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Publicación: “Ocaso. La erosión del control de Estados Unidos y el futuro multipolar”

El Instituto Tricontinental de Investigación Social publicó el dossier número 36 titulado “Ocaso. La erosión del control de Estados Unidos y el futuro multipolar”, el cual explora el surgimiento de una nueva guerra fría impuesta por Estados Unidos a China y las formas de guerra híbrida que han sido utilizadas como parte de este nuevo escenario estratégico.

La publicación se divide en tres partes:

  1. El siglo estadounidense
    2. La guerra en Eurasia
    3. Guerra híbrida

Puede leer el dossier aquí

Compartido con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.

La política exterior de Costa Rica

Jorge Hernaldo Jiménez

Costa Rica es un país independiente desde 1821, este año cumple 2 siglos de ser un país libre. En tal situación sus gobernantes deberían guardar el debido respeto a la República y al cumplimiento de la soberanía que establece la Constitución.

Lamentablemente no es así. La política exterior de nuestro país no es una política independiente, no es una política basada en principios éticos ni doctrinales. Por el contrario, es una política subalterna, es una política de sumisión, es una política de un gobierno vergonzosamente neo colonial. Es la política exterior de una república bananera.

No reconoce al gobierno de Venezuela basado en la premisa de que es un gobierno que proviene de una elección fraudulenta. Ese podría ser un principio válido de una política exterior si fuera consistente en todas las situaciones. Pero no lo es, tenemos relaciones con países en donde lo que menos hay es un proceso democrático de elección.

Como prueba de lo anterior pongamos dos ejemplos cercanos: Reconocemos al gobierno de la República de Honduras, país en el cual se dio hace diez años un golpe de estado y en donde en las últimas elecciones tuvo lugar un fraude de todos internacionalmente conocido.

El otro ejemplo es el escandaloso golpe de estado en la República Multinacional de Bolivia, donde por un año el gobierno de Costa Rica tuvo relaciones con el gobierno nacido del golpe de estado. Y lo que es más vergonzoso, el ex canciller costarricense fue uno de los artífices del golpe.

El Presidente Trump dice que la última elección que se dio en su país es fraudulenta, es el mismo señor que dijo lo mismo de Venezuela, entonces: ¿qué va a hacer el Gobierno de Costa Rica?. ¿Va a reconocer el nuevo Gobierno en los Estados Unidos? El mismo país y el mismo gobierno que glorifica la insurrección en Venezuela, y les da carácter oficial a los golpistas insurrectos terroristas, ahora deberá reprimir a sus propios insurrectos golpista terroristas. ¿Cuál es la diferencia?

¿Cuál será el metro o termómetro con el cual el gobierno de Costa Rica medirá la veracidad de los fraudes electorales en otros países, para determinar cuál gobierno será o no será legítimo?

Si le tomó la palabra a Trump y siguió su política despiadada contra el pueblo de Venezuela, ahora,¿ le tomará la palabra al mismo Presidente que dice y afirma que hubo fraude en su propio país?

 

Imagen tomada de FLACSO CR.

La Falsa y Loca “Democracia” en EEUU

Lic. José A. Amesty R.

A propósito de los sucesos, donde los partidarios del presidente Donald Trump se dirigieron contra el Capitolio estadounidense, irrumpieron y tomaron algunos recintos del mismo, en el que se desarrollaba la ceremonia de certificación de la victoria del candidato Joe Biden; se suscitaron enfrentamientos entre civiles y la policía del exterior del edificio de gobierno, donde resultó muerta una mujer de un disparo, finalmente fue cerrado el Capitolio, todo a raíz del discurso de Trump afirmando que “nunca” concederá la derrota ante Biden.

Las turbas utilizaron la violencia para subvertir el proceso usual y legal mediante el cual se elige a los presidentes.

El diario Washington Post, habla de un golpe de Estado en el Capitolio, el cual fue incitado por un Presidente sin ley que intenta desesperadamente aferrarse al poder y alentado por sus cínicos facilitadores republicanos en el Congreso.

Realmente es una situación inédita, en un país donde se precian de ser el “modelo de democracia” en el mundo. El tema de la democracia en USA, es amplio, muy comentado por especialistas, políticos y muy extenso para tratar en un artículo, por lo que nos limitaremos a trazar unas líneas-notas en torno al mismo.

Lo básico del término es, Democracia = demos + cracia, el gobierno de (o por) el pueblo; y en relación a EEUU, gracias a una intensa y sostenida campaña propagandística, colmada de alabanzas y rastreras adulaciones, aparece como la tierra de la libertad y la democracia. Es más, como un país al cual Dios le habría encomendado la misión de recorrer el mundo sembrando libertad, justicia, derechos humanos y democracia por doquier. Sin duda es una visión mesiánica.

No obstante, lo cierto es que, además, la academia, la intelectualidad y los políticos, son insuficientes para ocultar un hecho decisivo: en la propia Constitución de Estados Unidos, con sus correspondientes enmiendas, la palabra “democracia” no aparece ni una sola vez.

Esto contrasta con afirmaciones como: “El sistema de gobierno estadounidense ha mostrado, durante sus 240 años, su ejemplaridad, despertando la envidia de todo el mundo”, Joseph Robinette Biden Jr.

Estas afirmaciones son más bien un mito, que son compartidas por una nada despreciable masa de la población occidental: basado en la fábula que la norteamericana es la democracia por antonomasia y, en consecuencia, digna de ser imitada. La historia, la Constitución y el régimen electoral estadounidenses desmienten tales creencias. En todo caso, no es recomendable hacerse ilusiones respecto del país, que cumple el rol de imperio dominante y que ha marginado históricamente a su pueblo, y a muchos otros del orbe.

Ya conocemos de las múltiples y mayores barbaridades, fraudes, golpes de Estado y genocidios de los últimos 200 años se han realizado en nombre de la sacrosanta democracia, y de algunos principios “democráticos” (como libertad de circulación, diálogo, consenso, elecciones libres, entre otros), que pareciera ser el escudo protector de los intereses de las grandes empresas trasnacionales y su cohorte de políticos y gobernantes de nuestro mundo tan poco occidental como cristiano.

Lo indudable, es que EEUU ha olvidado algo que señala el académico Bruce Barton: “la democracia estadounidense, le debe su sello distintivo a los principios y la estructura de los Gobiernos civiles de los indios norteamericanos”. Tema apasionante e ilustrativo a abordar en otro momento.

En términos electorales, que parece ser la única premisa fundamental de la democracia estadounidense, reconocida como tal, en este país contiene un solo proyecto, el imperialista con dos variantes: el Partido Demócrata y el Republicano.

