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Etiqueta: sindicalismo

Primero de mayo en Costa Rica: Entre devoción y afanes autoritarios o salir del conformismo

Abelardo Morales Gamboa

El primero de mayo en Costa Rica expuso algo más que una jornada de conmemoración: reveló las tensiones entre poder político, discursos religiosos y capacidad de movilización social, en un momento que podría marcar un punto de inflexión para la democracia.

Puede ser que hoy día la relación con la política sea emocional más que racional. Esto puede manifestarse no solo en la acción, sino también en el análisis: uno mismo no escapa a ello. Sin embargo, el intento de reflexionar y opinar racionalmente —aunque sea eso, un intento— sigue teniendo valor.

Este primero de mayo se celebraron tres actos importantes. Por un lado, la misa en la Catedral Metropolitana, en la cual el arzobispo de San José, José Rafael Quirós, se pronunció —como lo ha venido haciendo la Conferencia Episcopal— en defensa de los derechos de los trabajadores, así como de la seguridad social y el acceso a la salud.

Mientras tanto, en la Asamblea Legislativa, sin mayores sorpresas, el partido de gobierno capturó todos los puestos del directorio. Lo más significativo en ese recinto fue la formación de un bloque conjunto de los partidos de oposición para enfrentar al oficialismo, sumando un total de 26 diputados. Es un bloque con mucho potencial, si se cuenta con estrategia mas allá de la cantidad de votos.

En las calles, por su parte, se realizó la marcha en conmemoración del Día de los Trabajadores, con gran participación de organizaciones sindicales, sociales y universitarias.

Pero debemos llamar la atención: este no fue un primero de mayo cualquiera. Estamos ante la posibilidad de un parteaguas. Una de las posibilidades es que se profundice una intentona política de concentración de poder, con una particularidad: asoma en el panorama una alianza entre una élite política que busca consolidarse y una secta vinculada al protestantismo neoconservador. Detrás de ello no solo hay intereses por concentrar poder y aprisionar instituciones.

Existe, además, una turbia red de intereses político-económico-religiosos que desafían las fronteras de los negocios legítimos, junto con mecanismos de encubrimiento e impunidad, incluso frente a supuestos delitos graves. No se trata solo de negocios turbios, sino también de violencia y agresión sexual.

Por eso, la marcha de este día podría servir como un proxy imperfecto de la resistencia social. Hay que decirlo sin candor: la fuerza todavía no es suficiente. Si bien se intenta mostrar músculo, faltó energía. La movilización no sumó mayores contingentes de trabajadores y grupos sociales a los vistos en años anteriores. No contamos con evidencia dura; es una percepción. Sin embargo, el desfile mostró entusiasmo, emoción y entrega; pero no se muestran cambios en la movilización.

Como siempre, destacaron organizaciones gremiales que consistentemente suman y crecen. Los maestros y profesores, no por casualidad, fueron la excepción que confirma la regla: seguimos siendo un país de maestros y no de soldados. Esa sigue siendo Costa Rica, pese a las traiciones del gobierno hacia los pensionados.

Pero otros sindicatos ni asomaron: grandes organizaciones que anteriormente destacaban por su combatividad. ¿Dónde están? ¿A qué responde su silencio? Se pudo observar una variedad de otras organizaciones sindicales con una representación que no superaba en mucho al número de integrantes de sus juntas directivas, entre ellas algunas de las universidades públicas, que hoy demandan apoyo popular para su lucha presupuestaria. Nuevamente, los jóvenes estudiantes universitarios no solo agregaron consignas sino combatividad.

Pero hay una paradoja: la homilía del arzobispo de San José advierte sobre un riesgo inminente, el deterioro de los derechos laborales. La reciente Carta Pastoral de la Iglesia Católica, pasó lista por importantes desafíos sociales.

Desde nuestra perspectiva, entre los primeros derechos amenazados estarán los beneficios otorgados por convenciones colectivas, de los que disfrutan muchos que hoy pasaron por alto su participación en la manifestación. Cada marcha es no solo una conmemoración, sino también un acto de presencia en el que se planta cara en defensa de nuestros derechos laborales y sociales.

El acuerdo entre fuerzas de oposición en el Congreso, mientras tanto, abre una perspectiva para el optimismo. Pero no es suficiente. Las contradicciones con la alianza en el poder no se reducen al Parlamento ni al Poder Ejecutivo; tampoco se agotan en los demás poderes del Estado. Se trata de una lucha social que desborda lo institucional y se proyecta en los territorios, en los sectores y en las comunidades.

Por eso, hoy no solo hizo falta mayor capacidad de movilización: queda en evidencia que seguimos ayunos de organización, de formación y de educación política, así como de niveles más altos de conciencia social. Este déficit obliga a algo más que a salir a la calle: exige transformar nuestras formas de organizarnos, de hacer política, de resistir y de construir alternativas. Al entusiasmo y la emoción debemos sumar mayor capacidad de reflexión y de acción.

Porque el desafío no es únicamente resistir, sino reconstruir. Y aunque hoy las fuerzas parezcan dispersas, en cada espacio donde se organiza la gente, donde se defiende un derecho o se teje comunidad, ya está germinando el país distinto que aún es posible construir.

