En la actividad participarán científicos de países latinoamericanos y de España
Esta semana se reúnen en la UCR investigadores de América Latina y de España para analizar el impacto de la polinización en las áreas naturales protegidas y en la agricultura (foto del Archivo ODI).
Investigadores que conforman la Red Internacional de Servicios Ecosistémicos de Polinización y Dispersión en Áreas Naturales Protegidas analizarán los avances científicos en este campo en un simposio que se realizará en Costa Rica el 18 y 19 de julio.
El encuentro tendrá lugar de 8:00 a. m. a 5:00 p. m. en el auditorio de la Unidad de Conocimiento Agroalimentario (Ucagro) de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de Costa Rica, y estará abierto a la participación de funcionarios públicos, productores agrícolas y pequeños campesinos.
Un servicio ecosistémico de polinización se refiere a que las áreas protegidas naturales conservan las poblaciones de animales, incluidos los insectos que son los encargados de polinizar las flores del bosque. Estas especies a la vez polinizan los cultivos agrícolas de importancia económica y alimentaria. Por ejemplo, en Costa Rica, las plantaciones de aguacate y mora, entre otras, son producto de este proceso.
Eric Fuchs, profesor e investigador de la Escuela de Biología y organizador del encuentro, indicó que la Red de científicos internacionales se dedica a evaluar la importancia de los servicios que diferentes animales prestan a los ecosistemas y los beneficios para el mantenimiento y regeneración de las áreas naturales protegidas.
Asimismo, con esta iniciativa los investigadores pretenden estimar el impacto de los servicios de polinización y dispersión de semillas provisto por las áreas naturales protegidas a la agricultura.
Investigadores de la UCR y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) impulsan este proyecto en varias áreas naturales protegidas de Argentina, Brasil, Costa Rica, España, Honduras y México, como parques nacionales y reservas. Estas áreas son sitios fundamentales para la conservación de la biodiversidad y para la productividad de los agroecosistemas.
Fuchs agregó que con el trabajo de la Red se trata de generar bases de datos de acceso público con información sobre la identidad de las especies de plantas silvestres, cultivadas y manejadas, sus polinizadores y dispersores y su dependencia de la polinización realizada por diversos animales.
El oleaje de la costa pacífica del país tiene la particularidad de venir desde Nueva Zelanda y es modificado en su trayectoria por las islas Galápagos
Entre los participantes en la instalción y revisión en la Isla del Coco, estuvieron Maikeel Pérez (guardaparque) y Ronald Víquez (Imares) (foto cortesía de Geiner Golfín).
Los modelos matemáticos más conocidos y utilizados para predecir oleajes y tormentas alrededor del mundo tienen un coeficiente de correlación del 0,99; en otras palabras, son 99 % correctos. Sin embargo, para la costa del Pacífico de Costa Rica su efectividad ronda el 0,70.
Esto se debe a que las olas que llegan a la región entre Guatemala y Panamá inician en Nueva Zelanda y Australia, es decir, atraviesan medio planeta y se convierten así en el oleaje más distante del mundo.
En este recorrido, antes de llegar a Costa Rica, las olas se encuentran con las islas Galápagos, las cuales funcionan como un rompeolas, modifican las ondas y dejan al país dentro de lo que se denomina “zona de sombra”.
Por este motivo, investigadores de la Unidad de Ingeniería Marítima de Ríos y Estuarios (Imares) del Instituto de Investigaciones en Ingeniería (INII), de la Universidad de Costa Rica (UCR), trabajan en la medición del oleaje que llega a la costa pacífica, para poder mejorar el modelo matemático y predecir con mayor exactitud las tormentas y oleajes que afectan dicha área.
Tal estudio, titulado Medición y caracterización del clima de oleaje en el Área de Conservación Marina Cocos, ya contaba con equipos de medición colocados en el puerto de Caldera, Puntarenas, y en Cabo Blanco, en la Península de Nicoya. Ahora, se cuenta con un equipo de monitoreo AWAC en el Parque Nacional Isla del Coco para recolectar más datos sobre el comportamiento del oleaje en la mencionada zona de sombra.
Las olas del Pacífico son bastante desconocidas a nivel mundial, explicó Georges Govaere Vicarioli, director del IINI, y aclaró que el problema es que “la zona de sombra no la pueden resolver los modelos matemáticos, hay modelos que pueden resolverla, pero si se usa a todo el planeta como formato de cálculo sería demasiado lento de calcular. Entonces se usan modelos simplificados que no calculan bien la zona de sombra”.
Govaere expresó también que las primeras veces que midieron y utilizaron equipo especializado se dieron cuenta de las fallas en las ecuaciones del modelo, ya que según estas, los buzos iban a poder estar tranquilos a 20 metros de profundidad, con el sedimento firme luego de 15 metros de la superficie. Sin embargo, en la práctica se enfrentaron a sedimento suspendido -que les dificultaba la visión- y a oleajes fuertes.
La investigación genera conocimiento útil para la toma de decisiones acerca del desarrollo de las costas del Pacífico. “El beneficio de conocer mejor el oleaje es que podemos hacer mejores predicciones de corrientes de resaca, de oleajes sobre las playas, si hay zonas de la operación de barcos con agitación en los puertos, si en algún lado el oleaje va a rebasar las calles cercanas y también estudiar la seguridad de las estructuras”, añadió Govaere.
Un ejemplo de lo anterior es el rompeolas de Caldera, que matemáticamente debería ser correcto y soportar el oleaje, pero que en la práctica ha sido destruido casi tres veces; esto es incluso objeto de análisis internacional.
“Si queremos construir puertos, rompeolas y demás estructuras, lo primero que tenemos que hacer es entender el oleaje”, concluyó el director del INII, pues no se conoce el origen de alrededor del 30 % de este fenómeno. Esto causa que en ocasiones se esperen tormentas grandes que no llegan, o tormentas pequeñas que resultaron más fuertes de lo que se calculó.
Luego de 36 horas de viaje, los investigadores llegaron a la Isla del Coco, punto estratégico entre las Islas Galápagos y Costa Rica (foto cortesía de Imares).
Por otro lado, las mediciones que se van a recolectar servirán para alimentar una base de datos que en el futuro podría utilizarse para otros estudios, como la investigación sobre energía undimotriz, aquella que se genera a partir del movimiento de las olas. Aunque la tecnología actual no está diseñada para soportar las condiciones del particular oleaje del Pacífico en la región centroamericana, el potencial del país para producir este tipo de energía es alto.
Los investigadores prevén recoger cada año los datos del equipo instalado en la Isla del Coco, mientras que la información obtenida por el equipo en Caldera se recibe por medio de ondas de radio, debido a la cercanía con la costa.
