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Etiqueta: democracia

Dierckxsens y Formento: Golpe de Estado en Bolivia

Wim Dierckxsens y Walter Formento

El departamento de estado en la planificación del golpe

El analista internacional Alfredo J. Rahme, dio a conocer el texto del sitio ´Behind Back Doors´ en el que se explicaron con varias semanas de anticipación los detalles, con nombres y apellidos de los involucrados, de la planificación desde los Estados Unidos del golpe en Bolivia que esta ya expuesto ante nuestros ojos. El plan se desarrolló desde abril y julio de 2019, y tenía disposiciones para la “creación” de la ruptura y la división del ejército boliviano y la policía nacional, logrando que estas fuerzas estén en disposición para rebelarse contra el gobierno del presidente Evo Morales. Funcionarios del Departamento de Estado (a cargo de Mike Pompeo) acreditados en el país, como Mariane Scott y Rolf A. Olson, se han reunido con funcionarios diplomáticos de alto nivel de Brasil, Argentina y Paraguay, a fin de organizar y planificar acciones de desestabilización contra el gobierno boliviano que partan desde cada uno de estos países.

Las evaluaciones y predicciones hechas por el Departamento de Estado de EEUU, y otras agencias, sobre los resultados probables de las elecciones presidenciales a realizarse el 20 de octubre de 2019, dan indicios fuertes que el presidente Evo Morales ganaría las elecciones con claridad y superaría el 10% de ventaja sobre el segundo. En vista de este escenario, la Embajada de los Estados Unidos se preparó para ir creando en secreto, las condiciones objetivas y subjetivas para la proclamación e imposición de un fraude electoral “hecho” por ellos pero adjudicado al Gobierno del presidente Evo Morales. Además, la embajada de EEUU se centró también en el seguimiento orientado a los detalles del Tribunal Supremo Electoral (TSE), buscando documentar supuestas irregularidades de esta agencia del gobierno electoral, que sirvan para poder instalar/imponer la denuncia del fraude.

Se decidió incluso adquirir «máquinas para el conteo rápido de votos» para las elecciones presidenciales, en aras de poder manipular a la opinión pública sobre los resultados electorales. Estas máquinas tendrían un costo total de 300 mil dólares. La Embajada de los EEUU, y la representación de la Unión Europea en el país, contribuirían a financiar la compra de las maquinas, que proporcionarían a través de la Fundación Jubileo y la Iglesia Evangélica. En esta etapa, la Unión Juvenil Cruceñista desempeñaría un papel fundamental para imponer acciones violentas, una vez que se publiquen los resultados electorales finales, para lo cual han reclutado criminales.

Las elecciones y el golpe posterior

Bolivia ha sufrido un golpe de Estado de manual: El presidente del Gobierno Evo Morales ha sido obligado a dejar el gobierno de Bolivia por un acto de fuerza final del ejército, al desconocer éste la institucionalidad vigente y manifestar que le quitaba el apoyo y ya no obedecería las ordenes que daba su comandante en jefe democráticamente elegido. Incluso planteando que: le “sugieren al Presidente renunciar”[1]. Por otro lado, además, buena parte de la Comunidad Internacional y sus medios de comunicación trabajan afanosamente maquillando lo que es un auténtico atentado al orden jurídico y a la justicia social. El pasado 20 de octubre, Evo Morales ganaba las elecciones en Bolivia. Obtenía la mayoría en el Senado y el Congreso, y ya rozaba superar los 10 puntos de ventaja que según la Constitución son necesarios para evitar una segunda vuelta. Nadie duda que las ganó, la cuestión se circunscribía exclusivamente a si efectivamente superaba los 10 puntos o no los alcanzaba.

En la noche del 20 de octubre, el Tribunal de Electoral comenzó a cargar los datos de las ciudades y localidades, en las que históricamente Evo Morales ha obtenido resultados similares a los de la oposición, al contrario que en la Bolivia rural, en la que Evo arrasa a la oposición. Por este “manejo” del Tribunal Electoral en la apertura de urnas seleccionadas y del conteo de votos, estos mostraban en las primeras horas de la tarde el “escenario de paridad y lejano a los 10 puntos de ventaja” que planificaron y, por tanto, creaban en la oposición la “falsa ilusión”, que reforzaba su sueño, de imponer una segunda vuelta electoral en la que podrían sumar candidaturas divididas y así “derrotar” a Evo Morales. La fantasía lejana de la segunda vuelta se transformó en euforia y esta se propagó rápidamente por todos los medios de comunicación entre sus seguidores creando una falsa-verdad (FakeNews). Mientras tanto, en la residencia presidencial se extendía la sospecha que algo no andaba bien. Además, Marcel Guzmán de Rojas, el dueño de Neotec, la empresa encargada de realizar la asistencia al Tribunal de Elecciones[2], era un seguidor confeso de Carlos Mesa, el principal candidato opositor.

El sitio digital Primera Línea indica en su portada del 11 de noviembre que un informe de inteligencia demostró que el sistema cibernético electoral boliviano sufrió un ataque por parte de hackers de Estados Unidos la noche del 20 de octubre[3], o sea, el día de las elecciones generales en Bolivia. La intromisión de hackers tenía como objetivo distorsionar los resultados de las elecciones, validar un presunto fraude y con ello causar confusión y caos en la población, factores que fueron inducidos desde Estados Unidos con el fin de empañar, ensuciar y sembrar la sospecha sobre la reelección de Evo Morales. Es más, las elecciones fueron intervenidas cibernéticamente a solicitud de varios diputados nacionales bolivianos que firmaron una carta dirigida al Departamento de Estado, en complicidad con el candidato de Comunidad Ciudadana Carlos de Mesa, para que “intervenga” en las elecciones[4], porque conocía de antemano su inminente derrota en las urnas.

Llegado este momento no fue posible seguir con el conteo rápido y se decide entonces pasar al conteo manual tradicional. Esta decisión hace cambiar de sede la ´sospecha´, catapultándola a los búnkeres electorales de la oposición. Entonces, en las calles empezaban a agolparse los seguidores de la oposición anti-Evo y sus principales voceros comenzaron a llamar al desconocimiento de los resultados, resultados “manipulados” que para esas horas aún les garantizaban una segunda vuelta, en la que tenían muchas oportunidades de obtener una victoria. Es en ese punto y momento en el que entra en juego la Organización de Estados Americanos (OEA) “lanzando el último fosforo”: “hubo fraude”, dice en la mañana del 10 de noviembre, a pesar de solo haber encontrado 78 errores entre su muestreo de las 33.043 actas totales, es decir nada.

En resumidas cuentas, no encontraron evidencia de fraude en las elecciones del 20 de octubre, pero los medios de comunicación repitieron la acusación tantas veces que ya parecía «verdadera», en este mundo ya inundado por la “pos-verdad”, donde a nadie ya le importa “la verdad”, sino solo lo que la comunicación digital instala repitiéndolo hasta el hartazgo como “la” verdad, que en realidad lo que se repite es solo su interés, es decir “lo que mí me conviene”. Las plataformas de comunicación digital, inteligencia artificial, siembran la “sospecha” sobre todo el proceso electoral, la “certeza” sobre quién no ha ganado y la rebelión “estalla”. La policía y las fuerzas armadas se incorporan como cómplices pasivos y “dejan hacer” las barbaridades ya programadas. En síntesis, una operación sicológica de alta inteligencia militar, llamada “Primaveras Árabes”[5] o “Tiananmen”[6].

