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Crónica: Fronteras, movilidades, subjetividades: Pensar Centroamérica en medio de una crisis sanitaria global

Por Guillermo Acuña González
Sociólogo y escritor
16 de marzo 2020

Doña Mercedes es una mujer pequeña, que trenza su pelo blanco hasta convertirlo en una especie de ritual milenario. Viajamos juntos en un bus internacional. Me cuenta tantas cosas, como si se hubiera enterado de mi interés siempre presente por las biografías relacionadas con las movilidades humanas, sus impactos, sus consecuencias.

Hablamos de políticas de población, por ejemplo. “tuve doce hijos y usted no sabe cómo cuesta sacarlos adelante”. De esos doce hijos, dos viven en Costa Rica. El varón, al que visitó en estos días, vive en Jacó. “construye casas”, me dice. De su hija mujer solo me cuenta que tuvo cuatro hijos y que no se acuerda donde vive. Es originaria de Palacagüina, la de la canción. “Ahí nació Cristo, el de los pobres”, me dije. Unos kilómetros antes de llegar, al pasar por Sébaco, me comparte su recuerdo acerca de uno de sus hijos que fue enviado por un Banco a salvar al pequeño productor, ahogado en deudas.

Me pregunto sobre si es ahora, en un contexto de precariedad económica y social, pero no, me confirma que fue hace muchos años. En realidad la región tiene ya muchos años de experimentar estos desequilibrios sociales e institucionales y ahora, le toca enfrentar, desde sus especificidades, los efectos de una realidad sanitaria global que en el reloj de la muerte ya lleva avanzadas horas de contar víctimas. Retomamos la conversación poblacional: “ahora la mujer no quiere tener hijos”, me resume así su pensamiento sobre esas políticas de población no escritas, pero que la fuerza del empuje de las reivindicaciones y los derechos de la mujer, ha transformado en realidades latentes que se esparcen por toda la región, como reconocimientos conquistados y en proceso de consolidación.

Prontos a llegar al lugar donde el Autobús se detendrá para que doña Mercedes baje, 50 kilómetros antes del puesto fronterizo Las Manos, entre Honduras y Nicaragua, me pregunta y le contesto: “a Honduras, a un encuentro regional de poesía y a hablar sobre la gente como su hijo, el que vive en Costa Rica”. Nos decimos adiós desde lo habitual, como si siempre hubiéramos compartido viaje, como si siempre nos hubiéramos visto. Ahora, con el pasar de los días, pienso en su menudencia, preparada para todas las inclemencias posibles, incluso las que dictan los designios de una calamidad global que empieza a expandir sus tentáculos haciéndose más fuerte, mostrando la debilidad humana, pero sobre todo la debilidad de un sistema económico que, basado en la extracción y la competencia desigual, pareciera haber iniciado un largo periodo de reseteo.

Los regímenes de movilidad son espacios en los que las fronteras internacionales adquieren un carácter especial. Pienso en esa noción mientras camino con mi pasaporte en las inmediaciones de una polvorienta estación migratoria de paso entre Nicaragua y Honduras llamada Las Manos. Como en otras zonas de paso, a ambos países los divide una aguja que es levantada insistentemente por funcionarios migratorios en medio de una dinámica compleja, desordenada, que interviene en eso que Stefanie Kron (2011) denomina la tensión entre los movimientos migratorios y los intentos para “sujetarlos, conducirlos, gobernarlos. Son regímenes migratorios en los que las fronteras adquieren un carácter especial: son a la vez regímenes fronterizos.

Cruzar en estos días los regímenes fronterizos como Las Manos, o Peñas Blancas entre Costa Rica y Nicaragua, es tensionar constantemente las narrativas entre el control global, la restricción de la movilidad impuesta por las circunstancias y lo que realmente ocurre en esos territorios de interrupción y continuidad que se producen en las divisiones sociopolíticas centroamericanas.

De regreso a Costa Rica, luego de comprobar que la palabra puede abrirle orificios enormes al dolor y la desigualdad a un país como Honduras, nos detenemos en Las Manos. Paradójicamente recuerdo a Kilapayún y su solicitud de unir todas las manos negras y blancas para construir una muralla. Es una mañana fría y con más polvo que de costumbre. Nos dirigen hacia una estación sanitaria improvisada (un gran toldo y varios funcionarios protegidos de nuestros cuerpos) adonde seremos testeados, revisados en nuestra biografía de los últimos 14 días y orientados a dirigirnos a un centro médico si presentamos los síntomas ya referidos en los medios de comunicación y en redes sociales.

Es una especie de sitio centinela, que la epidemiología contemporánea define como lugares de vigilancia al paso de grupos humanos para analizar su comportamiento. Ahí estoy yo y varias personas centroamericanas más. Luego mi observación sobre los espacios de porosidad, la movilidad latente, las narrativas de construcción de muros que son derribados por estas lógicas mediante las cuales las personas esquivan, responden, cruzan. Los personajes de frontera, la transacción formal e informal permanente, la urgencia por cruzar. Observo tres mujeres con sentido Nicaragua-Honduras dirigirse a hacer sus diligencias migratorias. Pienso en las desigualdades, las violencias, el acceso. Las veo marcharse entre la espesura de vehículos de gran tracción estacionados como grandes dinosaurios en medio de la nada. La vida sigue, pero ayer mismo esa frontera fue cerrada. Las manos se convirtieron en puño, hasta nuevo aviso.

En el camino de regreso, termino de leer el trabajo de Óscar Martínez sobre las movilidades humanas centroamericanas de hace diez años. Busco en redes sociales avances, novedades sobre la pandemia mientras vamos dejando atrás una apacible y rápida frontera entre Nicaragua y Costa Rica. Contrario a hace unos días, cuando fuimos encuestados por funcionarios del Gobierno de Nicaragua, el paso de regreso solo nos trajo preguntas sobre el cambio de córdobas a pesos, las ventas de comida y artesanías, en medio de un calor sofocante de las tres de la tarde.

