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Autor: María José Ferlini Cartín

La hora de la República

Gerardo Castillo Hernández

Manifiesto de adhesión al Bloque Patriótico Costarricense

“Hay momentos en la historia de los pueblos en que permanecer indiferente equivale a renunciar al deber ciudadano. Este es uno de esos momentos.”

No escribo estas palabras movido por el resentimiento, ni por ambiciones personales, ni por intereses partidarios. Las escribo porque amo profundamente a Costa Rica y porque estoy convencido de que nuestra democracia enfrenta uno de los mayores desafíos desde la fundación de la Segunda República.

Mi adhesión al Bloque Patriótico Costarricense nace de una convicción ética antes que política. No responde a una identidad ideológica exclusiva, sino al deber de defender la República cuando sus principios fundamentales muestran señales de deterioro. Hay circunstancias excepcionales en las que las diferencias partidarias deben ceder espacio a una causa superior: la preservación de la democracia, del Estado Social de Derecho y de la convivencia civilizada.

Costa Rica no es una casualidad histórica. Es el resultado del esfuerzo de generaciones que comprendieron que la libertad debía estar acompañada por la justicia; que el desarrollo económico debía caminar junto a la solidaridad; y que el poder político debía estar limitado por la Constitución, las leyes y el respeto a la dignidad humana.

Nuestra identidad nacional se forjó en la Campaña Nacional de 1856, cuando el pueblo defendió la soberanía; se fortaleció con las Garantías Sociales y el Código de Trabajo, que reconocieron la dignidad de las personas trabajadoras; se consolidó con la Constitución Política de 1949, que fortaleció el Estado de Derecho y la independencia de los poderes públicos; y alcanzó un reconocimiento mundial cuando Costa Rica abolió el ejército para invertir en educación, salud y desarrollo humano.

Ese legado no pertenece a un gobierno ni a un partido político. Pertenece al pueblo costarricense.

Por eso duele observar cómo se debilita el respeto por valores que durante décadas dieron prestigio a nuestra nación.

Me preocupa la normalización de la mentira como herramienta de confrontación política; el descrédito permanente de quienes piensan distinto; la sustitución del debate por el insulto; la descalificación de periodistas, universidades, organizaciones sociales, sindicatos, sectores productivos y ciudadanos que ejercen su derecho a disentir.

Me preocupa el debilitamiento del respeto entre los Poderes de la República y cualquier conducta que pueda erosionar la independencia judicial, la autonomía de las instituciones y el equilibrio constitucional que protege nuestras libertades.

Me preocupa la violencia verbal y política contra las mujeres, incompatible con una sociedad que proclama la igualdad y el respeto a la dignidad humana.

Me preocupa el deterioro del lenguaje público, porque las palabras crean cultura, y una democracia no puede sostenerse cuando el odio desplaza al diálogo y la descalificación sustituye al argumento.

También me preocupa cualquier proceso que conduzca al debilitamiento de instituciones que constituyen patrimonio de toda la ciudadanía: la Caja Costarricense de Seguro Social, el Instituto Nacional de Seguros, el Banco Popular, las universidades públicas, el sistema educativo, las municipalidades, el Tribunal Supremo de Elecciones y todas aquellas entidades creadas para garantizar derechos, igualdad de oportunidades y cohesión social.

Estas instituciones pueden y deben mejorar. Deben ser transparentes, eficientes y responsables. Pero reformarlas no significa desprestigiarlas ni poner en riesgo la misión histórica para la que fueron creadas.

Como ciudadano comprometido con la ética pública, considero indispensable que toda denuncia sobre presuntas irregularidades en el financiamiento político, posibles vínculos del crimen organizado con estructuras de poder, actos de corrupción, tráfico de influencias o utilización del Estado para favorecer intereses particulares sea investigada por las autoridades competentes con independencia, transparencia y pleno respeto al debido proceso. La democracia exige que nadie esté por encima de la ley y que la justicia actúe sin privilegios ni presiones.

Costa Rica también debe proteger el prestigio internacional que construyó durante décadas. Nuestro país ha sido reconocido por su vocación de paz, por el respeto a los derechos humanos, por su tradición diplomática y por su compromiso con el derecho internacional. Ese capital moral no puede ser sacrificado por la confrontación interna ni por decisiones que debiliten la confianza en nuestras instituciones.

Frente a estos desafíos nace el Bloque Patriótico Costarricense.

No nace para imponer una ideología.

No nace para sustituir a los partidos políticos.

No nace para alimentar el odio ni la división.

Nace porque miles de costarricenses comprendemos que existen momentos históricos en los que la defensa de la democracia debe convertirse en un punto de encuentro para personas de distintas ideas, creencias y trayectorias.

Hoy el verdadero debate nacional no es entre izquierda o derecha; entre liberales o socialdemócratas; entre creyentes o no creyentes.

El verdadero desafío consiste en decidir si queremos una República sustentada en instituciones fuertes, en la separación de poderes, en la libertad de expresión, en la transparencia y en el respeto a la Constitución Política, o si aceptaremos que el poder se concentre progresivamente, que el adversario sea tratado como enemigo y que el deterioro institucional se convierta en una nueva normalidad.

Por ello doy este paso con serenidad, pero también con firmeza.

Pongo mi experiencia, mi trabajo y mi compromiso al servicio del Bloque Patriótico Costarricense, porque creo que la defensa de la democracia no corresponde únicamente a quienes ocupan cargos públicos. Es una responsabilidad compartida por toda la ciudadanía.

