Según la Ley Indígena N.6172 en su artículo 5: “En el caso de personas no indígenas que sean propietarias o poseedoras de buena fe dentro de las reservas indígenas, el I.T.C.O., deberá reubicarlas en otras tierras similares si ellas lo desearen; si no fuere posible reubicarlas o ellas no aceptaren la reubicación, deberá expropiarlas e indemnizarlas conforme a los procedimientos establecidos en la Ley de Expropiación. Los estudios y trámites de expropiación e indemnización serán efectuados por el I.T.C.O., en coordinación con la CONAI. Si posteriormente hubiere invasión de personas no indígenas a las reservas, de inmediato las autoridades competentes deberán proceder a su desalojo, sin pago de indemnización alguna”.
Esta es la sexta infografía de una serie de producciones realizadas por el Foro Confluencia Solidaria, el grupo trabaja el tema: Mujeres indígenas recuperadoras de tierra. Le invitamos a compartirlo en sus redes.
Información compartida con SURCOS por Foro Confluencia Solidaria.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll invitan al curso básico para personas no abogadas sobre jurisprudencia de la Corte IDH con respecto de los derechos de las mujeres.
El curso está dirigido para personas centroamericanas no ahogadas de instituciones públicas y de sociedad civil que se dediquen a la protección y garantía de los derechos humanos de las mujeres.
El curso dará inicio el 21 de septiembre del 2021 y tendrá una duración de 5 semanas con un horario de martes y jueves de 4:00 p.m. a 5:30 p.m. hora Costa Rica.
Las disputas del poder que se libran en los cuerpos femeninos y los territorios costarricenses salen del anonimato en el proyecto “Campamento Audiovisual de Mujeres y Territorios (CAM)”.
Desde las costas hasta las zonas fronterizas, todos los días, las mujeres están resistiendo juntas las múltiples formas de violencia que atraviesan sus vidas, sus cuerpos y los territorios que habitan. Así lo pudo constatar un equipo interdisciplianrio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica (UCR) en el proyecto ED-3437 “Campamento Audiovisual de Mujeres y Territorios (CAM)”.
El Campamento es un proyecto del Programa Kioscos Socioambientales que surgió en el año 2019 como un espacio de encuentro para mujeres de distintos territorios: costeros, urbanos, campesinos e indígenas, adonde participaron 24 mujeres de 14 comunidades y 13 organizaciones de Costa Rica.
Las participantes son mujeres vinculadas a organizaciones sociales de Heredia, La Carpio, Valle Bonito y El Progreso de Upala, Brasilito de Santa Cruz, Territorio Brorán y Territorio Bribrí de Salitre y Longo Mai de Buenos Aires, Finca Chánguena de Osa, Manzanillo y Costa de Pájaros de Puntarenas, Las Parcelas de Jacó, China Kichá y Cajón de Pérez Zeledón.
Luego de un largo proceso de reflexión sobre lo acontecido en los campamentos, el equipo presentó la Memoria del CAM el pasado lunes 12 de julio, por medio del FB Live del Programa Kioscos Socioambientales. En el documento, compilado por Zuiri Méndez Benavides y Catalina Tenorio Vargas, recogen los principales hallazgos y comparten su propuesta conceptual y metodológica, herramientas de comunicación y breves relatos de las participantes.
Un grupo de mujeres elaboró un comunicado contra Pesca de Arrastre Como parte de los ejercicios realizados durante el tercer Campamento Audiovisual de Mujeres y Territorios. (Captura de video grabado por Yoselyn Ríos).
Comunicación y comunidad
El proyecto incluyó tres campamentos que se efectuaron en diferentes territorios durante el 2019: en Punta Morales, en Longo Mai y en Sabanilla y La Carpio. En cada encuentro se compartieron herramientas de comunicación para apoyar las luchas de las mujeres por la defensa de sus territorios, utilizando equipos básicos como teléfonos celulares, estabilizadores y lámparas.
