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Después de San Cristóbal

Por Memo Acuña. (Sociólogo y escritor costarricense)

Cuando uno persigue con pasión ese pájaro de la palabra, no para enjaularlo, sino para reconocerlo, advierte que el sentido de la vida se va construyendo de otra manera.

Acudimos a ese ritual conociéndonos algunos, otros como perfectos extraños.

Y la energía, el frío y la ancestralidad de un lugar emblemático para la resistencia latinoamericana como San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, México, hizo su parte para juntarnos y no volver a separarnos más.

Es difícil decir en estas notas lo que el afecto provoca en un grupo de seres humanos cuyo cordón umbilical con la poesía es material no clasificado en sus biografías.

Pero sí es posible (y poesible) contar lo emblemático de sus propuestas, lo político de sus miradas, lo consecuente de sus reflexiones.

En medio de esta aparente seriedad de sus currículum, aparece el baile, la música, el encuentro, el abrazo (que ahora ha terminado su confinamiento y se supone en rebeldía desde esas montañas que significan el cariño y la luz).

Detrás de sus máscaras que los declaran y las declaran poetas, hay ciertamente una apuesta por la memoria, la igualdad, el árbol, el cine, el fútbol, las cosas que el amor no puede decir pero lo siente, el niño, el origen, la mujer, mejor dicho las mujeres y sus luchas. Y tantas cosas, tanta palabra desperdigada aquellos primeros días de un setiembre que se va terminando lentamente entre la lluvia y lo que sigue.

Me quedo con un fragmento de un texto de la poeta boliviana Paura Rodríguez, dedicada y homenajeada en la octava edición del Festival Mundial de Poesía Contemporánea de San Cristóbal de las Casas:

“Cruje como madera seca el alma.
Se arruga como un pañuelo
Pinta su rostro de otro rostro.
Miente el alma.
Finge una voz inexistente.
Revienta como un volcán.
Huye”

Después de San Cristóbal hemos prometido hacer de este un mundo poesible. Quizá volvamos a juntarnos en alguna otra ventana del tiempo para cantar con Nino Bravo o Ángeles Azules. Pero más allá de eso que es la alegría, hemos aprendido a hermanarnos a la distancia, lo que ningún decreto neoliberal ni pandémico podrá acabar jamás.

Textos de la colección personal del autor obsequiados e intercambiados con otros y otras poetas durante el 8º Festival de Poesía Contemporánea de San Cristóbal, en Chiapas, México entre el 1 y 4 de setiembre de 2022,

Sobre el 12 de octubre

Orlando Barrantes Cartín

Cuando los españoles ingresaron por primera vez a Costa Rica entrando por Nicaragua, después de 1544 año en que los indígenas del atlántico matan al primer conquistador de Costa Rica Diego Gutiérrez cerca del Rio Reventazón, encuentran una abundante y vigorosa población autóctona entre Nicoya y Santa Cruz.

En ese momento histórico ya los españoles habían empezado a explotar las minas de plata y cobre en Perú y Bolivia.

Como aún no existía la actividad económica que creó el sistema de compra y venta de personas africanas, los negros, los españoles despoblaron las costas del Pacífico. Miles de niños, mujeres y hombres fueron brutalmente extraídos de sus comunidades, en Guanacaste, embarcados en las naves españolas y trasladados a trabajar, sin paga, a las minas sudamericanas.

Como para los españoles los indígenas no eran humanos, certificado por los curas y la iglesia católica al tranquilizar a la Corona Española diciéndoles que los indígenas eran «criaturitas de Dios que NO tenían alma», los españoles nunca llevaron un censo de las personas indígenas deportadas, de manera que nunca sabremos quienes eran, cuántos eran, sus nombres, eran familiares entre sí, ¿amaban sus hijos?, ¿tenían ilusiones?

A mi entender, al imperio español no hay que darle rostro humano, porque no lo tenía.

El suicidio de los sindicatos

Hay que atacar el sistema en su raíz, no ser cómplices y defender privilegios que desvían la atención de los verdaderos problemas del país.

Miguel Sobrado. 19 agosto, 2019*

Afectar la salud y provocar el malestar de los asegurados, en un momento cuando se responsabiliza a los privilegios pagados a los empleados públicos del déficit fiscal del Gobierno Central y el mal funcionamiento del Estado, no parece cuerdo ni inteligente.

Por ese camino terminarán por destrozar las organizaciones sindicales y su capacidad de incidir en los cambios que necesita el país para superar el patrimonialismo del sistema o capitalismo de cuates, donde se incuba la corrupción y contagia a casi todo el aparato público.

El movimiento sindical, tanto del sector privado como público, debe poner su atención en garantizar servicios públicos eficientes y de buena calidad. Que nos sirvan a todos para el mejoramiento de la sociedad y la continuidad y estabilidad institucionales.

Hay que encontrar las causas en el sistema, que, muy acertadamente, Denise Dresser llama “capitalismo de cuates”, como he explicado en artículos anteriores.

Hay que preguntarse por qué las medicinas son más caras en nuestro país que en gran parte del mundo; por qué las carreteras son más caras, su construcción más lenta y pagamos más por el cemento, el transporte público y los créditos.

Hay que atacar el sistema en su raíz, no ser cómplices y defender privilegios que desvían la atención de las verdaderas causas sistémicas.

El sindicalismo, si quiere permanecer como lo que debe ser, un movimiento social que defiende sus legítimos intereses y propicia el cambio, pero no procura privilegios, debe recuperar las banderas solidarias de la salud y el buen servicio público y jamás recurrir al maltrato de los enfermos, que son trabajadores igual que ellos.

Actuar de manera irresponsable, como lo hicieron durante la huelga de la Caja Costarricense de Seguro Social, es ignorar el clima de repudio que generan sus acciones y su debilidad estratégica en la actual coyuntura, en la cual los medios han logrado ubicarlos como responsables de la crisis nacional. Es poner la cabeza bajo la guillotina en el momento en que el verdugo está listo para dejarla caer.

miguel.sobrado@gmail.com

El autor es sociólogo.

