de la población mundial, a la vez ha fomentado, a la par de la globalización neoliberal, una cultura de exacerbado individualismo; y ha terminado por afectar profundamente la estructura, la función y el peso mismo de los Estados dentro de la comunidad mundial (ver: C. B. Macpherson: “La teoría política del individualismo posesivo”, Fontanella, Barcelona, 1970; Álvaro Montero Mejía: “La globalización contra los pueblos”, Juricentro, San José, 1998; Helio Gallardo: “Política y transformación social”, Tierra Nueva, Quito, 2000).

El caso de los Estados Unidos

  • Por razones propias de su historia y desarrollo interno y a pesar de su temprana vocación imperialista, los Estados Unidos llegan tarde al reparto colonial de Asia y África, que ya había sido efectuado por parte de las potencias europeas. Sus anexiones del territorio mexicano en 1846, y su guerra con la decadente España en 1898 les permitieron primero expandir enormemente sus fronteras, y después apropiarse de Puerto Rico y de las Islas Filipinas, y ejercer un dominio político en Cuba (la Enmienda Platt, la Base de Guantánamo). Tales fueron algunas de las condiciones, junto a episodios frecuentes de durísima represión de su propio pueblo, para lograr las colosales dimensiones de su desarrollo interno, que los lleva, ya a fines de la Primera Guerra Mundial, al rango de gran potencia; y a fines de la Segunda, a ser la primera economía del Mundo. Y este engrandecimiento se completa cuando, a fines del Siglo XX, se derrumba la Unión Soviética y se desmorona el bloque de los países socialistas (acerca de todo esto véase, de Howard Zinn: La verdadera Historia de los Estados Unidos. Editorial Siete Cuentos, versión en Kindle, 2011).
  • Por otra parte, su designio de sujetar a los países del Tercer Mundo y, en particular, los de América Latina, bajo su poder e influencia no adoptó, de momento, las formas brutales del viejo colonialismo europeo, sino la de un proceso que mezcla puntuales acciones armadas, una paulatina penetración financiera por parte de sus empresas bancarias y de inversiones, para concluir en la actual situación de dependencia económica de dichos países; lo cual hace visible desde mediados del Siglo XX una creciente hegemonía política por su parte, consolidada principalmente por la vía del control financiero y de las inversiones de sus multinacionales. Se trata de aquella antes mencionada simbiosis entre política (el Gobierno USA) y economía (las grandes transnacionales) que constituye la forma postmoderna de ejercicio del poder: la nueva Razón de Estado. Sobre ello nos ilustra Lelio Basso:

“…Es en esta perspectiva en la que debe entenderse hoy el papel de las multinacionales. Hasta antes de la (Segunda) Guerra, el gran capital se ocupaba sobre todo de las relaciones con el poder político de su propio Estado. No faltaban, por cierto, formas imperialistas, pero el fenómeno de las sociedades multinacionales todavía no había alcanzado las proporciones macroscópicas de hoy. En el momento actual, es conforme a la lógica del sistema que las sociedades que operan en muchos países deban tratar de asegurarse el máximo de poder y de dominio sobre el gobierno de dichos Estados. En efecto, es obvio que cuando una transnacional invierte en otros países para el disfrute de materia prima, productos agrícolas, etc., sobre todo si invierte las enormes sumas que la tecnología moderna requiere, y construye instalaciones cuya reditualidad empezará después de muchos años, no puede no preocuparse, de acuerdo con la lógica de las ganancias, de contar con un gobierno que le asegure una estabilidad de condiciones en aquel país: mano de obra barata, sindicatos domesticados o inexistentes para impedir las huelgas u otras formas de lucha salarial, supresión o manejo de las elecciones para eliminar toda posibilidad de sorpresa o de cambio, libertad de transferencia de las ganancias y el máximo de tolerancia de los fraudes fiscales…” (Obra citada, pág. 354)

Los hechos recientes.

  • Después de conseguir la ruina económica y el desarme de un Irak bombardeado y vencido en la Guerra del Golfo de 1991, el gobierno USA, invocando la destrucción de las Torres Gemelas ocurrida el 11 de Setiembre de 2001, inicia una cruzada contra el terrorismo, que incluye una invasión armada contra los Talibanes que gobiernan Afganistán (para derrocar su gobierno, y capturar a Osama Bin Laden); y guerras preventivas contra una serie de Estados que conformarían lo que Bush llamó ‘el Eje del Mal’.

El ejército norteamericano captura en Afganistán a un gran número de jóvenes combatientes a quienes les atribuye ser talibanes o miembros de Al Quaeda, y los confina en la base militar de Guantánamo, sometiéndolos a fuertes apremios y vejámenes, y negándoles la condición de prisioneros de guerra y los derechos inherentes a dicha condición.

En el 2002 el gobierno USA acusa a Sadam Husein de desarrollar y poseer armas de destrucción masiva, de tiranizar a su pueblo, de conformar ‘el Eje del Mal’, al lado de otros regímenes, y de complicidad con Al Quaeda en la destrucción de las Torres Gemelas.

En 2002 el gobierno Bush inicia una ofensiva diplomática para inducir a los miembros de la ONU a acompañarlo en una guerra ‘preventiva’ contra Sadam, a fin de derrocarlo, eliminar su foco terrorista y restablecer la democracia en Irak. Para conseguir votos, presiona y chantajea a muchos Estados pobres de Europa y el Tercer Mundo.

Con excepción de algunos gobiernos, la abrumadora mayoría de los miembros de la ONU desaprueba la propuesta de Bush; Francia, Rusia y China amenazan con el veto en el Consejo de Seguridad; y prácticamente la totalidad de los pueblos de la tierra, incluyendo al norteamericano, se vuelcan en manifestaciones masivas de rechazo a las pretensiones del gobierno USA.

La pandilla de Bush (Rundfeld, Condoleeza, Powell, etc., y el propio Presidente) se mofa de Francia y de Alemania, y de Europa en general; satiriza a la ONU, y con el apoyo del Reino Unido y España, declara que invadirán Irak de todas maneras, a fin de derrocar a Husein, tomar su armamento de destrucción masiva y establecer la democracia en el país.

En efecto, en ejecución de lo anunciado, los ejércitos norteamericano e inglés bombardean e invaden Irak, ocupando militarmente todo su territorio y estableciendo un gobierno y una administración bajo el mando norteamericano.

Bush y su grupo declaran la intención de que su ejército permanezca en Irak todo el tiempo que juzguen necesario; y adjudican las más importantes obras de reconstrucción entre una serie de multinacionales afines a su gobierno.

Con posterioridad a dicha ocupación, USA obtiene que la ONU apruebe colaborar en las tareas de reconstrucción y normalización. España, Italia, Polonia y otros países (entre los que se cuentan algunos latinoamericanos) enviaron pequeños contingentes de tropas con ese objetivo. Después vino el retiro de España y los cuantiosos esfuerzos por normalizar y pacificar Iraq, hasta ahora infructuosos, y con altísimos costos humanos y materiales. Pero Bush no quiere saber nada de retirarse de Iraq, a pesar de las presiones y las críticas que le llueven de todos lados. Antes bien, prepara nuevas acciones.

Porque en efecto, de nuevo, en estos momentos, los medios de comunicación nos informan diariamente acerca de la supuesta amenaza que constituye Irán para la paz mundial con sus programas de enriquecimiento de uranio; y han hecho coro tomando a Irán como un peligro para la Paz Mundial. Pues bien, los expertos apuntan que se trata de otra «muerte anunciada» en la cruzada de Bush contra el famoso «Eje del Mal»; esta vez con la participación activa de Israel.

  • Se nos dice (sostiene Wim Dierckxsens: En defensa de la Humanidad) que no se trata de una guerra con Irán, sino de una operación militar para el mantenimiento de la paz. Los informes de prensa, aunque revelan algunas características de la agenda militar, sirven en gran parte para distorsionar la naturaleza más amplia de la operación militar, que incluye el uso preventivo de armas nucleares tácticas. La desinformación mediática ha sido ampliamente utilizada para ocultar las devastadoras consecuencias de una acción militar que haga uso de ojivas nucleares contra Irán. El hecho que esos ataques quirúrgicos serían realizados utilizando tanto armas convencionales como nucleares, no forma parte de la discusión. Hacer el mundo más seguro es la justificación utilizada para una operación militar que podría conducir a un holocausto nuclear. El hecho que EU e Israel planifiquen un holocausto nuclear en Medio Oriente no forma parte de la agenda mediática contra la guerra (Chossudovsky, Guerra Nuclear contra Irán, www.rebelión.org. 10 de Enero de 2006: 2-4).
  • De nuevo está a prueba, con pronóstico muy reservado, la Organización de las Naciones Unidas. Los inspectores de su Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que trabajan en Irán desde hace más de dos años en todos los lugares bajo sospecha no han detectado, hasta el momento, ninguna infracción (Ria Novosti, Argenpress 19/01/06). Los hechos muestran que no existe tal programa y no existe ninguna evidencia de lo contrario. La conclusión de Mohammed el-Baradei como jefe de la AIEA, es que Irán no tiene un programa de armas nucleares. Pero todo parece indicar que lo que tienen en mente los EE.UU. e Israel es prescindir del criterio de la AIEA , ya que la decisión de un ataque nuclear está tomada. El camino a la guerra no se podrá detener con hechos (Mike Whitney, “Why Iran will lead to World War 3”, globalresearch.ca19 de enero de 2006).
  • Hemos podido ver en estos días que varios países europeos han comenzado a redactar un proyecto de resolución en que le piden a la AIEA referir el caso de Irán al Consejo de Seguridad de la ONU. El borrador de la resolución no llega a pedir que se le impongan sanciones a Irán, como quieren Estados Unidos y sus aliados: se limita a exhortar al Consejo a presionar a Irán para que «preste una cooperación total y rápida a la agencia» en su investigación de actividades nucleares sospechosas. Es posible que, en esos términos, lo aprobarán incluso Rusia y China.
  • Pero ¿será suficiente para Estados Unidos? ¿no viviremos de nuevo los bochornosos episodios que precedieron a la invasión de Iraq? Porque, según los expertos (citados por Dierckxsens), fuentes militares y de inteligencia están informando sobre varios hechos que indican que está en las fases finales un ataque militar norteamericano sobre instalaciones nucleares iraníes.
  • Estos hechos nos dan nuevo testimonio de aquella cruda realidad que venimos afirmando: en las altas esferas del poder, ahora, como en los tiempos de Luis XIV, los poderosos (aunque aduciendo en cada época diferentes argumentos) actúan impunemente por encima del Derecho Internacional.
  • PARTE II. LOS INSTRUMENTOS JURIDICO-PENALES DEL DERECHO INTERNACIONAL

Las represalias contra el vencido

Al terminar la Primera Guerra Mundial, los victoriosos franceses e ingleses se mostraron decididos a acusar y castigar al ex-Emperador de Alemania, el Kaiser Guillermo II, por el crimen internacional de agresión bélica. A ello se opuso, entre otros, el célebre publicista profesor Vittorio Emanuele Orlando, entonces primer ministro de Italia, alegando precisamente que para el caso en cuestión no existía una norma jurídica anterior que previera el delito, ni la pena, ni el tribunal competente. Es decir, el Profesor Orlando invocando para el caso la aplicación de los principios de tipicidad (nullum crimen, nulla poena) y del juez natural, ponía en evidencia el déficit de tipo, de pena y de jurisdicción existente en el Mundo Occidental respecto de los ilícitos regios.

Y aunque los argumentos jurídico-penales del Profesor Orlando no prevalecieron, porque las potencias victoriosas se negaron de momento, rotundamente, a aplicar las garantías del derecho penal común al nivel de lo regio (todavía entonces, el único delito que un rey podía cometer era ser derrotado), lo cierto es que poco después, en el Tratado de Versalles, se incorporaron las primeras figuras delictuosas que podrían ser atribuidas a los jefes de Estado con ocasión de la guerra. Y así, el artículo 227 de dicho Tratado describe como delitos los actos que constituyan

“…ofensa suprema contra la moral internacional y la santidad de los tratados…”

El Protocolo de Ginebra de 1924 declara que

 “…las guerras de agresión constituyen un delito internacional…”

y en el Pacto Briand-Kellog firmado en Paris en 1928, todos los países europeos (Alemania incluida) condenaron el recurso de la guerra para la solución de los conflictos, y se comprometieron a utilizar para ello los medios pacíficos.

El proceso de Nuremberg y la normativa de la ONU

Pero está claro que tales descripciones, con ser tan genéricas, aunque preveían figuras de violación de tratados como las que después cometerían los gobiernos del Eje (Alemania, Italia y Japón), no podían cubrir los actos de salvajismo indescriptible perpetrados contra personas individuales, etnias y grupos políticos, por los nazis y los japoneses antes y en el curso de la Segunda Guerra Mundial.

En cuanto a la agresión bélica de un Estado contra otro, el acuerdo de Londres del 8 de Agosto de 1945, institutivo del Tribunal Internacional de Nuremberg, lo incluyó como un delito internacional entre los crímenes contra la paz, tipificándolo en su Artículo 6, en los siguientes términos:

Inciso a):

“…la planificación, la preparación o el desencadenamiento de una guerra de agresión, o de una guerra en violación de tratados internacionales, acuerdos o entendimientos, o bien la participación en un plan criminal común dirigido a perpetrar uno de los actos arriba mencionados…”

Inciso b):

“Violaciones de las leyes y de los usos de la guerra. Tales violaciones comprenden, pero no exclusivamente, el asesinato, los malos tratos y la deportación forzosa de trabajadores u otros elementos de la población de los países ocupados; el asesinato y los malos tratos a los prisioneros de guerra o a personas en el mar; el homicidio de rehenes; el saqueo de propiedades públicas y privadas, la destrucción injustificada de ciudades y villas; y las devastaciones no justificadas por necesidades militares…”

Inciso c):

“…Delitos contra la Humanidad: y precisamente asesinato, exterminio, reducción a esclavitud, deportación y otros actos inhumanos cometidos contra la población civil antes o durante la guerra; persecuciones por motivos religiosos, raciales o políticos en ejecución o en conexión con alguno de los delitos comprendidos en la jurisdicción del Tribunal, sean o no en violación de las leyes vigentes en el País en el que tales persecuciones tuvieron lugar…”

Sabemos que el proceso de Nuremberg, realizado por fiscales y jueces nombrados por las potencias victoriosas, se llevó a cabo en la ciudad de ese nombre, entre Setiembre de 1945 y Setiembre de 1946, contra veintidós personas, entre militares y políticos, que habían ocupado cargos importantes en el gobierno de Hitler. Tres de ellos fueron absueltos, cuatro recibieron penas de prisión entre diez y veinte años; otros tres recibieron cadena perpetua; y los restantes fueron condenados a morir en la horca.

La opinión mundial se dividió entre los que, esgrimiendo diferentes argumentos, aceptaban o rechazaban el proceso de Nurenberg. Podemos decir, en general, que los primeros se apoyaban en consideraciones de justicia material, mientras que los segundos invocaban conocidos principios de Derecho Penal liberal vigente en sus propios países, del tipo ‘nullum crimen, nulla pena’, etc., concluyendo que en el fondo se trataba de un acto de venganza, y no de justicia. A propósito, alguien dijo con toda lógica que si Alemania hubiera ganado la guerra, habría podido juzgar a los políticos y generales norteamericanos por los masivos bombardeos desencadenados sobre sus ciudades, sin ninguna consideración por la vida de los civiles, que murieron por centenares de miles. Trabada la contienda bélica, la crueldad sin límites estaba en ambos lados; la diferencia la puso el incalificable genocidio judío de parte de los nazis, que fue un verdadero exterminio de personas no beligerantes, simplemente por sus caracteres étnicos.

El Derecho Penal de la ONU y la delincuencia de las superpotencias.

Como era de esperar, el fin de la Segunda Guerra Mundial y la revelación de sus horrores llevaron al concierto de los países del Mundo a la instauración de la Organización de las Naciones Unidas, en cuyo Estatuto se contienen principios y normas relacionadas con la guerra y la paz.

En efecto, en el Estatuto de la ONU (Preámbulo, artículo 1º, etc.) la paz es considerada el bien jurídico supremo, de manera que los Estados miembros tienen el deber (artículo 2; párrafos 3 y 4) de arreglar sus controversias internacionales por medios pacíficos, y de abstenerse del uso de la fuerza, el cual sería entonces monopolio del Consejo de Seguridad (artículo 24).

