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Etiqueta: derechos humanos

Iglesia Colombiana Metodista emite Carta Pastoral y Profética

SURCOS recibió el siguiente documento:

Iglesia Colombiana Metodista
Personería Jurídica Especial 0854 del 9 de abril de 2007
NIT 900.147 516 -5

“sí están unidos a Jesucristo, todos son iguales” (Gálatas 3: 28)
Carta pastoral y profética

“La justicia producirá paz, tranquilidad y confianza para siempre” (Is. 32:17)

A la opinión pública, a nuestros hermanos y hermanas en la fe, al gobierno de la república de Colombia, a todas las instancias gubernamentales e instancias del Estado, hermanas y hermanos de nuestras iglesias y a todos los hombres y mujeres de nuestra sociedad: Gracias, Justicia, Paz y Amor en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Nosotros, como Iglesia Colombiana Metodista, quienes a través de los distintos ministerios, siendo parte del pueblo que habita en las diversas comunas de nuestras ciudades, veredas, barrios, territorios indígenas, debido a que por Gracia de Dios, somos campesinas y campesinos, obreras y obreros, estudiantes, hombres y mujeres trabajadores y guardianes de nuestros hogares, mujeres lideresas, líderes y lideresas afrocolombianos, población LGBTIQ, docentes, profesionales de las distintas áreas del saber, pequeños empresarios, defensores de los Derechos Humanos, participantes en diversos grupos sociales, médicos, enfermeras y de más trabajadores de la salud, informales, desempleados, desplazados, transportistas etc.; quienes en nuestras comunidades ministramos el Evangelio entre nuestras familias, constatamos con profunda preocupación la peligrosa y degradante situación de crisis socio-económica, agravada por el virus del Covid-19, la cual sufre, sobre todo, la población más vulnerable y pobre de nuestro querido país, deseamos manifestar pastoral y proféticamente lo siguiente:

Queremos testimoniar, porque si callamos las piedras hablarán (Lc.19:39-40), que constatamos con escandaloso asombro y dolor propio y el de nuestros prójimos, que las medidas económicas anunciadas por el gobierno, las cuales, según los expertos, profundizan la desigualdad e injusticia (Reforma tributaria, reforma laboral y reforma de la salud), persisten en mantener las brechas de inequidad, empobrecimiento y desconocimiento de la realidad que vivimos en nuestros territorios día a día. Porque esas medidas favorecen a los acaudalados en deterioro de los estratos medios y bajos; nos alarma igualmente, el incumplimiento y la desatención para con el consagrado personal de salud.

Se añade, el silencio cómplice por las masacres y el asesinato reiterativo de hombres y mujeres que lideran diversos procesos de producción y organizaciones sociales, defensores de los Derechos Humanos, organizaciones juveniles; el incumplimiento de acuerdos anteriores con los diversos resguardos indígenas; se suma la oposición oficial y desidia que llevan a un desmonte y deslegitimación sistemático de los esperanzadores Acuerdos de Paz entre el gobierno anterior y las FARC-EP y por tanto, el interés por eliminar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Constatamos también, que la degradación del país se confirma en las vergonzosas cifras y actos de corrupción de los mismos entes del Estado, ejemplificado con los inescrupulosos y descomunales salarios y dietas para los más altos funcionarios, despilfarrando así, los recursos que el pueblo en general paga como impuestos. Esto sin duda se ha convertido en un acto opresor que ha abierto y profundizado las heridas en los sentimientos y en la conciencia de la población, produciendo igualmente una pérdida generalizada de confianza en los gobernantes.

Constatamos igualmente, la ineficaz, ineptitud y equivocada respuesta del gobierno a tan profunda crisis; lo cual nos puede empujar a un laberinto sin salida, propicio para desencadenar un estallido de violencia destrucción y muerte, habiendo ya peligrosas muestras de ese riesgo en los últimos días. Por ello advertimos con temor y temblor, que este riesgo es eminente, debido a que el gobierno hace oídos sordos, de cara a la crítica realidad del país. Al ignorar esta realidad, el gobierno asume posiciones arrogantes y lanza cortinas de humo, posiblemente guiado por la ideología u obedeciendo órdenes de los grupos de poder nacionales e internacionales del confeso neoliberalismo; por ello responde militarizando las ciudades y carreteras, reprimiendo y asesinando nuestros hermanos y hermanas colombianas.

