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Etiqueta: FMI

Protestas, Huelgas y Desobediencia Civil

Vladimir de la Cruz

El derecho de protesta, aunque no está puesto de esa manera, está garantizado en la Constitución Política, en el conjunto de derechos y libertades de los ciudadanos, a expresar sus puntos de vista y de actuar de conformidad a ellos. Es una forma de expresar la opinión. Es como cuando un niño protesta ante sus padres, reclamando algo, y hasta hace un “berrinche” para tratar de lograrlo.

El Gobierno, por su parte, tiene la obligación derivada de la Constitución Política, de garantizar el ejercicio de derechos y libertades de los ciudadanos, incluso el de protesta. Los Derechos y Libertades existen para ser ejercidos. No pueden ser limitados porque dejarían de serlos. Eso sí, se ejercen en función de que no afecten o limiten el derecho y libertades de los otros ciudadanos.

En el caso del ejemplo del niño, antes no se aceptaba su protesta, ni se toleraba, por sus padres. Los niños se sometían a la voluntad y última palabra de sus padres. Ni siquiera les dejaban opinar, o expresar sus “disidencias”. Evolucionó el concepto de niño y de derechos de los niños, y de considerar a los niños como “personas” pequeñas, y con ello el de respetarles sus puntos de vista, lo que no todos los padres hacen todavía. A mis hijos los educamos con reconocimiento de sus Derechos y Libertades, con los espacios para ser oídos y ser parte de la toma de decisiones. Recuerdo, una ocasión, en que regañando, llamándole la atención a Lautaro, que tenía como cinco o seis años, me respondió: “si me sigue regañando lo voy a acusar al Patronato de la Infancia”, porque sabía que existía esta institución de protección. Hoy todos mis nietos tienen prácticas familiares, con respeto, de ejercicio de derechos, libertades y de negociación, porque así se les prepara para la vida civil y social, que es cada vez más compleja.

El derecho de protesta no es el derecho de huelga que si está expresamente señalado en la Constitución Política, ahora más regulado por el Código de Trabajo, como resultado de las mal conducidas huelgas magisteriales, que pusieron en evidencia “huecos” en la legislación laboral, nueva, vigente en el país, y que se puso a prueba de fuego en esas huelgas del 2018.

La protesta y la huelga son cosas distintas en las luchas sociales. Algunas protestas pueden desembocar en huelgas, así como toda huelga en sí misma es una protesta organizada, por un sindicato, por una organización, por un grupo de dirigentes que conducen esa lucha, o hasta por un partido político, con capacidad para valorar cuando suspenderla y para negociar directamente su suspensión, o por partidos políticos que manejaban o dirigían sindicatos, con sus propios líderes sindicalizados que respondían a su militancia política o a las directrices que les trazaban desde sus partidos políticos.

En la historia de las huelgas costarricenses las hemos tenido sin dirección política partidaria, de partidos políticos, pero con dirigentes responsables, con dirigencias reconocidas por sus bases, con la confianza de esas bases en la dirección de la lucha y con confianza en los acuerdos que les ponían fin a esas luchas, sin llevarlas a consultas de “la base”. Para eso está la dirigencia del movimiento.

Si esa dirigencia no tiene esa fuerza moral ante sus “bases” no dirige nada, es de papel. Esto es lo que está pasando en las últimas formas de luchas que se dan en el país, desde las huelgas magisteriales del 2018, donde se evidenciaron desconfianzas profundas hacia los dirigentes, entre los mismos dirigentes, cuando habían dos por cada sindicato, controlándose entre ellos, y habían 12 sindicatos negociando, con una mesa de 24 dirigentes sindicales, donde era muy difícil lograr acuerdos, si ellos mismos acudían al expediente de ir a consultar lo que estaban aprobando, con sus propias bases, o con solo uno que se opusiera.

Cuando un grupo dirigente se sienta a negociar va con toda la autoridad para hacerlo. Se entiende que su resultado será aceptado por las bases, porque el pliego de negociación es conocido de las bases, y es tan solo un pliego de negociación de lo cual pueden aprobarse todos los puntos o una parte de ellos.

Si se pretende negociar para ganar todo no hay negociación posible. Lo que hay son actos de fuerza y en este caso ¿para qué sentarse a negociar?, mejor mantener la fuerza de la calle, si eso es lo que la sostiene, para ver quien aguanta más. Pero si se pide negociar, hay que negociar.

El problema es cuando dirigentes beligerantes no tienen claro cuanto negociar, y de lo que quieren negociar qué es lo principal, lo más importante, en lo que no se echa para atrás, sacrificando las otras demandas si fuera del caso.

El derecho de desobediencia civil, sobre lo que escribí hace poco, tampoco está establecido en la Constitución Política, pero es una forma de lucha que ha existido, en otros países, con mucho éxito en determinadas épocas y circunstancias.

Cuando se ha tratado de desobediencia civil, que incluyó grandes huelgas de hambre, como las de Gandhi, eran luchas dirigidas por una persona, con reconocimiento público y con liderazgo ganado en esas luchas, alrededor de las cuales se movilizaba la gente, para apoyar a su líder, en su protesta, que se transformaba en protesta social organizada.

La desobediencia civil no es una huelga en sí misma, es una acción que se toma generalmente frente a disposiciones legales, leyes, que no se quieren acatar, en algunos casos por objeción de conciencia, como las que impulsó Henry Thoreau, para no pagar impuestos que justificaban guerras anexionistas, colonialistas o imperialistas, según las queramos ver. Esta forma de lucha es válida cuando depende de la persona pagar el impuesto y negarse a hacerlo, pero si los impuestos se rebajan de los salarios, de los ingresos, de las personas, por vía de sus planillas o de los pagos que reciben, o se pagan en los productos que se compran, no hay nada que se pueda hacer, porque no se puede hacer gestión legal alguna para que esas deducciones no se realicen.

Las protestas, las huelgas y la desobediencia civil tienen que tener, cuando se realizan, objetivos y metas posibles de lograr. No se puede mover gentes, ni ciudadanos, a luchas con objetivos imposibles, porque fracasan esas luchas. Pero también es irresponsable movilizar gente en luchas que de antemano se saben que no obtendrán un resultado positivo para los demandantes.

Las protestas, las huelgas y los actos de desobediencia civil deben ser escuelas de formación política ciudadana, para que quienes participen de ellas, se eduquen en esas luchas, para avanzar social y políticamente, para mejorar niveles organizativos, para ampliar bases, números de personas, debidamente organizadas. Esto es válido cuando hay organización sindical o política detrás de los movimientos.