Convoco a las personas trabajadoras, al movimiento sindical, al sector cooperativo, a los agricultores, a los empresarios comprometidos con el país, a las mujeres, a las juventudes, a las personas adultas mayores, a las universidades, a las iglesias, a los pueblos indígenas, a los profesionales, a los artistas, a las organizaciones comunales y sociales, y a cada costarricense de buena voluntad a reencontrarnos en aquello que siempre nos ha unido: el amor por la Patria y el compromiso con la República.

No estamos llamados a pensar igual.

Estamos llamados a defender las reglas que permiten convivir en nuestras diferencias.

La democracia no exige uniformidad; exige respeto.

La libertad no significa imponer una sola voz; significa garantizar que todas puedan expresarse.

El patriotismo no consiste en seguir ciegamente a un gobernante; consiste en ser fiel a los principios que sostienen la Nación.

No nos reúne el odio.

Nos reúne la esperanza.

No nos mueve la ambición de poder.

Nos mueve el deber de proteger el país que heredamos y la responsabilidad de entregar a nuestros hijos y nietos una Costa Rica donde las instituciones sean más fuertes que los caudillos, donde la verdad tenga más fuerza que la propaganda y donde el diálogo prevalezca sobre la confrontación.

La historia demuestra que las democracias rara vez desaparecen de un solo golpe. Se debilitan lentamente cuando los ciudadanos dejan de defenderlas, cuando la indiferencia reemplaza el compromiso y cuando el miedo desplaza la participación.

No quiero ser parte de ese silencio.

Por eso hoy doy un paso al frente.

Me adhiero al Bloque Patriótico Costarricense porque creo en la República, en la Constitución Política, en el Estado Social de Derecho y en la dignidad del pueblo costarricense.

Lo hago con humildad, pero también con la firme convicción de que el futuro de Costa Rica dependerá de la capacidad de su pueblo para reencontrarse en los valores que hicieron de nuestra Nación un ejemplo de democracia, paz, solidaridad y justicia social.

Que nadie renuncie a la esperanza.

Que nadie abandone la defensa de nuestras instituciones.

Que nadie permanezca indiferente cuando la República nos llama.

Porque la Patria no pertenece a un gobierno.

La Patria pertenece a su pueblo.

Porque la democracia no se hereda; se construye y se defiende cada día.

Hoy es la hora de la República.

Hoy es la hora de Costa Rica.

¡No corra don Boris! ¡Espere un poquito, por favor!

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Apelamos a su sentido común, antes de que los costarricenses paguemos los más de ¢8 millones que cuesta enviar sus muebles a Nueva York, para instalarse como nuestro representante ante la ONU. Hay algo que le queremos pedir a usted, don Boris Marchegiani, antes de ejecutar ese inútil gasto aprobado por la Cancillería.

Usted está mitigando en su hotel de playa, el revuelo que, por encima de partidos políticos, ha provocado su designación diplomática nacida de sus millonarios aportes financieros a la campaña electoral de doña Laura Fernández. Y seguramente usted entenderá que, como ha de suceder con un funcionario diplomático de carrera (que no es lo mismo que uno que anda «en carrera» como usted), sus virtudes han de superar sus pecados, para que pueda superar el escrutinio público y no se cuestione el puesto que usted ha escogido, quizá sin pensar mucho en las consecuencias y responsabilidades inherentes al cargo.

Se informa que su señoría arrastra una desatendida deuda de unos ¢4.000 millones con el Banco Nacional, entidad estatal que, por cierto, ha sido objeto de manoseo de parte de la presidencia de la República encabezada por Rodrigo Chaves, que lograra parcialmente ejercer un indebido control casi personal sobre su junta directiva.

Aparte de unos procesos relacionados con el pago de algunos de sus impuestos, que seguramente le provocarán insomnio recurrente, creemos que usted debería reflexionar empresarialmente, como lo hace con sus lucrativos negocios, acerca del nuevo “negocio” en que se está metiendo hasta el cuello, al disponerse a encabezar la misión de Costa Rica que labora en la Organización de las Naciones Unidas con sede en la isla de Manhattan.

Don Boris, para sus compatriotas ticos (lo aclaramos pues desconocemos si usted goza de doble nacionalidad por haber nacido en Venezuela) hay «embajadores de embajadores», según sus calidades y el lugar en que fungen como tales. Quizá por eso es poca la importancia que le presta la ciudadanía a la mayoría de nuestro cuerpo diplomático, pero existen evidentes excepciones que demandan especiales valoraciones, en este caso del ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica don Manuel Tovar, responsable junto a la presidenta Fernández de las decisiones relacionadas con las relaciones internacionales. Dentro de esos nombramientos especiales, por su relevancia, el caso de la ONU, el máximo foro planetario, es trascendental. Por ello, la presidenta y su canciller, han de velar porque el representante de Costa Rica ante ese foro mundial, sea digno embajador de nuestra amada Patria; alguien que no nos avergüence ni al interior del país ni ante la comunidad internacional representada en la ONU, que indudablemente le estará mirando y evaluando, en virtud de las decisiones que allí se negocian y toman.

Usted don Boris, comprenderá que sus representados demandamos que tal persona debe exhibir un equilibrio excepcional entre el rigor intelectual, la competencia técnica y una sólida y relevante inteligencia emocional. Ha de ser íntegro y honesto. El más alto nivel de ética es condición insustituible para así generar confianza y credibilidad ante los oficiales de otras naciones, específicamente cuando se ha de participar de diálogos constructivos, donde las posiciones costarricenses se han de nutrir del espíritu y cultura costarricenses sustentados en sólidos cimientos históricos, que se adentran en el pensamiento y acción de nuestros próceres y héroes.