En términos económicos, según la obra “Capitalismo Progresista” de Joseph E. Stiglitz, la situación del país es devastadora ya que el crecimiento del PIB no acompañó necesariamente al mejoramiento social y que se alteró desde 1980: la economía se ralentizó, el nivel de vida decayó, la desigualdad se volvió creciente, incluyendo las desigualdades de raza, condición étnica, género y oportunidades, la desigualdad en sanidad y, desde luego, en riqueza, pues el 1% de la cima dispone de más del 40% de la riqueza total del país.

En síntesis, la igualdad ya no es el rasgo característico de la gran nación, otrora admirada en Europa y en el propio continente.

El sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, señala que EEUU es “un país disfuncional en términos democráticos” y “una democracia fallida”, habla de una “degradación total” al subrayar que “las casas se protegen el día de las elecciones por las milicias armadas en las calles”. “Es el único país del mundo donde eso ocurre”.

En general, la democracia de EEUU, hace muchísimo tiempo, viene demostrando que están bastante de espalda a los intereses de las mayorías populares. Este es un problema serio. Y las formas de resolver las crisis pasan por líderes autoritarios como Trump.

Históricamente, para recalcar e ir concluyendo, los Estados Unidos se autoproclaman un pueblo pacífico, destinado por la providencia a expandir el ideal de la libertad y la democracia por el planeta. Su relato se complementó más adelante con la doctrina Monroe de 1821, cuyo eslogan «América para los americanos» fue la excusa para imponer su voluntad a los nacientes Estados de América Latina. Doctrina Monroe y «destino manifiesto» han tenido diferentes interpretaciones y actualizaciones, según gobiernen demócratas o republicanos. Desde la política del garrote y la zanahoria, pasando por la del «buen vecino», el panamericanismo y la Alianza para el Progreso hasta las políticas militares y geoestratégicas. Guerras de baja intensidad, lucha contra el narcotráfico, el terrorismo internacional, reversión de procesos revolucionarios, otros.

Bajo dicho paraguas proclaman su condición de gendarme no sólo en América Latina, sino en el mundo occidental. Según argumentan sus ideólogos y think tanks, no se trata de una situación buscada, sino de una especie de fatalidad con la cual deben convivir, impuesta por Dios, como pueblo elegido para garantizar la democracia. Así, educados en la paz, tendrán que hacer la guerra. Defensores de los derechos humanos, tendrán que violarlos. Bajo la promesa de defender la justicia y la libertad, se ven abocados a transgredir dichos principios en pro de lograr el objetivo final, que no es otro que imponer por la fuerza y a su pesar el Estado de Derecho. Para ello no escatiman esfuerzos, promueven golpes de Estado, derrocan gobiernos y, si es necesario, invaden países en nombre de la pax americana.

Concluimos que la “Democracia” de USA, es una democracia simulada, ya que tanto demócratas como republicanos han sostenido el infame bloqueo a Cuba, atacan a pueblos como Venezuela, se han entrometido en la política de los gobiernos de la región, han organizado golpes de Estado militares con el fin de que sus empresas exploten al máximo nuestras riquezas naturales.

Por décadas se presentó a Estados Unidos como ejemplo de democracia avanzada. Todos los medios propagandísticos y comunicacionales sirvieron para ello y se reforzaba por la idea de elecciones libres y la inexistencia de golpes de Estado liderados por fuerzas militares, lo que en América Latina servía para explicar que “allá no hay golpes porque no hay embajada norteamericana”, recordaba el ecuatoriano Egard Isch.

Ese “espíritu democrático” de las élites hace que EE.UU, apoye siempre las peores dictaduras, los golpes más sangrientos, las guerras de dominación simuladas como guerras civiles, siempre que fueran útiles a sus intereses nacionales y los de sus empresas expoliadores.

Aquella promesa de igualdad, libertad y fraternidad quedó anegada en los cimientos de la estatua de la Libertad, ya que colocaron la libertad individual (a expresarse, a votar) como el único rasgo, desechando oficialmente la igualdad y la fraternidad. No se puede olvidar que se trata de un régimen teocrático en el que en actos públicos se jura ante la Biblia, en el que en siete estados se prohíbe a los ateos ser profesores o funcionarios públicos, y sufren discriminación en el ejército, si es que logran ingresar.

Todavía hoy, el servicio de inmigración establece en su guía de políticas que un miembro de un partido comunista no puede ser admitido en el país. Pero el mismo criterio se aplica a los ciudadanos en una serie de empleos si se los identifica como comunistas (o terroristas, calificación que puede alcanzar a cualquiera que no sea blanco).

Esta crisis del sistema político de EEUU, y por ende, de su identidad, no sabiendo a ciencia cierta dónde van, que no sea su mera ambición de poder, ojala, los confunda y disuade a no imponer por la fuerza su pésimo sistema político.

Imagen tomada de New York Times.

A la mano de Dios (l)

Autor: Hernán Alvarado

Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando,
algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetearse
a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo,
que se lanza a la prohibida aventura de la libertad
Eduardo Galeano [1]

La última columna del difícil año 2020 fue una nota luctuosa, debido a que, sorpresivamente, Diego Armando Maradona partió el 25 de noviembre. Adoptó un tono intimista, propio de un duelo y adecuado a un año que trajo tanto dolor. Multitudes en Argentina y Nápoles le mostraron su agradecimiento y los entendidos coincidieron en que murió un artista cuya obra será inolvidable.

Para empezar este 2021, se analizará el gol más polémico de su vida deportiva, el primero de dos que le anotara a Inglaterra y que él atribuyera, en parte, a la «mano de Dios». Fue uno de los goles más comentados del siglo XX, algunos de sus significados serán situados en este y el siguiente artículo [2]. Se continúa, entonces, el análisis «holístico» del gol, que fuera interrumpido por tan infausta noticia.

Un gol inolvidable

El 22 de junio de 1986, en el coloso de Santa Úrsula, mejor conocido como Estadio Azteca, jugaron Argentina e Inglaterra por los cuartos de final de la Copa Mundial disputada en México. A seis minutos del segundo tiempo, el partido se mantenía cerrado en cero. Entonces ocurre algo insólito, en parte gracias a la habilidad de Diego, pero mucho por error y azar, que suelen ser acompañantes frecuentes del gol [3].

Maradona había arrancado de tres cuartos de cancha, teniendo pronto que esquivar a un primer volante con un regate corto, una de sus especialidades. Diego siguió adentrándose contra el muro de piernas de la defensiva inglesa, el cual se iba cerrando con cada paso que él daba. Al final y ya sin espacio, Maradona pasa la redonda a Jorge Valdano, que lo acompañaba por la derecha. Este intenta dominarla, pero se la roba en el aire el acucioso Steve Hodge, quien, tratando de despejarla, saca un centro alto, justo a donde Diego venía entrando con fe ciega en que la bola le vendría de vuelta. Al venir de un inglés, se libró del fuera de juego y ni lerdo ni perezoso saltó hacia aquel balón que le caía del cielo.