La relación entre pandemias y movilidades humanas no es nueva. La historia está llena de imágenes y metáforas sobre las malas noticias de las que son portadoras las corporalidades humanas a los ojos de los otros. Pienso en eso mientras reflexiono haberme movilizado en estos contextos. Lo volvería a hacer sin duda, como lo hice, extremando los cuidados, los míos y los de los otros. Así transcurrieron algunos días en Tegucigalpa, de la que regresé lleno de poesía, pero también de imágenes sobre su realidad, su contexto de desigualdad, sus rasgos de un estado entregado a los vicios de los poderes fácticos, la porosidad de la frontera y esos contextos de discriminación y racialización, al ver un inmigrante, posiblemente haitiano, ayudar a acomodar los equipajes en el autobús luego de la inspección de rigor por parte de las autoridades migratorias costarricenses. Sus facciones y su requerimiento en francés para pedir campo y cumplir con su trabajo informal, me recuerdan todas las metáforas posibles en las que los costarricenses hemos construido al otro en los últimos años. Busco información actualizada. Y da la casualidad que Oscar Martínez, el de las crónicas sobre los migrantes de hace diez años, también colabora para el diario Español “El país”, en el que escribió el viernes 13 de marzo, estas líneas:

“en esta pandemia se recomienda no viajar, mucho menos desde países que tengan casos de coronavirus, como México o Estados Unidos. Eso sí, si usted es migrante centroamericano olvide lo que hemos dicho.Se recomienda también lavarse las manos varias veces, con detenimiento y detalle. Pero en estos países un gran porcentaje de la población no recibe agua potable. Miles de esas personas pagan el servicio, pero la falta de planificación urbana que permitió la construcción de colonias obreras encaramadas en cerros, los sistemas de tuberías viejos y dañados y el acaparamiento han llevado a que esa gente no tenga más que un pequeño hilo de agua una hora o dos por las madrugadas. Otros, nada. Si en estos países uno vive en las zonas pudientes y tiene una cisterna que chupe agua para acumular en las horas que el servicio llega, puede lavarse las manos tal como indican los manuales. Si uno vive en las comunidades y cantones centroamericanos y el agua que acarrea del pozo es a base de sudor y músculo, quizá no vaya a cumplir a rajatabla las instrucciones de la Organización Mundial de la Salud. Saludarse con el codo, dicen. Mejor aún, de lejitos, si es posible. En Honduras, por ejemplo, una de cada cinco personas vive en pobreza extrema en zonas rurales. O sea, con menos de $1.90 al día. Esa gente, muchos de ellos vendedores informales de lo que cosechan, viajará en autobús al pueblito más cercano, tomado de la barandilla más a la mano, sin alcohol-gel por ninguna parte, que cuesta unos centavos el botecito, se refundirá en algún mercado e intentará vender de puesto en puesto lo que cultivó. Esa gente dará la mano a quien deba darla para cerrar un trato y extenderá la palma para recibir monedas cuando se las ofrezcan a cambio, porque si no lo hace no será el coronavirus el que lo matará, sino el hambre. Esa misma gente, no se preocupen, no acaparará nada en ningún supermercado. El coronavirus ya llegó a esta región, plagada de calamidades. Ahora, hará lo suyo. Porque lo otro, lo de construir sociedades con un abismo profundo entre unas clases y los de abajo, ya está hecho desde hace décadas” (Oscar Martinez. “Ser pobre en una región que espera el coronavirus”. Recuperado el 16 de marzo de https://elpais.com/internacional/2020-03-14/ser-pobre-en-la-region-que-espera-el-coronavirus.html)

Cada país de la región ha enfrentado a su manera el desafío. Ha acudido a las narrativas del poder, de la imposición, de la construcción de comunidad bajo el lema “juntos saldremos adelante”. Pienso en Doña Mercedes, en ese migrante haitiano en la frontera, en las movilidades humanas que continúan despachando esos países. Pienso en las décadas de discurso orientado a la individualidad y la competitividad, la exclusión, la desigualdad y luego vuelvo a pensar en las fronteras, en las movilidades humanas como recurso para la sobrevivencia. Pienso en todo eso mientras abro la puerta de mi casa, a asistir como ritual, a varios días de cuido y reflexión sobre la región que somos. En cómo haremos para pensarnos como comunidad, en como abrirle a las manos, los puños y volver a estrecharlas en un régimen ya no de separación, sino de alegría y construcción colectiva.


SERPAJ: Comunicado frente a la coyuntura del COVID-19

Servicio Paz y Justicia Costa Rica
«Querernos la Paz, Trabajamos por la justicia»
SERPAJ: Comunicado frente a la coyuntura del COVID-19

Dada la coyuntura que enfrentamos internacionalmente respecto al COVID-19, el Servicio Paz y Justicia Costa Rica comunica lo siguiente:

Consideramos que resulta fundamental tomar medidas de contención y saneamiento para evitar la propagación de esta enfermedad, así como promover el bienestar de todas las personas con las que nos relacionamos y no saturar el sistema de salud pública. Por esta razón, tomamos el acuerdo de suspender nuestra participación de todas aquellas actividades que impliquen la conglomeración de personas, así como el préstamo de nuestro local a las agrupaciones y movimientos que hacen uso de este hasta el 13 de abril de 2020, con posibilidad de prorrogar este período según cómo evolucione la situación del país respecto a este tema.

