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Etiqueta: derechos laborales

Videos sobre Taller de Macroeconomía y derechos económicos y sociales

 

Videos sobre Taller de Macro economía y derechos económicos y sociales

El pasado 17 y 18 de noviembre, dentro del marco del Taller Nacional “Gobierno-Sociedad Civil para la discusión de la relación entre el diseño de la política macro-económica y la vigencia de los derechos económicos y sociales”, se desarrolló una sesión dedicada a la política laboral y se cerró con la idea de que hay intereses político-empresariales que pretenden reducir los derechos laborales al ámbito del derecho civil.

 

Las ideas principales desarrolladas durante el taller fueron:

-No hay democracia política sin respeto a los derechos laborales

-Los derechos son indivisibles.

-Los sindicatos son la organización natural para la promoción y defensa de los derechos laborales, así como en la incidencia en las políticas salariales.

Videos sobre Taller de Macro economía y derechos económicos y sociales2

En la organización de la actividad participaron los colegios profesionales de Sociología y Ciencias Económicas, el Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la UCR, el Centro de Estudios y Publicaciones CEP-ALFORJA, el Ministerio de Hacienda, la Primera Vicepresidencia de la República y la Oficina Regional de la CEPAL de México.

 

Videos del Taller

Gracias al valioso trabajo de edición realizado por don Adolfo Vega, profesional de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, se puede acceder a los videos sobre este taller y ser usados para la discusión política sobre la macroeconomía y los derechos humanos y con fines educativos en nuestro país y región. Estos fueron subidos al sitio web de la Facultad y pueden ser vistos en el siguiente enlace:

http://videos.fcs.ucr.ac.cr/videos/25/Taller-Nacional-Pol%C3%ADtica-Macroecon%C3%B3mica-y-Derechos/most_recent/all_time/

 

Enviado a SURCOS Digital por Mariano Sáenz Vega.

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Taller macro-economía y derechos económicos y sociales

En el mes de noviembre del 2014 se realizó el Taller Nacional “Gobierno-Sociedad Civil para la discusión de la relación entre el diseño de la política macro-económica y la vigencia de los derechos económicos y sociales”. Como parte de las múltiples sesiones, una se dedicó a la política laboral; entre otras ponencias, una expuso que hay intereses político-empresariales que pretenden reducir los derechos laborales al ámbito del derecho civil.

La actividad estuvo organizada por los colegios profesionales de Sociología y Ciencias Económicas, el Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la UCR, el Centro de Estudios y Publicaciones CEP-ALFORJA, el Ministerio de Hacienda, la Primera Vicepresidencia de la República y la Oficina Regional de la CEPAL, ubicada en México.

 

A continuación ofrecemos una muestra gráfica de la actividad.

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Enviado a SURCOS Digital por Mariano Sáenz.

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La cultura de incumplimiento de derechos laborales

Carlos José Cabezas Mora*

Carlos José Cabezas Mora
Carlos José Cabezas Mora

Nuestra legislación laboral que incluyó no solo las normativas protectoras, sino también la creación de Tribunales de Trabajo ambas son hijas del Código de Trabajo, y este es producto del apoyo popular, cuyo precio fue la guerra civil del 48, sin duda alguna mártires y héroes de ese periodo dieron su vida para que hoy se gozara de la arquitectura jurídica para las y los trabajadores.

El Ministerio de Trabajo es más antiguo, pues se crea en 1928, sin embargo con la aprobación del Código de Trabajo debió reestructucturarse y en 1955 se convierte de Secretaria del Trabajo al Ministerio de Trabajo, entre sus fines se define procurar organizaciones profesionales, velar por protección efectiva al trabajo humano y a los derechos de los trabajadores; crear legislación en beneficio de los costarricenses, la familia, el trabajo, los servicios públicos y bienestar social; garantizar la aplicación de las leyes.

Sin embargo a pesar de la opinión mayoritaria para cumplir con un encargo legal de semejante tamaño se requiere además de tecnología, medios de transporte funcionarios suficientes para cubrir el país completamente y con una carga laboral razonable para atender la demanda de sus servicios, más para un país como el nuestro.

Según estadísticas del propio Ministerio de Trabajo alrededor de medio millón de trabajadores con empleos formal no reciben el salario mínimo, con el cual deben vivir en el país más caro de Latinoamérica, donde se pagan los precios de los servicios médicos privados como el Alemania, pero con empresarios que no aceptan pagar más que migajas, o sea 3 veces menos salario que el país europeo, a pesar de esto curiosamente los únicos rubros en los cuales los costos relativos en el país están por debajo del promedio latinoamericano son los servicios telefónicos (-64%), la electricidad (-36%), el azúcar (-10%) y el agua (-9%).

Una de mis hijas laboró hace algún tiempo para una popular tienda de departamentos que posee una cadena en distintas partes de nuestro país, le indicaron conforme la política de la empresa, cuando cumpliera 4 meses sería asegurada, enfermó y tuvo que ir antes del “plazo” a la Clínica de la comunidad, allí lógicamente le pasaron la factura de los servicios y medicamentos brindados por no ser asegurada, terminó informando que era trabajadora formal y lógicamente y en agradecimiento su patrono la despide días después por “reestructuración”, conozco a una amiga que para una empresa médica un día a la semana de 4 pm a 12 media noche, labora por encima del límite legal de la jornada, tampoco es asegurada, sin horas extras, le pagaron muchísimo menos de aguinaldo de lo que le correspondía, reclamar algún derecho laboral en nuestro país implica perder el empleo.

He escuchado de vecinos, amigos del sector privado tanta anécdotas de sus vidas laborales, incluso recuerdo a aquel que laboraba para un periódico nacional bastante conservador y muy anti-sindical, él estaba obligado a tener dos jornadas laborales consecutivas por la demanda del tipo de trabajo, eso si, sin derecho al pago de horas extras pues estaría “muy mal visto”, en mi propia institución pública he sabido que a pesar de los reclamos de los usuarios por la insuficiente capacidad de atención es costumbre que los funcionarios se quedan frecuentemente varias horas más después de finalizada la jornada para redactar informes pendientes.

En mi juventud labore como trabajador de una empresa textil para una fabrica que hacia las camisas Lacosse, era dirigente sindical clandestino, sin embargo había un trabajo promovido por una parte de la asociación solidarista, que pretendía integrar la junta directiva con solo trabajadores (excepto el fiscal laboral), los candidatos trabajadores fueron despedidos por el atrevimiento, se conformó otra papeleta y fueron también despedidos, provocando una huelga espontanea en la otra planta, de inmediato me puse en contacto con los lideres en Tres Ríos, ahí el destino quiso que mi supervisor me viera en el momento de encuentro con de las compañeras, tres días después ya no tenía trabajo, despido con responsabilidad patronal por “reestructuración”.

Sin lugar a dudas estos ejemplos son apenas la punta del iceberg, algunas muestras de cómo muchos de los democráticos empresarios absorben las energías vitales, les roba su tiempo libre y muchas veces mantienen en condiciones deplorables a las familias de los y las trabajadoras, todo dentro de una país de “derecho” donde publicitariamente reina el “respeto a la ley” pero en lo que respecta a la práctica se pone en duda las apariencias.