De ahí surgen algunas de nuestras dudas sobre su futura gestión en Nueva York, pues si no fuese así, si usted no cumpliere con tales requerimientos, en un ambiente en que otros embajadores y funcionarios de otras naciones, se enterarían de sus «problemillas» con la banca costarricense y el Ministerio de Hacienda, sépalo don Boris, que su credibilidad y limitada elocuencia, serán obstáculos casi infranqueables para una exitosa gestión. Por ello, es esperable que no lo tomarán en serio, será motivo de conversaciones de pasillo y memorandos informativos con sus gobiernos, por lo cual el alto salario que le tendríamos que pagar los costarricenses con nuestros impuestos, sería sin duda un dinero desaprovechado que bastante falta hace en nuestro pobre país.

Asimismo, es posible pensar en las presiones que recibirá la delegación de Costa Rica de parte de grandes potencias, como Estados Unidos, China, Rusia y la Unión Europea, por ejemplo, donde usted debería tener la capacidad, hasta hoy desconocida, de mostrar firmeza patriótica en defensa de nuestra venerada independencia e invaluable soberanía. Circunstancialmente, ahora que se está planteando por parte de transnacionales apoderarse de los recursos minerales de los fondos marinos internacionales, declarados por la Asamblea General «Patrimonio Común de la Humanidad«, es menester que nuestro pequeño país, reconocido por grandezas como la protección del ambiente, la ausencia voluntaria de fuerzas armadas, la democracia respetuosa de la separación e independencia de poderes, la libertad electoral, la promoción de la paz…, exhiba orgullosamente las virtudes que ha ido forjando a través de los años, gracias a gobernantes conscientes de su responsabilidad histórica. Como tal herencia no debe desdeñarse, debemos rechazar que nuestro discurso y valioso voto, sean siempre ejemplares, dignos, independientes de ataduras innobles que solo obedecen a conveniencias circunstanciales, como podría suceder cuando un tema tan importante sea planteado en votaciones de la ONU.

En fin, don Boris, queremos conocer de usted, en conferencia de prensa, su pensamiento sobre lo anotado, antes de asumir como nuestro embajador en la ONU. Consideramos que es responsabilidad suya cumplir con un acto transparente como el que le pedimos realizar, para que se rompa ese escandaloso silencio que se ha impuesto desde la Cancillería, quizá con la idea de que usted simplemente estará allá, alejado de los que compartirán inquietudes que usted respondería con notas redactadas en la Casa Amarilla por algún asesor, esquivando así caminos escabrosos. Ha de admitir señor, que el pueblo de Costa Rica merece conocer hasta dónde lleva usted «a Costa Rica en las entrañas»…

Embajada de Italia y Biblioteca Nacional invitan a la presentación del libro La mamá de San Vito

La Embajada de Italia en Costa Rica y el Ministerio de Cultura y Juventud, por medio de la Benemérita Biblioteca Nacional del Sistema Nacional de Bibliotecas (SINABI), invitan a la presentación del libro La mamá de San Vito: una historia de guerra, paz, amor y café, del escritor Marconi Rojas Thiele.

La actividad se realizará el miércoles 8 de julio de 2026, a las 4:00 p.m., en la Benemérita Biblioteca Nacional, en San José. Además de la modalidad presencial, la presentación será transmitida en vivo a través de la página oficial de Facebook de la Biblioteca Nacional:

https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/

Un homenaje a Juana Pirola y a la historia del sur de Costa Rica

La obra presenta una crónica histórica sobre Juana Pirola, partera y enfermera empírica que dedicó su vida al servicio de la comunidad de San Vito.

Según la presentación del libro, Marconi Rojas Thiele rescata el legado de esta mujer mediante un relato que entrelaza solidaridad, memoria y humanidad, y que busca poner en valor una historia que dejó huella en el sur de Costa Rica.

Como adelanto del contenido, la invitación comparte un fragmento de la obra:

«Le encantaba ir a la escuela, sobre todo los domingos, porque había actividades culturales y deportivas que rompían con la monotonía semanal; sus favoritas eran las que tenían que ver con actuar y cantar. Siempre esperaba con ansias ese día.»

Sobre el autor

Marconi Rojas Thiele nació en San Ramón de Alajuela en 1980 y creció en Cirrí de Naranjo.

Es educador de profesión y desarrolla labor docente desde 2007. Su interés por el análisis y la creación literaria ha motivado a numerosas personas estudiantes a acercarse a la escritura y a la literatura con curiosidad y entusiasmo.

Las instituciones organizadoras invitan al público a participar en esta presentación literaria, ya sea de manera presencial o mediante la transmisión en vivo, para conocer una obra que recupera la memoria histórica y el aporte de una figura emblemática de la comunidad de San Vito.

Mercenarios, crimen organizado y guerra en Ucrania: una amenaza cercana para América Latina

Por Félix Madariaga

La guerra en Ucrania no solo ha provocado una devastación humana y material sin precedentes en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. También ha abierto interrogantes sobre el destino de miles de combatientes extranjeros, la proliferación de conocimientos militares avanzados y el eventual traslado de esas capacidades hacia organizaciones criminales transnacionales.