Por otra parte hay que tener presente que en el sistema jurídico de la ONU nunca ha predominado completamente un régimen de derecho aplicable a todos por igual. Comparado con el pasado, ciertamente la ONU trajo un visible progreso en la materia, pero la estructura misma de la organización, con el enorme poder acordado institucionalmente a las grandes potencias, presentaba un cuadro donde campeaban notorias asimetrías, anticipo seguro de los grandes abusos e injusticias que hemos presenciado en estos casi 60 años de historia del organismo.

Ya decíamos arriba que el derecho penal, desde sus orígenes, ha supuesto la existencia de una autoridad incontrastable, capaz de dar efectividad a las decisiones de los jueces acerca del delito, el delincuente y la pena. En el seno de la ONU se ha comprendido, cada vez con mayor claridad, que no puede haber verdadera justicia entre las naciones ni entre las personas, mientras no exista un derecho penal de aplicación general, constante y segura, frente a las conductas de los gobernantes, sea cual fuere el Estado o la organización que representen. La Corte Penal Internacional es precisamente el fruto del esfuerzo de la gran mayoría de los Estados miembros en esa dirección.

El Estatuto de la CPI contiene un conjunto de normas y principios jurídicos dirigidos a la instauración de tribunales y procesos jurisdiccionales competentes para conocer de determinados delitos, especialmente graves, contra los pueblos, a saber, los artículos 5, 6, 7 y 8, en los que se incluyen y tipifican los delitos de:

Genocidio,

Lesa humanidad,

Criminalidad bélica y

Agresión; aunque (y es un síntoma ominoso) la definición de este último ilícito, así como las condiciones en que se produzca, se reserva para ser aprobada posteriormente, de conformidad con los artículos 121 y 123 del Estatuto de la Corte.

Los delitos imperiales y el espectro del Derecho Penal Internacional.

Con ocasión del atentado a las Torres Gemelas y lo que vino a producirse después en Afganistán, en Irak y en seno de la ONU, hemos sido testigos de una deplorable regresión en las relaciones internacionales, por la cual el gobierno del Presidente Bush ha conseguido sin mayor esfuerzo ponerse por encima del Derecho Internacional y se ha postulado prácticamente como el árbitro de los destinos de todos los pueblos de la Tierra, descalificando a la ONU como un mecanismo anticuado e inservible.

En efecto, con sus actuaciones en Afganistán y en Irak, Bush y su equipo han incurrido claramente en conductas que significan recurrir al uso de la fuerza en forma injusta y unilateral contra Irak, que también es miembro de la ONU, violando lo dispuesto en los artículos 1º y 2º, inciso 4) de la Carta de dicha Organización; y en conductas que, si les fuera aplicable la normativa de los artículos 5, 6, 7 y 8 del Estatuto de la Corte Penal Internacional, constituirían modalidades de genocidio, crímenes de lesa Humanidad y crímenes de guerra. Pero ¿alguien ha planteado la denuncia de tales delitos? ¿Dónde estaban los baluartes de la justicia y la legalidad internacionales?

En cambio, en el caso de los aliados de los Estados Unidos en esa guerra de agresión contra Irak, los gobiernos de España y el Reino Unido, dicha normativa se les aplica plenamente, puesto que ambos han ratificado el Estatuto de la Corte. Sin embargo, no ha prosperado, en el seno de la ONU ni de la CPI, ni en ningún otro foro internacional, una iniciativa para que los titulares de los órganos responsables de aquellas decisiones sean juzgados por los ilícitos cometidos.

Además, los tres Estados mencionados, siendo miembros de la ONU, desaplicaron con manifiesta arrogancia las normas del artículo 25 de la Carta, así como lo dispuesto en los Capítulos VI y VII de la misma, que establecen la competencia exclusiva del Consejo de Seguridad en el manejo y solución de los conflictos surgidos entre sus miembros. Sin embargo, ni siquiera han recibido una condena simbólica de parte del Consejo o de la Asamblea General.

Limitándome al caso de los Estados Unidos, que es de lejos el inspirador y el principal ejecutor de los atropellos, creo que las claves para una explicación pueden estar en la combinación de dos factores: uno estructural y el otro coyuntural.

Es archisabido que el factor estructural en el caso de los Estados Unidos es el designio de las poderosas transnacionales del petróleo y los armamentos, estrechamente relacionadas con Bush, su familia y el grupo que lo rodea en el gobierno, de avanzar hacia el control y manejo de la economía del Planeta: el control militar de Afganistán por parte de USA y sus aliados les permite afianzar sus intereses en los países productores del petróleo del Mar Caspio, antiguas repúblicas Soviéticas; y el control del poder y del petróleo iraquí les permite culminar prácticamente su señorío en el corazón del Cercano y Medio Oriente, logrando así ventajas definitivas sobre las economías de la Unión Europea, Rusia, Japón y China.

Es igualmente plausible la hipótesis de que el factor coyuntural es el Mesianismo y el Providencialismo Cristiano que han abrazado muchos de los miembros del grupo que rodea a Bush, y él mismo, en lo personal. Según estas doctrinas, que vienen a reforzar la vieja ideología del llamado ‘Destino Manifiesto’, sustentada por grupos de la élite derechista norteamericana, el Siglo XXI será “el Siglo de América” (ellos se autodenominan ‘América’); es decir, se trataría de la era del dominio mundial por parte de la potencia estadunidense: una variante fascistoide de aquella mixtificación del protestantismo capitalista estudiada por Max Weber (en su clásico libro “La ética protestante y el espíritu del Capitalismo”; Península, Barcelona, 1969) según la cual es un deber cristiano trabajar duramente en la profesión de cada uno; y la riqueza y el poder alcanzados en la Tierra por ese camino constituyen una señal divina de salvación. En consecuencia, el éxito económico y político transnacional de la poderosa comunidad presbiteriana a la que pertenecen el Presidente y sus halcones tiene un firme respaldo religioso y aporta una justificación completa a la misión de construir “el Siglo de América”, no en beneficio de las personas; ni siquiera del norteamericano común, sino de las poderosas transnacionales

Bush y la ‘Razón de Estado’ como coartada: En consecuencia, la necesidad de defender ‘América’ (es decir, los Estados Unidos), país considerado como la más alta realización de la democracia y la libertad, constituyen la ‘razón de Estado’ invocada por el gobierno Bush. La identificación entre ‘América’ y el binomio ‘libertad-democracia’ le permite postular los intereses de los Estados Unidos como si fueran los intereses del ‘Bien’, en términos absolutos, contra el ‘Mal’: le permite postular la ‘razón de Estado’ como ‘razón universal’.

Contra la amenaza ‘del Mal’ representada por los países calificados de terroristas (Irán y Corea del Norte), todos los demás Estados de la Tierra deben alinearse en la ‘cruzada’ de Bush y su pandilla. No hay término medio: el que no está con ‘América’, está ‘contra la libertad y contra la democracia’; está a favor del Mal, y debe correr con las consecuencias.

De esta manera trata Bush de allanar toda resistencia a su ‘guerra contra el terrorismo’, que es una mera pantalla para disimular el progreso de los intereses de las grandes transnacionales, de capital predominantemente norteamericano (pero esto no es esencial), al que su familia y su grupo de gobierno están ligados. Se trata de la más acabada forma de la arrogancia del poder de los últimos tiempos (más grave, incluso, que la de Hitler), que nos pone de nuevo, a la vuelta de los siglos, ante una versión moderna, disfrazada bajo un discurso pseudo-democrático, de la ‘Ley de la Selva’. Ahora le toca el turno a Irán; y de nuevo aquella arrogancia y aquella arbitrariedad colocará al Planeta al borde del precipicio.

El derecho internacional ha logrado a veces algunos buenos resultados en los casos que afectan exclusivamente los intereses de países pequeños, pero ha fallado constante y repetidamente en los asuntos en que están involucrados los intereses de los poderosos de la Tierra. Muchos internacionalistas suelen reconocerlo así, pero no logran ofrecer explicaciones plausibles ni soluciones aceptables, y con frecuencia se encierran en un silencio resignado. Recordemos que esa lamentable situación ha llevado por ejemplo a Kelsen a afirmar, a guisa de explicación-justificación, que el derecho internacional es un ‘derecho primitivo’, para no tener que decir en voz alta que, de acuerdo con los postulados de su doctrina, el derecho internacional no llega ni siquiera a ser ‘derecho’ en sentido estricto (Principios de Derecho Internacional Público; Buenos Aires, 1965; pág. 19).

Pero esta última crisis del Derecho Internacional a que nos estamos refiriendo, cuyo último, fatal episodio podría desencadenarse próximamente, no es de naturaleza jurídica, sino que, al igual que muchas otras anteriores, es de naturaleza política: el postulado clásico, que nunca pasó de ser una ficción, de la igualdad jurídica de los Estados (es decir, la igualdad efectiva de los sujetos por excelencia del derecho internacional) ya no se puede sostener. Está a la vista que lo que resuelve las disputas internacionales es el poder efectivo, no el derecho. Y entonces la clave de solución de los conflictos de competencia del derecho internacional está en determinar quién tiene mayor poder. El Protocolo de Kyoto es un ejemplo muy claro. No se trata de un problema jurídico, sino de una confrontación entre el poder de la Unión Europea, de Rusia y de otros grupos regionales y el poder de los Estados Unidos.

La impotencia de las potencias.

La impotencia de las potencias es de carácter jurídico, debida al adefesio de la ONU, pero sobre todo es de carácter moral: las llamadas potencias son impotencias morales: no tienen cara en la que persignarse.

Frente a tanta inoperancia no se tiene una respuesta ni medianamente vigorosa en los sectores más significativos de la comunidad internacional. Porque, siendo cierto que Francia, Rusia y China anunciaron la posibilidad de ejercer el veto si el Consejo de Seguridad aprobaba la guerra contra Irak; y que Alemania negó su apoyo a la iniciativa de Estados Unidos en esa dirección, también lo es que, después de concluida la invasión estadunidense de dicho país, en cuyo transcurso se escarneció a la ONU y se socavó gravemente la confianza general en su papel mediador y pacificador, todos aquellos dignos países aceptaron los hechos consumados e iniciaron el camino a una colaboración con los Estados Unidos y los demás conculcadores del Derecho Internacional. ¿Quién defendió a la ONU, aunque solo fuera en el terreno moral? ¿Qué nos espera, cuando se desencadenen agresiones de mayor escala?

Porque, en lo que se refiere a los gobiernos de Francia y Alemania, es conocido que su oposición a la invasión de Irak por los Estados Unidos estuvo motivada por sus fuertes intereses económicos en dicho país, y, en general, en el Oriente medio: no se trataba, lamentablemente, de la defensa de los fundamentos morales de la cultura occidental y cristiana, ni mucho menos de los principios del Derecho Internacional.

Aún en aquellos momentos en los que fueron palpables las violaciones de los derechos fundamentales de los prisioneros en Guantánamo y en las cárceles iraquíes ¿quién intentó el enjuiciamiento de los transgresores? ¿Qué han hecho al respecto el Secretario General y la Comisión de Derechos Humanos de la ONU? ¿en qué quedó el Derecho Penal Internacional? Seguimos, en pleno Siglo XXI, sometidos a la corrupción del poder desnudo: los políticos se inclinan por cálculo o complicidad (son, ya lo dijimos, aves del mismo plumaje); la ONU guardó silencio, avergonzada, impotente.

Y de nuevo ha guardado silencio cuando una hipertrofiada OTAN, cuyas razones para existir cesaron hace años, se empeña en tender un cerco de misiles alrededor de Rusia; mientras que ésta, bajo el liderazgo de Putin, busca restablecer sus dimensiones de la época soviética, incluso al precio de invadir militarmente a Ucrania y avanzar al borde de un desenlace nuclear.

Y ¿la Unión Europea, principal sede de la Cultura Occidental, llamada por ello a templar los impulsos agresivos de la Otan? La Unión Europea nos ha mostrado sin rubor su verdadera condición satelital, porque está tomada por la misma cúpula financiera que mueve también los hilos de la OTAN.

Mientras todo esto ocurre, el frenesí de los vendedores de armas de todos los países cercanos y lejanos al conflicto llega a extremos increíbles. ¿A quién le importa la vida de los ucranianos? La muerte cotidiana se da por descontada, se acepta con toda naturalidad por parte de quienes estorban y sabotean las iniciativas para un alto al fuego, para un acuerdo de paz ¿Y los derechos humanos? ¿y la inviolabilidad de la vida?

Tenemos hoy un mundo dominado por los ‘poderes salvajes’ de las transnacionales financieras, que tienen sojuzgada a la mayoría de los Estados del Planeta. En la Segunda Postguerra Mundial nos ilusionamos pensando que un instrumento jurídico, la ONU, podía guiar la política de los Estados, bajo cuyo poder operaban las fuerzas económicas; pero ese hermoso sueño se ha trocado en una horrible pesadilla.

En este nuevo siglo que nació sin dignidad ¿Quién será el que -según el luminoso pensamiento de José Martí- asumirá la dignidad de todos? ¿Quién será el que diga «la injusticia me hiere, no importa dónde o contra quién se cometa»? Si los políticos y los magnates del resto del Mundo callan por conveniencia, o se limitan a formular inocuas protestas, parece llegada la hora de apelar a los pueblos.

PARTE IV. MÁS ALLÁ DEL DERECHO INTERNACIONAL

a)-El Tribunal Russell

En la década de los sesenta del Siglo XX, la intervención bélica cada vez mayor de los Estados Unidos en Vietnam, el incremento de los bombardeos a la población civil con sustancias infernales, la destrucción de los cultivos de los vietnamitas y el envenenamiento de sus tierras, etc., no encontraban freno por la vía diplomática. En el seno de la ONU se planteaban iniciativas que al final eran vetadas por el representante de los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad. En esas circunstancias, el portador de la dignidad del Mundo fue el llamado Tribunal Russell, nacido por iniciativa del filósofo inglés Bertrand Russell, quien a los 95 años de su edad convocó a un grupo de intelectuales y políticos conscientes para que examinaran y juzgaran, en el plano moral, los actos del gobierno y del ejército de los Estados Unidos en Vietnam. Y así fue como se formó el llamado ‘Tribunal Internacional contra los crímenes de guerra’, que empezó a funcionar en Londres el 15 de Noviembre de 1966, y realizó sus sesiones de trabajo en Estocolmo y en Roskjilde, Suecia, durante el año 1967. El Tribunal volvió a sesionar en Bruselas y Roma en 1973 y 1974, entonces bajo la presidencia del senador italiano Lelio Basso, para conocer de los crímenes cometidos por las dictaduras latinoamericanas; y posteriormente ha continuado operando bajo el nombre de ‘Tribunal de los Pueblos’ con la participación de Leo Matarasso, Jean Ziegler, Luigi Ferrajoli, François Rigaud y otros.

