Ir al contenido principal

Etiqueta: Universidad de Costa Rica

LA GUERRA CIVIL DEL 48: Una lectura historiográfica distinta

Trino Barrantes Araya
CE:
camilosantamaria775@gmail.com
Tel: 00 (506) 8990 30 37
Alfonso Pardo Martínez
CE:
alfonsopar@gmail.com
Tel: 00 (506) 8362 52 06

Introducción

Recorrer historiográficamente los hechos políticos de 1948, obliga a armarse de un cuerpo teórico, para no quedar enredado en los intersticios y el tejido con que se ha escrito la historia oficial. En cualquiera de las corrientes, son los vencedores a los que se le ha otorgado la potestad de esa narrativa.

Algunos historiadores dan por sentado la lectura obligada de la Huelga de Brazos Caídos, como antecedente inmediato que supone las bases de los fenómenos que precipitarán más tarde la Guerra Civil (Calderón Hernández, 2002; Molina, 2002, Contreras, 2008, Lehoucq, 19912). Obviamente para explicar los hechos político-militares de 1948, estamos en la obligación de explicar muchos otros factores que precipitaron este conflicto armado. Pero los hechos del 48, no serían completos si no se tiene como marco de referencia el papel del Partido Vanguardia Popular, la política de alianzas y los capítulos de las Garantías Sociales, el Código de Trabajo, la aparición de la Caja Costarricense del Seguro Social y la fundación de la Universidad de Costa Rica. Obviamente, estos aspectos gustan ser soslayados por una parte de los historiadores y principalmente por la historia oficial.

Otros/as han señalado, a partir de los actores sociales, nuevas propuestas para describir el carácter tan violento que asumen estos hechos históricos. Un gran esfuerzo a partir de las memorias de los niños y niñas nacidos en el marco de la guerra. Interpretaciones y explicaciones desde lo militar, lo diplomático o confrontando relatos, recopilan de manera dialéctica visiones distintas del acontecimiento vivido en dicho momento.

I.- Los niveles de los contextos: Lo internacional y lo nacional

La Crisis Económica de 1929-1933, la inestabilidad económica resultado de la Segunda Guerra Mundial, el nuevo mapa bipolar surgido a partir de 1945. La nuevas vías y propuestas para el desarrollo de nuestras economías bajo la hegemonía del imperialismo norteamericano. El marco generado a partir de la “Guerra Fría” representan, sin lugar a dudas, el marco coyuntural de la situación internacional en que queda inscrito nuestro país y consecuentemente la Guerra Civil del 48.

En lo interno, es fácil adivinar que la década de los años 40, tienen en sus cimientos el germen que va a potenciar más tarde el caldo de cultivo en donde se precipitan los hechos político-militares del 48.

Nuevas divisiones políticas, consolidación de lecturas ideológicas diferentes, partidos minoritarios que asumen un papel protagónico, tal es el caso de Confraternidad Guanacasteca, el papel mediático de la prensa y las acusaciones mutuas respecto al fraude electoral, van dándole cuerpo al tejido en donde tendrá lugar el conflicto señalado.

Una pequeña burguesía intelectual, conducida por el Centro de Estudios de Problemas Nacionales, un cierto corrimiento del Partido Vanguardia Popular a las tesis gobiernistas, los pequeños empresarios políticos; nuevas políticas de alianza tendrán como resultado una polarización política cada vez mayor.

Todo lo anterior nos lleva a un hecho desencadenante que tendrá sus prolegómenos más marcados con los efectos generados a partir de las elecciones de 1948. Esta campaña polarizó dos visiones político-electorales, claramente diferenciadas. Por una parte, la figura de Otilio Ulate, encabezando el Partido Unión Nacional y por la otra, el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, líder indiscutible del Partido Republicano Nacional. Monseñor Sanabria, Manuel Mora Valverde, el Partido Vanguardia Popular, el papel decidido de los sindicatos bajo la ideología marxista, forman ese complejo tejido donde se dan estos acontecimientos.

Es necesario tener presente, como lo reseña Iván Molina, que a pesar del contexto de fraude que sirve de aureola a las elecciones de 1944, se introdujo una de la más importante reforma al Código Electoral en 1946, la cual tuvo como objetivo independizar la organización de los comicios electorales por parte del Poder Ejecutivo, para dejarlo en manos del Tribunal Nacional Electoral (2002:181.

El otro elemento que es importante tener presente en esta aproximación, fue la creciente polarización política dentro de la misma oposición entre Cortés y Ulate, que de alguna manera será el que incida más directamente en el desencadenamiento de los conflictos de 1948 (Contreras,2008:190).