Estas formas de lucha no pueden educar en acciones anárquicas, en acciones descontroladas, en acciones que “se pueden salir de las manos”, como irresponsablemente ha dicho uno de los convocantes a estas formas de lucha, sin importarles que se salgan de las manos, y llamando a que se mantengan en la calle por sí mismas, sin dirección política general, donde se ha llegado a mezclar hasta el cobro de peaje, en los retenes de esta lucha, lo que se parece más a “maras” políticas que a luchas políticas correctas. Ese tipo de actitudes es más peligroso hoy por las manifestaciones populistas que pueden brotar de estas luchas y movilizaciones donde estos mismos dirigentes pueden ser borrados, y como en la Revolución Francesa ser llevados al Patíbulo. En uno de estos días, en una de esas luchas, a dirigentes de la ANEP los enfrentaron, echaron e insultaron, y lo llamaban como “más de lo mismo”. Así son estos actos, donde participan “resentidos” y opositores sociales de todo tipo.

Este dirigente, a quien así se le reconoce por los medios de comunicación, el más viejo de ellos, y no lo trato de viejo despectivamente, porque yo también lo soy, sino porque él mismo así se reconoce para decir que no tiene ningún afán político electoral en esta lucha. Cuando lo veo apelar a esta irresponsable actuación suya, de dirigente viejo, nada improvisado, sin organización, porque la organización titular “Rescate Nacional” que representa, no existe más que en el discurso, en la arenga más política que reivindicativa, no está inscrita en ninguna parte, ni como asociación, ni como sindicato ni como partido político. He oído decir, en la Televisión, a ciudadanos, que están con él en esta lucha, pero que no lo apoyarían en un partido político, y me imagino que a los están con él en esa tarima, o pasarela política, por donde pasan políticos, tampoco los apoyarían políticamente.

Y esos ciudadanos que no están con él para luchas políticas se identifican entonces con otros partidos políticos, que están en la Asamblea Legislativa, seguramente, Entonces, ¿a dónde quieren ir?, si ellos saben que en el escenario político nacional solo por medio de partidos políticos se puede actuar en la política, solo de esa manera se puede ser representante popular, diputado, o Presidente. Es obvio que detrás está la aspiración político electoral de quienes más visiblemente encabezan estas protestas sociales. Uno de ellos, también exdiputado, Campos, al menos con franqueza ha dicho que va a organizar su partido político para el 2022, porque sabe que como dirigente social que es, de muchos años, que ese puede ser su correcto camino, para continuar estas luchas y las defensas que invoca.

Cuando oigo decir tonterías a ese dirigente octogenario, ex diputado, que sabe o debe saber cómo funciona el tinglado político nacional, entre Legislativo y Ejecutivo, y sabe dónde es que hay que presionar, y presionar en el Poder equivocado, en el Ejecutivo, porque el tema de fondo está en trámite legislativo, es evidente que lo que busca es el caos, y de él salir, seguramente así se lo piensa, como el Ave Fénix, de las cenizas que quede del entramado democrático institucional existente que puede derrumbarse con acciones irresponsables.

Aquí me recuerda a mi querida profesora Niní Chinchilla de Mora, que también fue diputada de su mismo partido cuando nos decía a sus alumnos, como una gran enseñanza, que “cuando uno está viejo necesita que lo arrienden”, refiriéndose a los caballos que había que sujetar o atar por las riendas, ya por viejos, porque no atienden u obedecen, o enseñar a obedecer a una caballería a la rienda.

Cuando se orientan a presionar al Poder Ejecutivo demandando la “cabeza”, la “renuncia” del mandatario, y de su Gabinete, es obvio que pretenden sustituir a ese Presidente y a su Gabinete, con otro Presidente y otro Gabinete, que hasta ahora no exhiben en sus pretensiones. Más anárquicamente no se puede actuar. Porque no se podría pensar que sin Presidente y sin Gabinete el país se va conducir, sin gobierno, sin gobernantes. No hay una sola experiencia en el mundo donde esto haya ocurrido.

Detrás de estas luchas no hay partidos políticos conocidos, porque también se agitan consignas contra todos los partidos políticos, contra todos los políticos, contra las instituciones de funcionamiento democrático, la misma Asamblea Legislativa, el Poder Ejecutivo, hasta la misma Corte Suprema de Justicia. ¿A dónde se quiere llegar?

El show mediático de establecer una consigna para la mesa de diálogo, con el gobierno, de que se haga con la mayor transparencia posible, para los demandantes, con televisión y radio, porque así se deben discutir, según ellos, los temas que conduzcan a paralizar sus luchas. Ninguna lucha social se discute de esa manera, porque entonces los actores no estarán para buscar soluciones, sino para buscar auditorios, para buscar oídos que quieran escuchar discursos de plaza pública, arengas, que es lo que hacen algunos, cuando se les ponen micrófonos, cuando lo que realmente se debe buscar son soluciones. Lo que algunos de esos dirigentes andan buscando es protagonismo político más amplio que lo obtendrían de esa manera, al menos para la foto.

La discusión que se exige debe ser serena, tranquila, sin la gritería ni vocería de la calle presionando en alguna dirección. Los dirigentes que se presenten deben ir lo suficientemente autorizados para llegar a acuerdos, si llegan a darse, como para imponerse ellos mismos ante los mismos manifestantes que confían en ellos. Si no es así, no hay nada que hacer. Y, que cada palo aguante su vela.

UCR: Reasignar el gasto del Estado, no contraerlo

La Escuela de Economía realizó un análisis de la propuesta del Gobierno de Costa Rica en torno al préstamo con el FMI

Ante la destrucción de la producción de Costa Rica, economistas docentes e investigadores consideran que el Gobierno debe enfocarse no en reducir pero sí en reasignar el gasto, mejorar su eficiencia, hablar de exoneraciones y también evitar estrechar a la clase media

En el 2020 se prevé que la pobreza aumente del 20% al 30% de la población costarricense. Fotografía de casa en Bananito, Limón, 2010. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Este año la producción de Costa Rica caerá en picada entre un 5% a un 6% es un escenario de recesión económica, un lugar donde ya el país estaba en el 2018 aunque con mejor perspectiva previo a la Reforma Fiscal pero, esta vez el aderezo mortífero de la pandemia trae a la orilla del camino un guindo adicional: la depresión económica.

Lo explica la economista Marcela Román Forastelli al señalar que la consigna “No más impuestos”, que aglutina a un grupo diverso de la población civil del país, es una irresponsabilidad, y no lo dice siendo insensible a quienes excluidos del sistema hoy protestan en las calles, lo dice porque el camino de la depresión económica conduce a una pobreza mucho más aplastante para esta y las próximas generaciones de costarricenses.

La solución no está escrita como receta, no es solo una y ni hay “otros” a los que culpar, somos todos parte del problema, y debemos buscar rutas de ayuda. En ese esfuerzo economistas reconocidos de la Universidad de Costa Rica como el director del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE-UCR), Dr. José Antonio Cordero Peña, señala una certeza, dice que contraer el gasto del Estado ahora, supondría una reducción más profunda de la demanda y una profundización de la crisis. Su propuesta es reasignar el gasto.

