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Etiqueta: Mauricio Ramírez Núñez

Elecciones en Guatemala: Choque Generacional y Desafíos Democráticos

Mauricio Ramírez Núñez

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

Las recientes elecciones en Guatemala han generado una variedad de opiniones y expectativas entre el hermano pueblo guatemalteco. Según comentarios de amigos residentes en el país, la generación mayor de 50 años no está satisfecha con los resultados electorales. Sin embargo, las generaciones más jóvenes muestran entusiasmo y esperanza debido a la ruptura histórica con lo que consideran la “política tradicional”. Aunque existe preocupación sobre posibles persecuciones y tensiones hacia militares y figuras históricas de otros partidos, al parecer, la polarización no ha alcanzado niveles críticos como en otros lugares del continente, como la Argentina, donde uno de los candidatos promete literalmente “pasar la motosierra a la casta tradicional y a los colectivistas”.

Los votantes jóvenes en Guatemala anhelan un enfoque del nuevo gobierno en la lucha contra la corrupción, un problema persistente en el país y la región. Por otro lado, quienes optaron por no votar muestran apatía y descontento hacia los dos candidatos de la segunda vuelta. El aumento en los votos nulos y la abstención podría señalar también un posible descontento con el funcionamiento de la democracia en el país ante la falta de respuestas concretas a problemas de carácter estructural e históricos que siguen sin resolverse.

Es interesante destacar la estrategia de campaña de la candidata Sandra Torres, quien al final centró su enfoque en temas de seguridad y culturales de corte conservador, adoptando posturas similares a la de líderes como Bukele. Aunque este enfoque podría haber sido considerado un punto fuerte, parece que no logró ganarle terreno, algo que se debe estudiar con detalle, en especial en un país de tradición conservadora. Por otro lado, Bernardo Arévalo demostró astucia al utilizar plataformas como TikTok y el discurso de la lucha abierta contra la corrupción para conectarse con las nuevas generaciones. Esta estrategia refleja la creciente influencia de las redes sociales en la política contemporánea y cómo los candidatos buscan posicionarse en la era digital ante el público más joven.

Sin embargo, el cambio político en Guatemala ha resucitado preocupaciones en ciertos sectores sobre la posible aparición del viejo fantasma del comunismo, debido al triunfo de Arévalo en la segunda vuelta. Específicamente, en círculos tradicionales y vinculados al poder económico, existe inquietud y críticas hacia el nuevo gobierno, el cual ni siquiera ha tomado el poder. Este resurgimiento de ideologías y debates ideológicos propios de la extinta Guerra Fría agrega complejidad al panorama político del país.

La gobernabilidad se presenta ahora como un reto crucial para el nuevo gobierno, tal como sucede en el resto de América Latina. La capacidad de diálogo, negociación y liderazgo se pondrá a prueba, especialmente ante los desafíos en la lucha contra la corrupción, la desigualdad y la necesidad de diversificar la economía para adaptarla a la era digital y las nuevas demandas del mercado laboral. La ciudadanía espera con gran expectativa que las acciones del gobierno estén en línea con los compromisos adquiridos durante la campaña electoral. Los pueblos latinoamericanos están sedientos de certeza, quieren volver a confiar y creer.

En el área de la política exterior el triunfo de Arévalo despierta especialmente entre los sectores conservadores, incertidumbre en torno a las relaciones con Estados Unidos y Taiwán, lo cual ha generado un gran interés tanto a lo interno del país como a nivel internacional. Para nadie es un secreto que las oportunidades económicas y de desarrollo para Guatemala que traería el establecimiento de relaciones con China serían muy beneficiosas, y parte del sector empresarial del país lo tiene claro. El nuevo gobierno enfrenta la tarea de redefinir sus alianzas internacionales en un contexto de multipolaridad que requiere altas dosis de pragmatismo, lo que añade un elemento crucial al ya complejo escenario político guatemalteco.

Estas elecciones en Guatemala han generado una mezcla de perspectivas. Aunque hay entusiasmo entre las generaciones más jóvenes por el cambio en la política tradicional, también hay inquietud por el resurgimiento de debates ideológicos y retos en la gobernabilidad. Una vez más, en esta década las estrategias de campaña y el uso de las redes sociales han demostrado ser factores importantes en la política del vecino país, así como en el resto del continente. Queda claro que toda vieja forma de hacer política se ha ido al basurero de la historia y las nuevas tendencias en temas de marketing digital sobrepasan los límites tradicionales de aquello que conocemos como campañas electorales. La capacidad del nuevo gobierno para enfrentar los desafíos será fundamental para unir al país y cumplir con las expectativas de la ciudadanía, en un contexto internacional complejo, en transición y de lucha geopolítica.

Repensar el desarrollo

Mauricio Ramírez Núñez

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

En un mundo donde el concepto de desarrollo se ha desviado hacia un modelo desmedido y destructivo, es fundamental reflexionar sobre cómo replantear esta lógica suicida y encontrar una alternativa que proteja nuestra vida y el planeta. Para lograrlo, es necesario superar la mentalidad lineal y egoísta que solo busca el beneficio individual y económico a corto plazo.

Una de las propuestas es la organización de las comunidades en cooperativas o juntas del bien-vivir. En lugar de enfocarse en un desarrollo abstracto que solo piensa en el crecimiento económico, se debe buscar el bienestar de las personas y el equilibrio con el ambiente. Con asesoría y apoyo, las comunidades pueden ser parte activa en la búsqueda de soluciones a sus problemas, y las ganancias obtenidas se distribuirían de manera justa entre sus miembros, bajo una lógica de ganar-ganar.

Además, es esencial dar prioridad y acompañamiento a las pequeñas y medianas empresas nacionales. Esto es una lección impuesta por la realidad, no por la ideología. Una auténtica banca para el desarrollo podría impulsar sectores estratégicos y fomentar la solidaridad y cooperación entre las empresas, en lugar de promover la competencia despiadada. Asimismo, es fundamental crear redes productivas locales y nacionales que promuevan el intercambio comercial en el ámbito regional. Esto permitiría apoyar a los sectores vulnerables y estratégicos para el país, como la agricultura y la pesca, en busca de seguridad y soberanía alimentaria.

La clave para transformar este sistema destructivo radica en una revolución cultural y ciudadana, en otras palabras, en un salto de conciencia colectivo, un despertar que inicia con la educación. Es imperativo crear una conciencia más profunda sobre la urgencia de cambiar nuestra forma de vida y relación con los recursos naturales. Debemos reconocer que la explotación irracional de estos recursos es insostenible y nos conduce hacia un colapso planetario inevitable. Parte del desafío es combatir la cultura del consumismo, que fomenta la acumulación innecesaria de bienes y promueve un estilo de vida insostenible. La solución no está en dejar de consumir, sino en hacerlo de manera responsable y consciente, priorizando productos locales y sostenibles.

Producto de esta lógica de vida heredada desde hace varios siglos, el ser humano se ha convertido en una fuerza geológica capaz de alterar todos los ciclos naturales del planeta de varias maneras:

Explotación irracional de recursos naturales: El modelo actual de desarrollo global, basado en la extracción y uso desmedido de recursos, conlleva graves problemas ambientales y climáticos. Esta explotación irracional de recursos demuestra cómo la actividad humana puede alterar los ciclos naturales de la Tierra debido a la falta de consideración hacia estos aspectos en los cálculos económicos. El resultado de esto ha sido que las decisiones y acciones humanas afectan directa y negativamente al ambiente en su totalidad, convirtiendo esta afectación en un búmeran que se regresa a quien lo lanza, en forma de eventos climáticos cada vez más extremos y extinción masiva de especies, comprometiendo toda posibilidad de vida actual y futura en el planeta.