* El autor comparte con SURCOS esta reflexión dada su actualidad.

Segundo episodio (sin pompa) relatos literarios intimistas siglos XIX, XX Y XXI. (I parte)

Alberto Salom Echeverría

I. 1.Contexto social y político del siglo XIX. 2.Intimismo en la literatura de la segunda mitad del siglo XIX.

En este artículo no he hecho más que intentar darle seguimiento al anterior, basado en la misma temática. Advierto una vez más que, si bien me creo un buen lector soy neófito en el tratamiento de las corrientes literarias y por eso me he esforzado en este relato, para que todo quedara debidamente respaldado; una parte importante del escrito está basado predominantemente en lo que he leído a lo largo de mi vida. Por lo consiguiente, no esperen que mi estudio sea sistemático; es más bien salteado, aunque deseo fervorosamente que, les resulte serio, entretenido e interesante.

1. Contexto histórico, social y político en el siglo XIX.

El siglo XIX me resulta una de las centurias más ricas y, a la vez entreveradas. Rica desde los inicios del siglo en lo cultural, tanto como en lo artístico, en lo literario y en la música. Pienso que lo cultural fue, particularmente en esta época, toda una reverberación de los intrincados, por complejos y plurales movimientos sociales, ora predominando las pujantes corrientes revolucionarias emanadas de las postrimerías del siglo de las luces, de la Revolución francesa, de Alemania e Inglaterra, ora resaltando más bien las fuerzas conservadoras que tiraban de la cuerda del poder en sentido opuesto, para intentar retrotraer o acaso tan siquiera, para ralentizar o lentificar la rueda de la historia. Estos movimientos sociales y culturales tan contradictorios que se disputaban el poder fueron los que hicieron de esta época algo tan hermoso, pero a la vez intricando.

Por otra parte, fue la centuria del auge de los imperios neocoloniales, hacia el final de estos cien años, cuando la riqueza generada por la fuerza humana de trabajo entremezclada con la tecnología y auspiciada por la segunda revolución industrial bajo el nuevo mandato de la triunfante burguesía industrial, provocó la aparición de unas gigantescas masas de capital, cuyos jugosos excedentes migraron hacia los bancos para recrearse, reproducirse y generar la aparición del capital financiero. Aparece entonces la burguesía financiera, tras una suerte de fusión entre el capital bancario y el industrial que, pujante como nunca, presionó por trascender las fronteras nacionales europeas y migrar esta vez, con un nuevo ímpetu neocolonial hacia todas las partes del mundo.

Con fuerza irrefrenable, el nuevo capital financiero de los países capitalistas más desarrollados de Europa, se lanzó por todo el orbe; en África despedazando y desmembrando culturas enteras, etnias y tribus, para someterlas a un inédito mapa conformado por nuevas fronteras de supuestos “estados nacionales”, todos los cuales quedaron subordinados a los nuevos imperios neocoloniales, mediante la acción militar, la exacción de multas e impuestos y la extracción y explotación de materias primas indispensables para darle un nuevo y fabuloso empuje a la industria europea. Asia no fue una excepción al hambre de conquista neocolonial; La India por ejemplo fue un caso tempranero de salvaje conquista, explotación y latrocinio sin par, por parte del Imperio Británico. Así fue como la India, desde el año de 1770 pasó a formar parte de ese vasto imperio. De esta manera, quedó sometida una extensa civilización que, había sido hasta entonces poseedora de sus propias costumbres, idioma y religiones sólidamente acendradas desde milenios.

América tampoco se quedó atrás, los imperios neocoloniales se la disputaron y la fraccionaron sojuzgando hasta las nuevas burguesías nacionales que, habían emergido al influjo de los gritos de independencia: el de Morelos en México el 14 de setiembre de 1813, precedido por el “grito de Chuquisaca” (hoy ciudad de Sucre, en honor de uno de los principales libertadores, el Gran Antonio José de Sucre), el cual se produjo en el seno de la propia cordillera andina en lo que hoy es Bolivia en Sudamérica, un 25 de mayo de 1809 y preconizó los demás movimientos independentistas en diferentes direcciones, en La Paz, en Cusco, en Lima e incluso en Buenos Aires y Santiago de Chile. No puedo dejar de mencionar el inicio de la independencia de España en “La Nueva Granada” (conformada por lo que hoy son las Repúblicas de Venezuela, Colombia, Panamá, en esa época anexada a Colombia y, por último, el Ecuador). Simbólicamente se afirma que “un florero” fue el detonante que desató el “grito de independencia de Colombia”, el 20 de julio de 1.810. Igualmente oportuno es recoger de la investigación, el hecho ya reconocido de que un costarricense que hacía estudios de medicina en Guatemala, en la temprana fecha del 2 de mayo de 1.808, lanzó “el primer grito de independencia de los pueblos de Hispanoamérica”; en tales circunstancias quedó sembrada una de las primeras semillas de la independencia en toda Hispanoamérica, por el prócer costarricense Pablo de Alvarado, quien debió pagar con la cárcel durante varios meses su osadía, acusado por la Corona española como instigador. (Cfr. Mora, Elvis. Docente, semanario universidad.com. 14 de abril de 2020).

Junto a la depredación, explotación, repartición o disputa de muchos territorios en todos los continentes del mundo, fueron migrando en diferentes períodos, los fabulosos movimientos culturales europeos. Las nuevas naciones de América en general eran las que estaban mejor preparadas para recibir la impronta de las culturas europeas. De modo que, en numerosas ocasiones, la influencia cultural europea pasó por el tamiz de la crítica literaria, musical y artística, en América del Norte y en Hispanoamérica. Lo que resultó de este proceso fue sin más, un sincretismo indoeuropeo o hispano europeo, mediante el cual la “nueva” literatura procedente del viejo continente se hizo vernácula. En otros continentes, e incluso en algunas partes en el mismo continente americano, surtió, en cambio, el efecto de la domesticación cultural, adocenando a cientos de millones de personas, con lo que contribuyó enormemente a la labor de conquista que se había impuesto el neocolonialismo. Hay vivos ejemplos de lo anterior en la cultura, por lo que, en muchos de estos contextos daremos cuenta de algunos de ellos en los siguientes parágrafos.