En el contexto del acalorado momento político que el país atravesaba, ya no había ninguna duda sobre un sabotaje al helicóptero que cayó el 4 de noviembre con el presidente Morales a bordo. Es decir, que el primer plan era matar al Presidente Evo Morales. En medio de las protestas que denuncian fraude en las recientes elecciones nacionales que lo dieron ganador, Evo Morales debe desplazarse en helicóptero para esquivar a los manifestantes que exigen su renuncia. Es por eso que la Fuerza Aérea Bolivariana dispuso que su traslado por vía aérea para su seguridad, decisión que por poco termine costándole la vida. El helicóptero “habría” presentado una falla en el rotor de cola, que es la pieza mecánica que le permite cambiar su dirección. Entre tanto la FAB emitió, entonces no sin cinismo,  un comunicado: “La Fuerza Aérea Boliviana de acuerdo a las normas procederá a activar la Junta Investigadora de Accidentes, mayores detalles referentes al hecho se los dará de acuerdo a los avances de la investigación”.

Retomando, ante el seguro baño de sangre de un conflicto civil entre seguidores de ambos bandos, Evo Morales primero trata de conducir los hechos convocando a nuevas elecciones generales. La oposición golpista las rechaza. No aceptaran unas elecciones con Morales de candidato, porque se saben seguros perdedores y, por ello, “pre-fabricaron” este escenario de duda-confusión-desestabilización. Los intereses financieros transnacionales y locales golpistas, sabían de antemano que la solución democrática nos les servía, porque que no tenían probabilidades de ganar en el terreno democrático institucional, donde el pueblo plurinacional boliviano se impone por mayoría y unidad.

A las puertas de un escenario planificado e impuesto de guerra civil, Evo Morales toma la decisión más sabia y estratégica para preservar a su comunidad organizada como pueblo, presenta la renuncia él y su vicepresidente, para frenar la masacre entre bolivianos y así preservar la organización, y por ello plantea su renuncia a la Presidencia pero denunciando el Golpe de Estado. Sabiendo que mantiene la mayoría en el poder legislativo. Lo cual obligara a las oligarquías golpistas a asumir sin legitimidad formal institucional.

El Oriente de Bolivia: un país dentro de otro país

El candidato opositor Carlos Mesa entre tanto desaparece de la escena política, no por decisión propia, sino porque pasa a estar “copada” por el protagonismo de la oligarquía “ultraderechista sojera” del oriente boliviano (Santa Cruz de la Sierra) que toma las riendas del país. Sus primeras decisiones, tras jurar ante la Biblia, son para establecer con el Estado Profundo Republicano de Estados Unido y el comando sur, no la “Paz Boliviana” sino, lo que describen en Santa Cruz de la Sierra, el “COCAine-EVANGELIStan”.

Ejecutado operativamente a través de terroristas y movidas de bandera falsa, teniendo como referencia el modelo ISIStan[7] de medio oriente: el cual fue, en un principio, resultante de un plan de articulación de partes “separadas” por la fuerza del actual territorio de Siria-Irak-Turquía, para conformar el califato del ISIS. Plan este que fue diseñado y comandado por las “agencias” globalistas CIA-MI6-Mossad y la OTAN como su brazo operativo. Este plan fue derrotado por la acción conjunta y combinada de los gobiernos nacionales de Siria-Turquía-Rusia-China más los aportes de las religiones de raíz humanista en modo de Dialogo de Civilizaciones, bajo asedio del unipolarismo financiero transnacional global.

Fue un golpe de estado que uso lo militar, paramilitar-mercenario, policial-parapolicial, etc., en Bolivia para alcanzar sus objetivos, respaldado por el poder financiero, comunicacional y con mercenarios del terror a sueldo, soldados de la fortuna con discurso de “extrema derecha”, con cuartel en la oriental patria-chica-narco-sojera-portuaria de Santa Cruz de la Sierra, base de la oligarquía local financiero-sojera-portuaria. El oriente boliviano es un país dentro de otro país y un país hecho a sí mismo.

En un país con Estado debilitado o en reconstrucción, los Orientales Cruceños se organizaron desde siempre a sí mismos y lo hicieron en logias que aún hoy rigen la vida social de la élite cruceña. Los Toborochi y Los Caballeros del Oriente son las más representativas de estas agrupaciones socio-financieras racistas. Dos características unen a esta región: son blancos de ascendencia étnica europea y están asentados en la zona más rica en recursos naturales del país. Nunca aceptaron ni aceptaran que un campesino indígena de pueblo originario los gobierne, por más que su gobierno sea institucionalmente legal. En este punto encontramos el hilo conductor operativo del movimiento golpista, que lo une con otros dos sectores levantados hoy contra Evo Morales: el sur de la Paz, blanco y económicamente poderoso y la élite de las fuerzas armadas que, al contrario del resto de la fuerza y tropa en Bolivia, no solo no es mayoritariamente indígena sino que, al igual que la mayoría de las elites de las fuerzas armadas latinoamericanas, es profundamente anti-popular.

Pero un dato debería tenerse muy presente, el elemento aglutinante que hace de argamasa para la unidad es el continentalismo-financiero-norteamericano-en-declive-de-su-poder-internacional, que tiene la necesidad de controlar una Sudamérica clave para forzar una negociación y ganar tiempo estratégico. La decisión de hacerlo, apremiado por su acelerada pérdida de poder internacional frente a los tres actores internacionales ascendentes (Globalistas, BRICS y el Dialogo Interreligioso de Civilizaciones), habla de la agresividad que nace de su caída inminente bajo de la forma de “perestroika norteamericana” en contexto de una súper-burbuja financiera por explotar y con la complicidad de estas oligarquías locales que fueron socias suya en todo terreno y ocasión desde 1950.

Pero estas oligarquías locales que hoy hacen cada vez más negocios con los oponentes estratégicos al poder-norteamericano-en-declive, necesitan imperiosamente retomar el control del gobierno nacional para asegurarse controlar la negociación institucional con los nuevos actores internacionales en ascenso (China-Rusia-India), para poder asegurarse la mayor apropiación de riquezas, y no perderla en impuestos y financiación de “otros” proyectos para Bolivia que fortalezcan otros intereses. Que amplié haciendo más heterogéneo entre que quienes se reparte la riqueza social producida. Pero además, que ponga también en crisis quién tiene el control de las fuerzas armadas, de seguridad y policiales y, con ello, la capacidad para la desarticulación de toda organización popular y la coordinación entre sí, para asegurarse que los objetivos no se van a ir de sus manos.

Como podemos ver, no solo ocurrió un golpe continental oligárquico-militar-y-paramilitar, sino que estuvo precedido por lo que probablemente fue el inicio no oficial de una guerra civil de baja-intensidad. Por la cual las fuerzas armadas rompieron con la cadena de mando institucional-legal (considerando que todavía tenían tiempo para exigir su renuncia en ese momento) con el fin de «confrontar a la gente, al común» a pesar de negar previamente que tenían tal intención.

Los motivos de fondo del golpe de estado oligárquico financiero en Bolivia

Bolivia es el único país suramericano de clara mayoría indígena y era de esperar que Evo Morales pudiera ganar nuevamente. Los números estaban a su favor: no solo la intención de voto estaba a su favor lo cual se manifestó en el conteo de los votos hasta la interrupción del proceso por una operación de guerra electrónica, sino que en ambas cámaras del poder legislativo tiene mayoría propia y estructuralmente la población boliviana adhiere a su política de gobierno, porque consiguió reducir el índice de pobreza en un 25% y la pobreza extrema en un 23%.

