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La prensa en la década de Mora. Discurso de Elizabeth Fonseca Corrales y respuesta de Vladimir de la Cruz – Academia Morista Costarricense

(Discurso, de Elizabeth Fonseca Corrales, de Incorporación a la Academia Morista Costarricense, realizado el 26 de noviembre del 2021, en la sesión extraordinaria con este fin, en el Club Unión)

A MODO DE INTRODUCCIÓN, UNA EXPLICACIÓN NECESARIA

Soy hija de la revolución de 1948. Nací unos meses antes de la abolición del ejército el 1 de diciembre de 1949. En consecuencia, he vivido siempre en un país de paz, donde, además, el Estado de bienestar me permitió realizar estudios en una universidad pública. Comienzo este discurso de incorporación a la Academia Morista Costarricense con tales datos, porque me siento en la obligación de aclarar, con toda sinceridad, cómo llegué a interesarme, tardíamente, en el estudio de la Campaña Nacional 1856-1857. Cuando ingresé a estudiar Historia a la Universidad de Costa Rica me correspondió empezar con un programa muy tradicional; la mayor parte de los cursos se hallaban enfocados desde el paradigma de la llamada historia acontecimental. Poco después, a principios de los años 1970, con la llegada de Ciro Flammarion Cardoso y Héctor Pérez Brignoli, dos sudamericanos doctorados en Historia en Francia, la enseñanza de la Historia vivió una verdadera transformación. En vez de la historia diplomática, política y militar, se empezó a privilegiar otras ramas novedosas, surgidas del contacto con otras ciencias sociales, como la historia demográfica, la historia social y la historia económica. De la historia de los acontecimientos se pasó a la de las estructuras y las coyunturas, del estudio de los grandes hombres al de los colectivos sociales. Esta nueva corriente resultó para mi sumamente atractiva, por lo que decidí viajar a hacer un doctorado en “Economía y sociedad en América Latina”, en la Universidad de París, contando con el apoyo de la Universidad de Costa Rica.

Atrás quedó para mí la historia política, diplomática y militar, no obstante haber contado entre mis profesores a don Rafael Obregón Loría, cuyas lecciones eran magistrales, especialmente cuando se refería a la Campaña Nacional, que había estudiado en profundidad. Cuando como docente debía preparar alguna clase de historia política, debo confesar que no me sentía para nada cómoda. Pero poco a poco, con la madurez, fui llegando a la conclusión de que las ramas de la historia que había mirado con desinterés son también muy importantes. Nos guste o no, el ejército y la guerra fueron importantes en el pasado de nuestro país, y la historia militar, bien entendida, no la podemos desdeñar.

Profundizar en el estudio de la Campaña Nacional era para mí una tarea pendiente desde principios de la década de 1990. Con motivo del V Centenario del Descubrimiento, la FLACSO, bajo el liderazgo de Edelberto Torres Rivas, convocó a un grupo de investigadores, entre los cuales me encontraba, para escribir una Historia de Centroamérica, en seis volúmenes. Concluida esa tarea, la FLACSO me contrató para hacer una síntesis al alcance de un público más amplio, no especializado. Fue entonces cuando me percaté de los grandes temas ausentes en los seis volúmenes. La mayor parte de los vacíos los pude suplir en la síntesis, porque llevaba años enseñando historia de Centroamérica, pero el de la Campaña Nacional no, y me limité a hacer un breve recuadro llamando la atención sobre la ausencia de un tema fundamental para comprender la historia centroamericana. La invitación a formar parte de la Academia Morista Costarricense ha sido la ocasión propicia para adentrarme de lleno en el estudio de la década de Mora y de la guerra filibustera, que ha desempeñado un papel fundamental en la formación de nuestra identidad.

I- BREVE INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LA PRENSA

En esta ocasión me referiré al papel de la prensa escrita en la década de Mora con base solamente en fuentes bibliográficas. Se trata tan solo de una primera aproximación al tema, una especie de estado de la cuestión, en el entendido de que podría ser un estudio de un alcance mucho mayor. Primero, en este apartado, haré una breve síntesis de la historia de la prensa, para tener un contexto que nos permita comprender la situación en la década de 1850.

A fines del siglo XV se cuenta ya en Europa Occidental con todo lo necesario para la impresión de libros: la imprenta de caracteres móviles, la tinta y el papel, lo que permitió la edición ocasional de hojas sueltas, libelos y relatos más o menos fantásticos. En 1631 se publica en Francia el primer periódico semanal denominado Gazette. Su editor obtuvo de Richelieu, el primer ministro del rey Luis XIII, el monopolio para publicar la información política nacional y extranjera. Pero a fines del siglo XVIII comenzaron a aparecer numerosas publicaciones sueltas, no autorizadas.

La Revolución Francesa trajo grandes cambios, con los cuales la prensa adquirió una enorme influencia política. El artículo 11 de la Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano consagró la libertad de prensa. Dicho artículo dice literalmente: “La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciados del hombre; todo ciudadano puede por tanto hablar, escribir, imprimir libremente, salvo que deberá responder por los abusos de esa libertad en los casos determinados por la ley.” La consecuencia inmediata de dicha apertura fue la proliferación de publicaciones periódicas. [1]

En Inglaterra la prensa participó abiertamente de las luchas políticas desde el siglo XVII, por lo que mereció ya en 1787 que Edmund Burke, político y escritor británico, la denominara “el cuarto poder”. Los periódicos ingleses gozaron de un clima de mayor libertad, y fueron más variados y ricos en contenido que los del continente.[2] Desde entonces la libertad de prensa permite medir los altibajos del gozo de las libertades individuales; la censura y la autocensura tienen grados variables, según los regímenes políticos imperantes. En Estados Unidos la libertad de prensa fue garantizada en la primera enmienda a la Constitución votada en 1791: “El Congreso no hará ninguna ley que restrinja la libertad de palabra o de prensa.” En este caso, el desarrollo de la prensa se verá limitado por otros factores, como la inmensidad del territorio, la poca densidad de población y el escaso número de los ejemplares impresos. En consecuencia, el acceso a las publicaciones era un privilegio de las poblaciones urbanas.

Hasta el siglo XX quienes escribían para la prensa no se podían considerar periodistas, porque escribir no era su ocupación principal; eran filósofos, políticos, profesionales liberales, escritores, artistas, hombres de negocios. En 1719, The Daily Post, de Londres, publicó Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. A partir de entonces, se volvió habitual la publicación de novelas por entregas de autores que más tarde serían escritores consagrados. En el siglo XIX el contenido de los periódicos incluía además mucha información oficial, y esta se obtenía de manera muy directa en las oficinas gubernamentales. En 1837 la invención del telégrafo eléctrico por Morse, en los Estados Unidos, significó una gran innovación técnica. En Europa las primeras líneas datan de 1845. Los hilos telegráficos se extendieron rápidamente, y ya en 1866 un cable atravesó el Atlántico, conectando Estados Unidos con Europa.[3] Disponer del telégrafo posibilitó la publicación mucho más expedita de noticias de cuanto sucedía más allá de la ciudad donde se editaba el periódico.

Además, a mediados del siglo XIX el contenido de la prensa se tornó más variado. Incluía notas sobre actividades artísticas, como estrenos o presentaciones de obras de teatro y ópera, y se continuaba publicando novelas por entregas. Los periódicos de las grandes ciudades, como Nueva York, París o Londres, publicaban notas de moda, especialmente dedicadas a las mujeres, muchas de ellas con llamativas ilustraciones. Retratos de los personajes principales, grabados de imágenes de la vida cotidiana y mapas eran incluidos para reforzar el mensaje escrito. Con ese fin, los principales periódicos contrataban dibujantes especializados. Algunos medios contenían también obituarios y notas necrológicas. La impresión estaba a cargo de más personal, y se utilizaban nuevas técnicas periodísticas, como entrevistas a personas influyentes y reportajes.

II- LA PRENSA CENTROAMERICANA A MEDIADOS DEL SIGLO XIX

Veamos ahora cuál era, hacia mediados del siglo XIX, la situación de la prensa en Centroamérica, y de manera particular en Costa Rica durante la década de Mora. Empecemos por analizar lo esencial: la llegada de la imprenta. Mientras a la ciudad de Guatemala había llegado la imprenta desde el siglo XVI, por ser la capital del Reino, en Costa Rica fue necesario esperar hasta después de la Independencia. En el año 1830, Miguel Carranza importó la primera imprenta, a la que llamó “La Paz”. El Estado era su mejor cliente. Cuando en 1831 Juan Francisco Valenzuela trajo al país la segunda imprenta, y abrió el taller “La Libertad”, Carranza se disgustó por la pérdida de la exclusividad. Una tercera imprenta entró ese mismo año; pertenecía al Ministro de gobierno Joaquín Bernardo Calvo. En su taller “La Merced” se imprimió El Noticioso Universal, el primer semanario, publicado por primera vez el 4 de enero de 1833. El Estado embargó los bienes de Calvo, tras la guerra de la Liga, en setiembre y octubre de 1835, lo que le permitió contar con una imprenta propia. En 1836 se publicó el primer periódico oficial: El Ministerial de Costa Rica. En síntesis, a principios de la década de 1850 existían en el Valle Central seis imprentas, cuatro privadas y dos gubernamentales.[4]

Durante la década de 1850 todavía no se había instalado el telégrafo en ningún país de Centroamérica. En realidad, la historia de la prensa no se puede entender sin hacer referencia a la evolución general de la sociedad, y las sociedades centroamericanas se encontraban en un proceso de transición del antiguo régimen al capitalismo periférico. La modernización fue retrasada por los incesantes conflictos políticos y militares que dieron al traste con la República Federal, y por otros factores, como la escasa población y la dispersión de esta, la pequeñez de las ciudades y los altos niveles de analfabetismo. Costa Rica fue el primer país de la región en contar con el telégrafo, en 1868. Los demás países centroamericanos no instalaron el servicio sino en la década siguiente. En consecuencia, los periódicos centroamericanos se abastecían de noticias del exterior por los medios tradicionales: cartas privadas y oficiales, viajeros y periódicos de otras latitudes, transportados por la vía marítima, por lo que llegaban con tardanza.

Antes de la entrada en servicio del Ferrocarril de Panamá, en 1855, se recibía el correo del viejo continente por Greytown y la ruta del Sarapiquí, lo que retrasaba la llegada de las noticias al Valle Central, y más aún, los resúmenes noticiosos internacionales publicados por la prensa local.[5]Vega señala que la llegada de la prensa extranjera no era regular ni sistemática; los resúmenes sí hacían referencia al medio del cual se extraía la información, y el editor local no agregaba ningún comentario.[6] La inauguración del Ferrocarril de Panamá permitió contar con periódicos extranjeros y sacar más rápidamente los resúmenes noticiosos de otras partes del mundo. Los tiempos para obtener información se acortaron. El número del 16 de enero de 1856 del Boletín Oficial consigna: “Los agentes de la Compañía del Ferrocarril de Panamá que llegaron a Puntarenas en el vapor Columbus, han tenido la bondad de facilitarnos gran cantidad de periódicos.” Eso permitió al editor hacer la síntesis de noticias de Inglaterra, Francia, Rusia y Prusia. Agregó: “de los demás países de Europa nada vemos interesante”.[7] Aquí podemos notar dos asuntos de interés: por un lado, al hablar de “bondad”, indica que la llegada de periódicos europeos no era regular, no era que se contara con la suscripción. Por otro, los resúmenes incluían aquello que el editor juzgaba “interesante”.

Los periódicos principales publicados en el país en la década de 1850 eran, según año de aparición: El Meteoro, El Guerrillero y El Observador Costarricense (1850); El amigo del pueblo y El correo (1851) La Crónica de Costa Rica y El Eco (1852); El Boletín Oficial, El Compilador y La Gaceta (1853); El Eco del Irazú, publicado en Cartago en 1854; Álbum de la Paz, también conocido como Álbum Semanal (1855); Boletín del Ejército, publicado en Liberia en 1856; El Pasatiempo(1857); La Unión y El Gato (1858); finalmente aparecieron El Pueblo y La Nueva Era (1859).[8] Carlos Morales sostiene que muchas de esas publicaciones fueron de corta vida o esporádicas, debido sobre todo a dificultades económicas, y de muchas de ellas resulta imposible consultar al menos un ejemplar, porque no se conservaron. Se caracterizaron por dar importancia a asuntos literarios, políticos, jurídicos y humorísticos, y, en general, porque la persona que tuvo la iniciativa de hacer la publicación, se encargaba de hacer todo el proceso de impresión de la hoja. En suma, la prensa costarricense era anacrónica y permanecía ajena a los grandes cambios que ese medio ya mostraba en otros países.[9]

Sin embargo, en la década de Mora nuestra prensa comienza a modernizarse. En la prensa de la década de 1850 llama la atención la cantidad de avisos publicados, así como la forma y el lugar de colocación de estos en los periódicos, para tornarlos llamativos a simple vista. Vega señala que antes de 1850 los avisos no tenían un sitio fijo en los semanarios, pero en esa década se diagramaba las páginas con esmero y se destacaban usando recursos como letras llamativas, recuadros y espacios en blanco. Los avisos de carácter económico se hacen más frecuentes, lo que muestra a las claras una mayor vinculación comercial con el mundo exterior. Alimentos importados, telas, vestidos, calzado, medicinas, muebles y licores nacionales y extranjeros aparecen publicitados en la prensa escrita así como la venta de bienes inmuebles, las diversiones públicas, la entrada y salida de buques y los servicios prestados por diferentes artesanos.[10] La publicación de los avisos comerciales significó una gran ayuda para la estabilidad financiera de los periódicos. Crónica de Costa Rica fue el medio que más se benefició del crecimiento y la diversificación del comercio en la década de 1850, a juzgar por el número de avisos comerciales publicados.