2. Intimismo en la literatura de la segunda mitad del siglo XIX.

No tendré más remedio que desarrollar este episodio de la serie, yendo al inicio de este y regresando posteriormente hasta mediados de la centuria y de ahí en adelante, con el objeto de establecer los vínculos adecuados de los movimiento intimistas y culturales de todo el siglo XIX.

El romanticismo, movimiento cultural que hunde sus raíces en las postrimerías del siglo XVIII, como lo dejamos expresado en el artículo anterior, es un terreno muy fértil para la expresión de la literatura intimista, tanto en la poesía como en la dramaturgia o la novela, así como en el arte y la música. Este movimiento, se extiende a lo largo de las primeras tres décadas del siglo XIX, expresando ya fuera rencor, odio, abatimiento, o por el contrario esperanza, alegría y toda la pasión hija de los más sublimes sentimientos subjetivos que es capaz de albergar el alma humana. La ocasión era propicia, habida cuenta del advenimiento de un nuevo mundo que se abría campo en Europa y América. En Europa, la cúspide de esas cumbres la constituyó la “Revolución Francesa”, escenificada en la “Toma de la Bastilla” en la que se condensó el ascenso de una nueva clase social, la burguesía industrial que, no sin mediar intereses económicos, deja sentadas las máximas filosóficas que perduran hasta hoy de “Libertad, Igualdad y fraternidad”. Había razón para la expresión de los anhelos y esperanzas de la humanidad. En la música, una de las cumbres más altas del romanticismo lo fue Ludwig van Beethoven; para mí la cumbre más alta, en especial con sus nueve sinfonías, en particular desde mi humilde criterio, la sinfonía número tres o “Heroica”, la número cinco, que también se le conoce como “Sinfonía del Destino”, gracias a Anton Schindler, secretario y biógrafo de Beethoven (mi preferida) y la nueve o “Coral”. No muy lejos de ellas la sinfonía número seis o “Pastoral”.

Más avanzado el siglo, y extendiéndonos hasta las primeras décadas del siglo XX, he encontrado una sistematización de los movimientos literarios que prevalecieron en la siguiente secuencia: El Romanticismo de nuevo que, está presente en las primeras décadas del siglo y con altibajos entre 1830-1880; El Realismo y el Naturalismo 1880-1900; el modernismo 1900-1920. Luego, más allá las vanguardias entre 1920 y 1925. En suma, el Romanticismo fue el movimiento cultural y, político también, surgido en el siglo XVIII y desarrollado en la primera mitad del siglo XIX, aunque con ramificaciones que se extendieron más allá. Creció el romanticismo y se desarrolló exaltando principalmente la idea de la libertad. Muy importante es en mi opinión retener, como lo acabamos de expresar que, el auge cultural de la época estuvo marcado por el ascenso de la burguesía y los ideales de la Revolución Francesa de igualdad, libertad y fraternidad. De acuerdo con los datos acopiados, el movimiento literario que predominó en la Europa de la segunda mitad del siglo fue el naturalismo, una reacción frente a los dos movimientos culturales anteriores contrapuestos como fueron el romanticismo y el realismo.

A finales del siglo, el género más cultivado fue la poesía, con autores de gran calado como Heirich Heine en Alemania, Giacomo Leopardi en Italia y, muy connotado Yevgueni Baratinski, el cual inauguró la Edad de Oro de la Literatura rusa. (Cfr. https://www.cervantesvirtual.com>obra-visor>html).

Por otra parte, muchos consideran que uno de los movimientos que se cultivó con más fruición e intensidad por parte de los escritores fue el posromanticismo, el cual, obviamente se expresó durante la segunda mitad del siglo XIX. Se afirma, además que, el género poético creció mucho en el posromanticismo, destacándose la poesía intimista. Dos autores que se mencionan con insistencia, en el contexto español que, descollaron creando poemas intimistas fueron: Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), escritor español romántico tardío, por lo que muchos lo consideran posromántico, y Rosalía de Castro (1837-1885). Los autores posrománticos se diferencian de los románticos, porque “…sin rebelarse a fondo contra la forma de vida burguesa como hicieron los románticos, se refugian en su intimidad, en la soledad, en la marginalidad […] Estas posturas nacen de la falta de identidad burguesa, que les produce un característico inconformismo. En su deseo de evadirse de la angustia que les provoca la hipocresía de la sociedad burguesa (especialmente notoria en la sociedad victoriana) caen en ciertos vicios como el alcohol y las drogas. A veces, inclusive enloquecen o se suicidan”. (Cfr. Robert Milder, Exiled Royalties: Melville and the Life We Imagine, Oxford University Press US, 2006, p41. ISBN 0195142322 y Claudia Moscovici, Romanticism and Post-romanticism, Lexington Books, 2007, p110. ISBN 0739116746).

Son narradores posrománticos Herman Melville, Thomas Carlyle, G. K. Chesterton; la Madame Bovary de Gustave Flaubert es una novela posromántica. Lord Alfred Tennyson, Oscar Wilde, Elizabeth Barrett-Browning y su marido Robert Browning, Algernon Charles Swinburne y Rainer Maria Rilke son también poetas posrománticos. En Italia puede citarse a Giovanni Pascoli y en Portugal a António Nobre.

En la música se funden el Romanticismo y el Barroco en Johannes Brahms, Serguéi Rajmáninov, Giacomo Puccini (La Bohème, Madame Butterfly), Charles Gounod, Erik Satie y Piotr Ilich Chaikovski. También Gustav Mahler pertenece a esta estética. (Cfr. Ibidem).