Acudir al Ministerio de Trabajo que tiene un encargo de buscar “armoniosas relaciones” entre trabajadores y trabajadoras cuya alternativa primaria es la concertación, implica que la lucha de los trabajadores por sus derechos siempre sea perdiendo su trabajo y demandando en los tribunales de justicia, hasta por pequeños montos, que para lo costosos que son los abogados no llegan siquiera a plantearse.

El Ministerio de Trabajo debe cambiar, fortalecerse su capacidad de inspeccionar y definitivamente su capacidad sancionatoria en el ámbito administrativo, pues este es un país donde los inspectores de tránsito tienen más poder que los inspectores laborales, donde se persigue y despide fácilmente –con leyes o no- a quien pretende hacer valer sus derechos de asociación al crear un sindicato, esto no apenas muestra que la democracia “centenaria” está más bien en su etapa infantil, muy lejos de lo que en los discursos e imagen internacional se predica, un abismo entre el querer ser y el ser.

 

Secretario General

Central General de Trabajadores*

 

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Derechos laborales e ideologías empresariales

Luis Paulino Vargas Solís

Derechos laborales e ideologías empresariales

En buena hora que haya debate sobre los derechos laborales en Costa Rica. De mi parte, he defendido públicamente tales derechos lo cual ha suscitado descalificaciones en mi contra (ya que no argumentos) que reinciden en decirme que soy “anti-empresarial”. Creo que la cuestión merece ser desgranada con cierto cuidado, pero dejando en claro que mi alegato tiene que ver con la situación que se presenta en el sector privado. Espero, pues, que no se quiera enredar la discusión haciendo referencia al sector público, cuya situación es lo suficientemente diferente como para ameritar un trato aparte.

Mi posición se resume en lo siguiente:

1) Objetiva y justificadamente puede sostenerse que en partes muy significativas del sector privado en Costa Rica ha habido –como tendencia general- un menoscabo en la aplicación efectiva de algunos derechos laborales, no obstante estar estipulados en las leyes y la Constitución de la república, así como en tratados internacionales suscritos por el país. Ello es contundentemente claro en relación con el derecho a la organización sindical independiente, de donde resulta una situación de suma vulnerabilidad para los trabajadores y las trabajadoras, quienes deben entonces negociar su contrato y condiciones laborales sobre una base puramente individual y, en consecuencia, en el contexto de una relación muy desigual.

2) Apoyo, pues, que se dé plena vigencia y efectividad a tales derechos, conforme lo establecen esos diversos instrumentos jurídicos vigentes.

3) Adicionalmente soy del parecer que el país debe proponerse seriamente continuar avanzando en materia de derechos laborales, en el entendido que ello es fundamental para garantizar una sociedad más democrática, una distribución del ingreso y la riqueza más justas y una convivencia más pacífica y digna.

¿Corresponde lo anterior a una ideología o toma de posición anti-empresarial? Ello sería válido solo si aceptamos que una presunta “ideología pro-empresarial” estaría basada en las siguientes premisas:

4) Se disimula –con silencio cómplice o actitud permisiva y complaciente- la realidad de efectivo menoscabo que actualmente se da en relación con algunos de los derechos laborales más importantes.

5) Se considera aceptable y se cohonesta el que derechos laborales formalmente vigentes con arreglo a las leyes, la Constitución y diversos tratados internacionales, sean desconocidos en la práctica laboral concreta. Ello supondría apoyar comportamientos ilegales, anti-constitucionales y violatorios de compromisos internacionales.

Obviamente, y dados los mencionados puntos 4) y 5), esta supuesta “ideología pro-empresarial” descartaría cualquier posibilidad de un avance ulterior hacia niveles más desarrollados de los derechos laborales, según lo que indiqué en el punto 3).

Derechos laborales e ideologías empresariales2

Tal “ideología pro-empresarial” conllevaría de forma implícita algunos supuestos muy preocupantes, tanto en relación con su visión de la sociedad y su concepción de la democracia, como incluso respecto del funcionamiento empresarial y las bases de su “competitividad”. Ello es así en virtud de lo siguiente:

6) Por el desconocimiento deliberado y la anulación práctica de normas jurídicas plenamente vigentes.

7) Por la negativa a reconocer el valor de los derechos laborales, como conquistas históricas y derechos humanos sustantivos, derivados de grandes e importantes luchas sociales.

8) Por la consecuente negativa a reconocer que esos derechos son parte esencial y uno de los componentes más valiosos dentro del legado democrático de las sociedades contemporáneas a nivel mundial.

9) Por la negativa a reconocer que estos principios son parte importantísima dentro del entramado institucional y de derechos, indispensable para garantizar sociedades más justas, equitativas y pacíficas.

Todo lo anterior -puntos 6) al 9)- atiende a los aspectos sociopolíticos de la cuestión y a las graves implicaciones que ello conlleva. Pero también hay un aspecto económico –atinente a la así llamada competitividad empresarial- sobre lo que esto plantea serias dudas. Lo explico enseguida:

10) Se ha puesto en evidencia una gran resistencia –incluso un indisimulado temor- en el sentido de que la organización independiente de los trabajadores y trabajadoras pueda generar presiones que dañarían la “competitividad empresarial”, en el tanto ello podría obligar a la parte patronal a negociar, sobre una base colectiva y no persona por persona, aspectos como los siguientes: condiciones salariales; procedimientos de contratación y despido; higiene y seguridad laboral; provisión de servicios; mecanismos de estímulo y reconocimiento.

11) Claramente se entiende que se preferiría que todo esto quede sujeto exclusivamente al arbitrio de la buena voluntad del respectivo patrono o patrona. Por supuesto los hay que son, sin la menor duda, personas muy bondadosas. Pero aquí no me refiero a las cualidades personales de quienes dirigen las empresas, sino a una cuestión –los contratos laborales- que no pueden quedar a merced de la mucha o poca generosidad que cada persona pueda tener. En cambio, debe entenderse que el trabajador y la trabajadora merecen y necesitan contar con una base sólida desde la cual poder defender sus legítimos derechos y dejar claramente establecidas sus responsabilidades.

Derechos laborales e ideologías empresariales3

¿Significa esto que la “competitividad” de las empresas costarricenses depende entonces de una fuerza de trabajo desorganizada, sujeta al arbitrio de la buena (o mala) voluntad del patrono correspondiente? De ser ese el caso, estaríamos en presencia de una competitividad asentada sobre bases espurias y muy endebles, con el agravante de que ello puede tener (ya está teniendo) perversas consecuencias sociales, políticas y económicas que perjudicarían seriamente (ya seguramente lo están haciendo) la competitividad empresarial.

