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Etiqueta: democracia

FECTSALUD llama a la mesura y a la unidad tras críticas técnicas a la encuesta del CIEP

El dirigente sindical Juan Carlos Durán Castro, de la Secretaría de Prensa y Propaganda de la Federación Costarricense de Trabajadores de la Seguridad Social (FECTSALUD), compartió una serie de reflexiones en torno al reciente análisis crítico realizado por el exdirector de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica sobre la encuesta publicada por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP).

Durán señala que los cuestionamientos metodológicos planteados desde la sana crítica estadística deben ser asumidos con responsabilidad por los sectores organizados de orientación progresista y humanista. En particular, considera que estos aportes permiten introducir calma frente a interpretaciones apresuradas y lecturas triunfalistas promovidas desde distintos espacios del espectro informativo nacional. Reconoce que los altos costos de las encuestas presenciales han llevado al uso extendido de metodologías telefónicas, pero advierte que estas introducen errores estructurales, como el alto nivel de no respuestas, que afectan la calidad y el alcance de los resultados.

Desde su perspectiva, el valor del análisis técnico no se limita a señalar yerros, sino que abre escenarios políticos que no suelen ser visibilizados. Entre ellos, destaca tres ventanas de oportunidad: el segmento de personas indecisas, el alto porcentaje de electores que decide su voto en la última semana y, especialmente, la distorsión que generan las no respuestas telefónicas, lo cual puede conducir a un sobredimensionamiento de ciertas tendencias. Estos elementos, afirma, deben ser utilizados con inteligencia política en la etapa final de la campaña y el propio día de las elecciones.

Durán subraya que estos escenarios mantienen abierta la posibilidad de una segunda ronda electoral y de alcanzar una correlación de fuerzas significativa en la Asamblea Legislativa, pero aclara que ello dependerá de una madurez política acorde con el contexto. En ese sentido, hace un llamado a superar egoísmos y a trabajar, desde ahora y después de los comicios, en la articulación de una oposición amplia, progresista y humanista, capaz de fortalecer los esfuerzos construidos desde los movimientos sociales y lo que denomina la resistencia, ampliando los márgenes de acción política frente al rumbo nacional.

Organizaciones sociales convocan a concentración en defensa de la democracia y al voto masivo

Diversas organizaciones sociales convocan a una concentración en defensa de la democracia, con el llamado explícito a participar activamente en el proceso electoral y a ejercer el derecho al voto de manera masiva.

La actividad se realizará el jueves 29 de enero, a las 11:00 a.m., en el Parque Nacional, en San José, bajo la consigna “¡Salgamos a votar!”. La convocatoria invita a las personas asistentes a llevar chonete, vestirse de blanco y portar banderas de Costa Rica, como símbolo de unidad y defensa del sistema democrático.

El llamado subraya la importancia de unirse como país para defender la democracia y promover la participación electoral de cara a las elecciones del 1.º de febrero, destacando el voto como una herramienta fundamental para el fortalecimiento de la vida democrática.

La concentración es convocada por las siguientes organizaciones, cuyos logos aparecen en la imagen:

  • Mujeres en Lucha Social

  • MANA

  • Rescate Nacional

  • ISFODE

  • y otras agrupaciones de la lucha social

Las organizaciones convocantes hacen un llamado amplio a la ciudadanía a sumarse a esta acción colectiva en defensa de la democracia y del ejercicio responsable del voto.

Un llamado a las personas indecisas: valorar la paz, la institucionalidad y salir a votar

A pocos días de las elecciones nacionales, el historiador y analista de la realidad nacional Óscar Aguilar Bulgarelli dirigió un mensaje especialmente a las personas indecisas, en particular a quienes tienen entre 18 y 40 años, invitándoles a reflexionar sobre el valor histórico, social e institucional de Costa Rica y la responsabilidad que implica el ejercicio del voto.

Aguilar Bulgarelli parte del reconocimiento de la indecisión como una señal de duda legítima frente a los discursos que han predominado en los últimos años. Desde su experiencia vital —como integrante de la generación que vivió la posguerra y la aprobación de la Constitución de 1949— plantea que a esa generación se le ha acusado injustamente de haber “robado el país”, cuando en realidad fue la que construyó las principales bases del Estado social costarricense.

En su recorrido histórico, recuerda que esa generación heredó instituciones fundamentales como la Caja Costarricense de Seguro Social, el sistema público de educación gratuita, las universidades públicas, el Código de Trabajo, el aguinaldo, el salario escolar, el Instituto Costarricense de Electricidad, los acueductos y alcantarillados, el sistema solidarista, el IMAS, las becas Avancemos, los comedores escolares y las redes de cuido, pilares que han garantizado derechos, movilidad social y calidad de vida a amplios sectores de la población.