En el proceso de modernización de la prensa nacional tuvieron participación muy destacada dos periodistas europeos que fijaron su residencia en Costa Rica. Me refiero a Adolphe Marie, francés, y a Emilio Segura, de nacionalidad española. Marie llegó a Costa Rica en 1848, acompañado de Juan José Flores, expresidente de Ecuador, quien había sufrido un golpe de Estado. El 15 de diciembre de 1849 Adolphe Marie asumió la dirección del periódico El Costarricense, el cual, en enero de 1850, pasó a llamarse La Gaceta del Gobierno. Mora lo nombró redactor oficial. Jeannette Bernard Villar, quien publicó una recopilación de los escritos de Marie, con valiosas anotaciones, señala que fue él quien dio una dimensión moderna al periodismo costarricense. Entre otras innovaciones, introdujo el resumen de noticias, cuyo contenido seleccionaba de la prensa internacional. Marie era suscriptor de La Presse, periódico fundado por Emile de Girardin, muy influyente en el periodismo francés. La Presse publicaba novelas por entregas, y contó con la colaboración de autores de la talla de Víctor Hugo, Lamartine y Tocqueville.[11]

Marie además escribió en El Eco del Irazú, del cual no se conserva ningún ejemplar, y fundó el periódico El guerrillero, el primer hebdomedario satírico publicado en el país. Este salió del 18 de marzo al 17 de junio de 1850,[12] lapso en el cual sacó diez números, con un total de cuarenta páginas. El Guerrillero no contenía información noticiosa ni anuncios y se vendía a un real el ejemplar. En sus escritos Marie combatió la demagogia y la anarquía, se opuso a los intentos recurrentes de unir a los países centroamericanos en una federación, y criticó la influencia de Ephraim G. Squier, periodista y diplomático norteamericano, encargado de los asuntos centroamericanos en 1849. Squier impulsaba la idea de una federación y favorecía los intereses canaleros de los Estados Unidos en Centroamérica. En el primer número de El Guerrillero, Marie, en un estilo inusual, aclaró lo que pretendía con ese medio: “…no está pues la cuestión en saber nosotros si El Guerrillero encontrará lectores, sino más bien en saber ellos lo que El Guerrillero les dará a leer…” “No se leerá nada sobre integridad de Centroamérica, porque nada queda por decirse en este asunto”.[13]

Emilio Segura fue el periodista compañero de Marie. Había llegado al país en diciembre de 1851 con la compañía teatral de Mateo Fournier, que ofrecería una temporada de doce funciones en el Teatro Mora, pero una vez concluida la temporada decidió permanecer en Costa Rica, ejerciendo el periodismo.[14] Ambos periodistas tuvieron una participación destacada en la Campaña Nacional. Segura fue secretario del Presidente Mora; con él viajó a Nicaragua, como lo atestigua una nota en el Boletín Oficial. Marie alcanzó el cargo de subsecretario de Estado, y en 1855 viajó a Francia en busca de apoyo para la guerra, la cual ya se veía inevitable. Incluso fue recibido por el emperador Napoleón III en el Palacio de las Tullerías, noticia que también fue publicada por el Boletín Oficial.[15] Marie regresó de su viaje en un vapor de la Marina Real Inglesa, vía Greytown, acompañado del militar francés Pierre Barillier, quien venía a colaborar en la guerra. El 14 de marzo de 1856 dejaron Greytown, pero Mr. Scott, un agente de la Compañía del Tránsito, quien había sido nombrado capitán en el ejército de Walker, envió una embarcación a perseguirlos y capturarlos. No consiguió el objetivo, y ambos se unieron al ejército expedicionario en Nicaragua, donde prestaron grandes servicios. Cuando las tropas costarricenses abandonaron Rivas debido a la peste del cólera, Marie regresó al país, pero venía gravemente enfermo. Finalmente, murió en Liberia el 4 de mayo de 1856.[16]

III- LA PRENSA EN TIEMPOS DEL CONFLICTO BÉLICO

En este apartado pretendo plantear algunas reflexiones sobre el papel de la prensa nacional e internacional, en el conflicto que se desencadenó tras la invitación hecha por los leoneses a fuerzas extranjeras para acudir a Nicaragua y apoyarlos en la guerra civil que los enfrentaba a los conservadores granadinos. Los periódicos han sido una fuente de información de gran importancia para la investigación histórica, pero deben ser leídos y analizados con cuidado, porque es claro que tienen intereses definidos, los redactores no son del todo objetivos y los medios tecnológicos de la época hacían mucho más difícil el balance en las informaciones.

El jefe de la Falange, William Walker, tenía ya antes de viajar a Nicaragua, una amplia experiencia como periodista. Su formación era como abogado y médico, pero en esa época el oficio era desempeñado por personas con habilidad como escritores, con profesión o sin ella. Recordemos que la primera escuela para formar periodistas no fue abierta sino hasta en 1892, en la Universidad de Columbia. Bolaños Geyer señala que Walker había trabajado en el Daily Crescent, de Nueva Orleans, en el cual escribía sobre temas políticos. Escritor polémico, expresó sus opiniones en temas controversiales, como la esclavitud y la doctrina del “destino manifiesto”, y puso en aprietos el medio para el cual trabajaba, pues entablaba fuertes discusiones con periodistas de otros diarios. En junio de 1850 viajó a California vía Panamá. Ahí ejerció de abogado, pero volvió al periodismo como subdirector del San Francisco Herald. Tras su expedición a Baja California, de nuevo se ganó la vida como periodista y entró de lleno en la política. En Sacramento, se encargó de la página editorial del Democratic State Journal y luego dirigió el Commercial Advertiser, en San Francisco, en donde su colega Byron Cole logró interesarlo en los asuntos centroamericanos. Aunque retornó a Sacramento a dirigir el Journal, renunció a su cargo, para irse a San Francisco a organizar la expedición a Nicaragua.[17]

Con tal experiencia en la prensa escrita, no es de extrañar el interés de Walker por contar en Nicaragua con su propio periódico. Ese medio se fundó en Granada y se empezó a imprimir una semana después de la ocupación de la ciudad, en una imprenta incautada; se llamó El Nicaraguense, así, sin diéresis. El periódico se escribía mitad en inglés y mitad en español. Al principio era un semanario que salía los sábados, pero luego se imprimió dos veces a la semana. La suscripción costaba 10 dólares al año y el ejemplar se vendía a veinticinco centavos. Contaba con un editor, llamado John Tabor, y el mismo Walker publicó 65 artículos de variados temas [18] El primer número contiene una relación de las peripecias de Walker, desde su salida de San Francisco hasta la toma de Granada. En dos columnas, escritas para los lectores de Estados Unidos, se enumeran los recursos de Nicaragua, pues uno de sus objetivos es difundir información sobre los recursos naturales y las ventajas del país, útiles a los migrantes. Con ese fin, explica Walker, fueron enviados comisionados a diversos puntos del territorio, cuyos relatos fueron debidamente publicados. Jorge H. Campbell, antes del condado de Calaveras, California, fue el primer enviado y exploró una parte de Chontales. Enseguida viajó a Chontales y otros distritos un sajón, Maximiliano Von Sonenstern, quien aportó información de mucha utilidad.[19] El periódico también dio cuenta de las desavenencias entre el grupo de Walker y otros norteamericanos interesados en aprovechar las riquezas de Nicaragua. Por ejemplo, emprendió una campaña de burlas contra el coronel Kinney, que se había convertido en gobernador de San Juan del Norte, a quien llamaban con desdén “el finquero Kinney”.[20]

Según Bolaños Geyer, El Nicaraguense, fue un verdadero medio propagandístico de las ideas del destino manifiesto y la superioridad de la raza blanca. También fue muy útil para hacer reportes optimistas de la guerra, plagados de falsedades, en los cuales se minimizaba el número de filibusteros muertos en el campo de guerra. Walker, dueño absoluto de las prensas existentes en Nicaragua, publicaba partes llenos de falsedades que lo presentaban como vencedor en las batallas en que salió vergonzosamente derrotado. Después de la batalla de Rivas del 11 de abril de 1856, el Boletín Oficial de Costa Rica publicó una nota recibida de la secretaría general del ejército expedicionario. Esta señala que Walker recurría a recursos impactantes para hacer creer que sus tropas eran triunfadoras. Después de la batalla de Rivas del 11 de abril de 1856, al regresar a Granada, ordenó “repique de campanas, salvas e iluminaciones.” El redactor lamenta que el ejército expedicionario, que ha ido de victoria en victoria, no haya podido trasladar consigo una imprenta para dar cuenta de sus triunfos.[21] Otro ejemplo: tras tres días de batallas en Masaya, el general salvadoreño Belloso reportó 150 norteamericanos y 46 centroamericanos muertos, Walker, en su libro admite cien bajas, y según El Nicaraguense solo perdieron tres hombres.[22]

Respecto a los datos publicados en El Nicaraguense acerca del resultado de la elección del 29 de junio de 1856, en que Walker resultó electo presidente de Nicaragua, Scroggs señala que el mismo Walker los desmiente en su libro La Guerra de Nicaragua. El editor del periódico publica un cuadro con los resultados, y señala que, tras una cargante demora han llegado, por fin, desde distintas poblaciones y departamentos del país, los documentos y comprobantes de la votación, en sobres lacrados, en tal cantidad que su peso es de casi media tonelada, por lo que su revisión fue lenta. Un corresponsal del Tribune también lo desmintió, y afirmó que en algunos casos los votos a favor de Walker eran cuatro veces más altos que la población del lugar.[23]

La crónica acerca de la toma de posesión del “primer presidente americano de Nicaragua”, presenta cifras infladas de los dignatarios, cónsules extranjeros y oficiales que habrían asistido a tal acto. La parroquia fue convertida en catedral, inventó un obispo para que acompañara a Walker en el estrado y cantara un Te Deum en la iglesia. Agrega Bolaños Geyer: “Los comicios, la toma de posesión y la crónica periodística son una sola pieza fraudulenta.”[24]

El Nicaraguense también publicaba manifiestos y proclamas, información sobre llegada de barcos con refuerzos y armas para la Falange, notas sobre actos del gobierno de Walker, entre ellos la confiscación de propiedades para ser subastadas, así como decretos que facilitaban la adquisición de la tierra por los norteamericanos, o facilitaban la mano de obra local para hacerla producir.[25]También contenía artículos elogiosos hacia la democracia y el filibusterismo, registraba algunas las muertes causadas por la guerra, la epidemia o por sentencias a morir ahorcados o fusilados.

En su libro, el mismo Walker informa que, en el ataque de las fuerzas aliadas centroamericanas contra Granada, en octubre de 1856, Juan Tabor, editor del periódico, fue herido en el muslo “mientras defendía su derecho de imprimir y publicar en Centroamérica.” Agrega: “En la retirada de Granada habían sido destruidos o perdidos gran cantidad de tipos, materiales de imprenta y papel pertenecientes a la oficina de El Nicaraguense. En consecuencia, pocos días después de haber sido trasladado el ejército a Rivas, Rogers, Subsecretario de Hacienda, fue a San Juan del Norte con el objeto de comprar los materiales necesarios a la publicación del periódico suspendido”. Rogers no llegaría a su destino, porque el barco en que viajaba fue sorprendido por los soldados costarricenses, en la embocadura del río San Juan.[26] El último número de El Nicaraguense se publicó el 22 de noviembre de 1856, día en que los filibusteros quemaron Granada. Paradójicamente, dice Bolaños Geyer, ese número contiene el último editorial de Walker, en el cual dice que no está lejano el día en que las acciones en Nicaragua se señalarán como superiores a las famosas batallas de la guerra de Crimea y a él, a la cabeza de los hombres más valientes del mundo.[27]

El Boletín Oficial número 238, del 8 de noviembre de 1856, contiene en la parte de noticias no oficiales una impactante traída por el correo desde Liberia, que mereció ser comentada. La nota dice así: “La imprenta de El Nicaragüense se asegura no existe ya: ese botafuego de mentiras y de calumnias ha sido destrozado por los chapines. Tal merecía, por el criminal objeto a que estaba destinado.”[28]

El periódico de Walker no era el único que se publicaba en Nicaragua durante los años del conflicto bélico. Scroogs señala la publicación de otro periódico filibustero llamado Masaya Heraldy cita el número del 1 de octubre de 1856.[29] También salía un Boletín Oficial, en León. La pérdida de materiales en los repositorios nicaragüenses, causada por conflictos políticos y desastres, tal vez es la razón por la cual dichos periódicos han sido poco utilizados en los estudios históricos.

En nuestro país, el gobierno de Juan Rafael Mora contó principalmente con dos medios de comunicación escrita: Crónica de Costa Rica y el Boletín Oficial. Nos centraremos en este último, porque es el que ha sido más útil para el estudio de la Campaña.

A mediados de la década de 1859 el Boletín Oficial presentaba una tabla de contenidos en la cual se hacía una distinción clara entre los asuntos oficiales y los no oficiales. El editor del medio solía escribir un artículo en cada número, en el cual expresaba sus opiniones respecto a algún tema de interés, lo que sin duda alguna contribuía a formar la opinión pública. Por eso el cargo era de gran importancia, y era ocupado por hombres de reconocida capacidad intelectual. La parte noticiosa incluía notas concernientes a lo que sucedía en el interior del país y las procedentes del exterior, que como hemos señalado arriba, eran extractos de periódicos extranjeros. Entre los temas de mayor interés se encontraban las noticias de Centroamérica y las de la guerra de Crimea. Contenía también una parte de variedades y avisos, aunque estos no eran tan numerosos como en Crónica de Costa Rica.

