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Las alertas que no duelen / 8M Costa Rica

Allison Quintanilla Hernández
Planificadora Económica y Social
Colectiva Voces Violeta y Me Pasó En La UNA

En Costa Rica hemos entrado en la fase de alertas. Por un lado, en el espacio político del Estado, y otra de salud pública, las dos responden a hechos que constituyen una coyuntura compleja para los últimos acontecimientos en la región, hablamos de una crisis democrática y la poca transparencia política que viene desde los principales poderes de la república, hasta la praxis de manipulación en los titulares de medios de difusión que venden a conveniencia de los poderes fácticos.

Por otro lado, se activaron todas las alertas de salud pública en el país luego de que las autoridades de salud confirmaran los primeros casos de coronavirus en el país, estas dos últimas alertas han sido noticia rápidamente, generando no solo una gran expectativa en la sociedad costarricense, sino que plantea cambios en la coyuntura y las dinámicas cotidianas. Por supuesto, parece bastante vendible en los medios y hasta traumatizante para esta sociedad, ver una casa presidencial allanada o una persona que permanece delicada por COVID-19.

Sin embargo, parece que hay unas alertas que duelen menos, trauman menos y generan menos expectativa que estas últimas, y es que pese a que desde el 2007 al 19 de febrero de este año llevamos contabilizados 353 femicidios en Costa Rica, las alertas rojas no calzan en la constante guerra contra los cuerpos feminizados. Con esto, es preciso apuntar que ninguna de las alarmas anteriores es comparable o que son menos importantes, por el contrario, las alarmas que se encienden para atender una crisis política o de salud pública son totalmente necesarias, y por lo tanto no hay excusa en no plantear como urgente una alerta roja contra los femicidios en este país.

Recientemente, las redes sociales se llenaron de denuncias públicas sobre intentos de secuestros o agresiones sexuales hacia mujeres, hoy 9 de marzo seguimos a la expectativa de encontrar con vida a una joven de Cartago desaparecida la noche del miércoles anterior, y pese a esto las respuestas del Estado, y del Ministerio Público siguen siendo insuficientes y complacientes con la violencia, esto último les convierte en cómplices de cada uno de los femicidios que hemos registrado como país, donde solo el 26% de los casos son sentenciados.

Estas alertas parecen no doler en la sociedad, no remuerden, mucho menos responsabilizan, y la impunidad pareciera ser la respuesta de facto que muchas mujeres cargan ante la falta de justicia de género transversalizada a las políticas públicas del país. Una sociedad altamente machista y conservadora, que responde con violencia estructural, no nos deja más arma que la organización con nuestros cuerpos, y es por eso que las alertas que nos duelen a nosotras son las 353 compañeras que no están con nosotras, las alarmas de las mujeres trabajadoras de una empresa textil en 1857 iniciando la huelga de mujeres que hoy nos conmemora como el Día Internacional de la Mujer.

Seguimos luchando por las mismas desigualdades, unas más acentuadas que otras, donde hemos alcanzado algunos derechos políticos, sociales y económicos, pero no hemos alcanzado la plena libertad sobre nuestros cuerpos, pues aún sigue siendo satanizado el discurso que defiende nuestros derechos sexuales y reproductivos, es la violencia a nuestros cuerpos lo que declara una guerra de género. Ante esto, muchas mujeres en el mundo siguen construyendo desde la resistencia, la organización y la autonomía de los cuerpos feminizados, pero la guerra no ha terminado, no se detiene.

Por eso, nosotras acordamos nuestras propias alertas, esas que alertan sobre las violencias que pasan por nuestros cuerpos, es nuestra organización y denuncia la que tiene que estar dentro de la discusión coyuntural del país, nuestras agendas también son importantes. Las mujeres somos la mitad de la población mundial, y por lo tanto, no vamos a permitir que nuestras agendas sigan quedando en segundo plano, ni mucho menos que se conviertan en monedas de cambio. Somos una alerta morada, una alerta verde, y con o sin permiso del Estado vamos a seguir alertando que nos están matando.

Fuente: Observatorio de Género Poder Judicial

DEL PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA AL PREMIO PROMETEO AL DESARROLLO

Miguel Sobrado

 

Este año se le adjudicó el premio Nobel de economía, por sus estudios para reducir la pobreza, a tres investigadores: dos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y uno de la Universidad de Harvard. Desde estos prestigiosos centros desarrollaron, en varios continentes del mundo, estudios comparativos para medir la eficacia de las intervenciones técnicas para reducir y mitigar la pobreza. Se trata de un esfuerzo sostenido a lo largo de muchos años que señalan senderos de mejoramiento de las técnicas y métodos utilizados en la ejecución técnica de programas de educación, salud, etc. Un premio, que sin duda se han ganado por su constancia y compromiso, así como por el respaldo de las instituciones patrocinadoras, que contribuirá a mejorar los enfoques tecnocráticos.

Este premio me hace pensar, sin embargo, en que no existe uno adecuado para los logros del desarrollo integral que dinamice e involucre la comunidad, como la conocida experiencia del Dr. Ortiz Guier y su equipo de trabajo en el “Hospital sin Paredes” en la década de los 70 y 80 del siglo pasado en cinco cantones, que trascendió con creces lo meramente técnico.

Fue tan sui generis que en poco tiempo mejoró los índices de salud y bienestar de las comunidades basada en la organización e incorporación activa de las comunidades. Se crearon alrededor de 160 puestos de salud que generaron una gran práctica cívica. Lo que empezó siendo actividades preventivas por parte de la comunidad como la construcción de letrinas y acueductos, terminó siendo un proceso de construcción de caminos, de creación de organizaciones cooperativas y de bienestar.

El programa empezaba promoviendo la formación de enfermeritas para levantar el censo de salud de cada comunidad. Los resultados eran analizados por los médicos conjuntamente con el Comité de salud, poco a poco se ubicaban las causas. A partir de ahí, se diseñaban las soluciones de prevención, para atender las causas ambientales, la carencia de infraestructura y de organización económica y social. De tal manera se ubicaban los factores inmediatos de contaminación del agua o la falta de letrinas, al mismo tiempo que se reforzaba la organización y cooperación en la construcción de caminos para lograr mejores ingresos y servicios. Como los datos de mortalidad infantil indicaban que esta se concentraba en los hijos de los peones que no recibían salario mínimo, se generó un clima de opinión e iniciativas para enfrentar el problema. En otras palabras, partiendo de los problemas y necesidades de la salud comunal, se fue gestando poco a poco una organización cívica, bien informada y documentada, con amplia iniciativa ciudadana.

Hay que recordar que el Hospital sin Paredes, había construido un centro de información, dirigido por el doctor Serra, con gran detalle sobre los problemas de salud en los cinco cantones. Esta información era manejada por cada comité de salud, que además la información de cada casa, tenía un plano de la comunidad donde se colocaban banderas de colores destacando los problemas existentes. Los equipos médicos eran realimentados con esta información, para priorizar y concentrar los esfuerzos técnicos. De tal forma si bien el liderazgo médico partía del equipo del Hospital, su práctica era reorientada y enriquecida por los comités de salud locales, generándose de esta interactividad entre equipo médico y comités de salud un nuevo poder de acción en el ámbito preventivo, que trascendía las soluciones médicas tradicionales, transformando el medio ambiente. La acción de los comités de salud adquirió estimuló la organización comunal y productiva contribuyendo a apoderar las comunidades de organización.

En este sentido, al igual que el mítico héroe Prometeo condenado por los dioses a un suplicio eterno, por haber facilitado a los humanos el fuego, el Hospital sin paredes trascendió la disciplina afincada en el consultorio, y le dio poder sobre la salud a las comunidades creando un sistema innovador y transformador. Una vez apoderadas de conocimiento y organización las comunidades utilizaron esa herramienta, como el fuego prometeico, en todos los ámbitos de la vida social y productiva.

Por eso es que empecé este artículo señalando que el premio Nobel centrado en los estudios micro, se queda muy corto para las tareas de tipo prometeico, como las que realizó el Hospital sin Paredes. Basta señalar que éste último no solo creó un censo permanente de salud, para orientar las aplicaciones técnicas y corregir los errores, sino que en este proceso todo el sistema, tanto los profesionales como las comunidades organizadas actuaron coordinadamente en la solución de los problemas relacionados con la salud. Un sistema de participación, que además, los preparó, para la vida cívica, democrática y republicana.

He destacado el conocido ejemplo del Hospital sin Paredes, experiencia muy conocida en nuestro país y que le valió al Dr, Ortiz el ser declarado Benemérito la Patria, como un ejemplo de la efectividad de la aplicación de la política social con los interesados organizados, en vez de un de una decisión tomada desde las oficinas de un Ministerio, pero no es esta l única experiencia.

Experiencias basadas en la organización y participación de los grupos y comunidades en ámbitos comunales y productivos producen frutos en muchas partes del mundo, especialmente en el de las formas asociativas y cooperativas, eso sí, cuando estas organizaciones están libres de tutelaje político clientelista que mancille la autonomía y destroce la creatividad.