Mientras, la economía de Bolivia fue una de las que experimentó mayor crecimiento en Sudamérica, rondando el 5%, los segmentos de la población olvidados se vieron reconocidos viendo como el analfabetismo descendía de tasas cercanas al 15% al actual 2,4%, algo que nunca ha interesado a la derecha financiera golpista, pues una población formada e informada es una sociedad que se plantea objetivos superiores de industrialización sumando educación, ciencia y tecnología a la producción. Y, además, consolida su capacidad de discernir y cuestionar, y no acata sin más. Las poblaciones indígenas adquirieron mayor relevancia, con una de las mayores revalorizaciones culturales jamás vistas en el continente.

La nacionalización de los hidrocarburos en 2006, realizada por Evo Morales, fue un soplo de aire fresco para las políticas sociales en el país, porque permitió impulsar la redistribución de la riqueza. Que expuso profundamente las políticas excluyentes y empobrecedoras neoliberales aplicadas por los gobiernos pro oligarquías financieras locales (con monopolio de explotación de bienes primarios: soja, minería, gas natural, petróleo, etc.) y continental norteamericana.

El líder indígena de un gobierno nacional, popular y sud-americano que ha sacado con éxito a las grandes mayorías sociales-populares de la pobreza extrema, en una Bolivia que controla las mayores reservas de litio del mundo (más del 60%, solo el salar de Uyumi concentra el 60%[8]). Litio que algún día podría reemplazar al petróleo como recurso energético crucial, debido a su uso para alimentar baterías de teléfonos inteligentes, computadoras portátiles, autos híbridos y eléctricos, que tiene una historia extensa y bien documentada de ser objeto operaciones golpistas para interrumpir su gobierno por parte de los EEUU.

De hecho, esta es la única razón económico-estratégica por la que el unipolarismo norteamericano puede emprender su campaña interminable de agendas de cambio de régimen en contra de gobiernos no subordinados, que además apuntan claramente a una agenda internacional multipolar. Bolivia y China sellaron un acuerdo para invertir unos 2.300 millones de dólares en proyectos de explotación e industrialización de litio y otros productos de dos salares del país sudamericano, profundizando una alianza estratégica de alcances económicos y políticos. Tras la firma del acuerdo entre la estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) y el consorcio de firmas chinas Xinjiang Tbea Group y Boacheng, YLB y sus socios chinos explotarán los salares de Coipasa y Pastos Grandes, donde en cuatro o cinco años estaría montada una cadena de fábricas de sulfato de potasio, hidróxido y carbonato de litio, ácido bórico, bromuro de sodio y litio metálico. Con EEUU la Bolivia de Evo Morales no firmó ningún proyecto en este campo estratégico.

Otro socio destacado de Bolivia en el litio es Alemania, a través de la empresa ACI Systems, que participa en una inversión de poco más de 1.300 millones de dólares en proyectos en el salar de Uyuni, el más grande del país, que incluye la fabricación de baterías de ion-litio para la industria automotriz germana. El acuerdo se firmó en diciembre de 2018. Sin embargo Evo Morales decidió de cancelar el acuerdo con ACI Systems a raíz de fuertes protestas de la población en Potosí. Menos de una semana después se dio el golpe de Estado en Bolivia.

En síntesis, Evo Morales administraba proyectos opuestos a los intereses norteamericanos, que beneficiaban a los intereses multipolares opuestos a los norteamericanos, y  por ello estos actores e intereses planificaron e impusieron el golpe de estado. No es extraño en este contexto que dos de los principales actores en la geopolítica mundial  multipolar, Rusia y China, sentaron posición de forma contundente posicionándose en contra de la avanzada de ultraderecha que derrocó a Evo Morales.

Un Golpe de Estado contra Sudamérica en Bolivia

Asistimos en estas horas a presenciar el golpe continentalista financiero-sojero contra Bolivia. Los intereses y fuerzas continentalistas desde Washington han coordinado y planificado este golpe de Estado que tiene objetivos que van más allá de Bolivia y el derrocamiento de Evo Morales. Operación golpista aún en proceso, porque aún no logro imponerse ni institucionalizarse. Por otro lado, las oligarquías locales sojeras-gasíferas-mineras, y sus facciones asociadas de fuerzas policiales, parapoliciales, militares y paramilitares bolivianas y extranjeras, son la base de apoyo en el terreno de esta oligarquía financiera continental norteamericana cuya referencia es el estado profundo oligárquico en el Partido Republicano, auto-nombrados como: Tea Party[9].

Esta Oligarquía Continentalista norteamericana en proceso de declive estratégico desde 1994-2001, se encuentra ella misma en una situación de pérdida de poder internacional. Que monopolizo en el área occidental del Bipolarismo que se impuso desde el fin de la segunda guerra mundial en1950. Esta situación de declive estratégico en lo económico y cultural, lleva a que haga uso de la fracción del poder militar –en sentido extenso- que aún controla en EEUU, para forzar de modo militar y paramilitarmente, lo que no puede ganar en el terreno de la competencia económica ni en el terreno de la democracia política.

Teniendo en claro lo anterior, es muy importante tomar nota de estas oligarquías locales, en el marco del esquema continentalista norteamericano, por su capacidad económica y agresividad contra la vida humana y de la naturaleza para defender su posición de privilegio. Esta agresividad por la acumulación de dinero, por consolidar su posición financiera y defender sus intereses frente a los pueblos, incluso hoy aún más frente a las amenazas de la oligarquía global, y de otros actores estratégicos como son las inversiones chinas, alemanas y rusas en Sudamérica. Una amenaza que apunta más a la oligarquía norteamericana que para las oligarquías locales, pero dan muestras que aún siguen atadas a sus viejos patrones y acuerdos. La amenaza que significan los primeros pasos en la consolidación del gobierno de López Obrador, el triunfo electoral de Alberto Fernández en Argentina y la libertad de Lula en el Brasil, encendió las alarmas financieras, el miedo y el odio, lo cual movilizó y aglutinó a estas oligarquías detrás de la estrategia golpista norteamericana.

Tomar el control de Bolivia es clave por su posición de centro geográfico en Sudamérica. Además Evo, había avanzado en la recuperación de soberanía militar cuando cerró las bases militares y expulsó a los Organismos-ONG´s paramilitares de Bolivia, ambos financiados y bajo control dominante del continentalismo norteamericano con centro en Washington.

Bolivia también es clave porque posee grandes reservas de gas natural que es la energía barata y limpia que Argentina y Brasil necesitan para hacer funcionar sus usinas generadoras de energía eléctrica, para los secaderos de semillas, las empresas industriales, universidades, escuelas y para la calefacción de las casas de familia, etc. El golpe impacta en Argentina y Brasil y en los actores económicos estratégicos que tienen sus inversiones realizadas: Shell, Chevron, China, Rusia, locales, etc. Sin embargo más clave aún es el litio, un mineral clave para el desarrollo de baterías y en todas las nuevas tecnologías de comunicación, transporte y banca.

Por todo esto, el Continentalismo norteamericano-Washington en declive estratégico, desde su perspectiva, no tuvo otra opción que usar todo su poder, poner todo lo que tiene para volver a controlar Sudamérica. Porque retomando el control de Sudamérica desde México (donde fue responsable de la operación de falsa bandera con el asesinato de las familias mormonas que ingresaban de Estados Unidos a México, para justificar una intervención directa militar contra “los narcos”, que es la bandera-falsa que legitimaria que México no controla el problema y que Trump es incapaz de resolver ejecutivamente) hasta Brasil y Argentina puede retomar el control directo sobre las reservas estratégicas de petróleo y gas, además de hacerlo también con la producción de agro-alimentos, subordinando la gran producción de soja y carne porcina a su decisión. Porque al lograr el control de la Energía y los agro-alimentos puede “jaquear” a China, Rusia, India, Alemania, Francia y vale subrayarlo también a los globalistas de Nueva York, Londres, y Hong Kong.