Además de brindarles capacitación en lenguaje audiovisual y uso de los equipos, en cada campamento se desarrollaron diferentes ejercicios y estrategias para despertar la capacidad de narrar de cada una de las integrantes, con el objetivo de que ellas mismas pudieran gestar sus propios procesos y productos audiovisuales.
También se realizaron ejercicios sobre lo sensible, ejercicios sobre disputas de poder en cuerpos y territorios, ejercicios audiovisuales sobre otras miradas, ejercicios audiovisuales sobre la propia mirada y el campamento, facilitados por el equipo de Kioscos y La Feria Producciones.
“Las mujeres que participan en el CAM han aprendido herramientas de comunicación, lenguaje audiovisual, narrativa, guión, y sobre todo, le han dado valor a sus propias oralidades” explica, en la Memoria del CAM, Marcela Esquivel, productora audiovisual de la Feria Producciones. Para ella, la mirada desde otros cines les permitió apropiase de su capacidad de autorretratarse y retratar su comunidad, familia y país, utilizando los recursos que tienen a mano.
La propuesta del CAM plantea una aproximación metodológica novedosa en Costa Rica, sustentada en principios transversales como los feminismos, otros cines, el fortalecimiento organizativo, la construcción colectiva de saberes y las prácticas poéticas. Desde esta perspectiva, el cuerpo femenino se entiende como un territorio tanto de cuido como de disputa a donde también se libran los conflictos sociambientales.
Las luchas, las mujeres y el espacio
Este proyecto, además permitió reconocer y visibilizar las luchas que enfrentan varios colectivos de mujeres en diversos puntos del país para defender sus territorios y los bienes comunes. Por ejemplo: la construcción de plantas hidroeléctricas, las minas y tajos, la tala de bosques y selvas, la presencia de monocultivos de piña, banano, palma, caña y la ganadería extensiva.
La ilustración «Violencias y resistencias en la Defensa del Cuerpo
Territorio», elaborada por Elizabeth Argüello, condensa los resultados de un ejercicio realizado durante el campamento que tomó como escala el cuerpo como primer territorio de disputa. Imagen reproducida de la Memoria del Campamento Audiovisual Mujeres y Territorios.
Durante los campamentos ellas también compartieron su preocupación por la contaminación de las aguas y ríos, los botaderos, el difícil acceso a la tenencia de tierra y vivienda para las mujeres y las invasiones de terratenientes en territorios indígenas. A estos conflictos se suman las diversas formas de violencia que enfrentan las mujeres en la cotidianidad como la violencia físca y sexual, el racismo o la xenofobia.
“Teníamos mucha información sentida de lo que significa para tantas mujeres lo que es la defensa de sus territorios, del territorio de sus comunidades, de sus regiones, de sus barrios, de sus casas y del cuerpo” señaló la investigadora Zuiri Méndez durante la presentación de la Memoria.
Con estos valiosos insumos, ellas elaboraron una cartografía social participativa de lucha de mujeres en los territorios. Además, la diseñadora Elizabeth Argüello, logró representar este entramado de conflictos y violencias y resistencias en un mapa del cuerpo, ilustración que consta en la Memoria del CAM.
«¿Qué pasa con nuestro derecho al agua, si el agua está en las tierras que tomaron los terratenientes?». Esta poderosa frase, dicha por una mujer, forma parte de la memoria de este proyecto. En él pueden encontrarse otros pequeños relatos de resistencia y denuncia que las mujeres tienen para contar pero que pocas veces son escuchados.
Saberes compartidos
El CAM además se constituyó en un espacio de aprendizaje y crecimiento en común, donde tanto las participantes como las integrantes del equipo de la UCR generaron nuevos saberes. Para Shirley Barrantes, vecina de la Carpio y miembra de la Cooperativa de Vivienda, Construcción, Fuerza, Unión, Destreza y Ayuda Mutua R.L. (Coovifudam), el campamento fue un espacio de intercambio que las fortaleció y las empoderó para seguir adelante.