Primero de Mayo Día Internacional de la Clase Trabajadora

Trino Barrantes Araya

Breve introducción

CONMEMORAR la efeméride del 1 de mayo en Costa Rica, es anclar la memoria histórica del país, en cinco eventos sumamente significativos en la formación del ideario y la idiosincrasia del ser costarricense.

En primer lugar, pocos costarricenses saben que el 1° de mayo es feriado en nuestro país desde 1857, pero no por motivo del Día Internacional del Trabajador. En Costa Rica, el feriado fue establecido por el decreto número 35 del 29 de octubre de 1857. Como parte del decreto y ejecútese del presidente Juan Rafael Mora Porras, por la defensa de la soberanía y la derrota a las pretensiones del Destino Manifiesto dirigidas por Willam Walker.

 

En un segundo orden, refiere al año de 1886, en honor a los mártires de Chicago y a los alcances de la lucha reivindicativa resultado de aquella memorable lucha que, tras una gran huelga, lograron que se implementaran la tres ochos. Una jornada laboral máxima de 8 horas, 8 horas de ocio productivo y 8 horas de descanso

Un tercer referente se sitúa en 1913. En esa fecha, por primera vez se llevó a cabo la celebración del Día Internacional del Trabajador. El movimiento socialista y sindical costarricense, la intelectualidad ácrata, a través del Centro de Estudios Sociales Germinal, fue el gestor de esta primera celebración.

El cuarto momento se llevó a cabo en 1943. Fecha en que se da la. Promulgación del Código de Trabajo, bajo la administración de Rafael Ángel Calderón Guardia.

El quinto evento corresponde a la historia eclesial de nuestra nación. De tal suerte que, para 1954, la Iglesia Católica, por decreto papal, declara el 1 de mayo como la festividad de San José Obrero.

1.- ¿ Qué conoce respecto al Primero de mayo?

El lunes 25 de setiembre de 2017, dos jóvenes estudiantes: Silvia Murillo Fallas y Claudia Vargas Rojas, entrevistaron al suscrito, precisamente iniciando con la pregunta que antecede.

En el año de 2013, se cumplió el centenario de la celebración del primer 1 de mayo que históricamente se realizó en Costa Rica. Los discursos más importantes en esa oportunidad correspondieron a la intelectualidad costarricense, que en su gran mayoría eran “ácratas”, es decir, respondían a las corrientes anarco-sindicalistas prevalecientes en el país. En dicha oportunidad se presentaron: Omar Dengo, Joaquín García Monge y José María Zeledón y Carmen Lyra.

Se saldaba así, una gran ausencia, pues el 1 de mayo es de mucho más larga data y ya se había establecido a nivel mundial, desde 1886 en honor a los mártires de Chicago. Por eso, más que un feriado, el 1° de mayo, es una forma particular de recuperar la memoria de clase. Pues en la lucha de 1886, se tenía como reivindicación esencial la jornada de ocho horas, ocho horas de descanso y ocho de ocio. Estos héroes de la clase obrera fueron ejecutados en los Estados Unidos en el año citado párrafos precedentes.

Es importante referenciar aquel 1 de mayo del año 1913, citando los párrafos de aquellos discursos visionarios, permítaseme hacer lectura de este documento para ilustrar lo que señalo:

“Decía don Omar Dengo:”/…/ La igualdad existe en cuanto a que existe el mismo contubernio que siempre ha habido entre el poder político y el poder del oro; la libertad en cuanto a que continúan impunes todos los atropellos con que la prepotencia viola los derechos del débil /…/ Y el no menos insigne patriota, educador también, don Joaquín García Monge, indicaba: “Ya sabemos que las efemérides y los héroes del trabajo no resplandecen con el brillo de los del Estado o los de la Iglesia, ni sus renombres resuenan pomposamente en los largos corredores de la historia; todos ignorados, ni se recuerdan, ni son objeto de culto”.

2.- ¿Cuál ha sido el papel de la dirección sindical de la CTCR y la CGT, dirigidas por el Partido Comunista de Costa Rica-PVP? ¿Cómo repercute esta lucha en Costa Rica?

Señalamos en los párrafos precedentes que tanto en el contexto nacional, como resultado de las condiciones de la coyuntura internacional, se forjaron a nivel internacional los “frentes populares”. Costa Rica no fue la excepción, al contrario en nuestro país la triple alianza, es inédita y de alcances estructurales de una gran envergadura.

“El movimiento obrero costarricense agitó las calles del siglo XX, con luchas de frentes rojas quemadas por el sol, que pelearon por jornadas de trabajo de ocho horas, salarios mínimos, aguinaldos y otras garantías sociales/…/ El sindicalismo empezó a unir sus fuerzas hacia 1900 mediante las protestas de panaderos, artesanos, zapateros y peones que rompieron el silencio y levantaron su voz para mejorar sus condiciones laborales /…/ En las paredes del segundo piso de una vieja casa josefina, en 1909, había una biblioteca y se colgaban los retratos de anarquistas, como León Tolstói, y una bandera roja y negra.

Era el Centro de Estudios Germinal: cuna donde intelectuales como Carmen Lyra, Omar Dengo y Joaquín García Monge unieron sus esfuerzos para celebrar por primera vez el 1.° de mayo en Costa Rica y fundar la Confederación General de Trabajadores (CGT)”.