Esto no significa que dejemos de brindar nuestro apoyo político a los diferentes movimientos sociales. Es más bien un llamado a asumir otras medidas de cuidado colectivo en favor de la salud de todas las personas. Por ello:

1. Nos unimos a las recomendaciones preventivas globales respecto a los cuidados de higiene personal, el protocolo de tos y estornudo, la limpieza de los sitios que ocupamos, el no acaparamiento de productos, permanecer en el hogar y no realizar actividades en el exterior si no es estrictamente necesario, procurar el cambio de ropa y zapatos que han sido utilizados en la calle, evitar el contacto de ojos, nariz, boca y genitales sin un adecuado lavado de manos, y mantener el aseo de aparatos móviles y electrónicos que estén en uso constante.

2. Invitamos a buscar formas alternas de encuentro a través de distintos medios de comunicación virtuales que tenemos a disposición, para establecer canales de información y divulgación sobre lo que acontece socialmente respecto a los Derechos Humanos, y así mantenernos vigilantes antes las situaciones de malestar y violencia que nos puedan aquejar.

3. Hacemos un llamado a no soltar las causas y luchas sociales. Ante la coyuntura actual motivamos a hacer un uso permanente y responsable de redes sociales para informarse, difundir y denunciar cualquier hecho violento que se perpetúe aprovechando la situación actual.

Externamos nuestro deseo de paz y bienestar a todas las personas con las que estamos involucrados/as, así como a sus familias. Invitamos a tomar medidas para garantizar su cuidado y su salud a fin de afrontar de la mejor manera esta enfermedad, sin perder de vista las demás situaciones sociales que pueden afectar nuestros DDHH y nuestra construcción de bienestar personal, social y comunitario.

Servicio Paz y Justicia Costa Rica San José, Costa Rica.
Domingo 15 de marzo de 2020.
SERPAJ Costa Rica

«Queremos la Paz, Trabajamos por la justicia»

Coranovirus: hacia un nuevo modelo de globalización

En realidad debemos de adquirir conocimiento para elegir el bien, pero ningún conocimiento nos ayudará si hemos perdido la capacidad de conmovernos con la desgracia de otro ser humano, con la mirada amistosa de otra persona, con el canto de un pájaro, con el verdor del césped. Si el hombre se hace indiferente a la vida no hay ninguna esperanza de que pueda elegir el bien.
Eric Fromm

Álvaro Vega Sánchez. Sociólogo

La pandemia del coronavirus, al igual que las catástrofes producidas por la crisis climática, ha puesto en evidencia, una vez más, la vulnerabilidad y fragilidad de nuestra “aldea global”.

Esta pequeña aldea ha sido impactada por un virus cuya onda expansiva es de alcance global, y, por lo contagioso, su crecimiento es exponencial si no se toman las medidas adecuadas de prevención, contención y curación. Los virus son globales, no tienen nacionalidad aún y cuando su origen sea local. Este llamado de atención de los epidemiólogos es fundamental para contener el avance de los impulsos xenófobos y racistas discriminatorios, así como para contribuir a transitar de la conciencia planetaria a la convivencia planetaria.

Para acometer estos desafíos globales, tenemos que enfrentar un virus mayor: el síndrome de Faraón, es decir, la arrogancia de resistirnos a nuestra vulnerabilidad, sintiéndonos dioses, por más plagas que nos azoten. De manera irresponsable y prepotente, la tripulación de esta pequeña nave planetaria, especialmente las élites geopolíticas y económicas dominantes, nos están conduciendo a un viaje sin retorno.

 La realidad nos está forzando a intensificar los esfuerzos contraculturales para proyectar otro modelo de globalización, cimentado, al menos, en dos pilares fundamentales: una ética de la economía para la solidaridad y una convivencia humana que potencie la afectividad. Apostar por nuevos enfoques socio-económicos que impulsen una economía solidaria, para la reproducción de la vida digna. Asimismo, recuperar la importancia de las emociones, sentimientos y afectos; saber administrarlos y potenciarlos para construir una cultura de paz entre los pueblos y con la naturaleza biodiversa, es decir, para una convivencia inclusiva bioecosistémica.

El psicólogo Yago Franco asocia la destrucción del afecto –“accidente afectivo”– a la concepción del tiempo predominante en el capitalismo: “…la aceleración ilimitada que del mismo hizo el ser humano (el antropos capitalista) se lo arrebató a sí mismo, con él su intimidad y con esto, su propia subjetividad. Si la verdad de un acontecimiento lo destruye (Paul Virilio) la inmediatez, la fuga acelerada hacia ningún lugar que ocurre por el ansia de consumo (de objetos, información, placeres, diversión, vínculos, etc.) y también por la angustia de adquirir o mantener un lugar en la sociedad, tienen como consecuencia dañar la subjetividad humana, de la mano del empobrecimiento del mundo representacional y afectivo” (http://www.elpsicoanalitico.com.ar/num3/clinica-franco-destruccion-afecto). Por su parte, José Mujica, expresidente uruguayo, nos invita a reconquistar el tiempo que es el garante de nuestra libertad; y a no malgastarlo en el consumo superfluo, sacrificando la riqueza de la vida afectiva que nos hace felices (https://youtu.be/WOROWBXXXw10).

Efectivamente, dada la prevalencia del homo consumus la afectividad se ha visto devaluada cualitativamente, y hoy tenemos que emprender su reconquista para reconstruir el tejido socioemocional global. Se trata de impulsar una nueva unidad de cultura donde se ejercite la afectividad y la gratuidad; donde el compartir solidario, la equidad y la convivencia respetuosa entre los seres humanos y armónica con la naturaleza sean los cimientos de una nueva humanidad.