Por otro lado, concebimos casi que como propio el desgarrador grito de las multitudes que claman justicia en las marchas pacíficas de protesta callejera, en las redes sociales, en los medios de comunicación independientes, entre los diferentes sectores y actores sociales, quienes desde una conciencia de cambio justo para todas y todos alzan su voz para dar a conocer una ausencia de los derechos no solo en existencia, sino en calidad; personas que sufren desempleo e informalidad, desplazados y familiares de los falsos positivos, quienes gimen sin ser asistidos por el Estado. Este desgarrador grito es un gemido que llega a Dios tal como sucedió en la liberación de Egipto (“…Bien he visto la aflicción de mi pueblo…y he oído su clamor a causa de sus exactores, pues he conocido sus angustias; y he descendido para liberarlos” Ex. 3:7ss). La espiritualidad y fe del pueblo confía en que “El pobre clamó, y le oyó el Señor y lo libró de todas sus angustias (Sal. 34:6).

Nosotros como pastores y ovejas del redil del Señor Jesucristo, hacemos un llamado al poder Ejecutivo, al Congreso de la República, al Poder Judicial, a los empresarios de grandes capitales, al sector financiero y sus bancos, a la fuerza pública, a los partidos políticos, a los medios de comunicación masivos, a las iglesias para que depongamos la actitud ideológica y materialista de ignorar los gritos, gemidos, clamores, cacerolazos, marchas, manifestaciones de arte, analistas críticos y consignas porque en esas manifestaciones hay un alentador mensaje de protesta que abriga siempre una aspiración y esperanza de cambio hacia el bien común.

De igual manera nos oponemos radicalmente a los actos vandálicos de minúsculos grupos de sospechosos infiltrados, con el propósito de degenerar las marchas de protesta con el fin malévolo de confundir la opinión pública, estigmatizar las legítimas marchas y así preparar el ambiente para la intervención de las fuerzas represivas del Estado y reprimir inescrupulosamente la población.

Finalmente, queremos decirles a esas multitudes de personas que salen a marchar en paz, que ustedes tienen todo el derecho constitucional para hacerlo y que, además, el Señor Está con la justicia, y que con ustedes y entre ustedes predicamos El Evangelio por las mismas razones que ustedes han convocado estas marchas de protesta para clamar justicia. Porque Dios escuchará esa súplica (Sal. 66:19).

Reiteramos nuestro compromiso y nuestro llamado al diálogo entre iguales entre el gobierno nacional y las diversas fuerzas vivas que se movilizan en las protestas, pedimos encarecidamente prudencia, sabiduría de las dos partes, desechar el uso de la fuerza y abandonar con humildad la arrogancia y la intervención de fuerzas financieras, ideológicas y políticas extranjeras. Se trata de un diálogo auténtico entre compatriotas, entre servidores (as) públicos y resto de la población en actitud legítima de protesta. Esa será la actitud sabía que nos llevará a la reconciliación, unidad y la justicia, y entonces la paz: “La sabiduría pregona por las calles, en las plazas alza su voz, grita por encima del tumulto… ¿Hasta cuándo inexpertos, amareis la inexperiencia, y vosotros arrogantes…odiareis el saber?” (Prov. 1:20-22).

Por la Iglesia Colombiana Metodista, su membresía, sus diferentes ministerios de mujeres, niñez, jóvenes, salud, etc., su Junta nacional y demás estamentos:

Rev. Luis Andrés Caicedo Guayara
Obispo ICM/ Represéntate Legal.
Copias Compañeros en Misión
Iglesia Unidad de Canadá.
Iglesia Metodista de Gran Bretaña.
Iglesia Metodista Unida de Estados Unidos.
Obispos Metodistas de América Latina y el Caribe.

Carta abierta a la Comunidad Nacional e Internacional – Universidad de Caldas

SURCOS recibió el siguiente documento:

Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales Departamento de Desarrollo Humano – Universidad de Caldas

1056
H3.6-TD-007
Manizales, 6 de mayo de 2021

La larga noche no cesa en nuestro país y nosotros como profesores y profesoras de la Universidad de Caldas del Departamento de Desarrollo Humano, el Programa de Trabajo Social, el CEDAT y la Maestría en Justicia Social y Construcción de Paz, no nos podemos silenciar, por eso queremos manifestarnos conscientes de nuestra responsabilidad ética y política que asumimos no sólo con la formación de nuestros estudiantes, sino con realidad social en la que habitamos.

Expresamos nuestro respaldo a la movilización social y la protesta popular en defensa de los derechos humanos y el reclamo de justicia social. Sabemos y sentimos que nuestro país está cansado de las múltiples situaciones de inequidad, reformas injustas, corrupción al más alto nivel, asesinatos de líderes y lideresas sociales, políticas ajenas a la realidad, irrespeto a los acuerdos de paz, ampliación de brechas sociales y un gasto público centrado en la guerra y no en la salud y educación como derechos fundamentales.

