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Vidas en riesgo, si la OMC prioriza el comercio sobre la salud pública

La Internacional de Servicios Públicos (ISP) se ha sumado a cientos de sindicatos y aliados de la sociedad civil de todo el mundo, pidiendo a la Organización Mundial del Comercio que suspenda las negociaciones comerciales durante la pandemia Covid-19 y que, en su lugar, dé prioridad a las políticas que refuercen los sistemas de salud pública.

La ISP solicita a las afiliadas que escriban a sus gobiernos antes del 29 de abril pidiéndoles que suspendan las negociaciones.

En una influyente Carta Abierta presentada en la reunión virtual de la OMC el 17 de abril, los firmantes, incluida la ISP, señalaron cómo: «La primera y única prioridad para los negociadores comerciales en este momento debería ser eliminar todos los obstáculos, incluidas las normas de propiedad intelectual, de los acuerdos existentes que impiden el acceso oportuno y accesible a los suministros médicos, como medicamentos, dispositivos, diagnósticos y vacunas que salvan vidas, y la capacidad de los gobiernos para tomar las medidas necesarias para hacer frente a esta crisis».

En la reunión, la OMC postergó la decisión de continuar las negociaciones para consultar con los estados miembros durante esta semana.

La ISP pide a los sindicatos afiliados que se pongan en contacto con sus ministerios, para apoyar la suspensión de las negociaciones de la OMC y promover una política comercial en favor de la salud pública.

Descargue nuestro modelo de carta y modelo de comunicado de prensa.

(
Los sindicatos también pueden firmar la Carta Abierta a la OMC aquí.)Ver más detalles en el sitio web de la ISP.

Información compartida con SURCOS por Óscar Rodríguez, ISP.

Fuente: https://us15.campaign-archive.com/?u=0e49960d12b29d61d9e588b2b&id=0f2f0d9c83

La Fábrica Nacional de Licores y la UCR se dan la mano para optimizar la producción de alcohol

Estudiantes avanzados y docentes de la Sede de Occidente, el Recinto de Grecia y la Sede Rodrigo Facio realizan un trabajo voluntario y de alto valor profesional en áreas clave de la producción de alcohol para dar una mano a la Fábrica Nacional de Licores (Fanal) en su titánica labor.

Más información en: http://ucr.cr/r/QJaS

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Ecofascismo…la ballena blanca del capitalismo

Luis Andrés Sanabria Zaniboni
Correo: lasaza86@gmail.com

“Era como si Satanás no hubiera querido hundirse
en los infiernos sin haber arrancado antes del cielo un pedazo de vida”
Herman Melville – Moby Dick

Ante el Coronavirus la humanidad enfrenta una amenaza real, científicamente comprobada que se extiende a lo largo y ancho del planeta, la irresponsabilidad y mala voluntad de los sectores dominantes empieza a salir a flote, lo cual nos refuerza una máxima “los desastres no son naturales”, más allá del fenómeno biológico que atravesamos, su abordaje y la crisis económico-social que se avecina tiene una relación íntima con lo político, por esta razón cuando estos sectores repiten a ton y son “nada volverá a ser igual”, vale preguntarse ¿A qué iguales se están dirigiendo?

Nuestro sistema mundo se caracteriza principalmente por la preeminencia de la trenza entre capitalismo, patriarcado y colonialismo, debemos preguntarnos antes de elevar el grito al cielo sobre el declive del capitalismo, mirar con cuidado y sentir los virajes que el sistema asumen ante los vientos de esta pandemia, es decir la geografía y calendarios del arriba y abajo.

La primera aproximación que debemos hacer es que la frase “nada volverá a ser igual” así como toda expresión totalizante esconde ciertas “mentirillas” poco piadosas, ya que arrastramos formas y modos que nos interpelan; la clase, la etnia, el género, para las cuales el capitalismo no desaparecerá, ni muchos menos el patriarcado y el colonialismo.

Esta trenza, aún si consideráramos que ha recibido golpes en su conformación, está lejos de soltar las formas-modos de dominación-explotación que le han sostenido y reproducido, podríamos suponer que se aferrará a su posición, aún en contra de la propia vida.

Se activan todos los tipos de blindaje, el ecofascismo es uno de ellos (no es un fenómeno nuevo) es la intención del trasladar el «ordenamiento natural» a la sociedad humana, la coyuntura actual, abre escenarios propicios para el traslape de la gestión de la pandemia (control biológico y sanitario) a la gestión político-económica.

Es un escenario protagonizado por un despliegue sin par; nacionalismo, autoritarismo y pseudobiologicismo que viene gestado por los sectores dominantes que procuran garantizar su seguridad, al ofrecer una respuesta donde a partir de los trastornos producto de la pandemia, fundir las supuestas “necesidades ecológicas” con el desarrollo de la economía dominante.

En definitiva asistimos a la aplicación de una concepción pseudocientifica-nacionalista impregnadas de prejuicios, en donde los sectores dominantes imponen sus concepciones racistas, machistas y xenofóbicas, una dimensión más del darwinismo social, que encapsula a los individuos y les desprende de las relaciones de explotación y de dominación que configuran la desigualdad.

Encontraremos que para este sector la gestión de los fenómenos actuales tendrá un llamado cada vez mayor a aceptar el orden social “como es” (no nos referimos a las condiciones de higiene y cuidados), es decir las formas-modos de dominación jerárquica y de explotación, ya que ante el “desastre” según esta interpretación, las formas de la vida se ajustan a las condiciones existentes, en lugar de realizar intentos por transformarlas, por ejemplo Li Wenliang el médico que alertó del Covid-19, fue censurado por la policía política por promover “rumores falsos”, una vez más la política de la “normalidad” se impuso.

Es así que cada vez habrá más justificaciones para el control social y la vigilancia sobre la vida cotidiana, pero también la promoción económica basada en el despojo y explotaciones de bienes naturales porque “no hay opción”, o garantizar el libre paso de mercancías, pero con fronteras duras a la migración de personas.