Los sucesos centroamericanos resonaron en la prensa internacional, principalmente en Estados Unidos, Francia e Inglaterra, las tres potencias dominantes a mediados del siglo XIX, interesadas en la construcción de un canal interoceánico en el istmo. Scroggs señala que en Estados Unidos la mayor parte de la prensa simpatizaba con la aventura filibustera. La prensa norteamericana, más moderna, contaba además con recursos financieros como para enviar corresponsales a Nicaragua que dieran seguimiento a las aventuras de Walker. Tal fue el caso de Charles Callahan, corresponsal del Picayune, de Nueva Orleans, quien el 31 de mayo de 1856 salió junto a Walker de Granada rumbo a León, para cerciorarse de la situación. Este escribe: “En todas partes la población entera lo recibió con vivas, salvas, cohetes y triquitracas”. Cuando Walker arribó a León el 4 de junio, le dieron la bienvenida el presidente Rivas, el gabinete y una muchedumbre, y hubo salvas de artillería, toque general de campanas, música y otras demostraciones de alegría. “Las mujeres todas querían abrazar a Walker, y esa noche fue de fiesta, con música y poesía que alababa a Walker”.[30]

Un corresponsal del New York Tribune describió a Walker de tal modo que su “retrato vivo”, coincide plenamente con el de otros viajeros, periodistas e historiadores.[31] Philipp E. Toohey un norteamericano tomado prisionero por las tropas costarricenses después de la batalla de Santa Rosa, en una carta firmada en Liberia el 26 de marzo de 1856, solicitó que le enviaran una misiva dando testimonio de que él era corresponsal del periódico Delta, de Nueva Orléans. Cuenta que había recibido un balazo en su brazo izquierdo, y junto con otros prisioneros lo habían trasladado a Liberia. Allí un consejo de guerra condenó a todos a morir, pero a él don Juan Rafael Mora le perdonó la vida, le amputaron el brazo y le dieron otros cuidados. Parece que luego Toohey dio claras muestras de ingratitud.[32]

El periódico Frank Leslie’s Illustrated envió a Granada a James Dollan, “artista corresponsal”. En su número del 10 de mayo de 1856 anuncia, en un recuadro, que el próximo número contendrá interesantes ilustraciones de los sucesos en Nicaragua, recibidos en el último vapor, enviados por su artista corresponsal.[33]

Una sola mujer es mencionada como “publicista”, como también se denominaba en la época a quienes se dedicaban a escribir y hacer lobby. Se trata de Jane Cazneau, cuyo apellido de soltera era Mc Manus, y firmaba sus escritos con el seudónimo de Cora Montgomery. Ella era desde 1848 la esposa del general filibustero y hombre de negocios William Leslie Cazneau. Ambos llegaron a Granada en julio de 1856, y estuvieron presentes en la ceremonia en la cual el ministro norteamericano John H. Wheeler reconoció oficialmente al gobierno de William Walker, el 19 de julio. Un mes más tarde, el 20 de agosto de 1856 zarparon de Granada en el vapor “La Virgen”, y llegaron a Nueva York diez días después, en el “Cahawa”.[34]

La prensa fue un medio útil a los intereses de Walker de diversas maneras. Para comenzar, la publicación de anuncios para reclutar hombres que desearan viajar a Nicaragua, principalmente en Nueva York y Nueva Orléans. Un anuncio aparecido en Nueva Orléans decía:

“Nicaragua. El gobierno de Nicaragua quiere que gente laboriosa se establezca allá y cultive sus tierras. Para eso ofrece como incentivo a los inmigrantes una donación de 250 acres a los solteros y cien más a cada miembro de la familia. Los viajeros salen de Nueva Orléans a San Juan del Norte el 11 y el 26 de cada mes. El precio del pasaje es ahora de menos de la mitad. El suscrito dará con gusto toda clase de información a quienes desearen inmigrar. (f) Thos. F. Fisher, 16 Royal St.”[35]

El Boletín Oficial informó que los reclutas amados y organizados, se paseaban por las calles de Nueva York y Nueva Orléans y afirma que la prensa norteamericana animaba las invasiones y presentaba sus triunfos como triunfos de los Estados Unidos.[36]

En la prensa norteamericana se halagaba a Walker, todo en beneficio de sus intereses. Los titulares lo volvieron un personaje famoso y atrayente. El Frank Leslie´s Illustrated, el 9 de febrero de 1856 publicó un amplio artículo de primera página titulado “General Walker como un mentor político”, señalando que Walker estaba comenzando a tener una opinión positiva en el público norteamericano. Un editorial escrito por Walker en El Nicaraguense, fue calificado por Times como “bien escrito, de alta calidad, y de un razonamiento que denota talento y gran capacidad.”[37] La opinión favorable del público era muy importante, para motivar la recaudación de recursos humanos y materiales para la aventura filibustera. El Frank Leslie´s Illustrated informó ampliamente de la llegada de Walker a Nueva Orléans el 27 de mayo de 1857, donde fue recibido con honores. En el hotel Saint Charles hubo una conferencia de prensa en la cual brindó detalles de su capitulación ante el comandante Davis, de la goleta Saint Mary´s. Ahi estuvo Jeffry Roche, autor del artículo, quien había combatido con Walker en Nicaragua[38] El Picayune afirma que Nueva Orleans recibió a Walker como un héroe. De Nueva Orléans, Walker se dirigió a Washington, donde se entrevistó en privado con el presidente Buchanan. En Nueva York asistió a fiestas, reuniones y teatros y no perdía ocasión para pronunciar inflamados discursos. El Herald le seguía los pasos, por considerar que todo aquello podía ser de interés para los historiadores en el futuro; Walker manifestó a los reporteros que regresaría a Nicaragua.[39]

Pero no toda la prensa de Nueva York era favorable a Walker. El New York Herald y el New York Times, que antes lo habían apoyado, se volvieron en su contra. En el Times, M: R: Norwell, tío materno de Walker, era uno de los editores. La prensa informó sobre el estado lastimoso en que habían retornado de Rivas oficiales y soldados, mujeres y niños que habían sido leales a la causa filibustera. Cuando Walker partió hacia Filadelfia, el Tribune publicó un artículo titulado “El destino manifiesto en bancarrota”, firmado por Horace Greeley, periodista y político republicano que no perdía ocasión para fustigarlo.[40]

Walker se quejaba de la forma en que lo trataba la prensa del norte, y lo atribuyó a la legalización de la esclavitud en Nicaragua. Y tenía razón, a juzgar por lo publicado por el Sun, que también levanta el grito al cielo contra Walker y publica: “Si consideramos el establecimiento de la esclavitud en Nicaragua como una indicación del carácter de Walker, no podemos tener a este hombre sino como a un verdadero bribón, contra el cual no hay calificativos bastantes fuertes.”[41]La esclavitud había sido abolida en Centroamérica por el gobierno federal, pero Walker la restauró mediante un polémico decreto del 22 de setiembre de 1856.[42] El delicado equilibrio político existente en la unión americana entre los estados sureños, a favor de la esclavitud, y los norteños opuestos a ella, arriesgaba romperse con la aventura filibustera en Nicaragua.

La prensa también daba cuenta de las posiciones vacilantes y de las controversias entre el gobierno de Estados Unidos y el de Walker y sus representantes, y ejercía, sin duda alguna, una poderosa influencia política. Por ejemplo, el representante de Costa Rica en Washington, Luis Molina, tuvo un intercambio de notas con Mr. Marcy, el Secretario de Estado, en los meses de abril y mayo de 1856. Marcy señaló que el gobierno de Estados Unidos había desempeñado “fielmente” las obligaciones de neutralidad. Molina defendió sus puntos de vista citando que el Daily Union, desde el 27 de marzo de 1855 hasta el 14 de marzo de 1856 había dado noticia de seis expediciones de refuerzos para los invasores de Centroamérica. Las notas del intercambio fueron reproducidas por el Boletín Oficial número 206 y por La Crónica de Nueva York, periódico en español.[43]

El reconocimiento del gobierno de William Walker fue otro tema de discusión en la prensa norteamericana. El presidente Pierce buscaba la reelección, pero ganó Buchanan, candidato por el partido Demócrata, quien reconoció el gobierno de Walker y recibió al Padre Agustín Vijil, quien había viajado a Nueva York en compañía del mayor John P. Heiss, periodista de amplia trayectoria y dueño del New Orleans Delta.[44]

De amplia repercusión en la prensa fue la disputa que sostuvo Walker con Cornelius Vanderbilt, magnate financiero radicado en Nueva York. El Boletín Oficial número 191, del 10 de mayo de 1856, reprodujo la circular aparecida más de un año antes, en mayo de 1855, en La Crónica de Nueva York, enviada a los medios por Vanderbilt, en su calidad de presidente de aquella compañía, anunciando que los vapores cesarían sus viajes, porque William Walker había tomado por la fuerza la propiedad de los ciudadanos norteamericanos. Los viajes quedarían suspendidos hasta tanto el gobierno no tomara en consideración tal ultraje.[45] El conflicto por controlar la arteria de comunicación y los vapores apenas comenzaba.

Una carta sin firma dirigida al General Charles Frederick Henningsen, fechada en Nueva York el 25 de noviembre de 1856, es testimonio del temor ante el poder de la prensa. Dice así: “Usted habrá visto que ha habido mucho ruido en los diarios de aquí, con referencia a los asuntos de Nicaragua y al General Walker. Espero que el general no contestará a ninguna de esas cosas, porque estoy satisfecho que esas publicaciones no le han hecho daño. El pueblo aquí comprende el motivo de esos ataques, y de dónde nacen. No deseo ver al General Walker enredarse en una discusión de periódicos. Cualquier contestación que diera, sería tratar a esas gentes que aquí lo han atacado, con demasiada importancia.” El emisario de la misiva se sospechaba que era Jorge Law. [46]

Finalmente, la prensa norteamericana dio a conocer la caída de Mora. El New York Herald y el New York Times presentaron la noticia un mes después del golpe de Estado. El Times, señaló “el dinero tomó la República”, aludiendo al poder económico de los golpistas y sus verdaderos intereses.[47]

IV- LA PRENSA TRAS LA CAÍDA DE MORA

Para concluir, debo señalar que, tras el golpe de Estado del 14 de agosto de 1859, le fue cambiado el nombre a Crónica de Costa Rica, que pasó a llamarse Gaceta Oficial de Costa Rica, aunque conservó la numeración. Carlos Meléndez escribe que este periódico fue “…espejo fiel de la labor gubernativa, y comentador oficial de todo aquello que fuera digno de darse a conocer al público.” El biógrafo de José María Montealegre destaca la publicación de “…memoriales o manifestaciones públicas que los vecinos de los más importantes pueblos del país se apresuraron a remitir a los nuevos hombres de gobierno, para testimoniarles su apoyo.”[48]

Otro periódico surgió en los albores del nuevo régimen, y su nombre da clara cuenta de sus propósitos: se llamó Nueva Era. El primer número salió el 17 de setiembre de 1859, y en él sus editores explican: “Era se llaman las épocas en que se graba y desarrolla un nuevo pensamiento de los pueblos, cuyo carácter se forma de nuevos elementos y entre los cuales está colocado un notable acontecimiento que separa lo pasado del porvenir, como el horizonte, cuando tras de él se levanta el nuevo sol, separa la noche del día. Tal acontecimiento ha sido para nosotros el movimiento popular que el 14 de agosto derrocó una dilatada administración despótica y sacudió el yugo que tanto tiempo había reprimido la libre acción del país.” [49]

Entre los impulsores de Nueva Era estuvieron los señores Uladislao Durán y Célimo Bueno, y escribieron en ese medio, entre otros, José María Castro Madríz, Juan J. Ulloa, Rafael Ramírez, Fernando Streber y Enrique Twight. En sus contenidos figuran, como era de esperar, numerosos ataques a la administración caída, para justificar el golpe de Estado, crónicas de la Asamblea Constituyente, el proyecto de Constitución, reproducciones de artículos aparecidos en la prensa extranjera sobre lo sucedido en el país, noticias sobre las acciones de Mora en el exterior en sus intentos por recuperar el poder, las cartas de Gerardo Barrios y documentos referentes a la invasión de Puntarenas. El periódico publicó su último número el 16 de mayo de 1861, cuando Célimo Bueno consideró que ya no había necesidad de justificarse ante el pueblo.[50]

Raúl Arias señala que el gobierno de Montealegre lanzó un ataque por medio de la prensa “semioficial”, en contra de los periódicos La Estrella, de Panamá, y el Herald, los cuales publicaron artículos en los que manifestaban que el Presidente Mora había sido injustamente derrocado y luego expulsado del país. Arias afirma también que el gobierno de Montealegre era visto con profunda desconfianza por la prensa norteamericana, por considerarlo plegado a los intereses de Gran Bretaña en la disputa geopolítica por Greytown.[51]

En suma, en la década de Mora la prensa costarricense se modernizó y el país gozó de libertad de prensa. Durante la Guerra de 1856-57 la prensa nacional e internacional desempeño un destacado papel político, como medio de información y de propaganda, a favor o en contra de las distintas fuerzas en disputa. Una vez acabado el conflicto, tras el golpe de Estado al Presidente Mora Porras, sus detractores, comprendiendo el poder de la prensa para justificar sus acciones, crearon un periódico con ese fin, y cuando consideraron que el país estaba tranquilo, simplemente lo cerraron. El cuarto poder, como dijo Burke, ya había cumplido su misión.

 

En la década de Mora, una prensa comprometida, agitadora de la opinión pública, un medio de guerra

(Respuesta de Vladimir de la Cruz, al Discurso, de Elizabeth Fonseca Corrales, de Incorporación a la Academia Morista Costarricense, realizado el 26 de noviembre del 2021, en la sesión extraordinaria con este fin, en el Club Unión)

El trabajo que nos ha presentado la Dra. Elizabeth Fonseca Corrales, para incorporarse como Miembro de Número de la Academia Morista Costarricense, cumple plenamente con el objetivo propuesto.

La década de Mora, es el período histórico que podemos ubicar entre 1849 y 1859, por su paso en el Poder Ejecutivo, durante esos años, y por la grandeza de su dirección política, militar y estratégica de la Guerra Nacional contra la presencia filibustera en Costa Rica, en Nicaragua y en Centroamérica, así como hasta los días de su regreso, después del Golpe de Estado que le dan, de su obligada salida del país a El Salvador, y del crimen de Estado que se cometió contra él, y el General José María Cañas, en Puntarenas, en 1860, cuando regresaban de El Salvador.

El objetivo propuesto por la Dra. Elizabeth Fonseca fue tratar “la prensa” en esos años. Cuando decimos la prensa nos referimos especialmente a los periódicos.

Para ello, el recorrido que nos hace la Dra. Fonseca Corrales, en su disertación, es desde que le brota su interés académico en la Historia, y en este capítulo de la Historia costarricense, tan importante y determinante, para nosotros, como es la Guerra Nacional de 1856 y 1857, y cómo desde esta perspectiva aprendió a ver y analizar la Historia desde distintos ángulos. En este sentido destaca que la Historia en perspectiva de procesos interdisciplinarios, le resultó sumamente atractiva, y fue lo que la llevó a especializarse en la Historia económica y social, lo cual le enseñó también que esas otras Historias, como la militar, la diplomática o la política propiamente dichas, no se pueden marginar o disminuir en su valor informativo e investigativo.