Escribimos en medio de acontecimientos dolorosos que han sido vividos en las calles de Colombia: asesinatos, desapariciones, personas heridas, mutiladas y violentadas de distintas formas en el marco del Paro Nacional, muchos de ellos y ellas jóvenes, estudiantes incómodos e indignados por la realidad del país. En nuestro país se ha militarizado la vida, nuestras ciudades se han convertido en campos de combate, donde los jóvenes, la comunidad civil se ha visto afectados directamente por la fuerza pública, y se generan enfrentamientos donde la vida se pone en juego. Lamentamos profundamente que los manifestantes que han decidido salir a las calles para exigir un país diferente no tengan asegurada la vida y la integridad para ejercer un derecho constitucional.

Como docentes de la Universidad de Caldas no podemos permanecer indiferentes ante los complejos problemas sociales y políticos que se viven en la actualidad, rechazamos la estigmatización de la protesta social y la dura represión que se ha ejercido sobre ella. Reconocemos y apoyamos los motivos que movilizan la lucha y la necesidad de preservar la democracia y la humanidad en tiempos difíciles. La violencia no puede quebrantar las voluntades de quienes soñamos con un país diferente.

Rechazamos los actos de violencia, la represión policial, las extralimitaciones de la fuerza pública y la vulneración del derecho a la protesta, que en los últimos días ha cobrado más de 20 vidas, 107 desapariciones, y un gran número de heridos. Exigimos la defensa de la vida, el derecho a la movilización social y la escucha del pueblo colombiano desde sus exigencias.

Hacemos un llamado a nivel nacional e internacional que orienten sus miradas, sus corazones, sus propuestas al pueblo colombiano, a que se reconozca las políticas avasallantes del modelo neoliberal que prioriza la propiedad privada, el gasto público para la guerra. Llamamos a la solidaridad a través de la difusión y de la comunicación de la grave situación de riesgo y vulneración de los derechos humanos que está viviendo la ciudadanía colombiana en estos momentos.

¡Por el respeto por la vida y dignas garantías para la protesta social en Colombia!

Departamento de Desarrollo Humano – Programa de Trabajo Social – Maestría en Justicia Social y Construcción de paz – Centro de Estudios sobre Conflicto, Violencia y Convivencia social- CEDAT
Universidad de Caldas

 

Imagen tomada de Semanario Universidad.

Juan Carlos Durán Castro comenta proceso contra Albino Vargas

SURCOS comparte el siguiente vídeo:

Juan Carlos Durán Castro, Dirigente Sindical Sector Salud indica que quieren dejar patente su repudio, aclarando que no es una posición oficial de la central, pero se sienten en la obligación de dejar formulado que rechazan el enjuiciamiento al cual esta siendo sometido Albino Vargas Barrantes, secretario de la ANEP, indica que parece que el proceso de juicio que se le sigue tiene tintes propios de una sociedad que migra hacia situaciones poco conocidas para la sociedad costarricense y que es parte de una situación que en el fondo tiene planteado es la criminalización de la protesta social, y desde ese punto de vista piden al gobierno la absolutoria del compañero Albino Vargas y a título de dirigente sindical le manifiestan su opinión sobre el proceso contra Albino Vargas, en el vídeo el brinda su apoyo al

Compartimos el vídeo:

La poesía territorio libre del sueño

Juan Manuel Roca. Medellín Septiembre 1992
Recital poético en solidaridad con la lucha del pueblo palestino

Es difícil aprender a soñar entre los muertos lo que quiere decir es difícil cantar en un país como el nuestro hecho para la muerte y la zozobra.

Es difícil convocar a la alegría en medio de las rejas lo que quiere decir es difícil reírse cuando tonto tantos hombres y mujeres hechos de futuro se ven con minados a los cuatro puntos cardinales de una celda.

Es difícil cantar cuando el fondo se escucha el terrible estrépito de un ejército ruidoso.

Según la expresión del Gran poeta cubano José Lezama Lima sólo lo difícil es estimulante hice hacer arte y convocar mejores sueños resulta difícil tanto mejor el arte debe ser en nuestro país la resistencia espiritual.

La poesía siempre adherida como un tatuaje a lo mejor de los hombres es un territorio libre del sueño.

Nadie podrá decretarnos un estado de sitio contra el sueño.

Un toque de queda de la risa. Ningún estatuto contra nuestra alegría.

Ninguna ley seca contra nuestra sed de nuevos sueños.

Nadie podrá aplicarnos la ley de fuga de los vientos.

Imagen tomada de Telesur.

