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De la Marcha sobre Roma a la Marcha sobre Washington

Vladimir de la Cruz

Los sucesos del 6 de enero en Washington me hicieron recordar la Marcha sobre Roma que organizó Mussolini en Italia, en 1922, momento de su ascenso al poder, comparable con la intención de Trump de hacerse por la fuerza del Gobierno y la Presidencia que perdió en elecciones.

El fascismo italiano se había desarrollado al finalizar la I Guerra Mundial, en 1919, con la complacencia del Rey Víctor Manuel III, y se mantuvo como régimen o sistema político hasta 1945, al finalizar la II Guerra Mundial. Benito Mussolini se había destacado como el principal líder dentro del Partido Nacional Fascista.

En 1922 Mussolini organizó una Marcha sobre Roma, la que se llevó a cabo, en su movilización, entre el 22 y 29 de octubre de 1922.

El resultado político de la Marcha fue que Mussolini se hizo con el poder, acabó con el sistema parlamentario imperante en Italia y más tarde acabó con los partidos de la oposición política prohibiéndolos, imponiéndose como un dictador, un gobernante autoritario.

El discurso de Mussolini era contra los socialistas y comunistas, exaltaba la violencia y las movilizaciones de sus simpatizantes, organizados como brigadas de choque social contra opositores, con grupos armados inclusive. Hacía un discurso violento desde cualquier espacio público que se le facilitara.

En 1921 Mussolini había sido electo diputado desde donde empezó a combatir a todo el sistema político imperante en Italia.

Mussolini atacó al liberalismo y a la democracia desde sus posiciones populistas, que eran muy atractivas para los grupos sociales desplazados por las consecuencias de la I Guerra Mundial, afectados por la crisis social generada por ellas y por la “amenaza” que sentían del surgimiento de la Revolución Rusa, y sus impactos en Italia como en el resto de Europa, especialmente durante los años 1919-1921, y de que pudieran llegar al poder.

En octubre de 1922 Mussolini impulsó convocatorias para que se realizaran concentraciones públicas en toda Italia. Así prepararon su Gran Marcha sobre Roma, llegando a Roma en tren, en autos, o a pie, para forzar o presionar la renuncia de las autoridades políticas, especialmente en las regiones donde había autoridades socialistas, que dominaban principalmente el norte de Italia. El objetivo de la Marcha era tomar el poder para Mussolini. Desde el 22 de octubre de 1922 empezaron a llegar a Roma, amenazando de hecho con la guerra civil si les impedían la llegada. Trump ha creado condiciones para un enfrentamiento civil en la sociedad norteamericana, desde las acciones policial represivas contra negros y afrodescendientes hasta la de enfrentamientos de sus seguidores con otros ciudadanos.

La situación llegó a ser tan tensa que el entonces Primer Ministro italiano, Luigi Facta, impuso un estado de sitio, para la ciudad de Roma, acto que el Rey, Víctor Manuel III, lo suspendió, facilitando que el 31 de octubre se realizará la gran concentración convocada, permitiendo que Mussolini al día siguiente se hiciera con el poder, impusiera su Gobierno e iniciara su dictadura, la que fue estructurando poco a poco, pero de manera acelerada.

Características del fascismo fue su nacionalismo, su totalitarismo, su antiliberalismo, su antimarxismo, su antisocialismo, su anticomunismo, el culto a la personalidad de Mussolini procurando, con ello, un control y la subordinación de todas las autoridades y líderes políticos, el control del Partido Nacional Fascista, convirtiéndose Mussolini en el líder de masas más importante de ese momento en Italia. El culto a la “personalidad” individualista de Trump es parte de su arraigo en una gran masa de ciudadanos y votantes.

Como gobernante Mussolini impulsó una serie de leyes y acciones administrativas de actos de gobierno contra personas y grupos sociales, con un profundo carácter racial, en ese momento contra judíos, exceptuando a los “judíos convertidos en arios”, o que prestaban ciertos servicios al Estado. Estableció leyes que impedían matrimonios con judíos, que emplearan judíos, que impedían el ingreso de judíos a Italia, de retiro de la ciudadanía italiana, que impedían inscribir niños judíos en escuelas públicas.

Estas leyes se impulsaron por la influencia de Hitler en Italia, y por el acercamiento político de Mussolini y de Hitler.

Mussolini exhortó a que los italianos se declararan racistas. Hasta llegaron a elaborar el “Manifiesto de la raza”, con apoyo de una gran cantidad de intelectuales y personajes de la cultura. Allí se hablaba de la existencia de razas humanas, razas grandes y pequeñas, de la raza como concepto biológico, de la pura “raza italiana”, de distinguir entre mediterráneos de Europa, de los orientales y los africanos, excluyendo categóricamente a los judíos de la raza italiana, entre otros conceptos.

En 1922 en Italia había una crisis del sistema político, un vacío de poder. La Marcha sobre Roma fue un movimiento político, una acción política para imponer un gobierno de derecha y autoritario. La base social de Mussolini era el sindicalismo con la Confederación Italiana de los Sindicatos Económicos y la Confederación Nacional de Corporaciones Sindicales, particularmente. La base social de Trump también es de sectores laborales y sindicales, de campesinos y de habitantes de zonas rurales.

El 27 de octubre de 1922 el gobierno italiano, del Primer Ministro Facta, dimitió mientras los fascistas iban controlando el escenario político. La izquierda italiana, incluido el Partido Comunista, nada pudo hacer contra la Marcha. Los otros líderes políticos trataban de llegar a un acuerdo político con Mussolini, que impuso el 30 de octubre un Gobierno de Coalición, controlado por Mussolini, de nacionalistas, de los grupos llamados populares, de los democrático sociales nittianos, giolittianos, salandrinos e independientes filofascistas, mientras la Marcha avanzaba sobre Roma.

La llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos fue intempestuosa. Tradicionalmente no era un cuadro político, un líder político, ni siquiera de larga tradición y vínculo con el Partido Republicano, hasta había apoyado en el pasado a líderes y candidatos del Partido Demócrata. No era en sentido estricto un militante político. Nunca ejerció un cargo de elección popular. Era un intruso en ese Partido Republicano y en la política tradicional norteamericana, donde logró imponerse en las elecciones internas de ese partido, en las llamadas elecciones primarias.

Su campo principal de acción estaba en los negocios e inversiones. En el campo político desplazó líderes tradicionales e históricos dentro del Partido Republicano, haciendo uso social, especialmente, de las redes sociales digitales, que en las elecciones norteamericanas empezaron a desempeñar un gran papel desde las elecciones del 2008, en ese momento usándolas Barak Obama.

Las redes sociales sustituyeron espacios tradicionales de comunicación de líderes, candidatos y partidos políticos, sin que los desplazaren del todo, con la ventaja de que son mecanismos al instante, más baratos, directos a los públicos que están destinadas, fáciles de conexión, con cantidades masivas de participantes o de “seguidores”.

Donald Trump, quienes le han estudiado, afirman, que se vinculó a estas redes desde el 2009, con sus actividades profesionales y empresariales, logrando gran alcance de masas.

A la cuenta de Twitter, su medio favorito de comunicación, se vinculó desde ese mismo año, 2009. Así hizo su campaña del 2016 y así la repitió en el 2020. Pero no solo hizo campañas electorales de esa forma. Todo su gobierno, 2016-2020, lo manejó y comunicó principalmente en sus acciones constantes, al instante, mediante su Twitter, con más de 40.000 twitts, según lo han estudiado, durante todo este período. También utilizó hashtags, retuis, las plataformas digitales como Instagram, Facebook y otras.

La imagen proyectada de Trump es la del Héroe, la del superhéroe capaz de hacer grande a los Estados Unidos y de volverlo a hacer, como planteó para esta campaña electoral.

Para Trump los Estados Unidos estaba primero, había que recuperar su economía, sus espacios económicos, de manera que sus relaciones económicas no fueran deficitarias, de allí el ataque y la rediscusión de los tratados de libre comercio con Canadá, México y su disputa con China. El retorno de empresas a Estados Unidos para revitalizar su economía fue clave, la recuperación de empleos en sus primeros años de gobierno le dieron fuerza, la crítica a la infraestructura vial y de comunicaciones que hacía le depararon seguidores, su preocupación por el empleo fue determinante antes de la Pandemia.

Para Trump el papel de los Estados Unidos se había debilitado internacionalmente, de allí que cuestionara el proceso globalizador del que formaba parte, rompiendo alianzas estratégicas militares, económicas y políticas, saliéndose de algunos compromisos internacionales, impactando los escenarios geopolíticos y geoestratégicos.

En lo interior arremetió contra el Partido Demócrata al que constantemente atacaba de socialista y de querer introducir el comunismo en Estados Unidos, sabiendo que en Estados Unidos el Partido Comunista existe desde 1919. Esta lucha contra el socialismo la quiso llevar, sin éxito, y sin investigaciones del Congreso, casi hasta los niveles de la época macartista de la década del 50, a pura publicidad y ataques mediáticos.

Hizo del Partido Demócrata su principal enemigo político y le convirtió en su principal adversario a derrotar por el bien de los Estados Unidos y del pueblo norteamericano, porque los males internos de los Estados Unidos se los achacaba a este partido y a las estructuras políticas e institucionales dominantes en ese país.

Poca atención prestó a los problemas sociales de los negros, de los afroamericanos, de los latinos. Su discurso contra los mexicanos y puertorriqueños, desde el inicio de Gobierno, lo era contra todos los latinos, contra todos los migrantes, contra los mexicanos, con su lucha por el muro fronterizo, casi una obsesión, logró detener bastante los procesos migratorios terrestres hacia los Estados Unidos, estableciendo una alianza estratégica con el con Gobierno de México el que puso casi 30.000 efectivos militares a resguardar la frontera para contener a los migrantes.

Su principal atención eran los ciudadanos norteamericanos y no los que habían llegado, como migrantes, o ilegalmente, a Estados Unidos. Sus políticas antimigratorias dividió familias, separó niños de sus padres, se acentuaron cotidianamente.

Ley y Orden, consignas fundamentales, que autoritariamente blandía para recordar la mano dura de su gobierno.

Cuando Trump se enfrentó a Hillary Clinton, en el 2016, la presentó como la representante de las estructuras de poder, que él cuestionaba. Cuando se enfrentó a Joe Biden, en el 2020, lo presentó como el parásito de la política, que tenía 46 años de estar en política, que nunca había trabajado, decía.

A Hillary como a Biden los presentó como lo más negativo siendo Trump el factor positivo, el salvador de los Estados Unidos, presentándose, en muchas ocasiones como la víctima de los medios de comunicación, a pesar de que tenía los propios que lo defendían y exaltaban. Este campo para Trump era un campo minado contra la corrupción imperante.

El discurso de Trump fue vulgar, ofensivo, insultante, siempre negativo hacia sus contrincantes, siempre combatiendo todo lo que se le oponía o creía que se le enfrentaba. Atacó instituciones, medios de comunicación, personas, líderes de todo tipo.

En las elecciones que acaban de pasar, el 3 de noviembre, Trump enfrentó su peor crisis de gobierno, de sus políticas y acciones Ejecutivas, especialmente por el impacto del surgimiento de la Pandemia del Coronavirus Covid-19, y su imponente desarrollo en los Estados Unidos, que también paralizó el mundo en sus relaciones económicas internacionales, que bloqueó las redes de intercambios productivos, de comercio, de transportes internacionales y locales, de turismo, de millones de contagiados y de muertos.

En el caso del gobierno de Trump despreciando el papel de los científicos en esta lucha, contra el COVID-19, estimulando con su actitud la expansión de la pandemia en los Estados Unidos, como un elemento de limpieza “étnica”, entendiendo que los afectados con este virus son principalmente sectores y poblaciones pobres, de migrantes, de negros y afroamericanos, de latinos, poblaciones marginales. Quizá su desinterés estaba asociado a la eliminación de votantes, por la pandemia, más del Partido Demócrata que del Republicano.

Irresponsablemente convocando a manifestaciones en el período electoral, de carácter masivo o presencial, facilitando de esa manera los contagios.

Frente a las elecciones últimas, sabiendo de la situación de la pandemia, de las dificultades de las concentraciones humanas, del resultado preliminar de las encuestas desfavorables a él, empezó a cuestionar todo el proceso electoral, presentándose como una víctima del mismo y de los mecanismos de fraude que podían hacerse mediante los sistemas de emisión de votos que hay en Estados Unidos, debilitando la institución federal de correos en este campo, incitando a la población que le sigue fanaticamente a que se estaba fraguando un fraude en su contra, apoyándose en bases sociales incultas, de poca educación, de los grupos fascistas, nacionalistas, racistas, supremacistas, anti migracionistas, misóginos, conservadores en general, en los miembros de la Asociación del Rifle Norteamericana, en la población de tradición religiosa pentecostal, especialmente de la población de los Estados centrales y rurales de los Estados Unidos. Mientras Mussolini combatió y persiguió a los pentecostales, en una sociedad italiana muy católica, Trump los apoyó y los hizo sus aliados estratégicos, en una sociedad no tan católica.

Nadie como Trump había cuestionado el proceso y el sistema electoral de los Estados Unidos, que se tenía como un modelo democrático casi ideal, de larguísima tradición histórica, confiable en todos sus extremos, donde la posibilidad de hacer fraude electrónico es de 0.009 %. Con este cuestionamiento quebró la credibilidad de la misma población norteamericana en su propia estructura democrática. Siempre habló de que las elecciones y su triunfo se la habían robado. Este fue parte del argumento que utilizó para la Marcha sobre Washington, impedir el robo de su elección y triunfo.

Cuestionó el mismo sistema electoral de votos populares donde fue ampliamente derrotado, así como el de los electores del Colegio Electoral, que surgen de esos votos populares, donde también sufrió una amplia y contundente derrota, que son los que en definitiva definen el ganador.

De acuerdo al sistema electoral de los Estados Unidos, cada uno de los 50 Estados, más el Distrito Capital, tienen sus propios sistemas de votación y de conteo de votos. De hecho, son 50 procesos electorales, cuyos resultados tienen que tenerse el 14 de diciembre, habiendo sido las elecciones el 3 de noviembre. Certificados estos procesos electorales de los Estados su informe de resultados se pasa al Congreso el 6 de enero, lo que sucedió, para sobre las certificaciones de votación declarar el candidato ganador de las elecciones para que asuma, formalmente, el 20 de enero la Presidencia de los Estados Unidos.

No satisfecho Trump con los resultados empezó a cuestionar, bajo el pretexto de fraude hecho de distintas maneras, resultados electorales de aquellos Estados que más Electores dan al Colegio Electoral con la finalidad de cambiar el resultado final. Impugnó casi en 60 localidades, de los distintos Estados, la emisión de votos, sin resultado favorable a sus pretensiones, así fallados en su contra por Cortes Federales.

No satisfecho con esto desde el mismo día 14 de diciembre empezó a preparar el ambiente contra lo resuelto que tenía que conocerse el pasado 6 de enero en el Congreso.

Su objetivo, al estilo de la Marcha sobre Roma de Mussolini, una gran Marcha sobre Washington el 6 de enero cuando el Congreso debía conocer los resultados, para detener allí el robo electoral que se le había hecho, sitio en el que todavía se podían impugnar resultados conforme se fueran dando los informes de las certificaciones electorales de los resultados de las votaciones, y tratar de anularlos con el propósito de que, en situación extrema, el resultado pasara a la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, donde tiene una amplia y holgada mayoría de Jueces nombrados por el Partido Republicano, y por su propio Gobierno, todos de características conservadoras en su formación profesional.

La Marcha sobre Washington no solo para presionar con la multitud, sino para actuar, como lo hicieron, sobre los Congresistas reunidos, e impedir de esa manera la proclamación y reconocimiento de la Presidencia para Joe Biden. La Marcha sobre Washington, fue debidamente planeada, hasta en el asalto al Congreso, para cambiar los resultados electorales por la presión de los manifestantes. La Marcha sobre Washington no fue una movilización de desobediencia civil, fue una acción debidamente impulsado de desacato, de desconocimiento, de no aceptación del resultado de la elección del 3 de noviembre, ni fue un simple asalto al Congreso como inicialmente lo pintaron. Fue una acción contra los congresistas, su institucionalidad y contra la misma Constitución Política de los Estados Unidos.

Los movilizados iban con la intención de tomar el Congreso, de asaltarlo, de impedir que sesionara. Minutos antes los convocados a Washington, que llegaron de distintas partes de los Estados Unidos, se habían reunido en la Casa Blanca, donde fueron alentados por miembros de la Familia Trump a actuar violentamente contra los congresistas. De la Casa Blanca fueron invitados a marchar sobre el Congreso, al edificio del Capitolio, para tomarlo. Así se movilizaron las hordas trumpistas.

De hecho, Trump esperaba una imposición de la multitud sobre los congresistas, del “pueblo” sobre sus “representantes”. Estaba a las puertas de un Golpe de Estado, de una situación de sedición popular, que alentó constantemente desde que cuestionó el resultado electoral aún días antes de que se produjera la votación.

Llamaba a que se reconociera que él debía seguir gobernando, que debía mantenerse en la Presidencia, que desconociera a Joe Biden. De hecho, proponía un golpe de Estado institucionalmente ejecutado en su favor.