Competencia empresarial y crecimiento global sin ética: existe una incompatibilidad del modelo económico basado en la competencia empresarial y el crecimiento global con la sostenibilidad y la vida misma. Esta mentalidad de búsqueda de beneficios a cualquier costo ha llevado a la sobreexplotación de recursos y a la alteración de los ciclos naturales de los ecosistemas, el objetivo debe ser armonizar estos opuestos para crear un camino compartido donde desarrollo no sea sinónimo de desplome global. Vaya paradoja.

Consumismo y desarrollo insostenible: la cultura del consumismo y el actual enfoque de desarrollo no es sostenible. Esta actitud de consumo excesivo y derroche de recursos contribuye a la alteración de los ciclos naturales del planeta y pone en peligro la supervivencia de las generaciones futuras.

Se requiere un cambio en la mentalidad y en el concepto mismo de desarrollo, buscando una economía más local, autogestionada, social y comunitaria, anclada a la economía global y las nuevas tecnologías. Esta propuesta tiene como objetivo encontrar un equilibrio con los ciclos naturales del planeta y evitar la agudización del colapso eco-social. Nos corresponde volver a ponernos en sintonía con la naturaleza, después de tantos años de habernos desarmonizado y de dejar de vibrar en su misma frecuencia por creernos superiores a ella. La humanidad hoy actúa como una fuerza geológica capaz de alterar los ciclos naturales del planeta de manera negativa. La falta de consideración hacia el planeta, el consumismo desmedido y la explotación de recursos sin control están llevando a la vida en general hacia un camino insostenible y autodestructivo.

Es necesario replantear el modelo de desarrollo y buscar un modus vivendi más armonioso con el entorno para preservar la vida en el planeta. En definitiva, la tarea por delante es enorme, pero no podemos evadir nuestra responsabilidad. No estamos aquí para satisfacer intereses personales o privilegios de unos pocos. Es hora de actuar en conjunto, buscando un modelo económico y social que nos permita coexistir en armonía con todos los sistemas vivos y con nosotros mismos, garantizando una mejor calidad de vida para todos sin comprometer el futuro de las próximas generaciones ni el de otras especies. El desarrollo no debe ser un enemigo, sino una herramienta para construir un mundo sostenible y justo para toda la vida presente en el planeta.

El fundamentalismo democrático del siglo XXI

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

Gustavo Bueno (1924-2016) fue un filósofo español que desarrolló un sistema filosófico integral llamado Filosofía de la Idea Fundamental. Uno de sus conceptos clave fue la idea del fundamentalismo democrático. Este, tal como lo propone Gustavo Bueno, es la creencia en el valor absoluto de la democracia como sistema político. Según Bueno, los fundamentalistas democráticos consideran a la democracia como la única forma de gobierno válida y moralmente justificable, convirtiéndola en un principio dogmático e incuestionable, o sea, en una ideología que no dialoga ni acepta nada diferente.

Bueno criticó el fundamentalismo democrático por su falta de fundamento filosófico e histórico. Argumentó que la democracia, como cualquier otro sistema político, tiene sus limitaciones y puede conducir a sus propios problemas si no se equilibra o controla adecuadamente. En su opinión, la democracia debe integrarse en un marco filosófico y ético más amplio para garantizar su sostenibilidad y eficacia. Todo apunta a que el tiempo le ha dado la razón, la democracia existente en occidente y otras partes hoy requiere una gran dosis de democracia real en todo el sentido de la palabra.

Es importante señalar que las ideas de Bueno, incluido su concepto de fundamentalismo democrático, han sido discutidas y debatidas dentro de los círculos académicos, y puede haber diversas interpretaciones y críticas de su obra filosófica, no es un tema nuevo. Ahora bien, para entender mejor la decadencia que sufre la democracia en occidente y otras partes del mundo, debemos hacer algunas reflexiones objetivas, lejos del prepotente fanatismo democrático y muchas veces de doble rasero característico de sus defensores.

Hoy debemos preguntarnos si la democracia existente está respondiendo a las demandas reales y necesidades de toda la ciudadanía. Y en esa misma dirección consultarnos si es efectiva para combatir el colapso eco social global que vivimos, también llamado Antropoceno, ya que lamentablemente, los regímenes democráticos actuales tampoco son garantía para el ambiente y otras formas de vida no humanas puestas en peligro de extinción a causa de nuestros patrones de vida, producción y consumo. Estos regímenes no lo están logrando con el tema de la protección ambiental y la lucha contra el cambio climático. Todo ello es muy grave e importante como para no ser considerado en el análisis crítico y la ecuación al respecto.

Por otro lado, han demostrado también que no son garantía para el respeto de los derechos humanos más básicos, pues las desigualdades, la pésima distribución de la riqueza, la falta de empleo digno, la inequidad de género, la calidad y acceso a la educación y la salud, y la injusticia social, no fueron problemas resueltos por éstos, que eran parte y lo siguen siendo, de sus promesas principales. Por el contrario, después del fin de la Guerra Fría, como no había “enemigo” ideológico por el cual preocuparse, el neoliberalismo triunfó y terminó por desmantelar los exitosos Estados de Bienestar que habían sostenido ese discurso democrático occidental después convertido en dogma absoluto, en contraposición al comunismo y la dictadura.

No es de extrañarse entonces, que frente a los problemas del hambre, el desempleo, la corrupción, la exclusión social, la ineficiencia estatal y miles de promesas incumplidas, surjan naturalmente movimientos y líderes que cuestionen ese fundamentalismo ideológico democrático dominante que ha terminado convirtiéndose en puros actos ceremoniales formales sin ningún tipo de contenido real de fondo que marque una verdadera diferencia, haciendo que gran parte de la ciudadanía, especialmente las generaciones más jóvenes y los grandes sectores excluidos dejen de creer y pierdan toda su confianza en el sistema así como en quienes lo protegen, pues en muchas ocasiones los discursos y las acciones de dichos defensores llevan caminos separados y contradictorios.

Y aunque sabemos que no se debe confundir una cosa con la otra, y no podemos generalizar porque el frío no está en las cobijas, de estas razones expuestas y algunas otras más surge el desgaste y la incredulidad generalizada de la ciudadanía ante esta forma de organización política de la sociedad, su estructura e instituciones. Y ahí está el peligro, parafraseando a G. K Chesterton, cuando la gente no cree en nada, en seguida cree en todo. De ese nihilismo social y pérdida de toda creencia en alguna identidad colectiva superior que dé certeza y sentido de pertenencia, nace en estas partes del mundo la semilla fértil de estos nuevos movimientos de corte autoritario que cuentan con gran respaldo popular, porque en la mayoría de los países, sino en todos donde han llegado al poder, lo han hecho de forma democrática y libre. Por eso el famoso adagio: “la democracia muere en democracia”.