Curas, “indios” y usurpadores

Osvaldo Durán-Castro, Sociólogo

El pasado 4 de mayo 2 curas hablaron en ante el Concejo Municipal de Pérez Zeledón con el fin de apoyar que la Municipalidad medie “ante el Gobierno para que el actual conflicto, desatado a raíz de la recuperación de una finca en China Kichá, encuentre cuanto antes una justa solución”. Ya aquí tenemos la primera imprecisión insalvable basada en la ignorancia técnica injustificada, pues ése no es el origen del conflicto. Ese desliz se le podría justificar a un finlandés que llegó antier al país, pero nunca a alguien que se autodenomina “pastor”, y dice que por años su actitud ha sido “de total respeto y afecto por los varios grupos étnicos que habitan estas tierras”, según responden los clérigos a los y las recuperadores de Kelpego, Kono Ju, Sekero Kaska, Saka Duwe Senaglö y Yuwi Senaglö, mediante comunicado a la Coordinadora de lucha sur-sur.

Si la iglesia pretende, con honestidad, seriedad e imparcialidad, “que las autoridades tomen las decisiones correspondientes en el marco de la ley”, lo primero que deben hacer es conocer, apegarse y exigir que se cumplan las leyes. Antes de haber ido a la Municipalidad, debieron repasar la Constitución Política de la República de Costa Rica, la Ley Indígena N° 6172 y su Reglamento, el Convenio internacional 169 de la Organización internacional de trabajo/OIT, la Ley N° 9593 Acceso a la justicia de los pueblos indígenas de Costa Rica, las numerosas resoluciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Medida cautelar 321-12-2015, del 30 abril 2015, los informes del Observatorio de Derechos Humanos y Autonomía Indígena, ODHAIN, la documentación de La Defensoría de los Habitantes, y cientos de documentos que dan cuenta de que “salvaguardar la justicia para todos los diferentes actores que este conflicto implica”, demanda reconocer, en primer lugar, los derechos de los pueblos originarios. Cuando los clérigos dicen que el conflicto fue “desatado a raíz de la recuperación de una finca en China Kichá”, están dando muestra de total ligereza e ignorancia, y si así pretenden aportar a la “búsqueda del diálogo entre todos y en favor de la justicia y la paz”, parece más bien que siguen los pasos de Lorenzo A. de Granda y Balbín, cuando dictaba sentencia de muerte por descuartizamiento y decapitación contra el Blu Presberu.

La historia de avasallamiento, desplazamientos y extermino de los pueblos indígenas originarios no se puede comprender sin y por la iglesia católica. No es extraño ni nuevo que la iglesia se alíe con quienes violentan los derechos de los más oprimidos, en este caso de la gente indígena, aunque su discurso vaya en otra dirección. Desgraciadamente esta posición clerical de emprenderla contra los pueblos originarios data de siglos, y por eso vale la pena desempolvar algunos legajos. El español Rodrigo Borja cuyo apellido cambió por Borgia para ser nombrado papa con el nombre Alejandro VI, “tuvo el cinismo de dividir a “América” y sus pueblos, que no le pertenecían, entre España y Portugal”. Ya como papa, Alejandro VI, “uno de los más corruptos en un tiempo de terrible corrupción”, escribió para los conquistadores varias bulas en las que decretaba que “como él era el dueño de todo el universo, como representante de Dios, se las daba a los españoles y portugueses” las riquezas, las tierras y sus habitantes que fueron convertidos en esclavos cristianizados o evangelizados (ver José de Souza Silva).

Los curas también pudieron haber leído, además de leyes y jurisprudencia, otros textos para comprender cómo es que se construyó históricamente, y sigue vigente, el despojo de los pueblos originarios. Así, sabrían (¡¡de repente lo saben!!) que en México la población (indígena) descendió de 21 millones en 1.500 a 1 millón en 1.600. En Perú de 6 millones a 1 entre 1.532 y 1.628. Que Latinoamérica en 1.492 estaba poblada por 70 millones de personas y en 1.620 el 95% había sido asesinada o muerto en los campos de cultivos, según narra Fernando Báez en “El saqueo cultural de América Latina” (2008); y hubiesen revisado los señores curas el clásico “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano.

