Ir al contenido principal

Por Nuestra Juventud

Álvaro Vega

Prepárense los jóvenes con tesón, con ardor, con persistente decisión de victoria. Omar Dengo

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

Los homicidios de jóvenes, según el OIJ, casi se triplicaron este año 2023 con relación al anterior. Mientras en el 2022 al mes de agosto fueron 8 los asesinatos de personas entre los 12 y 17 años, a esta misma fecha la cifra alcanza los 21 fallecidos).

El escenario no podría ser más catastrófico. Sin embargo, posiblemente lo será si a corto plazo no se invierte lo requerido para contener la ola creciente de criminalidad y si no se redefinen las políticas públicas para evitar seguir reproduciendo las condiciones que son caldo de cultivo de la violencia en sus diferentes manifestaciones, factor que viene desfigurando aceleradamente el rostro de una Costa Rica más pacífica y democrática que heredamos de los forjadores de la Segunda República, con la reforma social y la modernización del Estado de Derecho, que contribuyeron a crear una vigorosa institucionalidad social de carácter público. Institucionalidad que facilitó la movilidad social de la juventud perteneciente a los sectores populares, tanto rurales como urbanos.

Urge retomar ese derrotero, ahora para impulsar una política pública centrada en la atención prioritaria a la juventud. Salir al rescate de una generación que se nos escapa de las manos porque la estamos entregando al crimen organizado, a la drogadicción y, por ende, a una muerte temprana. Postergar las acciones es auto suicidarnos como sociedad. Pienso que esta política pública hay que orientarla, al menos, en tres direcciones.

Primero, y es algo en lo que se ha venido insistiendo, hay que ampliar la cobertura del sistema educativo, con un particular énfasis en la capacitación de técnicos y científicos de alto nivel, pero con visión humanista y no meramente tecnocrática.  Asimismo, acompañada de una política de desarrollo en ciencia y tecnología endógena (José María Gutiérrez), para no convertir a nuestros profesionales en “maquiladores de punta”. Para ello, se requiere redoblar el apoyo a los colegios científico-tecnológicos, instituciones como el INA y el Instituto Tecnológico y a esfuerzos de cooperación interinstitucional como el que ha venido emprendiendo la Universidad Técnica Nacional (UTN) y la Universidad de Costa Rica (UCR), en San Carlos. Además, hay que apostar nuevamente y con mayor esfuerzo por la regionalización educativa de nivel superior.

La segunda dimensión corresponde al fortalecimiento de una política de cultura que permita a la juventud acceder al cultivo de las diferentes manifestaciones del quehacer artístico, para enriquecer su acervo cultural, así como elevar el sentido y espíritu de la identidad pluricultural y multiétnica de nuestro país, tal y como lo consigna la Constitución. El arte y la cultura, que elevan el espíritu y enriquecen y dignifican la corporalidad como seres vivientes, constituyen el fundamento del verdadero desarrollo en humanidad de las sociedades. Estamos sobrados de talento artístico y de iniciativas comunales que con grandes sacrificios sostienen a grupos de teatro, danza, música, baile, etc., pero el apoyo estatal y privado es mezquino y raquítico.

Ante esta precaria situación, como bien señala José Luis Amador, “se está imponiendo la cultura del cartel y la muerte. Hay que hacer algo para promover la cultura de la paz. Hay que decir no a la muerte. Y esto pasa por la cultura, por los valores, por la poesía, por la belleza. Un joven con un revolver no puede ser mejor que un o una joven con una guitarra, con un arado o un estetoscopio”.

Y, la tercera dimensión toca al deporte. Al igual que el arte el deporte, por tratarse de un quehacer que exige dedicación y disciplina, se convierte en escuela para la preparación de personas creativas, diligentes y resilientes.  Son varios los esfuerzos de gobiernos locales por dotar de instalaciones deportivas a sus comunidades. Se requiere generalizarlas a todo el país. Hay que apostar por alcanzar niveles altos de competitividad en las diversas modalidades deportivas. Ya es hora de ir más allá del fútbol-centrismo de nuestra cultura deportiva.

Una juventud con opciones a cultivar alguna de las expresiones artísticas, un deporte y alcanzar la debida preparación para desempeñar una profesión u oficio, ha de ser la aspiración fundamental de un pueblo que sabe actuar con la sabiduría que permita contener, revertir y prevenir la creciente violencia que está conduciendo a nuestra juventud al despeñadero y, con ella, al país entero. Esta empresa de rescate de nuestra juventud tenemos que convertirla en consigna que amalgame a todos los sectores sociales. Unámonos por nuestra juventud, como dice el maestro Omar Dengo, “con tesón, con ardor, con persistente decisión de victoria”.

Avancemos hacia CA-5

Vladimir de la Cruz

Antes de 1821 la región de Centroamérica era una unidad política, fragmentada en provincias, que se extendía desde la provincia de Costa Rica hasta la Provincia de Chiapas, al sur de México. La cabecera central estaba en Guatemala; y se denominó, en distintos momentos, Capitanía General o Reino de Guatemala, como parte de la gran división del Virreinato de México o Nueva España.

Los sucesos de la Independencia desde Chiapas, a finales de agosto y principios de setiembre de 1821, hasta Costa Rica, el 29 de octubre de ese año, fragmentaron toda la región, provocando las independencias de las provincias, que intentaron reunirse de nuevo, a partir de 1823 en lo que se llegó a llamar Provincias Unidas de Centro América, a partir de 1823, y República Federal de Centro América, en 1824, unidad política en la que desde el principio Chiapas no estuvo presente por haberse agregado al Imperio mexicano de Agustín de Iturbide, como también lo habían manifestado sectores en las restantes provincias sin que eso se materializara.

Así, ese proceso de reunificación se dio desde ese final de 1823 hasta 1838 cuando de la República Federal se retiraron Nicaragua, Honduras y Costa Rica. En 1839 Guatemala declaró su separación federal. En 1841 lo hizo El Salvador.

En aquellos años el territorio actual de Belice se consideraba parte de Guatemala, aunque bajo control de Gran Bretaña, situación proyectada hasta adentrado el siglo XX, cuando se logró la Independencia de Belice. México disputó a Guatemala esta región hasta ese momento.

El proyecto centroamericano fue ambicioso en diversos aspectos sin que lograra materializarse. Las luchas internas en cada una de las provincias debilitó el proyecto unionista. Independentistas, imperialistas, en los días inmediatos a la Independencia de 1821, criollos, liberales, conservadores, federalistas, anexionistas, unionistas, y otras denominaciones fueron la expresión de estas contradicciones.

