Ir al contenido principal

Etiqueta: UNA

Reflexión en torno a la judicialización de la Convención Colectiva

Por uno como todos

Vivimos un tiempo de cambios y de no pocas incertidumbres. El mundo se debate entre tendencias retardatarias y aquellas que presionan para pasar a nuevas formas de organización y convivencia. En el país, acuerdos que nos daban paz social y certidumbre en relación con lo que podíamos esperar, se han ido desvaneciendo, a veces por nuestras propias omisiones, a veces por el ataque encarnizado de oportunistas, a veces porque ya era hora de cambiar, aunque nos resistamos, y otras porque puede ser mejor cambiar lo que tenemos por otras formas de mayor respeto, reconocimiento mutuo y gratificación en la convivencia.

Y nuestra Universidad Nacional no es, para nada, ajena a todo este movimiento. Por eso cada uno y cada una de quienes formamos esta comunidad también compartimos estas incertidumbres, estas tensiones, pero también los anhelos, los compromisos, los proyectos de futuros, las esperanzas de más y mejor universidad.

En ese ambiente, como trabajador universitario, como compañero de jornadas y proyectos, como sindicalista crítico, como intelectual comprometido, como persona con vínculos, necesidades y demandas, uno como todos, comparto las preocupaciones, incluso las incertidumbres de la comunidad universitaria frente a ciertas tendencias que atentan no solo con nuestro estilo de vida, sino con la posibilidad de tener una vida digna.

Es la indignación frente aquellos que, por ejemplo, han satanizado el empleo público y le achacan ser la causa de todos los males del país cuando, en no poca medida, ha sido esta fuerza trabajadora, aglutinada en tantas y tantas instituciones pioneras, como las universidades, la que ha cambiado los escenarios y las realidades de nuestro país.

También es cierto que debemos vernos autocríticamente, pues las tendencias del burocratismo y un confort “acomadaticio” ha podido llevar, en algunos casos, a posturas autosuficientes, desdeñosas de las demandas de las personas y los colectivos; en fin, a perder el horizonte del servicio público. Pero también es cierto que esto es solo el menor de los casos que, por lo mismo que escuece y duele, se hace muy evidente, clama al cielo, y hay que enfrentarlo y cortarlo.

En ese sentido, veo con preocupación el ataque que desde diversos frentes (como algunos medios de comunicación, grupos políticos y oportunistas de turno) se hace contra las universidades públicas y sus convenciones colectivas; estas últimas han sido instrumentos de cambio, mejora social y negociación, que nos han dado la posibilidad de llegar a acuerdos en pro de las mejores condiciones de vida de todos y todas, procuradoras de esa paz social, de equilibrios organizacionales, de combinación de las fuerzas productivas en aras de alcanzar objetivos de desarrollo, que han provocado, en muchos casos, las mejorías y avances de sectores de la población. Y la convención colectiva de la Universidad Nacional no ha sido la excepción, más por el contrario ha sido una norma pionera en algunos temas en el ámbito nacional.

En otro contexto, alguno de más holgura económica, menores presiones fiscales, pero también menores presiones en la operación y la operatividad del quehacer universitario, siendo la nuestra una universidad que, en pocos años, se ha más que duplicado, en estudiantes, en personal, en necesidades espaciales, etc., la convención colectiva pudo cobijar beneficios válidos, que hoy, por el cambio de contexto, requieran revisarse y sopesarse, de modo que nos permita analizar y discernir entre aquello que resulta necesario, desde una perspectiva de humanidad decente y dignidad, y aquello que debiera modificarse, dando lugar a nuevos acuerdos.

Frente a ella, ese espíritu de negociación, de acercamiento de posiciones, que se hace desde una postura responsable y corresponsable, con sentido del bien común, de realismo, pero también de servicio público con visión de futuro, es el que debe imperar, para lo cual no me queda duda tenemos sobrada capacidad.