El historiador subraya que estos logros no se alcanzaron mediante el odio, la confrontación o la agresión, sino a través del diálogo, la negociación y la convivencia democrática, incluso después de una guerra civil. Esa capacidad de sentarse a hablar y construir acuerdos permitió forjar un país que durante décadas se distinguió por la paz social, la convivencia y la seguridad cotidiana.

Desde esa perspectiva, Aguilar Bulgarelli invita a valorar cuánto cuesta la paz y a no dejarse arrastrar por discursos que siembran resentimiento y división. Llama a recuperar un espíritu de respeto, decencia y convivencia, y a acudir a las urnas con serenidad y responsabilidad cívica.

Finalmente, aclara que su llamado no es a votar por una candidatura específica, sino a votar por Costa Rica, entendiendo el sufragio como un acto de defensa de la democracia, de las instituciones y del proyecto histórico que permitió construir un país con derechos y oportunidades. El mensaje concluye con una invitación a votar en paz, pensando en el bien común y en el futuro colectivo.

Les gusta Bad Bunny

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

Y se entusiasman con Dua Lipa, pero también con Malpaís, Taylor Swift, Drake, Olivia, Eminem, Maluma, E-hoy, Clean Girl, y más. Siguen el fútbol y se ilusionan (o desilusionan) con la Sele, con el Barcelona, con el Real Madrid, con Messi y con Keylor. Son una generación que nació y se desarrolla en un país donde, para un buen número, el «pura vida» ha sido una marca. Donde los sicarios solo estaban en canciones de Rubén Blades y el narcotráfico letal era solo una noticia originada en Colombia. Donde nunca había que pensarlo dos veces para salir a cualquier hora de la noche o el día, y donde no existe temor de ser vapuleado por un militar con cara de asesino.

Con el respeto ganado, me dirijo a los que fueron mis estudiantes y también estudiantes de tantos miles de docentes de escuelas, colegios y universidades, que han constituido un sistema educativo mayormente gratuito, que valora la libertad y las iniciativas individuales, que sustenta, en fin, una juventud para la cual la cultura está a la mano, y, algunos dirán, en el infaltable celular. A esa juventud que no concibe lo que es prestar un «servicio militar» para un ejército depravado. Que sabe que en su tierra existe un sistema de garantías constitucionales, que respeta sus derechos humanos, su libertad de movimiento y de reunión, su libre expresión, su derecho a servicios de salud, a la educación, a la justicia, a elegir y ser electo, su privilegio a respirar libertad.

Ustedes, muchachas y muchachos, que casi nunca han tenido que salir de su juvenil burbuja para enfrentar especiales retos democráticos, por sentir que su independencia personal no está en peligro, les tengo una oportuna advertencia. Porque este profesor amigo conoció lo que era vivir bajo una dictadura como la de Pinochet en Chile, no puedo dejar de pasar por alto, evidentes amenazas que se han anunciado para esta adorada Costa Rica. Les cuento que para un tico es muy difícil describir cuánto se degradan emocionalmente las personas sometidas por un gobierno que, sin ton ni son, se le ocurre derogar, por el tiempo que sea, las sagradas garantías individuales. Y es que, si las normas constitucionales fuesen las responsables del deficiente manejo de la seguridad ciudadana, ¡y no las deplorables condiciones sociales que sufren los que han sido lanzados al barril de la miseria extrema!, la candidata presidencial del oficialismo, propone repetir en nuestra Patria, los abusos perpetrados por los dictadores en Chile, Nicaragua y El Salvador. Regímenes que secuestran de sus íntimas viviendas a «presuntos delincuentes», sin órdenes judiciales pertinentes, y sin dejar rastros formales de sus acciones, ni de los desenlaces de sus violaciones. Para ellos, el “toque de queda”, sinónimo de “suspensión de garantías” es representativo de una nueva legalidad, la legalidad de los sátrapas.

Por eso le hablo a usted joven que valora su libertad, sus derechos, su independencia, ¡su vida!, y lo invito a que piense un instante en las consecuencias de esa propuesta arbitraria, nacida en el seno de los que aspiran perpetuarse en el poder para cambiar profundamente la nación que parecen querer destruir.

Cuando se suspenden las garantías constitucionales “por regiones”, como propone Laura Fernández, Nogui Acosta, y otros, específicamente en comunidades miserables de Limón, Puntarenas y el valle central, inevitablemente «pagarían justos por pecadores», pues la «ley de la selva» se aplica a diestra y siniestra, con el pretexto perverso de apresar “a delincuentes”, que por supuesto, no han sido juzgados.

Pienso que quizá otros temas de la campaña electoral no puedan competir con Bad Bunny o Maluma, pues por ahí andan sus gustos, pero jóvenes costarricenses, este asunto si debería merecer de parte de ustedes, momentos de reflexión, pues se estaría dando un paso muy peligroso hacia una Costa Rica mucho menos democrática, y de paso, más violenta.