El proyecto Medición y caracterización del clima de oleaje en el Área de Conservación Marina Cocos está previsto para que continúe por tres años más, incluso los investigadores de Imares afirmaron que mientras tengan recursos seguirán realizando las mediciones.
Las mediciones
El equipo AWAC instalado tiene distintas formas de medir el oleaje: la primera es por medio de un sensor de ultrasonido que mide las ondas al rebotar con la superficie libre del agua; la segunda es gracias a un sensor que calcula la velocidad de partículas de agua a distintas alturas, según se mueve la partícula se relaciona con el oleaje; y la tercera forma es por medio de un sensor que valora las olas en función de si hay mayor o menor presión del agua.
Este tipo de mecanismos se consideran redundantes, ya que tienen procesos de medición de respaldo activos para evitar que se pierdan datos, en caso de que alguno falle por factores externos como, por ejemplo, un pulpo descansando encima del equipo –situación que ya ha ocurrido, comentaron los encargados del estudio–.
El proyecto ha contado con apoyo del Servicio Nacional de Guardacostas y del Cuerpo de Bomberos, además del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), por medio del grupo de guardaparques destacados en el Parque Nacional Isla del Coco, de los cuales cinco son coinvestigadores y colaboran con la seguridad del equipo instalado.
Los humanos han ignorado las lecciones del pasado y desde hace unos 11 000 años han destruido la diversidad de las especies, así como también han contribuido a deteriorar la tierra, el mar y el aire
El sapo dorado (Incilius periglenes), icono de Monteverde, fue avistado por última vez en 1989.
La ecologista Martha Crump, quien registró los rituales de apareamiento del sapo dorado en 1987, narra lo siguiente en su libro En busca de la rana dorada (2000): “Estoy inmersa en la fría niebla de este asombroso bosque de Costa Rica, porque como bióloga investigo fenómenos nuevos y apasionantes. Esta es mi búsqueda personal de la rana dorada, o como Jay Savage lo expresara: ‘la búsqueda de la verdad mística y la belleza de la naturaleza’”. El sapo dorado, icono de Monteverde, fue avistado por última vez en 1989 y es parte de la extensa lista de los animales extintos.
Se calcula que en el planeta habita cerca de un millón de millones de especies diferentes, de las cuales el 99,9995 % son bacterias y arqueas (sin núcleo) que escapan a la vista. El restante 0,0005 % son eucariotas (con núcleo), de los que 30 millones son insectos, arácnidos, moluscos, crustáceos y otros invertebrados; 85 000 son mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces; 300 000 son plantas, y 700 000 son hongos, protozoarios y cromistas.
Sin embargo, las especies no son eternas y están destinadas a la extinción, algunas más temprano que otras.Todo depende de su adaptabilidad y de la contingencia de los eventos. Se ha estimado que cerca del 99,9 % de las especies multicelulares, que alguna vez habitaron la tierra, se extinguieron. Es probable que para el año 2100, la mitad de las plantas y vertebrados que existen habrá desaparecido. “La extinción es la regla, la supervivencia es la excepción” (Carl Sagan, 1934 – 1996).
Desde la perspectiva geológica, se han registrado cinco extinciones masivas de los organismos multicelulares, todas causadas por catástrofes naturales. La primera ocurrió hace unos 444 millones de años durante la transición del Ordovícico al Silúrico, cuando cerca del 86 % de las especies (todas marinas) fueron borradas de la faz de la tierra.
La segunda sucedió unos 375 millones de años atrás durante el Devónico tardío, con el 75 % de las especies desaparecidas. La tercera y más severa de todas transcurrió al final del Pérmico, hace unos 251 millones de años, con la eliminación del 96 % de las especies. Se estima que toda la vida multicelular que existe desciende de ese 4 % que sobrevivió.
La cuarta extinción mató al 80 % de las especies al final del Triásico, unos 200 millones de años atrás. Por último, hace 66 millones de años, al término del Cretáceo, cerca del 76 % de las especies murieron, entre ellas los famosos dinosaurios, las amonitas, muchas plantas y grandes reptiles voladores como los pterosaurios.
Todo apunta a una sexta extinción masiva, esta vez causada por una especie de mamífero bípedo, desnudo y de cabeza grande, cuya siniestra actividad es modificar al medio ambiente: el Homo sapiens. Este sexto período se inició al final del Pleistoceno, hace unos 100 mil años, cuando los humanos empezaron a migrar de África hacia otros continentes.
Durante esa época se presentaron varias glaciaciones, interrumpidas por períodos en los que el hielo se retiraba. Aunque es posible que el cambio climático pusiera estrés a la flora y a la fauna de entonces, el consenso es que la principal causa del cambio del paisaje en los continentes y de la extinción de muchos animales y plantas fue la acción de los advenedizos humanos; todo producto de las cacerías y destrucción de la floresta mediante las quemas y talas.
Por ejemplo, la desaparición del 71 % de las especies de los vertebrados de Oceanía coincide con la llegada de los humanos a Nueva Zelanda, Australia y Nueva Guinea hace unos 60 000 años. Entre los animales extintos está la megafauna, que incluía marsupiales gigantes como canguros y diprotodontes, aves como el pichón gigante y reptiles como enormes cocodrilos y lagartijas.
Del mismo modo, el arribo de humanos al continente americano, 15 000 años atrás, coincide con la desaparición del 78 % de la megafauna, por ejemplo, camellos, caballos, renos, bisontes, perezosos gigantes, osos, felinos y mamuts, entre otros. Algo similar ocurrió en Madagascar hace 1 600 años, cuando la megafauna fue eliminada de esa isla a partir de la venida de los primeros humanos desde Indonesia.
Desde la perspectiva geológica, se han registrado cinco extinciones masivas de organismos multicelulares causadas por catástrofes naturales. Todo apunta a una sexta extinción masiva, esta vez causada por la especie humana (infografía: Edgardo Moreno y Rafael Espinoza).
La “edad de los humanos”
Las extinciones antropogénicas; es decir, mediadas por los humanos, se aceleraron hace unos 11 000 años, con la aparición de asentamientos en las diferentes regiones. Estos han ido en aumento hasta crear las metrópolis del presente.
De acuerdo con Paul Crutzen, Premio Nobel de Química 1995, a esta nueva época se le debe conocer como el “Antropoceno”; es decir, la ‘edad de los humanos’. Si bien la extinción masiva no es única del actual período, sí lo es la forma en que ella ocurre. Los científicos la han delimitado de acuerdo con cuatro características interdependientes.
La primera de ellas es la homogeneización de la flora y la fauna a nivel global. Nunca antes la Tierra había experimentado el intercambio masivo de especies entre diferentes latitudes ni la dispersión rápida de organismos exóticos de un lugar a otro. Esto ha llevado a confrontaciones ecológicas y a que se propaguen enfermedades, tal y como ha ocurrido con los cerdos ferales en varias islas, incluyendo la del Coco.
