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¿Crisis en el PANI? Una lectura profesional

La Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica le invita este próximo miércoles 03 de julio a las 2 p.m. al evento: «¿Crisis en el PANI? Una lectura profesional«, el cual se llevará a cabo en la Sala de Audiovisuales de la Biblioteca Eugenio Fonseca Tortós, de la Facultas de Ciencias Sociales de la UCR.

Más información en la siguiente imagen:

 

*Imagen de portada con fines ilustrativos tomada de http://www.pani.go.cr/

Enviado por Luis Alberto Soto.

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Denigrar y fomentar odio… y lo criminal

Luis Paulino Vargas Solís

Esta semana el presidente Alvarado se reunió con algunos grupos de estudiantes en casa presidencial. En uno de estos grupos -del liceo Rodrigo Facio- iba un jovencito, muy blanquito él, de pelo castaño. En algún momento él, y otras muchachas y muchachos, tomaron la palabra y expresaron sus ideas ante la prensa.

Al menos hasta donde pude escuchar, quienes hablaron, chicas y chicos, lo hicieron con gran propiedad y aplomo. Pero el que ha captado gran interés en las redes es precisamente ese jovencito al que hago mención. La razón de ello -que pareciera ser un horrible pecado- es que se presume que él es gay.

Esas publicaciones, que me han llegado por vías diversas, denigran al muchacho, al punto que su sola presencia en las reuniones con el presidente, es invocada como razón suficiente para quitar toda validez a esas reuniones y convertirlas en una “farsa”.

Creo que esto ilustra muy bien ese odio, espeso e irracional, que envenena a ciertos sectores. Pero, perdonen, en este caso es mucho peor. Porque agredir y acosar de esa forma a un muchacho tan joven es realmente criminal.

Enviado a SURCOS por el autor; publicado también en su página de Facebook.

Volviendo al punto de la huelga estudiantil

Juan Carlos Cruz,

Periodista

En el segundo día de la huelga que llevan a cabo varios colegios de secundaria, parece necesario insistir en el hecho de que se están cruzando dos agendas: por un lado, la de los y las estudiantes neopentecostales que están contra “los baños neutros”, contra la política anti-bullying hacia la población sexualmente diversa, contra la educación para la sexualidad y la afectividad y en fin, contra los que ellos llaman “la ideología de género”.

La otra agenda que atraviesa esta coyuntura es la que nace del abandono histórico que sufren las poblaciones de las zonas costeras y periféricas del Valle Central y cuyo saldo es la desigualdad, la marginación y la falta de oportunidades de progreso socioeconómico. En esas regiones la educación adolece de infinidad de carencias, que trascienden los ministros e incluso los gobiernos. Los expertos aseguran que en la educación nacional hay un retraso general de más de treinta años, periodo que coincide con la implementación del modelo neoliberal y la generalización del mercado educativo privado.

Las y los huelguistas de este otro grupo de estudiantes, exigen a los políticos de turno acciones concretas frente a problemas puntuales: infraestructura de calidad, contenidos útiles, acceso a fuentes de trabajo decente, favorecer el ingreso a la educación superior pública, etc.

Ambas agendas pueden diferir en sus peticiones, pero parece que coinciden en exigir la cabeza de Edgar Mora, quien a la postre solo es responsable de su díscolo comportamiento como titular de la educación pública. Es posible que su testa sea más valiosa para los sectores conservadores, sean estos neopentecostales o católicos, pero aun logrando sus objetivos, quedan intactos las causas de las enfermedades que aquejan al sistema educativo nacional.

Por otra parte, no cabe duda de que no es posible reducir la lucha estudiantil a la “manipulación externa”, sea esta de partidos neopentecostales, líderes sindicales o cualquier otro ente exógeno, pues quienes sostienen una y otra agenda están convencidos de lo que hacen. Repetir el discurso de la manipulación externa nos interpela a quienes dimos las peleas que había que dar en nuestra etapa estudiantil, con profunda convicción.

Ahora bien, si te tomar partido se trata, no cabe duda de que estamos con las y los muchachos que demandan educación de calidad y no con los discursos de odio y discriminación. Tampoco creemos que la cabeza de Edgar Mora valga la huelga, el objetivo político es contra este mal gobierno por haberse aliado con los sectores más recalcitrantes de la derecha nacional para imponer una onerosa carga tributaria sobre las espaldas de las clases medias y la de los sectores populares y por eximir de ella a los grandes evasores.

El problema de fondo es la dirección neoliberal del modelo económico, que ha profundizado la administración Alvarado Quesada y se engañan quienes oportunistamente hoy se alían con los neopentecostales, como si estos no fueran tanto o más neoliberales que Alvarado Quesada y sus aliados.