¿Cuál es la mejor forma de sostener buenos salarios y condiciones laborales decentes, sin perder rentabilidad ni mercados? Simple: siendo mucho más productivas. Y ello supone mejor organización empresarial, mejores técnicas gerenciales, más incorporación de conocimiento, una fuerza de trabajo más calificada y motivada, tecnologías superiores, capacidad para innovar. Pero, también una serie de condiciones de contexto: desde apropiada infraestructura vial y buenos puertos y aeropuertos hasta excelentes sistemas educativos y de salud y un ambiente de paz social y seguridad ciudadana. Y ni hablar de la política económica, destacadamente en relación con dos cuestiones que hoy tienen un impacto negativo fundamental: el tipo de cambio y las tasas de interés.  Todo lo cual ilustra acerca de la falacia implícita en la idea que alguna gente sostiene según la cual el “éxito empresarial” depende tan solo del esfuerzo individual.

En realidad, la economía es un sistema complejo y articulado, dentro del cual cada empresa es solo un nodo y de ningún modo un nodo autónomo. De ahí que esa presunta “ideología pro-empresarial”, es en realidad una ideología anti-laboral que puede tener perniciosas consecuencias sociales y económicas, en menoscabo, incluso, de las empresas individuales y de su competitividad.

Impulsar el desarrollo de la productividad de la planta empresarial de Costa Rica requiere, pues, de amplios procesos de diálogo y concertación. Pero nada de ello será factible si el país continúa por el camino de ahondamiento de desigualdades y anulación de derechos por el que está siendo arrastrado. La exclusión inevitablemente genera resentimiento y furia y, por lo tanto, bloquea el diálogo y ahonda la polarización.

 

Información tomada del Blog Soñar con los pies en la Tierra de Luis Paulino Vargas. http://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/2014/12/derechos-laborales-e-ideologias.html

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Patria Justa se reunió con Conferencia Episcopal

Patria Justa se reunió con Conferencia Episcopal7

Patria Justa se reunió con Conferencia Episcopal5

En su última reunión del año, los integrantes de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECOR), recibieron a representantes de la coalición sindical Patria Justa, quienes presentaron la agenda “país” sindical, que incluye propuestas de política tributaria, energética, de seguridad social y seguridad alimentaria, entre otras.

La representación sindical destacó el papel histórico de la Iglesia Católica costarricense en el avance de los derechos laborales y solicitó a los obispos apoyar la ley de la Reforma Procesal Laboral, que viene a actualizar el Código de Trabajo vigente.

Patria Justa se reunió con Conferencia Episcopal4

Los obispos se mostraron complacidos por la reunión, se comprometieron a estudiar los documentos de Patria Justa y a convocar para una sesión de reflexión conjunta “con los sindicatos más representativos del país”, en pos de un país más justo e inclusivo; nuevo encuentro que se espera realizar en el próximo mes de enero.

La reunión transcurrió en un clima de respeto y buena disposición a abrir canales de comunicación entre la jerarquía de la Iglesia Católica costarricense y quienes integran la coalición sindical Patria Justa.

Patria Justa se reunió con Conferencia Episcopal3

La actividad tuvo lugar en la casa de la Diócesis de Alajuela, ubicada en la comunidad de La Garita, entre las 8:30 y las 9:30 de la mañana de este día, lunes 22 de diciembre de 2014.

 

PATRIA JUSTA:

Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)

Frente Interno de Trabajadores y de Trabajadoras del Instituto Costarricense de Electricidad (FIT-ICE)

Sindicato Nacional de Enfermería (SINAE)

Sindicato de Trabajadores de JAPDEVA y Afines Portuarios (SINTRAJAP)

Sindicato de Trabajadores Petroleros, Químicos y Afines (SITRAPEQUIA

Sindicato Pro Trabajadores del Consejo Nacional de Producción y de la Fábrica Nacional de Licores (SIPRO-CNP)

Unión del Personal del Instituto Nacional de Seguros (UPINS)

 

Enviado a SURCOS Digital por ANEP.

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Una decisión histórica

Walter Antillón

Walter Antillón Montealegre
Walter Antillón Montealegre

En la Costa Rica de 1943 la oligarquía ya tildaba de comunista a la reforma laboral promulgada durante el Gobierno de Calderón Guardia; y ahora lo hace de nuevo en relación con la Ley de Reforma Laboral aprobada en 2012 y vetada por Laura. Pero el tamaño de ese disparate se puede apreciar si nos enteramos de que varios años antes de que nuestro País reformara su vieja Carta de 1871 para introducir las Garantías Sociales (julio de 1943), siete países del Área, incluidas las dictaduras de El Salvador y Nicaragua ya las habían incluido plenamente en sus Constituciones y Códigos.

En general, leyes específicas sobre salarios, jornadas, vacaciones, despido, seguridad social, etc. ya eran abundantes en el Cono Sur desde comienzos del Siglo XX; pero tomando el ejemplo de México en su Constitución de 1917 y en su Ley Federal del Trabajo de 1931; y de los Estados Unidos en su National Labor Relations Act (Ley Wagner) de 1935, los demás países de Centro y Sudamérica promulgaron el grueso de sus normas tutelares de los derechos laborales (constituciones, códigos, reglamentos) entre 1920 y 1947. ¿Qué estaba pasando? ¡De Norte a Sur estábamos rodeados de comunistas!

Lo que había ocurrido era más simple: desde fines del Siglo XIX los estadistas más sagaces del mundo capitalista se convencieron de que el reconocimiento de los derechos laborales básicos a favor de la clase trabajadora era impostergable; y lo fue más sobre todo después de la Revolución Bolchevique de 1917. De modo que una especie de consigna tácita fue extendiéndose por el Mundo Occidental durante las décadas siguientes, con los resultados antes descritos.

Pero esa lógica no aplicaba, según parece, para algunas oligarquías como la nuestra; la cual, ayer como hoy, ha mantenido su retórica alarmista y pseudo-democrática, encubridora de su comportamiento tenazmente insolidario y expoliador, apelando a temores y prejuicios políticos, sociales y religiosos:

En 1943 se adujo, entre otros: a) que se trataba de una reforma prematura, porque primero había que “reorganizar la economía sobre la base de un gran desarrollo industrial y de la distribución de la tierra y de su cultivo…” (Diario de Costa Rica, 27 de mayo de 1942); b) que la reforma en realidad propiciaba “…la conquista del poder por don Manuel Mora y sus parciales, para realizar desde allí su soñada dictadura…” (La Tribuna, 1 de abril de 1943); c) que la reforma alteraría la paz social, introduciendo “…la simiente de la inquina que distancia a los pudientes (de los labriegos), porque gracias a nuestra índole cristiana unos y otros han sabido convivir y ayudarse evitando las consecuencias de un alejamiento que los malvados se desvelan en producir…” (La Tribuna, 11 de abril de 1943). Pero el Presidente Calderón Guardia, respaldado por la Iglesia Católica y el Partido Vanguardia Popular, se mantuvo firme en su decisión y Costa Rica tuvo Garantías Sociales y Código de Trabajo.

A partir de los acontecimientos de 1948 que llevaron a José Figueres a presidir la Junta Fundadora de la Segunda República, la oligarquía nacional volvió a presionar de diversas maneras para que ésta derogara el Código de Trabajo; y en la Asamblea Constituyente hubo mociones para que algunas de las Garantías Sociales desaparecieran del texto de la futura Carta. Pero ambos intentos fracasaron.