Por fortuna, su voto es decisivo para evitar que algo semejante pudiese suceder.

Entre la incertidumbre y el deber previo a las elecciones del 1 de febrero

H. Francisco Arrieta Arrieta
Estudiante universitario
Universidad Técnica Nacional (UTN)

A escasos días de las elecciones 2026, es difícil ocultar un sentimiento de incertidumbre al pensar que le pueda deparar el futuro al país que nos vio nacer o bien recibir. En qué momento fuimos a estar en una situación tan crítica para la democracia de Costa Rica, llena de caos en todos sus sentidos (educación, salud, seguridad, narcotráfico, agropecuario, …). Inclusive, en aquello que solía ser una fiesta política, hoy es un drama de indiferencia entre partidarios y claro que de la ciudadanía también, donde prolifera más que nada la falta de diálogo y de acciones concretas.

Tanto el continuismo como el oficialismo, ambos demuestran su lado inconveniente, sin pretender que sean perfectos claro.

Hay pocos políticos prometedores, porque cada uno presenta su propio show de fanfarronería, desde publicidad mediocre, acaparamiento de votos mediante alianzas, liderazgo insuficiente, intereses desmedidos, propuestas descabelladas sin donde acceder a recursos, falta de planificación, y mucho más. Y todo eso está pasando mientras el país se va a la deriva. Y peor aun cuando se demuestra una poca intención real de trabajar en equipo y en armonía para sacar adelante el país, sin importar los colores partidarios.

Un aspecto clave del deterioro actual en nuestra democracia, y en los años siguientes es sin duda la educación que juega un papel fundamental, tanto en el pilar central que es la familia como de la educación llevada desde los centros educativos, donde se amplía una brecha social difícil de sanar en la inmersión a la ignorancia y la falta de valores, y que se denotan los resultados en momentos clave como el ejercer el sufragio.

Es un hecho que las elecciones presentan dos contrastes, por un lado, el abstencionismo (los indecisos) que deciden con detenimiento en una criticidad intensiva, y por otro lado aquellos que votan con ignorancia, subordinados, y con votos en el peor de los casos sobornados.

La ciudadanía expone sus banderas partidarias, cuando ni siquiera logramos tener la bandera nacional que nos demuestra el orgullo del ser costarricense con el blanco, azul y rojo; y también de nuestra bandera cantonal, porque no.

Espero que independientemente de quién quede en estas elecciones hagan una administración prudencial desde el gabinete presidencial hasta los diputados conformantes de la Asamblea Legislativa, donde busquen desde el día uno amparar los temas urgentes que ya bien conocemos. Porque por el pueblo han de estar ahí, y por el pueblo han de servir.

Salvando al país del naufragio que no nos lleve a hundirnos en aguas profundas, donde se encuentra un peor escenario que el actual. Es por eso por lo que debemos reflexionar con detenimiento y tomar una decisión razonable.

En este artículo, no mencionó partidos, ni por quién votar, solo demuestro el malestar que sienten algunos, como yo, con la situación política actual.

Aunque, si algo está claro es de la importancia más que nunca de salir a votar, e incentivar aquellos que forman parte del porcentaje del abstencionismo asistir a las urnas electorales.

A modo de reflexión, es claro que el futuro es incierto, y que nadie lo tiene asegurado. No obstante, día con día me invade el cuestionamiento como joven de ¿Que le reparara a mi país en los próximos años? ¿Seremos siervos menguados? ¿Qué ocurrirá con el labriego sencillo? ¿Podremos ser libres o solo será algo que quedará en el pasado?

Es nuestra responsabilidad como ciudadanos validar los pilares esenciales de una ¡República democrática, libre e independiente! ¡Salgamos a votar de forma deliberada! y que ¡Dios bendiga a Costa Rica hoy y siempre!

Adicional les invito a ingresar a mi documento gratuito llamado “El lenguaje de la división territorial de Costa Rica”. Un documento modesto pero interesante sobre aspectos relevantes de la Geografía política de nuestro país tanto en la parte marítima como terrestre. Accede al siguiente enlace:

https://drive.google.com/file/d/13NPzmA6fW3o1bu-T1iE3X26NYI1ilEGG/view?usp=sharing

Cuando debatir con respeto vuelve a ilusionar: el video que está moviendo a mucha gente joven

Un video que circula con fuerza en TikTok, publicado por la cuenta ElYoguiAbogado, ha conectado especialmente con personas jóvenes al poner sobre la mesa una pregunta sencilla pero profunda: ¿en qué país queremos vivir y bajo qué tipo de liderazgo? A partir de lo que se llamó un “antidebate”, el autor contrasta dos formas muy distintas de entender la política: una basada en la confrontación permanente y otra centrada en el diálogo, el respeto y la búsqueda de acuerdos.