En segundo lugar, los humanos son los principales predadores de la tierra y del mar. Ninguna otra especie puede reclamar tal distinción. La humanidad usa cerca del 35 % de la producción neta del planeta para sus propios fines. A esto hay que añadir el consumo desmesurado de combustibles fósiles, lo cual constituye una minería irrestricta de la biosfera del pasado.
El tercer rasgo alude al poderío que tienen los humanos para redirigir la evolución mediante varios procedimientos ingeniosos y algunos perversos. Los más obvios son la domesticación de las plantas y los animales, la erosión y modificación de grandes territorios silvestres para la agricultura, la ganadería, el urbanismo y la explotación indiscriminada de los océanos, todo para alimentar a la gran masa humana.
La última y más severa acción es la “tecnósfera”, término acuñado por Peter Haff para describir un sistema global tecnosocial que consume gran cantidad de energía. Este sistema está compuesto por las sociedades humanas, todos sus artefactos y sus sistemas tecnológicos, así como por los procedimientos y vínculos necesarios para que funcione.
La tecnósfera se reproduce y se eleva por encima de la humanidad y no puede ser eliminada sin causar enormes estragos a su creador. Ella domina y mata a diferentes especies de manera directa o indirecta, incluyendo a la misma que la creó: el Homo sapiens. Solo basta recordar la hecatombe de Hiroshima y los accidentes en Chernóbil y Fukushima; eso sin tomar en cuenta la contaminación y el calentamiento global antropogénico que se incrementó exponencialmente desde la revolución industrial.
Aunque la historia es a veces ingrata, ella ayuda a comprender el presente y a anunciar el futuro. Los humanos han ignorado las lecciones del pasado y han desplazado, aniquilado y diezmado la diversidad de las especies.También han contribuido a deteriorar la tierra, el mar y el aire.
Es evidente que se han convertido en los depredadores supremos, incluso de sí mismos, y, por tanto, seguros candidatos para la extinción prematura en un universo que, después de todo, es indiferente al destino de los humanos.
Edgardo Moreno Robles
Catedrático de la Facultad de Microbiología e investigador del Instituto Clodomiro Picado (ICP)
Los pacientes deben informarle a su profesional de la salud cuando un medicamento les produce alguna reacción desfavorable
Casi 45 especialistas de distintas ramas de la salud se reunieron con el fin de generar ideas que incentiven al paciente a reportar cualquier respuesta nociva a un medicamento
Para la UCR es fundamental aportar a la sociedad costarricense mediante la creación de alianzas que unan a la academia, al Ministerio de Salud y al Centro de Farmacovigilancia, con el objetivo de profundizar más en el tema de la seguridad y el uso de medicamentos. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Antes de su comercialización, todos los fármacos son parte de estrictos ensayos clínicos. Sin embargo, al momento de su entrada al mercado pueden surgir reacciones adversas. Esto hace que la farmacovigilancia sea una ciencia vital para continuar con el estudio de la seguridad de los medicamentos.
En este campo, la Facultad de Farmacia y el Instituto de Investigaciones Farmacéuticas (Inifar) de la Universidad de Costa Rica (UCR) han brindado grandes aportes para fortalecer la salud de los costarricenses. Este esfuerzo se fortaleció aún más en el taller: “Evolución de un sistema de farmacovigilancia hacia el reporte de pacientes”.
El encuentro tuvo lugar este 9, 10 y 11 de julio, y fue organizado por la UCR, el Ministerio de Salud y el Colegio de Farmacéuticos de Costa Rica. En total, cerca de 45 profesionales del campo de la salud participaron en la actividad con el fin de generar ideas que incentiven al paciente a reportar cualquier respuesta nociva cuando consume un medicamento.
Lo anterior se vuelve crucial en el contexto actual. De acuerdo con la Dra. Angie León Salas, docente de la Facultad de Farmacia, quienes se destacan por notificar los efectos adversos son los especialistas en diferentes disciplinas de la salud. Esta situación hace necesario abrir nuevos espacios donde se genere la oportunidad de establecer alianzas y estrategias que fortalezcan dicha labor mediante una mayor participación ciudadana.
En la fotografía se observa a la Dra. Florence van Hunsel, del Centro Nacional de Farmacovigilancia de Holanda. Ella expuso sobre cómo trabaja el Sistema de Salud y el Sistema Nacional de Farmacovigilancia en Holanda, también se refirió al reporte de pacientes, al registro de información y a la calidad de reportes, entre otros aspectos. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
“Es importante que las personas se sientan seguras al usar sus medicamentos. Muchas veces existe la creencia de aguantarse para curarse y eso algunas veces no aplica. Se pueden hacer cambios, se puede valorar el riesgo/beneficio que ocasiona el medicamento y así proponer opciones. Lo importante es que el paciente no suspenda terapias sin informar y hable con sus profesionales de salud”, manifestó la Dra. León.
Con las notificaciones generadas se crea una base de datos que sirve para identificar un aumento en el número de reportes de un medicamento específico. Según sea ese comportamiento se inicia una investigación, en conjunto con Farmacoepidemiología de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), que consiste en revisar expedientes, dirigirse a los hospitales y proceder con la toma de medidas.
Hasta hoy, ese proceso ha logrado que la Caja cambie medicamentos y que también modifique porcentajes en los principios activos de los fármacos. Dentro de este ámbito, el taller viene a fortalecer dicho trabajo, clave para la salud pública nacional, pues resalta la importancia de la farmacovigilancia y colabora en la generación de posibles acciones que maximicen el bienestar del paciente.
“Lo que nos interesa es que el usuario final de los medicamentos obtenga los mejores resultados.Siempre queremos que la persona se mejore, por eso uno de los roles de la UCR está en abrir espacios de discusión e impulsar cambios con el aporte de los distintos profesionales”, afirmó la Dra. León.
De igual forma, la UCR se ha involucrado de forma más directa. Desde el Centro Nacional de Información en Medicamentos (CIMED-UCR), en año y medio se ha recibido y enviado al Centro Nacional de Farmacovigilancia el reporte de 80 reacciones adversas. Esta acción se ha acompañado de consejerías a pacientes para el uso adecuado de medicamentos, una labor que la UCR ha estado haciendo en los últimos 35 años.
Necesidad regulatoria
La Dra. Xiomara Vega Cruz, coordinadora del Centro Nacional de Farmacovigilancia del Ministerio de Salud, relató que Costa Rica aún no posee una normativa de regulación que contemple la participación de los pacientes. De esta manera, según expresó, con este taller se esperan propuestas que vayan a fortalecer la toma de decisiones del Ministerio de Salud en cuanto a la modificación de la normativa nacional para incorporar al paciente como participante directo en el reporte de las reacciones adversas.