Durante los más de setenta años de vigencia formal del Código de Trabajo se han resaltado sus grandes debilidades, de las que menciono tres: a) un contubernio despiadado entre Ministerio de Trabajo y organizaciones patronales, con la pasividad (a veces complicidad) de la jurisdicción laboral, hicieron posible la casi total aniquilación del sindicalismo en el sector privado, y la hipertrofia de las asociaciones solidaristas; b) una lectura perversa de las normas constitucionales y legislativas pertinentes llevaron a la imposibilidad estadística de que en Costa Rica, durante todos esos años, se declarara judicialmente legal una huelga; y c) una interpretación derogatoria de las reglas del proceso por conflicto individual de trabajo ha conducido al abandono y al fracaso de decenas de miles de demandas contra despidos injustos, por la excesiva demora en los trámites, y la elemental falta de recursos económicos y defensa letrada de los trabajadores.

Contra estas y parecidas lacras que vergonzosamente durante muchos años sentaron a Costa Rica en el banquillo de los acusados de la Organización Internacional del Trabajo, surgió en buena hora el llamado Proyecto de Reforma Procesal Laboral que, revisado por el Poder Judicial y el Ministerio de Trabajo, asesorado por la Oficina Regional de la OIT y consensuado por los Sindicatos y Cámaras empresariales, fue aprobado el 13 de setiembre de 2012 en la Asamblea Legislativa por cuarenta de los cuarenta y cuatro diputados presentes. Sin embargo, por la vía de un desafortunadísimo veto presidencial y recurriendo a otras cortapisas y demoras, la oligarquía de siempre intenta demorarsine die su puesta en vigor.

¡Se trata de la única reforma laboral digna de ese nombre que haya sido aprobada por la Asamblea Legislativa de Costa Rica desde la promulgación del Código de Trabajo en 1943! No es perfecta, pero contiene soluciones justas y racionales a muchas de las fallas debidas a lagunas o aberrantes interpretaciones que hicieron presa en el Código durante aquellos siete decenios transcurridos; y durante los años venideros va a favorecer, indudablemente, a una gran mayoría de nuestro Pueblo, incluída la mayoría de ese millón trescientos mil costarricenses que decidieron la última elección presidencial, y va a extender sobre todos ellos un halo de esperanza y certidumbre que redundará en beneficio del País en general.

No se puede servir a dos señores: Calderón Guardia, en 1943, tomó la decisión de servir a los humildes y será recordado siempre en los fastos de la Patria. Usted, ciudadano Presidente, tiene la palabra.

 

Nota: los datos periodísticos están tomados del libro de Miguel Picado Gatgens: “Secretos de un Acuerdo. Monseñor Sanabria y Manuel Mora, junio de 1943”; Euned, San José, 2013.

 

Documento compartido a SURCOS Digital por Mario Cabrera y Marco Tulio Araya Barboza.

Imagen tomada de 

https://www.facebook.com/WalterAntillon?fref=ts

 

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Debe retomarse perspectiva de Derechos Humanos en política laboral y salarial

Debe retomarse perspectiva de Derecho Humanos en política laboral y salarial3
El Taller Nacional Sobre el Diseño de Políticas Macro-económicas Desde el Enfoque de los Derechos Humanos se realizó en San José durante los días 17 y 18 de noviembre.

En el marco del Taller Nacional “Gobierno-Sociedad Civil para la discusión de la relación entre el diseño de la política macro-económica y la vigencia de los derechos económicos y sociales”, se desarrolló una sesión dedicada a la política laboral, una de cuyas conclusiones fue que hay intereses político-empresariales que pretenden reducir los derechos laborales al ámbito del derecho civil. “Estamos ante una competencia perversa por ver quién baja más los estándares laborales y quien valora más los activos financieros”, afirmó el especialista de Comisión Económica para América Latina, CEPAL, Pablo Yanés.

De acuerdo con un estudio de CEPAL, hay tendencias muy negativas en la región que deben ser revertidas, entre ellas la creciente informalización del trabajo, la disparidad en los mecanismos para la fijación de los salarios mínimos y el incumplimiento del pago una vez fijado dicho salario.

Otras falencias identificadas por el estudio, señalan el deterioro del diálogo social y la inserción de los países en el mercado mundial basada en ventajas comparativas de los países, que consideran el salario como un costo de producción que debe reducirse, al tiempo que la política salarial y laboral está en función del déficit fiscal. Sin embargo, de acuerdo con la CEPAL, un país con bajos salarios y trabajo precario no es sostenible, prueba de ello es que la pobreza y la desigualdad han crecido en la región en los últimos 30 años.

 

No hay democracia política sin respeto a los derechos laborales

Comentando los resultados del informe de la CEPAL, el abogado laboralista Estaban Calvo, destacó que en Costa Rica todos los derechos existen en el ámbito jurídico formal: están ratificadas la mayoría de las convenciones internacionales, se cuenta con la institucionalidad pública para que se plasmen los derechos laborales pero en la realidad del mundo del trabajo, nada se cumple y existe un alto grado de impunidad.

Citando al Informe del Estado de la Nación, el licenciado Calvo afirmó que si en el país se pagara el salario mínimo, se reduciría la pobreza en un 3%. Contrario a eso, sólo el 38% de los trabajadores se les respetan todos sus derechos y al 6% no se le respeta ninguno.

 

Los derechos son indivisibles 

Por su parte, la activista de los derechos laborales Ariane Grau, subrayó que el cumplimiento de los derechos laborales básicos: libertad sindical, negociación colectiva y derecho a huelga, son condiciones para el cumplimiento de otros derechos como el trabajo digno, la alimentación y la salud. Citó el ejemplo de derechos asociados de las mujeres trabajadoras como son la lactancia materna, que en ausencia de los otros derechos, no se hace efectivo, ante el riesgo de que la madre pierda su trabajo.

Para Grau, una política pública puede ser pertinente en materia fiscal, comercial o macro-económica pero restrictiva en materia de derechos laborales y eso es lo que está pasando en Costa Rica.

En el trabajo de CEPAL que sirvió para la reflexión, no se consideró la situación del mundo laboral rural, ni variables como el impacto que ha tenido en los salarios y en las condiciones laborales mundiales, la incorporación de 600 millones de chinos a la fuerza de trabajo internacional.

 

Un llamado a los sindicatos

Los sindicatos son la organización natural para la promoción y defensa de los derechos laborales, así como en la incidencia en las políticas salariales, sin embargo, para estar a la altura de esos desafíos, deben ser independientes, democratizarse y desburocratizarse, de manera que sean representantes legítimos de las y los trabajadores. Corresponde a las organizaciones sindicales “abandonar la zona de confort” en el sector público y organizar la fuerza laboral del sector privado, así como fortalecer los espacios de diálogo social.

En la organización de la actividad participaron los colegios profesionales de Sociología y Ciencias Económicas, el Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la UCR, el Centro de Estudios y Publicaciones CEP-ALFORJA, el Ministerio de Hacienda, la Primera Vicepresidencia de la República y la Oficina Regional de la CEPAL de México.

 

Juan Carlos Cruz-Barrientos

Comunicador social – docente

Francisco: Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias

Francisco - Los movimientos populares

Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal.