Todo esto da para un debate más profundo y amplio. Yo pienso que la democracia no tiene la culpa, pero es la que paga las consecuencias de la manipulación, mentiras, el egoísmo y actos éticos cuestionables de muchos de sus defensores acérrimos y representantes, no se puede tapar el sol con un dedo. Por otro lado, no se debe afirmar de manera absoluta que un régimen autoritario sea malo por naturaleza, como hacen los fundamentalistas democráticos occidentales, pero tampoco que garantice la solución a todos los problemas, pues muchas veces estos llegan al poder gracias al resentimiento, el revanchismo y el odio, los cuales nunca son buenos consejeros para gestionar lo público, y porque en el fondo, parte de la verdadera crisis que sufre el occidente y la humanidad en general, es de sentido y no solo de sistema, es la crisis de una falta de propósito y significado de la vida, de certezas y confianza en la humanidad misma.

La Dialéctica de la Naturaleza de Engels: Un Manual de Consulta Permanente

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

Dialéctica de la Naturaleza es una obra escrita por Friedrich Engels, publicada de forma póstuma en 1925. En este libro, Engels aplica los principios de la dialéctica materialista a la comprensión de la naturaleza y la ciencia. Engels busca establecer una concepción científica del mundo natural que esté basada en el materialismo dialéctico. Para ello, explora diferentes campos científicos, como la física, la química, la biología y la geología, y analiza las leyes y los procesos que rigen estos ámbitos.

Este filósofo defiende que la naturaleza es un sistema complejo e interconectado, en el cual los diferentes fenómenos están interrelacionados y se desarrollan a través de contradicciones internas. Engels también critica la visión mecanicista y reduccionista que reduce la naturaleza a una serie de partes aisladas, y enfatiza la importancia de comprender las interacciones y las contradicciones que existen en el mundo natural. Una visión nada alejada de la realidad y mostrada por la ciencia en los últimos años, cuando hace énfasis en la interdependencia existente entre todas las especies y formas de vida que habitan el planeta.

En un mundo caracterizado por cambios rápidos y constantes incertidumbres, la política parece estar paralizada, tomada por intereses particulares, incapaz de descifrar las complejidades de las nuevas sociedades y los desafíos que enfrentamos. Sin embargo, en medio de esta confusión, la dialéctica de la naturaleza ofrece una lente a través de la cual podemos comprender la relación entre el ser humano y su entorno, y las consecuencias de nuestras acciones sobre la naturaleza. Como ser social y creador, el ser humano tiene la capacidad de transformar la naturaleza y crear nuevas condiciones de existencia. A través del trabajo y la tecnología, hemos alterado profundamente el medio ambiente y hemos modificado la forma en que vivimos, a tal nivel que hemos pasado a ser una fuerza geológica capaz de alterar todos los ciclos naturales de la Tierra. No en vano, los científicos han bautizado esta época actual con el nombre de Antropoceno.

Esta transformación del entorno no es unilateral como el pensamiento lineal occidental lo creyó por siglos, de ahí lo valioso y disruptivo del aporte de Engels en su libro; la injerencia del ser humano en el ambiente es una interacción mutua entre éste y la naturaleza. Nuestras acciones tienen una compensación recíproca con la naturaleza, lo que implica que nuestras decisiones y actividades impactan tanto en nosotros como en nuestro entorno. Esta perspectiva dialéctica desafía la idea de una acción unilateral del ser humano sobre la naturaleza. Reconoce que nuestras acciones no solo tienen consecuencias para nosotros mismos, sino también para el equilibrio natural. A menudo, nuestra búsqueda de beneficios y desarrollo material puede tener efectos negativos en el medio ambiente, como la destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, según Naciones Unidas, al 2022, por año se talan cerca de 10 millones de hectáreas de bosque.

Es crucial comprender que nuestras acciones en el medio natural no pueden separarse de las consecuencias que generan. La dialéctica de la naturaleza también plantea cuestiones sobre el valor y el precio de los recursos naturales. Estos recursos no son simplemente fruto del trabajo humano; tienen un valor intrínseco que va más allá de su utilidad económica. La naturaleza es un sistema complejo y diverso que sustenta la vida en todas sus formas. Por lo tanto, el valor de los recursos naturales debe ser apreciado y respetado, y no reducido a un mero precio determinado por las fuerzas del mercado. Además, el trabajo humano no solo crea valores positivos, sino que también puede generar consecuencias negativas. Por ejemplo, la obtención de tierras cultivables puede ir acompañada de la destrucción de bosques y otros ecosistemas naturales.

Por su parte, en un estudio sobre minerales y acción climática del año 2020, el Banco Mundial expuso que un futuro bajo en carbono requiere de tecnologías con energías limpias, en particular solar, eólica y geotérmica, que son más intensivas en consumo de minerales con relación a tecnologías a base de combustibles fósiles. Para esta transición se necesitarán alrededor de 3 mil millones de toneladas de minerales y metales, entre los cuales se encuentran; cobre, litio, grafito, cobalto, níquel y tierras raras. Es importante reconocer y evaluar los impactos negativos que nuestras acciones pueden tener y buscar un equilibrio que minimice dichos efectos adversos.

La dialéctica de la naturaleza de Engels nos recuerda que nuestra relación con el medio natural es compleja y multidimensional. No podemos separarnos de la naturaleza; somos parte integral de ella. Nuestras acciones tienen repercusiones que trascienden nuestro propio bienestar, y es nuestra responsabilidad considerar y abordar las consecuencias de nuestras elecciones y acciones. Además, Engels destaca la importancia de la historia natural y la investigación científica en la comprensión de la naturaleza, algo de una vigencia absoluta, en especial con el auge de movimientos políticos de carácter anticientíficos, fanáticos y negacionistas, muchas veces impulsados por intereses económicos egoístas. Sostiene el filósofo que el conocimiento científico debe ser un proceso acumulativo, en el cual las nuevas teorías y descubrimientos se basan en los logros y las contradicciones superadas de generaciones anteriores.

Este libro poco conocido de Friedrich Engels y muchas veces menospreciado por prejuicios ideológicos, resulta ser hoy un texto de consulta vigente, que se adelantó a su época y muestra una claridad absoluta sobre el camino que emprendía la humanidad con la revolución industrial y el modelo económico que la sustentó. Hoy vivimos los tiempos accidentales de dichas épocas, como lo expone el filósofo francés, Paul Virilio. La dialéctica de la Naturaleza nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con la Tierra de una forma adecuada y científica, pero además, con una profunda conciencia de que toda la naturaleza, de la cual somos parte, forma un solo sistema indisoluble y único, concatenado donde la acción de una de las partes tiene efectos diversos en la totalidad del sistema.

En un mundo lleno de incertidumbres y una política aparentemente paralizada, esta perspectiva nos permite comprender que nuestras acciones tienen consecuencias recíprocas con la naturaleza y que es necesario pasar a la acción real. Reconocer el valor intrínseco de los recursos naturales, evaluar los impactos negativos de nuestras acciones y buscar un equilibrio entre el desarrollo humano y la preservación del entorno son fundamentales para navegar en este complejo entramado. Solo a través de una comprensión dialéctica de la naturaleza podemos abordar los desafíos actuales y construir un futuro sostenible y en armonía con nuestro entorno natural.