Igualmente nos destaca que al dirigir y coordinar un proyecto de Historia Centroamericano, en 1990, pudo apreciar con mayor fuerza la importancia de este período histórico, el de “la década de Mora y de la guerra filibustera”, para la “formación de nuestra identidad”.

Así, concentró su atención, para esta ocasión, en el “papel de la prensa escrita” en este período, desde las fuentes bibliográficas que han tratado esta temática.

Inició señalándonos la importancia del origen de la imprenta, para destacar el primer periódico semanal que surge en Francia en 1631, denominado Gazette. Le siguió, le agrego yo, la Gaceta de Madrid, en 1661 y la Gaceta de México, en 1722.

Diez años más tarde, en 1660, en Guatemala, se estableció la cuarta imprenta en el Imperio Hispánico, y la primera del Virreinato de México, después de México, Lima y Puebla de los Ángeles, evidenciando a Guatemala como un centro importante de cultura, publicándose así su primer periódico en 1729, la Gaceta de Guatemala.

En 1812 las Cortes de Cádiz promulgan la Ley sobre la Libertad de Imprenta que entra en vigencia en Guatemala en 1811. Durante toda la primera mitad del siglo XIX este tema de la libertad de imprenta se va a asociar a la libertad de pensamiento, a la no censura, a la “libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anteriores a la publicación bajo las restricciones y responsabilidades que se expresan” en esa Ley.

A partir de allí, en años posteriores, otras imprentas fueron introducidas en Guatemala.

Para los días de la Independencia, 1821, había una intensa labor periodística en Guatemala, alrededor de este acontecimiento. El mismo Pablo Alvarado Bonilla, nuestro Prócer de la Independencia, el 15 de setiembre de 1808 había lanzado su grito de “¡Libertad para la América!” de manera impresa. Los periódicos El Editor Constitucional, del Dr. Pedro Molina, y el Genio de la Libertad y El amigo de la Patria, de José Cecilio del Valle, destacan en este sentido.

En Costa Rica en los gobiernos de Juan Mora Fernández, desde 1824 hasta 1830, se estimuló la prensa manuscrita, expresada en Murales, bajo la responsabilidad de quien ponía los murales para que la gente se expresara. Con la Imprenta, en 1833, empezaron a desarrollarse los periódicos. Lentamente fueron apareciendo, y dentro de estos la prensa oficial. Los primeros periódicos costarricenses fueron voceros de grupos de ciudadanos. En 1843, en uno de ellos, se publica en entregas la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, lo que influye probablemente para que en la Constitución de 1844 se establezca el derecho de rebelión política contra el mal gobierno, consagrado en esa Declaración.

De la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano la Dra. Fonseca Corrales destaca igualmente su artículo 11 relacionado con la Libertad de prensa, que dice literalmente: “La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciados del hombre; todo ciudadano puede por tanto hablar, escribir, imprimir libremente, salvo que deberá responder por los abusos de esa libertad en los casos determinados por la ley.” La consecuencia inmediata de dicha apertura fue la proliferación de publicaciones periódicas”.

En Costa Rica la primera imprenta se introdujo en 1830. La prensa en el proceso de la Independencia de América, y del Virreinato, como de la Capitanía General de Guatemala, jugó su papel. Fue crítica, de debate, de divulgación de ideas. Se manifestó en periódicos, panfletos, hojas sueltas, con la intención de que la población tomara partido alrededor de estos acontecimientos. Se exaltaban las contradicciones sociales y políticas, se profundizaba en la crítica a los elementos políticos, se llamaba a apoyar la revolución emancipadora, la Independencia, y a combatir al régimen y a las autoridades españolas. Se trataba de ejercer control de la opinión pública de la época, de construir una opinión pública alrededor de los periódicos. Se divulgaban los ideales del Enciclopedismo, de la Ilustración y el Iluminismo.

Al analizar la prensa, en la década de Mora, la Dra. Elizabeth Fonseca destaca la figura de William Walker, quien ejerció el periodismo, y le dio importancia a la prensa, como parte de su presencia política y de sus aventuras militares, justamente haciendo de la prensa, y de los periodistas que contrató, para que le siguieran sus pasos, medios de divulgación de sus avanzadas militares, de los enfrentamientos bélicos que realizó y alrededor de ellos, de la información y desinformación, que hacía a la vez de los eventos que no le eran favorables.

Walker había trabajado en periódicos en New Orleans, en California, en Baja California. En Nicaragua contó con su propio periódico, en Granada, en edición bilingüe, que aprovechó para hacer atractiva su aventura y para enfrentar a otros coterráneos suyos.

El trabajo de Elizabeth Fonseca destaca muy bien estos elementos, de una prensa comprometida, agitadora de la opinión pública, de tenerla como un medio de guerra, como decía Simón Bolívar, que llevó imprenta en sus campañas militares, indicando que la imprenta era tan útil como los pertrechos militares. Lenin, durante el período de la Revolución Rusa le dio una perspectiva más profunda, la comprendió como un medio de agitación y debate, como un medio de movilización social, como un organizador colectivo y político y como un medio unificador de los intereses sociales de los distintos grupos políticos existentes en la Rusia zarista.

Estos elementos fueron también parte de lo que se expresaba alrededor de las noticias que se hacían circular con relación a la presencia de Walker en Centroamérica.

En el caso de la prensa internacional, de la década de Mora, que Elizabeth nos relata, de Europa, de Francia e Inglaterra, como de los Estados Unidos, nos dice, que siguieron al Filibustero, y enviaron reporteros al propio escenario de los acontecimientos, lo que no era casual pues también lo hacían respondiendo a los intereses de esas potencias, de la época, que estaban interesadas en la construcción del canal interoceánico por Panamá, o por Nicaragua, cuando ya habían construido el ferrocarril transístmico en Panamá. Ya operaba, también, en esos días y durante toda la década, la Compañía del Tránsito, que movilizaba aproximadamente 1000 personas mensuales desde la costa este de los Estados Unidos, desde la costa Atlántica, a California, en la costa Pacífica, hacia el oeste, utilizando el paso del Río San Juan y del Lago de Nicaragua, que fue un elemento estratégico en el escenario de la Guerra contra Walker, que el Presidente Juan Rafael Mora y el Ejército Nacional supieron contextuar y ganar en su dominio, como uno de sus objetivos político militares, para cortar el suministro logístico a los filibusteros.

Esto también se evidenció, como lo señala Elizabeth cuando se desató el conflicto de la convocatoria de los leoneses a fuerzas extranjeras para que llegaran a auxiliarlos en la guerra civil interna que tenían en Nicaragua, contra los conservadores de la ciudad de Granada.

Al describirnos, Elizabet Fonseca, algunos periódicos, en lo que informaban, nos ilumina sobre lo que podía ser la esfera pública de la época.

La imprenta en el escenario de la Independencia como de la Guerra contra Walker fue tribuna de combate ideológico de las opiniones expresadas a favor, como en contra, de la presencia de Walker. Esto queda bien relatado en la presentación hecha, desde la perspectiva de Walker.

La importancia de los periódicos fue grande por el impacto ante el público al que llegaban, por la legitimación de las informaciones que trataban de imponer.

La Dra. Elizabeth Fonseca al adentrarse en esta década de Mora nos destaca elementos importantes de la prensa de esa época, estableciendo que lo que ha presentado tan solo es un acercamiento que requiere estudios más amplios. No casualmente desde 1787, por las luchas políticas inglesas de esa época, que se reflejaron en la prensa, un escritor británico llamó a la prensa “el cuarto poder”, como lo recuerda Elizabeth.

El escenario de la prensa en la década de Mora careció de la información transmitida por telégrafo, a pesar de que desde 1837 Morse había inventado el telégrafo en Estados Unidos. En Costa Rica se instaló hasta 1865. En Europa funcionaba desde 1845, y en 1866 se había instalado un cable que conectaba a Europa con Estados Unidos. Este cable se instaló en Puerto Limón en 1890.

Los periodistas profesionalmente no se habían desarrollado, hasta 1892 cuando se crea la primera carrera universitaria de formación de periodistas, por lo que la labor del periodista, lo que también destaca Elizabeth, estaba a cargo de filósofos, políticos, profesionales liberales, como abogados, escritores, artistas, hombres de negocios, personas cultas.

Elizabeth nos ilustra bien de las primeras imprentas y de los primeros periódicos en el país, en vida independiente, indicándonos también de las dificultades de la comunicación, por la ausencia del telégrafo, lo que se superó bastante con el tránsito por el ferrocarril en Panamá, a partir de 1855, o por la Vía del Tránsito, en el río San Juan, y por la ruta del Sarapiquí, lo que aceleraba bastante las comunicaciones internacionales a la prensa local, a la vez que facilitó la llegada de periódicos del extranjero.

“Los periódicos principales publicados en el país en la década de 1850, nos dice, eran, según su año de aparición: El Meteoro, El Guerrillero y El Observador Costarricense (1850); El amigo del pueblo y El correo (1851) La Crónica de Costa Rica y El Eco (1852); El Boletín Oficial, El Compilador y La Gaceta (1853); El Eco del Irazú, publicado en Cartago en 1854; Álbum de la Paz, también conocido como Álbum Semanal (1855); Boletín del Ejército, publicado en Liberia en 1856; El Pasatiempo (1857); La Unión y El Gato (1858); finalmente aparecieron El Pueblo y La Nueva Era(1859)”. Para la época se puede considerar que era una prensa abundante, considerando también el nivel de alfabetismo y educación existente. Tan solo consideremos que para 1886 cuando se desarrolla el diarismo, la prensa diaria, en el país, con alrededor de 300.000 habitantes solo se publicaban 500 ejemplares por día de uno de esos periódicos.

Para Elizabeth Fonseca la década de Mora es el período en que nuestra prensa comienza a modernizarse en su formato. Nos hace un buen relato de los elementos de esta modernización, los anuncios, los espacios en los periódicos y la participación destacada de periodistas extranjeros que se radican en el país, especialmente de Adolphe Marie, ciudadano francés y de Emilio Segura, ciudadano español. En el caso de Marie denunció desde la prensa el papel que tenía Ephraim G. Squier, un periodista y diplomático norteamericano, que era el encargado de los asuntos centroamericanos en 1849, quien impulsaba la idea de una federación y favorecía los intereses canaleros de los Estados Unidos en Centroamérica.

Estos periodistas, especialmente Adolphe Marie, y Emilio Segura, se destacaron en la lucha contra los filibusteros, acompañando el Presidente Mora y buscando apoyos en Europa a la causa antifilibustera, llegando a ser perseguidos, a su regreso de Europa, por órdenes de Walker.

Del mismo modo, Elizabeth Fonseca al tratar la información periodística destaca que debe ser cuidadosamente leída y analizada por la falta de objetividad de los escritores o periodistas, porque mucha de la información era de tipo propagandístico a favor de las ideas del destino manifiesto y la superioridad de la raza blanca, para hacer reportajes favorables de la guerra, llenos de falsedades, disminuyendo sus bajas militares, exaltando la moral de sus combatientes y disminuyendo la de nuestras tropas, falseando así sus propias noticias a favor suyo, como fue el resultado de las elecciones de Walker, en Nicaragua, de junio de 1856. En un corto período de su estancia en Nicaragua Walker ejerció control total de la prensa en ese país. Walker usaba desde ese punto de vista la prensa desde una perspectiva ideológica para justificar y validar su presencia, y para mentir y distraer sobre quienes le combatían.

La prensa de Walker no era la única que se circulaba en Nicaragua durante los años del conflicto bélico. Había otro periódico filibustero llamado Masaya Herald y un Boletín Oficial, en León.

En el caso costarricense había principalmente dos medios escritos, Crónica de Costa Rica y el Boletín Oficial, éste más útil para el estudio de la Campaña. El Ejército Nacional costarricense llevó imprenta a la guerra. No es casual por ello el Boletín del Ejército que se editó.

De los episodios bélicos que nos relata Elizabeth uno es muy importante cuando refiere el caso de los capturados de la Batalla de Santa Rosa, del 20 de marzo de 1856, sobre los que había sentencia de muerte para todos ellos. Sin embargo, uno de los capturados, que dijo ser periodista, corresponsal del periódico Delta, de Nueva Orléans, cubriendo la batalla, que fue herido, fue atendido amputándosele un brazo, fue perdonado de ser fusilado, por su condición de periodista, “corresponsal de guerra”, como se le llama ahora. Este acto sin lugar a dudas nos dice de la importancia que le daba el mismo Presidente Mora y los altos oficiales del Ejército Nacional a los periodistas, y del impacto que podía significar su fusilamiento, como hoy ocurre en escenario de guerra en el medio oriente cuando matan periodistas. Había que cuidar este aspecto. Elizabeth nos dice que el periodista fue poco agradecido posteriormente con el hecho de haberle salvado su vida.

Otro dato importante que nos destaca es la presencia de una mujer actuando como periodista, que era esposa de un general filibustero.

Otro dato importante es la exaltación de la prensa norteamericana a la aventura militar de Walker, y a las invasiones que hacían en aquellos años, en beneficio de sus intereses, lo que hizo de Walker un personaje distinguido, y atrayente, considerado un héroe, que cuenta hoy con un monumento en una ciudad norteamericana, que fue recibido por el Presidente Buchanan, quien defendió sus acciones.

También, Elizabeth Fonseca nos destaca a la vez el enfrentamiento en la prensa de los sectores antiesclavistas del norte y del este de los Estados Unidos con las acciones de Walker, que había restablecido la esclavitud en setiembre de 1856 en Nicaragua, cuando había sido abolida en Centroamérica en 1824 por el Congreso de la República Federal.

La prensa también destacó las contradicciones de Walker con empresarios norteamericanos, situación que oficiales del Ejército filibustero le hacían ver, a Walker, para que evitara esos comentarios públicos.

El Golpe de Estado contra el Presidente Juan Rafael Mora, en 1859, la prensa norteamericana lo abordó como noticia.

Por su parte, la prensa costarricense a la caída del Presidente Mora se volcó más sobre la información gubernativa, y de comentarios oficiales de lo que se consideraba digno de darse a conocer al público, así como de fuerte crítica hacia los gobiernos del Presidente Mora, y la justificación del golpe de Estado, mientras en Panamá los periódicos La Estrella, de Panamá, y el Herald, publicaron artículos en los que señalaban que el Presidente Mora había sido derrocado y expulsado injustamente del país.