Buenos días de nuevo, estoy contento de estar entre ustedes, además les digo una confidencia, es la primera vez que bajo acá́, nunca había venido. Como les decía, tengo mucha alegría y les doy una calurosa bienvenida.

Gracias por haber aceptado esta invitación para debatir tantos graves problemas sociales que aquejan al mundo hoy, ustedes que sufren en carne propia la desigualdad y la exclusión. Gracias al Cardenal Turkson por su acogida. Gracias, Eminencia por su trabajo y sus palabras.

Este encuentro de Movimientos Populares es un signo, es un gran signo: vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los pueblos, una realidad muchas veces silenciada. ¡Los pobres no solo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella!

No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar.

Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida, en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares.

Este encuentro nuestro no responde a una ideología. Ustedes no trabajan con ideas, trabajan con realidades como las que mencioné y muchas otras que me han contado… tienen los pies en el barro y las manos en la carne. ¡Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! Queremos que se escuche su voz que, en general, se escucha poco. Tal vez porque molesta, tal vez porque su grito incomoda, tal vez porque se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman, pero sin su presencia, sin ir realmente a las periferias, las buenas propuestas y proyectos que a menudo escuchamos en las conferencias internacionales se quedan en el reino de la idea, es mi proyecto.

No se puede abordar el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qué triste ver cuando detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales: Jesús les diría hipócritas. Qué lindo es en cambio cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza. Ese es mi deseo.

Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista.

No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia. Voy a detenerme un poco en cada uno de éstos porque ustedes los han elegido como consigna para este encuentro.

Tierra. Al inicio de la creación, Dios creó́ al hombre, custodio de su obra, encargándole de que la cultivara y la protegiera. Veo que aquí́ hay decenas de campesinos y campesinas, y quiero felicitarlos por custodiar la tierra, por cultivarla y por hacerlo en comunidad. Me preocupa la erradicación de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la desforestación, la apropiación del agua, los agrotóxicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al hombre de su tierra natal. Esta dolorosa separación, que no es solo física, sino existencial y espiritual, porque hay una relación con la tierra que está poniendo a la comunidad rural y su peculiar modo de vida en notoria decadencia y hasta en riesgo de extinción.

La otra dimensión del proceso ya global es el hambre. Cuando la especulación financiera condiciona el precio de los alimentos tratándolos como a cualquier mercancía, millones de personas sufren y mueren de hambre. Por otra parte se desechan toneladas de alimentos. Esto constituye un verdadero escándalo. El hambre es criminal, la alimentación es un derecho inalienable. Sé que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas, y déjenme decirles que en ciertos países, y acá́ cito el Compendio de la Doctrina Social de la IGLESIA, “la reforma agraria es además de una necesidad política, una obligación moral” (CDSI, 300).

No lo digo solo yo, está en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra.

Segundo, Techo. Lo dije y lo repito: una casa para cada familia. Nunca hay que olvidarse que Jesús nació́ en un establo porque en el hospedaje no había lugar, que su familia tuvo que abandonar su hogar y escapar a Egipto, perseguida por Herodes. Hoy hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca la han tenido o bien porque la han perdido por diferentes motivos. Familia y vivienda van de la mano. Pero, además, un techo, para que sea hogar, tiene una dimensión comunitaria: y es el barrio… y es precisamente en el barrio donde se empieza a construir esa gran familia de la humanidad, desde lo más inmediato, desde la convivencia con los vecinos. Hoy vivimos en inmensas ciudades que se muestran modernas, orgullosas y hasta vanidosas. Ciudades que ofrecen innumerables placeres y bienestar para una minoría feliz… pero se le niega el techo a miles de vecinos y hermanos nuestros, incluso niños, y se los llama, elegantemente, “personas en situación de calle”. Es curioso como en el mundo de las injusticias, abundan los eufemismos. No se dicen las palabras con la contundencia y la realidad se busca en el eufemismo. Una persona, una persona segregada, una persona apartada, una persona que está sufriendo la miseria, el hambre, es una persona en situación de calle: palabra elegante ¿no? Ustedes busquen siempre, por ahí́ me equivoco en alguno, pero en general, detrás de un eufemismo hay un delito.

Vivimos en ciudades que construyen torres, centros comerciales, hacen negocios inmobiliarios… pero abandonan a una parte de sí en las márgenes, las periferias. ¡Cuánto duele escuchar que a los asentamientos pobres se los margina o, peor, se los quiere erradicar! Son crueles las imágenes de los desalojos forzosos, de las topadoras derribando casillas, imágenes tan parecidas a las de la guerra. Y esto se ve hoy

Ustedes saben que en las barriadas populares donde muchos de ustedes viven subsisten valores ya olvidados en los centros enriquecidos. Los asentamientos están bendecidos con una rica cultura popular: allí́ el espacio público no es un mero lugar de tránsito sino una extensión del propio hogar, un lugar donde generar vínculos con los vecinos. Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo. Qué lindas son las ciudades que, aun en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro. Por eso, ni erradicación ni marginación: Hay que seguir en la línea de la integración urbana. Esta palabra debe desplazar totalmente a la palabra erradicación, desde ya, pero también esos proyectos que pretender barnizar los barrios pobres, aprolijar las periferias y maquillar las heridas sociales en vez de curarlas promoviendo una integración auténtica y respetuosa. Es una especie de arquitectura de maquillaje ¿no? Y va por ese lado. Sigamos trabajando para que todas las familias tangan una vivienda y para que todos los barrios tengan una infraestructura adecuada (cloacas, luz, gas, asfalto, y sigo: escuelas, hospitales o salas de primeros auxilios, club deportivo y todas las cosas que crean vínculos y que unen, acceso a la salud –lo dije–y a la educación y a la seguridad en la tenencia.

Tercero, Trabajo. No existe peor pobreza material – me urge subrayarlo-, no existe peor pobreza material, que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo. El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opción social, de un sistema económico que pone los beneficios por encima del hombre, si el beneficio es económico, sobre la humanidad o sobre el hombre, son efectos de una cultura del descarte que considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar.

Hoy, al fenómeno de la explotación y de la opresión se le suma una nueva dimensión, un matiz gráfico y duro de la injusticia social; los que no se pueden integrar, los excluidos son desechos, “sobrantes”. Esta es la cultura del descarte y sobre esto quisiera ampliar algo que no tengo escrito pero se me ocurre recordarlo ahora. Esto sucede cuando al centro de un sistema económico está el dios dinero y no el hombre, la persona humana. Sí, al centro de todo sistema social o económico tiene que estar la persona, imagen de Dios, creada para que fuera el denominador del universo. Cuando la persona es desplazada y viene el dios dinero sucede esta trastocación de valores.

Y, para graficar, recuerdo una enseñanza de alrededor del año 1200. Un rabino judío explicaba a sus feligreses la historia de la torre de babel y entonces contaba cómo, para construir esta torre de babel, había que hacer mucho esfuerzo había que fabricar los ladrillos, para fabricar los ladrillos había que hacer el barro y traer la paja, y amasar el barro con la paja, después cortarlo en cuadrado, después hacerlo secar, después cocinarlo, y cuando ya estaban cocidos y fríos, subirlos para ir construyendo la torre.