Suena bien, para los que creen con razón que el Estado debe sin reparo, ni demora mejorar su eficiencia en el gasto, y para quienes también creen que se debe mantener un Estado fuerte que considere y vele por el bien común.

El tema fue abordado en el conversatorio “Análisis y perspectivas de la propuesta del Gobierno en torno al préstamo con el FMI” organizado por la Cátedra Alexis Orozco de la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica y su Asociación de Estudiantes. En el mismo participaron el Dr. Juan Andrés Robalino Herrera, actual subdirector del IICE-UCR, quien se refirió a las propuestas de aumento al impuesto a la propiedad de bienes inmuebles; el Dr. Edgar Robles Cordero, exsuperintendente de Pensiones, que se refirió a la propuesta del impuesto del 3% a las transacciones financieras; el Dr. Cordero Peña, que se refirió al impacto general de las propuestas de reducción del gasto; y la M.Sc. Marcela Román Forastelli quien analizó la exoneración, evasión y elusión fiscal, un área en la que la propuesta gubernamental ya ha sido castigada por la opinión pública, por ser mínimo insuficiente.

Al respecto, Román calcula que solo en exoneración -o impuestos perdonados- por cerca de 1 200 leyes propuestas y probadas por los diputados de la República a los largo de décadas se podría sumar hasta un 6% del PIB, una cifra muy similar al 5,9% del PIB que es lo que recaudaría la lista completa de intenciones presentada por el Gobierno al Fondo Monetario Internacional (FMI), para recibir los beneficios de su crédito.

Si a lo anterior se suman los montos calculados de evasión y elusión fiscal, se podría agregar un 8% del PIB. Pero todos sabemos que golpear ese gigante no es una tarea simple, ni de decidir y menos de ejecutar.

En resumen el listado de intenciones presentadas por el Gobierno al FMI busca una recaudación del 5,9% del PIB, monto del cual más de un 70% proviene del lado de los ingresos y el 30% adicional son restricciones al gasto. Los y la economistas coincidieron en que esos porcentajes sí implican un desbalance, que sin embargo no se soluciona poniendo más peso en las restricciones al gasto y menos a la carga impositiva.

Escuché el conversatorio completo “Análisis y perspectivas de la propuesta del Gobierno en torno al préstamo con el FMI (30 de septiembre 2020)”

Pagar más impuestos sí, de todas maneras ¿pero cuáles?

Si queremos un país (no es broma), una solución definitivamente deberá incluir más impuestos, todos vamos a tener que pagar más, unos de forma permanente y otros de forma temporal, y es allí donde hay que encontrar un balance, porque también es cierto que tomar medidas contractivas en medio de la crisis puede tener implicaciones negativas. “Sin embargo, sí hay espacio para tomar medias fiscales” explicó el Dr. Juan Robalino pero ¿cuáles?

El Dr. Edgar Robles Cordero cree que el Gobierno se equivoca en tasar con las transacciones financieras o Tobin, el impuesto que tiene el mayor peso de recaudación en el conjunto de la propuesta al FMI. El economista asegura que por naturaleza este gravamen es restrictivo, que nació para evitar corridas bancarias, es decir que desestimula un comportamiento determinado, por lo que utilizarlo para recaudar fondos no es algo que esté soportado por la evidencia empírica.

Entre otros ejemplo señaló que con la actual propuesta de tasas en un 0,3% las transacciones, una inversión de US $1 000 dólares a una tasa de 0,25% anual, que es una oferta actual de mercado, tendería un rendimiento negativo.

“Nadie estará dispuesto a invertir para perder. Será más ventajoso dejar el dinero en efectivo y no ganar intereses”, un comportamiento que desincentiva el crecimiento económico.

Este impuesto, además tiene otro factor en contra, el Dr. Jose Antonio Cordero advierte que se podría suponer que perjudica más a la clase media, el grupo de población que ya sostiene sobre sus espaldas el mayor peso del gasto público, y que en esta propuesta en análisis, además se le carga con otros dos fuertes golpes, más renta y más impuestos a los bienes inmuebles.

“No es posible hacer lista exhaustiva ni conocer el monto total (del desperdicio) en el Estado, pero sí es evidente que se pueden desplegar las funciones de modo más eficiente, sí que se debe, sí que se puede y se tiene la oportunidad para entrar con seriedad a resolver la ineficiencia”.

M.Sc. economista Marcela Román Forastelli.

Es necesario poner un parámetro y para ello me daré una licencia explicativa, me permitiré decir un miembro de la clase media costarricense puede ser uno que reciba un ingresos de 900 mil colones, esta persona estará sujeta a los nuevos tramos del impuesto de la renta, la misma es la que habrá tenido capacidad económica para tener bienes inmuebles, y por lo tanto le tocará pagar más impuestos por sus propiedades, y a la vez se trata de la misma persona bancarizada que tendrá que pagar el impuesto a las transacciones.

Propuesta de cambio en tramos de renta del IICE-UCR

El IICE-UCR propone modificar los tramos de renta propuestos por el Gobierno, una escala muy criticada por subir muy rápidamente los escalones impositivosy tasar demasiado a la clase media, por lo que el IICE-UCR quiere suavizarlos y perjudicar menos a este segmento de la población. (Ver gráfico).

Otra propuesta del Instituto es la de ampliar la base impositiva del Impuesto al Valor Agregado (IVA), y reducir el gravamen a la canasta básica de un 13% a un 11%. Los cálculos muestran que se lograría una mayor recaudación aunque el baje el impuesto.

Propuestas hay, pero los economistas aseguran una vez más que no hay recetas mágicas, que la crisis actual de liquidez necesita de acciones articuladas e inmediatas, pero que no se deben olvidar hacer los cambios estructurales, los cambios de largo plazo, los que agrego yo, nos hagan sentir orgullosos de heredar un futuro a las próximas generaciones, esos cambios que no nos permitan acercanos de nuevo y muy rápido a los escenarios apocalípticos como los actuales.

En ese sentido hay sí, que evitar que dentro de las presiones políticas y populistas por el contrario se evite la reducción del gasto del Estado, pues ante la destrucción significativa de la producción, de la caída de la demanda global, lo que corresponde hacer a favor de la estabilización económica es justo evitar que la demanda se reduzca aún más.

Cordero advierte que “cualquier esfuerzo de reducción del gasto tiene que ser en la línea de una reasignación del gasto y no una contracción del gasto, para evitar baches adicionales en la demanda agregada que serían terribles para el comportamiento la economía que requiere suplementar la falta de gasto del sector privado”.

Aclara sus comentarios a quienes apuestan por lo que llaman una “contracción expansiva”, donde sus proponentes creen que la contracción del gasto estatal conduzca a un aumento en el gasto general de la economía. Al respecto, advierte que los estudios sobre esta modelo no son concluyentes y el efecto depende de diferentes consideraciones, pero una muy importante es el momento en el que estamos en el ciclo económico, y justo ahora (cerca de una depresión) no es un buen momento; aseguró que esta apuesta “no es una alternativa y que el Gobierno debe permanecer en sus niveles actuales de gasto y buscar los mecanismos de reasignación”, señalo el actual director del IICE-UCR.