Los puede condicionar porque controlaría las principales reservas de energía subordinando a México y Venezuela, las principales producciones de soja y carne de cerdo al controlar desde Brasil y Argentina pasando por Bolivia, Paraguay y Uruguay. Sin embargo, también porque controlaría los pasos bioceánicos por Panamá y por el Sur el de Argentina-Chile (acá aún necesitaría la caída de Piñera–Luksic) y los diferentes canales secos de transporte por trenes bioceánicos.

Esto le daría al Continentalismo Norteamericano márgenes de fuerza para negociar y ganar el tiempo que no tiene, pero corre el peligro de que su fuerza basada en las oligarquías locales (sojera, gasífera, litio, cobre, etc.) se des-conecten. Porque estas oligarquías locales quieren dólares y, por ello, luego van o no a la guerra. Y el dólar tiene un futuro muy incierto ante el avance de la desdolarización en el mundo y sobre todo en Oriente. Las oligarquías locales de Sudamérica son heterogéneas en su constitución e intereses y todas buscan maximizar sus negocios y EEUU como su socio tiene cada vez menos que ofrecer.

Hoy Washington, la oligarquía continental norteamericana, por la fuerza trata de ser garante-Leviatán de que van a poder enriquecerse las oligarquías locales que lo sigan. Pero Washington es una oligarquía en declive, que pierde poder porque en su capacidad económica-tecnológica-científica ya quedo debilitada y por ello retrasada. Esto sucedió entre 1970-2008 cuando las principales transnacionales norteamericanas se fueron de EEUU, se deslocalizaron al Asia ya desde hace más de 30 años y la producción mundial ya no tiene centro en EEUU sino en Asia, y desde allí se exporta al mundo. Washington sí puede hacer un acto de fuerza, golpes de estado por medios militares, paramilitares, policiales y parapoliciales; pero ya no puede imponer por mucho tiempo su dominación. Porque no puede poner fuerza, diversidad y continuidad a su dominación, sumándole desarrollo económico, político, cultural y estratégico a nadie.

Esto sí puede hacerlo el Globalismo financiero desde los gobiernos financieros de las cities financieras en los Bancos Centrales en el Asia pacifico con centro en Hong Kong y Shanghái, más la red global de cities financieras como Nueva York, Londres, Bombay, Tokio, Seúl, San Pablo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, etc. Y también puede hacerlo el multipolarismo estatal-industrial nacional-en-lo-pluriversal desde los gobiernos políticos elegidos democráticamente de China, India, Rusia, Sudáfrica y la Unión Africana, y Brasil-México-Argentina Unasur/Celac.

El continentalismo norteamericano sí puede imponer actos y movidas de fuerza (Militar/Paramilitar-Policial/Parapolicial) pero ya no tiene el poder económico-científico-tecnológico, ni el poder estratégico para poder imponerse legítimamente desde lo económico, político y cultural.

Washington no puede ya irradiar o exportar democracia, ideales, bienes, tecnologías, ciencia, cultura y paz. Hoy solo puede exportar golpes, muerte, miedo, guerra, peligro, desocupación, drogas, incluso dentro de EEUU. Su declive ya es claro cuando su caída y descomposición es cuestión de tiempo y no mucho tiempo, proceso que llamamos perestroika norteamericana que ya comenzó.

Bibliografía consultada

Alfredo Jalife Rahme, Revelan plan de Estados Unidos para el golpe en Bolivia: nombres y apellidos, rol de la Embajada y países vecinos, www.contrainfo.com 13 de noviembre de 2019

Caitlin Johnstone, MSM Adamantly Avoids The Word Coup In Bolivia Reporting, Zero Hedge, 11 de noviembre de 2019.

GOLPE EN BOLIVIA, China y Rusia salieron a repudiar el golpe de Estado en Bolivia, www.eldestapeweb.com 11 de noviembre de 2019

Bolivia y China se asocian en proyecto de litio que profundiza alianza estratégica, Sputniknews, 6 de febrero de 2019

Marco Teruggi, US backed coup Deposes Evo Morales in Bolivia, Global Research, 11 de noviembre de 2019

David Bollero, Golpe de Estado de manual en Bolivia, https://blogs.publico.es/, 12 de noviembre de 2019

Sergio Pascual, Bolivia, chispa y gasolina para un Golpe de Estado, www.blogs.publico.es, 12 de noviembre de 2019

Denuncian que Estados Unidos hackeó Sistema Electoral de Bolivia, http://www.radioreloj.cu/es/ 11 de noviembre de 2019

Andrew Korybko, El golpe militar contra Morales no pondrá fin a la guerra híbrida en Bolivia, Global Research, 11 de noviembre de 2019

Eoin Higgins, Bolivian Coup Comes Less Than A Week After Morales Stopped Multinational Firm’s Lithium Deal, www.silverdoctors.com, 14 de noviembre de 2019


[1] El alto mando militar de las Fuerzas Armadas de Bolivia leyó un comunicado en el que sugieren al presidente constitucional de Bolivia, Evo Morales, renunciar a su cargo obtenido a las urnas electorales en 2014. https://www.telesurtv.net/news/fuerzas-armadas-sugiere-renuncia-evo-morales-bolivia–20191110-0026.html

[2] El candidato opositor Carlos Mesa exigió nuevos comicios, a partir del informe que compartió el Tribunal Supremo Electoral. https://viapais.com.ar/argentina/1397337-la-auditoria-oficial-califico-a-las-elecciones-en-bolivia-como-viciadas-de-nulidad/

[3] informe revela que EEUU hackeó sistema electoral el 20 de octubre. https://www.primeralinea.info/informe-revela-que-eeuu-hackeo-sistema-electoral-el-20-de-octubre/

[4] https://www.primeralinea.info/informe-revela-que-eeuu-hackeo-sistema-electoral-el-20-de-octubre/

[5] http://www.ojosparalapaz.com/sobre-los-ciberactivistas-y-la-primaveras-arabes/ ; https://www.globalresearch.ca/libano-2005-2015-de-una-revolucion-de-colores-a-otra/5483189

[6] Diez reglas básicas para toda buena revolución pacífica. https://elpais.com/internacional/ 2015/05/26/actualidad/1432630424_103333.html

[7] El Estado Islámico, ISIS o Daesh, fue creado por la CIA, el MOSSAD y el MI6 para reventar a Siria. Ver mas: http://iela.ufsc.br/noticia/24-cosas-sobre-isis-y-al-qaeda-que-no-quieren-que-sepas

[8] Las estimaciones preliminares establecen que el inmenso mar de sal de Uyuni concentra más del 60% del litio que existe en el mundo, al recordar que tiene 10.000 kilómetros cuadrados en la región andina de Potosí (suroeste). La empresa SRK concluyó el estudio del «modelaje numérico hidrogeológico» del salar de Uyuni, para lo cual se realizaron perforaciones de pozos de 50 metros de profundidad en una extensión que alcanza al 64 por ciento de la planicie del desierto salado. https://www.americaeconomia.com/negocios-industrias/bolivia-consolida-su-posicion-como-la-mayor-reserva-de-litio-del-mundo

[9] GEOPOLíTICA DE LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL – Clacso; https://www.clacso.org.ar › contador › sumar_pdf,  http://209.177.156.169/libreria_cm/archivos/pdf_1686.pdf

El odio al indio

Álvaro García Linera / https://www.celag.org/

El fascismo, el odio racial, no sólo es la expresión de una revolución fallida sino, paradójicamente también en sociedades postcoloniales, el éxito de una democratización material alcanzada.