Las elecciones para Trump habían sido un éxito, aun en su derrota electoral. Había llegado casi a los 75 millones de votantes en su favor, lo que lo convertía en un líder popular, populista, como no tiene el Partido Republicano, como tampoco lo hay en Estados Unidos en el campo político. Trump como fenómeno político había irrumpido como el principal dirigente político de masas en los Estados Unidos. Había desplazado a todos los dirigentes de la estructura organizativa del Partido Republicano y no había casi ninguna duda de que sería el candidato de las elecciones del 2024, a las que ya había anunciado que volvería a participar.

Las elecciones para el Partido Republicano también fueron exitosas a nivel del Congreso, donde aumentó el número de diputados. Perdió el Senado, por la derrota del 5 de enero de los senadores de Georgia, que en parte ya había perdido desde el 3 de noviembre. La actitud de Trump contra el proceso electoral en general, de fraude en su contra, se ha señalado como una causa adicional para que el 5 de enero estos dos senadores republicanos perdieran, dándole un triunfo apretado al Partido Demócrata del Senado, y del Congreso, lo que obligará al Presidente Biden a un gran proceso de negociaciones políticas constantes, en lo que tiene gran experiencia.

La derrota de Trump no ha acabado con la derrota del fascismo en Estados Unidos. Con Trump se ha alimentado esta tendencia política, que en Estados Unidos tiene más de 1000 distintas organizaciones fascistas y filofascistas de diferentes tipos, que agrupan todo tipo de ciudadanos, lo que explica parcialmente también por qué Trump tiene seguidores latinos, afroamericanos, entre otros grupos. Trump puede convertirse en su líder más importante aun cuando lo llegaren a marginar de procesos político-electorales. Trump puede seguir siendo el emblema del fascismo actual en los Estados Unidos y el agitador político más importante de oposición al nuevo gobierno que inicia el 20 de enero. Podría llegar a convertirse en un mártir político si se le llega a apresar con motivo de los juicios y acusaciones que le seguirán.

Con esta tendencia populista de Trump quizás entramos a una nueva etapa de liderazgos políticos en los Estados Unidos, liderazgos de masas, de populismos políticos…

Los sucesos de asalto al Capitolio, que se señalan de terroristas, que le imputan a Trump su responsabilidad, lo que ha abierto es un juicio político contra él, ya aprobado en el Congreso, ahora en manos del Senado, juicio que puede concluir, ya no en su destitución, sino en una sanción político-jurídica que lo inhabilite para participar en futuros procesos electorales y a puestos de elección pública. Este es el resultado óptimo que esto puede tener.

Si de algo no va a escapar Trump es de la persecución judicial a la que será sometido por una serie de acusaciones que ya le tienen montadas, de las que difícilmente saldrá triunfante de todas ellas.

La Marcha sobre Washington sigue latente para el próximo 20 de enero, con posibilidades de altos grados de violencia, y hasta de actos terroristas contra su realización, y de posibles atentados contra Biden y las nuevas autoridades públicas norteamericanas. Lo que tradicionalmente ha sido una actividad de traspaso de poder festiva, popular, y tranquila, la del 20 de enero es un traspaso de poder que se realizará con un público altamente militarizado, con uniformes militares, con medidas extremas de seguridad y posiblemente sin caminata del Congreso a la Casa Blanca…con protestas republicanas y pro trumpistas en diferentes partes de los Estados Unidos. Será, por todo esto, más una ceremonia virtual que física presencial. Estos son los nuevos Estados ¿Unidos?

La armada costarricense, la Guerra de Coto y buques de guerra extranjeros en las aguas territoriales de Costa Rica

SURCOS comparte el texto del académico alemán, Dr. Jochen Fuchs, escrito durante su última estadía en Costa Rica. Fuchs trabaja en la Universidad de Magdeburgo en Alemania, cuenta con doctorados en Derecho y en Ciencias Políticas, y además es autor de libros de guías turísticas de Costa Rica.

La armada costarricense, la Guerra de Coto y buques de guerra extranjeros en las aguas territoriales de Costa Rica

Hoy Costa Rica no tiene ejército, ni armada. En vez de una armada o por lo menos buques de guerra, Costa Rica tiene barcos armados ––regalitos de los EE.UU.–– como las patrulleras de la clase Libertador (34 metros, 168 toneladas, sin cañón de 25 mm, pero con ametralladoras), entre tanto para fortalecer el “liderazgo de Costa Rica en la región en la incautación de drogas” según presidente Solís.

Bueno, hasta ahora, la guardacosta del líder en la región no ha hundido ninguno de los (al menos) tres submarinos frente a la costa de la península de Osa y a veces tampoco una armada costosa es un garantía para un suceso deseable, porque los elementos pueden ser más poderosos como capitanes (recuerdo a Felipe II, quien, según la leyenda dijo: “No envié mis naves para luchar contra los elementos” al recibir la noticia de la derrota de su “Grande y Felicísima Armada”) – y los elementos no se pueden sobornar (pero esa es otra historia).

Costa Rica muchas veces no tuvo experiencias buenas con buques de guerra durante su historia. Los piratas llegaron en buques de guerra a Matina no para transportar cocaína, sino cacao desde allí a costas más ricas que las de Costa Rica.

Y en el año 1666, cuando otros piratas, ahora bajo el mando de Eduard Mansvelt y Henry Morgan llegaron en sus buques de guerra a Costa Rica, no había armada que pudiera salvar a la provincia de ellos, solo gracias a un milagro y gracias a la Virgen de Rescate (hoy patrona de la Fuerza Pública – y, por lo tanto, también de la guardacosta de Costa Rica) ellos regresaron a sus barcos sin saquear y devastar la provincia pobre.

No todos los buques de guerra vinieron a robar a Costa Rica. En la segunda mitad del siglo XIX un buque de guerra alemán llegó para una visita de cortesía a Puntarenas.

Muy culto, muy educado, según las costumbres tradicionales y reglas alemanes, el capitán ordenó a sus marineros saludar al país con 21 tiros de saludo; los marineros obedecieron, disparando los 21 tiros de saludo para demostrar que no habían venido a robar los sacos de café ni de los ricos cafetaleros costarricenses ni de los comerciantes alemanes sino a tomar cafecitos, parlar con la chicas, etc. Según las costumbres tradicionales ahora el comandante del puerto tuvo que ordenar a sus súbditos contestar el saludo del buque de guerra alemana también con 21 tiros de saludo. El comandante costarricense ordenó, sus súbditos tiraron una vez, tiraron otra vez y tiraron también por tercera vez… y fin. El cañón no funcionó más, el cañón se rompió y el capitán se ofendió. El comandante del puerto estaba consternado e invitó al capitán, los oficiales y la tripulación a una fiesta. El cañón debió repararse y los 21 disparos de saludo compensados después de la fiesta. La fiesta fue agradable, se reparó el cañón, el comandante del puerto dió a sus súbditos la orden de disparar los 21 tiros de saludo. Sus gentes obedecieron, dispararon una vez, dispararon dos veces, tres veces, cuatro veces, cinco veces – y fin. El cañón estaba roto. El capitán estaba aun más ofendido. ¿Solo el capitán? ¡No! Alemania estaba ofendida. El comandante del puerto estaba más consternado. ¿Solo el comandante del puerto? ¡No! Todo Costa Rica ––o por lo menos el presidente del país–– estaba consternado e invitó al capitán y a los oficiales a un gran baile en San José, donde se iban a compensar los tiros de saludo, 21 tiros de saludo naturalmente. El baile fue hermoso y el cañón de San José funcionó. ¿Bien está lo que los súbditos bien acaban? ¿Estaba satisfecho el capitán? No del todo, porque no todo empezó bien. El capitán informó al Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania sobre los insultos de Alemania en Puntarenas – la carta todavía está en el archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores (“Auswärtiges Amt”) de Alemania en Berlín. Alemania no olvida.

Costa Rica sí – al menos a veces. ¿Quién sabe hoy, fuera de las cátedras de historia, que Costa Rica, un país que se enorgullece de tener más maestros que soldados (incluso antes de que se prohibiera el ejército), ha invadido un país sin ejército ni armada tres veces?

En 1900, el entonces presidente francés Loubet decidió, en virtud de una convención de 1896 entre Costa Rica y Gran Colombia, poner fin a las disputas sobre la frontera entre los dos países y que Costa Rica, insatisfecho con el resultado, no había firmado. Según el Fallo Loubet, todo el territorio en el sur de Punta Mona, incluida Gandoca, debe pertenecer a Colombia, el Río Sixaola debe ser enteramente un río colombiano y no un río que marque la frontera.

Un año después de la separación de Panamá de Colombia (y después de la proclamación de la República de Panamá) en 1903 el ejército nacional de Panamá, bajo el mando del General Esteban Huertas, héroe de la independencia, intentó un golpe de estado, pero fracasó. Por el miedo a que él u otro militar intentaran intervenir nuevamente en la política, el gobierno disolvió el ejército – también una solicitud de los Estados Unidos, que quería un Panamá débil, para garantizar su proprio dominio sobre la zona del canal (entonces en construcción).

Y ahora era el momento de Costa Rica. Su ejército glorioso (al menos desde la batalla de Santa Rosa) capturó a Gandoca maravillosamente – de hecho, el gobierno envió menos de 20 soldados para ganar esta batalla contra el país joven, su nuevo país hermano en el sur. El gobierno panameño protestó – nada más.

Y nuevamente (cinco años después): Costa Rica conquistó toda el área hasta el río Sixaola. Y otra vez: El gobierno panameño protestó – nada más.

En el año 1914 el entonces presidente, no de Francia (él no tuvo tiempo debido a la Primera Guerra Mundial) pero el de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Edward Douglass White, decidió que la frontera “es una línea que, partiendo de la desembocadura del río Sixaola en el Atlántico, sigue el canal de dicho río aguas arriba hasta llegar al río Yorkin o Zhorquin; luego sigue el canal del río Yorkin – thalweg – aguas arriba hasta aquellas de sus cabeceras hasta que está más cerca del contrafuerte que es el límite norte del área de drenaje del río Changuinola o Tilorio, de allí siguiendo el canal que contiene dicha cabecera hasta dicho contrafuerte, de allí a lo largo de dicho contrafuerte que separa las aguas que van al Átlántico de las que van al Pacífico; de allí a lo largo de dicho contrafuerte hasta el punto cerca del noveno grado de latitud norte más allá del cerro Pando que es el punto al que se refiere el artículo primero de la convención del 17 de marzo de 1910” (Laudo White) – pero ahora Panamá no firmó (Costa Rica sí). No hubo cambios reales. El statu quo se mantuvo. Los costarricenses quedaron en Sixaola y los panameños en la zona sur en los alrededores del Golfo Dulce.

Diario de CR, 26 de enero de 1937.

En 1917, el Congreso confirió al ministro de Guerra José Joaquín Tinoco (golpista del estado contra el presidente Gonzales Flores debido a su veto contra al contrato petrolero Pinto – Greulich (ver: Carlos Cortés, El año de la ira, p. 140 ff.) y hermano del entonces dictador Tinoco), no solo el grado de general de brigada, sino también una concesión de cocales en la zona del Golfo Dulce. Debido a la intervención del pueblo (ver: Alejandro Bonilla Castro, Movimientos sociales y represión del Estado en la dictadura de Tinoco, 1918-1919.), de los Estados Unidos (“USS Castine” en Limón y “USS Machias” en Puntarenas) y la bala de la esquina calle 3/avenida 7 en San José, José Joaquín Tinoco no pudo utilizar la concesión, sin mencionar que el rea estaba bajo jurisdicción panameña. Pero sus actividades en la zona también sentaron las bases para un conflicto ‘caliente’ un poco más tarde.

Después de la caída forzada de la dictadura en 1919, la sociedad costarricense no estaba unida, había muchas diferencias no solo sociales sino también políticas (los seguidores de la dictadura todavía estaban presentes y activos); el 15 de septiembre de 1919 solo hubo una quema pública de los cepos y no de los hombres, que eran leales a Tinoco ( = ver: “La Tribuna” 19 de febrero de 1921 p.1: “Los tinoquistas regresan” versus “La Tribuna” 20 de febrero de 1921, p. 6: hoja suelta firmada de Sr. Jiménez “de estilo enarderido de patriota ante el arribo de los tinoquistas”) y como reacción a un rumor sobre la publicación de un libro de la esposa de Tinoco bajo el título “El Mesías que llegará” (“La Tribuna” 22 de febrero de 1921: “Aquí los pillos que mataron y robaron sin freno van cobrando nuevamente prestigio. Muchos que eran figuras insignificantes antes de la tiranía, ahora se levantan hechos personajes, teniendo por base un pedestral de deshonra y de descredito.”) y en esta situación un conflicto pequeño ––no necesariamente sangriento–– con los vecinos, los invasores, a los ojos no solo del gobierno pero de muchos ticos, permiten la unidad del pueblo o, en las palabras de Ronald Díaz, “una mayor cohesión entre sus habitantes” , especialmente si los vecinos no tienen un ejército y Costa Rica buenas experiencias en ganar juegos de este tipo contra ellos.

¿Y cómo se hizo? Al principio, nadie dijo nada en público. Hubo discusiones en el Congreso sobre problemas y cuestiones no relacionadas con el plan de invasión (ver “La Tribuna” 22, 23, 24 y 25 de febrero de 1921). Por primera vez “La Tribuna” del 24 de febrero de 1921 informó en la página 5 bajo el título “El Gobierno envió tropas a la región del sur”, que “fueron reclutados unos pocos individuos (…) no a apagar desórdenes en las Minas de Abangares” ni “con motivo de los movimientos obreros (de Limón, J.F.), pero: “todo este movimiento tiene origen en ciertas incursiones que han estado haciendo al territorio costarricense, por la región del Golfo Dulce, individuos de otras nacionalidades que llegan hasta a causar daño; y para contener ese mal es que han enviado el número de individuos (cincuenta, J.F.) de tropa que se creyó necesario.” El día siguiente, el 25 de febrero de 1921, “La Tribuna” informó (p. 2 bajo el título “Como nos juzgan en Panamá”: subtítulo: “Limón y Puntarenas son barracones y los costarricenses un saco de vanidades”) sobre un artículo de “La Estrella de Panamá”. Según “La Tribuna”, el periódico panameño había escrito sobre Costa Rica que “en las ciudades del interior falta la higiene. Por lo mismo, no deben pensar los yanquis en venir de vacaciones a nuestro suelo porque ellos necesitan ciudades limpias.” Por primera vez, el tema de la invasión se puede encontrar prominentemente en la primera página de “La Tribuna” del 26 de febrero de 1921 bajo el título “Ejerciendo actos de soberanía”: “Panamá ha mantenido dentro del territorio nuestro, autoridades suyas, ejerciendo toda clase de actos de soberanía, sin respeto por lo ajeno (…) ha otorgado concesiones, disfrutando él de todos los tributos correspondientes. Para la vecina República fue, pues, la resolución del Juez Americano (Laudo White de 1914, J.F.), un pedazo de papel”. Luego “La Tribuna” se quejó del insulto a la bandera costarricense, el insulto al honor nacional: “algunos panameños patrioteros acudieron a la forma canallesca de patear nuestra bandera. (…) El rastacuerismo de los panameños que causaron agravio a nuestra bandera es anemia en el torrente del patriotismo.” Al final del artículo había un resumen de los periodistas que trabajaron para crear una mayor cohesión entre los ticos: “Como ciudadanos del país libre y como periodistas honrados, hacemos vibrar la cuerda más sonora de nuestro patriotismo y echamos nuestra protesta a que vuele por todos los àmbitos donde se agiten vientos de libertad y de decoro.” El día siguiente (“La Tribuna” 27 de febrero de 1921, p.1) un Sr. Philos escribió ¡Iremos! ¡La sangre joven, honrada y de puro costarricense que ama a su Patria y que a ella dedica su vida, sin más fin que hacerle todo bien, como una madre, nos buye, nos exalta, nos obliga a gritar, con todas las fuerzas del alma costarricenses! (…) Todos debemos luchar y si es el caso, morir. Seremos vencidos, pero no olvidemos que puede venir un gran conflicto que convierta a los que quieren esquilmar en esquilmados. Mi vida toda está para servir a Costa Rica y todos los jóvenes de este Patria deben unirse.”

Y la estrategia funcionó bien: En Cartago hubo manifestaciones patrióticas, “el cuartel (…) es visitado por numerosos grupos de los diferentes categorías sociales y bandos políticos, que acuden presurosos a ofrecer sus servicios militares, (…) están llegando grupos de campesinos de Orosí, Arenilla, Tejar, Agua Caliente y otros lugares, a ponerse a las órdenes de la Comandancia” y “el »Centro Internacional de Trabajadores« tomó un acuerdo y envió al Gobierno un voto de adhesión” (“La Tribuna” 1 de marzo de 1921, p. 2).

Los trabajadores del Ferrocarril al Pacífico hicieron una contribución para la Cruz Roja (“La Tribuna” 2 de marzo de 1921, p. 6), las Srtas. telefonistas hicieron lo mismo (“La Tribuna” 4 de marzo de 1921, p. 5) y el Teatro Variedades anunció una “función a completo beneficio de la Cruz Roja costarricence con película de Guerra” (“La Tribuna” 3 de marzo de 1921, p. 5). Don Paco Amerling organizó un batallón de voluntarios. Ellos “han dado en llamarlo »Batallón de la Muerte«” (“La Tribuna” 3 de marzo de 1921, p. 1). Todos los días un comerciante colocaba un anuncio en “La Tribuna”: “Don Calixto Madrigal está decidido a prestar su contingente a los clientes, dado que no puede por su excesiva gordura trasladarse donde quisiere a estar en el pueblo de Coto, viendo negros panameños.” (ver por ejemplo 3 de marzo de 1921, p. 4). Los hombres de la “facultad de Dentistería ofrecen sus servicios” (“La Tribuna” 4 de marzo de 1921, p. 3) 500 carretoreros de San José (“La Tribuna” 4 de marzo de 1921, p. 5) y “la señora doña Liduvina de Madrigal, obstetra graduada de la Escuela de Obstetricia, ofreció sus servicios aquí en San José gratuitos a las esposas de los militares en Campaña” (“La Tribuna” 6 de marzo de 1921, p. 1).