A partir de 1901 se configura en Costa Rica cierto grado de organización político gremial que propicio a partir del surgimiento de las Ligas de Obreros. Como consecuencia de este fenómeno casi todas las sociedades mutualistas fueron disueltas y las que permanecieron actuaban como sindicatos.

Las organizaciones sociales se organizaron de esta manera en sindicatos beligerantes, clasistas, autónomos y antipatronales, con el apoyo de medios de comunicación social y la afirmación de una prensa obrera, dando origen a la Primera Federación de Trabajadores.

Entre 1913 y 1922 fue muy importante la Confederación General de Trabajadores-CGT, puesto que los gremios de panaderos y empleados públicos que pertenecían a la CGT fueron opositores al régimen de los Tinoco. Aunque esa federación se llega a disolver en 1923, se convirtió en base de apoyo para la fundación del partido reformista. De tal suerte que, para el 9 de abril de 1923 con la participación del Centro Internacional de Obreros de la Cuidad de Cartago, la sociedad de socorros mutuos de sastres, sociedad de ebanistas y carpinteros.

Por otra parte. La Federación de Trabajadores de San José se integra al Federación Obrera Costarricense. Durante los primeros treinta años del presente siglo la influencia del clero influyó a veces de manera positiva, otras, por el contrario, de forma negativa, como en la oposición del Monseñor Juan G. Stock a todo movimiento de reivindicación obrera de derecha que impregnó al sindicalismo costarricense.

El período de 1930 a 1940 significó un avance obrero patronal. Se funda el 16 de junio de 1931 el Partido Comunista inspirado por Manuel Mora Valverde, Jaime Cerdas y Ricardo Coto Conde, entre otros. Este nuevo proyecto político e ideológico, tuvo mucha aceptación popular y facilitó la creación de nuevos sindicatos y asociaciones.

El Partido Comunista se fortaleció con la pérdida de influencias del reformismo, su papel protagónico en la conducción de la huelga de 1934, que declararon los obreros contra la United Fruit Company, en donde por primera vez en la historia del país se solucionó un conflicto a favor de los trabajadores mediante la intervención del presidente de la Republica.

De tal suerte que y en resumen, tanto la CGT como la CTCR fueron, durante un largo período de la lucha obrera, la cara visible del 1 de mayo, organizando la convocatoria masiva. Sin embargo, tal como lo hemos sintetizado la fecha es fruto de una larga tradición de luchas sociales donde han participado lo más honesto y selecto de la clase trabajadora costarricense.

3.- El primero de mayo, el Código de Trabajo y la lucha reivindicativa del movimiento sindical

Es importante indicar que, por un buen espacio de tiempo, la conmemoración y movilización principal de la clase trabajadora correspondió a La Central General de Trabajadores Rerum Novarum (CTCR), de orientación social demócrata y socialcristiana. No obstante, han sido la CGT, la UTG y la CTCR, las organizaciones que han llevado a cabo, en diferentes momentos de la lucha reivindicativa de la clase obrera y trabajadora, las movilizaciones de masa más significativas; definiendo el mensaje principal que suele centrarse en la defensa de los derechos adquiridos y críticas a las políticas neoliberales y en la defensa de la agenda laboral.

Es precisamente a estas organizaciones con influencia del PVP, las que han elevado como consigna política de que se declare al SINDICALISMO COMO UN DERECHO HUMANO.

Debe tenerse presente aquí el aporte de historiadores como Mario Oliva, Vladimir de la Cruz, Carlos Abarca, Manuel Rojas Bolaños, Gerardo Contreras, Davíd Diaz, Iván Molina, Víctor Hugo Acuña, Mario Samper, entre otros, que terminan por validar que la organización del 1 de mayo tuvo una «etapa de consolidación» entre 1933 y 1940, en la cual el Partido Comunista Costarricense (PCC) estuvo a cargo de todos los actos conmemorativos del 1 de mayo.

Terminemos esta breve aproximación con consignas básicas y de lucha:

  • Frente al continuismo neoliberal, resistencia popular
  • Defendamos la soberanía alimentaria y las redes del mercado autogestionario
  • Por la recuperación del derecho a la huelga
  • Pan, paz y tierra, ¡defensa de nuestra soberanía, ya!
  • Los derechos laborales se defienden: Trabajo digno, salud, educación y justicia social
  • Por la PAZ, no a la guerra, libre autodeterminación de los pueblos, no al genocidio en Gaza. Fueras manos asesinas del sionismo
  • Es momento de organizarnos, de unir fuerzas y de hacer sentir la voz de quienes sostienen este país con su trabajo diario.
  • ¡La lucha es ahora, la calle es del pueblo!
  • Hacia un nuevo A, B, C del sindicalismo clasista
  • Por la unidad sindical y la formación política de sus bases
  • La agenda país desde las bases es urgente.
  • La defensa del FEES también es parte de nuestra lucha

Bibliografía básica

Abarca, Carlos. – Luchas populares y organización obrera en Costa Rica 1950-1960. En: Revisa de Ciencias Sociales UCR, No. 15-16