Si se caía un ladrillo, era muy caro el ladrillo con todo este trabajo, si se caía un ladrillo era casi una tragedia nacional. Al que lo dejaba caer lo castigaban o lo suspendían o no sé lo que le hacían, y si caía un obrero no pasaba nada. Esto es cuando la persona está al servicio del dios dinero y esto lo contaba un rabino judío en el año 1200 explicaba estas cosas horribles.

Y respecto al descarte también tenemos que ser un poco atentos a lo que sucede en nuestra sociedad. Estoy repitiendo cosas que he dicho y que están en la Evangelii Gaudium. Hoy día, se descartan los chicos porque el nivel de natalidad en muchos países de la tierra ha disminuido o se descartan los chicos por no tener alimentación o porque se les mata antes de nacer, descarte de niños.

Se descartan los ancianos, porque, bueno, no sirven, no producen, ni chicos ni ancianos producen, entonces con sistemas más o menos sofisticados se les va abandonando lentamente, y ahora, como es necesario en esta crisis recuperar un cierto equilibrio, estamos asistiendo a un tercer descarte muy doloroso, el descarte de los jóvenes. Millones de jóvenes, yo no quiero decir la cifra porque no la sé exactamente y la que leí́ me parece un poco exagerada, pero millones de jóvenes descartados del trabajo, desocupados.

En los países de Europa, y estas si son estadísticas muy claras, acá́ en Italia, pasó un poquitito del 40% de jóvenes desocupados; ya saben lo que significa 40% de jóvenes, toda una generación, anular a toda una generación para mantener el equilibrio. En otro país de Europa está pasando el 50% y en ese mismo país del 50% en el sur el 60%, son cifras claras, óseas del descarte. Descarte de niños, descarte de ancianos, que no producen, y tenemos que sacrificar una generación de jóvenes, descarte de jóvenes, para poder mantener y reequilibrar un sistema en el cual en el centro está el dios dinero y no la persona humana.

Pese a esto, a esta cultura del descarte, a esta cultura de los sobrantes, tantos de ustedes, trabajadores excluidos, sobrantes para este sistema, fueron inventando su propio trabajo con todo aquello que parecía no poder dar más de sí mismo… pero ustedes, con su artesanalidad, que les dio Dios… con su búsqueda, con su solidaridad, con su trabajo comunitario, con su economía popular, lo han logrado y lo están logrando…. Y déjenme decírselo, eso además de trabajo, es poesía. Gracias.

Desde ya, todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal del trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria. Aquí́ hay cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas, todo tipo de cooperativistas y trabajadores de oficios populares que están excluidos de los derechos laborales, que se les niega la posibilidad de sindicalizarse, que no tienen un ingreso adecuado y estable. Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompañarlos en su lucha.

En este Encuentro, también han hablado de la Paz y de Ecología. Es lógico: no puede haber tierra, no puede haber techo, no puede haber trabajo si no tenemos paz y si destruimos el planeta. Son temas tan importantes que los Pueblos y sus organizaciones de base no pueden dejar de debatir. No pueden quedar solo en manos de los dirigentes políticos. Todos los pueblos de la tierra, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tenemos que alzar la voz en defensa de estos dos preciosos dones: la paz y la naturaleza. La hermana madre tierra como la llamaba San Francisco de Asís.

Hace poco dije, y lo repito, que estamos viviendo la tercera guerra mundial pero en cuotas. Hay sistemas económicos que para sobrevivir deben hacer la guerra. Entonces se fabrican y se venden armas y, con eso los balances de las economías que sacrifican al hombre a los pies del ídolo del dinero, obviamente quedan saneadas. Y no se piensa en los niños hambrientos en los campos de refugiados, no se piensa en los desplazamientos forzosos, no se piensa en las viviendas destruidas, no se piensa, desde ya, en tantas vidas segadas. Cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor. Hoy, queridos hermanas y hermanos, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada corazón y en los movimientos populares, el grito de la paz: ¡Nunca más la guerra!

Un sistema económico centrado en el dios dinero necesita también saquear la naturaleza, saquear la naturaleza, para sostener el ritmo frenético de consumo que le es inherente. El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la desforestación ya están mostrando sus efectos devastadores en los grandes cataclismos que vemos, y los que más sufren son ustedes, los humildes, los que viven cerca de las costas en viviendas precarias o que son tan vulnerables económicamente que frente a un desastre natural lo pierden todo. Hermanos y hermanas: la creación no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni mucho menos, es una propiedad solo de algunos, de pocos: la creación es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios no ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud. Ustedes quizá sepan que estoy preparando una encíclica sobre Ecología: tengan la seguridad que sus preocupaciones estarán presentes en ella. Les agradezco, aprovecho para agradecerles, la carta que me hicieron llegar los integrantes de la Vía Campesina, la Federación de Cartoneros y tantos otros hermanos al respecto.

Hablamos de la tierra, de trabajo, de techo… hablamos de trabajar por la paz y cuidar la naturaleza… Pero ¿por qué́ en vez de eso nos acostumbramos a ver como se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias, se expulsa a los campesinos, se hace la guerra y se abusa de la naturaleza? Porque en este sistema se ha sacado al hombre, a la persona humana, del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idolátrico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia!, se ha globalizado la indiferencia: a mí¿qué me importa lo que les pasa a otros mientras yo defienda lo mío? Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto huérfano porque dejó a Dios de lado.

Algunos de ustedes expresaron: Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero también con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasión, pero sin violencia. Y entre todos, enfrentando los conflictos sin quedar atrapados en ellos, buscando siempre resolver las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia. Los cristianos tenemos algo muy lindo, una guía de acción, un programa, podríamos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas que están en el capítulo 5 de San Mateo y 6 de San Lucas,(cfr. Mt 5, 3 y Lc 6, 20) y que lean el pasaje de Mateo 25. Se los dije a los jóvenes en Río de Janeiro, con esas dos cosas tiene el programa de acción.

Sé que entre ustedes hay personas de distintas religiones, oficios, ideas, culturas, países, continentes. Hoy están practicando aquí́ la cultura del encuentro, tan distinta a la xenofobia, la discriminación y la intolerancia que tantas veces vemos. Entre los excluidos se da ese encuentro de culturas donde el conjunto no anula la particularidad, el conjunto no anula la particularidad. Por eso a mí me gusta la imagen del poliedro, una figura geométrica con muchas caras distintas. El poliedro refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan la originalidad. Nada se disuelve, nada se destruye, nada se domina, todo se integra, todo se integra. Hoy también están buscando esa síntesis entre lo local y lo global. Sé que trabajan día tras día en lo cercano, en lo concreto, en su territorio, su barrio, su lugar de trabajo: los invito también a continuar buscando esa perspectiva más amplia, que nuestros sueños vuelen alto y abarquen el todo.