La metodología de capacitación masiva promovida por el brasileño Clodomir Santos de Morais que se ha aplicado, con gran éxito en el mundo tiene un historial de éxitos registrado en tres continentes. El libro “Un futuro para los excluidos” de la EUNA documenta gran parte de la experiencia en siglo pasado. Actualmente en Sur África se aplica en el desarrollo comunal con resultados destacados ver: www.seriti.org.za en 46 cantones de 6 provincias y en nuestro país, además de la experiencia inicial en la gestación de cooperativas de autogestión agrícola en los 70 y 80s, más recientemente con productos tangibles en el proyecto Germinadora en la zona sur https://www.youtube.com/watch?v=bMSL6clY0Lg

Este tipo de experiencias de carácter integrador, que pueden potenciarse con la nueva tecnología de la información merecen un premio internacional destacado. Los premios no tienen no tienen que tener un millonario de patrocinador, el dinero es importante pero no es indispensable, basta un reconocimiento y estímulo moral de las ONU que oriente la política de los Estados por los senderos del éxito y de la construcción de ciudadanía.

Propongo crear el premio Prometeo, a las mejores prácticas de política social apoyadas en la incorporación de las comunidades organizadas, que profundicen la democracia y contribuyan a romper las cadenas del clientelismo y la dependencia.

Hospital sin Paredes, fuente CCSS.

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Cosificación masificada de la mujer

Macv Chávez

Después de algún tiempo de análisis e investigación puedo decir que el hombre de la actualidad -en mayoría, en masa- es un pajillero mental en expansión geográfica, porque ya no solo lo son en los cabarets, revistas, fotografías, películas, sino que ahora van más allá, a la vida cotidiana, en redes sociales, calles y otros espacios públicos, porque la “libertad” ha llegado a niveles de guerra sexual, tanto que podríamos decir que la pubertad se les ha extendido a muchos, a tal punto que la realidad nos manifiesta que la mujer pasó de oprimida a opresora, de forma consciente o inconsciente, logrando expandir la lucha por el poder que sostiene con el varón hasta nuestros días, aunque ahora podemos traducirlo claramente en machismo y feminismo, ambos en sí desmesurados, porque si profundizamos en el ser humano diríamos que ambos no tienen razón de ser, porque solo contribuyen a desviar a las masas de su propia naturaleza, algo que espero no olvidar de explicar más adelante, ya que en sí este artículo está dirigido a determinado tipo de mujeres, no a todas.

Por ahora vamos a empezar analizando la naturaleza del varón y la mujer para comprender que son complementarios, necesarios e indispensables para que persista la raza humana en el tiempo, a pesar de sus diferencias biológicas, cosa que también nos llevaría a contemplar que los varones vivimos en un gravísimo error al creernos más fuerte que las mujeres, porque en sí la fuerza de la mujer es superior, porque hay que tener suficiente fuerza o valentía como para poder velar por la otra vida antes que la nuestra, ya que no es más fuerte el que sobrevive consigo mismo sino el que sobrevive haciendo primar la vida, la suya y la de los demás, como lo hace la mujer cuando es madre, no mamá, sino madre: mujer que da a luz y toma responsabilidad de sus actos a lo largo de su existencia, dando lo mejor de sí, cosa que también suele suceder con el varón cuando es padre, no papá, ese que solo engendra y recibe el título por cuestión natural, porque es incapaz de comprender lo que vale en sí su propia vida, esa que no solo es suya, porque viene de otra persona para continuar en él para finalmente terminar en otra, cosa que nos llevaría a saber que esos son los límites del derecho, el cual empieza cuando termina y termina cuando empieza de otra persona, algo que nunca se nos debería olvidar para actuar en libertad de conciencia, es decir, que existe un antes y después que nos libera y frena al mismo tiempo, porque la libertad es saber tener límites, y para ello es necesario e indispensable conocer nuestra esencia y naturaleza humana.

Una de las cosas que he podido contemplar en estos años de búsqueda y comprensión humana es que el poder que tienen las mujeres sobre los varones es impresionante, a tal punto que me atrevo a decir de que si las mujeres comprendieran su valor trascendental dejarían de permitir su cosificación y reformarían a los varones para ser una mejor sociedad, logrando la igualdad y equidad entre las diversas opciones sexuales, las heterogéneas y sus ramificaciones, así como también en los diversos campos de la vida: familiar, laboral, social, cultural, entre otros, porque tienen un gran poder sobre el varón, debido a que por naturaleza cuentan con esa capacidad para formar y también para reformar a la humanidad, porque son la fuente de la vida, el principio del amor, y por tanto si ellas comprendieran ese gran valor la realidad humana sería absolutamente diferente, tanto que seríamos un mundo más justo, igualitario y equitativo, sin distinción de raza, piel, figura, clase social, ni marginaciones o humillaciones, porque por su naturaleza están predispuestas a conocer el amor de forma natural, y por eso ellas van al sexo por el amor, no como el varón que es al revés, aunque ese amor con el tiempo se ve golpeado por su ignorancia y la mediocridad con la que sufre burla, humillación, mentira, hasta que poco a poco, lenta o velozmente, se va transformando en un gran rencor, dolor, decepción e incluso odio, hasta terminar en mediocridad, esa que le vive haciendo girar en un círculo vicioso del cual no sale nunca, desvalorándose a sí misma, hasta humillarse sola, logrando cosificarse inconscientemente, sin siquiera caer en la cuenta de que su propia naturaleza es más grande de lo que la mayoría de los varones ha podido comprender o saber por su ignorancia o mediocridad, logrando fomentar de este modo las reacciones instintivas de su ser como la de los varones, es decir, fomentando la vida de los animales domésticos.

Pero ¿por qué razón digo que la mujer en estos tiempos se ha cosificado, más que antes? Eso es muy simple de responder, aunque quizás un tanto difícil de comprender, porque sucede que si nos ponemos a contemplar las redes sociales vamos a contemplar que muchas mujeres han caído en la exposición y sobreexposición del cuerpo, acto desesperado para conseguir, atraer o reunir seguidores, una astucia de la industria, esa misma astucia que nos venden por todos los medios de comunicación: prensa escrita, radial, televisiva, películas, series, documentales, entre otros, porque lastimosamente en una sociedad de animales domesticados el poder del mensaje subliminal sobre el sexo es un gran vendedor o recolector de finanzas, por ende, mueve masas, como lo podemos apreciar en la masificación de los seguidores de las personas que exponen su cuerpo para atraerlos, mostrando sus mensajes mediocres y sistemáticos de la vida, logrando de ese modo su propia cosificación, reduciéndose de personas a cuerpo, mostrando inconscientemente una penosa necesidad de ser valoradas como lo que se ven y no por lo que son, solo por los ojos de los demás, de los que la siguen, porque así pueden acceder a ciertos “beneficios” personales, esos que te brinda el sistema postmoderno de la cosificación, sistema que permite darse los gustos de la apariencia y la “buena vida”, cuando ni siquiera tienen consciencia de lo que significa vivir en sí, es decir, vivir como persona y no como animal doméstico ni cosa.

Con esto no quiero decir que estoy cosificando a toda mujer o persona que hace libre uso de su cuerpo o intimidad, porque soy de los tipos que incentiva a sus amigas a disfrutar y disfrutarse, porque es importante que se disfruten, debido a que es ahí donde descubrirán mejor su ser, logrando alcanzar el saber de sí mismas, pero para disfrutar hay que tener libertad y, por ende, conciencia de sí mismo y también sobre los demás; es decir, no violar sus derechos ni deberes, por ende, respetar su libertad. Pero, por otro lado, hay que tener cuidado, porque una cosa es el arte y otra la piratería, la imitación y otra una copia barata, motivo por el cual no debemos ser tan inquisidores ni radicales con el desnudo, porque es una cuestión natural o normal del ser, porque es así cómo venimos al mundo, por más que con la “evolución” del hombre hemos aprendido a vestirnos, con todas sus variantes a lo largo de la historia, logrando de ese modo vestirnos poco a poco hasta cubrirnos del todo para después volver a retroceder hasta casi desnudarnos del todo, siendo un proceso evolutivo o involutivo el que nos ha movido a adecuar la idea de lo romántico, erótico o pornográfico según dicho proceso “evolutivo” o “involutivo”, motivo por el cual ciertas prendas suelen ser mensajes directos al subconsciente, porque la formación psicosocial nos indica eso, debido a que nos han formado de una manera extremadamente ridícula, con un conservadurismo desmesurado, como el ahora liberalismo desmesurado que intenta aplacar la malformación con una deformación, continuando con la ignorancia y mediocridad de la gente, por tal razón hasta ahora no se tiene un concepto claro y evidente de la estética de la belleza y por eso podemos contemplar que más allá de los desnudos desesperados por obtener seguidores, donde he podido contemplar y analizar que muchísimas personas no tienen ni el más mínimo sentido de lo bello, por tal razón, no pasan de cuerpos bonitos y regularmente moldeados, cosificándose como si fueran un maniquí en el cual se coloca la prenda para ser exhibida.

Por eso me gustaría indicar que lo bello -pienso que- significa en sí armonía, porque tiene un equilibrio y una proporción determinada, debido a que muestra una idea del ser que lo representa, por eso es que cuando contemplamos un cuadro podemos decir que es bello por la armonía que tiene o representa, logrando transmitir un mensaje armonioso que te da la unión de los colores con los trazos o figuras, junto a sus conexiones o lazos y a todo lo que acompaña a la obra de arte, porque caso contrario solo podría ser simplemente algo lindo, bonito, simpático, agradable, entre otros calificativos inferiores que la estética de la belleza no suele usar, sencillamente porque está acostumbrada a cosificar y no a contemplar y analizar las cosas en sí mismas, como para poder comprender la diferencia entre uno y otro, entre lo bonito que es agradable y atractivo a los ojos y lo bello que es admirable e impactante a los mismos, casi como un sentido de perfección, y por eso con lo bello nos asombra hasta dejarnos contemplativos, venerando la obra de arte de arte natural o de manos del hombre. Y mientras que no aprendamos de lo bello vamos a seguir creyendo que algo es así cuando no lo es, cuando incluso es horrible, feo, desastroso, horripilante, demostrando que somos ciegos ignorantes o mediocres, porque incluso el caos cuando llega a las manos indicadas se transforma en bello; y por eso recomendaría a las personas que aprendan a distinguir sus gustos hormonales sociales de los personales, para saber cuándo algo es realmente bello ante nuestros ojos que no son los que poseemos en el rostro, sino en el ser, en la idea y pensamiento de las cosas, esas que provienen de una formación familiar, personal y social.