El esfuerzo final que desde Costa Rica quiso hacer Francisco Morazán en 1842 ahogó esa esperanza unionista de ese primer período centroamericanista.

A mediados del siglo XIX fueron los intereses imperialistas, de Inglaterra y Estados Unidos, principalmente, los que se movieron sobre Centroamérica, interesados en el control de la posible ruta canalera que podría haberse hecho utilizando el Río San Juan, el Gran Lago de Nicaragua y el Estrecho de Rivas, fracasado el proyecto canalero francés en Panamá.

La Compañía del Tránsito, que operaba desde la costa este hasta la costa oeste de los Estados Unidos, aprovechaba esa ruta, debido a que no se había construido el ferrocarril de costa a costa de los Estados Unidos. Dicha compañía, en 1865, fijó “idealmente” la extensión del territorio de los Estados Unidos en el proyecto imperialista colonizador de William Walker, que quiso apropiarse de las cinco repúblicas, lo que produjo la Guerra Nacional de Centroamérica contra él, su falange, sus intereses esclavistas y anexionistas a los estados sureños de los Estados Unidos. Derrotado Walker el 1 de mayo de 1857 y fusilado en setiembre de 1860, en Honduras, cuando de nuevo intentó regresar a Centroamérica con igual propósito, la idea de la centroamericanización unitaria no había desaparecido. Inglaterra se había establecido con un protectorado en la costa caribeña de Honduras y Nicaragua prácticamente hasta finales del siglo XIX, en la llamada Mosquitia.

Internacionalmente la región se conoció como República Federal de Centroamérica. A finales de la década de 1840 e inicios de la década de 1850, los países, o Estados centroamericanos, empezaron a ser reconocidos de manera independiente cada uno de ellos, bajo la forma de Repúblicas. Aun así, a finales de la década de 1840 el General Rafael Carrera de Guatemala intentaba mantener la Federación.

El sentimiento unionista se mantuvo en diversos sectores de la sociedad centroamericana, en cada una de sus Repúblicas. Así, por ejemplo, en junio de 1895 se produjo el Pacto de Amapala, con motivo de las reformas liberales de El Salvador, Honduras y Nicaragua, con el cual intentaron reunirse nuevamente, sin éxito al no estar Costa Rica ni Guatemala. Esta República de Centroamérica se trató de reconstituir en 1898 bajo el nombre de Estados Unidos de Centroamérica, proyecto también abortado.

La Independencia de Panamá de Colombia, en 1903, colocó a Panamá desde el punto de vista geopolítico en la región de Centroamérica, en la que se le sigue considerando. Panamá es partidaria de una integración a todo nivel.

Se avanzó en otros niveles, cuando en 1907 fue creada la Corte de Justicia Centroamericana, con sede en Costa Rica, proyecto que se suspendió en 1917 cuando Nicaragua se retira y la Corte fue disuelta en 1918. El proyecto político unitario no avanzó.

El unionismo centroamericano se mantuvo e hizo surgir el partido político del unionismo, más como una aspiración de sectores, que como una realidad concreta. En Guatemala estuvo el Partido Unionista activo en la caída del dictador Estrada Cabrera, y en Costa Rica el escritor y ensayista Vicente Saénz fue uno de esos líderes unionistas, a partir de la década de 1920. En 1922 El Salvador, Guatemala y Honduras intentaron de nuevo constituir la República Federal de Centroamérica.

Los siguientes proyectos unionistas fueron impulsados más al calor de los intereses imperialistas y hegemonistas de los Estados Unidos en la región. Así se dieron entre otros intentos, después de la II Guerra Mundial, bajo un nuevo esquema mundial de alianzas estratégicas, en el marco de la Guerra Fría, el 14 de octubre de 1951, la creación de la Organización de Estados Centroamericanos, ODECA, que fue un impulso para la integración centroamericana, al mismo tiempo que en Europa se daban los primeros pasos de la Unión Europea. El Salvador celebra el 14 de octubre como el Día de la Integración Centroamericana, junto con la SICA.

Con la ODECA se avanzó en proyectos comunes centroamericanos, como la unificación de las señales de tránsito, de procesos aduanales, de políticas culturales, de programas educativos y de libros de textos, cubiertos con el sello de ODECA.-ROCAP, más al calor de la Unión Centroamericana de la década de 1960, textos que fueron combatidos por la Escuela de Educación de la Universidad de Costa Rica. La ODECA también impulsó el Convenio sobre el Régimen de Industrias Centroamericanas de Integración, del Tratado Multilateral de Libre Comercio e Integración Económica Centroamericana, firmado en 1958, que fueron los antecedentes directos del Tratado General de Integración Económica Centroamericana, suscrito en Managua, el 13 de diciembre de 1960, donde surgió el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Todo esto reforzado con la Carta de San Salvador de 1962.

La ODECA se superó con el surgimiento del Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, que estableció un nuevo marco jurídico y político de relaciones entre los Estados centroamericanos, marco que se ha proyectado en múltiples niveles, y en otras instancias que se han creado, como el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE.

Las guerras en Centroamérica, en el período 1970-1990, provocaron cambios importantes en la región. El Mercado Común Centroamericano, de la década de 1960, se debilitó. En plena guerra, a principios de la década de 1980, el gobierno de Estados Unidos impulsó el Plan de la Cuenca del Caribe, bajo el Gobierno de Ronald Reagan, con el fin de establecer tratados bilaterales y abiertos con cada una de las repúblicas centroamericanas. El ascenso de gobiernos revolucionarios en Nicaragua, y del auge de la guerrilla en El Salvador y Guatemala, especialmente, impulsaron el Plan de Paz de Oscar Arias Sánchez y los acuerdos de Esquipulas I y Esquipulas II, creando las bases de la reconstrucción democrática de las repúblicas centroamericana, tan gobernadas por dictadores, satrapías, militares, tiranos, gobiernos golpistas y antidemocráticos, estableciendo un procedimiento firme para establecer la paz y la democracia en Centroamérica, que ha funcionado con algunas debilidades.

Resultado de estos acuerdos se dio impulso al Parlamento Centroamericano, PARLACEN y a la Corte de Justicia Centroamericana, organismos de los cuales Costa Rica no es parte, ni los ha reconocido. Ambos organismos fueron creados desde 1990 y 1991, todo con la intención de restaurar la vieja unión política. Guatemala. República Dominicana y México están allí como observadores regionales. Panamá suscribió el PARLACEN en 1993 y hace varios años inició un proceso de separación del SICA.