Aguilar, Marielos. – Carlos Luis Fallas, su época y sus luchas. Editorial Porvenir, San José, 1985, p. 272

De la Cruz, Vladimir. – Las luchas sociales en Costa Rica. Editorial Costa Rica. Editorial Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica, 1980 , p. 304

De la Cruz, Vladimir. – Los orígenes del movimiento obrero y popular. En: Historia de Costa Rica, Tomo 7, Producciones Talamanca Verde, La Nación, San José, Costa Rica 2010, p. 123-157

De la Cruz, Vladimir. – Los mártires de Chicago y el 1 de mayo de 1913. Editorial Costa Rica, San José, Costa Rica, 1985, p. 185

De la Cruz, Vladimir. – Editor. El Primero de mayo en Cota Rica. Discursos y poemas. Omar Dengo, José María (Billo) Zeledón y Joaquín García Monge. IESTRA, UNA, Heredia, 1981, p. 28

De la Cruz, Vladimir. – Día Internacional del Trabajador en Costa Rica. Publicado en el periódico La República, columna Pizarrón, el 01 de mayo del 2013, p.18

De la Cruz, Vladimir. – Origen y significado del 1º de Mayo, Publicado en el periódico Al Día, 1º de mayo 1998 p. 6)

Oliva, Mario. – El 1 de mayo en Costa Rica 1913 – 1986. Servicios Litográficos Comarfil.

Unión Sindical de la CCSS resalta la unidad y dignidad de la clase trabajadora de la institución en defensa de sus derechos

Comunicado

La Unión Sindical de la CCSS destaca con firmeza el espíritu de lucha, dignidad y unidad demostrado por la clase trabajadora de la Caja Costarricense de Seguro Social, tras la reciente jornada de huelga y búsqueda de acuerdo con autoridades institucionales.

A pesar de que la reunión había sido previamente acordada, la ausencia injustificada de la Gerencia Administrativa evidenció, una vez más, la falta de voluntad para atender las legítimas demandas laborales y salariales que enfrenta el personal de la institución. Sin embargo, lejos de debilitar el movimiento, esta situación fortaleció la convicción de las y los trabajadores en la defensa de sus derechos.

La USCCSS resalta que la jornada estuvo marcada por una demostración ejemplar de conciencia, organización y madurez por parte de la clase trabajadora, que comprende con claridad las condiciones adversas que enfrenta y la necesidad de responder con unidad y firmeza.

“La dignidad de la persona trabajadora no se negocia. Hoy quedó claro que los derechos se defienden en colectivo y que solo mediante la unidad se pueden conquistar y consolidar”, fue el mensaje de la dirigencia sindical que llegó a negociar un acuerdo.

Asimismo, se informó que se ha solicitado una nueva reunión para el próximo 8 de abril, en la cual se espera la participación de la Presidencia Ejecutiva, miembros de la Junta Directiva y las gerencias respectivas, con el objetivo de exponer de manera directa la posición de la unidad sindical y las demandas urgentes de la familia trabajadora de la CCSS. La dirigencia sindical no descarta nuevas acciones si a esa fecha no hay una apertura democrática de diálogo.

La USCCSS hace un llamado a mantener la organización, la unidad y la movilización consciente, como herramientas fundamentales para garantizar el respeto a los derechos laborales y la justicia salarial.

¡La unidad sindical es la fuerza de la clase trabajadora!

UNDECA denuncia atraso salarial de un año en el Servicio de Nutrición del Hospital Monseñor Sanabria y exige mesa de negociación inmediata

La Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social (UNDECA) denuncia una grave situación que afecta a personas trabajadoras del Servicio de Nutrición del Hospital Monseñor Sanabria, quienes reportan atrasos en el pago de salarios ordinarios y extraordinarios que, en algunos casos, se arrastran desde julio de 2025.

El atraso salarial se aproxima a casi un año en algunos rubros, lo que está generando una situación insostenible para las personas trabajadoras y sus familias, quienes deben cumplir con responsabilidades económicas mientras esperan el pago de su trabajo ya realizado.

Ante esta situación, UNDECA exige la apertura inmediata de una mesa de negociación con la Dirección General del centro hospitalario, las autoridades regionales y la Gerencia Médica de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), con el objetivo de encontrar una solución pronta y efectiva al problema.

La organización señaló que, mientras no exista una respuesta concreta de las autoridades institucionales, las personas trabajadoras del servicio mantendrán un paro de labores como medida de presión legítima para exigir el respeto a sus derechos salariales.

UNDECA reitera que el pago oportuno de los salarios es un derecho humano fundamental de la clase trabajadora y una obligación institucional que no puede seguir siendo postergada.

Unidad Sindical de la CCSS convoca a concentración el 25 de marzo en defensa del salario

Comunicado

La Unidad Sindical de la Caja Costarricense de Seguro Social (USCCSS), que agrupa a múltiples organizaciones gremiales de la institución, anunció este lunes la convocatoria a una gran concentración el próximo 25 de marzo a las 9:00 a.m. frente a las oficinas centrales de la CCSS, en defensa del derecho de la clase trabajadora a un ajuste salarial justo y al reconocimiento pleno de las anualidades y componentes salariales.