16 NOVIEMBRE, 2019

Como una espesa niebla nocturna, el odio recorre vorazmente los barrios de las clases medias urbanas tradicionales de Bolivia. Sus ojos rebalsan de ira. No gritan, escupen; no reclaman, imponen. Sus cánticos no son de esperanza ni de hermandad, son de desprecio y discriminación contra los indios. Se montan en sus motos, se suben a sus camionetas, se agrupan en sus fraternidades carnavaleras y universidades privadas y salen a la caza de indios alzados que se atrevieron a quitarles el poder.

En el caso de Santa Cruz organizan hordas motorizadas 4×4 con garrote en mano a escarmentar a los indios, a quienes llaman “collas”, que viven en los barrios marginales y en los mercados. Cantan consignas de que “hay que matar collas”, y si en el camino se les cruza alguna mujer de pollera la golpean, amenazan y conminan a irse de su territorio. En Cochabamba organizan convoyes para imponer su supremacía racial en la zona sur, donde viven las clases menesterosas, y cargan -como si fuera un destacamento de caballería- sobre miles de mujeres campesinas indefensas que marchan pidiendo paz. Llevan en la mano bates de béisbol, cadenas, granadas de gas; algunos exhiben armas de fuego. La mujer es su víctima preferida; agarran a una alcaldesa de una población campesina, la humillan, la arrastran por la calle, le pegan, la orinan cuando cae al suelo, le cortan el cabello, la amenazan con lincharla, y cuando se dan cuenta de que son filmadas deciden echarle pintura roja simbolizando lo que harán con su sangre.

En La Paz sospechan de sus empleadas y no hablan cuando ellas traen la comida a la mesa. En el fondo les temen, pero también las desprecian. Más tarde salen a las calles a gritar, insultan a Evo y, con él, a todos estos indios que osaron construir democracia intercultural con igualdad. Cuando son muchos, arrastran la Wiphala, la bandera indígena, la escupen, la pisan la cortan, la queman. Es una rabia visceral que se descarga sobre este símbolo de los indios al que quisieran extinguir de la tierra junto con todos los que se reconocen en él.

El odio racial es el lenguaje político de esta clase media tradicional. De nada sirven sus títulos académicos, viajes y fe porque, al final, todo se diluye ante el abolengo. En el fondo, la estirpe imaginada es más fuerte y parece adherida al lenguaje espontáneo de la piel que odia, de los gestos viscerales y de su moral corrompida.

Todo explotó el domingo 20, cuando Evo Morales ganó las elecciones con más de 10 puntos de distancia sobre el segundo, pero ya no con la inmensa ventaja de antes ni el 51% de los votos. Fue la señal que estaban esperando las fuerzas regresivas agazapadas: desde el timorato candidato opositor liberal, las fuerzas políticas ultraconservadoras, la OEA y la inefable clase media tradicional. Evo había ganado nuevamente pero ya no tenía el 60% del electorado; estaba más débil y había que ir sobre él. El perdedor no reconoció su derrota. La OEA habló de “elecciones limpias” pero de una victoria menguada y pidió segunda vuelta, aconsejando ir en contra de la Constitución, que establece que si un candidato tiene más del 40% de los votos y más de 10% de votos sobre el segundo es el candidato electo. Y la clase media se lanzó a la cacería de los indios. En la noche del lunes 21 se quemaron 5 de los 9 órganos electorales, incluidas papeletas de sufragio. La ciudad de Santa Cruz decretó un paro cívico que articuló a los habitantes de las zonas centrales de la ciudad, ramificándose el paro a las zonas residenciales de La Paz y Cochabamba. Y entonces se desató el terror.

Bandas paramilitares comenzaron a asediar instituciones, quemar sedes sindicales, a incendiar los domicilios de candidatos y líderes políticos del partido de gobierno. Hasta el propio domicilio privado del presidente fue saqueado; en otros lugares las familias, incluidos hijos, fueron secuestrados y amenazados de ser flagelados y quemados si su padre ministro o dirigente sindical no renunciaba a su cargo. Se había desatado una dilatada noche de cuchillos largos, y el fascismo asomaba las orejas.

Cuando las fuerzas populares movilizadas para resistir este golpe civil comenzaron a retomar el control territorial de las ciudades con la presencia de obreros, trabajadores mineros, campesinos, indígenas y pobladores urbanos -y el balance de la correlación de fuerzas se estaba inclinando hacia el lado de las fuerzas populares- vino el motín policial.

Los policías habían mostrado durante semanas una gran indolencia e ineptitud para proteger a la gente humilde cuando era golpeada y perseguida por bandas fascistoides. Pero a partir del viernes, con el desconocimiento del mando civil, muchos de ellos mostraron una extraordinaria habilidad para agredir, detener, torturar y matar a manifestantes populares. Claro, antes había que contener a los hijos de la clase media y, supuestamente, no tenían capacidad; sin embargo ahora, que se trataba de reprimir a indios revoltosos, el despliegue, la prepotencia y la saña represiva fueron monumentales. Lo mismo sucedió con las Fuerzas Armadas. Durante toda nuestra gestión de gobierno nunca permitimos que salieran a reprimir las manifestaciones civiles, ni siquiera durante el primer golpe de Estado cívico del 2008. Y ahora, en plena convulsión y sin que nosotros les preguntáramos nada, plantearon que no tenían elementos antidisturbios, que apenas tenían 8 balas por integrante y que para que se hagan presentes en la calle de manera disuasiva se requería un decreto presidencial. No obstante, no dudaron en pedir/imponer al presidente Evo su renuncia rompiendo el orden constitucional. Hicieron lo posible para intentar secuestrarlo cuando se dirigía y estaba en el Chapare; y cuando se consumó el golpe salieron a las calles a disparar miles de balas, a militarizar las ciudades, asesinar a campesinos. Y todo ello sin ningún decreto presidencial. Para proteger al indio se requería decreto. Para reprimir y matar indios sólo bastaba obedecer lo que el odio racial y clasista ordenaba. Y en sólo 5 días ya hay más de 18 muertos, 120 heridos de bala. Por supuesto, todos ellos indígenas.

La pregunta que todos debemos responder es ¿cómo es que esta clase media tradicional pudo incubar tanto odio y resentimiento hacia el pueblo, llevándola a abrazar un fascismo racializado y centrado en el indio como enemigo?¿Cómo hizo para irradiar sus frustraciones de clase a la policía y a las FF. AA. y ser la base social de esta fascistización, de esta regresión estatal y degeneración moral?

Ha sido el rechazo a la igualdad, es decir, el rechazo a los fundamentos mismos de una democracia sustancial.

Los últimos 14 años de gobierno de los movimientos sociales han tenido como principal característica el proceso de igualación social, la reducción abrupta de la extrema pobreza (de 38 al 15%), la ampliación de derechos para todos (acceso universal a la salud, a educación y a protección social), la indianización del Estado (más del 50% de los funcionarios de la administración pública tienen una identidad indígena, nueva narrativa nacional en torno al tronco indígena), la reducción de las desigualdades económicas (caída de 130 a 45 la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres); es decir, la sistemática democratización de la riqueza, del acceso a los bienes públicos, a las oportunidades y al poder estatal. La economía ha crecido de 9.000 millones de dólares a 42.000, ampliándose el mercado y el ahorro interno, lo que ha permitido a mucha gente tener su casa propia y mejorar su actividad laboral.