Y no solo los ticos sufrieron la fiebre del patriotismo: La colonia española “se ofrecía a hacer los servicios de policía” (“La Tribuna” 2 de marzo de 1921, p. 1), la colonia china de Puntarenas recolectó 3.000 Colones – la colonia suiza solamente 500 Colones (“La Tribuna” 5 de marzo de 1921, p. 5) “la colonia alemana ha puesto a disposición del Gobierno el edificio del Club Alemán, para un hospital de sangre” (“La Tribuna” 3 de marzo de 1921, p. 1), la colonia americana “la existencia total de abastecimientos de cirujía” (“La Tribuna” 6 de marzo de 1921, p. 1) y “se alistan varios nicaragüenses” (“La Tribuna” 4 de marzo de 1921, p. 2) [wegen der zitate stimmen die zeiten nicht!]

¿Qué había pasado mientras tanto en el frente? El gobierno costarricense envió a Héctor Zúñiga Mora como comandante militar al sur, el comandante envió un telegrama a Panamá informándoles que estaban actuando de acuerdo con el Laudo White y que van a enarbolar la bandera costarricense en el Pueblo Nuevo de Coto. El 21 de febrero de 1921, el coronel Zúñiga y un teniente con 100 soldados llegaron a bordo de una ‘gasolina’ – como vanguardia de la armada costarricense – a Pueblo Nuevo de Coto e informaron al jefe policial panameño del sitio sobre sus planes. El jefe de policía local, como sus colegas años antes en Gandoca y Sixaola, protestó, se retiró e informó a sus superiores.

Y ahora ha sucedido algo diferente, ahora Panamá se ha movilizado. Porque Panamá no tenía ejército, los policías fueron movilizados y en vez de los policías, los bomberos realizaron las tareas de la policía. (No es una excepción extraordinaria en ese tiempo, en el año 1919 los bomberos de San José lucharon junto con la policía contra los manifestantes usando su ‘bomba Knox’ para dispersarlos.) También hubo voluntarios y veteranos de la guerra de mil días. Como no había ejército, ni los policías ni los voluntarios ni los veteranos tenían armas adecuadas. El gobierno compró armas de tiendas en la capital y tomó los 50 rifles de un escondite secreto en el sótano de la sede del presidente. Luego marcharon hacia el norte – contra el enemigo.

¿Y el enemigo? ¿Qué hizo el enemigo? El enemigo estaba esperando, el enemigo esperaba refuerzos, el enemigo esperaba a la armada. ¿Y el comandante militar? ¿Qué hizo el coronel Héctor Zúñiga Mora? El coronel estaba cazando junto con el coronel González. Es aburrido esperar, así que el coronel Zúñiga y el coronel González no solamente esperaron, sino que fueron a cazar.

Los coroneles encontraron al enemigo mientras cazaban. Eran solo dos coroneles y los enemigos eran muchos. No todos tenían armas, pero eran muchos. Como comandante militar, el coronel era un experto en estrategia y también un experto en tácticas militares. Por lo tanto, no luchó como un león, ni como un gallo, ni como un toro bravo, no fue valiente hasta la muerte. Se rindió (el Presidente Acosta: “él ha muerto por la Patria” – “La Tribuna” de 1 de marzo de 1921, p. 6). El coronel González como experto militar se rindió también. Los subordinados siguen el ejemplo dado por los superiores. Los soldados del coronel también se rindieron y ahora todos los panameños tuvieron armas buenas.

¿Y los refuerzos, la armada? ¿Qué estaban hacienda los panameños? Ahora los panameños estaban esperando a la armada. En la Guerra hay que esperar a muchos. Todos.

Pero valió la pena. Primero vino “La Sultana”, un buque insignia con más soldados. Bueno, no el buque insignia de la armada, sino el buque insignia de la colonia española de Puntarenas, donde “La Sultana”, que transportaba a la colonia española, participó en la procesión marítima en honor a La Virgen del Carmen ( = ver: Luz Mary Arías Alpízar/ Oriester Abarca Hernández: Acerca de los orígenes de las festividades de la virgen del mar en la ciudad de Puntarenas. Diálogos Vol. 16 No. 1 <2015>). Como ni la tripulación ni los soldados sabían que ahora panameños y no ticos estaban esperando a la “La Sultana”, la resistencia de los soldados de la ‘gasolina’ “La Sultana” no era muy fuerte y los panameños captuaron 25 rifles, una ametralladora nueva y 6 mil tiros más. “La Estrella” llegó el 1 de marzo y después de una breve lucha el arsenal panameño tenía suficientes armas para una compañía de voluntarios nuevos. El destino de “La Esperanza”, que llegó como el último barco de la armada, fue similar. Sola hubo una diferencia: No tenía una nueva ametralladora, sino solamente un fonógrafo. Al llegar, el fonógrafo tocaba el himno nacional costarricense. El himno nacional tampoco salvó a “La Esperanza” y los panameños le dispararon al hombre que operaba el fonógrafo.

Costa Rica perdió una armada y una batalla, la batalla de Coto. El ejército de tierra costarricense tuvo más éxito en la costa atlántica, donde no tenía armada pero tomó el tren de la United Fruit Company. El 4 de marzo, el acorazado “USS Pennsylvania” y un día después el barco de cañón “USS Sacramento” llegaron a las costas y terminaron la Guerra de Coto estableciendo el límite entre Costa Rica y Panamá según el Laudo White. Los panameños perdieron Coto y los ticos perdieron el área al sur del río Sixaola. La decisión del Juez americano se hizo cumplir – firma de Panamá o no. Mao Zedong dijó: “El poder nace del fusil” – no siempre, a veces el poder nace también de los cañones.

El “USS Pennsylvania” no fue el último acorazado en las aguas territoriales de Costa Rica. En 1937, el “Schleswig-Holstein” hizo una visita amistosa (21 – 26 de enero). Era más pequeño y no tan rápido como el “USS Pennsylvania” (la finalidad de ambos barcos era algo similar, el buque norteamericano era uno de los buques objetivos en las pruebas nucleares de los Estados Unidos cerca de la isla Bikini en 1946 y el buque alemán sirvió para la Flota Roja entre 1948 y 1966 cerca de la isla Osmussaar como buque objetivo), pero la recepción del buque de guerra “Schleswig-Holstein” se asoció con una alegría mucho mayor que la visita de su homólogo “Pennsylvania”.

En Limón “el muelle cubrióse a los pocos minutos de enorme cantidad de público” (“Diario de Costa Rica” 22 de enero de 1937, p. 4). La comisión de la colonia alemana estuvo presente no solo con el señor Fuhrmann, el representante del partido nazi en Costa Rica, sino también con el Príncipe Segismundo de Prusia (“Diario de Costa Rica” 22 de enero de 1937, p. 4) que vivió desde 1928 hasta su muerte (1978) en Costa Rica.

Unos días antes, el Gobierno había expulsado un grupo jamaicanos – según el secretario (= ministro) de relaciones exteriores “elementos indeseables” – (oficialmente “por ejercer prácticas de hechicería y ritos seudoreligiosos”) – según el periódico “The Daily Cleanrer” de Jamaica (19 de enero de 1937) “con crueldad y dureza” – tal vez para salvar a los alemanes verlos, o simplemente para ahorrar dinero (para obras públicas más importantes que negros enfermos o locos?), porque “un considerable número de jamaicanos de la raza de color está asilados en los hospitales y el Chapuí, constituyendo un problema económica para nuestro país” como informó “La Tribuna” (26 de enero de 1937, p. 4).

El 22 de enero de 1937, los alemanes llegaron a San José en tren especial. En la estación los esperaba una enorme concurrencia, hubo vivas y aclamaciones (ver “Diario de Costa Rica” 23 de enero de 1937, p. 5), “numerosísimo público hizo objeto de cordial recibimiento a los distinguidos huéspedes” (“La Tribuna” 23 de enero de 1937, p. 5). La “fachada de las oficinas de Hapag Lloyd en esta capital <estaba> magníficamente adornada con el pabellón alemán y la svástica [sic], en honor de los visitantes” (“La Tribuna” 23 de enero de 1937, p. 1), los “marinos de la Alemania rubios como el Rhin [sic]” (“La Tribuna” 23 de enero de 1937, p. 2). “La Tribuna” informó (23 de enero de 1937, p. 5) que ”muchos han enarbolado ambas banderas y entre otros, la casa Bayer ha colgado en la esquina de los altos del Royal Bank, además de las que ya tiene en sus oficinas, un hermoso pendón de la Cruz Bayer, artísticamente bordado en seda el cual resulta una verdadera obra de arte que con justa razón está llamando la atención de todos los que por allá transitan.” y que en la “Librería Alsina” de Josef Sauter “se exhiben tres planos a colores en los cuales se puede apreciar la maravillosa estructura interior de este hermoso buque, el »Schelewig [sic] Holstein«” (22 de enero de 1937, p. 2). El “Gran Hotel” anunció en dos idiomas: “Das Gran Hotel Costa Rica ladet hiermit die deutsche Kolonie zu einem Marimba Tanzvergnuegen, welches zu Ehren der Offiziere und Mannschaften des Linienschiffes »Schleswig Holstein« am 23. Januar im Dachgarten des Hotels stattfindet, herrlich [sic] ein. Eintritt frei: fuer die deutsche Kolonie, Offiziere und Mannschaften. 9 P.M.“ y “GRAN HOTEL COSTA RICA – SABADO 23 DE ENERO – GRAN BAILE CON MARIMBA – en el ROOF GARDEN – en honor de la oficialidad y tripulación del barco SCHLESWIG-HOLSTEIN y de la colonia alemana con asistencia del turismo americano” (“La Tribuna” 22 de enero de 1937, p. 6). (No todos se anunciaron en dos lenguas, el anuncio a “Señores Viajeros” del “SALON LINDY”, un “RESTAURANT ESPECIAL PARA PERSONAS DE GUSTO REFINIDO” con “servicio día y noche”– “Diario de Costa Rica” 24 de enero de 1937, p. 2 o el anuncio de la “FARMACIA QUIROS” de su producto “HEIDISAN – para curar LA GONORREA” – el último casi cada día durante la visita del acorazado “Schleswig Holstein” ver por ejemplo “LaTribuna” 26 de enero de 1937, p. 6 y “Diario de Costa Rica” 22 de enero de 1937, p. 2, solo se podía leer solo en Castellano).

Hubo más invitaciones, por ejemplo del “Teatro Palacio” (“regia función de Gala en honor del Comandante Guenter Krause” – “La Tribuna” 22 de enero de 1937, p. 8), del Club Rotario (“La Tribuna” 26 de enero de 1937, p. 6) o para un pic-nic a la finca “Heinrichshof” de Hans Rudolf Heinrich al norte de Barva (“La Tribuna” 26 de enero de 1937, p. 7) y para un “koctel en el Europa” (“La Tribuna” 26 de enero de 1937, p. 7). Por supuesto, el Club Alemán también invitó: el Club Alemán invitó dos veces, por primera vez a una recepción el 22 de enero (según el “Diario de Costa Rica” del 23 de enero de 1937, p. 5 “una enorme concurrencia, tanto de miembros de la colonia alemana como de nuestra sociedad, asistió”) y por segunda vez a un baile en la noche del 25 de enero de 1937 “después de la boda de los jóvenes Niehaus-Siebe” (“Diario de Costa Rica 23 de enero de 1937). Sobre el último evento “La Tribuna” (27 de enero de 1937, p. 6) informó a sus lectores bajo el título “Ecos del gran baile del Club Alemán en honor del capitán de navío, Gunther Krause, y de la oficialidad del crucero »Schleswig-Holstein« casi solamente sobre los ojos y la figura de la Sra. doña Agmes [sic] Hammelstein de Cubero: “Distinguida y bella dama de la colonia alemana, en cuyos ojos, serenamente azules, se refleja toda la poesía del Rhin [sic], corriente cristalina que copia la gloria del hermoso cielo de su patria, y que prestigió con su elegante figura, el opulento sarao del domingo en el Club Alemán, en honor del capitán de navío Gunther Krause y de la oficialidad del crucero Schleswig Holstein”.

Diario de CR, 27 de enero de 1937.

Para el 26 de enero, el exclusivo Club Unión anunció una “GRAN COMIDA DANZANTE (…) MENU NETAMENTE ALEMAN” (“Diario de Costa Rica” de 24 de enero de 1937, p. 2 y “La Tribuna” 24 de enero de 1937, p. 6) y a “este acto asistió una gran concurrencia, encontrándonos entre ellos el señor presidente de la República y su señora esposa, los secretarios de estado, representantes de otras naciones y elementos de nuestra sociedad y de la colonia alemana” (“Diario de Costa Rica” de 27 de enero de 1937, p. 2) y – quizás por gratitud por el “menú netamente alemán” – hubo un saludo netamente alemán: un saludo hitlerista o “saludo Heil Hitler” (ver foto: “Diario de Costa Rica” de 27 de enero de 1937, p. 2).

Hubo más saludos hitleristas, por lo menos un saludo más. Hay una foto de este saludo nazi (“Diario de Costa Rica” 26 de enero de 1937 p.1). Los marinos no tenían fiestas, bailes, recepciones, pic-nics, funciones de gala, etc. todo el tiempo. También trabajaban:

“Una compañía (…) desfiló (…) por las calles (…) dando la magnífica impresión de la educación (…)” (“La Tribuna” 26 de enero de 1937, p. 2). Y el periodista estaba entusiasmado, estaba más que entusiasmado, elogió y vitoreó a los marinos: “Hombres rítmicos, que forman con una correción impresionante, que se mueven como por medio de resortes de acero, como los autómatas a los que basta apretarles un botón para que inmediatamente se desarrollen en sus movimentos precisos, isocronos, maravillosos” (“La Tribuna” 26 de enero de 1937, p. 2). El Comandante tenía que trabajar también, no tenía que desfilar ni marchar, sino depositar al pie del Monumento Nacional una corona – un “homenaje de la marina alemana a la gloria nacional” (“La Tribuna” 26 de enero de 1937, p.1) – y al final un saludo hitlerista como un homenaje más – un homenaje más a un mulato, al Juan Santamaría, al héroe de Rivas, que se puede ver muy bien en una de las placas conmemorativas del Monumento Nacional. Esa fue ciertamente la única vez que un representante de la marina alemana, un representante de la Alemania nazi, un representante de la raza aria honró a un mulato, a un medio negro.

Para resumir la visita, un periodista escribió en la “ENGLISH SECTION” del periódico “La Tribuna” (26 de enero de 1937, p.3): “we have truly heard nothing else but praise for all of those who came to San José”.

No escribió toda la verdad, no escribió sobre los peligros en las calles de San José para los “mocetones de caras frescas, hombres fuertes” (“La Tribuna” 26 de enero de 1937, p.2), para “los guapos y frescos cadetes que llegan con un caudal de ilusiones a nuestras playas” (“La Tribuna” 23 de enero de 1937, p. 2). Ese periodista no escribió sobre que los “individuos de filación comunista pisotearon la bandera hitlerista frente a los marinos que en aquellos momentos pasaban” (“Diario de Costa Rica” 24 de enero de 1937, p. 1) ni escribió sobre los “piloncito[s] con labios pintados” que “van por las calles sobre un par de zapatillas y que son capaces de dispararle siete miradas por segundo” (“La Tribuna” 23 de enero de 1937, p. 2). Y el periodista en particular no informó sobre las armas secretas, sobre la armada secreta, que tenía Costa Rica: acorazados, barreminas, cazatorpederos, destroyers, submarinos y crucero auxiliares – entre otros.

Un colega de ese periodista ha publicado esta información como advertencia a los marinos: “Deben además estar muy enterados estos marinos de que aquí hay suegras que parecen acorazados, maridos que son como barreminas, padres que resultan excelentes cazatorpederos y cuñados que suelen ser destroyers de alta mar (…) sin hablar de uno que otro submarino que se desliza por las aguas procelosas de nuestro océano y de alguno que otro crucero auxiliar [sic] o de algún barco pirata” (“La Tribuna” 23 de enero de 1937, p. 2).

 

*Imagen de portada: Diario de CR, 27 de enero de 1937.

Un Presidente y sus cruzadas contra la «hora tica», los judíos y los comunistas y una propuesta de cómo se podría conmemorar a este y sus actividades

SURCOS comparte el texto del académico alemán, Dr. Jochen Fuchs, escrito durante su última estadía en Costa Rica. Fuchs trabaja en la Universidad de Magdeburgo en Alemania, cuenta con doctorados en Derecho y en Ciencias Políticas, y además es autor de libros de guías turísticas de Costa Rica.

Un Presidente y sus cruzadas contra la «hora tica», los judíos y los comunistas y una propuesta de cómo se podría conmemorar a este y sus actividades

San José tiene muchos monumentos. El centro de la ciudad está lleno de monumentos, monumentos de hombres. Las mujeres no tienen monumentos, tienen hijos, cocinas, maridos y la iglesia. Las mujeres no tienen tiempo para acciones que los monumentos recuerden.