Mientras tanto, el experimentado Peter Shilton también salía a buscar esa pelota. Este guardameta mide por lo menos 20 centímetros más que Maradona; salía de atrás, de frente, con ventaja de posición, visibilidad y alcance (sobre su cabeza habría que sumarle el brazo). Pero el Pelusa llegó primero al balón, aunque agrandándose un poco con su puño izquierdo, que pasa desapercibido incluso para el mismo guardameta. Este tiene, entonces, buena parte de responsabilidad, sobre la cual poco o nada se habló; por su lentitud, ingenuidad y hasta negligencia con la que actuara en aquel majestuoso escenario y en aquel histórico momento. Desde luego, la bola termina rebasando la salida del portero y desatando un nudo de muchísimas gargantas que gritaban al unísono.

El árbitro central, Ali Bennaceur, consultó a su abanderado; literalmente, la mano de marras pasó sin ser vista. Así que fue una suerte que el mediocampista inglés se equivocara, que Peter Shilton reaccionara tarde y que los árbitros ni se dieran cuenta de la astucia del Pelusa. Maradona dijo, al finalizar el partido, que lo había hecho «un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios». En balompié, la genialidad se aprecia hasta cuando es tramposa, siempre que sea artística. Así es como Shilton, cuya carrera fuera encomiable, pierde su duelo con el duende argentino. Y aún le quedaba la confirmación…

Un gol para el siglo XX

Un rato después, Maradona arranca otra vez con bola dominada. Cruza la media cancha y avanza impetuoso hacia el marco enemigo; en el trayecto esquiva cuando menos a seis ingleses que seguían anonadados su estela blanquiceleste. Finalmente, en el área de penalti, Peter Shilton lo encara sin convicción, sin ir a la bola, vencido de antemano; y termina sentado viendo a Diego culminar el gol más recordado de su audacia deportiva.

Es este un excelente ejemplo de gol reducible a la habilidad de un solo jugador. ¿Cómo podría no haberle fascinado a un siglo que vivió de la ilusión del individualismo? Pero no conviene olvidar, del lado inglés, la cadena de infortunios que lo favorecieron. Ante todo, la intervención desganada del guardameta. Mucho contribuyó esta anotación al nacimiento del ídolo, a la idea de que Maradona era uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Pero no opacó el gol anterior, en el que además de contundencia, se manifestó una picardía propia de una «mejenga» de barrio, que es de donde brota el balompié continuamente, como de su manantial natural. El partido terminaría 2 a 1 y Argentina seguiría hacia la conquista de su segunda Copa Mundial.

[1] Galeano, E (1995) El fútbol. A sol y sombra. México, Siglo XXI, p. 2.
[2] El segundo artículo se concentrará en temas de ética deportiva.
[3] Aún se puede ver en YouTube.

 

Imagen principal tomada de Wikimedia Commons.

Publicación original en GAZeta Guatemala. Compartido con SURCOS por Hernán Alvarado.

¿Incidentes o golpe de Estado?

Marcos Chinchilla Montes

Claro que lo sucedido hoy en Estados Unidos de América es más que bochornoso, el presidente Trump instrumentalizó a sus fanáticos seguidores para disparar su último cartucho contra lo que él considera una elección fraudulenta. En otras palabras, digamos que intentó dar un golpe de Estado, cosa que EUA sabe hacer muy bien, aunque no en su geografía.

La institucionalidad democrática de ese país terminó resquebrajándose aún más, y avisora un cisma de enormes proporciones que se extenderá por varias décadas; cuidado y no, la fractura política pueda ensancharse más en una coyuntura en que la hegemonía del imperio muestra evidentes signos de erosión.

Esos actos e imágenes nos resultan muy familiares en América Latina, prácticamente todos los golpes de Estado que hemos vivido en la región, llevan el sello Made in USA, y las sangrientas dictaduras que se instalaron tenían la misma marca de origen. La diferencia mayor radica que en nuestra América la intervención yanqui se saldó con miles de muertos y desaparecidos, torturas, violación a los derechos humanos, interrupción del “orden” constitucional, y destrucción del medio ambiente entre otras atrocidades; mientras que la confusa intentona golpista acabó por el momento con la vida de una de las mujeres manifestantes y 15 personas detenidas.

Algunas perlas que me parece no podemos dejar pasar desapercibidas:

  1. Conociendo la convocatoria que hizo Trump para que sus seguidores -blancos y supremacistas- se manifestaran contra la confirmación electoral del Biden, la policía hizo poco o nada para anticiparse a la toma del Congreso (hay que reconocerle al hotel Harrington de Washington que prefirió cerrar por varios días antes de aceptar a los supremacistas de Proud Boys), todo apunta a complicidad por parte de las autoridades. Cosa contraria, prácticamente todas las manifestaciones del Black Lives Matter fueron reprimidas y terminaron con decenas de personas detenidas y un llamado de los sectores conservadores a extinguirlas. 
  2. El silencio del denominado Grupo de Lima; regularmente tienen la osadía de despotricar contra Venezuela y Maduro, pero no tienen nada de testosterona para pronunciarse contra los ademanes antidemocráticos de Trump. Como buenos perros falderos, tienen que guardar silencio, o hablar cuando así se los indica el amo.
  3. La posición de la OEA y Luis Almagro se resumió en 97 palabras y caracteriza el intento de golpe de Estado como “incidentes”. Claro que con Nicaragua, Venezuela, Cuba y Bolivia ha sido implacable. Yo imagino que como mínimo, Almagro designará una comisión de observadores y hará recomendaciones para fortalecer la maltrecha democracia norteamericana.

Hoy Estados Unidos de América experimentó una cucharadita de la medicina que le ha recetado al mundo: violencia, imposición, sedición, muerte. ¿Se repetirá la incapacidad de sus líderes para entender qué sucede a lo interno del país, o mirarán en la dirección equivocada como sucedió con el ataque a las Torres Gemelas aquel infausto 11 de septiembre del 2001?

 

Imagen tomada de El Comercio, Perú.

Personas con discapacidad: más pobres, desiguales y aisladas que nunca antes

Luis Fernando Astorga Gatjens
luferag@gmail.com

Cuando la vida es difícil para cualquier persona, es más difícil aún para las personas con discapacidad. Ésta es una premisa que se cumple con rigor en esta dura época marcada por la irrupción devastadora del coronavirus.

Se preguntaba mediante un amplio reportaje contextualizado en la realidad española, la periodista María José Carmona: ¿Por qué todo es más caro para las personas con discapacidad? A lo largo de su trabajo muestra cómo casi todo (bienes y servicios), tienden a ser más costosos para las personas con discapacidad y sus familias.