En el video se destaca un encuentro entre cuatro candidaturas presidenciales de corrientes políticas distintas, dialogando con serenidad sobre temas relevantes para el país, desde la infiltración del narcotráfico hasta la defensa de la seguridad social. Lejos del insulto y el espectáculo, ese espacio generó algo que muchas personas dicen extrañar: cordialidad, civilismo y decencia. Los comentarios en redes reflejan ilusión, alivio y una sensación compartida de reconocimiento: “esto también es Costa Rica”.

El mensaje central apunta a algo clave en estas elecciones: no se trata solo de votar en contra de algo, sino de votar a favor de la democracia, del Estado de derecho, de la institucionalidad y de un país donde sea posible convivir entre diferencias. El video invita a ver la política no como una guerra, sino como el arte de debatir, consensuar y construir puntos comunes. Por eso, más que resumirlo, esta nota invita a ver el video completo, que está generando conversación, especialmente entre quienes sienten que aún hay razones para involucrarse y votar.

▶️ Te invitamos a ver el video completo y a sumarte a la conversación.

En TikTok:
https://www.tiktok.com/@elyoguiabogado/video/7598356145635347723

O aquí:

El voto es un acto de conciencia

Glenm Gómez Álvarez
Sacerdote y periodista

A una semana de las elecciones, el panorama es claro: no todos quieren ciudadanos libres. Muchos prefieren súbditos emocionales, que reaccionen antes de pensar. Y sí, en muchos casos, la campaña política se nos ha reducido a un espectáculo estéril, lleno de miedos, prejuicios y evasión de los problemas reales: desigualdad, violencia, corrupción, educación, salud y justicia social.

Hay candidatos que ponen, con honestidad, de sí lo mejor, pero eso no exime al elector de su responsabilidad. La democracia depende de la conciencia activa de cada ciudadano: escuchar, discernir y decidir desde la razón y los principios. La libertad se ejerce, y ejercerla exige valentía para no dejarse arrastrar por consignas ni emociones manipuladas. Cada atajo que evita la reflexión ciudadana, cada temor sembrado, debilita los cimientos de nuestra vida colectiva.

Lo digo con sano orgullo: en este proceso, la Iglesia católica ha actuado con la coherencia que exigen la Constitución y su propia misión. Hemos evitado el partidismo, respetado los límites legales y, sobre todo, honrado una convicción más exigente: la fe no sustituye la conciencia; la interpela. No decirle a nadie por quién votar no es cálculo político; es una apuesta radical por la libertad responsable. Formar conciencias es más incómodo que dirigir votos, pero infinitamente más honesto.

El contraste duele. Otros han elegido el camino corto: agitar emociones primarias y convertir la contienda electoral en una “guerra moral absoluta”. Usar la fe como escudo o como arma no eleva la democracia; la empobrece y la condiciona.

Peor aún es reducir el discernimiento ético a etiquetas partidarias. El Evangelio no divide al mundo entre progresistas y conservadores; lo divide entre quienes sirven auténticamente a la verdad y quienes la manipulan. Encerrar la fe en una categoría política es asfixiarla. Cuando el mensaje cristiano se acomoda a una agenda, deja de incomodar a la conciencia para empezar a servir al poder. Todo lo que confirma prejuicios y legitima trincheras no es fe; es una caricatura espiritual que tranquiliza, pero no transforma.

El Evangelio no tiene partido, pero toma posición: defiende la dignidad humana, la justicia y la verdad. Usarlo para imponer miedos es traicionarlo; silenciarlo para no incomodar, también.

El voto no puede ser un desahogo ni un castigo emocional. Es un acto moral. Exige memoria para no repetir errores, información para no creer mentiras y honestidad intelectual para resistir el bombardeo de la desinformación.

Al entrar en la urna, los intermediarios desaparecen. No entran las consignas, ni los símbolos manipulados, ni las amenazas del algoritmo. Usted queda a solas con su conciencia, ese lugar sagrado donde nadie puede decidir por usted.

Allí, en el silencio, surge la verdad más incómoda: cada voto compromete. Escuche a su conciencia; ignorarla es la peor traición.

La urna es un espejo. Que refleje su libertad, no el eco de los intereses ajenos.

Mi pronóstico

Daniel Camacho Monge

Deduzco que Laura no obtendrá el 40 por ciento, pero no es porque quiera, sino por el siguiente análisis.

Según la encuesta del CIEP-UCR el perfil de los indecisos es muy diferente al de los que votarán por Laura. De manera que ella no crecerá al ritmo que lo hizo hasta ahora. Por otro lado, observo que bastantes personas opositoras muy activas en las redes al fin se convencieron de que se estaban cocinando en su propio caldo y han decidido romper la burbuja y salir a hablar con la gente.