Finalmente, ahora creo haber dejado en claro el por qué las mujeres se cosifican y si no, básicamente se reduce a repetir patrones de disco rayado, de reproductores de ideas masificadas, seres ausentes de personalidad, con ausencia del yo individual que siempre es universal, cosa que también me sirve para decir que lo mismo sucede con los “ismos”, y en este caso, principalmente con la guerra del “machismo” y el “feminismo”, donde podemos contemplar que su razón de ser es un discurso político bastante simpático, pero trillado, digno para mover a las masas, a esa gente incapaz de comprender lo que implica ser persona. Por tal razón el feminismo para mí representa lo mismo que el machismo, porque el feminismo -según algunas personas feministas con las que pude conversar, a las que pude preguntarles qué es lo que persiguen- representa la búsqueda de la igualdad de la mujer con el varón, algo que jamás se podría dar, salvo en un libro de ciencia ficción, porque para mejorar la sociedad, con la intención de dejarnos de tantas barbaries humanas, no necesitamos de la igualdad sino de la equidad, porque ya tenemos o debemos comprender que tanto el varón como la mujer son dos seres naturalmente diferentes, aunque complementarios, porque sus capacidades humanas son distintas de uno con el otro, porque ambos tienen ciertas incapacidades naturales para ser igual al otro, porque son cosas que nunca cambiarán en su ser, por más que se dejen ayudar por la ciencia o por más que intenten modificar su personalidad desde la modificación de su fisiología o psicología socioculturalmente. Por ello, por más que puedan desarrollar una personalidad distinta a su ser, siempre existe la diferencia natural de uno con el otro, esa que les produce cierta incapacidad para determinadas cosas, incapacidad que les conduce al fracaso en su accionar, simplemente porque no pueden hacerlo aunque lo quieran o deseen demasiado, logrando transformarse de ese modo en reos de una desgracia, de la que no pueden salir, porque andarán girando como una noria o como en un círculo vicioso, simplemente porque no sabrán cómo librarse del sufrimiento o la opresión que no les deja ser libres, logrando alcanzar una muerte en vida, debido a que no tienen conciencia de sí mismos ni de los demás, creando de ese modo seres que van buscando la igualdad para continuar con el desarrollo del adiestramiento o domesticación del hombre, del varón y la mujer, logrando anularse a sí mismos como personas, como seres independientes y libres, como dueños de sí mismos, como seres capacitados con pensamientos o reflexiones personales y también universales, convirtiéndose en incapacitados para pensar y razonar, porque finalmente lo que la suciedad necesita no son personas sino animales domésticos que puedan cosificarse para convertirse en máquinas o herramientas de trabajo para que continúe girando el engranaje de la opresión del hombre por el hombre, donde solo se cumple una función determinada de opresor u oprimido, con la firme intención de sobrevivir o supervivir, como lo suelen hacer los animales en el bosque, solo que con la diferencia de que estos animales cosificados son más peligrosos que todas las bestias salvajes reunidas, porque son capaces de destruir manadas enteras de un solo arranque de cólera, rabia, impotencia u odio, como ya lo hicieron a lo largo de la historia, esa historia que nos dice que los grandes imperios de la historia fueron destruidos por culpa de una mujer, cosa que nos lleva a comprender de cuán grande es el poder de la mujer y cuán débil es el hombre ante una mujer, simplemente porque una mujer sabe someter a sus pies al varón que enloquece por su incapaz de pensar y razonar como persona.

Enviado por el autor.

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Administración Alvarado Quesada. En una disyuntiva histórica: favorecer al Dios mercado o al Dios pueblo

Sin considerarnos Nostradamus o tener una bolita de cristal, hemos constatado que al menos no estábamos tan erráticos en nuestras valoraciones sobre el lado oculto de toda esta pirotecnia de arranque de campaña electoral desatada por los carroñeros mercantilistas insertos en la Asamblea Legislativa y en otros escenarios de la “política” nacional.

Al pueblo en su conjunto debe quedarle claro, que estas marionetas legislativas ( colocadas ahí con el pulgar o la X de cada ciudadano y ciudadana), solo protegen los verdaderos grupos de poder económico y que sin duda han utilizado el caso de la UPAD ( que no es un tema menor como hemos dicho), para desarrollar un grotesco proceso desinformativo que solo crea distractores cosméticos que buscan seguir protegiendo los intereses mezquinos de un grupo exportador y financiero, que en su insaciable sed de acumulación de riqueza genera desempleo, pobreza y una peligrosa concentración de la riqueza.

Visibilizar esta orquestación malévola y otras montadas con el contubernio de los pseudo medios de información, debe convertirse en un ejercicio de educación política de amplio espectro desde las organizaciones sociales y desde esta tarea en los territorios apostar a develar cómo funciona el sistema y sus operadores, es decir, desnudar el sistema democrático a lo interno de un país feliz que sufre del síndrome del consumo acelerado y soporta tasas de usura que engordan los bolsillos de los banqueros.

Ahora bien, sin duda, debe ir quedando clarito como el tema UPAD es un anzuelo con carnada falsa y como han querido convertirlo en un fogueo de calentamiento previo para ganar medallas antes de las olimpiadas de febrero 2022, siendo que la agenda oculta ( la que no desean que el pueblo entienda), guarda relación con las declaraciones del Presidente Carlos Alvarado Quesada ayer en Zapote y la reacción inmediata establecida en el Editorial del Periódico La Nacion del 05 de marzo 2020, en donde curiosamente esos actores ocultos salen a defender a ultranza el secreto bancario y colocan en la vitrina lo que realmente está en juego.

Insistimos entonces que tras el reconocimiento de una torpeza política de este calibre, todas las renuncias juntas, incluida la del Señor Presidente, que podría ser la más apetecida de los grupos de poder real y sus ventrílocuos de Cuesta de Moras, enrolados en las filas del PAC, PLN, PUSC, Cristianos, Evangélicos y otras expresiones políticas, no van a resolver los problemas estructurales de un modelo de desarrollo fracasado que concentra riqueza y genera pobreza y desempleo.

En concreto, mientras la agenda que le ocultan al pueblo, esa que realmente beneficiaria a las mayorías y que decimos tener clara la dirigencia sindico-social de Costa Rica, pues es el sueño de los que combatimos el sistema oprobioso siga siendo invisibilizada por los dis que medios de comunicación afines a los ricos y las redes sociales sirvan de plataforma para abordajes superficiales y noticias huecas y falsas, el estado de situación político-informativo que combatimos posiblemente no vaya a cambiar en gran medida de cara al 2022.

El campo informativo es un reto de los movimientos sociales en lo que respecta al campo de batalla de la comunicación, sin dejar de mencionar la gigantesca, ineludible y urgente obligación de apostar a un gran movimiento social y definir una agenda país que nos reafirme el derecho de las calles y así enterrar las leyes totalitarias aprobadas por los anteriores y actuales diputados y diputadas.

En conclusión, sin duda esta administración Alvarado Quesada, es de las más liberales en nuestra historia reciente y sus avances en la involución del estado social de derecho, los golpes certeros a la institucionalidad y a la democracia son ciertamente notorios.

De igual forma no nos cabe la menor duda de que esta crisis de gobernabilidad que inicia en este segundo tiempo de dos años, coloca al Gobierno en un punto de inflexión en donde la apuesta de abordaje ha sido conformar una comisión comandada por el experimentado Don Rodolfo Méndez Mata cuyas propuestas veremos en dos meses.

En nuestro caso no nos tragaremos tan fácilmente la píldora engañosa de los grupos de poder, ni de sus sicarios políticos de la Asamblea y no nos desvelaremos por llenar páginas, salir en la foto, la televisión o saturar las redes, ya que tenemos una buena vacuna contra estos antivalores que promueve el sistema y porque además el nivel de incidencia política está conformado por otros elementos cualitativos y cuantitativos en los cuales estamos trabajando duro.

Lo concreto y real al día de hoy es entender que el Presidente debe definir el derrotero del pais en dos meses y que más allá de esta comisión, debe optar por continuar atrapado en las redes de los grupos reales de poder que veneran al Dios mercado y que por seguir subiendo sus tasas de ganancia están dispuestos a impulsar el caos social y hasta promover trabajo esclavo o bien tirar su mirada hacia el Dios pueblo, apostando por impulsar y convocar desde el Ejecutivo una agenda social que nos aleje de la confrontación social.

Juan Carlos Durán Castro

Secretario de Seguridad Social CTRN

05-03-2020

Nota aclaratoria: El contenido de este artículo de opinión lo hacemos en el marco de nuestro derecho constitucional de expresión y el mismo no representa la posición oficial de la CTRN, siendo sólo un aporte de cara al dialogo social de Costa Rica.