Finalmente, la Dra. Fonseca destaca como en la década de Mora la prensa costarricense además de que modernizó en el país hubo un amplio ejercicio de la libertad de prensa y de opinión.

En general el periodismo en América Latina podemos verlo, en aquellos tiempos, en dos grandes etapas, la primera, la de la prensa oficial y pro colonialista, y la segunda, la de la prensa revolucionaria e insurgente, que empieza a inicios del siglo XIX.

Los periódicos antes de la Independencia fueron principalmente informativos y, durante la lucha por la Independencia fueron de agitación política independentista, revolucionarios y con carácter panfletarios, donde habían también periódicos de información cultural.

Durante los períodos bélicos y de confrontación militar, como el caso de la Guerra Nacional contra los filibusteros, los periódicos tomaron posición con los diferentes bandos, lo que es natural, como siguen tomando posición respecto a los diferentes actores políticos de nuestras sociedades, como vemos en el actual proceso electoral, cuando se privilegia la información de algunos candidatos y se denigra a otros, cuando a unos se destaca y a otros se les oculta.

Muchas gracias Dra. Elizabeth Fonseca por su disertación. Quedamos muy satisfechos de su exposición y de la riqueza de su contenido, un importante aporte para conocer mejor la época del Gran Presidente, del Benemérito, del Gran Capitán, Juan Rafael Mora Porras, de su gesta gloriosa y de este capítulo importante de la Historia costarricense.

[1]Resumen con base en: Patrick Eveno. La presse. Collection Que sais-je? Presses Universitaires de France, Paris. 2018.

[2]Pierre Albert. Histoire de la presse. Collection Qué sais-je? Presses Universitaires de France. Paris. 2018.

[3]Ibidem. p. 36.

[4]Patricia Vega. De la imprenta al periódico. Los inicios de la comunicación impresa en Costa Rica.1821-1850. Editorial Porvenir. Programa Latinoamericano de Periodismo. San José. 1995.

[5]Boletín Oficial. 8-3-56. Publicado en Raúl Arias Sánchez. Crónicas Periodísticas de la campaña nacional: Costa Rica y Estados Unidos 1855-1860.Arena Transamérica S.A, San José. 2012. p 76.

[6]Patricia Vega. Op. Cit. p. 123

[7]En Raúl Arias, Op. Cit. p. 40.

[8]Carlos Morales. El hombre que no quiso la guerra. Una revolución en el periodismo de Costa Rica. Ariel/Seix Barral. San José. 1981. p. 227.

[9]Ibidem, ps. 39-40 y 48.

[10]Patricia Vega. Op. Cit. ps. 173-205.

[11]Jeannette Bernard Villar. Pinceladas periodísticas de la Costa Rica del siglo XIX por Adolphe Marie. Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes. San José. 1976. ps. 7-10, 257-258, 278-279.

[12]Patricia Vega. Op. Cit. ps 87, 98 y 110.

[13]Ibidem. p. 98.

[14]Jeannette Bernard Villar, Op. Cit., ps. 8, 63 y 270.

[15]Comisión de Investigación Histórica de la Campaña 1856-1857. Crónicas y Comentarios. Imprenta Universal, San José, 1956. ps. 63 y 219.

[16]Ibidem. ps. 219, 250-251.

[17]Alejandro Bolaños Geyer. William Walker. El predestinado. Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, Alajuela. 2003. ps. 17, 21,25-26, 52 y 55.

[18]Ibidem. ps. 83 y 376.

[19]William Walker. La guerra en Nicaragua. ps. 100-101. Ver también William O. Scroggs. Filibusteros y financieros. Fondo de promoción cultural BANIC. Managua, 1993. p. 115.

[20]Scrooggs, Op. Cit. p.116.

[21]Boletín Oficial. 3 de mayo de 1856, Número 189. Publicado en Raúl Arias, Op. Cit. p. 98.

[22]Bolaños Geyer. Op. Cit. p. 183.

[23]Scroggs, Op. Cit. ps. 170-173.

[24]Op. cit. ps. 130-131.

[25]Ibidem. ps. 175-177.

[26]Op. cit. ps. 187 y 215-216.

[27]Op. cit. p. 184.

[28]Publicado en: Op. Cit. p. 161.

[29]Scroggs, Op. Cit. p. 207.

[30]Bolaños Geyer, Op. Cit., ps. 113-114.

[31]Ibidem. p.115.

[32]Comisión de Investigación Histórica de la Campaña 1856-1857. Op. Cit. ps. 143-144. Ver también ps. 310-311.

[33]Raúl Arias. Op. Cit., ps. 65 y 107-

[34]Bolaos Geyer. Op. Cit., ps. 131, 133 y 138.

[35]Scroggs. Op. Cit. p., 124.

[36]Boletín Oficial, Número 191. 10 de mayo de 1856. Publicado en Raúl Arias, Op. Cit. ps. 101-102.

[37]Scroogs. Op. Cit. p. 145.

[38]Raúl Arias. Op. Cit., ps. 47 y 207.

[39]Bolaños Geyer. Op. Cit., ps. 245-248.

[40]Ibidem. ps. 250-254, 265.

[41]Raúl Arias. Op. Cit., p. 343.

[42]En el libro de Walker, La guerra en Nicaragua, el autor expone sus puntos de vista sobre tal decreto. Ver ps. 163-170.

[43]Ibidem. ps. 130-131.

[44]Bolaños Geyer. Op. Cit., ps. 117-119.

[45]Raúl Arias. Op. Cit., ps. 100-103.

[46]Raúl Arias. Op. Cit., p. 166.

[47]Raúl Arias. Op. Cit., p. 210.

[48]Carlos Meléndez. Dr. José María Montealegre. Academia de Geografía e Historia de Costa Rica. San José, 1968. p. 86.

[49]Ibidem. p. 84.

[50]Ibidem. ps. 84-86.

[51]Raúl Arias. Op. Cit., ps. 210-211-

Ante pretensión de la OMS de declarar vejez como enfermedad

José Luis Pacheco

Es hermoso observar a muchos adultos mayores en condiciones tales que disfrutan de la vida enormemente. Las condiciones de salud de muchísimos de ellos les permiten tener ese disfrute y es por ello que son admirables y nos retan a todos a seguir ese ejemplo. 

En muchas ocasiones muchos de los adultos mayores consideran que ya no pueden hacer nada, sin embargo, otros muchos saben que eso no es cierto y dedican su tiempo a muchas actividades las que disfrutan enormemente. Incluso muchos adultos mayores son emprendedores y sin importar la edad inician proyectos en los que involucran a muchas personas, es decir, no se dan por terminados y poseen un gran entusiasmo.

Hoy en día, para muchas personas llegar a los 65, 70, 80 y más no representa un temas de estarse queditos, al contrario, representa oportunidades para disfrutar mucho más de la vida. 

Por eso es absolutamente estúpido el pretender considerar la vejez como una enfermedad, en primer lugar, porque ellos mismos dados las actividades que realizan y la actitud ante la vida no se consideran viejos y eso debe reforzarse en lugar de crear barreras ante el tema de la edad. 

Desde luego que los que así piensan son personas que no ha. Llegado a esas edades y por eso su opinión no debería de considerarse, es una falta de respeto para quienes hoy demuestran que la edad, en muchos casos está en la mente y en el corazón. 

Un efusivo abrazo para quienes ven la vida con la ternura de un niño, la rebeldía de un joven, el entusiasmo de un mayor y la inagotable actitud de disfrute de todos los que siendo supuestamente “viejos” se comportan con mayor alegría y capacidad de hacer que muchos otros que no han llegado a esas edades.

Dios quiera que ese tipo de propuestas sean desechadas por la OMS y en caso de que no lo hagan todos los adultos mayores demuestren que los enfermos son ellos tomando ese tipo de decisiones.

Compartido con SURCOS por José Luis Pacheco.

Otto Guevara y su condena

Por Oscar Aguilar Bulgarelli

Hace poco más de veinte años, el entonces diputado Otto Guevara Guti dijo una frase que se hizo famosa: ¡donde hay permiso…hay chorizo! Montado en ella persiguió, a veces con razón, pero generalmente sin ella, a cuánto funcionario público pudo, todo para alimentar su plataforma política. No le importó corroborar si lo denunciado era verdad o mentira, el tiempo ha demostrado que la mayoría eran acusaciones sin fundamento. No le importó mancillar honras ajenas de gente que, a la postre, resultó inocente. Le importó un comino si, al soltar los mastines de sus mentiras o falsas acusaciones, sufrían personas inocentes en las familias de los denigrados.

En una oportunidad, una periodista le preguntó por qué perseguía con tanta saña a funcionarios directores de una determinada institución pues ella, por conocer a fondo los hechos, sabía que eran inocentes. La respuesta fue: ¡la gallina cuando pone el huevo, lo cacarea! Cinco años después, esos funcionarios fueron sobreseídos por un juez, a solicitud de la Fiscalía, pues no cabía causa alguna.

¡Don Otto, hoy cabe cacarear el huevo de la corrupción que lo lleva a ser condenado por los Tribunales de Justicia a 4 años de cárcel y 6 de inhabilitación de cargos públicos, por lo que es de esperar que, por un mínimo de dignidad y respeto, retire su aspiración a ser de nuevo diputado, el costarricense no merece semejante afrenta! 

¡Cómo dice el pueblo, a cada chancho le llega su 24… le llegó el suyo, lo que pasa es que, de ese chancho… no sirve el cuero ni para chicharrones!

Transformar RECOPE en ECOENA: Un paso tan acertado como urgente

Luis Fernando Astorga Gatjens

En una campaña electoral, en la cual una de las características más destacadas es la escasez imaginativa y de propuestas originales para impulsar el desarrollo inclusivo y sostenible del país, una de las promesas más reiteradas es el cierre de la Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE).

Varios candidatos han apelado a esta consigna, con el afán de ganar adeptos y votos el próximo 6 de febrero, aprovechándose de que muchas personas no están debidamente informadas sobre el papel que juega RECOPE en la estratégica provisión energética del país. Asimismo, su propuesta de colocarle candados a la institución, parte de una campaña prejuiciosa y superficial, que han venido impulsando algunos políticos y que ha sido acogida por algunos medios, detractores –unos y otros– de nuestro Estado Social de Derecho (ESD). Un elemento común de estas campañas anti-RECOPE, es el trasfondo neoliberal que las orienta y las anima.

Son propuestas tan demagógicas como falsas y efectistas. Veamos por qué: Se basan en la creencia de que los actuales altos precios de los combustibles, son responsabilidad de RECOPE. Se trata de una idea errada ya que las modificaciones de estos precios (hacia arriba o hacia abajo), se fundamentan en gran medida, en el precio internacional de los combustibles y en la relación de cambio entre el dólar estadounidense y el colón. Como demostré en un artículo anterior, en el costo de cada litro de combustible, el componente asociado al rol de esta entidad pública en la importación, almacenaje y distribución, es de alrededor del 7 %; incluso menor al cercano 9 % que obtienen los empresarios dueños de las gasolineras. También dentro de este contexto relacionado con los precios de los hidrocarburos, se ha magnificado cuánto impacta la convención colectiva institucional. Si bien es cierto esa convención ha contenido claúsulas abusivas (muchas de las cuales han sido eliminadas), lo real y concreto es que el impacto en el precio de los combustibles, es limitadamente significativo. Representa menos de cuatro colones del valor de cada litro de combustible.

Otros candidatos a la presidencia han propuesto abrir el mercado de los combustibles para que empresas privadas (presumiblmente extrajeras) compitan con RECOPE. De esta manera, argumentan que los combustibles bajarían de precio. Eso es imposible ya que el afán de lucro de esas empresas privadas que entrarían al mercado de los hidrocarburos, con certeza operarían con un porcentaje superior al 7 % con el que funciona RECOPE; lo cual impactaría en el precio final que pagamos los consumidores. Este aserto quedó patentizado en el “Estudio sobre impactos en el modelo de compraventa-distribución de la industria de hidrocarburos en Costa Rica”, elaborado por los economistas Leiner Vargas y Katherine Barquero.

Una completa desregulación del mercado de los combustibles, implicaría de cara al año 2025, precios más caros para los consumidores, con una diferencia de ¢ 23 por litro de gasolina Súper, ¢ 20 en la Plus 95, ¢ 61 en el diesel y ¢ 57 en el gas LPG, según lo que se desprende del citado estudio. Asimismo, esta apertura generaría precios diferenciados entre las zonas urbanas y las rurales y remotas, con lo que se verían afectadas comunidades vulnerables.

En ambos escenarios se fabrican espejismos, que no son garantía ni de rebaja del precio de los combustibles, ni del necesario desarrollo –urgido por los tiempos que corren—inclusivo, sostenible y solidario, que requiere el país.

Realmente, el camino justo y acertado es el de la transformación de RECOPE para convertirla en la Empresa Costarricense de Combustibles y Energías Alternativas (ECOENA). Se trata de una ruta para mejorar lo que tenemos, ajustándanos a un contexto mundial y nacional, completamente distinto a cuanto se creó RECOPE. Tal es lo que se propone en la iniciativa que se tramita en la Asamblea Legislativa, bajo el expediente 21.343, que haría que la ECOENA no sólo importe y distribuya hidrocarburos, sino que también desarrrolle investigaciones en la generación de energías alternativas, como sería –por ejemplo—la utilización del hidrógeno para el transporte automotor.

De esta manera, la nueva entidad pública: “Podrá investigar, desarrollar, producir, importar, exportar, industrializar, almacenar, transportar y comercializar energías químicas alternativas y productos asociados, con el fin de descarbonizar la economía, reducir la demanda de combustibles fósiles y asegurar la continuidad, calidad, eficiencia, del suministro energético nacional”, como expresa el proyecto de ley.

Un componente clave de este cambio de RECOPE a ECOENA es avanzar en el proceso de la descarbonización de la economía nacional, que tal como lo define el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), es “el proceso por el cual los países, individuos u otras entidades apuntan a eliminar el consumo de combustibles fósiles.”