Lastimosamente, hoy por hoy, la judicialización de nuestra convención colectiva opera como una caja de Pandora, pues -como lo he advertido, desde mi visión jurídica, en los espacios que transitoriamente ocupo- no sabemos lo que puede resultar de ello, máxime que hay quienes (de dentro y de fuera) están ávidos por atacarnos, por cercenar nuestra autonomía, por privar a este país de una de sus principales garantías democráticas, como es la existencia de las universidades públicas.

Sin embargo, aún no es tarde, pues creo que, como comunidad universitaria, de la cual todos y todas formamos parte, independientemente de nuestras funciones transitorias, estamos llamados a entrar en ese espíritu de diálogo y negociación, que nos permita reconocernos como parte de este colectivo y cohesionarnos en torno de los mejores intereses y valores que la UNA ha sostenido y a los que se debe, para acordar las formas organizativas, estructurales y normativas que los protejan y haga operativos. Incluso, esta será la manera de evitar o disminuir las posibilidades de que poderes y agentes externos entren a regular nuestro quehacer y, sobre todo, las condiciones en las que dignamente podremos cumplir con nuestras tareas y compromisos universitarios.

Dr. Norman Solórzano Alfaro-Vicerrector de Docencia, UNA.

 

*Imagen ilustrativa.

Enviado a SURCOS por M.Sc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación Rectoría UNA.

Sea parte de SURCOS:

https://surcosdigital.com/suscribirse/

UNA y municipio herediano en pro del ambiente

Con el respaldo del profesional del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional (CINPE-UNA), la Municipalidad de Heredia es a partir de hoy el primer ayuntamiento de Costa Rica en contar con una política pública para abordar la problemática del cambio climático.

Continuar leyendo

Universidades públicas unidas y coordinadas con la Región Huetar Norte

Inicia el Pre Congreso de Extensión y Acción Social de las universidades públicas en la Región Huetar Norte. Con presencia de representantes de sectores sociales, comunidades, consejos regionales, instituciones y las cinco universidades públicas, juntos para aportar al bienestar de las familias y las personas que habitan esta región.

Enviado por Alberto Rojas.

Sea parte de SURCOS:

https://surcosdigital.com/suscribirse/

GRANDES DISTORSIONES DE LA NACIÓN

(Respuesta a dos editoriales)

Por: Dr Alberto Salom Echeverría
Rector Universidad Nacional-UNA

El Papa Francisco, en una entrevista reciente, le dijo a un periodista (extraigo de ella lo que considero esencial): “Ustedes –los periodistas- tienen la posibilidad de caer en cuatro pecados, o cuatro actitudes malas para no hablar en un lenguaje teológico (…) Primero la desinformación; doy la noticia, pero doy la mitad, la otra mitad no la doy (…) Informás la mitad, informás mal. Segunda es la calumnia (…) hay medios de comunicación que calumnian sin ningún problema (…) El medio de comunicación tiene tanto poder, frente a las masas, a la gente, que puede calumniar impunemente (…) Tercero la difamación, más sutil todavía; toda persona tiene derecho a la reputación y si vos hace 20 años, pegaste un resbalón en la vida e hiciste una macana, pagaste la cuenta, pagaste la pena, sos una persona libre y sin mancha, no te pueden sacar por los medios de comunicación una historia que está superada y bien pagada ya, y bien resarcida, la difamación; te traen una mancha de antes y te la tiran ahora (…) Y cuarto (…) El amor a la cosa sucia (…) el amor a los escándalos (…) Hay medios que viven de publicitar escándalos sean o no verdaderos. Sean la mitad verdaderos o no. Pero viven de eso (…) –Finalmente agregó- Superando esos cuatro límites la comunicación sería algo maravilloso.” (Cfr.https: youtu.be/-4j5_nYMs9M).

Desde luego, el Papa no se estaba refiriendo a ningún periodista en particular, ni tampoco a ningún periódico en concreto. Pero sí manifestó una preocupación frente a cuatro tendencias (“actitudes malas” o “pecados”), que algunas veces se producen entre los medios de prensa, especialmente cuando se han convertido en grandes empresas; yo también veo, con semejante inquietud que el Papa, ese peligro en la sociedad costarricense. En esta ocasión, no estoy citando al Papa para plantear una acusación en particular. Si la tuviera la expresaría, pues nada temo al respecto; sin embargo, no lo hago porque no quiero caer en el mismo error que le achaco al diario La Nación, cuando plantea acusaciones generalizadas a todas las universidades públicas. Cito al Papa, como una referencia calificada en temas atinentes a los asuntos éticos, porque me preocupan ciertas tendencias de algunos medios de comunicación.