En las Constituciones Políticas centroamericanas, excepto en la Costa Rica, hay un sentimiento unionista, centroamericanista. El Presidente Abel Pacheco, 2002-2006, fue claro al señalar que era muy difícil para Costa Rica abrazar este proyecto mientras existieran ejércitos en Centroamérica, que los expresidentes de las Repúblicas se convirtieran en diputados vitalicios del PARLACEM, y los integrantes de la Corte de Justicia Centroamericano obedecieran a los poderes ejecutivos de sus países y no fuera un órgano absolutamente independiente. Del mismo modo, consideraba que los diputados del PARLACEN debían ser representantes de los Congresos de cada país, sin los altos salarios que se les paga, y sin elección particular para elegirlos.

En la práctica Guatemala, Honduras y El Salvador, desde hace bastantes años, desde el 2000, han constituido lo que se llama o reconoce con el nombre de Triángulo Norte de Centroamérica. Son países que tienen condiciones similares en diferentes aspectos económicos, políticos y sociales, además de su cercanía y posición geográfica.

Este triángulo reconoce la región de esos tres países de manera que sus fronteras tienen un mismo punto de triangulación de sus capitales. Es una región que opera como un Tratado de Libre Comercio, de libre tránsito de sus ciudadanos y de unión aduanera, que permitan desarrollar ventajas competitivas en bloque. También como región firmaron un Tratado de Libre Comercio con México el 29 de junio del 2001, de similares condiciones. Este Tratado procura la integración de mercados financieros y de capitales.

El Triángulo Norte de Centroamérica no tiene a la vista problemas migratorios internos, más allá de los de ser paso obligado de quienes transitan todo el territorio centroamericano, desde el norte de Sudamérica, con la intención de trasladarse hacia los Estados Unidos. Casi no se producen problemas migratorios intra centroamericanos. El más relevante, quizá, es el de nicaragüenses hacia Costa Rica, que históricamente se produjo, en comparación con esos otros países, por la estabilidad económica nacional, por las condiciones de vida que el país siempre les ha ofrecido; y, sobre todo por la estabilidad y seguridad política que siempre les ha dado Costa Rica.

Los países del Triángulo Norte Centroamericano tienen tratados comerciales firmados con Colombia, Estados Unidos y México, con resistencia de algunos sectores sociales y económicos que sienten afectados por ellos.

La situación política de Nicaragua la ha tenido separada del Triángulo Norte. Sin embargo, para efectos de tránsito de ciudadanos y de actividades comerciales, Nicaragua se ha integrado, en lo que han llamado CA-4 (Centroamérica 4, por la incorporación de Nicaragua a los otros tres países). Costa Rica sigue al margen.

La situación particular de las relaciones de Costa Rica con Nicaragua no son las más deseables ni las mejores. Constantemente hay problemas de críticas por el régimen nicaragüense y la violación de derechos humanos en ese país. De parte de Nicaragua cuando artificialmente levantan el viejo conflicto de la incorporación del Partido de Nicoya a Costa Ria, en 1824, o el derecho de libre navegación por el limítrofe río San Juan. Nicaragua tiene la llave que cierra la frontera con nosotros creando problemas graves del transporte de mercancías con nosotros y el resto de Centroamérica. Esto ha llevado a la necesidad de impulsar el ferry desde Puerto Caldera hasta El Salvador para solucionar este problema, con la ventaja que acelera el intercambio comercial en muchas horas, pero con la desventaja de que el Ferry no ha tenido el apoyo gubernativo que merece.

A esto se ha sumado, recientemente el problema, que ha creado el gobierno de Costa Rica, con los hondureños, de solicitarles visa a sus ciudadanos con una serie de requisitos, que dificulta la obtención de la misma. Por esta razón, y en reciprocidad el gobierno de Honduras ha procedido de igual manera, como era de esperar, y según se estila en las relaciones diplomáticas.

La razón principal que se ha esgrimido para la actuación del gobierno de Costa Rica es que estaban entrando hondureños, en carros de alto nivel de blindaje, dirigidos especialmente a la zona caribeña, a la región de Limón, con armas, con drogas, y con sumas altas de dinero, insinuando claramente que eran personajes ligados a los carteles mafiosos de ese país.

En lo que recuerdo de las noticias periodísticas no se ha dicho nada de capturas de este tipo de personajes o de este tipo de situaciones. Así como supuestamente han entrado, y los han seguido, seguramente los han dejado salir, o los han sacado, en silencio. Lo que hizo detonar la situación fue la reacción hondureña contra los costarricenses con iguales exigencias de visa. Que Honduras cuide sus mafiosos es un problema de Honduras. Pero, que Costa Rica cuide mafiosos y sus territorios es un problema nacional.

Lo que pareciera en la práctica, por lo que se ve y se percibe en la prensa, es que el gobierno de Costa Rica, y su Ministerio de Seguridad, lo que están haciendo es proteger territorios de mafiosos. No entran al país mafiosos hondureños a alterar o disputar los territorios costarricenses en manos de grupos similares. Esta es la película que se está exhibiendo. Creo no exagerarla. Pero, lo que aquí ocurre no se da sin la complacencia de autoridades nacionales, de todos los niveles institucionales involucrados en esta lucha.

Se denuncia el costo de los daños ocasionados a los escáneres de Limón, con 15 días de instalados y paralizados varios meses, sin que haya acciones punitivas ni resarcitorias, económicamente, contra los responsables, no solo los choferes, sino los dueños y empresarios involucrados en ese trasiego de droga que es regular en esa zona de Limón; los que empacan la droga en los contenedores; desde donde la empacan y quienes la transportan hasta los muelles; y en los propios muelles quienes la reciben y la trasladan a los barcos. Tampoco se habla de detenidos cuando el proceso de acarreo de esos contenedores es bien detallado en sus fases de almacenamiento, carga y transporte.

Finalmente, el visado de los ciudadanos en general es el tema. Pareciera que si en el Triángulo Norte, CA-3, Guatemala, Honduras y el Salvador, la liberación de los trámites migratorios de visas está superado, sin graves problemas a la vista, ni alborotos públicos, sin procesos migratorios complejos entre esos países; ni escándalos relacionados con transporte de drogas, y de armas, que es otro problema que debe atenderse, porque se mueven por mismas rutas de la droga, ¿o por otras?, ni crea problemas de libre tránsito, no interrumpe el flujo comercial, no obstaculiza el movimiento turístico, ¿por qué Costa Rica no libera a los centroamericanos de estos trámites de visa?

La verdad es que para pasar las fronteras se requiere siempre presentar el pasaporte, la cédula de identidad o de residencia, de los ciudadanos habitantes y residentes en esos países. Y, en esos puestos fronterizos están las máquinas migratorias que pueden corroborar los fichajes internacionales de interpol, de las policías locales y cualquier otro mecanismo de control que se tenga para ello.