¿Pero quién tiene el monumento más grande de San José, probablemente no solo de San José, sino de todo el país? El monumento más grande de todos conmemora a un luchador contra la “hora tica”. Casi todos están en contra de la “hora tica”.

Según una encuesta, el 76 por ciento de los ticos está en contra de la “hora tica” (porque “es una falta”; ver “La Nación” 4 de mayo de 2011). Pero no son honrados por un monumento, solo un valiente luchador contra la “hora tica” ha recibido un monumento: León Cortés.

¿Qué hizo Cortés? Un día Cortés llegó a la Central de Correos a las 8 a.m. No iba solo. Llegó con su reloj de bolsillo. Si un funcionario postal llegaba 5 minutos tarde, el funcionario era despedido.

¿Por qué? Cortés era entonces Presidente de Costa Rica y un valiente luchador contra la “hora tica”. Quería disciplina y orden, y no la “hora tica” – disciplina y orden como en otros países, disciplina y orden como en los países de sus amigos, donde no había “hora tica”, sino trenes puntuales y autopistas buenas.

Cortés luchó en batallas contra la “hora tica” no solo frente al edificio Central de Correos en San José, sino en todo el país. Aunque Costa Rica era un poco más pequeño que los países de sus amigos a quienes admiraba ––aunque estos amigos podrían no haberlo conocido–– no luchó menos amargamente como lo hizo Hernán Cortez durante la Noche Triste en Tenochtitlán. León Cortés luchó por ejemplo otra batalla contra la “hora tica” en Vara Blanca. El gobierno, más concretamente el Presidente, construyó una carretera cerca de Vara Blanca. Por supuesto, el Presidente no construyó con sus propias manos; el Presidente había ordenado construir una carretera. Al Presidente le encantaba construir carreteras. El Presidente sabía que a sus amigos al otro lado del mar les encantaba construir carreteras (y obras públicas grandes) también – para preparar su guerra contra los polacos, los comunistas y para sus carros tipo “Volkswagen” (y campos de concentración como Dachau, Buchenwald y Sachsenhausen para los enemigos de la sociedad fascista y los judíos). Bueno, no había muchos polacos, judíos o comunistas alrededor de Vara Blanca, pero carretera es carretera y esas faltaban con seguridad.

Un obstáculo para la construcción de carreteras fue la “hora tica”. Un día, el Presidente llegó sorpresivamente al sitio de construcción a la hora de trabajo. Únicamente un trabajador estaba presente, todos los demás trabajadores eran víctimas de la “hora tica”. Cortés promovió al trabajador, pero despidió a todos los demás al final del día. De esta forma, él derrotó la “hora tica” cerca de Vara Blanca.

Pero el Presidente necesitaba ayuda con la construcción de carreteras ––y no solo para eso, porque no solo quería construir carreteras, sino que tenía muchas ideas más para el futuro brillante del país–– como sus amigos al otro lado del mar. Cortés encontró ayuda. La ayuda vino del otro lado del mar. Su ayudante era ingeniero y se llamaba Effinger, Max Effinger. Max Effinger fue un buen ayudante.

Siempre llegaba a tiempo, no conocía la “hora tica”, porque la “hora tica” era desconocida más allá del mar. Effinger era inmune a la “hora tica” y el Presidente ganó otra batalla contra la “hora tica” naturalizando a Max Effinger. Primero el ingeniero Effinger había trabajado como jefe de las obras públicas, construyendo carreteras y obras públicas ––no tan famosas obras públicas como el campo de concentración de Dachau o tan bellas como el campo de concentración de Sachsenhausen, “el campo de concentración más bello” (Bernhard Kuiper, arquitecto de campos y SS Obersturmführer 1937) porque Costa Rica no necesitaba campos de concentración (tenía la isla de San Lucas), pero obras públicas con “valor patrimonial” y “más significativos del paisaje urbano” (Municipalidad de Liberia 2019) como el Cuartel de Liberia.

Pero Cortés necesitaba más ayuda en otros campos de batalla. Él no era solamente un luchador grande contra la “hora tica”, lo era también contra los “rojos” y los migrantes (no de Nicaragua, pero de Polonia y no por el nuevo virus, pero por la raza judía).

En el año 1936 Cortés despidió a Carlos Luis Sáenz, director de la Escuela Normal de Heredia ––como “poeta de los niños” muy peligroso y como militante muy rojo del Bloque de Obreros y Campesinos del Partido Comunista Costarricense–– y en el año 1938 el gran luchador antibolchevique impidió por lo menos con fraude electoral, que el “poeta de los niños” se convirtiera en diputado rojo de la Asamblea Legislativa. Pero Sáenz no fue el único rojo, había muchos, muchos más. Y por eso Cortés necesitaba ayudantes, muchos, muchos más ayudantes. Él tuvo mucha suerte. Había encontrado un gran ayudante para este campo de batalla: Effinger, Max Effinger. Y Effinger tenía amigos, muchos amigos, poderosos amigos –– y si no tan poderosos, por lo menos amigos con un hermano grande. Y los amigos ayudaron al Presidente, porque Effinger era su líder, el líder del partido fascista, el “Führer” de NSDAP (AO) de Costa Rica, y el “Führer” mandó a sus amigos a ayudarlo.

Incluso tenían una fortaleza, la fortaleza se llamó Club Alemán. Bueno, no era una fortaleza muy grande, pero sí muy linda, y a veces había fiestas elegantes– para fortalecer el poder, para escuchar la recitación de la poesía impresionante de la chiquita Margarita (“Adolfo Hitler, el libertador de la tierra alemana”), hija del educador, embajador y escritor Luis Dobles Segreda, y para celebrar la unidad: un partido, un club, un Effinger. Y el Club Alemán no era el único castillo de los amigos. Tenían desde el año 1912 la Escuela Alemana (hoy día Colegio Humboldt) como pequeña fortaleza y su director Hannes Ihring, fundador del pequeño movimiento fascista, que se honró con el nombre del libertador de la tierra alemana: “Hitlerjugend”.

Y tenían un gran hermano, que era un hermano muy grande: no un cañonero, ni un buque torpedero, ni un crucero, no: un acorazado. El acorazado SMS Schleswig-Holstein – por lo menos en el año 1937; (más tarde no tuvo tiempo, tuvo que navegar a las playas de Polonia, a “Westernplase” para empezar la Segunda Guerra Mundial, disparando el primer tiro contra los polacos [también enemigos del Presidente, por lo menos los polacos de la raza judía] o como el “Führer” en Berlín dijo por radio: “disparar de vuelta”).

El acorazado SMS Schleswig-Holstein: un hermano poderoso, un hermano convencido con más de 750 amigos alemanes (ver www.ticoclub.com/schleswig.htm). Y todos ayudaron al Presidente, gran luchador contra los rojos. Y el Presidente estaba muy feliz porque tenía muchos amigos. El invitó a todos, al comandante Krause, a los marineros no rojos, no judíos, a todos sus amigos a la Casa Amarilla y ––porque no todos los 750 amigos del acorazado tuvieron espacio en la Casa Amarilla–– tal vez las “Madames” de los burdeles de Limón también estaban felices. Los amigos del “Club Alemán” estaban ciertamente felices e invitaron a todos a un gran baile “en honor del señor Presidente de la República”. Y todos vinieron, incluido el gran luchador contra la “hora tica” para presidir “junto con doña Lilly Knohr (sic!)”, la esposa de uno de los fascistas más importantes, la fiesta, que inició ––según “La Tribuna” del 26 de enero de 1937–– “con la más precisa exactitud a la hora” (¡y no a la “hora tica”! J.F.).

El periódico “La Época” (28 de enero de 1937), portavoz de los círculos clericales más reaccionarios, celebró en su primera página: “Al honorable y caballeroso Comandante Krause, alta oficialidad y cadetes de buque (…) Vuestro arriba a estas playas a tiempo anunciado [¡y no a la hora tica”, J.F.] fue vivamente esperado por el pueblo de Costa Rica”. (Por todo el pueblo realmente no, había protestas de ––según La Época–– “gentes sin principios” y estos verdaderos católicos, llenos de caridad cristiana, solo tuvieron un deseo: “estas basuras sociales se consumen lentamente en el crematorio de la conciencia nacional” – bueno, los fascistas sin caridad cristiana han usado crematorios reales para la “basura social”.)

¿Que hizo esa “gente sin principios”, esa “basura social”? En Heredia, por ejemplo, el segundo comandante encontró una hoja suelta con críticas de Hitler debajo de la puerta de su residencia (y según La Tribuna del 24 de enero de 1937 “dio instrucciones de detener a los sujetos que circulaban la publicación”).

¿Y qué hizo la gente con principios, la gente que no era parte de la “basura social”? El 26 de enero de 1937 por ejemplo, visitaron la recepción del Club Unión, en honor de los amigos que han llegado a bordo del acorazado SMS Schleswig-Holstein al puerto de Limón. En el Club Unión estaba presente también el gran luchador contra la “hora tica” ––ahora no con doña Lilly, sino con “su honorable señora esposa” – naturalmente “a la hora indicada”–– según “La Tribuna del 27 de enero de 1937, y no a la “hora tica”.

Otros visitaron el cine “Palace” para ver la película italiano-alemana “Los cien días de Napoleón” – “según la obra de Benito Mussolini (El Duce de Italia)” como informó el cine en su anuncio ––el primer film sonoro sobre Waterloo, que contó con el apoyo en la distribución de Visorio Mussolini, hijo del Duce y como piloto de guerra, que describía sus bombas como “capullos de rosa” colaborador del Generalísimo Franco, otro gran amigo del Presidente.

“La Época” no fue el único periódico con una opinión muy alta sobre los amigos del Presidente. Un Sr. “REX”, periodista de “La Tribuna”, por ejemplo dirigió las siguientes palabras a los amigos del Presidente: “Caballeros alemanes estáis en una tierra pequeña de territorio, pero grande en nobleza hospitalaria por temperamento. (…) Aplauso, cariño, franqueza, lo único que tenemos y lo único que os damos. (…) Seguid vuestra ruta, fija vuestra mirada en el horizonte, en el único horizonte y el único ideal de vuestro jefe, el canciller Hitler (…) Adelante pues, hijos de Alemania (…) ¡Caballeros de la nueva Alemania!, seguid siempre unidos a vuestro jefe (…) como primer bastión occidental frente a la ola bárbara que amenaza la civilización del mundo, desde los hielos de Rusia.” Y como despedida, les deseó: “¡Caballeros Germanos!, feliz viaje. (…) Qué corta ha sido vuestra estadía en esta tierra, y sin embargo, qué grande ha sido la comprensión que hacia Alemania habéis dejado en este pueblo. ¡Unión… Cultura…Amistad… Simpatía… y más Unión! Felices vosotros, que unidos y a la sombra de un único jefe habéis sabido encontrar en el Nacional-Socialismo, el resurgimiento de vuestra Nación! (…) adelante con él, fieles siempre con vuestro jefe, que él, con la nueva bandera alemana, os está diciendo a vosotros y al mundo entero, allí enterramos un pasado y aquí sembramos un porvenir” (La Tribuna, 28 de enero de 1937).

Por lo tanto, Costa Rica, un país feliz, con un presidente valiente, amigos buenos y poderosos en todo el mundo y con poca basura social, ¿se podrá mantener sin problemas? En general sí, pero si se fijaba la mirada en el horizonte, se podía ver una amenaza, una ola bárbara para la civilización: no nicas, sino casi desde los hielos de Rusia: polacos (como se llamaban los judíos en ese tiempo según sus pasaportes) que primero quisieron fugarse de la sombra del ideal del canciller Hitler (y un poco más tarde de los tiros del acorazado SMS Schleswig-Holstein) para invadir Costa Rica.

Por eso el Presidente necesitaba otra vez ayuda. Y un buen amigo, quien previamente había ayudado al Presidente a construir el cuartel de Liberia, un baluarte contra rebeliones y/o ataques posibles de los guanacastecos (ver los periódicos “Marcha sobre Roma” y “El Guanacaste” y la movilización del centro político cultural “La Casa de Guanacaste” y la “Confraternidad” (partido político de Francisco Vargas Vargas) – debió ayudar otra vez, ahora no con piedras y cemento, sino con papel y tinta, a construir un baluarte contra la invasión de los “polacos”, ahora no en un sitio de construcción, sino detrás de la mesa en el despacho del director de migración: Effinger, Max Effinger. Su trabajo detrás de la mesa en el despacho del director de migración consistía en garantizar que incluso en el futuro brillante del país “ojos, serenamente azules, ––en los que se refleja toda la poesía del Rhin”–– como los ojos de “señora Agmes (sic!) Hammerstein” según “La Tribuna” del 27 de enero de 1937 – puedan ver “esa tierra pequeña de territorio, pero grande en nobleza hospitalaria por temperamento”, pero no los ojos polacos o, peor aún, ojos judíos, con o sin nobleza hospitalaria por temperamento.

Max Effinger tenía a un diplomático como colaborador, como partidario – conectado también a la poesía, no a la poesía del Rhin, sino a una niña de poesía. La chiquita Margarita recitó un poema en honor de Adolf Hitler. Su padre, su educador natural, era Luis Dobles Segreda (Áncora 20 de Abril de 2008), educador, escritor y diplomático costarricense, como informa “Wikipedia”.

¿Qué hizo Luis Dobles Segreda además de entrenar a su hija para que recitara poemas? Como diplomático costarricense asistió a la conferencia de Evian del 6 al 15 de julio de 1938 – y no solo él, sino también representantes de otros 31 países más participaron en la conferencia. La conferencia, una iniciativa del presidente Rossevelt, tenía como objetivo resolver el problema de los judíos de Alemania, que querían encontrar un puerto seguro para salir del ”Reich”, que querían encontrar países que quisiesen otorgarles una visa, porque sin una visa no había forma de salvarse. ¿Y cuál era la tarea de Dobles Segreda en la conferencia? Él era más o menos la punta de lanza en la lucha contra los ‘polacos’, contra la invasión judía de Costa Rica, el puesto de avanzada más externo del escritorio de Max Effinger para salvar a Costa Rica como puerto seguro de los ojos azules y de la imperecedera comunidad de sangre española (como dijo el ministro de España el 12 de julio de 1934 y como se puede leer hasta hoy en la placa conmemorativa frente de la iglesia principal de Heredia).

Luis Dobles Segreda hizo un buen trabajo – como hizo Effinger. No hubo invasión de ‘polacos’ (judíos) en Costa Rica.

Golda Meir, Primera Ministra de Israel entre 1969 y 1974, quien estuvo presente como observadora en la conferencia, describió más tarde la situación de la siguiente manera:” (…) escuchando a los representantes de 32 países ponerse de pie uno tras otro y explicarles cuán terriblemente les gustaría recibir a más refugiados y cuán terriblemente lamentaban no poder hacerlo, fue una experiencia impactante.”[1]

¿Qué pasa más tarde? Sabemos que en el año 1952 fue inaugurado el monumento más grande de San José en honor de León Cortés. Probablemente todos los fascistas alemanes de Costa Rica estuvieron presentes en la ceremonia de inauguración del monumento, porque el 20 de abril de 1952 tuvieron la oportunidad no solo de celebrar la inauguración del monumento en honor a su gran amigo costarricense, sino también de celebrar el cumpleaños de su querido “Führer” Germánico – como en los tiempos gloriosos en el Club Alemán (desafortunadamente sin lindos poemas de la talentosa niña Margarita Dobles). Don Oso, hijo de León Cortés, quien una vez escribió una carta de Alemania a su papá, lleno de admiración por el “Führer”, estuvo presente – al igual que el presidente Otilio Ulate y todos los líderes anticomunistas del PLN, ganadores de la guerra civil – y cerca 50.000 ticos más.

Cortés fue declarado Benemérito de la Patria en 1949. Su corazón está en la iglesia de Alajuela.

Luis Dobles Segreda, una vez Secretario de Educación durante la Administración de Ricardo Jiménez Oreamuno, fue designado Ministro de Educación por Ulate en 1949 y declarado Benemérito de la Patria en 1994; no se construye un monumento en su honor, sino que en 1959 se fundó el Liceo Luis Dobles Segreda – muy cerca del monumento de Cortés.

Max Effinger no fue honrado con un monumento, ni fue declarado Benemérito de la Patria. Después de un período en el campo de concentración en La Sabana, donde ahora se encuentra el estadio nacional, fue deportado a los Estados Unidos el 2 de abril de 1942 y regresó a Costa Rica después de la Guerra.

¿Y ahora? ¿Vamos a destruir o remover el monumento de León Cortés? Los argumentos de Antonio Trejos (ver Semanario Universidad 26.09.2017) son muy buenos y mucha gente ha firmado una petición con ese objetivo. La queja de Trejos de que en Costa Rica no existe monumento alguno que honre a los judíos y comunistas perseguidos por Cortés tiene mucho peso también. Pero no creo que la destrucción del monumento va a destruir el “mito Cortés”.

Tengo otra idea – no es 100 % idea mía, el artista Rainer Jooß de Heidenheim (RFA) es responsable de mi idea. ¿Por qué? Tenía una muy buena idea para destruir el “mito de Rommel”. Erwin Rommel de Heidenheim fue un soldado que tenía no solo mucho éxito por matar miles y miles de seres humanos durante la era fascista, especialmente en África, sino que también fue responsable de la muerte de muchos “rojos” de Lindau, Schwäbisch Gmünd etc., en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial – y el número de víctimas de Rommel sigue creciendo hoy, más de 75 años después de la guerra. Durante la Guerra Fría, Rommel fue presentado como un buen soldado, soldado de estilo antiguo, víctima de Hitler, etc. y se construyeron monumentos en su honor, también en su ciudad natal, Heidenheim: un monumento grandioso, y 80% de su costo fue pagado por veteranos. En los años siguientes hubo controversia, la izquierda, las feministas, los pacifistas, solicitaron destruir el monumento, los veteranos, la derecha, los militaristas, defendieron a su héroe.