Actores sociales más relevantes en los hechos político-militares de la Guerra Civil de 1948

Debemos reiterar en esta apartado que, un aspecto que influyó decididamente en el espacio político en los años cuarenta, fueron las reformas sociales, orientadas a favorecer a las grandes mayorías y consecuentemente a potenciar su nivel político-ideológico (http://www.museocostarica.go.cr/es_cr/en-detalle/la-guerra-civil-de-1948-una-sintesis.html?Itemid=115)  Pero, con esa misma rigurosidad que vemos los antecedentes de este conflicto, estamos en la obligación de ver objetivamente los hechos ocurridos en el mismo contexto de la guerra. Estos factores y los nuevos actores sociales imprimen un sello de larga data a este acontecimiento (http://historia.fes.ucr.ac.cr/dialogos.htm).

No se trata de darle un lugar de privilegio a los actores que conoce el discurso oficial, a saber: Teodoro Picado M, José Figueres Ferrer, Otilio Ulate Blanco, Santos León Herrera. De igual envergadura es dar lectura al papel del Partido Social Demócrata, el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, el Ejército de Liberación Nacional, la Legión del Caribe (Schifter, 1980:68 y 75) y, la doctrina social de la iglesia, el aporte del Partido Vanguardia Popular y claro está, la fracción oficialista.

Sobre la Legión del Caribe, Guillermo Villegas H, en su narrativa testimonios del 48, sostiene como tesis central que varios militares (Juan Rodríguez, de la República Dominicana, Rosendo Argüello, de Nicaragua, Horacio Julio Ornes, entre otros, se hicieron presentes en Costa Rica y su papel en el conflicto fue muy importante, además del aporte en la proporción de armas para darle un contenido real al proceso de la guerra (Cfr, Villegas, PP.: 199, 208, 210).

Recordemos aquí, tal y como lo señalamos en nuestra introducción en este apartado es necesario referir a la Huelga de Brazos Caídos de 1947. Aunque en esencia, este movimiento fue un paro patronal, lo cierto también es que sus demandas fueron aceptadas como definitivas por el Tribunal Nacional Electoral. Cabe destacar que los actores sociales más importantes de este evento lo constituyeron los trabajadores del sistema bancario nacional y los comerciantes. Aunque una buena masa de la clase trabajadora y otro poco más de contingentes sociales populares también sumaron su fuerza a este paro (Cfr. Manuel Rojas, Pp.: 109-110 y 150).

Cuarenta días que sacudieron el suelo patrio: La Guerra Civil de 1948

Distingamos, pues, dos grandes factores que está en la base de este conflicto. En primer lugar, existe, como tesis central por gran parte de la historiografía costarricense que, el “conflicto político-electoral” es sin duda la “chispa que encendió” la apacible pradera del suelo costarricense. Tal vez el punto más álgido del acontecimiento tuvo lugar el 12 de marzo de 1948, cuando los militares y soldados del Ejército de Liberación Nacional toman San Isidro del General, con el grave acontecimiento del asesinato del coronel gubernamental Rigoberto Pacheco; pero de la misma envergadura son los acontecimientos que se suceden en San Ramón de Alajuela, con la muerte de los figueristas Catalino Murillo y Federico Arce (López,2000:292).

A estos eventos político-militares le siguieron el día 13 de marzo con la toma de San Cristóbal Sur y sucesivamente la toma de San Marcos de Tarrazú y Santa María de Dota, por parte del Ejército de Liberación Nacional.

El autor citado, Juan diego López, en su texto: Los cuarenta días de 1948: La guerra civil de Costa Rica, reseña que dos días después los seguidores de Picado toman Buenos Aires, posteriormente el 9 de abril arranca la Marcha Fantasma. Operación bélica conducida por el ELN, que culmina el 12 de abril con la toma de Paraíso y Cartago. Más tarde, con la ayuda de la Legión del Caribe, bombardean Limón y el Ejército de Liberación Nacional se apunta un triunfo más,  tomándose el centro de esa provincia y el puerto de Moin. (http://www.slideshare.net/Socialesdigital/costa-rica-en-la-decada-de-los-40-134602245).

Vale reseñar que el papel jugado en todo este proceso de lucha civil, por los dirigentes comunistas, bajo el alero del Partido Vanguardia Popular, son imprescindibles para entender los alcances del conflicto al que referimos.

El final de la Guerra Civil lleva a un breve espacio de transición en el cual, en el gobierno de los 18 días, le corresponderá a Santos León Herrera, asumir la presidencia de la República. Su gran logro, poner fin, oficialmente, al conflicto político-militar en que se vio envuelto nuestro país. Pero en ese mismo orden, también se dictaron los decretos que pone en manos de los vencedores el aparato militar costarricense, los cuarteles, la Fuerza Armada y la Fuerza Policial.

En esta suerte de impase político, el 10 de mayo se establece formalmente la Junta Revolucionaria, a la cual le corresponderá el ejercicio del poder durante los dieciocho meses siguientes. Este gobierno de facto asume el nombre de Junta Fundadora de la Segunda República y de inmediato se abocó a convocar la Asamblea Nacional Constituyente.