  • A la formación de esos tribunales no concurrieron los líderes de las llamadas ‘Naciones Civilizadas’: no estuvo allí el General De Gaulle, ni el Canciller Konrad Adenauer, ni la Reina Isabel de Inglaterra, ni Mitterrand, ni Giulio Andreotti. Sus integrantes fueron algunas personas de buena voluntad, como el escritor francés Jean Paul Sartre, el senador italiano Lelio Basso ya mencionado, y el propio Bertrand Russell. A sus debates se negaron a asistir los representantes de los gobiernos cuestionados; sus sentencias fueron oficialmente ignoradas. En definitiva, en opinión de los juristas convencionales (entre ellos muchos internacionalistas), aquello no fue nada; pero creo que todo hombre de buena voluntad sintió en aquel momento que esos simples ciudadanos: Russell, Sartre y los otros del Tribunal, asumieron la dignidad de todos los hombres y las mujeres del Mundo.
  • Estoy además convencido de que, de la bofetada moral que le propinaron el Tribunal Russell y el Tribunal de los Pueblos a las instituciones oficiales, nacieron, al cabo de los años, la iniciativa de la Corte Penal Internacional y, más importante aún: el actual movimiento popular mundial antibelicista, ambientalista, antimperialista y antiglobalizador.

b)-La opinión de los pueblos del Mundo como ‘tribunal’

  • No tengo, tal vez para mi desgracia, aquella fe jacobina en una especie de “infalibilidad moral de los pueblos”. Es decir, no creo aquello de que ‘la voz del pueblo’ sea ‘la voz de Dios’; sino que los pueblos, al tomar decisiones (importantes o no) pueden equivocarse de medio a medio, y tener luego que sufrir las consecuencias (es lo que, a mi juicio, le ocurrió a la mayoría de los votantes norteamericanos que reeligieron a Bush, y años después propiciaron la pesadilla de Trump, que aún no termina).
  • Pero sí creo que una democracia sana puede ser cada vez mejor; y que el Mundo necesita más democracia. Que en la medida en que la profundización de la democracia vaya haciendo posible que prevalezcan en la comunidad los intereses de cada vez mayor número de ciudadanos, en esa medida perderán terreno los viejos mecanismos de corrupción de las relaciones sociales. Es vital que los pueblos reemplacen a las camarillas corruptas que nos tienen al borde del abismo, y tomen la palabra en la conducción de las relaciones internacionales.
  • Ello podría significar, a grandes rasgos, la prevalencia de los sentimientos sobre los intereses. Un viejo secretario de Estado norteamericano, John Foster Dulles, pronunció hace más de cincuenta años una frase famosa: «los Estados Unidos no tiene amigos; sólo tiene intereses». Y hay que reconocer, por desgracia, que cualquiera de sus colegas contemporáneos pudo haberla dicho. Pero ahora podríamos contestarle: la Humanidad necesita urgentemente que las relaciones humanas se inspiren en sentimientos positivos (fraternidad, buena voluntad, respeto) y no en sórdidos intereses.
  • Nos advertía Norberto Bobbio que entre el gobierno de los hombres y el gobierno de las leyes, es prudente que optemos por el gobierno de las leyes. Eso está bien, pero con la condición de tener muy claro que también el gobierno de las leyes es siempre, en realidad, en el plano interno y en el plano internacional, un gobierno de los hombres en el que éstos han decidido gobernar (o se han visto obligados a gobernar) dentro del marco, los límites y las condiciones establecidos por las leyes y los tratados. Lo cual nos está señalando el carácter irremediablemente precario del afamado ‘gobierno de las leyes’. Si logramos que empiece a funcionar ¿Cuánto durará? ¿Hasta cuándo querrá seguir respetando las reglas el llamado a observarlas y hacerlas observar? ¿Hasta dónde llegarán los gobernados en sus esfuerzos por exigirle ese respeto? Es un equilibrio inestable, precario, que no puede nunca considerarse alcanzado para siempre, y debe ser vigilado constantemente. Pero ¿quién vigilará al vigilante?
  • Porque, en efecto, la Historia ha demostrado que los síntomas de la corrupción no tardan en presentarse y tienden a expandirse cuando el poder se concentra en pocas manos y aumenta correlativamente la distancia entre sus detentadores y la comunidad gobernada. Y viceversa, los síntomas de la corrupción tienden a disminuir cuando el poder es compartido por todos, pues en su verdadero sentido la democracia significa precisamente que el poder está, de manera sustancial (sufragio, referéndum, revocación, etc.) en manos de todos.
  • Karl Marx creía que cuando todos los hombres llegaran a ser libres e iguales, el Estado, es decir, la organización del poder político del mundo moderno, desaparecería. Porque, en efecto ¿puede el poder estar en manos de todos y continuar existiendo como tal? ¿Hasta qué punto podemos llamar ‘poder’ a la situación en que todos somos, a la vez, gobernantes y gobernados? Y entonces, en la medida en que, efectivamente, las iniciativas sean tomadas y las actividades sean ejercitadas de modo creciente por todos los ciudadanos, en esa medida el poder se transforma en autorregulación, deja de ser distancia y asimetría y, por ende, la posibilidad de la corrupción, el abuso y la prepotencia en las relaciones humanas se aproximaría al grado cero (aunque sin alcanzarlo nunca).
  • Cierto que estamos muy lejos de ese estado de cosas. Pero, de todos modos, me parece que el ejemplo del Tribunal Russell y su influencia en el largo plazo, es útil para mostrar la posibilidad de inducir a grupos cada vez mayores de ciudadanos a examinar las actuaciones de los gobernantes y expresar su criterio. De hecho la actual opinión pública mediatizada, que se expresó vigorosamente en relación con la guerra de Irak, es un verdadero tribunal donde se conocen día a día los hechos, se los valora y juzga con las pautas culturales vigentes. En palabras de Luigi Ferrajoli, pronunciadas a raíz de la agresión norteamericana a Irak

‘…ha hecho nacer el embrión de una sociedad civil mundial. De Melbourne a San Francisco, pasando por Roma, París, Berlín, Londres, Madrid o Barcelona, hemos visto materializarse en las calles y plazas de todo el mundo a un pueblo global concorde en la defensa de los mismos valores: la paz, los derechos humanos y la legalidad internacional…»

  • (véase Luigi Ferrajoli: La Guerra contra Iraq y el futuro del orden internacional, que es el Epílogo al libro colectivo ‘No en mi nombre” ; Trotta, Madrid, 2003; pág. 226.

Pero desde entonces han pasado veinte años, en los que hemos visto sucederse el Estallido de la Burbuja Inmobiliaria que trajo la Crisis de 2008, con el empobrecimiento mundial de las clases media y baja; y consecuencia de ella, el recrudecimiento de las olas migratorias desde el Tercer Mundo (Africa, América Latina) hacia el Primer Mundo (Europa, Estados Unidos) tuvo como respuesta una fuerte reacción defensiva de los ciudadanos comunitarios, y un crecimiento notable del neofascismo.

  • Cuando nos encontramos ante la triste aunque previsible situación en la que ni los diplomáticos de la ONU, ni de la UE, ni los de las potencias de Rusia y China, ni la Corte Penal Internacional son capaces de detener las acciones delictuosas del gobierno USA, ni de aplicarle las sanciones correspondientes ¿debemos poner nuestra esperanza en el despertar de una conciencia de los pueblos, que en decenios anteriores ha mostrado capacidad de expresarse y comunicar su rechazo de la política estadunidense de manera cada vez más perceptible y consistente? Pero ¿cuál es el estado actual de esa conciencia?
  • Fue evidente, en efecto, la existencia de un creciente desafío popular mundial contra aquella vieja política de codicia y engaños, y un rechazo generalizado con respecto de los actos de su gobierno, y de la ideología que los sustenta. En las cumbres sociales paralelas (como Seattle, Porto Alegre, Mar del Plata, etc.) los pueblos estaban superando las distancias de las lenguas y las fronteras, y empezaban a marchar al unísono para repudiar las piñatas de los poderosos y las guerras inicuas. Pero en la actualidad me parece que dicho impulso se ha debilitado. El éxito final de esos movimientos ya no lo veo como posible a corto o mediano plazo, en el estado actual de las cosas. Lo deseable posible, en el corto plazo, sería por el momento poder conjurar la guerra en Ucrania y sus imprevisibles consecuencias. Pero ¿quién lo intenta ahora, en la línea de las pacatas recomendaciones de Angela Merkel?
  • Tenemos que reconocer que no bastará con frenar o moderar los designios de expansión de Putin, ni el empeño de la OTAN en cercar a Rusia. Porque los Estados Unidos, Rusia, Biden y Putin sólo son, también ellos, ominosos signos vitales de aquel fenómeno de la desigualdad y la inequidad de las relaciones humanas que nos tiene abatidos desde hace milenios, porque viven también dentro de cada uno de nosotros: no habrá paz entre las naciones ni entre las personas mientras predomine en el Mundo una mentalidad clasista y discriminadora que nos separe y nos contraponga como naciones, como credos, como estratos sociales; mientras se propicie la justificación de la desigualdad y se estimule el espíritu excluyente y depredador frente a los demás; y mientras exista un sistema institucional como el Capitalismo, que no sólo permite sino que acepta, presupone, requiere la explotación de un Estado por otro, de un ser humano por otro.
  • En suma, tenemos que admitir que, mientras las personas estemos dominadas por ideologías desigualitarias (como la nacionalidad, la piel, la religión, los ingresos) que subyacen y sustentan al sistema capitalista, continuaremos construyendo relaciones sociales asimétricas, corrompidas y corruptoras, y el poder desnudo seguirá humillando el texto de las mejores constituciones y las mejores leyes, tanto en el plano interno como en el plano internacional.
  • Aprendamos a ver claro para liberarnos de semejantes ideologías, y atrevámonos a intentar relaciones humanas democráticas y, por ende, solidarias y sin fronteras, hasta sus últimas consecuencias.
  • Y termino entonces adoptando a nuestro discurso la célebre fórmula de Radbruch:
  • No se trata de lograr un individualismo y un capitalismo mejores, sino algo ética y científicamente mejor que el Individualismo y que el Capitalismo. No se trata de seguir buscando un Derecho Internacional mejor, pero mediado por los Estados Nacionales, sino de la construcción de un Derecho de los Pueblos y de una Democracia universal, mediante la promulgación de una Constitución de la Tierra.

Con el actual gobierno todos los días se salta al vacío

Vladimir de la Cruz

En la campaña electoral pasada el Partido Liberación Nacional hizo un video publicitario donde se ve un joven saltando, de una supuesta altura, sin saber adónde cae. El video causó inmediatamente una reacción especialmente del Partido Progreso Social Democrático, contra el cual estaba dirigido ese video, y de los partidos que rechazaban a Liberación Nacional, y a su candidato José María Figueres, como posible ganador electoral, valorando que era una exaltación al suicidio. Hasta del Colegio de Sicólogos se llegó a pedir pronunciamiento en ese sentido, sobre el contenido del video.

Generalmente el suicida piensa unos momentos antes de realizar su acto, buscando detenerse en el mismo, o llamar la atención sobre la decisión que va a tomar. En el video, si no recuerdo mal, es un salto que parece más deportivo en la forma que se realiza. Por supuesto que no hay vista de lo que sucede después del salto, si la persona que saltó se salvó, cayó bien, la altura era baja como para no suicidarse y solo llamar la atención.

La forma más simple de ese acto de salto es simplemente saltar sin saber dónde se va a caer, lo que hace que esa frase “saltar al vacío” sea casi un costarriqueñismo, que es usada en el país, como una frase para indicar que no se sabe a ciencia cierta, ni incierta, a dónde se va. Es decir que se está sin rumbo, sin hoja de ruta, que se viaja sin instrumentos que conduzcan sobre una ruta conocida o trazada para llegar a un destino. Es como apretar un jabón, que no se sabe para donde puede salir.

De paso digamos, que las condiciones de la pandemia, por su encierro obligado de la población, crearon condiciones sociales para el suicidio de personas. Sería interesante que se digan los datos exactos de suicidios de personas en Costa Rica, que incluye niños, adolescentes, personas mayores, trabajadores sin empleo o que lo han perdido, y los que se suicidan por razones pasionales. Acaso no han puesto mallas especiales en puentes como el del Saprissa, y otros, para evitar que desde allí se lancen contra el río personas, considerando que es uno de los puentes más altos que hay en el país.

El suicida de alguna manera valora la posibilidad realmente de morir o de llamar la atención sobre su situación emocional, que lo impulsa a tomar una decisión de ese tipo, de acabar con su vida o de intentarlo.

“Saltar al vacío” es una frase que se usa en distintas culturas con igual contenido. Encierra la frase cierto miedo ante lo desconocido, que era el miedo que se trataba de establecer frente a la candidatura de Rodrigo Chaves Robles, por su improvisada candidatura, por sus posturas populistas y autoritarias, que empezaban a asomarse en su figura partidaria, por sus poses antipartidos tradicionales especialmente.

Cuando en campañas electorales se ataca a los partidos de izquierda con sentimientos anticomunistas es por la misma razón, para influir con el miedo ante sistemas políticos que se han estigmatizado negativamente en una serie de valoraciones, que giran casi todas respecto al concepto de libertad en sus diversas manifestaciones, individual, social, de prensa, de producción, de partidos políticos, y de limitaciones a libertades públicas o derechos individuales etc.

“Saltar al vacío” no es avanzar a una zona de confort, de comodidad, de lugares conocidos donde podemos movernos como peces en el agua. Es saltar, así simplemente, a situaciones de cambio que no conocemos o que producen desconfianza, de que se puede perder lo que ya tenemos.

Cada gobierno que se produce en el país, cada cuatro años, es también en cierta forma, un “salto al vacío”, es pasar etapas, de continuos políticos partidarios y continuos políticos económicos. Aún cuando un mismo partido se reelige de manera inmediata en el siguiente gobierno, la realidad es que el presidente que sucede al anterior, del mismo partido, le imprime su propio sello a su gobierno, no hay continuidad política de los programas anteriores del partido en gobierno. Los programas que se presentan en las campañas electorales son programas para cuatro años. En el país no hay educación, ni cultura política, ni ciudadana de ofrecer planes electorales de gobierno de mediano y largo plazo. En la práctica gubernativa hay en cierta forma improvisaciones constantes, de un gobierno a otro, en propuestas políticas, en iniciativas políticas, en planes de gobierno y en prioridades a ejecutar, en la conformación del gabinete del Gobierno y en las políticas que, de igual manera, cada ministro, trata de imprimirle a su Cartera de Gobierno de acuerdo a los intereses que se mueven de apoyo alrededor de cada candidato, de cada candidato ganador, como de cada ministro. En todo esto, en política, siempre haya “saltos al vacío”.

“Saltar al vacío” puede ser también arriesgar, pasar a la acción, para saltar los huecos que han dejado los gobiernos anteriores. Esta dimensión pudo haberla usado y explotado Rodrigo Chaves justo para enfrentar a Figueres, al Liberación Nacional y todo lo que alrededor de ellos se representaba, especialmente para la segunda ronda, pero no supieron sacarle punta a esta perspectiva y prefirieron asustar con la idea de la promoción del suicidio, y de presentarse como víctimas, como todavía los hacen ver en toda la parafernalia que se ha mantenido alrededor de este video. Todavía hoy se trata de asociar el video a una incitación al suicidio, lo que está muy alejado de la realidad. Saltar al vacío no es una excitativa al suicidio, ni en Costa Rica ni en ninguna cultura o país donde esta expresión también se usa. Ni tampoco la sicología o la ciencia médica tratan esa frase de esa manera. La discusión del video gira más en torno al financiamiento del mismo que al contenido del video, que no produjo ninguna mella en el resultado electoral.

El video no fue insensible, fue una llamada de atención a lo desconocido que podía ser el gobierno que surgiera de Rodrigo chaves en la posibilidad de que ganara. Todavía es desconocido este gobierno de lo que puede ser. Todavía es también desconocido el manejo financiero de los partidos políticos grandes, más allá de los controles que establece el propio Tribunal Supremo de Elecciones, especialmente con los partidos que tienen derecho al financiamiento electoral de sus campañas. El tribunal también ejerce mucha presión, y a veces más, sobre aquellos no favorecidos de este financiamiento.

Ante el supuesto suicidio que se promocionaba el Partido de Rodrigo Chaves debió haber lanzado una campaña de esperanza, y no la de miedo que se impulsó ante un harakiri colectivo nacional que se dedujo de ese spot publicitario. En este caso era una idea de suicidio colectivo. Los que se apuntaran con Rodrigo Chaves se suicidarían colectivamente, y con ellos el país se moriría.

El triunfo electoral de Rodrigo Chaves no fue contra ese suicidio, fue contra lo tradicional que estaba representado en José María figures y su Partido Liberación Nacional, que eran la suma de todos los miedos que se agitaban en ese momento, que alcanzó a la llamada izquierda nacional que se abstuvo irresponsablemente de votar en la segunda vuelta.

Con el suicidio no desaparece el miedo o la desesperanza que produce el acto del suicidio.

En el libro “Saltar al vacío” de Sergi Torres, que venden en librerías nacionales, se invita a cruzar la frontera de la propia personalidad y lanzarse al vacío de nuestro ser y nuestro corazón. Es un libro que trata con humor e inteligencia, cómo y cuánto se niega la vida, cómo la gente se la pasa construyendo falsas realidades que impiden sentir emociones, vivir la felicidad y disfrutar de la experiencia de nuestra condición humana.

Saltar al vacío es una forma de huir de nosotros mismos, del instante actual que vivimos. Saltar al vacío es una invitación a cambiar la mirada, la vista.

La frase “saltar al vacío” se relaciona con la vida, con la vida política, como se quiso hacer con el spot publicitario, con saltar obstáculos.

Liberación Nacional con esa frase publicitaria se metió en un laberinto de negatividades, por no haber tenido un horizonte claro de qué perseguía políticamente llamar la atención con su publicidad contra el improvisado, emergente y sorpresivo candidato Rodrigo Chaves. El equipo publicitario obviamente no analizó con mayor cuidado la frase “saltar al vacío” para haberle impreso un valor positivo a sus campaña.

Con “saltar al vacío” fomentó el miedo a las alturas, con la imposibilidad de desplegar alas y volar, con no correr riesgos, con no ponerse a prueba, con no tener sueños, con no brincar obstáculos, no fomentó la intrepidez.

Liberación Nacional con esa frase publicitaria se quedó congelado, se presentó miedoso, sin alas, sin vuelo, sin querer correr riesgos políticos, aunque Liberación Nacional era en sí mismo un riesgo político. Para Liberación Nacional el mayor riesgo, era realmente no correr ningún riesgo.