¿Y qué hizo el artista? Hizo una imagen de una víctima de Rommel, una víctima actual, una víctima que perdió un pie, porque las minas terrestres de Rommel, que ordenó enterrar para evitar el avance de los Ingleses aún están intactas, están in situ y hacen siempre lo mismo desde sus primeros momentos bajo la tierra: hacer daño, matar a seres humanos, producir víctimas.

Ahora sobre el monumento grandioso del General feldmarschall cae la sombra de una víctima y esa sombra tiene en mi opinión el poder de destruir el mito de Rommel.

Entonces, ¿por qué no construir imágenes, estatuas, monumentos, etc. de las víctimas de Cortés alrededor del monumento más grande de la ciudad? Fotos, siluetas, monumentos conmemorativos, etc. de los comunistas en las cárceles, sitios de tortura, en la isla de San Lucas, y otros lugares, de los judíos, los «polacos» frente a los consulados, embajadas, en trenes de deportación – para destruir el mito de Cortés, para manchar el honor del Presidente, y para honrar a los comunistas, a los «polacos», y quizás también para los inmigrantes de hoy, que no solo son víctimas de Rosweilers como Natividad Canda, sino también víctimas de personas con pensamientos similares y sin conciencia como el Presidente Cortés, sus súbditos, sus amigos y sus seguidores.

¿Y la “hora tica”? ¿Qué hacemos con la “hora tica”? Quizás la “hora tica” perdió algunas batallas, pero no perdió la Guerra. La “hora tica” no es una víctima de Cortés. La “hora tica” vive.

¡Viva la “hora tica”!

[1]         Meir estaba equivocada. El representante de la República Dominicana declaró su disposición a aceptar 100.000 judíos. La colonia Sousa para refugiados fue fundada allí. Su jefe, el dictador Trujillo, no era un ángel, sino un racista. No le gustaban los negros. Los nicaragüenses de los dominicanos son los haitianos. Para Trujillo, los haitianos eran negros y los dominicanos eran blancos. Pero sabía que no todos los visitantes de la isla pensaban que los dominicanos eran blancos. También sabía que los judíos eran blancos. Para hacer de la República Dominicana un país de blancos, se necesitan muchos blancos.

Compartido con SURCOS por Lorea Pino.

Osvaldo “Chato” Peredo. «Volvimos a las montañas»

Osvaldo “Chato” Peredo es un médico de 80 años (Beni- Bolivia). Su vida está marcada por las luchas populares que sacudieron Bolivia en las últimas décadas. Los hermanos mayores del Chato (Antonio, Emma, Guido “Inti” y Roberto “Coco”) fundaron el Partido Comunista Boliviano (PCB) en Trinidad-Beni. Inti y Coco, además, formaron parte del grupo de combatientes que acompañaron al Che Guevara en su campaña boliviana. Coco murió en combate el 26 de septiembre de 1967, pocos días antes de que fusilaran al Che. Inti fue uno de los sobrevivientes de esa experiencia, pero fue asesinado años más tarde cuando trataba de organizar un nuevo foco guerrillero en las montañas de Teoponte.
La vida militante de Osvaldo Peredo comenzó cuando tenía 13 años. “De niño me decían que no podía participar” dice el Chato, y cuenta que su primera tarea en la juventud comunista fue organizar a los hijos de los compañeros que militaban en el Partido. Su hermano Inti alcanzó un nivel de dirección muy alto en el PCB cuando apenas tenía 24 años. Junto a Coco, Inti participó en acciones de apoyo a grupos rebeldes de Argentina y Perú. Las relaciones que el PCB mantenía con Cuba le permitieron a Inti conocer al Che, quien luego de su regreso desde el Congo (y tras un tiempo en Europa) decidió emprender una campaña en Bolivia. Osvaldo estaba en Moscú cuando sus hermanos preparaban la incursión en Ñancahuasú y quiso sumarse a ellos, pero le asignaron otra tarea: “debía organizar un grupo de estudiantes bolivianos que se incorporarían a la guerrilla más tarde”, recuerda el Chato.
En las montañas de Teoponte
La muerte del Che significó un golpe muy duro para el movimiento de liberación boliviano. Sin embargo, para quienes combatieron con él y lograron salvar su vida, la vía de lucha no estaba agotada. Inti Peredo pudo huir del cerco militar que hirió y tomó prisionero al Che en la Quebrada del Churo, junto a los combatientes cubanos Harry Villegas, Dariel Alarcón Ramírez y Leonardo Tamayo Nuñez y el boliviano David Adriazola Velzaga. Los cubanos lograron huir y llegar a Cuba, por Chile con la ayuda del entonces senador Salvador Allende, y los bolivianos se quedaron clandestinos en La Paz. Como responsable del Ejército de Liberación Nacional (E.L.N.) que comenzaba a reagruparse, Inti lanzó la proclama de “volver a las montañas” con la que intentaría reavivar la llama guevarista en Teoponte, al norte del país. Pero muere asesinado por fuerzas militares en La Paz a fines del ‘69. El Chato fue entonces quien tomó la posta y decidió continuar el camino emprendido por sus hermanos. Tres años después de la muerte del Che Guevara lideró un grupo rebelde que se internó en las montañas de Teoponte, 300 km al norte de La Paz, con los mismos objetivos. Esta experiencia revolucionaria no tuvo mejor suerte que la expedición iniciada por el Che en Ñancahuasú. Sin embargo, Peredo sostiene que, a pesar de la derrota militar, Teoponte permitió “la ruptura del pacto militar campesino y dio pie a la organización del primer sindicato de campesinos libres” de Bolivia.
De los 67 hombres que se internaron en el Alto Beni, solo nueve salvaron su vida, el resto fueron fusilados. La acción insurgente de Teoponte fue resultado de la persistencia del ideal de revolución latinoamericana del Che y del ELN creado por él. En el gobierno de Evo Morales se logró exhumar y entregar los restos de algunos de los caídos en Teoponte a sus familias. De este modo se empezó a recuperar una parte silenciada de la historia reciente de Bolivia.
Con Evo desde el comienzo
El Chato conoció al actual presidente boliviano en el mismo lugar donde el Che pasó a la eternidad: La Higuera. Hasta allí había llegado Evo Morales, luego de participar del 1º Encuentro Mundial Ernesto Che Guevara en Vallegrande, en el 30 aniversario de su muerte. «Fue el primer puntapié para la convergencia de la izquierda” asegura Osvaldo, uno de los organizadores de esa jornada. Desde entonces no se separó del líder cocalero y participó activamente del proceso que lo llevó al poder en 2005. Como integrante del MAS, colaboró en una ardua construcción política. El Chato relata una anécdota que da cuenta de lo difícil que fue para Evo el camino a la presidencia. Hacia 1998, aunque había logrado reunir 70.000 adhesiones para inscribir su fuerza política y participar de elecciones, no pudo hacerlo porque “solamente tenían carné de identidad 5.000”. Esto, recuerda el Chato, era resultado “de un sistema político que negaba en los hechos la ciudadanía a la inmensa mayoría campesina e indígena”. Años más tarde, el MÁS logró su inscripción y obtuvo el segundo lugar en las elecciones del 2002.
Hoy martes 12 de enero de 2020 Osvaldo ‘Chato’ Peredo ha fallecido en su domicilio en la ciudad de Santa Cruz – Bolivia.
Hasta siempre Comandante Chato Peredo.

Imagen tomada de Radio Luis de Fuentes.

 

Compartido con SURCOS por Trino Barrantes.

Figueres, Héroe ¿o Antihéroe? de la Paz

Vladimir de la Cruz

El Congreso de la República, antes de 1948, y La Asamblea Legislativa, desde 1949, hicieron y hacen reconocimientos públicos a ciudadanos que se destacan en Costa Rica, en distintos campos del quehacer humano científico, político cultural, histórico, artístico, literario, de las Letras Patrias, de la Enseñanza así como a quienes de una u otra forma, extranjeros especialmente, han contribuido, de acuerdo a esas valoraciones que hacen los diputados, con nuestro país, nuestro desarrollo institucional o democrático. También se ha hecho este reconocimiento del Benemeritazgo a Instituciones nacionales.

Así se crearon los distintos rangos de Benemeritazgos, Ciudadanos de Honor, Defensores de la Libertad, que el Poder Legislativo realiza, en atributo de sus potestades y facultades constitucionales. Por ello muchos Presidentes del país han recibido ese Honor de declarárseles Beneméritos, algunos de ellos en vida recibieron esa distinción.

En el campo de los Héroes y Heroínas hay reconocimientos en esta categoría sin que existan formalmente establecidos estos títulos. Se les reconoce y menciona como héroes en función del conocimiento que tenemos de su participación en ciertos hechos históricos nacionales que les distinguen, como son los asociados a la Guerra Nacional contra los filibusteros norteamericanos.

Incluso se llega a establecer un rango de Héroes nacionales del período republicano, y de la época colonial, cuando se han distinguido en este campo a los indígenas Pablo Presbere y a Garabito, sin que en la narración histórica oficial y general se haga énfasis en el carácter violento del régimen colonial, ni en el significado brutal que tuvo de exterminio poblacional, ni en la justificación de los levantamientos indígenas contra las formas de opresión desde la conquista y la colonia que sufrieron. No tienen estos personajes una relevancia especial, más allá de tenerlos como “héroes”, sin que sus historias de lucha se estudien, se profundicen y se fortalezcan en la conciencia ciudadana actual, ni porque el estudio de la conquista y la colonia, con todos sus significados y consecuencias se entienda como un sistema de opresión que se impuso y que llega hasta nuestros días en sus elementos estructurales. Así no se estudia la Historia Nacional todavía.

Un caso único de doble Benemeritazgo lo recibió la escritora y activista comunista Carmen Lyra.

El lunes pasado la Asamblea Legislativa, en primer debate, aprobó la designación de Héroe de la Paz para José Figueres Ferrer, don Pepe, como cariñosa y popularmente se le llama, a quien fuera el Presidente del Gobierno de Facto, 1948-1949, que asumió por la fuerza de las armas, violentando por casi dos años la Presidencia legítima que se le reconocía a Otilio Ulate Blanco, en cuyo desconocimiento de su triunfo electoral se hizo la Guerra de marzo y de abril de 1948, y más tarde fue don Pepe dos veces Presidente constitucional del país.

Hoy la Asamblea Legislativa realizará su segundo debate de este Proyecto de Ley, que sin ninguna duda le dará el título de Héroe de la Paz a don Pepe.

Con ello se crea fácticamente una nueva categoría de reconocimientos oficiales en el país, el de los Héroes y Heroínas de la Paz.

Las razones fundamentales para este reconocimiento a don Pepe son que tenemos más de 150 años de no reconocer costarricenses que hayan hecho alguna proeza que merezca esta distinción, equiparable al calificativo de Héroe Nacional y de Heroísmo, que no se sustente en eventos bélicos, y que esa posibilidad es cada vez más remota porque carecemos de Ejército, y de guerras en que este Ejército participe, que nos produzca estos héroes surgidos de esos eventos o batallas, conflictos bélicos, de “acuerdo con los criterios convencionales”, que se tienen para estas designaciones.

La segunda razón es la existencia de Costa Rica como país sin Ejército, por lo que no podemos esperar tener héroes o heroínas surgidos de luchas militares, por lo que, sin decirlo el Proyecto de Ley, que propone a Figueres para Héroe de la Paz, es más bien una postura Antihéroe belicoso. Es ser Héroe por no surgir, como tal, de la Guerra, por acabar con la posibilidad de desarrollar guerras por parte de nuestro país, o nuestros gobiernos. Pero, Figueres surgió de la Guerra Civil de 1948, de la que él hizo, él desarrolló y con la que logró derrotar al Ejército Nacional, y a los combatientes comunistas, el aliado principal del Ejercito Nacional en esa lucha, y quienes pusieron los muertos de todo el conflicto.

De esa Guerra Figueres obtuvo el reconocimiento de General, sin tener carrera militar. Otros Presidentes del país obtuvieron del Congreso de la República, especialmente en el siglo XIX, el título militar de General, cuando eran civiles en su formación profesional o ciudadana.

La tercera razón es que la abolición del Ejército, que realizó Figueres, que no se dice así tan tácitamente en el Proyecto de Ley, hizo cambiar a una nueva dimensión las categorías de Héroe, Heroína y Heroísmo, para trazar una ruta nacional a favor de la Paz y no de la Guerra. De esta manera la Asamblea Legislativa quiere “poder lucir” a Costa Rica, y “presentar el primer “héroe de la paz” al mundo”.

La cuarta razón es que Costa Rica, “ha entrado en una de las crisis más profundas de su historia, porque la turbulencia que enfrenta nuestro país, en otras circunstancias, probablemente, hubiera provocado la intervención del ejército si lo hubiéramos tenido. O sea, el coctel cuyos principales ingredientes son la enorme angustia, frustración y desesperanza que suelen empujar a los ciudadanos a la rebelión podría tentar a un ejército, muy al estilo latinoamericano, a entrar en acción.”

Así la Asamblea Legislativa hace una Acción de Gracias declarándolo “Héroe de la Paz”, dándole “gracias a Dios” por “la extraordinaria visión y/o acierto de nuestro “héroe de la paz”, José Figueres Ferrer”, por la que “Costa Rica no tiene un ejército”.

La esencia de la Abolición del Ejército de Figueres es que ya era una petición que se venía haciendo, ya había voces en el Congreso, desde 1946, en ese sentido. Históricamente desde 1869 se había venido debilitando el Ejército. Hubo voces en la Junta de Gobierno y en la Asamblea Nacional Constituyente de 1949 pidiendo su abolición.

Ciertamente Figueres impulsó su abolición, tuvo su apoyo. Abolió el Ejército Nacional y disolvió su Ejército particular, con el que hizo la guerra de 1948, el Ejército de Liberación Nacional, como se le llamó. Con sus actos eliminó la presencia del Ejército de la Legión Caribe, con el que se le sumaron, con sus huestes militares, bajo el compromiso de Figueres con los Legionarios de continuar su Guerra contra las dictaduras de Centroamérica y el Caribe, que era parte de esos compromisos con los miembros de la Legión Caribe, por lo que los hizo salir del país.

Cuando Figueres abole el Ejército Nacional elimina el instrumento de guerra que podía emplear, en esas batallas, contra las dictaduras de acuerdo a lo pactado. De esta forma Figueres abole el Ejército, el nacional y el propio, saca la Legión Caribe y renuncia al camino de la guerra aún para ir a acabar con esas dictaduras. Este es el camino de la paz que trazó Figueres. Quizá esta fue la mayor razón de Figueres de la Abolición, no ir a hacer la guerra a otras tierras, porque ya no tenía ejército, y porque en 1948 se había creado un Ejército continental, con base al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, (TIAR) con posibilidad de usarlo, para alguna situación que lo ameritara, y porque la invocación del TIAR y de los acuerdos de la OEA en ese sentido los puso en marcha a finales de 1948 y a principios de 1955, cuando desde Nicaragua se intentó movilizar hombres armados contra sus gobiernos.

Esas pueden ser las razones para este reconocimiento a don Pepe. Merecido lo tiene. Nueva Categoría de reconocimiento nacional para quienes contribuyan en la lucha por la Paz.

Sin mezquindad alguna debiera continuarse, en ese reconocimiento, en esa misma categoría de “Héroe de la Paz”, al Presidente Oscar Arias Sánchez, por la contribución, ya reconocida, de carácter mundial, Premio Nobel de la Paz, por sus gestiones, luchas y logros, por acabar con los conflictos de guerra en Centroamérica, y tratar de abolir ejércitos en la región, y de luchar internacionalmente contra el armamentismo mundial y la no proliferación de armas, que logró materializar en un Tratado Internacional de la ONU.

Sin mezquindad, en este reconocimiento, con don Pepe y con don Oscar, los dos costarricenses, ambos con dos gobiernos constitucionales.

Esta es la mejor forma de distinguir hazañas extraordinarias, donde se necesita valor.

Ambos son los personajes principales de esta ruta de paz de nuestro país, desde 1949, avalada por la Sala Constitucional, de la Corte Suprema de Justicia, cuando señaló que ese camino de la paz obliga a cualquier gobernante a no participar en eventos bélicos internacionales ni siquiera como firmantes de agresiones a otros países, ni formando parte de coaliciones militares de esa naturaleza. La Sala Constitucional, institucionalmente, podría recibir este reconocimiento como se hace con los Benemeritazgos institucionales.

El Movimiento Ecologista-Humanista de Geografía (MEHG): una memoria colectiva

Alberto Gutiérrez Arguedas

Decía el escritor Eduardo Galeano –inspirado en la tradición de la cultura Nagô, originaria del África Occidental- que los seres humanos tenemos dos memorias: una memoria individual y una memoria colectiva. La primera está condenada a muerte, así como la vida material de todas las personas. La segunda es inmortal, invencible: compartiendo la memoria en colectivo, esta sobrevive el pasar del tiempo y de los individuos. La motivación de escribir este texto es para poner a disposición de la memoria colectiva la experiencia del Movimiento Ecologista-Humanista de Geografía (MEHG). El relato es desde mi perspectiva individual, por lo tanto, es posible que haya algunas omisiones o imprecisiones.