Pero esto dio lugar a que en una década el porcentaje de personas de la llamada “clase media”, medida en ingresos, haya pasado del 35% al 60%, la mayor parte proveniente de sectores populares, indígenas. Se trata de un proceso de democratización de los bienes sociales mediante la construcción de igualdad material pero que, inevitablemente, ha llevado a una rápida devaluación de los capitales económicos, educativos y políticos poseídos por las clases medias tradicionales. Si antes un apellido notable o el monopolio de los saberes legítimos o el conjunto de vínculos parentales propios de las clases medias tradicionales les permitía acceder a puestos en la administración pública, obtener créditos, licitaciones de obras o becas, hoy la cantidad de personas que pugnan por el mismo puesto u oportunidad no sólo se ha duplicado -reduciendo a la mitad las posibilidades de acceder a esos bienes- sino que, además, los “arribistas”, la nueva clase media de origen popular indígena, tiene un conjunto de nuevos capitales (idioma indígena, vínculos sindicales) de mayor valor y reconocimiento estatal para pugnar por los bienes públicos disponibles.

Se trata, por tanto, de un desplome de lo que era una característica de la sociedad colonial: la etnicidad como capital, es decir, del fundamento imaginado de la superioridad histórica de la clase media por sobre las clases subalternas porque aquí, en Bolivia, la clase social sólo es comprensible y se visibiliza bajo la forma de jerarquías raciales. El que los hijos de esta clase media hayan sido la fuerza de choque de la insurgencia reaccionaria es el grito violento de una nueva generación que ve cómo la herencia del apellido y la piel se desvanece ante la fuerza de la democratización de bienes. Así, aunque enarbolen banderas de la democracia entendida como voto, en realidad se han sublevado contra la democracia entendida como igualación y distribución de riquezas. Por eso el desborde de odio, el derroche de violencia; porque la supremacía racial es algo que no se racionaliza, se vive como impulso primario del cuerpo, como tatuaje de la historia colonial en la piel. De ahí que el fascismo no sólo sea la expresión de una revolución fallida sino, paradójicamente también en sociedades postcoloniales, el éxito de una democratización material alcanzada.

Por ello no sorprende que mientras los indios recogen los cuerpos de alrededor de una veintena de muertos asesinados a bala, sus victimarios materiales y morales narran que lo han hecho para salvaguardar la democracia. Pero en realidad saben que lo que han hecho es proteger el privilegio de casta y apellido.

El odio racial solo puede destruir; no es un horizonte, no es más que una primitiva venganza de una clase histórica y moralmente decadente que demuestra que, detrás de cada mediocre liberal, se agazapa un consumado golpista.

Publicado por https://www.celag.org y compartido con SURCOS por Carmen Chacón y Vania Solano.

Wiphala, símbolo de la cosmovisión de los pueblos originarios y su vínculo con la Pachamama.

CUT de Chile se pronuncia ante acuerdo partidario por nueva Constitución

CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES DE CHILE

CUT

DECLARACIÓN PÚBLICA

La Central Unitaria de Trabajadores, frente al anuncio durante la madrugada del día de hoy del “Acuerdo Por la Paz Social y la Nueva Constitución” entre algunos partidos políticos de Oposición y Chile Vamos, señalamos lo siguiente:

1.- Todo aquello a lo que han debido obligarse los partidos hoy, ha sido fruto de la movilización. El anuncio, denominado “histórico”, no refleja más que el deber moral de una institucionalidad política que durante décadas -primero por efecto del Sistema Binominal y luego por la falta de convicción de las mayorías de impulsar sus propios compromisos de campaña- se había negado a enfrentar de manera decidida la necesidad de cambios profundos en nuestro país.

2.- Lamentamos que se intente reivindicar estos avances como un triunfo del pueblo, cuando no ha habido una sola palabra sobre el rol del movimiento social organizado en este avance. Mientras se repudia en toda su magnitud los hechos de violencia y se nos asigna, interesadamente, una responsabilidad en ello a los actores que nos hemos movilizado, se le resta la misma fuerza al respeto a los Derechos Humanos y la condena a la violencia de la que han sido objeto poblaciones enteras. Hacemos un llamado a los parlamentarios a aclarar si se perseguirán o no los responsables de estas violaciones.

3.- A dos semanas, al menos, de haber entregado a los partidos de Oposición el Pliego de los Trabajadores y Trabajadoras de Chile, ningún partido hasta el día de hoy ha dado respuesta a lo señalado ahí́. La ausencia de diálogo con los actores sociales organizados no solo le resta legitimidad al acuerdo alcanzado es, además, una preocupante señal de defensa corporativa de la institucionalidad que los cobija. Nos preguntamos, legítimamente, si este acuerdo se construye con la convicción de superar la desigualdad y los abusos o si es más bien un balón de oxígeno para un Congreso en crisis.

4.- A nuestro juicio, la única manera de contar con las garantías de que este acuerdo se construye desde el genuino convencimiento de avanzar en transformaciones profundas, es sumar al reconocimiento de que debe ser el pueblo quien decida el mecanismo sobre el cual debatir la nueva Constitución Política; una agenda realmente social, donde las prioridades sean: Un Plan de Protección al Empleo, Salario Mínimo de 500 mil pesos líquidos, Pensión Mínima igual al Salario Mínimo propuesto, gratuidad en el transporte a estudiantes y adultos mayores, entre otros. La única manera de construir un proceso constituyente con mínimos de confianza es asumir una Agenda Social potente, que responda a lo que la ciudadanía espera y que nos dé esperanzas a todos que vienen tiempos reales de cambios.

5.- Sabemos que nos jugamos en el Plebiscito el real carácter histórico de este acuerdo y no seremos neutrales ante este desafío, pero hacemos un llamado, tal como está́ planteado para el proceso ratificatorio, a hacer obligatoria la participación en este Plebiscito de Entrada, así como a realizarlo con celeridad. La ciudadanía espera que el Plebiscito sea con urgencia y no puede esperar hasta el mes de abril.

6.- Hacemos un llamado a nuestras estructuras y afiliadas a estar en estado de alerta. Se ha logrado un paso muy significativo al reconocer hoy el camino Constituyente como el camino para construir una nueva Constitución; pero el movimiento sindical representado en la CUT, no está́ disponible para aceptar que ello sea a costa de un acuerdo en el Congreso para legislar una agenda anti derechos, como la que se encuentra hoy en el Parlamento o una Agenda Social mezquina -como la propuesta por el Gobierno- y sin una clara posición de los partidos de condena frente a las muertes, violaciones a hombres y mujeres, violencia contra niños, niñas y adolescentes, perdidas de visión, danos oculares y los miles de detenidos y golpeados en las marchas y poblaciones de nuestro país.

La verdadera paz social se construye con justicia social, pero parte por la condena y el NO a la impunidad frente a los apremios vividos en estos 28 días de movilización.

COMITÉ EJECUTIVO CUT – CHILE

CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES – CUT

Compartido con SURCOS por Rodrigo Aguilar Arce

Fotos: http://www.colegiodeprofesores.cl/

¡A fundar el poder popular!

Por Luis Ángel Salazar Oses (*)

A quienes la frase les parezca un anacronismo extraído de los viejos textos del marxismo, del leninismo, del maoísmo o del guevarismo, por lo que a estas alturas no tiene vigencia alguna, me permitiré aclararles que nace de un texto muy costarricense, que es parte fundamental de la Ley Número 8364 del 15 de julio del 2003. Publicado en la Gaceta Número 146 del 31 de julio del 2003 y que forma parte esencial del párrafo primero del Artículo noveno de nuestra Constitución Política vigente que, como saben, reza: “El Gobierno de la República es POPULAR, representativo, PARTICIPATIVO, alternativo, y responsable. Lo ejercen EL PUEBLO y tres Poderes distintos e independientes entre sí, el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial”. (Con mayúscula los conceptos que enfatizo). Es evidente que este párrafo tiene como propósito fundamental el de que, con su puesta en práctica, nuestra mítica democracia, se transforme en real DEMOCRACIA mediante la cual el “démos” (pueblo) se convierta en “krátos” (autoridad suprema). Dicho en lenguaje más coloquial, lo que se pretende es que nuestro Pueblo, recupere su finca-patria -que por cierto ha construido en su totalidad con su esfuerzo cotidiano- y que le ha sido usurpada, mediante todo tipo de mentiras y malas, artes por una reducida “argolla” nacional en complicidad con sus compinches extranjeros.