 

Enviado por el autor.

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Costa Rica: es la hora de dialogar

El Movimiento Diversidad Abelardo Araya, es una organización cívica comprometida con los derechos humanos. Enfatizamos la lucha por el derecho a una vida digna para las poblaciones LGBTIQ (poblaciones sexualmente diversas), pero trabajamos desde la premisa de que los derechos humanos son universales o no son, lo cual significa que somos solidarios con todos los sectores y grupos de nuestra sociedad que, de una u otra manera, sufren menoscabo en sus derechos y en la dignidad de sus vidas. Coherentes con lo anterior, defendemos el pluralismo político, la libertad de pensamiento y de expresión y, por lo tanto, la democracia y la paz.

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Un pulso a muerte entre los sectores sociales y el bloque hegemónico neoliberal

En julio próximo se cumplirá un año de la presentación de la propuesta fiscal de los sindicatos al presidente Alvarado. Una propuesta técnicamente solvente, que procuraba una reforma tributaria progresiva, sin más pretensiones de que sirviera para una discusión y eventualmente para una negociación. Sin embargo, el Presidente obvió el documento, montó un show de diálogo a cargo de funcionarios sin poder de decisión, cuyo único objetivo fue ganar tiempo para asegurarse los votos legislativos para la aprobación del proyecto N° 20.580.

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¿Es el colectivo LGBTIQ un grupo privilegiado?

¿Por qué las diversas expresiones de protesta y malestar de estos días, reinciden, machaconamente, en sacar a relucir la marcha del orgullo LGBTIQ del pasado domingo y el apoyo que Carlos Alvarado da a este grupo de la sociedad costarricense? La cual es una visión que algunos sectores de la izquierda, comparten con la derecha (religiosa y/o fascista) más recalcitrante.

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Foro: El IVA y la canasta básica, participación ciudadana

El Territorio Seguro de Alfabetización ciudadana invita a toda la ciudadanía este viernes 28 junio a las 5 p.m. en el Auditorio APSE, San José, al Foro: IVA y Participación Ciudadana, con Carlos Campos, Coordinador Nacional de Territorios Seguros y Canasta Básica Tributaria (CBT) – Territorio Seguro Alfabetización Ciudadana.

“Continuamos con nuestro objetivo de llevar Alfabetización Ciudadana al Magisterio Nacional”.

 

Imagen de portada con fines ilustrativos de Territorios Seguros.

Enviado por Marjorie Hernández.

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GRANDES DISTORSIONES DE LA NACIÓN

(Respuesta a dos editoriales)

Por: Dr Alberto Salom Echeverría
Rector Universidad Nacional-UNA

El Papa Francisco, en una entrevista reciente, le dijo a un periodista (extraigo de ella lo que considero esencial): “Ustedes –los periodistas- tienen la posibilidad de caer en cuatro pecados, o cuatro actitudes malas para no hablar en un lenguaje teológico (…) Primero la desinformación; doy la noticia, pero doy la mitad, la otra mitad no la doy (…) Informás la mitad, informás mal. Segunda es la calumnia (…) hay medios de comunicación que calumnian sin ningún problema (…) El medio de comunicación tiene tanto poder, frente a las masas, a la gente, que puede calumniar impunemente (…) Tercero la difamación, más sutil todavía; toda persona tiene derecho a la reputación y si vos hace 20 años, pegaste un resbalón en la vida e hiciste una macana, pagaste la cuenta, pagaste la pena, sos una persona libre y sin mancha, no te pueden sacar por los medios de comunicación una historia que está superada y bien pagada ya, y bien resarcida, la difamación; te traen una mancha de antes y te la tiran ahora (…) Y cuarto (…) El amor a la cosa sucia (…) el amor a los escándalos (…) Hay medios que viven de publicitar escándalos sean o no verdaderos. Sean la mitad verdaderos o no. Pero viven de eso (…) –Finalmente agregó- Superando esos cuatro límites la comunicación sería algo maravilloso.” (Cfr.https: youtu.be/-4j5_nYMs9M).

Desde luego, el Papa no se estaba refiriendo a ningún periodista en particular, ni tampoco a ningún periódico en concreto. Pero sí manifestó una preocupación frente a cuatro tendencias (“actitudes malas” o “pecados”), que algunas veces se producen entre los medios de prensa, especialmente cuando se han convertido en grandes empresas; yo también veo, con semejante inquietud que el Papa, ese peligro en la sociedad costarricense. En esta ocasión, no estoy citando al Papa para plantear una acusación en particular. Si la tuviera la expresaría, pues nada temo al respecto; sin embargo, no lo hago porque no quiero caer en el mismo error que le achaco al diario La Nación, cuando plantea acusaciones generalizadas a todas las universidades públicas. Cito al Papa, como una referencia calificada en temas atinentes a los asuntos éticos, porque me preocupan ciertas tendencias de algunos medios de comunicación.