Nicaragua, se me ha informado, forma parte de este engranaje centroamericano, que ellos llaman CA-4, Nicaragua más los otros tres países del Triángulo Norte, sin que oficialmente Nicaragua forme parte de ese Triangulo, situación que permite a nivel de ciudadanos y residentes un libre flujo migratorio en toda esa región.

¿Por qué no valorar nacionalmente, con serenidad, con visión política, el avanzar y liberar a todos los centroamericanos y los residentes en esos países de estos requisitos migratorios? ¿Por qué no propiciar el CA-5, con Costa Rica inmerso en ese proceso de unidad centroamericana, al menos en este terreno?

La lucha contra la droga, el narcotráfico nacional y regional, y el control de sus actores, se seguirá realizando de la misma forma que se hace hoy, comprometiendo más, en este sentido, a las autoridades centroamericanas en la lucha que desde Costa Rica se realiza.

Liberando, en este sentido, el flujo migratorio centroamericano no vamos a tener más problemas de migrantes centroamericanos o nicaragüenses de los que ya existen. El flujo turístico o de entrada de centroamericanos no es mucho, pero es superior al de muchos países europeos. Solo Hondureños son casi 15.000 mensuales, cifra nada despreciable. Mas que suizos, holandeses, austríacos, belgas e italianos.

Es necesario agilizar el tráfico de mercancías por vía terrestre, para fortalecer las cadenas de suministros y las relaciones intrarregionales. Los sectores empresariales de Centroamérica claman por esta solución, porque se han paralizado las cargas de toda la región, no solo de Honduras y Costa Rica. El problema no es solo de choferes y ciudadanos en general, es de la economía regional. Es también un problema de incremento en los costos que todo esto provoca. De Costa Rica están afectados, con esta situación provocada por el gobierno d de Rodrigo Chaves, los sectores de la industria alimentaria, de químicos y agroquímicos, de equipos y materias de construcción, de servicios logísticos y de los importadores de materias primas. Además, se afectan los plazos de entrega de mercaderías, y directa e indirectamente, se afecta el empleo relacionado con todo este engranaje.

Este problema ha adquirido la forma de una crisis migratoria. Ayer 24 de octubre llegó al país una delegación hondureña compuesta por el ministro de Seguridad, Gustavo Sánchez; el vicecanciller, Gerardo Torres, y el director de Migración, Allan Alvarenga, para una reunión con sus homólogos costarricenses, en busca de soluciones a la actual crisis migratoria, de la que se espera salga humo blanco.

Hay que resolver urgentemente esta situación. Avancemos hacia el CA-5. Fortalezcamos el comercio y las exportaciones nacionales hacia Centroamérica. Atrevámonos a romper viejos esquemas que nos encasillan y amarran económicamente. Avancemos.

 

Enviado SURCOS por el autor.

La arrogancia de Occidente

Paolo Becchi

Después del apoyo total brindado a Ucrania, Occidente ha tenido que alinearse al lado de Israel, víctima de las masacres y ataques terroristas de Hamás. Y en los últimos días ya hemos empezado a hablar de un «ataque a Occidente», de una guerra declarada a todos los países occidentales por parte de lo que ya ni siquiera se considera un «enemigo», sino una banda de «animales humanos», como los definió el ministro de Defensa israelí: un grupo de lobos feroces, pero también de ratas de alcantarilla, a las que hay que matar sin ningún escrúpulo, porque su vida, que ya ni siquiera es humana, ya no tiene derecho a ser vivida.

Cuando ya no reconoces al hombre que hay en el enemigo, cualquier atrocidad se vuelve posible.

En este punto, sin embargo, surge espontáneamente la pregunta: ¿por qué Occidente luchamos, ¿qué «valores» occidentales defendemos? No el que defiende los «derechos humanos» y la limitación de la guerra a toda costa, si ahora nuestros «enemigos», incluidos los civiles, se han convertido en meras pulgas a exterminar. No el de los «valores democráticos», si las democracias se ven cada vez menos en Occidente y si, sobre todo, por supuesto, Israel es una democracia, por así decirlo. Es extraño que hoy nadie recuerde cómo, hace no más de tres meses, los periódicos italianos acogieron intervenciones que hablaban de Israel como una «dictadura», después de que Netanyahu pusiera fin al Tribunal Supremo, e hiciera efectivamente imposible limitar el poder de su gobierno. No el que defiende los «valores» de las llamadas «raíces judeocristianas» de Occidente, que hoy son defendidas más por la Rusia ortodoxa de Putin que por las repúblicas laicas fundadas en la ideología de género, el colapso de la familia heterosexual y el fin ahora secular del matrimonio como institución religiosa. Entonces, ¿de qué estamos hablando? ¿Qué es este Occidente por el que luchamos?

La verdad es que no lo sabemos. O, mejor dicho, sabemos que luchamos por un Occidente que se auto legitima como «democrático», como el «mejor de todos los mundos posibles», como garante del respeto de los derechos humanos, sin serlo ya desde hace algún tiempo. Luchamos pretendiendo ser una «civilización superior» a las demás: pero sólo nosotros mismos tenemos esta pretensión y ya nadie la reconoce. No es casualidad que Israel sea, hoy como ayer, la avanzada de esta «arrogancia» occidental en Oriente Medio y el aliado más cercano de los estadounidenses: porque los Estados Unidos no son en realidad más que la versión secularizada del “pueblo elegido”; los verdaderos herederos de Israel; los que han alcanzado la “tierra prometida” en el nuevo mundo. “Nosotros, los estadounidenses – escribió un joven Melville – somos el peculiar pueblo elegido, el Israel de nuestro tiempo; Traemos el arca de la libertad al mundo». Esta idea de «elección» ha atravesado – como un río kárstico – la historia de Occidente, ha ido al lado del ideal «católico» del universalismo, de la verdad destinada en principio a todos, para finalmente realizarse en el Imperio americano.

El Occidente actual, sin embargo, no es hijo del catolicismo romano, sino del «Imperio del Bien» estadounidense, el que se impuso definitivamente en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Por eso no se puede atacar a Israel: porque no es más que Estados Unidos, no es más que la tierra de la que los americanos son herederos espirituales. Pero ¿qué tipo de sociedad promete este «destino manifiesto» que hoy seguimos defendiendo? Ya no es más que la bandera estéril de un nihilismo generalizado, del vaciamiento de todo valor posible, de una financiación destructiva, de una técnica desprovista de otro fin que el del aumento de sí misma. ¿Por qué luchamos entonces, hipócrita lector?