La solución tratará sobre la vuelta y defensa de lo nacional, focalizará los males sobre sujetos determinados (el pobre, el migrante, el disidente, la persona diversa) como los culpables de la degradación socio-ecológica, dejando fuera de todo cuestionamiento a las relaciones dominantes.

Es así que la ingeniería social trabaja a partir del vínculo emocional al nacionalismo, focalizando los problemas (insalubridad, desempleo, pobreza) a los sujetos e inmediatamente ofrecer las soluciones (frontera cerradas, criminalización, reducción de programas sociales, etc), esto legitimado a través de procesos de autoculpabilidad sobre los colectivos señalados (por no educarse, personas perversas, desviados, etc), esto con el fin de estigmatizar, adormecer el pensamiento y justificar el orden post-pandemia.

Para estos sectores, aquellas sociedades que asumen estos mandatos desarrollan prescripciones contra quienes se desvían de las normas, es decir es “justo y necesario” que las sociedades se mantengan separadas unas de otras. Ya que la profecía de este ecofascismo, es que lucharán unas contra otras por la posesión de los bienes y medios de subsistencia (precarización laboral, acceso al agua, a la sanidad, etc), solamente ahí donde los “capaces” ordenen y distribuyan serán quienes sobrevivan.

Esta tensión que está en juego (no es la única), es un intento desesperado de imponer una voluntad y dar respuesta a los desafíos que les plantea a los sectores dominantes para asegurar la concentración y reproducción del capital, si esto se parece a Brasil, Estados Unidos o China… es pura coincidencia.

Es así que el capitalismo al igual que el capitán Ahab comparten la misma obsesión de aferrarse a esa ballena, aún sí condena a muerte a toda la tripulación… ¿Quiénes podrían ser los Ismaeles de esta historia?

Imagen: http://www.spoonful.es/noticia/cultura/libros/la-ballena-blanca-y-el-alma-devorada-del-capitan-ahab_20181101133404.html

«Espiritualidades, praxis y teologías frente a la crisis»

– Voces jóvenes –
Segundo conversatorio

DEI Departamento Ecuménico de Investigaciones, invita este miércoles 29 de abril se realizará el segundo conversatorio «Espiritualidades, praxis y teologías frente a la crisis».

Nos alegra saber que participarán personas que han sido talleristas en el DEI.

Nos reuniremos a las 18 hrs (Centroamérica) y 19 hrs. (México/ Perú)

Personas invitadas:

Jocabed Solano (Teóloga guna; Guna Yala, Panamá)
Abel Japas (Trabajador social; Honduras, Argentina)
Camila Mantovani (Activista; Brasi)
Piera Gutiérrez (Líder eclesial; Perú)
Modera-organiza: Kevin Moya (Teólogo; Iximulew/Guatemala)

Unirse a la actividad en vivo

 

Enviado por DEI.

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Solidaridad con Cuba

En estos aciagos momentos en que la humanidad vive la peor crisis en todos los campos, pero especialmente en materia de salud, provocada por la pandemia de coronavirus, elevamos nuestra voz exigiendo al gobierno de los Estados Unidos que levante el injusto bloqueo que mantiene en contra del hermano pueblo de Cuba, a pesar de la posición muchas veces manifiesta de la casi totalidad de los pueblos de la tierra.

Este bloqueo, que se mantiene únicamente por razones ideológicas por ya más de medio siglo, constituye hoy más que nunca una política criminal y genocida, que debe ser repudiada por todos los hombres y mujeres honestos del mundo, pues afecta el combate a la pandemia. Este bloqueo se ha exacerbado por la obtusa política del gobierno de Donald Trump, que viola las normas más elementales del derecho internacional y humanitario.

Cuba no sólo no representa ninguna amenaza para nadie, menos para una gran potencia como los Estados Unidos, sino que ha dado muestras, como lo ha hecho siempre su gobierno revolucionario, de solidaridad con todos los pueblos del mundo que se la han solicitado; esto lo ha hecho sin tomar en cuenta diferencias ideológicas o culturales ni distancias geográficas, sin cálculo político o económico ninguno.

Por eso, consideramos que, hoy más que nunca, el pueblo cubano merece la solidaridad de todos los hombres y mujeres honestos del mundo. Hoy todos los pueblos deben levantar la voz para expresar su solidaridad con ese hermano pueblo. Cuba se lo merece.