Reasignación del gasto a donde más se necesita, y allí es fácil imaginar que la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) ocupa refuerzos y muchos.

Para lograr el objetivo de proteger el gasto agregado, y en lo que respecta a política monetaria dijo que el Banco Central de Costa Rica debe evitar que se reduzca la liquidez, lo que podría generar presión inflacionaria, pero que justo el control de la inflación en el momento actual pierde relevancia.

Con respecto al impuesto a los bienes inmuebles, el Dr. Juan Robalino recomienda que el Gobierno Central debe ser quién lo recaude, considerando las habilidades dispares de los municipios para hacerlo; que el aumento en la tasa de 0,25% a 0,75% de debe ser menor, y que las tasas deben varias según valor y uso.

Un Estado más eficiente por favor y ahora

Si mantenemos el gasto, necesariamente hay que hablar de una mayor eficiencia del mismo. Al respecto la economista Marcela Román recordó varios ejemplos de vergüenza estatal como la factura por alquileres en el Estado, solo el Ministerio de Hacienda destina US $16 millones a ello cada año. ¿Cuánto pudo haber construido con ese dinero?; también recordó que al 2018 por comisiones de compromisos o demoras en la ejecución de obra pública se han pagado más de US$ 300 millones.

“No es posible hacer lista exhaustiva ni conocer el monto total (del desperdicio) en el Estado, pero sí es evidente que se pueden desplegar las funciones de modo más eficiente, sí que se debe, sí que se puede y se tiene la oportunidad para entrar con seriedad a resolver la ineficiencia” M.Sc. Marcela Román Forastelli.

La economista también funcionaria del Proyecto Estado de la Nación, denunció que la propuesta al FMI incluye vender tierras fiscales y a su criterio no puede haber peor idea que vender suelo público, si ya hay un problema serio de alquileres vender más tierras fiscales puede incrementar el gasto en ese rubro en el futuro.

Eficiencia del Estado tampoco es solo vender FANAL y BICSA, esta acción generaría al 2023 apenas el 0,58% del PIB, la movilidad laboral propuesta, que pretende impactar a 7 000 empleados públicos, generaría a partir del 2022 ahorros del 0,3% del PIB y la reducción de la deuda política en un 50% aportará el 0,10% del PIB solo en el 2021. Son algunas acciones pero el reto de la eficiencia es mucho mayor.

En definitiva Costa Rica hoy tiene una base imponible estrecha, lo que significa que el peso de los impuestos recaen sobre pocos, que podrían ser más; que la propuesta al FMI podría ser menos agresiva para la clase media; que las exoneraciones son muchas, y que casi no se incluyen ni mencionan en el documento, un tema que juzgar por los expertos ya es de discusión pública y nacional inevitable “Hay que entrarle al tema de las exoneraciones”; y que el Estado necesita sabiamente reasignar gasto y hacerlo más eficiente. Puede empezar por los alquileres; pero antes de discutirlo hay que tener claro que podemos no solo empujar a la economía a una situación delicada, sino que también si caemos en la tentación de un debate polarizado y poco informado podemos erosionar la democracia. Ojalá nos frenemos unos a otros y logremos responder al bien común.

Cátedra Alexis Orozco

La Cátedra Alexis Orozco de la Escuela de Economía de la Universidad de Costa Rica es desde el 2017 un espacio para el debate de los temas económicos con la sociedad costarricense. el interés de la actual directora de la Escuela M.Sc. Isabel Cristina Araya Badilla, es poner sobre la mesa de discusión los distintos temas de interes para la comunidad universitaria y nacional con fundametaciones y construcciones discursivas para que cada persona tome sus propias conclusiones.

 

Gabriela Mayorga López
Editora digital y periodista, Oficina de Divulgación e Información

Alucinaciones fiscales en pandemia

Luis Andrés Sanabria Zaniboni

Un gobernante que se esconde detrás de verdugos pagados pronto olvida qué es la muerte
Juego de Tronos – George R.R. Martin

Tras la publicación de la propuesta de negociación del gobierno ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), se presentaron una serie de polémicas que dejaron a primera vista un gobierno “huérfano” de todo apoyo; diputados y diputadas, sectores empresariales, sindicatos, medios de comunicación, ciudadanos y ciudadanas entre otros reaccionaron con indignación, sin embargo, la presencia de algunos esos sectores no pueden ser abonado a una señal de solidaridad con los y las desfavorecidas. Para abordar estos hechos tan convulsos y confusos, se hace necesario poner de frente la ley 9635 de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas para preguntarnos ¿Qué intereses nos llevaron a esta encrucijada?

Cuando vemos el camino hacia atrás de la implementación de la ley 9635 observamos una serie de compromisos y deudas pendientes con actores claves; algunos sectores cooperativos, los sectores financieros, los agroexportadores, los exportadores (zonas francas), además los evasores y elusores, esta lista no pretende ser exhaustiva, sino simplemente esbozar esos sectores que tuvieron al menos un trato preferencial en la conformación de esta ley y hoy se muestran al menos en silencio.

Por otro lado, la promesa del gobierno de turno fue continuar una ruta que estaba marcada por la creación o aumento de impuestos, reforma del empleo público y la consolidación de la regla fiscal. Todas estas promesas encontraron un freno ante la emergencia sanitaria, pero los números de las finanzas públicas empiezan a quedarse cortos.

Ante este escenario y la contracción económica, se ha visto como un salvavidas “oportuno” acudir al Fondo Monetario Internacional, que representa un tipo de alucinación de buenas intenciones, especialmente dado que es un organismo reconocido por su interés en la reestructuración de los Estados, en beneficio de los sectores dominantes del país, mediante la promoción de la privatización y la desregulación en aras de reducir el Estado, y privilegiar las condiciones de sectores con vínculos financieros internacionales (bancos, agroexportadores/exportadores).

Con esta idea del FMI, asistimos a una oleada de manifestaciones en las calles y una fila de “especialistas” y “técnicos” explicando los pormenores de las posibles medidas, una consigna se consolidó “no más impuestos”. Esta apuesta refleja por un lado el desencanto generalizado de la población por la administración económica-financiera del país, sin embargo, esconde otra alucinación, que todos y todas pagamos los mismos impuestos.

Alguna vez hemos sigo expuestos a ese negocio de dudosa reputación de la pirámide, donde nos prometen altos retornos por nuestra inversión, sin embargo, ese juego sólo beneficia al operador inicial, y dura hasta que “la gota derrame el vaso”. Así el gobierno de turno asemejo a un Esquema Ponzi (sistema de pirámide) empaquetó con promesas a diversos actores a cambio de su apoyo en distintas etapas, prometiéndoles que serían recompensados.

