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Autor: María José Ferlini Cartín

Mis influencias religiosas y el portal de mi abuelita Carmen

Vladimir de la Cruz

Mi directa familia materna, mi madre Zayda, mi abuelita Ofelia, Ita, mis tías, que yo recuerde nunca hicieron para Navidad un portal. Posiblemente esto se debía al peso importante que tenía mi abuelita. Nacida en 1900 y educada en una tradición liberal por influencia de su padre, Rafael, que fue masón, de finales del siglo XIX, cuando la Iglesia Católica enfrentaba duramente a la masonería y a los masones.

Me parece que de los hijos e hijas del abuelito Rafael ella era la más afín en esas inquietudes. Su vida la llevó a la Teosofía y al Rosacrucismo. Algo de esto tenía también mi tía abuela Angela. De niño me mandó a hacer un estudio, que conservo, con un astrólogo extranjero, que visitaba el país, a quien solo se le daban los datos de mi nacimiento.

Por la Teosofía, Ita, tuvo una marcada creencia en Dios, en su aspecto místico; en la búsqueda del conocimiento del universo, en la conexión con un ser superior. Helena Petrovna Blavatsky era una de sus fuentes literarias y de lectura obligatoria. Junto a sus libros estaban los de Camille Flammarion, uno de ellos en una publicación preciosa, sobre el Universo, en una de sus ediciones populares, pero de lujo. Flammarion, astrónomo, también vinculado a estas corrientes filosóficas.

De adolescente, Ita me ponía a leerle, generalmente después de almuerzo, los libros de la Blavatsky. Quizá quería influirme por esa lectura en esa corriente filosófica, que de joven no era la mía. Yo me orientaba en esos días en el estudio de la filosofía materialista. Pero, me encantaba leerle lo que ella quisiera. La acompañé en ocasiones a sus prácticas rosacruces en el Barrio La Cruz, una vez encapuchada como si fuera un miembro del Ku Kux Klan.

Madame Blavatsky era cultivada por mi abuelita. Hacía caso omiso a quienes la criticaban. Por la Blavatsky buscaba la revelación del Cosmos, del Universo y lo divino que del Universo somos. En cierta forma, la transmigración de las almas, el viaje del Espíritu en sus diversas formas de vida, mientras dura su vida hasta su retiro sin cambio alguno.

Por Flammarion leía y estudiaba el Universo, la Astronomía, uno de sus libros, y la Historia del Cielo, otro de sus libros. Flammarion también se vinculó a las corrientes espiritistas de la época, especialmente a la que dirigía Allan Kardec.

Ita, así como creía en Dios, creía en Cristo. Con pasión. Creía en una vida trascendente. Ante su muerte dispuso en su testamento que nadie debía llorar. En su vela debía haber música alegre, porque ella creía en una vida superior, y que la sala de velación fuera cerrada de 6 p.m a 6 a.m. Esto se le cumplió. Otra, fue no llevarla en carruaje con caballos, que todavía se podían usar.

El testamento de mi abuelita Ofelia fue provocado por mi tío Renán, que un día, en un almuerzo se le ocurrió preguntarle en cuál Iglesia le gustaría que le hicieran sus oficios religiosos, cuando muriera. Se enojó. Dijo que ellos, sus hijos y familia sabían que no quería ese tipo de oficios. Mi tío insistió: “¿qué van a pensar las personas? Ella respondió, que no le importaba lo que la gente pensara, que ella creía en Dios y en Cristo, y en una vida superior; que eso era lo suficiente.

Unos días después tomó la decisión de hacer su Testamento, disponiendo sobre su entierro, porque no tenía bienes que repartir. Acudió a Jaime Cerdas Mora, abogado, que ella conocía, a principios de los 70s, con quien yo hacía prácticas jurídicas, cuando estudiaba Derecho en la Universidad.

Preocupada de su entierro dispuso que su nieto Vladimir de la Cruz de Lemos, fuera el administrador del mismo cuando ese momento llegara. Mi tío Renán se enojó conmigo varias semanas. Lo que único que le dije fue que si él no hubiera dicho nada, en aquel almuerzo, él hubiera dispuesto como hubiera querido de las honras fúnebres de mi abuela, su madre. Testigo del Testamento, Anabelle Picado, entonces mi novia, luego mi esposa.

Ita fue discípula del gran pintor Tomás Povedano, también teósofo. Eso la hizo pintar sin haberse podido desarrollar por la estrechez económica de la familia. Una de sus Obras, era un Cristo, bajando de una barca, rodeado de apóstoles y personas. Un cuadro realmente bonito. Mi hija Yalena, que no tuvo de niña una influencia religiosa marcada, un día, cuando tenía alrededor de los seis años, frente a ese cuadro, mi abuelita le preguntó: “¿Sabes quién es?”, a lo que respondió de inmediato: “Sí, Cristóbal Colón”.

Nunca indagué ni quise preguntarle a mi abuelita su aversión a los curas o sacerdotes, y a la Iglesia como Institución. Podía imaginármela.

En la tradición de la familia materna De Lemos, vi a mi tío abuelo Carlos de Lemos, Chale, realizar actos solidarios especiales. Ellos, él y el bisabuelo Adolfo, vivían en la avenida San Martín a 100 metros al este de la Iglesia de “Las animas”. Por allí, al frente de la casa, pasan todos los entierros dirigidos al Cementero General y al Cementerio Obrero, pasando hacia la Capilla. Mi tío Chale, se paraba en la puerta a ver los desfiles. Cuando iba un entierro de pobre, con pocos dolientes detrás del carro fúnebre o del féretro que era llevado en hombros, Chale se sumaba como parte del cortejo, de la procesión que acompañaba el difunto. Una vez le pregunté por qué hacía eso. Me respondió que le daba lástima ver un entierro con pocas personas. Era un acto de solidaridad religiosa extraño pero hermoso.

En el otro lado de mi familia, la paterna, la De la Cruz, la tradición religiosa, católica, apostólica, romana era muy fuerte. Muy sólida. Rigurosa. De agradecer los alimentos que se comían con una entrada religiosa. De misas y confesiones. Un querido primo se hizo Hermano de La Salle.

De esa parte de mi familia fue mi bautizo en la Iglesia del Carmen. Allí quedé inscrito para toda la vida en el catolicismo y en el cristianismo. El bautizo es como un sello indeleble en la persona que lo recibe, es el fundamento de toda la vida cristiana. Es como el sello de la nacionalidad que se adquiere por paternidad, maternidad o nacimiento. Es el acto por el cual se transita hacia los otros sacramentos.

Por mi familia materna no se acostumbraba ir a prácticas religiosas. Por mi familia paterna era invitado a ir a misa los domingos, como se acostumbraba, con rigurosidad y disciplina. No recuerdo con exactitud cuando empecé a ir a misa. Lo que sí recuerdo era que como a los once años, cuando visitaba a mi abuelita Carmen, en la Pensión que estaba por el Parque Morazán, encima, en el segundo piso de la Clínica Figueres, que asocio a mis idas a misa.

En esa época se podía caminar con bastante seguridad por las calles de San José. Yo ya vivía en el Barrio Luján. Mi gran amigo de lecturas, de aventuras de barrio, y caminatas por la ciudad, que empezábamos a descubrir, era Jorge Zavaleta, mi vecino, cuya familia nos alquilaba casa, un segundo piso encima de ellos.

Los domingos, por invitación de mi abuelita Carmen, podía llegar a almorzar, especialmente después de Misa. Me preparaba para la Misa. Iba con Jorge a la Catedral. Y de allí nos trasladábamos a la Pensión de la Cruz. Me daba el lujo de llevar un invitado, que era como llevarlo convidado a comer a un Restaurante, que nunca me lo negaron ni me dijeron que no lo llevara. Ambos llegábamos después de la misa, lo que cumplíamos férreamente. Después del almuerzo, de nuevo a la casa. A veces yo, con un ligero premio económico, unas monedas que alcanzaban para ir al cine… en esos días los cines de mi localidad, el Lux, el Ideal, ambos en los alrededores de la Plaza Víquez, o el cine Zayda casi a la par de la Soda La Nave; o un poquito más al norte, el cine Reforma, que había sido la antigua Pila Volio. La Pila Volio la conocí. La piscina estaba donde después fue el escenario del cine. Allí iba porque iban amigos del barrio. Era un lugar agradable.

Cuando iba a entrar a primer año de colegio, mi tía Matilde, mi madrina, me ofreció pagar el Colegio Saint Francis. Era una gran oportunidad de estudios y de idioma.

Clases de inglés yo había recibido con la prima de mi abuelita Ofelia, Corina Rodríguez, personaje famoso y de muchas aventuras y anécdotas en la familia materna. Me las daba en su casa, cuando yo iniciaba la escuela. Recuerdo que me llevaban cerca del Colegio de Señoritas. No fue por mucho tiempo pero allí inicié el aprendizaje del inglés. Después lo seguí con un señor que había vivido mucho tiempo en Estados Unidos. También por poco tiempo, igualmente, cerca del Colegio de Señoritas.

Para entrar al Saint Francis tuve que hacer unos estudios preparatorios de inglés. Colegio religioso de la orden franciscana. Parte de la preparación de entrada al Saint Francis fue hacer la Primera Comunión. Yo era un “mamulón”, de 11-12, años lo que era inusual que a esas edades no la hubiera hecho. Junto a la Primera Comunión había un premio de mi Madrina, no solo el pago del colegio, sino también un traje, que no tenía.

Matilde, mi tía, siempre estuvo cercana a mis necesidades en este sentido. Era, igualmente, preocupada de mis relaciones sociales especialmente las que podían proyectarme hacia el futuro.