En esta dirección, también tenemos que prepararnos para saber administrar el avance de la inteligencia artificial (IA), como advierte Yuval Noah Harari, en su reciente libro 21 lecciones para el siglo XXI. Destaca este autor que se requiere prestar especial atención a la investigación sobre la mente humana, para ejercer contrapeso, desde la inteligencia emocional, a las amenazas que la IA pueda representar para la libertad y la igualdad: “…de la misma manera que los algoritmos de macrodatos podrían acabar con la libertad, podrían al mismo tiempo crear las sociedades más desiguales que jamás hayan existido. Toda la riqueza y todo el poder podrían estar concentrados en manos de una élite minúscula, mientras que la mayoría de la gente sufriría no la explotación, sino algo mucho peor: la irrelevancia” (página 95).

La dignidad y la relevancia de los seres humanos, así como la salvaguarda de su casa común no es negociable. Es el mensaje contundente que hay que enviar a los poderes fácticos globales que pretenden sostener un modelo globalizador, ecológica y humanamente inviable por lo depredador, insolidario e insensible; es decir, carente de una afectividad que apueste por defender y promover el derecho a la vida digna del ser humano y la naturaleza.

La pandemia del coronavirus ha vuelto a encender el semáforo para detenernos a repensar nuestro “ser en el cosmos”; especialmente para ejercitarnos para el bien como corporalidad sensible y diversa, corresponsables del destino de la humanidad y del planeta. Es decir, para propiciar un modelo de globalización alternativo, que asuma con decisión la promoción y defensa de los derechos humanos y de la naturaleza, así como que restituya el papel de los Estados Sociales de Derecho, para garantizar seguridad y bienestar social universales.

Imagen ilustrativa: https://www.ucn.edu.co/

COVID-19: El sector público sostiene nuestro Estado Social de Derecho

Edwin Chacón Muñoz, Trabajador Social, Máster en Vivienda y Equipamiento Social

CCCSS, FANAL, INCIENSA, INS, Correos de Costa Rica y otras se han convertido en nuestra primera línea de defensa, y sus empleados y empleadas los merecedores de ser llamados Héroes y Heroínas.

Es claro que no son perfectas, que muchos gobiernos las han debilitado, y hay quienes a la fecha ven en ellas un negocio para satisfacer su sed de lucro; pero en el momento que las necesitamos ahí están, a la altura, siempre a nuestro lado.

Nuestro agradecimiento por su acción va estrechamente ligado con la lucha del olvido: no olvidar que doblaron jornadas cuando los requerimos, recordar que las puertas de los hospitales y clínicas estuvieron abiertas, y siempre recordar que, ante cualquier afrenta, son instituciones que necesitan de nuestra defensa.

Por eso luchamos, por eso trabajamos, porque están con nosotros y nosotras, porque son nuestras.

Ilustración del encabezado: Allan Cedeño

Personal de FANAL respondiendo al país como parte de la seguridad social.

El asesinato reciente de un líder indígena en Costa Rica: breve puesta en perspectiva

Nicolas Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica (UCR)

El 24 de febrero del 2020, Jerhy Rivera Rivera, dirigente indígena costarricense de la zona de Térraba, fue asesinado con cinco disparos: véase  nota de prensa del medio digital Delfino.cr y esta nota publicada en el Semanario Universidad.

La noticia fue inmediatamente referida en distintos medios internacionales: véase, a modo de ejemplo, está muy completa nota publicada en The Guardian en el Reino Unido.

En menos de un año, dos asesinatos de dirigentes indígenas en Costa Rica

La ubicación geográfica de la muerte de Jerhy Rivera coincide con la región en la que fue asesinado el año pasado otro dirigente indígena costarricense, Sergio Rojas, el 18 de marzo del 2019. En ambos casos, estos líderes indígenas habían sido objeto de amenazas de muerte, las cuales eran de conocimiento público, en particular de las autoridades costarricenses: en el 2013, el mismo Jerhy Rivera fue entrevistado con respecto a las amenazas recibidas (véase nota con audio de Voces Nuestras).

Habíamos tenido la ocasión de examinar las cartas hechas públicas por Naciones Unidas con respecto a los requerimientos específicos solicitados a las autoridades costarricenses sobre el asesinato de Sergio Rojas (Nota 1). Varios de estos requerimientos solicitados por Naciones Unidas, hechos en marzo del 2019, buscaban que hechos similares no se repitieran más en Costa Rica (véase documento de Naciones Unidas, página 5, y cuya lectura completa recomendamos).

El hecho que, a diferencia de Jerhy Rivera, el dirigente indígena Sergio Rojas fuese objeto de medidas cautelares ordenadas en el 2015 al Estado costarricense por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para resguardar su vida y su integridad física, evidencia la total inoperancia estatal: sobre este aspecto particular, remitimos a nuestra breve nota publicada en mayo del 2015 en este mismo sitio (Nota 2), en la que analizábamos los alcances de estas medidas ordenadas el 30 de abril del 2015 a Costa Rica por este órgano interamericano.

Cabe señalar que, a diferencia de muchos otros Estados del hemisferio, raras veces Costa Rica ha recibido solicitudes de esta naturaleza por parte de un órgano del sistema interamericano de protección de los derechos humanos tendientes a preservar y a resguardar la vida y la integridad física de un dirigente costarricense.

Identificar responsables de asesinatos de líderes comunitarios: ¿una tarea imposible para el Estado costarricense?

Es de notar que a la fecha, las autoridades costarricenses no han logrado aún identificar a los autores materiales del asesinato de Sergio Rojas, ultimado con 15 disparos, y se tiene serias reservas sobre las posibilidades que tengan de identificar en el futuro a los autores intelectuales de este vil acto.

Esta incapacidad estatal no es para nada nueva y forma parte de una larga serie de episodios sumamente violentos contra poblaciones indígenas que se mantienen impunes: por ejemplo, la quema de varios ranchos ocupados por mujeres indígenas en julio del 2014, justo mientras la selección nacional de fútbol de Costa Rica jugaba contra Países Bajos en el Mundial en Brasil, persiste sin ningún responsable identificado y/o sancionado por parte de las autoridades policiales costarricenses.