“Se ha visto la necesidad de incorporar al paciente porque es una tendencia a nivel mundial de todos los centros. Nosotros apenas estamos iniciando el camino de incorporarlo, con importantes retos porque vamos a requerir más recurso humano y capacitaciones para atender lo que se venga”, indicó.
El Dr. Adrián Puello compartió con la audiencia cuál es el papel del sector privado en el Sistema Nacional de Farmacovigilancia de República Dominicana, además de otros temas como, por ejemplo, la generación de señales y la acción regulatoria por medio del reporte de pacientes. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
A pesar de ese importante desafío, Vega aclaró que Costa Rica es parte de un proyecto piloto llamado Noti-FACEDRA, que le da la posibilidad a los pacientes de indicar posibles efectos nocivos a la hora de tomar un medicamento. Sin embargo, su uso por parte de la población ha sido poca.
“En realidad ha sido escasa la notificación por parte de los pacientes. Hace falta mayor conocimiento de la población de que este recurso existe. Noti-FACEDRA trae dos módulos, uno para el paciente y otro de profesionales. En cuanto a quienes son profesionales, sí se ha tenido bastante aceptación y nos llegan muchas notificaciones. Esto quiere decir que todos estos años de esfuerzo, sobre todo por la parte de capacitación, han dado resultado. En el 2005 el Centro recibía entre 800 a 1 000 notificaciones. En el año 2017 se cerró con 6 000”, señaló.
Contribución internacional
El taller contó con la participación de expertos internacionales que se han destacado en el tema de la farmacovigilancia. Una de ellas fue la Dra. Florence van Hunsel, del Centro Nacional de Farmacovigilancia de Holanda. También estuvo el Dr. Adrián Puello, del Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares (Incart) de República Dominicana.
Los invitados dieron contribuciones importantes como referentes. Tan solo Holanda se destaca por tener un programa avanzado y amplia experiencia. Por su parte, República Dominicana brinda un aporte más cercano a la realidad costarricense.
La Dra. León recordó que la Facultad de Farmacia está a disposición de la ciudadanía para consultas a través del CIMED-UCR, y para brindarle así a los pacientes información útil sobre sus medicamentos, de modo que se logre su uso óptimo.
Si cree que está experimentando un efecto adverso en su medicamento contáctenos
Llame al 2511-8327, 2511-8328 o 2511-8313. También puede realizar sus preguntas al cimed.inifar@ucr.ac.cr, o en su página de facebook. Otra de las posibilidades es ir de manera presencial en el primer piso del edificio de Farmacia, en horario de 8:00 a.m. a 12:00 m.d. y de 1:00 p.m. a 5:00 p.m.
El fin de semana anterior, sábado 7 y domingo 8 de julio, fue especial para esta comunidad y en especial para los niños, las niñas y personas jóvenes de la localidad. No importó la falta de luz, de agua u otras limitaciones materiales; tampoco las constantes amenazas de desalojo que han sufrido por parte del Estado y que afectan los procesos de organización y de lucha por el derecho a tener tierra y cultivarla. Este fin de semana Los Almendros recibió a grupos de teatro, cuenta-cuentos, títeres y delegaciones de líderes y lideresas comunitarias de zonas como Meleruk de Talamanca, Paraíso de Sixaola y Longo Mai de Buenos Aires, que en coordinación con personas del Comité de Desarrollo de Los Almendros se proponían desarrollar un espacio de disfrute y que rompiera por un momento con la rutina comunitaria.
La historia de esta comunidad conformada por un proceso de toma de tierras comenzó en setiembre del 2012 con el ingreso de unas 120 familias, tras la muerte del propietario de la finca que no tiene herederos registrados. Actualmente en ella viven unas 250 familias cuyas cabezas de hogar, en su mayoría, son mano de obra en actividades agrícolas temporales y de subsistencia en las bananeras aledañas.
Desde ese momento cada día es una lucha dura y distinta. Doña Seidy y Doña Norma cuentan como las condiciones de vida en la zona son difíciles, pues no cuentan con calles adecuadas por las cuales puedan salir sus hijos a estudiar, no hay alumbrado público lo cual se traduce en problemas de seguridad y el agua llega de forma reducida y por periodos de tiempo limitado.
Disputa es la principal característica de la vida en Los Almendros por una parte contra el Estado, que a través de Fuerza Pública ha intentado múltiples desalojos de las tierras, por otra parte instituciones de servicios públicos como el AyA que dificulta la adecuada distribución del agua potable, así mismo no hay servicios de electricidad formal. En este momento una importante cantidad de casas no cuentan con alguno o ambos servicios, tal es el caso de Doña Gerardina que colabora con el comité y fue una de las principales promotoras para que se desarrollará la actividad.
Además, en distintos intentos por lograr la titulación de tierras las y los habitantes de Los Almendros se han visto expuestos a situaciones de estafa por parte de abogados y otras personas (gavilanes) que les prometen avances en trámites, pero sin concretarse eso en beneficios concretos para sus vecinos. Lastimosamente bajo la lógica de estafa también se han gestado proyectos productivos en la localidad que terminan desmantelándose y representando importantes pérdidas económicas para las personas de esta comunidad.
Esas y otras situaciones han producido un ambiente de desconfianza en incredulidad ante nuevos intentos de articulación comunitaria, es por ese motivo que se genera la vinculación entre el nuevo Comité de Desarrollo de Los Almendros, el Programa Kioscos Socio-ambientales y Extensión Cultural de la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR para desarrollar una serie de aportes puntuales a la organización, la primera de ellas fue la actividad del fin de semana anterior cuyo fin era el de fortalecer las acciones y procesos que lleva a cabo este nuevo comité.
Durante la tarde del sábado se realizó un intercambio de conocimientos y experiencias entre personas del Movimiento Saberes Comunitarios (grupo de dirigentes comunitarios con que trabaja la Cátedra de Acción Social del programa Kioscos) y la dirigencia de la comunidad, en ese diálogo compañeros con experiencia en procesos de titulación de tierras compartieron con las integrantes de nuevo comité una serie de estrategias que han resultado efectivas en el desarrollo de los procesos que se llevan en las municipalidades y otras instituciones como Inder. Por su parte, Sonia de Meleruk, Talamanca hizo énfasis en la necesidad de que el Comité estimule la participación e involucramiento de las personas de la localidad, pues expresa que crear cuerpo comunitario es indispensable en los procesos de la lucha organizativa por defensa de la tierra.