El momento electoral exigía salir, saltar por el precipicio político que había y arriesgarse con los candidatos, fueran Rodrigo Chaves o José María Figueres, y volar con ellos, tratar de alcanzar las estrellas, pero lo que se pintaba era un horizonte nocturno sin estrellas, un firmamento oscuro y tenebroso, sin estrellas, sin siquiera estrellas políticas.

Liberación Nacional se presentó sin sueños. No invitó a soñar. Se presentó con un pasado pesado a cuestas, sin futuro prometedor. Liberación Nacional se quedó temblando en la orilla del salto. Liberación no se puso a la altura del candidato Rodrigo Chaves, a quien apreciaron más alto, y lo pusieron a saltar de altura mayor.

El riesgo para Liberación Nacional era también “saltar al vacío”, con alas, con optimismo, con sueños mirando las estrellas y no al piso. Toda la vida y todas las vidas,tratan de riesgos y se requiere de saltos constantes, cotidianos, sorpresivos para avanzar, para superarse, para progresar. También con Liberación Nacional había un salto al vacío. “Saltar al vacío” pudo ser también no quedarse quieto ante la situación política que se presentaba.

Era un spot publicitario que podía usarse en doble dimensión, para atacar la incertidumbre que podía presentar Rodrigo Chaves o para mostrar el miedo de Liberación Nacional de asumir gobierno, de quedarse quietos con lo que tenían y representaban, que no era nada novedoso. Chaves señalaba a Figueres como el atraso, el pasado. Chaves se presentaba como el futuro, el riesgo, sí, pero como el futuro luminoso.

El riesgo de no arriesgarse estaba en Liberación Nacional, no en Chaves. El riesgo de saltar de la zona de confort que se tenía, con posibilidad de no perder ese confort, y de mejorarlo, lo proponía Chaves.

Para Chaves, la publicidad de Liberación Nacional, le sirvió para llamar a la decisión de la gente, de analizar y reflexionar, sobre el riesgo positivo qué podía representar. Porque nadie sabe a ciencia cierta de qué es capaz si no se arriesga. Si se quiere progresar, superar, lograr metas o cumplir con deseos soñados, necesariamente hay que realizar saltos en la vida.

“Saltar al vacío” puede no ser una pérdida, puede ser una oportunidad de esperanza, para encontrar el camino correcto.

En deportes extremos como el de la gente que practica parapente donde se salta al vacío a veces sin tener certeza de donde se va a aterrizar, de igual manera los que se lanzan en paracaídas. Pero, se tiran, se lanzan al vacío con la confianza y la esperanza de que volarán y llegarán a su destino. El que no puede saltar es el que no está listo ni preparado para hacerlo.

El político también se prepara para esos saltos, pero pueden haber políticos improvisados en capacidad de hacer esos saltos con éxito.

“El salto al vacío” que se quiso usar contra Rodrigo Chaves, en cierta forma, le ayudó, le creó el ambiente político de quienes le quisieron acompañar en ese salto, que Chaves se presentaba como la esperanza, la renovación de una Nueva Costa Rica, con el sueño de borrar el pasado político negativo, que representaban los otros partidos, especialmente los tradicionales, los que habían gobernado, con sus imperfecciones, antes que Chaves.

La gente que votó por Chaves no tuvo miedo de “saltar al vacío” en la posibilidad de lo que él representaba. Ese salto fue también un acto de valor para quienes se lanzaron con el actual Presidente al vacío que decía Liberación Nacional.

El grupo de propaganda de Liberación Nacional no midió ni analizó correctamente las conductas de ánimo, los síntomas de depresión, los niveles de ansiedad y los niveles de ideación suicida de la población electoral costarricense, para lograr con el spot publicitario que hicieron un efecto positivo en el miedo que querían provocar. Ni siquiera han podido defender con honradez, con honestidad la hechura de ese video y de justificarlo políticamente. Se han metido en una maraña de sinrazones y de estupideces financieras, alrededor de la confección del video, que les puede ocasionar sanciones hasta penales a algunos de sus responsables.

Los pajaritos desde sus nidos aprenden a volar saltando. Los monos también aprenden a saltar lanzándose desde los árboles. En la jungla política nacional muchos actúan como los monos, saltando, de un árbol político a otro árbol político, de un gobierno a otro, a veces del mismo partido o de otro partido político. Los monos políticos saben saltar. Aquí se han presentado como aprendices de monos políticos quienes se están enredando en la discusión financiera de ese video. El video hay que atenderlo de mejor forma en su contenido político, lo que se quería decir. Todavía Liberación Nacional no ha podido decirlo, ni tampoco los que desarrollaron ese video ni los que lo financiaron. Todos se quitan el tiro.

“Saltar al vacío” puede ser también tomar decisiones, a veces irrenunciables, para ir detrás de ciertos propósitos, con todas las consecuencias y responsabilidades que ello tenga. No necesariamente es un deseo de morir o un impulso para morir. El “saltar al vacío” puede ser también una señal de seguridad, de que todo puede salir bien.

“Saltar al vacío” es una forma también de apreciar la vida, el “vértigo de la posibilidad” que llamaba el filósofo francés Jean Paul Sartre, que es la decisión que toman los seres humanos cuando contemplan o ven un peligro, pero en total libertad, y asumen su decisión, que es lo que nos hace humanos, porque la sensación de “vacío” es compartida, es colectiva, no es solo individual, ya que en general todos los seres humanos la han tenido, la han experimentado, la han vivido o la tienen.

“Saltar al vacío” es una afirmación de la voluntad de vivir, más que la intención suicida de acabar con la vida. La sicología moderna estudia “las llamadas al vacío”, que se dan entre los suicidas y los no suicidas, reconociendo que se producen más entre los no suicidas. Sicológicamente entiendo que los estudios realizados son más una señal malinterpretada del cerebro, para alertarnos, marcarnos límites y alejarnos del peligro. No todos los que se imaginan la posibilidad de saltar al vacío lo hacen, por lo que “saltar al vacío” no lo consideran una patología, ni un deseo de muerte oculta. Hasta se puede soñar con saltar o caer al vacío. Es frecuente que se produzcan sueños con estos saltos o intentos de saltos al vacío.

No se nos enseña ni se nos prepara para enfrentar riesgos y de que todo saldrá bien. Al contrario se nos prepara y enseña el temor, el temor a perder algo, a fracasar, al ridículo, a sufrir o hacernos daño.

Por eso, “saltar al vacío” no es fácil de asimilar, porque requiere fe en uno mismo, seguridad personal, fortaleza en las creencias propias y capacidad de enfrentar retos, confianza en uno mismo.

Como comunidad nacional, como pueblo costarricense, todos los días se “salta al vacío” con el actual gobierno.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Peligrosa falacia ambiental

Freddy Pacheco León

Con la falacia de que la Secretaría Técnica Nacional Ambiental, Setena, obstaculiza el desarrollo, al cumplir su función de propiciar el desarrollo sostenible garantizando que proyectos impactantes del medio, cumplan con viabilidades ambientales, un proyecto del gobierno descabeza su comisión plenaria interdisciplinaria y deposita todas sus funciones de mayor jerarquía en un funcionario apéndice del ministro de Ambiente.

Un Superman que cubriría las funciones de especialistas en agronomía, ingeniería sanitaria, desarrollo energético, hidrología, biología, ingeniería civil y un secretario general representante del ministro, sin poder contar con los criterios científicos y técnicos que demanda la ley y la lógica.

Cual si se tratara de una reforma estructural del Estado, y no de una inconstitucional REGRESIÓN AMBIENTAL, el ocurrente proyecto se tramita cual si se tratara de seis o siete menos funcionarios estatales, sin detenerse a reflexionar lo que sería un mensaje equivocado de Costa Rica, en momentos en que supuestamente el país está reafirmando su compromiso contra el muy destructivo cambio climático que presagia más catástrofes ambientales a nivel local, regional y planetaria.

Cuando es urgente reforzar las normas ambientales que se conocen muy bien, y en especial la Ley Orgánica del Ambiente aprobada en 1995, cual punta de lanza hacia la aspiración de un desarrollo sostenible, que permita heredar a nuestros hijos, nietos y demás generaciones, una Costa Rica habitable, ambientalmente equilibrada, capaz de sustentar una mejor calidad de vida que podríamos vislumbrar en el horizonte para ellos, con este proyecto de ley se camina en sentido contrario.

Hacia un país donde la emigración hacia «nowhere» parecería marcar su destino. Si nos dicen que eso sería un crimen imperdonable, dolorosamente tendríamos que asentir.

Así, en nombre de los que no pueden expresar su clamor por una Patria que les cobije cual madre amorosa, y por los que aún no han nacido, rogamos a Dios porque guíe las decisiones de los señores diputados a la hora de decidir sobre ese proyecto de ley, que por lo visto parece haber nacido huérfano en vista de que no levanta la mano para salir en su defensa, quien se lo ha propuesto al Presidente Chaves.

¿Es Costa Rica un país muy caro?

Luis Paulino Vargas Solís

Lo de si un país es caro o barato, es, en mucho, un asunto relativo. Pongámoslo así: supóngase un país F donde el kilo de arroz vale el equivalente a ₡1000 y otro país G en el cual vale ₡500. O sea: parece que el arroz es el doble de caro en F. Supóngase, además, que el salario promedio mensual en F es ₡100.000, mientras en G es ₡5.000. Así las cosas, el arroz resulta realmente más barato en F que en G, puesto que en el primero una persona que gane el salario promedio podrá adquirir hasta 100 kilos de arroz, mientras en el segundo solo 10 kilos.

Decimos habitualmente que Costa Rica es un país caro. Y hay sectores en que posiblemente sí lo es, sobre todo ahí donde predominan estructuras de mercado dominadas por un pequeño grupo de empresas oligopólicas. Sucede seguramente con los medicamentos, y posiblemente también con alimentos tan básicos como el frijol. En ambos casos estamos en manos de un pequeño grupo de empresas importadoras. Gracias a los desatinos de Rodrigo Chaves, probablemente hacia ahí irá también el arroz.

Si uno hace comparaciones con base en parámetros internacionales estandarizados, observaremos que no es cierto que somos un país caro. Hice un pequeño ejercicio de ese tipo con una muestra de 13 países: desde Noruega, con el PIB por habitante más alto, hasta Nicaragua, con el más bajo. Nicaragua y Honduras son primero y segundo entre los más baratos; Costa Rica, el quinto más barato. Noruega el más caro de todos.

Y, sin embargo, Noruega es, con mucho, el país que tiene el más alto nivel de vida en ese grupo de 13 países. Es el más caro, y, sin embargo, y paradójicamente, es también el más barato, en el sentido de que su población tiene posibilidades de mayor confort material.

El tema es, a fin de cuentas, un asunto de mayor productividad de la economía, con base en lo cual lograr mayores niveles de ingreso y un nivel de vida más elevado. Pero, si queremos meter el bisturí más a fondo, también es un asunto de equidad distributiva, ya que, como ocurre con algunos países petroleros, poco se gana con un alto PIB, si todo queda en manos de una monarquía de jeques. Y también en ese particular, Noruega tiene una gran ventaja, puesto que es uno de los países más igualitarios del mundo.

¿Por qué sentimos que somos un país caro? Dicho de forma muy simplificada, la razón es la siguiente: no es tanto que los precios sean altos, sino que los ingresos de la población son bajos. O sea: es un caso como el del país G que mencioné en el primer párrafo. Y siendo que Noruega tiene un nivel de precios bastante más alto que el de Costa Rica, también tiene un nivel de vida muy superior. Y eso es posible, porque su productividad promedio es mucho más alta.

Por cierto, nada de esto se resuelve con “apps” para comparar precios.

José León Sánchez: un gran ser humano

Nunca estarás más lejos de mí de lo que está mi corazón.
José León Sánchez.

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo.

En un reciente homenaje póstumo al escritor José León Sánchez, que se le ofreció en la Universidad de Costa Rica, su esposa, Ahiza Vega, expresó con sentimientos nostálgicos que a José León el país sí lo había reconocido como escritor, particularmente al haberle otorgado Premios Nacionales por su obra literaria en cinco ocasiones, así como el máximo galardón cultural, el Premio Magón. Sin embargo, no alcanzó a ponderar y reconocer sus cualidades humanas. Una persona que, a pesar de haber recibido una dura, prolongada e injusta pena carcelaria, no guardó odio alguno para quienes lo juzgaron, maltrataron y estigmatizaron, provocándole, más allá del flagelo físico, un sufrimiento todavía más profundo, el que toca las fibras del alma humana y busca envilecer su espíritu. Aunque acostumbraba a decir: “mi oficio es amar a México”, también supo amar entrañablemente a su pueblo natal de Río Cuarto y con él a toda Costa Rica.  

Para el cantautor y poeta Julio Vindas, José León Sánchez, el poeta que escribía novelas, se vestía de ternura y tolerancia para no permitir que el odio y la venganza lo habitaran: “Alimenta con su pluma las ubres de la vida, camina intransigente, intransmutable, intransferible, inclaudicable, ¡trashumante!, con un fardo de tolerancia a cuestas, donde guarda el infinito dolor y la invaluable alegría de ser –sencillamente–, ¡él mismo! […] cuando le da la gana, se convierte en raíces podridas de silencio, se transforma en jaguar en celo, almizcle de colibrí, amamanta estrellas, enamora galaxias, y pregona su Amor por una Ahiza, tan infinita como bella, algo así como la presencia de todas las ausencias. José León no solo solloza nostalgia, ¡solloza ternura! […]”.

Tuve la feliz oportunidad de acompañar a José León y Ahiza en dos ocasiones a mi tierra natal, San Carlos, donde se le ofrecieron homenajes por parte de instituciones universitarias, tanto públicas como privadas. Personas como el doctor Álvaro Hidalgo, exdirector del Hospital San Carlos, y los profesores Rocío Murillo y Olivier Hernández de la Universidad Técnica Nacional (UTN), así como el profesor Gustavo Salas de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), fueron claves en los homenajes que se le brindaron en vida a José León. Asimismo, los escritores sancarleños Adriano Corrales y Francisco Rodríguez, quienes siempre supieron destacar, reconocer y difundir los méritos de su obra literaria. La academia y el pueblo sancarleño abundaron en gestos de aprecio y reconocimiento al escritor costarricense más laureado y traducido internacionalmente, como persona de cualidades humanas, afectivas e intelectuales excepcionales.

En ambas oportunidades, fui testigo de esas cualidades:  cercano, accesible y de una sensibilidad admirable para acoger con cariño a todas las personas. Esa era su manera más natural de actuar, y por consiguiente espiritual. Manuel Delgado destaca esa dimensión profundamente humana y afectiva: “M´ hijito nos decía a todos. Parecía mentira que un hombre que llevaba tras de sí tanto dolor y tanta injusticia pudiera guardar (y expresar) tanta dulzura, tanta humildad y, sobre todo, tanto amor por la vida. A mí siempre me intrigó por qué Chepeleón me mostraba tanto aprecio. Luego llegué a la convicción de que era la forma normal de ser y convivir, siempre y con todo ser humano”.  

No solo estamos ante un escritor que se forjó en el crisol del sufrimiento, sino frente a un ser humano que supo dignificarse con múltiples gestos de gratuidad y su incansable lucha por la defensa y promoción de los derechos humanos y la restitución de la rica herencia cultural de los pueblos originarios. En los últimos años, asumió con mística la defensa y dignificación de la mujer presidiaria, y junto a su esposa la recuperación de los aportes de los pueblos ancestrales de “La Gran Nicoya”, así como la traducción del “Quipu de Talamanca”.

¿Cómo explicar que ese gran escritor y ser humano no alcanzase a ser valorado, en su país de origen, como se lo merecía? Al respecto, cabe retomar lo que la insigne escritora Yolanda Oreamuno identificó como un rasgo cultural propio del costarricense: la actitud y el comportamiento de “bajar el piso” (“serruchapisos”), siempre procurando la medianía; esa predisposición para evitar que alguien trascienda la línea media, con lo bueno que podría tener para no endiosar o idolatrar, pero también con lo malo al no reconocer los méritos a quienes se destacan. En este último aspecto, la mezquindad y hasta la envidia nos delata en nuestra pobreza humana y espiritual. Para el filósofo y escritor Martín Buber “se puede calificar de humana a una sociedad en la medida en que sus miembros se confirman recíprocamente. La base de la convivencia humana es doble y sin embargo una sola: el deseo de todos los hombres de que los otros los confirmen como lo que son e incluso como lo que pueden llegar a ser y la capacidad innata de los hombres para confirmar de ese modo a sus semejantes. El hecho de que esta capacidad esté yerma en tan gran proporción constituye la verdadera debilidad y lo cuestionable de la raza humana. La verdadera humanidad solo se da allí donde esa capacidad se desarrolla”.  