 Ahora deseo poner ejemplos, específicamente, ahora sí, acerca de la actitud del diario La Nación; en esta coyuntura en la que estudiantes de las universidades públicas acometieron con mucho valor, la iniciativa de denunciar el acoso sexual en las universidades, en medio de los temores que a ellas les debió producir.

Primera distorsión del diario sobre el tema del acoso. De manera insistente, el diario presenta al Rector de la UNA como un individuo que “reclama” a las alumnas por haber obviado la normativa de la institución en materia de acoso sexual. (La Nación 1/06/2019). En el mismo reportaje, se utilizan distintos verbos para calificar la misma acción: el Rector “increpó” (sig. Reprender con dureza y severidad); “reprochó” (sig. Reconvenir, echar en cara); “cuestionó en reiteradas ocasiones” (sig. Controvertir un punto dudoso, poner en duda lo afirmado por alguien.); reclamó (sig. Gritar, clamar o llamar con repetición y mucha instancia, en su primera acepción). A la audiencia del Consejo Universitario, ingresaron dos estudiantes como invitadas, más los representantes de ellos ante el Consejo. Nunca ocurrió lo que el diario describe, ni se dio de mi parte ese tono que se me atribuye de haber reprendido con dureza, ni menos haberles gritado o clamado con insistencia. Como vi que siempre las dos estudiantes invitadas obviaban referirse a la normativa de que dispone la UNA para atender las denuncias de acoso, me sentí en la obligación como jerarca de la Institución de informar sobre ello, con el objeto de contribuir a que las denuncias se puedan canalizar como corresponde.

Segunda distorsión del diario. Al día siguiente, domingo 2 de junio, muy destacado en primera página, el diario señala mediante un gran titular: “Reglamentos de ‘U’ públicas favorecen impunidad de acosadores. Carecen de sanciones específicas.” Más abajo, menos destacado: “Vacío dificulta acciones”, “Portillo a castigos leves” y “Solo UNA tiene fiscalía”. En pag.4 adonde el reportaje se desarrolla, se presenta una gráfica en un recuadro que entra parcialmente en contradicción con varios de los subtítulos de la portada. En dicha gráfica se resalta que la UNA es la única universidad pública que cumple con los cuatro indicadores de castigo al acoso sexual que allí se describen, porque (parafraseando): penaliza el acoso a los reincidentes, se sanciona a los encubridores, existen criterios para fijar la sanción, y se sanciona la denuncia falsa. Empero, la tónica del reportaje resalta que “Aunque en todas las casas estatales de enseñanza superior tienen algún tipo de normativa para penalizar a los agresores sexuales…estos mismos instrumentos en su mayoría, son abstractos y no definen cómo sancionar al ofensor.” (L.N.2/06/19.pag.4A). Es decir, lo contrario de lo que se dice en la gráfica para los casos de la UNA y del TEC, pues se había dicho que en ellas “existen criterios para fijar la sanción.” En cuanto a las faltas graves, insisten en subrayar que “…los reglamentos de las cinco universidades públicas no especifican cuáles conductas califican en esa categoría.” Curiosamente, en el mismo reportaje, en la página de enfrente, la 5A, se presentan los criterios de la UNA para fijar la sanción. No se impacienten mis lectores, lo más contradictorio de todo, es que se llega a reconocer que: “Según constató este medio (La Nación, obvio), la única normativa AMPLIA Y ESPECÍFICA es la de la UNA. Ahí, –nos dicen por fin que- a diferencia del resto de universidades, no solo se penaliza al denunciado sino a quien lo encubra.” (¡!) ¿Quién entiende semejante contradicción?

Tercera distorsión. Lo que sigue es un poco más sutil, pero lo voy a decir. Después de un editorial que me dedican el martes 4 de junio, al que me referiré después, el día 6 de este mismo mes, destacan en primera página, y luego la transfieren a la 6A, “Rector de UCR entregará los expedientes de los sancionados por acoso.” Solicito que retengan esto por favor. En el interior del artículo, se dice líneas abajo: “La Nación solicitó a las cinco universidades públicas la documentación sobre los hechos comprobados de hostigamiento sexual, omitiendo los nombres de las víctimas. Sin embargo, no hubo respuesta positiva.”