Lo que sucede es que los operadores de esta pirámide fiscal están quedando solos, dado que la capacidad de negociación les ha quedado corta, y hoy enfrentan la desnudez de sus intenciones, sectores agroindustriales, financieros y exportadores (zonas francas) son los operadores que sedujeron a través de esas alucinaciones a diversos actores que la cancha era igual y que “todos estarían pagando impuestos”.

El gobierno de turno intentó al igual que otros antes de él, vendernos esa alucinación de “equidad” tributaria con pesudo-reflexiones técnicas, y legitimar el actual estado de la coyuntura a través de esquemas tributarios que procuran según el discurso del sacrificio, expoliar a las personas de a pie, para así blindar por algunos años más a los sectores privilegiados.

Es evidente el tono de indignación detrás del “no más impuestos” ante la propuesta llana y sencilla de sobrecarga a través de los impuestos regresivos, sin embargo, una vez caída la pirámide, si miráramos con cuidado, al día de hoy no todos pagamos impuestos. Existen sectores de este país que han logrado convertirse en la “excepción a la regla” y hoy procuran seguir defendiendo esa posición, cobijados de una falsa “indignación”, es decir otra alucinación.

Es válido que pregunten, ¿entonces qué?, tal vez debamos corregir el pronombre relativo, y empezar a cuestionar Quiénes. Sigue la tarea vigente por visibilizar y denunciar esas actividades económicas que hoy siguen gozando de privilegios, esas ganancias que suman en las cuentas de sus titulares al margen de cualquier obligación, esos sectores financieros que acumulan ganancias y endeudan con sobregiros a las personas, esos sectores productivos que se encuentran al margen de cumplir con su responsabilidad corporativa, pero también esas omisiones postergadas convenientemente que han permitido eludir o evadir los impuestos.

¿Por qué mencionamos esto? Estos sectores se han localizado en un país que les ha dado las condiciones para sus operaciones (exoneraciones de impuestos, programas de apoyo institucionales, marco institucional y seguridad jurídica, inversión pública en diversas dimensiones) que representan acciones de política pública que han privilegiado sus actividades y protegido sus ganancias, pero para hoy se hace insostenibles ante las brechas socioeconómicas que han propiciado y los cambios estructurales que enfrenta la economía de nuestro país.

La simple frase “no más impuestos” sigue siendo una consigna de indignación, sin embargo, es un deber estar alertas y hacer las diferencias de quienes son, porque como lo sostenemos hoy, hay sectores y personas de este país que siguen sin pagar sus impuestos, beneficiándose de esquemas opacos o privilegios “trasnochados”, y esa factura debe se cobrada.

Ciudadano presidente Carlos Alvarado la hora de la verdad ha llegado

Dr. José Solano Alpízar

Ciudadano presidente Carlos Alvarado, el papa Francisco nos recuerda en su última encíclica Fratelli Tuttis (hermanos todos) que el dogma neoliberal no va más. Ya no hay más espacio para la desigualdad, pues como bien señala el papa, no es cierto que bastaba con la libertad de mercado para asegurarnos que todo estaba bien.

Usted debe comprender con sensatez y humildad que la barca que empujan personajes empresariales como Oscar Arias, Rodolfo Jiménez Borbón, André Garnier aglutinados en Horizonte Positivo o Alianza Empresarial para el Desarrollo, así como políticos y comunicadores, que por sus actuaciones parecieran estar al servicio del gran empresariado como Otto Guevara, Eli Feinzaig, Juan Carlos Hidalgo, Carlos Ricardo Benavides, Pedro Muñoz, Pilar Cisneros, Ignacio Santos, Vilma Ibarra, Daniel Suchar NO VA MÁS.

Usted tiene la posibilidad de cambiar la historia del país y su propia historia, pues hoy usted es vilipendiado por favorecer los intereses del gran empresariado en detrimento de la clase trabajadora costarricense. Si usted no quiere que el pueblo costarricense lo señale con el dedo como el artífice de la destrucción de la democracia costarricense, comprenda que el pueblo llano, la Costa Rica profunda es la que ha estado en las calles, no son los intelectuales, ni los jóvenes universitarios, ni siquiera los sindicalistas, son personas que han vivido en carne propia el deterioro de su condición de vida, la destrucción solapada de instituciones públicas como el ICE o la CCSS y ahora una propuesta fiscal, aún más regresiva y virulenta que el combo fiscal que ustedes y los diputados del PLN, el PUSC, Nueva República y el PAC nos recetaron apenas hace un par de años.

Ciudadano presidente Carlos Alvarado, las costarricenses y los costarricenses queremos un presidente que nos represente, que gobierne a todos por parejo y no solo para la UCCAEP y sus socios económicos. No queremos más leyes a la medida para los eternos ganadores, no más amnistías fiscales, no más evasión fiscal.

Vox populi vox Dei. Voz del pueblo, voz de Dios. Usted tiene la palabra, conviértase en el líder que no ha sido, saque fuerza de su interior y asuma su responsabilidad con gallardía, pero sobre todo con honor y prudencia. Déjese de verdades a medias, de poses y de acciones truculentas, pues este pueblo está cansado de discursos vacíos y de emboscadas a media noche.

Convoque realmente al diseño de una propuesta elaborada y suscrita por los diferentes sectores, no una propuesta elaborada por la UCCAEP para ser discutida por los sectores sociales y políticos a los que usted ha marginado de la discusión política y económica de los grandes problemas nacionales. Lidere la construcción de una nueva propuesta, más inclusiva, más equitativa, más justa. Guarde la idea de un préstamo con el FMI, no negocie con esta espada de Damocles sobre el cuello del pueblo, no se encierre con un tigre sin darle espacios para salir, la historia da cuenta de la supina estupidez de muchos gobernantes que no lograron comprender esta sencilla lección.

Las costarricenses y los costarricenses queremos saber porque no es viable utilizar el 20% de los fondos de las reservas del Banco Central (8 mil millones de dólares), ofrezcan de manera sensata argumentos de los pros y los contras de hacer un auto préstamo. Muchos estudiosos de la economía le han dicho que es viable, usted se opone sólo por terquedad o porque hay intereses ocultos detrás de la idea de un préstamo con el FMI, pues al igual que en tiempos de Rodrigo Carazo el gran empresariado quería comprar empresas rentables del estado, haciéndolas parecer claro está, como empresas que daban pérdidas.

Una vez valorado este escenario olvídese de la venta de activos del estado como BICSA o FANAL y sí realmente hubiese que venderlas, denos un informe transparente del comportamiento económico de estas instituciones durante la última década, donde se diga que han venido funcionando con pérdidas, de lo contrario déjese de majaderías de la derecha empresarial glotona que quiere engullir todo aquello que nos ha costado como pueblo.

