En los laberintos de la gran mentira. Segunda parte

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor

“Pero apenas habían dado unos pasos cuando se detuvieron en seco. De la casa salía un alboroto de voces. Volvieron corriendo y miraron de nuevo por la ventana. Sí, todos se estaban peleando de manera violenta. Había gritos, golpes en la mesa, miradas desconfiadas, negativas furiosas. El origen del problema estaba, al parecer, en que Napoleón y el señor Pilkington habían jugado al mismo tiempo un as de espadas.
Doce voces indignadas gritaban, y todas eran iguales. Lo que había ocurrido en los rostros de los cerdos era ahora evidente. Los animales que estaban fuera miraban a un cerdo y después a un hombre, a un hombre y después a un cerdo y de a un cerdo y después a un hombre, y no podían saber cuál era cuál.” George Orwell REBELIÓN EN LA GRANJA Penguin Random House Grupo Editorial, Debolsillo, Barcelona 2018.

El hecho de que la inmensa mayoría de los grandes diarios, estaciones de radio y televisoras de todos los países de nuestra área continental estén controlados (y sean propiedad de…) por los engranajes de una gran maquinaria mediática, al servicio del capital financiero y de unas cuantas transnacionales, pero también del expansionismo imperial estadounidense, del que han llegado a ser meros apéndices, ha tornado imposible no sólo el más elemental ejercicio democrático, sino también la certeza de que lo que se dice corresponde o no a la realidad, lo que implica que podríamos estar sumergidos en un universo imaginario donde lo ficticio se ha enseñoreado sobre lo real, algo así como la representación de los componentes de un ejercicio teatral, por lo demás muy elaborado, que podría estar llevándonos hacia un peligroso camino sin retorno, o a despertarnos mucho más tarde, en medio de una espantosa pesadilla totalitaria.

Durante semanas, meses y años hemos venido presenciando, ¿de qué manera? o ¿cómo es que se ejecuta ante nuestros ojos?, con el concurso decisivo de los grandes medios de comunicación, especialmente los de naturaleza visual, el desmantelamiento de un estado nacional latinoamericano, poseedor de grandes riquezas minerales e hidrocarburos, al que da la impresión de que estuvieran devorándolo desde sus entrañas mismas, saqueando sus cuentas en el exterior, y negándose a devolverle las reservas de oro que había mantenido en los bancos de Londres, al mismo tiempo que dificultándole, de innumerables maneras, las compras de alimentos y medicinas, todo ello con el propósito de que la población y los integrantes de las fuerzas armadas nacionales se sometan a los designios de la nación más poderosa del continente: Para ello un coro de presuntos informantes o comunicadores, al parecer “neutros” o “independientes”, ejecuta con machacona insistencia, y al unísono la misma melodía, siempre con los mismos tonos y bemoles, a través de una cadena de estaciones de televisión locales o de otras, de gran cobertura planetaria, tales como la CNN en español, la Deustche Welle, la TV5 francesa, la Cadena Caracol de Colombia y otras, cuyas emisiones nunca se detienen, en ellas nos hablan, un día sí y otro no, de la existencia de un presidente “mcburro”, a quien es preciso derrocar sin importar el precio que paguemos nosotros o el pueblo venezolano, también de la existencia de una narcodictadura o narcorégimen que debe terminarse, pues esa es la manera como califican o se refieren al gobierno, y al gobernante que se ha convertido en el blanco de sus ataques, sin importar que sus dos mayores atacantes, el país vecino y la única superpotencia de la región sean los dos narcoregímenes por excelencia, uno de ellos en la condición de productor, y el otro en la de consumidor en gran escala. Nunca, como ahora se había podido observar la ejecución, en vivo y en directo, de un golpe de Estado para destituir a un gobierno legítimo, pero también de la destrucción simultánea de un país (aunque en el caso de Irak, hace ya más de 15 años tuvimos un notorio antecedente), acudiendo al procedimiento de designar primero, por vías sólo en apariencia legítimas, y apoyar luego a alguien que han dado en calificar como un “presidente autoproclamado” “designado” o “provisional”, el que en medio de la dictadura más extraña de que se tenga memoria, se mueve con toda libertad e incluso alevosía, además de ejecutar la transgresión de todas las leyes venezolanas, de tal manera que cada día y cada hora que pasa, se va tornando casi nula o inexistente la constitución del estado nacional, habiendo llegado incluso a afirmar que pedirá la intervención de fuerzas militares extranjeras, para lograr así su propósito de destituir al gobierno legítimo, mientras tanto sus mentores externos y partidarios internos aumentan las dificultades en el diario vivir de los habitantes del país, a quienes pretenden reducir incluso acudiendo al expediente de los apagones eléctricos masivos y otras acciones francamente terroristas, de esta manera la Venezuela de 2019 se parece, cada vez más, a las circunstancias agravadas que vivió el Chile de 1973, con la gran diferencia de que, hasta la fecha en que estamos, casi a mediados de marzo, los militares venezolanos no han aceptado el chantaje neofascista del golpe de Estado en cámara lenta, y la amenaza simultánea de invasión extranjera, lo que implicaría la destrucción hasta los cimientos de esa importante nación latinoamericana, un espectáculo que hemos venido presenciando como si fuera la cosa más normal, dentro de la convivencia entre las naciones.