Y también expresaron que: “Luego de que el Rector de la UCR se comprometiera a revelar los expedientes, La Nación gestionó una nueva solicitud de los documentos. La casa de estudios confirmó que se encuentra tramitando el pedido.” –Y luego- “Este medio también reiteró la solicitud al Tec y a la UNA.” Así aparece escrito y visiblemente más destacado el nombre de la UNA (mayúscula todo), frente al Tec. (escrito así). “Los rectores –afirman inmediatamente- objetaron la solicitud de entrega de los expedientes por considerar que hay información sensible.” ¿Podría por ventura, algún lector sensato, suponer que La Nación no tenía la intención de responsabilizar al Rector Salom de que no se hubiesen entregado los expedientes sobre acoso sexual ya juzgados?

Un día después, el 7 de junio, en un editorial bastante osado por su irrespeto a rectores y universidades, titulado ampulosa e irreverentemente -insisto- “Piruetas universitarias”, fueron más lejos aún, al colocar a los rectores, en particular a los del TEC y de la UNA, en el centro de una conducta que calificaron ‘gentilmente’ como “contorsiones y peripecias” encaminada supuestamente por nuestra parte a “…justificar el secreto de los expedientes sobre acoso sexual tramitadas en esos centros de enseñanza…” Dichas “contorsiones y peripecias”, le produjeron “asombro” al editorialista. Pero luego, viene un párrafo, que podría ser calificado como algo tan vanal como gracioso, de no ser porque lo expresado en el editorial deviene una contradicción in adjecto, respecto de todo el ataque enderezado contra este servidor en el reportaje contenido en el periódico del día jueves 6 por ejemplo, y ahora hasta en el primer párrafo previamente señalado del mismo editorial de marras. Veamos: “…La Nación nunca dijo haber solicitado los expedientes a Salom, sino a la comisión encargada de resolver las denuncias, cuya presidenta (sic) denegó la petición.” –Así concluyeron que- “El Rector se apartó de la verdad…” etc. (editorial del 7/06/19.P.22A) ¿Qué importancia tiene, por Dios, que no me hubieran solicitado a mí directamente los expedientes sobre acoso sexual ya resueltos, cuando toda la noticia se orientó expresamente a responsabilizarme a mí de querer “…justificar el secreto de los expedientes sobre acoso sexual”?

Cuarta distorsión. Con todo respeto sea dicho, los dos editoriales escritos que me dedica el periódico, uno enteramente a mi persona y el otro compartido, son unas joyas, tanto por las distorsiones que contienen, como por las falsedades. Entre las distorsiones, fueron deslizando una tras otra, a lo largo de ambos escritos: Salom está desconsolado (¡!), Es preciso –dicen- exigirle a las autoridades una respuesta convincente, que hasta la hora no la han dado. La verdad es que en entrevistas hice un relato de lo que la Universidad Nacional ha plasmado en su normativa, y que en su conjunto casi nadie tiene entre las instituciones del Estado; fue entonces que me espetaron que la UNA no debe entregarse a la “…tonta autocomplacencia de señalar como monumental avance la creación de una fiscalía para recibir denuncias.” (La Nación 4/06/19). Entre lo señalado por mí se encuentra mínimamente: 1-una comisión contra el acoso sexual, para que ahí se tramiten las denuncias y se trasladen a la fiscalía interna; 2-la existencia de esta misma fiscalía; 3-la normativa que, ya vimos que hasta uno de los reportajes de La Nación reconoce como amplia y abundante. La afirmación que me endilgan de ‘monumental avance’ en la UNA, es del propio periódico buscando ironizar y pintar una caricatura; este recurso de la ironía que destila veneno, está presente a lo largo de ambos editoriales: “Para un rector como Salom, lo importante es ser reconocido como el creador de la fiscalía e impulsor de declaraciones y conmemoraciones.” ¿Adónde, cuándo dije que hubiese sido el creador de la fiscalía? Otro invento irónico del diario para producir distorsión de la imagen de la Universidad Nacional y del Rector. Dicen que mis acciones ‘valerosas e importantes’ no lo son tanto. Ponen entre comillas los calificativos de “acciones valerosas e importantes” como si me estuvieran citando, sin decir siquiera adónde dije tal cosa. No acostumbro hacerme autoelogios. Afán de desprestigio y más desprestigio por parte de La Nación, echando mano al recurso del ‘choteo.’ El resultado de todas estas distorsiones es que La Nación ha querido, como tantas veces, con fatuidad o arrogancia, con alevosía y premeditación, pintar una caricatura, pero no la realidad en este caso de la UNA y de algunas de sus autoridades.