“Yo he sido líder comunal y he estado en la lucha por la vivienda, pero más allá de eso no me había dado cuenta del empoderamiento como mujer y el crecimiento personal y profesional que he adquirido y por medio del CAM también logramos identificar todas estas acciones que hacemos”, comentó Shirley durante la presentación de la Memoria del CAM.
La Memoria del Campamento Audiovisual de Mujeres y Territorios (CAM) está disponible en el repositorio Kerwá, la misma incluye herramientas metodológicas y una cartilla de herramientas de comunicación que pueden ser utilizadas por otras personas investigadoras y facilitadoras de procesos en comunidades.
Este proyecto, inscrito en la Facultad de Ciencias Sociales fue financiado con los Fondos Concursables 2019- 2020 de la Vicerrectoría de Acción Social de la Universidad de Costa Rica. Contó con la participación de los TCU de Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva, del Programa de Economía Social Solidaria de la Escuela de Sociología, del programa Palabra de Mujer de canal Quince y de la Feria Producciones.
Imagen principal: Cinthya Hernández junto a otras mujeres participantes del segundo Campamento Audiovisual de Mujeres y Territorios (CAM), Fotografía: Rebeca Sánchez.
Katzy O`neal Coto Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR
La Red Latinoamericana de Mujeres de la Economía Social y Solidaria ha puesto a disposición de todas las mujeres de la región de Latinoamérica un Trayecto de Capacitación y Formación con un temario amplio y variado que incluye temas de gobernanza y gestión de las organizaciones mutuales y cooperativas.
Para la inscripción/registro para la “Trayecto de Formación Red Latinoamericana de Mujeres de la Economía Social y Solidaria” se puede ingresar al siguiente enlace: http://es.research.net/r/REDTrayecto
Según el artículo 1º. de la Ley Indígena N° 6172 “Son indígenas las personas que constituyen grupos étnicos descendientes directos de las civilizaciones precolombinas y que conservan su propia identidad”.
Además, según el artículo 6 de la misma ley, solamente los indígenas podrán construir casas, talar árboles, explotar los recursos maderables o plantar cultivos para su provecho dentro de los límites de las reservas.
Esta es la quinta infografía de una serie de producciones realizadas por el Foro Confluencia Solidaria, el grupo trabaja el tema: Mujeres indígenas recuperadoras de tierra. Le invitamos a compartirlo en sus redes.
Información compartida con SURCOS por Foro Confluencia Solidaria.
El territorio indígena de China Kichá pertenece al pueblo Cabécar y se encuentra ubicado en Pérez Zeledón.
Según Casa Presidencial, este territorio ha sido foco de conflictos de tierras. En 1982 dejó de ser reconocido como territorio indígena y volvió a serlo en el 2001. Durante esos 19 años quedó un vacío a nivel legal donde se otorgaron títulos de propiedad a personas no indígenas. Situación contraria a lo establecida por la Ley Indígena que establece la no transferibilidad y exclusividad de los territorios para personas indígenas.
Esta es la cuarta infografía de una serie de producciones realizadas por el Foro Confluencia Solidaria, el grupo trabaja el tema: Mujeres indígenas recuperadoras de tierra. Le invitamos a compartirlo en sus redes.
Información compartida con SURCOS por Foro Confluencia Solidaria.
El grupo Mujeres Unidas en Salud y Desarrollo, redes de mujeres en alianza con gobiernos locales de las comunidades de Palmares, Peñas Blancas y Coto Brus lograron establecer una declaratoria de gobiernos con cero tolerancia hacia la violencia contras las mujeres.
Esta acción se combina con la campaña: “Cambie el rollo y póngase la camiseta por los derechos de las mujeres”, vinculando a diferentes sectores de la sociedad con la promoción cultural del respeto hacia los derechos de la mujer.