Imagen: https://www.ilgiardinodeilibri.it

Hipocresia, cinismo y mentiras de EEUU e Israel

Mg. José A. Amesty Rivera

No salimos de la guerra en Ucrania, y de pronto, nuevamente surge el conflicto-guerra antiguo entre Israel y Palestina.

No deseamos detallar y explicar nuevamente, lo que todos/as ya conocemos sobre el origen ultimo de este nuevo episodio de guerra. Solo nos enfocaremos en el rol-papel de EEUU e Israel, develando una infamia más de este dúo perverso.

Si recordemos que, la reacción de Hamas son el hartazgo de la política guerrerista, de desposesión y de conquista de Israel y EEUU, que han llevado por años contra el pueblo palestino, violando los acuerdos bilaterales y las resoluciones de la ONU. Agregando la igualmente violación de los DDHH, atropello, encarcelamiento, asesinatos hacia los palestinos/as, hacia hombres y mujeres, incluyendo niños/as.

Igualmente, no olvidemos el dato de La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHOA, por sus siglas en inglés), «en los territorios ocupados (invadidos en realidad) por Israel las fuerzas armadas de ese país ocasionaron entre el 1º de enero del 2008 y el 19 de septiembre de 2023, la muerte de 6.407 palestinos, al tiempo que 152.560 sufrieron heridas y lesiones de diversa gravedad».

A su vez, «Gaza ha sido definida como la mayor cárcel a cielo abierto del mundo. En la Ribera Occidental la ya citada organización de la ONU, reporta en otro informe que el año 2023 fue el más sanguinario en la larga historia de la ocupación israelí: 36 niños fueron ultimados en el período que termina el 31 de agosto».

Además, hay una clara alianza entre las fuerzas de defensa israelí, los colonos supremasistas y el gobierno, para someter con mecanismos de terror a los palestinos originarios de las tierras palestinas.

También vale recordar que, «la actual coalición gubernamental israelí, liderada por Bibi Netanyahu, dicha alianza agrupa al Likud (partido del premier) con dos partidos de ultraderecha supremacista y otros minoritarios de cariz religiosa ortodoxa. Esa alianza logró alinear, a fines de 2022, a 62 parlamentarios de un total de 120, para instalar el gobierno más reaccionario de la corta historia israelí», según, Jorge Elbaum en Gaza e Israel: las 4 causas de la guerra.

Se añade además el dato siguiente: Israel tiene una población de casi nueve millones y medio de habitantes, de los cuales una cuarta parte son musulmanes. Palestina, por su parte, cuenta con 5 millones de habitantes, de los cuales 2 millones viven en la Franja de Gaza.

Ahora, el colmo del cinismo, hipocresia y mentiras, tanto de Israel como de EEUU es que, en varios medios de occidente, se señaló que los dos países no sabían, que les sorprendió la operación de la Tormenta de Al Aqsa por parte de Hamas, (realmente se hicieron los desatendidos) llamándola: el momento «Pearl Harbour de Israel», y también un ataque a EEUU.

Por ejemplo, «EEUU, con su importante potencial de inteligencia en Oriente Medio, no podía no estar al tanto de los preparativos de un enfrentamiento en la región, declaró la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova. La portavoz de la Cancillería rusa también recordó que Washington vigila todo el ciberespacio en la región, pero en un año Washington no ha hecho un seguimiento de la situación y ¿no ha pasado la información a su aliado más cercano? «No podía ser así», concluyó Zajárova.

«Tormenta de Al-Aqsa es considerada el mayor «fracaso de inteligencia» de Israel. Tal vez sea así, pero si la inteligencia israelí y estadounidense no vieron venir el ataque… Si yo, y probablemente miles de lectores de Al Mayadeen, sabíamos ampliamente que esto estaba en proceso (pero no, por supuesto, sus detalles operativos), ¿por qué Israel estaba ciego a ello? «La idea estaba claramente escrita en la pared. Hace dos años, se desató una campaña de misiles desde Gaza sobre Tel Aviv en respuesta al fanatismo religioso del Movimiento del Monte del Templo y a la invasión de la mezquita de Al-Aqsa»; según el artículo, Tormenta de Al Aqsa: La sorpresa es que algunos se sorprenden de Alastair Crooke.

¿La inteligencia israelí y estadounidense no vieron venir el ataque? Realmente, olvidaron a adrede lo que ya intuían) Lo que sucedió era ampliamente esperado y claramente planeado.

En este sentido, igualmente señala, Rafael Bautista S. y ampliando el tema, en El 11-9 sionista y la «solución final» al indicar: «Resulta “curioso” que el Mossad, catalogado como una de las mejores agencias de inteligencia mundiales, no haya hecho seguimiento a los planes de Hamas, sabiendo la gran cantidad de material bélico que se traficó, desde Ucrania, hacia otros destinos (como el Medio Oriente); tomando además, en cuenta, que el ataque, siguiendo la significación de las fiestas judías, se dio en plena culminación de la celebración de Succot, donde se sitúa (según ciertas interpretaciones esotéricas) la conflagración entre Gog y Magog».

Además, el Hamas palestino atacó Israel, el 7 de octubre de 2023, a las 6 de la mañana, o sea en ocasión del 50º aniversario de la “Guerra de octubre de 1973”, conocida en Occidente bajo la denominación israelí de “Guerra del Yom Kippur”.

En tal caso, la hipocresía de Occidente no puede ser más elocuente, como bien lo expresó el embajador de Palestina en España: “hoy Palestina es noticia, no por Palestina sino por lo que afecta a Israel (…) a lo largo de los años, la suma de asesinatos, de confiscación de tierras, de construcción de asentamientos, de judaización del territorio palestino, de provocaciones, profanación y ocupación de los lugares santos de los musulmanes y cristianos, no es noticia. A lo largo de este año, 268 palestinos fueron asesinados. Esto no es noticia. La invasión de los colonos no es noticia. Simplemente es noticia cuando se trata de Israel y cuando se afecta a Israel».

Ante este aparente desconocimiento de EEUU e Israel, lo cierto es que sabemos desde hace mucho tiempo que «hace casi un siglo, el plan de la Organización Sionista Mundial para un Estado judío incluía: la Palestina histórica; el sur del Líbano hasta Sidón y el río Litani; Los Altos del Golán, la llanura de Hauran y Deraa en Siria; y el control del Ferrocarril Hijaz desde Deraa a Amman, Jordania, así como el Golfo de Aqaba» e incluso, «algunos sionistas querían más tierras: desde el Nilo en el oeste hasta el Éufrates en el este, comprendiendo Palestina, el Líbano, el oeste de Siria y el sur de Turquía»; según el  Plan Yinon: ¿Expulsión de dos millones de palestinos de la franja de Gaza? de Michael Chossudovsky.