El domingo durante la mañana, hubo taller de títeres, teatro y cuenta-cuentos con el colectivo Diököl y partidos de fútbol disfrutados mayoritariamente personas jóvenes que se acercaron a la plaza de la localidad. En horas de la tarde personas adultas se acercaron al intercambio de semillas criollas preparado por las y los integrantes del Movimiento Saberes Comunitarios, en ese espacio se conversó sobre la importancia del cuido de las semillas criollas y las formas de producción campesinas como una forma de resistencia de las comunidades rurales y en defensa de la identidad campesina ante las amenazas de la expansión de monocultivos.
Que la principal actividad económica que sostiene a las familias la comunidad de Los Almendros sea el trabajo asalariado en las bananeras representa un factor de riesgo para la comunidad ya que su estabilidad económica está sujeta a la demanda temporal de mano de obra en el monocultivo, es por ese motivo que resulta pertinente la promoción de formas de producción local diversificadas y enfocadas inicialmente en el auto-sustento de las familias del territorio.
¿Qué es y cuándo nació el Movimiento de Saberes Comunitarios (SACO)?
Es desde finales del año 2014 que se ha venido trabajando con un grupo de dirigentes de organizaciones comunitarias en un proceso sostenido de acción-reflexión-acción orientado a profundizar en torno a las causas, historicidad y expresiones de los conflictos socioambientales en nuestro país y sus diferentes relaciones con la región latinoamericana. Es también un espacio en el que se propone la generación de diálogos y encuentros con otras organizaciones sociales a través de visitas a diversos territorios de la ruralidad costarricense.
En el grupo SACO (así nombrado por mismos integrantes) hay personas de Los Chiles, Guatuso, Sixaola, Pérez Zeledón, Buenos Aires, Territorio Bribri Talamanca, Siquirres y Guacimal. La articulación y proceso grupal se gesta desde la Cátedra Defensa Comunitaria del Territorio del programa Kioscos Sociambientales para la organización comunitaria y representa un esfuerzo por dar seguimiento a los procesos que el programa abre en las distintas zonas del país.
Del 20 al 27 de julio se podrán disfrutar obras de teatro para todas las edades
El Circus Contemporaneum de El Salvador será una de las agrupaciones participantes (foto cortesía de Circus Contemporaneum).
Del 20 al 27 de julio se llevará a cabo el Festival Artístico Internacional FestArt con la participación de agrupaciones de México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
Esta actividad, promovida por el Recinto de Grecia de la UCR, tendrá presencia en San Ramón, Palmares, Poás, Naranjo, Grecia, Heredia y Puntarenas. El FestArt se desarrolla en dos escenarios, en centros educativos a los que se llevan presentaciones y talleres para niños y jóvenes que tienen poco acceso a espectáculos artísticos, y en lugares públicos en donde las comunidades pueden disfrutar estas obras.
Para la Licda. Laura Santamaría, directora del festival, en esta oportunidad el FestArt trae una serie de novedades. Se aumentó la cantidad de talleres y se incluirán dos comunidades con población en riesgo social.
Igualmente, se realizarán dos giras con el fin de expandir los beneficios del festival, de esta forma se llevarán obras y talleres a la Universidad Nacional en Heredia y a la Escuela y al Instituto de Educación Comunitaria en Riojalandia de Puntarenas.
Otra de las novedades, señala Santamaría, es que se cuenta con la participación de un amplio número de espectáculos costarricenses, pues el FestArt es una plataforma de proyección artística nacional.
Santamaría señala que en esta oportunidad, los espectáculos que se presentarán poseen temas muy variados, pero siempre cumplen con el objetivo de crear conciencia sobre problemáticas que enfrenta la sociedad. De esta forma, las obras denuncian las diferentes manifestaciones de violencia, la discriminación, pobreza, migraciones, discapacidad e inclusive el conflicto socioambiental en torno al cultivo de la piña.
En este 2018, el FestArt cumple cinco años y su principal aporte es crear nuevos espacios de participación comunitaria, para promover y proyectar el arte, así como sensibilizar a través de talleres para que niños y jóvenes desarrollen habilidades y destrezas en diferentes manifestaciones artísticas.
Las agrupaciones
El FestArt 2018 contará con la participación de diecisiete agrupaciones, diez nacionales y siete internacionales. De Costa Rica estarán presentes: la Compañía Escénica Juan Cuentacuentos, Telón Teatro de Títeres, Raíz Teatro, Xilbalbalog, Teatro Diököl, Teatro Dionisios, Lisistrata Teatro Femenino, Teatro Universitario de Puntarenas, María Canahuí y Son de Impro.
Los grupos internacionales que ofrecerán sus obras en esta ocasión son: Circus Contemporaneum y Fabrik de Sueños de El Salvador, La Mandrágora Teatro de México, Laboratorio Teatral de Artes Landívar de Guatemala, Teatro Libre Independiente de El Salvador, Teatro Universitario Tespis de Honduras y el Teatro de la Universidad Centroamericana (Teuca) de Nicaragua.
Las presentaciones son dirigidas al público en general y se realizarán en el Centro de la Cultura de Grecia, Edificio Municipal Multiuso de Poás, Museo Regional de San Ramón, Salón Comunal de Candelaria de Palmares y la Casa de la Cultura de Naranjo. Todas las actividades son gratuitas. Las personas interesadas pueden consultar el programa de actividades en el sitio web de la Sede de Occidente.
En el 2050 será necesario producir un 60 % más de alimentos
En algunos centros educativos se han incorporado actividades lúdicas que contribuyen al proceso de aprendizaje sobre la agricultura orgánica. Foto cortesía del Trabajo Comunal Universitario “Agricultura Orgánica Urbana”.
La agricultura orgánica no solo nos ofrece alimentos sanos y seguridad alimentaria, sino que, además, representa un medio sostenible económica y socialmente, que no perjudica al medio ambiente. Estas fueron las razones que la ingeniera Pamela Portuguez García, investigadora del Centro de Investigaciones Agronómicas (CIA-UCR), destacó sobre la importancia de establecer una cultura de siembra en la población.
El Trabajo Comunal Universitario (TCU) “Agricultura Orgánica Urbana” (TC-468) de la Universidad de Costa Rica trabaja desde hace más de 15 años en contribuir a la promoción del desarrollo de esta práctica y ha buscado transmitir a las comunidades las acciones que se generan desde el Programa de Agricultura Orgánica de la UCR.
El M. Sc. Oscar Acuña Navarro, coordinador del proyecto, afirma que la agricultura orgánica consiste en “la producción en espacios familiares o comunales de hortalizas de una forma orgánica, que garantice, por un lado, la seguridad alimentaria y, por otro, una alimentación sana”. Se estima que en el año 2050 habrá más de 9 000 millones de seres humanos en el planeta y será necesario producir un 60 % más de alimentos, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esta entidad establece que el fortalecimiento de las actividades agrícolas sostenibles y el uso responsable de los recursos naturales es fundamental para la seguridad alimentaria y nutricional.