La iglesia es, como bien sabemos, una institución con peso descomunal en la conformación de la visón de mundo o imaginario social, de la moral y de las prácticas que en teoría rigen la vida de al menos 1.300 millones de personas en el mundo (17 de cada 100/“cristianos” en total rondan el 33%). “Como maestra en la articulación entre saber y poder, la Iglesia (católica) participó de la colonización de varias formas, incluyendo su injusta contribución a la creación de la cultura del miedo que facilitó la dominación local: miedo del pecado, del infierno, del primitivismo, del salvajismo, de Dios y de sí mismos, institucionalizando formas de ser, sentir, pensar y hacer adaptadas a la conveniencia de los dominadores”, dice De Souza Silva. Quienes terminaron creyendo a fuerza de látigo, cadenas, torturas y esclavitud y quienes por aprendizaje forzado y hasta por voluntad respetan la iglesia y su planilla hasta el día de hoy, incluida mucha gente indígena, merecen que los que les representan hablen desde la justicia, las leyes y el respeto, pero sobre todo desde la responsabilidad y la ética.

Por las razones que sea, la negación de la historia, pasada y actual, no se justifica. Menos cuando proviene de voces, como la de los curas, que para mucha gente es infalible. ¿Cómo pretender que la población de Costa Rica respete la vida, los territorios y las culturas indígenas, si escucha discursos supuestamente neutrales, basados en la ignorancia y el irrespeto? En esa lidia los curas no están solos. Recordemos al expresidente Calderón Fournier (1990-1994) cuando dijo que “en nuestro país no hubo derramamiento de sangre, ni enfrentamiento con España. Curiosamente, en Costa Rica no había población aborigen. Este país se forma de inmigrantes que empiezan a llegar hace poco menos que quinientos años. Humildes campesinos españoles que vinieron a trabajar y a forjar una nación de paz” /[1].

La iglesia católica debería revisar el legado maravilloso de Helder Pessoa Câmera y los aportes inigualables para la justicia de Pedro Casaldáliga y Frey Betto. Debería buscar y hacer propios los diarios de Oscar Arnulfo Romero. ¿O acaso nadie lo recuerda al menos cada 24 de marzo, y lo olvidaron como lo olvidó Karol Wojtyla cuando supo que lo iban a asesinar y ni se inmutó? Deberían los curas volver la mirada a Leonardo Boff para poder hablar de justicia, de fusión entre pueblos indígenas y su común-unión con la Tierra que en Costa Rica y muchísimos otros países la mayoría de indígenas cuidan y defienden.

Los pueblos no necesitan una versión megalómana y manipuladora de “pastores” para que los “guarden”, “guíen” o “apacienten como el ganado, especialmente el de ovejas” (definición de la RAE). Los pastores son innecesarios cuando los pueblos son más independientes y libres. En todo caso la autoproclamación como “pastor” no es lo peor, si no el uso de una figura de poder social, como la de cura, para colocarse ante la tragedia de siglos que han vivido los pueblos originarios y que, evidentemente, los curas que hablaron desconocen u ocultan.

Muchas veces, a pesar de su nefasta historia en contra de la humanidad, y los pueblos originarios de América Latina en particular, buena parte de la iglesia católica se ha identificado con las causas de la justicia, como ocurre con la teología de la liberación, a la que la misma cúpula vaticana ha condenado y descalificado. Millones de seguidores del catolicismo son gente comprometida con la defensa de los derechos humanos de todo tipo, y en nada responsable de los ligámenes del alto clero con los círculos de poder. Ejemplos abundan pero recuérdese nada más el Tratado de Letrán de 1929 entre el Vaticano, bajo el mando de Pío XI, y el Gobierno fascista de Benitto Mussolini, o las relaciones entre la dictadura argentina y la iglesia de ese país (1973-1983).

En el caso de Pérez Zeledón, los prelados exhumaron ignorancia técnica y un peligroso acercamiento a quienes realmente provocan el conflicto. Las tierras adjudicadas por ley a los pueblos originarios están en injusta disputa por el hecho de que los Gobiernos nunca han reconocido esos derechos; y a eso se suman las usurpaciones de no indígenas. Pedir justicia “justicia para todos los diferentes actores” es un simplismo sólo posible si se niegan los derechos de los indígenas. China Kichá es tan sólo una cruenta manifestación del conflicto. Quienes legalmente son usurpadores, es porque pretenden derechos sobre tierras que ellos mismos, las instituciones nacionales y el Estado, ya debieran reconocer como tierras indígenas y con eso terminar el conflicto. Así se evitarían más confrontación y ausencia de convivencia pacífica, más muertes que las de Sergio y Jerhy y más divisiones entre la gente indígena y entre ésta y la no indígena que los curas más bien fomentan con sus manifestaciones.

Y a modo de coda, ya que hemos escrito sobre leer para conocer y comprender, los 2 abates que hablaron pueden leer un maravilloso poema de Mario Benedetti (¡es un poeta uruguayo por aquello!) que se llama “Si dios fuera mujer”.

[1]Diario ABC (España), 23 de julio de 1992, p. 41. Citado en: UCR. Concejo institucional. (2017). Comisión Especial de Salitre. INFORME FINAL).