¿Dónde hacer la Primera Comunión? La propuesta fue irme a pasar unas semanas de vacaciones a la Villa Quesada. Todavía se le decía Villa lo que hoy es Ciudad Quesada, en San Carlos. Allá vivía mi tío Gilberto de la Cruz, casado con Elba Malavassi Vargas. Año a año, con alguna frecuencia iba a pasar vacaciones a la Villa. Esa práctica vacacional la mantuve, y me la soportaron los tíos, hasta los inicios de la década de 1960.

Los sucesos de 1955, de la invasión del calderonismo, desde Nicaragua, contra el gobierno de Figueres, me tocaron en esos días. Allí venía de invasor mi tío Renán. En la Villa pasó un avión ametrallando.

Mis tíos Gilberto y Elba farmacéuticos, habían tomado la decisión, después de la guerra civil de 1948, de irse a San Carlos. Gilberto había militado en el calderocomunismo de esos años. Era republicano españolista, antifranquista, anti nazifascista. Las canciones de la República las pasaba entonando y así me las enseñó. Allá también fueron mis tíos Enrique y Antonio, como estudiantes o profesionales a hacer prácticas, y uno de los familiares de mi tía Elba, de apellido Carboni. A veces coincidíamos varios. No sé ni recuerdo cómo hacían Gilberto y Elba, pero todos la pasábamos muy bien, y llenos de relatos, porque Gilberto era historia viva en ese cantón, con sus amigos, con las historias, algunas muy exageradas, que narraban en reuniones callejeras hasta altas horas de la noche, rodeados de fuertes neblinas.

De la Villa, y de Gilberto, tengo enormes y ricas experiencias y vivencias, que narraré en otra ocasión. Allí senté las bases de relación con mis primos De la Cruz Malavassi, especialmente con Sonia, unos tres o cuatro años menor que yo. Eramos un par, una pareja, una yunta en muchos sentidos. Mi gran compañía en esos días de Ciudad Quesada. Todavía seguimos siendo grandes amigos, estrechos primos, y compartimos muchas vivencias y compromisos sociales, no solo del pasado sino del momento actual. Ella siempre sumamente inquieta intelectualmente. Todos mis primos, Gilberto, Elba y Martín lo han sido. Salen así por los dos apellidos que llevan. Francos, directos, defensores de la Verdad, en la que creen; honestos, honrados, sumamente trabajadores, exitosos en sus profesiones, buenas personas, queridos y apreciados primos.

En el año 1958, en enero y febrero me preparé, para la Primera Comunión, y con ella la Confirmación. Así reafirmé mis votos en el cristianismo católico, me gané el traje y empecé en el Saint Francis. Tres años de colegio católico. Con misa obligada, en la Iglesia del Colegio, según el nivel educativo, los lunes, el primer año; los martes el segundo y los miércoles el tercero. Aparte de la misa de los domingos que le cumplía, ya no tan seguido, a mi abuelita Carmen.

Mis preocupaciones se orientaban al deporte de la natación y al inicio de mi compromiso político en la juventud comunista, llamada entonces, socialista, vinculado a la lucha victoriosa de Fidel Castro en esos años, en la Sociedad de Amigos de la Revolución Cubana, SARC, desde 1958.

A finales de la década de 1950 e inicios de la década de 1960 aparecí fuertemente asmático. Mi madre, trabajaba en la Sección Salud de la Universidad. Allí estaba el Dr. Otto Jiménez Quirós, a quien se le ocurrió tratarme con rayos ultravioleta. Lo hizo en el antiguo Paraninfo universitario, en el Barrio González Lahmann, donde quedaban parte de esas oficinas y allí estaba el aparato de los rayos ultravioleta. También allí estaba la oficina de la recién creada, en 1958, Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica. La universidad se acaba de pasar a San Pedro, pero permanecieron aún esas oficinas. Ahí me trataron con rayos ultravioleta aconsejando el Dr. Jiménez que debía practicar la natación.

Empecé a nadar en la Academia de Alfredo Cruz Bolaños, en Lourdes de Montes de Oca. La natación y los rayos ultravioleta me curaron de manera definitiva.

Me desarrollé como nadador de competencia nacional e internacional, y como instructor de la Academia de Alfredo, cuando en esa Academia se daban cursos a escolares, por medio de un acuerdo que tenía con el Ministerio de Educación Pública. Allí, recuerda mi esposa Anabelle, que le di clases, siendo ella 5 años menor que yo.

En el Saint Francis hice amistades sólidas hasta hoy. Allí tuve amigos nadadores, que competían conmigo, ellos desde el Country Club o desde el Tenis Club. Eran los tres clubes más importantes, con la Academia, que competían en este deporte. Los hermanos Jiménez, Luis y Daniel, hijos del Dr. Otto Jiménez; Luis Alberto Clare; Iglesias; los Facio, entre otros fueron parte importante de mi vida en aquellos días.

Del Saint Francis me pasé al Colegio José Joaquín Vargas Calvo, a 300 metros de la Academia de Alfredo Cruz, lo que me permitía practicar más la natación. Allí fue otra gran experiencia, con los hermanos Rodolfo y Manuel Delgado Reyes; con Cristina González, con Francisco Rivas, que iniciaba exitosamente su camino en la natación y, más tarde como gran entrenador; Ramiro Sánchez y Eduardo Amador, los entrenadores, junto con el mismo Alfredo, y muchos otros nadadores. Allí estuve hasta que por categoría de edad, los 17, se “acababa” en esos tiempos esa carrera deportiva. En mi caso, también porque me metía cada vez más de lleno en las luchas políticas juveniles de la izquierda.

Mi abuelita Carmen mantenía en la tradición católica la elaboración del Portal de Navidad. Portal espectacular el que preparaba en estos días de diciembre. El que hacía en la Pensión era gigantesco.

A la Pensión se subía, al segundo piso, donde estaba, por la calle. Unas gradas anchas, tal vez de unos 2.5 metros, muy sabrosas. Al subirlas había que doblar a la derecha para entrar a un enorme pasillo que tenía una tira de cuartos. De la parte donde terminaban las gradas hasta donde finalizaba la pared hacia la derecha había un gran espacio, unos 20 o más metros cuadrados, que en estos días de Navidad eran los que se ocupaban para hacer el Portal navideño, de pared a pared. Pegaba por el lado sur al cuarto gigantesco, con varias camas donde dormían mis tías y mi abuela. En el otro extremo del pasillo estaba el otro espacio gigante que era el comedor de la Pensión. Entre el comedor y el cuarto de la Familia había cuatro o cinco cuartos grandes. Al frente de ellos un pasillo que conducía a un servicio sanitario amplio, muy lleno de luz por sus ventanas blancas, y otro pasillo corto que llevaba a la gran terraza. Hacia el norte del comedor estaba la cocina y otros aposentos; unas gradas hacia abajo, donde estaban los cuartos para las personas que trabajaban en la Pensión, y las pilas de aseo.

Hacia la avenida, en el lado sur del edificio, todos los cuartos tenían una salida, un balcón pequeño que casi pegaba con el alambrado eléctrico público, que iba por los postes. A mi me producía temor estar en esos balcones. Por el lado norte esa área pegaba pared de por medio con una gran terraza que tenía la Pensión. Así la recuerdo.

Desde finales de noviembre empezaba el preparativo del Portal. Se hacía en el suelo, en el piso, en un lugar visible; en el caso de la Pensión inevitablemente visible. Quienquiera que entrara tenía que ver con él, por su majestuosidad y belleza. El tamaño del Portal no descuidaba un buen espacio alrededor del cual se podía rezar frente a él.

Toda la familia bajo la batuta de la abuelita Carmen participaba de su elaboración. Había que conseguir cartones para elaborar relieves. A veces se usaban algunas tablas. El diseño y la ubicación del pesebre; del pasito, de las figuras que acompañan en el Portal era decisión de la abuelita. Todas estas figuras según recuerdo se mantenían guardadas, para usarlas cada año.

Armar el portal era una faena fuerte, a la que había que dedicarle tiempo. Los cartones cuando no se teñían con algún tinte, había que cubrirlos con papel celofán, que eran láminas de papel de distintos colores, generalmente brillantes, que también se usaban para cubrir o envolver regalos. La ventaja de este papel es que se podía conseguir en colores transparente, rojo, verde, azul, amarillo, morado, naranja, y otros, lo que le daba al Portal una belleza y luminosidad particular. Algunos colores tenían significado especial. Así, el dorado la prosperidad, la riqueza y la alabanza; el plateado, la gratitud y la humildad; y el azul el arrepentimiento y la reconciliación.

Las figuras usadas eran tanto las propias de la religiosidad que se celebraba, como las que se pudieran poner de compañía. En cierta forma no había límite. Las más importantes eran las imágenes de la Sagrada Familia, San José, la Virgen María y el Niño Jesús o el Niño Dios. Las figuras del pesebre comprendían la mula, el buey, ovejas; y cerca se colocaban pastores y otras imágenes de animales, como gallinas, patos, perros. Las ovejas tienen el especial significado de ser el pueblo de Dios, el rebaño que sigue a los pastores. También el Portal llevaba la Estrella de Belén que completaba con un Angel de Gloria el conjunto. La Estrella tenía luz, que se prendía para el momento, para evitar incendios. Al portal también se le ponían luces. La imagen del Niño Dios solo se colocaba el 24 a medianoche.