Conclusión. El acoso sexual es un flagelo de toda la sociedad costarricense y más allá. Es el producto de una sociedad machista, mal educada. Los estudios científicos demuestran que de este flagelo no escapa ninguna clase social de la población, no escapa a ninguna institución. Las universidades no constituyen una excepción a ello, aunque nos resulte a todos “particularmente repugnante”, como también dice el editorialista; pero él desde el ‘Olimpo’ como si fuese un ‘Júpiter tonante’. La Nación juzga, sentencia, acusa, saca conclusiones… pero distorsiona la realidad. En la UNA respecto de este problema y de otros, estamos lejos de estar satisfechos con lo logrado, porque evidentemente tenemos casos de acoso, algunos de los cuales ni siquiera llegan a ser denunciados, por temor de las personas ofendidas. No obstante, aunque no somos los ‘campeones’ en la prevención, tampoco en el tratamiento del problema, hemos dado pasos importantes en la dirección correcta, que el periódico ha demostrado que no conoce bien y no se muestra muy preocupado por conocer, solo quiere nombres de quienes hayan resultado sancionados; lo cual es solo apenas una parte y no necesariamente la más importante de la solución.

Si queremos resultados consistentes, frente a un flagelo que es persistente, tenemos que cambiar la cultura del machismo y la prepotencia masculina que la acompaña. Es una tarea de toda la comunidad de la UNA consciente (que es mucha); pero algo de lo más importante, es esforzarnos porque estudiantes, especialmente las mujeres, pero también el personal académico y administrativo, conozcan bien la normativa que ya tenemos, que sepan que pueden acusar sin temor a represalias, que se conserva la privacidad de la persona afectada. El editorialista de La Nación, no fue capaz de reconocer sin ambages ni ‘piruetas’, los progresos logrados en la Institución. Reconocerlo es más importante de lo que pueda creerse, ya que aunque seguimos afrontando el flagelo del acoso sexual, tenemos normativa con qué defendernos que puede servir a otros. Los editoriales que me dedican, se muestran más interesados en zaherir, golpear y distorsionar la imagen de la UNA, antes que intentar sacar algo en claro.

Por último, los nombres de acosadores que fueron sentenciados, ya se dieron a la publicidad por la presidente de la comisión de Resolución de Denuncias sobre Hostigamiento Sexual de la Universidad Nacional. Se dieron ocultando las circunstancias que puedan afectar a las personas acosadas o a los testigos de los casos. Por cierto, tristemente, se fue un nombre que nunca debió aparecer, pues fue totalmente absuelto en la querella. Por razones como esta, aunque nunca me negué a dar la información, puesto que no fue a mí a quién se la pidieron, lo cierto es que tengo reparos. Tengo reservas de dar nombres de personas jóvenes, algunos estudiantes por cierto, pues pienso que puede impedir su regeneración. Nuestro énfasis, tanto el mío como el de la UNA, es en la prevención, protección y bienestar de estudiantes y el personal frente al acoso sexual. Al centrarse La Nación en acusaciones y en la búsqueda de nombres del pasado, ha caído en los cuatro “pecados” que resaltó el Papa: difundir la verdad a medias, calumniar en lugar de construir, difamar a personas que bien podrían haberse reformado tras pagar su condena, y en su apego por el escándalo y el amarillismo.

Editoriales como estos, no protegen, no construyen, no edifican ni educan para buscar un cambio de paradigma en nuestra cultura que tanto urge en nuestra sociedad machista y en todas nuestras instituciones. ¡Que sabias y perceptivas las advertencias del Papa Francisco!

Dr Alberto Salom Echeverría
Rector UNA.

CAMPO PAGADO- Publicado Periódico La Nación-Domingo 23 de Junio de 2019. Página 13.

https://www.facebook.com/notes/alberto-salom-echeverr%C3%ADa/grandes-distorsiones-del-peri%C3%B3dico-la-naci%C3%B3n/1197280067110089/

Imagen de portada con fines ilustrativos.

Enviado por M.Sc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

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La marcha del orgullo: lo bueno, lo malo y lo que amo

Que la marcha se ha comercializado. Si…en parte. El “empresariado arcoíris” -sobre todo bares y discos- le saca su jugo, y otro tanto hacen algunas grandes transnacionales, que buscan darse así su “baño de derechos humanos”. Y, sin embargo, la marcha es muchísimo más que eso: en ella proliferan, hasta sumar miles, las expresiones completamente autónomas y originales de organizaciones, personas, grupos y familias. Esto segundo es, a fin de cuentas, mucho más masivo y determinante que lo primero.