Sean personas ciegas o sordas, personas con discapacidad intelectual o con discapacidad física, deben adquirir productos que otras personas sin discapacidad no requieren o tienen que adquirir productos a un precio mayor, que cuentan con algún dispositivo que mejora o asegura la accesibilidad.

La reportera pone como ejemplo ilustrativo el hecho de que las personas ciegas, se vean obligadas a adquirir un iphone, en virtud de que cuenta con una tecnología denominada Voiceover, que lee en voz alta todo lo que pasa en la pantalla del celular. Pero –como bien destaca–: Es un iphone y cuesta mucho dinero. Y esto es aplicable a los diferentes tipos de discapacidades, a partir de necesidades específicas.

Esta situación la caracterizó muy bien el Premio Nobel de Economía, Amartya Sen que mostró cómo en Inglaterra, las personas con discapacidad para tener un nivel de vida similar a las personas sin discapacidad, debían incurrir en una serie de gastos adicionales. En un estudio que realizó a finales de la década de los noventa del siglo anterior, el economista indo-británico, mostró cómo esta situación generaba mayores condiciones de pobreza en las familias con miembros con discapacidad.

A conclusiones similares llegó el sueco, Bengt Lindqwist, ExRelator de Naciones Unidas sobre Discapacidad, al destacar el círculo vicioso entre pobreza y discapacidad: “La pobreza genera discapacidad y la discapacidad produce pobreza”.

Las malas condiciones de limitada higiene y hacinamiento que genera la pobreza y extrema pobreza, y la falta de acceso oportuno a servicios de salud, son condiciones idóneas para que los niños adquieran enfermedades discapacitantes. Igualmente, las actividades laborales riesgosas son una causa de accidentes que dejan secuelas discapacitantes. Con ello se ejemplifica la parte de la ecuación que fija que las condiciones de pobreza pueden ser generadoras de discapacidad.

Las personas con discapacidad tienen menores posibilidades de acceder a un empleo, aun cuando cuenten con alguna formación académica o técnica. Los prejuicios existentes y otras barreras generan esta injusta situación discriminatoria. Asimismo, cuando un integrante de la familia tiene una discapacidad, en muchas ocasiones otro miembro de la familia debe convertirse en su cuidador o cuidadora; con lo cual dos miembros pueden quedar excluidos de la actividad laboral remunerada. El resultado concreto es una menor disponibilidad de recursos económicos y con ello, se cumple la parte de la ecuación que expresa que la discapacidad produce pobreza.

Así las cosas, cuando se unen menores ingresos y mayores gastos, ambos generados por la discapacidad, se incrementa en forma notoria, las condiciones para que las personas con discapacidad enfrenten mayores condiciones de pobreza y desigualdad social. Eso quedó patentado en los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discapacidad (ENADIS 2018), al comparar mediante cifras cómo la pobreza afecta en mayor medida a las personas con discapacidad.

Ahora bien, este fenómeno se hace más grave aún en tiempos de crisis económica y social, como la que enfrenta la sociedad costarricense a raíz de la pandemia de la covid-19.

En mayo del año anterior, la ONU emitió un informe que caracteriza la situación de las personas con discapacidad ante la pandemia. “La crisis mundial de la covid-19 está profundizando las desigualdades preexistentes, revelando el alcance de la exclusión y poniendo de manifiesto que es imprescindible trabajar en la inclusión de las personas con discapacidad. Las personas con discapacidad —1.000 millones de personas— son uno de los grupos más excluidos de nuestra sociedad y se encuentran entre las más afectadas por esta crisis en cuanto a muertes. Incluso en circunstancias normales, las personas con discapacidad tienen menos probabilidades de acceder a la atención sanitaria, la educación y el empleo y de participar en la comunidad. Tienen más probabilidades de vivir en la pobreza, están expuestas a tasas de violencia, abandono y abuso más elevadas y se encuentran entre los grupos más marginados de cualquier comunidad afectada por una crisis. La covid-19 ha agravado aún más esta situación, al afectar de manera desproporcionada a las personas con discapacidad, tanto directa como indirectamente”.

Al concluir el año 2020, tal es la apreciación diagnóstica de una realidad todavía no investigada ni revelada en toda su preocupante dimensión.

El principio de soluciones ante tan vasto problema social de exclusión, que afecta a la mayoría de las personas con discapacidad y sus familias, está claramente definido en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (ONU, 2006), que el Estado costarricense ratificó mediante la ley 8661. No por casualidad esta norma internacional tiene como uno de sus tres ejes el de desarrollo social inclusivo y accesible.

Sin embargo, al examinar la aplicación de las disposiciones de este tratado vigente desde septiembre del 2008, en nuestro país, el panorama es desolador. Después de 12 años de su entrada en vigor, ya se tendrían que mostrar resultados tangibles y concretos, en el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas con discapacidad. Pero la distancia entre lo que dicta este instrumento jurídico y las políticas públicas que posibiliten la inclusión social de este sector poblacional de más de 600 mil personas, sigue siendo enorme.

Lo más grave es que con el Gobierno de Carlos Alvarado no sólo

 no se han dado avances, sino todo lo contrario: El retroceso es el horizonte más seguro para la mayoría de las personas con discapacidad. Las graves reducciones presupuestarias que se aplicarán en este 2021, afectarán severamente políticas públicas que debían beneficiar a este sector poblacional. Y antes que se señale al coronavirus como principal culpable de esta situación, es oportuno y necesario aclarar que esta situación se empezó a manifestar mucho antes de que la covid-19 arribará a nuestro país. Lo que hizo la pandemia fue agravar y desnudar el estado de cosas preexistentes.

Para que esta injusticia social y la creciente exclusión, no se extiendan como una ancha sombra, a las personas con discapacidad y sus familias, en alianza con otros sectores, no les quedará otro camino que movilizarse y luchar. ¡Sin acción organizada, no hay derecho!, tal es la consigna imprescindible en este año del Bicentenario de Nuestra Patria.

(4 de enero, 2021)

Mientras la vacunación contra la covid-19 avanza: ¡Sigámonos cuidando entre todas y todos!

Dra. Daniela Astorga Matarrita

La buena noticia de la llegada de las vacunas para la inmunización contra la Covid-19, nos debe alegrar mucho, pero de ningún modo, nos debe inducir a bajar la guardia en el combate contra la enfermedad.

Gracias al sistema público de salud con que cuenta el país, las 3 millones de vacunas que se compraron a la farmacéutica Pfizer, posibilitará que millón y medio de personas sean vacunadas desde el presente hasta mediados del 2021 o más allá. Hay que recordar que se requieren dos de esas vacunas por persona para lograr la deseada inmunización.