De ahí que me parece importante esa propuesta que algunos me han compartido de que estos movimientos, estas experiencias de solidaridad que crecen desde abajo, desde el subsuelo del planeta, confluyan, estén más coordinadas, se vayan encontrando, como lo han hecho ustedes en estos días. Atención, nunca es bueno encorsetar el movimiento en estructuras rígidas, por eso dije encontrarse, mucho menos es bueno intentar absorberlo, dirigirlo o dominarlo; movimientos libres tiene su dinámica propia, pero sí, debemos intentar caminar juntos. Estamos en este salón, que es el salón del Sínodo viejo, ahora hay uno nuevo, y sínodo quiere decir precisamente “caminar juntos”: que éste sea un símbolo del proceso que ustedes han iniciado y que están llevando adelante.

Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participación protagónica de las grandes mayorías y ese protagonismo excede los procedimientos lógicos de la democracia formal. La perspectiva de un mundo de paz y justicia duraderas nos reclama superar el asistencialismo paternalista, nos exige crear nuevas formas de participación que incluya a los movimientos populares y anime las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energía moral que surge de la incorporación de los excluidos en la construcción del destino común. Y esto con ánimo constructivo, sin resentimiento, con amor.

Yo los acompaño de corazón en ese camino. Digamos juntos desde el corazón: Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo.

Queridos hermanas y hermanos: sigan con su lucha, nos hacen bien a todos. Es como una bendición de humanidad. Les dejo de recuerdo, de regalo y con mi bendición, unos rosarios que fabricaron artesanos, cartoneros y trabajadores de la economía popular de América Latina.

Y en este acompañamiento rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los acompañe en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, la esperanza que no defrauda, gracias.

 

Francisco

http://www.redescristianas.net/2014/10/30/discurso-del-papa-francisco-a-los-participantes-en-el-encuentro-mundial-de-movimientos-populares-aula-vieja-del-sinodo-28-de-octubre-de-2014/

 

Información compartida con SURCOS Digital por Isabel Ducca Durán.

Isabel hace un llamado a quienes siguen el catolicismo para que analicen el importante mensaje de “un Papa que retoma el sentido de justicia del Nuevo Testamento”.

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Paro en máxima seguridad del CAI Reforma

Comunicado de prensa

UNT 2

Emergencia en máxima seguridad del centro penitenciario la reforma. En serio peligro vida de los policías penitenciarios. Altas autoridades de la policía penitenciaria guardan silencio.

Unión Nacional Trabajadoras y Trabajadores (UNT) demanda atención urgente de parte de la ministra de Justicia y Paz y Defensoría de los Habitantes.

Como medida para proteger sus vidas, policías penitenciarios no recibirán puestos a partir de hoy a las 6:00 a.m.

La UNT responsabiliza de los hechos a la jefatura de seguridad de la reforma y al director de la Policía Penitenciaria, señor Pablo Bertozzi Calvo.

Dadas las últimas resoluciones de la Sala Constitucional, que dejan en estado de indefensión a las y los policías penitenciarios, los privados de libertad se han empoderado de tal forma, que en el pabellón de Máxima Seguridad, entre otros, blanden sus fierros, chuzos y puñales hechizos, en franca amenaza contra los policías penitenciarios.

Este empoderamiento de las y los privados de libertad, ante el estado de indefensión de la policía penitenciaria, ha pasado de las amenazas a los hechos. Los días lunes 27 y martes 28 de octubre, en el recuento, privados de libertad atacaron con sus punzones hechizos a los policías que participaban en recuento.

Estos eventos tuvieron como resultado policías atendidos por el INS y un privado de libertad, lamentablemente golpeado, pues las y los policías no pueden usar gas irritante y para defender su vida deben usar la vara policial, desde luego más peligrosa que el gas irritante, pero es el única defensa que la Sala Constitucional no les ha prohibido usar, aunque sea más peligrosa para las y los privados de libertad que el gas irritante.

Autoridades de la reforma y dirección de policía penitenciaria, estaban informados pero no actuaron

Las y los Policías Penitenciarios que laboran en Máxima Seguridad, desde hace dos semanas le habían solicitado al Jefe de Seguridad de la Reforma, señor Jorge Pérez Masís, una reunión para plantear el problema y buscar una solución; dicha Jefatura no dio respuesta. Ante tal acto, la UNT, en oficio UNT-0291-2014 enviado al señor Pablo Bertozzi el pasado martes 21 de octubre, ha solicitado audiencia para exponer la situación de Máxima Seguridad, sin que hasta la fecha tengamos noticias sobre la iniciativa.

Por tanto, a los Policía Penitenciarios de Máxima Seguridad, ante la indolencia e incapacidad de estas autoridades para atender el problema, no les queda más que tomar medias de protesta para asegurar su derecho a la vida y la atención de las más altas autoridades del Ministerio de Justicia y Paz y del Gobierno de la República.

San José, 30 de octubre de 2014.

Susan Quirós Díaz, secretaria general.

UNT logo

Información enviada a SURCOS Digital por Susan Quirós Díaz.

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La urgente lucha por los derechos laborales

Luis Ángel Salazar Oses

 

«Y ganarás el pan con el sudor de tu frente»

Le faltó agregar al autor de este mandato: «Aplican excepciones para los dueños de los Medios de Producción» que vivirán comiendo mucho pan, vino y lo que les dé la gana, con el sudor, el llanto, la sangre y muerte de sus explotados trabajadores. Posiblemente el mortal creador de esta ley, ya estaba enrolado en la corte de los que, en su época, habían despojado, con malas artes, a sus prójimos de tierras, herramientas, ganados y demás componentes de estos Medios, como ha sido desde ese tiempo la tradición. Por dicha los despojados y oprimidos no han aceptado pasivamente ese rol que perversamente le han asignado sus expoliadores y la lucha de clases -esclavos versus amos, siervos versus feudales, proletarios versus burgueses- ha sido la constante «partera de la historia» como bien lo señalara el profético Max. Desgraciadamente hoy, en nuestra Patria, la lucha la van ganando los burgueses capitalistas neoliberales.

Diversas son las causas que han provocado esta parcial derrota -parcial porque se han perdido batallas, no la guerra- y que podrían entenderse a partir de una fundamental: la metódica y muy bien ejecutada manipulación ideológica que, con sus diversas formas que van desde la domesticación «educativa» formal e informal al reformismo político y económico, pasando por los separatistas y distractores fanatismos religioso y futbolero, nos han separado en grupos antagónicos, inconscientes, algunas veces cómplices de nuestra autodestrucción y siempre mansos y mensos ovejunos listos para seguir siendo pacíficamente esquilmados al antojo y conveniencia de nuestros «pastores» económicos, políticos sociales y religiosos.