Los ejercicios de política-ficción pueden llevarnos a los lugares más insospechados al alejarnos de la realidad, no sólo en el caso de Venezuela u otras naciones vecinas: sucede así que en Costa Rica, nos encontramos con que siendo este país una de las naciones centroamericanas caracterizada, desde hace muchas décadas, por tener una mayor estabilidad política, económica y social, sobre todo a partir de la existencia de un sólido “pacto social” que se consolidó al finalizar la última guerra civil, o conflicto armado de cierta significación en su historia, en los últimos años de la década de los 1940, además de no haber corrido la trágica suerte de la democracia guatemalteca destruida en 1954, como resultado de las manipulaciones de los lobbies de los intereses de una empresa transnacional ante el Capitolio y la Casa Blanca de Washington, las que dieron al traste con la única primavera democrática que había conocido ese país, a partir de 1944, en cambio ahora Costa Rica se encuentra en franca regresión en todos los órdenes de la vida social, lo que terminará por tener trágicas consecuencias para la gran mayoría de sus habitantes. En un vivo contraste con lo ocurrido durante la mayor parte del siglo anterior, ahora en el transcurso de las primeras décadas de la nueva centuria, las elites costarricenses del poder que conforman los poderes fácticos o poderes reales, contando con el decisivo concurso de unos medios de comunicación que sus integrantes controlan casi totalmente: unos diarios, estaciones de radio y televisoras, cuyas prácticas están orientadas hacia el establecimiento de una cierta unanimidad, en materia de pensamiento y acción, más propia de los regímenes de excepción que de las tan cacareadas democracias, cada vez más venidas a menos y vaciadas de significado, en los hechos reducidas a la condición de democracias de baja intensidad, como un mero adorno retórico para hacer más digerible el autoritarismo propio de los regímenes del llamado capitalismo tardío, ellos son los encargados de esa tarea tan importante. De esta manera, nos encontramos de frente con el hecho esencial, que se ha convertido en una razón de suyo evidente, para corroborar que estamos asistiendo a los días finales de un estado social de derecho como el que ha tenido Costa Rica, a lo largo de más de setenta años, un cierto régimen que le permitió a sus habitantes tener una calidad de vida bastante superior a la de las gentes de los otros países de la región.