Diversos organismos de seguridad han advertido durante los últimos años que los conflictos armados prolongados suelen convertirse en verdaderas escuelas de guerra para combatientes extranjeros, quienes posteriormente pueden incorporarse a redes criminales, grupos insurgentes o empresas militares privadas. La experiencia adquirida en el manejo de drones de ataque, guerra electrónica, explosivos, minas, reconocimiento y combate urbano constituye un conjunto de conocimientos altamente valorados por organizaciones dedicadas al narcotráfico.

En este contexto, diversos reportes periodísticos e investigaciones han señalado que integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) habrían buscado incorporar exmilitares colombianos con experiencia en combate. Asimismo, algunas investigaciones sostienen que individuos vinculados al crimen organizado latinoamericano habrían intentado obtener entrenamiento o experiencia militar participando como combatientes en Ucrania.

Sin embargo, aunque estas informaciones resultan sumamente preocupantes y plausibles, aún son objeto de investigación y no constituyen pruebas concluyentes de una política oficial del Estado ucraniano destinada a entrenar organizaciones criminales.

Lo que sí resulta evidente es que el conflicto ha acelerado la difusión de tecnologías militares relativamente económicas, particularmente drones FPV, municiones merodeadoras («drones kamikaze»), sistemas de observación aérea y nuevas tácticas de combate. Expertos en seguridad internacional han advertido que, una vez finalizada una guerra, parte de estos conocimientos suele expandirse hacia mercados ilegales y actores no estatales.

En ese sentido, el periodista mexicano Marco Teruggi señala: «La novedad es que habría narcotraficantes adquiriendo instrucción en Ucrania para traer esos conocimientos a nuestro país. Ahí están miembros de carteles de la droga mexicanos, en particular del CJNG, exactamente en la línea de combate, donde mueren soldados. Específicamente en el manejo de drones de última tecnología, aprendiendo el uso de aeronaves no tripuladas para traer ese conocimiento y utilizarlo acá».

Sin embargo, en el caso de los narcotraficantes, la información disponible indica que estos se infiltrarían en las escuelas de formación para el manejo de drones, ocultando su filiación y procedencia. Los integrantes de los carteles que viajarían a Ucrania lo harían a través de empresas militares privadas, utilizadas como fachada para hacerse pasar por voluntarios, sin antecedentes criminales, con recomendaciones falsificadas e incluso con pasaportes falsos.

Ucrania se ha convertido en un gran laboratorio de guerra, donde se están probando nuevos armamentos, como drones kamikaze capaces de perseguir objetivos, drones de inteligencia y drones de ataque. Acceder a ese conocimiento significa adquirir capacidades tecnológicas de vanguardia que, en principio, deberían estar reservadas a las fuerzas armadas y no a organizaciones dedicadas al narcotráfico. Ello cobra especial relevancia considerando que parte de la formación militar que reciben las fuerzas ucranianas es impartida por instructores especializados de la OTAN.

A ello se suma otro elemento que merece atención: gran parte de las armas utilizadas por organizaciones criminales en México proviene de Estados Unidos. En ese contexto, resulta llamativo que en el escenario ucraniano puedan coincidir exmilitares, expolicías y presuntos integrantes del crimen organizado en un mismo espacio de combate.

El reclutamiento de exmilitares colombianos constituye otro fenómeno ampliamente documentado. Muchos son atraídos mediante ofertas laborales como escoltas o guardias de seguridad, pero posteriormente terminan integrándose a estructuras armadas del crimen organizado mexicano. Su formación profesional en explosivos, patrullaje, combate rural y operaciones especiales representa un activo estratégico para organizaciones como el CJNG.

Esta situación plantea un desafío internacional. La circulación global de combatientes, instructores y especialistas militares demuestra que las guerras contemporáneas producen efectos que trascienden ampliamente sus fronteras. La experiencia adquirida en un conflicto puede terminar alimentando la violencia criminal en otras regiones del mundo.

Las declaraciones del vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitry Medvedev, han insistido en denunciar que combatientes extranjeros formados en Ucrania podrían terminar integrándose a organizaciones criminales internacionales. No obstante, estas afirmaciones deben entenderse como la posición del gobierno ruso en el contexto de la guerra y no como conclusiones independientes plenamente demostradas.

Más allá de las disputas políticas entre Moscú y Kiev, el verdadero problema consiste en impedir que los conocimientos y las experiencias militares adquiridos durante la guerra terminen fortaleciendo a organizaciones criminales transnacionales. La historia demuestra que, cuando un conflicto concluye, las armas, la tecnología y los combatientes rara vez desaparecen; con frecuencia encuentran nuevos escenarios donde continuar operando.

Fuentes:

https://www.dw.com/es/presencia-de-c%C3%A1rteles-mexicanos-del-narcotr%C3%A1fico-en-el-frente-de-ucrania/a-73724607

https://www.youtube.com/watch?v=BdC_PNiM9xU&t=69s

https://www.elimparcial.com/mundo/2024/04/09/rusia-afirma-que-estados-unidos-envia-a-narcotraficantes-mexicanos-a-ucrania/

https://www.reforma.com/eu-recluta-a-narcos-mexicanos-para-ucrania-acusa-rusia/ar2786977

https://www.eluniversal.com.mx/mundo/rusia-acusa-a-ucrania-de-facilitar-el-narcotrafico-hacia-europa-senala-vinculos-con-carteles-mexicanos/

Mover un país abre espacios de diálogo sobre migraciones, hospitalidad e inclusión en Costa Rica

El Servicio Jesuita para Migrantes Costa Rica (SJM-CR) y el Centro Cultural de España en Costa Rica (CCE) invitan a participar en el ciclo de conversatorios «Mover un país: diálogos sobre migraciones, hospitalidad e inclusión en Costa Rica», una iniciativa que se desarrollará entre junio y noviembre de 2026 con el propósito de promover el análisis, el intercambio de experiencias y la reflexión sobre la movilidad humana en el país.