Por ello, Acuña afirma que es imprescindible dirigir la alimentación propia a espacios urbanos, en los cuales no necesariamente se tiene una gran cantidad de tierra para cultivar, y que esto esté orientado a una seguridad alimentaria, sin perjuicio del medio ambiente por la contaminación de agroquímicos. “Nosotros debemos producir nuestros propios alimentos a futuro, porque no vamos a tener garantía de obtenerlos por otros medios”, afirmó.
Es por esta razón que desde el TCU se ha buscado impulsar el aspecto urbano de la agricultura orgánica, en donde los espacios son reducidos. En este proceso se utilizan técnicas que permiten construir unidades de producción orgánica en cajones o botellas, se construyen huertas aéreas y se adaptan las condiciones.
Vínculos con centros educativos y para personas adultas mayores
La población con la que se ha involucrado el proyecto es principalmente centros educativos públicos, centros para personas adultas mayores y comunidades locales pequeñas. El TCU opera a partir de las solicitudes que estos sectores realizan y trabaja una estrategia y cronograma diferente en función de las necesidades de cada grupo. Además se ha desarrollado una metodología constructiva, en donde los estudiantes del TCU aportan el conocimiento sobre las técnicas y herramientas. Por su parte, el desarrollo de las huertas se realiza de manera colectiva entre las personas de los centros o comunidades.
En las actividades del proyecto se ha tratado de impulsar no solo la producción, sino también el uso de los productos cultivados, por ejemplo, en los comedores estudiantiles o en las cocinas de los centros de cuido. “Lo importante es recuperar las raíces que tenemos y brindar estos espacios que son una forma de aprendizaje distinta, donde la transformación más importante es establecer una cultura de siembra”, afirmó Pamela Portuguez.
De forma paralela al trabajo sobre la agricultura, se ha buscado impulsar talleres, charlas y producción de materiales visuales que aborden las temáticas de alimentación saludable y seguridad alimentaria.
Luis Navarro Zamora, estudiante de Zootecnia, desarrolló su trabajo comunal en el Centro de Adultos Mayores de Santa Ana. Para él, “la ventaja que tiene este TCU es que también el momento de sembrar y cosechar es muy relajante, trae mucha paz, entonces sirve como una terapia para los adultos mayores. Hay una interacción muy bonita y un intercambio del conocimiento.”
Por año, el TCU incorpora aproximadamente a 45 estudiantes. Actualmente se encuentra trabajando en el Gran Área Metropolitana, en tres escuelas públicas, dos centros para adultos mayores y un centro de educación especial.
Los 5 principios de la agricultura sostenible según la FAO
Mejorar la eficacia en el uso de los recursos es crucial para la sostenibilidad de la agricultura.
La sostenibilidad requiere actividades directas para conservar, proteger y mejorar los recursos naturales.
La agricultura que no proteja los medios de subsistencia rurales y mejora la equidad y el bienestar rural es insostenible.
La agricultura sostenible debe aumentar la resiliencia de las personas, las comunidades y los sistemas.
Una alimentación y una agricultura sostenibles necesitan mecanismos de gobernanza responsables y eficaces.
Laura Camila Suárez Rodríguez
Unidad de Comunicación, Vicerrectoría de Acción Social
Impuesto permite sostener gastos de operación del Laboratorio de Control de Calidad de Alimentos para animales por parte de la Universidad de Costa Rica y el Ministerio de Agricultura y Ganadería
Por cada kilo de alimento terminado, de premezcla o de alimentos a granel destinados a la nutrición animal que se venden en Costa Rica se cobra un impuesto de 0,2% ad valoren para sostener los gastos de operación del Laboratorio de Control de Calidad de Alimentos por parte de la UCR y el MAG.
La calidad de los alimentos para animales de producción y mascotas que se producen en Costa Rica y todos aquellos que se importan es garantizada por el Centro de Investigación en Nutrición Animal (CINA-UCR) de la Universidad de Costa Rica, que funciona con fondos provenientes de la Ley N.º 6883, Control de Calidad de la Elaboración y Expendio de Alimento para Animales.
La labor de este centro tiene un impacto vital en la salud humana ya que funciona como un primer filtro para garantizar que los costarricenses consuman productos de origen animal libres de enfermedades como la salmonella o las aflatoxinas, que son un tipo de micotoxinas causantes del cáncer de hígado, las cuales podrían estar presentes en los granos que comen los cerdos o los pollos y que posteriormente consumen las personas.
Su trabajo también es de gran importancia para los productores agropecuarios pues les permite contar con información exacta de las calidades nutricionales de las materias primas y alimentos preparados que existen en el país y que ellos utilizan en las dietas de sus animales. En esta actividad la nutrición es un factor crucial para garantizar la productividad de las fincas y empresas.
El texto sustitutivo al proyecto de ley N.º 20580 Ley de fortalecimiento de las finanzas públicas que se discute actualmente en la Asamblea Legislativa pondría poner en riesgo la operación de este centro que depende directamente los fondos que le otorga la ley N.º 6883 que representan más de 300.000.00 colones anuales. El texto plantea que si la deuda del Gobierno Central supera el 50% del PIB, el Ministerio de Hacienda podrá presupuestar y girar los destinos específicos legales considerando la disponibilidad de recursos sanos y suficientes del Gobierno y de las entidades beneficiarias.
Laboratorio Oficial
El CINA funciona mediante un convenio de cooperación entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la Universidad de Costa Rica (UCR) que se firmó en 1981 precisamente para el establecimiento del Laboratorio de Control de Calidad de Alimentos para animales en el país.
La función primordial del CINA consiste en proveer al MAG los análisis de todos los ingredientes y alimentos para animales que se producen en Costa Rica y los que se importan desde 28 países. Su labor incluye la evaluación de 6.266 productos para la alimentación animal y 371 empresas activas a nivel nacional.
Para financiar los mecanismos de control de alimentos para animales el artículo N° 6 de la ley N.º 6883 establece un impuesto de cero coma dos por ciento (0,2%) ad valoren por cada kilo de alimento terminado o de premezcla destinada a la nutrición animal, sean éstos importados o de fabricación nacional. Igual porcentaje se aplica a los alimentos que se venden a granel.
De los fondos recaudados por concepto del impuesto, la Universidad de Costa Rica recibe el 70% y el otro 30% es para el Ministerio de Agricultura y Ganadería. El monto recaudado por ambas instituciones es destinado para gastos de operación del Laboratorio de Control de Calidad de Alimentos por parte de la Universidad y la parte correspondiente al MAG se destina para dar cumplimiento a lo estipulado en la Ley, según establece la ley N.º 7097 que modificó el artículo No. 22 de la ley N.º 6883.