Había que conseguir para el Portal aserrín y lana. El aserrín se podía teñir con anilinas u ocres y, en la calle, también vendían aserrines ya coloreados, el cual, en sus diversos colores, servía para hacer distintos caminos, para destacar áreas o zonas verdes. La lana generalmente era traída de Rancho Redondo, del Tablazo, de La Lima o de Tarbaca, y la vendían en la ciudad. La Lana y el musgo le daban al Portal el hálito del tiempo de Navidad, de diciembre, frío, nuboso. También se usaba en la elaboración del Portal escarcha. Figuras y espacios se determinaban a veces por los colores que se usaban.

El Pesebre y el Pasito ocupaban la parte central del portal, en una parte alta para destacar. Generalmente, una pequeña choza, abierta al frente, para mirar su interior, asemejando un establo, que es como se recuerda religiosamente el sitio del nacimiento. El Pesebre tenía la mayor importancia de toda la escena porque representaba el nacimiento de Jesús, que era un milagro.

No recuerdo bien el material de las figuras principales que tenía mi abuela, si de madera, porcelana u otro material. Si de algo estoy seguro, es que era buen material.

En el Portal, las figuras podían tener diferentes tamaños, lo que le daba más vistosidad.

Algunas frutas u hortalizas se usaban como adornos en el Portal, como el cohombro, que es alargado, generalmente de color café morado rojo, que es una variedad del pepino, que es muy bueno para la salud por su capacidad hidratante y sus fibras. El cohombro además producía un agradable aroma.

El Portal se convertía en la práctica en el gran escenario o mundo de los deseos, porque a él se vinculaba también la entrega de regalos, que cuando no se ponían al pie del árbol de navidad se colocaban en la base del Portal.

El Portal de la abuela Carmen casi estoy seguro estaba prácticamente hecho desde el 8 de diciembre, el día de la Purísima Concepción. Su permanencia se extendía, tal vez hasta el 2 de febrero, el día de la Candelaria que es cuando se acostumbra a retirarlos.

Si el Portal se hacía con gran esmero, igual se procedía con la comida de Navidad… tamales, galletas y queque de la época se preparaban en la casa. También un rompope especial se hacía en la casa.

No recuerdo que el Portal de la abuela Carmen, o el Portal de la Pensión de la Cruz, sirviera de llegada y paso de quienes los visitaban realizando las posadas. Tampoco participó en concursos de portales, que estoy seguro de que si lo hubiera hecho tal vez habría ganado un destacado lugar.

Después de la Pensión, el portal de la Abuelita Carmen se redujo de tamaño, pero siempre se realizó en estas fechas. Del gran portal de la Pensión algunas veces ayudé en su elaboración.

En esa época, con mi abuela fuera de la Pensión, porque ya la había cerrado, recordando esos días le enfaticé más en tono de broma que en serio, que ella ya no vivía encima de la Clínica Figueres. Yo era militante activo de la izquierda comunista en esos tiempos, con bastante fama de dirigente estudiantil. Recordándole los días difíciles de la posguerra civil, me reía con ella diciéndole, que a pesar de todo, ella había estado encima de los Figueres… que ella había “aplastado” a un Figueres; que ella podía decir que todos los días, si quería, “pisoteaba” a un Figueres… Don Mariano era un buen hombre, obviamente, pero no dejaba de ser un Figueres, y para esos días la broma era válida.

La historia costarricense remonta a la época colonial en la elaboración de portales. A partir de la Independencia empezó a traerse imaginería de Guatemala, al tiempo que se desarrollaron los imagineros religiosos costarricenses, entre ellos, para mí el más importante, mi tatarabuelo Manuel Rodríguez Cruz, conocido y recordado en mi familia como Papá Lico.

Mi religiosidad se asocia también al 6 de enero, el día de los Reyes Magos, así conocidos, Melchor, Gaspar y Baltazar, los personajes que se hicieron presente ese día con regalos en el Pesebre. Para mí, mi mejor regalo, de ese día, es el del nacimiento de mi madre en 1926.

En el Colegio Vargas Calvo, optativamente se podía llevar religión como asignatura. Yo no la matriculaba. Había, en esos días de principios de la década de 1960, un sacerdote que llegó de Cuba, con quien tenía muy buena relación, y aunque no matriculaba la asignatura me invitaba a participar de sus clases, lo que hacía con gran respeto. Otro sacerdote del colegio, que después fue de la parroquia de Curridabat también hacía lo mismo, y le participaba en sus clases.

Algunas otras manifestaciones religiosas de mi vida se dieron en los siguientes hechos. Cuando viví en la Unión Soviética, 1965-1966, cerca de donde estudiaba y vivía había una pequeña iglesia ortodoxa. Con frecuencia la visité. Me gustaba su estructura y sus íconos artístico religiosos. La mayor parte de las veces la vi vacía. A veces con pocas personas, generalmente mayores, con su sacerdote o monje oficiando. La Iglesia no tenía ninguna silla. En una ocasión vi una pareja joven con su sacerdote oficiando su misa. En mi estancia en Moscú conocí Zagorsk, una pequeña ciudad cerca de Moscú, llena de Monasterios, un centro religioso, que entendía que era como el Vaticano ruso. En Leningrado había un Instituto del Ateísmo a la par de un centro o instituto religioso ortodoxo.

En 1968, en Bulgaria, entonces un país comunista, visité el Monasterio de Rila, en el Valle del Río Rilski, el más importante de este país, que se había establecido o fundado en el siglo X. Una joya arquitectónica, pero todavía activo. En 1976 la UNESCO lo declaró Patrimonio Mundial de la Humanidad.

En Roma, conocí el Vaticano, un sitio turístico inevitable. En París, la Catedral Notre Dame, en 1968, fue una visita obligada. La aprecié a montones, en su interior y desde la distancia, desde una mesa a la par del río Sena. Me recordó la coronación de Napoleón y la Comuna de París.

Allá por 1977, de paso por la Unión Soviética, Fernando Berrocal, que era Embajador, me invitó a ir a una Iglesia ortodoxa, a la par del cementerio donde está enterrado Nikita Krushov, en la que estaría un coro de música gregoriana. La Iglesia estaba llena donde difícilmente cabía una persona más. El coro lo estaba trasmitiendo la televisión rusa en vivo a todo el país, lo que me llamó la atención en ese momento.

En Pekín, en 1977, vi una iglesia católica, en aquellos años de grandes dificultades, en un suburbio, un barrio en las afueras de Pekín, que me impactó visualmente. Me parecía estar en Puntarenas, por el área de los muelles del estero.

Mi segundo matrimonio fue por la Iglesia. Allí se cerró ese ciclo de la trilogía sacramental, bautismo, confirmación y comunión, y matrimonio, en 1972. Para este momento, mi esposa venía de una familia de tradición cristiana católica. El matrimonio tenía que celebrarse de esa forma, por respeto a su familia. Yo dirigente estudiantil de la izquierda comunista, no era muy aceptado por los sacerdotes, supuestamente amigos de Anabelle, estudiante del Saint Clare. Ninguno de sus profesores sacerdotes quiso “casarla” conmigo.

En la Universidad yo había hecho una especial amistad con el sacerdote Fernando Royo, luchador social junto a nosotros los estudiantes. A él acudí. No lo dudó. Solo me dijo que podía casarme, sin pedir permiso, en las únicas iglesias donde él oficiaba, en San Rafael y en Chiverral de Escazú. Agregó, “que entre socialistas y cristianos había gran afinidad”. Acababa de pasar el II Concilio y estaba impactando al continente la Conferencia de Medellín, de Colombia.

La Iglesia de San Rafael es preciosa. Parece, en su arquitectura, de una familia medieval, como se acostumbraba. Fuimos a conocer la de Chiverral, hacia el sur, por la carretera que conduce a San Antonio. Había que desviarse a la derecha, por una trocha, en mal estado. Al final había que caminar como 200 metros subiendo una montañita y llegar a un galerón de madera que era la Iglesia en construcción, con una vista espectacular de San José.

Escogimos esta Iglesia para la ceremonia. Hicimos las invitaciones del caso. Llegó un pequeño grupo de amigos muy cercanos, los padrinos incluidos, y familiares de Anabelle, y míos. En ambas ramas llegaron los católicos. Empezó la ceremonia. Llegó el momento de la comunión. El padre Royo la ofreció y ninguno de los asistentes se atrevió a comulgar. El padre se comió todas las hostias. Yo me quedé con el corazón hecho un puño, sorprendido, silencioso, en cierta forma apenado. A mí no me la ofreció. Si lo hubiera hecho, en ese momento la hubiera recibido. Tenía todos los antecedentes religiosos que me lo permitían. Anabelle le reclamó a su madre que por qué no había comulgado, si ella era muy religiosa y de misas. Y, con gran franqueza, le respondió que en esa remotidad, y con esas dificultades para llegar a la Iglesia, ella creía que el sacerdote podía ser falso. Seguramente mis tíos católicos pensaron igual.

Cuando Yalena, hija de mi primer matrimonio hizo la Primera Comunión, mi sorpresa que tamaño impacto me produjo fue que la llevaron con un vestido que imitaba una religiosa, una monja. Se veía muy bien, pero yo estaba en shock, sin decir nada.

Mis hijos, Lautaro y Presbere, fueron bautizados por su abuela, la mamá de Anabelle. Tupac, el menor, tomó la decisión de hacer la Primera Comunión, para lo que tenía que bautizarse. El escogió los padrinos, doctores amigos de Anabelle. Allí, bautizado por el padre Howell, en San Rafael de Escazú, le hicieron el Bautizo y la Confirmación a la vez. Mis hijos no recibieron educación religiosa en el colegio. En uno de sus colegios, en la asignatura de religión, en la nota les ponían EXC. Algunos amigos y parientes, si veían sus buenas notas, pensaban que era Excelente, pero significaba Eximido, que no recibía la asignatura.