“Las leyes de la dialéctica se extraen, por tanto, de la historia de la naturaleza y de la historia de la sociedad humana”. Engels

La Franja y la Ruta de China: diez años de éxito compartido

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

En los últimos años, el proyecto de la Franja y la Ruta de China ha captado la atención global como una iniciativa ambiciosa que busca promover la conectividad económica y la cooperación internacional. Conocido también como La Nueva Ruta de la Seda, este proyecto tiene como objetivo revivir las antiguas rutas comerciales y establecer nuevas conexiones entre Asia, Europa, África, y ahora también América. La Franja y la Ruta es un proyecto multifacético que abarca tanto la tierra como el mar. La “franja” se refiere a una serie de corredores económicos terrestres que conectan a China con Europa a través de Asia Central y Medio Oriente, mientras que la “ruta” hace referencia a la creación de una red marítima que une puertos y regiones costeras en todo el mundo.

El proyecto tiene como objetivo fomentar el comercio y la inversión, promover la conectividad infraestructural, fortalecer la cooperación económica y cultural, y mejorar las relaciones diplomáticas entre los países participantes. Se espera que esto impulse el crecimiento económico, la creación de empleo y el desarrollo sostenible en las regiones involucradas, lo cual así ha sido. ¿Cuáles son algunos de esos puntos estratégicos de esta iniciativa, que es hoy parte de otra más grande llamada Iniciativa Global de Desarrollo? La conectividad de la infraestructura es un área prioritaria para la iniciativa, el comercio sin obstáculos es el contenido clave, centrarse en resolver problemas sobre inversión y facilitación del comercio es otra de sus metas, así como la integración financiera, para lo cual se han creado el Asia Infrustructure Investment Bank y Silk Road Fund. Y desde luego, el acercamiento de los pueblos que es la base social de la construcción de la Franja y la Ruta.

La Franja y la Ruta se basa en la rica historia de las rutas comerciales de la antigua Ruta de la Seda, que jugó un papel crucial en el intercambio de bienes, conocimientos y culturas entre Asia y Europa hace miles de años. China busca revivir ese espíritu de intercambio y cooperación a través de este proyecto, promoviendo una mayor integración económica y un mayor entendimiento entre las naciones. Sin embargo, el proyecto de la Franja y la Ruta no está exento de desafíos. Uno de los principales desafíos es garantizar la coordinación y la cooperación entre los países participantes, dado que hay una amplia diversidad en términos de sistemas políticos, regulaciones comerciales y niveles de desarrollo económico.

Frente a las críticas que ha suscitado el mismo, China ha expresado repetidamente su compromiso con el desarrollo bajo una visión de futuro compartido de la humanidad, la apertura y la cooperación del modelo ganar-ganar, así como ha reafirmado en su reciente concepto de política exterior aprobado en la Tercera Reunión del Comité Permanente de la XIV Asamblea Popular Nacional el 28 de junio de 2023 y luego convertido en ley, que su afán en ningún momento tiene tintes hegemonistas y mucho menos coloniales. Por el contrario, reconoce la multipolaridad del mundo contemporáneo, aboga por el trato en igualdad y respeto profundo a la soberanía de todos los países en el marco del respeto al derecho internacional, la cooperación de beneficio mutuo, así como los principios de respeto y coexistencia pacífica. A pesar de los desafíos y las críticas, la Franja y la Ruta ha logrado importantes avances desde su lanzamiento en 2013.

Varios proyectos de infraestructura clave ya están en marcha, incluidos puertos, carreteras, ferrocarriles y parques industriales en diferentes partes del mundo. Estos proyectos han mejorado la conectividad y han facilitado el comercio y la cooperación entre los países involucrados. El propio presidente Xi Jinping ha expresado su importancia: “La Iniciativa de la Franja y la Ruta no solo es una medida importante para que China amplíe su apertura omnidireccional, sino también un plan presentado por China centrado en profundizar la cooperación económica regional y promover el desarrollo común de todos los países a lo largo de la ruta. Avanzar hacia una comunidad con un futuro compartido, avanzar al ritmo del progreso mundial y desarrollarse en la tendencia del desarrollo mundial”.

La clave para el éxito continuo de la Franja y la Ruta reside en la transparencia, la cooperación mutuamente beneficiosa y el respeto a los intereses y la soberanía de los países involucrados. Es fundamental que los proyectos se desarrollen de manera sostenible, respetando el medio ambiente y contribuyendo al desarrollo económico y social de las regiones participantes. La Franja y la Ruta ofrece oportunidades significativas para el crecimiento económico, la creación de empleo y el desarrollo sostenible en Asia, América Latina y el Caribe, Europa y África. Con una mayor cooperación y su enfoque equilibrado, este proyecto tiene el potencial de fomentar la integración regional, fortalecer las relaciones internacionales y promover una mayor prosperidad compartida entre los países participantes.

El futuro del desarrollo global en un mundo multipolar debe ser compartido, en busca de un destino común como humanidad, y sobre todo, profundamente ecológico, en un entorno de coexistencia pacífica, bajo una lógica relacional y no particular, que nos permita entender la importancia de una conciencia de coexistencia y respeto por la verdadera pluralidad del mundo donde nadie se quede atrás, pues como lo plantea la filosofía milenaria del Tianxia, el Cielo pertenece a todo el mundo, por lo tanto, la inclusividad y la compatibilidad de un nuevo orden internacional respecto a la diversidad cultural de la humanidad no debe tener límites, y todos los pueblos tienen derecho a recibir los beneficios del desarrollo global.

Tianxia: Un concepto chino para la gobernanza global

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

En la antigua China, el concepto de «Tianxia» (天下) desempeñaba un papel central en la concepción de la gobernanza y las relaciones internacionales. Literalmente traducido como «todo bajo el cielo», el término Tianxia representa una visión de un mundo unificado y armonioso, donde todas las naciones y culturas coexisten en equilibrio y prosperidad. La idea de Tianxia se basa en la creencia de que existe un orden cósmico en el universo y que los gobernantes tienen la responsabilidad de gobernar con sabiduría y benevolencia para mantener este orden. Según esta filosofía, el emperador chino era el gobernante supremo, a quien se le atribuía el Mandato del Cielo, y su misión era garantizar la paz y la prosperidad tanto dentro de las fronteras chinas como en las relaciones con otros estados.

Dicho concepto fue creado durante la Dinastía Zhou hace cuatro mil años, el filósofo chino Zhao Tingyang afirma que la política cuenta con dos puntos de partida para la formación de sus genes; las polis griegas que dieron lugar a la política estatal y el sistema Tianxia, que dio lugar a la idea de una política mundial. En el contexto de Tianxia, la armonía y la estabilidad se lograban a través del establecimiento de una red de relaciones mutuamente beneficiosas y respetuosas entre las naciones. En lugar de buscar la dominación o la conquista, la idea era que los gobernantes debían fomentar la cooperación, el comercio y la diplomacia para mantener el equilibrio en el mundo bajo aquella vieja enseñanza del maestro Confucio de que la virtud perdura y la fuerza es pasajera. En la práctica, esto significaba que China buscaba establecer alianzas y relaciones comerciales con estados vecinos y lejanos, basadas en principios de reciprocidad y beneficio mutuo. Los intercambios culturales, comerciales y tecnológicos eran valorados y se promovía la coexistencia pacífica de diversas culturas y sistemas políticos ya que el orden terrenal debe replicar el orden del cielo, el cual es armonioso y no excluye a nadie.

