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Cambios en Tejido Social

Marlin Óscar Ávila

 

Acabo de leer que «lo que está en riesgo, más allá de nuestra economía, es el tejido social de un país que compartimos, que imaginamos y que construimos juntos y juntas.» Olman Briceño.

Aclaremos esto. Ha sido el tejido social que ha favorecido un imaginario que no fue el nuestro. El de las grandes mayorías, pero de minorías privilegiadas. Hemos venido construyendo relaciones estructurales de injusticia e inequidad fiscal. Tenemos una economía que nos va haciendo más y más pobres, mientras que a un pequeño círculo social, se le ha venido facilitando hacerse más y más ricos.

Por tal motivo, corremos los riesgos necesarios que nos permite conformar nuevos vínculos solidarios que nos permitan distinguir al similar de los disímiles… de quienes sufren iguales injusticias de aquel que se ha aprovechado de las decisiones unilaterales. El poder entregado por el Soberano debe ser para gobernar en favor del bien común.

Estamos seguros que está sucediendo un cambio en nuestro tejido social, pero para bien de Costa Rica y no para los círculos del poder tradicional.

Es este cambio el que queremos y por lo que sí queremos correr el riesgo.

 

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El déficit fiscal y las hojas del rábano

El déficit fiscal y las hojas del rábano

Héctor Ferlini-Salazar

Al tratar el tema del déficit fiscal y sus soluciones, a nadie le cabe duda de que es un tema con implicaciones en la dimensión de la economía o la forma como se satisfacen las necesidades, esto, pues el déficit está relacionado con conceptos tales como limitaciones financieras para el desarrollo humano y los programas sociales; debilidades que dificultan la activación de la economía; aumento de la inflación, los intereses y el tipo de cambio; crecimiento de la deuda-país que debemos pagar, entre otros factores clasificados, precisamente, en el campo de la economía. Cuando algunas personas hacen referencia a esto, hablan del “barco que se está hundiendo”.

Pero habrá que tener cuidado con ignorar la frase que nos advierte de no tomar el rábano por las hojas, pues el fruto, con certeza, quedará bajo tierra. Veamos:

Si enfocamos el déficit fiscal desde la perspectiva de la política, es decir del ejercicio del poder, resulta que surgen los siguientes elementos:

1- Mayor capacidad de cabildeo o negociación de los sectores nacionales y transnacionales con ingresos cuantiosos, pues, creo, nadie duda que estos sectores han tenido una influencia histórica para que no se toquen sus intereses.

2- Mientras tanto, los gobiernos han ignorado propuestas de reforma fiscal con enfoque progresivo como la construida por el movimiento social en 2013 y presentada el 3 de diciembre de ese año en un acto en el Salón de Expresidentes de la Asamblea Legislativa. Puede ver detalles de la propuesta así como el documento completo en SURCOS siguiendo este enlace: https://wp.me/p6rfbZ-dc Antes del 2013, como parte de los Encuentros de Confluencia Popular que realizamos en muchos lugares del país, el tema fiscal había sido parte clave de las reflexiones y propuestas que se sistematizaron en un encuentro realizado el 19 de marzo del 2011. Se suma en 2018 la iniciativa de la Unidad Sindical Una Reforma Fiscal Justa y Solidaria para Costa Rica”, la cual, fue entregada a las distintas fracciones legislativas. Puede conocer la propuesta siguiendo este enlace: https://surcosdigital.com/explicacion-didactica-de-propuesta-fiscal-de-alianza-sindical/

Existen también innumerables propuestas como las generadas desde el Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo de la UNED, distintos institutos y unidades académicas de la UCR y la UNA, y otros sectores de la vida nacional.

Estos dos puntos ubican el tema, sin duda, en la dimensión de la política o del ejercicio del poder.

3- Además, de parte de distintas fuerzas políticas y económicas que impulsan el plan fiscal que se conoce actualmente en la Asamblea Legislativa, se argumenta que de no aprobarse, tendríamos mala nota de las calificadoras de riesgo, surge entonces la pregunta: ¿no es ese elemento un argumento de índole político o de ejercicio del poder? Estas calificadoras tienen por supuesto un enfoque de cómo debe desarrollarse la vida: la economía, el desarrollo, las condiciones productivas en cada país, es decir un enfoque político, que no necesariamente coincide con lo que se propone desde las comunidades o el movimiento social; son dos visiones políticas distintas. ¿O debemos entender que las calificadoras de riesgo están preocupadas por como mejorar la educación y la salud en las zonas costeras o en otras regiones que requieren inversión social para alcanzar el desarrollo que merecen? Evidentemente entonces, la sujeción al criterio de esas calificadoras de riesgo y a los organismos financieros internacionales asociados a ellas son también un elemento de índole político que muestra cómo se ejerce el poder en torno a este tema.