«Recientemente, (enero 2023), «el actual gobierno de Netanyahu se comprometió con llevar adelante el programa estratégico denominado “Gran Israel” y recuperar la “Tierra Prometida”, es decir, la patria bíblica de los judíos. El gobierno de Benjamín Netanyahu ha estado trabajando para formalizar el “proyecto colonial de Israel”, es decir, la apropiación de todas las tierras palestinas. Este proyecto, consiste no solo en la apropiación total de los Territorios Palestinos, sino que también en la exclusión absoluta de ese pueblo. Por esto el primer ministro israelí hace unos meses afirmó: “Las líneas básicas del gobierno nacional encabezado por mí son conocidas: el pueblo judío tiene un derecho exclusivo e incuestionable a todas las áreas de la Tierra de Israel. El gobierno promoverá y desarrollará asentamientos en todas partes de la Tierra de Israel: en Galilea, el Néguev, el Golán, Judea y Samaria».

Este plan, «según escribe Mahdi Darius Nazemroaya en un artículo de Global Research de 2011, este Plan llamado Yinon, es la continuación del diseño colonial británico en el Medio Oriente: «El plan Yinon es un plan estratégico israelí para garantizar su superioridad regional y estipula que Israel debe reconfigurar su entorno geopolítico mediante la balcanización de los Estados árabes circundantes, organizando estados más pequeños y débiles».

Se añade, «Si la maniobra tiene éxito, Israel ocupará definitivamente todos los territorios que conquistó durante la guerra de 1967, incluidos los Altos del Golán, Jerusalén y la mayoría de los Territorios Palestinos, donde se encuentran las mejores fuentes de agua y tierras agrícolas. Cisjordania se encontrará en la misma situación que la franja de Gaza, aislada del mundo exterior y rodeada de fuerzas militares y asentamientos israelíes” (Frente Sur)».

En fin, «el papel de Estados Unidos en este nuevo saqueo al pueblo palestino está fuera de toda duda. En enero de 1967 el presidente Donald Trump apoyo públicamente las nuevas instalaciones de asentamientos ilegales israelitas construidos en la Cisjordania ocupada. Igualmente, Trump reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. El resultado es que ahora toda Cisjordania está siendo anexada a Israel. Con la administración Biden, la Casa Blanca está apoyando los planes israelíes de anexar todo el valle del río Jordán, así como los asentamientos construidos en Cisjordania».

Entonces, «esta no es una idea nueva, ni surge por primera vez en el pensamiento estratégico sionista. De hecho, la fragmentación de todos los Estados árabes ha sido un tema recurrente de los estrategas del sionismo».

¿Cómo es que ahora entonces, tanto Israel como EEUU se «asombran» ante el ataque de Hamas? Si ellos están enterados que los palestinos/as están ya cansados, hastiados de tanta crueldad hacia ellos y por eso tratan de salir de esa situación. Este conflicto sangriento iniciado en la región de Palestina, tiene una data ya, por lo menos de 75 años de injusticias. Los palestinos/as tienen derecho y el deber de oponer resistencia a la ocupación israelí.

En definitiva, «la guerra que nos plantea Netanyahu y que el Estado sionista no ha dejado de plantear a los palestinos desde 1948, se traduce en una guerra permanente, de tipo capilar, en la que está en juego el bloqueo de servicios básicos como agua, electricidad, alimentación, ayuda humanitaria, así como el no reconocimiento de los palestinos como sujetos de propiedad de sus casas y tierras y menos aún, como sujetos morales y políticos con los que sea posible interlocutar»; en ¿Qué guerra? de Rodrigo Karmy.

Finalmente, dejamos con ustedes, para recordar y reflexionar, producto de esta infamia de Israel-EEUU hacia Palestina: 100 años de apartheid, de crimen organizado, ninguneando a Palestina, de gueto e insurrección, viviendo con impunidad total, haciendo confundir las víctimas, de torturas y miles de detenidos, de apoyo del FMI y tráfico de armas, de ocupación, de colonialismo y resistencia, de cerco fronterizo y alambradas de espinas, cercando campos de concentración y asfixia, de cientos de palestinos/as con piernas amputadas, entre muchos otros.

Y un poema palestino que refleja la verdad Palestina:

Robaste los huertos de mis antepasados
Y la tierra que cultivé
Y no nos dejaste nada
Excepto estas piedras…
Si tengo hambre
La carne del usurpador será mi alimento.

Mahmoud Darwish, poeta nacional palestino.

Imagen tomada de Telesur.

Siguen cayendo los jóvenes asesinados

José Luis Amador.

José Luis Amador

Si no los matan a balazos los mata la droga.

Este es un tema que, aunque no lo parezca tiene una vertiente cultural, relacionado con la pérdida de valor de la vida. Y las personas que estamos en el campo cultural deberíamos promover un movimiento cultural de lucha por la vida y la esperanza. Así como también se han hecho movimientos contra la guerra en centro américa, contra el SIDA contra, el cáncer de mama, contra la violencia doméstica, de igual modo hay que hacer un movimiento cultural en las Plazas, con guitarras, con poesía, con baile, con deporte. Una cruzada cultural de lucha por la paz interna por la valorización de la vida.

Nos están matando los jóvenes. Se está imponiendo la cultura del cartel y la muerte. Hay que hacer algo para promover la cultura de la paz. Hay que decir no a la muerte. Y ESTO PASA POR LA CULTURA, POR LOS VALORES, POR LA POESÍA, POR LA BELLEZA. Un joven con un revolver no puede ser mejor que un ó una joven con una guitarra, con un arado o un estetoscopio.

Propongo una cruzada de recitales, conciertos, bailes, exposiciones, por la paz y contra la violencia.

Sembremos los parques de pinturas, bailes y canciones.

NO DE MUERTOS.

¡Agradezcan que queremos justicia y no venganza!

Carlos Campos Rojas
23 de octubre de 2023

Bajo esa consigna se lanzaron los sancarleños el 22 de octubre a las calles de Ciudad Quesada, para reivindicar la trágica pérdida de la vida de Yuliana Quirós Ureña a manos de un violador recurrente y asesino, que andaba en la calle haciendo de las suyas, mientras el sistema de justicia dormía plácida y holgadamente.