En el género poético, contrario a lo acontecido con otros géneros, siguió predominando el romanticismo, buscando eso sí, lo íntimo, subjetivo y personal de una manera clara, contundente. La poesía devino más intimista, resalta lo emotivo y sensorial y se escribe en favor de lo puramente lírico y formal. Deseo rematar esta descripción con una cita que, me ha parecido una buena síntesis que caracteriza las diferencias entre escritores románticos y realistas: “… se podría afirmar que, en líneas generales, la crítica de la época distingue entre idealismo y realismo. Una primera escuela incluye las teorías que defienden una preponderancia del intimismo y los sentimientos y, una segunda, requiere un mayor cientificismo y objetividad. El naturalismo sería una especificidad del realismo. Altamira, siguiendo a Blanco Asenjo, fue uno de los críticos que defendió con mayor claridad esta sistematización. (cfr https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2215-26362019000300169).

No puedo resistir la tentación de solazarlos con la poesía quizás más famosa y bella de Gustavo Adolfo Bécquer y con esto termino este relato:

Fue el gran abanderado del romanticismo en España. En sus poemas habla de la creación poética, el amor, la muerte… Estas seis estrofas que componen “Volverán las oscuras golondrinas”, de Gustavo Adolfo Bécquer, son una oda a la fatalidad y al amor perdido.

Volverán las oscuras golondrinas, de Gustavo Adolfo Bécquer.

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán.

 

Pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha a contemplar,

aquellas que aprendieron nuestros nombres…

¡esas… no volverán!

 

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez a la tarde aún más hermosas

sus flores se abrirán.

 

Pero aquellas, cuajadas de rocío

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer como lágrimas del día…

¡esas… no volverán!

 

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón de su profundo sueño

tal vez despertará.

 

Pero mudo y absorto y de rodillas

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido…; desengáñate,

¡así… no te querrán!

(Cfr. https://www.zendalibros.com/volveran-las-oscuras-golondrinas-gustavo-adolfo-becquer/).

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Queremos volver a casa

José Luis Callaci.

Por José Luis Callaci

Frente a la abrumadora propaganda de los medios occidentales controlados, que solo cuentan una parte de lo que creen les sirve para ocultar la verdad o tergiversar los hechos de lo que ocurre en Ucrania, es hoy el comienzo de lo que dejará enterradas la sarta de falsedades y gruesas mentiras.

Será algo que quedará en la historia como un hito de un pueblo ruso que por arbitrarias decisiones de unos pocos quedó por millones atrapado en algo de lo que nunca fueron parte ni tampoco consultados.

Los que están bien informados saben lo que se manifestará con contundencia en este referendo. La gente en el Donbass votará, venciendo miedos debido a los misiles que a diario arrojan en sus calles y en sus casas. Los que son parte o se inclinan ante el dominio anglosajón en el mundo lo aborrecerán.

Esa voluntad se resume en boca de la inmensa mayoría de la gente que habita en esa considerable parte del territorio de la hoy llamada Ucrania, en lo siguiente: queremos volver a nuestra casa, y nuestra casa es Rusia. Aquí donde estamos siempre ha sido Rusia y no esta locura creada artificialmente por unos pocos con poder.

Sinopsis de la Trilogía Latinoamericana publicada por PRISMA Latinoamérica

Miguel Ángel Sobrado

En mi libro conjunto con Juan José Rojas de México, «América Latina: crisis del estado clientelista y la construcción de repúblicas ciudadanas», publicado en 2004 en México por la cámara de diputados y posteriormente con dos ediciones de la Universidad Nacional en Costa Rica, señalábamos, que más allá de las relaciones imperialistas que han configurado la economía mundial y generado dependencias, existían dinámicas internas, de origen colonial, que facilitaban esta dominación deformando los sistemas de poder, manteniendo la exclusión, la dependencia y el atraso. De tal manera que la construcción de repúblicas, en esas condiciones, ha sido más aparente que real, ya que los dados han estado cargados desde el principio. Se fortalecieron los sistemas centralistas heredados, donde han predominado los dueños de las tierras y el capital, dejando de lado de las oportunidades educativas y de acceso a la propiedad a las poblaciones originarias, antiguos siervos, a los afrodescendientes, ex esclavos y otras poblaciones mestizas, mulatas y desprovistas de oportunidades. En dicho libro planteamos la importancia de la descentralización para facilitar la inclusión de a través de la educación y la capacitación especialmente en organización, fuente de poder económico y ciudadano.

Nuestro propósito, con los documentales que integran la Trilogía Latinoamericana, es darle vida a este aporte estratégico para el análisis y la acción política, que reorienta el eje de atención hacia las causas sistémicas y centrarnos en las deformaciones que deben ser enfrentadas para generar inclusión, ciudadanía y regeneración del medio ambiente. Salir del entramado moralista que achaca los problemas a la corrupción a los dirigentes omitiendo las condiciones del sistema que los reproducen. Los documentales no se limitan a señalar los orígenes de la deformación sistémica ni a las limitaciones que han tenido las políticas públicas basadas en una visión neoliberal de “perdedores” para lograr la inserción de los excluidos, sino que presenta senderos que han abierto las mejores prácticas donde se ha estimulado la organización autónoma, y el desarrollo de capacidades en la producción cooperativa, la salud y la organización comunitaria. Prácticas desarrolladas por la educación popular impulsada en nuestro continente por dos grandes educadores brasileños: Clodomir Santos de Morais y Paulo Freire.

América Latina requiere incluir con una educación renovada y actualizada, la capacitación organizacional, especialmente en esta época de avance tecnológico para los jóvenes y la masa de excluidos. Es fundamental aprovechar el llamado “bono demográfico” para que no sea carne de cañón del narco ni expulsados vergonzosamente hacia el norte. Sin una educación actualizada y capacidad de organización no existe poder popular proactivo, más allá de los conceptos gastados de izquierda o derecha los pastores y dirigentes clientelares seguirán manejando a las masas de ovejas.