El MEHG fue un colectivo formado por estudiantes de geografía de la Universidad de Costa Rica, hace aproximadamente una década, entre 2010 y 2012. Nació de la amistad: antes de ser un colectivo organizado, fue un grupo de amigos, con profundos vínculos de afecto. El “núcleo duro” del MEHG estaba conformado por seis personas: Julio Abarca, Alejandro Ferlini “Maja”, Jorge González “Cof”, Alberto Gutiérrez “Beto”, José “Checho” Mora y Dany Villalobos. Sin embargo, alrededor de este espacio convergieron muchas otras personas, de formas más puntuales e indirectas, con quienes el colectivo dialogó y de quienes se inspiró, en su mayoría, provenientes del “hábitat” de la Facultad de Ciencias Sociales, cuya Plaza 24 de Abril era un espacio de intensa socialización e intercambios. En ese contexto, un grupo de estudiantes de geografía -en aquel entonces de entre 20 y 26 años- con ideas, inquietudes y visiones del mundo compartidas, terminó transformándose en un actor político, dentro y fuera de la universidad.

No recuerdo un momento o evento en específico que marque el nacimiento del MEHG, ni tampoco el día en que comenzamos a auto-identificarnos con ese nombre. Lo que sí tengo claro es que eso sucedió en algún momento durante el primer semestre de 2010, en medio de una coyuntura muy particular en el seno de la organización estudiantil en geografía. Desde hacía algunos meses la ASEGE -Asociación de Estudiantes de Geografía, órgano formal de representación estudiantil- estaba prácticamente clausurada. Normalmente, las elecciones para representación estudiantil se realizaban hacia el final de año, de forma tal que el grupo escogido trabajaría al frente de la Asociación durante todo el año siguiente. No recuerdo por qué motivo, pero al final de 2009 no se hizo elección, lo cual condujo a una especie de “cierre técnico” de la ASEGE para 2010.

Frente a este vacío, decidimos actuar. De manera informal y auto-convocada, comenzamos a organizarnos y a ocupar el espacio de la ASEGE, inclusive, el espacio físico. Esto provocó fuertes tensiones y conflictos con otros estudiantes, principalmente, aquellos que habían ocupado la Junta Directiva durante 2009, los cuales seguían asumiendo como representantes estudiantiles oficiales (por ejemplo, aún conservaban las llaves de la oficina de la ASEGE). Durante 2010 esto provocó una agria disputa entre los diferentes sectores estudiantiles, la cual asumió una forma binaria: “radicales/sociales” vs. “conservadores/SIG”, con mutua intransigencia y hostilidad. Lamentablemente, estas tensiones entre estudiantes –quienes éramos compañeros/as en cursos- fueron, en buena medida, azuzadas por añejos rencores de algunos docentes de geografía, los cuales buscaron instrumentalizar a las y los estudiantes para mover sus propias agendas.

Luego de varios meses en ese impasse, a finales de 2010 se realizaron elecciones para la Junta Directiva de la ASEGE, en la cual se enfrentaron los dos sectores en disputa, con resultado favorable para nosotros. Recuerdo haber celebrado con gran alegría esa victoria electoral. En esta nueva etapa, el trabajo del MEHG se traslapó con la ASEGE, sin embargo, siempre tuvimos muy claro que eran espacios diferentes y que sería un grave error confundirlos. De hecho, en esa Junta Directiva de ASEGE (que trabajó durante 2011) también hubo participación de personas externas al MEHG, sin embargo, la presidencia sí fue ocupada por uno de nosotros: Dany Villalobos.

En términos generales, lo que motivó la conformación del MEHG fue una necesidad muy grande de ampliar nuestro horizonte y de conocer otras referencias, teóricas y políticas, dentro de la geografía y las ciencias sociales en general. Teníamos noción de ciertas cosas, discusiones que se daban en otros países, algún autor o autora por aquí y por allá, sin embargo, eran muy escasas las referencias que teníamos en el pensamiento geográfico social-crítico, sobre todo, aquel que se producía en nuestra propia región, en América Latina. No quiero ser malagradecido: la Escuela de Geografía nos proporcionó una buena formación, sin embargo, es innegable que este constituye uno de sus puntos más débiles, con algunas brillantes excepciones, como por ejemplo el profesor Carlos Granados.

De manera casi auto-didacta, “sin mapa”, asumimos el desafío de construir una geografía crítica, que se posicionara activamente en asuntos de la realidad universitaria, nacional y regional, comprometida con los procesos de transformación y lucha social. Recuerdo en aquel entonces leer un manifiesto de GeoRaizAL –Red de Geografía Crítica de Raíz Latinoamericana, de la Universidad Externado, Colombia- el cual plasmaba en texto aquellas inquietudes que para nosotros aún eran un tanto vagas y amorfas. Ese manifiesto –el cual hacía referencia a algunos autores/as latinoamericanos/as, que luego nos dimos a la tarea de buscar- definía mejor la perspectiva del MEHG que lo que nosotros mismos hubiésemos logrado hacer.

De esa forma, fuimos construyendo un discurso propio dentro de la Escuela de Geografía, contestatario y disonante, el cual criticaba frontalmente una corriente que en aquel entonces comenzaba a tomar fuerza y que hoy, una década más tarde, se ha consolidado como perspectiva hegemónica: la geomática y los SIG (sistemas de información geográfica). Nuestra crítica no era hacia los SIG como tales, sino hacia una visión que reduce la geografía a los SIG, a la técnica; siempre los vimos como herramientas para el quehacer geográfico, como un medio y no como un fin en sí mismo. De hecho, en aquel momento –bajo la dirección del profesor Rafael Arce- comenzó a plantearse la idea de un nuevo plan de estudios en geografía, en cuya discusión participamos activamente (inclusive, elaboramos una propuesta propia, luego de haber revisado distintos programas en universidades de otros países).

Un episodio concreto que ilustra estas disputas epistémicas y políticas dentro de la comunidad geográfica fue un conversatorio realizado en marzo de 2012, en conmemoración de los 15 años de la Escuela de Geografía, en donde hubo participación de varias generaciones de geógrafos/as, entre estas, la nuestra. En aquella ocasión, “Checho” asumió el desafío y realizó una exposición en la cual plasmaba la perspectiva del MEHG, señalando, entre otras cuestiones, que “la Escuela de Geografía está bastante desligada de las Ciencias Sociales, a pesar de estar dentro de esta Facultad” (link para nota de prensa sobre el evento: https://www.ucr.ac.cr/noticias/2012/03/29/escuela-de-geografia-reflexiona-sobre-sus-15-anos-de-existencia.html). Al final, esta fue una batalla perdida: años más tarde –alrededor de 2015- se hizo realidad el nuevo plan de estudios, el cual vino a reestructurar de manera significativa el perfil de la carrera, mucho más próximo de las ingenierías y las ciencias exactas y aún más lejos de las ciencias sociales, las humanidades y el pensamiento crítico.

Otro evento importante en esta historia fue el XIII EGAL -Encuentro de Geografías de América Latina-, realizado en Costa Rica, en julio de 2011. Nuestro país fue sede del principal encuentro de la comunidad geográfica de América Latina, en donde recibimos la visita de más de mil personas, entre académicos/as y estudiantes. Sin lugar a dudas, fue un evento que nos impactó mucho, sobre todo, porque nos abrió un horizonte amplísimo y nos permitió conocer personas, ideas y discusiones que se estaban dando en otros países de la región. Para este evento, desde el MEHG elaboramos un material escrito, el cual recogía un conjunto de artículos y notas cortas de nuestra autoría, con el sugerente título de “Revista ILEGAL”. Asimismo, durante esos días montamos en la Plaza 24 de Abril un modesto espacio físico para distribuir la revista, llamado “Kiosco Ilegal”, en donde también colgamos un mapa de conflictos socioambientales de Costa Rica, que llamó la atención de propios y extraños. Inclusive, el último día del evento organizamos una fiesta en la casa de “Cof”, la cual quedó en la memoria de todos/as como la “Fiesta Ilegal”, con presencia de compañeros/as de Brasil, México, Perú, Chile, etc.

Más allá del ámbito estrictamente geográfico-académico, el MEHG se involucró activamente en un conjunto de luchas sociales y ambientales que se estaban llevando a cabo en Costa Rica en aquel entonces. Entre estas, destaca nuestra participación en la lucha contra dos megaproyectos en la Zona Sur del país: la represa El Diquís y el Aeropuerto Internacional del Sur, así como contra el proyecto de minería a cielo abierto en Crucitas, en la Zona Norte. Estuvimos presentes en diferentes eventos y encuentros del movimiento socioambiental, entre estos, el VI Encuentro Mesoamericano Contra Represas, realizado en setiembre de 2011, en Pacuare de Turrialba, así como la Jornada Contra Megaproyectos en el Sur, realizada en octubre de ese mismo año, en la cual caminamos junto con las comunidades indígenas y campesinas desde Térraba hasta Curré, en defensa de sus territorios. Asimismo, también luchamos en defensa del Fondo Especial para la Educación Superior –FEES-, coyuntura en la cual participamos en la toma estudiantil del edificio de Ciencias Sociales, en agosto de 2010.

Viéndolo en retrospectiva, podría decirse que el MEHG fue un colectivo que elaboró su reflexión y su acción desde el campo de la ecología política, aunque en ese momento no nos auto-identificáramos con ese nombre. Muchas de las luchas en las cuales nos involucramos tienen como denominador común la conflictividad socioambiental y la defensa de los territorios y bienes comunes frente al extractivismo. Además, de manera un tanto espontánea, el colectivo asumió una metodología de trabajo característica de la ecología política, sobre todo, la de raíz latinoamericana: el vínculo estrecho entre las reflexiones teóricas y la praxis política, el diálogo entre la academia y las luchas socioambientales.

En retrospectiva también se puede identificar una serie de sesgos, omisiones y limitaciones del MEHG. La principal limitación –desde mi perspectiva- era una muy débil, casi nula, consideración sobre cuestiones de género, evidenciado en el hecho que éramos un grupo enteramente masculino. Hoy, una década más tarde, es fácil observar eso, en buena medida porque ha sido una década de intensas luchas feministas, que han arrojado luz sobre las múltiples formas en cómo las desigualdades de género se manifiestan en la sociedad, inclusive, en los movimientos sociales. Asimismo, otra auto-crítica que se podría hacer es que era un colectivo con mucha energía, fuerza, creatividad y talento, pero con escasa planificación estratégica. Fue todo muy espontáneo y muy intenso.

El final del MEHG se dio con nuestra salida de la universidad en condición de estudiantes, alrededor de 2012. Tampoco puedo pensar en un momento o evento puntual que marque el fin del ciclo, simplemente se fue apagando, de forma también espontánea, difusa. Algunos nos hemos mantenido más cercanos a los temas y actividades que en aquel entonces nos convocaron (“Checho” ha trabajado en el programa Kioscos Socioambientales de la UCR durante una década, acompañando procesos de defensa comunitaria de los territorios; Dany cuenta con una intensa experiencia en el activismo socioambiental, actualmente ocupando la presidencia de la Federación Ecologista Costarricense –FECON- y yo he seguido vinculado a la geografía social y la ecología política, desde la academia). Otros han trazado caminos diferentes (“Maja” se ha formado como realizador audiovisual y cuenta con una rica producción en este campo; “Cof” se ha dedicado al turismo ecológico y Julio -el único que tenía experiencia en el activismo ecologista antes de la existencia del MEHG- se ha dedicado al trabajo en una empresa familiar). Sin embargo, más allá de los caminos que cada uno ha seguido, más allá de lo que el MEHG hizo o no hizo en aquellos años, de las luchas ganadas y perdidas, de los aciertos y los errores, este espacio fue, para todos nosotros, una escuela para el resto de la vida, una experiencia que nos acompañará para siempre.

Costa Rica y el FMI: Un camino trillado, un fracaso seguro

Luis Paulino Vargas Solís
Economista, director a.i. CICDE-UNED
Grupo Economía Pluralista

Uno de los argumentos favoritos para justificar las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es aquel que insiste que ello nos dará una “carta de presentación” o, mejor aún, un “certificado de buena conducta”, ante los mercados financieros internacionales. Y entonces, nos dicen, al mejorar la imagen de Costa Rica, lograremos mayor acceso a financiamiento internacional en condiciones más favorables. Lo cual, a su vez, pondría en marcha una espiral virtuosa de baja en las tasas de interés, reanimación de la inversión empresarial, creación de empleos y, a fin de cuentas, bonanza económica.

Esto que digo no es ni quiere ser una caricatura. Es, casi textual, lo que repiten los economistas de la corriente dominante, cuyos rostros en la televisión se han vuelto tan familiares como los de los futbolistas más famosos. Y, sin embargo, la suya es la oferta propia de una casta de brujos y hechiceros: superstición y pensamiento mágico. Pende de supuestos épicos, extremadamente audaces, pero, además, no hay evidencia histórica que respalde tales desvaríos.

El caso de la crisis de la deuda pública europea

El problema estalló a finales de 2009, cuando se dio a conocer que, contando con la complicidad de Goldman Sachs, poderoso banco de inversiones neoyorkino, el gobierno griego había “maquillado” los datos. Falsamente se había informado que el déficit fiscal era del 3,7% del PIB, cuando la cifra real alcanzaba el 12,7% (meses después el dato se revisó al alza, por encima del 13%). Se desató así la crisis de la deuda europea, conforme los juegos especulativos en los mercados financieros extendían el “contagio” hacia las deudas de Italia, España, Irlanda y Portugal, o sea, los países de la así llamada “periferia de la zona euro”. Ello provocó que las tasas de interés sobre sus emisiones de deuda se elevaron peligrosamente.

Empezó entonces una sucesión de “programas de rescate” para estos países. En el caso de Grecia, el primer programa, por €110 mil millones, se aprobó en mayo de 2010. A poco quedó en evidencia el fracaso de esta iniciativa, lo que obligó a un segundo programa de rescate, aprobado en julio de 2011 por €130 mil millones. Programas similares fueron aplicados para los otros países involucrados en la crisis de la deuda. En todos los casos, sin excepción, estuvo presente el FMI, como parte de la llamada “troika”, junto a la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE).

¿Se logró así restablecer la “confianza” de los mercados financieros y la de esos entes fantasmagóricos llamados “los inversores”? ¿Se logró estabilizar la situación y reducir las tasas de interés, de forma que Grecia y los otros países afectados tuviesen acceso a financiamiento en condiciones favorables? Rotundamente NO.

Los acontecimientos a lo largo de 2011 y hasta bien entrado 2012 resultan muy ilustrativos. Mientras las tasas de interés de la deuda alemana de largo plazo se movían por debajo del 2%, la de Grecia por momentos alcanzaba la cota surrealista del 27-28%. La de Portugal llegó a rozar el 14%, la de Irlanda el 12%, y las de Italia y España rondaban el 7%.[1] Y, por favor, tangamos presente que en esos mismos momentos estaban en vigencia los célebres “programas de rescate”. Estos, conviene enfatizar, materializaban al detalle los énfasis de política económica característicos del FMI, es decir, su marcado sesgo hacia la austeridad fiscal, el recorte y la restricción, sumadas a las infaltables privatizaciones. Tal sería la vía “correcta”, de hecho, la única posible, para sanar los desequilibrios fiscales. Y, sin embargo, la realidad proclamaba ruidosamente otra cosa.

Y, a fin de cuentas, ¿cómo se logró estabilizar la situación e impedir que la eurozona colapsara? No fue gracias a estos programas austeritarios. Un momento, en particular, resultó decisivo para modificar el curso de los acontecimientos, cuando Mario Dragi, presidente del BCE, estando en Londres, lanzó el 26 de julio de 2012, su famosa frase: “el BCE está listo para hacer lo que sea necesario. Créanme que será suficiente”[2]. Ello marcó un punto de quiebre decisivo en el enfoque de la crisis por parte del BCE. Engavetada la ortodoxia, en adelante el BCE siguió la ruta que, desde finales de 2008, transitaba la Reserva Federal de Estados Unidos, la llamada política de facilitación cuantitativa (o “quantitative easing” según su designación original en inglés), lo cual incluye la adquisición masiva de bonos de deuda pública, con el expreso objetivo de reducir significativamente sus tasas de interés.

Posteriormente a esto las primas sobre la deuda de los países de la periferia europea, o sea, el margen sobre las tasas de interés de la deuda alemana, bajaron y se estabilizaron, lo que, a fin de cuentas, impidió que la eurozona implosionara.

O sea, y en breve, el patrocinio del FMI fue por completo incapaz de propiciar que se recuperara “la confianza de los mercados financieros”. No ocurrió tal cosa, y quizá la razón principal de ello es que los paquetes de rescate, lejos de “rescatar” las economías (a lo más “rescataban” a los bancos), más bien provocaron recesión, desempleo al alza e hirviente malestar social. Todo lo cual hacía mucho más difícil recuperar la sostenibilidad de las cuentas fiscales. De hecho, se fracasó dramáticamente justo en aquello que se suponía ser el objetivo prioritario: controlar y reducir la deuda pública. En el caso de Grecia, por ejemplo, siendo que la deuda representaba un 127% del PIB en 2009 -o sea, el año en que se gatilla la crisis de la deuda- a las alturas de 2019, se ubicaba en 165%. Es significativo el título que Stiglitz quiso poner al capítulo 7 de su libro sobre el euro: “Políticas de crisis: cómo contribuyeron las políticas de la troika a empeorar la estructura de la eurozona y a garantizar la depresión” (Stiglitz 2017).