Este despojo se ha empezado a desarrollar desde la Colonia misma y, a partir de la Independencia de España, no ha hecho más que consolidarse. De esta manera, cuando el país al independizarse necesitó crear su propio gobierno, la élite sin oposición alguna montó, con gentes de su plena confianza y fidelidad, todo el aparato administrativo del naciente país, conformando así su Estado con sus empleados públicos, que hasta hoy han sido financiados, junto a las funciones que realizan, en su totalidad y en última instancia, por el Pueblo trabajador, honesto, solidario y esforzado. El Estado costarricense jerárquicamente se constituyó desde entonces así: sus dueños -los grandes ricos nacionales y sus cómplices transnacionales-; sus administradores integrados como Poder Legislativo, Ejecutivo y el Judicial, coadyuvados muy eficientemente por su fiel cómplice la religión en particular la católica y todos los demás recursos, tanto de manipulación ideológica como de coerción y represión social y, como fuerza de trabajo, el Pueblo en general. A fin de consolidarse en el Poder, cínicamente la élite hegemónica bautiza a su Estado como “Democracia Representativa” en la que el Pueblo es “legalmente” desplazado del poder real, como se comprueba con solo leer atentamente estos párrafos constitucionales:  “La potestad de legislar reside en el pueblo, el cual la delega en la Asamblea Legislativa por medio del sufragio” (Artículo 105 constitucional) y, a la vez, “El Poder Ejecutivo lo ejerce, en nombre del Pueblo, el Presidente de la República y los Ministros de Gobierno en calidad de obligados colaboradores” (Artículo 130 constitucional) y, para colmo, “El Poder Judicial se ejerce por la Corte Suprema de Justicia y por los demás tribunales que establezca la ley.” (Artículo 152 Constitucional) siendo, que “Los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia serán elegidos por un período de ocho años y por los votos de dos terceras partes de la totalidad de los miembros de la Asamblea Legislativa.” (Artículo 158 Constitucional). ¿Puede el Pueblo tomar todos estos poderes, es decir, el Gobierno patrio? Teóricamente si: “Los ciudadanos tendrán el derecho de agruparse en partidos para intervenir en política nacional, siempre que los partidos se comprometan en sus programas a respetar el orden constitucional de la República” … (Artículo 98 Constitucional). La pregunta lógica aquí es ¿por qué nunca un partido realmente del, por y para el Pueblo ha podido tomar el Poder en Costa Rica, siendo un proceso tan simplemente descrito por este último artículo?

Si bien es cierto constituir un partido político es teóricamente bastante fácil (ver www.tse.go.cr/pdf/normativa/constitucion_inscripcion_pp.pdf ), la realidad es muy diferente cuando el naciente partido sinceramente asume la tarea de luchar por la defensa, el fortalecimiento y la ampliación constate de los legítimos Derechos laborales y Humanos en general de nuestro Pueblo pues, en estos casos, los obstáculos se van haciendo cada día más difíciles de superar, conforme se avanza en su constitución legal, su inscripción, su instalación, su funcionamiento y, se convierten en infranqueables en cuanto a adquirir los votos necesarios para alcanzar un total triunfo electoral, veamos por qué: los grandes ricos nacionales e internacionales que hoy ostentan el poder, históricamente han establecido muy efectivos mecanismos para mantener incólume su hegemonía tales como, la religión fanática, la educación domesticadora, los grandes y más populares medios de información, la cultura oficial -que incluye el manejo de tradiciones, mitos, costumbres, en fin, el folclore en general-, las tradiciones familiares, el ordenamiento jurídico, la “politiquería”, los sindicatos pro patronales, etc, etc. Y, si estos recursos fallan pues aplican todo el aparato represivo del Estado que, como decíamos. está concebido para ser quien imponga, aplique y mantenga sus leyes mediante sus Poderes Legislativo, Ejecutivo y particularmente Judicial con su Sala Constitucional incluida y, en materia electoral, el Tribunal Supremo de Elecciones. ¿Qué hacer entonces? La respuesta es simple de plantear, pero requiere que como Pueblo despertemos, nos informemos, nos unamos, nos organicemos, nos empoderemos, nos movilicemos y nos troquemos, en supremo acto democrático, en Poder Popular.

Creemos que, con un ejemplo simple, práctico y de plena vigencia hoy día, podemos aclarar y, más aún, empezar a realizar lo que proponemos. En febrero del 2020, nuestro Pueblo está convocado para elegir sus gobiernos locales. para tal propósito tenemos dos caminos: constituirnos e integrarnos en partidos políticos lo que significa separarnos y pelearnos estúpidamente entre nosotros, que es lo que la argolla hegemónica quiere -“divide y vencerás”- o, en Poder Popular; sigamos esta última vía, en todos nuestros cantones, distritos y caseríos hay Asociaciones de Desarrollo Comunal (ADC) y educadores. Pues bien, presionemos como Pueblo para que la Unión Cantonal respectiva, unida a las organizaciones magisteriales y con el aporte de la ciudadanía en general, elaboren el Programa de Gobierno que deberá ejecutar, sean quienes sean, la nueva Alcaldía y el nuevo gobierno municipal pues, de no hacerlo el Pueblo y sus organizaciones, le presionarán hasta que lo cumpla o les destituyan mediante los procedimientos establecidos. ¿Es muy difícil elaborar este Plan de Trabajo? Pues no ya que todas las ADC por ley, deben tener su propio Plan de Trabajo, que recoge los problemas más importantes de su jurisdicción y cómo resolverlos así, el Plan de Gobierno para la Alcaldía será, simplemente, un resumen de los Problemas y Soluciones más importantes de cada Plan de trabajo de las ADC, a los que se agregarán las de otros grupos sindicales, deportivos, estudiantiles y cívico-culturales en general del respectivo cantón. Evidentemente el sector gremial magisterial con sus diferentes organizaciones tendrá una participación, por razones obvias fundamental. De esta manera el Pueblo queda unido, despierto, informado, organizado, empoderado, movilizado y conformado en Poder Popular soberano, como lo pide, reiteramos, la auténtica Democracia.

Dentro de pocos años, con simple coordinación, la soberanía popular se extenderá por todo el país, de manera tal que no volverá a ser el Pueblo esclavo al servicio de las argollas sino amo y señor de nuestra Finca-Patria rescatada y de sus servidores públicos. Sin violencia, sin víctimas y sin menoscabar la DEMOCRACIA sino llevándola a su máxima expresión. A corto plazo y para cimentar cada vez más este Poder, deberemos diluir ese dominio absoluto hoy monopolizado por las élites y, al hacerlo, consolidaremos para siempre la auténtica democracia. ¿Cómo diluir este dominio? Recordemos que se entiende por “diluir” a la acción de deshacer un cuerpo o sustancia en un líquido hasta que sus partículas queden incorporadas a dicho líquido, pues bien, el “cuerpo” a diluir es el dominio y el “líquido” es el Pueblo. Para empezar, se deben desconcentrar las actividades económicas y descentralizar la administración pública, ubicándolas en polos de desarrollo científicamente distribuidos por todo el país, manteniendo incluso la misma organización política que hoy se tiene por distritos, cantones, provincias y regiones, eso sí, fortaleciendo al máximo sus mismas organizaciones populares de base, para lo cual es indispensable aplicarles la misma receta de participación de un Pueblo, reiteramos, cada vez más EMPODERADO esto es, con las “partículas de poder” activadas al máximo controlando soberanamente su país del que, ahora sí, será su dueño en pleno. Así, el legítimo anhelo de construir, vivir y disfrutar una sociedad conformada por seres humanos integralmente felices, fraternales, justos y desarrollando todas sus potencialidades, en medio de una Naturaleza inteligentemente protegida, dejará de ser una utópica tentación y será nuestra cotidiana realidad.