Quizá, para poder aquilatar las cualidades humanas y afectivas del escritor José León Sánchez, ahora que no podremos contar con sus calurosos gestos afirmativos de cariño y reconocimiento –y también de irreverencia sagrada–, haya que volver a sus obras, con otra mirada, especialmente atendiendo al perfil de sus personajes protagonistas: los niños, las mujeres, los campesinos, los presos, los pueblos originarios… Asimismo, atender a su apasionada búsqueda por reivindicar la dignidad de esos sectores discriminados y olvidados, para construir un mundo más inclusivo, solidario y amoroso.

Gracias, José León, por darnos una lección de humanidad y afectividad en estos tiempos donde azota el frío de la indiferencia y la violencia, que nos tienen al borde del precipicio como humanidad planetaria.

 

Imagen ilustrativa.

De deudas y privatizaciones: Andando por el mundo con el bolsillo lleno y la cabeza vacía

Gilberto Lopes

Diciembre, 2022

El ministro de Hacienda, Nogui Acosta, se vanagloria de que por primera vez, en trece años, el Gobierno va a amortizar el principal de la deuda. Nos sugiere que se cumple así «un hito en la trayectoria de consolidación de las finanzas públicas”.

Abonar al principal, en vez de renegociar la deuda y reactivar la economía no lo hace nadie, salvo en condiciones muy particulares. Ningún gobierno serio hace eso que propone el gobierno de Chaves. Eso es una tontería. Pero vender el patrimonio nacional para hacerlo ¡es más que una tontería!

La propuesta de vender activos para reducir la deuda no solo es un engaño –que oculta la verdadera ambición de comprar, a precios de liquidación, negocios muy rentables–, sino que es el verdadero objetivo de esas propuestas, que tienen poco –o nada– que ver con el tema del manejo de la deuda.

Ciertamente, hay que tratar de manera seria el problema de la deuda, como parte de un programa de desarrollo del país. No de someternos a inaceptables y dolorosas condiciones, con tal de satisfacer a las demandas de los acreedores.

No tiene sentido hacerlo, si se mantienen las condiciones que generaron la deuda. Con la venta de los activos se puede abonar algo, pero nada relevante. Al poco tiempo estaremos debiendo lo mismo, o más. Si vendemos activos nacionales para pagar la deuda estaremos, a corto plazo, no solo más endeudados, sino también más pobres.

La deuda, una bomba a desactivar

Hace tiempo un economista español, catedrático de la Universidad de Sevilla, profesor Juan Torres López, viene tratando el tema de la deuda.

Al profesor Torres lo fui a entrevistar a Sevilla hace ya algunos años y le he dado seguimiento a sus escritos. De sus textos viene la idea de que la deuda es una bomba que debe desactivarse, artículo publicado en el periódico español Público, el 11 de junio del 2021.

Es su opinión de que los datos sobre la evolución de la deuda en todo el mundo nos muestran que “estamos sentados sobre una bomba que va a estallar sin remedio, si no se adoptan medidas adecuadas para desactivarla”.

Le parecían impresionantes los datos sobre las deudas que acababa de publicar el Banco Internacional de Pagos (Bank for International Settlements (BIS), con sede en Basilea, Suiza). Las deudas acumuladas en el mundo a fines del 2020 habían llegado a unos 286 billones de dólares (millones de millones; trillions en inglés), cerca de 3,5 veces el producto mundial.

De esa deuda, 221,4 billones correspondían al sector no financiero: 53,8 billones al endeudamiento de los hogares; 83,4 billones a deuda de los gobiernos; 78,6 billones a deudas de las sociedades no financieras. A lo que había que sumar 65 billones de dólares del sector financiero.

Un año después, esa deuda había trepado a 303 billones, alimentada por la montaña de dinero inyectado en las economías para hacer frente a los efectos de la COVID 19 sobre empresas y personas, según datos del Institute of International Finance (IIF), una asociación de instituciones financieras mundiales, con sede en Washington.

Estos datos son graves por su cuantía pero, sobre todo, por su crecimiento vertiginoso, acelerado a causa de la pandemia. Según el BIS, la deuda total del sector no financiero se había triplicado desde el 2000.

El análisis de la economía de los países de la Unión Europea (UE) es objeto de especial atención del profesor Torres. Según los datos de Eurostat, que cita en el artículo mencionado, la deuda pública de toda la UE era de doce billones de euros. La de los países de la zona del euro (eurozona), ligeramente inferior, alcanzaba los 11,1 billones. Lo que, en su opinión, demostraba que las “mal llamadas” políticas de austeridad no servían para disminuir la deuda, “sino justamente para todo lo contrario”. Desde 2000 –afirma– la deuda de la eurozona ha aumentado en 6,8 billones. Cantidad similar a la que han pagado, en ese tiempo, en intereses.

En 2020, en plena pandemia, los países de la UE tuvieron que dedicar 191,6 mil millones de euros para pagar intereses. Es decir, “en retribución a bancos que le han prestado dinero creado, en su práctica totalidad, de la nada, sin ningún costo para ellos”.

Hace tan solo una semana la BBC publicó una nota revelando que había personas comiendo alimentos para mascotas en Gran Bretaña y calentando su comida con velas. Hace unos meses nos decía que muchos británicos mayores de 50 años, imposibilitados de pagar alquileres, tenían que vivir en casas compartidas. Quizás en pocos países las políticas de privatizaciones y contención del gasto público han sido tan eficaces como en Gran Bretaña.

Estos ejemplos evidencian la necesidad de discutir como enfrentar el problema de la deuda. No se trata de un problema técnico, sino político, como veremos.

¿Quiénes son los adictos a la deuda?

Torres se hace algunas preguntas. Una de ellas es ¿quiénes son los adictos a la deuda? Se trata de un artículo que publicó hace algunos años, en 2017. Poco antes había publicado un libro con el provocador título “Economía para no dejarse engañar por economistas”.

Uno de los mitos más extendidos sobre la vida económica –dice en su artículo– es el de que la enorme deuda acumulada en el mundo es consecuencia de que la gente vive por encima de sus posibilidades. Otro mito es el de que “los partidos de centro-izquierda son muy pródigos cuando gobiernan, produciendo grandes déficits que la aumentan sin cesar”.

Pone como ejemplo declaraciones de la entonces canciller alemana, Angela Merkel, de que ningún Estado puede gastar más de lo que ingresa. Eso tiene sentido en el caso de una familia, pero no tiene ninguno en un Estado, dice Torres. Si el Estado deja de gastar provoca una disminución de los ingresos de la gente, algo que no pasa cuando se trata de una familia.

Se trata, como tantas otras afirmaciones, “de una falsedad que se desmiente fácilmente con el conocimiento elemental de los procesos económicos y con los datos”, asegura Torres.

Los errores económicos tienen propósitos, asegura. Los adictos a las deudas no son las familias, mucho menos las familias de escasos recursos. Son los bancos, “porque esa es la fuente de sus ganancias y de su impresionante poder, no solo financiero, sino también mediático, cultural y político”. Cuando se nos dice que hay que salvar a los bancos, lo que se pretende es crear condiciones para que sigan endeudando a la gente.

La explicación de este proceso es relativamente sencilla y clara. Nos dicen que hay que imponer políticas de recortes de gastos para ahorrar, reducir el gasto y bajar la deuda. Pero lo que se busca –dice Torres– es todo lo contrario: reducir la capacidad de generar ingresos propios para que los bancos vuelvan a prestar, creando así nuevas deudas.

La prueba del engaño es que la deuda subió más “justamente en el periodo de aplicación de políticas de recortes sociales y rescate de la banca”, que las autoridades financieras aseguraban ser indispensables para disminuir la deuda.

Privatizar para pagar

El pasado 1 de diciembre, el economista brasileño José Álvaro de Lima Cardoso denunciaba la deuda pública como un “mecanismo infinito de drenaje de dinero público.

Cardoso se refería a la limitación de gastos para atender las necesidades sociales impuesta al presupuesto brasileño, luego del golpe de Estado contra la presidente Dilma Rousseff en 2016. Medida similar a la adoptada en Costa Rica, mediante ley aprobada sin necesidad de ningún golpe de Estado. En Brasil se congeló, además, el gasto social del gobierno por 20 años, con el resultado de una grave recesión económica y desastrosos resultados sociales.

En 2004, en medio de una nueva crisis financiera internacional, Ernesto Gutiérrez Betancor publicaba, en la revista “Conceptos Sociales”, de la UNAM, el artículo (reproducido por diversos medios) “La deuda externa, ¿quién debe a quién?”.

Ahí nos señalaba que “en los últimos años, las condiciones de vida de la mayoría de la población de África, América Latina y Asia han empeorado drásticamente”.

“En el África subsahariana, por ejemplo, el consumo medio por habitante es menor que en 1970. Los ingresos de la mayoría de los latinoamericanos son también inferiores, en un 20%, a los que recibían en 1980. Esta desesperada situación a menudo se nos presenta como el producto de la corrupción, la incompetencia o la ineficacia”.

Pero –dice Gutiérrez Betancor–, los datos estadísticos muestran una realidad bien diferente. “En 1999, los 41 países pobres más endeudados (PPME) transfirieron al Norte 1.680 millones de dólares más de los que recibieron. En el mismo año, los países del llamado «Tercer Mundo», en su conjunto, realizaron una transferencia neta de recursos de 114.600 millones de dólares”. Pese a esto, una deuda que, en 1982, ascendía a 780 mil millones de dólares había trepado a algo más de 2 billones (millones de millones) de dólares, menos de 25 años después.

A finales de 2019, la deuda externa total solo de los países de ingreso mediano y bajo (no de todo el llamado Tercer Mundo, o de los “mercados emergentes”) ascendía a 8,1 billones de dólares, según datos del Banco Mundial, institución a cargo de los programas de reducción de la deuda y de la pobreza, donde trabajaba nuestro presidente Rodrigo Chaves.

Ya en los años 70, Robert McNamara, exejecutivo de la Ford, Secretario de Defensa de los Estados Unidos durante la guerra de Vietnam y luego presidente del Banco Mundial, entre 1968 y 1981, advertía que “la tasa media de aumento de la deuda luego de la década del 60 representa cerca del doble de la tasa de crecimiento de los ingresos por exportaciones, con las cuales los países endeudados deben asegurar este servicio de la deuda. Esta situación no puede continuar indefinidamente”.

Cuando se hizo evidente que los países subdesarrollados no podrían asumir sus compromisos en las condiciones pactadas, el Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional propusieron como solución las llamadas «políticas de ajuste estructural».

Como medidas fundamentales de esas políticas están la reducción del gasto público y la privatización de las empresas estatales. Cuarenta años de esas políticas han dado como resultado la aceleración de un proceso contra cuyas consecuencias insostenibles ya advertía McNamara, hace 50 años.

En Costa Rica, el gobierno propone privatizar el Banco de Costa Rica, uno de los tres bancos estatales. Se vanagloria el ministro de Hacienda, afirmando que, por primera vez en trece años el Gobierno va a amortizar el principal de la deuda.

Pero el secreto no está ahí, sino en la venta del banco, un negocio excepcional, al que los posibles compradores (incluyendo la banca colombiana) tienen puestos los ojos desde siempre.

¿Cuánto se amortizaría con la venta del BCR?, le pregunté a un economista que acompaña estos procesos en el país. “No hay un valor definido. Se estima en unos 1.850 millones de dólares. Alcanza para pagar durante seis meses los intereses de la deuda.

Pero este es un valor puramente contable. El valor económico del banco es muy superior. Para el país, debe considerarse su valor social, que incluye la capacitación de su personal –unas cuatro mil personas–, el valor de sus instalaciones, los diversos servicios que presta a la sociedad, no solamente financieros, sino de trámites de documentos, como pasaportes o licencias de conducir”.

Qué significa para un banco privado ser muy eficiente, se pregunta: significa ganar la mayor cantidad de dinero posible. Eso se logra reduciendo personal, reduciendo salarios y los servicios que presta y, sobre todo, aumentando la tasa de interés crediticia, que hoy es de 8,4% anual en la banca pública y más del 15% en la privada.

¡Una estafa para el país!

En cambio, no se propone eliminar o reducir las diversas exenciones tributarias que favorecen a los inversionistas, en particular en el régimen de zonas francas.

Entre las medidas de transferencia de recursos para los bancos está también un proyecto de ley –que se está negociando a instancias del sector financiero– para permitir transferir a los acreedores un 30% de los ahorros del Régimen obligatorio de pensiones complementarias (ROP) de quienes se encuentren con problemas de deudas. Una medida que los afectará posteriormente, al reducir el monto de sus futuras pensiones, además de debilitar el sistema de pensiones.

En su “Estrategia de la deuda a mediano plazo”, publicada en abril pasado, el ministerio de Hacienda afirma que la deuda del gobierno central equivale a 66,46% del PIB. Y agrega que, “gracias a la dinámica de los ingresos y la contención del gasto pareciera que el país se dirige hacia una estabilización de las finanzas públicas”.

Nada dice de las condiciones sociales, del desempleo estructural, de la creciente concentración de la riqueza, ni del asalto sistemático a las eficientes instituciones públicas –la banca, las telecomunicaciones, la energía, la salud, la educación, las carreteras, los aeropuertos– donde las medidas privatizadoras han venido debilitando los servicios públicos, sin que ningún proyecto de país ofrezca un modelo de desarrollo que reduzca la deuda o la pobreza.

Durante años los promotores de esos proyectos han andado por el mundo con el bolsillo lleno y la cabeza vacía. Tratan de vendernos las viejas ideas, que nos han traído a esta crisis, como solución a nuestros problemas. Para eso cuentan en Costa Rica con el control de la presidencia y una holgada mayoría en la Asamblea Legislativa.

Con la venta de activos no se va a resolver el problema de la deuda, sino a agravar un proceso de concentración de la riqueza y de mayores sufrimientos sociales para la población costarricense.

Privatizaciones y contención de gastos, receta infalible para el deterioro de las condiciones de vida de la población costarricense, como lo ha demostrado la historia.

FIN

Sobre la destitución del presidente de Perú

Por Carlos Meneses Reyes

Este 07 de diciembre de 2.022 compareció Pedro Castillo ante la Fiscalía General, donde fue detenido, lo cual demuestra que no existe un régimen de fuero presidencial y de alto poder judicial para juzgar al presidente. En Colombia si el Congreso castiga o aplica moción de censura al presidente lo juzga la Corte Suprema de Justicia. Califican de error político haber acudido a la orden ineficaz de cerrar el congreso; pero en modo alguno ello violaba la normativa penal ipso facto y por ende el actuar de la Fiscalía obedeció a un esfuerzo conjunto de golpe de estado en Perú.

Los antecedentes de desequilibrio en el ejercicio del poder ejecutivo sobrevinieron desde el día siguiente a su posesión.

La estrategia “institucionalista” de allanarse a la OEA, respetar el statu quo y de acuerdos con la centroderecha (en Perú) produjo el aislamiento y pérdida de popularidad del entonces mandatario.

Desde el día siguiente de su triunfo no demostró capacidad para manejar la gobernabilidad. Acudió a exponentes de la izquierda con cuadros marxistas leninistas y le toco prescindir de ellos. Así fue el comienzo de lo frágil de su autoridad política.

Tres meses atrás se señalaba que el gobierno de Castillo ingresaba en una fase de derrumbe (¿Se derrumba el gobierno de Castillo?, Rebelión, 06/08/22), avizorando “altamente improbable que las FF.AA. vayan a apoyar el cierre del Congreso”. Esto nos permite una presentación comparativa. En el caso colombiano está demostrado que el generalato (en ejercicio activo y en uso de retiro impune), sin vocación de respeto constitucional, ausculta un proceso de “cambio de mentalidad” en la oficialidad debido a las etapas en marcha luego de la firma de los Acuerdos de La Habana y de perspectiva de finalización del conflicto armado con las insurgencias; lo cual ha traído aspectos de conflictividad profesional o toma de conciencia en la defensa efectiva de los derechos humanos y ser sujetos de objeto de experimentos de una justicia alterna diferente a la concepción paradigmática de una “justicia militar” ordinaria o independiente.