22 de septiembre de 2022, Santa María de Dota, San José Costa Rica

SURCOS le invita a ver la secuencia de la Trilogía Latinoamericana; este es el enlace para ir al inicio: 

Emigración venezolana y medidas coercitivas unilaterales

Lic. José A. Amesty Rivera
Setiembre 2022

Hay resistencia a creer que la emigración venezolana de ciudadanos/as, es producto en gran parte de las medidas coercitivas unilaterales MCU ejercidas contra Venezuela, por parte de EEUU, Europa y otros.

Hay mucha información que corrobora lo anterior, no obstante, vamos a resumir estas medidas, que algunos llaman también bloqueo económico o sanciones económicas.

Es decir, el bloqueo económico y comercial que ha impuesto el gobierno de Estados Unidos a Venezuela, entre otras consecuencias, limita al Estado venezolano su capacidad de importación de bienes básicos como alimentos y medicinas.

Solo así se entiende, que, ante tal privación de los elementos básicos, necesarios e imprescindibles, personas, ante todo las más humildes del país, se arriesguen, se aventuren a peligros, vicisitudes, y toda clase de calamidades, para buscar las condiciones mínimas para vivir; involucrando incluso, en muchos casos a su familia: hijos, hijas, familiares cercanos.

Veamos sólo algunos datos:

  1. Por años:
  • 2015, Barack Obama, define a Venezuela como “amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y para la política exterior de EEUU”.
  • 2017, Donald Trump, recrudece las sanciones y congela los bienes de funcionarios venezolanos. Se congelan los bienes de PDVSA, y el dinero en bancos internacionales.
  • 2018, el gobierno de Trump aplica sanciones a veinte empresas estatales de Venezuela.
  • 2019, sancionan a 34 embarcaciones venezolanas, que transportan petróleo y alimentos. Se congelan las cuentas de empresas petroleras. EEUU dicta medidas punitivas contra las exportaciones de oro venezolano.
  • 2020, sancionan a la empresa aeronáutica Conviasa.

2. Cifras por daños a la población venezolana:

Las sanciones económicas y bloqueo financiero contra Venezuela iniciaron por los años 2014-2015, y desde entonces han sido endurecidas cada año, con el objetivo de crear una crisis social en el país y forzar un cambio de gobierno.

  • 40.000 personas fallecidas entre 2017 y 2018.
  • 80.000 personas con VIH sin tratamiento antirretroviral desde 2017.
  • 16.000 personas esperando diálisis.
  • 16.000 sin tratamiento para el cáncer.
  • 4 millones con diabetes e hipertensión, sin acceso a insulina o medicina cardiovascular.

3. Otros datos:

Entre 2014 y 2021, se han ejecutado 502 MCU contra Venezuela. el 25 por ciento de las medidas fueron dirigidas a las finanzas públicas de la siguiente manera: sector petrolero 22 por ciento, 18% a las instituciones gubernamentales, 10% al sector salud, alimentación siete por ciento, transporte cinco por ciento, sector privado siete por ciento, y el resto en otras esferas.

Recordemos que el ataque criminal contra Venezuela, inicialmente se centra contra Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima PDVSA, principal industria del país y de la que se generan los mayores recursos del mismo. En este sentido, tan sólo los costos de movilización y comercialización del crudo venezolano pueden alcanzar hasta un 15 por ciento, debido a la política coercitiva de Washington.

Por ejemplo, cuando Venezuela vende el crudo, nuestro costo de venta representa el 25 por ciento del precio. Eso quiere decir que uno de cuatro dólares se destina a cubrir pagos de movilización y comercialización; los costos de movilización financiera pueden llegar alcanzar hasta 15 por ciento, como ya indicamos.

Entonces, para el año 2014, el país tuvo como ingresos directos líquidos 39 mil 636 millones de dólares, pero en el año 2020, esto alcanzó apenas 743 millones de dólares.

El luchador social, ingeniero Carlos Vega, nos lo afirma de la siguiente manera: “¿Cómo no van a deambular millones de migrantes económicos por América Latina, si la República Bolivariana de Venezuela está llena de SANCIONES CRIMINALES Y GENOCIDAS impuestas por USA, la UE, INGLATERRA que tienen como OBJETIVO DESPEDAZAR la economía venezolana? Si le han CONGELADO miles de millones de dólares y oro, un cerco criminal que sanciona cualquier movimiento y afecta la calidad de vida del 100% de los Hermanos Venezolanos, ¿Cómo va desarrollarse en esas condiciones un país?”.

Es así que, las medidas coercitivas unilaterales han generado un enorme deterioro en los avances sociales y económicos logrados por el Estado venezolano durante los últimos años. Afectando no solo al sector petrolero, sino que a través de este resultó en consecuencias para la población en su conjunto. Por ende, la precariedad de los sectores más vulnerables del país, y que últimamente los ha obligado a emigrar.

Obtusa seria la persona entonces, que manifieste la culpabilidad de la emigración a un mal gobierno revolucionario. Cuando la realidad es que, la efectividad administrativa, social y económica en la gestión del gobierno bolivariano, se reflejan en las cifras y los logros alcanzados en los últimos 22 años, en pos del mejoramiento de la calidad de vida de la población, obvio que bregando y enfrentando toda clase de emergencias.

Thomas Green: obrero y Campeón Olímpico

Gabe Abrahams

Thomas Green (1894-1975), o Tommy Green, nació en Fareham, Hampshire, Inglaterrra.

Green no pudo caminar hasta la edad de cinco años, debido al raquitismo. Pero, al final, consiguió superar con no pocos esfuerzos su problema de salud.

Tras superarlo y terminar su etapa en la escuela, Green se unió al ejército británico y participó en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), donde fue herido en tres ocasiones y gaseado mientras luchaba en Francia. Durante el conflicto, en 1915, contrajo matrimonio con Rose Smith.

Al regresar a Gran Bretaña después de finalizar la guerra, Green se estableció en Eastleigh, donde empezó a trabajar en la fábrica de ferrocarriles Eastleigh Railway Works.