La ciudadanía manifestaba su desencanto de un sistema de representatividad que la abandonó y la dejó en manos del narcotráfico y en ese momento, un comando de sicarios baleaban a una inocente niña en una plaza de fútbol, porque saben que quienes deben ejecutar la ley, hace rato volvieron la cara para desentenderse, pues es una técnica fascista acrecentar el miedo y la ignorancia, para dominar y mantener un pueblo sometido, mientras sus jefes, los narcotraficantes, hacen de las suyas, porque cuentan con el apoyo de un político que les abre la puerta de par en par; un banquero que les guarda el dinero y un juez que no los meta a la cárcel y para redondear, como lo decía Pablo Escobar, un periodista que les haga bombo.

Desde la Presidencia de la República, el silencio y el menosprecio a enfrentar y ponerle coto a esta epidemia de violencia, solo tiene explicación porque: hay miedo a comerse la bronca o porque hay una autoridad política superior que da las órdenes y no le importa el país. Pero, además, porque cuenta con el respaldo para ello, de intereses empresariales poderosos, donde ni los gremios que los agrupan se atreven a llamar a cuentas, como sí lo hacen con rabia, cuando son sus intereses políticos e ideológicos los que están en juego. Hoy están escondidos, sumados a las disparatadas soluciones que emanan de palacio y respaldan los legisladores y una prensa irresponsable, no sabemos si por miedo o esperando el momento para aprovechar y hacer sus negocios.

También estamos claros que el problema se acrecienta, cuando los EEUU con todo su poderío y su incidencia en nuestro país y que además nuestro presidente se somete respetuosamente a su jerarquía, haya sido incapaz de contener el desplante del que se jactan quienes ponen la droga en los puertos europeos y estadounidenses, a no ser que estemos ante un experimento fracasado como el de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), cuando suplieron legalmente de abundantes armas de guerra a los carteles mexicanos y los hicieron más poderosos.

La ciudadanía fue abandonada y sometida al silencio, la orfandad política a que estamos sometidos, donde en medio de las elecciones municipales, no sabemos cuántas personas candidatas son financiadas por estos grupos, porque ni la Fiscalía, ni el TSE logran eficacia en detener este flagelo, haciendo de la democracia una palabreja sin sentido ni contenido y del sistema de representatividad un ejercicio fallido.

Como El Soberano y en el marco constitucional, solo quedan las personas ciudadanas responsables, acompañadas de las personas de la función pública y los empresarios responsables, para sacar adelante el país, debemos asumirnos con el poder que nos otorga la Constitución Política y convocarnos para poner en orden este desorden que nos han generado quienes les otorgamos un puesto de representación y usurparon un poder que nadie les confirió. Deberán rendir cuentas y asumir las consecuencias de sus actos, tal como lo establece nuestra Carta Magna, debemos vencer el miedo y una legalidad inmoral y espuria, con la que han cobijado sus fechorías, no será la venganza lo que nos mueva, sino la justicia que anhelamos.

Debemos reconocer nuestra responsabilidad como pueblo, al haber permitido que nos construyeran como una nación individualista que no le importa el vecino, que condenó la solidaridad y el bien común con los que construimos nuestra República y que nos tiene en esta ola de violencia y desigualdad social.

Es el momento de darnos la mano, de encontrarnos, participar activamente en la toma de decisiones y demostrar que somos capaces de recuperar el país y construir las oportunidades, la riqueza y la paz que nos pertenecen.

Los judíos del barrio

Óscar Madrigal

Óscar Madrigal

En mi Barrio -que es Barrio México- vivía allá por los años 60 una extensa colonia judía. Al cabo del tiempo me di cuenta de que eso obedecía a que buscaban vivir cerca de la Sinagoga que se encontraba frente a la Escuela Juan Rafael Mora por el Paseo Colón porque en su día de guardar, el Shabat, prefieren ir caminando. Eran familias que provenían de Europa del Este, muchas de Polonia, por lo que aquí los llamaron “polacos”, que habían huido de la miseria y la persecución principalmente por los cristianos. Ya en ese tiempo vivían en casas no ostentosas, más bien humildes, aunque no en pobreza, y se dedicaban al comercio; ya habían superado, aunque no totalmente, las visitas casa por casa cargando grandes valijas con artículos que los ticos especialmente de escasos recursos, le compraban; los abonos que apuntaban en unas tarjetas amarillas amarradas por una liga gruesa eran de un colón, dos colones o menos. Era la única forma que tenían las familias costarricenses de adquirir prendas de vestir y artículos domésticos. En ese tiempo habían pasado a consolidar ese comercio en tiendas de ropa, telas y prendas de vestir y algunos artículos de línea blanca, como Kossiol, alrededor del Mercado Central. Gente muy trabajadora, centrada en las cosas de su comunidad sin mayor influencia o beligerancia en los asuntos internos.

En la escuela pública me encontré con los hijos de esos judíos que habían emigrado, tanto en la Escuela República Argentina como en el Liceo San José; lo primero que los distinguía es que eran casi de los únicos que no recibían “religión”. Los nombres de José, Salomón, Isaac, Moisés abundaban, al igual que los apellidos Priffer, Kos, Herzog, Strike y otros que eran casi impronunciables para nosotros y muchos menos escribibles. Con Moisés, Moiso como lo llamábamos, nos ligó una amistad ya que estudiábamos juntos en su casa donde su mamá nos consentía con las ricas comidas judías; luego emigró a México donde se graduó de médico y ya no volví a saber de él.

Probablemente esa relación juvenil me ha producido siempre una gran inquietud por la historia del pueblo judío, sus tradiciones, su religión como la gran aglutinadora de un pueblo en la diáspora o su fuerza y debilidades demostradas como pueblo históricamente perseguido, discriminado y asesinado. El pueblo judío es un pueblo históricamente admirable.

Después de conocer de cerca a judíos y su historia, resulta inconcebible que sea ese mismo pueblo el que practique el genocidio, el apartheid, el exterminio o la ocupación contra otro pueblo igual de sufrido.

La historia del Estado de Israel no ha sido fácil, han tenido que defender su existencia a sangre y fuego. Pero hoy nadie discute sobre la existencia de ese Estado. Lo que Israel debería promover es la existencia ahora del Estado Palestino y detener la ocupación y la extensión de su territorio a costa de los palestinos.

El Estado de Israel es gobernado por la extrema derecha, por un primer ministro condenado por corrupción que debería estar en la cárcel y un gabinete compuesto por ministros que pregonan abiertamente el Supremacismo de los judíos y consideran a los palestinos poco menos que seres humanos. Es un gobierno corrupto que pretende acabar con la democracia como lo afirman miles de miles de manifestantes israelíes.

El gobierno de Netanyahu, corrupto, de extrema derecha y que pretende acabar con la democracia en Israel, ha aprovechado las acciones terroristas del grupo Hamás (creado por el propio Israel, según se dice) para fortalecerse y con esta guerra arrasar tanto con los gazaríes como con la democracia israelí.