Para firmar: Solidaridad con Cuba

Arnoldo Mora Rodríguez, doctor en filosofía, catedrático universitario, ex ministro de Cultura y Deportes.
Xinia Rey Sánchez, Comité de Solidaridad con Cuba.
Gerardo Enrique Paniagua Rodríguez, agricultor.
Marianela Delgado Quesada, planificadora social y económica.
Juan Carlos Durán Castro, asistente de pacientes CCSS.
Rafael Barrantes Bonilla, Colectivo Comunicacional La Voz.
Gerardo Mora Burgos, filósofo, catedrático universitario, pensionado.
Leila Marcela Sánchez Cortés, promotora política.
Meibell Solera Fernández, educadora.
Gerardo Badilla Álvarez, químico farmacéutico, SINDEU.
Ana Tristán Sánchez, psicóloga.
Antonieta Fernández Quirós, abogada, jubilada.
Fabián Ulises Gómez Matarrita, artista.
Edgar Mora Guerrero, fotógrafo.
Luis Álvaro Mora Fallas, jubilado.
Suray Carrillo Guevara, abogada, ex diputada del Frente Amplio.
Vernor Arguedas Troyo, matemático, catedrático universitario, pensionado.
Gioconda Castro Reyes, militante del Frente Amplio, Guácimo.
Germán Chacón Araya, doctor en Estudios Latino Americanos.
Maggie Padgett Bernard, egresada de arquitectura (y retirada).
Rafael Rivas Ducca, consultor empresarial.
Fernando Camacho Arce, administrador pensionado.
Israel Guillén González, Fundación de Estudios Sociales Manuel Mora Valverde.
Elliana Zárate González, socióloga.
María Eugenia Román Mora, abogada, Asamblea Legislativa de Costa Rica.
Rafael Angel Monge Mena, administrador.
Marlene Méndez Vega, docente.
Roberto Salom Echeverría, sociólogo.
Carlos Luis Chacón Salas, luchador social, pensionado.
Sergio Erick Ardón, arquitecto, ex diputado, pensionado.
Jaime Lobo Segura, matemático, profesor UCR retirado.
José Gabriel Rivas Ducca, biólogo.
Jorge Hernández, docente.
Eduardo Gardela, militante del Frente Amplio, Desamparados.
Catalina Goldoni Ruíz, jubilada Universidad Nacional.
Álvaro Madrigal Arroyo, militante del Frente Amplio, Goicoechea.
Manuel Mora Salas, consultor en seguridad.
Ricardo Garrón-Figuls, agricultor, ex diputado, ex ministro de Agricultura.
Edgar Agustín Vargas Cubero, ingeniero agrónomo.
Patricia Carrillo Valverde, pensionada.
Rodolfo Ulloa Bonilla, sociólogo, asesor parlamentario del Frente Amplio.
Ruth Elena Sánchez Esquivel, estudiante, activista, militante del Frente Amplio.
Hannia Franceschi Barraza, trabajadora social.
Alejandro Chacón Porras, docente de estudios sociales.
José María Villalta Flórez-Estrada, diputado de la República.
Alejandra María Ulloa Bonilla, profesora de primaria.
Eduardo Ureña Solano, programador de computadoras.
Jonathan Acuña Soto, economista.
Julian Godoy Echeverri, comunicador, asesor parlamentario del Frente Amplio.
Diana Madrigal Valerín, abogada, asesora parlamentaria del Frente Amplio.
Isaac Rojas, ecologista.
Elena Gutiérrez George Nascimento, coreógrafa, Danza UNA.
Federico Montero Mejía, médico.
Juan Gabriel Vargas Rojas, activista y militante del Frente Amplio.
Claudia Arroyo Borroni, abogada, asesora Asamblea Legislativa de Costa Rica.
Rodrigo Arias López, matemático, consultor.
William Vindas Parajeles, expresidente de Asociación de la Industria Gráfica Costarricense (Asoingraf) y empresario gráfico.
Mario Mora Badilla, estudiante.
Sergio Reuben Soto, sociólogo, pensionado.
Oscar Héctor Leiva Cerrato, consultor participación social.
Arianna Blanco Porras, estudiante.
Yadira Mora Alfaro, filóloga, educadora jubilada.
Bruno de Jesús Coto Barboza, militante del Partido Integración Nacional, Mora.
Pbro. José Francisco Soto, sacerdote, ex asesor de Educación Religiosa del MEP en Alajuela, licenciado en Ciencias de la Religión, Escuela Ecuménica de la UNA.
David Contreras Mora, informático.
Carlos Manuel Vega Bolaños, ingeniero agrónomo, dirigente sindical en el Banco Popular.
Antonio Chaves, pensionado.
Alvaro Portillo, estudiante.
Shirley Medina Arana, pensionada, integrante del Frente Amplio.
Orlando Cubillo Jiménez, ingeniero agrónomo, pensionado.
Alejandro Delgadillo Solano, profesor y abogado.
Marvin Calvo Montoya, biólogo.
Javier Solís Herrera, periodista, ex diputado, ex embajador.
Oscar Vargas Vargas, consultor.
Francisco Enriquez Solano, doctor en historia, catedrático universitario.
Fabio Villalobos, médico pensionado.
Yamilette Fontana Coto, socióloga, jubilada.
Sebastián Vaquerano López, editor, ex embajador de El Salvador en Costa Rica.
Silvia Regina de Lima Silva, teóloga.
Jaime Prieto Valladares, teólogo.
Rafael Cuevas Molina, filósofo e historiador UNA.
Vladimir de la Cruz de Lemos, historiador, catedrático universitario.
María Magdalena Cano Valle, profesora de español, Partido Vanguardia Popular.
Macarena Barahona Riega, catedrática universitaria, politóloga y poeta.
Patricia Salgado Muñoz, antropóloga, jubilada.
María del Carmen Villalobos Chacón, trabajadora social.
Guillermo Morales Montoya, abogado y jubilado judicial.
Emma Ortega Ponce, ingeniera agrónoma.
Rodrigo Quesada Solís, ingeniero pensionado.
José Gerardo Riba Bazo, abogado y notario público, pensionado.
Miguel Angel Zúñiga Chávez, jubilado.
Mary Nieves Barahona Riera, actriz, directora y facilitadora.
Carlos Manuel Ortega Elizondo, médico CCSS, pensionado.
Percy Marín Méndez, pensionado.
Arcadio Zúñiga Noguera, máster en finanzas, pensionado.
Francisca Raventós Vorst, socióloga.
Mayela Araya Montero, docente de educación especial, jubilada.
Andrea Cordero Vargas, integrante de la JVC, trabajadora de la CCSS, estudiante de bibliotecología.
Abner Barrera Rivera, académico de la Universidad Nacional.
Esteban J. Beltrán Ulate, profesor universitario, militante del Frente Amplio.
Mónica Perea Anda, docente e investigadora de la Universidad de Costa Rica.
Fidel Barrera Romero, estudiante.
Alvaro López Baez, abogado litigante.
José Pablo Garro Arce, estudiante universitario y militante de la Juventud Vanguardista Costarricense.
José Fabio Gámez Fernández, estudiante de la Universidad Nacional.
Humberto García Loría, estudiante.
Rodrigo Zárate Solano, estudiante.
Roy González Cascante, estudiante UCR.
Lorena Coghi Robleto, militante de JVC y estudiante de la UCR.
Jorge Morales Piedra, activista, militante del Frente Amplio.
José Amesty Rivera, teólogo.
Alberto Quesada Pacheco, médico general.
Peter Tonkin, profesor.
Kiany Chavarría Oreamuno, socióloga.
Paulo Barrera Rivera, profesor e investigador universitario.
Oscar Barrantes Rodríguez, historiador y geógrafo, Círculo Bolivariano Yamileth López
Xochilt Esther Zambrana Areas, geóloga, docente UNAN.
Ana María Vega Torres, estudiante universitaria.
María José Monterroso Solís, gestora de los recursos naturales.
Rosa Irene Guevara Cantón, secretaria pensionada.
Brandon Roa, poeta costarricense.
Héctor Vega Torres, educador popular.
Ana Victoria Arce Solís, terapeuta del lenguaje.
Lenin Eugenio Jarquín Salazar, empresario.
Vlademir Lucio Ramos, profesor.
Ulises Araya Chaves, regidor Municipalidad de Belén.
Sonia Solís Umaña, antropóloga social, pensionada.
Fonlana Cheung, profesora.
Jorge Arturo Lobo Segura, biólogo, profesor universitario.
Gilberto Calvo Zúñiga, abogado y notario.
Nidia Fonseca Rivera, docente.
Mariana Carmona, trabajadora social, militante Juventud Vanguardista Costarricense.
Jorge Arguedas Mora, ex diputado, dirigente sindical ICE.
Ismael Salas Cortés, artista artesano.
Ileana Quesada Carballo, maestra pensionada.
Paula Quesada Soto, médica CCSS.
Candida Hayde Blanco Fitoria, Vanguardia Popular.
Ana Luisa Cerdas Albertazzi, historiadora, funcionaria pública pensionada.
Byron Renato Barillas Girón, sociólogo, profesor de la UNED.
Sonia Ulate Fallas, orientador MEP, lider sindical APSE.
Oscar Daniel Espinoza Ramos, artista independiente.
Gabriela Soledad Guerreros, ministra religiosa, pastora evangélica pentecostal.
Hazel Rodríguez Araya, estudiante.
Guillermo Gutiérrez Durán, ingeniero agrónomo, pensionado.
Juan Muñoz Carrión, funcionario jubilado.
Dayana Ureñ Solís, docente.
Cristhian Alvarado Segura, médico dermatólogo ELAM.
Tomás Echavarría Vela, profesor pensionado, ex asesor educación de adultos MEP.
Xinia Villalobos Zúñiga, trabajadora social.
Cecilia Rojas Orellana, psicóloga.
Marcelo Valverde Morales, investigador UNA.
Ericka Henchoz Castro, periodista y gestora en cultura.
Hálder Paniagua Navarro, pensionado.
María Laura Sánchez Rojas, sindicalista y socióloga.
Berta Rodríguez Buitrago, trabajadora de servicios domésticos.
Josefa Rodríguez Buitrago, trabajadora de servicios domésticos.
Marcos Chinchilla Montes, docente Universidad de Costa Rica.
Isabel Sánchez Rojas, filóloga jubilada.
Jorge Alfaro Loría, agricultor.
Aura Isabel Salas Vargas, jubilada.
Sary Montero, trabajadora social, jubilada.
Juan Ramón Elvir Salgado, ingeniero agrónomo, pensionado.
José Alfredo Pineda Dubón, ex decano de la Sede Región Brunca de la Universidad Nacional de Costa Rica, pensionado.
Jeffy Castro Bermúdez, informático.
Carlina Molina Vizcaíno, estudiante de medicina veterinaria, técnica laboratorio, Universidad Nacional.
Ana Monge Pereira, profesora jubilada Universidad de Costa Rica.
Manuel Monestel, cantautor, sociólogo.
Mario Cabrera Burgos, promotor voluntario de Salud sin Paredes.
Mariette Uitdewilligen, relaciones internacionales y defensora de derechos humanos.
Aurelia Trejos París, artista, militante del Partido Acción Ciudadana.
Carmen Cecilia Naranjo Castillo, ama de casa.
Jeannette Chiny Naranjo, docente jubilada.
Dionisio Cabal Antillón, cantautor.
Marcelino Ureña Alvarado, agricultor.
Manuel Antonio Ledezma Cordero, habitante de esta Tierra.
Carlos Manuel Campos Méndez, diseñador y redactor.
Célimo Guido Cruz, ex diputado.
Martín Rodriguez Espinoza, Partido Vanguardia Popular.
Pacífico Rebolledo Franco, sociólogo, doctor en ciencias de la educación, jubilado, pensionado del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales.