Enviado por Juan Carlos Durán Castro.

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Serrucho electoral

César Olivares

El presidente que obedeció la orden de la Fiscala General de presentarse a un allanamiento de su oficina era ya un presidente acabado. Era ya uno sin voluntad. Era ya uno que entregaría con mansedumbre sus teléfonos celulares y su computador para examen policial.

¿Puede alguien imaginarse a un José Figueres, a un Daniel Oduber, a un Rodrigo Carazo o incluso a un Miguel Ángel Rodríguez, un Abel Pacheco, una Laura Chinchilla o un Óscar Arias humillado de esa forma en su propio despacho presidencial?

Yo solo puedo imaginarme a José Figueres mandando al carajo a quien tal cosa pretendiera, como hizo tantas veces en otras circunstancias, y a Rodrigo Carazo dándole de alta en la fuerza pública a la fiscala para de inmediato darle órdenes en su calidad de comandante en jefe, como le hizo a un periodista.

La creación de la UPAD y el decreto que pretendió darle cobertura legal son una torpeza monumental dentro de una vieja práctica de incursionar en datos confidenciales de las personas. La DIS es parte de esa política y en su funcionamiento han estado involucrados todos los partidos que han gobernado desde su creación en 1994. Antes eran otros cuerpos, incluyendo la DIC, los encargados de labores de espionaje. En el correo abrían sin ningún disimulo las cartas enviadas a personas fichadas o sospechosas; en las manifestaciones nunca faltaban los agentes de seguridad observando y sus fotógrafos disparando para los archivos.

La responsabilidad del presidente y del ministro de la presidencia en la creación y funcionamiento de la UPAD es innegable, no necesita ninguna prueba.

Nadie duda que se justifica el allanamiento a las oficinas de la UPAD y a las casas de sus responsables directos como parte de las pesquisas judiciales.

El allanamiento a la oficina del Presidente, la orden de la Fiscala General para que se presentara en su oficina y la captura de sus teléfonos y su computador son un desplante para humillar al Presidente.

¿Por qué?

Cualquier respuesta es ahora aventurada. Yo descarto la suposición de un interés en evitar el acceso de autoridades tributarias a las cuentas bancarias porque eso no tiene ninguna posibilidad de ser aprobado en la Asamblea Legislativa. No van a ir tan lejos para frenar un fantasma.

Me aventuro a suponer que hay detrás, en primer lugar, un interés electoral.

Carlos Alvarado le dio todo a los grandes poderes económicos antes del mediodía. No dejó nada para la tarde, menos para la placidez de la noche. No ha llegado a la mitad de su gobierno y ya está aprobado y en marcha el plan fiscal, el IVA, la amnistía tributaria, los arreglos judiciales para perdonar a La Nación y a Canal 7, el portillo para que sigan registrando gastos por intereses pagados a bancos fantasmas en paraísos fiscales, y para terminar el período, como último regalo, la venta de FANAL y de BICSA marcha viento en popa junto al manazo a los superávits de las instituciones estatales.

Ya no puede dar más Carlos Alvarado, y lo que sigue quieren hacerlo con más seguridad, sin las veleidades aparentes del PAC, con la firmeza ideológica neoliberal del PLN, del PUSC y de los llamados cristianos, neoliberales todos ellos por dentro y por fuera, en el discurso y en la acción.

Lo que viene es muy grande para dejárselo al PAC. Se trata de la venta de RECOPE y del INS, de las telecomunicaciones del ICE. Se trata de la apertura de la generación eléctrica para que empresas privadas se queden con el jamón de los grandes consumidores y el ICE con el servicio en las comunidades recónditas.

Para el PLN es imperativo recuperar la presidencia de la república. Por sobrevivencia como partido, y para asegurar la continuidad sin tropiezos del programa neoliberal.

Ven a un gobierno del PAC desprestigiado. Ven la indignación del pueblo por el zarpazo del IVA. Pero todo lo que la gente le reclama al gobierno de Carlos Alvarado es también obra del PLN, del PUSC y de los neoliberales con careta de cristianos. Ellos necesitan volcar todo el descontento, toda la indignación sobre el PAC y sobre Carlos Alvarado. Le ha caído de perlas el don de la torpeza que nunca abandona a nuestro presidente.

Por aquí iba escribiendo cuando suena el teléfono y respondo. Es una encuesta de Demoscopia. Dos o tres preguntas generales y luego al grano: la UPAD, que opina usted, y qué del presidente Alvarado. Y la parte más extensa de la encuesta, inclinaciones electorales del consultado, opiniones acerca del Partido Liberación Nacional y de cada una de sus figuras prominentes y candidateables. Para algunos de esos personajes había en la lista una respuesta que yo podía escoger: muy desagradable. Para la mayoría esa respuesta era para mí un piropo. ¿Cómo me pueden resultar a mi José María Figueres, Antonio Álvarez Dessanti, Guillermo Constenla y esa figura despreciable que preside hoy la Asamblea Legislativa y les ha dado todo el impulso a los proyectos impopulares del gobierno? De otros partidos no había preguntas, solo del gobierno del PAC y del Partido Liberación y sus posibles candidatos.

Traigo a cuento la llamada y la encuesta porque me parece que abona el suelo de mi suposición de un interés electoral en la forma escandalosa y politiquera con que han manejado algunos el asunto de UPAD.

A los sectores populares les interesa combatir las violaciones a la confidencialidad y los organismos que se crean para perseguir a las organizaciones de los trabajadores. El PLN, el PUSC y el PAC son los creadores de esos instrumentos de persecución. Ellos crearon y han mantenido la DIS. UPAD es un paso más. Para los intereses electorales del PLN y el PUSC es ahora más importante humillar y doblegar a Carlos Alvarado, aunque en ello se vaya la UPAD. De por sí, queda la DIS.

Con un PAC casi enterrado, un presidente acorralado, amenazado y humillado, un movimiento popular adormecido y mediatizado, una izquierda que no levanta cabeza, suben las acciones del Partido Liberación Nacional para las próximas elecciones. Así lo ven ellos. Yo también.

Compartido con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.

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La postergada igualdad: avanzar hacia la igualdad plena y real de mujeres y hombres en el mundo del trabajo (I)

“Cualquiera que sea la libertad por la que luchamos, debe ser una libertad basada en la igualdad” (Judith Butler)

Manuel Hernández Venegas/8M-2020

El 08 de marzo de 1908, las obreras de la fábrica Cotton de Nueva York declararon una huelga y ocuparon el establecimiento.

Reivindicaron una jornada de trabajo de 10 horas, salario igual que el de los hombres y mejores condiciones de salud y seguridad en el trabajo.

En la fábrica ocupada se produjo un incendio y murieron abrazadas por las llamas más de 100 obreras.

Han transcurrido más de cien años desde esta y otras dolorosas tragedias humanas, a lo largo de los cuales ciertamente se han logrado –conquistado- algunos avances normativos, tanto a nivel internacional, como nacional, pero persiste la constante desigualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en los espacios de la vida pública y privada.

En el ámbito de las relaciones laborales la desigualdad se acrecienta, reforzada por la crisis económica, que implica una situación todavía más desventajosa y precaria para las mujeres.

En nuestro país, desdichadamente estamos muy lejos de alcanzar la soñada igualdad y cerrar las brechas de género, producto de las múltiples formas de discriminación y relaciones de poder que concurren en el mundo asimétrico del mercado de trabajo.

Con esta finalidad, aquí se proponen algunas medidas que pueden contribuir a avanzar en la ruta de consecución de esta postergada y amenazada igualdad.

I.- La insuficiencia e ineficacia del ordenamiento jurídico para garantizar la igualdad real de las mujeres y los hombres en el mundo del trabajo

Nuestra Constitución Política, como posiblemente todas las constituciones modernas, contiene un reconocimiento lírico de la igualdad ante la ley y la prohibición de toda discriminación contraria a la dignidad humana (artículo 33).

En el campo específico de las relaciones laborales, la Constitución del 49 reconoce que el trabajo es un derecho del individuo (en lenguaje masculino) y una obligación social, comprometiendo al Estado a que todos tengan ocupación honesta y útil, debidamente remunerada, e impedir que se establezcan condiciones que menoscaben la libertad o dignidad del hombre (siempre en masculino), o degraden su trabajo a la condición de simple mercancía (artículo 56 CO POL).

Luego, el artículo 57 CO POL dispone que el salario será siempre igual, para trabajo igual, en idénticas condiciones de eficiencia.

Por último, se sanciona la discriminación respecto al salario, ventaja o condiciones de trabajo entre costarricenses y extranjeros, o respecto de algún grupo de trabajadores (artículo 68 CO POL).

Las anteriores normas constitucionales reconocen el principio de igualdad y la prohibición de toda discriminación en el trabajo, de cualquier condición, incluida la salarial.

Esas disposiciones están complementadas por un conjunto de instrumentos internacionales de Derechos Humanos, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como las contenidas en nuestra legislación ordinaria, entre las cuales sobresalen las siguientes:

  • prohibición del despido de la trabajadora en estado de embarazo o lactancia, salvo que haya incurrido en falta grave (artículo 94 CT),
  • principio de que a trabajo desempeñado en puesto, jornada y condiciones de eficiencia iguales, corresponde salario igual (artículo 167 CT),
  • Ley de promoción de la igualdad social de la mujer, que promueve la igualdad y no discriminación entre mujeres y hombres, reafirmando lo dispuesto en la CEDAW,
  • Ley contra el hostigamiento sexual en el empleo y la docencia.
  • No se puede omitir, no obstante las limitaciones que tiene, la Ley N° 9677 de 26 de marzo de 2019, que modificó la Ley de promoción de la igualdad social de la mujer, cuya reforma reconoce la igualdad retributiva entre mujeres y hombres: a trabajo de igual, similar o equivalente valor, corresponde la misma remuneración. Además, creó una comisión con el fin que se fije el indicador de igualdad salarial, cuya competencia le corresponde al INEC, entre otras políticas y acciones públicas.