El concepto de Tianxia no se limitaba únicamente a la gobernanza china, sino que también abarcaba la interacción con los estados extranjeros. Los misioneros, diplomáticos y comerciantes chinos eran enviados a otros países como representantes de la civilización china, así como para establecer relaciones amistosas y de cooperación. Este enfoque pacífico y respetuoso hacia las relaciones internacionales se diferenciaba de la visión occidental de conquista y dominación. Desde esta perspectiva filosófica, el dominio por la fuerza de las armas y la conquista violenta no es política sino mero dominio. Para el pensamiento político tradicional chino la verdadera política es hacer de la colaboración universal y de la vida común un arte. A medida que el mundo moderno ha evolucionado y las estructuras de poder y gobernanza han cambiado, el concepto de Tianxia ha adquirido nuevas interpretaciones y significados. En el siglo XXI, algunos académicos chinos han propuesto una visión de Tianxia como un modelo de gobernanza global inclusivo, basado en la cooperación y el respeto mutuo entre las naciones.

Esta visión contemporánea de Tianxia destaca la importancia de la colaboración global para abordar los desafíos comunes, como el cambio climático, la pobreza, los conflictos y las desigualdades. En lugar de un sistema de dominación unipolar o bipolar, se aboga por una comunidad global interconectada (multipolar) donde todas las naciones tengan voz y participen en la toma de decisiones. Este enfoque de Tianxia implica una comprensión más profunda de las interdependencias y la necesidad de buscar soluciones colectivas a los problemas globales. En lugar de imponer un sistema de valores o ideologías particulares, se busca fomentar el diálogo y el entendimiento entre diferentes culturas y perspectivas para encontrar soluciones inclusivas y sostenibles.

En un mundo cada vez más interdependiente, el concepto de Tianxia nos invita a reflexionar sobre la importancia de superar las barreras y divisiones para construir una comunidad de futuro compartido, como lo ha llamado el presidente Xi Jinping. La interdependencia económica, la migración, las amenazas transnacionales y los desafíos medioambientales requieren una respuesta conjunta y coordinada. La visión de Tianxia como un modelo de gobernanza global busca promover la equidad, la justicia y la cooperación entre todas las naciones, independientemente de su tamaño o poder económico. Se trata de una forma de pensar en la que los intereses nacionales se entrelazan con los intereses globales, reconociendo que solo a través de la colaboración y el respeto mutuo podremos abordar los problemas y aprovechar las oportunidades del siglo XXI.

Además, el concepto de Tianxia también nos recuerda la importancia de la responsabilidad individual y colectiva en la construcción de un mundo mejor. Cada uno de nosotros, como ciudadanos del mundo (entendiendo este término no desde una perspectiva globalista occidental), tiene un papel que desempeñar en la promoción de la armonía, la justicia y la sostenibilidad. Desde nuestras acciones cotidianas hasta nuestro compromiso con las políticas y la participación ciudadana, podemos contribuir a la construcción de un orden mundial más justo y equitativo.

Sin embargo, también es importante reconocer que la implementación práctica de la visión de Tianxia presenta desafíos y obstáculos significativos. Las diferencias culturales, políticas y económicas pueden dificultar la construcción de consensos y la promoción de la cooperación global. Además, el equilibrio entre la soberanía nacional y la cooperación internacional plantea interrogantes sobre cómo encontrar un terreno común sin socavar la diversidad y la identidad cultural de las naciones, tal como lo hemos presenciado bajo el modelo de globalización neoliberal impuesto por occidente. A pesar de estos desafíos, el concepto de Tianxia nos invita a reflexionar sobre el tipo de mundo en el que queremos vivir y el papel que desempeñamos en su construcción. Promover un enfoque de gobernanza global inclusivo y basado en la cooperación y el respeto mutuo es fundamental para abordar los desafíos globales y crear un futuro sostenible.

En última instancia, el concepto de Tianxia nos recuerda que estamos interconectados y que nuestras acciones individuales y colectivas tienen un impacto en el mundo en el que vivimos. Al adoptar una visión más amplia y abrazar los valores de equidad, justicia y respeto mutuo, podemos trabajar juntos para construir un orden mundial más armonioso y próspero, donde todas las naciones y culturas puedan coexistir en paz y colaboración.

China propone La Iniciativa para la Civilización Global

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

El pasado mes de marzo de 2023 se llevaron a cabo en China los Diálogos de Alto Nivel del Partido Comunista Chino (PCCh) con partidos políticos de todo el mundo. Esta actividad reunió líderes de partidos de todas partes, preocupados por los retos globales, la transición del sistema internacional y el futuro de la humanidad. En la actividad participó el presidente Xi Jinping, quien el día 15 de marzo presentó La Iniciativa para la Civilización Global, una potente propuesta al mundo que termina por complementar a la Iniciativa de Desarrollo Global y la Iniciativa para Seguridad Global dadas a conocer con anterioridad.

Durante su discurso el presidente Xi expresó la urgencia de unir las manos en el camino hacia la modernización y la necesidad de buscar nuevos modelos de desarrollo para la humanidad que trasciendan los viejos paradigmas que han mostrado no ser el camino adecuado para el bienestar de todos los pueblos. Además, mencionó los graves desafíos y crisis entrelazadas a las cuales se debe buscar y dar respuesta colectiva, dejando de lado los egoísmos y prejuicios ideológicos propios de siglos pasados. Los tres retos mencionados por el líder chino fueron; las brechas de desarrollo que se están ampliando en todo el mundo, o sea, hay más desigualdad y mala distribución de la riqueza, se sigue deteriorando con rapidez el entorno ecológico y la salud del planeta, y sigue persistiendo una mentalidad de Guerra Fría que, en lugar de ayudar a trabajar en la solución de estos problemas comunes, divide y crea desconfianza entre las naciones.

Frente a esto, cinco propuestas que hace el presidente Xi:

  • poner al pueblo en primer lugar y asegurarse de que la modernización y el desarrollo esté centrado en la gente;
  • adherirse al principio de independencia (soberanía) y explorar caminos diversificados hacia la modernización, siempre pensando en una civilización ecológica;
  • defender los principios fundamentales (valores comunes de la humanidad) y abrir nuevos caminos, para garantizar la continuidad del proceso de modernización;
  • es imperativo ayudar a otros a tener éxito, al buscar el éxito propio y asegurarse de que todos puedan disfrutar de los resultados de la modernización;
  • seguir adelante y garantizar un liderazgo firme sobre la modernización.

La modernización o el desarrollo debe cimentar sus raíces en las condiciones nacionales de cada país, por lo tanto, los modelos de desarrollo no se exportan ni se importan, no se imponen a la fuerza por presiones diplomáticas o préstamos con condiciones leoninas. Cada país debe explorar su propio camino hacia la modernización, aunque desde luego, se debe construir tomando la experiencia de otros países, así como buenas prácticas. Es un proceso que lleva la impronta de la historia y la cultura tradicional de cada pueblo, y también contiene elementos modernos para el beneficio compartido de toda la comunidad. El compromiso de China es no seguir el viejo camino de la colonización y el saqueo, ni el camino torcido que tomaron algunos países para buscar la hegemonía una vez que se fortalecieron.

La construcción de una gran comunidad global de desarrollo desde el punto de vista chino difiere totalmente del occidental, pues no busca imponer modelos ni ideologías, mucho menos sistemas políticos, al contrario, reconoce la pluralidad del mundo y a partir de ella busca consolidar un jardín para la prosperidad de todas las civilizaciones. Estamos hablando de una visión de la globalización radicalmente opuesta a la occidental, y mucho más sensata. Nos encontramos entonces ante una visión alternativa de esta, que toma lo mejor del viejo modelo y lo mejora de una manera dialéctica y con una visión real de inclusión, respeto y búsqueda de la prosperidad común. China ha tomado el liderazgo para redefinir la globalización desde una perspectiva realmente inclusiva, respetuosa de la soberanía de los estados, con apertura para los beneficios mutuos y las ganancias compartidas.