Debemos ser conscientes de que este inicio de la aplicación de esta vacuna contra el virus SARS-CoV-2, de ninguna manera, pone fin a la pandemia y no puede interpretarse como un hecho que impulse al levantamiento de las medidas preventivas básicas contra la Covid-19.

Podría ser el principio del fin de la pandemia pero no hay certeza absoluta de que la situación de grave emergencia que ha afectado a la sociedad costarricense, desde marzo hasta estas fechas de inicio de año, llegó a su fin.

Claro está, la llegada de las vacunas genera razonables y justas esperanzas en la lucha para revertir la crisis sanitaria, así como sus severas secuelas en el campo económico y social. Asimismo esta nueva etapa que se abre contra el coronavirus, puede empezar a paliar el severo impacto emocional entre miles de personas, que ha generado el temor al contagio así como las inevitables medidas de confinamiento.

Ahora se requiere que en forma organizada y bien planificada las vacunas lleguen a las personas, atendiendo progresivamente, los grupos de mayor riesgo: Desde personal sanitario que está en la primera línea de combate a la enfermedad, a personas que por combinación de factores (edad, padecimientos como hipertensión o diabetes, obesidad, entre otros) y así, progresivamente, hasta que se cubra ese millón y medio de personas.

Cabe recordar aquí que esta estrategia escalonada de vacunación se orienta a crear las condiciones de la inmunización de rebaño, que haría que con un alto porcentaje de personas inmunizadas, se corte las posibilidades de contagio.

El encierro real y concreto así como el subjetivo, crea las condiciones para que muchas personas en estos días, sigan pensando que se pueden tomar licencias y libertades ante tantos meses de presión, y esto puede multiplicar las posibilidades de contagio cuando el esfuerzo de vacunación, es incipiente y todavía hay dudas razonables con respecto a los alcances de la vacuna.

Un contagio desbordado es muy probable que haga colapsar la oferta de camas de los hospitales; incluidas –desde luego—las de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

“A Dios rogando y con el mazo dando”: El mejor camino a emprender en estos días de año nuevo, es seguir reuniéndonos dentro de nuestras burbujas sociales y cumpliendo, con rigor, las medidas y protocolos sanitarios, que protejan a los otros (especialmente a los de mayor riesgo) y a nosotros mismos. Mientras tanto esperamos que el esfuerzo de vacunación primero y la inmunidad natural o de rebaño después, empiecen a revertir a la Covid-19.

Estos son los mejores deseos y propósitos para que el año 2021, ofrezca un mejor rostro a la humanidad entera y, desde luego, a la sociedad costarricense.

(6 de enero, 2021)

Imagen tomada de Semanario Universidad.

¿Ante el inicio de la tercera década del Siglo XXI?

Vladimir de la Cruz

Inició el 1 de enero la tercera década del Siglo XX. Para nosotros, en el campo político, es un inicio de lucha electoral por la Presidencia de la República, sus vicepresidencias y por la integración de la nueva Asamblea Legislativa, proceso que inicia este año, se abre para la campaña electoral en octubre y finaliza en febrero, del 2022, en la primera ronda electoral, o en abril si no hubiera un resultado superior al 40 % de votos válidamente emitidos a favor de alguno de los partidos que participarán en las elecciones.

Cuando iniciamos el Siglo XXI, el 1 de enero del 2001, comercialmente se celebró en la noche del 31 de diciembre de 1999 y del inicio del 1 de enero del 2000, hubo grandes premoniciones y presagios sobre este nuevo Siglo y nuevo Milenio. Se hicieron comparaciones, se recogieron visiones del pasado sobre ese acontecimiento, se pensó, y hasta la comunidad científica cayó en el temor, que con el cambio de siglo iba a producirse un descalabro en las computadoras y sistemas informáticos a nivel mundial, lo que no ocurrió.

Algunos, como yo, pensamos que en el campo de la tecnología de los transportes íbamos a estar viendo cambios asombrosos, que no se han dado. Las líneas de diseños de autos no han cambiado sustantivamente, ni nos han metido en un siglo de transformaciones impactantes. Lo más moderno es lo que ha soñado la Primera Dama de su tren superando la chatarra y trenes de segunda que se habían comprado en España. Hasta ahora un sueño…ojalá no sea de opio.

El aerodinamismo como diseño de objetos no me ha provocado a mí nada que me diga que estamos en las primeras décadas de un siglo muy diferente a las últimas dos décadas del siglo anterior.

Los sistemas inteligentes en aparatos de la vida cotidiana no llegan todavía a consumos populares masivos domésticos, quedan fundamentalmente en los

guindajos, algunos de ellos muy caros, que usa la gente, teléfonos, relojes, anteojos, y otros objetos que permiten comunicaciones a todo dar, casi como si fueran minicomputadoras, con mediciones del estado de cuerpo, de su temperatura, de sus composiciones químicas, de la medición de pasos, de consumo de calorías, y muchas otras alternativas que son atractivas a los usuarios, como la posibilidad de control remoto de vigilancia de las casas, de abrir puertas, de prender o encender microondas, refrigeradoras, cocinas, y control de otros electrodomésticos, cerrar y abrir ventanas o cortinas o cortineros, y de pequeños, medianos y grandes robots que colaboren en tareas hogareñas. En fin, en estos aparatos se realiza, en mucho, la vida cotidiana de este nuevo Siglo XXI.

Los autos eléctricos no son una novedad de este siglo, los que se han acompañado de los autos que pueden parquearse solos, que reducen la velocidad frente a otros, para evitar choques o disminuir accidentes, en aviación de pasajeros no se ha deslumbrado con nada especial, ni en el campo de la industria turística marítima, que se mantiene con sus clásicos cruceros.

Los autos voladores se empiezan a mencionar, pero tardarán más que los eléctricos en popularizarse.

La ciencia, la tecnología y la medicina, en constante renovación y desarrollo, nos impactan de vez en cuando con algún avance significativo. Sin embargo, a mi modo de ver, lo que más va a impactar en todos estos campos es lo que se avanza en el campo médico para enfrentar la Pandemia del Coronavirus, y las futuras enfermedades y otras “pandemias” que puedan suceder, por el alto impacto que ha tenido ésta en la economía mundial. Solamente lo que se ha hecho y avanzado, con gran éxito en las distintas vacunas contra este virus es verdaderamente revolucionario en todos los campos.

Es la Pandemia la que va a marcar esta década que inicia este mes de enero. Los efectos que ha tenido en el campo económico, financiero, productivo, de las relaciones internacionales, de los mercados de producción y distribución de productos y de riquezas, de equilibrio y de lucha entre las grandes economías y países. Son los efectos en las relaciones personales, familiares, sociales y políticas que también están siendo definidas por su proyección y alcances, por los hábitos sociales y de relación interpersonal que se han establecido y que difícilmente vayan a cambiar, o a devolverse.