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Toussaint Louverture, la dignidad insurrecta

Breve historia del precursor de la independencia de Haití

Salim Lamrani

Université de La Réunion

TERCERA PARTE

  1. La traición de Napoleón Bonaparte

Frente a la tenacidad de los habitantes, agobiado por el clima y las enfermedades, el general Leclerc propuso el fin de las hostilidades[1]. Para salvar las vidas humanas, Toussaint aceptó el pacto siempre que se tratara de una paz digna y honorable. “El interés público exigía que yo hiciera grandes sacrificios”, escribió en sus memorias.[2] Se concluyó un acuerdo sobre las siguientes bases: libertad para todos los ciudadanos de la isla y conservación del grado y función para todos los oficiales civiles y militares. Por su parte, el líder negro conservaría a su Estado Mayor y elegiría su lugar de residencia.[3]

 El acuerdo de paz se firmó y Toussaint Louverture decidió retirarse a Ennery. [4] Pero no se mantuvieron las promesas. Así, los generales Jean-Jacques Dessalines y Charles Belair, quienes debían conservar sus mandos respectivos en Saint-Marc y en Arcahaye, fueron destituidos de sus cargos.[5] Consciente de la popularidad del líder de Santo Domingo, el general Leclerc mandó a una tropa de 500 soldados al pequeño pueblo donde Toussaint Louverture había elegido su residencia, para vigilarlo.[6] Ése era lúcido sobre la situación y sabía cuál iba a ser su suerte: “Al día siguiente, recibí en casa la visita del comandante de Ennery y me di cuenta claramente de que este militar, lejos de hacerme una honesta visita de cortesía, sólo había venido para reconocer mi casa y las avenidas, para tener más facilidades para capturarme cuando le dieran la orden”.[7]

 Louverture sufrió humillaciones cotidianas por parte del ejército colonial, el cual iba a sus propiedades para destruir las cosechas. “Mientras que el general Leclerc [había] dado su palabra de honor y prometido la protección del gobierno francés”, los representantes del Primer Cónsul ultrajaron su dignidad. Toussaint Louverture recordó el doloroso episodio:

Todos los días yo era víctima de nuevos pillajes y nuevas vejaciones. Los soldados que venían a mi casa eran tan numerosos que ni siquiera me atrevía a arrestarlos. En vano, presenté mis denuncias al comandante, no recibía ninguna satisfacción. Decidí finalmente, aunque el general Leclerc no me hizo el honor de responder a mis primeras dos cartas que le había escrito sobre el tema, escribirle una tercera carta […]. Tampoco recibí una respuesta, como en los casos anteriores.[8]

Bonaparte decidió entonces que su presencia en la isla era demasiado peligrosa y optó por proceder a su arresto. El general Leclerc, bajo orden del Cónsul, violó el acuerdo firmado y encargó al general Brunet, comandante militar de la zona de Ennery, la operación. El 7 de junio de 1802, éste último invitó a Toussaint Louverture con toda su familia a su casa bajo el pretexto de evocar los distintos problemas encontrados. Le aseguró sus mejores disposiciones hacia él y vilipendió incluso a “los desgraciados calumniadores” que acusaban al líder negro de fomentar la sedición. “Sus sentimientos sólo tienen como objetivo restablecer el orden y la tranquilidad en el barrio donde usted vive”, escribió Brunet en la carta. El resto de la misiva merece ser citado en las grandes líneas:

Tenemos, mi querido general, unas decisiones que tomar juntos y es imposible tratarlas mediante cartas, pero una conferencia de una hora sería suficiente; si no yo estuviera abrumado de trabajo, de problemas minuciosos, yo le hubiera traído hoy mismo mi respuesta; pero dado que no puedo salir en estos días, le propongo que lo haga usted; si está restablecido de su indisposición, que sea mañana; cuando se trata de hacer el bien, nunca hay que demorarlo. No encontrará en mi modesta casa los comodidades que yo hubiera querido reunir para recibirlo; pero encontrará aquí la franqueza de un hombre galante que sólo desea la prosperidad de la colonia y su felicidad personal.

Si la señora Toussaint, que yo quiero conocer infinitamente, quisiera viajar, estaré contento. Si necesita caballos, enviaré los míos.