Según las organizaciones convocantes, el ciclo consistirá en un conversatorio mensual orientado a abrir un espacio de diálogo crítico y situado sobre las migraciones en Costa Rica. La propuesta busca visibilizar las experiencias, los derechos y los aportes de las personas migrantes y refugiadas, reconocer el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil y poner en valor las prácticas de hospitalidad como respuesta ética y política frente a la exclusión, la criminalización y la deshumanización.

«Tejer el mañana» será el segundo conversatorio del ciclo

La segunda sesión del ciclo se realizará el miércoles 8 de julio, de 7:00 p.m. a 8:50 p.m., en El Farolito, sede del Centro Cultural de España en Costa Rica.

Bajo el título «Tejer el mañana», el conversatorio estará dedicado a reflexionar sobre las redes de protección, apoyo y cuidados para personas forzosamente desplazadas —ya sea de forma temporal o permanente— en Centroamérica.

De acuerdo con las personas organizadoras, el encuentro abordará las iniciativas que existen en Costa Rica para acompañar a quienes enfrentan desplazamientos forzados, analizando estas experiencias como alternativas para reexistir en un contexto regional marcado por la represión, el retroceso de derechos y el avance de tendencias autoritarias.

Participarán:

  • Valeria Montoya Tabash.

  • Julieta Montoya Molteni.

  • Keller Araya Molina.

La moderación estará a cargo de Annie Rodríguez Ovares.

Un ciclo sobre movilidad humana e inclusión

El programa contempla seis conversatorios, cada uno dedicado a una dimensión específica de la movilidad humana:

  • 17 de junio: Huir no es una elección. Derecho al refugio: promesas, límites y realidades en Costa Rica.

  • 8 de julio: Tejer el mañana. Redes de protección y cuidados para reexistir en la Centroamérica autoritaria y expulsora.

  • 12 de agosto: Destino impuesto, derechos negados. Personas expulsadas de Estados Unidos a Costa Rica.

  • 16 de setiembre: Las fronteras también se habitan. Movilidad humana en Paso Canoas y Los Chiles.

  • 21 de octubre: Hacerse la vida. Integración económica y aportes de las personas migrantes y refugiadas.

  • 18 de noviembre: Mujeres en movimiento. Por el derecho a vidas con dignidad, justicia y autocuidados.

Las actividades son de acceso libre y se desarrollarán en el Centro Cultural de España, en Barrio Escalante.

Las organizaciones convocantes extienden la invitación al público a participar tanto en el conversatorio «Tejer el mañana» como en el conjunto del ciclo, con el fin de fortalecer el diálogo sobre las migraciones, los derechos humanos, la hospitalidad y la inclusión en Costa Rica.

La UCR reafirma su oposición al proyecto de Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional

Consejo Universitario mantiene criterio institucional y recomienda no aprobar el texto actualizado del Expediente N.º 23.414

El Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR) acordó recomendar a la Asamblea Legislativa no aprobar el texto actualizado del proyecto de ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional (Expediente N.º 23.414), al considerar que la iniciativa continúa debilitando el modelo eléctrico público costarricense y plantea una transformación estructural del sector sin ofrecer garantías suficientes para proteger el interés público.

Con esta decisión, la Universidad reafirma los criterios institucionales emitidos en 2023 y 2024 respecto al texto base y al texto dictaminado de la iniciativa, manteniendo una posición consistente en defensa del modelo eléctrico construido por Costa Rica durante más de siete décadas.

El análisis realizado por especialistas de la Escuela de Ingeniería Eléctrica, la Facultad de Ciencias Sociales y otras unidades académicas concluye que el proyecto propone una reconfiguración profunda del sistema eléctrico nacional, desplazando un modelo basado en la planificación pública, la solidaridad y el acceso universal hacia otro sustentado en la competencia y la lógica de mercado. Aunque formalmente se mantiene la rectoría estatal, la propuesta amplía la participación de agentes privados en funciones estratégicas y modifica el papel histórico del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

Entre las principales preocupaciones señaladas por la Universidad destacan la creación de un Mercado Eléctrico Nacional bajo criterios de competencia, el traslado de funciones estratégicas actualmente ejercidas por el ICE hacia un nuevo ente coordinador, la pérdida de capacidad de planificación pública del sistema eléctrico y los riesgos que ello representa para principios como la universalidad, la solidaridad, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental. Asimismo, el análisis advierte que experiencias internacionales de liberalización eléctrica han evidenciado aumentos tarifarios, deterioro en la calidad del servicio y una mayor vulnerabilidad operativa.

El Consejo Universitario también considera que la modernización del sistema eléctrico es una necesidad impostergable; sin embargo, esta debe orientarse al fortalecimiento institucional del ICE, la despolitización de la planificación energética, el desarrollo de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de la gobernanza pública del sector, sin debilitar el modelo solidario que ha permitido a Costa Rica alcanzar una de las coberturas eléctricas más altas de América Latina y una matriz basada mayoritariamente en fuentes renovables.