En Colombia al triunfar un presidente alternativo, socialdemócrata, progresista, no de izquierda, los llamados a un golpismo por parte de la derecha legislativa recalcitrante, no obtuvo eco en ese generalato que en buena parte viene siendo renovado. Tomaron la vocería los que disfrutan del retiro impune y ello demostró que carecen de mando y de capacidad de liderazgo. Mucho menos de arraigo popular que les apoyaren en decisiones desequilibradas y absurdas. Resultó catastrófica la aspiración de exponentes de la oficialidad en uso de retiro impune y cuestionada en su incursión electoral. No cuentan con una fuerza electoral que les crea y apoye o, por el contrario, ante el torrente de cualificación política del momento de auge de masas y popular en Colombia, mucho de esos ex militares optan por incursionar en las corrientes alternativas del movimiento de masas; bien sea en forma oportunista o como variable de paradigmas. Otros simplemente esperan que la egida de la impunidad les cobije…

El ascenso de Pedro Castillo al poder se dio en medio de una gran convulsión social. No obstante, el panorama y de reflejo con relación a Colombia, seguramente con igual génisis resulta total y objetivamente diferente. Esto, pues a diferencia la derecha militarista colombiana, no logró poner al movimiento alternativo encabezado por G. Petro y Francia Márquez a la defensiva, sino que sus iniciativas y propuestas de cambios profundos sirvieron de emulación a los voceros y representantes de esa derecha en competencia electoral. Desde la segunda vuelta electoral la derecha argumentó fraude, hubo llamados de asesinar al propio Castillo y sobrevino el desacierto al romper con el partido sostén Perú Libre (PL) purgándolo de sus cuadros marxistas y pactando “desde las alturas” con la derecha opositora repartiéndose el botín burocrático desde ministerios hacia abajo y en forma oportunista y precaria fue víctima de su propio invento siendo acusado de corrupto por los mismos comilones. Luego procedió a dar marcha atrás a las promesas electorales, entre las que se cuenta el aumento de presupuesto para la salud y educación, programas de nacionalizaciones y convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Al no contar con autoridad política, Pedro Castillo Comenzó por prescindir de los sectores de izquierda en que inicialmente se apoyó. En el caso colombiano el presidente G. Petro no se apoyó en la izquierda pese a su convocatoria y apoyo electoral de gran incidencia especial en sectores tradicionalmente abstencionistas. Con verdadera capacidad política y visión de estadista se apoyó en los sectores socialdemócratas, progresistas, reformistas sin cuestionar el fondo del establecimiento capitalista, sino por el contrario impulsando el desarrollo de las fuerzas productivas acorde con un conocimiento de los fundamentos de la economía política. Al presidente G. Petro, más le podía afectar la humedad al pato que el calificativo derechista de “ex guerrillero”. La guerrilla del M-19 no fue marxista leninista ni producto de la escisión del movimiento socialista internacional (en 1963) como si resulto inmerso el surgimiento de las FARC-EP, el EPL y el ELN. Una guerrilla como el M-19, producto de la reacción rebelde por un fraude electoral, no fue resultado de la profundización de la lucha de clases y por el poder (armado) en Colombia. En este país con el triunfo alternativo y de inspiración popular se desmoronó lo esquemático de una “centro izquierda” o una “centro derecha” cual galimatías de un poco más a la izquierda o más al ladito de la derecha. El centrismo como planteamiento político fracasó, quedó sepultado en Colombia y la derecha militarista recalcitrante opuesta a todo cambio determina una corriente ante una izquierda, en modo alguno vergonzante, identificada con alianzas para la obtención de profundos cambios, con realismo político y amplio espectro en el movimiento popular cual motor impulsor, que a su vez le garantiza permanencia y vigencia política. Es sabido que el presidente G. Petro fundo su equipo de gobierno primordialmente en el entorno de sus antiguos compañeros de filas ex guerrilleras del M.19 y cuadros conocedores del manejo administrativo durante su paso por la alcaldía de Bogotá, hoy Distrito Capital y en cogobierno con sectores de la derecha moderada…

A diferencia del manejo de G. Petro en Colombia, la marcha atrás de Pedro Castillo desmoralizó y desmovilizó a las masas populares y no contó con su apoyo en momentos que se impuso la ingobernabilidad y ahondaron las contradicciones en el manejo burocrático y ejercicio armónico de los poderes constitucionales.

Un aspecto álgido en el panorama político analizado en Perú lo constituye el hecho que la derecha capitalizó el resultado de las últimas elecciones municipales y regionales potenciando el golpismo dadas las relaciones ejecutivo con el legislativo y el poder judicial. Para Estados Unidos y la clase capitalista nacional el control de la vida política peruana estaba asegurado coincidiendo en un compás de espera pues no encontraban en la oposición un líder que aglutinara a sus intereses. Le apostó a la ineficacia de los nacionalistas y al juego de la intriga y la traición logrando resultados favorables en detrimento al respaldo al mandatario. La abogada Dina Boluarte, quien pregonaba lealtad al presidente, optó por aceptar reemplazarlo inmediatamente es detenido el presidente Pedro Castillo y ella, conforme a lo planeado, anuncia que asume y formará un consejo ministerial de “unidad nacional” cuya esencia es de cogobierno con la derecha golpista. No obstante, vendrán las movilizaciones populares exigiendo descongelar el ideario de reformas amplias y represadas con la no sepultada propuesta de una Asamblea Nacional Constituyente que dará paso a un gobierno transicional y de un encausamiento hacia el orden constitucional.

A manera de conclusión en modo alguno se pude desgajar la situación de Perú en relación con la de Colombia. No hacen parte de un todo, obviamente. No obstante, nos encontramos en Colombia con una derecha militarista resentida y con ejercicio de poder. Centra sus esperanzas en el mantenimiento de privilegios electorales y obtención de triunfos en ese campo, en un escenario de un sistema electoral corrupto de casino, inmoral y filtrado por la mafia y el narcotráfico. Aspira cercar al gobierno nacional desde los gobiernos locales y regionales. Constituyen una oposición que no cuenta con un líder carismático que la represente y pueda superar al gran estadista de talla internacional como lo es G. Petro y Francia Márquez, como una líder y adalid que defiende ideas y propuestas de un movimiento político social, cultural, multiétnico, con derrotero claro cada día en la creación de un partido político de orientación nacional.

Pero a diferencia con Perú en Colombia se transita por una cualificación política del movimiento de masas y popular. Decanta su peso político especifico el movimiento insurgente en un accionar participativo de la organización de la sociedad civil como actor principal. Nunca como antes se había visto un panorama de fin del conflicto armado interno lo cual será desvirtuado y atacado por una derecha recalcitrante en espera del resultado electoral regional y local en el año 2.023.

La Perestroika Toma Forma de ´MONEDA´. Batalla entre Unipolarismos; el Multipolarismo avanza

Wim Dierckxsens <> Walter Formento

05.12.2022

Introducción

La pandemia, que realmente parece estar tras nuestros pasos, así como la llamada crisis climática y el conflicto/confrontación que la OTAN estableció y viene desarrollando contra Rusia (+China+India y la OCS) en Ucrania desde 2014, que además se desarrolló y profundizó en la actualidad durante todo el año 2022, son parte de la propuesta del Gran Reinicio o ´Economic Reset´ globalista, planteado por el Foro Económico Mundial de Davos y su brazo armado, la OTAN. Todo esto en el marco de su lucha para evitar un cambio civilizatorio a partir del Proyecto Multipolar, como podremos observarlo y analizarlo en este trabajo.

El Foro Económico Mundial (FEM), los Señores de DAVOS y sus CEOS, los líderes financieros y corporativos, buscan implementar de este modo un sistema parasitario que ya no tiene nada de producción y acumulación de capital real o productivo y tiene todo de apropiación parasitaria, a través de mecanismos financieros de Renta global. Esto es, emisión sin respaldo para la centralización de capital por adquisición de empresas, sin aportar a crear riqueza nueva. Por ello mismo, además, necesitan imponerse también como líderes en lo cultural y político, con la pretensión de imponer una nueva civilización pensada por y para ellos, para una elite financiera global unipolar.

Esto pretenden lograrlo creando e imponiendo el miedo/terror a nivel mundial, el cual brota de una guerra de amplio espectro y con la amenaza de poder transformarla en una guerra nuclear. A esto, le agregan la “amenaza” en modo de terrorismo de la hecatombe que significaría el “cambio climático” por calentamiento global, a partir de la emisión del dióxido de carbono de origen industrial, que puede acabar con la naturaleza, tierra y, por ende, la humanidad. Un terrorismo, del mismo modo, como ya lo intentaron, aunque sin éxito, mediante la pandemia –Covid19- a nivel mundial amenazando con que le costaría la vida a una proporción de la humanidad.

Están dispuestos incluso, en síntesis, a destruir la economía real y a aquellos seres humanos que producen la riqueza real, para poder reafirmar/imponer de este modo su carácter de Elite económica social obsoleta, como clase dominante. Todos estos son los síntomas propios de la clase dominante parasitaria, propia de un modo de producción en extinción. El intento de no hundirse y extinguirse con él es en vano, como describiremos a continuación.

El Foro Económico Mundial de los señores neo-feudales de Davos, tiene por objetivo someter a los pueblos del mundo a su liderazgo, el que asumirá cada vez más la forma de una Meritocracia a partir del monopolio Dinero, como ya se observan sus intentos claramente desde 1999-2001 y se profundizará en el futuro inmediato. Una clase que se considera a sí misma como una meritocracia, por detentar el control sobre la emisión de dinero (ej.: Reserva Federal, Banco de Inglaterra, Banco Central Europeo sin límite, pero sin respaldo en la economía real). Aunque respaldada aun en fuerza de la OTAN. Una oligarquía del dinero, que pretende “vestirse” con los ropajes de la meritocracia para disfrazar su ser una oligarquía ya parasitaria. 

Estos Señores Neofeudales pretenden además imponer un liderazgo en lo cultural, con sus propios valores e ideas-fuerza y en lo político, a partir de imponer la comunicación virtual como terreno principal y a sus corporaciones –Google/Apple/Facebook/ Amazon/Microsoft- como los garantes del mismo, con la pretensión de legitimarse como la nueva civilización.

Esta Meritocratica le plantea a la Humanidad, a los Pueblos y a las Naciones, su proyecto como inevitable, a partir del miedo/terror que causaron y siguen haciéndolo sus proyectos como: la pandemia, el cambio climático, la amenaza de una guerra atómica y lo que podrá venir. El Gran Reinicio o Economic Reset, planteado por la meritocracia compuesto por los CEOS del capital financiero globalizado (Blackrock, Rothschild, Soros, etc.) y sus grandes consorcios financieros globales, plantea este neo-feudalismo parasitario como modo de producción social donde los seres humanos hemos de estar felices con no tener nada. Un concepto occidental de la explotación de una clase por sobre otras. Sin ningún puente tendido hacia el Bien Común, como sí observamos que lo plantea el proyecto hacia una nueva civilización multipolar. Esto pone de manifiesto que no solo el capitalismo está en crisis, sino también la civilización occidental como un todo.

Pensada, concebida, diseñada y controlada-administrada por y para ellos mismos. Esta oligarquía financiera parasitaria globalista necesita imponer esta realidad virtual. Creada, administrada y monopolizada por ellos para reproducir su dominación y lograr forzar la hegemonía ideológico-cultural como imperio.

Procuran implementarlo a partir de generar miedo a nivel mundial a partir de una guerra de amplio espectro y con la amenaza de poder transformarse en nuclear, con la amenaza comunicacional de un cambio climático que puede acabar con la tierra y por ende con la humanidad, así como también lo intentaron, sin éxito, mediante una pandemia a nivel mundial amenazando la vida de muchos.

El Neo Feudalismo y el Miedo como arma letal

En el primer paso, de esta situación estratégica internacional y momento donde el multipolarismo, no solo permanece en ascenso estratégico, sino que impone su iniciativa estratégica, los Señores de Davos reaccionaron introduciendo e imponiendo la pandemia mundial de Covid-19, con el objetivo de causar e imponer el miedo o, más apropiadamente, el terror (la parálisis, la reclusión y el aislamiento en su casa y, así, la individuación en las plataformas virtuales) a escala mundial. Para de este modo paralizar, desmovilizar, “enclaustrar” para “convencer” reduciendo a los Pueblos a que solo deben y pueden en el futuro ser individuos, mediados por el terreno virtual, convertidos en público individual enclaustrado y privatizado en y por las plataformas virtuales de comunicación. Convencerlos que la pandemia era una enfermedad extremadamente mortal era el primer objetivo, para de ese modo poder aterrorizarlos, paralizarlos y, así, aislarlos de los otros, de la comunidad, para romper su ser social en comunidad política.

Los gobiernos occidentales, en primera línea, y sus «expertos» en la temática, como el doctor Anthony Fauci, hicieron todo y más para convencer y doblegar a los pueblos, a las personas de todas las edades que estaban en peligro, en alto riesgo de morir y, luego, que solo podían salvarse, y a los demás, vacunándose.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo una contribución sustancial a esta percepción al afirmar que la tasa de mortalidad por COVID era sorprendentemente alta y al divulgar que, en marzo 2020, el 3,4 por ciento de las personas que contrajeron COVID habían muerto. Estos datos de la ´posverdad´ causaron un miedo generalizado y terror a la muerte (y a matar a familiares cercanos) en casi el mundo entero.

Recién hacia finales de 2022, cuando la pandemia ya dejaba de ser la noticia de las plataformas de comunicación virtual global, es que emergieron los estudios científicos serios con cifras reales, los que antes habían sido negados por todos los medios. John Ioannidis, uno de los principales expertos en salud pública de EEUU, profesor de medicina en la Universidad Stanford, publicó recientemente una revisión de la tasa de mortalidad por infección de COVID. El profesor Ioannidis y sus coautores, revisaron estudios nacionales en 38 países para determinar sus estimaciones de la tasa de mortalidad por infección. Para las personas de 0 a 59 años (el 86 por ciento de la población mundial) la tasa de supervivencia, para aquellos que estaban infectados por COVID previo a la vacunación, fue del 99,965 por ciento. Para las personas de 0 a 69 años, que cubre el 94 % de la población, la tasa de supervivencia de casi 7.300 millones de personas fue del 99,905 %, como señala The Epoch Times de fines de octubre de 2022. Una probabilidad casi nula de morir entonces. Si la cordura y la honestidad intelectual aún existieran, estos datos serían hoy una gran noticia. El silencio, sin embargo, revela la mala intención o la instrumentación planificada con que se llevó a cabo “esta” campaña.

El fracaso de las vacunas ha sido evidente desde el principio, ya que las infecciones, las hospitalizaciones y las muertes aumentaron más bien después de que se implementaron. La resistencia contra la vacunación en muchos lugares era más grande de lo esperado y, por ello, fracasó la campaña globalista de Covid-19, sobre todo en Occidente donde el valor cultural del ´yo soy cuando no eres´ impera. Entonces, hizo falta recurrir a otra modalidad para generar miedo a nivel mundial y con una receta más violenta.

La segunda fase se da a partir de una guerra de la OTAN (las fuerzas armadas de oligarquía financiera globalistas, de Davos) contra Rusia en Ucrania. El miedo se genera aquí a partir de la amenaza de una guerra nuclear que sí podría acabar con la humanidad. El miedo nuevamente se globaliza y continua bajo otros modos. La guerra de la OTAN contra de Rusia –la OCS, UEEA, UE- desde el 2014 en Ucrania, tuvo y tiene como objetivos en el corto plazo reducir a Rusia destruir las capacidades que porta como potencia mundial e imponer la desindustrialización estructural de Alemania-Francia-Italia y la UE, al cortar el flujo de energía barata, básica para su industria y para su proyección como potencia económica estratégica. El objetivo final fue, y aun es, a partir de esta primera etapa profundizar el conflicto y los enfrentamientos para lograr la subordinación de la nación China a la voluntad de la meritocracia neo-feudal financiera global.

La guerra entre la OTAN y Rusia en Ucrania desde 2014, pero específicamente desde febrero de 2022, causo miedo mundial al instalar la posibilidad concreta de una guerra nuclear y que el fin de la humanidad y del planeta es probable y están en juego. Esto se suma, complementa y se refuerza con el tema del Calentamiento Global. Los señores neo-feudales de la oligarquía globalista ya vienen instalando el tema-y-problema de un “cambio climático” por calentamiento global a través de las Reuniones de la COP -Conferencia de las Naciones Unidas- sobre el Cambio Climático como punto de apoyo, que se impuso por primera vez en 1995 y ya va por la reunión 27 de jefes de estado en 2022, el que también pondría en peligro la sobrevivencia de la humanidad entera y la del planeta. Abriendo camino, sembrando el miedo/terror, complementando y reforzando desde antes lo que luego sería la amenaza nuclear.