Retorno a la virtualidad en contexto de mayor emergencia de pandemia en Costa Rica

SURCOS comparte la siguiente información:

ASOCIACIÓN COSTARRICENSE DE DERECHOS HUMANOS
ASOCIACIÓN NACIONAL DE EDUCADORES Y EDUCADORAS

Señor Carlos Alvarado
Presidente de la República
Sr. Daniel Salas
Ministro de Salud
Sra. Guiselle Cruz
Ministra de Educación

APOYAMOS EL RETORNO A LA VIRTUALIDAD EN LOS CENTROS EDUCATIVOS DEL PAÍS
San José, 11 de mayo, 2021

Estimadas autoridades del gobierno:

La Asociación Costarricense de Derechos Humanos (ACODEHU) y la Asociación Nacional de Educadoras y Educadores (ANDE) les saluda y manifiesta lo siguiente:

Bajo la disposición del Ministerio de Educación Pública, a partir del inicio del curso lectivo 2021, el gobierno establece la modalidad combinada para todo el sistema educativo, en la segunda quincena de abril Costa Rica comenzó a registrarse números de contagios que superó la cifra de 1.000 casos por día, hasta alcanzar picos superiores a 2.434 personas en las últimas dos semanas del presente mes, la cifra más alta desde que inició la pandemia. Las repercusiones de lo anteriormente señalado, tan solo a 9 días de lo que va del mes de mayo, llevan a la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) y a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) a manifestar públicamente la posibilidad de decretar una Alerta Roja, atendiendo al ordenamiento sanitario y jurídico, ante la saturación de las unidades de cuidados intensivos, incluyendo las del Hospital Nacional de Niños donde no existe espacio para atender a niñas, niños y jóvenes infectados/as.

No obstante, las clases presenciales en los centros de estudio de la educación primaria y secundaria, se mantienen pese a las fuertes restricciones anunciadas por el gobierno en este escenario tan grave. El MEP y el Ministerio de Salud bajo una premisa falsa, insisten en que los centros educativos no son focos de contagio y que cuando se dan casos en alguno de esos lugares educativos, son muy dispersos, incluso no representan ni el 6% de los 5 mil centros educativos del país. Afirmación que deslegitima el dolor y angustia que viven todas las familias del Sector de Educación, expuestas diariamente al contagio, cada día que regresa la persona funcionaria a su hogar.

El proceso de vacunación avanza de manera lenta. Por lo que el Sector de Educación labora sin esa cobertura y garantía a ese derecho. Hasta la presente fecha la COVID-19 ha provocado el fallecimiento de trabajadoras y trabajadores del Sector de Educación, de familiares contagiadas/os, así como comunidades educativas.

Al respecto, la Ministra de Educación Guiselle Cruz hace mención a protocolos institucionales para la prevención y atención de casos; sin embargo, un alto porcentaje de docentes del país se han visto obligados a cubrir los costos por concepto de artículos e implementos que se requieren en esta emergencia nacional.

Pese a los indicadores y alza de casos de COVID-19 en el país y a la decisión de la Administración de Carlos Alvarado Quesada para que el sector público trabaje de manera remota; lo cierto es que docentes y estudiantes se mantienen en lecciones presenciales. Así, vemos con suma preocupación estas y otras inconsistencias tan graves, donde el gobierno mantiene en firme su posición, lanzando diariamente al contagio COVID-19 a cada niña, cada niño, joven y sus familias, a docentes y personal administrativo, trasgrediendo sus Derechos Humanos en materia laboral, de educación pública, salud mental y la vida.

La ACODEHU reconoce algunos centros educativos que han hecho significativos esfuerzos por cerrar sus instituciones, siguiendo las normativas sanitarias y administrativas amparadas en el respeto a los Derechos Humanos de sus comunidades educativas. A la vez, manifestamos nuestro respaldo a diferentes acciones en favor de proteger la vida del estudiantado, sus familias y el personal docente y administrativo de los centros educativos, por parte de la Asociación Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE), la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE), el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC), la Unión Médica Nacional, la Defensoría de los Habitantes, organizaciones magisteriales, sindicales y sociales que exigen al gobierno suspender las clases presenciales.