Recordemos que en 2008-2009, el impacto de la crisis financiera y la Gran Recesión originadas en Estados Unidos, provocó una severa recesión también en Europa, incluyendo estos países de la llamada periferia. A las alturas de 2010, y con excepción de Grecia, las economías de los otros cuatro países involucrados en el problema, ya habían logrado reemerger a territorio positivo. Las políticas de austeridad impuestas a través de los “programas de rescate”, produjeron una segunda recesión, incluso más prolongada que la primera, ya que se extendió hasta 2013 (2015 en el caso griego), y cuyos efectos en el desempleo fueron incluso mucho más severos de los que se habían sufrido con motivo de la recesión de 2008-2009.

En síntesis: los programas de austeridad fiscal, liderados por el FMI como parte de la “troika europea”, fueron, desde cualquier ángulo que se les mire, un completo fracaso.

La crisis de 1997 en el sudeste asiático aporta material adicional para la reflexión

Es un tema que el célebre Joseph Stiglitz analiza en su libro “El malestar en la globalización” (Stiglitz 2002). El problema inició con la devaluación de la moneda de Tailandia (el bath) hacia julio-agosto de 1997, y rápidamente se extendió a Corea del Sur, Malasia e Indonesia, con repercusiones que se hicieron sentir posteriormente en Rusia y Brasil.[3] Las políticas de liberalización financiera que el FMI había promovido, crearon las condiciones propicias que dieron lugar a la crisis. Una vez que ésta se precipitó, las recetas fondomonetaristas de austeridad fiscal y privatización dificultaron su superación.

Malasia optó por rechazar la participación del FMI, y decidió seguir su propio camino y generar sus propias respuestas. Desestimó así las advertencias catastrofistas que se le formularon, las cuales le auguraban el castigo de “los inversores” y, desde luego, un desastre seguro (¿verdad que suena familiar?). Y, sin embargo, fue el país que logró la más rápida y sólida recuperación, aunque no fue el único “alumno mal portado”. Tampoco Corea siguió al pie de la letra las recetas que la ortodoxia prescribe.

La herejía de Malasia reiteró una blasfemia que también le dio buenos resultados a la India y China, y les mantuvo al resguardo de la tormenta: la imposición de diversas formas de control sobre los movimientos de capital, diseñadas con sentido pragmático y flexible.

En breve: no aplicar las políticas austeritarias, de privatización y desregulación que prescribe el FMI, puede resultar lo más sensato y correcto.

Y la década pérdida de América Latina…

Podríamos todavía extendernos ampliamente acerca de lo que significaron los programas de austeridad fiscal y “ajuste estructural”, que el FMI, en colusión con el Banco Mundial, aplicaron durante el decenio de los ochenta del pasado siglo en América Latina, como respuesta a la crisis de la deuda externa que tan duramente golpeó a nuestro continente a inicios de ese decenio. Correspondió eso a un paquete de política que a finales de los ochenta recibió la designación de “Consenso de Washington”. Este término fue propuesto por John Williamson (Williamson Septiembre 2003), y posteriormente devino de uso generalizado.

El abordaje que se hizo de la crisis, con base en esa propuesta de políticas, devino devastador para las economías, las sociedades y, en especial, los pueblos latinoamericanos, y sus perniciosos efectos se hicieron sentir durante todo ese decenio e, inclusive, entrados los años noventa[4]. Ello ameritaría una discusión mucho más amplia que, a fin de no alargar en exceso este artículo, dejaré para un momento posterior.

A modo de conclusión, quiero enfatizar que la experiencia latinoamericana de los años ochenta, ofrece conclusiones que coinciden con las que es posible extraer de la crisis de la deuda europea en el período reciente. En particular las dos siguientes:

  1. Las políticas de austeridad fiscal, recorte y restricción que el FMI promueve, provocan recesión y desempleo, y conllevan elevados costos sociales y humanos, con repercusiones negativas que, potencialmente, se prologan por decenios. Tristemente es el camino que, con notoria terquedad ideológica, está siendo elegido por las élites políticas de Costa Rica (tanto el gobierno de Carlos Alvarado como asimismo la Asamblea Legislativa, con pocas excepciones).
  2. El objetivo prioritario de estas políticas es devolverles sostenibilidad a las finanzas públicas, pero, sobre todo, poner la deuda pública bajo control. En ese sentido, su fracaso es total: no lo lograron en América Latina en los ochenta. No lo han logrado en Europa en el período reciente. Tampoco lo lograrán en Costa Rica.

Retomaré este asunto en artículos posteriores.

BIBLIOGRAFÍA CITADA

Alonso, Nuria, y David Trillo. 2015. «Riesgo soberano en la eurozona ¿una cuestión técnica?» Papeles de Europa Vol. 28 núm. 1 1-26.

Becker, Victor A. 27 septiembre 2013. «The experience of three crises: the Argentine default, American subprime meltdown and European debt mess.» Real-World Economic Review 64 65-115.

González Sarro, Iván. 2013. Impactos de la década perdida en América Latina ¿Una lección para los países periféricos de la Unión Europea? Reexaminando el modelo neoliberal. Madrid: Instituto de Estudios Latinoamericanos Universidad de Alcalá.

Kokkinakis, Yiannis. marzo 2018. «From Bologna to Athens: the political economy of reforms in Europe.» Real-World Economic Review 147-162.

Palley, Thomas. Septiembre 2017. «Fixing the euro’s original sins: the monetary –fiscal architecture and monetary policy conduct.» Real-World Economics Review 81 15-26.

Soros, George. 1999. La crisis del capitalismo global. México: Plaza & Janes.

Stiglitz, Joseph. 2017. El euro. Cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa. Barcelona: Penguin Random House.

—. 2002. El malestar en la globalización. Buenos Aires: Aguilar Ediciones.

Ugarteche, Oscar. julio-septiembre 2016. «Lecciones de la crisis del euro para la cooperación financiera regional.» Problemas del desarrollo 186 (47) 31-57.

Vilariño Sanz, Ángel, Nuria Alonso Gallo, y David Trillo del Pozo. 2011. «La falacia del spread de la deuda soberana como indicador de la solvencia del Estado.» XIII Reunión de la Economía Mundial.

Williamson, John. Septiembre 2003. «No hay consenso. Reseña sobre el Consenso de Washington y sugerencia sobre los pasos a dar.» Finanzas y Desarrollo 10-13.

Wishart, Ian. 2012. «ECB ‘will do whatever it takes’ to save the euro.» PolíticoPro, 26 de Julio.

[1] Algunos trabajos interesantes sobre la crisis europea de la deuda son los siguientes: (Alonso y Trillo 2015); (Vilariño Sanz, Alonso Gallo y Trillo del Pozo 2011); (Ugarteche julio-septiembre 2016); (Becker 27 septiembre 2013); (Kokkinakis marzo 2018); (Palley Septiembre 2017)

[2] Wishart lo cita en estos términos: “Draghi, the ECB’s president, who was speaking in London today (26 July), said he was “ready to do whatever it takes” to save the euro, adding: “Believe me, it will be enough.” (Wishart 2012)

[3] En (Soros 1999) se ofrece una crónica interesante de los acontecimientos, y un análisis muy sugerente.

[4] En (González Sarro 2013) se aporta una síntesis muy ilustrativa sobre las consecuencias sociales y económicas derivadas de las políticas del Consenso de Washington en América Latina.

 

Publicado en https://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/2021/01/costa-rica-y-el-fmi-un-camino-trillado.html?m=1 y compartido con SURCOS por el autor.

La organización autónoma de las comunidades genera instituciones eficientes

Miguel Sobrado

Proyectos como el Hospital sin Paredes, en San Ramón, en los años 70, con escasos recursos institucionales, pero con la participación activa de 160 comunidades, logró en poco tiempo, a través de un proceso de cooperación orgánica, entre equipo médico y comunidades, índices de salud tan destacados que le merecieron premios de la Organización Panamericana (OPS) y Mundial de la Salud (OMS).

Algo similar ocurrió con los proyectos de Reforma Agraria de autogestión productiva que transformaron, en varios países latinoamericanos a miles de obreros agrícolas desplazados y campesinos sin tierra organizados en cooperativas en exitosos empresarios. ¿Por qué estas experiencias de incorporación de la gente en programas de desarrollo de alto rendimiento y bajo costo no han podido ser replicadas posteriormente a pesar de millonarios programas institucionales que han incorporado entre sus metas participación de la gente?

Muchas razones se han alegado para no haber alcanzado los mismos resultados, o por lo menos parecidos. Han sobrado razones para estas justificaciones, desde los cambios de condiciones y coyunturas imperantes hasta, los más frecuentes, atribuidos al carisma y calidades personales de sus promotores el Dr. Juan Guillermo Ortiz en el caso del Hospital sin Paredes y Clodomiro Santos de Morais, en el caso de la metodología de capacitación masiva aplicada en tres continentes.

Aunque no existen dos momentos iguales en la historia, ni los promotores son repetibles con todas sus calidades personales, si existen diferencias en el enfoque epistemológico que se expresan en los resultados obtenidos.

Diferencias epistemológicas en la aplicación del mismo concepto

La antropóloga norteamericana Lynn Morgan, analizando las diferencias de aplicación del concepto participación entre los impulsores del proyecto original de salud rural que dio origen al Hospital sin Paredes y la de los sucesores que le dieron versión institucional en la Caja Costarricense de Seguro Social, perfiló una interpretación, que es esclarecedora de las diferencias.

El “Hospital sin Paredes” partía de: a) Una comunidad solicitaba su incorporación al programa y nombraba a una miembro de dicha comunidad que era entrenada por el equipo médico para recoger la información sanitaria de cada familia. b) Se realizaba un diagnóstico conjunto de la situación de la comunidad, entre el equipo médico y el comité de salud. c) se analizaba un plan de trabajo con tareas tanto para la comunidad como para el equipo de salud del hospital. d) se le daba seguimiento y evaluaban los avances y resultados del trabajo realizado.

En el plan de trabajo, centrado en la salud de la comunidad, había tanto actividades propias del equipo médico como del comité de salud que era el que se encargaba de mantener el puesto de salud, garantizar la construcción de letrinas y acueducto, como de promover la construcción de caminos y de cooperativas para obtener mejores ingresos.

Se establecía así una estrecha relación de simbiosis que sacaba del hospital los alcances preventivos tradicionales del programa de salud rural y estimulaba el desarrollo regional y comunal, donde el interés y la autonomía de la comunidad era el motor que impulsaba y dinamizaba el proceso.

La reforma de la Ley de Salud que consagró el principio de participación de las comunidades, trasladó el programa del ministerio de salud a la Caja del Seguro Social bajo la figura de EBAIS, desconcentrando la atención primaria en el país.

La aplicación institucional burocrática

Es aquí donde la participación cambia y se adapta a la dinámica institucional burocrática. Ya no se promoverá la organización de la comunidad en comités de salud, como sede de los EBAIS, sino que estos se definen en el plan de la institución. Ya no se trabajará con “enfermeritas” de la comunidad, sino con Asistentes Técnicos de Atención Primaria (ATAP) formados por la Caja, pero lo más importante es que cambia el concepto de participación de la comunidad. En el nuevo contexto no es protagonista con el equipo médico que participa definiendo las causas de sus problemas. Tampoco en la elaboración y aprobación del plan de trabajo, ni en la evaluación de resultados. La comunidad se convierte en una especie de convidado de piedra al que se le comunican los resultados emanados de los técnicos en salud y se le solicita apoyo puntual para labores secundarias, como limpieza del local o renovación de sábanas. De tal forma que el concepto de participación se asemeja más a la que mantiene el cura con el sacristán en la iglesia. En este contexto, no es de extrañar que las comunidades no muestren ningún interés y vean la actividad de los EBAIS como una obligación institucional para la cual cotizan.

Las diferencias en la aplicación del concepto de participación tienen sus raíces epistemológicas en la visión que tienen las instituciones y los técnicos de las comunidades que estimulan o inhiben la autonomía.

Visiones epistemológicas subyacentes

En el primer caso la comunidad es vista como fuente de información y aliada indispensable en la consecución de la salud de la comunidad. El conocimiento sobre la salud y sus soluciones emanan de la realidad y trascienden al conocimiento que cada uno de los actores, los técnicos y la comunidad tienen de sí mismos. No solo crece el conocimiento, sino los recursos y las voluntades para enfrentar conjuntamente los problemas.
La relación entre el equipo técnico y la organización de los comités de salud se convierte en una simbiosis generadora de cambio. Es una nueva realidad que incorpora los recursos y la voluntad de transformación organizada de las comunidades, a la consecución de una salud en el sentido más amplio que se mimetiza con el desarrollo local. Es importante destacar que el concepto de participación aplicado en el Hospital sin Paredes, se basa en un margen de autonomía que concuerda con los principios de la educación de adultos. Al mismo tiempo coincide con los principios de la capacitación a través de la actividad objetivada. Se trata de una relación que, partiendo de la necesidad de la gente, busca soluciones en una relación en una atmósfera de colaboración horizontal, donde los técnicos aportan su conocimiento a una realidad donde esta cobra vida, y encuentra respuesta en la voluntad y recursos de la comunidad.

En el segundo caso partimos de un enfoque ideológico diferente que podemos sintetizar en: las comunidades deprimidas son los perdedores en el proceso de desarrollo y deben ser ayudadas por los técnicos y las agencias de donantes, para poder salir adelante. Desde esta perspectiva, los miembros de la comunidad, para poder salir adelante deben escuchar y seguir las recomendaciones de los técnicos que son los saben.

Detrás de esta visión se expresan también relaciones de poder, tanto políticas, que visualizan el quehacer institucional como parte del entramado clientelista que busca ante todo lealtades, como de los técnicos ubicados dentro la esta estructura institucional. La relación con las organizaciones locales, cuando existe, son de negociación con los dirigentes locales; a cambio de hacer las tareas solicitadas buscan prebendas para sus familias y amigos, lo que no estimula a ninguna de las partes.

En conclusión

Me he concentrado en explicar las diferencias en el caso de la salud rural, por la riqueza del material fáctica disponible, y por la necesidad de utilizar esta experiencia frente a las pandemias y los problemas de salud crecientes como el cáncer y la obesidad, aplicando las posibilidades que abre la nueva tecnología digital.

Pero también por la importancia que puede tener su experiencia para el rediseño de muchos programas sociales, de bajo rendimiento, que pueden transformarse en exitosos con la cooperación entre las comunidades y una institucionalidad renovada que las incorpore como actores activos del desarrollo.

¿Un ejercicio de política ficción o una pesadilla anunciada? (II)

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense.

Segunda parte.

“La mitad de los puestos de trabajo del mercado laboral costarricense tiene un alto nivel de riesgo de ser reemplazados por máquinas o computadoras. Se trata de 1,06 millones de empleos de los 2.16 que existen en el país…Existe un conjunto de 20 empleos que concentran a la mayor cantidad de trabajadores actualmente en el país y que además tienen el nivel más elevado de riesgo de mecanización…En la lista se encuentran peones agrícolas y de construcción de edificios, conductores de automóviles y taxis, guardas de seguridad, cocineros y secretarios, entre otros.” Manuel Avendaño Arce “20 OCUPACIONES CORREN EL MAYOR RIESGO DE AUTOMATIZACIÓN Y SON LAS QUE MÁS EMPLEAN” EL FINANCIERO n° 1317 26 de diciembre de 2020 página 6.

En medio de este evento, o fenómeno social total que tensa toda la estructura social, dentro de una escala planetaria, al que conocemos bajo la denominación de Covid 19, hemos pasado por alto la llegada de otro hecho de esas proporciones: la llamada Cuarta Revolución Industrial y su inocente eliminación de aquellos empleos que presentan elevados riesgos de mecanización (Avendaño Arce, dixit), dentro de la que al parecer no son (o serán) eliminadas las gentes sino los empleos, de tal manera que durante las próximas décadas que transcurran hacia la mitad del siglo que corre ya no serán tan “necesarios”(o no lo serán del todo) los peones agrícolas pues en su caso se perderán 100.394 de esos empleos, los de construcción que verán disminuirse sus puestos hasta un total de 70.453 y los conductores de taxis y camionetas, siempre objeto de innumerables polémicas registrarán una disminución de hasta 68.153 plazas o empleos. No es que las élites del poder hayan decidido eliminarlos físicamente (mal pensados que son algunos), nada más lejos de las intenciones de los apóstoles de esta postrera revolución industrial (al parecer tan despiadada como la Primera, ocurrida hacia finales del siglo XVIII y durante las primeras décadas del siglo XIX), como resultado de la cual dejaron morir de hambre a miles de tejedores manuales (K. Marx, dixit).