Las acciones terroristas de Hamás son repudiables y condenables, pero la reacción desmedida, violatoria del derecho internacional de Israel es absolutamente repudiable y el mundo debe detenerla.

Los judíos del mundo no pueden seguir dándole un cheque en blanco a Netanyahu o mantener una posición acrítica con todo el proceder de los gobernantes israelíes, bajo la premisa absolutamente inmoral de que el horror se practica para defender una causa superior.

Israel debe devolverle la esperanza al pueblo palestino. Solo de esta manera podrá vivir en paz. Ese retorno a la esperanza tendrá que nacer como exigencia del mismo pueblo judío, cuando saque a la extrema derecha del gobierno, acabe con su política de ocupación y recupere los mejores valores de su historia.

En nuestra casa tenemos un pequeño vitral copia de un cuadro de Chagall. En cierta ocasión una periodista judía le preguntó a Gloria por qué tenía esa obra, ya que le parecía extraño que una persona de izquierda tuviera una obra de un judío. Gloria le dijo que su obra es de una gran belleza y que provenía de un artista que había conocido la barbarie y que por eso era un hálito de esperanza.

Añado, además, que Chagall fue socialista, incluso bolchevique. También recuerdo que Marx era judío.

Acerca del “aumento” de las pensiones de IVM

Rodrigo Arias López

Pensionados y pensionadas de IVM, para que no se confundan o no los confundan con el 6,62% que se mencionó este 19 de octubre en La Extra (https://www.diarioextra.com/…/aumento-a-pensionados-se…). Ese aumento de las pensiones del 6,62% que la CCSS pagó en junio de 2023 fue solo para la pensión mínima y no fue por costo de vida; recuerden que a los pensionados con pensiones más bajas (inferiores a 153 mil colones en enero de 2023) los estaban estafando desde setiembre de 2022, porque el artículo 29 del Reglamento de IVM ordena que la pensión mínima no puede ser menos que la mitad de la Base Mínima Contributiva; pero algunos sinvergüenzas de la CCSS estaban violando esa normativa, les estaban robando (les comparto otra vez el oficio, vean lo destacado en amarillo, el reajuste de 6,62% fue el resultado de aumentar la pensión mínima de 143.680 colones a 153.192 colones). Entonces lo cierto es que por costo de vida la CCSS no ha hecho ningún reajuste a las pensiones por la inflación del segundo semestre de 2019, segundo semestre de 2020 y todo el año 2022, lo que significa que no ha reajustado aproximadamente un 10% las pensiones por la inflación de esos períodos. Eso es un robo de 140 mil millones de colones por año.

La vida en otra parte

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

“En Costa Rica no pasa nada desde el Big Bang”. Así iniciaba su reflexión el filósofo costarricense Alexander Jiménez sobre el escenario migratorio costarricense de entonces. En realidad, esa frase era una cita extraída de la novela “Cruz de Olvido”, del escritor Carlos Cortés.

Esta obra de Jiménez, publicada en 2009 por Editorial Arlequín y llamada “La vida en otra parte. Migraciones y cambio cultural en Costa Rica”, daba cuenta de los entuertos que entonces se desarrollaban desde la institucionalidad y la sociedad costarricense para abordar los procesos migratorios regionales.

En otra de sus reflexiones, Jiménez había desarrollado la idea sobre esa noción de paraíso que era Costa Rica (nótese mi aclaración temporal), al que todos querían entrar y pocos deseaban abandonar. Esa razón idílica e idealizada de la patria pareciera haberse esfumado en los últimos años.

Ya no existe.

Ha terminado recién este domingo 22 de octubre, una cumbre presidencial más en materia migratoria regional. Ha concluido, como es ya costumbre, con dos lugares comunes en este tipo de encuentros: la ausencia de Estados Unidos como el principal Interlocutor en este tema y el reconocimiento, plasmado en una retórica declaración palaciega, de que se debe activar un mecanismo de acción regional conjunta que “ataque los determinantes estructurales que originan la migración”.

Ya muchas veces hemos observado esta expresión en declaraciones y expresiones de buena voluntad de este tipo. Nada ha cambiado. Absolutamente nada.

Al tiempo que la vergüenza por el gazapo presidencial costarricense-panameño de hace unos días en la zona de El Darién nos abandona para pensar en otras cosas, dialogamos con el texto de Jiménez para decir con él que claro, que en materia migratoria pasa y mucho en un país como Costa Rica.

Acostumbrados a sentir como demasiados lejanos los relatos sobre migraciones, desplazados y fronteras, los costarricenses debemos dejar de autoreferenciarnos como ese país idílico, el paraíso en la tierra, el destino preferido. Las estadísticas en materia social, educativa, económica son buenos termómetros que nos ubicarían en esa realidad que hoy somos.

El escritor mexicano Balam Rodrigo, a quien en días pasados tuvimos en la Universidad de Costa Rica y en la Universidad Nacional reflexionando y poetizando sobre estos temas, contaba que en un trabajo de campo en la fronteriza localidad guatemalteca de Tecun Uman, concretamente en el Río Suchiate utilizado para cruzar a territorio mexicano, se habría llevado una sorpresa.

Tres personas jóvenes, a la vista cansadas y asustadas, se acercarían a él a solicitarle ayuda para cruzar el río hacia México, en una de las tantas balsas hechizas con neumáticos y madera. Al entablar conversación con los jóvenes se percató de algo distinto: no eran del norte de Centroamérica, eran costarricenses.

La realidad es algo que pasa mientras vivimos. Hoy esta sociedad nuestra se encuentra fracturada, apenas cohesionada por algunos rituales desgastados como la paz (la que dicho sea de paso este 2023 perdimos para siempre), la democracia, la integración.

El cansancio y agotamiento del proyecto social nos está pasando la factura y como ha dicho Alexander Jiménez en su texto, hay quienes se lanzan en la aventura de la migración para vivir la vida en otra parte. Hoy la violencia es una narrativa que también Costa Rica debería utilizar para referirse a las causas del fenómeno migratorio que le aqueja, como país expulsor en ciernes.

Solo espero que el atolondramiento gubernamental costarricense en la materia no lo haga subirse de nuevo a una tarima para ver pasar a sus propios compatriotas, que también hoy caminan como parte de los grupos que se marchan donde ya no les es posible vivir. Solo espero que la decencia y la dignidad acompañen a esas personas costarricenses que están saliendo silenciosamente del paraíso. Y que les vaya bien.

Como diría Balam Rodrigo en uno de sus textos:

HABLA OTTO RENE CASTILLO

“Vámonos patria a migrar: yo te acompaño”.