EN HOMENAJE A TODAS LAS VÍCTIMAS DEL SECTOR DE EDUCACIÓN, HASTA EL DÍA DE HOY 50 EDUCADORES HAN MUERTO POR EL COVID-19 (Diario Extra, 11 de mayo 2021, P.15), ADEMÁS DE UN NÚMERO CONSIDERABLE DE CONTAGIADAS. A CADA ESTUDIANTE Y SUS FAMILIAS EXPUESTAS DIARIAMENTE A CONTRAER EL VIRUS, A CADA FUNCIONARIA Y FUNCIONARIO DE LOS CENTROS EDUCATIVOS QUE EL GOBIERNO ESTÁ OBLIGANDO A MANTENER ABIERTOS, EXHORTAMOS A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA, AL MINISTERIO DE SALUD, Y AL MINISTERIO DE EDUCACIÓN PARA QUE ASUMAN, COMO TAREAS INMEDIATAS, LAS SIGUIENTES ACCIONES:

  • Atender las exigencias del movimiento social y sindical ante la urgencia de la suspensión de las clases presenciales y retornar a la modalidad virtual y a distancia en la educación pública, por el periodo que sea necesario.
  • Incluir al sector magisterial como población en alto riesgo, para que obtengan el derecho a la vacunación, de manera inmediata.
  • Impulsar nuevas medidas sanitarias a fin de contrarrestar los efectos de la pandemia de la COVID-19.
  • Respetar la normativa nacional e internacional sobre la información, para que la ciudadanía y organizaciones sindicales y sociales se mantengan actualizadas en el manejo de los datos precisos sobre el comportamiento del COVID-19 a nivel nacional. Asimismo, solicitamos al Estado costarricense todas las condiciones para que la población adscrita a la educación RECIBA CLASES VIRTUALES; aunque llamamos la atención en que el primer deber es preservar la vida del estudiantado, del profesorado y sus familias.

Asociación Costarricense de Derechos Humanos- ACODEHU
Asociación Nacional de Educadores Y Educadoras – ANDE
www.acodehu-ddhh.org
derechos.humanos@acodehu-ddhh.org

Imagen tomada de https://tn.com.ar

Serie: Conociendo de la historia y los derechos de los pueblos originarios 5

El artículo 3 de la Ley Indígena establece que personas no indígenas no podrán alquilar, arrendar, comprar o de cualquier otra manera adquirir terrenos o fincas comprendidas dentro de sus reservas.

Esta es la quinta infografía de una serie de producciones realizadas por el Foro Confluencia Solidaria, el grupo trabaja el tema: Desarrollo pleno de los pueblos originarios, de las personas migrantes y de todas las etnias. Le invitamos a compartirlo en sus redes.

 

Información compartida a SURCOS por Foro Confluencia Solidaria.

Denuncian acoso a familia indígena en Salitre

SURCOS recibió el siguiente comunicado:

COMUNICADO PÚBLICO: USURPADORES CONTINUAN HOSTIGANDO Y AGREDIENDO AL PUEBLO BRIBRI DE SALITRE

Usurpadores se apersonaron a una diligencia judicial en la finca que usurpan a la Bribri del clan Sulariwak, Silvia Rojas Delgado. Alrededor de las 9 a.m. se escucharon tres detonaciones de un arma de fuego durante la diligencia.

Martes 11 de mayo del 2021. La comunidad de Di Sié (Río Azul) del Territorio Bribri de Salitre asistió a una diligencia judicial de reconocimiento del terreno que es usurpado a la Bribri del clan Sulariwak, Silvia Rojas Delgado. Este reconocimiento judicial es realizado para que 2 hectáreas de la propiedad sean destinadas a la construcción de un colegio para la comunidad de Di Sié. El terreno se encuentra al oeste de la Escuela de la comunidad de Di Sié (Río Azul).

A este reconocimiento también se hicieron presentes los usurpadores. Alrededor de las 9 a.m. detonaron en tres ocasiones un arma de fuego y hostigaron a la comunidad durante todo el reconocimiento judicial; esto sin presencia de la Fuerza Pública a pesar de que el usurpador cuenta con orden de alejamiento a Minor Delgado Ortiz y su familia.

Ambos sujetos, son ampliamente reconocidos por las agresiones contra los y las recuperadoras de Di Sié. El 9 de febrero del 2020, uno de ellos disparó a Minor Delgado Ortiz, del clan Tubolwak, en una de sus piernas. Fue puesto en libertad a días del siniestro y el 14 de marzo del 2020 Minor recibió información de fuentes confiables sobre amenazas de muerte en su contra y su familia por parte de los usurpadores.

A lo largo del 2020, desde el Consejo Ditsö Iríria Ajkönúk Wakpa de Salitre y la Coordinadora de Lucha Sur Sur (CLSS) hemos denunciado constantemente el hostigamiento y la participación en reiterados actos de violencia por parte de estas persomas. Estos sujetos son una amenaza para la vida e integridad física de Minor, su familia y la comunidad de Di Sié en general.