Le repito, general, que jamás encontrará amigo más sincero que yo. Confianza del Capitán General, amistad por todo lo que está subordinado y gozará de la tranquilidad.[9]

Acompañado por dos oficiales, Toussaint Louverture decidió ir a casa del general Brunet. A su llegada, tras el saludo habitual, fue llevado a una habitación donde lo esperaba el representante bonapartista. Este último, pretextando una emergencia, abandonó la pieza. El líder haitiano contó lo que pasó luego en sus memorias: “Apenas salió, un ayudante del general Leclerc entró acompañado de un número muy alto de granaderos que me rodearon, se apoderaron de mí, me ataron como a un criminal y me llevaron a bordo de la fragata la Créole. Reclamé la palabra del general Brunet y las promesas que me había hecho, pero inútilmente; no lo volví a ver más”. [10]

Después de arrestar a Toussaint Louverture, el general Brunet, el mismo que firmaría la capitulación de París en 1814, hizo sufrir “las más grandes vejaciones a su familia”, procedió a su arresto y saqueó la propiedad antes de quemarla. El 11 de junio de 1802, Louverture en compañía de su esposa y sus dos hijos, fue embarcado con destino a Brest. Pero lejos de resignarse, lanzó esta advertencia profética: “Al derrocarme, sólo se ha derrocado en Santo Domingo el tronco del árbol de la libertad de los negros; volverá a crecer porque sus raíces son profundas y numerosas”.[11]

  1. En las mazmorras del Jura

A su llegada a Francia en agosto de 1802, Toussaint Louverture estuvo dos meses en el puerto de Brest sin poder salir del barco. “Después de semejante trato, ¿acaso no puedo preguntar con razón dónde están los efectos de las promesas que me hizo el general Leclerc sobre su palabra de honor, así como la protección del gobierno francés?”, preguntó.[12] “Quizás yo deba ese trato a mi color; pero mi color… ¿acaso mi color me impidió servir a mi patria con dedicación y fidelidad?”, enfatizó.[13] Agregó lo siguiente:

¿Acaso hacía falta usar a cien carabineros para arrestar a mi mujer y a mis hijos en sus propiedades, sin respeto y sin consideración por el sexo, la edad y el rango, sin humanidad ni caridad? ¿Acaso había que disparar sobre mi casa, mi familia, y pillar y saquear todas mis propiedades? No. Mi mujer, mis hijos, mi familia no tienen ninguna responsabilidad. No tenían ninguna cuenta que rendirle al gobierno, ni siquiera tenían derecho a arrestarlos. [14]

Toussaint Louverture fue separado de su familia y fue llevado, sin juicio, al Fuerte de Joux en el Jura. “Me mandaron a Francia desnudo como un gusano; se apoderaron de mis propiedades y mis papeles; difundieron las calumnias más atroces sobre mí”, escribió con amargura.[15] Confinado en una celda, Bonaparte hasta lo obligó a retirar su uniforme de general para vestir la ropa de recluso, humillando así al venerable combatiente de 59 años. Louverture no resistió mucho a los rigores del invierno y a las condiciones de detención. El 7 de abril de 1803, falleció víctima de enfermedad en las mazmorras del castillo.

  1. Revuelta del pueblo louverturista e independencia de Haití

El 20 de mayo de 1802, a pesar de los compromisos, Bonaparte publicó el decreto que restablecía la esclavitud en las colonias francesas, convirtiéndose en el único jefe de Estado de la historia de Francia en reducir a la servidumbre a sus propios ciudadanos. Procedió también a la eliminación minuciosa de los oficiales fieles al precursor. El pueblo, leal al legado rebelde que dejó Louverture, se sublevó en armas contra la arbitrariedad napoleónica. Los generales Henri Christophe y Jean-Jacques Dessalines retomaron la lucha y desataron la insurrección en toda la isla. El ejército colonial, asediado por todas partes por los revolucionarios, estrangulado por la fiebre amarilla que mató al general Leclerc el 2 de noviembre de 1802, tuvo que retirarse en sus dos últimos bastiones en Puerto Príncipe y en Cap.[16]

 En octubre de 1803, Dessalines, general en jefe de los revolucionarios, reconquistó Puerto Príncipe. El ejército colonial dirigido por el general Rochambeau tuvo que retirarse en Cap. Asediado otra vez, privado de víveres, Rochambeau capituló el 19 de noviembre de 1803, tras la batalla de Vertières, cerca de Cap-Français. Regresó a Francia a la cabeza de los 10.000 sobrevivientes de una tropa total de 45.000 soldados. Un mes y medio después, el 1 de enero de 1804, los revolucionarios proclamaron la independencia de Haití y llevaron al general Dessalines, teniente de Toussaint nacido esclavo, a la cabeza de la nación nueva.[17]

En sus memorias, Napoleón Bonaparte reconoció su error:

Tengo que reprocharme un intento sobre esta colonia durante el Consulado; era un gran error querer someterla por la fuerza, yo debía contentarme con gobernarla mediante Toussaint. […] Una de las más grandes locuras que hice y que me reprocho fue enviar un ejército a Santo Domingo. Yo hubiera debido ver que era imposible tener éxito en el proyecto que yo había concebido. Cometí una falta y soy culpable de imprevisión, de no haber reconocido la independencia de Santo Domingo y al gobierno de los hombres de color.[18]