Con este se busca resaltar el derecho de las mujeres a tener una vida libre de violencia y opresión, cambiar roles tradicionales en la ciudadanía y generar un cambio individual y colectivo hacia el modelo hegemónico del patriarcado.
Más información sobre estas declaratorias de estos Concejos municipales en el siguiente link:
Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)
Recientemente, justo en medio de una discusión acalorada acerca de la representación de la mujer deportista y su invisibilización por la narrativa hegemónica masculina a propósito de las Juegos Olímpicos desarrollados en Japón, fueron anunciadas en Costa Rica 14 mujeres como Beneméritas de la patria.
Representantes de distintos campos y actividades políticas, sociales y culturales, son quizá un punto distante en una sociedad que todavía hoy discute el tipo de vestimenta que una mujer debe llevar en una actividad deportiva o si es bueno para el espectáculo industrial del entrenamiento que mujeres deportistas de élite muestren su humanidad, su miedo, su incertidumbre por encima de la disciplina que realizan y las obliga a la perfección constante.
El anuncio de las 14 mujeres Beneméritas prácticamente pasó desapercibido en el medio nacional salvo algunas consideraciones vertidas en redes sociales a favor y en contra acerca de sus logros y sus biografías. Confieso que, en estos tiempos, escuchar algunos nombres incluidos en una lista así, me llena de satisfacción por lo que hicieron, lo que aportaron en sus luchas personales y colectivas, por su trabajo incansable, por lo que significan en una sociedad como esta.
Quisiera recordar en esta oportunidad un breve pasaje compartido, para mi dicha, con una de ellas. Para presentarla me valgo de la querida poeta costarricense María Montero que la resume así:
“Soy la gran Virginia Grütter, ¿la recuerdas? la que escupe tabaco en las esquinas y está ronca de pegar gritos y camina como una estela pintarrajeada y tambaleante”
Exactamente ese esencia del personaje, como se suele decir en las artes escénicas respecto a la construcción del papel de parte de quienes les interpretan, es lo que guardo en mi memoria como resultado de ese breve encuentro con la gran Virginia, esa poeta y actriz descomunal de nuestra historia artística.
Era octubre de 1991. La fecha no tendría nada de especial si no contextualizamos y la ubicamos en la gran jornada que librábamos entonces las cuatro universidades públicas por defender nuestro presupuesto.
Eran otros tiempos. Eran los primeros años de fiereza neoliberal en Costa Rica y a un Ministro de Hacienda, fiel representante del monetarismo y las ideas sobre la reducción del Estado (de esos abundan ahora y siguen estando en los poderes Ejecutivo y Legislativo, por cierto) se le ocurrió la genial idea de meterse con las universidades públicas. Y nos encontró. Vaya que nos encontró.
Ahí nos tuvo en las calles de San José por varias semanas. Cerca de 20.000 universitarias y universitarios le hacíamos visitas diarias a sus oficinas ubicadas en las inmediaciones del Hospital San Juan de Dios. Eran marchas multitudinarias, alegres, artísticas por toda la ciudad capital. Que lograron al menos contrastar, retrasar con mística, el gran músculo del pensamiento economicista en boga.
Por aquellos días, en la vieja Facultad de Ciencias Sociales de la UCR, instalamos un “comando de lucha”: La Radio 24 de Abril sonaba desde el 4 piso, ubicada en los ventanales de las asociaciones estudiantiles. Desde allí se informaba a la comunidad universitaria el curso de los acontecimientos. Las aulas se convirtieron en talleres de confección de mantas, pancartas, consignas. A la entrada del edificio, una tarima convocaba tanto discursos políticos como propuestas de arte, de toda expresión posible.