La decisión se adoptó tras la reunión sostenida en la mesa de negociación con las autoridades de la Caja, en un contexto que, según señalaron dirigentes sindicales, ha generado creciente preocupación entre las y los trabajadores por la falta de avances concretos en materia salarial.

La USCCSS reiteró que la exigencia central es un ajuste salarial digno, acorde con el costo de vida y el impacto acumulado tras varios años de afectación al poder adquisitivo, así como el reconocimiento porcentual de las anualidades y otros componentes salariales que forman parte de los derechos adquiridos.

En su llamado, la Unidad Sindical instó a todas las personas trabajadoras de la institución a participar activamente en la movilización del 25 de marzo, subrayando la importancia de la unidad y la organización colectiva para la defensa de los derechos laborales.

“Con firmeza, compromiso y unidad”, señalaron, la concentración buscará enviar un mensaje claro a las autoridades institucionales sobre la necesidad de respuestas concretas en favor del salario y las condiciones laborales del personal de la CCSS.

La convocatoria se realizará frente a las oficinas centrales de la institución, en San José, a partir de las 9:00 de la mañana.

¿Por qué soy una mujer de izquierda?

Marielos Aguilar Hernández
Historiadora

A estas alturas de mi vida, en el contexto de la presente campaña electoral, no puedo evitar interrogarme de nuevo: ¿Por qué desde muy joven experimenté gran simpatía por las causas de la izquierda de mi país?

Provengo de una familia de nueve hermanos, soy la cuarta entre ellos. Nací en 1952, a cuatro años de haber ocurrido la histórica Guerra Civil de 1948, la cual enfrentó a caldero-comunistas con un movimiento de oposición, quizá políticamente tan heterogéneo como el que se está presentando en las actuales elecciones.

Sin embargo, la memoria familiar del sufrimiento de mis padres en aquellos días, repetida por ellos a lo largo del tiempo, especialmente durante mis primeros años de mi vida, me dejó marcada para siempre.

Durante la guerra civil de marzo y abril de 1948, mi familia vivía en Tres Ríos, al lado de la carretera principal, justo en frente del Cementerio de la localidad. Esa circunstancia la dejó en una situación muy vulnerable, pues, en la medida en que las fuerzas revolucionarias avanzaban desde la zona de Cartago hacia la capital, ellos quedaban expuestos a los inminentes enfrentamientos armados que, de seguro, ocurrirían muy cerca de mi casa, dado el rápido avance de las tropas figueristas.

Por entonces, nuestra familia estaba conformada por mis dos hermanos mayores, un niño de seis años, una niña de dos, mi madre, mi padre y mi abuela paterna, una anciana ya setentona.

Uno de aquellos días de abril de 1948, mi madre se percató de que, a cien metros al oeste de la puerta de nuestra casa, justo al lado del Cementerio, se estaba levantando una enorme trinchera militar, por parte de las fuerzas vanguardistas encabezadas por su comandante en jefe, Carlos Luis Fallas. Como quien dice, aquella vecindad se estaba convirtiendo en carne de cañón. Las fuerzas de Figueres se acercaban ya al Alto de Ochomogo.

Mientras tanto, a las familias lugareñas no les quedó más alternativa que brindarle su ayuda a Calufa y a sus hombres. Compartían con ellos víveres, agua y algunos animales para alimentar a la tropa. Claro, muchos temblaban de miedo, pero no tenían otra alternativa. Así fue como llegó por primera vez a mis oídos el nombre del protagonista de mi primer libro de historia.

Por cierto, esos episodios luego le sirvieron como argumento a los Tribunales Especiales para acusar a Fallas de “hurto”. En el expediente judicial se le acusó luego de “…haberse robado unas gallinas en la comunidad de Tres Ríos”, delito por el que estuvo más de un año preso en la Penitenciaría Central.

Después del 20 de abril, fecha en la que el presidente Teodoro Picado abandonara el poder, en el Alto de Ochomogo se dieron unas negociaciones de paz entre el dirigente vanguardista Manuel Mora Valverde, acompañado de Carlos Luis Fallas, el jefe del Ejército de Liberación Nacional don José Figueres y el padre Benjamín Nuñez, también representante del Ejército de Liberación Nacional. El acuerdo ahí suscrito puso fin a los hechos armados de 1948, evitándose así aquel temido enfrentamiento militar frente a mi casa e iniciándose un nuevo período histórico en nuestro país conocido como la Segunda República y plasmado con la aprobación de la nueva constitución política de 1949.

Cuando yo ya era una niña de cinco o seis años, durante algunas tardes de vida familiar, mi madre repasaba una y otra vez, en voz alta, aquellos hechos militares tan traumatizantes que debió vivir muchos días con sus noches, sola con sus dos pequeños y su anciana suegra.

Por su parte, la situación de mi padre tampoco fue fácil. Él era chofer de la línea de autobuses Tres Ríos – San José y su jefe, un gran mariachi, le ordenó dedicarse a trasladar en el autobús a los soldados del gobierno de Teodoro Picado a la zona de Tarbaca, en el cantón de Desamparados, cerca de la finca La Lucha, centro de operaciones de las actividades militares del bloque revolucionario. Al finalizar la guerra, el cumplimiento de ese trabajo le costaría, primero, la huida hacia la zona norte del país y luego, el encarcelamiento por varios meses en la Penitenciaría Central. Ahí le tocó de nuevo estar cara a cara con Calufa.