Este proceso demanda una necesaria transición energética, una transformación estructural que elimine el carbono en la producción de energía. O dicho de otra manera: “Se trata de electrificar la economía en base a energías alternativas limpias que emitan únicamente lo que el planeta puede absorber.”

Actualmente, RECOPE produce un 70% de la energía total de Costa Rica. Eso nos indica que cualquier cambio en la matriz energética del país, pasa inevitablemente por RECOPE. En tal contexto es fundamental el liderazgo que debe y puede asumir la nueva entidad, en la transición hacia las energías renovables.

Un proyecto de ley como el mencionado se convierte en un factor coadyuvante para avanzar en el propósito de convertir al país en carbono neutral, asumiendo un liderazgo que nos convierta en un modelo a seguir. Es oportuno recordar aquí que múltiples estudios sobre este tema indican que los planes de descarbonización aseguran beneficios económicos superiores a los costos de su impulso y desarrollo.

Sin duda que estos temas son componentes fundamentales para asegurar el desarrollo sostenible de Costa Rica, por lo que deben tomarse con mucha seriedad y rigor por quienes aspiran a gobernar el país desde mayo próximo. No deben ser temas de promesas tan falsas como demagógicas. Un electorado cada vez más crítico lo debe demandar, por el bien de todos.

Luces, Cámara…¡Bukele!

Sol Acuña

En la víspera del 10 de diciembre, un mensaje se difundió. Alertaba de la visita del presidente de la República de El Salvador, Nayib Bukele, a la plaza central de El Mozote. La misma plaza donde el 11 de diciembre de 1981, en plena guerra civil, el Batallón Atlácal del ejército salvadoreño pronunció frases como éstas: “¡Mayor! Aquí hay uno que dice que no quiere matar niños”, “¿Quién es el hijo de puta que dice eso?”. Asesinaron a 558 pequeños, utilizaron la violación a mujeres y niñas como arma de guerra y los varones fueron torturados y aniquilados. ‘Tierra arrasada’ se llamaba la técnica. Y eso hicieron. No quedó nada. Fueron cerca de mil personas en tres días en varios cantones de la zona.

El crimen permanece impune a día de hoy y la coincidencia de la visita del presidente con el aniversario de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, era una sorpresa que rompía con las agendas comunitarias. “Va a dar a conocer y a lanzar oficialmente una serie de proyectos para nuestra comunidad”, decía el mensaje que circulaba. Bukele decidió visitar la zona un día antes del aniversario oficial en el Mozote, una fecha delicada, y para la cual ya existía un calendario preparado por los vecinos y las víctimas.

Ayer, viernes 10 de diciembre, daban inicio en La Joya las conmemoraciones de los 40 años de esa fatídica fecha. Pero de estas no se habló, ni se hablará; fueron eclipsadas por la puesta en escena. Delante de la iglesia donde asesinaron a los niños, había montadas tres tarimas, un podio, una pantalla, un reflector de luz y cerca de 250 sillas. La cita era a las tres, pero el mandatario llegó en uno de los helicópteros que sobrevolaron la zona pasadas las cinco. El público aplaudió. Una señora daba saltitos de emoción en su silla. Algunos esperaban desde las dos, pero muchos se habían quedado en sus casas. “Falta mucha gente del pueblo, muchos de los que hay aquí son de fuera”, confirmaron otras dos señoras del público. La plaza estaba dividida en dos mitades: una de ellas al servicio del evento de Bukele, la otra eran residentes de la zona o cercanos. Varias víctimas de la masacre que conocí el día anterior no acudieron, Bukele había transformado una fecha de todos, en una fecha únicamente suya. 

El presidente prometió becas de estudio, edificios turísticos y una inversión “inicial” de 32,4 millones de dólares para la zona. En primera persona del plural habló de todas las ofrendas que le iba a dar a la comunidad, como computadoras para los niños: “Eso sí, no las pueden vender”, bromeaba. Su listado de beneficios incluyó una plaza gastronómica de 1,4 millones de dólares; un centro de atención geriátrica de 600.000; un club de la cuarta edad; un anfiteatro de 750.000 dólares… El discurso estuvo maridado con maquetas virtuales proyectadas en la pantalla donde desfilaron modernísimos diseños que recordaban más a suburbios de Estados Unidos que a la modesta arquitectura del norte de Morazán (incluída la de remesas).

El Comandante de las Fuerzas Armadas habló de justicia y reparaciones, pero en ningún caso se refirió a la desclasificación de archivos militares, imprescindibles para la investigación y condena de los autores intelectuales y materiales de la masacre. «Hace poco atacaron un decreto de la Asamblea Legislativa porque dicen de que ataco al juez del Mozote, y yo pienso: ¿No hubo Asamblea Legislativa, sistema judicial, Corte Suprema de Justicia durante 40 años? ¿No fue suficiente tiempo para probar si iban a hacer justicia o no?», dijo echando el muerto pal lado. 

Los diez minutos y pico de discurso fueron acuerpados con drones, camarógrafos, comunicadores, policías y una quincena de fotógrafos. Uno de ellos daba instrucciones a una niña de no más de cinco años, para que posara junto a los nombres de los menores asesinados que están inscritos en la iglesia. Incluso hubo un locutor ubicado en la tarima de atrás, que leyó un guión para adornar la entrada y salida del presidente. Todo estaba ensayado. El locutor indicaba cuándo había que ponerse de pie, pero no todos seguían la consigna. “Esto es para desestabilizar la conmemoración organizada por nosotros”, comentó un miembro de la Asociación Por los Derechos Humanos de El Mozote (APDHEM).

Las entradas y salidas al pueblo estaban controladas por militares armados quienes también daban vueltas por sus calles. Además, había policías, así como obreros del Ministerio de Obras Públicas y Transporte que se pasaron el día desmantelando la Casa Comunal que el día anterior estaba de una pieza, para que el autodenominado CEO de El Salvador fuera a ‘inaugurarla’ una vez hubo terminado su discurso. Para la foto le quitaron hasta el techo y colocaron dos tractores, uno a cada lado, con un obrero rechoncho bien acomodado en el asiento del que se encontraba iluminado por un foco colocado estratégicamente. Las selfies, sonrisas, abrazos, y promesas fueron alumbradas por esa misma luz, mientras el presidente se montaba de vuelta en su carro oficial, una vez cortada la cinta. Tras el deja-vú político, los técnicos se apresuraron para desmontar todo el atrezzo, los fotógrafos siguieron en sus menesteres y los primeros tuits de Casa Presidencial empezaron a publicarse.

Probablemente el evento de la comunidad no goce de tanto lujo sino más bien de recuerdos dolorosos, algunos maquillados por una ilusión creada ayer por los proyectos anunciados. Tras 40 años de la peor masacre de América Latina, el fin de la lucha para los familiares de las víctimas y los defensores de los derechos humanos no vislumbra todavía la luz del rostro vendado de la justicia, sino la foto de perfil de Twitter de Nayib Bukele y su inversión “inicial” de 32,4 millones de dólares.

 

Fuente: https://laultramarinablog.wordpress.com/

VENDER EL ALMA AL DIABLO

José Manuel Arroyo Gutiérrez

         Hace ya bastantes años, en una lección del posgrado en Ciencias Penales de la U.C.R., el eminente profesor Dr. Francisco Castillo González nos ilustró con una enseñanza más propia de la ética profesional que del derecho penal. Nos decía sentencioso, palabras más, palabras menos, lo siguiente: “un abogado penalista puede llevar algún caso de narcotráfico; lo que no puede es tener clientes narcotraficantes…”.

         El tema tiene cercanía con otras cuestiones muy propias de la ética profesional. Por supuesto que el derecho de defensa, para todos y todas, está garantizado para cualquier tipo de delito y hay que respetar ese principio. Pero sabemos igualmente, desde hace décadas, que las organizaciones mafiosas clásicas, tipo “Cosa Nostra”, tienen a su servicio gabinetes de economistas y contadores públicos, bufetes de abogados, así como políticos, clérigos y hasta policías, fiscales y jueces comprados. Hay mucho dinero de por medio y esa es una tentación para cualquier profesional sin escrúpulos, dispuesto a venderle el alma al diablo.

         Conocemos el vínculo íntimo e indisoluble que estas agrupaciones mafiosas exigen: fidelidad absoluta o muerte. También somos testigos de eventos, incluso en nuestro provinciano medio, de litigantes más o menos conocidos que, en efecto, terminan en la cárcel o son liquidados en algún atentado.

         Para mediados de la década de los años ochenta del siglo pasado, época de la lección del Dr. Castillo González, la verdad es que Costa Rica apenas comenzaba a familiarizase con el narcotráfico y su morfología mafiosa. Pero con el devenir de los tiempos, para desgracia de todos, otras formas de crimen organizado han asentado sus reales en esta arcadia bucólica.

         Principalmente se ha hecho evidente la corrupción “públicoprivada” y pido licencia para usar estas dos palabras juntas porque el fenómeno delictivo que representan es uno y el mismo, las dos caras de la moneda, una sola bestia bicéfala.

         Sería entonces pertinente, hoy como ayer, a propósito de la ética profesional, afirmar que un abogado penalista puede llevar algunos casos de corrupción, pero no debería especializarse en ellos ni tener sólo clientes cuestionados por las figuras típicas asociadas a esta modalidad delictiva. Aunque ya sabemos también que abunda el dinero de por medio, y hay muchos diablos sueltos comprando almas.

El 2021 desde Kioscos Socioambientales y el grupo SACO

José Antonio Mora, Coordinador Kioscos Socioambientales
José Andrés Zúñiga, Asistente de Coordinación

“Aunque la pandemia encerró a la gente, restringió y cerró locales, los extractivismos no se detuvieron, todo lo contrario, se intensificaron” comentó una compañera docente, durante el último análisis de coyuntura en materia socioambiental, del Programa Kioscos Socioambientales. Y es que, como bien quedó claro durante este análisis, la conflictividad socioambiental no se vio interrumpida por el coronavirus, o por las medidas para contener el riesgo de contagio, ya que el modelo económico se reajusta y se mantiene en continuo proceso de acumulación.

“Diay, ahora estamos con estas medidas sanitarias, pero las piñeras siguieron contaminando el ambiente y maltratando a los trabajadores, y hasta han sido un foco de contagio” comentó uno de los compañeros del grupo SACO, a través de una llamada telefónica, como una de las tantas formas de dar seguimiento comunitario desde la virtualidad. Lo cierto es que, más allá de imaginar que la pandemia implicó una suerte de “pausa” sobre la agenda ambiental, desde Kioscos ha quedado claro que el extractivismo de los bienes comunes, la violencia en los territorios indígenas y los conflictos socioambientales en general, han permanecido. Como bien se mencionó en la sesión de análisis, hay que tomar en cuenta que los extractivismos y la economía verde son ejes vertebrales de la dinámica político-económica de Costa Rica, creando así una nueva narrativa que sostiene la privatización.

Otra compañera del grupo SACO ha dicho que “cuando empezamos esto, era cada quien, con sus luchas, y si hacemos un análisis vemos que lo que está saliendo ahora a nivel del país, el caso Cochinilla, Meco y H Solís, eran las empresas con las que nosotros estábamos teniendo diferencias, nosotros las comunidades, no es que nos oponemos por oponernos, sino que teníamos ese espíritu de saber que las cosas no estaban bien”. De hecho, uno de los puntos más importantes del análisis de coyuntura de este 2021, ha sido los casos de corrupción (Cochinilla, Diamante y Azteca), relacionados con proyectos de infraestructura y por tanto con extractivismo de bienes comunes.

Un elemento de suma importancia que ha salido del análisis de coyuntura tiene que ver con la continuidad de las agresiones dentro de las recuperaciones indígenas de la zona sur. La impunidad, la urgencia de atender la salud física y mental de las mujeres indígenas, la no ratificación del Acuerdo de Escazú, la continuidad de los incendios provocados por no indígenas, y en general, el racismo institucionalizado contra los pueblos originarios, son varios de los aspectos analizados por Kioscos en esta última sesión.

El realizar este tipo de análisis, proviene de la necesidad del programa en posicionarse ético-políticamente, pero, además funciona para identificar nodos y agenda de trabajo para el próximo 2022. Por ejemplo, una de las conclusiones es que, a pesar de esta condición tan excepcional, como ha sido la pandemia, es realmente urgente regresar a la presencialidad y poder estar cuerpo a cuerpo con las personas de comunidades.

Justo la semana pasada, el grupo SACO emitió un comunicado donde pronunciaron su sentir frente a la declaratoria de la UCR para las Comunidades. El grupo manifestó su preocupación, en caso de que se mantenga la acción social de forma virtualizada, así como el gran interés en regresar a las actividades de tipo presencial, como son los talleres, encuentros, mapeos, festivales y otros, que tanto han servido para que las comunidades se sigan articulando y trabajando en conjunto. En ese sentido, el grupo SACO recordó a la Universidad, que la Acción Social se compone de ese vínculo Universidad-Sociedad, y que esperan que, al ser el año de las universidades para las comunidades, sea esta la que se vea mayormente fortalecida, y que, tanto proyectos como programas, puedan potenciar su trabajo el próximo año. En el comunicado mencionan “nos hace falta vernos, seguir trabajando en conjunto. Nos preocupan los recortes a las universidades públicas, porque las universidades no son solo los profesores y estudiantes, también somos todas las personas que trabajamos y participamos de proyectos de investigación y de acción social”. Suscribimos las palabras del grupo SACO y despedimos este 2021 con el interés en poder dar continuidad el próximo año, a los elementos que han salido de nuestro último análisis de coyuntura, pero esperando que este trabajo, se realice en conjunto con las comunidades con las cuales nos vinculamos.

El Elefante de Claudio Alpízar

El Elefante de Claudio Alpízar

Para Claudio Alpízar Otoya la actividad Política es sagrada. Desde hace poco más de una década abrió espacios de reflexión sobre la Política, como él mismo los llama, con P “mayúscula”. Dos Programas especialmente ha mantenido activos, “Noche sin tregua, la política con P maúscula” y “Café y palabras”, en televisión y en radio. También incursionó como columnista y ha desarrollado una Revista de análisis de la realidad política, económica y social.