4- Ahora bien, es muy evidente que no existe una fuerza social transformadora con capacidad de incidencia o influencia política real en temas como la política fiscal. Y efectivamente, como lo argumentan muchas personas, la composición de la Asamblea Legislativa actual no da margen para una propuesta fiscal progresista y progresiva, sino solamente para algunas medidas paliativas para recibir la bendición de las calificadoras de riesgo y poder patear la bola hacia adelante consiguiendo préstamos un poco menos caros en el espacio financiero internacional. Aunque solo se espera una reducción del 1,5% en el déficit y obviamente esa no es una solución definitiva, las fuerzas políticas que dominan la Asamblea Legislativa y tienen presencia también en el Ejecutivo dada la alianza que construyó Carlos Alvarado, no piensan ir más allá y, como se dijo antes, no existe una fuerza social transformadora con capacidad de marcar otro rumbo, es decir, una propuesta que toque de forma directa la evasión, la elusión, las exoneraciones a grandes empresas, las ganancias del sector financiero, y otros elementos similares.

5- El Artículo 105 de la Constitución Política establece que “El referéndum no procederá si los proyectos son relativos a materia presupuestaria, tributaria, fiscal, monetaria, crediticia, de pensiones, seguridad, aprobación de empréstitos y contratos o actos de naturaleza administrativa.” Si esto es así, y en ausencia como digo de una fuerza social transformadora que modifique la composición real de los organismos de ejercicio del poder, no quedaba otro recurso que crear una contraparte a los grupos que sí tienen capacidad de negociación ante los partidos que componen el gobierno y la Asamblea Legislativa, y esa contraparte, como último recurso, fue la huelga. Es importante decir que esa definición de la Constitución Política que excluye del referendo el tema fiscal es una definición interesada y no necesariamente es una verdad absoluta o una condición indispensable de la vida republicana; en Suiza por ejemplo, esa temática si es materia de consulta ciudadana. Este punto, de manera contundente, define que el tema fiscal es por excelencia un tema político y está relacionado con la correlación de fuerzas y la necesidad de construir esa fuerza social transformadora que no solo tenga capacidad para construir y negociar soluciones según los intereses comunitarios, sino además, pueda elegir a sus representantes para las instancias nacionales y locales de gobierno que coincidan con la visión de país que corresponde al interés de las comunidades.

6- La huelga actúa entonces como recurso político, y para coronar este punto, también como indicador político, este tema del déficit fiscal generó las condiciones para una unidad sindical ausente por décadas. Los sindicatos vieron la necesidad de unirse para contar con una fuerza capaz de contrarrestar a aquella otra que sí tiene capacidad de cabildeo o negociación en la Asamblea Legislativa, así como con el ministro de la Presidencia, la ministra de Hacienda, y la coordinadora del equipo económico, todas personas que no tienen ninguna trayectoria de actuación vinculada a los temas que interesan a las comunidades y al movimiento social.

Hasta aquí, el balance muestra el tema fiscal como un asunto que se dirime en el terreno político, es decir, en el balance o puja de fuerzas que operan sobre un espacio político por definición: la Asamblea Legislativa. Así debe ser tratado a no ser que no interese si el rábano queda en tierra y el país se queda solo con las hojas en mano. Eso precisamente, es lo que no se ha hecho por décadas. No se ha impulsado de parte de quienes han gobernado la opción de construir un proyecto país con la participación de los sectores populares, sino con su exclusión. La reforma fiscal debe ser el espejo del país que deseamos y ello no es posible si hay un sector excluido, en este caso, el movimiento social y popular.

Para acercarnos a esa posibilidad, el reto es construir un movimiento social y popular con capacidad para influir de manera real en las decisiones claves del país.