En 1825, la Francia del rey Luis Felipe reconoció la independencia de la República de Haití, no sin obligarla a pagar la suma de 150 millones de francos oro para indemnizar a los antiguos colonos que habían explotado la tierra y al pueblo de Santo Domingo durante generaciones.[19] El abolicionista Victor Shoelcher denunció esta extorsión con elocuencia: “Imponer una indemnidad a esclavos vencedores de sus dueños, es hacer pagar a precio de plata lo que ya pagaron con su sangre”.[20] A Haití le costó cerca de un siglo pagar ese rescate, en detrimento de su propio desarrollo.

Aimé Césaire resumió el legado del Primero de los Negros en la lucha de los pueblos por su emancipación:

Cuando Toussaint Louverture llegó, fue para tomar al pie de la letra la declaración de los derechos humanos, fue para mostrar que no hay raza paria; que no hay país marginal; que no hay pueblo de excepción. Fue para encarnar y particularizar un principio, mejor decir para vivificarlo […]. Eso le asigna su lugar, su verdadero lugar. El combate de Toussaint Louverture fue ese combate por la transformación del derecho formal en derecho real, el combate por el reconocimiento del hombre y por eso se enmarca y enmarca la revuelta de los esclavos negros de Santo Domingo en la historia de la civilización universal. [21]

Conclusión

Toussaint Louverture, guía moral del pueblo haitiano, se levantó contra la opresión colonial y racial que golpeaba a los suyos. Partidario de la concordia entre todos los habitantes de Santo Domingo, luchó contra la esclavitud con la convicción de defender una causa sagrada. Si este gran estratega político se mostró implacable con sus adversarios en nombre de la razón de Estado, combatió la esclavitud en nombre del principio universal e inalienable de igualdad entre todos los hombres. Federó en torno a él a los explotados arrancados a su tierra natal africana, combatió a los ejércitos de tres imperios y reivindicó el derecho del pueblo negro a emanciparse de la explotación y a gozar de un destino mejor.

 Al romper las cadenas del yugo colonial mediante la lucha armada y fundar una nación, Toussaint Louverture y el pueblo negro de Haití indicaron al resto de América Latina la vía a seguir para acabar con el dominio europeo sobre las tierras del Nuevo Mundo. En ningún otro momento de la historia de la humanidad los esclavos edificaron una patria. “El hombre-nación”, como lo calificó Alphonse de Lamartine, simboliza hoy la aspiración de los oprimidos a gozar de sus derechos naturales y a vivir con dignidad.

Fuente original: https://www.humanite.fr/toussaint-louverture-la-dignite-revoltee-673220

(*) Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016. http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

1] Ibid., p. 274-275.

[2] Toussaint Louverture, Mémoires du Général Toussaint Louverture, op. cit., p. 71.

[3] Antoine Marie Thérèse Métral & Isaac Toussaint Louverture, Histoire de l’expédition des Français à Saint-Domingue, op. cit., p. 281-82.

[4] Toussaint Louverture, Mémoires du Général Toussaint Louverture, op. cit., p.73.

[5] Ibid., p. 72.

[6] Ibid., p. 74.

[7] Ibid., p. 74.

[8] Ibid., p. 75.

[9] Ibid., p. 80.

[10] Ibid., p. 81.

[11] Ibid., p. 83.

[12] Ibid., p. 84.

[13] Ibid., p. 85.

[14] Ibid.. p. 85.

[15] Ibid., p. 86.

[16] Napoléon Bonaparte, Loi relative à la traite des Noirs et au régime des colonies, 30 Floréal, An X, 20 de mayo de 1802, in Université de Perpignan. http://mjp.univ-perp.fr/france/1802esclavage.htm (sitio consultado el 4 de mayo de 2019).

[17] Pierre Pluchon, Haïti, république Caraïbe, L’Ecole des Loisirs, 1974, p. 43-44.

[18] Comte de Las Cases, Mémorial de Sainte-Hélène, París, Ernest Bourdin Editeur, 1842, Tomo Primero, p. 687.

[19] Charles X, “Ordonnance du Roi”, 17 avril 1825 in Antoine Marie Thérèse Métral & Isaac Toussaint Louverture, op. cit., p. 341-42.

[20] Victor Schoelcher, Colonies étrangères et Haïti. Résultats de l’émancipation anglaise, París, Pagnerre Editeurs, 1843, Tomo Segundo, p. 167.

[21] Aimé Césaire, Cahier à d’un retour à son pays natal, (1947), París, Présence africaine, 1983, p. 24.

 

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