En estos días, la arremetida en contra de los más elementales derechos laborales, se ha vuelto una constante en nuestro país, la prensa, la radio, la televisión, al menos seis o siete fracciones de los partidos políticos presentes en nuestra Asamblea Legislativa -el PLN, el PL, los pseudo cristianos, el PASE, el Demócrata Cristiano del cartaginés M. Redondo P.- y el sempiterno neoliberal y arista Otón Solís, se han orquestado en contra de la clase trabajadora y de sus instituciones para, bajo la excusa del equilibrio fiscal, receta fallida del FMI y del Banco Mundial que ha arruinado a muchos países del mundo, reconvertir a nuestro pueblo trabajador en siervos de la Gleba medievales. Lo que más espanta de toda esta plaga es la inconsciencia y consecuente pasividad con que nuestro pueblo la ha empezado a recibir y a padecer. Y qué decir de sus organizaciones sindicales y políticas que, salvo timoratas manifestaciones de protesta planteadas en esporádicas y débiles salidas a la prensa, parecieran dispuestas a intentar capear esta embestida brutal a base de defender tibias reformas propuestas por el FA y los sectores «progre» -¿existirán?- del PAC y del PUSC.

El ataque está siendo brutal: contra los salarios, las anualidades, las horas extras, los reajustes salariales -recordar que bajo el capitalismo que nos explota no hay aumentos sino reajustes conforme a la tasa de inflación oficial, no la real, lo que sumado a una especulación libre con los precios ha hecho que, durante los últimos cuarenta años, el poder adquisitivo de nuestros salarios se haya disminuido, al menos, en un mil por ciento, nuestras pensiones, nuestras convenciones colectivas, nuestro Código de Trabajo y sus reformas, la CCSS, Garantias Sociales -legado de nuestros y nuestras abuelas que si tenían dignidad para concebirlas y concretarlas en nuestra Legislación, y en fin, contra nuestros elementales derechos humanos y todo lo que signifique arrancarle una migaja al queque de las ganancias que cotidianamente produce nuestra clase trabajadora e impune y descaradamente le roba la parasitaria argolla capitalista nacional y transnacional.

Hasta aquí nos hemos referido al salvaje ataque que hoy sufren los derechos laborales de las y los empleados públicos que ha sido el sector más organizado en la defensa y fortalecimiento de esas legítimas prerrogativas, el panorama es mil veces más grave en el sector laboral privado donde la patronal, con la complacencia de su cómplice argolla gobernante, se ha dado gusto violando y degradando impunemente la legislación laboral vigente y las garantías y la seguridad social de sus trabajadores. Aunque las leyes laborales permiten y estimulan la formación de sindicatos y el establecimiento y mejoramiento de las convenciones colectivas, la patronal privada, descaradamente, ha convertido en causal de despido e inclusión en «listas negras» de quienes lo pretendan, tanto la formación de sindicatos como el menor intento de plantar una convención laboral colectiva o cualquier mejora para las y los trabajadores. A cambio, se ha dedicado la patronal, con el apoyo de la prensa, la radio, la televisión y los nuevos cultos religiosos, en particular los neo pentecostales -«made in USA»- Sociedad Anónima, a envenenar a sus trabajadores en contra del sector laboral público y sus reivindicaciones, siendo tan exitosa esa macabra maniobra que constantemente se escuchan a muchos trabajadores privados culpando de sus desgracias a las y los trabajadores públicos, ignorando por completo que estos males provienen del enemigo común de ambos sectores: los voraces dueños ilegítimos de los medios de producción a los que libremente se les permite especular ilimitadamente con los precios, evadir y eludir impuestos, todo tráfico de influencias en busca de todo tipo de concesiones, la criminal especulación financiera, envenenar y destruir el ambiente en busca de ganancias, embobar al pueblo a través de las mentiras difundidas por sus medios de comunicación y protegidos además por un sistema jurídico hecho a su antojo y que, como las serpientes, sólo muerde a los y las descalzas.

En vista de todo lo anterior hoy, más que nunca, se hace urgente la unidad, libre de todo sectarismo e inteligentemente realizada de todas y todos los trabajadores del país, para que desarrolle de inmediato el proceso de plena comprensión de esta brutal avalancha de despojo de sus derechos laborales y humanos en general, que se nos viene encima y, con la unidad monolítica, movilización y lucha, revertir este nefasto proceso, sacar a los mercaderes del templo de la Patria y convertir su gobierno en una real y auténtica democracia participativa. A esta unidad deben integrarse inmediatamente las federaciones estudiantiles de las universidades estatales y sus gremios de trabajadores pues la barbarie neoliberal, bajo el fascista lema de «muera la inteligencia», también pretende eliminar el financiamiento que, mediante el Estado, nuestra clase trabajadora le da a estas instituciones de educación superior, para que preparen a los profesionales que le servirán a nuestro Soberano Pueblo; en fin, toda persona honesta, consciente y solidaria debe integrarse a esta fundamental gesta fundadora de la nueva Costa Rica para todas y todos aquellos que creemos que una sociedad de justicia, solidaridad y bienestar integral debe imperar en nuestro terruño y el mundo, como única manera de que nuestra especie humana sobreviva y prospere plenamente en total armonía con la Madre Naturaleza. Esta lucha final es aquí y ahora ineludiblemente.

Para ella debemos reconstituirnos como individuos y como especie: en el primer caso debemos cambiar nuestro egoísmo artificialmente impuesto, por la solidaridad natural a que nuestra condición de no autosuficientes, de dependientes del prójimo y de la Naturaleza, nos obliga y, en el segundo, como lógico producto del primer cambio, debemos de dejar de ser la horda depredadora en que, entre otros factores, el estúpido consumismo nos ha convertido, para convertirnos en la hermandad protectora de sus miembros y del original Medio Ambiente del cual estamos esencialmente constituidos. Valga aquí reflexionar brevemente respecto a lo que debe ser el nuevo empresario con mentalidad fraterna que, ante todo debe entender que una idea o iniciativa genial que se le ocurra no es su producto intelectual individual sino que, el análisis correcto nos demuestra que es un producto histórico de muchos otros seres humanos que, hasta el idioma en que la está planteando le han cedido por lo que, las eventuales ganancias que su concreción -hecha además con el esfuerzo de sus trabajadores- genere, deben ser justamente compartidas. Finalmente, debemos liberarnos de los malintencionados complejos que nos han inculcado respecto que somos un país pobre, constituido por seres humanos inferiores en talento y cultura por lo que estamos condenados a ser eternamente esclavos de las transnacionales explotadoras y de la misericordia de los gobiernos que ellas manipulan en el mundo. Todo lo contrario, nuestro país posee una naturaleza extraordinariamente pródiga e integralmente fértil en tierra y mares y su población es dueña de un enorme potencial intelectual y cultural, factores todos que nos garantizan el mejor de los futuros posibles si dejamos de ser siervos menguados y nos decidimos, como ya lo hacen otros pueblos del mundo, a desarrollarnos plena, libre y dignamente hasta alcanzar, reitero, nuestro bienestar integral.

«El trabajo es la esencia del hombre», nos enseñó el sabio Marx y, consecuentes con su línea de pensamiento, agregamos:»siempre y cuando lo realicemos para alcanzar nuestra metas y no las de quienes se han apoderado de los medios de producción». Ojalá que entendamos y actuemos consecuentemente pues, si seguimos tan dormidos como hasta ahora, la gavilla maldita neoliberal, nos seguirá explotando y humillando más y más hasta envilecernos y convertirnos en degradadas e inconscientes bestias de carga.

 

Enviado a SURCOS Digital por el autor.

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