Paralelo a la Constituyente, los nefastos Decretos Ley de la Junta Fundadora de la Segunda República, proscribiendo los sindicatos clasistas y al mismo partido comunista bajo el nombre de Partido Vanguardia Popular, tienen su epílogo más amargo en el asesinato impune de los mártires del Codo del Diablo. Necesitamos, entonces, reescribir la historia desde las voces de las grandes mayorías.

Sin lugar a dudas, estos acontecimientos siembran las bases del Estado Social de Derecho mediante el Estado Benefactor que tendrá lugar en los próximos quinquenios.

Una página que requerirá de un nuevo examen es la firma del Pacto de Ochomogo. Sin la verdadera y correcta interpretación de estos hechos históricos, no se le está otorgando a nuestra historia el contenido objetivo que como ciencia requiere. Si un atroz crimen como el que se ejecutó contra los mártires del Codo del Diablo, no se aclara, nuestra historia seguirá cargando grandes vacíos.

 

Imagen ilustrativa.

Comunicado del grupo Saberes Comunitarios ante declaratoria de 2022 como UCR Para las Comunidades

COMUNICADO DEL GRUPO SABERES COMUNITARIOS

4 de diciembre del 2021

Desde el grupo Saberes Comunitarios (de ahora en adelante SACO), conformado por representantes de Longo Mai y Volcán de la zona sur, Paraíso de Sixaola y territorio bribri de Talamanca, Los Almendros de Siquirres, Guacimal de Puntarenas y Guatuso de la zona norte, queremos manifestar nuestro sentir, ante este año 2022, en que la Universidad de Costa Rica lo ha declarado como año de la UCR para las comunidades.

Con esta pandemia, las comunidades rurales, costeras, campesinas e indígenas, hemos vivido de forma muy cruda los efectos de la crisis, y aunque en cada comunidad ha sido muy diferente, hay muchas cosas en común que hemos percibido: el desempleo, los pocos apoyos del Estado, la incertidumbre, el alza en los precios de absolutamente todo, la inflación, etc. Las comunidades y los territorios hemos vivido en carne propia el aumento de la pobreza, mientras vemos que hay otras personas, pertenecientes a los grupos de poder, a las que les exoneran los impuestos, y más bien han aprovechado la pandemia para acumular riqueza.

La primera línea de combate de esta pandemia no solo la forman las personas funcionarias de la CCSS, también la formamos las personas de los pueblos, de los territorios indígenas, de los asentamientos campesinos, de las comunidades costeras y rurales. Desde SACO hemos continuado trabajando la tierra, cuidando los bosques, protegiendo nuestros ríos, sembrando, manteniendo nuestras semillas y velando por la vida de nuestras familias.

Nos ha hecho mucha falta participar de actividades de forma presencial con la Universidad a través de la Acción Social, y en el caso de nuestro, con Kioscos Socioambientales, con quienes hemos trabajado en distintos proyectos desde hace muchos años, y luego a través de nuestro grupo SACO. Nos hace falta vernos, seguir trabajando en conjunto. Nos preocupan los recortes a las universidades públicas, porque las universidades no son solo los profesores y estudiantes, también somos todas las personas que trabajamos y participamos de proyectos de investigación y de acción social.

SACO es de suma importancia para nosotras y nosotros, y por eso mismo, esperamos que este año 2022, el año de las Universidades para las Comunidades, la Universidad de Costa Rica mantenga su compromiso de trabajar con las personas de los territorios, y seguirnos apoyando mutuamente en el conocimiento y las prácticas que realmente necesitamos.

Sentires y Saberes: Minería en el más allá con Alberto Acosta y Peter Bloom

SURCOS comparte la siguiente información:

En esta ocasión se conversó sobre una nueva frontera extractiva que amenaza darle un «respiro» al sistema económico actual: el espacio, una parte minúscula de la humanidad lucrando y un sistema extractivo ampliando sus límites, pero también sus consecuencias. Esta nueva etapa procura ser la justificante de su “vigencia” como motor de las sociedades, pero, ¿Qué nos dicen estos extractivismos futuros sobre nuestras sociedades de hoy?

En esta oportunidad, el programa contó con la participación de  Alberto Acosta y Peter Bloom que recientemente escribieron un artículo titulado «Minería en el más allá fase superior de los extractivismos» que nos proponen reflexionar sobre las implicaciones futuras de esta apuesta. 

Sentires y Saberes es un espacio del Observatorio de Bienes Comunes del Programa Kioscos Socioambientales y del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica con el fin de profundizar la reflexión en torno a los Bienes Comunes, sobre su origen, propiedad y gestión.

Puede ver el artículo de Alberto Acoata y Peter Bloom aquí 

Adjuntamos el video del programa:

Enviado a SURCOS por Luis Sanabria Zaniboni.

Programa Semillas y Saberes

El jueves 8 de julio en Semillas y Saberes se conversó sobre la experiencia de la Asociación Agro Orgánica Guanacasteca y su papel en la producción de los alimentos que llegan a nuestra mesa.

Se contó con la participación de:

  • Irene Burgués Arrea
  • Ocksan Ajún Calvo

Y se presentaron los audios de:

  • Miguel Gutiérrez Villagra
  • José Luis Cortés Salazar

En la charla se conversó sobre temas como la conservación del suelo y a conocer las experiencias y vivencias de la organización, los esfuerzos para la soberanía y seguridad alimentaria. El vídeo completo se encuentra en el siguiente enlace:

https://fb.watch/6De18UQwNQ/

Viernes de cátedra: «¿Cuál futuro para las mujeres de Centroamérica?»

SURCOS comparte la siguiente invitación:

Hoy viernes 30 de abril a las 5:00 p. m., se llevará a cabo la cátedra centroamericana con la temática: ¿Cuál futuro para las mujeres de Centroamérica? Contará con la participación de las siguientes invitadas:

  • Maria José Cascante, docente e investigadora de la Universidad de Costa Rica. Actual vicerrectora de Vida Estudiantil.
  • Subversivas, Colectiva Feminista Nicaraguense.
  • Diana Campos Ortíz, Docente cátedra Centroamérica, Universidad de Costa Rica.

El evento se transmitirá por Facebook Live de: Cátedra Centroamérica/UCR.

Reglamento de la Universidad de Costa Rica contra del hostigamiento sexual

El pasado 17 de marzo se emitió el comunicado SP-D-0243-2021 firmado por Oriester Francisco Abarca Hernández en el que se estipula que a partir del primer ciclo del 2021 se debe adjuntar una infografía a los programas de cada curso que se impartan, como medida para que los y las estudiantes puedan conocer cuáles son esas manifestaciones no verbales, verbales, físicas, escritas que son denunciables y aplicables a cualquier persona que forme parte de la Universidad de Costa Rica.

Lo anterior, se está manejando específicamente para la sede del pacifico: Arnoldo Ferreto Segura y fue promovido por la Asamblea de Mujeres de la Sede del Pacífico y comunicado oficialmente por la dirección de la Sede.

Adjuntamos el documento y la infografía:

Palabras proféticas de don Fernando Baudrit en la Asamblea Constituyente

Marinela Córdoba Zamora

“Lo que perseguimos es evitarle a la Universidad la amenaza de futuros Congresos movidos por intereses politiqueros … Mañana, si la Universidad no se adapta al ambiente político imperante, un Congreso, con el propósito de liquidarla, lo podrá conseguir fácilmente rebajando el subsidio del Estado. Ya dije que, si no estuviéramos viviendo el régimen actual, la Universidad habría desaparecido, o bien se hubiera convertido en una dócil dependencia del Poder Ejecutivo. Ya se tramaba, en este mismo recinto, y por el último Congreso en ese sentido. Hasta se barajaban los nombres de las personas que nos iban a sustituir, en la dirección de la Universidad. ¿Quién nos asegura que en el futuro no podría presentarse una situación parecida? Precisamente para evitar que esto pueda llegar a presentarse es necesario, indispensable, dotar a la Universidad de Costa Rica de una auténtica independencia administrativa, docente y económica.” (Acta 160, 4/X/1949, tomo III, p.395.)

 

Compartido con SURCOS por Fernando Rodríguez Garro.
Publicado en la página de Facebook de la autora.

SETENA aprueba proyecto de combustión química o incineración en Guanacaste

Ecologistas interpondrán acciones legales

BLOQUE VERDE 13/01/2021

A finales del año pasado aprobó la viabilidad ambiental del proyecto de incineración bajo la modalidad de gasificación según consta en la Resolución N°2146-2020-SETENA.

Ante el avance del proyecto de COOPEGUANACASTE los ecologistas buscarán interponer acciones legales para evidenciar todos los posibles riesgos e impactos que el proyecto conlleva.

El proyecto que tiene un costo de más de 38 millones de dólares, inició el trámite en 2014. Es seis años después, y en los últimos días hábiles del 2020, que se aprueba sin la mayor participación social o publicidad al respecto. Es así como COOPEGUANACASTE pretende desarrollar en distrito de Belén del cantón de Carrillo una incineradora y pretende supuestamente generar energía con los desechos de la mayoría de los cantones de Guanacaste, cuando en realidad la energía empleada en la gasificación es mucho mayor a la generada.

La planta cuenta con capacidad teórica para generar entre 8 MW y 10 MW de electricidad procesando entre 150 y 180 toneladas de residuos sólidos municipales al día.