Los afectos y muestras de cariño de las personas cambiarán y se regularán a partir de los cuidados que se han establecido para enfrentar la pandemia, por más que queramos abrazarnos, tocarnos o besarnos socialmente.

En aulas, desde la preescolar hasta la universitaria, igualmente, se establecerán reglas de relación y de contacto personal. Se tenderá a aulas con pocos alumnos, con buen espacio entre ellos. Sus actividades físicas, deportivas y recreativas se modificarán, sin dejar de existir. Se estimularán probablemente, más los deportes de carácter más individual. Los juegos de niños se orientarán, de igual manera, a los que puedan realizar ellos solos, en juegos de mesa, de armar o de construir, de rompecabezas y de pensar. Las tablets, los ipads, los teléfonos especiales para niños que ya se emplean, se harán más universales desde la más temprana infancia, contribuyendo a este aislacionismo de relaciones personales de contactos físicos.

El teletrabajo y la educación a distancia, o teleeducación, o sistemas virtuales de trabajo y de educación, se quedan a partir de ahora. La pandemia los impuso adelantándolos muchos años, demostrando su eficacia, eficiencia, su importancia, su comodidad y su alta capacidad de rendimiento.

Las Oficinas se reducirán en espacio por la extensión a las “oficinas espacios” de los teletrabajadores desde sus viviendas o casas, con más rentabilidad laboral. Se ha demostrado que los teletrabajadores “trabajan” más desde sus hogares casas, sin pagos adicionales, y con control permanente de sus trabajos.

Los efectos organizativos de estas nuevas modalidades laborales y de estudios empezarán a sentirse. Los trabajadores en general disminuirán su capacidad organizativa sindical, los educadores, todos, tendrán que ponerse al día, y más rápidamente que sus estudiantes, en las técnicas de comunicación virtual o computacional, en las nuevas tecnologías, como si fueran chips naturales de su ADN.

La política se transformará en mucho. La Telepolítica que ya existe aumentará. Los auditorios políticos se ampliarán por medio de todas las redes y formas de comunicación colectivas que actualmente permiten reunir, ante un conferenciante, a través de zoom, por ejemplo a más de 700 personas, lo que la universidades, en sus auditorios, no alcanzan ni a 300 cupos máximos, cuando los auditorios son “gigantes”, y cuando hay una tendencia de desarrollar aulas de conferencias, al doble del tamaño de una aula normal, antes que un Auditorio de 100, 200 o 300 personas.

Los auditorios tipo zoom revolucionaron las comunicaciones de líderes, que pueden llegar a amplios públicos e interactuar con cada una de las personas que está allí, de un modo directo, personalizado, si se quiere, con posibilidad de grabar la experiencia y de repetirla y oírla cuando se desee.

¿Cuánto afectará, en estos aspectos, estos elementos de la nueva década a la próxima campaña electoral en Costa Rica? ¿Será como, en los Estados Unidos, desarrolló Donald Trump su campaña y su ejercicio de gobierno, a puros twits?

Últimos días de los 17 años

Testamentum Ab Eo Tempore

Macv Chávez

Al volver a casa mi mamá fue la más feliz, y como siempre me recibió con los brazos abiertos, contenta por tenerme de nuevo en casa. Aunque, un tiempo después empezó a preocuparse pensando que me habían echado del seminario por algunas visitas que me hizo, debido a su gran preocupación de madre y también a la situación económica del hogar, logrando recibir las generosas propinas que algunas veces me daban unas personas generosas, esas que no solía gastar en nada porque lo tenía todo. Pues, por gracia divina el pago de mi pensión finalmente lo realizaban unas monjas de la cuadra 15 de la avenida Brasil, quienes generosamente ofrecieron hacerlo a raíz de la primera misa que celebró el Padre Carlos Rossell en dicho lugar, un tipo bastante admirable por su capacidad intelectual y sencillez, en aquel tiempo, ahora no lo sé, y todo gracias a una práctica -consciente o inconsciente- que existía en aquel entonces: “la amistad se termina al salir del seminario”; y todo por una fabulosa, “bendita” o sutil prohibición que existía, esa que más de una vez el director espiritual me lo hizo saber, ”para que nadie se viera envuelto en ningún problema de la vida mundana”. Algo que me parecía una estupidez y se lo dije, porque quien quiere ser algo, lo es; y quien no, no, y simplemente fingirá, como muchos lo han hecho por varios años, tanto que algunos se merecen un Óscar por tan maravillosa actuación.

Durante una temporada intenté conservar amistad con algunos, tanto que algunas veces iba a la Catedral de Lima a misa, encontrándome con algún “amigo del seminario”, tanto con los que estaban dentro como fuera. De ese modo, un día fui a visitar a Jean Pierre a la iglesia de las Nazarenas, logrando visitarle por varios días, incluso en el mes morado, porque todavía andaba de ocio y había desarrollado una costumbre religiosa fuerte, por la experiencia del seminario, algo que me llevó a seguir cultivando mi espiritualidad religiosa mientras iba buscando trabajo a través de algunos “amigos”, esos que poco a poco se fueron manifestando como lo que eran en sí, al saber que ya no estaba en el seminario. Cosa que me sirvió para empezar a ver la otra cara de la moneda, recordando un tanto a las clases sociales: si no eres de los suyos, marginado te tienen.

Bueno, entre algunas de esas visitas Jean Pierre, él llega a presentarme a dos sacerdotes, a uno lo conocí el día de mi cumpleaños uno o dos años antes de ingresar al seminario, porque ese día pasé acolitando toooooooodo el santo día -expresaría mi madre un tanto fastidiada, porque siempre ese día lo compartía con mi familia-. Aunque este sacerdote no recordaba mucho de mí, cosa que suele pasar cuando conoces a un sinfín de personas en la vida diaria. Pero, yo tenía la seguridad de que él era uno de los diáconos que fue a la iglesia Santa Ana, con Monseñor Carlos García, el ahora ya Padre Mario. Al otro sacerdote recién lo conocí ahí, tanto que a estas alturas no recuerdo su nombre. Creo que mi torpe mente menciona Fernando, como su nombre, pero no estoy seguro de ello, porque en sí no pasamos nunca a una amistad real, debido a que su invitación a su parroquia no solo fue para ayudarle con la catequesis, sino que tenía la firme intención de replantearme la vocación sacerdotal para terminar ingresando a la diócesis del Callao, cosa que no me gustó en lo más mínimo, porque evidentemente yo había salido del seminario y estaba en una búsqueda superior para dar lo mejor de mi ser en mi quehacer, y por eso acepté gustosamente ayudarle en la catequesis de su parroquia, porque tenía el conocimiento que había adquirido en el seminario gracias a la generosidad de muchas personas, razón por la cual debía ofrecerlo del mismo modo, aunque no voy a negar que los pasajes corrían por cuenta de la iglesia, debido a que mis bolsillos no me permitían semejante privilegio.