Todos estos esfuerzos exigen la superación de la mentalidad de Guerra Fría tradicionales que aún se mantienen en algunos países occidentales, de ahí que el presidente Xi planteara con contundencia que la práctica de avivar la división y el enfrentamiento en nombre de la democracia es en sí misma una violación del espíritu de la democracia. No recibirá ningún apoyo, y lo que trae es solo un daño interminable. Por ello, el intercambio y la cooperación entre las distintas civilizaciones que forman el mundo contemporáneo es importante, porque es el camino para una coexistencia más armoniosa y pacífica, donde la singularidad de cada civilización es lo que aporta la riqueza y la diversidad propias de la humanidad.

La Iniciativa de la Civilización Global presenta por el presidente Xi y en consonancia con una perspectiva de multipolaridad civilizatoria, como hace algunos años vienen hablando académicos rusos desde la Cuarta Teoría Política, propone lo siguiente:

  • apoyar conjuntamente por el respeto a la diversidad de civilizaciones en el mundo. A los países les incumbe defender los principios de igualdad, aprendizaje mutuo, diálogo e inclusión entre civilizaciones, donde el respeto mutuo permita superar enfrentamientos innecesarios y sentimientos de superioridad.
  • abogar en común por los valores comunes de la humanidad. La paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad son aspiraciones comunes de todos los pueblos. Los países deberían tener la mente abierta para apreciar las percepciones de valores de diferentes civilizaciones y abstenerse de imponer sus propios valores o modelos a los demás y de avivar la confrontación ideológica.
  • defender codo con codo por la importancia de la herencia y la innovación de las civilizaciones. Los países necesitan aprovechar al máximo la relevancia de sus historias y culturas en los tiempos actuales, e impulsar la transformación creativa y el desarrollo innovador de sus excelentes culturas tradicionales.
  • Es menester abogar mancomunadamente para fortalecer los intercambios y la cooperación cultural entre pueblos y a nivel internacional. Los países deberían explorar la construcción de una red global para el diálogo y la cooperación entre civilizaciones, enriquecer los contenidos de los intercambios y ampliar las vías de cooperación para promover el entendimiento mutuo y la amistad entre los pueblos de todos los países y promover conjuntamente el progreso de las civilizaciones humanas.

De esta manera, las puertas están abiertas para todas las naciones que deseen sumarse a los esfuerzos compartidos del liderazgo chino de cara a una nueva era de carácter multipolar en un mundo donde la tarea más ardua es la paz y las oportunidades para todos los países y la lucha contra el colapso eco-social. Los tiempos donde se discriminaba por ideologías deben dejarse de lado para abrir paso a una visión compartida del futuro que facilite enfrentar de manera colectiva los desafíos comunes de toda la humanidad. América Latina y el Caribe tienen una gran oportunidad, en la misma medida que el resto de las naciones del sur global, en optar por unos lazos de cooperación, entendimiento e intercambio para crear sus propios procesos de modernización y desarrollo. En otras palabras, de volver a construir nuestra propia historia, con dignidad y en el marco de una nueva era basada en un entorno internacional de verdadera pluralidad e intereses comunes.

El nuevo concepto de política exterior de Rusia

Mauricio Ramírez Núñez. Académico.

La Federación de Rusia, en un decreto firmado por el presidente Vladimir Putin el 31 de marzo de 2023 y con número 229, abre las puertas oficialmente a una nueva era en las relaciones internacionales dentro de un contexto de multipolaridad, como desde hace ya varios años lo vienen planteando junto con la República Popular China. Ese decreto lleva por nombre “Concepto de la Política Exterior de la Federación de Rusia”. No es casual que lo dieran a conocer en la actual coyuntura, después de la exitosa visita del presidente Xi a Moscú y en medio de la crisis de seguridad en Ucrania, donde, dicho sea de paso, en el plano militar y económico, los rusos siguen mostrando su superioridad.

Tanto China con sus iniciativas de desarrollo y seguridad globales, bajo la filosofía de una comunidad de destino compartido, y ahora Rusia, con su nuevo concepto de política exterior, dejan claro que el camino en este nuevo sendero del sistema internacional debe ser en el marco del respeto mutuo, la cooperación y el respeto por las tradiciones e identidades de cada pueblo. Un modelo de desarrollo con responsabilidad ambiental, solidaridad y ganancias compartidas. Ambas doctrinas abogan por el fin de los hegemonismos y prácticas de suma-cero, donde el matonismo y la imposición de sanciones dividen y aíslan a los países, crean desconfianza, y por ello, ambos hacen un llamado a superar esa mentalidad de Guerra Fría y de épocas superadas, al menos al otro lado del mundo.

Este nuevo concepto de política de exterior de Rusia tiene que ver con su visión de mundo y planificación estratégica en un entorno de cambios profundos e irreversibles. De la misma manera que lo ha planteado China, Rusia deja claro en este decreto de una forma transparente y honesta, sin dobles raceros, los intereses nacionales de la Federación de Rusia en materia de la política exterior, así como los principios básicos, objetivos estratégicos, tareas principales y prioridades de la política exterior de este país. El enfoque va en la dirección de fortalecer el verdadero multilateralismo, la cooperación y los lazos con el sur global para construir una ruta común a partir de las diferencias y coincidencias que existan entre todas las naciones.

Cabe resaltar algunos de los puntos más notorios de dicha doctrina, entre los que destacan la lucha conjunta contra el modelo injusto del desarrollo mundial, que durante siglos garantizó un crecimiento económico exponencial de las potencias coloniales mediante la apropiación de los recursos de Asia, África y América Latina. Esto es algo que debe quedar en el pasado. Rusia no se considera un enemigo de Occidente y espera que las naciones occidentales se den cuenta de la inutilidad de su política de confrontación y sus ambiciones hegemónicas. Rusia prioriza la eliminación de los vestigios de la dominación de EE. UU. y otros Estados hostiles en los asuntos mundiales. Rusia aboga por la indivisibilidad de la seguridad internacional y se esfuerza por garantizarla por igual para todos los Estados sobre la base del principio de reciprocidad.

La política humanitaria rusa tiene como objetivo formar la percepción positiva de Rusia en el extranjero, fortalecer la posición de la lengua rusa en el mundo, contrarrestar la campaña de rusofobia llevada a cabo por Estados extranjeros hostiles. Para Rusia es de suma importancia profundizar los vínculos con los nuevos centros de poder y desarrollo global soberanos, entiéndase China y la India. Rusia aspira a transformar Euro-Asia en un solo espacio continental de paz, estabilidad, confianza mutua, desarrollo y prosperidad. Nótese la similitud con las propuestas de China en cuanto al camino para un nuevo desarrollo compartido, así como para la estabilidad y seguridad internacional.

Rusia se dedica a reforzar la cooperación integral y de beneficio mutuo con los Estados de la civilización islámica amistosa. Rusia se propone promover el ulterior establecimiento de África como centro distintivo e influyente del desarrollo mundial. Rusia tiene la intención de desarrollar las relaciones con los Estados de América Latina y el Caribe de manera pragmática, desideologizada y mutuamente beneficiosa. Al igual que China, Rusia aboga en esta nueva doctrina al fortalecimiento real y despolitización de las instituciones y el derecho internacional, para poder garantizar de nuevo un sistema fiable y estable a todos los países por igual, de ahí el importante llamado que hacen por el respeto a la carta de la Naciones Unidas como referente de ese mundo multipolar.