 Ahora deseo poner ejemplos, específicamente, ahora sí, acerca de la actitud del diario La Nación; en esta coyuntura en la que estudiantes de las universidades públicas acometieron con mucho valor, la iniciativa de denunciar el acoso sexual en las universidades, en medio de los temores que a ellas les debió producir.

Primera distorsión del diario sobre el tema del acoso. De manera insistente, el diario presenta al Rector de la UNA como un individuo que “reclama” a las alumnas por haber obviado la normativa de la institución en materia de acoso sexual. (La Nación 1/06/2019). En el mismo reportaje, se utilizan distintos verbos para calificar la misma acción: el Rector “increpó” (sig. Reprender con dureza y severidad); “reprochó” (sig. Reconvenir, echar en cara); “cuestionó en reiteradas ocasiones” (sig. Controvertir un punto dudoso, poner en duda lo afirmado por alguien.); reclamó (sig. Gritar, clamar o llamar con repetición y mucha instancia, en su primera acepción). A la audiencia del Consejo Universitario, ingresaron dos estudiantes como invitadas, más los representantes de ellos ante el Consejo. Nunca ocurrió lo que el diario describe, ni se dio de mi parte ese tono que se me atribuye de haber reprendido con dureza, ni menos haberles gritado o clamado con insistencia. Como vi que siempre las dos estudiantes invitadas obviaban referirse a la normativa de que dispone la UNA para atender las denuncias de acoso, me sentí en la obligación como jerarca de la Institución de informar sobre ello, con el objeto de contribuir a que las denuncias se puedan canalizar como corresponde.

Segunda distorsión del diario. Al día siguiente, domingo 2 de junio, muy destacado en primera página, el diario señala mediante un gran titular: “Reglamentos de ‘U’ públicas favorecen impunidad de acosadores. Carecen de sanciones específicas.” Más abajo, menos destacado: “Vacío dificulta acciones”, “Portillo a castigos leves” y “Solo UNA tiene fiscalía”. En pag.4 adonde el reportaje se desarrolla, se presenta una gráfica en un recuadro que entra parcialmente en contradicción con varios de los subtítulos de la portada. En dicha gráfica se resalta que la UNA es la única universidad pública que cumple con los cuatro indicadores de castigo al acoso sexual que allí se describen, porque (parafraseando): penaliza el acoso a los reincidentes, se sanciona a los encubridores, existen criterios para fijar la sanción, y se sanciona la denuncia falsa. Empero, la tónica del reportaje resalta que “Aunque en todas las casas estatales de enseñanza superior tienen algún tipo de normativa para penalizar a los agresores sexuales…estos mismos instrumentos en su mayoría, son abstractos y no definen cómo sancionar al ofensor.” (L.N.2/06/19.pag.4A). Es decir, lo contrario de lo que se dice en la gráfica para los casos de la UNA y del TEC, pues se había dicho que en ellas “existen criterios para fijar la sanción.” En cuanto a las faltas graves, insisten en subrayar que “…los reglamentos de las cinco universidades públicas no especifican cuáles conductas califican en esa categoría.” Curiosamente, en el mismo reportaje, en la página de enfrente, la 5A, se presentan los criterios de la UNA para fijar la sanción. No se impacienten mis lectores, lo más contradictorio de todo, es que se llega a reconocer que: “Según constató este medio (La Nación, obvio), la única normativa AMPLIA Y ESPECÍFICA es la de la UNA. Ahí, –nos dicen por fin que- a diferencia del resto de universidades, no solo se penaliza al denunciado sino a quien lo encubra.” (¡!) ¿Quién entiende semejante contradicción?