Si hacemos esto intensamente esta semana, lograremos pasar a segunda vuelta.

Fue lo que perseguimos cuando propusimos formar los Frentes Democráticos pero muy poca gente nos dio pelota.

Si hay segunda vuelta debemos retomar los Frentes Democráticos.

Chaves y las nuevas formas de hacerse con el poder

Gerardo Fumero Paniagua

Rodrigo Chaves Robles, populista y confrontativo, se caracteriza por un discurso disruptivo -diría que de odio-, que polariza la sociedad entre «el pueblo» y lo que él denomina «las élites» o «las castas» que han gobernado históricamente. Su movimiento utiliza el resentimiento legítimo de sectores olvidados por el Estado, para canalizarlo contra las instituciones que protegen el Estado de Derecho, haciéndoles creer que son las culpables de su pobreza.

Chaves piensa en Costa Rica como un «Estado fallido», secuestrado por grupos de interés. Deslegitima las instituciones, calificándolas como obstáculos a la voluntad popular que él dice representar, en una narrativa que divide el espectro político en «nosotros» contra «ellos».

La conferencia de Prensa de los miércoles es una plataforma de «juicio público», donde se señala a opositores, periodistas o funcionarios específicos, a menudo usando apodos o lenguaje sarcástico y hasta vulgar, utiliza las redes sociales y los troles para atacar voces críticas y desgastar las instituciones, criticar sus fallos y erosionar la confianza pública en ellas. Ataca y estigmatiza la «prensa canalla», reduce el presupuesto para la educación y las universidades públicas, y llega al extremo de pretender acallar los medios, tanto escritos, como la Radio y la TV.

La nefasta y absurda «Ley Jaguar» y el Referéndum, fueron sus peticiones a Santa, para eliminar los órganos de control, y ahora busca 40 diputados para las próximas elecciones, que le facilitarían una nueva Constitución, el delirio de todo dictador.

Para todo ello, ha hecho alianza con el capital privado, el fideicomiso «Costa Rica Próspera» supuestamente funcionó como una estructura paralela para pagar gastos de campaña sin reportarlos al TSE, como debió. Jack Loeb y Calixto Chaves, figuras del empresariado tradicional y vinculados históricamente a otros partidos, se convirtieron en sus principales financistas.

Finalmente, ha logrado crear un ecosistema mediático que amplifica el discurso oficialista y ataca a la prensa crítica, para lo cual ha utilizado la pauta y las compras del Estado, como herramientas para premiar a medios que mantienen una línea editorial estrictamente favorable al Gobierno. Tal es el caso del coordinador de finanzas de Partido Pueblo Soberano, Carlos Valenciano Kamer, a cuyas empresas -Datasys Group- se les ha adjudicado millonarias compras del ICE y Racsa, quien a su vez es dueño de un importante canal de TV -OPA, al servicio de Chaves-, además de otras relaciones con financistas como Stephan Brunner y Douglas Altamirano.

Dichosamente hoy vivimos en una democracia que, aunque imperfecta, ningún dictadorzuelo terminará logrando sus objetivos fácilmente, gracias al equilibrio de poderes en nuestra Democracia Republicana. Pero no era así en nuestros primeros años de vida independiente y prácticamente todos los golpistas impusieron su propia Constitución, tal y como lo pretende también Chaves. Sucedió en 1823 y 1847. Y se repitió después de la guerra de 1856-1857, con el país sumido en una crisis económica y diezmado por el cólera, causante del descontento social, pero que fue aprovechado por la oposición para culpar a la administración de Juanito Mora, de la miseria del pueblo.

Similar a lo que sucede hoy, también en 1856 la oposición comenzó una guerra de desgaste, a través del periódico “La Nueva Era”, cuestionando la legitimidad de las decisiones del gobierno, criticando el gasto militar y promoviendo la idea de que Costa Rica necesitaba una «regeneración institucional”, léase “nueva Constitución”.

Alrededor de ese periódico se aglutinó el movimiento opositor a Mora, que también se coaligó con la oligarquía cafetalera y grandes intereses económicos, como, por ejemplo, los traidores Vicente Aguilar, su antiguo socio comercial, José María Montealegre, quien asumió la presidencia tras el golpe, Lorenzo Montúfar y Bruno Carranza.

El movimiento culminó con la ejecución de Mora en 1860, fusilado en Puntarenas, por orden de los líderes del movimiento «La Nueva Era», “uno de los actos más abominables de nuestra historia patria”, así lo califica Tomás F. Arias Castro, Los asesinatos del Presidente Mora Porras y del general Cañas Escamilla, EUNED, 2016. Entonces se redactó -una vez más- una nueva Constitución Política, la de 1859. Igualmente sucedió en 1869, 1871 y 1917. En 1949 de igual forma, aunque gobernó una Junta de Gobierno.