En este momento, lo mejor que puede hacer el Presidente Carlos Alvarado es hacer valer su autoridad para honrar su compromiso de campaña en relación con la participación ciudadana, y aceptar un diálogo abierto, multisectorial y transparente que posibilite una fórmula fiscal basada en la equidad, la justicia, y la visión de futuro.

Por un Pacto Fiscal Democrático

Marlín Óscar Ávila

 

Lo que suena más en las discusiones de estos días de protestas por el Plan Fiscal establecido sin el consenso entre los sectores afectados e interesados, pero sí por un círculo político y económico, es la evasión del impuesto, las exoneraciones injustificadas y las llamadas pensiones de lujo. El Gobierno Ejecutivo parece haber tomado medidas de control y poco más de equidad en ésta última, lo cual está adentro de lo que es Inversión y Gasto Público.

Aún no satisfacen las políticas de Administración Tributaria y las Aduaneras y hay que revisar las del Gasto Público e Inversión.

Es decir, el proyecto debe cubrir los tres aspectos bajo principios de equidad y definitivamente, de justicia fiscal. Es la existencia de una injusticia fiscal que ha lanzado a la ciudadanía a las calles estos días. Se debe discutir en un dialogo multisectorial, no solamente la recolección de los impuestos, pero su misma distribución en inversión y gasto. Luego, definir políticas de transparencia e información para que se termine con los abusos y privilegios debajo de la mesa. Así, la ciudadanía estará infirmada del manejo fiscal y presupuestario.

La ausencia de democracia en definir conjuntamente estas políticas, bajo la excusa de una urgencia financiera, nos llevará a más tropiezos, atrasos y ojalá que no, a perder la confianza de nuestra institucionalidad costarricense.

Generar mayor y mejor inversión, conlleva a mejores empleos y elevación en la recaudación de fondos para inversiones sociales.

Es decir, se exige un gobierno abierto, transparente y democrático, con participación ciudadana. Algo que algunos partidos políticos en los poderes actuales no logran comprender.

 

Enviado por el autor.

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Crisis de los ochenta y situación fiscal actual

Greivin Salazar Álvarez*

 

A inicios de la década de los 80, Costa Rica sufrió los efectos de la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial, que trajo como consecuencia el agotamiento del Modelo de Sustitución de Importaciones, el cual se caracterizaba por promover el desarrollo “hacia adentro” y suponía una participación muy activa del Estado en la regulación del mercado. Si bien, en sus inicios el modelo propició una bonanza en el crecimiento económico y el desarrollo del país, la proliferación desmedida de un estado paternalista desembocó en la consolidación de una economía poco competitiva.

En la década de 1970, el primer (1973-1974) y segundo (1978-1979) shock petrolero, golpearon fuertemente los mercados internacionales, provocando aumentos en los precios de las importaciones, la desaceleración de las exportaciones e incrementos en las tasas de interés. Para minimizar los efectos de estos shocks y para mantener las características propias del estado de bienestar costarricense, se recurrió a un alto endeudamiento externo que resultó ser insostenible. De esta manera entre 1981 y 1982:

  • El Producto Interno Bruto real se contrajo un 9,4% mientras que el per cápita lo hizo en un 14,3%, tardando este último alrededor de 10 años en recuperar el nivel previo a la crisis
  • La inflación acumulada para ese bienio fue de un 200%
  • La tasa de desempleo por poco se duplicó, al pasar de un 5,9% a un 9,4%
  • Situación similar sucedió con el nivel de pobreza, que ascendió de un 30,4% a un 54,2%
  • El tipo de cambio se incrementó en un 302%, al pasar de 9,56 colones por dólar, a 38,46
  • La tasa de interés activa (para agricultura y ganadería) pasó de 8% a un 18%

Los datos mencionados son un fiel reflejo de las complicaciones vividas en ese periodo, pero ¿qué implicarían esos ajustes en la actualidad? ¿cómo cambiarían las principales variables económicas y sociales actuales del país si se produjeran ajustes como los vividos en la crisis de los ochenta?

Significaría que en un periodo de dos años (ejemplos):

  • Por cada 100.000 colones que se recibe de salario, se pase a percibir 86.000 colones.
  • El precio, por ejemplo, del litro de leche, pase de 600 colones a 1 800 colones.
  • La cantidad de personas sin empleo se incremente de 205.141 a 326.835.
  • El tipo de cambio suba de 575 colones por dólar a 2.313.
  • La pobreza, pase de afectar a 305.231 hogares (1.092.403 personas) a 414.070 (1.523.552 personas).
  • La cuota del préstamo aumente de 12.400 colones por millón a 26.700.