Señor presidente usted quiere que hablemos de reforma del estado, de acuerdo, revisemos el estado costarricense y la maraña de instituciones, sin duda requerimos de una reingeniería, ah, pero ojo, con perspectiva social, no solo econométrica, y si, solo ahí, refundiremos instituciones que hacen duplicado su trabajo. Revisemos el gasto público, reordenemos la casa. Todos y todas las costarricenses estamos de acuerdo con que hay que tomar medidas, pero una cosa es ponernos de acuerdo todos y buscar puntos de equilibrio y otra cosa es que los grandes empresarios que lo asesoran nos lo digan como santa palabra.

Usted recomienda una reforma laboral, pues bien siéntese a hablar en esa mesa de construcción ciudadana de una nueva propuesta y revise cada punto, recuerde que diferentes instancias le han hecho observaciones significativas a la propuesta de ley, y eso no se puede obviar so pena de violentar la realidad y los derechos garantizados en la Constitución Política.

No siga hablando de impuestos regresivos que afectan a los sectores que llevan sobre sus espaldas los costos de la crisis, recuerde que el gran empresariado ha evadido, ha sido amnistiado y ha declarado cero ganancias por décadas, entonces a la hora de hablar de equilibrar la cosa piense que lo que debe ser bueno para el ganso lo sea también para la gansa o vamos a seguir concediendo privilegios fiscales a los que tienen ganancias millonarias y vamos a seguir castigando a los que pagan sus impuestos y cumplen con todas las obligaciones que establece el orden normativo costarricense.

En este apartado debo mencionarle la urgencia de realizar una reestructuración del Ministerio de Hacienda, es urgente la creación de un equipo de alto nivel que trabaje en un modelo de recolección de impuestos, a fin de que ese 5% del P.I.B que se nos va en evasión fiscal sea recolectado efectiva y eficientemente.

Ciudadano presidente Carlos Alvarado, la cuestión no es muy complicada. Usted decide, tiene al 95% de la población costarricense esperando una propuesta equilibrada y equitativa por un lado, y por el otro, a su grupo asesor que no representa más del 5% de la población, queriendo seguir con sus privilegios fiscales a costa de pauperizar a la clase trabajadora.

Finalmente permítame recordarle una propuesta que le comenté en la reunión que sostuvimos algunos académicos con usted meses previos a su elección como presidente, en esa ocasión le propuse a usted sin saber el monto estratosférico que pagaba el estado costarricense por concepto de alquileres, por qué no utilizaba la propiedad que el estado le había comprado a los dueños del INBIOParque y solicitaba un préstamo para construir ahí la Ciudad de la Administración, donde se ubicaría al menos 5 ministerios, y el propio dinero que se pagaba por concepto de alquiler se utilizaría para pagar el préstamo.

Usted sabe quiénes son las pocas familias que desangran al pueblo costarricense cobrando alquileres leoninos, ya nosotros lo sabemos y tenemos claro, aproveche la coyuntura, salgase del saco de sus amigos de la UCCAEP y desarrolle este proyecto, póngale una placa con su nombre, eso no me interesa, pero decídase a hacerlo. Así es como hacemos patria.

La privatización de lo público y lo nacional en la crisis política y económica costarricense

Juan Huaylupo Alcázar

En Costa Rica nos jactamos de tener libertad de opinión, sin que ello implique persecución ni represión por verter opiniones críticas a los poderes prevalecientes, pero esa pretendida libertad no supone democracia, menos aun cuando se ignoran, desconocen y desprecian los criterios y argumentos de los otros. Los poderes autocráticos imponen sus criterios, acciones e intereses como verdad absoluta, no les interesa lo que piensan y hagan los otros, porque los considera ignorantes, sin facultad alguna para decidir ni actuar por cuenta propia ni capacidad para alterar las relaciones prevalecientes. La imposición genocida que liberaliza las medidas sanitarias preventivas contra la pandemia, que eximió de las obligaciones patronales al disminuir las jornadas de trabajo y dejar sin empleo a miles de trabajadores, así como la permanente y sistemática confiscación de salarios y pensiones, son algunas muestras fehacientes de la tiranía gubernamental y empresarial, que se vale de la pandemia y el descalabro fiscal para empobrecer al pueblo y continuar enriqueciendo a empresarios globalizados.

La polaridad social en Costa Rica se incrementa drásticamente, violentando los ingresos por el trabajo cotidiano y de toda la vida laboral de los pensionados, así como efectuar exacciones (impuestos, multas, aumentos de tarifas, inflación, tasas de interés, confiscaciones bancarias, etc.), para garantizar las ganancias privadas de quienes incumplen sus obligaciones tributarias y gozan de exenciones, concesiones e incentivos estatales, así como sustentar el desequilibrio fiscales gubernamental con los ingresos de trabajadores y continuar con la apropiación y manejo ilegítimo y fraudulento de los fondos de pensión por parte de los entes financieros privados y estatales.

La negación a los derechos y conquistas ciudadanas por parte de los poderes autoritarios, son manifestaciones que violentan la estabilidad y condición social a quienes se les niega pensamiento, voz, demandas y derechos, pero también los recursos y activos nacionales están en grave riesgo, ante las intenciones de privatizar el futuro nacional, ahora con la oprobiosa intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Este proceso es apoyado por gran parte de los medios privados de la información que difunden falsedades, crean miedos y hacen ingentes esfuerzos por enfrentar a trabajadores contra trabajadores, con si fueran enemigos y causantes de la debacle fiscal del Estado y del desfalco de la fuerza de trabajo. Es infame la labor de un periodismo esclavizado y subordinado a los propietarios de los medios.

La resistencia y movilización social que ocurre en diversas zonas del territorio nacional, es en parte una expresión de la debacle originada por el gobierno y los empresarios que autocrática e intransigentemente disponen de la calidad de vida de la población y de los recursos nacionales. No obstante, se debe llamar la atención, que estamos frente a un movimiento social que es peculiar en su heterogeneidad, que carece de consistencia orgánica y estratégica, sin alternativas ni propuestas que orienten su actuación, pero coincidentes en algunas demandas, aun cuando con fundamentos disimiles. Este aspecto es extraño, pues las protestas no persiguen la negociación ni el acuerdo. El uso de la fuerza parece justificarse a sí misma, de tal modo, que se hace incomprensible que se persista en los desórdenes que ante el retiro de la propuesta gubernamental que supuestamente motivaron las protestas y desmanes.

Lo que puede haber sido motivo de un logro social y el inicio de una construcción colectiva del futuro inmediato, hoy se convierte en una intransigente y unilateral actuación que provoca daños y violencia injustificable, creando un intencional caos, como preludio al fracaso, dolor, frustración y desesperanza social, lo que posibilitará al dominio económico y político la continuidad de la sobreexplotación, el despojo y la apropiación de bienes producto de la venta del trabajo familiar, así como de los recursos y activos nacionales.