Tercera distorsión. Lo que sigue es un poco más sutil, pero lo voy a decir. Después de un editorial que me dedican el martes 4 de junio, al que me referiré después, el día 6 de este mismo mes, destacan en primera página, y luego la transfieren a la 6A, “Rector de UCR entregará los expedientes de los sancionados por acoso.” Solicito que retengan esto por favor. En el interior del artículo, se dice líneas abajo: “La Nación solicitó a las cinco universidades públicas la documentación sobre los hechos comprobados de hostigamiento sexual, omitiendo los nombres de las víctimas. Sin embargo, no hubo respuesta positiva.”

Y también expresaron que: “Luego de que el Rector de la UCR se comprometiera a revelar los expedientes, La Nación gestionó una nueva solicitud de los documentos. La casa de estudios confirmó que se encuentra tramitando el pedido.” –Y luego- “Este medio también reiteró la solicitud al Tec y a la UNA.” Así aparece escrito y visiblemente más destacado el nombre de la UNA (mayúscula todo), frente al Tec. (escrito así). “Los rectores –afirman inmediatamente- objetaron la solicitud de entrega de los expedientes por considerar que hay información sensible.” ¿Podría por ventura, algún lector sensato, suponer que La Nación no tenía la intención de responsabilizar al Rector Salom de que no se hubiesen entregado los expedientes sobre acoso sexual ya juzgados?

Un día después, el 7 de junio, en un editorial bastante osado por su irrespeto a rectores y universidades, titulado ampulosa e irreverentemente -insisto- “Piruetas universitarias”, fueron más lejos aún, al colocar a los rectores, en particular a los del TEC y de la UNA, en el centro de una conducta que calificaron ‘gentilmente’ como “contorsiones y peripecias” encaminada supuestamente por nuestra parte a “…justificar el secreto de los expedientes sobre acoso sexual tramitadas en esos centros de enseñanza…” Dichas “contorsiones y peripecias”, le produjeron “asombro” al editorialista. Pero luego, viene un párrafo, que podría ser calificado como algo tan vanal como gracioso, de no ser porque lo expresado en el editorial deviene una contradicción in adjecto, respecto de todo el ataque enderezado contra este servidor en el reportaje contenido en el periódico del día jueves 6 por ejemplo, y ahora hasta en el primer párrafo previamente señalado del mismo editorial de marras. Veamos: “…La Nación nunca dijo haber solicitado los expedientes a Salom, sino a la comisión encargada de resolver las denuncias, cuya presidenta (sic) denegó la petición.” –Así concluyeron que- “El Rector se apartó de la verdad…” etc. (editorial del 7/06/19.P.22A) ¿Qué importancia tiene, por Dios, que no me hubieran solicitado a mí directamente los expedientes sobre acoso sexual ya resueltos, cuando toda la noticia se orientó expresamente a responsabilizarme a mí de querer “…justificar el secreto de los expedientes sobre acoso sexual”?