Durante su posterior carrera deportiva, Green compaginaría su condición de obrero con la marcha atlética, los entrenamientos y la competición, lo cual no le resultó fácil y aún da más valor a sus extraordinarios logros deportivos.

La carrera deportiva de Thomas Green como marchador atlético comenzó en 1926, a sus 32 años, y alcanzó su punto máximo durante la década siguiente.

En 1929, Green demostró por primera vez de lo que era capaz al ganar la clásica London to Brighton y quedar segundo en los 100 km de Milán.

En 1930, Green ratificó su categoría como marchador atlético, cuando venció en ambas pruebas y, además, se proclamó campeón británico de los 50 km marcha, batiendo de paso el récord británico de la distancia. Los récords fueron una constante a lo largo de su carrera deportiva.

Al año siguiente, en 1931, Green alcanzó su tercera victoria consecutiva en la prestigiosa London to Brighton.

En 1932, Thomas Green acudió a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, teniendo que realizar una preparación ajustada a su condición de obrero de la Eastleigh Railway Works. La empresa le concedió tiempo libre, pero sin estar remunerado. Y su mujer y sus cuatro hijos pasaron necesidades en ese periodo.

A pesar de esa situación, en la Olimpiada de Los Ángeles, el obrero Thomas Green consiguió el mayor éxito de su carrera deportiva. Ganó la medalla de oro en la prueba de los 50 km marcha, superando al letón Jānis Dāliņš y al italiano Ugo Frigerio. Una gloria olímpica alcanzada sin la ayuda de su empresa o de las instituciones británicas.

En 1933, Green venció por cuarta vez en la London to Brighton. Y, en 1934, sufrió un accidente laboral que alteró su carrera deportiva, porque le hizo perder su mejor momento de forma, aquel que le condujo al oro olímpico en 1932. Green perdió un pulgar en el accidente, no recibiendo ninguna indemnización de su empresa.

Las malas condiciones de los trabajadores eran enormes en aquellos años y Green pagó las consecuencias, tanto antes como después de su victoria olímpica. No recibió el sueldo que le correspondía al preparar los Juegos de 1932, padeció un accidente laboral grave tras su oro olímpico y no recibió la más mínima indemnización.

A pesar de esta situación, en 1935, Green fue subcampeón británico de las 20 millas y los 50 km marcha, aunque al año siguiente en la misma prueba de los 50 km quedó cuarto y no pudo clasificarse para los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Thomas Green regentó un pub y fue Capitán de la Guardia Nacional de Easlteigh, defendiendo a la población de los ataques de la aviación nazi. Al terminar la guerra, a la edad de 53 años, Green volvió a competir de forma puntual, siendo su última prueba la Poole-Wareham de Dorset del año 1946.

En los años posteriores, Green fue presidente de la asociación de críquet de Eastleigh y tuvo diferentes cargos en organizaciones deportivas y de diverso signo.

Thomas Green, Tommy Green para los aficionados a la marcha atlética, falleció justo el día antes de cumplir 81 años, el 29 de marzo de 1975. En Eastleigh, el callejón Tommy Green Walk le recuerda a modo de homenaje.

En 2018, Green fue incluido en el Salón de la Fama del atletismo de Inglaterra. En medio del clasismo británico, tuvo que esperar demasiado para recibir los reconocimientos que por su categoría atlética le hubiesen debido corresponder mucho antes.

Día Internacional de la Paz

José Luis Pacheco Murillo

En el año 1981 la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) promulgó el 21 de septiembre como el Día Internacional de la Paz, una fecha dedicada a conmemorar los ideales de paz de cada pueblo y cada nación, con especial énfasis en el desarrollo social y económico en diversas facetas: pobreza, hambre, salud, educación, cambio climático, igualdad de género, agua, saneamiento, electricidad, medioambiente y justicia social. Posteriormente, en el año 2001 la Asamblea General decidió designar este día internacional como Jornada de No Violencia y Alto al Fuego. Temas igualmente relacionados con lo que es urgente en este mundo: LA PAZ.

Vivimos hoy en día en un mundo convulso en el qué hay muchísimas formas en las que se violenta la posibilidad de la Paz. Todos lo que se dijo anteriormente, pero además y derivadas de muchas de ellas, esta también la violencia doméstica, la agresividad en carreteras, casi una guerra entre conductores y peatones.

Además, el tema económico pone su granito de arena para afectar la paz y agregar más estrés, pues por falta de recursos económicos muchas cosas salen a relucir y desgraciadamente no las mejores.

Es urgente hacer un alto. Es necesario tomarnos un respiro y saber que podemos cambiar las cosas manteniendo la calma la paz. Especialmente es necesario enseñarles a las nuevas generaciones que La Paz es posible y eso solamente es con la educación y especialmente en el hogar y luego en los centros educativos.

Para el año 2022 el lema es: «Pon fin al racismo. Construye la paz». El objetivo es construir un mundo libre de discriminación racial, en el que la compasión y la empatía estén por encima del odio y la sospecha.

Dios quiera que entendamos que la paz que requerimos no es la que el mundo pretende sino la que precisamente El no trajo desde que nos dijo: “la paz les dejo…La Paz les doy”. Esa es la paz que nos urge tener para bien del mundo.

¿Por una nueva República Federal como propone Nayib Bukele?

Vladimir de la Cruz.

Vladimir de la Cruz

Durante el período colonial impuesto por España, como parte de su dominación, el territorio continental, a medida que España lo fue conociendo, para una mejor dominación de tierras y hombres, lo dividió administrativamente en Virreinatos, siendo el Virreinato de Nueva España el más grande. Su asiento político estaba en México.

Igual sucedió con los Virreinatos. Al irlos conociendo para su mejor dominación también los dividieron en distintas regiones, a cargo cada una de ellas con autoridades políticas, religiosas, militares, judiciales, tributarias. De esa forma se creó la Capitanía General de Guatemala, también llamada Reino de Guatemala, y al final de la dominación colonial, desde 1812 hasta 1820, esta región se dividió en las Diputaciones de Guatemala y de León de Nicaragua, perteneciendo Costa Rica a ambas, motivo por el cual nos llegaron las Actas de Independencia de Guatemala y de León. En esta Capitanía se comprendían los territorios de Chiapas, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, el Partido de Nicoya y Costa Rica.