Para firmar: Solidaridad con Cuba

El Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo no volverá a ser igual

“Ayer en mi turno de trabajo comprobé, por primera vez, cómo la vida y la muerte se miran en un parpadeo.” (Fátima, Enfermera de UCI de un Hospital de Madrid)

Manuel Hernández

Hoy, 28 de abril, se celebra el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo.

Este día se celebra en el inédito escenario de una crisis global sanitaria, extendida vertiginosamente a todos los confines del planeta, que está causando una grave disrupción del mundo del trabajo.

Ya se estiman 200 millones de empleos que se han destruido y otros tantos de millones de personas que perdieron sus ingresos, cuyos sistemas de protección social, donde existen, no han logrado dar una respuesta institucional adecuada, efectiva y oportuna.

La pandemia, por una parte, ha alentado un renovado pensamiento, un repensar del valor central del trabajo, como categoría fundamental del tejido social, productivo y la importancia de los derechos del trabajo, la ciudadanía del trabajo.

Pero por otra parte, ha evidenciado la necesidad e importancia de fortalecer los sistemas de protección laboral y social de los trabajadores, tan frágiles que volaron con el primer estornudo de la fatídica enfermedad.

En nuestro país, el covit19 ha puesto en la superficie la vulnerabilidad del modelo de prevención y seguridad de las personas trabajadoras, no solo en el sector público, sino aun más, en el sector privado de la economía, en que los empresarios, aun en tiempos de pandemia, no están dispuestos a sacrificar sus tasas de ganancia, aunque sea a expensas de la salud y vida de los trabajadores.