Cuarta distorsión. Con todo respeto sea dicho, los dos editoriales escritos que me dedica el periódico, uno enteramente a mi persona y el otro compartido, son unas joyas, tanto por las distorsiones que contienen, como por las falsedades. Entre las distorsiones, fueron deslizando una tras otra, a lo largo de ambos escritos: Salom está desconsolado (¡!), Es preciso –dicen- exigirle a las autoridades una respuesta convincente, que hasta la hora no la han dado. La verdad es que en entrevistas hice un relato de lo que la Universidad Nacional ha plasmado en su normativa, y que en su conjunto casi nadie tiene entre las instituciones del Estado; fue entonces que me espetaron que la UNA no debe entregarse a la “…tonta autocomplacencia de señalar como monumental avance la creación de una fiscalía para recibir denuncias.” (La Nación 4/06/19). Entre lo señalado por mí se encuentra mínimamente: 1-una comisión contra el acoso sexual, para que ahí se tramiten las denuncias y se trasladen a la fiscalía interna; 2-la existencia de esta misma fiscalía; 3-la normativa que, ya vimos que hasta uno de los reportajes de La Nación reconoce como amplia y abundante. La afirmación que me endilgan de ‘monumental avance’ en la UNA, es del propio periódico buscando ironizar y pintar una caricatura; este recurso de la ironía que destila veneno, está presente a lo largo de ambos editoriales: “Para un rector como Salom, lo importante es ser reconocido como el creador de la fiscalía e impulsor de declaraciones y conmemoraciones.” ¿Adónde, cuándo dije que hubiese sido el creador de la fiscalía? Otro invento irónico del diario para producir distorsión de la imagen de la Universidad Nacional y del Rector. Dicen que mis acciones ‘valerosas e importantes’ no lo son tanto. Ponen entre comillas los calificativos de “acciones valerosas e importantes” como si me estuvieran citando, sin decir siquiera adónde dije tal cosa. No acostumbro hacerme autoelogios. Afán de desprestigio y más desprestigio por parte de La Nación, echando mano al recurso del ‘choteo.’ El resultado de todas estas distorsiones es que La Nación ha querido, como tantas veces, con fatuidad o arrogancia, con alevosía y premeditación, pintar una caricatura, pero no la realidad en este caso de la UNA y de algunas de sus autoridades.

Conclusión. El acoso sexual es un flagelo de toda la sociedad costarricense y más allá. Es el producto de una sociedad machista, mal educada. Los estudios científicos demuestran que de este flagelo no escapa ninguna clase social de la población, no escapa a ninguna institución. Las universidades no constituyen una excepción a ello, aunque nos resulte a todos “particularmente repugnante”, como también dice el editorialista; pero él desde el ‘Olimpo’ como si fuese un ‘Júpiter tonante’. La Nación juzga, sentencia, acusa, saca conclusiones… pero distorsiona la realidad. En la UNA respecto de este problema y de otros, estamos lejos de estar satisfechos con lo logrado, porque evidentemente tenemos casos de acoso, algunos de los cuales ni siquiera llegan a ser denunciados, por temor de las personas ofendidas. No obstante, aunque no somos los ‘campeones’ en la prevención, tampoco en el tratamiento del problema, hemos dado pasos importantes en la dirección correcta, que el periódico ha demostrado que no conoce bien y no se muestra muy preocupado por conocer, solo quiere nombres de quienes hayan resultado sancionados; lo cual es solo apenas una parte y no necesariamente la más importante de la solución.

Si queremos resultados consistentes, frente a un flagelo que es persistente, tenemos que cambiar la cultura del machismo y la prepotencia masculina que la acompaña. Es una tarea de toda la comunidad de la UNA consciente (que es mucha); pero algo de lo más importante, es esforzarnos porque estudiantes, especialmente las mujeres, pero también el personal académico y administrativo, conozcan bien la normativa que ya tenemos, que sepan que pueden acusar sin temor a represalias, que se conserva la privacidad de la persona afectada. El editorialista de La Nación, no fue capaz de reconocer sin ambages ni ‘piruetas’, los progresos logrados en la Institución. Reconocerlo es más importante de lo que pueda creerse, ya que aunque seguimos afrontando el flagelo del acoso sexual, tenemos normativa con qué defendernos que puede servir a otros. Los editoriales que me dedican, se muestran más interesados en zaherir, golpear y distorsionar la imagen de la UNA, antes que intentar sacar algo en claro.

Por último, los nombres de acosadores que fueron sentenciados, ya se dieron a la publicidad por la presidente de la comisión de Resolución de Denuncias sobre Hostigamiento Sexual de la Universidad Nacional. Se dieron ocultando las circunstancias que puedan afectar a las personas acosadas o a los testigos de los casos. Por cierto, tristemente, se fue un nombre que nunca debió aparecer, pues fue totalmente absuelto en la querella. Por razones como esta, aunque nunca me negué a dar la información, puesto que no fue a mí a quién se la pidieron, lo cierto es que tengo reparos. Tengo reservas de dar nombres de personas jóvenes, algunos estudiantes por cierto, pues pienso que puede impedir su regeneración. Nuestro énfasis, tanto el mío como el de la UNA, es en la prevención, protección y bienestar de estudiantes y el personal frente al acoso sexual. Al centrarse La Nación en acusaciones y en la búsqueda de nombres del pasado, ha caído en los cuatro “pecados” que resaltó el Papa: difundir la verdad a medias, calumniar en lugar de construir, difamar a personas que bien podrían haberse reformado tras pagar su condena, y en su apego por el escándalo y el amarillismo.