En ese sentido, la Universidad de Costa Rica reitera su disposición de colaborar con la Asamblea Legislativa y con las instituciones del sector energético mediante el aporte de sus capacidades académicas y técnicas para construir una propuesta de modernización del sistema eléctrico que preserve el interés público, fortalezca al ICE y responda a los desafíos de la transición energética y la seguridad eléctrica del país.

Programa Kioscos Socioambientales
Universidad de Costa Rica

Puede descargar el dictamen desde SURCOS:
https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/07/Propuesta-Proyecto-de-Ley-CU-74-2026.pdf

El Jaguar, políticos que orinan agua bendita y la estafa de la división / Entre Verdades y Opiniones

Por JoseSo (José Solano Saborío) – para SURCOS

La política costarricense ha mutado hacia un teatro de sombras donde la verdad es la primera víctima. El juego es antiguo, pero los actores han perfeccionado la técnica: mantener al pueblo en una guerra civil de redes sociales, etiquetando al crítico como “perico” o “zurdo”, mientras en las sombras se orquesta el desmantelamiento del Estado social.

Esta es la “crema de rosas para la chimazón”: un sedante discursivo para que usted no cuestione quién está realmente manejando los hilos.

La supuesta renovación política no es más que un cambio de vestuario para los mismos intereses de siempre. Nos venden una narrativa de “nuevas caras” mientras las agendas neoliberales —la venta del ICE disfrazada de “Armonización Eléctrica”, el BCR, el INS y la asfixia de la CCSS— permanecen intactas. El caso de Freddy González, nuevo secretario general de Pueblo Soberano, es ilustrativo: un pasado muy reciente como liberacionista de la facción de los aristas de toda una vida, que hoy impulsa el “Combo del ICE 2.0” con el texto redactado por la anterior fracción perica liderada por Rodrigo Arias, ahora redimido bajo la bandera turquesa. O el caso de Calixto Chaves, financista de esta estructura, cuyo historial se remonta al cierre del Banco Anglo y deudas que el país aún no olvida.

La estrategia es clara: si usted cambia de bandera, se convierte en “santo varón”. Y si es santo, tiene licencia para exigir que usted se pelee con sus amigos o su familia si osan recordar quién era ayer. Nos inventan etiquetas para atomizarnos. Mientras nosotros nos desangramos en discusiones bizantinas, ellos se reparten el botín.

No nos engañemos: la verdadera división no es ideológica. Somos dos bandos. Por un lado, la clase trabajadora, los emprendedores, los asalariados, los que pagamos cuentas y vivimos encerrados tras rejas mientras los delincuentes andan sueltos. Por el otro, la élite que se financia con nuestros impuestos, que vive en Monterán, que se paga escoltas millonarias mientras recorta presupuesto a la educación y salud pública para justificar sus políticas de “mano dura”. Su “Economía Jaguar” no es más que un espejismo que el FMI ya empezó a desmentir, y cuando el dinero no alcance para sus despilfarros, seremos nosotros, otra vez, quienes pagaremos la factura.

Nos quieren divididos porque saben que juntos somos un problema para sus negocios. La próxima vez que en una mesa familiar o en el trabajo intenten usar la “crema de rosas” del insulto para silenciar su crítica, no caiga en la trampa ni se enoje: exija datos. Defienda la casa. Pregúntele a su diputado, o al líder comunal Jaguar o de oposición por qué apoya la venta de nuestros activos o por qué recorta presupuesto a las escuelas de su comunidad. Involúcrese, vigile en qué gasta su municipalidad y no regale su voto a los mismos que ayer nos estafaron y hoy se cambian el nombre.

Ellos tienen la bandera que cambian a conveniencia, pero nosotros tenemos la realidad… nos toca a los verdaderos ticos con malicia de la buena, pellizcarnos y no volver a ser sus tontos útiles.

FRENASS denuncia injerencia política indebida e inconstitucional en el nombramiento de la representación sindical ante la Junta Directiva de la CCSS

El Frente Nacional por la Seguridad Social (FRENASS) manifestó su rechazo a la actuación del Gobierno en relación con el nombramiento de la representación laboral-sindical ante la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), al considerar que constituye una injerencia política indebida e inconstitucional.

Mediante un pronunciamiento público, FRENASS sostiene que el Gobierno de Laura Fernández Delgado se extralimita en sus competencias al intervenir en un ámbito que corresponde a la autonomía de las organizaciones sindicales y al marco jurídico que regula la integración de la Junta Directiva de la institución.

La organización afirma que esa actuación violenta la Ley Constitutiva de la CCSS, así como los Convenios 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relacionados con la libertad sindical y el derecho de sindicación y negociación colectiva.

FRENASS enfatiza que la Caja Costarricense de Seguro Social es una institución autónoma por mandato constitucional y sostiene que esa condición debe ser respetada independientemente de la posición que asuma el Gobierno de turno.

En su comunicado, el Frente considera que la autonomía institucional y el respeto a la representación sindical constituyen elementos fundamentales para preservar el modelo de seguridad social costarricense y la institucionalidad democrática.

Finalmente, FRENASS hace un llamado a la ciudadanía a mantenerse vigilante en defensa de la CCSS y concluye su pronunciamiento con la consigna «¡La Caja no se vende, la Caja se defiende!»

A 316 años de su ejecución convocan conversatorio y caminata para recordar el legado de Pabru Presbere

El Grupo Pabru Presbere invita a la comunidad a participar en dos actividades conmemorativas organizadas con motivo de los 316 años de la ejecución de Pabru Presbere, líder indígena bribri reconocido por su resistencia frente a la dominación colonial y considerado una de las principales figuras históricas de la lucha de los pueblos originarios de Costa Rica.