Un movimiento que no posee ni recoge los análisis de la problemática nacional, así como desconoce las rigurosas críticas a las medidas gubernamentales y empresariales para la negociación con el FMI y sobre la propia concertación con ese ente, es sin duda una omisión que desprecia el pensamiento y las alternativas fundadas y documentadas por muchos grupos sociales, es una práctica unilateral alejada de toda democracia, así como es una posición que antagoniza con el interés público y nacional.

¿Qué persiguen quienes se arrogan la conducción de un movimiento que no les pertenece ni representan? ¿acaso pretenden impedir la concertación entre los trabajadores para provocar antagonismo y enfrentamientos entre ellos?

La creación del caos y violencia, no es una alternativa popular ni nacional, es una opción sanguinaria de quienes se imaginan dictadores, capaces de incendiar y sacrificar al pueblo y al país en aras de espurios intereses. ¿Acaso los que promueven bloquear carreteras, saquear, cobrar peajes o quemar llantas, los faculta a ser negociadores? ¿podrán ser negociadores quienes ignoran y desprecian los pensamientos, las alternativas y acciones del conjunto de los actores sociales de nuestra nación?

La aparición en escena de viejos y caducos personajes que se autodesignan dirigentes de un movimiento que es paradójicamente inorgánico, es la usurpación de representación social que oculta y enmascara sus reales intencionalidades. La provocación y la violencia causa daños que trascienden lo material, para ser regresivos a las conquistas y derechos alcanzados, a la legitimidad social de las protestas, a limitar la organicidad política y social, así como, crea frustraciones y miedos para aislar y subordinar a la población al dominio totalitario.

No sería la primera vez en la historia, como tampoco la última, que sectores populares sean envueltos en la instauración de un de los regímenes totalitarios más inhumanos y asesino que ha conocido la humanidad: el fascismo.

HAY ESPACIO DE MEJORA (I)

Guillermo E. Zúñiga Chaves

Las reacciones que se presentaron frente a la propuesta del Gobierno sobre la negociación con el FMI, revelan que “la escucha” que el Gobierno impulsó, no cumplió sus propósitos.

Desde este mismo espacio se habían advertido las limitaciones evidentes que tenía tal propuesta (“Por un verdadero acuerdo nacional”, http://notasaltema.blogspot.com, 13 de agosto de 2020). Se señaló que los aspectos fiscales no pueden verse independientemente de los temas de la reactivación económica y de la generación del empleo. Pero el Gobierno insistió en sacar primero lo del Fondo.

NEGOCIAR. La enseñanza es que, para llevar una propuesta al Fondo, es necesario negociarla. Y para negociar se requiere que el Gobierno se siente, de manera simultánea, con representantes legítimos de los distintos grupos sociales, económicos, productivos, laborales, cooperativos, solidaristas, en fin, de los distintos estamentos que representan las diversas fuerzas del país.

Sólo así, los sectores se comprometerán a aceptar el reparto de las cargas. Porque lo que está de por medio en esta discusión, no es la propuesta técnica, en sí misma. Lo que se trata es de balancear las cargas del ajuste, de forma que el aporte mayor lo pongan los que más tienen.

PLAZOS E IMPACTOS DEL AJUSTE. Como el reparto del costo es el centro del problema, conviene que el Gobierno explique con claridad por qué en su propuesta pide un ajuste de 6% del PIB en un año. Pregunta: ¿habrá espacio para “apretar menos”, aunque el ajuste tome más tiempo? ¿Es esto factible? En la de menos, un ajuste “más llevadero”, puede facilitar la negociación y el acuerdo nacional. Pero la información la tiene el Gobierno y debe compartirla.

De igual forma, las propuestas deben venir acompañadas de la medición del impacto en los distintos sectores de la sociedad. Ojalá hecho por terceros independientes y de aceptación de las partes. Esto ayudaría muchísimo a ordenar la discusión. El país tiene gente que lo sabe hacer. Y lo pueden hacer rápido, si se comparte la información.

CONCLUYO. Se necesita entrar a una negociación cuanto antes. Para llevarla a buen término, conviene discutir/aclarar los plazos máximos posibles para el ajuste (¿menos de 6% del PIB en un año?), los impactos en los sectores y compartir la información con todos los negociadores. Sería ideal tener un garante externo.

Ante la situación de protestas que vive el país SINAE AFINES hace un llamado al presidente

Mensaje para el presidente de la República

El Sector sindical y los trabajadores de la Caja que cuidan la salud del pueblo de Costa Rica, tenemos la autoridad moral para señalar verdades:

1)Hace 2 años el movimiento sindical costarricense salió a la calle por los mismos motivos que hoy se movilizan miles de personas, para defender al país, ante tanta desigualdad social a través de más impuestos indirectos.

2)La pandemia desnudó el fracaso de la política país económica y social, gestada desde octubre del 2007, cuando en el refrendo al TLC, ganó el «Si», _ Aún estamos esperando el Mercedes que prometió Oscar Arias.

3)El Gobierno y la Asamblea Legislativa son los responsables de este conflicto social. La Asamblea porque tiene una Red de Cuido para proteger los intereses económicos de un grupo que representa un enorme poder financiero y político de este país, que no quiere pagar impuestos como debería y corresponde.

4) En esa misma línea de ideas, el presidente de la República es el principal responsable de este conflicto, porque ha gobernado para las minorías y de manera soberbia e indiferente hace oídos sordos al pueblo que pide a gritos no más impuestos indirectos y que pague el gran capital su responsabilidad tributaria que desde hace años no hace, por la evasión, elusión, fraude fiscal, exoneraciones o exenciones tributarias.

Ante esta situación es urgente:

  1. A) Es de imperiosa necesidad abrir los caminos del diálogo honesto, en busca de una concertación nacional sin exclusión alguna.

Este diálogo debe ser inspirado en la búsqueda del Bien Común y sustentado en principios y valores que marquen la sociedad justa, inclusiva y solidaria que aspiramos.

Por eso Sr. presidente, así como tuvo el valor y humildad para ser tomado en cuenta en los debates cuando fue candidato y hacerse escuchar, tenga el mismo valor y humildad para escuchar al pueblo de Costa Rica.

  1. B) Estos espacios de encuentros, deben ser sin condicionamientos. Así como el Poder Económico de manera directa incide financiera y políticamente sobre usted y la Asamblea Legislativa; el único recurso que tiene el pueblo, es la manifestación pacífica.
  2. C) Se debe hacer una Agenda Estructural País, que aborde lo inmediato, corto y mediano plazo y en esa inmediatez, debe desistir de una negociación con el Fondo Monetario internacional FMI.

Don Carlos Alvarado, escuche a las mayorías, escuche al pueblo, aún está a tiempo, de ser el reformador de una verdadera política de justicia tributaria y no de ser recordado como el peor presidente de la historia en nuestro país.

Atentamente;
Lenin Hernández Navas.
Secretario General
SINAE AFINES

De nuevo el mimetismo en la política de Costa Rica

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense.