No es exagerado de mi parte afirmar que aquellos acontecimientos y relatos de mi madre, en buena medida, marcaron mi posterior vida profesional. Cuando era estudiante de Historia en la Universidad de Costa Rica y me vi ante el reto de elegir un tema de investigación, no tuve que pensarlo mucho: Carlos Luis Fallas, su época y sus luchas, ese sería mi ámbito de estudio. Aquella tesis de grado, que con tanto entusiasmo llevé a cabo bajo la dirección del historiador Vladimir de la Cruz, respondería mis principales interrogantes sobre una figura histórica tan destacada como atacada, a partir de su militancia en el Partido Comunista y de su relevante participación en los hechos bélicos de 1948. Dicha tesis se convirtió en el libro que lleva ese mismo nombre y que estamos en espera de su nueva publicación por la editorial de la UNED.

Pero ahí no terminaron mis deseos por conocer mejor la historia de la década del cuarenta. Al continuar mis estudios, cursando una Maestría en Historia en esta misma universidad, retomé ese período histórico para conocer más profundamente el papel de los sindicatos costarricenses en las luchas por conquistar y defender las reformas sociales, consolidadas por medio de la alianza caldero-comunista durante la década del cuarenta con la participación, en las décadas posteriores, de los nuevos sindicatos socialdemócratas que también le dieron muchos aportes a la Nueva República.

Estas anécdotas las comparto en estos días previos a la convocatoria a elecciones generales en nuestro país, con la intención de explicarle a quienes me han conocido por qué he sido y soy una mujer de izquierda.

Desde 1974, mi primer voto fue para el PASO, una coalición electoral que reunía al PVP con otras organizaciones de izquierda de reciente fundación, hecho que se convirtió en el antecedente inmediato para la restauración de la legalidad de la izquierda costarricense, suprimida desde julio de 1948.

Hoy me permito llamar a la consciencia de jóvenes y adultos, hombres y mujeres, a que nos acompañen para seguir reivindicando nuestras conquistas democráticas y de justicia social. Nada ha sido perfecto, sin embargo, no podemos obviar la buena fe de las generaciones ciudadanas que, a pesar de las contradicciones y las heridas dejadas por la guerra civil de 1948, nos depararon un país con un modelo de Estado de bienestar donde las necesidades de las grandes mayorías, aunque parcialmente, fueron tomadas en cuenta.

Ha quedado mucho por hacer, sobre todo después del actual gobierno neoliberal, populista y autoritario de Rodrigo Chaves Robles. La unidad del pueblo costarricense se está viendo

amenazada con los discursos de odio del presidente y su candidata Laura Fernández Delgado, ambos empeñados en desmontar el sistema político que aún conservamos. Su alianza con los partidos confesionales, su odio en contra del mayor representante de la izquierda nacional, el Frente Amplio y su resentimiento histórico con el PLN y el PUSC, principales representantes del viejo bipartidismo, los ha colocado a ambos en el centro del huracán político que quieren promover. De esto solo nos libraremos con el voto honesto de viejos y jóvenes, de todos los que tanto amamos a Costa Rica.

FECTSALUD llama a la mesura y a la unidad tras críticas técnicas a la encuesta del CIEP

El dirigente sindical Juan Carlos Durán Castro, de la Secretaría de Prensa y Propaganda de la Federación Costarricense de Trabajadores de la Seguridad Social (FECTSALUD), compartió una serie de reflexiones en torno al reciente análisis crítico realizado por el exdirector de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica sobre la encuesta publicada por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP).

Durán señala que los cuestionamientos metodológicos planteados desde la sana crítica estadística deben ser asumidos con responsabilidad por los sectores organizados de orientación progresista y humanista. En particular, considera que estos aportes permiten introducir calma frente a interpretaciones apresuradas y lecturas triunfalistas promovidas desde distintos espacios del espectro informativo nacional. Reconoce que los altos costos de las encuestas presenciales han llevado al uso extendido de metodologías telefónicas, pero advierte que estas introducen errores estructurales, como el alto nivel de no respuestas, que afectan la calidad y el alcance de los resultados.

Desde su perspectiva, el valor del análisis técnico no se limita a señalar yerros, sino que abre escenarios políticos que no suelen ser visibilizados. Entre ellos, destaca tres ventanas de oportunidad: el segmento de personas indecisas, el alto porcentaje de electores que decide su voto en la última semana y, especialmente, la distorsión que generan las no respuestas telefónicas, lo cual puede conducir a un sobredimensionamiento de ciertas tendencias. Estos elementos, afirma, deben ser utilizados con inteligencia política en la etapa final de la campaña y el propio día de las elecciones.

Durán subraya que estos escenarios mantienen abierta la posibilidad de una segunda ronda electoral y de alcanzar una correlación de fuerzas significativa en la Asamblea Legislativa, pero aclara que ello dependerá de una madurez política acorde con el contexto. En ese sentido, hace un llamado a superar egoísmos y a trabajar, desde ahora y después de los comicios, en la articulación de una oposición amplia, progresista y humanista, capaz de fortalecer los esfuerzos construidos desde los movimientos sociales y lo que denomina la resistencia, ampliando los márgenes de acción política frente al rumbo nacional.