En este escenario emergente, es necesario revisar, articular y fortalecer las políticas y las medidas de protección de la clase trabajadora, entre las cuales destacan las siguientes:

1.- La protección de los y las trabajadoras tiene que ser asumida integralmente dentro de las políticas de salud pública.

La tutela de las personas trabajadoras tiene que ser declarada un objetivo supremo del Estado.

Los propios sindicatos tendrán que asumir y priorizar en sus objetivos estratégicos, la transversalidad de la promoción y defensa de la salud ocupacional.

2.- Es necesario revisar y actualizar las disposiciones del Código de Trabajo, que en esta materia datan de hace casi 40 años, con la finalidad que brinden una cobertura adecuada y eficiente a estas contingencias y desastres que impactan el mundo del trabajo.

La legislación de riesgos de trabajo debe tener un enfoque más centrado en la prevención y protección de los trabajadores y además, replantearse la definición de los riesgos que supere la tradicional y estrecha concepción del accidente y la enfermedad de trabajo.

3.- Es urgente fortalecer el Diálogo Social y la participación de los órganos paritarios de los trabajadores y patronos en la materia.

El Consejo de Salud Ocupacional (CSO) es un órgano de composición tripartida, regulado en el papel del Código de Trabajo, que le compete la rectoría específica de la salud ocupacional.

El CSO padece, desde hace mucho tiempo, de una severa y crónica anemia, cuya falta de liderazgo e incidencia institucional es notoria y manifiesta en esta emergencia sanitaria, que trastoca el conjunto del sistema de relaciones laborales.

Tan es así que el CSO de facto fue remplazado, con la complacencia o inacción de sus integrantes directores, por un grupo de trabajo de la Comisión de Inversión Productiva, conformado exclusivamente por representantes del sector institucional y el sector privado, que promulgó la Guía para la prevención, mitigación y continuidad del negocio por la pandemia COVIT-19 en los centros de trabajo.

Esta herramienta define los lineamientos generales de prevención de salud de los trabajadores, subordinando las medidas preventivas y de protección a las necesidades prioritarias de la continuidad del negocio de las empresas.

Resulta insólito que esta atribución se la haya arrogado ese grupo de trabajo, contra legem, que no tiene ninguna representación de los trabajadores, pero que además es propia de la competencia del CSO.

Por otra parte, las comisiones de salud ocupacional, órganos paritarios de la mayor importancia, creados en la legislación laboral, desde que empezó esta emergencia, los tienen silenciados y pegados a un respirador mecánico.

Es necesario que estas comisiones mixtas recuperen su rol y potencien su participación en las empresas e instituciones, conforme el mandato legal que tienen.

Ahora que oficialmente se anunció la vuelta paulatina y escalonada a la regularidad de la actividad productiva y comercial, las comisiones de salud ocupacional tienen que salir de las UCI y participar activamente en el diseño de los protocolos de protección y vigilancia permanente de la salud y seguridad de los y las trabajadoras.

4.- En estos tiempos de emergencia sanitaria, la función de la Inspección de Trabajo se ha destinado a sacar a flote los intereses económicos de los empleadores y empresarios.

La Inspección de Trabajo tiene que recuperar su misión natural de tutela de los derechos laborales y protección de la seguridad y salud de los trabajadores.

Este fue el origen del Derecho del Trabajo, de la mano con la Inspección de Trabajo.

En el presionado retorno a la actividad productiva, la Inspección de Trabajo debe salir de las oficinas en las que la tiene confinada la patronal, dedicada a dictar masivamente resoluciones administrativas de suspensión de los contratos y reducción de las jornada de trabajo, y volcarse de lleno a velar que en los centros de trabajo se cumplan los requerimientos que aseguren efectivamente la protección de la seguridad y salud de las y los trabajadores.

5.- Es necesario que Costa Rica apruebe el Convenio N° 155 de OIT, sobre la seguridad y salud de los trabajadores (1981), que tiene por objeto asegurar que el ámbito de aplicación de la política, la legislación y prácticas nacionales, en este campo, sea lo más amplio y completo posible.

6.- A nivel de OIT, los sindicatos tendrán que reivindicar, a la misma altura de la libertad sindical, la eliminación del trabajo forzoso, la abolición del trabajo infantil y la eliminación de la discriminación en el empleo y la ocupación, la incorporación en la Declaración de los principios y derechos fundamentales en el trabajo (OIT/1998), la protección de la seguridad y salud en el trabajo.

Por último, pero no por esto menos importante, no podría dejar pasar un día como hoy, sin transmitir mi profundo agradecimiento a todas las personas trabajadoras, que durante todo este tiempo que llevamos confinados, al borde del hastío, nos han asegurado la continuidad del funcionamiento de la sociedad.

Mi reconocimiento a las imprescindibles personas del trabajo doméstico remunerado, cuido de personas, por cierto, las ocupaciones peor remuneradas, de eso que mercantilmente llaman el mercado del trabajo, compuestas mayoritariamente por mujeres, a las indispensables trabajadoras y trabajadores del transporte público de personas y mercancías, servicios de cuerpos de policía, bomberos, acueductos, energía, telecomunicaciones, periodistas, los infaltables recolectores municipales de basura, dependientes de negocios, farmacias y otros colectivos esenciales tantos más, y especialmente al personal de la salud, que codo a codo, durante las interminables horas de sus extenuantes jornadas, acometen desde sus trincheras de esperanza el virus letal.

Esta efeméride, el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, por mucho tiempo tristemente desconocido, no volverá a ser el mismo, cuya importancia fue rescatada por la trágica pandemia.

28/04/2020

En nuestro 43 aniversario: rostros del DEI. Es momento de sembrar

Hace unos ocho años atrás la huerta del DEI empezó a dar los primeros frutos. Hoy, en este contexto de alerta y declaración de emergencia internacional, la huerta del DEI sigue viva gracias al trabajo de Francisco “Pacho” Mejía, agricultor y orientador de vida desde la propuesta de la BioSalud. Un movimiento popular de la salud con enfoque preventivo, dirigido a recuperar nuestro ánimo, nuestra alegría y salud con autogestión, hoy presente en 50 países.