Tupac a los 16 años empezó su carrera universitaria en los Estados Unidos. Vivía solo. Un día nos dijo que él iba a una Iglesia que le hacía sentir bien. Le apoyamos en su decisión. En una Iglesia cristiana no católica, a la que se vinculó por razones laborales, le quisieron reclutar para “pastor”, lo que no era “su llamado” espiritual, ni intelectual. En su cuarto tenía un Cristo y un rosario de madera enorme, preciosos, colgados en la pared sobre su cabeza.

Lautaro y Tupac se casaron por la Iglesia. La boda de Tupac fue espectacular, preparada y organizada por él. Escogió una iglesita pequeña, la de San Pablo de Heredia, preciosa Iglesia. La boda fue como un turno de pueblo, con bombas y cachiflines por todo lado; como un juego de pólvora nocturno.

Todos los hijos de mis hijos, mis nietos, han sido bautizados por la religión católica, de conformidad a sus núcleos familiares. Estudian en escuelas que tienen la religión como materia. Todos han hecho la Primera Comunión. La última hace pocos días fue Constanza.

Cuando fui Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, 1982-1990, de la Universidad Nacional, las secretarias se me acercaron para ver si yo autorizaba hacer, en la Oficina del Decanato, un pequeño portal. Por supuesto que lo autoricé. Era una afirmación de la religiosidad nacional y de respeto a quienes se veían reflejados en ella. Igualmente, cuando se quitaba el portal, se hacía el rezo del Niño y un pequeño convivio festivo con ese motivo.

La inmensa mayoría de los costarricenses, practicantes o no de religiones, probablemente están sellados en el cristianismo católico desde su bautizo. Aún aquellos que reniegan o abandonan la fe cristiana; que se declaran ateos, que rechazan la existencia o creencia en un Dios, o los agnósticos, que sostienen que no se puede conocer con certeza la existencia de un ser supremo, están marcados por el cristianismo.

Compartido con SURCOS por el autor.

Día Internacional de la Solidaridad Humana

José Luis Pacheco Murillo

El 20 de diciembre se celebra el Día Internacional de la Solidaridad Humana, con la finalidad de promover la solidaridad como valor universal fundamental para la cooperación y el bienestar de los pueblos.

El objetivo de esta celebración es el de reafirmar el compromiso por parte de las naciones del mundo en la construcción de un espacio de solidaridad y de paz, así como la aplicación de iniciativas para la erradicación de la pobreza y sensibilizar a la opinión pública acerca de la importancia de la solidaridad como valor.

Si bien es cierto, se habla de solidaridad humana, es urgente que esa solidaridad se traslade a las instituciones y los empleados de ellas también muestren la solidaridad. Hay instituciones que no muestran solidaridad con sus clientes o a quienes deben de servirles y se comportan indiferentes y hasta crueles en el trato a las personas.

La solidaridad es un valor y como tal debe ser aprendido y practicado porque de lo contrario no habrá forma de hacerlo presente.

Mientras haya injusticia, mientras haya pobreza y mientras haya indiferencia la presencia de la solidaridad se hace cada vez más urgente.

Dios quiera que este tiempo de adviento y de la cercanía de la presencia del Señor en nuestras vidas (que debe estar siempre) nos permita ser solidarios con aquellos que lo necesitan y a partir de esa solidaridad creamos un mundo mejor para todos.

Para nunca olvidar

(Ficción basada en hechos reales)

Por Giovanni Beluche Velásquez, sociólogo

Juan tenía siete años en 1989 y aún recuerda como si fuera ayer la noche del 19 de diciembre de ese año. Como todo diciembre, el final del ciclo lectivo le permitía cambiar los cuadernos por las ilusiones de los juguetes que iba a desempacar el día de navidad. Garabateó con su puño y letra su pedido al barrigón vestido de rojo, que llamaba al público en la puerta de una lujosa juguetería cerca de la Plaza 5 de mayo. Anotó unos carritos Hot Wheells y un Nintendo, “pero si no se puede por lo menos tráeme unas Tortugas Ninja”. Su corazón conjugaba un poco de ilusión y una dosis de conformismo, porque a su corta edad ya entendía de las limitaciones económicas de su familia.

A las seis de la tarde la mamá puso en la mesa el arroz con guandú, las tajadas fritas y las lentejas. Esta vez no había para comprar carne, pero sí para una refrescante limonada endulzada con raspadura. Juan se sentó junto a su papá, que había hecho un alto en su jornada como taxista para compartir un rato con la familia. La mamá comió con la hermanita en brazos. Media hora después el padre se despedía con un beso y salía para aprovechar que en diciembre la gente toma taxi para no llevar tantos paquetes en los “Diablos Rojos” atestados de pasajeros.

Bajo protesta “porque ya estoy de vacaciones” Juancito aceptó irse a dormir a las 9:00 p.m., se acostó a soñar con tortugas karatecas y carritos súper sónicos. “El otro año pido la pista para los carritos”. Se fue quedando dormido con el olor a pescado frito y patacones, que en las noches vende la vecina bajo su ventana en la calle 25 de El Chorrillo. A la cuartería entraba la brisita fresca de diciembre, desde su cama alcanza a ver el cielo despejado y se duerme sintiéndose el niño más dichoso del mundo.

Sin saber qué hora era, Juancito despertó sobresaltado por los estruendos que venían de la calle, su madre se abalanzó sobre él con la hermanita en su regazo y quedaron los tres bajo la cama. ¡Son bombas, es horrible!, gritaba la madre mientras Juan se tapaba los oídos y la bebé pegaba gritos.

Habría transcurrido media hora cuando los vecinos tumbaron la puerta y le gritaron a María que saliera con sus hijos porque el caserón de madera estaba ardiendo en llamas. Corrieron escaleras abajo, María apretaba las manos de Juan para no dejarlo atrás. La calle era un infierno, El Chorrillo entero lloraba lágrimas de sangre y fuego, las personas parecían zombis deambulando por el mundo de los vivos, tropezaban unos con otros si saber adónde dirigirse.

Las bombas habían dejado de estallar y a lo lejos escucharon que un gigante metálico, con patas de oruga, ingresaba al barrio. Detrás venían hombres que parecían extraterrestres, con ropas y cascos llenos de guindarejos que asemejaban ramas y hojas. Un sonido nuevo y desconocido golpeó los oídos de la familia, no sabían bien qué era, pero cada vez que tronaba caían vecinos con el cuerpo agujereado.

Por todas partes aparecían los extraterrestres con sus máquinas sanguinarias, el tropel de habitantes del barrio se contaba por miles, pegaban gritos de terror. María trataba de buscar refugio en los multifamiliares de Patio Pinel, cuando vio caer un helicóptero norteamericano derribado por el fuego antiaéreo de las metrallas patriotas. Pasado ese susto se percató de que Juan ya no estaba asido a sus manos, lo había perdido, ¡¿qué será de mi niñito?! Preguntaba chillando sin que nadie respondiera.

Juan apenas atinó a correr hacia la Avenida de los Poetas, en el camino resbaló en un charco de sangre y quedó tan embarrado como cuando iba a buscar conchuelas aprovechando la marea seca. Como era pequeñito logró escabullirse sin que lo vieran los soldados y se refugió en una cueva bajo el malecón, que era su guarida cuando jugaba al escondido con sus amiguitos del barrio.

Desde su escondite escuchaba los aviones que volaban con sus faros apagados, veía lucecitas rojas que surcaban el cielo tratando de atinarle a las naves invasoras, después supo que se llamaban balas trazadoras. Casi ni respiraba para no ser detectado por los extraterrestres, cuyas botas le asustaban caminando cerca. Lo más espantoso fue cuando una lancha arribó a la orilla y vio como metían cuerpos de panameños que los llevaban mar adentro, luego la barcaza regresaba vacía para llenarse nuevamente con su tenebrosa carga.

Amaneció y todo estaba en una aparente y sepulcral calma. Escuchaba llantos a lo lejos, alguien gritaba el nombre de su ser querido desaparecido en la refriega. Arrastró sus pies descalzos entre escombros y metales retorcidos, tropezó con un cuerpo inerme y carbonizado. Unas horas bastaron para hacerlo pasar de su inocente niñez a la crudeza de la vida, perdón, de la muerte.

Un presidente de los Estados Unidos decidió regalar desolación a los niños y niñas panameñas en esa navidad. No encontraba explicaciones, no hallaba a su madre y hermanita, mucho menos a su padre que estaba trabajando cuando empezó el horror. Toda la zona era un desastre y los yanquis invasores no dejaban que la Cruz Roja asistiera a los heridos.

Deambuló hasta que un gringo con la cara pintada de negro lo correteó durante cinco minutos y, al darle alcance, lo llevó a empellones hasta un camión lleno de civiles que serían transportados a un Centro de Concentración en el área del canal. Mientras lo trepaban al vehículo, vio a unos extraterrestres con un aparato que lanzaba fuego incendiando los caserones de madera que aún se mantenían en pie.

El cura católico Javier Arteta de la Iglesia de Fátima, encubrió a estos asesinos acusando a la resistencia panameña de ocasionar el siniestro, poco tiempo bastó para evidenciar su mentira, ¡Que dios lo perdone, yo no!, razonó Juan años después cuando tuvo conciencia plena de todo.

Ya en el campamento militarizado se reencontró con su madre y su hermanita. Del papá supo que al comenzar la invasión trató de llegar a la casa para proteger a su familia. Cuando doblaba de la Avenida de los Mártires (en honor a los caídos en otra invasión gringa) rumbo a la Avenida A, se topó con la infantería yanqui, precedida por los tanques que le pasaron por encima a varios vehículos, en uno de ellos murió una familia completa, otro fue el taxi con que el papá de Juan se rebuscaba unos reales para mantener a la familia.