¿Qué tan cerca se encuentra la economía costarricense en la actualidad de repetir una situación como la vivida en los ochenta?

Existe una diferencia de fondo muy importante entre la situación actual y la de inicios de los ochenta. La crisis de los ochenta significó el agotamiento de la forma en que la sociedad costarricense había decidido desarrollar la economía y repartir la riqueza (Modelo de Sustitución de Importaciones); en cambio, si bien en la actualidad existen algunos elementos del modelo de desarrollo que se deben enmendar (el aumento en la desigualdad, por ejemplo), no se puede decir que este se encuentre en decadencia, de hecho, no existe una vulnerabilidad externa tan marcada como la de cuatro décadas atrás.

En cuanto a similitudes, existen dos que se desean resaltar para los efectos de este artículo, por cuanto ambos casos se caracterizan por: a) la presencia de un fuerte deterioro en las finanzas públicas (alto y recurrente déficit fiscal, así como un elevado endeudamiento público) y; b), la postergación de las medidas requeridas para enfrentar la situación fiscal.

En relación con la segunda de estas, cabe indicar que durante la segunda mitad de la década de 1970 el aumento en los precios del café (la bonanza del café) mejoró el desempeño de la economía y le brindó un cierto respiro a las finanzas públicas. Asimismo, desde el 2011 el faltante de recursos del Gobierno Central ha representado siempre una cifra superior al 4% de la producción nacional; siendo que durante tres Administraciones Presidenciales (contando la actual) se han discutido en la Asamblea Legislativa diferentes iniciativas para reducir el déficit fiscal, sin poder concretarse ninguna.

Como conclusión, más que buscar ser alarmista, lo que se pretende con este artículo es reiterar el sentido de urgencia que existe en torno al tema de las finanzas públicas (la postergación de medidas no es una opción), pero sin olvidar que las reformas no deben recaer sólo sobre algunos sectores y mucho menos sobre los más vulnerables. Todos y todas tenemos una cuota de responsabilidad y tenemos que aportar de acuerdo con nuestras posibilidades ya que, si no se logra llegar a acuerdos pronto, podríamos tener una nueva crisis económica con consecuencias inciertas.

 

12 de setiembre, 2018.

*Observatorio Económico y Social, Escuela de Economía UNA.

 

Imagen con fines ilustrativos.

Enviado por UNA Comunicación.

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CEDI: Invitación e información sobre el próximo taller de Budismo Zen

El próximo taller en el Centro Dominico de Investigación, CEDI, de la serie 2018 sobre tradiciones religiosas y política tiene como tema el Budismo Zen. Tendrá lugar en el CEDI el sábado el 22 y el domingo 23 de septiembre.

Todos los detalles de la información los pueden ver en el siguiente video.

 

Enviado por Equipo CEDI.

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Frente a las acechanzas del régimen de la dictadura en democracia: estos son momentos de reflexión pero también de coraje y de lucha

Rogelio Cedeño Castro

 

La libertad no es un regalo que pueda venirnos de un Estado o jefe, sino un bien que se conquista con el esfuerzo de cada uno de nosotros y con la unión de todos«

Albert Camus

 

Cuando ha transcurrido una semana desde el inicio de la gran huelga nacional, organizada por una gran coalición de sectores populares de nuestro país, como un movimiento al que se trató de minimizar, y descalificar de mil maneras, desde el principio, acudiendo a las viejas tácticas totalitarias de la mentira y la calumnia reiteradas, en el mejor estilo del nazifascismo alemán, las que se han visto amplificadas por un poderoso aparato mediático, conformado por los grandes diarios y televisoras, junto con una gran cantidad de trolles de todo tamaño y pelaje, unas gentes que vomitan desde las llamadas redes sociales todo su odio, con posiciones cada vez más cercanas a un fascismo más ramplón, autoritario y desmedido, pero también con el uso de la mentira más descarada, la que no resiste la menor contrastación con los hechos.