Con Pacho hemos aprendido sobre siembra, paciencia, constancia y hemos visto los frutos que devuelve la tierra cuando se le cuida con afecto y dedicación. Dice un viejo proverbio que “lo que se cuida, crece”.

Pacho narra los inicios de la huerta en el DEI: «Todo empezó hace ya algunos años con Jorge Batres (Guatemala, docente universitario, en 2013 integró el equipo de trabajo del DEI). Cortó un estañón a la mitad, le hizo un huequito para el drenaje en uno de sus extremos e hizo un techo y una base de madera. Su finalidad era criar lombrices californianas para alimentarlas con los residuos orgánicos de la cocina del DEI y producir así lombricompost y lixiviado de lombriz. Conseguí un kilo de lombriz y con el grupo de talleristas hicimos un mandala y sembramos plantas medicinales”

Nos cuenta que, al principio, antes de empezar la huerta, fue necesario limpiar la tierra. Estaba llena de los escombros que la actividad humana descuidada va dejando sobre el terreno: trozos de vidrio, plástico, prensas rotas de ropa, alambre y todo tipo de objetos pequeños desechados. Cuenta que aún hoy, cuando cosecha, encuentra escombros. Además de la primera huerta en el DEI, ha construido otra huerta en la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL).

La huerta es parte de los espacios de formación del DEI

Esos fueron los primeros pasos de siembra agroecológica en el DEI. Una experiencia que incluso hoy permite producir alimentos y otros productos (como el bio-carbón y abonos orgánicos) en armonía con el entorno natural, para el consumo a pequeña escala. La huerta se ha convertido en una escuela perfecta para talleristas, visitantes, y equipo de trabajo. Permite apreciar la biodiversidad en la multiplicidad de flores, plantas, pájaros, insectos. La misma diversidad de la que somos parte responsable como seres humanos.

“Cuando se fueron los talleristas (de un taller realizado unos 8 años atrás) hablé con Gladys y Silvia Regina (del equipo de trabajo del DEI), para poder ampliar el lugar y pedir a la persona que chapea el DEI que no se llevara las hojas caídas, ni las ramas cortadas. Empecé a hacer compost”. De Pacho hemos aprendido que, incluso lo que resulta de la poda puede ser aprovechado completamente para volver a nutrir la tierra. No hay desperdicio.

“También con las ramas -una vez secas- saqué biocarbón, en la estufa-finca que traje de Talamanca, con ella también traje semillas de ñame, tiquisque, sagú, cúrcuma…Tracé e hice camas de cultivo y sembré las plántulas. Ahora hacemos trueque, consulta por plántulas y biocarbón. Sembré cebollinos, rábanos, lechugas, albahaca; culantro, apio, tomate, maíz pujagua (semilla de la provincia de Guanacaste), que comparto con indígenas en Talamanca y Buenos Aires (cantón de la provincia de Puntarenas), también tabaco y frijol negro”.

En el DEI observamos cada tanto cómo crecen en cajoneras -a modo de almácigos-, cientos de nuevas plantas diminutas que luego crecerán robustas, pues la tierra en que se siembran es sana, nutrida, cuidada. Pacho siembra en cultivos multiestrato: un aprendizaje de las comunidades campesinas e indígenas en Colombia.

Aprendizajes de las comunidades campesinas

“La academia me había enseñado a sembrar solo una variedad en cada cajonera: ¡un monocultivo absurdo! Nosotros somos, al igual que las plantas, seres de relación con otros seres de la naturaleza, somos fractales, celebramos la vida en comunión, en “común”-“unión”. Plantea que cuando se agrede ese equilibrio y se rompe la armonía vienen las consecuencias perjudiciales. Esto incluye la aparición de virus agresivos, superbacterias, contaminación química, enfermedades. Es importante observar cómo las granjas industriales y los monocultivos extensivos traen numerosos problemas de salud a las comunidades cercanas.

Pacho recuerda cómo sembraba en la selva colombiana años atrás, cuando era instructor de huertas escolares. Olga -su compañera, se lo recordó alguna vez observando la huerta y motivándolo a sembrar como antes lo hacía en la selva.

Los cultivos cambian cada ciertos ciclos. A diferencia de las mercancías en el neoliberalismo, lo producido por la tierra con nuestras manos puede ser compartido y multiplicado: las semillas son guardadas y mejoradas por las comunidades. En las huertas se expresa la experiencia ancestral de las comunidades campesinas y los beneficios del trabajo compartido. A diferencia de los enfoques mercantilistas, las semillas al ser compartidas no se degradan, no se pierden; se mejoran y engrandecen la pluralidad de la vida. Las lombrices, las semillas del DEI se multiplican en beneficio de la Red de la Vida y son compartidas con personas campesinas y participantes de talleres. Y con quien las necesite.

Nuevo panorama social y Casa Común ¿Qué hacemos?

En tiempos de colapso económico, de profundización de las desigualdades sociales -que tienen sobre todo rostros de mujeres, migrantes y personas refugiadas-, el acto de sembrar y compartir alimentos es un regalo de la vida que nos abre a posibilidades de soberanía alimentaria y sobrevivencia en medio de las peores condiciones.

Trabajar en mantener nuestra salud y nuestro propio alimento es un acto de resistencia comunitaria frente a los grandes capitales que ven a la tierra como un repositorio de recursos para el extractivismo y la depredación.

La situación mundial actual nos reafirma nuestro compromiso, pues la injusticia social que se acrecienta en condiciones así es efecto del modelo económico dominante y sus industrias depredadoras en su afán de enriquecerse por encima de la justicia social, obviando los perjuicios para las comunidades. El desequilibrio que sobreviene tras la destrucción de los bosques, la pérdida y fragmentación de hábitats naturales incrementa las posibilidades de enfermar. Si hacemos daño a la Tierra nos hacemos daño a nosotros mismos.

Enviado por DEI.