La muerte de Jerhy Rivera viene ahora a interpelar nuevamente a las autoridades sobre su accionar con respecto al clima de violencia y de impunidad campante que persiste en la zona de Térraba, y que mantiene profundamente indignadas a las comunidades indígenas (así como a muchas organizaciones sociales costarricenses): sus legítimos reclamos siguen sin obtener una respuesta por parte del Estado costarricense.

Cabe precisar que unos pocos días antes del 24 de febrero en que murió Jerhy Rivera, la prensa internacional refirió – la nacional, mucho menos – a otro hecho de violencia en Salitre cometido en contra de otro líder indígena, Mainor Ortíz Delgado, herido con disparos (véase nota de The Guardian, en su edición del 17/02/2020): no se tiene claro si las autoridades costarricenses a cargo de monitorear y analizar datos en esta zona geográfica del país percibieron que este hecho podría constituir una primera alerta, conllevando acciones inmediatas de su parte para contener el clima de violencia en la región de Salitre.

En declaraciones públicas, la máxima representante del Sistema de Naciones Unidas en Costa Rica no dudó en señalar (véase nota de prensa de Informa-tico) el vacío existente en Costa Rica con relación a quienes defienden a las comunidades indígenas:

Las autoridades del país deben garantizar la protección de las defensoras y los defensores indígenas de derechos humanos“.

Por su parte, en medio del repudio generalizado que ha causado en la sociedad costarricense este segundo asesinato de un líder indígena en Costa Rica, la máxima instancia de la Universidad de Costa Rica (UCR) decidió, en un pronunciamiento con fecha del 27 de febrero (véase texto completo):

Reiterar al Gobierno de la República su obligación de intervenir y asegurar la protección de los pueblos ante actos de violencia u hostigamiento, de manera tal que se garantice la vida de quienes forman parte de estos pueblos, el respeto de las medidas cautelares interpuestas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que pretenden salvaguardar los derechos de los pueblos indígenas de Costa Rica“.

Se trata de manifestaciones y de pronunciamientos de diversas entidades, cuyos contenidos recuerdan exactamente los que habían circulado en el 2019 con ocasión del asesinato de Sergio Rojas, reiterando nuevamente al Estado costarricense cumplir con sus obligaciones y con sus compromisos, tanto nacionales como internacionales. No obstante, y a modo de posibles vías a explorar, dejaremos en las líneas que siguen algunas ideas sobre los vacíos existentes, que bien podrían inspirar algunos cambios en la legislación costarricense aplicable a actos de esta naturaleza.

A modo de conclusión

El marco legal costarricense a la fecha no tiene previsto ningún mecanismo de sanción penal relativo a la incitación al odio en contra de un determinado grupo. La incitación al odio ha sido incorporada jurídicamente en diversas latitudes (Nota 3), pero a la fecha Costa Rica adolece de este delito en su legislación penal. Se trata de un persistente vacío legal, detectado y señalado como tal en diversos informes de entidades internacionales a la hora de examinar la situación de los derechos humanos en Costa Rica, y que puede explicar la gran facilidad con la que un determinado sector puede emprenderla públicamente contra una población en situación de vulnerabilidad (migrantes, poblaciones indígenas, poblaciones afrodescendientes, población sexualmente diversa por ejemplo) y azuzar los ánimos sin verse frenado en lo más mínimo.

La muerte de dos dirigentes indígenas en menos de un año entre el 2019 y el 2020, la organización de una marcha xenófoba contra los migrantes nicaragüenses por vez primera en un parque capitalino costarricense a mediados del 2018, así como un discurso particularmente discriminante e hiriente contra la población sexualmente diversa, escuchado durante la campaña electoral del 2018 son, entre muchos otros, elementos que debieran de orientar esfuerzos tendientes a frenar el ímpetu de algunos sectores contra un determinado grupo de la sociedad costarricense.

Como bien se sabe, una retórica de odio, en determinadas circunstancias, puede llevar a una atmósfera de violencia en la que algunos sectores consideren que hay que pasar a algo más que simples amenazas. No obstante lo dicho anteriormente, pareciera que el ordenamiento jurídico costarricense no prevé protección especial alguna para proteger a líderes sociales que hayan sido objeto, de forma recurrente, de ataques, de intimidaciones o bien de amenazas de muerte.

A ese respecto, vale la pena mencionar otro hecho violento que mantiene en vilo a varias organizaciones sociales y ecologistas costarricenses ante la total incapacidad del aparato represivo costarricense para identificar a los autores intelectuales de la muerte del joven Jairo Mora Sandoval, biólogo asesinado en la playa de Moín en el 2013: cabe precisar que Jairo Mora contabilizaba desde varios años con su grupo de voluntarios los nidos de tortuga en esta precisa playa del Caribe costarricense, pretendida para desarrollar varios megaproyectos. La tesis oficial según la cual solamente hueveros y contrabandistas tenían interés en eliminarlo físicamente, externada a pocas horas de su muerte por el mismo Vicepresidente de Costa Rica (sin mediar investigación alguna) constituye una interesante aseveración que nos permitimos cuestionar, al conmemorarse en el 2018, cinco años de la muerte de Jairo Mora (Nota 4).

La impunidad que se mantiene ante estos y varios otros episodios de violencia demuestra cuán urgente resulta encontrar figuras legales y herramientas específicas para lograr frenar a algunos sectores y prevenir su peligrosa retórica discursiva; así como identificar nuevos mecanismos que permitan a los investigadores remontar la cadena de mando que incluya a los verdaderos responsables de este tipo de asesinatos.