En medio de la matanza un gordo asumió como presidente en una base militar extranjera y otro obeso entró a la ciudad subido en un tanque invasor, cual reina de los carnavales de Las Tablas. Casi 20 años después lo hicieron alcalde de la capital panameña. El dictadorzuelo criollo se escondió bajo las sotanas del Nuncio Apostólico sin disparar un tiro, entregándose luego a sus amos de siempre.

El barrio mártir de El Chorrillo desapareció, tragándose los sueños de tortugas ninja de Juan y las pertenencias de 18 mil personas. La cantidad de muertos es imprecisa, han sido identificados más de 500 panameños, pero la Asociación de Familiares de los Caídos calcula que podrían sobrepasar los 4 mil.

Tantos años después permanecen sin abrir cuatro fosas comunes. Vale decir que la armada más poderosa del mundo reconoce que 26 de sus asesinos entrenados yacen en el infierno desde aquel fatídico diciembre de 1989.

Siendo ahora un adulto, Juan ha visto pasar a muchos presidentes, todos serviles y vendepatrias; ninguno ha querido rendir homenaje a las víctimas de la invasión declarando Ley de la República el 20 de diciembre como Día de Luto Nacional. Ni un solo soldado gringo ha sido procesado por crímenes de guerra. Juan y miles más quedaron esperando la indemnización por los daños materiales, pero lo que más le duele es la indiferencia de muchos hacia la memoria histórica de quienes como su padre murieron en una guerra injusta y desigual.

¡PROHIBIDO OLVIDAR!

Rubén Blades 20 de diciembre:

Imagen: https://www.cenae.org/

UCR: Las arcillas de la Región Chorotega poseen gran potencial, según un estudio geológico

La elaboración de piezas de cerámica tipo chorotega es una tradición milenaria que se mantiene viva en las comunidades de Guaitil y San Vicente, en Guanacaste.

La riqueza y calidad de la materia prima para elaborar piezas inspiradas en la cerámica ancestral de Guanacaste augura un buen futuro para las comunidades dedicadas a esta tradición milenaria.

El temor entre los pobladores de que muy pronto se agote el barro con el que producen las piezas de cerámica tipo chorotega ha estado allí presente por años.

Sin embargo, una investigación reciente muestra lo contrario: la región de Nicoya y Santa Cruz, en Guanacaste, es rica en arcillas gracias a la composición del suelo y a las rocas que afloran en los cerros circundantes.

Platos, vasijas, jarrones, ollas, entre otros objetos, se elaboran, desde tiempos precolombinos, con el barro y las técnicas de orfebrería heredadas de nuestros antepasados. Esta cerámica es única en el país y hasta el momento se realiza con materiales naturales.

Ante la poca información existente, el geólogo Diego Guadamuz Vargas analizó la calidad cerámica de los suelos en las cercanías de las dos principales comunidades que mantienen viva la tradición de elaborar réplicas de las cerámicas chorotegas: San Vicente de Nicoya y Guaitil de Santa Cruz.

Los colores tradicionales utilizados en San Vicente y en Guaitil son blanco, ocre (fanta) y amarillo, que los artesanos extraen de rocas arcillosas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez. UCR.

El trabajo fue presentado para optar por el grado de Licenciatura en Geología en la Universidad de Costa Rica (UCR) y fue publicado este año en la Revista Geológica de América Central.

La confección de piezas requiere mezclar los suelos ricos en arcillas con la arena de iguana, para posteriormente ser pintadas con un pigmento conocido como curiol.

El principal yacimiento de arcilla se encuentra ubicado dentro de una finca privada, razón por la cual las comunidades han tenido limitaciones para tener acceso al barro.

“La finca de donde se ha extraído el barro tradicionalmente pertenece a una familia, que la explotó por cerca de 40 años mediante un permiso de la Dirección de Geología y Minas (del Ministerio del Ambiente y Energía). Al no renovarse la solicitud de permiso, el sitio de extracción se volvió privado y ahora la comunidad debe solicitar un permiso a los dueños de la propiedad para obtener la arcilla”, comenta el geólogo.

Lo anterior ha generado que muchas familias que antes se dedicaban a la alfarería abandonaran esta actividad y que los jóvenes pierdan el interés y busquen otras fuentes de ingresos. También se han suscitado conflictos locales debido a la competencia por conseguir la materia prima.

Maribel Sánchez Grijalba es una de las mujeres líderes de San Vicente de Nicoya que aboga por enseñar el oficio a los niños y niñas y a la juventud para mantener la tradición de la cerámica chorotega.

Guadamuz menciona en su estudio que la falta de arcilla se atribuye a los cambios en el modelo de desarrollo del país desde los años noventa, que en Guanacaste han implicado la compra de fincas, antes dedicadas a labores agrícolas, para fines ganaderos y para la construcción de infraestructura turística.

El aporte de la geología

El investigador aplicó una serie de técnicas geológicas de campo y ensayos de laboratorio para evaluar las arcillas desde el punto de vista mecánico, cerámico y de las propiedades del suelo, con el fin de determinar las características y la calidad de este recurso.

Para tal fin recolectó 44 muestras de suelos y 30 muestras de rocas en puntos cercanos a la llanura aluvial en los cantones de Nicoya y Santa Cruz.

La zona de muestreo abarcó un área geográfica de 164 km2, que comprende parte del territorio delimitado en el 2016 por el sello de Denominación de Origen de la cerámica ancestral.

Este sello garantiza la autenticidad de las piezas producidas por los artesanos de la zona. También funciona como un reconocimiento a las comunidades que han luchado por mantener la milenaria tradición de producir cerámica, señala el investigador.

La materia prima

El barro:

Se obtiene de depósitos de barro de algunas fincas cercanas a las comunidades productoras de cerámica chorotega.

El curiol:

Procede de la cima del cerro San Vicente. Son los pigmentos blanco, ocre (fanta) y amarillo que los artesanos extraen de rocas arcillosas constituidas por óxidos de hierro y sílice para pintar (engobar) las piezas cerámicas.

La arena de iguana:

Es una arena de cuarzo, de grano fino a medio, que se mezcla con la arcilla para darle una mejor consistencia y reducir la plasticidad del material. Aflora en las orillas de algunas quebradas en las comunidades de Florida, San Vicente, Chira y Diría, en fincas privadas. El nombre procede de la asociación con los nidos de las iguanas.

Para que los productos sean distinguidos con el sello deben ser fabricados con los barros autóctonos, ser decorados con trazos geométricos o diseños zoomórficos y con los pigmentos arcillosos naturales. Por lo tanto, no se admite ningún aditivo artificial.

La aptitud cerámica de los suelos ensayados por Guadamuz se basó en los siete tipos de arcillas cerámicas establecidos en la literatura científica, en técnicas como la difracción de rayos X (DRX) y la petrografía microscópica de rocas.

Además, el autor comparó los resultados obtenidos en su estudio con los datos existentes sobre las arcillas que son empleadas por otros ceramistas del país.

Cerámica de calidad

Guadamuz concluye en su estudio que los suelos de los sitios estudiados tienen un gran potencial para producir cerámica de calidad. El 46 % se clasifica por su aptitud de generar cerámica de muy buena calidad (para piezas utilitarias) y el resto posee una calidad intermedia, principalmente para elaborar piezas ornamentales.

Las figuras zoomorfas forman parte de la decoración de las piezas de cerámica tipo chorotega. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

“Los suelos del área de estudio son Vertisoles y Alfisoles, los cuales son buena materia prima para generar cerámicas, debido a que contienen arcillas de la familia de la esmectita y caolinita”, sostiene el geólogo en el artículo científico.

La caolinita y la esmectita son minerales arcillosos que le proporcionan calidad al barro para la producción de piezas cerámicas. La caolinita es una arcilla de color blancuzco de una gran pureza, la cual fue usada por los antiguos griegos para la elaboración de pequeñas esculturas.

La investigación revela además que tanto la arcilla como los otros materiales que se usan en la fabricación de las cerámicas de la Región Chorotega se obtienen a partir de las rocas ígneas (de origen volcánico), ricas en aluminio y sílice, y en rocas sedimentarias, como las areniscas líticas que se encuentran allí.

“Un proceso de alteración hidrotermal puede ser la principal causa para que se acelere la meteorización de las arcillas; es decir, ha ocurrido una alteración química y física de los materiales. Esto sucede en esa zona de Nicoya, en donde hay fallas que han facilitado la aparición de minerales como la caolinita”, agrega.

Carlos Villarreal Leitón, artesano de Guaitil (Santa Cruz) con 42 años de trabajar en el oficio de la alfarería, comenta que a los turistas le gustan más los colores llamativos, como verde, azul y turquesa, aunque estos no son originales de la cerámica chorotega.

En cuanto a las propiedades mecánicas, Guadamuz descubrió que los suelos arcillosos presentan porosidades entre el 51 % y el 61 %, índices de plasticidad del 14 a 29 y que, al cocinarse a 900 °C, experimentan un encogimiento menor al 11 % y una pérdida de humedad inferior al 30 %.

Estos valores son los que describen los ceramistas como propios de las mejores arcillas para alfarería.

La cerámica con las mejores propiedades es densa, ni muy porosa ni muy plástica para que el objeto modelado conserve la forma. “Si es muy plástica, al calentarse la cerámica esta se hincha porque los poros absorben el agua, la pieza se hidrata y se rompe”, detalla Guadamuz.