¿Votar contra uno mismo? Elecciones, encuestas y la moral de los inmorales

Instituto Sindical de Formación Democrática

En cada proceso electoral en Costa Rica reaparece una pregunta que incomoda, pero que no podemos seguir esquivando desde el sindicalismo:

¿por qué trabajadoras y trabajadores terminan apoyando con su voto a candidatos y proyectos políticos que históricamente han atacado sus derechos laborales, sociales y sindicales?

La contradicción no es menor. La vemos cuando personas migrantes respaldan discursos xenófobos; cuando mujeres votan por figuras que minimizan la violencia de género o justifican el irrespeto; cuando sectores empobrecidos apoyan propuestas que debilitan la seguridad social, el empleo público y la organización sindical.

La guerra de las encuestas: fabricar inevitables

En el escenario electoral actual, las encuestas dejaron de ser solo instrumentos de medición para convertirse en armas políticas. Se usan para instalar la idea de que “ya todo está decidido”, para fabricar candidaturas “inevitables” y para empujar el voto útil o resignado.

A muchas personas trabajadoras no se les invita a reflexionar, sino a subirse al carro del ganador, aunque ese ganador represente recortes, privatizaciones o ataques directos a la Caja, a la educación pública o a los derechos laborales.

La encuesta sustituye al debate, y la repetición mediática reemplaza al pensamiento crítico.

La moral de los inmorales

Otro fenómeno preocupante es la doble moral electoral. Candidatos cuestionados por prácticas autoritarias, corrupción, discursos de odio o conductas de irrespeto aparecen repentinamente como defensores de la “familia”, la “decencia” o el “orden”.

Se condena la protesta social, pero se justifica el abuso de poder.

Se exige moral a los pobres, mientras se absuelve a los poderosos.

Se culpa al trabajador organizado, pero se perdona al evasor, al corrupto y al explotador.

Esta moral selectiva, promovida desde los grandes medios y redes sociales, termina confundiendo y desmovilizando a sectores populares que buscan certezas en medio del malestar social.

¿También la izquierda tiene responsabilidad?

Aunque incomode decirlo, sí.

Cuando las fuerzas progresistas y el sindicalismo:

  • Se alejan de la base trabajadora.

  • Hablan un lenguaje que no conecta con la vida cotidiana.

  • Subestiman el peso del miedo, la inseguridad y el desencanto.

  • Dejan el sentido común en manos de la derecha mediática.

…terminan facilitando que proyectos contrarios a los intereses populares ganen terreno.

No se trata de culpar al elector trabajador, sino de reconocer fallas propias y asumir que la disputa política no es solo electoral, sino cultural y comunicacional.

Reflexión final

Votar contra los propios derechos no es una traición individual; es el resultado de una ofensiva ideológica permanente, combinada con frustración social y abandono político.

Frente a la guerra de las encuestas y la moral de los inmorales, el sindicalismo tiene una tarea urgente: volver a hablar claro, defender la verdad, recuperar la memoria histórica y reconstruir la conciencia de clase.

Porque cuando la clase trabajadora deja de creer en su propia fuerza, otros deciden por ella.

Y casi siempre, deciden en su contra.

¿Dónde están los derechos laborales en la agenda política?

Gerardo Castillo Hernández

En vísperas de las elecciones presidenciales de 2026, la revisión de los planes de gobierno revela una verdad incómoda: de los veinte partidos que aspiran a dirigir Costa Rica, solo el Partido de la Clase Trabajadora (PT) reconoce explícitamente en su programa la tríada fundamental de los derechos laborales: libertad sindical, negociación colectiva y derecho de huelga.

El resto de las agrupaciones -ya sea por omisión o por falta de acceso a sus documentos completos- no ofrece garantías claras sobre estos pilares de la democracia laboral. Frente Amplio, Liberación Nacional y Nueva República, partidos con presencia significativa en el debate público, no mencionan de manera textual estos derechos en sus propuestas. ¿Qué significa este silencio? ¿Es acaso un descuido, o una estrategia deliberada para invisibilizar la voz organizada de las y los trabajadores?

La ausencia de referencias explícitas no es un detalle menor. La libertad sindical no es un lujo, sino un derecho humano reconocido internacionalmente. La negociación colectiva es el mecanismo que equilibra las relaciones de poder entre patronos y trabajadores. El derecho de huelga es la herramienta última de resistencia frente a la injusticia. Negar o invisibilizar estos derechos equivale a debilitar la democracia misma.

El sindicalismo costarricense debe preguntarse:

  1. ¿Por qué los partidos que hablan de “empleo digno” callan sobre la organización sindical?
  2. ¿Qué modelo de país se construye cuando se omite la negociación colectiva?
  3. ¿Qué futuro laboral nos espera si el derecho de huelga se borra del discurso político?

La respuesta no puede ser la resignación. Este vacío programático debe convertirse en una alerta sindical y en un llamado a la acción. Es hora de exigir a cada candidato y partido que se pronuncie con claridad: ¿defienden o no los derechos laborales fundamentales? La ambigüedad no es aceptable cuando está en juego la dignidad de miles de trabajadores y trabajadoras.