Notas:

Nota 1: Véase al respecto nuestra breve nota: BOEGLIN N., “Asesinato del líder indígena Sergio Rojas en Costa Rica”, Portal Noticias UCR, Sección Voz Experta, edición del 29.05.2019, disponible en este enlace.

Nota 2: Véase BOEGLIN N., “Pueblos indígenas en Salitre: las medidas cautelares solicitadas a Costa Rica por la CIDH”, DerechoalDia, edición del 16.05.2015, disponible en este enlace .

Nota 3: Así por ejemplo, encontramos en la legislación penal de Uruguay, el siguiente artículo: “TITULO III – DELITOS CONTRA LA PAZ PUBLICA CAPITULO I

Artículo 149-BIS (Incitación al odio, desprecio o violencia hacia determinadas personas) El que públicamente o mediante cualquier medio apto para su difusión pública incitare al odio, al desprecio, o a cualquier forma de violencia moral o física contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión, origen nacional o étnico, orientación sexual o identidad sexual, será castigado con tres a dieciocho meses de prisión“.

ARTTCULO 149 TER. (Comisión de actos de odio, desprecio o violencia contra determinadas personas). El que cometiera actos de violencia moral o física, de odio o de desprecio contra una o más personas en razón del color de su piel, su raza, religión u origen nacional o étnico, será castigado con seis a veinticuatro meses de prisión“.

Nota 4: Remitimos a nuestros estimables lectores a esta breve nota nuestra al respecto: BOEGLIN N.A cinco años de la muerte de Jairo Mora y varias preguntas sin responder“, Elpais.cr, edición del 1.06.2018, disponible en este enlace.

 

Enviado por Henry Picado.

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Villanas y sediciosos que se juegan la vida

“Hoy en día, la historia avanza muy de prisa y los héroes y los villanos intercambian sus papeles constantemente” (Ian Fleming)

Manuel Hernández

El año 2018 y el recién pasado, las personas trabajadoras de la salud, en su mayoría mujeres, sufrieron un inclemente acoso y violencia.

Desde las curules legislativas se lanzaron toda clase de anatemas y conjuros contra estas servidoras públicas, airados discursos que destilaban veneno que discurría incontenible por el recinto parlamentario.

Estas infamias fueron oficiosamente replicadas y amplificadas por los medios de comunicación colectiva.

Los plumíferos de los periódicos y canales de televisión que ya conocemos, enemigos declarados de la Caja Costarricense de Seguro Social, en sus enconados editoriales, generaron alevosamente opinión pública destinada a vilipendiar a las y los trabajadores de la salud.

Pasaron por secuestradores de quirófanos, subvertidoras del orden público y actores de deleznables acciones contra la convivencia democrática.

Políticos, medios de comunicación y otros intereses empresariales, se hicieron una sola mancuerna y articularon una campaña sistemática de odio visceral contra las personas que laboran en esa institución.

Pues bien, estos vándalos y facciosas son quienes ahora tenemos en la primera línea de defensa de la población, amenazada por la pandemia que está causando tanto impacto humano, social y económico a nivel mundial.

Poniéndole el pecho a la pandemia, las 24 horas del día, a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, no siempre con los implementos de protección necesarios, ahí los tenemos, anónimamente, desafiando el peligro, acometiendo el virus letal, prestando su incondicional servicio.

Ciertamente, la Caja Costarricense de Seguro es una institución robusta, cuyo principal recurso, sin lugar a duda, es este cuerpo de personas, misceláneas, vigilantes, técnicos, asistentes de pacientes, auxiliares de enfermería, enfermeras, profesionales en ciencias de la salud, entre tantos, que no desfallecen frente a las adversidades, los infortunios y mucho menos, frente a las difamaciones y calumnias de sus detractores, que por cierto hoy guardan cobarde silencio.

Villanos y poco menos que terroristas, a cuya merced estamos, que se juegan, en el día a día, lo más preciado, su salud y hasta su vida, para proteger la salud y la vida de toda la población, que sólo les queda aliento, cuando llegan a sus hogares, para mirar a sus hijos con la satisfacción del deber cumplido.

Imagen ilustrativa: Semanario Universidad.

Hacia la descolonización de nuestras universidades públicas

Con el deber y derecho que nos da la Constitución Política de Costa Rica, los estatutos orgánicos universitarios, los derechos humanos, voto No. 131393 Sala Cuarta

Ma. Elena Fournier Solano

¿Para quién estamos trabajando en las universidades públicas?

Con el deber y derecho que nos da la Constitución Política de Costa Rica, los estatutos orgánicos universitarios, los derechos humanos, voto No. 131393 Sala Cuarta, comparto esta reflexión, basado en algunos hechos que se están dando en nuestras universidades en donde hay una clara tendencia, desde hace años, a favorecer el neoliberalismo, (recomiendo la lectura del artículo de opinión del Semanario UNIVERSIDAD, pág 26 del 27-11-2019: “Relaciones tóxicas”, Roberto Fragomeno), como también el artículo: “Continúa disputa por cambios en programas institucionales de acción social”, pág. 19, 5-2-2020.

Es urgente la defensa de más espacios como aulas, foros, seminarios, jornadas; medios de comunicación institucional como radio, televisión y periódicos para externar las opiniones contra el sistema neoliberal que nos está consumiendo, y poder entender cómo está afectando a Mesoamérica y a la autonomía universitaria.

Artículos científicos costarricenses como “Detección del promotor 35S mediante PCR tiempo-real: indicador de transgenicidad en alimentos y Gossypium sp.K.”, de Oviedo-Bolaños, J. García-González, S. Solano-González, C. Martínez-Debat, C. Sancho-Blanco y R. Umaña-Castro.Agronomía Mesoamericana (enero-abril 2020), muestran el compromiso que las universidades públicas deben asumir. Es claro en este artículo los daños que causan los transgénicos en nuestro medio y la importancia del etiquetado de los productos e ingredientes transgénicos.