Las actividades buscan reflexionar sobre la vida, el legado y la vigencia histórica de Presbere, conocido también como el «Rey de las Lapas», mediante un espacio de diálogo y una caminata con actividades culturales.

Conversatorio sobre la vida y legado de Pabru Presbere

El viernes 3 de julio, a las 6:00 p.m., se realizará el conversatorio «Vida y legado Pabru Presbere, Rey de las Lapas» en el Centro de la Cultura Cartaginesa.

Participarán:

  • Dr. Franco Fernández, historiador.

  • Sra. Olga Andrés, educadora pensionada.

  • Sr. César Uniwak, politólogo de la Universidad de Costa Rica.

  • Sr. Rogelio Coto, moderador.

Caminata conmemorativa

Las actividades continuarán el sábado 4 de julio con una caminata que iniciará a las 4:00 p.m. desde la entrada de los Tribunales de Justicia.

La llegada será a la Plaza Mayor, donde a partir de las 4:30 p.m. se desarrollarán actividades culturales que incluirán música y disertaciones en modalidad de micrófono abierto.

Organizaciones invitantes

La convocatoria es promovida por el Grupo Pabru Presbere con el apoyo del Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Dirección de Gestión Sociocultural, y del Centro de la Cultura Cartaginesa.

También participan como organizaciones invitantes:

  • Asociación La Casa del Indio

  • Sociedad de Poetas Cartagineses

  • Grupo de Danza Proyección Folclórica Bitzú

  • Buen Vivir Costa Rica

  • Red de Mujeres Pioneras Cartago

Las personas organizadoras invitan al público a sumarse a estas actividades de memoria histórica, reflexión y encuentro cultural dedicadas a recordar el legado de Pabru Presbere y su significado para los pueblos indígenas y la historia de Costa Rica.

La verdad y la política bajo los escombros

José A. Amesty Rivera

Hay quienes que, cuando los pueblos sufren, llegan con agua, alimentos, medicinas, maquinaria y solidaridad, otros llegan con cámaras, troles y mentiras.

La historia de Nuestra América está llena de terremotos, huracanes, inundaciones y otras tragedias naturales, pero también ha estado marcada por otro tipo de desastres, uno creado desde los centros del poder político y mediático, como el uso del dolor humano para desestabilizar gobiernos populares y sembrar desesperanza.

Lo ocurrido en Venezuela tras los devastadores terremotos no puede analizarse solo como un fenómeno geológico; mientras miles de rescatistas, médicos, bomberos, trabajadores públicos y voluntarios luchan contra el tiempo para salvar vidas, en las redes sociales se libra otra batalla, una ofensiva comunicacional que busca convertir una tragedia nacional en un instrumento de confrontación política.

Esto no es algo nuevo. La Revolución Bolivariana ha enfrentado durante más de dos décadas una guerra en muchos frentes, donde la manipulación de la información ha sido una de las armas más poderosas. Cada dificultad económica, cada apagón, cada inundación, cada crisis sanitaria, y ahora cada desastre natural se convierte de inmediato en material para una maquinaria propagandística, que intenta presentar al Estado venezolano como un proyecto fracasado.

No hablamos simplemente de la crítica política, que siempre es válida en una sociedad democrática, la crítica forma parte del debate. El problema comienza cuando el sufrimiento de miles de familias, se convierte en un espectáculo para generar odio, desmoralización y enfrentamiento.

Mientras hombres y mujeres remueven toneladas de escombros para rescatar sobrevivientes, en Internet circulan fotografías de otros terremotos presentadas como si fueran de Venezuela, videos manipulados, imágenes creadas con inteligencia artificial y rumores sobre supuestos saqueos, abandono total de las víctimas, robo de donaciones, e incluso versiones según las cuales funcionarios cobraban dinero para entregar los cuerpos de personas fallecidas.

Muchas de estas publicaciones fueron desmentidas posteriormente por verificadores independientes, demostrando que el dolor también puede convertirse en un negocio político.

Es la política del desastre, donde el neoliberalismo convierte todo en mercancía, incluso las tragedias. Existe una lógica profundamente deshumanizada que cree que mientras peor le vaya al país, mayores serán las posibilidades de derrotar políticamente al gobierno.

Es una visión que no celebra la reconstrucción, sino el derrumbe; que no busca aliviar el sufrimiento, sino aumentarlo; que no construye esperanza, sino frustración.

En esta lógica, una catástrofe natural deja de ser un drama humano para convertirse en una oportunidad propagandística. Lo importante deja de ser salvar personas y pasa a ser construir un relato político.

Por esto aparecen las matrices de opinión incluso antes de que terminen las labores de rescate. Primero se instala la idea del abandono, luego la de un supuesto colapso institucional, más tarde llegan las acusaciones sin pruebas y, finalmente, aparece la conclusión política que ya estaba preparada, presentar al gobierno como incapaz y convertir el dolor colectivo en combustible para la confrontación.

No es un drama exclusivo de Venezuela. Lo hemos visto en Cuba después de huracanes, en Nicaragua tras desastres naturales, en Bolivia durante los incendios, en México después de terremotos y en buena parte de América Latina, cuando gobiernos progresistas enfrentan situaciones extraordinarias.