Según detalló el director del CINA, M.Sc. Augusto Rojas Bourillón, del presupuesto que les otorga la ley se destina un 75% al pago de salarios de los profesionales y asistentes que realizan los análisis de alimentos en las secciones de Química, Bromatología y Microbiología y un 25% se invierte en reactivos y repuestos. El centro además recibe ingresos ordinarios de la UCR para el pago de salarios de los trabajadores administrativos y provenientes de la venta de servicios que se utilizan principalmente para la compra de nuevo equipamiento, según detalló Rojas.
La recaudación de los ingresos de los últimos cinco años, provenientes de la Ley 6883, se resume en el siguiente cuadro (en miles de colones):
Recaudación de Ingresos Al 31 de diciembre del 2016 (en millones de colones)
Descripción
2012
2013
2014
2015
2016
Presupuesto
300.000.00
250.000.00
300.000.00
300.000.00
300.000.00
Ingresado
258.044.34
283.639.06
292.919.29
309.839.70
323.432.65
Ingresado de más o de menos
-41.955.66
33.639.06
-7.080.71
9.839.70
23.432.65
Fuente: Sistema de Información de Administración Financiera-Oficina de Administración Financiera.
El presupuesto de ingresos se formula a partir de datos históricos y de las estimaciones que realiza el Servicio Nacional de Alimentos para Animales (SENASA), entidad adscrita al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), sin embargo, la recaudación de los ingresos reales depende los volúmenes de alimento vendido, sea en el mercado local o para exportación; por lo que en todos los años el monto ingresado difiere con respecto al presupuesto aprobado.
Además de su función como laboratorio oficial de control de calidad de alimentos para animales, el CINA brinda servicios contratados a los productores agropecuarios y las empresas dedicadas a la fabricación y venta de alimentos, contribuye con la educación del personal de las plantas de alimentos para animales en buenas prácticas de manufactura e inocuidad de alimentos y realiza investigación científica en busca de nuevos métodos analíticos y alternativas para la alimentación animal.
Al eliminar la palabra “Bellas” de su nomenclatura, la decana de Artes espera que exista un cambio en la concepción de sus carreras a lo externo de la Facultad
Fachada de la Facultad de Artes, Sede Rodrigo Facio, Universidad de Costa Rica. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
La Facultad de Artes dejó atrás el adjetivo de “Bellas”, tras la decisión tomada por casi la totalidad de miembros de la Asamblea Colegiada Representativa, presidida por el Dr. Henning Jensen, el pasado miércoles 4 de julio en el Aula Magna. El cambio llegó no a raíz de la inexistencia de belleza en sus destrezas, sino porque el arte va más allá de ese concepto, según el argumento más firme de la propuesta presentada por la decana de esa facultad, la M. Sc. María Clara Vargas Cullell.
Aunque el antiguo nombre (Facultad de Bellas Artes) era una herencia de la concepción originada hace unos 250 años en el mundo artístico, muy ligado a lo que hoy se entiende por Artes Plásticas, la M. Sc. Vargas Cullell argumentó que desde hace ya muchos decenios el arte superó las fronteras de la belleza; ahora puede ser grotesca, tosca, siniestra, monstruosa, crítica, llena de adjetivos que excluyan a la estética.
Para la decana, quien lideró la propuesta para cambiar el nombre de su facultad desde el segundo mes en que asumió su puesto, esta modificación va mucho más allá de ser una pequeña variante en su nomenclatura.
“Esta permuta tiene dos vertientes: la primera está relacionada con lo administrativo, porque Bellas Artes creaba confusión a nivel institucional, nacional e internacional, al tener una connotación sobre todo hacia la pintura y escultura durante más de 250 años. Entonces, la gente creía que esta era una facultad solo de pintura y escultura, y no es así. Vamos mucho más allá: somos música, artes plásticas y dramáticas y, pronto, danza” justificó la M. Sc. Vargas Cullell.
La segunda razón argumentada por la decana consiste en la evolución de las artes, ya que durante el siglo XX a estas se les dejó de asociar con destrezas y calificativos positivos, y adquirieron una visión más amplia, en parte gracias a la crítica social y política que fungió el arte en diversos períodos y países durante la pasada centuria.
Si bien el cambio de nombre no desencadenará ninguna diferencia en los programas de estudio actuales, era un paso necesario para esta facultad (nacida como tal en 1968), aunque tuviera sus orígenes en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Santo Tomás, del siglo XIX. Según la decana, la variante en el nombre era una exigencia originada desde las mismas bases de las escuelas que conforman la Facultad de Artes, la cual ya no se identificaba más con el adjetivo eliminado, pues “la belleza no cuestiona ni critica”.
Pese a todo, la M. Sc. Vargas Cullell admitió que hubo un grupo pequeño de personas que deseaban mantener el nombre por un asunto más de tradición e historia. No obstante, tanto ella como una mayoría de la población de Artes creía necesario modificar la nomenclatura desde hace varios años. Uno de ellos es el director de la Escuela de Artes Dramáticas, M. A. Juan Carlos Calderón.
“El teatro como tal ha tenido a lo largo de su historia un carácter irreverente, contestatario, tremendamente político. De hecho, todas las artes son muy políticas. En el Siglo XVI se llamó a las artes “bellas”, pero esa nomenclatura excluía al teatro por esa naturaleza contestataria. A partir de la creación de la Escuela de Artes Dramáticas, empieza a cambiar ese concepto. Los directores de Artes Dramáticas nunca hemos estado de acuerdo con esa nomenclatura porque nos sentimos excluidos”, aseguró el M. A. Calderón.
El director de Artes Dramáticas coincidió con su decana en que, históricamente, las artes se asociaron más con lo espiritual y lo bello que con lo terrenal. Empero, el teatro se ha caracterizado por ser irreverente y crítico, y más relacionado con temas existenciales y políticos, que pueden ir desde lo siniestro hasta lo absurdo.
“Artistas como Botero, Picasso, Rembrandt, Goya y otros miles más presentan una producción impactante, donde el concepto de belleza es sumamente limitado. Nos sentimos satisfechos de este cambio por un nombre más neutral. Definitivamente, ahora estamos más incluidos”, sentenció.
El cambio de nombre de la Facultad de Artes comenzó a regir desde el mismo miércoles 4 de julio, cuando la Asamblea Colegiada Representativa volvió a votar para dejar el acuerdo en firme.