Otro de los aspectos que quedan claros tanto en la Iniciativa de Desarrollo Global de China, como en el Nuevo Concepto de Política Exterior de Rusia, es que son propuestas que de ninguna manera buscan ideologizar, imponer voluntades ni mucho menos condicionar la cooperación que estén dispuestos a aceptar los países que se sumen a estos procesos de desarrollo global y de ganancias compartidas. Lo que sí es evidente, es la convergencia de todos estos nuevos polos de desarrollo en que el modelo de occidente se agotó y es momento de pensar más allá de los esquemas tradicionales para poder sortear de manera conjunta los graves desafíos ambientales, económicos y políticos en los que ese viejo sistemas nos ha sumido a todos por igual: “la imposición de actitudes ideológicas neoliberales destructivas que van en contra de los valores espirituales y morales tradicionales se convirtió en una forma común de injerencia en los asuntos internos de Estados soberanos. Como consecuencia, la influencia destructiva se extiende a todas las esferas de las relaciones internacionales”, así lo afirma este nuevo concepto ruso, y es el motor que motiva este viraje de rumbo en la política mundial hacia un orden multipolar.

A pesar toda la campaña de descrédito y desinformación contra Rusia producto de la crisis de seguridad en Europa, más allá de los medios occidentales y sus analistas, subyace una nueva realidad que no se puede de ninguna manera pasar por alto o menospreciar, es el nuevo mundo que nace en Oriente, de la mano de civilizaciones milenarias como China, India y Rusia, con saberes, experiencias y visiones de mundo más sólidas y claras, que con el paso de los años han sabido levantarse de difíciles épocas de humillaciones, y ahora han encontrado un espacio en el concierto de las naciones y de toma de decisiones globales para alzar la voz y exigir un trato igual para todos.

Estudiar con apertura y sin prejuicios los esfuerzos de Rusia y China por la consolidación de un nuevo orden es necesario, pues si los tiempos cambian, nuestras posturas deben estar sujetas a mirar con pragmatismo, sin dejar de lado nuestros valores, aquello positivo que nos ofrecen esos cambios. Las posibilidades objetivas para nuestros pueblos de mejorar su calidad de vida y emprender el camino práctico de un nuevo paradigma para que todos tengan un espacio de respeto y dignidad tan negado por siglos de colonialismo, hegemonismo e imposiciones ideológicas de uno y otro lado han llegado. Es tiempo de entender la importancia de estar bien con todos, y mirar aquello que nos une como humanidad, superando las actitudes revanchistas y egoístas del desarrollo a la vieja usanza que solo han ocasionado pérdidas de todo tipo, en especial a nuestros países del sur global.

La histórica visita de Xi a Rusia y la multipolaridad

Mauricio Ramírez Núñez

Académico

El presidente de la República Popular China realizó una visita histórica a la Federación Rusa el pasado 20 de marzo. La primera desde que estalló la aguda crisis de seguridad en Ucrania en febrero de 2022. El presidente Xi Jinping fue recibido con todos los honores, respeto y cordialidad que ha marcado las relaciones entre ambos países desde hace ya muchos años. Dicha visita está cargada de un gran simbolismo, ya que Rusia fue el primer país que visitó tras ser elegido presidente de China hace diez años. Ambos mandatarios tuvieron un espacio para el intercambio de criterios sobre el buen estado de sus relaciones bilaterales, la situación geopolítica global y otros temas, donde hubo una gran convergencia respecto a los puntos de vista discutidos.

El presidente Xi expresó sus agradecimientos al líder ruso por las felicitaciones enviadas ante su reelección presidencial en el pasado XX Congreso del Partido Comunista de China en octubre de 2022. Dijo, además, estar convencido que el pueblo ruso seguirá brindando firme apoyo al presidente Putin. Los dos dejaron claro que trabajan en conjunto en favor de un mundo de carácter multipolar, así como por una democratización de las relaciones internacionales. Respecto a la situación en Ucrania, el presidente Putin dijo que Rusia aprecia a China por mantener consistentemente una posición imparcial, objetiva y equilibrada, y defender la equidad y la justicia en los asuntos internacionales trascendentales. Rusia ha estudiado detenidamente el documento de posición de China sobre la solución política de la cuestión de Ucrania y está abierta a las conversaciones por la paz. Rusia da la bienvenida a China para que desempeñe un papel constructivo al respecto.

Además de estas declaraciones, los dos presidentes concluyeron que se están produciendo cambios en la geopolítica mundial que no se llevaban a cabo desde más de cien años, lo que muestra que las relaciones entre Pekín y Moscú son una base sólida para la estabilidad internacional y del orden entrante. Algo que vale la pena resaltar fue el término que usaron para llamar a esta relación bilateral: una Asociación de Coordinación Estratégica Integral en la Nueva Era. Llama la atención en especial por los conceptos de estratégica, integral y nueva era, los cuales muestran al mundo que la multipolaridad ha pasado de la teoría a la práctica, y que la cooperación integral, entiéndase multidimensional y multinivel, en el marco del pragmatismo y el respeto a la soberanía de cada pueblo, es el ingrediente clave en ese proceso de democratización de las relaciones internacionales.

Esa nueva era es la multipolaridad y el florecimiento del jardín de las civilizaciones, como ha llamado el presidente Xi. Sin embargo, aún existen algunas resistencias, especialmente por parte de occidente colectivo, que se empeña en defender un orden internacional de carácter unipolar, con una globalización mal administrada que vive sus tiempos accidentales; el colapso del Estado de bienestar, una mayor acumulación de riqueza en pocas manos, mayor exclusión social y brechas cada vez más amplias, a las cuales se les suman las digitales, que empiezan a detonar peligrosas fragmentaciones y polarización social, dando como resultado fenómenos políticos de carácter populista no siempre bien encaminados.

Por ello tanto China como Rusia avanzan con acciones en otra dirección. China ha planteado su visión de una comunidad de destino compartido, en el que el desarrollo no sea visto como una competencia donde unos ganan y otros pierden, sino que busque ganancias compartidas en la cual todas las partes ganen y se vean beneficiados. Para ello han puesto al servicio de la humanidad grandes proyectos como la Franja y la Ruta, la Iniciativa de Desarrollo Global y la Iniciativa de Seguridad Global, ésta última porque bajo la filosofía china, para que haya desarrollo justo debe haber paz y seguridad. Rusia por su parte, ha condonado más de 20.000 millones de dólares de deuda a países africanos y además se ha comprometido a suministrar gratuitamente alimentos a los países necesitados de África si no prorroga el acuerdo de transporte de granos en 60 días.

Tanto China como Rusia se auto perciben como naciones que han trabajado arduamente para superar las cadenas históricas del colonialismo y el imperialismo occidental, que, aunque con historias y caminos diferentes, se han enfrentado a estos y han logrado revitalizar sus respectivas naciones, un trabajo aún no acabado. Por esa razón se muestran conscientes ante los problemas en el sur global y vienen haciendo esfuerzos para dar facilidades al desarrollo a esta parte del mundo, que son dos terceras partes de la humanidad. Eso sí, no marcan la ruta ni imponen sus condiciones ideológicas, políticas o culturales, dejan el espacio abierto y respetan los valores y cosmovisión de cada pueblo para que elija su propio destino. La creación de los BRICS, la Franja y la Ruta o la Iniciativa de Desarrollo Global son ejemplos concretos de esa búsqueda no solo de caminos alternativos, sino de suministrar el acceso al sur global al desarrollo sin las condiciones históricas muchas veces abusivas de occidente.

En definitiva, el mundo requiere de un nuevo marco para la gobernanza global, la actual crisis en Ucrania muestra que el viejo andamiaje creado después de la Segunda Guerra Mundial ya no es garantía de paz, seguridad y estabilidad. Para avanzar en esa dirección China y Rusia lideran los esfuerzos internacionales para fortalecer y practicar el verdadero multilateralismo, superar la mentalidad de Guerra Fría que subsiste, rechazar el hegemonismo y la política de la fuerza, y buscan impulsar una recuperación económica global postpandemia para promover el fortalecimiento de la multipolaridad del mundo que permita una reforma adecuada para mejorar dicha gobernanza y su institucionalidad.

Estamos atravesando una crisis paradigmática que requiere de una nueva manera de comprender el mundo, algo así como una especie de “reseteo”. En estas crisis es natural que surjan retos, pero también oportunidades a la cuales de ninguna manera se pueden cerrar las puertas. América Latina y el Caribe son parte del sur global y deberían tomar nota de todos estos cambios que se están llevando a cabo, mirar sin prejuicios ideológicos de épocas pasadas a estos actores y pensar desde los propios intereses nacionales, con pragmatismo y soberanía, poniendo como centro el bienestar común del pueblo y no solo el de pequeñas élites que imponen su voluntad, sin tomar en consideración otra cosa que no sean sus intereses particulares.

Ucrania: Separando el Polvo de la Paja

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

Un análisis académico de la guerra sin tener el menor conocimiento, aunque sea teórico, sobre lo técnico y operativo de lo que implica y cómo funciona esta, o sea, su práctica concreta y desarrollo en el campo, que va más allá de lo político y de la ciencia política misma, es el equivalente a ser experto en administración de empresas, pero nunca haber tenido la experiencia de administrar ni una pulpería. Se puede tener mucho renombre en medios por los análisis y capacidad de comprensión de los acontecimientos que se posea, pero eso no quita que la realidad objetiva pueda ir por un camino totalmente diferente al de todo aquel andamiaje argumentativo. No siempre, un argumento racional con una correcta secuencia lógica, quiere decir que sea verdadero. De hecho, el fenómeno la posverdad se basa mucho este tipo de trampas.

Eso es lo que he podido observar sobre la guerra en Ucrania durante este año de hostilidades. No es de extrañarse, hay coyunturas que exigen de posturas previas (prefabricadas) que sean políticamente correctas, además de social y emocionalmente aceptadas, aunque éstas disten de la verdad de los hechos. Al final se dice lo que los poderes fácticos quieren que se diga en público sobre el tema, lo que conocemos como falso consenso y guerra psicológica. Además, hay todo un tema de reputación, prestigio e imagen que quienes analizan públicamente este tipo de hechos cuidan mucho.

Todo eso es comprensible, no obstante, a pesar de la posverdad y el sesgo ideológico detrás de todo lo que nos dicen en medios, técnicamente la realidad ha mostrado con objetividad que en el plano militar es imposible que Ucrania gane la guerra a Rusia. Lo único que podría hacer una diferencia es que la OTAN termine de entrar por completo en el conflicto con tropas y otro tipo de equipo militar pesado, lo cual genera grietas también a lo interno de la alianza. Sin embargo, ya estaríamos hablando de una guerra mundial a gran escala, y es lo que todos desean evitar.

Por eso se debe hacer una correcta diferencia entre el análisis militar y el político. No todo académico es o posee conocimiento militar y viceversa. Políticamente en este conflicto aún no hay nada resuelto y subyacen muchas variables gravitando a su alrededor. Este es el espacio donde todos especulan y emiten criterio, ya que todo sigue sin definirse y las tensiones diplomáticas acercan cada vez más a Europa al enfrentamiento directo con Rusia, a la vez que crecen las contradicciones internas en los países europeos más involucrados en el conflicto. En la parte diplomática se suma ahora la propuesta de paz de China, donde acierta al exponer la necesidad de abandonar la mentalidad de Guerra Fría que subsiste especialmente en occidente, el respeto a la soberanía de todos los países, y el no uso de armas nucleares, entre otros puntos no menos importantes.

Más allá de toda preferencia de bando, lo cual no es pecado tener, es una verdad que Rusia no va a ceder en ninguna negociación en cuanto a los territorios ocupados y mucho menos va a renunciar a la península de Crimea, al mismo tiempo, no existe fuerza sobre el planeta que pueda obligar a Rusia (potencia nuclear) a devolver dichos territorios, entendidos por la civilización eslava como parte natural de su espacio vital. De este modo, quien tiene la de perder en ese sentido es Ucrania y no Rusia. Otro ejemplo concreto y no sesgado sobre esto lo demuestran las ineficaces sanciones económicas de occidente colectivo contra la economía rusa, so pretexto de someterla y reducirla, lo que, para mala suerte de sus creadores, han resultado ser un bumerán que no han logrado más que afectar la propia estabilidad económica y política de Europa.

En los últimos días salió a la luz pública que la Mossad, órgano de inteligencia del Estado de Israel y uno de los mejores del mundo, realizó un informe sobre la situación militar en Ucrania y los datos que consiguieron dejaron perplejos a los expertos en la materia; la diferencia de bajas es de 1 a 8 a favor de Rusia. Por otro lado, existe una superioridad aérea rusa en la guerra con drones, la misma aumenta la precisión y la eficacia de todo tipo de fuego. Estos datos, dan al traste con aquel famoso adagio nietzscheano y muy empleado por occidente posmoderno que reza: “no hay hechos solo interpretaciones”.

En esa misma dirección, el militar español del ejército de tierra de España, Juan Antonio Aguilar expresa su criterio, y cito textualmente: “una vez que caiga Bakhmut, se alcanza la tercera línea de defensa y última del Donbás, una vez acabada esta línea de defensa todo el Donbás estará en manos rusas, lo cual será una victoria, ahí sí, desde el punto de vista político y militar”. Esto puede tardar unas semanas más por lo lento y cuidadoso del avance ruso, pero si todo sigue igual, será inevitable. Hace unos meses dije que Ucrania había perdido la guerra, pero la posibilidad de un enfrentamiento a gran escala y haciendo uso de material nuclear sigue siendo posible, lamentablemente, este escenario continúa vivo.

Nos encontramos ante una profunda transformación geopolítica del planeta que pocos están comprendiendo y frente a la cual es indispensable separar el polvo de la paja, nuestros esquemas ideológicos y epistemológicos se quedan cortos, siguen mirando el mundo como si estuviésemos en el siglo XX. Vivimos en un entorno con altos grados de complejidad que requieren de diferentes niveles de análisis, donde la emocionalidad, las posturas particulares o nuestras percepciones sirven como velos para evitar ver con la suficiente apertura mental los acontecimientos, retos y posibilidades que esta nueva etapa del sistema internacional trae consigo. Eso implica una visión disruptiva en todo sentido, propia de una crisis paradigmática como la vivida en nuestros días y reflejada en Ucrania.