En días pasados, casi sin ruido y sin mucha resonancia mediática, una reforma al reglamento de debates de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, fue aprobada sigilosamente por las dos coaliciones de fuerzas reaccionarias (una de integristas religiosos neopentecostales y la otra, de connotados neoliberales, firmes creyentes en la religión secular del mercado) que hoy dominan el Poder Legislativo, la que les permitirá limitar o casi imposibilitar cualquier debate sobre temas o asuntos esenciales del rumbo sociopolítico del país, todo ello para que dentro de esos términos formales la población no se entere de lo que en verdad ocurre, y poder así aprobar rápidamente la eliminación de lo quedaba del estado social de derecho (todavía expresado en los artículos 50 y 74 de la Constitución Política, que no se han atrevido a derogar), conculcando en los hechos lo esencial de las autonomías municipal y universitaria, con la consiguiente centralización del poder, además del ataque sistemático a los derechos laborales de huelga y sindicalización de los trabajadores, con nuevos proyectos que van en esa dirección, todo ello a través del sometimiento del Poder Judicial y el Legislativo, a un Ejecutivo manejado por las fuerzas neoliberales de una oligarquía que tuvo que esperar setenta años para acabar con las conquistas sociales de la población costarricense, además de convertir a la institucionalidad democrática del país en un cascarón vacío, mientras hunden en la miseria y el desempleo masivo a Limón, la única provincia del litoral Caribe de Costa Rica, al entregarle el monopolio de la carga de barcos a una transnacional holandesa, llamada APM Terminals, violando incluso los términos del contrato original, que establecía cuáles seguirán siendo manejados desde la empresa JAPDEVA, de propiedad nacional. Seguiremos abordando el tema de los medios de comunicación social, y el importante papel que han jugado en este proceso de contrarreforma social, en momentos en que casi toda América Latina está girando hacia la derecha, y hacia el capitalismo más rapaz, todo esto cuando un importante período de nuestra historia contemporánea concluye, en medio de nuestra ceguera, y casi sin darnos cuenta, la que ha sido alentada por una prensa al servicio de esos intereses, como un espejismo que nos impide captar la esencia de lo que está ocurriendo ante nuestros ojos.

O como bien lo ha indicado el distinguido jurista, don Luis Mata Guillén, lo que sucede puede plantearse en estos términos: “Hoy lunes 11 de marzo debería pasar a la historia como el día en que el vocero oficioso del gobierno, La Nación, le notificó al país que en diciembre, gracias a la estafa disfrazada de paquete fiscal, sufrimos un golpe de estado técnico y la Constitución que conocíamos dejó de ser, con la complaciente, sumisa y pendeja actitud de los magistrados de la sala cuarta. Se eliminaron las autonomías municipales, universitarias, de la CCSS y de las instituciones del Estado, así como la independencia de poderes con el agachamiento legislativo y judicial ante el Ejecutivo y pasamos, de golpe y porrazo, a una suerte de centralismo democrático tico en que el PAC, el PLN, el PUSC y el FA forman un solo cuerpo y el resto de partidos son comparsa que baila al son que le toquen. El absolutismo de Alvarado y sus socios vergonzantes y practicantes, concentra hoy todo y es en el MIDEPLAN donde se definen la política del país. Los derechos laborales dejaron de existir desde el 4 de diciembre del 2018, pues las convenciones colectivas antes protegidas por la Constitución de la ex República, ya no son mecanismo de negociación entre patronos y empleados y al mejor estilo totalitario característico en la nomenklatura de nuevo cuño, Benavides impulsa eliminar el derecho fundamental a la huelga que algunos ignorantes del panfleto liberal fundamentalista ultraconservador, creen que solo asiste a los empleados públicos. Reste a la democracia que se aprueban reformas legislativas a su reglamento que coartan el ejercicio parlamentario y el control político que este debería ejercer sobre el ejecutivo y la mesa está servida y, para más INRI, revise las últimas sentencias de los actuales magistrados de la sala cuarta, que dicen que los llamados derechos difusos, lo son tanto, que no vale la pena salvaguardarlos. No es casual que Méndez Mata, amparado por Alvarado, le ordene a JAPDEVA que se suicide en beneficio de APM Terminals, como tampoco lo es que este totalitarismo incompetente que des-gobierna, se ayude con bufetes de tres letras y muchos millones, para notificar a través del IFAM y la Unión liberacionista de Gobiernos Locales que dirige la ficha de Figueres Olsen, invitado de lujo del payaso rojiamarillo, a los Alcaldes municipales, que les guste o no, si los ejecutores del gobierno son hacienda y mideplan, y, el IFAM está bajo la bota de estos, pasaron de ser Alcaldes a simples empleados al servicio del poder de turno. Desde 1986 a la fecha nuestro sistema político ha sido corrompido y pervertido por los ocupantes de Zapote que están al servicio de intereses y no del bien común ni del bienestar del mayor número, pero en este cagobierno -que no co-gobierno- Alvarado y sus secuaces del PLN, PUSC y FA, no han reparado en límites para imponer su codicia y egoísmo, con el fin de esquilmar al pueblo”.

 

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