El sindicalismo costarricense tiene frente a sí un desafío político y educativo de su afiliación: visibilizar esta omisión, interpelar a los partidos y movilizar a la ciudadanía para que los derechos laborales no sean relegados a notas al pie, sino que ocupen el lugar central que merecen en la construcción de un país justo y democrático.

Doctor Mario E. Devandas B. ¡En recuerdo!

Adalberto Fonseca E.
Historiador

El jueves 25 de diciembre del presente, se cumplen 5 años del fallecimiento de Mario Devandas, hijo del pueblo, nacido en Calle Siles (San Pedro de Montes de Oca), el 02 de octubre de 1946, a la edad de 74 años.

Le recordamos por su aporte invaluable en pro de la clase trabajadora costarricense, a lo largo de cinco lustros, partiendo de la década de los 70s y años subsiguientes; su labor como diputado (1978)-1982), y desde la representación sindical ante la Junta Directivo de la CCSS (2014-2019).

Esta semblanza busca acercarse a los diferentes capítulos en lo socio político y económico, ligada al protagonismo e incidencia en diferentes periodos de la vida institucional costarricense.

La década de los setenta fue una etapa de alto significado para el movimiento sindical en el sector estatal, un “rompe aguas” en la irrupción de un sindicalismo de nuevo tipo “progresista y clasista”; en tanto el sindicalismo de viejo cuño, sobre todo aquel vinculado al reformismo social demócrata, también en mengua, tendría su propia agenda.

En referencia, la política costarricense se estremece ante el surgimiento de agrupaciones políticas de nuevo signo, cono el Partido Socialista Costarricense (PSC), del que Mario era dirigente, se suman además el Movimiento Revolucionario de los Trabajadores (MRP), el Frente Popular y la restauración del Partido Vanguardia Popular (PVP); en parte gracias a la derogatoria del artículo 98 constitucional, que prohibía la organización de grupos y partidos políticos, cuyo pensamiento y acciones atentaran contra la “democracia”.

En la medianía de la década surge la Federación Nacional de trabajadores del sector público -FENATRAP-, matizada por la influencia de los partidos políticos emergentes.

En la trama de nuestra historia social, también violenta y coercitiva, se da el apremio y la cárcel para Mario Devandas y Luis Fernando Alfaro, ambos dirigentes de la federación y de los trabajadores del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

En el trasfondo, el país en su expresión social y económica, vivía el control político e ideológico de la “guerra fría” y el “macartismo”, con signos y símbolos dominantes: educación, información, control político, hegemonismo; con organizaciones ultraconservadoras e “intensas”: el Movimiento Costa Rica Libre, la unión empresarial UCCAEP, la Iglesia Católica; dominadas todas por el espíritu y tinte del perjuicio político y doctrinal.

No era en vano, la “Revolución Cubana” era para estos un mal síntoma, de ahí surge también como anatema, la Alianza para el Progreso, visión y estrategia de la “Usamericanos”, como los grandes mediatizadores de la lucha social en los países del traspatio.

En noviembre de 1980 se funda la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), será su presidente Mario Devandas B. Para el año de 1986, el sindicalismo unitario confluye en la organización del Consejo Permanente de Trabajadores (CPT), instancia articulada, que sumó a todas las centrales sindicales, grupos cooperativos, productores y trabajadores independientes.

El CPT resume una visión y propuesta de desarrollo económico y social para el país, como lo fue el “Programa Económico Costarricense” (PEC1), proyecto liderado por Devandas, y un grupo de economistas de la Universidad Nacional, documento y articulación presentado al gobierno de la República y discutido por los trabajadores costarricenses en foros y mesas redondas de trabajo.

Mario Devandas para el año 1986, fue candidato a la Vicepresidencia de la República por el Partido Pueblo Unido, en las elecciones presidenciales de ese año.

En las luchas contra el “combo del ICE”, y los movimientos derivados de ese proceso, y de una intensa agenda de trabajo y esclarecimiento en jornadas a nivel nacional del Tratado de Libre Comercio (TLC), con los Estados Unidos de América.

En su momento fue asesor legislativo del diputado José Merino del Río.

Mario fue un sólido recurrente con su quehacer político, maestro e inductor de los grandes temas de afectación para el sector laboral y la sociedad costarricense en su conjunto.

Una figura mediática en la prensa nacional, una voz persistente frente a la visión de los defensores del “status quo”, sus tesis siempre a favor del trabajador costarricense.

Devandas asume su nombramiento como representante sindical ante la CCSS en junio del 2014, juramentado por el presidente Solís Rivera, luego de la negativa de la mandataria Chinchilla Miranda, de cumplir una decisión de los trabajadores años atrás.

El 25 de diciembre, Mario E. Devandas Brenes se cumplen 5 años de su fallecimiento. Una vida dedicada al bien común, la solidaridad y la entrega a sus principios e ideales durante medio siglo. 50 años que las y los trabajadores organizados han reconocido.

Mario E. Devandas Brenes, debería ser declarado “Benemérito de la Patria”, tarea que sin lugar a dudas emprenderá la clase trabajadora y sus organizaciones políticas y sociales, que conocieron en su entereza la figura de Devandas.