Editoriales como estos, no protegen, no construyen, no edifican ni educan para buscar un cambio de paradigma en nuestra cultura que tanto urge en nuestra sociedad machista y en todas nuestras instituciones. ¡Que sabias y perceptivas las advertencias del Papa Francisco!

Dr Alberto Salom Echeverría
Rector UNA.

CAMPO PAGADO- Publicado Periódico La Nación-Domingo 23 de Junio de 2019. Página 13.

https://www.facebook.com/notes/alberto-salom-echeverr%C3%ADa/grandes-distorsiones-del-peri%C3%B3dico-la-naci%C3%B3n/1197280067110089/

Imagen de portada con fines ilustrativos.

Enviado por M.Sc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

Sea parte de SURCOS:

https://surcosdigital.com/suscribirse/

Veterinario de la UNA elabora sustancia que regeneraría cartílago en caballos y humanos

Mediante modelos equinos, científico de la UNA destacó en Holanda por su investigación en la regeneración de cartílago para curar las rodillas de equinos y extrapolarlas a seres humanos

Según el estudio del médico veterinario Rafael Vindas (primer plano) la rodilla y la tuberosidad coxal del caballo, son modelos representativos para estudiar la regeneración del cartílago que se podrían usar en la salud pública (foto O.C-UNA).

Rafael Vindas Bolaños, médico veterinario de la cátedra de Cirugía de Especies Mayores de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (UNA), se convirtió en el primer científico costarricense especializado en medicina regenerativa que más se ha acercado a una sustancia capaz de regenerar el cartílago en las rodillas de los equinos y las personas, mediante implantes libres de células o por estimulación de la médula ósea. De esta forma lograría la alternativa de tratamientos para combatir la osteoartritis.

Los resultados de su tesis doctoral (Estrategias para la regeneración de cartílago y hueso puestas en práctica en un modelo equino, utilizando matrices libres de células) se producen luego de varias investigaciones que ha venido realizando en una de las mejores del mundo en medicina veterinaria como lo es la Universidad de Utrecht, en los Países bajos, en conjunto con el Hospital de equinos de la UNA y el Centro Médico Universitario de medicina humana de la misma universidad holandesa.

El principal propósito de este estudio fue hallar matrices, sustancias o hidrogeles, algunas acompañadas en tecnologías de impresión de tejidos o sustancias en tercera dimensión, que pudiesen regenerar cartílago en la rodilla de los equinos para luego aplicar dichos experimentos en las personas adultas, por ser quienes más sufren de osteoartritis en el mundo.

Vindas explicó que la investigación se enfocó en estudios in vivo en equinos, evaluando varias matrices regenerativas a largo plazo que permitieran reparar el cartílago articular y hueso, mediante técnicas acelulares. Como resultado de este análisis se concluyó que la rodilla y la tuberosidad coxal del caballo, son modelos representativos para estudiar la regeneración del cartílago y hueso, con un verdadero sentido de medicina traslacional, que implica transformar los resultados obtenidos en el laboratorio, en avances para la salud pública.

“Los altos costos financieros, éticos y de bienestar animal de este trabajo se justifican por la necesidad económica y de bienestar en los equinos y personas que sufren de osteoartritis (OA), quienes requieren de nuevos tratamientos más eficientes en la regeneración de cartílago y hueso subcondral, para tener una mejor calidad de vida”, comentó Vindas.

Regenerar, no reparar

Agregó que hasta a la fecha no se ha encontrado en el mundo una matriz eficiente que regenere el cartílago en los mamíferos adultos, como sí sucede con el hueso. “En la actualidad solo se repara la lesión del cartílago; es decir, que en lugar de obtener un tejido de la misma calidad al natural, se obtiene un tejido de relleno con arquitectura diferente. Es un tejido con pocas células y con un tejido fibroso (fibrocartílago) y no hialino como lo encontramos en su estado original”, mencionó el veterinario.