Las redes sociales permiten que una mentira recorra millones de pantallas antes de que la verdad logre abrirse paso; este es precisamente el objetivo: no informar, sino impactar emocionalmente, sembrar miedo, provocar indignación y romper la confianza entre el pueblo y las instituciones.

Mientras algunos se concentran sus esfuerzos en hacer virales rumores y noticias falsas, otra Venezuela estaba actuando: Bomberos, Protección Civil, la Fuerza Armada, Personal Sanitario, Consejos Comunales, Comunas, Militantes Sociales, Vecinos, Jóvenes Voluntarios, Trabajadores Públicos y Rescatistas Internacionales. Miles de personas que no preguntan por la posición política de quien necesita ayuda, simplemente ayudan.

Porque cuando un edificio se derrumba no hay opositores ni chavistas bajo los escombros, hay seres humanos. Esta es la Venezuela que pocas veces ocupa los titulares de los grandes medios internacionales, la Venezuela de la solidaridad organizada, la que comparte alimentos, aunque tenga poco, la que convierte escuelas en refugios y donde las comunidades organizan cocinas colectivas mientras llegan los organismos especializados.

Y no se trata de idealizar la realidad. Ningún Estado del mundo responde de manera perfecta a una catástrofe de semejante magnitud, siempre habrán carencias, errores, retrasos y limitaciones materiales.

Más aún cuando un país ha soportado durante años sanciones económicas, dificultades financieras y restricciones para adquirir equipos especializados, pero reconocer esas limitaciones es muy diferente a fabricar una realidad paralela basada en noticias falsas.

También se ha desatado una guerra psicológica. Hace tiempo que los manuales de guerra dejaron de limitarse al terreno militar, hoy las operaciones psicológicas ocupan un lugar central, y las redes sociales funcionan como verdaderos campos de batalla, donde cada fotografía, cada video y cada rumor puede influir en la percepción colectiva.

La desinformación no busca solamente engañar, busca paralizar, desmoralizar y dividir, busca que la gente deje de confiar en las instituciones del país, que toda información oficial sea vista automáticamente como falsa y que termine imponiéndose el caos informativo.

En este escenario gana quien logra sembrar primero una emoción, aunque después sea desmentida; las mentiras casi siempre corren más rápido que las rectificaciones y, cuando se trata de tragedias humanas, el impacto emocional hace que se propaguen todavía más rápido.

Dicho esto, la izquierda también tiene responsabilidades. Defender al pueblo venezolano no significa negar los problemas, no significa convertir la solidaridad en propaganda, ni afirmar que todo funciona perfectamente.

Ser de izquierda exige un compromiso mucho más profundo, como el de defender la verdad, incluso cuando resulte incómoda. Porque si denunciamos la manipulación del adversario, también debemos rechazar cualquier intento de ocultar los errores propios. La ética revolucionaria no puede construirse sobre exageraciones, sino sobre hechos.

Por eso es tan importante combatir las noticias falsas, no solo porque afectan la imagen del gobierno, sino porque afectan directamente la vida de las víctimas. Un rumor puede impedir que una familia encuentre información confiable, puede dificultar el trabajo de los rescatistas, sembrar pánico, generar violencia o desviar recursos hacia problemas que no existen. Las fake news también matan.

Otro tema es que la Patria Grande no puede ser indiferente frente al dolor. La respuesta latinoamericana debe estar a la altura de una región que conoce muy bien el valor de la solidaridad, por ejemplo, Cuba enviando médicos, México enviando rescatistas, Colombia tendiendo puentes, Brasil aportando ayuda; los pueblos organizando campañas de recolección, las universidades ofreciendo apoyo técnico y los movimientos sociales movilizando alimentos y medicinas.

Esta es la América Latina que soñaron Bolívar, Martí, Sandino, el Che, Chávez y tantos otros, la América Latina que entiende que ninguna frontera vale más que una vida humana; hoy Venezuela necesita esta solidaridad.

Y no necesita laboratorios digitales sembrando odio, no necesita dirigentes políticos haciendo cálculos electorales entre los escombros, no necesita influencers compitiendo por seguidores en medio de la tragedia; Necesita humanidad, cooperación y respeto por quienes lo han perdido todo.

Para ir terminando, cada desastre natural deja lecciones, una de ellas es que la verdad también necesita ser defendida, porque la mentira organizada puede convertirse en otra forma de violencia.

La batalla por la verdad no pertenece únicamente al gobierno ni a la oposición, pertenece al pueblo, pertenece a quienes creen que ninguna diferencia política justifica usar el sufrimiento humano, como arma de confrontación.

Cuando la tierra deje de temblar comienza otra reconstrucción, la de las viviendas, las escuelas y los hospitales, pero también la reconstrucción de la confianza colectiva, y esta tarea exige derrotar el cinismo, el oportunismo y la manipulación.

La izquierda latinoamericana debe levantar una bandera sencilla, pero profundamente revolucionaria, ninguna victoria política, vale una sola mentira construida sobre el dolor del pueblo.

Porque los escombros se levantan con maquinaria, pero las heridas sanan con solidaridad, y la dignidad de un pueblo solo puede sostenerse sobre la verdad, la justicia y la memoria.

En tiempos en que las redes sociales pueden convertir una falsedad en una verdad aparente, defender la información verificada, también es una forma de defender la soberanía, y la soberanía, como nos enseñó Hugo Chávez, no pertenece a un partido ni a un gobierno; pertenece al pueblo, que tiene derecho a enfrentar las adversidades con la verdad por delante y con la esperanza intacta.