(*) panga07@gmail.com

 

Enviado a SURCOS por el autor.

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En los laberintos de la gran mentira. Segunda parte

El hecho de que la inmensa mayoría de los grandes diarios, estaciones de radio y televisoras de todos los países de nuestra área continental estén controlados (y sean propiedad de…) por los engranajes de una gran maquinaria mediática, al servicio del capital financiero y de unas cuantas transnacionales, pero también del expansionismo imperial estadounidense, del que han llegado a ser meros apéndices, ha tornado imposible no sólo el más elemental ejercicio democrático, sino también la certeza de que lo que se dice corresponde o no a la realidad, lo que implica que podríamos estar sumergidos en un universo imaginario donde lo ficticio se ha enseñoreado sobre lo real.

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En los laberintos de la gran mentira. Primera parte

El tema de la propiedad sobre los llamados medios de comunicación social, las modalidades que asume el ejercicio del periodismo y la posibilidad de contar con el derecho real a ser informado, de la manera más amplia y objetiva  que sea posible, requiere al menos de la probabilidad cierta de acceder, tanto a las distintas fuentes informativas como al conocimiento de las opiniones de todos los protagonistas políticos y sociales, provenientes de los diferentes bandos que intervienen en un determinado conflicto.

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CLACSO llama al diálogo y rechaza injerencia externa en Venezuela

El Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) expresa su más profunda preocupación por la escalada de violencia e intervención extranjera que está viviendo Venezuela y manifiesta su voluntad de contribuir a una solución pacífica, consensuada y democrática que involucre a todos los sectores en conflicto y tenga como prioridad el bienestar del pueblo venezolano escuchando atentamente las necesidades y la voluntad popular.

El país atraviesa una profunda crisis política, económica y social. Estamos seguros que la superación de esta crisis no vendrá de la mano de la intervención extranjera, de sanciones económicas o políticas ni de la vulneración del orden institucional, sino de un diálogo inclusivo, plural y democrático que parta del respeto de los derechos humanos y del reconocimiento de los problemas que Venezuela atraviesa.

Es indispensable retomar el diálogo sin aceptar injerencias que generen mayores tensiones para las y los venezolanos y degraden sus condiciones de vida. Venezuela no necesita la intervención extranjera ni la vulneración de su soberanía, sino solidaridad y apoyo para superar la crisis con sus propias herramientas y mecanismos constitucionales vigentes.

Asimismo, manifestamos nuestra defensa irrestricta del derecho a la protesta y a la manifestación pública sin que eso genere el uso de la fuerza desde ningún sector. Garantizar la vida de todas y todos los venezolanos debe ser la prioridad.

Estamos con la paz. Rechazamos la injerencia externa. Estamos con el diálogo, con la vida y con la democracia. Con una democracia que se nutre y alimenta de la diversidad y de la divergencia política y que cobra sentido cuando posibilita la lucha por la igualdad y la garantía de todos los derechos.

Ante la ausencia de la negociación, los riesgos de escaladas de violencia se incrementan. El camino debe ser el de la paz y el del respeto a los principios de no intervención, soberanía y autodeterminación de los pueblos. Hoy, más que nunca, estamos con el diálogo, el bienestar y la paz para el pueblo venezolano.

Comité Directivo

Secretaría Ejecutiva

CLACSO

24 de enero de 2019

 

Enviado por Juan Carlos Cruz Barrientos.

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De nuevo el sueño de la razón sigue produciendo monstruos

(Parafraseando a Francisco de Goya, el gran pintor español de hace dos siglo)

Rogelio Cedeño Castro

Desde que el profesor Juan Bosch(1909-2001), el insigne político y escritor dominicano, quien fuera probablemente uno de los hijos más ilustres de ese país, publicó en 1966 su libro LA CRISIS DE LA DEMOCRACIA DE AMÉRICA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA, la supervivencia misma de la precaria institucionalidad democrática de nuestra región no se había visto tan amenazada por la presencia del autoritarismo, la insensatez, el delirio y la pérdida de contacto con la realidad de que están dando muestras buena parte de las élites políticas latinoamericanas: los países del Grupo de Lima al desconocer la legitimidad del gobierno venezolano han dado un paso muy peligroso, el que puede llegar a tener las proporciones de un alud de desgracias para toda la región por el nefasto precedente que han sentado.

El hecho de que 43 diputados de la pacífica, y presuntamente democrática Costa Rica, hayan decidido desconocer la legitimidad del gobierno de otro país latinoamericano, en este caso el de Venezuela, nos sitúa en medio de una escena surrealista, y nos retrotrae a los peores tiempos de la guerra fría, con su nauseabunda dualidad entre un presunto comunismo-socialismo que nunca pasó de ser un capitalismo de estado autoritario y unas autoproclamadas democracias, tan raquíticas como autoritarias en lo que al respeto a los derechos humanos se refiere, además de ser excluyentes en cuanto a la satisfacción de las necesidades de las mayorías populares de la región, con unos gobernantes, no importa si civiles o militares, que valiéndose de un grotesco y mal articulado discurso anticomunista, que casi lindaba con el fascismo, justificaron la comisión de los peores crímenes y llevaron a cabo un sistemático exterminio de disidentes políticos, el que alcanzó proporciones dantescas en los casos de Guatemala, Argentina, El Salvador, Chile, Nicaragua, Paraguay y otros en los que las violaciones a los derechos humanos eran el pan cotidiano.

No podemos olvidar que fue en aquel entonces, y cuando acaba de ser invadida la República Dominicana, en el mes de abril de 1965, para impedir el regreso del único presidente democrático que tuvo ese país durante el siglo anterior, que la guerra fría estaba en todo su esplendor, llevando al profesor Juan Bosch a tomar distancia con las posiciones complacientes, de la llamada izquierda democrática de la región, hacia los cada vez más audaces y cínicos desmanes imperiales de la Casa Blanca de Washington, desde donde se miraban de reojo las políticas reformistas o redistributivas de la riqueza de algunos países. Hoy en cambio, el viraje a la derecha es de tal magnitud que, el sólo hecho de hablar de políticas sociales y beneficios para las mayorías de la región es un delito, cuando no un signo de ser una creatura delirante, un partidario del maldecido populismo que se cultivaba por entonces, como reflejo de la modalidad rooselveltiana de las políticas económicas keynesianas de entonces, las que llevaron a crecer la economía y el bienestar de grandes sectores de la población, lo que para la derecha de hoy, sin vocación democrática alguna, y arrepentida de sus veleidades reformistas o socialdemócratas, constituye una abominación. La hora de la ofensiva final contra los derechos de las mayorías ha llegado, casi sin darnos cuenta, siempre con la resistencia de las organizaciones populares, la única herramienta con que cuentan y que tendrán de preservar de múltiples asechanzas».

 

Enviado a SURCOS por el autor.

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