En ambos programas he sido invitado muchas veces, solo y también muy bien acompañado de amigos, analistas, ensayistas, colegas historiadores, comentaristas, escritores, para conversar sobre temas de la realidad nacional, de la realidad Política, que es lo que más le gusta, de temas históricos con alguna frecuencia, sobre todo de aquellos donde hay discusión entre especialistas. A Claudio le gusta escudriñar. Es como un cirujano con su bisturí abriendo un cuerpo para no solo ver qué encuentra del mal que supone existe, sino para tratar de ver también sus posibles ramificaciones.

Claudio es de trato afable, amable, es directo en la conversación. Tiene juicios y apreciaciones bien definidas que las pone a debate, las intercala con el ánimo de provocar más conversación, más pensamiento, y por supuesto discusión.

Es de las personas que no se apropian de la verdad. Tiene su verdad, pero acepta las verdades de los otros en contraste. Es tolerante y respetuoso de los argumentos, porque ha sido formado en ese ambiente de tolerancia, de discusión fraternal, de búsqueda de la verdad y de acercamiento a la verdad real, la que permite la reflexión perenne. Pone energía en sus argumentos, como lo hacemos todos.

Parte del diálogo respetuoso. Por más contrapuestos que sean los argumentos y las tesis, y por más que se intente demostrar la oposición a las suyas, es de las personas, habituadas a este enfrentamiento verbal y racional, que entiende que una posición contraria, por más dura que le sea, no es un ataque personal, y esto es lo más importante, porque hemos perdido, yo no me ubico allí, tampoco Claudio ni sus invitados a sus programas, la capacidad de discutir, de debatir. Muchas personas que hoy pretenden hacer uso de esta maravilla de la dialéctica discursiva se sienten agredidas, con su contrincante intelectual, y pasan entonces, al ataque personal, al bajonazo de piso, como decimos en el país, y hasta al insulto.

Esta experiencia la veo cotidianamente cuando personas leen escritos en sus títulos, no solo míos, y opinan a fondo sobre el título sin haber entrado al texto, cuando a veces el título es tan solo una frase entresacada del texto, por ello des contextuada aunque pueda ser provocativa, o el título apenas es una invitación, una sugerencia un reto a la lectura.

De esta experiencia de ver y observar a estos personajes lo me evidencia es la poca capacidad de razonamiento, la poca capacidad de entendimiento y la poca capacidad de comprensión de los textos, que sin lugar a dudas es por falta de la lectura, de la lectura como hábito, como práctica cotidiana, lo que reduce en mucho la capacidad de acercarse a los textos e interiorizarlos porque muchas “palabras” probablemente, para este tipo de lectores, carecen de sentido y de interpretación lo que les obnubila su lectura, haciéndola incomprensible o sin poder ver la claridad de los mensajes y de las cosas que se tratan, además de que evidencian no conocer, y menos usar, los diccionarios. Me causan tristeza y lástima quienes así actúan, y lo peor es que lo hacen con gran prepotencia, y actitud doctoral, como dueños de la Verdad Absoluta.

En este mundo de los Elefantes Claudio nos lleva al liderazgo, al guía, al maestro, al que tiene que hablar, pensar, razonar, convencer, el que debe dirigirse y enamorar a la manada que debe entenderlo, comprenderlo, aprehenderlo en sus palabras, su discurso, en la orientación que traza.

Si se pierde esa capacidad de la palabra, del razonamiento y del entendimiento, no lo dice Claudio, lo digo yo, nos presenta el mundo en que no habría necesidad de médicos, sino solo de veterinarios, y sobre esas manadas de animales lo único que procedería es un control riguroso, autoritario, de esos Veterinarios “Políticos” para evitar “males” sociales. “Gorilas” se les llamaba como expresión a esos líderes autoritarios. Quizá el término “gorila” mal empleado si se analiza al Gorila, al animal real, como Claudio lo ha hecho con el Elefante.

Ante Claudio, en sus conversaciones, se está de tú a tú, al igual que con sus otros invitados a sus programas, llanamente, sin titubeos, yendo al grano, a atender las cosas que en el momento de la conversación pone como relevantes o principales, que hay que escudriñar y disectar para su mejor apreciación.

Eso es lo que ha hecho Claudio con su reciente publicación “El Elefante, el liderazgo y la Política con “P” mayúscula”, de la editorial Jade, de paso muy bien impreso, en una bella y sencilla edición casi de “bolsillo”, para que su lectura pueda acompañar al lector de cerca.

Se ha metido Claudio a dividir un animal, un Elefante, en sus cualidades para compararlo con el animal político, el zoon politikon del que nos habló Aristóteles, de ese ser humano que vive en la “polis”, en la ciudad, con sus leyes “naturales”, que para asegurar su existencia y vida en la ciudad, en la sociedad, crea también “maestros” naturales, capaces de gobernar, en el caso de la Grecia antigua, con esclavos naturalmente usados como fuerza de trabajo. Para algunos políticos lo que hay al frente son esos esclavos.

Claudio no nos habla ni describe la ley de la selva de ese Elefante. Nos dice que en la selva de ese Elefante debe haber guías que tengan como modelo las características morfológicas y fisiológicas básicas que él resalta de los Elefantes guías, maestros, líderes, que puedan orientar, enamorar a los miembros de sus manadas.

En la realidad los Elefantes son de pequeños grupos, en pequeñas manadas. Hoy muchos de los Elefantes se encuentran en grave peligro de extinción. En este sentido Claudio alegóricamente, me parece, ha llamado la atención sobre ese líder, sobre ese liderazgo que describe en su libro, que aunque no lo dice expresamente, también se encuentra en extinción en la sociedad política contemporánea, por lo menos la costarricense, que es la que de alguna manera pone en el espejo Claudio.

A los Elefantes políticos no se les caza, como se hace con los Elefantes reales, pero se destruye su hábitat político, que es el que ha provocado su paulatina extinción, su desaparición. Ese hábitat político es el conjunto de instituciones políticas, administrativas, de la gobernanza y de la vida social en la que vive y se relaciona ese Elefante político, que se deteriora, como estamos viendo con los procesos de corrupción que se investigan, como gran alerta de lo que sucede en todo el entorno político, por lo que se requiere, interpretando la lectura del Elefante de Claudio, ese nuevo Elefante guía, que todavía puede existir. De los diferentes hábitats quizá el más complejo y difícil es el de la Política, con “P” mayúscula. El hábitat de la política, con “p” minúscula, la “pseudo política, como la llama Claudio, es la de barrial, la del lodo, la de la mentira, la deslealtad, la del bajonazo de piso, la de la corrupción en general, en la que les place más estar a muchos de esos animales políticos que indirectamente describe Claudio.

Como buen zoólogo humano Claudio se propone señalar cómo rescatar a ese Elefante político que nos describe. No dice simplemente cuáles son las características que debe tener ese líder Político, llevadas no solo a la vida real sino a la vida individual de esos líderes. En esencia, ese Elefante de Claudio debe tener orejas grandes para oír, boca pequeña para hablar lo estrictamente necesario. Debe saber escuchar más que hablar. Los colmillos de los Elefantes como práctica de la vida, de la política, de la experiencia. Ser colmilludo es importante para el líder. El líder para Claudio también deber poseer buen olfato, una nariz grande, o trompa como la del Elefante sería lo ideal para poder distinguir bien, por los olores, donde meterse, actuar y participar. Ser de piel gruesa como la del Elefante es importante para poder soportar los ataques de los otros “animales” de la “selva política”, en la que actúa o vive el Elefante. Poseer una buena y gran memoria es igualmente importante para saber cómo no repetir errores y equivocaciones. Especialmente la cola casi inexistente el Elefante es una características que lo distingue, porque un político sin cola sería un mejor político. Los ojos pequeños del Elefante le permiten agudeza, armonía y “compasión”, según Claudio. Su huella, la del Elefante es distinguida, es inevitable, deja trazo indeleble. Así deben ser los Políticos. Finalmente nos destaca Claudio que el líder de la manada de Elefantes sabe cuándo debe dar paso al nuevo líder, sabe cuándo el Elefante viejo debe ceder el lugar al Elefante joven.

Claudio nos invita a comportarnos como manadas de estos Elefantes.

Invito a mis lectores a buscar este libro de Claudio Alpízar. Lo van a disfrutar. Es de rápida lectura, como para cualquiera de estos días de fin de año.

Muchas gracias Claudio por recordarnos nuestra animalidad, por recordarnos zoológicamente la sociedad de humanos.

La Cumbre de los Pueblos ALBA-TCP, Hermandad y Unidad

Lic. José A. Amesty R.

14-diciembre-2021

Cuba-La Habana abre sus puertas, para celebrar la XX Cumbre y el aniversario 17 de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, (Tratado de Comercio de los Pueblos ALBA-TCP), donde se analizará, entre otros temas, el enfrentamiento a la pandemia de la Covid-19 y las acciones previstas para el año entrante.

ALBA-TCP está conformada por 10 países de América Latina y el Caribe (Reúne a Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Granada y San Cristóbal y Nieves), y fue fundada en La Habana, el 14 de diciembre de 2004 por Fidel Castro y Hugo Chávez, líderes de la Revolución cubana y bolivariana.

La ALBA-TCP tiene como misión solidificar las relaciones de hermandad con los pueblos de la región, es una alianza por la vida, para la vida, y prioriza la situación de los pueblos, de la unidad, antes que la mera integración aduanera, comercial, como se suele hacer.

Basada en el diálogo, la cooperación, la solidaridad y complementariedad desde los diferentes países que lo componen.

Se trabaja para afianzar aún más la Alianza y dar un salto cualitativo hacia la unidad, en un panorama donde Estados Unidos, aliado con las oligarquías regionales, genera un boicot a los esfuerzos de integración.

El ALBA TCP, se mantiene vivo, con la semilla que sembraron los invictos el Comandante Fidel Castro y Hugo Chávez, que ahora continua bajo el liderazgo de nuevos líderes como Miguel Diaz-Canel y Nicolás Maduro, que le dan impulso y continuidad a las ideas integracionistas que necesita Nuestra América, en un mundo complejo, bajo los efectos de la Pandemia del Covid-19 y de un agresivo capitalismo que golpea a los más desfavorecidos.

El conclave muestra la voluntad de continuar impulsando la construcción de un nuevo orden internacional, democrático, justo, inclusivo y equitativo, en el que sea efectiva la igualdad soberana entre los Estados y el respeto a la libre determinación de los pueblos; un orden que promueva la cooperación y el multilateralismo, al mismo tiempo que repudie el intervencionismo y las acciones coercitivas unilaterales.

Así mismo, las medidas coercitivas unilaterales son contrarias a la Carta de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional, ya que vulneran las reglas internacionales del comercio, amenazan la paz y la seguridad internacional, restringiendo el disfrute de los Derechos Humanos de la población de los Estados contra los cuales se aplican.

Sigue como tarea ineludible e imprescindible, la necesidad de fortalecer la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC, como mecanismo de concertación política regional, basado en la estricta observancia y defensa de los principios del derecho internacional, incluidos la solución pacífica de controversias, la prohibición y la amenaza del uso de la fuerza, el respeto al libre valor, a la soberanía, la integridad territorial, y la no injerencia en los asuntos internos de cada país.

Esta Cumbre sigue resaltando, por su vigencia las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 18 de octubre de 1995 en la oncena Cumbre del Movimiento de Países no Alineados, cuando expresó: “No somos simples espectadores. Este mundo es también nuestro mundo. Nadie puede sustituir nuestra acción unida, nadie tomara la palabra por nosotros. Solo nosotros, y solo unidos, podemos rechazar el injusto orden político y económico mundial, que se pretende imponer a nuestros pueblos”.

También destacan las palabras de Fidel Castro, en el Discurso pronunciado en Caracas, Venezuela, el 5 de marzo de 2017, “Me atrevería a decir que estamos en una etapa crucial de nuestra historia, en la que un retroceso a escala regional tendría impactos muy negativos para nuestros pueblos”.

Recordemos igualmente, que los Programas Sociales del ALBA, han alfabetizado, por lo menos, a seis millones de personas, erradicado el analfabetismo en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, reducido la mortalidad infantil en al menos 5.1 por ciento, en sus países miembros y formado, por lo menos, 21 mil médicos comunitarios, entre muchos otros logros.

A su vez, el modelo económico que el ALBA está institucionalizando difiere del neoliberalismo ortodoxo en forma significativa. Por ejemplo, se restablece el Estado en calidad de actor económico a fin de restringir las fuerzas de un mercado sin límites.

El ALBA reconoce la diversidad de sus miembros y destaca que conviene tomar un enfoque distintivo. Ni la supresión universal de las barreras protectoras, tarifas y subsidios, ni el carácter obligatorio de la adhesión a los programas del ALBA constituyen una condición para formar parte del ALBA.

ALBA ha prestado su apoyo a los pueblos y gobiernos que han solicitado la erradicación en sus territorios de las bases militares de Estados Unidos y el cese de sus operaciones militares y policiales. Tal es el caso con la eliminación de las tropas estadounidenses de la base militar de Manta, en Ecuador, y la expulsión de Bolivia del personal de los organismos de lucha contra la droga respaldados por Estados Unidos.

El ALBA ha fomentado entre sus miembros una expansión comercial en favor de una mayor autosuficiencia y reducción de la añeja dependencia de estos países de los mercados estadounidenses. Asimismo, el intercambio comercial dentro del ALBA ha sido complementado por una diversificación en los socios comerciales externos de los países miembros del ALBA. A través de la creación del Banco del ALBA y de una divisa regional nueva (el SUCRE), el ALBA está proporcionando una alternativa a la dependencia tradicional de América Latina a las instituciones financieras internacionales contrapartes del status quo, que tantos juzgan están bajo el control efectivo de Estados Unidos y Europa.

Consideramos que una de las características clave del ALBA, son la solidaridad y la oposición a las interferencias de Estados Unidos.

En 2021, la Alianza se fortaleció con un mayor dinamismo y la coordinación de acciones como, por ejemplo, la creación de un fondo humanitario para vacunas y medicamentos contra la Covid-19, el apoyo al pueblo y gobierno de San Vicente y las Granadinas durante la erupción volcánica y la celebración de varios foros para impulsar la cooperación de programas sociales y económicos.

En el contexto actual, el apoyo a Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y otros países emergentes con el Socialismo como bandera, implica pronunciarse en favor de la soberanía, autodeterminación y justicia social, no solo de los miembros del ALBA, sino también de la región más prometedora del mundo y del futuro del género humano: América Latina y el Caribe.