Una vez que conocí a estos dos sacerdotes, empecé a acolitar en la iglesia del Señor de Los Milagros, primero con el cura del Callao y luego con el Padre Mario, así con mayúscula por mi admiración a su persona, porque además es un gran amigo y ser humano, con quien al principio pensé que jamás iba a pasar de una relación protocolar de conocerlo y tratarnos bien, como buenas personas, debido a que me parecía bastante serio y distante, de pocos amigos, por así decirlo, cosa que con el tiempo descubrí que no era verdad, porque era un hombre de meditación y gran calidad humana, bastante querido a dónde iba o lo mandaban, porque era una persona admirable, así como un gran sacerdote.

Durante el tiempo que estuve en la parroquia del Callao me dediqué a acolitar, como también a conversar con uno u otro chico del grupo de catequesis, rara vez lo hacía con alguna chica, debido a que había ido a cumplir con una misión o fin: colaborar en la catequesis sin problemas, porque en la parroquia Santa Ana había tenido experiencias de las malas lenguas que decían que andaba con una y otra chica sin siquiera andar con ninguna, salvo con Daniela, una chica por la que me quedé admirado, ya que luego de nuestro primer beso fue bastante romántica, cauta y sabia, como para que nadie se entere, ya que yo había sido elegido para el retiro de postulación al seminario por esos días. Y por eso, al día siguiente de nuestro primer beso y momento romántico, ella me dijo que “no sería una piedra en mi camino” y que me guardaría como un hermoso recuerdo en su corazón, cosa que también logró grabar en el mío, luego de despedirse con un último beso, uno de los besos más hermosos que he recibido, por la grandeza de su corazón.

Por otro lado, no voy a negar que en dicha parroquia, en la del Callao, una que está por Faucett con Santa Rosa, a unas cinco o siete cuadras, más o menos, había dos chicas que me gustaban físicamente, porque me parecían simpáticas, pero nada más allá de un gusto, porque no andaba en afán de buscar enamorada ni nada por el estilo, porque por aquel entonces todavía era un chico con un ideal romántico sanvalentinesco, uno que creía en el amor de los cuentos o floros de hadas y demás pendejadas de las telelloronas mexicanas, esas que nos vendía la televisión desde pequeños; y por ende, si no nacía el flechazo de Cupido, lo demás era simple gusto, razón por la cual solo andaba perdido entre las líneas del espacio-tiempo en el que transcurría mi vida diaria en ese lugar. Y así, conforme pasaban los días, yo iba esperando dejar de tener 17 años, porque aquello me permitiría poder buscar un trabajo para ayudar con los gastos de casa, debido a que siempre hacía falta un dinero extra en el hogar; y por esa situación yo no iba a poder estudiar una carrera, cosa que tampoco me llamaba mucho la atención, porque en principio quería estudiar derecho para meter preso a mi padre por la pensión que no nos hacía llegar durante una larga temporada y por voluntad propia, gracias a su propia formación cultural, bastante mediocre y común en nuestra sociedad, y también gracias a su -antónimamente- adorable mujer, quien logró someterlo a base del uso de ciertos conocimientos ancestrales que la iglesia suele negarlo, pero que la vida y la experiencia de las cosas me ha llevado a saberlo como tal, y todo gracias a un sinfín de experiencias ligadas a dichos eventos paranormales, aunque a veces pienso que es más para anormales, para seres que no han aprendido a ser personas, pero bueno, eso es algo que quizás algún día contaré en algún libro de ciencia ficción, porque considero que es algo bastante interesante, lo suficiente como para plasmarlo en un libro, mientras voy meditando sobre ese asunto como tal, sobre todo ahora que sé que la mujer murió gracias al purificador Covid-19, cosa que me alegró interminablemente, por diversas razones que algún día quizás cuente si es que llego a escribir ese libro. En fin, necesitaba conseguir un trabajo y mis adorables 17 me hacían más jodida la cosa, porque además de eso estaba mi complejo de pendejo “inteligente”, es decir, sentía que tenía la capacidad mental para trabajar en cosas que no me hacen un obrero incapacitado para pensar, cosa que me parecía algo tan bajo para el hombre, gracias a toda mi mediocridad sobre el ser humano y el trabajo, porque lastimosamente la escuela no me sirvió para aprender lo que es vivir en sí, sino en que debía cumplir una función social de pasar de año, estudiar una carrera si la vida me lo permite y tener muchos hijos, como cuy o ratas, depende de qué camino se elija: el bien o el mal. Y este es un pensamiento que está incrustado en el dominante subconsciente de las masas, de esa masa que no es capaz de llegar a más allá de sí mismo ni para sí mismo, o sea, la mayoría de la población, porque somos un país extremadamente pobre de ser y quehacer, por más que paguemos más impuestos y altas tarifas de bienes y servicios, mucho más que otros, a pesar de tener demasiadas riquezas en varios campos de la obtención de la materia prima para la vida digna del siglo XXI.

En fin, aquel entonces yo todavía era un mocoso un tanto maduro en el ser, pero lo suficientemente inmaduro en demasiadas cosas, gracias a mi ignorancia sobre la vida y el ser humano en sí mismo, porque lastimosamente todavía tenemos un gran problema de formación, cosa que me ha llevado a penar y repensar sobre el problema del hombre o la humanidad, ese que lo podría resumir: “en que no nos han enseñado en el hogar ni en las escuelas a ser personas, para dejar de ser animales domésticos, para aprender a velar por nuestras vidas, desarrollando nuestros talentos sin menospreciar el de los otros, como eso que puede tenerlo un obrero, agricultor o cualquier intelectual o profesional, porque finalmente son capacidades humanas que uno desarrolla para dar lo mejor de sí”, cosa que también espero poder hablar mejor en algún otro momento y en otro dizque libro, pero que lo resumiría en eso, en “aprender a ser persona para dejar de ser animales domésticos o masa”.