Una vez más presenciamos la negligencia, complicidad e imparcialidad por parte del Poder Judicial en contra de los Pueblos Originarios.

Exigimos a la inspección judicial, a la Corte plena y a la Comisión de Acceso a la Justicia para los Pueblos Indígenas del Poder Judicial una explicación del porqué a pesar de las múltiples denuncias contra estos sujetos no se les aplican medidas preventivas y restrictivas que garanticen la tranquilidad, la integridad, la vida y la paz para Minor, su familia y la comunidad de Di Sié.

Cualquier agresión en contra de la comunidad de Di Sié es responsabilidad del Estado, por omisión y acción al no ejecutar acciones reales que garanticen la integridad física y vida de la comunidad. Alertamos, que al ser las 10:30 a.m. no se ha hecho presente la Fuerza Pública, según el Teniente José Ríos no es posible debido a los bloqueos que sostienen distintas organizaciones en la Zona Sur contra las políticas implementadas por el Ejecutivo en la atención de la pandemia del Covid-19.

Insistimos que la paz en los Territorios Indígenas es posible únicamente si los usurpadores son expulsados y la tierra-territorio regrese a manos de sus poseedores legítimos.

Consejo Ditsö Iríria Ajkönúk Wakpa de Salitre
Coordinadora de Lucha Sur Sur (CLSS)

Publicación en Facebook:

Serie: Conociendo de la historia y los derechos de los pueblos originarios 3

El artículo 4 de la Ley Nº 6172, Ley Indígena, posibilita que los pueblos indígenas se organicen en sus estructuras comunitarias tradicionales. Es decir, la ley de Costa Rica posibilita desde finales de la década de los setenta del siglo XX, que las comunidades indígenas sigan un sistema de organización propio.

Esta es la tercera infografía de una serie de producciones realizadas por el Foro Confluencia Solidaria, el grupo trabaja el tema: Desarrollo pleno de los pueblos originarios, de las personas migrantes y de todas las etnias. Le invitamos a compartirlo en sus redes.

 

Información compartida con SURCOS por Foro Confluencia Solidaria.

Audiencia del Estado de Nicaragua ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos

El pasado 6 de mayo se llevó a cabo la Audiencia Pública ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) de medidas provisionales para las y los integrantes del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) y de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).  A la audiencia se presentaron las personas beneficiarias de las medidas, sus representantes legales, y Wendy Morales Urbina, Procuradora General de Nicaragua.

El Estado debió rendir cuentas ante la Corte por la violencia que sufren personas defensoras beneficiarias de medidas de protección. Aunque se esperaba que se expresara sobre las acciones implementadas para garantizar los derechos de las personas defensoras, el discurso de Morales fue de estigmatización y violencia.

“La Procuradora, en una tácita aceptación del hostigamiento dijo que la vigilancia policial que mantuvieron frente a las instalaciones del CENIDH, así como la que me sigue a todas partes, se hace para protegernos; pero no mencionó que luego el gobierno nos sacó y usurpó nuestras instalaciones, ni reconoce que es la misma policía la que obstaculiza nuestra labor”, comentó la Dra. Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del CENIDH. Además, expuso el intenso hostigamiento que recibe por parte de la policía que la vigilan y siguen constantemente, aún en momentos privados.

Por su parte, Gonzalo Carrión, presidente del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, se refirió a las descalificaciones que hizo la Procuradora sobre el hecho de que él mismo y varias personas que integraban el CENIDH, se vieron forzados al exilio. “El nuestro no es un caso aislado, cientos de miles de nicaragüenses han tenido que salir del país para resguardar sus vidas, y quienes se han quedado en Nicaragua, como doña Vilma, se encuentran en peligro todos los días”.

La Corte IDH, ya ha indicado que los Estados deben reconocer los riesgos inherentes a la labor de defensa y los insta a elaborar mecanismos de protección y protocolos de investigación en casos de riesgo, amenazas y agresiones a defensores y defensoras de derechos humanos

Las peticionarias esperan que la Corte IDH requiera al Estado que se abstenga de seguir ejecutando acciones que ponen en peligro los derechos de las personas beneficiarias y  que asegure un ambiente propicio para la defensa de derechos humanos, así como cesar las campañas de hostigamiento en contra las personas defensoras.

La directora del programa de Centroamérica y México del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, Claudia Paz y Paz, recordó que han transcurrido 18 meses desde que la Corte IDH otorgó medidas de protección al CENIDH y a la CPDH, sin que el Estado de Nicaragua haya adoptado acciones para proteger la vida y la integridad de las personas beneficiarias.

 

Información compartida a SURCOS por Seidy Salas del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional.