
A propósito del 83 Aniversario de las Garantías Sociales: cinco derechos que se disfrutan hoy… y quizá nunca te dijeron de dónde vienen
Martín Rodríguez Espinoza
Sé que cuando escuchas la palabra «Marx» o «marxismo», tu primera reacción puede ser de rechazo, lo sé porque vivimos una guerra permanente, desde 1948 y hasta fecha, contra “el comunismo”, ese fantasma al que tanto temen los corruptos, explotadores, estafadores y saqueadores.
Como trabajador, valoras tu independencia y tu capacidad de salir adelante, y es justo que lo hagas, pero te han hecho creer que sos una isla en medio del mar, y no es así, vos, yo y todo ciudadano que habite este país, conformamos una sociedad, una identidad, un país. Y esta, es una sociedad de clases. La nuestra, es la clase trabajadora, a la que perteneces, que, con su esfuerzo, trabajo y mente, produce la riqueza del país. Y también está la clase explotadora, dueños de los medios de producción, del negocio.
Hoy te escribo para hablarte sobre uno de los más grandes pensadores del siglo XIX, Carlos Marx y cómo su teoría cambió la faz de la tierra y permitió que hoy tengas derechos humanos laborales. Te escribo a vos, a la persona trabajadora, pensando en tu cansancio al terminar el turno, en el sudor de tu frente y en tu familia. A esa persona que lidia por sobrevivir al fin de mes.
A veces damos por sentado que llegar a la casa a una hora prudente, que tus hijos vayan a la escuela y no a una fábrica, o que tengas un fin de semana para descansar, son cosas que siempre existieron o que el sistema otorgó por buena voluntad. Pero la historia nos cuenta algo en lo que vale la pena que reflexiones, nada de eso fue un regalo.
El marxismo transformó el mundo laboral, incluso en los países capitalistas. Y aunque jamás hayas leído El Capital de Marx, hoy vivís literalmente de cambios que solo fueron posibles por lo que ahí dice Marx.
Hubo personas que, inspiradas en ideas que criticaban profundamente el sistema, se organizaron para exigir que la vida del trabajador valiera más que la maquinaria. Ese fue el empuje histórico, esa presión que nació de sus ideas, la que obligó al mundo a cambiar y a proteger a quienes, como vos, mueven el mundo con sus manos y su tiempo.
Te comento cinco conquistas laborales que no existirían hoy sin el marxismo, sin los comunistas.
Número uno, la jornada de ocho horas. Antes de Marx durante la revolución industrial se trabajaba 12, 14, 16 horas al día. Los movimientos obreros que lograron reducir la jornada se apoyaron explícitamente en ideas marxistas sobre la explotación y la plusvalía.
Número dos, la prohibición del trabajo infantil fue la presión de sindicatos inspirados en Marx lo que llevó a las primeras leyes que sacaron a millones de niños y niñas de las fábricas. Claro, las clases explotadoras no iban a ceder por su propia voluntad a esto.
Número tres, derechos laborales y negociación colectiva. La idea de que los trabajadores pueden organizarse y defender colectivamente sus intereses es directamente una consecuencia de los análisis marxistas de clase.
Número cuatro, seguridad social y protección al trabajador, seguro médico, pensiones, indemnizaciones, finiquitos. Por eso los estados comenzaron a implementarlos en el siglo XX como respuesta a la presión de los movimientos obreros marxistas. Fue un intento de contener las desigualdades señaladas por Marx.
Y Número 5, el salario mínimo y regulación del trabajo, vacaciones, descansos obligatorios. Toda la legislación laboral moderna surge del conflicto capital-trabajo que Marx describió con gran precisión en El Capital.
Así que vuelvo a pensar de nuevo en el trillado discurso anticomunista de gobiernos autoritarios como el que vivimos en Costa Rica, decir que nadie prosperó con las ideas de Marx es no entender la historia ni la sociedad actual. En nuestro país, el Partido Comunista de Costa Rica y los sindicatos de izquierda, con la organización y lucha de la clase trabajadora, lograron que muchos de esos derechos humanos laborales se hicieran realidad, muchos trabajadores dieron sus vidas incluso, para que vos, yo y todos, tengamos esos derechos. Por eso hay que defenderlos con todo.
Si hoy trabajas 8 horas y no 16, si tienes sindicato para defender tus derechos humanos, seguridad social o vacaciones, estás viviendo, te guste o no, en un mundo moldeado por las ideas de Marx. Se trata de reconocer con humildad que los derechos que hoy protegen tu esfuerzo y tu dignidad nacieron de una lucha que nos precedió. Al final del día, quizás pensemos muy diferente, pero ambos merecemos llegar a la casa con dignidad. Y esa herencia, en el fondo, nos pertenece a toda la clase trabajadora que lucha por nuestros derechos.
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