Son de nuevo los Señores Neo-Feudales del Poder Financiero Global en Davos, los gobiernos de ´neo-progresistas de izquierda´ y las plataformas globales de comunicación dominantes –Facebook/CNN/FT/BBC/ TheGardian/ AlJazzera/DW/ FRANCE24/etc.- y serviles, con ecologistas ´expertos´ y ´progresistas´ de WEF que lo alimentan, para poder sembrar-y-explotar el terror comunicacional ya que lo consideran fundamental, para poder instalar e imponer la mirada legitima y la voluntad a favor del Gran Reinicio o Economic Reset como plan de acción global.

Las elecciones de 2022: la Perestroika toma forma de moneda

El resultado de las elecciones de medio término mostró lo que siempre estuvo claro: EEUU es y sigue siendo una nación profundamente dividida, fracturada y polarizada, que incluso ya asume formas de la guerra civil, como ya lo hemos señalado. Las encuestas habían mostrado mucho descontento con la actual administración, pero a la hora de la votación, el conflicto, la división y la confrontación de fondo primo y polarizo el escenario electoral poniendo de manifiesto los dos bandos, lo que salta a la vista.

Los republicanos ganaron la cámara baja o de representantes y los demócratas probablemente (a falta de la re-elección en un estado donde ningún candidato obtuvo más de 50% de los votos) el Senado o cámara alta. Apenas un día después de recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes de EEUU, BBC informa que los republicanos han dicho que investigarán con «máxima” prioridad a la familia del presidente Biden. Los legisladores dijeron que la investigación se centraría en los negocios de Hunter Biden (el hijo del presidente) en el extranjero. Los republicanos, como parte de la confrontación por todos los medios, se han comprometido a abrir una investigación completa sobre lo que sabían los funcionarios demócratas acerca de los orígenes y los riesgos de COVID-19. En pocas palabras, a partir de enero, Biden estará en el banquillo de los acusados.

Es un hecho que los gobiernos estatales, sean republicanos o demócratas, se definen cada vez más a sí mismos, no solo en contra del otro bando, sino incluso frente a las élites nacionales del gobierno federal en Washington DC. Los gobiernos estatales de ambos bandos tienen la capacidad de hacer retroceder a los legisladores federales de turno. Los estados pueden interferir con la política educativa federal. Los estados pueden negarse a hacer cumplir las leyes federales sobre armas. Los estados pueden hacer su propia política de aborto. Los estados pueden negarse a hacer lo que se les plantea desde el gobierno central federal. Pero hay algo más importante: el conflicto, entre continentalistas unipolares y globalistas unipolares, dentro de EEUU por el control sobre el Dinero, en términos políticos se transformó en una batalla entre republicanos y demócratas.

El Banco Central de EEUU (la Fed) es una institución privada, que trabaja controlada por los grandes bancos comerciales o por los fondos financieros globales de inversión. Los bancos comerciales norteamericanos quieren mantener el control de los mercados y el comercio de energía fósil. Necesitan conservar la capacidad de establecer controles de precios y con ello mantener el control sobre las tasas de interés. La Fed ahora está en conflicto directo con los Señores de Davos y sus CEOs de los consorcios de fondos financieros como Blackrock, Templeton, etc.

Todos estos programas ´socialistas´, como la pandemia e incluida la guerra ahora contra Rusia, requieren cantidades extraordinarias de gastos y, por tanto, demandan la impresión de dinero sin límite y por ello defienden la política de la Fed de intereses bajos, cercanos a cero. También requiere apoyar al país más corrupto de Europa (Ucrania), desde donde se enfrenta a Rusia a través de su brazo-armado la OTAN. Por ello, requiere la impresión sin límites. Los bancos globalistas no pueden dejar de gastar dólares. Igualmente, el «gran reinicio» y su ´Revolución Verde´ (bajo el lema de ´evitar´ el Cambio Climático) también, requiere una emisión sin límite y, además, mantener las tasas de inflación bajas, para evitar su subida.

Aquí es donde está el conflicto entre los dos unipolarismos financieros: los bancos comerciales nacionales y continentalistas (como Bank-of-America, JPMorgan-Stanley, etc. en EEUU) y los grandes consorcios financieros globalistas como Blackrock, Templeton, Vanguard, etc.). Los primeros defienden el dólar a capa y espada y los globalistas quieren debilitar y destruirlo para poder imponer una cripto-moneda. Aquí, es cuando la Perestroika en Estados Unidos alcanza un nuevo y determinante momento y profundidad en la confrontación.

Los Señores Neo-feudales de Davos tienen como proyecto implementar e imponer una moneda digital de curso legal, emitida por su banco central (que incluso podría ser el BIS), moneda que solo existe electrónicamente (CBDC). La Fed, por presión e influencia de los intereses continentalistas norteamericanos sube más bien las tasas de interés provocando grandes pérdidas a las acciones de los consorcios globalistas (GAFAM, Blackrock, etc.). Tratase de un conflicto entre dos unipolarismos: los bancos comerciales nacionales y continentales (como Goldman Sachs o Bank of America en EEUU) vs los grandes consorcios financieros globalistas (como Blackrock, Bloomberg, etc.).

El Banco Central de Europa (BCE), el de Inglaterra (BOE), y el de Japón (BOJ): son todas entidades de control y operación del gobierno. Los bancos comerciales en la UE, el Reino Unido y Japón se verán afectados directamente al introducirse las CBDC –Cripto-ya que será el Banco Central que de manera directa manejará las cuentas, reduciendo sus funciones a un mínimo. Esto no sucederá con los bancos comerciales de EEUU, ya que la Reserva Federal esta bajo control de la banca comercial, que juntos quieren proteger su modelo de negocio. Para lograrlo se requiere la supremacía del dólar, y la misma se puede mantener literalmente aplastando –subordinando- a los otros bancos centrales. Eso es lo que están queriendo hacer, al alzar las tasas de interés. En este juego de alzas de las tasas de interés, los bancos comerciales a través de la Fed conservan el control del sistema monetario y no los señores de Davos. Es un tema exclusivo de poder.

El 9 de marzo de 2022 (6 días después que la Fed subió por primera vez la tasa de interés en 1%), el presidente Biden firmó casi en secreto la Orden Ejecutiva 14067. El plan de Biden allana el camino para ‘retirar’ el dólar estadounidense y reemplazarlo con esta nueva e inquietante alternativa: una criptomoneda manejada por los señores Neofeudales de Davos. Esta disposición prepara el escenario para: la vigilancia legal del gobierno sobre todos los ciudadanos estadounidenses; hacer desaparecer la Banca Comercial y tener un control total y directo sobre las cuentas desde la nueva banca central (que podría ser el Banco Central de Nueva York); y, además, tener la capacidad de silenciar todas las voces disidentes para siempre, al bloquear las cuentas de las personas e instituciones divergentes. Lo anterior no solo amenaza con el fin del dólar, sino además y, por encima, de todo significaría una amenaza directa a la libertad de todos y cada uno de los ciudadanos.

El 15 de noviembre, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York publicó un comunicado de prensa muy importante. Aquí hay un extracto clave: “El Banco de la Reserva Federal de Nueva York anunció hoy que su Centro de Innovación de Nueva York (NYIC) participará en un proyecto de prueba de concepto para explorar la viabilidad de una red interoperable de dinero digital mayorista de bancos centrales y dinero digital de bancos comerciales.

Mientras tanto, a medida que la NYIC descubre cómo introducir el dólar digital, algunos estados podrían no estar muy interesados ​​​​en un dólar digital emitido por la Reserva Federal, rastreable y programable. Utah, Nevada, Wyoming y New Hampshire ya están emitiendo «gold-backs». El Senador del Estado de Tennessee plantea las fortalezas y los beneficios de un Banco Estatal Soberano inspirado en Dakota del Norte. Estamos en la hora de que las jurisdicciones estatales y locales se enfrenten a Washington y la Reserva Federal.

Las alzas futuras en las tasas de interés por la Fed hunden la economía real y llevarán al gobierno de EEUU a una situación de incapacidad de pago de sus deudas, es decir, a la bancarrota. Ni halemos de la incapacidad de pago de la deuda externa en la mayoría de los países del Sur global. Con el congreso a favor de los republicanos en la cámara de representantes (diputados), la Fed seguramente planteará poner fin a los “déficits gubernamentales», desmantelando el gobierno pero seguirá subiendo las tasas de interés en un intento de poner todo bajo el control del dólar. En esta batalla, que enfrenta a los continentalistas norteamericanos contra los globalistas unipolares, parece que podría llevar a debilitarlos y a hundirse mutuamente. Claro, que esta situación, se debe entender observándola frente al otro, a los pluriversales multipolares, el Sur Global. Los países del Sur global no se ven beneficiados con una criptomoneda globalista ni con una deuda externa impagable provocada por los continentalistas, por ello optarán con cada vez más razón por el multipolarismo.

Hacia una criptomoneda del BRICS+ basada en oro

Los BRICS Multipolares, el Sur Global, han logrado acuerdos con un cada vez mayor número de países, acuerdos comerciales por fuera del dólar, en monedas propias de cada nación y respaldadas con materias primas. El Sur Global, en otras palabras, está cada vez más conectado con el BRIC+, que especialmente entienden que las materias primas retienen valor y, como tales, están trabajando para formar una moneda propia respaldada en oro, otra materia prima. 

Existe una concepción puesta en común para formar el mercado de cambio común de la EAEU –Unión Económica EuroAsiática- que, en particular, implicaría la unificación de todos los sistemas de información de los intercambios y la nominación de precios en monedas nacionales. «La agenda incluye la transición a una nueva moneda de liquidación estable basada en una canasta de monedas nacionales y productos negociados en bolsa, así como la creación de un sistema propio de precios estable. Dichos principios deben poder aplicarse en el trabajo no solo dentro de la UEEA sino también en toda la OCS”, concluyó el Ministro de la CEE. 

Cada nuevo miembro requiere un nuevo acuerdo colectivo, lo que no es práctico y requiere otra solución. Lo harán después de convencer a un grupo de estados euroasiáticos. El premio de Glazyev es persuadir a Arabia Saudita y a otros proveedores de energía del Golfo para que acepten el nuevo medio de acuerdos comerciales. Finalmente Solo una moneda basada en oro se ajustaría a la necesidad. Llegando hasta ese punto, entonces será necesario respaldar un esquema de fijación de oro en la nueva bolsa de oro de Moscú, de tal manera que los participantes puedan retener saldos con confianza en la nueva moneda, y esto seguramente será de forma digital.

Con el dólar vendido por materias primas y/o lingotes, el valor –o poder de compra- de los dólares en relación con los lingotes y las materias primas obviamente disminuirá, lo cual hará que el dólar baje o caíga más rápidamente de lo esperado. Creemos que el proceso ya haya comenzado. Después de cincuenta y un años (1971-2022) finaliza el período en que el dólar fiduciario fue la única moneda de reserva, en un momento donde la economía estadounidense está entrando en recesión la peor combinación de eventos posible. Esta es probablemente la razón más convincente para que el gobierno de EEUU intente reducir las tensiones sobre Ucrania y desmantelar las sanciones contra Rusia.

La guerra de la OTAN-Davos en Ucrania y la derrota a la vista

En esta coyuntura observamos, a mediados de noviembre, que el ministerio de Asuntos Exteriores polaco informo sobre la explosión de Misiles en el este de Polonia, en la frontera con Ucrania. Analistas militares norteamericanos plantearon, que se trataba de un misil S-300 de la defensa antiaérea ucraniana. El presidente, Volodímir Zelenski, había “afirmado” que se trataba de un ataque de Rusia «contra la seguridad colectiva» de la OTAN, para lograr que activaran el artículo 4 de la OTAN. “Es una escalada significativa que pide una acción de respuesta», manifestó Zelensky. Dentro de las 48 horas, el Pentágono no lo confirmó, ni tampoco el gobierno de EEUU. Zelensky obviamente comprendió que la coyuntura está cambiando en su contra.

Incluso si hubiera sido un misil ruso, el artículo 5 obliga a Estados Unidos a nada. El Tratado de la OTAN también tiene un Artículo 11, que especifica que las disposiciones de la alianza se llevarán a cabo de acuerdo con las constituciones y procesos nacionales de los respectivos miembros. Eso significa en el caso de EEUU un voto mayoritario del Senado y la Cámara de Representantes de los EEUU sobre una declaración formal de guerra, que difícilmente se dará con una mayoría republicana en el congreso. Si agregamos que poco antes de las elecciones, un grupo de 30 demócratas de la Cámara envió una carta al presidente Biden instándole a seguir una vía diplomática con Moscú, es obvio que el viento no soplará a favor de Zelensky.

Para Rusia, las Operaciones Militares Especiales (SMO) han terminado. Una secuencia de ataques terroristas, dirigidos al Nord Stream 1 y 2, el puente de Crimea y la Flota del Mar Negro, finalmente demostró la inevitabilidad de ir más allá de una mera «operación militar». Comienza la CTO (Operación Antiterrorista). Eso nos lleva al tema clave del alcance y la profundidad de Electric War (Pepe Escobar), en términos de establecer lo que sería una zona de defensa completa, al oeste del Dnieper (DMZ), para proteger las áreas rusas de la artillería de la OTAN, HIMARS y ataques con misiles. Donde 100 kilometros ya no es suficiente, al menos 300 km sería la nueva medida, ya que Kiev ha solicitado artillería con este alcance. La actual campaña de des-electrificación, va mucho más allá del este del Dnieper y se extiende todo a lo largo de la costa del Mar Negro hacia Odessa.

Occidente ve claramente como Moscú finalmente está movilizando su ejército, listo para aterrizar en diciembre, mientras destruye la infraestructura eléctrica de Ucrania. El colectivo Occidente –OTAN- creía que tener la carta de poder en la guerra de Ucrania. Rusia apuesta, como recién vimos por la realidad, donde las cartas económicas son los alimentos, la energía, los recursos en general, la seguridad de los recursos y una economía estable anclada en el proyecto económico, político y militar del Mundo Multipolar. Con Moscú reuniendo tropas frescas y el general Winter a su lado, prepara la ofensiva de invierno, el ejército ucraniano puede terminar aplastado, motivo clave para que Occidente se disponga a pensar en una salida diplomática.

El gran capital financiero global vinculado a la banca financiera global –Ffig- como Blackrock, State-Street, Vanguard, etc., junto con consorcios como Cargill/Bunge/ADM, ya habían tomado control y apropiado de enormes extensiones de tierra fértil, por lo menos, en las llanuras de Ucrania desde 2014. Además, Cargill ya “tomo control” también de las terminales de granos más grandes en Ucrania. A estas empresas no les interesa la destrucción integral de Ucrania. Ahora, el nuevo paso a dar que se plantean los señores de la nueva oligarquía global neo-feudal financiera es la partición o fragmentación de Ucrania acorde con sus intereses. Recientemente el presidente Joe Biden, refiriéndose a Cargill y los otros consorcios, afirmó: son “demasiado grandes para fracasar”.

Según un informe del Times, nada menos que el presidente del Estado Mayor Conjunto de EEUU, el general Mark Milley, plenamente consciente de la creciente «fatiga» de la guerra, ya está presionando con fuerza para que la política de la Casa Blanca cambie y para que “lleve” a Kiev a la mesa de negociaciones con Rusia. El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, de visita en Kiev, afirmó que todos los países del G7 (Estados Unidos, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido), están de acuerdo en que es el momento para que Kiev se siente a negociar con Rusia.

El avance sin cesar del BRICS+

En medio de una ola de cumbres en el sudeste asiático, en Phnom Penh, Bali y Bangkok, más de doce naciones han solicitado unirse a BRICS, originalmente constituido por Brasil, Rusia, India, China en 2009. Las nuevas naciones ya postulados formalmente son Irán, Argentina y Argelia. Los que han mostrado interés ​​en convertirse en miembros son Turquía, Arabia Saudita, Egipto, Afganistán. Indonesia acaba de aplicar, en Bali. Hay una lista de espera con países observadores como Kazajstán, Emiratos Árabes Unidos –EAU-, Tailandia, Nigeria, Senegal y Nicaragua. Un nuevo G20, el viejo ya no le sirve a nadie.

Luego, están los estrechos vínculos de los BRICS con un conjunto de bloques comerciales regionales: ASEAN, Mercosur, GCC (Consejo de Cooperación del Golfo), Unión Económica EuroAsiática (EAEU), Zona de Comercio Árabe, Área de Libre Comercio Continental Africana, ALBA, SAARC y, por último, la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), el acuerdo comercial más grande del planeta. Esto conducirá inevitablemente a una segunda ola de 16 aspirantes al BRICS+, que incluirá en Asia a Azerbaiyán, Mongolia, Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán, Pakistán, Vietnam y Sri Lanka. En Latinoamérica y Caribe –CELAC- encontramos a un considerable contingente integrado por Chile, Cuba, Ecuador, Perú, Uruguay, Bolivia y Venezuela. El desacople latinoamericano-caribeño de EEUU tiene condiciones cada vez más palpables. El Sur global ya se transformó en el Sujeto revolucionario de la historia.