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FEES: “Comprometer inversión destinada a becas y cupos es un error”

En momentos de crisis, es un error estratégico del país comprometer inversión destinada a becas y cupos para estudiantes, afirman presidentes de las federaciones estudiantiles de las universidades públicas, luego de la primera reunión de negociación del FEES.

“Dejamos clara nuestra posición estudiantil que en momentos de crisis es un error estratégico del país comprometer la inversión que pueda estar destinada al otorgamiento de ayudas económicas, becas, cobertura y cupos”, afirmó Noel Cruz, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional (Feuna), quien participó en la primera reunión de la comisión de enlace para negociar el FEES, en representación de la comunidad estudiantil de las cinco universidades públicas.

En un comunicado, la Confederación Estudiantil Universitaria de Costa Rica (CONFE CR) –integrada por la FEUNA, la FEUCR, la FEUNED, la FEITEC y la FEUTN- externó esta posición, sustentada en la necesidad de que las instituciones de educación superior estatales cuenten con flexibilidad a la hora de utilizar los superávits para poder atender la creciente demanda en solicitudes de becas y ayudas económicas de la población estudiantil y poder pensar en un posible aporte económico del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) al fondo solidario del gobierno destinado a atender la emergencia nacional generada por el covid-19.

“Una disminución o restricción del presupuesto resulta en la reducción de la inversión en regionalización, apertura de cursos y cupos, becas, apoyo y trabajo en las comunidades, áreas cruciales en la atención de esta crisis”, subrayan los dirigentes estudiantiles.

Durante la primera reunión de la comisión de enlace, la representación estudiantil visibilizó el importante rol de las universidades durante la actual crisis generada por el covid-19. Los dirigentes estudiantiles subrayaron que las universidades públicas están aportando –y por ende destinando parte de sus recursos- con la investigación y la generación de conocimientos en áreas de la salud como la creación de tratamientos para personas infectadas por el virus, el desarrollo de respiradores y material de protección para el personal de salud, así como en el campo de la reactivación económica, entre otros. “Quedó demostrada la relevancia y pertinencia de las instituciones de educación superior”, destacó Noel Cruz.

Los representantes estudiantiles reunidos en CONFECR añadieron que posterior a satisfacer las demandas internas insatisfechas, se pueden valorar las opciones para generar un aporte al fondo solidario del gobierno, con las proyecciones presupuestarias correspondientes, en el seno de los consejos universitarios e institucionales.

Consideran que el aporte al fondo solidario se puede realizar mediante la flexibilización del uso de los superávits de las universidades.

***Mayores detalles con Noel Cruz, presidente de la Feuna 8657-9858 o con periodista Oficina de Comunicación 8334-4150.

 

Imagen ilustrativa, inversión FEES, UCR.

Enviado por UNA Comunicación.

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UCR: Desempleo y reducción de ingresos agobian a costarricenses durante la crisis del COVID-19

Pese al contexto, la ciudadanía expresa su respaldo a las acciones gubernamentales y confía en la gestión de las autoridades

El 57 % de las personas encuestadas reporta dificultades debido a que el ingreso que su familia recibe mensualmente no les alcanza para vivir. Foto: Karla Richmond.

Un 46 % de los costarricenses ha perdido su trabajo y el 52 % afirma que algún familiar ha tenido una disminución de su jornada laboral. El desempleo y la reducción de ingresos dificultan los esfuerzos de los costarricenses para enfrentar el COVID-19.

Así lo revela el más reciente estudio de opinión pública del Centro de Investigación en Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), realizado del 13 al 22 de abril mediante 1 042 entrevistas telefónicas a personas mayores de edad localizadas en todo el país.

La medición reveló que 66.5 % de las personas consultadas perciben con pesimismo la situación económica, cifra que, si bien es menor al panorama registrado en noviembre anterior, cuando este rubro alcanzó el 80 %, no deja de representar a dos tercios de la población.

El 57 % de las personas encuestadas reporta dificultades debido a que el ingreso que recibe su familia mensualmente no les alcanza para vivir, el 32 % afirma que apenas logra cubrir sus gastos y solo un 11 % cuenta con suficientes recursos económicos para vivir e incluso ahorrar.

El coronavirus se coloca como la principal preocupación ciudadana, pero viene acompañado por el desempleo y el costo de la vida, áreas que han sido destacadas entre los principales problemas del país durante los últimos dos años y ahora son agudizadas por la crisis.

Según el politólogo e investigador del CIEP Ronald Alfaro, la situación de emergencia producida por el COVID-19 ha tenido implicaciones en todos los ámbitos de la vida social e incluso en la opinión pública, donde se evidencia un fuerte golpe en el ámbito económico.

El coronavirus se coloca como la principal preocupación ciudadana, pero viene acompañado por el desempleo y el costo de la vida, áreas que han sido destacadas entre los principales problemas del país durante los últimos dos años y ahora son agudizadas por la crisis. (Imagen.CIEP)

Ciudadanía confía en el Gobierno y apoya medidas 

Pese al difícil panorama que plantea el COVID-19, el 74.5 % de la ciudadanía confía en las decisiones gubernamentales para hacer frente a la situación, un 18.1 % se mantiene neutral y apenas un 7.04 % muestra una actitud negativa frente a las acciones tomadas.

Si bien se evidencia un apoyo general a las acciones gubernamentales, destaca que el 93.89 % de las personas cataloga de manera positiva las medidas sanitarias, al igual que lo hace el 70.68 % con las acciones tomadas en materia económica.

La evaluación ciudadana sobre la gestión del Gobierno muestra una variación positiva de 57 puntos porcentuales respecto a la medición realizada por el CIEP en noviembre anterior, pues ahora el 76 % de las personas consultadas la cataloga como buena o muy buena.

La valoración del trabajo del presidente Carlos Alvarado también experimenta un cambio favorable si se compara con la consulta anterior, donde solo el 22 % de los encuestados tenía una opinión positiva sobre el trabajo del jerarca y el 59 % lo evaluaba de manera negativa.