Cerca de esa tarima, una tarde de octubre de 1991, esa estela de pintorrejeos y voz profunda se acercó para solicitarme un cigarro y café. Los conseguí en el acto. Sus risas rebeldes de esa tarde y su rostro ya curtido me han acompañado todos estos años, desde entonces, en mis recuerdos sobre mis primeras intromisiones en varias luchas que he acompañado.
Termina mi querida María su texto:
Soy yo la del cuerpo grabado en la piedra la que consume sus ojos en la arena la que ya no puede hablar de amor tan fácilmente.
La Grütter, como el medio literario y cierto sector político la llama familiarmente, acaba de ser condecorada por un país que se está quedando sin memoria. Hoy, Virginia, más allá de tu benemeritazgo que obligará a las nuevas generaciones a conocerte, las luchas continúan aún más fuertes contra esto que ya no no solo es fiera sino torbellino insaciable por terminar con todo lo que del Estado Social se encuentre a su paso. Universidades públicas incluidas.
Más allá del merecido reconocimiento estatal a Virginia Grütter, permanecen intactas otras formas de aprender de sus luchas personales, buscando, encontrando, liberando. Ese personaje, tantas veces encarnado en su vida como si fuera una puesta teatral en la que participara como actriz principal, es el que devela su anchísima estatura a la vuelta de los años.
Me quedo con el recuerdo de esa tarde de octubre. Me quedo con su vozarrón fuerte, su carcajada insolente, su alma profundamente maquillada por la ternura y la permanente vocación de rebeldía y de lucha, la igualdad, la apuesta por la cultura. Dice Jenny, mi compañera de vida, que recuerda haberla escuchado en esa tarde invitarme a su casa a leer poesía. Ahora, a la vuelta del tiempo, con toda seguridad le hubiera aceptado la invitación. Y mucho café.
Benemérita, pero sobre todo la Grütter. ¿Cómo no despedir este recuerdo con uno de los textos más evocadores de su biografía?
Tú llegarás oliendo a madrugada a musgo y a camino.
Traerás aún hojas desconocidas enredadas al pelo y no estarás cansado.
Pero yo besaré tus ojos de cóndor hasta secar la última lágrima, la última gota de sangre, y con ramos de veranera y de bellísima limpiaré la pólvora que aún quede entre tus manos.
La ley 6172, ley indígena, se refiere a la creación de los Territorios y su reglamentación definiendo en su artículo 3 que:
“Las reservas indígenas son inalienables e imprescriptibles, no transferibles y exclusivas para las comunidades indígenas que las habitan. Los no indígenas no podrán alquilar, arrendar, comprar o de cualquier otra manera adquirir terrenos o fincas comprendidas dentro de estas reservas. Los indígenas sólo podrán negociar sus tierras con otros indígenas. Todo traspaso o negociación de tierras o mejoras de éstas en las reservas indígenas, entre indígenas y no indígenas, es absolutamente nulo, con las consecuencias legales del caso (…)”.
Pese a ello, continúan dándose usurpaciones de tierra por parte de grandes terratenientes, pequeños propietarios o inclusive empresas que llevan a las personas indígenas a tener enfrentamientos por la defensa de sus territorios.
Esta es la tercera infografía de una serie de producciones realizadas por el Foro Confluencia Solidaria, el grupo trabaja el tema: Mujeres indígenas recuperadoras de tierra. Le invitamos a compartirlo en sus redes.
Imagen de portada: UCR.
Información compartida a SURCOS por Foro Confluencia Solidaria.
El líder indígena Brörán de Térraba, Jerhy Rivera, fue asesinado el 24 de febrero del 2020 en medio de una disputa entre indígenas y usurpadores de tierras.
Rivera participaba en un proceso de recuperación de tierras en ese territorio.
Esta es la segunda infografía de una serie de producciones realizadas por el Foro Confluencia Solidaria, el grupo trabaja el tema: Mujeres indígenas recuperadoras de tierra. Le invitamos a compartirlo en sus redes.
Imagen destacada: UCR
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