Detalló que cuando se obtiene un tejido de baja calidad, se protege temporalmente la zona de la lesión, pero con el tiempo se desprende y la lesión tiende a resurgir; de ahí el interés de la medicina regenerativa por obtener tratamientos que suplan la necesidad de regenerar el cartílago hialino.

En ese sentido, explicó que comprender el término regeneración es vital en este estudio, pues consiste en obtener un tejido idéntico al que fue dañado; es decir, de la misma calidad y naturaleza que el tejido originario, lo cual se dificulta más en adultos.

Vindas resaltó que en los equinos las lesiones del cartílago articular de las rodillas son muy parecidas a las del ser humano. Al ser el equino un animal atlético, tienden a sufrir lesiones en competencias o en tareas cotidianas de trabajo y consecuentemente pueden surgir casos de osteoartritis.

Enfatizó que, en el caso de los humanos, los adultos mayores son quienes más sufren este tipo de lesiones al punto de convertirse en un problema de salud pública que afecta a millones de personas en el mundo y hasta la fecha no hay una cura eficiente. Por esto—considera—la medicina humana y veterinaria deben invertir y generar alternativas mediante trabajado en conjunto “UNA-Medicina”, para futuros estudios de regeneración de tejidos.

En el laboratorio

Como parte de su estudio, Vindas aplicó por vez primera en el mundo la técnica de implantes en la tuberosidad coxal del equino, como un modelo para estudios de regeneración de defectos óseos, analizando andamios a base de fosfato tricálcico, polímeros y biomateriales, impresos en tercera dimensión (3D) y como resultado se evidenció la osteoconductividad, y la importancia de la microporosidad en las cerámicas investigadas.

El modelo usado, por primera vez en el mundo, de la coxa del equino es adecuado para las investigaciones en regeneración de hueso que utilizan matrices o andamios de diferentes componentes y que estimulan la regeneración; o sea que resultan también vitales para las investigaciones de cartílago en la rodilla, ya que el cartílago tiene como base el tejido osteocondral.

Asimismo, la técnica de nanofractura para estimular la médula ósea y el uso de un novedoso hidrogel autoadherible en la rodilla del equino mostraron resultados preliminares muy prometedores en la regeneración de cartílago, que también serán utilizados para próximos estudios en humanos.

*** Mayor Información con: Dr. Rafael Vindas (8351-1313), Oficina de Comunicación de la Universidad Nacional, (2277-3464).

johnz

 

Enviado por Oficina Comunicación UNA.

Sea parte de SURCOS:

https://surcosdigital.com/suscribirse/

UNA: Presentan investigaciones sobre hostigamiento sexual en universidades de América Latina y Europa

Los resultados de investigaciones sobre violencia de género, concretamente hostigamiento sexual, realizadas en universidades de América Latina y Europa, se presentarán durante un encuentro internacional e interuniversitario, que tendrá lugar en el Campus Omar Dengo de la Universidad Nacional (UNA), en Heredia, los días lunes 17 y martes 18 de junio de 2019 de 8 a.m. a 5 p.m.

Continuar leyendo

Nuestro océano

El gran océano azul del planeta Tierra alberga gran cantidad de seres vivos. Su temperatura, sus componentes químicos y sus formas de vida también hacen que el plantea sea habitable. Fenómenos climáticos, múltiples alimentos e incluso la mayor parte de la producción de oxígeno mundial, provienen y son regulados por este (Organización de las Naciones Unidas [ONU], s.f.). Los océanos producen incontables servicios ecosistémicos que son esenciales para la humanidad, pero el cambio climático, la escasa o inefectiva regulación de actividades que se llevan a cabo en el medio marino, la contaminación; entre otros aspectos, están causando la pérdida de los ecosistemas marinos (Rodríguez y Reul,2011).

Continuar leyendo