De ellos Chiapas estuvo no solo más alejado, al norte de Guatemala y al sur de México, sino más alejado del resto de los países centroamericanos en sus vínculos históricos y culturales. Al haberse independizado la Provincia de Chiapas el 8 de setiembre de 1821, separándose de Guatemala, anexándose inmediatamente al imperio de Agustín de Iturbide, de México, impulsó la fragmentación de la Capitanía General, con la Declaración de Independencia de Guatemala el 15 de setiembre de 1821.

Desde entonces, Chiapas se integró a México plenamente y el resto de los países centroamericanos siguieron su propio camino buscando mantener la unidad política que se había tenido hasta 1821, pero como naciones independientes.

Así se desarrolló el proyecto de las Provincias Unidas del Centro de América, entre el 1 de julio de 1823 y el 22 de noviembre de 1824, y luego el de la República Federal de Centroamérica desde el 22 de noviembre de 1824 hasta el 19 noviembre de 1839 cuando Nicaragua, Honduras y Costa Rica ya se habían separado. Costa Rica lo hizo el 14 de noviembre de 1838, finalizando la Federación de hecho en 1840. Durante su existencia ejercieron como Presidentes, Manuel José Arce, 1825-1829, José Francisco Barrundia, 1830-1834, Francisco Morazán, 1834-1835, Gregorio Salazar, 1835-1839, de nuevo Francisco Morazán, 1839-1840 y Diego Vigil, 1839-1840.

Francisco Morazán, desde Costa Rica, ejerciendo como Jefe de Estado durante unos meses, en 1842, intentó revitalizar sin éxito la Federación.

Con la presencia de William Walker en Nicaragua, en 1855, y con la Guerra Nacional centroamericana, en 1856 y 1857, se impidió el proyecto anexionista e integracionista de los países centroamericanos, ya independientes, a los Estados sureños de los Estados Unidos como pretendía Walker.

De iniciativa propia, durante el siglo XIX, los países centroamericanos intentaron, no pocas veces, restablecer la unidad política que había existido. Desde 1842 hasta 1897 se realizaron e impulsaron 18 intentos, con realización de Conferencias, Dietas, impulsando Proyectos e Iniciativas, realizando tres Congresos Centroamericanos y un Tratado de Unión Centroamericano. De todas esas iniciativas Costa Rica participó de muy pocas, y sin mayor interés, aunque de algunas de ellas se produjeron tratados integracionistas.

Lo que giraba alrededor de todos esos esfuerzos fue crear la Confederación de Centroamérica, la República de Centroamérica, crear una Dieta con representación de dos personas por país, promover la Unidad centroamericana, suscribir Convenciones, un Pacto de Unión Provisional para instalar un gobierno centroamericano, en 1890, que no se llegó a instalar por darse una guerra entre El Salvador y Guatemala.

En 1885 el Presidente de Guatemala, Justo Rufino Barrios, decidió restablecer la Unión Centroamericana por la fuerza, declarando que asumía militarmente el mando, lo que obligó a Costa Rica a prepararse para la guerra, llegando a comprarse un buque de guerra y estableciendo, para ese efecto, el Almirantazgo de Marina. El Presidente Barrios fue rechazado por Costa Rica, Nicaragua y El Salvador, muriendo Barrios en la Batalla de Chalchuapa, el 2 de abril de 1885, en El Salvador, fracasando su proyecto.

En 1895 se intentó crear la República Mayor de Centroamérica, la que cambió de nombre en 1898 por Estados Unidos de Centroamérica, y en 1897 se intentó de nuevo constituir la República Mayor de Centroamérica con un Tratado de Unión Centroamericana que no fue ratificado.

De esta forma se mantuvo durante el siglo XIX, especialmente, un intento de reunir unitariamente a los países centroamericanos en una gran unidad política, y desarrollando en el interior de cada uno de nuestros países tendencias unionistas, y hasta partidos políticos se propusieron para impulsar este unionismo. En Costa Rica existieron estas corrientes unionistas, especialmente, en la primera mitad del siglo XX.

Después de la Segunda Guerra Mundial el proyecto denominado Organización de Estados Centroamericanos, ODECA, que presidió el costarricense Marco Tulio Zeledón Cambronero, fue creada el 14 de octubre de 1951. A su impulso se desarrolló el Mercado Común Centroamericano, respondiendo más a los intereses norteamericanos en la región. En este ambiente centroamericanista surgió la idea de Alfredo Cruz Bolaños, Director General de Deportes de Costa Rica, de impulsar el recorrido de la Antorcha, en 1964, desde Guatemala hasta Costa Rica, anunciando la Independencia de Guatemala, para que los pueblos centroamericanos decidieran lo correspondiente. La Carta fundacional de la ODECA, de El San Salvador, fue revisada en 1965.

De la ODECA se avanzó hacia el Sistema de la Integración Centroamericana, que fue constituido el 13 de diciembre de 1991, y la Secretaría de Integración Económica Centroamericana. En el marco de la SICA se han integrado como parte del sistema Panamá, República Dominicana y Belice.

En la SIECA opera una estructura que comprende el Parlamento Centroamericano y la Corte Centroamericana de Justicia, organismos que Costa Rica no ha ratificado ni reconoce.

El Presidente Abel Pacheco, en su Gobierno, 2002-2006, hizo ver, ante el Parlamento Centroamericano, las razones por la cuales Costa Rica no se adhería ni reconocía estas instancias. En lo esencial señaló que la integración del Parlamento, por elecciones especiales de los diputados centroamericanos, Costa Rica no la aceptaba y en su lugar proponía que los diputados centroamericanos salieran por representación de los mismos parlamentos o cámaras legislativas existentes. Manifestó que tampoco estábamos de acuerdo con los altos salarios que se les pagaban a esos diputados y que tampoco estábamos de acuerdo en que los expresidentes de los países centroamericanos fueran miembros vitalicios de ese Parlamento. Igualmente rechazó la integración de la Corte de Justicia y la forma del su nombramiento, que implicaba una designación muy política de los Magistrados. Igualmente se pronunció señalando que mientras en Centroamérica existieran los Ejércitos, y los países no los eliminaran, Costa Rica no formaría parte de estas estructuras político-jurídicas.