Entonces ¿qué es lo que nos sucede a las gentes de este cambio de siglo, cuando ya entramos a la tercera década de su transcurrir?, parece que ya nada nos causa asombro, pues según parece todo es tan sencillo e inocuo que: “la automatización no se refiere a implementar Inteligencia Artificial (AI) o robots de última generación, puede ser el uso de computadoras, algoritmos, máquinas o técnicas de MACHINE LEARNING…Existen casos como los de un oficinista o un contador, en los que algunas de sus tareas se pueden reemplazar con algoritmos fórmulas programadas en hojas de Excel. Eso permite abaratar costos a las empresas” (EL FINANCIERO op.cit) Esos miles y millones de seres humanos ya no serán necesarios para las empresas que ahora no bajarán sus costos solamente mediante la evasión y elusión fiscales (son expertos en esas acciones), sino que simplemente ya no requerirán de ellos, al parecer ni siquiera como compradores. Pareciera entonces que el dios Mercado tiene sus días contados ¿cuál será entonces la nueva religión de los sumos sacerdotes y demás cultores del fundamentalismo neoliberal? Mientras tanto el agua, un elemento esencial para la vida humana, empezó a cotizarse en la Bolsa de Wall Street con lo que vivirán entonces sólo los que puedan pagarla, los restantes seres humanos serán declarados como “no existentes” o seres sin una existencia real, por lo que el panlogismo (no el celebérrimo de Hegel) de la nueva centuria será “todo dentro del mercado, nada fuera del mercado”, no importa si este sigue achicándose como resultado de la pérdida de empleos, donde al parecer las máquinas se tornarán consumidoras (extraña ecuación).

La lucha de clases se terminó, de una vez por todas: los ricachones de las finanzas y sus operaciones de bolsa (con el dinero que produce más dinero) derrotaron por knock out al famélico, además de disperso y avergonzado proletariado, pero también al empresariado iluso empeñado en la producción e intercambio de bienes y servicios que casi nadie comprará, por favor gentes tomen nota.

Es así como la obstinada voluntad del grupo hegemónico de las élites del poder en Costa Rica y en otros países de la región, a semejanza de lo que está ocurriendo en el resto del planeta, se mantiene sin cambio alguno a pesar de que sus postulados de reducción del gasto público, eliminación del déficit fiscal mediante la regla fiscal no resistan la menor contrastación con la realidad misma, los componentes y elementos esenciales de la vida social y económica son relegados al olvido, a pesar de que esas políticas nos llevan sin paracaídas hacia el abismo de la más profunda recesión económica. En este punto es casi imposible distinguir entre la ficción y la realidad, la escena ha tomado una nota surrealista, no si al estilo del poeta André Bretón para quien “la belleza será convulsiva o no será” o al del pintor Salvador Dalí, con aquellos extraños cuadros o pinturas que nos dejaron con la boca abierta, ante la visión de aquel reloj doblado a la mitad sobre la orilla de una mesa, como si fuera una hoja de papel y en medio de un montón de objetos, al parecer impregnados de un espíritu del absurdo que presidió los momentos más oscuros del siglo anterior.

Mientras en países como Argentina (los odiados peronistas Fernández, Alberto y Cristina), Bolivia con el regreso al poder del Movimiento al Socialismo al Socialismo (MAS), de Evo Morales Ayma y Luis Arce Catacora (el nuevo presidente de Bolivia), hace un par de meses, después de vencer limpiamente en las urnas a los golpistas que usurparon el poder en noviembre de 2019 y el México de Andrés Manuel López Obrador, se busca reactivar la economía poniendo circulante en manos de las gentes para que el mercado vuelva a funcionar y la economía crezca al aumentar el gasto de los hogares (Primer componente del PIB), otros como Carlos Alvarado, Juan Orlando Hernández, Lenin Moreno (electo con un programa político diferente) y demás alucinados por el encubierto “no mercado” y la nosociedad (Christophe Guilluy, dixit)) se apresuran a retirarlos de las manos de las gentes, mediante impuestos regresivos y una acusada reducción del gasto público (los empresarios y sus cortesanos (presidentes o diputados) no pagarán o dispondrán que se pague la crisis que han generado dilapidando los fondos públicos en gran escala, cosa que no han hecho los trabajadores de ese sector con sus cada vez más reducidos salarios, su agenda es otra: la del ladrón, diciendo a voz en cuello “agarren al ladrón”) que comprende el congelamiento de los salarios de los empleados del sector público, cuya capacidad de protesta y respuesta, tanto como su ingreso y poder de compra, ha sido mermada sensiblemente por una legislación represiva impulsada por el “liberacionista” Carlos Ricardo Benavides y algunos presuntos “cristianos” neopentecostales o neopentecostalistas, unos expertos en negociar con su fe en los templos de los mercaderes (Jesucristo, dixit). Es ahora que se hará evidente ¿cómo? y ¿de qué manera los incautos verán que no tendrán a quién venderle sus productos o los resultados de sus emprendimientos?, su informalidad los llevará a hundirse en el pantano de los seres no vivientes: el paraíso neoliberal y su mortal utopía no tiene ningún lugar para ellos, sigan por esa ruta lo verán…

DE RATONES Y LIBROS

(Of mice and books)
Viajes por mi biblioteca, 47

Walter Antillón

1.- ¿Comprar o no comprar? He aquí una cuestión que se plantean con frecuencia los Ratones de Biblioteca, como una instancia de la cordura frente a su voraz e insaciable deseo de adquirirlo todo, leerlo todo, saberlo todo. Confiesa este humilde roedor que un centenar de veces se habrá hecho la pregunta, ante el escaparate lleno de tentaciones de una librería. Y una de esas veces tuvo lugar en las circunstancias y con las particularidades que se verá.

Fue en Roma, Italia, tal vez en 1963, durante una de las extenuantes caminatas que durante un largo período me impuse como rutina, con el fin de llegar a conocer lo más minuciosamente que pudiera la Urbe incomparable. Y, como no podía ser de otro modo, aquellos periplos tenían el propósito adicional (pero, en modo alguno secundario) de localizar todas las librerías, grandes o pequeñas, que Roma pudiera alcahuetear.

Aquel día feliz estaba yo caminando por la Vía Ulpiano, al costado Norte del marmóreo, imponente Palacio de Justicia, cuando a media cuadra me topo con una vasta librería llamada, precisamente, Librería Ulpiano, cuyas existencias consistían mayoritariamente en libros jurídicos, tanto nuevos como usados: ¡el ratón suelto en una bodega de quesos parmesanos! Y claro, por varias horas recorrí minuciosamente los repletos estantes, donde encontré muchas de las obras famosas que sólo conocía por referencias. Entre ellas, el libro del que hoy quiero hablar, que en italiano se titula Commentario alle Pandette, y cuyo autor fue el Caballero alemán Christian Friedrich von Glück.

Con todo y el rebajo ofrecido por el librero, el precio de esta versión italiana del Glück seguía siendo altísimo para mis bolsillos; aunque en realidad resultaba una suma moderada, tomando en consideración que la obra constaba de 44 tomos. ¿Comprar o no comprar? Un inconveniente era el tema del espacio que ocuparía; pero calculé rápidamente que, empacado en unas cuatro cajas de tamaño regular, podía apilarlo en un rincón de mi apartamento y sacar sólo el o los tomos que me interesara leer; otro obstáculo, mayor, era el precio, cuya erogación haría un hueco en las finanzas que me obligaría por algún tiempo a un régimen de extrema austeridad. Al final se impuso la prudencia: no sin dolor excluí de mi compra el Commentario alle Pandette del Caballero Glück; y claro, me prometí adquirirlo en el futuro; pero eso no sucedió.

El libro de Glück lleva por título en alemán: Versuch einer ausfürliche Erläuterung der Pandekten nach Hellfeld; ein Commentar fur meine Zuhörer. En español: Tentativa de una Extensa Exposición de las Pandectas al modo de Hellfeld; un Comentario para mis Oyentes. Y este título era ya revelador de la particularidad de las circunstancias que rodearon al Autor y a su obra; porque es un título aparatoso y prolijo, casi indiscreto, que abunda en detalles propios de los libros de siglos anteriores ¿A qué se deben, estas rarezas?

Aunque contemporáneo de Goethe y la Enciclopedie, y de juristas como Portalis, Sieyès y Gustav Hugo, von Glück luce ante ellos anticuado en su pensamiento, estilo y costumbres. Había nacido en Halle, Sajonia-Anhalt, en 1755, y allí mismo se educó; pero desde 1784 hasta su muerte enseñó Derecho de Pandectas en la Universidad de Erlangen (Baviera). Allí concibió y ejecutó su ambicioso proyecto, inspirado en la obra exegética de Johan August Hellfeld Jurisprudentia Forensis secundum Ordinem Pandectarum (1764), que era tal vez la última expresión de un género literario surgido tiempo atrás en Alemania, llamado significativamente “Uso moderno de las Pandectas de Justiniano” (Usus modernus Pandectarum). Con determinación y disciplina germánicas, a los 30 años de su edad, el Profesor Doctor Christian Friedrich von Glück se puso a la tarea de comentar, uno por uno, los extractos de doctrina que se encierran en los 50 Libros de las Pandectas del Emperador Justiniano.

Así pues, el Comentario de Glück nació viejo: sus primeros cuatro vastos volúmenes aparecieron entre 1790 y 1794, y los siguientes hasta completar 35 los fue escribiendo su autor hasta pocas horas antes de morir, en 1831; soportando durante todo ese tiempo la crítica despiadada de los innovadores: tanto de los representantes de la corriente ilustrada (Anton Thibaut, Arnold Heise, Paul Anselm Feuerbach), como de los heraldos de la flamante Escuela Histórica (Gustav Hugo, Friedrich Karl Savigny) que fundarían sobre nuevas bases la Pandectística alemana del Siglo XIX. Pero Glück no se inmutó, continuando hasta el término de sus días el arduo Comentario ‘a la manera de Hellfeld’, con toda la parafernalia tradicional.

Lo que ahora nos parece sorprendente es que aquella mole cetácea, aquella antigualla tuviera un enorme éxito de ventas en los ambientes curiales de toda Alemania; y que además fuera elogiada y acuerpada por jóvenes juristas como G.F. Puchta, Christian Mühlembruch y Ludwig Arndts, que por otra parte militaban bajo las banderas de Savigny: fueron, en efecto, dos generaciones de juristas alemanes, entre ellos los profesores Burkard Leist, Carl Czyhlarz, Salkowski, Fein, Ubbelohde y muchos más, así como los propios Arndts y Mühlenbruch ( todos alumnos de Glück, o alumnos de alumnos de Glück) quienes continuaron su obra titánica, hasta detenerse, en 1896, en el tomo 65 del Comentario ¡Más de cien años, y la obra quedó sin terminar! Es el equivalente jurídico a la edificación de una catedral gótica que no alcanza a construir los chapiteles de las torres, como Notre Dame de Paris.

Pero, increíblemente, en esta historia pantagruélica faltaba otra catedral parecida, esta vez en Italia, que ocupará la segunda parte de este ratón.

Su historia tiene que ver con el estado de postración de las universidades italianas en la primera mitad del Siglo XIX, como un resultado consecuente de la desmoralización general de los ciudadanos: arruinados, masacrados y dispersados; acosado su pensamiento; fragmentado y arrasado su glorioso territorio bajo la dominación y las guerras intermitentes de los Bonapartes, los Habsburgos austriacos, los Borbones de España, los Saboyas y el Papa.

Pero sabemos que de esa situación extrema, desesperada, nació y creció incontenible el movimiento político-cultural llamado Risorgimento (el Resurgimiento), que va a conseguir por fin la unidad de Italia bajo la Monarquía Sabauda (1861); sustentado en el pensamiento precursor de Petrarca, Maquiavelo, Manzoni y Foscolo; en la doctrina del Movimiento ‘Joven Italia’ (Mazzini, Cattaneo, Gioberti, D’Azeglio); en la habilidad política del conde Cavour y en la increíble epopeya guerrera de Giuseppe Garibaldi.

Y es también la hora de la Universidad italiana, cuyos estudios jurídicos estancados por siglos en las estériles repeticiones del viejo ‘Mos Italicus’, necesitaban auxilios urgentes. Y en esas circunstancias ocurrió que, a pesar del brillo y la novedad del Código Napoleón y la Escuela francesa de la Exégesis, que campearon en un primer momento (recordemos la ‘Teoría de las Obligaciones’ de Giorgi, de 1873), la mejor doctrina representada por los romanistas Filippo Serafini y Vittorio Scialoja se inclinó por el pensamiento alemán, representado por la Escuela Histórica de Savigny y Eichhorn, y por la presencia de la obra ponderosa de los Pandectistas Makeldey, Keller, Puchta, Baron, Vangerow, Arndts, Regelsberger, Brinz, Bekker, Bruns, Windscheid, Bähr, Dernburg y otros. De modo que se articuló una estrategia de ‘captura’ y ‘recepción’ de la doctrina alemana por dos vías: a) decenas de italianos recién graduados viajaron a diferentes universidades en Alemania a partir de los sesentas para estudiar las teorías y los métodos de trabajo; b) se inicia la traducción al italiano de las obras más representativas de la Pandectística tudesca, abriendo el camino el propio Serafini con su traducción del ‘Tratado de Pandectas’ de Arndts en 1872; continuando con las traducciones del ‘Sistema’ de Savigny por Vittorio Scialoja en 1889; las ‘Pandectas’ de Windscheid por Fadda y Bensa en 1902; del ‘Derecho de las Obligaciones’ de Heinrich Dernburg, hecha por Francesco Bernardino Cicala en 1903; del ‘Derecho Civil Francés’ de K. S. Zachariae y K. Crome por Ludovico Barassi en 1907; y cerrando con el último de los 44 tomos de la traducción del Glück, en 1919.

Y aquí tenemos la segunda, la otra ‘catedral gótica’, construida esta vez en suelo itálico. Porque es entonces que uno de los principales gestores de estas operaciones por las que la doctrina italiana del Siglo XIX se apropia del saber y de los métodos de la Pandectística alemana, el Profesor Filippo Serafini, decide que la traducción del Comentario de Glück es un paso imprescindible para lograr dichos objetivos. Y puestas ya las manos en la obra, en la presentación del Tomo I, traducido por el Profesor Contardo Ferrini y publicado en 1888, los editores jefes (Serafini y Cogliolo) dicen lo siguiente:

“…Si la revigorización de los estudios romanísticos no ha producido aún los maravillosos efectos de que es capaz, ello se debe a un hecho al que hay que poner pronto remedio: la dificultad que jueces y abogados encuentran para valerse de los estudios del Derecho Romano, que por estar esparcido en muchas monografías, casi todas en alemán, no siempre pueden ser consultadas. En Alemania, esta necesidad ha sido llenada con la grandiosa y celebrada obra de Christian Friedrich Glück ‘Comentario a las Pandectas…”

Serafini parecía ser no más sensato que el propio Glück, al esperar que la traducción de 65 tomos de un libro podía ser un ‘pronto remedio’ de algo. Cierto que no tardaría cien años, como Glück y sus discípulos al escribirlo; lejos de ello, la traducción, anotación y publicación de la obra (que completó 44 grandes volúmenes) duró apenas algo más de 20 años, gracias a que el prestigio y la autoridad de Filippo Serafini atrajeron a la empresa a más de 30 jóvenes romanistas de diferentes universidades, que habían cursado estudios en Alemania en años anteriores; entre los cuales estaban Contardo Ferrini, Pietro Bonfante, Carlo Fadda, Giovanni Pacchioni, Biagio Bruggi, Angelo Sraffa, Silvio Perozzi, quienes en un futuro cercano darían gran prestigio a la Ciencia y a la Universidad italianas.

Tuvo razón el maestro Serafini: a pesar de su apariencia excesiva y a la mala fama que le dieron los ‘modernos’, el Comentario de Glück, en su versión italiana y con las oportunas y muchas veces brillantes anotaciones de sus traductores, aunque no podría ser “il più minuto, il più completo ed il più pratico di tutti i libri giuridici italiani” (como jocosamente lo ha llamado la Profesora Federica Furfaro en un trabajo reciente) conserva su gran valor científico y didáctico a pesar de los años transcurridos, no sólo porque allí encontramos la autorizada opinión de Glück o de alguno de sus discípulos, sino también porque tendremos igualmente a un Bonfante, a un Ferrini, etc.

Aquí termino. He recordado aquella anécdota de estudiante, de hace casi sesenta años, en la que perdí la oportunidad de hacerme dueño de un verdadero tesoro bibliográfico, renegando indignamente de mi espíritu ratonil que me empujaba a hacer lo contrario. Pero más allá de la anécdota, quiero honrar a aquel jurista, Cristián Federico von Glück, que entregó 46 años de su vida a comentar y anotar, extracto por extracto, el Digesto de Justiniano, hasta completar una parte sustancial de su empeño; y que supo inspirar a un grupo de juristas de las siguientes generaciones para que dieran continuidad a su obra durante los siguientes 65 años. Y quiero honrar también a aquel jurista, Filippo Serafini, que en 1885 concibió y puso en ejecución el discutible y descomunal proyecto de traducir al italiano la obra inconclusa y anticuada de un autor muerto más de cincuenta años antes, simultáneamente con la traducción de una pléyade de juristas alemanes modernos, algunos de ellos vivientes. Porque Serafini ansiaba fervientemente el encumbramiento de su Patria a través del Derecho; y sabía que una nueva y vigorosa Ciencia jurídica en Italia sólo era posible recuperando su pasado; y que el mejor camino para la restitutio in integrum de un ‘Derecho Romano Actual’ podía recorrerse siguiendo el mapa trazado en el célebre ‘Comentario’, bajo la guía del denodado Ritter sajón. Que la mejor prueba de fuego para aquella admirable generación de estudiosos destinada a poner las bases de la moderna Jurisprudentia Italiana, sería enfrentarlos a la mole de los 65 grandes tomos de aquel Comentario, para que los domeñaran, duplicaran y actualizaran con sus propios aportes.

Honro, en suma, la sufrida y discreta heroicidad de la Ciencia Jurídica.

Y sigue.