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Declaración de la XX Cumbre ALBA-TCP en conmemoración de su XVII aniversario.

17 años en defensa de la paz y la integración latinoamericana y caribeña

Los jefes de Estado y de Gobierno y los jefes de delegaciones de los países de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), reunidos en La Habana, Cuba, el 14 de diciembre de 2021, para conmemorar el XVII aniversario de la Alianza. Al suscribir la presente Declaración, renovamos nuestro compromiso con el fortalecimiento de este mecanismo de concertación política, sustentado en los principios de solidaridad, justicia social, cooperación y complementariedad económica, fruto de la voluntad política de sus fundadores, los comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Rafael Chávez Frías.

Ratificamos que el principio cardinal que debe guiar a la ALBA-TCP es la solidaridad más amplia entre los pueblos de nuestra América, que se sustenta en el pensamiento de Bolívar, Martí, San Martín, Sucre, O´ Higgins, Petión, Morazán, Sandino, Bishop, Garvey, Túpac Katari, Bartolina Sisa, Chatoyer y otros próceres de la independencia latinoamericana y caribeña, conforme a la declaración conjunta de los comandantes Chávez y Fidel del 14 de diciembre del 2004.

Ratificamos nuestro compromiso con la integración genuinamente latinoamericana y caribeña, que nos permita enfrentar unidos las pretensiones de dominación y hegemonía imperialista y las amenazas crecientes a la paz y la estabilidad regionales.

Abogamos por un orden internacional transparente, democrático, justo y equitativo, basado en el multilateralismo, la observancia de los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional; que garantice la paz y la seguridad internacionales y el respeto al derecho de los pueblos a la libre determinación, la integridad territorial, la solución pacífica de controversias, la no injerencia en los asuntos internos y la soberanía de los Estados.

Reconocemos la loable labor de San Vicente y las Granadinas como miembro no permanente del Consejo de Seguridad, durante los últimos dos años, elevando la voz de los pueblos del Caribe y representando la lucha por las causas justas dentro de ese importante órgano de las Naciones Unidas.

Reafirmamos la plena vigencia de los postulados de la “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, firmada por los Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en su II Cumbre celebrada en La Habana, en enero de 2014.

Resaltamos la necesidad de continuar fortaleciendo la CELAC como mecanismo genuino de concertación política, cooperación y diálogo regional basado en el principio de unidad en la diversidad; para afrontar los retos comunes que se nos presentan. Ratificamos los resultados de la VI Cumbre de la Comunidad, celebrada en la ciudad de México el 18 de septiembre de 2021, al tiempo que encomiamos la labor de la presidencia pro témpore mexicana para revitalizar la CELAC y reiteramos el compromiso de apoyo a su gestión.

Reafirmamos el derecho de todo Estado a construir su propio sistema político, económico, social y cultural, libre de medidas coercitivas unilaterales, amenazas, agresiones, en un ambiente de paz, estabilidad, justicia, democracia y respeto de los derechos humanos.

Resaltamos la urgencia de avanzar, hacia el establecimiento de un mecanismo más completo que permita el alivio de la deuda de los países en desarrollo, la condonación o refinanciamiento de la deuda externa a nivel global, la recuperación económica con un enfoque integral y sostenible, y la transformación democrática de los organismos financieros internacionales.

Reiteramos nuestro enérgico rechazo a la imposición y aplicación de medidas coercitivas unilaterales contra países de la Alianza, incluyendo las listas y certificaciones, de conformidad con la Declaración Política de la VI Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC, celebrada en la ciudad de México, el 18 de septiembre de 2021. Tales prácticas, contrarias al derecho internacional, atentan contra la recuperación, la resiliencia económica de la región y la estabilidad de nuestros pueblos en el actual contexto de la pandemia. Al propio tiempo, constituyen una violación masiva, flagrante, sistemática e ilegal de los derechos humanos de nuestras naciones.

Ratificamos nuestra enérgica condena al genocida e ilegal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos de América contra Cuba, recrudecido de forma deliberada y oportunista en condiciones de pandemia, y resaltamos el histórico respaldo de los Estados miembros de la Alianza a la Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, adoptada el 23 de junio de 2021.

Repudiamos la imposición de medidas coercitivas unilaterales contra el pueblo y el Gobierno de Venezuela; que violan el derecho internacional y las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas y representan un castigo colectivo al pueblo venezolano, ocasionando indecibles sufrimientos de forma indiscriminada que impiden el pleno disfrute de los derechos humanos de toda su población, en especial a la vida y la salud.

Manifestamos nuestro enérgico rechazo a la absurda e injustificada inclusión de la República de Cuba en la espuria y arbitraria lista de Estados patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado de los Estados Unidos, que desprestigia los esfuerzos de cooperación de la ONU y de la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo. Esta acción unilateral, ampliamente rechazada dentro y fuera de los Estados Unidos, tiene un impacto negativo en cada esfera de la sociedad cubana e incrementa las dificultades del país para insertarse en el comercio internacional, realizar operaciones financieras y adquirir insumos básicos.

Rechazamos la actuación injerencista en los asuntos internos de los Estados del secretario general de la Organización de Estados Americanos.

Denunciamos la utilización de estrategias de guerra no convencional contra los gobiernos y líderes progresistas de la región a través de procesos judiciales políticamente motivados (lawfare), la manipulación con fines desestabilizadores de los derechos humanos, la campaña de propaganda y desinformación, el uso malicioso de las tecnologías de la información y la comunicación, los ataques cibernéticos, y otros.

Reiteramos nuestro compromiso con la promoción y la protección de todos los Derechos Humanos para todos, al tiempo que denunciamos la politización y manipulación de los mismos con fines injerencistas.

Reiteramos la enérgica condena de la ALBA-TCP al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones.

Manifestamos nuestro pesar por las víctimas mortales que la pandemia de la COVID-19 ha causado en el mundo y en particular en nuestra región. Encomiamos los extraordinarios esfuerzos del personal de salud para afrontar esta crisis sanitaria. Reconocemos el compromiso de los países de la Alianza para mitigar su propagación y enfrentar su devastador impacto socioeconómico.

Resaltamos el intercambio de buenas prácticas entre los países de la ALBA-TCP en el combate a la pandemia de la COVID-19 y la importancia de continuar con las medidas para su prevención y contención.

Resaltamos los logros alcanzados por Cuba en el desarrollo de tres vacunas que han demostrado ser altamente efectivas y dos candidatos vacunales que contribuirán al incremento de la capacidad de respuesta de la región frente a la pandemia. Reconocemos la labor humanista y altruista que realiza el contingente médico Henry Reeve y su aporte al enfrentamiento de la COVID-19 en diversas naciones.

Felicitamos la labor de la Alianza en el establecimiento de un puente aéreo humanitario a través de la aerolínea CONVIASA, que ha facilitado el traslado de las vacunas, personal médico, entre otros, para coadyuvar en la lucha contra la pandemia.

Saludamos la labor del Banco del ALBA, en el desarrollo de un banco de vacunas, tratamientos e insumos médicos, que ha sido implementado en beneficio de la población ALBA. Saludamos el ingreso de Granada en junio de 2021, a esta entidad financiera cuyo objetivo es consolidar la plena soberanía e independencia financiera y económica de los países de la Alianza.

Reafirmamos pleno apoyo a los países caribeños en su reclamo de compensación por el genocidio de la población nativa y los horrores de la esclavitud y la trata trasatlántica.

Ratificamos el derecho de los países del Caribe a recibir un trato justo, especial y diferenciado. El Caribe encontrará siempre en la ALBA-TCP una plataforma de cooperación y complementariedad para la defensa y promoción de sus justos reclamos y reparaciones.

Rechazamos enérgicamente las medidas adoptadas contra los hermanos países caribeños, al considerarlos jurisdicciones no cooperativas. Exhortamos a revisar los criterios de graduación que los califican como “países de renta media”, lo que dificulta su acceso al crédito y a la cooperación internacional.

Respaldamos al gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, encabezado por el presidente Luis Alberto Arce Catacora, electo democráticamente mediante voto popular con el 55.1% y hacemos un llamado a la comunidad internacional a estar alertas ante los intentos de desestabilización.

Felicitamos los progresos alcanzados en el proceso de diálogo y de negociación integral de Venezuela para una convivencia política y social. Apoyamos la labor de los países que participan en el acompañamiento internacional de dicho diálogo.

Felicitamos al pueblo de Venezuela por la contundente victoria del gran polo patriótico en los comicios regionales y municipales del 21 de noviembre pasado. Asimismo, saludamos y respaldamos a la Revolución Bolivariana, a la unión cívico-militar y al presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, en la lucha por la paz y la estabilidad del pueblo venezolano.

Felicitamos y reconocemos al pueblo de Nicaragua y al gobierno sandinista del presidente Daniel Ortega Saavedra, por la victoria en las recientes elecciones; ratificamos el apoyo a su decisión de continuar defendiendo la soberanía, la paz y los notables avances sociales, económicos, de seguridad y de unidad nacional alcanzados, sin injerencias extranjeras, ni sanciones económicas internacionales.

Felicitamos al pueblo hondureño, por la histórica y exitosa jornada electoral que protagonizó el domingo 28 de noviembre de 2021, donde expresó masivamente su ferviente voluntad de paz y transformación social, con la elección de la compañera Xiomara Castro, primera mujer electa como presidenta de la República de Honduras.

Reiteramos nuestras felicitaciones al pueblo santalucense por la exitosa jornada electoral del 26 de julio de 2021, en la cual, de manera pacífica y democrática, resultó victorioso el Partido Laborista de Santa Lucía (SLP), liderado por el Primer Ministro Philip J. Pierre.

Saludamos la reincorporación de Santa Lucía a la ALBA-TCP, lo que evidencia la plena vigencia de los ideales políticos que pregonan los pueblos de la Alianza día tras día.

Reconocemos la labor de la Alianza durante los eventos ocasionados en San Vicente y las Granadinas tras la erupción del volcán La Soufrière, como símbolo de apoyo y solidaridad de los países de la ALBA-TCP con el pueblo y el Gobierno sanvicentino.

Reiteramos nuestro rechazo por el asesinato del presidente Jovenel Moïse, el pasado 7 de julio de 2021, en Puerto Príncipe; condenamos enérgicamente estos actos y todo tipo de amenaza o intento de magnicidio, los cuales se han hecho recurrentes en nuestra región, atentando contra la paz y la estabilidad política y social de nuestros pueblos.

Resaltamos que los resultados de la COP26 no estuvieron a la altura de las expectativas de los países en desarrollo. Se requieren compromisos más ambiciosos por parte de los países desarrollados en materia de adaptación, daños y pérdidas, mitigación y provisión de medios de implementación, incluida la financiación climática, la transferencia de tecnologías y la creación de capacidades, en correspondencia con sus responsabilidades históricas.

Recibimos con beneplácito la constitución, del “Comité de Glasgow de enfoques no basados en el mercado”, para fortalecer las acciones de apoyo al cumplimiento de las acciones contempladas, entre otros, en las contribuciones nacionalmente determinadas de los países.

Enfatizamos que el cambio climático es una de las principales amenazas para la humanidad, estando América Latina y el Caribe entre los territorios más vulnerables del planeta a sus efectos adversos. Llamamos a la acción concertada para la plena implementación de los compromisos de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Acuerdo de París sobre la base de la equidad y el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas.

Destacamos el papel de la niñez y personas jóvenes por su valiosa e innovadora incidencia en la acción climática, incentivando la generación de soluciones de adaptación y mitigación, así como formas de evitar y enfrentar pérdidas y daños frente al cambio climático integradas a las necesidades particulares de sus localidades y regiones.

Reafirmamos el compromiso con el reconocimiento y la promoción de los derechos inquebrantables de la madre Tierra y su interrelación con el ser humano en armonía con la naturaleza, saludando las iniciativas del “Primer Reencuentro con la Madre Tierra; Reflexiones globales para la defensa de la Pachamama” celebrado en La Paz, Bolivia, el pasado 22 y 23 de abril de 2021; y “El Segundo Reencuentro con la Madre Tierra” celebrado en Caracas, Venezuela, el 27 y 28 de agosto de 2021.

Manifestamos nuestro compromiso con la defensa y promoción de la cultura latinoamericana y caribeña y de la identidad de los pueblos de la región, con particular respeto y fomento de las culturas autóctonas e indígenas.

Rechazamos la criminalización de la migración irregular, de toda forma de racismo, discriminación racial, xenofobia, discursos de odio y otras formas conexas de discriminación e intolerancia contra personas migrantes. Encomiamos el trabajo coordinado, a fin de manejar información sobre los movimientos migratorios en la región, para proteger los derechos humanos de los migrantes que desean retornar, especialmente, en el contexto actual.

Manifestamos nuestro compromiso de proteger los derechos humanos de las personas migrantes, promover esfuerzos regionales integrales para fortalecer la gobernanza migratoria efectiva, bajo los principios de una migración responsable, segura, ordenada y regular, trabajando por erradicar las causas de la migración irregular.

Celebramos el fomento de las relaciones de cooperación de la ALBA-TCP con otros mecanismos de integración, países extrarregionales y organismos internacionales, bajo los principios de respeto y no intervención en los asuntos internos.

Destacamos los trabajos desarrollados para revitalizar la ALBA -TCP y su accionar por la paz, la democracia, la estabilidad y el bienestar de los pueblos de Nuestra América. En tal sentido, destacamos las valiosas reuniones celebradas entre los sectores de salud, educación, agricultura, académico, comunicación e información, asuntos de la mujer e igualdad de género, cultura y turismo, de cada uno de los países miembros. Los resultados obtenidos en esos encuentros, nos comprometen a seguir avanzando en el fortalecimiento de la Alianza como alternativa político-estratégica de integración latinoamericana y caribeña, contrahegemónica y participativa; y en sus valores compartidos de solidaridad, cooperación y complementariedad.

Aprobamos el plan de trabajo post-pandemia ALBA-TCP 2022 y encargamos a la Secretaría Ejecutiva del ALBA-TCP de su seguimiento, consulta y cumplimiento en beneficio del fortalecimiento de la Alianza.

La Habana, 14 de diciembre de 2021.