Occidente ya no apuesta más por la globalización unipolar, sino que procura re-encadenar sus economías con países de Occidente y desplazar sus inversiones desde China, abandonando China en particular. La estructura del comercio mundial experimentaría, si ello se concreta, una división en bloques. Las empresas occidentales que trasladan sus fábricas fuera de China, sin embargo, no las reubican en EEUU sino en otros países, informa The Economist. No se trata ya de un juego de «offshoring», sino que buscan alternativas en el extranjero que conserven el beneficio de los bajos costos laborales, pero con menos controversia internacional, un movimiento llamado «friendshoring».

¿Qué países se beneficiarían del ´friendshoring´ occidental? En los empleos de baja tecnología se beneficia en primer lugar la India, pero también Indonesia y países africanos como Egipto, Marruecos y Alergia. Los principales beneficiarios de los empleos de tecnología media serían la India, Turquía y Brasil, pero también Argentina, Chile, México, Colombia, Arabia Saudita, Sudáfrica. En pocas palabras, pareciera que la estrategia unipolar global se repliega y copia todo lo que hoy realizan los BRICS. Por ello mismo todo indica que BRICS+ se reafirma más bien con el ´friendshoring´ occidental. ¿Al final, es el G7 Globalista el que podría quedar aislado y debilitado por la fuerza de avance incontenible de los BRICS+? O incluso ¿podría llegar a desintegrarse como ya de hecho le sucede al G20? Lo último parece estar en marcha.

Las estructuras de poder del Occidente o Norte Global se están desintegrando. Japón ha sido la primera nación del G7 en romper oficialmente la alianza anti-Rusia y hay una razón evidente: Japón depende del Medio Oriente para el 95% de sus importaciones de crudo. A fines de octubre, el gobierno japonés decidió seguir involucrado en el proyecto de petróleo y gas Sakhalin-1 (anteriormente dirigido por Exxon) en Rusia, ya que busca un suministro estable de energía a pesar de las sanciones internacionales sobre Moscú, informó Nikkei. De este modo, optó por debilitar oficialmente las sanciones. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón es accionista de Sakhalin Oil and Gas Development, que posee el 30% del operador actual de Sakhalin-1.

No solo Japón, también Alemania muestra señales de seguir por el camino de sus propios intereses. Alemania demanda y consume, al igual que Japón, energía barata para su tejido industrial. En su primer viaje al país asiático, Olaf Scholz, envía un mensaje a Estados Unidos: Alemania no va a cerrar las puertas a China. En concreto, Alemania aprobó una participación china en el puerto de Hamburgo, así como la “posible” adquisición de una empresa de semiconductores.

Según la información de Alemania, la empresa que aspiraba a adquirir la fábrica de Elmos Semiconductors, es la sueca Silex Microsystems, una filial de la corporación china Sai Microelectronics. Las críticas aumentaron en Alemania, cuando el gigante naviero chino COSCO reveló su intención de comprar una participación del 35 por ciento en una terminal portuaria de Hamburgo. El acuerdo sobre el puerto de Hamburgo finalmente tuvo éxito cuando el gabinete alemán optó por revisar la participación inicial a «menos del 25 por ciento» y al no hablar del puerto, sino de un muelle para contenedores en el puerto de Hamburgo.

El profesor Ulrich Brückner, de la Universidad de Stanford en Berlín, señala que China ha venido al rescate en el pasado y dijo que sí Scholz logra enviar una señal fuerte a los Verdes y Liberales de que China es el cambio de juego en las disputas en curso con Rusia y si lo comunica bien, entonces todos estarán felices y también habrá una fórmula para una co-participación en la empresa de semiconductores. De facto Alemania (UE) ya está integrada al BRICS+. Lo que sí quedó muy claro en la Cumbre del G20 es que la globalización y la dominación de Occidente han terminado y que el nuevo orden multipolar BRICS+ está presente. Son nuevos tiempos para la paz mundial, lo que significa el fin de la era de la OTAN-Global, y sus guerras interminables.

Hacia una nueva civilización

Estamos presenciando el fin de la civilización occidental que se desintegra ante nuestros ojos. Asistiendo a su propia Perestroika en EEUU y probablemente de Occidente como un todo. Hemos tratado, en artículos anteriores, sobre el por qué China está reacomodando su economía de exportación (con cierres económicos supuestamente por cero Covid), muy orientada hacia EEUU y Occidente hasta 2021, por otra racionalidad orientada hacia adentro y hacia el actual contexto mundial de BRICS+ que no deja de ampliarse. Desde el momento que Hong Kong se integró a la economía de la China Popular luego que, por razones de la guerra civil interna en EEUU, Trump y el partido republicano derogara su status administrativo especial, los CEO´s del capital financiero globalizado y de las corporaciones transnacionales en el país tuvieron que subordinarse a los directrices del Partido que tiene a partir de entonces el control sobre la economía como un todo.

Pareciera que el capital productivo también estaba encontrando límites en China. La era de las elevadas tasas de crecimiento en China parece un hecho del pasado. El mercado de trabajo en las últimas décadas en China se desplego en medio de la híper-financiarización y la hiperglobalización, caracterizado por una gran desigualdad de ingresos. El capital productivo, es decir primordialmente las fábricas, estimularon el crecimiento económico de China. Debido a la política de un solo hijo por mujer, se observa en el año 2000 ya la primera generación de hijos únicos alcanzando la edad adulta.

En 2008, se observó que el número de trabajadores que están por jubilarse ya era mayor que el número de jóvenes que accedían al mercado de trabajo. En otras palabras, a partir de 2008 disminuye cada vez más la capacidad de reemplazo de una generación de trabajadores por otra nueva. La reducción en la capacidad de reemplazo de fuerza de trabajo ejerce una presión alcista sobre los salarios. Los empleadores en estas circunstancias, tienen que ofrecer salarios más altos. Sin alza salarial, los jóvenes chinos a menudo rechazan los trabajos productivos que se ofrecen en las fábricas, las cuales impulsan precisamente el crecimiento de la economía.

Elevar los salarios afectaría los márgenes de ganancia de las empresas, pero él no alzarlos lleva al rechazo, cada vez más generalizado de los jóvenes a la autoexplotación. Optan por no participar y el resolver-por-cuenta-propia se transformó en su práctica real. Agréguese a esto, un reemplazo tecnológico más rápido que implica costos al alza, cuando al mismo tiempo es cada vez más difícil reducir el costo social de la fuerza de trabajo bajo contrato. Como resultado tenemos que no solo la tasa de ganancia se encuentra a la baja en China sino también la tasa de crecimiento. No hablamos todavía de un creciente costo de reemplazo de algunos recursos naturales (debido su tendencial agotamiento) por otros. Hasta hace unos años, China podría haber seguido el camino globalista de la financiarización improductiva, al que han apostado los señores neo-feudales de Davos o cambiar de racionalidad económica.

China ha optado con el BRICS+ por construir y avanzar por el camino de una nueva civilización, a partir de la filosofía del ´yo soy porque tú eres. Una racionalidad que parte y necesita partir de Una Comunidad-Mundo que incluye el Bien Común Planificado. Un Mundo donde haya lugar para Todas las Naciones y Todos los Pueblos, incluyendo asimismo a la Naturaleza. Es la opción por un Mundo donde el Sujeto Colectivo de su Historia produce para sus necesidades reales. ¡Pueblos y Naciones del mundo uníos! Sería un modo de decirlo.

A modo de conclusión

El Foro Económico Mundial de los señores neo-feudales de Davos tienen por objetivo someter a los pueblos del mundo a su liderazgo, lo que asumiría la forma de Meritocracia del Dinero, como punto de apoyo estratégico. Una clase que se considera a sí misma una meritocracia porque controla la emisión de dinero sin límite y sin respaldo en la economía real, a partir de la extra/supra territorialidad nacional de los fondos financieros de inversión global –FFIG´s- que reinan desde la derogación de la ley Glass Steagal en 1999, aunque con el costo de haber creado la guerra civil en Estados Unidos que se despliega desde 2001/08.

Esta Oligarquía/Meritocracia del Dinero le plantea a la Humanidad, a los Pueblos y Naciones su proyecto como el “único e inevitable camino a seguir” a partir del miedo/terror que generan sus iniciativas y proyectos: la pandemia, el cambio climático, la amenaza de una guerra atómica y todo lo que seguirá planteando en el futuro cercano. Países que buscan otra alternativa reciben toda clase de amenazas y sanciones. El Gran Reinicio o Economic Reset propuesto por la meritocracia, compuesta por los CEOS del capital financiero globalizado -Blackrock, Rothschild, Soros, etc.- y sus grandes consorcios financieros globales como el Banco Central de los Bancos Centrales (BIS), es el único planteo a la humanidad que puede hacerle este neo-feudalismo parasitario como modo de producción social.

Un modo donde los seres humanos deberíamos “ser felices” con solo no tener nada. Un planteo occidental de imponer una nueva modalidad de explotación de una clase por sobre otras, sin ningún registro o mirada hacia el Bien Común. Como sí lo incluye y plantea el proyecto multipolar como camino hacia una nueva civilización. No viene con amenazas y sanciones, sino es un proyecto incluyente hacia un mundo donde quepamos todos incluyendo la Naturaleza, partiendo de la filosofía de ´yo soy porque tú eres´. Esto sucede no solo porque el capitalismo está en crisis como sistema sino particularmente porque occidente esta crisis como civilización al partir de la filosofía de ´yo soy en tanto que tú no eres´.

Para enfrentar a la meritocracia neofeudal financiera es preciso un cambio de 180 grados respecto de la cultura occidental, que durante milenios partió de los intereses económicos privados en conflicto entre sí y de la explotación de una clase por sobre la Humanidad y por sobre la Naturaleza. Occidente nunca ha conocido el Bien Común en toda su historia y menos el Bien Común del Mundo. Esto último, en cambio, es la característica de los pueblos y naciones que en su historia conocieron y fueron parte del modo de producción tributario (China, Egipto y América Latina precolombina).

Donde durante milenios el Bien Común tuvo como base el ´yo soy porque tú eres´, partiendo de lo comunitario y donde no cabe el individualismo del ´pienso luego YO existo´, que históricamente (desde los griegos) ha llevado a una cadena de modos de producción donde una clase explota a la otra. Siendo ésta la base de la civilización occidental. Al no poder concebir el Bien Común y menos aún el Bien Común Mundial/Universal, los Señores Neo-feudales, que consideran tener los conocimientos y la verdad absoluta revelada como clase, estan bloqueados en su capacidad de concebir otra manera o vía que no sea la modalidad occidental oligárquica, la de imponer éste nuevo ´modo de apropiación´ de una meritocracia financiera neofeudal al mundo entero. Su impotencia es estructural porque parte de los intereses, del modo de concebir el poder y los designios de una oligarquía parasitaria y meritocratica del dinero.

Lo central y convocante del proyecto multipolar es precisamente esto, el poder dar un cambio de 180 grados a la civilización occidental al partir de un Bien Común Mundial. Ofreciendo un mundo donde haya reconocimiento, espacio y tiempo para todas las naciones y todos los pueblos sin ningún tipo de sometimiento a priori. Tratase más de una invitación de pertenecer a la Gran Comunidad Mundo propia a la filosofía histórica de China, así como la de Egipto y de la América Precolombina. Esta sola diferencia demuestra una capacidad diferencial de convocar incluyendo a los pueblos y naciones. En síntesis, ya no habrá guerra que lo detenga. El proyecto multipolar ya está entrando en la fase donde tiene y puede desarrollar sus condiciones para incluir integralmente y, por ello, lograr convocar al mundo entero, al mundo de los pueblos, naciones y regiones.

 

Imagen: https://elordenmundial.com/

A propósito del lenguaje inclusivo

Manuel Delgado

En esto de lenguaje inclusivo hay que cortar con bisturí muy fino. La cosa no es sencilla. Primero, porque la lengua es un ser vivo, y cosas que hoy nos parecen disparate se convertirán a la vuelta de algunos años en formas corrientes y normales de la comunicación humana.

Siempre que veo purismos yo me río. Yo detesto la RAE, primero por ser “Real” y yo odio la monarquía, segundo por ser una caverna de ayatolas inamovibles. Pero ni modo, hay que recurrir a ella. Recuerdo que la Gramática de la RAE de 1927 (que era una reproducción casi intacta de otra edición anterior) condenaba galicismos que hoy usamos lindamente. Garaje, avalancha, banalidad, bisutería, son algunos de ellos.

Me hace mucha gracia también los que levantan armas contra abreviaturas como q’ (qué o que), xq (porque o por qué) y otras. Lo curioso es que la Real Academia Española recoge muchísimos otros garabatos por el estilo, tales como Uds, Q.d.D.g., P.D., Sr., Sra., pág., FF.AA. y cientos más. Es muy posible que dentro algunos años aquellas u otras formas abreviadas de escritura sean perfectamente aceptadas y aceptables. Las modificaciones de la ortografía caduca de nuestra lengua es un anhelo de muchos desde hace mucho. Y esa ortografía, encadenada a la roca a hierro y fuego, cambiará, sin duda alguna.

Lo del lenguaje inclusivo es una demanda social que proviene de los cambios sociales que se están produciendo en el rol de los géneros en los últimos años. La lengua es un reflejo de las relaciones sociales y como tal los idiomas modernos, unos más, otros menos, reflejan en sus formas y estructuras las relaciones desiguales, de discriminación y de opresión, que se dan en la sociedad. El lenguaje estándar (“Real”) es inadecuado para expresar las relaciones sociales modernas. Lo he vivido en carne propia. Una vez la maestra de mis nietas envió una instrucción para los niños, y mi hija no sabía si mis pequeñas debían cumplirlas. Mi modo, la maestra tuvo que corregir: los niños y las niñas. En su abolición de la esclavitud, el padre Hidalgo tuvo que decir “esclavos y esclavas”, para asegurarse de que las mujeres no quedaran por fuera.

Lo mismo ocurre con los títulos académicos. Mi esposa tiene que protestar en cada conferencia. “Yo no soy ingeniero”, dice, y todos ponen los ojos en blanco. “Yo soy ingeniera”. Tengo médicas en mi familia que siguen llamándose a sí mismas “médicos”, como si ese problema no estuviera resuelto desde ya hace muchos años. (Sigue pasando con las maestrías y no oigo que nadie levante la voz. Las mujeres se siguen graduando de “master” o “máster”, es decir, de maestros. Deberíamos exigir que les otorgue el título de “magistra”, así en femenino). Hay quienes se molestan conmigo porque digo que Cervantes era un feminista. Pues bien, él usa el término “huéspeda”, femenino de huésped. Luego leí por ahí que en la Edad Media esas formas del lenguaje inclusivo eran normales en la lengua castellana.

Pero el problema no es lingüístico. Los enemigos del lenguaje inclusivo no protestan porque quieren defender el idioma. Si se tratara del sexo de las bacterias ni se enterarían. Su “lucha” no es por la lengua, es por su posición dominadora en la sociedad. Luchan en defensa del lenguaje sexista porque temen perder los ancestrales privilegios que les otorga la sociedad machista.

Y para ello se valen de algunos extremos del lenguaje inclusivo que son muy dudosos. Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, reconoce que la lucha por el lenguaje inclusivo es la “manifestación de una realidad que es la desigualdad del sexo femenino que se refleja en muchas cosas. Las herramientas de esa lucha son varias y una de ellas se ha centrado en el lenguaje”. Pero se refiere a esos “extremos” como “tonterías”.

Uno de ellos es el uso de la “e” como terminación de adjetivos y sustantivos: les muchaches, les trabajadores, etc. Acabo de estar en un concierto en Chile y la animadora, una persona muy seria, decía: “Amigos, amigas y amigues”. No me sonó nada ortodoxo y me puso en duda. Luego pensé que hay seres humanos masculinos, seres humanos femeninos y seres humanos que no pertenecen a ninguno de esos dos grupos. Eso está ya claramente aceptado por la ciencia. Los tres grupos estábamos representados en la audiencia de esa noche. Y a estos últimos, ¿cómo los vamos a llamar?

La lucha por la igualdad de género y los cambios que ella suscita no están ni muchos menos terminados. Entonces no se pueden pedir soluciones definitivas al lenguaje. Hay que tener tolerancia y paciencia. El idioma se irá adaptando a las nuevas realidades sociales y a las nuevas necesidades comunicativas. Y esto es una buena noticia.