Sin embargo, a partir del totalitarismo hitleriano, que uso métodos populistas, pero sobre después de las redes sociales, el populismo tiene claro el enorme potencial de las mismas para manipular las masas, y que son las emociones más que las razones, las que influyen en ellas. Entonces las poses, las promesas, la grandilocuencia, las charangas y el hombre fuerte, dispuesto a canalizar la frustración del pueblo contra el statu quo, más que los programas de gobierno, son los elementos que cautivan a las masas. Además, tienen claro que ya tampoco es necesario un golpe de Estado, suficiente es prometer lo que la gente quiere, despotricar contra los supuestos responsables -todos los gobernantes anteriores-, descalificarlo todo para justificar rehacerlo bien y declarase el mesías que esperaba el pueblo para corregir tanta injusticia, para que las masas voten por ellos.

Escribiríamos la página más ingenua de nuestra vida democrática si en febrero del 2026, otorgáramos una mayoría legislativa a quienes ya han demostrado durante 4 años, la más absoluta arrogancia e ineptitud para construir, pero la mejor de las habilidades para crispar, dividir, envenenar y enlutar esta sociedad. Es tal la torpeza e incapacidad de su candidata, que ya OPA anunció que “por esta vez” no hará debates. Ingenuidad digo, porque ahora sí conocemos sus verdaderas intenciones: tomar el país, al mejor estilo de Chávez en Venezuela u Ortega en Nicaragua, pero igualmente, no para nada positivo.

Todo lo contrario, sería para garantizar el “continuismo”, como dice su actual eslogan de campaña y lo grita su candidata a los cuatro vientos. Advertidos estamos entonces, nos esperarían: mayores listas de espera en la CCSS, medicinas y arroz más caros, mayor delincuencia y criminalidad, incluido el sicariato -mientras se maten entre ellos-, apertura de fronteras, puertos, aeropuertos y costas, para el libre tránsito de drogas, menos presupuestos para seguridad y educación, un tipo de cambio para arruinar la industria del turismo y las exportaciones, y chorizos como los del recarpeteo de la pista del aeropuerto de Liberia, la adjudicación de los Ebais de la CCSS, las adjudicaciones de la Red de Internet y 5G, del ICE y Racsa, etc.

Y para ser consecuentes: no habría nuevas obras de infraestructura, nada de hospitales ni escuelas, ni inversiones en seguridad, pero en cambio, se seguiría favoreciendo a sus amigos con Rutas como la del arroz y a sus financistas de campaña con las adjudicaciones del ICE, haciendo alianzas con gobiernos amigos para quitar Visas, replicando cárceles en donde se violan los derechos humanos, envenenando y dividiendo esta sociedad, etc.

La locura del continuismo (hacia la demencia nacionalsocialista)

Guillermo Murillo Castillo
Abogado

En la presente campaña, ha surgido una enorme disputa entre quienes defienden el Estado Social de Derecho instaurado en Costa Rica y quienes defienden un estilo autoritario de poder sustentado en la figura del actual presidente de la república, al cual, se pretende bajo la figura del mal llamado “continuismo” centralizar ese poder destruyendo el Estado que conocemos.

La campaña política que ha polarizado al país como nunca en la historia reciente, se ha sustentado por la violencia del discurso del actual gobierno, continuado en el proceso electoral por quienes pretenden imponer este estilo autocrático como “solución” a los problemas del país. Esto lo hacen a través de campañas de miedo y amenaza a quienes les adversan, quienes automáticamente si intentan debatir o criticar su estilo de hacer política se transforman en “los malos”, “los corruptos”. Esto porque para los seguidores del estilo violento y fascista adoptado por el presidente actual, se consideran a sí mismos “los buenos” los elegidos” y se sienten superiores a cualquier persona solo por el hecho de “pertenecer a este grupo que sigue a un “líder” que lo único que hace es atacar con insultos sin resolver los problemas de fondo.

El nacionalsocialismo, mejor conocido como “régimen nazi”, representó la aspiración de un grupo político que busca en sí la concentración del poder en una figura, que exalte los valores nacionales de una forma racista y que considere enemigo a quienes se lo opongan. Se sustenta en el odio hacia el otro, en la Alemania Nazi todo el que no era de “sangre pura” (arios) alemana no merecía derechos, llegando incluso a considerarlos como “no humanos”, bajo este régimen sufrieron los judíos, los comunistas, los testigos de jehová, los sindicalistas, los gitanos entre otros grupos, además de los propios alemanes que se atrevían a criticar este estilo político.