Es importante también la defensa de la no privatización del agua, de las Áreas Silvestres Protegidas, la oposición a más combos fiscales para pagar deuda externa de proyectos de infraestructura para el Proyecto Mesoamérica y de que: «…los dolores que quedan son las libertades que faltan» (Dr. Boaventura).

Hay que continuar con la investigación, docencia, extensión e incidencia política, y hacerlo con presupuesto. No hay que permitir que intereses económicos externos a las universidades, como el Banco Mundial, sus agencias, transnacionales y cámaras empresariales nacionales, nos violenten la libertad de cátedra, libertad de expresión y autonomía universitaria (¡no solo se defiende el FEES!), ni la libertad de decidir qué tipo de país queremos. Necesitamos que nos permitan soñar y trabajar, sin recibir ningún tipo de amenaza, intimidación, amonestación verbal o presión sicológica para pensionarnos, para desistir de nuestros compromisos y sueños, hecho que podría llevar a las autoridades universitarios a la Sala Constitucional.

No alimentemos la codicia de un sistema infrahumano, con mandamientos perversos como los TLC, la OCDE, el Proyecto Mesoamericano, antes Plan Puebla Panamá, (muchos académicos, docentes, estudiantes, lo desconocen), los planes fiscales a favor de las transnacionales, entre otros. Es preciso una reflexión. No perpetuemos el modelo de desarrollo impuesto porque es infrahumano, lleno de codicia sin fin.

Iniciemos pronto un proceso de «descolonización», antes de que sea demasiado tarde y desaparezcan para siempre las universidades públicas y sean convertidas en universidades privadas.

Un hecho vergonzoso fue cuando no apoyamos las manifestaciones contra el Combo Fiscal, mientras las universidades públicas inauguraban suntuosos edificios con préstamos que el pueblo debe pagar.

Tenemos una grave amenaza: el miedo de externar nuestra opinión, el cual hay que enfrentar porque sino se convierte en una cárcel. M. Gandhi decía entre sus diez principios: …»no tener jamás miedo».

La siguiente es una lectura casi obligada para que iniciemos un proceso de información, sensibilización, concientización: “La función decolonizadora de la Universidad Pública latinoamericana», del Dr. Boaventura de Sousa Santos, 24-4-2018 , UCR, Centenario Reforma de Córdoba (1918-2018).

Cambio, resistencia, domesticación, conformismo, adaptación… ¿qué vamos a elegir?

Imagen ilustrativa.

Artículo publicado en Semanario Universidad: https://semanariouniversidad.com/opinion/hacia-la-descolonizacion-de-nuestras-universidades-publicas/

Publicado en SURCOS a solicitud de la autora.

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El sonado caso de la UPAD de Zapote / El fogueo perfecto para obtener medallas

Con respecto al importante tema sobre la Unidad Presidencial de Análisis de Datos (UPAD), este debe ser abordado con transparencia, ética y probidad, pues sin querer maximizarlo, ciertamente es el hecho más icónico de la historia nacional que desnuda una parte del lado oscuro de una de las técnicas totalitarias que desde hace muchos años han sido inquilinas en Zapote y de las cuales tanto el PLN y el PUSC conocen muy bien.

Dicho esto, hemos de mencionar con total firmeza que este hecho cuestionable sin duda alguna, lastimosamente está siendo utilizado como un gran campo de deportes para un entrenamiento previo, una suerte de calentamiento apresurado por parte de los carroñeros electorales, que en su rol de marionetas operadoras del gran capital ven en Don Carlos Alvarado Quesada un personaje al cual se le agotó el tanque de oxígeno político y han decidido apresurarse a ver si pueden quedar clasificados y anotados desde ya en la lista para asistir a los juegos nacionales de febrero 2022 y aspirar por la medalla de oro (silla presidencial), o algunas de plata (sillas en la Asamblea Legislativa).

En ese afán “político”, estas figuras están siendo capaces de doparse de oportunismo y han optado por ser parte de una charada deportiva grotesca en distintos frentes informativos, un “tsunami destructor” colmado de oleadas musculosas que fabrican un clima de alarma que posesiona distractores cosméticos que apartan temerariamente al país del debate estratégico pendiente, de esa agenda social engavetada en Zapote y en Cuesta de Moras , esa que precisamente, el gran capital debe definir si opta por ponerla en el tapete para un diálogo que lleve a un nuevo pacto social o sigue apostando por un proceso de acumulación de riqueza que solo nos conduce con mayor ritmo a la confrontación.

Así las cosas, a nuestro entender, este entrenamiento precoz, este calentamiento alocado, resulta ser torpe y dañino para el país, pues sin duda solo sirve para varios objetivos: darle el tiro de gracia a Alvarado ( sin soltarlo del todo para sacar lo que puedan de la agenda neoliberal pendiente), y seguir quedando bien con los dueños del gran capital, esos que entregan las medallas, enterrar el PAC y utilizar lo que puedan de los escombros del caballero de la mentira, Ottón Solís Fallas, entre otros.

Lo anterior sin olvidar otros implementos deportivos que sirvan para llegar a la meta y ser aplaudidos como buenos atletas, figuras del alto rendimiento nacional, cuyo proceso de capacitación cardíaca y psicológica debe ser reconocido en las olimpiadas electorales de febrero 2022 con el voto de los ticos y las ticas, para luego ser ungidos y ser utilizados e instrumentalizados para cerrar posiblemente el ultimo capítulo de una historia muy triste llamada garantías sociales.