Toda esta tutela la coronó la Ley de Reforma Procesal Laboral, N° 9343, que modificó el Código de Trabajo, la cual sanciona la discriminación en el trabajo por razones de edad, sexo, religión, raza, orientación sexual, estado civil, opinión pública, afiliación sindical, situación económica o cualquier otra situación análoga de discriminación (artículo 404 y ss CT).

No obstante toda esta parafernalia normativa, que denota avances significativos en el reconocimiento de la igualdad de oportunidades en el empleo y trato en las condiciones de trabajo y la tutela antidiscriminatoria, en definitiva, no ha tenido la virtud de producir resultados que reviertan la situación objetiva de desigualdad social y laboral en la que siguen viviendo las mujeres trabajadoras:

“(…) a pesar de algunos progresos, el cambio real ha sido desesperadamente lento para las mujeres y niñas en el mundo. Al día de hoy, ningún país puede pretender que ha alcanzado la igualdad de género. Hay una serie de obstáculos que permanecen sin cambios. Las mujeres y las niñas siguen siendo infravaloradas, trabajan más, ganan menos y tienen menos opciones, y sufren múltiples formas de violencia en el hogar y en espacios públicos. Además, existe una amenaza significativa de reversión de los logros feministas que tanto esfuerzo costó conseguir. El año 2020 representa una oportunidad excepcional para movilizar la acción mundial con miras a lograr la igualdad de género y la realización de los derechos humanos de todas las mujeres y las niñas” (ONU Mujeres).

En la de menos, cómo escribió Silvain Maréchal, en el Manifiesto de los iguales (1796), “la igualdad no ha sido más que una bella y estéril ficción de la ley.”

Por desventura, la discriminación, directa e indirecta, la desocupación, la segregación ocupacional, las brechas de género, brillando la brecha salarial, se han profundizado y tienden a convertirse perpetuas.

El Banco Mundial estima que son necesarios 100 años más para alcanzar la efectiva igualdad entre hombres y mujeres.

Pero es que, además, en las situaciones de crisis económica, como la que está pasando Costa Rica, las mujeres son quienes más sufren las consecuencias: en el empleo, las condiciones laborales, en el nivel de las remuneraciones, la protección social y de la mano con la crisis, la intensificación del acoso laboral. Mencionemos algunos ejemplos.

A finales de 2019, el desempleo alcanzó la tasa histórica de un 12.4%, la más alta de la última década.

En tanto que la tasa de desempleo de las mujeres superó cuatro puntos porcentuales la tasa promedio, la cual alcanzó el 16.7% y 7 puntos porcentuales por encima del desempleo de los hombres.

La tasa de desempleo de las mujeres es la que ha experimentado mayor tendencia incremental en los últimos años.

Entonces, si bien es cierto que el desempleo afecta a un considerable sector de la población, más flagela a las mujeres.

Además, las mujeres siguen teniendo las peores remuneraciones, de suerte que la brecha salarial entre los hombres y las mujeres sigue siendo una característica estructural de nuestro mercado de trabajo.

La brecha salarial estaba en el orden de un 18% en el año 2016, y es muy probable, por los efectos de la misma crisis económica, que haya aumentado significativamente en los tres últimos años.

La crisis económica lesiona, en general, a la clase trabajadora, pero incrementa exponencialmente la desigualdad social y precariza más las condiciones de trabajo y vida de las mujeres.

Y por cierto –recuerdan-, ¿no es qué que nuestra Constitución Política establece que todas las personas deben tener una ocupación útil y honesta, adecuadamente remunerada?

Pues bien, por contrario, el desempleo afecta más a las mujeres, quienes devengan las remuneraciones más bajas, principalmente en el sector privado de la economía, pero además, viven en cuerpo y alma, con mayor intensidad, la discriminación, el acoso sexual y la hostilidad laboral.

La crisis económica refuerza un modelo autoritario de gobernanza de las relaciones laborales, legitimando esquemas de organización empresarial y gestión de recursos humanos unilateralistas y coactivos, que muy poca consideración tienen de la dignidad de la persona trabajadora y hasta de su propia integridad física.

Sin lugar a duda, un caso emblemático de violencia patronal lo retrata la recientísima sentencia del Tribunal Correccional de París, que condenó a varios exdirectivos de France Telecom, por el hostigamiento empresarial que sufrieron varios trabajadores y trabajadoras, sistemática e intensamente presionadas por la telefónica, en el marco de la reestructuración organizativa y económica de la empresa, quienes fueron llevadas hasta el borde del suicidio. [1]

Un caso impresionante, cruel, que refleja el ADN del “capitalismo salvaje”, que no tiene ningún escrúpulo de reducir los costos de producción, mejorar la productividad e incrementar las ganancias, aunque sea a costa de la vida de las personas que generan la riqueza.

Este estilo autoritario de organización y dirección empresarial fomenta prácticas sistemáticas de hostilidad y acoso laboral contra las personas trabajadoras, que la gran mayoría de las veces las víctimas son siempre las mujeres.

El acoso laboral y sexual constituye una pandemia empresarial, que destruye y pasa factura a la vida de las personas, que requiere medidas urgentes y efectivas de prevención, protección y sanción, que en buena medida fue el consenso que se alcanzó en la última Conferencia Internacional del Trabajo N°108 (CIT/108), con la salvedad de 7 delegaciones que votaron en contra de la aprobación del Convenio N° 190 OIT, acerca de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.[2]

Por tanto, no ha sido suficiente ni eficaz aquella normativa que, por un lado, reconoce la igualdad de acceso al empleo y trato, y por otro lado, la tutela antidiscriminatoria, cuyos resultados han sido muy pocos o infructuosos, y que además, hoy día, esos modestos avances están seriamente amenazados por intereses mercantilistas que cuestionan y deslegitiman la igualdad de género. 

Así las cosas, es necesario que el poder público, impulsado desde la sociedad y la acción concertada de los sindicatos, asuma un compromiso real, activo, con una voluntad profundamente transformadora, que promueva la eliminación de las barreras que impiden la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres en el mundo del trabajo, cuyas medidas -visto sus moderados resultados- no se deben limitar a la tradicional protección defensiva y reparatoria, sino que además, es necesario diseñar una política integral e implementar medidas preventivas y acciones positivas o afirmativas que favorezcan decididamente a las mujeres.

Desde luego que para alcanzar una efectiva igualdad, se requieren más allá de algunas cuantas leyes, porque la discriminación contra la mujer es una cuestión compleja y pluricausal, más de orden político y social, de transformación cultural que jurídico, pero el impulso de un conjunto de iniciativas afirmativas y normativas, con un nuevo enfoque, favorecerán la realización de este esperado, pero postergado objetivo.

II.- Avanzar hacia la igualdad real de oportunidades y trato de mujeres y hombres en el trabajo: una propuesta mínima

Con este urgente propósito, es decir, avanzar efectivamente en la consecución de la igualdad real en el mundo del trabajo y garantizar el respeto de la dignidad de la persona trabajadora, deviene inaplazable impulsar las siguientes iniciativas:

1.- Impulsar la inmediata ratificación legislativa del Convenio N° 190 OIT, acerca de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo: un convenio internacional con dimensión de género

En la última Conferencia Internacional del Trabajo (CIT/108), celebrada en junio de 2019, después de muchas reuniones preparatorias y discusión, se aprobó el Convenio N° 190 OIT, acerca de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.

Además, se aprobó conjuntamente la Recomendación N° 206, de la misma temática y una Resolución que promueve que los Estados ratifiquen este Convenio.

El convenio internacional recoge el clamor global de miles de personas trabajadoras, que exigen respeto y trato digno en el trabajo, cuya aprobación logró un altísimo consenso en la Conferencia: 439 votos a favor y tan sólo 7 votos en contra.

Lamentablemente uno de estos pocos votos negativos fue el de la glamurosa delegación del sindicato patronal-empresarial de Costa Rica, que refrendó su convicción irreconciliable con los Derechos Humanos, su vocación contraria a las normas más elementales de la convivencia humana.

Nosotros ya conocemos muy bien los frutos que da este vernáculo sindicato patronal, pero ahora quedaron desnudados de cuerpo entero ante la comunidad internacional.

La ratificación de este convenio implica un reto para América Latina, región en la que se estima conservadoramente que entre un 20% y un 25% de las personas trabajadoras, principalmente mujeres, han sido víctimas de algún tipo de acoso y violencia en el trabajo.[3]

El Convenio N° 190 OIT reconoce el derecho de toda persona de realizar su actividad profesional en un ambiente seguro, libre de toda conducta hostil que pueda afectar su dignidad.

Hay 6 aspectos que me interesa destacar de este convenio, para después compararlos brevemente con el proyecto de ley que se tramita en la Asamblea Legislativa (Expediente N°20873).

En primer lugar, el alcance de la definición de acoso y violencia en el trabajo que establece el convenio.