En la actualidad el sentimiento unionista sigue existiendo. El Presidente de El Salvador, Nayib Bukele, es quizá su máximo defensor y promotor.

En El Salvador y Honduras se ha desarrollado el Movimiento Social llamado Movimiento Ciudadano para la Integración Centroamericana. Desde el 2018 Bukele ha respaldado esta idea, con eco en algunas organizaciones de la izquierda centroamericanas, que además tienen su propio proyecto unionista o centroamericanista.

Bukele, probablemente viéndose en el espejo de Justo Rufino Barrios, ha propuesto recientemente la reunificación de Centroamérica. Ha lanzado el reto de la reconstrucción de la unidad centroamericana, que tuvimos antes de nacer a la vida independiente y que después intentamos mantener hasta 1840, según él, no solo por razones históricas y políticas, sino también por motivos geográficos y económicos, recordando el esfuerzo unionista que se produjo en 1921 con la firma en Tegucigalpa de una Constitución Federal por Guatemala, El Salvador y Honduras.

La propuesta de Bukele se ha presentado en el documento con el que convoca a la “Conferencia Sobre el Futuro de Centroamérica”, celebrada en la capital salvadoreña el pasado 22 de agosto. Aquí propone reformar el Protocolo de Tegucigalpa de 1991, por el que surgió el SICA, a efecto de constituir un nuevo organismo supranacional que, inicialmente, estaría compuesto por los cinco países de la Centroamérica histórica más Belice, Panamá y la República Dominicana.

Se trataría, según dicen sus proponentes salvadoreños, “de una organización regional supranacional, con personalidad jurídica propia que tendría “alcances en lo económico, político, monetario, fiscal, social, seguridad democrática y ambiental”. Estaría formada por el Consejo de la Unión, integrado por los jefes de Estado de los países miembros; un Parlamento, un Tribunal y, además del Consejo de Ministros, una Comisión, entre otras instituciones.

La idea de Bukele, y su Vicepresidente, quien ha anunciado esta iniciativa, es que se pueda generar, para el 2024, una propuesta final de reforma al Protocolo de Tegucigalpa para presentarla a los presidentes de los países del SICA, protocolo que se firmó en 1991, y es el que dio vida al SICA. Con la reforma se estaría pasando, “de la integración a la unión”, lo que requeriría de una “ingeniería constitucional” y una “arquitectura legislativa”.

Bukele, y su vicepresidente, han hecho alusión “a la verdadera unidad de Centroamérica, a semejanza de la antigua república federal”, probablemente buscando una mejor forma de integrarse a la Nueva Ruta de la Seda, cuya ruta pasa por el Canal de Panamá, que China viene impulsando desde el año 2013, con la perspectiva de que a partir del 2030 China sea la primera potencia mundial, en el campo de la economía y de las relaciones económicas internacionales, para lo cual China ya ha empezado a negociar acuerdos portuarios y marítimos con Guatemala y Costa Rica. Bukele que en algunos sectores centroamericanos se aprecia, como lo señala el ciudadano hondureño Rodil Rivera, “la posibilidad más clara que jamás se haya presentado a Centroamérica en toda su historia, no solo de alcanzar la unidad por la que dio su vida Morazán, sino de dar el primer paso real hacia el desarrollo, la que puede convertir, la Nueva Ruta de la Seda, a la región rápidamente en la plataforma de servicios para el transporte intercontinental e interoceánico terrestre, portuario, aeroportuario y ferroviario, más grande del mundo. En una palabra, la herramienta idónea para generar los servicios y beneficios que presta y recibe Panamá proyectados a la enésima potencia, lo que inmediatamente desencadenaría un enorme efecto multiplicador en la economía del nuevo Estado centroamericano, tal como lo percibieron nuestros próceres desde los primeros tiempos de la independencia”, llamando “a no quedar fuera de semejante empresa, en la que, según Rodil Rivera, “ya buena parte de América Latina se está preparando para participar. La relación de fuerzas se está inclinando de manera definitiva a favor de los sectores que favorecen el cambio en esa dirección, entre las que se incluye un fuerte contingente de empresarios del área que han entendido que el futuro se halla en el nuevo ordenamiento mundial que se está gestando y en el que China tendrá un rol preponderante.

Llama a que “no pasemos por alto el gran atractivo que paulatinamente la potencia asiática va ejerciendo sobre los países subdesarrollados, no solo por el masivo financiamiento que brinda sin condiciones, sino por su peculiar modelo económico, que combina sabiamente lo mejor de los sistemas socialista y capitalista, para promover el máximo desarrollo de sus fuerzas productivas, con el que, en menos de cuatro décadas. pudo producir una inmensa riqueza y, a la vez, distribuirla en forma tal que, a la vez, ha podido sacar de la pobreza a cerca de 800 millones de sus habitantes, o sea, a más de la mitad de su población. Y no le empecemos a poner peros a la proposición de Bukele sin conocer sus detalles y sus alcances.”

Y concluye diciendo “Por supuesto que sobrevendrán múltiples dificultades, entre ellas, la impenitente resistencia de los grupos conservadores, regionales e internacionales, y, cómo no, las asimetrías económicas que persisten en Centroamérica, pero nada que con voluntad e inteligencia no se pueda resolver. La idea la arrastra irresistiblemente la locomotora de la historia que, hoy por hoy, es China.”

¿Estamos los costarricenses, y Costa Rica, para ingresar a una propuesta unionista como la que está proponiendo el Presidente Nayib Bukele?

 

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