Dicho esto, vale mencionar que desde la acera sindical donde estamos, hemos hecho nuestra lectura y deploramos que se haya dado tan precozmente un banderazo de salida a la campaña, pues parece que es más importante utilizar un cascarón electoral o sentar las bases para construir lo que denominamos la nueva y patriótica empresa partidaria y empezar a venderla como pan caliente, que sentarse a pensar en lo verdaderamente relevante para las grandes mayorías sin empleo y cada vez más empobrecidas, de un país que seguirá “lleno de felicidad” hasta donde aguante.

No dudamos en considerar que este ha sido el Gobierno más liberal de la historia costarricense (las razones de este “progreso” quedan para ser valoradas), al punto que podríamos equiparar su avance con buena parte de la agenda soñada del expresidente Miguel Ángel Rodríguez y develada en su libro denominado “Al progreso por la Libertad”…, de enero de 1989.

Resulta entonces igualmente cierto para nuestro gusto, que esta adelantada festividad preolímpica electoral, que incluye juego de pólvora para el pueblo con sentido de fogueo, ahora es adornada con el allanamiento de Casa Presidencial, hecho que presenta atisbos de linchamiento público, lo cual nos obliga a tener mayor sentido de responsabilidad, pues observamos un caleidoscopio de poses y posiciones disimiles y calculadoras, al punto de ver como desde un buen sitio del pódium principal, actores como La Nación y Canal 7 , tratan de “ayudar” para que César no vire hacia abajo su dedo pulgar y le quite la medalla a Don Carlos, un malabar filantrópico sutil que luego debe ser recompensado sin duda alguna.

En conclusión, coincidimos y parafraseamos al Señor director del Programa del Estado de La Nación, Don Jorge Vargas Cullel, quien en su artículo “Clima toxico” …, del 27 de febrero, 2020, en el Periódico La Nación, relata una serie de argumentos que vale la pena considerar en profundidad, viéndonos obligados a extrapolar esta frase: “… El precio de una elección, no vale la salud de un país”…

Frase que resume en buena medida, el sentimiento que nos agobia al ver la alborada de una pre olimpiada con rasgos de turno electoral, en el cual los atletas más vitoreados por el pueblo, serán sin duda los que coloquen más y mejores fake news (noticias falsas) en redes sociales o salgan mejor en la foto, lo cual lamentablemente pareciera será el mecanismo mediante el cual, los futuros conductores de lo que quedará de la Patria obtendrán sus coronas de olivos o sus medallas de oro o de plata.

Juan Carlos Durán Castro,

Secretario de Seguridad Social CTRN,

28/02/2020

 

Imagen ilustrativa.

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Nueva estrategia para la igualdad mujeres y hombres de UE

Manuel Hernández (8M/2020)

La Comisión Europea presentó el 05 de marzo de 2020, la nueva Estrategia para la igualdad de género 2020-2025.

En la presentación de la Comunicación, la presidenta de la CE manifestó que “La igualdad de género es un principio fundamental de la Unión Europea, pero todavía no es una realidad.” La presidenta destacó que ningún país de la UE ha alcanzado la igualdad plena y que el avance ha sido muy lento.

Los miembros obtuvieron una puntuación de 67,4 sobre 100 en el Índice de Igualdad de Género 2019. Esta puntuación mejoró sólo 5,4 puntos desde 2005.

Conjuntamente con esta nueva Estrategia se presentó el informe relativo a la aplicación del Plan de Acción de UE-2017-2019: “Abordar la brecha salarial entre hombres y mujeres.” Este plan contempla los siguientes ejes de acción que interesa destacar:

1.- En materia de aplicación del principio de igualdad retributiva, la CE acordó la necesidad de adoptar medidas legislativas que mejoren las indemnizaciones a favor de las víctimas que hayan sufrido discriminación salarial.

Asimismo, una mejora sustancial de los salarios en los sectores económicos en los que exista sobre representación femenina, mejorar la información estadística y la necesidad de informar, visibilizar y alertar sobre la brecha salarial.

2.- Se propone impulsar medidas orientadas a eliminar los estereotipos acerca de la ubicación de hombres y mujeres en el mercado de trabajo, incluyendo las medidas que fomenten la participación de las mujeres en el ámbito científico.

3.- Con la finalidad de combatir la segregación vertical (techo de cristal) se propone apoyar las medidas afirmativas que mejoren la relación entre hombres y mujeres en los puestos de trabajo, fijando, entre otras, cuotas mínimas de personas de un sexo en los órganos de administración de las empresas.

4.- La promoción de acciones que fomenten el equilibrio entre la vida privada y laboral, tales como permisos por maternidad, paternidad, permisos parentales, cuidado de hijos menores o personas necesitadas de cuidado.

En la nueva estrategia se abordó, como elemento que amerita destacarse, la interseccionalidad, en virtud que las mujeres pueden sufrir discriminación por su condición de sexo o género relacionada, por ejemplo, con alguna discapacidad que puedan sufrir, por su condición étnica, por tratarse de trabajadoras migrantes.

Asimismo, la CE hace una instancia a los Estados miembros para que ratifiquen el Convenio N° 190 OIT, acerca de la violencia y acoso en el mundo del trabajo, que sin lugar a duda se trata de un convenio de la mayor trascendencia para combatir la discriminación y la hostilidad laboral contra mujeres y grupos que están en condición de vulnerabilidad.

Ya varios países de la EU anunciaron que estarán sometiendo a ratificación dicho Convenio, entre ellos, con especial interés, España.

Aquí en la Suiza Centroamericana, la democracia más pura vida, estamos a la espera que el Gobierno de Costa Rica someta a conocimiento de la Asamblea Legislativa el proyecto de ley de ratificación del C190 OIT.

Ilustración: http://www.hablamosdeeuropa.es/