Los discípulos del principal ideólogo del régimen de la dictadura en democracia, un cierto gobernante de cuyo nombre no quiero acordarme, un siniestro personaje para quien los problemas de la democracia no se resuelven con más democracia, sino con la intensificación de las acciones represivas, la manipulación mediática, la mentira convertida en verdad y el autoritarismo elitista, cuyas principales manifestaciones son el menosprecio al juego democrático, las posturas sabihondas para no dar participación a las mayorías en los procesos de toma de decisiones: nosotros los iluminados decidimos, y ustedes la canalla obedecen. Es por estas razones que la pesadilla del universo totalitario, a la manera del universo novelado de George Orwell a ratos, o a la de Aldous Huxley en otros momentos, en un estilo digamos que soft, se despliega para imponernos un modelo de sistema político y sociedad, cada vez más autoritarios: no nos engañemos, en esta gran huelga estamos peleando por una sociedad democrática de verdad, y por la concreción de un sistema político donde la protesta social y la legítima organización de los trabajadores no sean satanizados, ni convertidos en materia del código penal calificando de delincuentes a los ciudadanos que protestan, frente a los actos ilegítimos de unas elites y unos gobernantes que cada día se alejan más de realidad, para dar paso así al imaginario de una sociedad totalitaria, donde las gentes se conviertan en meros autómatas, verdaderas marionetas de sus juegos y ansias de dominación absoluta.

No contentos con todo lo anterior, están tratando de dividir y fracturar al gran movimiento popular costarricense, el que se expresó multitudinariamente en las calles de la ciudad de San José, durante la mañana del miércoles 12 de septiembre, recién pasado. Tratan de separar a las organizaciones sindicales del resto del movimiento, con falsas acusaciones de búsqueda de ventajas sectoriales, al mismo tiempo que acechan para darle el golpe mortal a lo que queda del viejo estado benefactor, el que apenas han tolerado desde la década de los cuarenta, pues se sintieron traicionados por José Figueres Ferrer, Rodrigo Facio y otros líderes de entonces, al concluir la guerra civil de 1948, por no haber abolido las garantías sociales y dejar establecido en la Constitución de 1949, el estado social de derecho(artículos 50 y 74 de esa constitución). Para la derecha fascista y totalitaria, la hora del asalto final ha llegado, aprendamos las lecciones de la historia: sepamos ser libres, no siervos menguados, lo que está en juego es la naturaleza del régimen político y el tipo de sociedad que queremos ser, esta no es una simple disputa por una reforma o paquete tributario, de números más o números menos. En conclusión: son tiempos que están marcando un peligroso parteaguas. Estemos atentos compañeros, en esta lucha contra un enemigo perverso y astuto como el que tenemos al frente.

 

Enviado por el autor.

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Voto al PAC

Marlin O. Ávila

 

Mi hijo me pregunta porqué criticamos al gobierno que elegimos la mayoría. Mi respuesta es que eso no significa darle un «cheque en blanco».

El presidente Carlos Alvarado sigue con nuestro apoyo general, aun cuando algunos de la oposición se quieran aprovechar de esta coyuntura crítica para su desprestigio.

Fue él quien decidió gobernar integrando a los demás partidos en su gestión. Ahora es él quien debe responder por sus resultados. Sabemos que le dimos el voto al PAC pero el presidente decidió colocar a Rodolfo Piza a la cabeza del Gabinete. Ahora, Piza parece ser quien define la política fiscal, después de la Asamblea.

Desde el fin de semana anterior observamos un cierre conceptual del proceso político desde el Ejecutivo. Sus pasos fueron denotando actitudes similares a los otros gobiernos centroamericanos, a excepción del nicaragüense, convertido en dictadura (los dictadores demócratas tienen una lógica, éste se sale de ella) Pero los gobernantes de Guatemala y Honduras siguen la misma lógica del actual en Costa Rica, ante las protestas sociales.

Nuestra policía, el miércoles por la noche actuó tal cual actúan las fuerzas represivas del gobierno hondureño. Eso no es solamente de investigar en sus hechos, sino en sus causas y saber si nuestra Policía está formada en escuelas similares a las de los países vecinos.

Como una persona educada en ciencias políticas, don Carlos Alvarado Q. debe saber que su prisa por aprobar un plan fiscal tenía altos costos sociales y políticos. Debió saber que esa crisis es herencia que el poder fáctico le dejó. Que adentro de su gobierno de unidad, hay jerarcas defendiendo los intereses de las élites económicas, cuyo liderazgo lo lleva su jefe de gabinete.