Los llamados del partido “Pueblo Soberano”, se sustentan en contenidos como el obtener “40 diputados” con el fin de cambiar el orden constitucional e institucional de Costa Rica y concentrar el poder en un “líder supremo” al cual nadie debe cuestionar y el cual puede determinar qué hacer y qué no hacer en el país, bajo una perspectiva de estado policiaco que maneje a su interpretación el derecho penal (y otros derechos).

Aunado a esto repiten y repiten el tema de la “inseguridad” y como una solución, la construcción de una “mega cárcel”, el eliminar facultades al Poder Judicial e imponer desde casa presidencial que se hace y que no, eliminar controles y rendición de cuentas al líder supremo y su grupo (ya lo intentaron hacer con el pago de una póliza con dineros del estado), además del dominio absoluto de entidades autónomas, incluidas las universidades públicas (control den pensamiento mediático y crítico), control electoral, control de los medios de comunicación y vigilancia a la ciudadanía para que no se salgan del guion impuesto.

Muy similar al estilo de la Alemania nazi, el partido Pueblo Soberano y otros partidos satélites como “Unidos Podemos” representado por Natalia Díaz, tratan de llevarnos a la locura del pensamiento y aplicación del nacionalsocialismo, a través de la discriminación, el racismo, el miedo y la violencia contra sus opositores.

Visto lo que sucede, se trae a colación, lo que nos fue advertido por el Doctor en Derecho Javier Llobet Rodríguez en su libro “Nacionalsocialismo y Antigarantismo Penal (1933-1945)”, del cual se busca ilustrar el camino que lleva Costa Rica de no detenerse en las urnas el 1 de febrero de 2026, valorando algunas similitudes.

El camino por el cual se abrió paso el nacismo en Alemania viene orquestado por la crisis económica y social, inflación, altas tasas de desempleo y escaso apoyo a la democracia, antes de que el nacionalsocialismo llegase al poder había una tendencia al autoritarismo y a la dictadura. Se suma a esto el miedo que los sectores de la derecha alemana tenían del bolcheviquismo y de la toma del poder por los comunistas. (Llobet Rodríguez Javier, Nacionalsocialismo y Antigarantismo Penal (1933-1945), 2015, página 61).

Estos fenómenos sociales en la actualidad costarricense se asimilan al guion de la Alemania nazi, puesto en escena por el presidente Rodrigo Chaves Robles con el fin de transformarse en el único interlocutor y representante del descontento del pueblo, para levantar su imagen y la de su grupo, este en ningún momento se detuvo a solucionar los problemas sociales, políticos, jurídicos y económicos del país. Lo que sí ha hecho es buscar culpables, ponerle rostro de “enemigo” a cada problemática para aparentar ser “el único líder” capaz de combatir a estos “enemigos”. Luego vendió su idea repetida todos los días y allanó el camino para llevar a cabo su plan de extrema derecha, hoy bajo la bandera del partido “Pueblo Soberano”.

Desde ya, nos anuncian suspensión de garantías individuales, justificada en el “aumento de la criminalidad” (algo que ya viene en aumento galopante en la actual administración) y que el continuismo amenaza con “combatir” de esa forma. Además de criminalizar a cualquier persona o medio que se atreva a cuestionar sus “ideas”. En la Alemania Nazi, se dio una ordenanza que fue fundamental para la consolidación del proyecto político de Adolfo Hitler: la Ordenanza del Presidente del Reich para la protección del Pueblo y el Estado (aprobada el 27 de febrero de 1933), que limitó la libertad de prensa y la libertad de reunión con fines políticos (…) Con la ordenanza quedaron sin vigencia derechos como el de la inquebrantabilidad de la libertad personal, la inviolabilidad del domicilio, el secreto de la correspondencia, correo, telégrafos y teléfonos, el derecho a la libertad de expresión del pensamiento y la garantía de la propiedad. (Llobet Rodríguez Javier, Nacionalsocialismo y Antigarantismo Penal (1933-1945), 2015, págs. 63-65).

La reforma pretendida al sistema penal costarricense, pondría a cualquier ciudadano bajo un régimen que, se sustentaría en una figura que decide quien es “bueno” y quien es “malo”, como ya se ha visto, despreciando el derecho como tal y dejando las decisiones en la figura de una persona y su grupo, quienes de acuerdo a lo que crean “impartirían justicia”, así fue en la Alemania nazi, así se plantea ahora, donde se engaña al pueblo llamándole “el soberano”, pero sus actuaciones y decisiones no son tomadas en cuenta, solamente deben acatar lo que se les dicte según quien gobierne, sin controles ni apelaciones a su dictado. Se decía que el Führer era el portador de la voluntad popular, siendo independiente de todos los grupos, asociaciones e intereses. Se afirmaba que no era un órgano estatal, sino era más bien el portador de la voluntad popular comunitaria, de modo que en su voluntad aparecía la voluntad del pueblo. Se indicaba que él hacía que simple sentimiento del pueblo se convirtiese en su voluntad consciente. Se señalaba que el Fürher unía en él mismo el poder del soberano del Reich, de modo que cualquier poder público en el Estado se deducía del poder del Fürher. Se decía que no era el Estado como unidad impersonal el portador del poder político, sino que lo era el Fürher como ejecutor de la voluntad comunitaria popular. Todo ello llevaba a que se sostuviera que el poder del Fürher no estaba sometido a garantías y controles, sino era independiente, exclusivo e ilimitado. Es importante anotar que esto estaba relacionado con la existencia del llamado mito de Hitler, que partía de una imagen heroica de éste y de la infalibilidad del mismo en la toma de decisiones, lo mismo de la consideración de que Hitler conducía a Alemania hacia una mayor prosperidad. (Llobet Rodríguez Javier, Nacionalsocialismo y Antigarantismo Penal (1933-1945), 2015, pág. 142).