Entones, mientras estuve dizque ayudando en la catequesis, que no daba, porque el cura ya tenía sus catequistas, que sabían tanto como saben los profesores de las escuelas públicas y de muchas particulares de bajo estatus social, me hice “amigo” de un grupo de chicos, aunque en sí muchos me seguían porque era el chico santo, jajaja, solo porque había salido del seminario y dizque “tenía vocación sacerdotal”, sin enterarse que yo ya me había comido el “sa” hasta finalmente quedarme hoy como el “cerdote”, cosa que sirve para reírnos un rato cuando alguien me recuerda esa época. Y de ese modo, tenía algunas cuantas tertulias con cuatro chicos, con los que más compartía: uno era de mí mismo signo y día de nacimiento, con quien hacíamos el número 10, aunque ahora si nos juntamos haríamos la nota de la lucha anticorrupción de los presidentes del país: 00; otro que era el más alto de todos, quien siempre solía pedirme que le ayudara a expresar algunas palabras en un poema o carta para la chica que le gustaba; otro que tocaba la guitarra bastante bien como miembro del coro; y, finalmente, otro que era lo suficientemente delgado para quedar como el más flaco de los cuatro flacos de ese momento, porque en ese entonces yo tenía una delgadez que en más de una ocasión algunas “amigas” me reclamaban, luego de confesarme que les gustaba en ese entonces, cosa que me daba risa, porque miraban el frasco y no a la persona, algo que me parecía lo suficientemente pobre como para hoy decir que seguro eran fans de la televisión basura. Aunque, en mayoría yo jamás hubiera tenido nada con ellas, no porque no fueran simpáticas ni buenas chicas, sino porque no las sentía a la altura de mis ideales, pues me parecían demasiadas corrientes al babear por una parece que parece linda, no que lo sea en sí, es decir, sin conocer ni saber realmente quién es.

Fue así, cómo una semana antes de cumplir estuve reunido con estos cuatro sujetos en las afueras de la casa del cura, luego de una reunión de la gente de catequesis, esa que él había sostenido con los chicos y en la cual yo andaba como un simple espectador, pero no al cien por ciento, porque siempre me fui casi imposible no opinar ante algo que veía como error o necesidad de aclaración, y por eso en más de una ocasión en las calles siempre termino indicando a la gente que le han dado una mala información sobre su solicitud de referencia.

Aquella tarde el chico del coro empezó a tocar una canción de Alejandro Sanz que todos cantamos a viva voz, casi como enamorados que no fueron aceptados, porque a todos nos gustaban sus canciones. Luego la guitarra pasó por cada mano, girando y girando, tanto que llegué a tocar la primera canción que aprendí en la guitarra: “No puedo amarte” de Gian Marco, esa que me enseñó Raquel Pinglo. Luego volví a coger la guitarra para tocar: “De todo lo mío lo mío es más” de Jean Paul Strauss; y justo ahí, en ese momento, mientras iba tocando y cantando a viva voz, iba pensando que esa es una hermosa canción, capaz de abrirte el interior, como muchas otras que me gustan de otros artistas, como las de Leiva que en estos tiempos escucho sin cansarme, porque es capaz de abrirte el ser, el alma, con tanta fuerza que quieres sacar el dolor de tu ser para manifestarlo de tal forma que te purificas sin herir a nadie, algo así como una especie de catarsis, de rito de purificación, cosa que nos ayuda a mejorar los estados de ánimos, a entristecernos feliz, algo que me da alegría de vivir, porque uno encontraba las palabras que no podía expresar por cuenta propia; y de ese modo, en mis pensamientos, me dije en ese preciso instante: “Es esto lo que quiero ser: Escritor; porque quiero brindar a las personas esas palabras que necesita expresar ante determinadas situaciones, buenas o malas, para que no tenga que enfrentarse ante la impotencia de no saber cómo decirlo, porque nadie quiere enviar un mensaje errado, uno que puede cambiar el rumbo de la historia en favor de uno o absolutamente en contra, logrando dejar un dolor de conciencia o de sufrimiento, simplemente por no encontrar las palabras o expresiones adecuadas para cada situación, esas que logran purificar el ser hasta embellecerlo, porque consideraba que la humanidad necesitaba embellecer su alma antes de anclarse en la miseria, para salir de ella con conciencia, esa que te permite saber las cosas para hacer, para elegir entre el bien y lo mejor”, y por eso en ese momento, por obra y gracia de la divinidad del espacio tiempo, un flash inmortalizaba mi toma de decisión del ser Escritor, justo en el preciso instante que decía en mi interior: “Quiero ser Escritor”. Y por eso esa foto la conservo y la uso hasta ahora, por más que en más de una ocasión me han dicho que debo actualizar mi foto, porque ahora ya no ando así y la gente quiere conocer al hombre de ahora, pero eso a mí no me interesa, porque esa es una forma de recordarme incansablemente, como para nunca olvidarme cuál ha sido mi fin como Escritor, aunque ahora solo ande como dizque Escritor, porque soy consciente de que todavía me falta crecer mucho en la pluma para ser Escritor, y por eso con esta memoria y todos los libros ya publicados y escritos pretendo llegar al final de una etapa que terminará con la publicación de mis obras completas, esa que será al día siguiente de la publicación oficial de las memorias de mi ser “Escritor”.

Entonces, así fue cómo tomé la decisión de dejar de ser el joven que se pone a jugar a transcribir canciones de otros a su propio lenguaje, así como también los sentimientos de los otros para ayudarles con sus parejas, con la firme idea de convertirme en un Escritor, una tarea que algún día espero alcanzar, y mientras tanto sigo ensayando algunas ideas que voy escribiendo en forma de libros para las personas que tienen la necesidad de expresar su ser de alguna forma, ya sea mediante un dizque poema, carta, canción, novela, cuento, relato, artículo, ensayo o cualquier otra cosa que se me pueda ocurrir escribir, solo para dejar palabras a los demás, por si lo llegan a necesitar, buscando acercarlos a la lectura de una forma sencilla, pero dizque profunda.

Finalmente, debo confesar que a los 22 años, luego de andar analizando algunas reacciones de la gente con respecto a la figura o apariencia del ser, junto a algunos absurdos problemas con una dizque enamorada gracias a los comentarios de sus amigas, decidí que era necesario e indispensable seguir usando esa inmortal foto para recordarme la decisión de aquel día, y que no debía usar más fotos, porque finalmente las fotos -en este caso- solo sirven para los que quieran hacerse famosos, y yo no quería hacerme famoso, por más que el día que tomé la decisión también había pensado en que podía hacer mucho dinero como escritor para poder darle lo mejor a mi familia y no tener que andar con los problemas de los ajustes del bolsillo, cosa que era un pensamiento bastante iluso en un país como en el que habito. Pero, en fin, esa idea lo corregí a los 22 definitivamente, decidiendo que lo que quiero es que se conozca a mi ser por medio de mis ideas y no por mi cara ni cuerpo. Y por esa razón siempre evito las cámaras de fotos o videos, para seguir conservando el anonimato de la apariencia, para ser el hombre de las palabras, porque es la palabra la que se queda mientras el cuerpo se va, porque son las palabras las que te llevan de un lugar a otro, al punto de que hay veces que se cruza por mi mente la idea como un divino mensaje: “Ese anonimato en algún momento debe terminar para siempre, porque el sistema así lo exige para llegar a más gente”.

 

Lima, 02 de enero de 2021 a las 02:11 horas