Se entiende por violencia y acoso en el mundo del trabajo, un conjunto de conductas y/o amenazas de comportamientos o prácticas inaceptables, ya sea que se manifiesten una sola vez, o de manera repetida, que tengan por objeto, causen o sean susceptibles de causar un daño físico, psicológico, sexual o económico, que incluye la violencia y el acoso por razón de género.

La definición tiene un alcance muy amplio, que viene a quebrar la tradicional definición dogmática, desde el punto de vista jurídico y psicológico, que exigía que la práctica de acoso se realizara de manera reiterada y prolongada por un período de tiempo.

Esta condicionalidad temporal y reiteración de las conductas configurativas del acoso laboral, de conformidad con el C.190, ya no es necesaria, por lo que la tradicional definición -recogida en nuestra jurisprudencia- tendrá que corregirse, resultando suficiente que la conducta, que puede ser por única vez, tenga por objeto o resulte adecuada para producir o potencialmente causar un menoscabo, ya sea de carácter físico, psicológico, sexual, económico o de género.

Amerita destacar que la anterior definición, de manera expresa, incluye la violencia y acoso por razón de género, la cual consiste en aquellas conductas dirigidas contra las personas por razón de su sexo o género, o que afecten de manera desproporcionada a personas de un sexo o género determinado, que incluye el acoso sexual.

En segundo lugar, la cobertura de protección del convenio.

La cobertura es muy amplia, comprendiendo los trabajadores y trabajadoras asalariadas, independientemente de su condición contractual (fijos, interinos, temporales, ocasionales, del sector privado, público) y otras personas en el mundo del trabajo: en formación, aprendices, despedidos, voluntarios, las personas en busca o postulantes de empleo.

Protege también a terceros vinculados al mundo del trabajo (usuarios o proveedores de servicios), trabajadores del sector informal de la economía.

Esta protección incluye grupos en condiciones vulnerables, que por las características de prestación de la actividad, pueden estar más expuestos al acoso laboral (servicio doméstico, sanitarios, educación, restaurantes, hoteles, turnos de noche, entre otros), o personas en condición de vulnerabilidad, que puedan resultar afectados de manera desproporcionada por la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.

Esta tutela se refiere tácitamente a personas LGTBI, que la protección no se consignó de manera expresa por la oposición de algunos gobiernos retrógrados.

En tercer lugar, la extensión de la cobertura se aplica a aquellas conductas que ocurran durante el trabajo, en relación con el trabajo o sus resultados: en el lugar de trabajo, giras, eventos sociales, formación profesional, en el trayecto entre el domicilio y lugar de trabajo.

La protección aplica a toda clase de comunicación vinculada con el trabajo, incluidas las tecnologías de información y comunicación (mensajes, correos electrónicos, redes sociales).

Quedan así protegidas las personas contra el acoso cibernético –acoso virtual-, que se ha convertido en una de las modalidades patronales más recientes de ataque a la privacidad de las trabajadoras.

Un elemento novedoso, que merece destacarlo, consiste en el reconocimiento que la violencia doméstica –violencia intrafamiliar- puede producir en las relaciones laborales, cuyo impacto debe ser mitigado.

Lo anterior implica que el patrono no puede negarse a desconocer esta situación que afecta a muchas mujeres, debiendo facilitar la ayuda terapéutica, licencias a las víctimas, la comprensión en la ejecución de sus tareas, su rendimiento laboral y otras consideraciones que en atención a su situación correspondan.

Los patronos tampoco podrían tomar represalias contra las trabajadoras por ausencias causadas por violencia doméstica.[4]

En cuarto lugar, prescribe que los Estados deben establecer una normativa que garantice el derecho de igualdad y no discriminación en el empleo y la ocupación, con un enfoque de género, de carácter integral, que prevenga, elimine y sancione la violencia y el acoso laboral.

En quinto lugar, estipula que se deben establecer medidas que garanticen a las víctimas fácil acceso a vías de queja y denuncia, adecuadas y eficaces, incluyendo la inspección de trabajo, y la reparación de los daños causados.

Por último, las políticas nacionales deben tener un enfoque de género, abarcando las relativas a la seguridad y salud en el trabajo, orientación, formación y sensibilización en esta materia. 

Se trata, como se desprende de lo anterior, de un convenio de extraordinaria importancia, con impronta de género, cuya aprobación legislativa deviene impostergable, urgente.

El Poder Ejecutivo, de manera consecuente, debe asumir esta responsabilidad, que con un poco de voluntad política, puede estar presentando el proyecto de ley en los días que quedan del período extraordinario legislativo que está en curso.

Por otra parte, hay que tener en cuenta y muy presente, que en la corriente legislativa se está tramitando un proyecto de ley para prevenir y sancionar el acoso laboral en el sector público y privado (Expediente N° 20873).[5]

Este proyecto de ley, por una parte, resulta contrario a varias disposiciones del Convenio 190 OIT y por otra parte, se quedó francamente muy corto.

El proyecto es manifiestamente contrario al convenio por la definición que prohíja de acoso laboral, conservando la tradicional definición que exige que las conductas configurativas se produzcan “en forma reiterada y prolongada en el tiempo.”[6]

Se queda muy corto, porque no contiene una dimensión de género, que es una de las principales características del Convenio 190 OIT.

En este sentido, el proyecto limita el menoscabo que pueda sufrir la persona trabajadora a la agresión psicológica, además, producida en un proceso cuyas conductas tienen que reiterarse y prolongarse en el tiempo; es decir, hasta que prácticamente quede emocionalmente destruida la trabajadora, o peor aún, como en el caso de France Telecom, que opte por el suicidio.  

Ya habíamos indicado que el Convenio estipula que el menoscabo que puede sufrir la persona trabajadora, además de carácter psicológico, puede ser físico, económico, sexual, de género, aspectos que no comprende el proyecto de ley.

En el ámbito de aplicación y protección el proyecto es restrictivo, porque prácticamente las conductas configurativas quedan reconducidas al marco de la relación laboral, disciplinada por el principio de jerarquía y subordinación, no comprendiéndose otro tipo de coberturas previstas en el Convenio 190: aprendices, despedidos, personas desocupadas, trabajadores y trabajadoras del sector informal, grupos vulnerables o en condición de vulnerabilidad, entre otros.

Mención aparte amerita la necesaria revisión y reconceptualización del proyecto, para que se reconozca, de manera expresa, que el acoso y la violencia en el trabajo constituye un riesgo laboral, cuyo alcance e implicaciones deben quedar comprendidas en el Título IV del Código de Trabajo, “De la Protección a los trabajadores durante el ejercicio del trabajo.”  

En realidad, no son pocos los aspectos de este proyecto de ley que requieren adecuarse al contenido del Convenio 190 OIT, que en varios de sus artículos implica una ostentosa afrenta de este convenio internacional, empezando por la misma definición del acoso laboral y la recalificación del mismo como un riesgo del trabajo.

En otro orden, la Ley contra el acoso sexual en el trabajo y la docencia tendrá que adecuarse, en lo que corresponda, a este convenio internacional de Derechos Humanos.

2.- Implementar el desarrollo y efectiva aplicación del Convenio N° 156 OIT, sobre la igualdad de oportunidades y de trato entre trabajadores y trabajadoras con responsabilidades familiares

Después de muchos años que no se aprobaba ningún Convenio de OIT, la Asamblea Legislativa ratificó el Convenio N° 156 (Ley N° 9608 de 14 de setiembre de 2018)

El Convenio N° 156 está complementado por la Recomendación N° 165.

El objetivo del Convenio es promover la igualdad efectiva de oportunidades y de trato entre los trabajadores y trabajadoras, con responsabilidades familiares, para que puedan desempeñar el empleo sin discriminación y en la medida de lo posible, sin conflicto entre sus responsabilidades familiares y laborales.

El instrumento internacional fomenta medidas de conciliación de la vida familiar y laboral, junto con otras medidas complementarias, que faciliten a los trabajadores y trabajadoras con responsabilidades familiares, elegir su empleo, tener en cuenta sus necesidades concernientes a las condiciones de trabajo y seguridad social y que promuevan la corresponsabilidad entre hombres y mujeres en la asunción de las cargas familiares.

Otro punto de suma importancia corresponde al mandato dirigido a los Estados para que promuevan y desarrollen servicios comunitarios, públicos y privados, como servicios y medios de asistencia a la infancia y asistencia familiar.

El convenio establece un marco muy general, de carácter programático, que tiene que desarrollarse, so pena de convertirse en letra muerta, en la legislación ordinaria, políticas públicas, reglamentaciones internas y convenios colectivos de trabajo.

Por ejemplo, al amparo del convenio se pueden promover medidas de acción afirmativas que favorezcan el acceso de las mujeres al empleo, eliminen las barreras que dificultan su inserción en el mercado laboral, la readecuación del tiempo de trabajo y jornadas, períodos de descanso, vacaciones, para que los trabajadores y trabajadoras, con un sentido de corresponsabilidad, puedan atender sus obligaciones familiares.

Las medidas de conciliación deben contener técnicas normativas diferenciadas que fomenten la corresponsabilidad de los trabajadores, promoviendo su participación en las tareas de cuido de hijos y familiares; que por contrario, de reconocerse un trato puramente igualitario, las medidas de conciliación pueden tener un efecto indeseado que refuerce los hábitos y estereotipos sociales.

La licencia de paternidad es absolutamente necesaria para progresar y el fortalecimiento de la red de servicios públicos de apoyo al cuido de niños y dependientes familiares, que tanto se ha debilitado en los últimos años.

3.- Ley de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres

A la postre, las normas constitucionales y legales que reconocen el principio de igualdad salarial y no discriminación, incluida la reciente Ley N° 9677 de 26 de marzo de 2019, no han sido eficaces para reducir la brecha salarial, que por contrario ha venido creciendo inconteniblemente.

La brecha salarial sigue siendo uno de los principales obstáculos de la igualdad de género en el mundo del trabajo.

Aquella ley reconoció el derecho de igualdad salarial entre mujeres y hombres, radicado en el principio de trabajo de igual valor, superando el tradicional principio de igualdad salarial: a trabajo de igual o equivalente valor, corresponde la misma remuneración.

Partiendo de aquella modulación de las disposiciones constitucionales y legales del principio de igualdad retributiva, concretado ahora en el principio de igual valor, para efectivamente corregir la brecha salarial, la ley tiene que complementarse con los siguientes elementos:

i.- Es pertinente que se definan criterios de valoración objetivos, prohibiéndose la subvaloración o supravaloración de los puestos de trabajo según los desempeñen las mujeres o los hombres, eliminándose sistemas de clasificación o valoración de sesgo sexista.

El valor del trabajo debe evaluarse y compararse utilizando parámetros objetivos: requisitos educativos, profesionales, cualificación, competencias, responsabilidad, productividad, entre otros.

ii.- La clasificación y valoración de los puestos debe ajustarse criterios que eviten la discriminación directa o indirecta.

Hay mucho que hacer en el terreno de la discriminación indirecta, tan poco abordada.

¿En qué consiste la discriminación indirecta? La discriminación indirecta opera cuando una norma, criterio o práctica de clasificación o retribución produce una condición desventajosa e injustificada a las personas de un sexo con respecto a las del otro.

Las normas o prácticas que causan una discriminación indirecta parten de la premisa de un tratamiento igualitario, pero que desatienden las diversas necesidades, condiciones contractuales y laborales en que desempeñan el trabajo las mujeres, que comúnmente la discriminación indirecta afecta a este sexo.  

La discriminación indirecta configura un vacío normativo, que no ha sido atendido,  que tampoco ha sido atajada por la jurisprudencia, por donde transcurre invisiblemente otra modalidad de discriminación contra las mujeres. [7]

iii.- La transparencia del sistema de remuneraciones es esencial, cuya información, sin restricciones de ninguna especie, los patronos deben facilitar a las personas trabajadoras y sindicatos que representan sus intereses.

iv.- La participación de las mujeres, de manera paritaria, en los órganos de fijación de salarios es absolutamente imprescindible.

En el Consejo Nacional de Salarios que fija los salarios mínimos, Comisión Negociadora de Salarios del Sector Público y en las mesas de negociación de convenciones colectivas o cualquier otro instrumento normativo, debe establecer y respetarse la paridad de género.

4.- El subsidio económico por incapacidad temporal de la trabajadora, asociada al embarazo: se mantiene la discriminación y penaliza la maternidad

Una conquista apreciable ciertamente fue el reconocimiento que las trabajadoras disfruten de una licencia remunerada por maternidad (artículo 95 CT).

No obstante, en este otro tema todavía hay mucho que corregir.

Una injusticia social, de grueso calibre, se relaciona con los riesgos asociados al embarazo, ya sea por complicaciones del embarazo, amenaza de aborto y otros, que dan lugar a bajas temporales de asistencia de las trabajadoras, las cuales se continúan tratando como una incapacidad común, como cualquier enfermedad, que da derecho a disfrutar únicamente el subsidio reglamentario, que regularmente equivale al 60% del salario, con el descuento total del salario de los primeros días de incapacidad.

Esta condición implica tres cosas: en primer lugar, una reducción sustancial del ingreso de las trabajadoras, en segundo lugar, una resultante disminución de los montos del aguinaldo y vacaciones, y en tercer lugar, una afectación de las contribuciones de la seguridad social.

Este trato evidencia que se sigue discriminando a las trabajadoras por su función reproductiva y penalizando la maternidad, a pesar de las poéticas declaraciones constitucionales de protección de la mujer, familia y la maternidad.

Esta discriminación lesiona la protección social de la mujer, la cual tiene que eliminarse y en consecuencia, garantizarse la licencia remunerada durante el transcurso del embarazo, sin afecta de su salario.

5.- Planes de igualdad real en las empresas y las instituciones públicas: hacia un nuevo modelo de gobernanza de las relaciones laborales, de carácter democrático, con enfoque de género

Por último, tenemos que poner en el tapete la reconfiguración democrática de la gobernanza de las relaciones laborales, con un enfoque de género.

Estamos asistiendo a un deterioro progresivo de la democracia política, a un programado y sistemático desmontaje del Estado Social y Democrático, reducido a límites simbólicos, que se transfiere al ámbito de las relaciones laborales y traduce en un modelo empresarial unilateralista y autoritario.

Es necesario un mayor equilibrio de las relaciones laborales, que se puede lograr estableciendo la obligatoriedad de negociar planes en las empresas e instituciones públicas, que garanticen igualdad de oportunidades y trato entre las mujeres y los hombres, con la finalidad de cerrar toda brecha de género.

El plan de igualdad real debe abarcar todo el arco de la relación laboral, comprendiendo medidas de prevención y acciones de intervención afirmativas o positivas: desde la contratación, hasta la terminación de la relación laboral.

Estas medidas deben considerar los siguientes aspectos: procesos de reclutamiento, selección, clasificación, valoración objetiva y transparente de puestos, condiciones laborales, acceso a los puestos de responsabilidad y mando (eliminación del techo de cristal), compatibilidad entre el trabajo y responsabilidades familiares, prevención del acoso sexual y laboral, hasta los supuestos de terminación de los contratos por causas objetivas o reestructuración de la empresa. No sobra decir que en los procesos de reestructuración empresarial, normalmente las primeras que están en la lista de despidos colectivos son las mujeres.

El plan debe definir los objetivos de igualdad real, las estrategias y medidas para su consecución, el monitoreo, la evaluación de resultados (auditoría salarial) y las medidas correctivas que correspondan.

Estos planes deben ser negociados con los sindicatos o representantes de las trabajadoras y trabajadores.

En este escenario, la incidencia de la negociación colectiva y la participación de las mujeres juegan un papel determinante.

Se destaca que el convenio colectivo constituye una extraordinaria herramienta para el desarrollo de un enfoque moderno de la igualdad.

Todavía falta mucho para que las convenciones colectivas que existen en el país, principalmente en el sector público, tengan una perspectiva de género, pero ya es hora que los sindicatos impulsen este enfoque en el ámbito de la negociación colectiva.

La negociación colectiva de las condiciones de trabajo, con una perspectiva inclusiva y de género, representa uno de los principales desafíos que tienen que asumir los sindicatos en Costa Rica.

A manera de cierre:

Las anteriores propuestas pueden contribuir efectivamente a avanzar en una dirección que contribuya a reconstruir la sociedad del bienestar, la recuperación de la ciudadanía social de las mujeres en el trabajo, basada en la plena realización de la igualdad, la justicia social, la libertad y la dignidad.

El desequilibrio no sólo económico y social, sino también político, que existe entre hombres y mujeres, es un problema global que tenemos que asumir y resolver conjuntamente.

No se trata únicamente de una mejor y justa redistribución de la riqueza, sino también de un reparto democrático del poder político.

Queda ciertamente mucho camino para alcanzar una verdadera y real igualdad, que sólo será posible cumplir con la lucha compartida y solidaria de hombres y mujeres.

Los sindicatos, actores de la sociedad civil, deben asumir este ineludible compromiso y responsabilidad histórica, con una visión de reto, que se enfoque a confrontar los obstáculos que permanecen enquistados en la legislación y en la cultura de trabajo, cuyos resultados esperamos verse reflejados en un futuro cercano, en un nuevo modelo de convenios colectivos, con perspectiva de género, que por ahora se echa tanto de menos.

La eliminación de toda discriminación contra la mujer es absolutamente necesaria, impostergable, para refundar una democracia más igualitaria, justa y libre.

El movimiento se demuestra andando, pero se empieza proponiendo.


[1] La sentencia del Tribunal Correccional de París, dictada el 20 de diciembre de 2019, primera en el mundo que declaró un caso de hostigamiento empresarial sistemático, reconoció 39 víctimas de la violencia articulada por esa empresa: 19 personas se quitaron la vida, 12 que lo intentaron y ocho que sufrieron severa depresión. Entre las mujeres fallecidas están las siguientes: Anne-Sophie Cassou, de 42 años, quien ingirió medicamentos y alcohol, Corinne Caradec Cleuziou, de 45 años, quien se ahorcó, Stephanie Moison, 32 años, se lanzó de un quinto piso de su oficina, Annie Noret, 53 años, se colgó en su casa. Stephanie Moison envió un correo su padre que decía : “Je n’accepte pas la nouvelle reorganización du service. Je change et pour avoir ce que je vais a avoir, je préfere encore mourir.”

[2] Una de las pocas delegaciones que votó en contra de la aprobación del Convenio 190 OIT fue la UCCAEP, lo cual presagia su oposición a la ratificación de este convenio.

[3] Uruguay fue el primer país que aprobó el C. 190 OIT

[4] La Recomendación N° 206 que complementa el C.190 señala algunas medidas apropiadas para mitigar el impacto de la violencia doméstica en el mundo del trabajo: licencias para las víctimas, modalidades de trabajo flexibles, protección temporal contra el despido, salvo que el motivo no esté relacionado con la violencia doméstica, la inclusión de la violencia doméstica en la evaluación de los riesgos de trabajo, medidas de protección a la víctimas.

[5] El 20 de febrero de 2020, la Comisión de Asuntos Sociales dictaminó por unanimidad un texto sustitutivo de este proyecto, que en términos generales se queda muy corto y contradice varias disposiciones del Convenio 190 OIT.

[6] El artículo 3 define el acoso laboral de la siguiente manera: “ Para efectos de la presente ley, se entenderá por acoso laboral el proceso de agresión psicológica que se desarrolla en el marco de una relación laboral o ámbito laboral, contra una o más personas trabajadoras, en forma reiterada y prolongada en el tiempo, por parte de otra u otras, que actúan frente aquella, desde una posición de poder que no necesariamente es jerárquica.”

[7] La Seguridad Social es un ámbito proclive a causar indiscriminación indirecta, en perjuicio de las trabajadoras, resultado de los bajos niveles de remuneración y los períodos de inactividad laboral, normalmente causados por el retiro temporal de la mujer, para dedicarse al cuido de hijos y dependientes, de carácter no remunerado, que afecta negativamente la cuantía de sus aportes y períodos de cotización.

Ilustración: OIT

El Impacto del Turismo en el Desarrollo Regional

German Masís Morales

La semana anterior el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y el Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) presentaron el índice de progreso social turístico.

Los resultados del IPS Turístico revelaron que el primer puesto lo ocupa La Fortuna, con 77,88 puntos, el segundo Monteverde, con 77,74 puntos y el tercero San Vito, con 77,69 puntos. La cuarta posición pertenece a la Zona Los Santos con 74.98 puntos y Turrialba con 74.80 puntos.

Según el ICT y el CLACDS, el Índice de Progreso Social (IPS) consiste en una herramienta para medir y entender de forma concreta el bienestar de las personas en los destinos turísticos, y mejorar, a partir de este conocimiento, la forma en que se establecen las agendas público-privadas para fomentar el progreso social y un crecimiento económico incluyente y sostenible (INCAE,25-2-2020).

No obstante más allá de la medición efectuada, es importante destacar el impacto que el turismo ha tenido en el desarrollo de las regiones del país, en particular de las regiones periféricas y las que presentan los indicadores socioeconómicos más bajos a nivel nacional.

Al respecto la Directora del ICT, resaltó que en términos generales los centros de desarrollo turístico tienen mejores resultados de progreso social que los cantones en los que se encuentran. Esto valida la importancia social y económica del turismo, así como las posibilidades de desarrollo integral que presentan para sus habitantes, principalmente en las zonas alejadas del centro del país.

No obstante, es bueno establecer las dimensiones de ese progreso a nivel local y cantonal, ya que en algunos casos el desarrollo turístico impacta de manera diferenciada los distritos y comunidades particulares como en Monteverde o la Fortuna o lo hace en el ámbito cantonal o regional más amplio, como la zona de los Santos, Turrialba o Coto Brus.

Al respecto, es oportuno señalar que San Carlos se encuentra en el puesto 51 del Índice de Desarrollo Humano Cantonal del PNUD, el cantón de Puntarenas del que Monteverde es el 9º. Distrito ocupa el puesto 59, Coto Brus al que pertenece San Vito tiene el puesto 76, los cantones de la zona de los Santos, Dota ocupa el puesto 68, seguido de Tarrazú el 69 y León Cortés el 71, mientras que el cantón de Turrialba, ocupa la mejor posición del IDH con el puesto 44, evidenciando que el desarrollo turístico podría tener impactos desiguales en el desarrollo humano de las comunidades y cantones.

Esta vinculación entre el índice de progreso social turístico y el índice de desarrollo humano, revela las particularidades del desarrollo turístico en algunos casos localizado en comunidades específicas, que por la riqueza de sus recursos naturales, la capacidad de gestión de las organizaciones locales y la redistribución de la riqueza generada entre los actores locales, han logrado impactar el desarrollo humano y constituirse en una alternativa de desarrollo regional.

Es importante también, valorar la articulación del desarrollo turístico local con las iniciativas y programas gubernamentales de desarrollo regional, como serían las propuestas de la Franja de Desarrollo en la zona Huetar Norte y los programas de Desarrollo del Pacífico Central y la Región Brunca, en los cuales el componente del turismo ha sido incluido como acciones puntuales o como acciones de mediano plazo.

De esta forma aparecen, en la región Huetar Norte, las acciones del proyecto del aeropuerto de Altamira y la ruta Maleku de turismo rural, en el Pacífico Central, el Parque del Muellero en el Paseo de los Turistas, la construcción del Puente de Mata de Limón, el Atracadero de Isla Chira y el Acondicionamiento turístico de la Isla San Lucas, mientras que en la región Brunca, están el aeropuerto de Osa, el muelle de Golfito, la iniciativa Caminos de Osa y el atracadero de bahía Drake.

En la zona de los Santos, ligadas a la producción de café y de otras actividades agroindustriales como los frutales de altura y la producción de truchas, se impulsan los tours del café, las visitas a micro beneficios de café, los tours a la reserva los Quetzales y los emprendimientos para la pesca de truchas. En Turrialba, en el plan Turrialba piensa en Grande, se impulsa la consolidación del turismo, como Ciudad turística inteligente. (Masís, G, 2019).

En los últimos años, el turismo se ha convertido en un nuevo eje de acumulación que ha desplazado o complementado a actividades económicas tradicionales como la agricultura y su impacto en el desarrollo regional puede asociarse a lo que se ha denominado “modelos de desarrollo turístico”(FLACSO,2002, p.48-49) que en el caso de algunos de los lugares analizados ha tendido a un modelo integrado, en los que se logrado una mayor participación de las poblaciones locales en la gestión del turismo, una mejor apropiación de las comunidades locales de los beneficios generados, junto a una adecuada protección y conservación de los recursos naturales y el paisaje.

 

Imagen ilustrativa tomada de la UCR.

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Obituario de Gioconda Belli por Ernesto Cardenal

“No sé por qué me felicitan porque cumplí 90 años. Es horrible”. Así me dijo Ernesto Cardenal hace cinco años. Me reí. Así era él. Rajatabla. Rotundo. Se había ganado ese lado cascarrabias que no se plegaba a lo que los demás esperaban de él. No le interesaba el encaje de las relaciones sociales, pero quería a sus amigos, callada pero inequívocamente. Uno se lo veía en los ojos que podían ser inmensamente dulces. Y bastaba que uno le hablara del espacio, de la ciencia, de la poesía, para que su mutismo desapareciera y conversara entusiasmado sobre lo último que había leído en la revista Scientific American o en alguna de las otras revistas científicas a las que estaba suscrito, y que incluían el New Yorker, porque igual que el Universo, le interesaba el mundo. Era místico, pero tenía sus raíces bien plantadas en la tierra. Le gustaba la comida, las salchichas alemanas, el vino, pero vivía como un monje en su casa de Managua, una habitación con una cama, una mesa de noche y una hamaca.

Ernesto Cardenal concentraba en él dos rasgos esenciales de la identidad nicaragüense: el espíritu de lucha por el país amado y el amor por la poesía. Sus poemas de juventud, sobre todo sus epigramas, son lo mismo poemas de amor, que filosas condenas contra la dictadura de Somoza. La trapa en Kentucky en la que estuvo en los 50 y donde hizo una amistad inmensa con Tomas Merton, su maestro de novicios, le enseñó que su vocación religiosa no era contemplativa. Allí creció su idea de fundar en Solentiname, una isla del Gran Lago de Nicaragua, una comunidad que, alrededor de la sencilla iglesia que construyó con los campesinos, unió el Evangelio con el arte. Fue una pequeña pero trascendente utopía que, sin embargo, no dudó en abandonar. Con sus muchachos se unió a la lucha contra la dictadura de Somoza. Cuando los poetas y pintores de Solentiname se hicieron guerrilleros, la guardia somocista destruyó la comunidad.

Ernesto fue ministro de Cultura de la Revolución. Quiso diseminar la poesía y montó talleres donde la gente de los barrios aprendía que cualquier hecho sencillo de sus vidas podía ser contado en verso. Pero el exteriorismo que caracterizó su obra no se contagiaba. Era suyo. Fue él quien lo usó magistralmente, tanto para contar el fragor de la lucha, como para hablar de las estrellas. Su poema, Canto Nacional, dedicado al Frente Sandinista, lo reprodujimos en mimeógrafo y lo pasamos de mano en mano en los setentas. Él puso en palabras el dolor y la esperanza de esa lucha tenaz. Esa lucha que, ya llegado el sandinismo al poder, lo enfrentó no solo con el papa Juan Pablo II, cuyo dedo acusador lo señaló no bien el Pontífice puso pie en Nicaragua, sino con Rosario Murillo.

En los 80, cuando los escritores criticamos a la Murillo y pedimos una reunión con la dirigencia sandinista, sin Daniel Ortega, él llegó a defender a la esposa. Nunca olvidaré lo primero que dijo Cardenal en esa reunión: “Nosotros no nos queríamos reunir con usted, porque usted es el marido de ella” La integridad y firmeza de Cardenal no pudo con las maniobras con que Ortega se apropió del FSLN en los 90. El poeta renunció al partido.