Ahora el mandatorio casi logra invertir los resultados, al obtener un 65 % de opiniones favorables y solo un 20 % de posturas contrarias. Este incremento de 43 puntos porcentuales es el más alto de esta Gobierno y es uno de los mayores respaldos a la gestión de un presidente registrados en el país desde 1995.

El analista del CIEP asegura que, aunque no es posible establecer una causalidad directa, se observa una correlación entre las medidas tomadas por el Poder Ejecutivo, el apoyo que recibe de la gente y las opiniones favorables hacia quienes gobiernan.

Alfaro afirmó que el incremento en el gasto social puede tener efectos favorables en la aprobación presidencial. Por tanto, el Plan Proteger, junto con las otras acciones de respuesta frente al COVID-19, podría explicar este significativo aumento en la calificación positiva de la labor presidencial en la actual coyuntura.

Este nuevo estudio del CIEP determinó, además, una mejora en la valoración general de las instituciones públicas, las cuales, lejos de verse como algo que surgió de manera espontánea, se vinculan de manera directa con las respuestas ofrecidas por el Estado durante la atención de la crisis.

El 95 % de las personas consultadas reconoció la labor realizada por la Caja Costarricense de Seguro Social (CSSS) y el Ministerio de Salud, mientras que el 89.2 % destacó el trabajo del Ministerio de Seguridad.

Al tiempo, aumentó la valoración ciudadana a otras instancias como la policía, que pasó de 6.3 % a un 8.25 %, mientras las universidades públicas pasaron de 7.8 % a 8.4 % y la nota de la Asamblea Legislativa incrementó de 4.8 % a 6 %.

Crisis legitima y fortalece sistema democrático costarricense

Según el experto del CIEP, en medio de la crisis, los costarricense perciben de forma positiva a las instituciones públicas como representación política de los intereses colectivos y evidencian un fuerte apego a los principios democráticos.

En esta medición, el respaldo ciudadano a la democracia como forma de gobierno fue de 76 puntos, el valor más alto registrado desde 1987 cuando el país superó la crisis económica del inicio de la década y destacó en el ámbito internacional tras la entrega del Premio Nobel de la Paz al expresidente Óscar Arias.

Según el CIEP, diversas investigaciones en este campo han determinado que la democracia es vulnerable a rupturas y quiebres con profundas implicaciones en las sociedades en tiempos de crisis, pero las democracias maduras son resilientes y resistentes en estos contextos.

La experiencia de Costa Rica en la atención del COVID-19 contrasta con el panorama de otros países de América Latina como Brasil o México, donde la batalla contra la pandemia ha generado acciones colectivas y fuertes cuestionamientos a la legitimidad y a las decisiones de las autoridades.

Alfaro explicó que todas las democracias están expuestas a «shocks» de diversa índole. Unos podrían ser originados por problemas económicos, escándalos de corrupción o por situaciones externas como el COVID-19. Es, entonces, cuando el respaldo gubernamental construido como sociedad a través del tiempo es clave para superar la crisis.

“El coronavirus se convirtió en un disparador y movilizó al país hacia la dirección de fortalecer la creencia ciudadana en la democracia. En otras palabras, los ciudadanos cerraron filas con la democracia para batallar contra la pandemia”, concluyó el investigador.

Como es usual, esta medición del CIEP se basó en un muestreo aleatorio a partir del Plan Nacional de Numeración de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel) y es representativo de toda la población del país con teléfono celular. Los resultados cuentan con un nivel de confianza del 95 %.

 

Andrea Méndez Montero
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Reapertura sería una oportunidad que depende de conducta social

Dado que la curva de contagios por Covid-19 en Costa Rica durante 50 días se no se disparó en cifras alarmantes y más bien cada día se reportan menos casos nuevos por coronavirus, el Ministerio de Salud y el Poder Ejecutivo dentro de poco tiempo podrían permitir la reapertura de las algunas actividades estrictamente programada y protocolizada. Eso sí, de no acatarse lo establecido y se incrementen los contagios se regresaría a las medidas de aislamiento ya conocidas.

Sobre estas posibles decisiones del Ejecutivo y la cartera de Salud de reactivar algunos sectores de la actividad económica, Juan José Romero, coordinador de la maestría de Epidemiología que imparte la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (EMV-UNA), indicó que desde hace tres semanas se reportan menos casos por día, lo que significa haber “aplanado” la curva, lo cual podría interpretarse como positivo en comparación con otros países.

Romero comentó que por esa razón Costa Rica podría darse la oportunidad y recalcó NO ES UN LUJO, de adoptar ciertas medidas de apertura programada, paulatina y estratégica en cierta población sin los factores de riesgo ya conocidos. “Esto implica que la población de riesgo deberá seguir en su condición de teletrabajadores en el tanto no se levante por completo las restricciones.

El epidemiólogo, expresó que muchas personas se preguntarán: por qué Costa Rica piensa reabrir algunas actividades, cuando por ejemplo en España e Italia aún se mantienen las medidas restrictivas; esto explicó Romero, obedece a que, en las últimas semanas, en esas naciones europeas la cantidad de contagios están en el orden de tres mil nuevos casos diarios y mantiene cerca del 8 al 12% de mortalidad en la población infectada.

Romero, quien a la vez destacó como profesor del actual jerarca de Salud, en la maestría de Epidemiología de la UNA, aseveró que la idea sería abrir bajo un plan estructurado entre la empresa y el Ministerio de Salud para garantizar el máximo posible de seguridad tanto para los trabajadores como los clientes.

Agregó que está decisión de reapertura busca que la crisis económica que surgió producto de la emergencia sanitaria se vaya superando. “Es como soltar y ajustar; la soltamos un poquito ahora y medimos la respuesta. Si por alguna razón la cantidad de nuevos casos se incrementa, volverán las medidas restrictivas, pero si la cantidad de nuevos casos se conserva estable, la medida que se aplicó se mantiene y se incorporarán otras actividades, pero de forma lenta”, dijo Romero.

****Mayor información con: Dr. Juan José Romero-UNA (8815-0717).

 

Enviado por UNA Comunicación.

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