Sin embargo, la arcilla debe tener cierta porosidad para que el curiol se adhiera al material.

El curiol es un tipo de roca arcillosa que se encuentra en el cerro San Vicente. La trituran y crean un tinte, como hace miles de años, para pintar las piezas. De esta manera extraen el color amarillo, ocre (fanta) y blanco.

El estudio del geólogo de la UCR, Diego Guadamuz Vargas, analizó la calidad cerámica de los suelos en las cercanías de las dos principales comunidades que mantienen viva la tradición de elaborar réplicas de las cerámicas chorotegas, en Guanacaste. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR.

Según explica Guadamuz, aparentemente todos los suelos útiles, encontrados durante la investigación, proceden de un punto de erosión del cerro San Vicente. Los materiales se esparcieron con la ayuda del agua, así como debido a la gravedad, y enriquecieron los suelos.

El geólogo plantea que una solución al problema del acceso a los depósitos de arcillas sería el establecimiento de un proyecto de Minería Artesanal a Pequeña Escala (MAPE); es decir, que la comunidad cuente con su propio tajo.

“A futuro se busca que haya una declaratoria para la extracción regulada del barro o que las comunidades desarrollen una minería artesanal a pequeña escala”, propone.

Para Guadamuz, la geología cumple un rol social de gran importancia, pues aporta información a los pobladores locales y a las autoridades para la toma de decisiones sobre el futuro y la sostenibilidad de una tradición de nuestros pueblos ancestrales.

El futuro y los retos de las comunidades alfareras

“Mi mama nos daba un pedazo de barro para que nos estuviéramos queditos mientras ella trabajaba. Allí fue donde fui aprendiendo la técnica y después de los 12 años me gustó el trabajo, me gustó tener plata, y entonces empecé a elaborar las primeras piezas”, narra Johnny Sánchez Grijalba, de San Vicente de Nicoya.

La elaboración de artesanía chorotega es un conocimiento que se transmite en las familias. Como Johnny, los habitantes de esa comunidad aprenden este oficio viendo cómo las personas mayores dan forma al barro que extraen de las montañas cercanas.

Todo el proceso es manual, solo se ayudan con una torneta y ceguetas viejas. En 12 días pueden hacer hasta 15 piezas pequeñas. “Ese es el valor agregado que le damos a nuestros productos, están hechos totalmente a mano”, resalta Sánchez.

El proceso requiere tiempo, desde el procesamiento del barro hasta el secado, pulido y pintado de las piezas. La cocción se hace en hornos de barro calentados con leña, explica el artesano mientras trabaja en el taller que su mamá, Maribel Sánchez Grijalba, tiene en su casa.

“Me gusta preservar mi cultura, hablar de mi tierra, de los productos que utilizamos, de la utilidad que se le ha dado a la cerámica generación tras generación”, comenta orgulloso.

Allí trabaja también David Ramírez Zúñiga, quien con pincel en mano pinta las típicas bandas chorotegas a los platos, las vasijas y las jarras. “Aprendí viendo y haciendo. Tengo cerca de siete años de pintar. Lo más difícil para mí es hacer los dibujos”, dice.

Doña Maribel es una de las líderes que participó en la construcción del Ecomuseo de la Artesanía Chorotega de San Vicente de Nicoya, junto con entidades estatales, locales, privadas y la comunidad.

El beneficio que el Ecomuseo brinda a la comunidad es la exhibición y venta de productos, además de constituir un espacio de valor cultural. También da a conocer la cerámica chorotega a través de una página web.

“A nosotros nos gusta la tradición de hacer cerámica y hemos venido enseñando a los niños en el museo. Se han dado talleres a las mujeres y a los hombres y se les han abierto las puertas a otras comunidades. Al final, la mayoría somos mujeres”, manifiesta la líder.

Algunos de los alfareros han incorporado cambios en la forma tradicional de hacer las piezas, como por ejemplo en los tintes y diseños decorativos, debido a la presión del mercado y a la influencia del turismo.

Carlos Villarreal Leitón, artesano de Guaitil con 42 años de trabajar en este oficio, expresa que “al turista le gustan más los colores llamativos”, como verde, azul y turquesa, que según él los importan.

“Yo prefería quedarme con los colores antiguos, pero si yo quito estos colores verdes no voy a poder vender, porque ya aquí en Guaitil todo el mundo los está usando”, advierte.

Nury Marchena Grijalba, dirigente de la Cooperativa Coopesanguai, indica que están trabajando para crear estrategias de comercialización de los productos.

“La comercialización es la fuente de ingreso de nuestras familias. Ha sido muy duro, porque aquí no viene el turismo. Estamos organizando con el Gobierno la creación de una ruta turística para beneficio de ambas comunidades y otras aledañas”, destaca.

Según el estudio de Diego Guadamuz, en la zona hay cerca de 200 familias dedicadas a la alfarería. Guaitil es la comunidad más expuesta al turismo, en donde la mayoría de sus casas ofrecen cerámica al visitante.

Existe la preocupación tanto en San Vicente como en Guaitil sobre el futuro de esta práctica milenaria. Las generaciones más jóvenes se han ido del pueblo a estudiar o trabajar o no tienen interés en la artesanía.

“Queremos que los jóvenes se involucren en la artesanía para que no se pierda esta cultura, que es un orgullo de nuestros cantones y de nuestro país. No vamos a permitir que esto se venga abajo”, concluye categórica Marchena. 

En la fotografía, Johnny Sánchez Grijalba modela una pieza en el taller de su mamá en San Vicente de Nicoya. Foto: Laura Rodríguez.

 

Patricia Blanco Picado
Periodista Oficina de Comunicación Institucional, UCR

Gaza / Israel: inminente voto de una nueva resolución del Consejo de Seguridad

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR). Contacto: nboeglin@gmail.com

«More than 5,300 Palestinian children have been reportedly killed in just 46 days – that is over 115 a day, every day, for weeks and weeks. Based on these figures, children account for forty per cent of the deaths in Gaza. This is unprecedented. In other words, today, the Gaza Strip is the most dangerous place in the world to be a child.

“We are also receiving reports that more than 1,200 children remain under the rubble of bombed out buildings or are otherwise unaccounted for».

UNICEF Executive Director, briefing at UN Security Council, November 22, 2023

Según se informa en medios de prensa internacionales, este 18 de diciembre, el voto de un proyecto de resolución presentado por Estados Árabes Unidos se ha pospuesto para este 19 de diciembre, en aras esta vez de lograr que Estados Unidos no objete con su veto el texto (véase nota de prensa de The Guardian).

Como es sabido, Israel no acepta la idea de un cese al fuego en su ofensiva militar sobre Gaza iniciada el 7 de octubre pasado, en respuesta al ataque sufrido ese mismo día en su territorio perpetrado por el Hamás.

Breve puesta en contexto

El borrador inicialmente propuesto de resolución circula en redes desde varios días (véase enlace) y busca ordenar un cese al fuego humanitario a ambas partes: ello ante el drama dantesco al que Israel somete a la población civil de Gaza día tras días, y ello desde la tarde/noche del 7 de octubre del 2023. En este borrador de texto, es probable que la expresión «calls for the urgent suspension of hostilities to allow safe and unhindered humanitarian access and for urgent steps towards a sustainable cessation of hostilities» (en la parte final del Párrafo Operativo 2 / OP2) sea la que provoque mayores objecciones por parte de Estados Unidos, al sentirse obligado (aún) a apoyar la idea (cuestionable y cuestionada) de Israel de continuar su ofensiva militar.

Precisamente, este 18 de diciembre, la ONG Human Rights Watch en un comunicado de prensa (véase texto completo) ha denunciado a Israel por recurrir al peor recurso al que un Estado puede someter a una población civil en el marco de un conflicto armado: la hambruna.

Con relación a esta nueva iniciativa de Emiratos Árabes Unidos, se trata de una nueva gestión de carácter urgente, luego del solitario veto de Estados Unidos observado el pasado 8 de diciembre en el seno del Consejo de Seguridad: en aquella ocasión, el texto – también propuesto por Emiratos Árabes Unidos – contó con 13 votos a favor y una sola abstención (Reino Unido).

Este veto norteamericano originó la aprobación de un texto muy similar con una abrumadora mayoría en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado 12 de diciembre: véase al respecto nuestra nota titulada «Gaza / Israel: a propósito de la abrumadora mayoría observada en la Asamblea General de Naciones Unidas«. El tablero de la votación registrada detalla el aislamiento mayor de Israel (y de Estados Unidos), con tan solo 8 votos (Austria, Guatemala, Liberia, Micronesia, Papúa Nueva Guinea, Paraguay, Nauru y República Checa) que acompañaron a ambos votando en contra; mientras que votaron a favor 153 Estados y 23 optaron por abstenerse.

Algunos aspectos de la tragedia que se vive en Gaza

Según el último informe de situación al 18 de diciembre realizado por Naciones, Unidas (véase documento), se lee que:

«According to the MoH in Gaza, between 7 October and 18 December afternoon, at least 19,453 Palestinians were killed in Gaza. About 70 per cent of those killed are said to be women and children. As of then, about 52,286 Palestinians have been injured, according to the MoH. Many people are missing, presumably buried under the rubble, waiting for rescue or recovery. Between 16 December and 18 December, ten Israeli soldiers were killed because of the fighting in Gaza, including one soldier who died as a result of injuries sustained on 14 December. According to the Israeli military, since the start of the ground operations, 129 soldiers have been killed in Gaza, and 704 have been injured.»

Recientemente se leyó en Francia por parte de un reconocido experto y ex militar galo especialista en efectos de bombardeos aéreos, que el saldo mortífero en Gaza podría ser muy superior. Utilizando el número de bombas que Israel oficialmente reconoce haber largado desde los aires sobre Gaza desde el 7 de octubre, indica en sus últimas reflexiones que publica en su blog (véase su nota completa del 16 de diciembre, titulada «Israël contre le Hamas, un carnage y compris pour les otages? «) que:

«Avec au moins 450 bombardements (aériens et tirs d’artillerie) par jour, cela représente au minimum un nombre de victimes équivalent puisque ces tirs sont par nature très meurtriers. Les dégâts sont considérables : 63 jours par 450 tués = 28,000 morts au minimum, soit une « fourchette » probable de 25 à 35 mille morts, auxquels il faut rajouter 3 à 4 fois plus de blessés, donc un total de plus de 125,000 morts et blessés après 9 semaines de bombardements (et une semaine de trêve)«.

Este 17 de diciembre, fue la Organización Mundial de la Salud (OMS) la que describió como un «baño de sangre» el hospital de Al-Shifa en Gaza (véase comunicado de prensa) ante la imposibilidad de los médicos y enfermeros de atender correctamente a los numerosos pacientes graves que llegan continuamente a este centro hospitalario.

Revelaciones recientes en Estados Unidos

Realizada el 12 de diciembre una votación en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas, es interesante observar que fue el día siguiente que una gran cadena norteamericana de noticias reveló que, según un informe interno de Estados Unidos, gran parte de los bombardeos en Gaza son realizados por Israel desde el 7 de octubre con artefactos que no cuentan con ningún mecanismo de precisión moderna, denominados «dumb bombs» (véase artículo de CNN titulado «Nearly half of the Israel munitions dropped on Gaza are imprecise «dumb bombs» US intelligence assesment finds«, cuya lectura se recomienda). Una entrevista con dos ex militares norteamericanos sobre esta revelación (véase texto) permite conocer más de la práctica de los bombardeos aéreos y de lo inédito que resulta la opción usada por Israel en Gaza desde el 7 de octubre.

Se trata de una revelación que viene a desdecir el argumento oficial israelí de supuestas «bombas inteligentes» usadas por Israel en Gaza, y que viene a confirmar, desde la perspectiva del derecho penal internacional, la comisión reiterada de crímenes de guerra por parte de Israel, al usar este tipo de artefactos en una zona tan densamente poblada como Gaza. No es la primera vez que argumentos contundentes de Israel resultan falaces: este artículo de The Guardian del 17 de noviembre y este reportaje posterior publicado en The New York Magazine hacen ver que el supuesto «centro de operaciones» del Hamás debajo del hospital Al-Shifa en Gaza nunca se encontró.

Finalmente el programa CheckNews del periódico Libération en Francia recientemente (11 de diciembre) ha logrado demostrar que muchos de los relatos oficiales en Israel sobre el acto perpetrado el 7 de octubre por el Hamás no se logran verificar, pese a haber sido abundantemente difundidos en diversos medios de prensa israelíes e internacionales (véase artículo titulado: «Israël, 7 octobre. Un massacre et des mystifications«, reproducido por la ONG francesa AURDIP).

En el referido informe de situación al 18 de diciembre realizado por Naciones Unidas se lee que:

«The following are among the deadliest incidents reported on 17 and 18 December:

– On 17 December, at about 19:00, at least 55 Palestinians were reportedly killed, including more than 15 children, many others injured, and more than 100 reported as missing when several houses in a residential block were reportedly hit in Old Gaza Street, Jabalya city, North Gaza.

– On 17 December, at about 11:30, 14 Palestinian were reportedly killed, and tens injured, when the Al Hinnawy School in western Khan Yunis, southern Gaza, was reportedly struck.

– On 17 December, at about 19:00, 17 Palestinian were reportedly killed, and tens were injured, when several areas in eastern Khan Yunis, southern Gaza were reportedly struck«.

No está de más señalar esta reciente iniciativa de un Senador en Estados Unidos con el fin de aplicar a Israel el mismo tipo de condicionamientos a la exportación de material militar norteamericano a otras latitudes, invocando la sección 502 B de la Foreign Assistance Act de 1961.

Estados Unidos: una maniobra inicial para ganar tiempo en el Consejo de Seguridad

Los diplomáticos en Nueva York y los analistas y comentadores internacionales tienen muy presente aun lo que ocurrió el 18 de octubre en el Consejo de Seguridad: Estados Unidos sorprendió a gran parte de los observadores y a varios integrantes del Consejo de Seguridad al vetar una resolución propuesta por Brasil que había sido objeto de varias largas jornadas previas de negociación. Muchos Estados pensaban que Estados Unidos ya no objetaría el texto acordado, al contemplar en su última versión las objeciones norteamericanas. El texto de aquella resolución vetada se encuentra al final de nuestra nota titulada «Gaza / Israel: breves reflexiones con relación al veto de Estados Unidos al proyecto de resolución en el seno del Consejo de Seguridad presentado por Brasil», e incluye el calificativo de «terrorista» al referirse al ataque perpetrado por el Hamás el pasado 7 de octubre, incorporado a petición de Estados Unidos.

Sin lugar a dudas, aquel veto de Estados Unidos del 18 de octubre puede considerarse como una sutil maniobra dilatoria de manera a otorgarle a Israel un tiempo prudencial para lograr alcanzar sus objetivos en Gaza, 10 días después del ataque que sufrió en su territorio por parte del Hamás. Las declaraciones de varios delegados haciendo ver su sorpresa y su profunda molestia ante el veto ejercido por Estados Unidos pueden ser revisadas en el acta de sesión S/PV.9442 del 18 de octubre.

No obstante, al 18 de diciembre, se han cumplido ya no10 días, sino 71 días desde el 7 de octubre, sin que Israel logre en lo más mínimo alcanzar sus pretendidos objetivos militares: la estructura militar del Hamás sigue operando en Gaza, así como sus principales jefes, al tiempo que los rehenes israelíes en posesión del Hamás no han logrado ser localizados y mucho menos recuperados por las fuerzas militares israelíes. Tres de ellos fueron ultimados por las mismas fuerzas militares israelíes, pese a salir de los escombros con una bandera blanca y pidiendo auxilio en hebreo (véase muy completa nota publicada en TimesofIsrael). Con respecto a este episodio, el precitado experto militar galo indicó (véase su nota) que:

«Quant aux trois otages dont l’armée israélienne a annoncé qu’elle les avait tués accidentellement, il convient d’insister non pas sur l’erreur de Tsahal mais sur l’incompatibilité entre l’opération militaire qu’elle mène actuellement – une offensive de grande intensité et en tir libre –, avec une opération de recherche et de sauvetage d’otages (de type search and rescue). Ces trois otages tués par Tsahal ne sont pas un accident, mais la conséquence d’une telle opération militaire, de dévastation«.

A modo de conclusión

Día tras día desde el 7 de octubre del 2023, es la población civil indefensa de Gaza la que sufre bombardeos incesantes y continuos, confirmándose que lo que Israel está llevando a cabo es una acción punitiva colectiva contra una población civil, a modo de represalia por el ataque sufrido el 7 de octubre perpetrado por el Hamás en territorio israelí.

Israel está perdiendo los apoyos con los que siempre ha podido contar dentro de Naciones Unidas en este mes de diciembre del 2023: el simple hecho que Australia y Canadá votaran a favor de la resolución adoptada el 12 de diciembre, así lo evidencia.

Es probable además que la desconfianza se haya ido instalando en el seno de varios Estados usualmente cercanos a las autoridades israelíes; desde la misma Israel, los cuestionamientos son cada vez mayores por parte de las familias de los rehenes y buena parte de la población: remitimos en particular a este artículo publicado el 17 de diciembre en Magazine+917 (Israel) titulado «‘The hostages weren’t our top priority’: How Israel’s bombing frenzy endangered captives in Gaza«.

Tal y como concluíamos nuestras reflexiones sobre el abrumador voto del pasado 12 de diciembre observado en Nueva York,

«Con esta abrumadora mayoría obtenida en favor de un cese del fuego humanitario este 12 de diciembre, precedida por la carta del secretario general de Naciones Unidas dada a conocer el 6 de diciembre en igual sentido, y por el solitario veto de Estados Unidos observado el 8 de diciembre en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se confirma el aislamiento total de Israel. A la vez, estos resultados colocan al principal aliado de Israel (Estados Unidos) en una posición indefendible ante la opinión pública internacional, así como ante la misma opinión pública norteamericana«.

 

Foto extraída de esta nota de prensa titulada «Bilan du Hamas: 5000 morts dont 2055 enfants, dans la bande de Gaza», Le Journal de Québec, edición del 23/10/2023.

Resistencia contra torres de radiación propuesta por activista y con respaldo científico

Un grupo liderado por la presidenta de la Asociación Conservacionista Yiski, respaldada por el Centro de Investigación en Vivienda y Construcción (CIVCO) del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), se encuentra inmerso en una batalla contra la imposición de torres de radiación. Esta lucha no solo abraza la defensa de la salud pública sino también la preservación del equilibrio ecológico. La activista, insta a la acción colectiva para proteger espacios naturales y hacer frente a las amenazas planteadas por estructuras que ponen en peligro la salud y el entorno.

El trasfondo de la activista se cimenta en cursos internacionales en biología y ecología, así como en un postgrado en el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Cuba. Estos estudios la sumergieron en la complejidad de la radiación no ionizante, microondas, radiofrecuencia y magnetismo, estableciendo una base científica robusta para abordar los riesgos asociados con las torres de radiación. 

La contienda se centra en la resistencia a la instalación de torres de radiación en zonas protegidas y parques públicos, especialmente cerca de la Quebrada La Cangreja. La comunidad destaca la importancia del Artículo 33 de la Ley Forestal No. 7575, que ha sido objeto de encendidos debates ante la propuesta del Artículo 33 Bis presentada por el Ministro del MINAE, Tattenbach. 

Se critica enérgicamente la postura legal que coloca a los tratados de libre comercio por encima de los convenios internacionales de derechos humanos y salud. Señala luchas recientes contra la minería en Panamá y el caso de Crucitas en Costa Rica como ejemplos de la necesidad de reevaluar las prioridades legales. 

La preocupación se intensifica ante la instalación de torres con tecnología G5, respaldada por un caso exitoso en Estados Unidos. Se proponen acciones concretas, como llevar el caso a instancias como el SINAC-MINAE y la Fiscalía Ambiental, además de abogar por una audiencia en la Asamblea Legislativa.

Esto se encuentra respaldado por instituciones académicas y defensores ambientales, se destaca en la protección del entorno y la salud pública. Su resistencia no solo resalta la necesidad urgente de cuestionar la instalación de infraestructuras con posibles consecuencias dañinas, sino que también podría sentar un precedente inspirador para futuras discusiones y políticas en torno a la protección ambiental y la salud comunitaria. La lucha continúa, pero la esperanza se alza en el horizonte de posibilidades para una causa que trasciende los límites de la comunidad.

La información anterior fue compartida con SURCOS por Carmen Rojas, Maria Elena Fournier y Nicolas Boeglin.

Imagen tomada de National Geographic.

Entrevista con la jueza Rosaura Chinchilla-Calderón. Revista Espiga, UNED

Por Mauricio Bonilla Blanco

La jueza Rosaura Chinchilla-Calderón aborda en la entrevista la situación crítica que atraviesa Costa Rica, destacando el deterioro social y económico, así como la afectación a la imagen internacional del país. Se critica la corrupción en la política, la falta de un proyecto país y la sustitución de la idoneidad por vínculos políticos en cargos de poder. La jueza y docente de la UCR también señala la falta de participación ciudadana, lo que propicia intereses partidarios. Advierte sobre crisis en educación, empleo, cultura y salud, así como una profunda inseguridad ciudadana que alimenta divisiones sociales.

Chinchilla-Calderón menciona el «derecho penal del amigo» y sus consecuencias radicales. La entrevista ofrece una radiografía crítica del país desde la perspectiva de la jueza, quien cuenta con una sólida base en su carrera judicial y docente.

Para abordar la temática de la entrevista se le realizaron una serie de preguntas, aquí un resumen de las estas:

Desde su experiencia ¿Podría analizar la evolución y estado actual de los derechos humanos en Costa Rica? ¿Cuáles son los principales retos que afrontamos?

La jueza enfatiza la interconexión, interdependencia, irrenunciabilidad, inalienabilidad y progresividad de los derechos humanos, subrayando que todos tienen igual valor y están universalmente conectados. La evolución de los derechos humanos, según la jueza y profesora, refleja la lucha dispar de diversos grupos por el reconocimiento de la dignidad humana como condición básica de vida. 

Destaca la Revolución Francesa como un punto de referencia, pero señala que la evolución de los derechos ha sido dispar, beneficiando inicialmente a ciertos grupos, como la burguesía, excluyendo a mujeres, esclavos y otros sectores. En el contexto costarricense, la independencia de 1821 marcó el inicio de la obtención de algunos derechos para ciertos sectores, pero no incluyó a todos los habitantes de la tierra.

¿Cuáles son nuestros principales desafíos en la igualdad de género y la no discriminación desde la perspectiva normativa nacional e internacional?

Rosaura Chinchilla-Calderón aborda los desafíos en la igualdad de género y la no discriminación en Costa Rica desde una perspectiva normativa nacional e internacional. A pesar de la firma de convenios como Convención Belem Do Pará, destaca la falta de acciones sistemáticas para modificar prácticas y normas que perpetúan la discriminación y violencia contra las mujeres.  Señala además áreas de mejora, como superar las brechas de género en el empleo, lograr acceso paritario a altos cargos públicos, combatir la feminización de la pobreza y promover políticas públicas que reduzcan la violencia contra las mujeres. Aunque Costa Rica mostraba un índice de desarrollo humano «muy alto» en 2019, al desagregar por género, se revelaron importantes desigualdades.

¿Cómo ubica usted a Costa Rica en relación con la protección de los derechos humanos?

Ofrece una crítica contundente sobre la situación de Costa Rica en relación con la protección de los derechos humanos. Señala un retroceso visible en el liderazgo que el país ostentaba en este ámbito, resaltando que, anteriormente, Costa Rica ratificaba numerosos tratados de derechos humanos, siendo esto una especie de «marca país».  Sin embargo, la jueza y docente indica que la globalización política y económica, a partir de 1989, llevó a cambios sustanciales en los sistemas jurídicos. Destaca la transición del sistema dualista al monista, donde los instrumentos internacionales suscritos por cada Estado conforman un solo bloque con la legislación interna, lo que implica mayores niveles de exigibilidad.

Menciona también la importancia de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, que contribuyó a modificar el panorama legal. Subraya el principio pacta sunt servanda, que establece que los Estados no pueden desconocer las obligaciones internacionales aduciendo el respeto a su propio derecho interno.

Actualmente hay muchas personas detractoras de las penas alternativas, así como la presión a penas de prisión más altas y penalizar más conductas ¿Qué avances o retrocesos ha podido identificar en esos aspectos?

Describe a Costa Rica como una sociedad carcelaria, señalando un creciente autoritarismo y populismo punitivo en la población. Destaca la contradicción entre el discurso oficial de derechos humanos y la realidad discriminatoria y xenófoba hacia ciertos sectores de la sociedad. 

Critica la falta de análisis racional en la posición ante el castigo, describiendo la tendencia a buscar la cárcel como única solución, renunciando a esfuerzos estatales por disminuir la violencia social y responsabilizando al Estado por generar condiciones que pueden llevar a la comisión de delitos.  

La jueza y profesora resalta que esta tendencia no es nueva y menciona un intento en 1994 de crear un catálogo de penas alternativas, el cual fue rechazado en favor de duplicar penas máximas y aumentar sanciones. Advierte sobre discursos vacíos que buscan consolidar proyectos autoritarios, eliminando garantías, debilitando el sistema de justicia y silenciando opositores políticos bajo la apariencia de endurecer el sistema penal.

¿Cuáles son las características disfuncionales que usted ha logrado identificar, desde su experiencia y conocimiento en derecho penal, en la aplicación de la prisión preventiva en nuestro país?

La jueza y profesora resalta los niveles crecientes de encarcelamiento en Costa Rica, incluida la población juvenil, con el país siendo el que encierra a la niñez a una edad más temprana en América Latina. Además, destaca las tasas elevadas de hacinamiento penitenciario, superando los límites aceptables establecidos por las Naciones Unidas. Subraya que el castigo, en un Estado de derecho, no debe constituir tortura ni trato inhumano, cruel o degradante. 

Subraya la importancia de respetar los derechos humanos y el debido proceso en la aplicación de castigos por delitos. Enfatiza que, en una democracia, el castigo debe seguir un proceso legal que incluya pruebas incriminatorias, un juicio justo y una sentencia después de agotar los recursos disponibles, todo dentro de plazos razonables.

La respuestas completas a estas preguntas y demás información útil referente a esta entrevista la pueden conseguir descargando el PDF de la entrevista.

El contrato que no fue

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

La viralización de dos hechos violentos en los últimos días en Costa Rica confirma el emplazamiento de una nueva forma de interacción en la que los golpes y la ausencia de diálogo prevalecen como organizadores de lo social.

Más que los hechos en sí, sorprende la normalización, la naturalización y hasta el humor en uno de ellos. Me refiero al hecho ocurrido en un restaurante de comidas rápidas, en el que una numerosa cantidad de personas, todos hombres, se lían en una batalla campal no tanto por obtener su hamburguesa y sus papas, sino por demostrar cuál de ellos (parafraseando a Joan Manuel Serrat) “la tiene más grande”.

“Resulta bochornoso verles fanfarronear”, dice uno de sus estribillos. Pero más bochornoso resulta que como sociedad no podamos entrar al fondo del asunto y preferimos entonces acudir al humor como una forma de invisibilizar, no ver el hecho como expresión del deterioro paulatino de las pautas de convivencia colectiva.

El otro hecho nos muestra a otro hombre haciendo gala del poder que le confiere un arma en plena vía pública. Ese espacio (la calle) se ha convertido (lo hemos convertido) en un campo minado de competencia e individualismo. En particular en épocas de mucha afluencia vehicular, la norma del más fuerte impera.

Es frecuente ver el irrespeto a las largas filas. Usted seguro ha sido testigo o testiga y víctima a la vez, de la forma como algún avezado conductor se salta filas interminables producidas por un semáforo, para quedar de primero al cambio. En realidad, no es avezada la palabra: irrespeto, bravuconada y falta de sentido común para convivir con las normas básicas de cortesía en carretera. De la convivencia pasamos a la competencia.

No es de extrañar esta actitud en la Costa Rica de la postpandemia. Si desde la figura central que nos gobierna se envían mensajes con estilo autoritario, irrespetuoso y hasta vulgar, el modelaje está siendo bien introyectado por amplios sectores de la población.

Hubo una vez un contrato social posible que hemos borrado a pasos agigantados en los últimos años. Ya no fue. No será. Y no pareciera emerger algo medianamente cercano de esta sanguasa de proyecto de país en que nos hemos convertido.