Cuando en campaña se pide una mayoría legislativa (40 diputados) para “reformar el estado y concentrarlo en una persona con poder, se siente el eco de lo que hizo Adolfo Hitler, nos narra así el doctor Llobet: Luego del nombramiento de Hitler como Canciller, de común acuerdo con este, Paul von Hindenburg (presidente de Alemania) convocó a nuevas elecciones al Reichstag (cuerpo legislativo alemán), las que se llevaron a cabo el 5 de marzo de 1933, en un ambiente de terror desatado por los nacionalsocialistas en la calle… los nacionalsocialistas obtuvieron (…) 288 escaños, mientras que los nacionalistas, sus socios de coalición (…) 52 escaños. Con ello lograron en conjunto 340 escaños de un total de 647, obteniendo así una mayoría absoluta del Reichstag, pero no los votos necesarios para una mayoría calificada de dos tercios, necesaria para una Ley de autorización o de Plenos Poderes, como la que en definitiva llegó a ser aprobada por el Reichstag, bajo la presión de los nacionalsocialistas. (…) Aunque la constitución de Wimar nunca fue derogada expresamente, la ley dejó sin vigencia la misma, esto al indicarse que las leyes aprobadas por el gobierno podían separarse de lo establecido en la constitución del Reich. (Llobet Rodríguez Javier, Nacionalsocialismo y Antigarantismo Penal (1933-1945), 2015, págs. 68 y 69).

Visto lo anterior, la derecha extrema apela por tener mayoría absoluta en el congreso, lo cual es difícil para un solo partido, siendo que , tienen partidos que siguen esta línea y a los cuales necesita que la gente vote, con el fin de lograr sus objetivos de dominación, por lo cual no se debería votar por ellos, como es el caso de los partidos “Unidos Podemos”, “Nueva República”, “Avanza”, “Aquí Costa Rica Manda”, “Progreso Social Democrático” (partido que llevo a Rodrigo Chaves a la presidencia, el partido que debería hablar de continuismo, no uno nuevo como “Pueblo Soberano”), “Alianza Costa Rica Primero” y” Esperanza y Libertad”. Muy cercanas a estas posiciones se encuentra también la Unidad Social Cristiana. Cabe destacar que este proceso lo inició el Partido Acción Ciudadana, que además trajo al actual presidente de la República, quien ha continuado y profundizado la ruta que dejo este partido, hoy escondido tras la cortina llamada “Coalición Agenda Ciudadana”.

Con estos aspectos básicos compartimos parte de la conclusión del doctor Llobet en lo que al tema nos ocupa: “…El régimen no reconocía derechos fundamentales y desconocía no solamente el carácter de ciudadanos, sino incluso de personas, de sectores completos de la población (…). Esto llevó a un estado de deshumanización que implicó no solamente el trato degradante y la tortura de millones de personas, sino también su asesinato planificado conforme a métodos industriales. (…). … la voluntad del Fürher, que a través del principio del Fürher llevaba a la eliminación de la independencia judicial. La voluntad del Fürher se constituía en la fuente máxima del Derecho y la base de la arbitrariedad total en la Alemania nazi, ya que implicaba que la misma imperaba sobre el derecho que hubiera sido publicado formalmente. Esto significaba en definitiva la autorización de vías de hecho, sin base legal alguna… (Llobet Rodríguez Javier, Nacionalsocialismo y Antigarantismo Penal (1933-1945), 2015, págs. 581 y 582).

Las similitudes y los síntomas están en la Costa Rica actual, toca defender en las urnas la democracia, las libertades individuales y colectivas y el respeto por los derechos humanos, civiles, sociales y políticos de toda la ciudadanía costarricense a través del voto en las urnas por partidos contrarios al mal llamado “continuismo” y sus afines.

El futuro de la Patria está en nuestras manos. ¡Salgamos a votar por partidos que defienden el Estado Social de Derecho!