El cambiante escenario político y social de la Costa Rica de los últimos meses, en medio de un fenómeno como la así llamada “pandemia”, la que si bien se exterioriza en el orden de lo clínico, donde se torna amenazante para la salud, la supervivencia y la vida de la población, pero que también está inextricablemente unido a las dimensiones del orden de lo político, social y económico, dada la enorme complejidad que reviste, aunque muchos no lo puedan entender. Es aquí donde el gobierno y la clase política orientados, de una manera casi unánime, sin importar gran cosa los rótulos partidarios a que quedaron reducidos los viejos partidos políticos, consideraron que había llegado la oportunidad de darle la estocada final al estado social de derecho, establecido por los reformadores sociales durante las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo anterior, por lo que se abocaron a tomar medidas para proceder a su desmantelamiento, eliminando las conquistas sociales de las clases trabajadoras y vendiendo los activos más rentables del estado costarricense. Desde luego que lo hicieron también de manera preventiva, en un primer momento, aprobando una reforma fiscal regresiva hace ya dos años y una legislación para limitar el derecho de huelga y de protesta contra las políticas sociales y económicas del régimen imperante, dando lugar a que en lo sucesivo, con esa legislación aprobada a golpe de tambor, sus efectos no pasarían de ser un saludo a la bandera, casi un mero acto ritual.

La recesión, alimentada por una reducción del poder de compra de los habitantes, se expresó en la quiebra de innumerables negocios, además de muchas pequeñas y medianas empresas que no soportaron la reducción de la demanda agregada de bienes y servicios, a lo largo del año 2019, mucho antes de que empezara la pandemia. Al estallar ésta, en el mes de marzo anterior, con las medidas restrictivas en cuanto a la movilidad de los habitantes que trajo, los efectos de la recesión se aceleraron y colocaron al borde del abismo del hambre y la miseria a grandes sectores de la población, imposibilitados de salir a trabajar y carentes de otros recursos para hacerle frente a la situación. Actividades como el turismo, la pesquería y el agro acusaron el golpe durante muchos meses, en medio de la mayor desesperación para quienes se dedican a ellas. Sólo ahora, en los últimos días de septiembre y primeros de este octubre que está empezando, con la oleada de bloqueos o cierres de carreteras, a todo lo largo y ancho del país, es que reaccionaron ante el cinismo de la clase política, protagonizando una desobediencia civil masiva, dentro de la tradición de Thoureau, Gandhi y Martin Luther King, con lo que la mayor parte del país rural se encuentra al borde de la rebelión, lo que tomó por sorpresa tanto al gobierno, cuyo equipo económico responde a los intereses del capital financiero y a las posturas neocon o neoliberales, como a la Asamblea Legislativa donde el cada vez más totalitario “partido único neoliberal” (PAC PLN PUSC RN NR y otros) ha seguido aprobando legislación laboral que intensificará los efectos más perversos de la recesión económica, tal fue el caso del congelamiento de las anualidades de los trabajadores del sector público durante los dos años venideros, esto traerá la pérdida de más empleos en el sector privado, aunque mucha gente que ha interiorizado el pensamiento económico neoclásico de los neoliberales no lo entienda todavía, a pesar de que están entre quienes habrán de sufrir sus consecuencias.

Como un segundo momento, en medio de la pandemia, y como resultado de una propuesta del gobierno, para firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y acceder a un préstamo de 1.750 millones de dólares, cuyo destino no está muy claro, ha estallado un poderoso movimiento social, cuyo liderazgo nacional y regional responde más a las consignas y propuestas reformistas de la vieja socialdemocracia liberacionista, abandonadas por el PLN, con líderes visibles como José Miguel Corrales, Célimo Guido, Óscar Campos y otros de esa procedencia histórica, que a las de una extrema derecha representada por la UCCAEP y algunos libertarians o liberales(neo) reciclados, quienes en un principio quisieron sacar provecho de él, lanzando una campaña contra los trabajadores del sector público, a quienes culpan mentirosamente de los problemas fiscales, a las vez que “atacaron” los nuevos impuestos propuestos por el gobierno(los que desde luego no pagarán ellos, como siempre ha sucedido, con su descarada evasión y elusión), más regresivos aún que los del paquete aprobado hace apenas dos años, que forman parte de la mencionada propuesta para aceptar un préstamo del Fondo Monetario Internacional. Ahora la UCCAEP y las gentes de la ultraderecha, las empresas piñeras y otras muy poderosas, se lanzan contra el movimiento que querían utilizar en su beneficio. El estallido social, del que hemos venido hablando líneas atrás, no sólo no pudieron preverlo sino que se les fue de las manos.

A todo lo anterior se une el hecho de que en Costa Rica se instaló, hace ya dos años, un gobierno de coalición con una fachada diz que “progresista” que se vino situando o desplazando, cada vez hacia la derecha del espectro político ( si es que ese término al igual que el de “izquierda” o “izquierdas” retiene todavía algo de su valor explicativo), habiendo entregado la conducción de la política social y económica a un equipo partidario de un ajuste social y económico de lo más violentos contra los sectores populares. Es aquí donde el fenómeno de la mímesis o mimetismo político comienza a operar, de una manera casi imperceptible, para crear una verdadera “torre de babel” entre las gentes poco habituadas a la complejidad del manejo cotidiano de la política al tornar desechable e inútil todo el lenguaje político. El viejo sentido común “anticomunista”, heredado de los tiempos de la guerra, dentro del que todo aquello que no debe ser, o es malo, es “el comunismo”, interiorizado desde hace muchas décadas por un gran sector de la población, ya intoxicado por el bombardeo propagandístico (recordemos que en inglés propaganda es una mala palabra, por así decirlo) de los grandes medios de comunicación. Todo esto ha conducido a la paradoja de que en tanto en que el gobierno y la clase política se mueven más hacia la derecha, y el autoritarismo más desenfrenado en todas sus decisiones más importantes, un gran sector de la población afirma que el presidente Carlos Alvarado y los cada vez desteñidos progres que lo acompañan son “comunistas”, ergo por lo tanto el gobierno de Costa Rica es “comunista”, y nos lleva por el camino de los de Nicaragua o Venezuela, sin importar siquiera si los gobernantes de esos países lo sean en estricto sentido, pues aquí opera semánticamente aquello de que todo lo que no debe ser, o lo que se percibe como tal es “comunismo” a secas, produciéndose un efecto mimético un tanto extraño (por lo menos para las gentes del mundo académico y el de los estudios de la política) al ser vistos como “comunistas” unos políticos “progres” del PAC que no abandonan el rótulo, aunque hacen precisamente lo contrario derechizándose cada día más, incluso el Frente Amplio se mantiene dentro de la coalición gobernante con lo que acentúa las sospechas hacia los dos lados. A la manera orwelliana, en esta torre de babel la derecha es la izquierda, los desteñidos progres son los comunistas o la izquierda es la derecha, el capitalismo más agresivo es el comunismo y así sucesivamente se exteriorizan el camaleonismo y el caos.