Primer acuerdo beneficiará la movilidad de estudiantes de todas las carreras de ambas universidades, el segundo favorecerá a estudiantes matriculados en las carreras de Ingenierías Marítima, Náutica y Radioelectrónica
Aparecen de derecha a izquierda Pedro Arenas, Director de Relaciones con Iberoamérica; Miguel Ángel Pendón, Vicerrector Planificación UCA; Marlen León, Vicerrectora de Docencia UCR; Leonora de Lemos, Directora de la Oficina de Asuntos Internacionales UCR; Jesús Sáenz González, Decano de la Facultad de Derecho UCA; y Arturo Álvarez Alarcón, Coordinador del Doctorado en Derecho UCA (foto Vicerrectoría de Docencia UCR).
La Universidad de Costa Rica y la Universidad de Cádiz finiquitaron el viernes 6 de julio de 2018 dos convenios específicos de colaboración que tienen por objetivo promover y regular el intercambio y la movilidad de estudiantes y docentes entre ambas instituciones.
Los convenios firmados se oficializan tres meses después de haber establecido el Protocolo General de Colaboración como parte de los acuerdos de los Rectores, Dr. Henning Jensen Pennington y Dr. Eduardo González Mazo.
En la negociación final de los históricos convenios, llevada a cabo en Cádiz, participaron la Dra. Marlen León Guzmán, Vicerrectora de Docencia de la Universidad de Costa Rica, el Dr. Miguel Ángel Pendón, Vicerrector de Planificación de la Universidad de Cádiz (UCA); la Ingeniera Leonora de Lemos Medina, Directora de la Oficina de Asuntos Internacionales y Cooperación Externa de la Universidad de Costa Rica, el Dr. Juan Carlos García Galindo, Director de Relaciones Internacionales (UCA) y el Dr. Pedro Arenas Granados, Director de Relaciones con Iberoamérica (UCA).
Las áreas temáticas de colaboración entre la UCR y la UCA serán principalmente las Ciencias del Mar, Ingenierías, Derecho y Turismo. Dentro de los temas específicos se trabajará la cooperación académica, de investigación y proyectos vinculados con el Manejo Costero y Marino Integrado; Derecho Internacional Marítimo, Ingenierías con énfasis en Aeroespacial y Energías Renovables, Turismo, e Ingeniería Marina, Náutica y Radioelectrónica. Adicionalmente se promoverá el establecimiento de dobles titulaciones, principalmente a nivel de maestrías.
El primero de los acuerdos regulará el intercambio de estudiantes de grado y posgrado en todas las disciplinas. Así ofrecerá la posibilidad de que tres estudiantes de cada institución que cumplan con los requisitos de permanencia y de rendimiento académico puedan cursar asignaturas de sus respectivas carreras en la otra institución, en cada semestre universitario.
Juan Moreno, Director de la Escuela de Ingeniarías Marítima, Náutica y Radioelectrónica de la UCA; Marlen León Guzmán y Leonora de Lemos Medina trabajan en la consecución de los convenios (foto Vicerrectoría de Docencia UCR).
El segundo convenio establece cupos y modalidades de intercambio para estudiantes matriculados de manera exclusiva tanto en la Escuela de Ingenierías Marítima, Náutica y Radioelectrónica de la Universidad de Cádiz como en las carreras de Licenciatura en Marina Civil, Ingeniería Náutica y Radioelectrónica de la Universidad de Costa Rica.
Esto significa que los cursos que estos estudiantes aprueben en la universidad anfitriona puedan ser reconocidos en la institución de origen, excepto los relacionados con los Trabajos Finales de Graduación, que deberán presentarse obligatoriamente en el lugar de donde cada estudiante proviene.
Además, este acuerdo de cooperación abre la posibilidad para que ambas universidades reciban docentes visitantes para que se desempeñen como profesores e investigadores en temáticas relacionados especialmente con el sector marítimo de Costa Rica y España.
Para concursar por estos cupos de intercambio, los estudiantes deberán demostrar un buen rendimiento académico y seguir las normativas internas de cada una de las instituciones.
Voto de confianza y compromiso
Para el Dr. Miguel Ángel Pendón, Vicerrector de Planificación de la UCA, “la suscripción de estos convenios brindan los instrumentos necesarios para iniciar, ahora sí, la colaboración académica y científica fructífera que subyace al Protocolo General de Colaboración firmado por los dos rectores en abril del presente año”.
Simuladores de Navegación y Telecomunicaciones localizados en el Centro Andaluz Superior de Estudios Marinos de la Universidad de Cádiz (foto Vicerrectoría de Docencia UCR).
Por su parte, para la Dra. Marlen León Guzmán, Vicerrectora de Docencia, la visita y participación de docentes de la Universidad de Cádiz en las diferentes áreas de trabajo pone de manifiesto el compromiso institucional por continuar la docencia e investigación de excelencia con una de las Universidades Europeas más reconocidas en el área de las Ciencias del Mar. De manera específica, para la carrera de Marina Civil representa tanto el voto de confianza académico como el compromiso de la Administración Jensen, para la resolución de situaciones que han afectado el buen desarrollo de la carrera en los últimos 7 años y la profesionalización de la disciplina en el país.
“Este intercambio demuestra el compromiso de la institución por resolver los problemas de fondo y forma de la carrera. Gracias a las posibilidades de trabajo académico y de investigación que abren estos Convenios, será posible proyectarla, en el mediano y largo plazo, como una de las opciones académicas de más renombre y excelencia en la institución”, asegura la Dra. León.
Como resultado de la negociación, la Universidad de Cádiz se convierte en el principal socio académico de la Universidad de Costa Rica en las distintas áreas del conocimiento vinculadas con las Ciencias del Mar.
Para que esto sea posible, la Universidad de Cádiz se comprometió a favorecer el establecimiento de relaciones entre las navieras y la UCR, todo ello para la realización de prácticas profesionales. Los españoles también colaborarán con la planificación académica de la carrera de Marina Civil, lo que conlleva el intercambio personal docente y de investigación calificado para aquellos cursos en los que no existe profesionales en Costa Rica. Se incluyó la participación de docentes de la UCA para impartir materias específicas, tanto en modalidad presencial como virtual.
Paralelamente a lo anterior, la UCA y la UCR promoverán también la suscripción de un Convenio Regulador de Cotutelas para favorecer la titulación de doctores por ambas universidades en áreas con programas similares en las dos instituciones.
Por último, Cádiz acompañará el desarrollo de programas, metodologías, la elaboración de materiales y criterios de evaluación para la reformulación y actualización del Plan de Estudios de la carrera en Licenciatura en Marina Civil, de manera que se mejore sustancialmente la formación del estudiantado de la UCR.
Ambos convenios tienen una vigencia de cuatro años con la posibilidad de ser prorrogados y serán administrados por las oficinas de relaciones internacionales de cada universidad, quienes designarán una comisión responsable de fiscalizar su desarrollo y rendir cuentas e informes periódicos.