La gasificación es un procedimiento de alto consumo energético que intentan reducir el volumen de residuos convirtiéndolos en gas a través de la combustión conocida. La gasificación de residuos está clasificada como una forma de incineración por la Unión Europea y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

Según el informe Análisis del riesgo de las tecnologías de gasificación y pirólisis de residuos de la de la Alianza Global para Alternativas a la Incineración GAIA “existen muchos ejemplos de plantas que se vieron forzadas a cerrar debido a fallas técnicas y fracaso financiero (…) Se han invertido más de 2 mil millones de dólares solo en los proyectos que figuran en este informe, todos los cuales fueron cerrados o cancelados antes de comenzar las operaciones.”

El documento además señala “que tales instalaciones emiten dióxido de carbono a partir de materiales derivados de fuentes de combustible fósil como los residuos de plástico y carbón”, contrario al propósito de descarbonizar o reducir el calentamiento global.

El informe de GAIA concluye que “los beneficios potenciales de la gasificación de residuos son menores y más inciertos, y los riesgos son mucho mayores de lo que sus proponentes afirman”.

Según la fundamentación en que se basa SETENA para otorgar la viabilidad es que “debido a la problemática del ICE de satisfacer su demanda energética aumentando su producción de energía utilizando tecnologías más económicas”. Sin embargo, la situación energética hoy según el ICE es bastante distinta pues la generación es 100 % renovable e inclusive rechaza seguir comprando energía a los generadores privados por el estancamiento de la demanda, en síntesis, sobra energía y no es necesario más proyectos a corto plazo.

De hecho, en relación con otro proyecto de incineración promovido por FEMETROM la presidencia del ICE aseguró que tiene cubierta la demanda de Costa Rica en materia de electricidad y que no es del interés del ICE este tipo de actividad ya que buscan una matriz de energía renovable. En la carta del ICE se indica que “El Plan de Expansión de la Generación Eléctrica (2018-2034) concluye que la ruta recomendada muestra que el país tiene garantizada la atención de la demanda eléctrica para los próximos ocho años, a partir de una matriz de generación renovable, confiable y diversa, consolidando un modelo eléctrico nacional basado en fuentes renovables” (oficio 0060-300-2020 de fecha 17-07-2020).

Impacto socioambiental

“La incineración y la gasificación de la basura producen cenizas y escorias tan tóxicos y contaminantes como los desechos radiactivos y hay que confinarlos en depósitos con las mismas condiciones de seguridad tal como lo están haciendo en Alemania” afirmó Ronald Arrieta, especialista en tecnologías de tratamiento de desechos sólidos de la Universidad de Costa Rica en una entrevista sobre el tema (ver entrevista completa).

Arrieta dijo que “es necesario que a la gente le quede claro que, con la incineración, la basura no desaparece. La basura al igual que cualquier otra materia no desaparece se transforma. En este caso se transforma en dióxido de carbono que va a empeorar el efecto invernadero. También se transforma en cenizas que están cargadas de metales pesados como el plomo, el cadmio, el mercurio que causan graves daños a la salud humana y el ambiente. No es cierto, que esas cenizas se puedan usar como abono, estas cenizas son tóxicas y cancerígenas”.

Agregó Arrieta “Además, se producen gases tóxicos de los cuales no existen registros científicos sobre la cantidad de estas sustancias presentes en el ambiente, que mantienen niveles de inocuidad. Lo peor es que estas sustancias se acumulan en los seres vivos porque nuestros organismos no las pueden digerir y se sabe que son extremadamente cancerígenas”, acotó.

“Hay una dioxina, por ejemplo, que está catalogada como la sustancia más cancerígena que se conoce en el mundo, y esta es solo una de varias toxinas que se liberan al ambiente con la incineración y la gasificación” advirtió el científico de la UCR,

Otra de las preocupaciones de los ecologistas es que el país no cuenta ni con la estructura jurídica, de laboratorios ni el personal especializado para poner en práctica la fiscalización de esta actividad y para ejercer los fuertes controles que se requieren para garantizar que se cumpla el reglamento que permite esta actividad (Decreto No. 39136-S-MINAE, 15-6- 2015).

 

Imagen tomada de Informatico.com

Enviado a SURCOS por Henry Picado.

El Movimiento Ecologista-Humanista de Geografía (MEHG): una memoria colectiva

Alberto Gutiérrez Arguedas

Decía el escritor Eduardo Galeano –inspirado en la tradición de la cultura Nagô, originaria del África Occidental- que los seres humanos tenemos dos memorias: una memoria individual y una memoria colectiva. La primera está condenada a muerte, así como la vida material de todas las personas. La segunda es inmortal, invencible: compartiendo la memoria en colectivo, esta sobrevive el pasar del tiempo y de los individuos. La motivación de escribir este texto es para poner a disposición de la memoria colectiva la experiencia del Movimiento Ecologista-Humanista de Geografía (MEHG). El relato es desde mi perspectiva individual, por lo tanto, es posible que haya algunas omisiones o imprecisiones.

El MEHG fue un colectivo formado por estudiantes de geografía de la Universidad de Costa Rica, hace aproximadamente una década, entre 2010 y 2012. Nació de la amistad: antes de ser un colectivo organizado, fue un grupo de amigos, con profundos vínculos de afecto. El “núcleo duro” del MEHG estaba conformado por seis personas: Julio Abarca, Alejandro Ferlini “Maja”, Jorge González “Cof”, Alberto Gutiérrez “Beto”, José “Checho” Mora y Dany Villalobos. Sin embargo, alrededor de este espacio convergieron muchas otras personas, de formas más puntuales e indirectas, con quienes el colectivo dialogó y de quienes se inspiró, en su mayoría, provenientes del “hábitat” de la Facultad de Ciencias Sociales, cuya Plaza 24 de Abril era un espacio de intensa socialización e intercambios. En ese contexto, un grupo de estudiantes de geografía -en aquel entonces de entre 20 y 26 años- con ideas, inquietudes y visiones del mundo compartidas, terminó transformándose en un actor político, dentro y fuera de la universidad.

No recuerdo un momento o evento en específico que marque el nacimiento del MEHG, ni tampoco el día en que comenzamos a auto-identificarnos con ese nombre. Lo que sí tengo claro es que eso sucedió en algún momento durante el primer semestre de 2010, en medio de una coyuntura muy particular en el seno de la organización estudiantil en geografía. Desde hacía algunos meses la ASEGE -Asociación de Estudiantes de Geografía, órgano formal de representación estudiantil- estaba prácticamente clausurada. Normalmente, las elecciones para representación estudiantil se realizaban hacia el final de año, de forma tal que el grupo escogido trabajaría al frente de la Asociación durante todo el año siguiente. No recuerdo por qué motivo, pero al final de 2009 no se hizo elección, lo cual condujo a una especie de “cierre técnico” de la ASEGE para 2010.

Frente a este vacío, decidimos actuar. De manera informal y auto-convocada, comenzamos a organizarnos y a ocupar el espacio de la ASEGE, inclusive, el espacio físico. Esto provocó fuertes tensiones y conflictos con otros estudiantes, principalmente, aquellos que habían ocupado la Junta Directiva durante 2009, los cuales seguían asumiendo como representantes estudiantiles oficiales (por ejemplo, aún conservaban las llaves de la oficina de la ASEGE). Durante 2010 esto provocó una agria disputa entre los diferentes sectores estudiantiles, la cual asumió una forma binaria: “radicales/sociales” vs. “conservadores/SIG”, con mutua intransigencia y hostilidad. Lamentablemente, estas tensiones entre estudiantes –quienes éramos compañeros/as en cursos- fueron, en buena medida, azuzadas por añejos rencores de algunos docentes de geografía, los cuales buscaron instrumentalizar a las y los estudiantes para mover sus propias agendas.

Luego de varios meses en ese impasse, a finales de 2010 se realizaron elecciones para la Junta Directiva de la ASEGE, en la cual se enfrentaron los dos sectores en disputa, con resultado favorable para nosotros. Recuerdo haber celebrado con gran alegría esa victoria electoral. En esta nueva etapa, el trabajo del MEHG se traslapó con la ASEGE, sin embargo, siempre tuvimos muy claro que eran espacios diferentes y que sería un grave error confundirlos. De hecho, en esa Junta Directiva de ASEGE (que trabajó durante 2011) también hubo participación de personas externas al MEHG, sin embargo, la presidencia sí fue ocupada por uno de nosotros: Dany Villalobos.

En términos generales, lo que motivó la conformación del MEHG fue una necesidad muy grande de ampliar nuestro horizonte y de conocer otras referencias, teóricas y políticas, dentro de la geografía y las ciencias sociales en general. Teníamos noción de ciertas cosas, discusiones que se daban en otros países, algún autor o autora por aquí y por allá, sin embargo, eran muy escasas las referencias que teníamos en el pensamiento geográfico social-crítico, sobre todo, aquel que se producía en nuestra propia región, en América Latina. No quiero ser malagradecido: la Escuela de Geografía nos proporcionó una buena formación, sin embargo, es innegable que este constituye uno de sus puntos más débiles, con algunas brillantes excepciones, como por ejemplo el profesor Carlos Granados.

De manera casi auto-didacta, “sin mapa”, asumimos el desafío de construir una geografía crítica, que se posicionara activamente en asuntos de la realidad universitaria, nacional y regional, comprometida con los procesos de transformación y lucha social. Recuerdo en aquel entonces leer un manifiesto de GeoRaizAL –Red de Geografía Crítica de Raíz Latinoamericana, de la Universidad Externado, Colombia- el cual plasmaba en texto aquellas inquietudes que para nosotros aún eran un tanto vagas y amorfas. Ese manifiesto –el cual hacía referencia a algunos autores/as latinoamericanos/as, que luego nos dimos a la tarea de buscar- definía mejor la perspectiva del MEHG que lo que nosotros mismos hubiésemos logrado hacer.

De esa forma, fuimos construyendo un discurso propio dentro de la Escuela de Geografía, contestatario y disonante, el cual criticaba frontalmente una corriente que en aquel entonces comenzaba a tomar fuerza y que hoy, una década más tarde, se ha consolidado como perspectiva hegemónica: la geomática y los SIG (sistemas de información geográfica). Nuestra crítica no era hacia los SIG como tales, sino hacia una visión que reduce la geografía a los SIG, a la técnica; siempre los vimos como herramientas para el quehacer geográfico, como un medio y no como un fin en sí mismo. De hecho, en aquel momento –bajo la dirección del profesor Rafael Arce- comenzó a plantearse la idea de un nuevo plan de estudios en geografía, en cuya discusión participamos activamente (inclusive, elaboramos una propuesta propia, luego de haber revisado distintos programas en universidades de otros países).

Un episodio concreto que ilustra estas disputas epistémicas y políticas dentro de la comunidad geográfica fue un conversatorio realizado en marzo de 2012, en conmemoración de los 15 años de la Escuela de Geografía, en donde hubo participación de varias generaciones de geógrafos/as, entre estas, la nuestra. En aquella ocasión, “Checho” asumió el desafío y realizó una exposición en la cual plasmaba la perspectiva del MEHG, señalando, entre otras cuestiones, que “la Escuela de Geografía está bastante desligada de las Ciencias Sociales, a pesar de estar dentro de esta Facultad” (link para nota de prensa sobre el evento: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2012/03/29/escuela-de-geografia-reflexiona-sobre-sus-15-anos-de-existencia.html). Al final, esta fue una batalla perdida: años más tarde –alrededor de 2015- se hizo realidad el nuevo plan de estudios, el cual vino a reestructurar de manera significativa el perfil de la carrera, mucho más próximo de las ingenierías y las ciencias exactas y aún más lejos de las ciencias sociales, las humanidades y el pensamiento crítico.

Otro evento importante en esta historia fue el XIII EGAL -Encuentro de Geografías de América Latina-, realizado en Costa Rica, en julio de 2011. Nuestro país fue sede del principal encuentro de la comunidad geográfica de América Latina, en donde recibimos la visita de más de mil personas, entre académicos/as y estudiantes. Sin lugar a dudas, fue un evento que nos impactó mucho, sobre todo, porque nos abrió un horizonte amplísimo y nos permitió conocer personas, ideas y discusiones que se estaban dando en otros países de la región. Para este evento, desde el MEHG elaboramos un material escrito, el cual recogía un conjunto de artículos y notas cortas de nuestra autoría, con el sugerente título de “Revista ILEGAL”. Asimismo, durante esos días montamos en la Plaza 24 de Abril un modesto espacio físico para distribuir la revista, llamado “Kiosco Ilegal”, en donde también colgamos un mapa de conflictos socioambientales de Costa Rica, que llamó la atención de propios y extraños. Inclusive, el último día del evento organizamos una fiesta en la casa de “Cof”, la cual quedó en la memoria de todos/as como la “Fiesta Ilegal”, con presencia de compañeros/as de Brasil, México, Perú, Chile, etc.

Más allá del ámbito estrictamente geográfico-académico, el MEHG se involucró activamente en un conjunto de luchas sociales y ambientales que se estaban llevando a cabo en Costa Rica en aquel entonces. Entre estas, destaca nuestra participación en la lucha contra dos megaproyectos en la Zona Sur del país: la represa El Diquís y el Aeropuerto Internacional del Sur, así como contra el proyecto de minería a cielo abierto en Crucitas, en la Zona Norte. Estuvimos presentes en diferentes eventos y encuentros del movimiento socioambiental, entre estos, el VI Encuentro Mesoamericano Contra Represas, realizado en setiembre de 2011, en Pacuare de Turrialba, así como la Jornada Contra Megaproyectos en el Sur, realizada en octubre de ese mismo año, en la cual caminamos junto con las comunidades indígenas y campesinas desde Térraba hasta Curré, en defensa de sus territorios. Asimismo, también luchamos en defensa del Fondo Especial para la Educación Superior –FEES-, coyuntura en la cual participamos en la toma estudiantil del edificio de Ciencias Sociales, en agosto de 2010.

Viéndolo en retrospectiva, podría decirse que el MEHG fue un colectivo que elaboró su reflexión y su acción desde el campo de la ecología política, aunque en ese momento no nos auto-identificáramos con ese nombre. Muchas de las luchas en las cuales nos involucramos tienen como denominador común la conflictividad socioambiental y la defensa de los territorios y bienes comunes frente al extractivismo. Además, de manera un tanto espontánea, el colectivo asumió una metodología de trabajo característica de la ecología política, sobre todo, la de raíz latinoamericana: el vínculo estrecho entre las reflexiones teóricas y la praxis política, el diálogo entre la academia y las luchas socioambientales.

En retrospectiva también se puede identificar una serie de sesgos, omisiones y limitaciones del MEHG. La principal limitación –desde mi perspectiva- era una muy débil, casi nula, consideración sobre cuestiones de género, evidenciado en el hecho que éramos un grupo enteramente masculino. Hoy, una década más tarde, es fácil observar eso, en buena medida porque ha sido una década de intensas luchas feministas, que han arrojado luz sobre las múltiples formas en cómo las desigualdades de género se manifiestan en la sociedad, inclusive, en los movimientos sociales. Asimismo, otra auto-crítica que se podría hacer es que era un colectivo con mucha energía, fuerza, creatividad y talento, pero con escasa planificación estratégica. Fue todo muy espontáneo y muy intenso.

El final del MEHG se dio con nuestra salida de la universidad en condición de estudiantes, alrededor de 2012. Tampoco puedo pensar en un momento o evento puntual que marque el fin del ciclo, simplemente se fue apagando, de forma también espontánea, difusa. Algunos nos hemos mantenido más cercanos a los temas y actividades que en aquel entonces nos convocaron (“Checho” ha trabajado en el programa Kioscos Socioambientales de la UCR durante una década, acompañando procesos de defensa comunitaria de los territorios; Dany cuenta con una intensa experiencia en el activismo socioambiental, actualmente ocupando la presidencia de la Federación Ecologista Costarricense –FECON- y yo he seguido vinculado a la geografía social y la ecología política, desde la academia). Otros han trazado caminos diferentes (“Maja” se ha formado como realizador audiovisual y cuenta con una rica producción en este campo; “Cof” se ha dedicado al turismo ecológico y Julio -el único que tenía experiencia en el activismo ecologista antes de la existencia del MEHG- se ha dedicado al trabajo en una empresa familiar). Sin embargo, más allá de los caminos que cada uno ha seguido, más allá de lo que el MEHG hizo o no hizo en aquellos años, de las luchas ganadas y perdidas, de los aciertos y los errores, este espacio fue, para todos nosotros, una escuela para el resto de la vida, una experiencia que nos acompañará para siempre.

UCR manifestó compromiso con la democracia costarricense desde sus fundamentos, hechos y desafíos

Alejandra Amador Salazar, Periodista Consejo Universitario, Universidad de Costa Rica

En el marco de las celebraciones por el octogésimo aniversario de esta casa de estudios superiores, el Consejo Universitario emitió el Manifiesto de la Universidad de Costa Rica a sus 80 años: compromiso con la democracia costarricense desde sus fundamentos, hechos y desafíos.

Este documento cimienta la relevancia de las universidades públicas y sus aportes al desarrollo nacional desde una perspectiva histórica; así como los compromisos asumidos por la Institución de cara a los desafíos que enfrenta Costa Rica en el mediano plazo.

La propuesta plantea vehementemente que la UCR sigue y deberá seguir siendo el más importante propulsor del desarrollo de nuestra República, pues de su trayectoria y permanencia dependerán el equilibrio de nuestra sociedad y el bienestar social de sus habitantes, por lo que es responsabilidad de toda la ciudadanía, gobernados y gobernantes, protegerla y fortalecerla para continuar su aporte crítico a las transformaciones de la sociedad costarricense.

El Manifiesto apuesta por un proyecto colectivo de sociedad y enfatiza la idea de bien común que cuestione el individualismo exacerbado de los intereses particulares; en correspondencia, la Universidad no puede adaptarse acríticamente a las circunstancias, su razón de ser es generar saberes que permitan una reflexión crítica del contexto en que está inmersa, la autorreflexividad y el ejercicio de diálogos horizontales con todos los sectores sociales en procura de construir una sociedad más justa, democrática, pluralista e inclusiva.

Este documento fue elaborado por una comisión especial conformada por representantes de todas las áreas, de las sedes regionales y del sector estudiantil y tuvo como base la preocupación institucional ante una serie de iniciativas de ley que, mediante líneas de pensamiento ligeras y so pretexto de contribuir al fortalecimiento de la educación superior pública, procuran intervenir directamente en el quehacer académico de las universidades públicas.

 

Imagen: Luego de revisar las iniciativas de ley, leyes y estrategias argumentativas utilizadas para socavar la autonomía de las universidades públicas en los últimos años, el Consejo Universitario emitió un manifiesto en que el reafirma la trascendencia de estas institucionales para el país. (Foto: Archivo ODI)