Ahora la sociedad trabajadora ha descubierto más favoritismos a la élite económica del cual se conocía hace una semana. Así que entre verdades y mentiras, se van descubriendo más privilegios, trampas y jugadas en que la institucionalidad tica ha venido participando y construyendo la injusticia fiscal, por años.

Ceder espacios para un diálogo multisectorial es propio de un gobierno verdaderamente democrático. De no hacerlo, aunque se vayan aprobando medidas parciales por injusticias evidenciadas, desde los circulos del poder (ahora al descubierto), Carlos Alvarado pierde una gran oportunidad de demostrar que no estuvimos equivocados al darle nuestro voto al PAC, pensando que es un político gobernando en beneficio de las grandes mayorías empobrecidas.

 

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Militancia partidaria no debe limitar capacidad de razonamiento

Juan Carlos Cruz Barrientos

 

Con pesar he visto como el “PACismo” obnubiló a un grupo de personas apreciadas, otrora lúcidas, críticas y de avanzada, en la que incluso se advierten rasgos de fanatismo al participar en la campaña de odio contra los empleados públicos, cuyos derechos defendieron en otras épocas, militando incluso en sindicatos que ahora vilipendian.

Ex militantes y ex activistas sociales que hoy condenan las protestas ciudadanas, ignoran la multitudinaria y contundente marcha del día 12 y, como si fuera poco, justifican con tecnicismos jurídicos la violación policíaca de la autonomía universitaria y aprueban la paliza a los estudiantes.

Estas apreciadas personas, que descalifican cualquier cuestionamiento con epítetos de “frenteamplista” defienden hoy con vehemencia fundamentalista un plan fiscal regresivo, con poquísima capacidad de recaudación (dicho por Eli Feinzag) y que básicamente satisface las demandas de los acreedores de la deuda (dicho por Pedro Muñoz) y no la solución a los problemas estructurales de la misma.

Ojalá se equivoquen los especialistas pero es posible que antes de que termine la administración Piza-Alvarado, con un pueblo más empobrecido, habrá que echar mano a otro plan fiscal igual o más regresivo que este.

Para entonces talvez, habrán salido de la obnubilación y ante sus ojos se habrá terminado de romper el pacto social y los hilos que aún mantienen hilvanado el tejido social en Costa Rica.

 

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Oportunidad de oro para la justicia tributaria

Hernán Alvarado

En este país, todos lo sabemos, hay algunos que tienen canales, periódicos, cámaras, partidos, diputados y hasta presidentes y magistrados, que los representan, los cuidan y los defienden. Ellos son los que ponen y quitan, los que tienen, al alcance de una llamada, los créditos que necesitan, aunque éstos provienen del ahorro de todos. Para ellos la libertad de expresión, la democracia representativa, la libertad de empresa, tienen total sentido y contenido.

Pero hay otros muchos que, a pesar de ser la inmensa mayoría, no cuentan con esos recursos; a pesar de que sin ellos los primeros no podrían gozar de ninguno de sus privilegios ¿Cómo se pueden hacer oír estas personas si cuando protestan, cuando hacen huelga, cuando salen a la calle, ya hartos de tanto abuso, son desoídos y tratados como vagabundos y hasta como delincuentes, incluso por algunos de los mismos que ellos defienden o han elegido?

No puede haber paz, si no hay justicia. No puede haber democracia, sino hay participación. No puede haber participación si la protesta se disuelve a garrote limpio. No puede haber diálogo donde sólo se impone la verdad del más poderoso. No puede haber razón dónde lo que se defiende son privilegios y exenciones ¡Qué fácil es meter a la cárcel a los estudiantes universitarios, pero dejar libres y campantes a los más ricos que evaden y eluden impuestos!

Lo más sensato que he escuchado en los últimos días es la propuesta de la Conferencia episcopal. Esa es la luz al final de este túnel oscuro. El gobierno actual desperdició una oportunidad de oro, no más iniciando, porque en vez de una cuestionada comisión de notables, debió instalar la mesa de diálogo sobre justicia tributaria que todos los gobiernos, de todos los colores, han evadido a toda costa. La justicia tributaria duerme el sueño de los justos, en este país, por lo menos desde don Alfredo González Flores. Pero, nunca es tarde cuando la dicha es buena; ahora tiene, el señor Presidente, la oportunidad de comenzar a hacer bien las cosas.

 

 

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